Macedonia de genes

macedonia de frutas

No cabe duda de que nosotros, los seres vivos somos una amalgama de genes procedentes de largas estirpes anteriores que tienen su propia historia. Genes que compiten entre sí por manifestarse o silenciarse y en pasar desapercibidos para la función evolutiva de descarte que lleva a cabo la evolución a fin de manifestarse en los organismos vivos y que pugnan por replicarse a sí mismos a traves de las generaciones.

Lo interesante de la genética cerebral es la abundancia de genes representados en ella: se calcula que cerca del 80 % de nuestros genes tienen expresión en el cerebro. Otra cuestión interesante de la genética de los trastornos mentales es que hasta el momento no se han encontrado él o los genes implicados en cada una de las enfermedades mentales que clinicamente hemos sido capaces de identificar y clasificar.

Sabemos que las enfermedades mentales no siguen una herencia mendeliana, es decir no responden a un solo gen. La idea que defienden casi todos los especialistas en este tema es que las enfermedades mentales son poligénicas, estarian causadas por varios genes operando a la vez, lo que aumenta su complejidad en esa infructuosa -hasta el momento- búsqueda de genes candidatos.

Lo cierto es que si descontamos al COMT, (el gen que sintetiza un enzima que degrada las catecolaminas) el resto de genes han sido ya descartados como causales en las grandes enfermedades mentales tales como la esquizofrenia. Sin embargo y contradictoriamente con esta idea de “genes-trastornos” el COMT se encuentra presente en todas las enfermedades mentales. Es como si representara una sopa primigenia que se encuentra en todos y cada uno de los trastornos mentales conocidos.

Lo que nos lleva a volver a valorar una antigua idea politicamente incorrecta. ¿Y si las enfermedades mentales fueran todas la misma enfermedad con distintas manifestaciones? Esta es la teoria que al menos en la psicosis tuvo una cierta aceptación a finales del siglo XIX y principios del XX. Se la llamó la teoria de la psicosis única.

No voy a volver sobre la teoria que defendiera Griesinger sino para llamar la atención sobre una cuestión clinica de relevancia. Sea o no cierta la idea de que existe una única psicosis, lo cierto es que los síntomas psiquiátricos no son entidades discontinuas. Es decir no hay saltos entre unos síntomas y otros sino continuidades. El pensamiento normal y el pensamiento psicótico por ejemplo no representan entidades o modos de pensamiento separados y autónomos, sino que podemos encontranos incluso con alucinaciones auditivas -un sintoma que siempre se consideró representativo de la esquizofrenia- en personas normales tal y como ya conté en este post a partir de una reciente investigación epidemiológica sobre el tema.

Y lo mismo sucede con los rasgos de personalidad, no se es o no se es perfeccionista (Si/no) por ejemplo salvo en los casos extremos todos somos un poco en estas condiciones y menos en las otras, es decir los rasgos tienen una distribución gaussiana. Un rasgo tan común y tan estudiado como el locus de control no es a cara o cruz casi nunca sino que somos capaces de atribuirnos los méritos por nuestros exitos y atribuir a otros la responsabilidad por nyuestros fracasos, lo cual significa que más allá del rasgo genetico existe una adaptación -un sesgo adaptativo- que dota al rasgo concreto de su propia dinámica interpretativa (locus) en relación con el medio ambiente.

Personalmente me adhiero a la idea de que la mayor parte de síntomas psiquiátricos son intercambiables y que un sintoma o un rasgo por sí mismos no representan psicopatología. En un post anterior hablé precisamente de un rasgo concreto: la promiscuidad sexual. En él puede el lector encontrar las diferencias entre el “pathos” y la adaptación. Efectivamente la promiscuidad es una conducta que puede ser tan adaptada como la monogamia, si bien la primera se encontraria subsumida en un cluster de conductas de rango inferior y que llamamos “impulsividad”.

Y para que el lector pueda hacerse una idea visual de como determinados rasgos se enzarzan o no con la patología psiquiátrica, he construido con mis colaboradores este genograma de una familia real que hemos tenido ocasión de conocer en nuestros servicio a través de una enferma concreta (31) afecta de un TLP (trastorno limite de la personalidad).

genograma modificado

Asi en este genograma podemos ver desde los abuelos hasta los nietos. El abuelo murió de cirrosis y era alcohólico (A), la abuela murió de cáncer y era esquizofrénica (E).

Es notable el éxito reproductivo de esta pareja que tuvo 8 hijos, a pesar de que la esquizofrenia se caracteriza (al menos en los hombres) por una baja fertilidad.

La primera (comenzando por la izquierda) fue una tia que se suicidó joven y de la que no disponemos de datos, el segundo (por la izquierda) un hombre solitario con rasgos esquizotipicos, la tercera mujer está sana. La cuarta es la madre (D) de la paciente que a pesar de su notable conducta promiscua hacemos notar tambien su adaptación y la preservación de todas las funciones sociales y de cuidado. De hecho cuidó no solamente de sus dos hijas (cada una de un padre distinto y a veces casual) sino tambien de los hijos de sus parejas sucesivas. El resto de familiares presentan o bien sintomatología psiquiátrica menor (M) y (GP) el ultimo varón es homosexual. A significa ausente o paradero desconocido.

La hija de D es nuestra paciente y presenta un TLP tal y como he dicho anteriormente, su principal síntoma es una incontinencia emocional muy notable (disregulación del humor) y una impredictibilidad absoluta para mantener proyectos a largo plazo. A diferencia de su madre su promiscuidad sexual la lleva de lio en lio en forma de una escalada continua de despropósitos conductuales  con tormentas emocionales y un rumbo hacia la cronicidad y la exclusión y dependencia social a pesar de ser una mujer bella y bien dotada intelectualmente que convoca en sus terapeutas la sospecha de que cada decisión que toma en su vida es la peor elección que hubiera podido tomar, lo que señala en la dirección de un control pático de sus emociones sobre el gobierno de lo racional.

Algo asi como si su cerebro mamífero hubiera tomado el mando de su conducta y su corteza cerebral fuera incapaz de inhibir estas conductas.

El genograma me parece ilustrativo para visualizar el parentesco entre patologías psiquiátricas clásicas (alcoholismo y esquizofenia) con trastornos de personalidad o rasgos de carácter sueltos no patológicos de otras entidades.

Y donde aparece la idea de que un rasgo por sí mismo no determina patología sino que la patología parece proceder de la gestión inadecuada de tal rasgo.

Al mismo tiempome reafirmo en señalar -en relación con este caso- que la promiscuidad sexual -igual como toda forma de impulsividad- es mas inadaptativa en las mujeres que en los hombres.

Nota.-

Para profundizar en el concepto de continuidad-discontinuidad recomiendo al lector visite este post.

La promiscuidad

jagger

Debemos a Esquirol la primera codificación acerca de los excesos de la actividad sexual, que él llamó “ninfomanía” si se daba en las mujeres o “satiriasis” si se daba en los hombres. Para Esquirol la promiscuidad era una “monomanía” es decir algo próximo a lo que hoy entendemos como compulsión. Se era promiscuo por la misma razón que se bebía en exceso -dipsomanía-, una especie de impulso irresistible. Es interesante observar que Esquirol arrancó las “manías” de lo vicios o pecados al otorgarles una condición constitucional del impulso mórbido.

Pero hoy ya no consideramos a las monomanías esquirolianas como entidades discretas o trastornos mentales, aunque seguimos considerando a la promiscuidad como un rasgo de personalidad, no necesariamente patológico.

Desde el punto de vista evolutivo, tanto la monogamia como la poligamia o la promiscuidad se consideran estrategias evolutivamente estables (EEE). Significa que las tres formas de emparejamiento se han mantenido porque representan ventajas reproductivas. Asi cada especie de simio presenta una particular adaptación conductual en su organización sexual: el gorila, es polígamo, el chimpancé es promiscuo y la monogamia se encuentra tan representada en la naturaleza que me disculpo por no aportar más datos sobre sus ventajas.

Nosotros los humanos tenemos una organización sexual mixta, donde las tres estrategias se encuentran representadas. Somos fundamentalmente monógamos, pero existen sociedades culturalmente polígamas (usualmente culturas del desierto) y somos fuertemente promiscuos, tanto los hombres como las mujeres, si bien la promiscuidad ofrece más ventajas (reproductivas) para los hombres que para las mujeres. Es por eso que se considera según algunos datos estadisticos de los que disponemos que la frecuencia de la promiscuidad de los hombres dobla a los de la mujer.

Los etólogos utilizan un método para calcular la promiscuidad de las distintas especies, miden el número de parejas por embarazo, de modo que el gorila que es polígamo se le daria una puntuacion de 1, (una unica pareja por embarazo) mientras que en los chimpancés rondaria los 3.2. Lo interesante es que nuestra especie está alrededor de 1.2 parejas por embarazo. Claro que esta manera de puntuar no sirve para nuestros intercambios sexuales puesto que las hembras de nuestra especie no quedan fecundadas con tanta facilidad sobre todo desde que existen metodos anticonceptivos. Es necesario señalar además que los etólogos con este método pueden medir la promiscuidad de las hembras pero no la de los machos de modo que nos quedamos un poco cojos a fin de contestarnos a las siguientes preguntas:

1.- ¿Que es la promiscuidad?¿Cual es el punto de corte, entre una actividad normal y la promiscua?

2.-¿Son más promiscuos los hombres que las mujeres?

3.- ¿Es la promiscuidad un rasgo disadaptativo?

4.-¿Es más disadaptativo en un sexo que en el otro?

5.- ¿Tiene algo que ver con la patología?

¿Qué es la promiscuidad?.-

Después de hacer una busqueda por Internet he de decir que no he encontrado una definición satisfactoria de la misma. Todo parece remitirse a una cuestión relativa al numero de parejas/año. O dicho de otra manera la definición de promiscuidad está relacionada con el número de partenaires sexuales que una persona tiene en una determinada unidad de tiempo, incluso algunos estudios escogen el número de parejas/vida que es a mi juicio aun más oscuro.

Asi, para la OMS es promiscua cualquier actividad sexual que reuna dos o más parejas cada seis meses lo que no deja de contener un cierto tufillo moralista y resulta poco operativa porque podria incluir a casi toda la población al menos en ciertos rangos de edad. Los americanos han estudiado grandes cohortes de población que puedes ver aqui tanto a través del (NHSLS) como del (NSFG) con resultados bastante similares.

Otra forma de medirlo es a través del constructo “one night stand” es decir parejas de una sola noche, o sexo causal. Lo cierto es que a pesar de que responder a la pregunta qué es y qué no es una actividad promiscua tropieza con grandes dificultades operativas, la principal es la arbitrariedad de las cifras, 2, 3, 8, 10 parejas al año? donde poner el punto de corte?

Algunos incluso han encontrado una fórmula de promiscuidad como la que cuentan aqui. Eres promiscuo si has tenido más parejas sexuales que tu edad.

Lo cierto es que es imposible desvincular el rasgo “promiscuidad” de otras variables como la edad, la cultura, la orientación sexual, la patología mental u otras conductas de riesgo. y sus consecuencias médicas que suele ser la razón por la que se investiga esta variable al margen de sus consecuencias psicologicas: las enfermedades de transmision sexual o el cáncer de cuello de utero, patologias que guardan una evidente relación con ella, asi como los embarazos no deseados y el IVE (interrupcion voluntaria del embarazo).

A pesar de las dificultades en su definición, la promiscuidad como la inteligencia son rasgos muy intuitivos a la hora de identificarlos, sobre todo en la patología (en los extremos), pero más complicada es identificarla cerca de los valores promedio, lo que parece indicar que estamos hablando de una variable continua. Ciertos sindromes como el TLP o trastorno limite de la personalidad sin embargo la tratan como una variable continua que o está presente o no lo está y cuentan a “la promiscuidad” como uno de los items mayores para el diagnóstico, si bien los incluyen dentro del cluster de la impulsividad, algo sobre lo que volveré más abajo.

De manera que tendremos que seguir explorando otras variables y olvidarnos del número de parejas/unidad de tiempo si queremos apresar mejor este rasgo.

2.- ¿Son más promiscuos los hombres que las mujeres?.-

La respuesta es si, lo son, y además por razones evolutivas. Los hombres aumentan su efeicacia reproductiva en cada coito, además la testosterona les impulsa hacia situaciones de riesgo, exploratorias y a buscar sexo ocasional, algo que está muy bien estudiado (sobre todo por David Buss y otros) y que se conoce y con el nombre de emparejamientos a corto plazo: la disponibilidad de mujeres para el corto plazo es siempre menor que la de los hombres. Las mujeres no obtienen las mismas ventajas que los hombres en los contactos ocasionales salvo la diversidad genética, es por eso que existen las infidelidades femeninas en todas las especies monógamas. Es posible afirmar que la monogamia contiene el peaje evolutivo de la infidelidad y de los celos.

Tambien hay ciertas evidencias de que los hombres homsexuales son más promiscuos que los hombres o mujeres heterosexuales y que las mujeres homosexuales. Sin embargo Pinker en este post promueve una idea diferente: los hombres son todos promiscuos incluso si son homosexuales, incluso existe una relación entre el digit ratio y la predicción de la promiscuidad (exposición fetal a la testosterona)

¿Es disadaptativa la promiscuidad?.-

Es posible afirmar que la promiscuidad no es necesariamente disadaptativa. Existen al menos dos tipos de promiscuidad: una hedonística (el poliamor) y otra impulsiva.

La promiscuidad impulsiva se ha estudiado sobre todo en los TLPs y relacionando el “sexo casual” y la promiscuidad (alto número de parejas) con este trastorno. Los resultados dan a entender que ambos estilos correlacionan con el TLP a pesar de que en él no solo la impulsividad sexual se encuentra presente en la mayor parte de los casos.

Tampoco existen estudios que correlacionen por sexos la supuesta disadaptación de la promiscuidad con la patologia mental, si bien la frecuencia del TLP es 4:1 veces superior en mujeres lo que permite pensar en que estos desórdenes de la personalidad pueden resultar mas disadaptativos genéricamente en las mujeres que en los hombres.

Hacia una definición operativa de la promiscuidad.-

La promiscuidad es una rasgo de personalidad que por sí mismo no es necesariamente disadaptativo y puede coexistir con personalidades bien adaptadas e incluso con altos rendimientos, si bien en algun tramo de su recorrido se solapa con bajos perfiles de funcionamiento psicológico y social, más concretamente del TLP.

De manera que no tenemos más remedio que indagar hasta que punto la promiscuidad interfiere en la adaptación normal de una persona. Pensamos que este rasgo es además un rasgo continuo que sigue una sucesiones continua (parejas/año) de números (2, 3, 6, 8) o secuencias en los que no es posible encontrar puntos de corte entre la normalidad y la patología y donde el sujeto puede combinarla con la monogamia e incluso con la castidad.

En las mujeres el rasgo es más disadaptativo que en los hombres por la misma razón que la depresión es mas disadaptativa en los hombres que en las mujeres, razones evolutivas. Es posible afrimar que con independencia del número de parejas, frecuencia, permuta o sexo casual, existe promiscuidad cuando:

  • Existe una impredictibilidad en las relaciones a largo plazo y el individuo es incapaz de mantener una relación, incluso cuando esta relación es beneficiosa para él.
  • Las relaciones suelen romperse a causa de la interferencia de otras relaciones.
  • La conducta sexual interfiere en el funcionamiento general del sujeto, en forma de preocupaciones obsesivas o victimización.
  • Existen conductas de riesgo que llevan al menos a embarazos no deseados o enfermedades de transmision sexual y de repetición, pareciera como si el individuo no aprendiera de sus errores y donde el corto plazo se impone siempre al largo plazo.
  • No existe una relación hedónica con la actividad sexual sino culpabilización y/o victimización. Las relaciones suelen ser tormentosas, intensamente emotivas o aniquiladoras.

En el próximo post veremos más de cerca como la conducta promiscua se solapa con todas las patologias mentales en una especie de sopa genética común a través del estudio de una familia real con patología psiquiátrica y a propósito de una paciente de 31 años afecta de un TLP.

Bibliografía.-

Sexual behavior in borderline personality: a review. Innov Clin Neurosci. 2011 Feb;8(2):14-8.

Culpa y biología

incognito

Un conocido verso de Walt Whitman afirma lo siguiente:

“Soy inmenso, contengo multitudes”

¿Qué significa este verso, es verdad o no es más que una metáfora poética para expresar las contradicciones humanas?. ¿Qué quiso decir, Rimbaud -otro poeta- cuando afirmó que “Je suis un autre”. ¿Qué quisieron decir Pink Floyd cuando cantaban aquello de ¿Quién habita en mi cabeza?

El primero que abordó el tema de las multitudes de las que se compone nuestro cerebro fue Freud, a través de su conocido esquema tripartito, (Y0, Ello y Superyó), más tarde Mc Lean desde una perspectiva evolucionista tambien incidió en la misma idea de los tres cerebros (reptiliano, mamifero y humano). Julian Jaynes por su parte habló de una dicotomia cerebral izquierda-derecha y de bipartidismo cerebral.

¿Estamos o no estamos divididos?

Estos modelos han sido desmentidos por los neuroanatomistas al no localizar ninguno de estos supuestos “expertos” o poblaciones neuronales especializadas en hacer algo. Sin embargo la ausencia de localización no desmiente la idea principal: nuestro cerebro es un órgano en permanente conflicto -un conflicto de expertos-, queremos hacer y queremos no hacer una misma cosa. Piense usted en lo que le sugiere comer chocolate, muchas personas viven permanentemente en este conflcto, atraidos por el chocolate o los dulces y al mismo tiempo impelidos a evitarlos por aquello de los kilos de más o la diabetes acechante. Este tipo de conflictos de atracción-rechazo por sí mismos bastan para que cada uno de nosotros tengamos la experiencia de que en nuestros cerebro viven al menos dos tendencias que nos impulsan en sentido contrario respecto a nuestra volición, pero tal y como decia Whitman no es necesario que sean sólo dos: nuestro cerebro contiene multitud de expertos que guerrean constantemente entre sí para imponer su opinión de lo que sería mejor para nosotros, el cerebro es una democracia de partidos donde cada cual cree que tiene la razón y trata de imponer su “verdad” al organismo entero y si es necesario a través de una guerra civil.

Estamos divididos pero no solamente por dos, sino por multiples agencias cerebrales que están diseñadas para computar cuestiones similares y que no funcionan como una cadena de montaje sino como un comité de expertos, un parlamento cerebral.

Veremos ahora precisamente donde nos lleva esta cuestión y aprovecho una anécdota que cuenta David Eagleman recientemente en su libro “Incógnito”, traducido al espeñol con el subtitulo: “Las vidas secretas del cerebro”.

Mel Gibson fue detenido por una patrulla de la policia que le sometió a un test para medir su grado de intoxicación alcohólica mientras conducia su coche de forma imprudente por una via publica. Al policia le llamó la atención no solo la cifra de alcohol que habia detectado sino su verborrea inclinada a insultar a los judíos y al propio policia -que era a su vez judío- le llamó tanto la atención, que debido a su estado decidió llevarselo detenido.

El caso es que el informe del policia terminó filtrado a la prensa por lo que Gibson fue acusado de xenofobia y sometido a un intenso linchamiento por parte de los lobbyes judíos que exigieron una rectificación publica.

Asi lo hizo el pobre Gibson que apareció en los medios y en TV para pedir perdón y objetar que no era “xenofóbico en absoluto” que no albergaba ningun rencor hacia ninguna raza y que su propia religión le impedia este tipo de ideas de exclusión de nadie. El caso es que sus apariciones en los medios surtieron su efecto y al final fue perdonado por una inquisitorial “Comision antiblasfemia”, que dedujo de sus declaraciones que habia sido sincero.

Pero el asunto no acabó aqui y siguió algun tiempo en la prensa junto con declaraciones de expertos acerca de si el alcohol puede o no puede poner en el cerebro de alguien ideas xenofóbicas (o de cualquier otra clase). Los detractores de Gibson pensaban que el alcohol se limitaba a desinhibir lo que de alguna manera ya estaba alli, mientras que sus defensores apelaban al sentido común para llamar la atención de que durante la embriaguez se pueden decir y hacer muchas tonterias o imprudencias, incluso se pueden cometer delitos sin que su autor pueda ser acusado de ser siempre un tonto o un delincuente. Entre los argumentos de sus defensores encontraron el siguiente: si es cierto que “in vino veritas”, es decir si es cierto que durante la embriaguez lo que emerge es nuestro verdadero Yo, el alcohol seria el mejor método para que los delincuentes o acusados de algo dijeran la verdad, bastaria darles a beber cualquier tipo de alcohol (a escoger) para al final saber si lo que dicen es verdad o mienten.

Lo cierto es que el alcohol no es la máquina de la verdad.

Pero es cierto que desinhibe, luego si desinhibe y emergen contenidos racistas debe ser porque en algun lugar de la mente existen tales contenidos. ¿Era o no era Gibson un racista?

Asi es como piensa la mayor parte de la gente, o Gibson es un racista que disimula sus verdaderas ideas o no lo es en cuyo caso el alcohol debe ser una droga racistogénica. Pensar en esta forma dicotómica, o si o no, es desde luego muy intuitiva, asi es como catalogamos o clasificamos a los demás (no tanto a nosotros mismos). Pero la verdad cientifica es muy antiintuitiva y las cosas no funcionan asi.

El primero que abordó este problema en el campo de la inteligencia artificial fue Marvin Minsky, en un libro de culto que se llama “La sociedad de la mente” (1987) Minsky propuso que la complejidad del cerebro deberia ser contemplada en una diversidad de subrutinas (o partes mas pequeñas) especializadas en una tarea concreta cuya sumatoria en un nivel superior daría como resultado la inteligencia humana a través de la emergencia de propiedades nuevas. Esta idea de Minsky ha sido retomada recientemente por muchos investigadores evolucitivos que han hablado de un cerebro modular y del que hablé aqui en este post sobre la navaja suiza.

La idea de MInsky viene concretamente a apoyar lo que hoy sabemos y como podemos responde a la pregunta acerca de la culpabilidad de Gibson de xenofobia.  Es obvio que en el cerebro de Gibson existe un modulo, una subrutina xenofóbica, lo cual no significa que Gibson sea xenófobo puesto que esta rutina existe en todos y cada uno de los cerebros humanos, incluyendo a los del lobbye judio.

Y existe porque se trata un producto de la evolución, de la selección natural. Existe porque evitar los contactos con extraños es para nuestro cerebro esencial y nuestro sistema de alarmas se activa ante lo que detectamos como peligroso. Un extranjero o desconocido es potencialmente peligroso y nuestro sistema de deteccion de humos está ahi para eso, se trata de una subrutina en el sentido de Minsky.

Ahora bien, es cierto que si bien todos nosotros somos portadores de ese sistema de neurodefensa, no todos lo activamos del mismo modo: unos pueden llegar a matar a alguien solo por ser extranjero y otros, -muchos- se dedican a excluir a ciertas etnias a las que consideran “alienigenas”. La mayor parte como Gibson solo les insultan de modo genérico cuando se embriagan o van al fútbol.

Depende del grado de activación o de importancia que tenga la amenaza en el sentido más primitivo de la palabra: homosexuales, extrajeros, minorias étnicas, religiones distintas o colores de la piel diferentes sirven para disparar la subrutina “xenofóbica”. El grado de socialización que haya alcanzado cada cual es la variable critica que vendrá a inhibir la respuesta fisiológica xenofóbica. La mayor parte de las personas que conozco no son xenofóbicos sencillamente porque no están motivados para ello y han aprendido que es bueno y deseable aceptar a todo el mundo en su diversidad. Pero esta ultima variable es social, un aprendizaje social que debe oponerse a la subrutina biológica de sentido contrario cuya intensidad estará relacionada con multiples ideas y emociones activadas o desactivadas segun la historia personal de cada cual.

De modo que la pregunta que más arriba planteaba respecto a si Gibson era o no era xenofóbico, creo que está mal planteada y tendremos que acostumbrarnos a pensarla de otro modo. Y está mal planteada porque el Estado no puede prohibirle ser xenofóbico, pederasta o nazi, lo que si puede hacer el Estado es castigar el acto, no la intención o la idea. Usted puede pensar lo que quiera con tal de no transformar esa idea en una conducta, en este caso, un insulto.

En resumen Gibson no era culpable de ser xenofóbico sino de conducir bajo los efectos del alcohol y de eso y de ninguna otra cosa debe ser acusado.

Elogio del engaño

magritte

¿Si usted tuviera un cáncer inoperable preferiría saber toda la verdad o quizá preferiría que su familia le diera falsas esperanzas o le engañara?

¿Si su mujer o marido le pusiera los cuernos preferiria saberlo o ignorarlo?

Lo políticamente correcto, es decir que al enfermo de cáncer hay que decirle la verdad, pues es precisamente a través de la verdad como el paciente podrá “luchar” mejor contra su enfermedad. Con respecto a la segunda opción hay una atmósfera social a favor de “la sinceridad” de las relaciones entre las parejas, de modo que es muy posible que en los dos casos se alcen muchas voces a favor de lo que en otro lugar llamé la sinceridad radical. La sinceridad se ha vuelto a poner de moda al menos en lo parejil.

Recientemente he tenido ocasión de asistir -en un corto periodo de tiempo- a dos pacientes que habian abandonado a sus esposas (o pareja de hecho en un caso) en dos momentos delicados, uno la abandonó al poco de habersele extirpado una mama a causa de un cáncer y el otro habia “tomado las de San Diego” al enterarse de que su mujer habia quedado embarazada por tercera vez. Lo interesante de estos dos casos es que ambos abandonos no se habian producido en el vacío sino que existía una tercera persona, naturalmente una mujer mas jóven, dispuesta y sana que sus “santas esposas”. Hasta aquí los hechos.

Lo interesante de estos dos casos -vulgares por otra parte y dónde es posible reconocer los motivos profundos que les habian llevado a tal abandono- fueron los argumentos esgrimidos. Son estos:

  • La tercera persona en cuestión no habia tenido nada que ver en el abandono según su declaración.
  • El abandono se habia producido por faltar el amor. Y esta falta de amor no tenia ninguna explicación racional, simplemente se había producido asi, de golpe, de la noche a la mañana sin que mediara conflicto alguno.
  • El abandono era una muestra de sinceridad radical: simplemente el abandonador creía que estaba operando de un modo honesto al no disimular o fingir un interés que ya no existía.

Más curiosa aun, es la respuesta que algunos profesionales me dieron ante este dilema tan humano, más que humano.

La mayoría se adhirieron a la consigna radical: si una persona ha dejado de amar a su pareja lo mejor es romper y cuanto antes mejor. Casi todos estuvieron de acuerdo en que el abandono era mejor que el engaño y que era un acto de nobleza el optar por esta opción a pesar de valorar la extrema vulnerabilidad de ambas mujeres cuando fueron abandonadas.

Era para ellas el peor momento, y sin embargo hubo una mayoria aplastante (más aplastante entre las mujeres jóvenes) en el sentido de poner por delante la sinceridad del abandonador a la vulnerabilidad de la víctima. O quizá estaban emitiendo un juicio sobre la infidelidad.

Y apelaron al sentido moral de los perpetradores. Y es de moral precisamente de lo que va este post. Mas concretamente hablaré de un mode de conciencia que ya tiene nombre en inglés: se llama overdrive (sobrecarga) moral. Precisamente de este tema hablé aqui en este post.

Para que el lector se haga una idea respecto a este tema del overdrive moral volveré a la metáfora del ordenador. Precisamente aqui hablé del mode “a prueba de fallos” diciendo que a veces el cerebro se guarda un as en la manga para hacer frente a situaciones de estrés. Consiste en no cargar todos los controladores -grandes consumidores de energía-, y con esta estrategia el cerebro se desprende del gasto excesivo cuando vienen malos tiempos y funciona a medio gas. Tambien dije en otra ocasión que la depresión representaba ese funcionamiento a medio gas donde, a cambio, se conserva la prueba de la realidad ( Price, 1994).

El otro mode de la mente humana descrito en este caso por O´Connor en 1999, es “la sobrecarga moral”. En este caso sucede lo contrario de lo que sucede en el mode “a prueba de fallos”. El individuo carga todos sus controladores cuando se enfrenta a un dilema o estrés de cualquier clase. Aparece de este modo exquisitamente racional y funcionando de un modo “cartesiano” o como se dice ahora en overshift.

Overshift significa impulsar hacia arriba un conflicto a fin de resolverlo del modo más racional posible, es decir a través de nuestro cerebro más moderno: la corteza cerebral. Aquellos que leyeron este post sobre la depresión de la Sra Turvey ya saben que en ocasiones una depresión se establece precisamente por haber desdeñado las opciones más racionales de resolución de un conflicto y empeñarse en “ganar” una confrontación cuya derrota es más que probable. El conflicto de la Sra Turvey fue descrito en términos de escaladas y desescaladas en un conflicto agonístico que la citada señora mantenia con su nuera y el “modo a prueba de fallos”, es el resultado de conflctos donde el perdedor no se da por vencido y no puede admitir su derrota. Hablamos precisamente alli de que la “sumisión voluntaria” era la solución correcta a un problema de rivalidad con resultados de perdida de todas las opciones.

De manera que en este caso nos fue posible observar como las emociones (la rabia, la envidia, los celos o el orgullo) impidieron la desescalada en el nivel racional.

Una de las prestaciones más racionales de nuestra mente es el criterio moral, es decir la capacidad de los humanos para formarnos patrones adaptativos acerca de lo que es bueno y malo, conveniente o inadmisible y que generalmente viene determinado por el medio cultural. Es el grupo el que presiona para que el individuo se adapte a lo colectivo y es el grupo el que impone una moral determinada a sus participantes muchas veces cargada de contradicciones.

El homicidio es por ejemplo una conducta intolerable en una comunidad, no porque sea inmoral por sí mismo sino porque provoca desgracias encadenadas y aun mayores en el seno de la convivencia de esa comunidad, por ejemplo a través de venganzas y aflicciones que puedes atravesar mas de una generación. De manera que aunque puede ser entendido o explicado en clave individual y egoísta todo homicido es profundamente perturbador para el grupo. Cabria decir que el homicidio rompe la cohesión intragrupal, algo que en entornos ancestrales resultó clave para sobrevivir.

De manera que el sentimiento moral evolucionó desde la necesidad de los grupos de detectar, prohibir y sancionar las conductas egoístas y tramposas de sus miembros concretos. La moral en este sentido evolucionó a través de la selección grupal y no individual, pues la moral siempre es un obstáculo para el placer o el deseo del individuo, solo es beneficiosa para el grupo, pero nunca para el individuo (Aqui hay un post donde hablo precisamente de la selección grupal).

Pero para nuestros interés vamosa recordar esta idea:

El modo en que un rasgo localmente desventajoso pueda expandirse a toda la población es que sea ventajoso a un nivel evolutivo superior, es lo que ocurre con el altruismo: a nivel intergrupal, los grupos altruistas tienen ventaja sobre los no altruistas porque su capacidad reproductiva es mayor.

Volvamos ahora al caso del abandonador de su pareja embarazada o al abandonador de la paciente con cáncer y planteémonos la siguiente pregunta: ¿Es moral o inmoral la conducta del paciente?

Para unos es moral porque sigue su propio deseo y es por tanto “auténtica”, “valiente” y “honesta”. Para otros es inmoral porque abandona a su esposa de repente e indefensa, sin darle tiempo a elaborar una conclusión o planificar una estrategia de retención de su pareja, la abandona a su suerte en el momento es que sus recursos psicológicos no se encuentran del todo disponibles. Es una conducta “cobarde” y reprobable.

En realidad tanto unos como otros están persuadidos de que la moral es un órgano del cerebro, simplemente creen que hay personas morales e inmorales y no caen en la cuenta de que la moral es algo impuesto, algo que nos viene de fuera. Con ello no quiero decir que las personas no nos distingamos unos de otros por la calidad de nuestros preceptos morales, pero en cualquier caso no hay personas morales y personas degeneradas sino personas que se han adaptado a una estrategia egoísta o altruista en función de sus preferencias, sus habilidades y su capacidad o no de identificarse con unas normas y no con otras, incluso hoy se habla de personas que son capaces de practicar el poliamor mientras que otras son fuertemente monógamas y posesivas. Cada uno es tan moral o tan inmoral como sus rasgos de personalidad le permiten y algunos son tan morales que son capaces de anteponer el ídolo mamífero de un amor que se contrapone a otro o la “autenticidad” (ser fiel a uno mismo) por delante del “no dañarás”.

En realidad ser auténtico u “honesto consigo mismo” es una abstracción bastante reciente y que no tiene parangón evolutivo ni circuito neurobiologico que lo regule. No hay que fiarlo todo a la autoconciencia, ese registro tan sobornable y mucho menos cuando uno está en overdrive moral y se le plantea un dilema donde va a ganar una pareja mas atractiva que la que ya tiene. Dicho de otra manera, las personas más perfeccionistas son paradójicamente las que pueden cometer estos errores poniendo por delante de forma egocéntrica una pasión moral (la autenticidad) o una emoción racionalizada (“ya no la quiero o yo quiero a otra”)  del criterio del daño-causado-a-otro que es precisamente el único criterio que puede servirnos de guía en nuestras relaciones interpersonales.

Estoy convencido de que si mi paciente hubiera sido capaz de engañar a su mujer (serle infiel) no hubiera necesitado engañarse a sí mismo con todos esos constructos hipermoralistas y se hubieran por tanto minimizado los daños.

Ser algo “inmoral” o discontinuamente inmoral es la solución para no ser del todo inmoral.

Si tienes que obedecer en tu vida alguna instancia moral, recuerda esta máxima de los médicos “Primum non nocere”.

Y una nota liminar.-

Lo que sí sabemos es que los excesos de autoestima y los idealismos morales proporcionan no pocos pretextos para ejercer de “psicópatas” u “obsesivos”, precisamente los valores con los que más nos identificamos y en los que educamos a nuestros hijos.

Los hallazgos del 2012 (I)

begining

Este año que ya pasó ha sido un año dificil, lleno de luces y sombras, supongo que para todos. Un año de descubrimientos y de perdidas, un año de desesperanza y de nuevas luces. Para mi ha sido un año muy potente en cuanto a descubrir, redescubrir y reinterpretar lo conocido con una iluminacion nueva.

La psicología evolucionista ha sido mi descubrimiento, de manera que les contaré el por qué de mi pasión con ella.

La psicología evolucionista es el eslabón perdido entre la psicología y la biología. Anduvimos mucho tiempo huérfanos, navegando entre las reduccionistas aguas de la biología y las aguas de la psicología, el psicoanálisis o las diversas psicologías que no encontraban su fundamento. Y el fundamento estaba ahi, era Darwin, lo teniamos ahi y no lo vimos hasta que ciertas personas nos lo reinterpretaron y lo divulgaron para que pudiéramos verlo y entendiéramos que gran parte de las creencias que habian sustentado en el pasado eran falsas.

Eran antibiológicas, como si estuvieran pensadas para una especie bien distinta de la que somos tal y como cuenta Steven Pinker en su “La tabla rasa”. No tenian en cuenta ni nuestra herencia ancestral, ni la selección natural, ni la seleccion sexual, ni las adaptaciones que habiamos desarrollado mientras medrábamos en climas y entornos inciertos, era como si al estudiar al hombre, nos hubieramos olvidado de la historia del hombre, nuestra especie, lo que nos llevó a promover los discursos ideales sin tener en cuenta la filogenia de nuestro linaje.

La gracia que para mi tiene la psicologia evolucionista, no es si sirve o no para el tratamiento, ahora y aqui de las enfermedades mentales o los sufrimientos del hombre, sino para que entendamos qué es verdad y qué es falso de todos los discursos que mantenemos y que se han constituido en ejes de nuestra vida. La psicología evolucionista (PE) ha removido todas nuestras creencias “políticamente correctas” y nos ha hecho, a algunos de nosotros, correr los velos de algo que “siempre” habiamos sospechado. Las cosas no son como aprendimos que eran.

Es el fin de los discursos politicos sobre la naturaleza humana. A partir de ahora nadie podrá sostener ciertos discursos contra la neurociencia. se terminó la guasa y los politicos y los jueces tendrán en el futuro que empaparse de las verdades que la neurociencia moderna les aporta sobre nuestra naturaleza.

Empezaré por E. O. Wilson en honor a su edad, aqui en este post que tiulé “El señor de las hormigas” hablé de quién es y que representa este hombre para la PE. Es el padre de nuestra disciplina y seguidor de la teoria del parentesco que W. Hamilton promulgó y demostró para explicar el altruismo. Sobre Wilson escribí otro post a propósito de su último libro (¿el último?), y que se llama “La conquista de la tierra”. Nunca es tarde para cambiar de opinión y en él Wilson nos enseña a cambiar de opinión respecto  de lo que antaño fue su idea-fuerte, la kin-selection o la selección por el parentesco que habia puesto a punto a través de ciertos modelos matemáticos W: Hamilton del que ya hablé aqui; ahora cree Wilson que es menos importante que la selección basada en el grupo. En realidad no deben preocuparse demasiado por estos debates de alto nivel porque ambas no son excluyentes.

SIn duda el mejor hallazgo y más directamente relacionado con mi especialidad de este año ha sido mi reencuentro con las ideas de John Price y su teoria de la competencia social que aunque ya conocía no había tenido ni el tiempo ni la motivación para leer detenidamete. El post donde subí su articulo traducido al español ha sido para mi fuente de inspiración para conocer las teorias “fuertes” -remotas- sobre la depresión y aunque la depresión no es un síndrome unitario es muy probable que la mayor parte de las depresiones puedan explicarse con la teorización de Price. Del mismo modo su sinergia con la teoria del cerebro triuno de Paul McLean ha sido para mi una fuente de placer al abrirme la mente para interpretar en terminos de escalada/desecalada tanto los cambios de humor como las emociones que se ponen en juego y que explicité en un seminario acerca de la depresión que titulé ¿Por qué nos deprimimos? usando precisamente un caso clinico de John Price.

Como complemento a la teoría de la competencia social de Price traje a colación otra hipótesis evolucionista interesante: la de Edward Hagen y su “teoria de la negociación” que parece explicar mejor las depresiones post-parto en relación con la teoria del parental investement, o inversión parental de Robert Trivers.

Aqui hice algunas divagaciones de cómo funciona nuestro cerebro reptiliano y tambíen aqui puse un ejemplo de un dilema reptiliano de la vida corriente donde el mantenimiento del territorio, el rango y la pertenencia parecen tener más peso que la razón o el sentido común.

Otra teoria que me interesó desde el principio fue la labor de Randolph Nesse intentando construir una nueva taxonomía de las emociones (y de los trastornos psiquiátricos) desde el punto de vista evolucionista. Las emociones humanas son artefactos diseñados por la evolución para escalar y desecalar en nuestras confrontaciones con aquellos otros más fuertes o que ostentan más rango, tambien para defendernos de los depredadores y los peligros que poblaron nuestro ambiente ancestral. Así hable de la teoria del detector de humos y la explicación de por qué funcionamos con un sesgo de alerta (arousal alto)lo que podria explicar por qué nos sentimos enfermos sin enfermedad alguna.

Siguiendo con el tema de las emociones me ha interesado mucho los temas rlacionados con la emoción menos investigada de todas: el asco y su relación con la psicopatología y los vómitos de las embarazadas (un verdadero misterio para la medicina). Aqui hable de Margie Profet, la cientifica evanescente y de sus investigaciones en esta cuestión. Aqui hablé del asco y de sus relaciones con la psicopatología y tambien de sus relaciones con la moral.

La gran diferencia

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Informe del antropólogo extraterrestre a la base.-

El género humano está compuesto de descendientes de lo que en la Tierra se conocen como simios o primates, una serie de especímenes de la que ya solo quedan pocas especies y ejemplares. Sin embargo los hombres no conservan a sus antecesores directos que se extinguieron ya dejando pocos y fragmentados ejemplares fósiles. Las especies mas relacionadas con el hombre son pocas y no son sus antecesores directos sino algo asi como primos de segundo rango: orangutanes, gorilas, chimpancés y bonobos comparten con los humanos buena parte de su ADN y sin embargo las diferencias con ellos son notables.

Para empezar el dimorfismo sexual entre hombres y mujeres es inferior al que ostentan los gorilas y más parecido al que tienen los chimpancés, asi y todo es posible especular con que este dimorfismo evidente es el resultado de contundentes historias de rivalidad por las hembras de esta especie. Los humanos son muy concupiscentes y asi y todo casi el 30% de sus machos “pasan la mano por la pared” si se me permite una frase hecha que he copiado de los humanos. Es obvio que la regulación sexual no funciona bien entre ellos lo que nos permite predecir que esta especie está bastante lastrada por esta desigualdad y son de prever grandes disturbios por esta causa.

dimorfismo_sexualLos hombres son más grandes, más altos, más fuertes y más pesados que las mujeres por termino medio lo que indica unos ancestrales usos en una competencia “sin cuartel” entre ellos. Pero como siempre sucede con aquellos que en un momento determinado optaron por la monogamia los humanos no presentan diferencias tan notables como sucede entre los gorilas, polígamos donde el macho dominante es el unico con derecho a reproducirse. Entre los humanos esta tendencia se ha minimizado, pero siguen manteniendo constumbres poligámicas y costumbres promiscuas en sus formas de interacción sexual.

Sin embargo lo que más ha llamado la atención de este antropólogo becario es la escasa conciencia que los humanos han adquirido respecto a la Gran diferencia: la que se encuentra en sus cerebros. Asumen las diferencias en el rendimiento muscular (le llaman deportivo) pero están escasamente inclinados a aceptar que los cerebros de hombres y mujeres son diferentes.

Es lógico en parte, pues sus anatomistas no han encontrado diferencias significativas en los tamaños de sus cerebros, sin embargo han eludido (este antropólogo cree que a propósito y por razones que ellos denominan, politicas) las diferencias que proceden de sus funciones, que se encuentran reguladas por hormonas sexuales. Asi, es posible hablar de un cerebro masculino, aquel que ha estado expuesto en la época fetal a la  testosterona y un cerebro femenino, aquel que no ha estado expuesto a esta hormona, sin contar con los genes expresados en los cerebros individuales y que están relacionados con las diferencias sexuales.

Fin del informe.

Simon Baron Cohen no fue el primero en caer en la cuenta de que los cerebros masculino y femenino eran distintos y tampoco fue el primero en asociar estas diferencias con ciertas enfermedades mentales. Ya Freud habia observado que los hombres eran más obsesivos y las mujeres más histéricas, siendo el emparejamiento obsesivo-histérica muy frecuente durante el siglo XX como si alguna ley de emparejamiento hiciera de las suyas entre bambalinas. Lo que es lo mismo que admitir que los hombres son predominantemente más rígidos, controladores de sus emociones, más constantes o perseverantes y más agresivos que las mujeres, mientras que ellas son mas sociables, emotivas y a decir de Baron-Cohen empáticas. De manera que no es sólo la habilidad para leer mapas  y orientarse en el espacio en los hombres o las habilidades de comprensión y lenguaje entre las mujeres las unicas diferencias entre Venus y Marte.

La idea de que en nuestro cerebro existen modos de funcionamiento femenino (anima) y modos o principios masculinos (animus) no sólo fue defendida por Jung sino que pertenece a la tradición psiquiátrica y psicoanalítica más antigua y rancia, pero lo cierto es que sus bases biológicas habian pasado desapercibidas y sólo han comenzado a reconocerse con los avances de la neurociencia y la genética y epigenética.

No hay pues ninguna novedad en esta historia de cerebros masculinos y femeninos, lo que es una novedad tal y como cuentan en este post es que por primera vez en la historia de la medicina se atribuya la aparición de una enfermedad -en este caso el autismo- a un fenotipo masculino extremo (cosa que por cierto y habia dicho Asperger) aunque con poco éxito.

Baron-Cohen propuso que existirían dos tipos de pensamiento que la evolución habría preservado -seleccionado positivamente- por los buenos resultados que ofreció a nuestra especie, por una parte el pensamiento sistemático o tipo masculino (S) y por otra parte el pensamiento empático o femenino (E) tambien llamado por otros: mentalizante. En esta web podeis encontrar una explicación de estos cerebros y tambien de sus interfases (pensamiento balanceado o tipo B) y aqui en esta web podeís ver y pasaros a vosotros mismos el cuestionario que mide vuestro cociente de empatía.

Y ahora es necesario que volvamos a la cuestión del emparejamiento selectivo. Al parecer nos emparejamos con personas afines en algún sentido, algunos suponen que era la clase social la variable más importante en esta cuestión, otros pensaban que estos emparejamientos se deberian mas bien a ciertos factores de la personalidad pero la verdad del asunto es que nos emparejamos con personas con un CI (cociente de inteligencia) similar al nuestro.

Esta tendencia explicaria la incidencia de ciertos trastornos psiquiátricos como el autismo que alcanza proporciones dramáticas en ciertas zonas del planeta, mas concretamente explicaría la concentración de casos en el Silicon Valley. Lo cierto es que los matemáticos, ingenieros e informáticos se llevan el top ten de frecuencias en cuanto a la probabilidad de tener hijos autistas. Tambien hay muchos autistas de alto rendimiento entre los matemáticos y seguramente más matemáticos entre los antecedentes familiares de los autistas.

Parejas con cerebros intensamente masculinos -y poco empáticos- serían pues los probables progenitores de niños autistas.

Pero no es la única posibilidad, pues aun existe la posibilidad de que unos genes al expresarse en el cerebro fetal silencien a otros. pero de epigenética hablaremos otro dia.

Bibliografía.-

  1.  Baron-Cohen, Simon. “The hyper-systemizing, assortative mating theory of autism”. Progress in neuro-psychopharmacology & biological psychiatry. 2006, vol. 30, no5, pp. 865-872.
  2. Simon Baron-Cohen. “The Essential Difference. Men, Women And The Extreme Male Brain”. Penguin, Londres (2003).

Jung y Sabina

El seminario de metaformación llevado a cabo ayer dia 13 de Diciembre del 2012 en el Consorcio Hospitalario de Castellón, corrió a cargo del Dr Andres Roig Traver y versó sobre la tempestuosa relación entre Carl Gustav Jung y su paciente y amante Sabina Spielrein. La historia de ambos personajes refleja en realidad la historia del psicoanálisis y de las vicisitudes de la relación entre Freud y Jung.

Video 1.-

Video 2.-

Tres en uno, todos para uno y uno contra todos

Paul McLean fue un médico norteamericano que hizo una aportación muy importante a las neurociencias, a la psiquiatria y a la psicología, a través de su conceptualización del cerebro triuno.

Dicha teoria viene a decir que nuestro cerebro es en realidad el fruto de tres evoluciones diferentes en tiempos bien distintos y que corre paralela a la propia filogénesis en cuanto a la coexistencia de un cerebro reptiliano o Paleocortex, nuestro cerebro más antiguo, el sistema limbico como repreentante de un cerebro mamifero y el Neocortex o cerebro propiamante humano con todas sus prestaciones de abstracción, pensamiento y raciocinio.

La formulación de McLean parece algo teórico, algo que sólo contiene un interés descriptivo o anatómico, pero en realidad sus teorias no han sido lo suficientemente exploradas y aplicadas a la clinica. La mayor parte de los cientificos asumen que el cerebro reptiliano lee patrones relacionados con la supervivencia o el apareamiento, el sistema limbico procesa emociones y la corteza cerebral pensamientos. En realidad todos tenemos la idea -la ilusión- de que somos uno y que eso que hemos venido a llamar Yo garantiza una eficaz síntesis entre los tres cerebros, sin embargo no caemos nunca en la cuenta de que sí es verdad que cada uno de esos cerebros procesa la información en términos de sus propios intereses, es lógico que se produzcan interferencias o desajustes entre los “intereses” de cada uno de ellos, lo que hemos llamado conflictos organismo-individuo. Un ejemplo propuesto por Price es el tema del frío. ¿Qué hacemos cuando tenemos frio?

Si tenemos frio nuestro paleocortex nos avisa y se pone a temblar, pero temblar no es una buena solución en términos racionales y se impone una mejor solución: abrigarse. Abrigarse es buena solución si uno anda por la calle pero al llegar a casa hay que quitarse el abrigo, si aun así tenemos frio nuestro neocortex nos dirá: “enciende la calefacción”.
Pero encender la calefacción -que es la mejor solución- entra en conflicto con otras cuestiones, la calefacción cuesta dinero y quizá nosotros seamos tacaños o pensemos que viviendo solos no vale la pena encenderla o quizá no disponemos de calefacción.

Cada uno de nuestros tres cerebros plantea una solución unos en términos de escalada (abrigarse, temblar, encender la calefacción) y otros en términos de desescalada (ahorrar , carecer de calefacción, ser pobre).
Este es el conflicto que aparece en todas y cada una de las decisiones en nuestra vida. hay que poner de acuerdo lo reptiliano (temblar/no temblar) con nuestra parte mamifera (ahorrar/gastar) y nuestra parte racional (abrigarse o poner la calefacción).
John Price tomó prestadas estas ideas de McLean para explorar este tipo de conflictos en nuestro cerebro, de modo que les dejo aqui el articulo completo de Price y que tituló: “la función adaptativa del cambio en el estado de ánimo”, un articulo esencial para entender por qué nos deprimimos y lo que podemos hacer para curarnos. Traducido por cortesía de Antonio Murillo.

British Journal of Medical Psychology, 71, 465-477, 1998

La función adaptativa del cambio del estado de ánimo

por John Price

 

Resumen

Es útil imaginar un “conjunto de estrategias agonístico”, que contienen las dos estrategias alternativas y mutuamente incompatibles de escalada y desescalada. Se accede a este conjunto de estrategias por la pérdida, la amenaza, o alguna otra forma de (“baremo de estrés”). Se sugiere además que este baremo se aborda de forma relativamente independiente en tres niveles del cerebro/mente, de modo que se despliega un conjunto de estrategias agonísticas en cada uno de los tres niveles. Normalmente, en los tres niveles se escala o desescala al unísono, pero a veces un nivel bajo de desescalada se asocia con niveles medios o altos de escalada, y así la resolución de situaciones agonísticas se retrasa y puede aparecer la psicopatología.

La depresión se basa en una estrategia de desescalada

En trabajos anteriores, se ha sugerido que el valor adaptativo de los estados depresivo y maníaco pueden estar relacionados con la transferencia de poder entre los individuos de una díada o grupo (Price et al, 1994.; Price y Gardner, 1995). Un estado de ánimo elevado proporciona los recursos psicológicos necesarios para el ejercicio del poder: confianza en uno mismo, energía, optimismo y sociabilidad. El estado de ánimo depresivo ayuda a la persona a aceptar la pérdida o ausencia de poder y los honores que lo acompañan: falta de confianza, pérdida de interés e insociabilidad permiten que la persona pueda retirarse de la arena y dejar que otros tomen el control; en particular, el pensamiento depresivo elimina la idea de que los logros anteriores podrían ser recuperados por medio de una lucha posterior.

Con el fin de probar nuestra conexión entre la depresión y la pérdida (o la falta) de control, habría que relacionarla con el comportamiento normal de perder. Sin embargo, no hay una psicología normal del perder. Tal vez, en un mundo de académicos de “ganadores”, no ha sido o no se ha creído correcto estudiar la mecánica del perder.

Afortunadamente, existen dos áreas de investigación científica que se relacionan con nuestras necesidades. Una de ellas es el estudio etológico del comportamiento en la lucha (ritual agonístico). La otra es el análisis matemático de los concursos por parejas en términos de teoría de juegos. Ambos campos han desarrollado los conceptos de estrategias de escalada y desescalada.

En etología comparada (Alcock, 1979), aluden a la pelea como un encuentro agonístico (o encuentro ritual agonístico, para remarcar el aspecto simbólico de la conducta). Para que la lucha cumpla su función, tiene que haber un ganador y un perdedor. Cada concursante querría ser el ganador, y en esto ellos tienen objetivos opuestos; pero sí comparten el objetivo de que la lucha termine pronto, porque es un desperdicio de tiempo y esfuerzo, y hace a los animales muy visibles para los depredadores dará lugar a otro tipo de resultado. Este segundo deseo en uno de los dos contendientes puede favorecer que  terminar la pelea prevalezca sobre el deseo de ganar, y ese individuo adopta entonces, o cambia, a una estrategia de desescalada, mientras que se puede decir que el ganador adopta, o mantiene, una estrategia de escalada. La estrategia de escalada aumenta las posibilidades de ganar la pelea a costa de aumentar los costos potenciales de perder. Esto lo manifiesta el individuo porque continúa la lucha, y posiblemente al mismo tiempo amenaza o ataca al adversario, o cambia de una intensidad menor a una mayor en el ritual (por ejemplo, en los ciervos, cambiando de caminar en paralelo a un bloqueo de cuernas). La estrategia de desescalada reduce las posibilidades de ganar y al mismo tiempo reduce los costos potenciales de perder. Se manifiesta por la retirada de la posición o postura ofensiva, y posiblemente por uno o más actos de sumisión.

Los componentes de la estrategia de desescalada se pueden predecir a partir del hecho de que es una alternativa a estar muerto; siendo el resultado de la conducta ritual agonística, es un ritual o una forma simbólica de la muerte. El individuo que adopta la estrategia de desescalada se siente “muerto” ya que se encuentra subjetivamente desmoralizado e incapacitado; se siente demasiado “muerto” para continuar la lucha, y por lo tanto deja de luchar. También le parece “muerto” a su oponente, que por lo tanto lo trata como “muerto” y no como amenaza y deja de luchar, porque uno no continúa la lucha contra un oponente “muerto”.

La escalada y desescalada son los dos “movimientos” básicos de la Teoría del Juegos en el análisis del comportamiento en la lucha (Krebs y Davies, 1993; Archer y Huntingford, 1994). Un “halcón” escala. Una “paloma” desescala. Un “burgués” escala en su propio territorio y desescala en suelo extranjero. Si una paloma se encuentra con un halcón, el halcón gana. Si dos halcones se encuentran, ambos habrán de pagar un costo terrible. Al igualar la recompensa en el juego a la aptitud en un sentido evolutivo, ha sido posible determinar qué estrategias pueden ser “evolutivamente estables” en el sentido de que son resistentes a la infiltración de estrategias alternativas. Un hallazgo importante ha sido que una estrategia mezcla de halcón y paloma tiende a ser estable, y no importa si la población está compuesta por halcones y palomas, o si cada individuo juega como halcón o paloma en diferentes ocasiones, en una proporción halcón/paloma que es constante para ese individuo, pero definida aleatoriamente en cada ocasión específica. Así, cada proporción individual halcón/paloma se convierte en un importante carácter hereditario.

Aparte de la diferencia entre halcón y paloma, y si el lugar del conflicto es en casa o fuera, sólo hay dos variables que influyen en la elección entre una estrategia de escalada y desescalada (Krebs y Davies, 1993; Hack, 1997). Una es el Potencial de Retención del Recurso (RHP, “Resource-Holding Potential”), que es la estimación que un individuo hace de su capacidad de lucha (y le permite compararse a sí mismo con la RHP estimada de un rival), y la otra es el Valor del Recurso, que es una estimación que hace el individuo acerca de lo valioso que es, o cuánto merece la pena luchar por el objeto en cualquier conflicto. Evidentemente, cuantas más probabilidades crea un individuo que tiene de ganar, más probable será que escale. Y cuanto más valioso sea el recurso por el que está peleando, más probable será que escale. Al igual que la propiedad del territorio, el RHP y el Valor del Recurso tienden a anular la actitud básica de “halcón” o “paloma” de un individuo, de modo que un modesto “halcón” de babuino hamadryas cederá (desescalará) ante otro más grande, a menos que esté defendiendo a un miembro de su propio harén contra un extraño, en cuyo caso lo más probable será que escale. Cuando RHP y el Valor del Recurso se igualan el diferencial halcón/paloma [del individuo] determinará la decisión de escalar o desescalar.

El problema de la  sumisión “activa”

El componente del perder que la persona -ritualmente muerta no manifiesta- es el proceso activo de sumisión. La mayoría de las especies tienen un ritual de comportamiento sumiso que requiere alguna demostración activa de habilidades sociales. En nuestra propia especie, puede elaborarse un discurso de sumisión, incluyendo halagos y promesas de obediencia en el futuro. Esto no es apropiado para la persona ritualmente muerta, y no es el tipo de comportamiento que se ve en los pacientes deprimidos. Los pacientes con depresión no muestran sumisión activa, ni su depresión está dirigida a una o más personas dominantes o “ganadores”. En este sentido, no se comportan como los “perdedores”. Por lo tanto, llegamos a la conclusión de que hay por lo menos dos componentes o “niveles” de sumisión ―uno activo o nivel “voluntario” y un nivel pasivo o involuntario (inducido). Por lo tanto, hacemos hincapié en que nuestra teoría relaciona la depresión sólo a la sumisión pasiva, involuntaria ―lo que hemos llamado la “Estrategia del Subordinado Involuntario” (ISS, “Involuntary Subordinate Strategy”) (Price et al, 1994.; Sloman et al., 1994).

La depresión se basa en una estrategia de desescalada de bajo nivel

Fue en esta etapa de nuestra forma de pensar cuando nos encontramos con la Teoría del Cerebro Triple (“Theory of the Triune Brain”) de Paul MacLean (MacLean, 1985, 1990). MacLean sugiere que a medida que nuestro prosencéfalo [cerebro primitivo anterior] creció en los últimos 300 millones de años, las nuevas partes no sustituyeron a las antiguas, sino que se convirtieron en injertos, modificándolas y complementándolas; y también, que este proceso de modificación no fue continuo, sino que ocurrió en tres etapas principales, lo que nos deja con tres “conjuntos de centrales de procesamiento” en las que la información es coordinada y las decisiones se toman en respuesta a los cambios en el medio ambiente. Sugiere que estos tres conjuntos se influyen entre sí, pero que son relativamente independientes.

Esta teoría nos presentó la desafiante posibilidad de que una elección entre las estrategias de escalada y desescalada no se hiciera en un solo nivel del cerebro, sino en tres niveles separados, posiblemente al mismo tiempo. E incluía la posibilidad de que la opción elegida en cada nivel pudiera no ser la misma, por lo que uno podría tener un cerebro que está escalando en un nivel y desescalando en otro.

 

El conjunto de más bajo nivel del cerebro anterior de MacLean ―lo que él llama el cerebro reptiliano o complejo R― se encuentra en los ganglios basales (sobre todo el cuerpo estriado). Se ocupa de los problemas encontrados durante la etapa de la existencia que compartimos con los antepasados de los actuales reptiles. Se trataba principalmente del comportamiento ritual agonístico y el cortejo. Nuestros antepasados reptiles necesitaban una estrategia de desescalada, por tanto parece apropiado asignar a este nivel el comportamiento normal de pasivo subordinado que describimos como la ISS. La ISS cambia así su nombre por el de estrategia de desescalada reptiliana.

El conjunto del nivel medio de MacLean ―el cerebro paleomamífero― está situado en el sistema límbico, que está aceptado que se relaciona con el comportamiento emocional. ¿Cómo se pone de manifiesto la elección de una estrategia de escalada o desescalada a este nivel? Es evidente que la estrategia de escalada debe estar relacionada con la expresión de la ira. La ira es la emoción del ataque, que es la manifestación del comportamiento de escalada. De forma análoga, la estrategia de desescalada a este nivel deberá involucrar las emociones disfóricas como sentirse castigado (escarmentado), ansiedad social, vergüenza, culpa y humillación. También se incluye aquí la emoción “deprimido” que se diferencia del estado de ánimo depresivo en que se centra en un objeto (Davidson y Ekman, 1994), y en que es reactivo a las circunstancias cambiantes del objeto (mientras que el estado de ánimo depresivo no está focalizado o está auto-focalizado).

En el conjunto de nivel más alto, en el cerebro neomamífero, situado en la neocorteza, disponemos de una elección racional, consciente y voluntaria entre escalada y desescalada. Todo el complejo de información disponible como conocimiento se utiliza en este nivel de toma de decisiones. El resultado es o bien una decisión de continuar la lucha y luchar; o la decisión de dar marcha atrás, escapar, inclinarse, pedir disculpas, tragarse sus palabras (el orgullo), admitir que uno estaba equivocado, y/o comprometerse a llevar a cabo las reparaciones exigidas por el ganador.

El trabajo de MacLean ha sido criticado (Butler y Hodos, 1996), aunque no está claro si estas críticas invalidan su concepto de tres conjuntos centrales de procesamiento en niveles cerebrales diferentes. En cualquier caso, no estamos atados a un modelo del cerebro triple. Un modelo de mente triple es más que suficiente, y este modelo ha estado presente desde que Platón en La República propuso una división “del alma en tres partes, correspondientes a los tres órdenes en el estado. Cada parte me parece que tienen su propia forma de placer y su deseo particular; y cualquiera de los tres niveles pueden gobernar el alma “.

Los primeros estudiosos del esta cuestión (los filósofos helenos) compararon el cuerpo a un carro, cuyo avance está dirigido por un Maestro (que sabe a dónde quiere ir) y guiados por un Conductor (que sabe cómo llegar) y tirado por un caballo, que proporciona la energía. Y los pensadores posteriores también especularon acerca de niveles de la mente para tener en cuenta los diversos grados de control de la conciencia que atienden a las operaciones de las diferentes funciones humanas. Yo diría que el cerebro triple no sólo concuerda con lo que sabemos acerca de la mente triple, sino que ayuda a clarificar las ideas acerca de este complejo campo, acosado como está por los problemas del dualismo mente/cuerpo, y por el uso de un lenguaje técnico (por ejemplo, “consciente” y “voluntario”), que se deriva del lenguaje utilizado por los actores en el drama de atribuir cualidades a los demás, en lugar de un lenguaje apropiado para un observador científico.

Con los tres niveles independientes son posibles ocho combinaciones de escalada y desescalada, y si nos centramos en la depresión, nos interesarán las cuatro que incluyen una desescalada de más bajo nivel. Antes de analizar las implicaciones clínicas, podría ser útil dar un ejemplo de un sistema más sencillo, que ilustre el principio general implicado y las relaciones posibles entre los niveles.

La analogía de lidiar con el frío

Si hay un problema de frío, el conjunto superior lo soluciona utilizando más ropa o encendiendo la calefacción central, mientras que a un nivel inferior se escoje entre tiritar o una vasoconstricción a nivel cutáneo. En el caso del frío, tenemos dos niveles principales, y está claro que en cada nivel se utiliza información diferente para la toma de decisiones. Por ejemplo, la información sobre la integridad del sistema de calefacción central se utiliza para decidir si ponerse más ropa, pero no se utiliza en la decisión de tiritar. Del mismo modo, la información sobre la temperatura interna del cuerpo es probablemente usada en la decisión de tiritar, pero no se utiliza en la decisión de encender la calefacción central. Ambos niveles tienen esencialmente que tomar una decisión sobre si se debe aumentar la producción de calor (o reducir la pérdida de calor), y por lo general van a tomar la misma decisión, el individuo expuesto al frío encenderá la calefacción central y tiritará. Pero en algunos casos, pueden tomar decisiones diferentes. En alguien que es demasiado orgulloso para encender la calefacción central (viéndose a sí mismo como un “tipo duro”) la decisión en el nivel superior puede entrar en conflicto con el del nivel inferor, que decide tiritar. Se debe tener en cuenta que el nivel más alto puede adelantarse o rescindir la decisión en el nivel más bajo: encender la calefacción central puede adelantarse a, o acabar con, la tiritona. Esto representa la tendencia evolutiva, el nivel más alto asume la toma de decisiones en detrimento del nivel más bajo. El nivel inferior se mantiene como un mecanismo a prueba de fallos en caso de que los niveles superiores no hagan frente adecuadamente al problema.

Baremo de stress

En el caso de la conducta agonística, voy a utilizar el término “baremos (ranking) de estrés” para indicar la percepción de una situación que constituye una amenaza al rango actual. Esta podría tomar la forma de la aparición de un rival con intenciones agonísticas o la desaparición o la deserción de un aliado. El “ranking stress” permite que el individuo “acceda” a su “conjunto de estrategias agonísticas”, que, por supuesto, consiste, en cada nivel, en las dos estrategias de escalada y desescalada. No sabemos si los mismos tipos de “ranking stress” son eficaces en todos los niveles ―este es un tema para estudiar empíricamente. Tampoco sabemos la información precisa utilizada en cada nivel para decidir entre escalada y desescalada. Tampoco sabemos si hay algún solapamiento entre la información que se utiliza para activar el acceso al conjunto de estrategias y la información utilizada para decidir entre las dos estrategias en dicho conjunto.

Los componentes de la estrategia de desescalada de bajo nivel.-

Si tratamos de reducir el nivel más bajo de la estrategia de desescalada a sus componentes básicos, tenemos una prueba más de que la capacidad de cambio del estado de ánimo se desarrolló en el contexto de la conducta agonística (Stevens & Price, 1996).

Hay tres constructos básicos hipotéticos que se consideran esenciales por los ecólogos del comportamiento para el desarrollo de modelos matemáticos del comportamiento de lucha (Krebs y Davies, 1993; Hack, 1997). Estos son:

1. Potencial de Retención del  Recurso (RHP), que es una estimación de la capacidad de lucha de un individuo, o más en general, la capacidad de controlar el resultado de las situaciones interpersonales conflictivas. Se utiliza en el cálculo del RHP relativo, que es la evaluación  que hace el individuo de si es más poderoso que un competidor. Con el cambio parcial en los enfrentamientos (durante la evolución reciente de los homínidos) de la competencia agónística por la intimidación a la competencia hedónica por la atracción, RHP está siendo reemplazado por el autoconcepto del poder de retención de la atención social (SAHP, “self-concept of social attention holding power”) que se refiere a la capacidad de un individuo para atraer la atención y la aportación de otros miembros del grupo (Gilbert et al., 1995). Considerando que la RHP determina el equilibrio entre el ataque y el sometimiento, SAHP determina el equilibrio entre la presunción y la modestia en los eventos socials importantes.

La disminución del RHP explica la baja autoestima, la inferioridad y otras formas de auto-percepción negativa que son características comunes de la depresión; y bajos valores de SAHP explican características tales como la culpa, la vergüenza, la ansiedad social y el sentimiento de culpa.

2. Valor del Recurso, que es una estimación del valor de lo que sea por lo que se está luchando. El valor del recurso expresa la inversión del individuo en los objetivos y los incentivos a los que tendría que renunciar al rendirse. Estos pueden ser objetivos particulares tales como conseguir un beneficio o ventaja concreto en algún asunto, o pueden ser más generales, tales como la ambición y el deseo de mejorar socialmente, o pueden ser simbólicos, tales como el logro de una filosofía significativa o religión. En la medida en que las recompensas dependen de la situación social, el valor del recurso representa la ambición y todas las formas de búsqueda de estatus.

La reducción del valor del recurso de los pacientes deprimidos explica la pérdida global de interés, la apatía y la disminución de la eficacia de los refuerzos.

3. La propiedad, que es una convención muy extendida en el mundo animal por la cual un propietario o residente gana una competición y un intruso la pierde. Se aplica a los territorios y en los seres humanos también a las posesiones, y en algunos babuinos se aplica a la posesión de una consorte femenina. Un no-propietario tiene que ser mucho más poderoso para ganar en una competición contra un propietario. La propiedad es un componente de la estrategia evolutivamente estable Burgués en el juego Halcón-Paloma-Burgués (Krebs y Davies, 1993).

El sentido de propiedad se ve afectado en la depresión, y en casos extremos los pacientes sienten que no tienen derecho a existir, a diferencia del paciente con estado de ánimo elevado, para quien “el mundo es su ostra”. Un golfista deprimido lo expresaba con la frase, “no tengo parada en el camino de la vida”. La propiedad ofrece un sentido de derecho, y en la depresión el sentido de derecho se encuentra dañado.

Los mayores índices de estos tres valores se dan cuando el individuo es más proclive a atacar que a retroceder, o a estar muy seguro de sí mismo en vez de ser modesto. Por lo tanto, podemos esperar que todos ellos se reduzcan en la estrategia de desescalada de más bajo nivel, y con mayor razón se reducirán cuando la estrategia es intensa o prolongada y se manifiesta como enfermedad depresiva. El único componente importante del estado de ánimo depresivo que no está directamente relacionado con una disminución de RHP es el Valor del Recurso o Propiedad es Energía. Pero hemos atribuido la pérdida notable de energía del estado de ánimo deprimido a una interacción entre RHP y Valor del Recurso (Stevens & Price, 1996). RHP representa el “ser capaz de” en el conflicto, o la capacidad para superar la oposición; Valor del Recurso representa la “voluntad” en el conflicto, o la disposición a luchar. Cuando ambos ” ser capaz de ” y “voluntad” están presentes en suficiente medida, entonces parece probable que los sistemas motivacionales de la psique proporcionarán la Energía; pero si uno o ambos, “ser capaz de” o “voluntad”, falta, los ingredientes para el combate exitoso estarán ausentes, entonces los recursos de Energía no se proporcionan.

La reducción de estas tres variables básicas puede explicar una gran parte de los síntomas de los estados depresivos.

Una ilustración de la vida en el campo inglés

Permítanme ilustrar el funcionamiento normal de estos mecanismos a través de un ejemplo típicamente inglés. La Señora Turvey, nuestra heroína, está casada con Sir Topsy, y vive en una bonita casa solariega en algún lugar de los Shires. Un día Sir Topsy muere en un accidente de caza. Este es un Baremo de Stress para Lady Turvey, que se ha convertido en la Señora Viuda de Turvey. Sabe que ahora se espera de ella que se mude de la mansión para dejarsela a su hijo y a su nuera, la nueva Señora Turvey. Ella debería irse a vivir a la casa ganancial[1], que es considerablemente más pequeña que la casa solariega.

En el nivel superior, racional, la viuda tiene opciones sobre qué hacer. Su estrategia de desescalada es aceptar lo inevitable y pasar a la casa ganancial. Su estrategia de escalada es quedarse donde está. Ella puede reforzar esta estrategia con muchas justificaciones: su hijo aún no tiene edad suficiente para asumir la responsabilidad de la mansión; su nuera no es lo suficientemente madura para manejar tanta servidumbre; ella tiene que quedarse a supervisar algunos trabajos en la casa llevados a cabo recientemente; y así sucesivamente usaría su fértil mente. En verdad, a pesar de la tradición, ella no quiere dejar la casa en la que ha vivido durante tantos años.

Después de algunas semanas, empieza a estar claro para la familia y amigos que ella no está haciendo ningún plan para mudarse. Ella hace oídos sordos a los argumentos racionales sobre los precedentes. En esta etapa, se accede al nivel medio, o conjunto de estrategias emocionales. El detonante de esto puede ser la crítica a su conducta, o un intento deliberado de inducir el nivel medio de desescalada con preguntas como: “¿No te da vergüenza desafiar las tradiciones de esta manera?” y “¿No te hace sentirte culpable vivir en esa casa enorme por capricho?” Si estos comentarios tienen éxito, e inducen un nivel medio en la estrategia de desescalada, caracterizada por la culpa y la vergüenza, el pensamiento de la viuda en el nivel superior puede verse afectado por estas emociones, y una de estas dos cosas puede suceder: ella puede pasar a un nivel superior en la estrategia de desescalada y mudarse a la casa ganancial; o, la vergüenza y la culpa son insuficientes para superar su deseo de permanecer donde está, y se queda aunque se siente mal por ello. Por otra parte, su conjunto de nivel medio puede seleccionar la estrategia de escalada, y entonces se enoja con estos entrometidos que se tomn la libertad de decirle lo que debe hacer, y en el furor de su ira los tacha de su lista de visitas y da rienda suelta a otros castigos similares sobre ellos. Está impulsada por un sentimiento de superioridad moral.

Después de algunos meses, podemos imaginar que la nueva Señora Turvey está perdiendo la paciencia con su suegra, ya que no puede hacer planes definitivos para gestionar la casa solariega. Luego de unas conversaciones con el abogado de la familia, envía a unos arquitectos a la mansión para hacer los planos provisionales de ciertas reformas que desea hacer.

Esta intrusión en su territorio trastorna a la Viuda, y podemos suponer que también activa el conjunto de nivel inferior de la estrategia agonística. Si ella implementa la estrategia de desescalada (que también hemos llamado ISS), sufre un descenso de RHP/SAHP, del Valor del Recursos y la Propiedad. Todo esto efecta profundamente a su pensamiento de alto nivel. Su descenso en RHP/SAHP o concepto de sí misma, es probable que la haga sentirse inadecuada para llevar toda la responsabilidad de la mansión sin el apoyo de su esposo. El descenso en Valor del Recursos debilita su apego por la casa solariega, que ahora le parece mucho menos atractiva, y que no vale la pena montar tanto escándalo por ella. La caída en Propiedad remarca su conocimiento de que es su nuera, y no ella, la que ahora tiene derecho a la casa solariega. Este “depresivo” cambio de pensamiento puede cambiar su conjunto de nivel alto a desescalada. O tal vez no, y ella puede quedarse en la casa solariega como una persona deprimida, tal vez asumiendo el papel de un inválido crónico, y bien puede ser que finalmente, por razones de salud, sea sacada de su casa de campo en una camilla para ser cuidada en otro lugar. En tal caso, su nivel más bajo de desescalada estaría expresado a través de la metáfora de la enfermedad física (Price y Gardner, 1997).

Como última posibilidad, la intromisión de los arquitectos de su nuera puede implicar, no la depresión, sino la elevación del estado de ánimo. Esto aumentará su autoestima, al hacer que parezca que merece aún más la pena defender la casa solariega y fortalecerá su sentido de propiedad. Entonces ella aumentará el nivel de energía para ejercer presión sobre los miembros de la familia para que se pasen a su bando, para consultar a las firmas de abogados para llevar el asunto a los tribunales si es necesario, y para difundir calumnias viles de su nuera, por lo que todas las demás damas de los Shires se unirán a ella en la condena de la prisa indecente con la que la nuera parece estar usurpando su posición. Tal vez tenga éxito, y entonces la nuera desescalará, y ella seguirá siendo feliz al verse pasando sus días fuera de la casita del jardinero. Pero lo más probable es que la nuera está hecha de “otra pasta”, e insistirá en sus derechos. Este último escenario es la materia con la que se construyen las disputas familiares.

Comentario

Para la viuda, mudarse a la casa ganancial era el equivalente de encender la calefacción central. En cualquier momento, podía terminar con la dolorosa experiencia de su medio y bajo nivel de desescalada simplemente desescalando del nivel superior. Pero era demasiado orgullosa, o demasiado terca. Si uno hubiera sido llamado a tratarla en cualquiera de las etapas, no habría tenido mucho éxito tratando la “depresión” o sus equivalentes somáticos; la única manera lógica de proceder hubiera sido preguntar: “¿Por qué no se mudó a la casa ganancial?”

Podemos apuntar otra similitud con la analogía “del frío”. De la misma forma que el malestar de tiritar puede aumentar la sensación de frío y por lo tanto disponer a la persona a encender la calefacción, así el pensamiento depresivo de medio y bajo nivel de desescalada, aumenta la sensación de perder y por lo tanto dispone a la persona para una sumisión voluntaria. La culpa facilita la aceptación del castigo. La vergüenza facilita la aceptación del rango inferior. El abatimiento facilita el abandono de metas inalcanzables. Del mismo modo, el estado de ánimo deprimido facilita el cambio de la ira al abatimiento. La gente se enoja cuando son insultados por una persona de menor rango (como señaló Aristóteles); el sentido de inferioridad que se produce en la depresión ayuda a la persona a ver al insultador como de rango superior, en respuesta a lo cual la emoción apropiada es sentirse humillado. En una sociedad igualitaria, nos enojamos cuando sentimos que tenemos razón y humillados cuando nos damos cuenta de que no tenemos razón, y el estado de ánimo depresivo nos hace sentir que no tenemos razón ― sentimos que nos equivocamos, y por lo tanto nos sentimos culpables. Nos enojamos cuando alguien coje algo que nos pertenece, y el estado de ánimo depresivo elimina el sentido de propiedad, o de tener derecho a las cosas. El estado de ánimo depresivo también favorece la desescalada en el nivel más alto ―nos quita la esperanza de victoria, nos quita la confianza en nuestras propias habilidades, nos quita el sentido de la importancia que tiene lo que sea por lo que estemos luchando y nos hace sentir demasiado cansados y enfermos como para querer seguir haciéndolo.

Así, el diagrama de flujo se lee: al entrar en una situación de conflicto, o luchas o cedes. Si luchas y aún no ganas, te enojas y luchas más duramente, o te siente humillado y cedes. Si luchas más duramente y aún no ganas, elevas el estado de ánimo y luchas todavía más duramente, o deprimes el estado de ánimo y cedes. En la mayoría de los casos en el EEA este algoritmo probablemente permitió la rápida solución de las controversias. Pero en nuestra sociedad compleja, hay una serie de motivos de “bloqueo de la sumisión voluntaria” que impiden que el agonismo sea funcional, y las disputas sean resueltas.

A veces el bloqueo de la resolución del conflicto no se encuentra en la persona sumisa (el que cede, el perdedor), sino en el “ganador”, cuya función es la de aceptar la sumisión y pasar a la reconciliación. A veces no hay suficiente cantidad de sumisión en cualquiera de los niveles para inducir al otro a ejercer la “misericordia” del ganador (Weisfeld, 1977). Suponga que la nuera siente un odio imperecedero hacia la Señora Viuda de Turvey, posiblemente porque se oponía a su matrimonio con su hijo por su insuficiente nivel social. Entonces, con la viuda expuesta a la venganza al faltarle el apoyo de su marido, puede ser que por muy sumisa que sea la viuda la nueva Señora Turvey continuará castigándola con un trato frío y distante o humillándola por otros medios, y por eso la viuda nunca podrá remitir del nivel más bajo de su estrategia de desescalada. Esto ocurre en situaciones de tortura y otras formas de intimidación. Pero por lo general, el bloqueo de la resolución recae en el perdedor, que es demasiado orgulloso o terco para hacer la apropiada desescalada en el nivel superior. En otras palabras, en el tratamiento de la depresión a menudo estamos manejando “bloqueos de desescalada en el nivel superior”.

Las manifestaciones de la estrategia de desescalada de bajo nivel

Es el nivel más bajo de la estrategia de desescalada con la que estamos clínicamente más interesados, ya que es ésta estrategia, si es demasiado intensa o prolongada, lo que reconocemos como la depresión clínica. En el pasado la hemos llamado por diferentes nombres, tales como “la subrutina de la rendición” (Price y Sloman, 1987; Sloman & Price, 1987) o “la estrategia del subordinado involuntario (ISS)” (Price et al., 1994). Cualquiera que sea su nombre, esta estrategia tiene cuatro funciones principales:

1. Evidencia que no existe “ninguna amenaza” para el ganador, y por lo tanto enfatiza cualquier sumisión de alto nivel que se esté efectuando; o, si no se está hacienda una sumisión de alto nivel, se le asegura al ganador que la víctima no es una amenaza real, digan lo que digan, porque se es demasiado viejo o enfermo o incapacitado para ser eficaz.

2. Señala “fuera de combate” a los amigos y partidarios, dándoles el mensaje “no me empujen a la arena para luchar en su nombre” (Price & Gardner, 1995).

3. Facilita el cambio de escalada a desescalada en los niveles medio y superior, induciendo culpabilidad, vergüenza e inferioridad, y una sensación generalizada de pesimismo.

4. Sitúa al individuo en una camisa de fuerza depresiva, quitándole energía, interés, esperanza, decisión y fuerza de voluntad. De este modo, obliga al individuo a someterse, incluso si en el nivel superior es demasiado orgulloso o terco (o corajudo) para rendirse. En tal caso, la razón social aparente para la sumisión es probable que sea una enfermedad física o debilidad (Price & Gardner, 1995).

Causas de la estrategia desajustada

De acuerdo con nuestro modelo, la causa de la enfermedad depresiva no es la adversidad social, o perder, o un defecto, porque lo normal es que los seres humanos pierdan y fracasen y sean confrontados con la adversidad. Más bien, la causa de la enfermedad depresiva es el fracaso del cerebro triple al coordinar su respuesta a la adversidad social. Una respuesta coordinada asegura el éxito o la retirada exitosa/sumisión. A menudo se encuentra que el nivel más alto de desescalada está siendo bloqueado por alguna razón, ya sea en el paciente o por un tercero. Por ejemplo:

1.El nivel más alto de desescalada está bloqueado por escrúpulos morales.

Cuando alguien trata de mantener una posición imposible, o se aferra a un objetivo irrealizable, lo llamamos valor o terquedad, dependiendo de si simpatizamos o no con el intento. Orgullo, honor y escrúpulos morales son razones para seguir escalando en el nivel más alto a pesar de la agobiante desescalada en el nivel inferior. Milton la tomó con la monarquía, Darwin con la iglesia, y muchos son los mártires que se han negado a doblar la rodilla. La salud se sacrifica a los principios. Hemos descrito un caso en el que el paciente se negó a unirse a sus compañeros de trabajo en un fraude, fue castigado por ellos y sufrió la enfermedad depresiva como resultado (Stevens y Price, 1996). Anthony Trollope proporciona un paradigma de la terquedad auto-destructiva en su novela He Knew He Was Right (Sabia que tenia razón). En estos casos, el terapeuta está en la posición de un médico que atiende a un boxeador que insiste en luchar contra los contrincantes más poderosos.

2.El nivel más alto de desescalada es bloqueado por ignorancia o incomprensión.

La sumisión humana (a diferencia de la sumisión de los animales) implica obediencia, o hacer activamente lo que la otra persona quiere. A veces esto es imposible. Un marido dominante puede insistir en recibir una respuesta sexual entusiasta, una esposa dominante puede exigir que su esposo corrija un tic involuntario. A veces el paciente no sabe qué hacer para complacer al otro: un marido no quería que su esposa trabajara porque tenía miedo de que se relacionase con hombres atractivos, pero le daba vergüenza confesar ese miedo, y por eso la criticó por su pereza y su estupidez hasta que la depresión la volvió incapaz para el trabajo.

3.El nivel más alto de desescalada es bloqueado por un tercero.

Una esposa quería complacer a su marido, que insistió en que estuviera en casa el sábado; pero su madre, que era aún más poderosa que su marido, insistió en que la visitara e hiciera unas tareas para ella el sábado. La sumisión a uno implica resistirse al otro. Ella deseaba desescalar en las dos relaciones más importantes en su vida, pero no la dejaron. En este caso la enfermedad depresiva remitido cuando su madre murió.

4.El nivel medio de desescalada es bloqueado por un sentimiento de injusticia.

Muchos pacientes sufren insultos y agravios que no puede dejar pasar por resentimiento o enojo por la injusticia que ello conlleva. Recientes casos de este tipo en mi experiencia incluyen a personas injustamente despedidas de sus puestos de trabajo, un padre acusado de agredir sexualmente a su hija, y padres que sienten que la autoridad educativa les ha fallado a sus hijos de alguna manera. Estas personas se sienten fuera de sí de rabia, hirviendo de rabia asesina. Incluso si deciden desescalar en el nivel superior, siguen escalando en el nivel medio de las reacciones emocionales, y esto impide la resolución de desescalada de bajo nivel.

Identificar el conflicto

En el nivel superior hay muchas áreas de la vida en que las estrategias de escalada y desescalada se llevan a cabo de forma independiente; por ejemplo, uno puede escalar en su vida amorosa buscándose un ligue, mientras que en su relación parental desescala al aceptar dejar de fumar. En el nivel medio de la respuesta emocional, todavía hay aún más variedad, en el que uno puede estar deprimido por un problema a la vez que está enojado por otro―incluso se puede estar enojado y deprimido a causa del mismo tema. Pero en el nivel más bajo la estrategia es infocalizable, es una cuestión de todo o nada, y afecta a todas las actividades y estrategias. El estado de ánimo depresivo es un fenómeno generalizado. ¿Cómo se decide cuál de las escaladas del nivel superior está produciendo una situación que se extiende hacia este bajo nivel de desescalada? Esta es una de las habilidades del psicoterapeuta. Baste decir que por lo general se relaciona con una de las metas más destacadas del paciente o con sus relaciones.

Consideraciones terapéuticas

La tarea del terapéuta consiste en identificar el conflicto y ayudar al paciente a resolverlo en el nivel superior. A menudo, esto tomará la forma de ayudar al paciente a admitir la derrota, aceptar lo inevitable y renunciar a las aspiraciones poco realistas. A veces, sin embargo, el paciente puede ser ayudado a ganar ―a pesar del hecho de que él o ella estaba perdiendo al principio, por lo que se encuentra incapacitado por la depresión. A veces, el contexto adverso puede evitarse por completo, y lograr resultados mediante la negociación y el compromiso. A veces, los pacientes ven un conflicto donde no lo hay, otros son demasiado sensibles a las amenazas, o acceden a su conjunto de estrategias de bajo nivel agonístico muy fácilmente. Es difícil decir cuál es la proporción de los pacientes que tienen idea del conflicto que está causando la depresión. Sospecho que muy pocos. La mayoría de los pacientes achacan la depresión a factores biológicos tales como comenzar a tomar o pertenecer a la generación de “la píldora” o a los propios síntomas de la depresión, por ejemplo, “estoy deprimido porque no puedo dormir”. Si es necesario hacer comprender al paciente la verdadera causa de la depresión, la analogía de tiritar (ver más arriba) es útil; por ejemplo, el terapeuta dice: “No vamos a perder el tiempo frotando sus músculos temblorosos con pomada ―vamos a explorar la razón por la cual no han sido capaces de encender la calefacción central.”

El rival simbólico o interiorizado

El modelo se basa en un conflicto con un rival real. Esto explica por qué la depresión es tan incapacitante ―incapacita al individuo, mientras que el rival toma el control. Este tipo de incapacidad no tiene ninguna función en la gestión de los estresores impersonales, tales como las condiciones climáticas adversas.

Sin embargo, tal es la capacidad humana para personalizar el entorno que algunas formas de estrés impersonal son percibidos como procedentes de un rival. Job, por ejemplo, vio colmada las desgracias de su familia como actos de un Dios personal; se indignó con Dios y quería llevarlo a los tribunales. En este caso, Job se convirtió en depresivo ―el nivel más bajo de desescalada se asoció tanto con el nivel superior como con el de nivel medio. El remedio fue proporcionado por Eliú, quien señaló a Job que no era apropiado para un hombre entrar en una pugna agonística con Dios. Así Job se sometió a Dios y su depresión desapareció.

En algunos casos el conflicto no es con una persona del exterior, sino con una entidad interiorizada (Weiss, 1993; O’Connor, 1997). Por ejemplo, algunas personas de éxito se ven atrapados entre su ambición y su adoctrinamiento infantil de no eclipsar a sus familiares inmediatos (especialmente a las hijas se les enseña a no eclipsar a sus hermanos). Entonces, cuando tienen éxito como adultos, se deprimen sin motivo aparente. Se ha sugerido que esta depresión es causada por “la culpa del superviviente”, debido a la gran diferencia entre su propio desempeño y el de los miembros de su familia. Pero perseguir el conflicto en las profundidades de la psique está más allá del ámbito de este trabajo.

Referencias

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[1]  La “casa ganancial”, o Dower House, es, entre las clases altas británicas, una casa, más pequeña y modesta destinada a la viuda del Sir o Lord. Puede ser un antiguo pabellón de caza, la casita de invitados o, como se señala más abajo, la casita del jardinero. (n.d.t.)

Hacia una taxonomía de las emociones (VII)

Los que hayan leido el post anterior de esta serie sobre las emociones ya sabrán a estas horas que el amor no es ese bálsamo romántico que cura todas las heridas sino que muchas veces las crea. Al tratarse de una de las emociones vinculadas con algo tan potente como la reproducción son de esperar grandes disfunciones en su gestión cotidiana.

Algunos de mis lectores han estado de acuerdo con la opinión de Price de que la depresión es un mecanismo de seguridad para limitar los efectos de la rabia e incluso alguno de entre ellos me ha formulado una hipótesis acerca de las razones de por qué algunas personas no se pueden deprimir.

La razón que me han dado es que las personas que no pueden deprimirse es por orgullo, lo que es lo mismo que decir (en clave psicologica) que hay personas tan narcisistas que no pueden tolerar darse por vencidos, reconocer que han perdido en una confrontación agonística o simplemente reconocer una derrota o darse cuenta de que no tenian razón.

Estoy de acuerdo con esta formulación solo que el narcisismo es un concepto que encaja mal con la teoria evolucionista, el narcisismo es un constructo psicoanalítico que explica muchas cuestiones relativas a la formación del Superyó y la moral, pero no deja de ser un constructo intrapsíquico con poca consistencia psicobiológica. Es necesario pues encontrar otra forma de nombrar las pulsiones morales en los humanos y para esto debemos -otra vez- echar mano de la teoria evolucionista.

¿Para qué sirve la moral?.-

Es obvio que la moral no da ninguna ventaja a aquellos que se someten a ella, algo que precisa de una explicación evolutiva. ¿Si no sirve para nada por qué evolucionó? Todo parece indicar que los individuos egoístas o amorales obtienen más ventajas que aquellos que siguen las reglas al menos hasta que son descubiertos e identificados como tramposos. Sin embargo es necesario decir que la evolución no solamente presiona sobre los individuos concretos sino tambien sobre la especie y sobre los grupos.

Por ejemplo, la pulsión reproductiva es una forma de presión selectiva que se ejerce sobre la especie entera, la autopreservación y la busqueda de bienestar (inclusive fitness) sobre los individuos. Pero la evolución tambien presiona sobre los grupos a fin de regular la vida en común y lo hace a través de la incorporación de reglas, tabúes y prohibiciones.

No se trata sólo de conocer las reglas sino de que se interioricen, es decir que el individuo haga suyas las reglas del grupo por ejemplo ésta: “No matarás”.

El lector puede ya suponer que la presión evolutiva sobre los grupos es mucho más moderna (reciente) que las otras presiones que tuvieron que soportar tanto la especie como los individuos. Seguir las reglas no favorece a los individuos concretos y es neutral desde el punto de vista de la especie pero resulta muy adaptativa para los grupos.

Y seguir las reglas entra en contradicción muchas veces con los mandatos de la especie (por ejemplo la elección del celibato) de la autopreservación, por ejemplo en el suicidio y desde luego entran en contradicción con la satisfacción del deseo individual. Todo pareciera indicar pues que en nuestro cerebro se dan cita intereses muy diversos, muchos de ellos antagónicos con otros.

Lo interesante de la presión ambiental que conocemos con el nombre de “seguir las reglas” es que está determinada por la socialización, se trata pues de un terreno compartido por nuestras tendencias sociales y afiliativas (necesitamos a los demás tanto como necesitamos comer) pero tambien culturales pues todo grupo social tiene sus propias reglas de funcionamiento. Pero inventada la norma inventada la excepción: ¿qué sucede si engaño a los demás haciéndoles creer que sigo las reglas pero en realidad soy un descuidero o un depredador? Un individuo así (los psicópatas por ejemplo) podrian beneficiarse tanto de las ventajas de la socialización como de “salirse con la suya”, haciendo creer al grupo que están siguiendo las reglas. Es por eso que no basta con conocer las reglas sino que hay que interiorizarlas y es por eso que existen las sanciones del grupo con los disidentes y los aprovechados.

Lo que llamamos narcisismo podria ser traducido al lenguaje evolucionista a través de una doble definición: por una parte representaría la supervivencia de una tendencia egoísta y depredadora que busca las ventajas individuales eludiendo o saltando por encima de las reglas grupales. Y por otra sería algo asi como una ilusión de rango en el sentido de que el individuo se engañaría a si mismo y a los demás ostentando las señales de un rango superior al que se posee. A esta emoción le llamamos orgullo o soberbia y es la punta del iceberg del narcisismo visto en clave evolucionista pues es obvio que la ostentación del rango brinda ventajas a los que poseen esta capacidad de engaño y autoengaño.

Dicho de otra manera para seguir las reglas del grupo es necesario un mayor aprendizaje social que el que necesitamos para el cortejo, la alimentación o la autoconservación, sencillamente se trata de aprendizajes que no nos vienen de serie y tenemos que aprenderlos ex novo básicamente mediante la observación de las conductas de nuestro entorno. No hace falta decir que el aprendizaje social puede ir en contra de los deseos individuales y es por eso que aquello que aprendemos de esta manera se opone y neutraliza lo que entendemos como narcisismo. Es a través de este aprendizaje que modulamos nuestra tendencia a creernos más importantes que los demás o a anteponer nuestros deseos a la consideración general.

La erotomanía.-

Si la celotipia es la patología delirante de los hombres, la erotomanía lo es en las mujeres.

Gaetian Clérambault fue un psiquiatra francés del que he hablado mucho en este blog y que describió la erotomanía que desde entonces se conoce con el nombre de sindrome de Clérambault. Consiste en la creencia delirante por parte -usualmente de una mujer- de que un hombre, generalmente de un estatus superior al propio está locamente enamorado de ella. Pero no se trata solo de una invención o de una fantasía más o menos comprensible en algunos casos sino de una certeza, es decir de una creencia delirante que induce conductas concretas. Conductas que van desde la denuncia, a la aportación de pruebas falseadas como cartas de amor, llamadas telefónicas, etc. La erotómana viene a la consulta a quejarse de un acoso concreto que el enamorado lleva a cabo contra ella pero no computa el acoso que ella misma lleva a cabo contra el acosador imaginario. Médicos, pediatras, psiquiatras, psicólogos, principes de Gales, alcaldes, cantantes, deportistas, reyes, gobernantes o personajes públicos de distinta indole y relieve pueden resultar elegidos por estas mujeres para llevar a cabo su delirante idea de que ciertas personas importantes se han fijado en ella y la someten a un acoso intolerable, cruzando casi siempre la frontera desde perseguido en acusador. Lo curioso es que la paciente se siente completamente inocente en este juego de seducción y aparece como víctima de este atropello (como decía una paciente a la que traté) y que muchas veces se salda en los tribunales.

Si he escogido a la erotomanía como ejemplo de una “locura de amor” es porque me parece que representa a la perfección este nucleo irreductible de narcisismo que alimenta a los delirios. Efectivamente la erotómana no puede evitar enamorarse de alguien con más rango que ella misma, se trata en todo caso de algo adaptativo ya descrito por Buss (Buss 2004) y otros investigadores: las mujeres buscan siempre en los hombres un mayor rango. De eso ya hablé aqui.

¿Pero por qué no aceptar que es ella y no él el enamorado? ¿por qué construir un delirio invirtiendo el proceso?

Pues para salvaguardar el narcisismo, hay algo que se preserva a través del delirio. La paciente construye un delirio y renuncia asi a la realidad para mantener a salvo su autoconcepto: no es ella la enamorada sino él y no es ella la acosadora sino él. Lo que nos lleva a pensar que las heridas narcisistas son muy dolorosas y lo son porque estas personas no tuvieron en su momento el suficiente aprendizaje social para orientarse y asumir su posición en la pirámide del rango, sencillamente se sobrevaloran demasiado a veces de una forma incluso patética. Y lo hacen escotomizando (repudiando) todas las señales de la realidad que las impulsarían hacia el principio de realidad, carecen pues de un Ideal del Yo pero a cambio han hipertrofiado su Yo ideal. Permutan deseo por realidad y es asi como enloquecen.

De manera que estoy de acuerdo con aquellos que han señalado al narcisismo como una pulsión al servicio del Yo y en contra de la realidad, a favor del principio del placer y en contra del sentido común. Lo interesante es que ciertas personas (y en un grado menor todos nosotros) preferimos defender esta ciudad amurallada que es nuestra exagerada autoestima y prolongar asi ese divorcio entre la realidad y el deseo.

De manera que ciertos delirios son en realidad adaptativos (Charlton 2003), o fueron adaptativos en época ancestral. Sobre todo los delirios paranoides, como ser engañado, perseguido, envenenado, amado, infectado, aludido, divulgado o señalado, ser victima de una conspiración o excluido del grupo son tematicas delirantes que conectan con temores ancestrales ligados a la interacción social. Es asi como se diferencian de los delirios bizarros de la esquizofrenia, pero eso no les hace más abordables: los delirios paranoides son irreductibles, precisamente porque taponan heridas narcisistas importantes y son a la vez temores fundacionales de nuestra especie.

Bibliografía.-

David Buss: “La evolución del deseo”. Alianza editorial. Madrid 2004.

Charlton BG (2003). Theory of mind delusions and bizarre delusions in an evolutionary perspective: psychiatry and the social brain. En Brune M. Ribbert H. editores: The social brain. evolution and patology. Wiley and sons. 315-337.

Hacia una taxonomía de las emociones (VI)

Dado que el amor es una emoción culturaldependiente y que en gran parte es modelada por el entorno en que se vive, especificaré que estoy hablando de lo que entendemos hoy como amor romántico, una utopía emocional que se nutre de deseos, expectativas y constructos individuales compensatorios que en gran parte chocan continuamente con la realidad desolada en que vivimos. El amor se convierte asi en un colchón de seguridad, en un salvoconducto para la felicidad en muchas personas, en una isla de perfección que suponemos hemos de descubrir por nosotros mismos guiados por un extraño drang, un impetu fascinante. (Aqui hay un buen articulo sobre el amor en tiempos de la postmodernidad).

La frustración en el amor es pues la consecuencia más notable que cabe esperar de este estado de idealización. El rencor, la rabia, la indignación, la decepción o la pena son las consecuencias emocionales más importantes que se desprenden de aquella confrontación entre realidad e idealización.

No es de extrañar que el amor -como principal promotor de arousal en nuestra especie- de lugar a múltiples patologias y conductas inexplicables, algunas resultado de su decepción pero otras vinculadas directamente con el sentido que el amor tenga en cada mente individual.

No cabe ninguna duda de que es precisamente esta idealización la que nos hace tan vulnerables, tal y como supuso Freud cuando advirtió que: “jamas nos hallamos tan a merced del sufrimiento sino cuando amamos”.

Locuras de amor.-

Los que hayan leido esta noticia, habrán sufrido un posible dejà vu, son tan frecuentes este tipo de sucesos que hasta literariamente estamos condenados a entenderlos como perturbaciones mentales que el amor causa en algunas personas. Sin embargo es bueno describir dos tipos posibles de sucesos: los que llevan al enamorado al homicidio y los que le llevan a la locura propiamente dicha, es decir al delirio.

El caso del que habla la noticia es paradigmático: un muchacho enamorado de una muchacha sufre de muchas preocupaciones, ansiedad continuada desde que los progenitores de aquella cuestionan su relación. Un muchacho normal y sin antecedentes psiquiátricos de interés de repente se transforma en un feroz asesino y dispara su arma contra la muchacha. ¿Qué es lo que puede transformar a una persona corriente en un asesino?

Hay algo paradójico en esta conducta de asesinar a la amada, pues al fin y al cabo el amor es considerado como algo totalmente opuesto al odio. Por otra parte también estamos convencidos de que el odio no puede darse sin amor. En realidad lo opuesto al amor es la indiferencia, el odio por su parte es en gran parte una estrategia de supervivencia con efectos paradójicos como veremos a continuación.

Para entender mejor este tema del “punto de no retorno” en la desesperación es necesario hablar sobre la teoria de las catástrofes. Se trata de una teoria matemática dificil de comprender para nosotros y aun más difícil de explicar. Pero puede entenderse como una parte de la teoria de las bifurcaciones a las que tienden todos los sistemas cuando son llevado a un punto lejano de su equilibrio. Dicho de otra manera: la teoria de las catástrofes trata de epxlicar los fenómenos discontinuos, donde pequeñas perturbaciones dan lugar a cambios cualitativos, como por ejemplo el caso que nos ocupa. ¿Cómo es posible que una persona normal se convierta en un asesino por una decepción amorosa?

La mayor parte de la gente tienen una teoria “intuitiva” sobre ello, basta leer los comentarios que dejan en la prensa digital los ciudadanos o las opiniones de mis colegas que explican este tipo de cuestiones “apres coup” como un trastorno de personalidad, rasgos psicopáticos, la emergencia de una psicosis, un arrebato de impulsividad limite y conceptos descriptivos que no aportan nada a la cuestión. Si el asesino del Salobral tenía o no tenía determinados rasgo de personalidad no lo sabemos ni lo podemos saber ya (puesto que se suicidó antes de entregarse) pero en cualquier caso este conocimiento no aportaría nada a la cuestión que pretendemos explicar, pues no todos los portadores de este rasgo o diagnóstico se comportarán igual. El asesino del Salobral no asesinó a aquella muchcha por algo que tenía sino por algo que no tenía.

Le faltaba algo, un inhibidor que le permitiera tolerar la frustración, la ansiedad o la decepción por la perdida. Le faltó poderse deprimir.

La capacidad para deprimirse es un dispositivo de seguridad con el que la evolución nos dotó para desactivar la rabia (Price, 2008). (El lector puede tomarse un receso y leer este post sobre el caso de Job donde hablé precisamente de esta cuestión, asi como de los trabajos de Price y su teoria de la competencia social en la depresión.

La rabia individual es probablemente la emoción mas disfuncional y peligrosa para los grupos sociales pues lleva tras de si muerte, destrucción, venganzas y una escalada de odios intragrupales. Sí es verdad que ciertos tipos de adaptaciones se produjeron para salvaguardar a los grupos por encima de los individuos es aceptable suponer que la evolución se haya encargado de disponer de ciertos relés para desactivar este tipo de conductas disruptivas. Emociones que aparecen inevitablemente entre los perdedores de una confrontación agonística, “ella quiso dejarlo y él quería continuar”. Se trata de un claro conflicto agonístico donde, lo que uno gana el otro lo pierde, hay pues ganadores y perdedores. El asesino del Salobral fue el perdedor de este conflicto.

¿Qué es lo que sucede cuando un perdedor no puede deprimirse?

Lo que sucede es que toma el mando de nuestra conducta nuestro cerebro más primitivo, el reptiliano. Nuestro paleocortex funciona a “todo y nada”, no conoce matices y vuelca su información de abajo-arriba buscando los metadatos que se adhieren en el sistema límbico con unas etiquetas que llamamos emociones que son los marcadores mentales que señalizan nuestra intencionalidad y guian nuestra conducta. Nuestro cerebro reptiliano tiene dos funciones principales: la autopreservación (lucha-huida) y el apareamiento (cortejo y cópula), pero lo principal de su actividad es sin duda su “ausencia de contradicción” en persecución del principio del placer (o de la descarga de la tensión), en este sentido nuestro cerebro reptiliano es equivalente al inconsciente freudiano.

Nuestro cerebro reptiliano no lee emociones, ni ideas, sino patrones. Encuentra un patrón y enciende sí o sí su piloto automático. Ve una mujer desnuda y dice “copula con ella”, ve a un enemigo y dice “mátalo” o “escapa” con independencia de si el enemigo es la mujer desnuda u otra persona. De modo que el cerebro reptiliano del asesino del Salobral funcionaba perfectamente, fue diseñado para la función que desempeñó en los entornos ancestrales donde se forjó y punto final.

Lo que le faltaba a esta persona eran los “controladores” que se cargan simultáneamente con las emociones y con los patrones, es decir le faltó inhibir (como hacemos todos) su agresión. ¿Como se inhibe una agresión?. Citaré algunos de los “controladores” que sirven para inhibir la agresión en nuestra especie:

  • El miedo al castigo
  • El miedo a hacer o recibir daños
  • El miedo a romper la relación si se lleva la estrategia de presión más allá de un cierto límite.
  • El rechazo moral a la violencia
  • La compasión y la empatía.
  • La repugnancia por la violencia.
  • La sumisión ritual del adversario.

Se trata de algunos de los controladores de la agresión, en el caso que nos ocupa ninguno de ellos funcionó. ¿A qué se debe este déficit de controladores en el cerebro de este hombre? ¿Es que carecia de compasión, miedo al castigo, compasión, empatía, etc?

No podemos responder a esta pregunta pero por sus antecedentes (leídos en la prensa) no es posible cerrar la cuestión diciendo que era un psicópata, es decir un ser falto de moral, empatía o compasión. Todo parece indiciar que hay una ruptura, una discontinuidad de esas de las que se ocupa la teoría de las catástrofes, un cisne negro, un evento no predecible.

Un salto en el vacío que se produce precisamente por el fallo de uno de los controladores más potentes que existen para desactivar la rabia: la depresión.

Pero no todo el mundo puede deprimirse. Y los hombres menos que las mujeres.

La depresión es una forma ritualizada de muerte. El depresivo está como muerto y da señales a sus adversarios de que no peleará ni se vengará, lo que desactiva las sospechas de los otros. De este tema ya he hablado lo suficiente en post anteriores de modo que solo me resta puntualizar una cuestión: si falla este sistema de seguridad al que llamamos depresión (que supone una desescalada en las estrategias de ataque), quedamos a merced de las escaladas que nuestro cerebro reptiliano pretenda llevar a cabo. Y no cabe duda de que el cerebro reptiliano de este hombre andaba en plena escalada.

Y lo que sucedió en este caso es que una decepción amorosa llevó al sujeto a una especie de locura homicida (conocida en otros entornos culturales como Amok), y si digo locura ( en realidad no es una psicosis) es por no usar la palabra “muerte” que me parece más adecuada para este caso. Al fin y al cabo la depresión carece de arquetipo mientras que la muerte y la locura si los poseen, lo que es lo mismo que decir que matar y volverse loco, son posibilidades al alcance de cualquiera cuando fallan todos los mecanismos de control de la rabia.

Una rabia que no cedió con el crimen de la muchacha sino que se llevó por delante a dos ciudadanos más que por casualidad se le pusieron a tiro. Despues el homicida se refugió en un cortijo, donde la Guardia civil le sitió. Después de varias horas de negociación accedió a entregarse pero sólo fue una estratagema para descerrejarse un tiro en la cabeza. El asesino de Salobral no dio su brazo a torcer, todo menos entregarse.

Merece la pena reflexionar sobre este verbo porque en él existe otra clave del caso y de la depresión en general: el paso de una estrategia o escalada agonística puede desactivarse a través de una escalada hedonística (negociación). Para Price la “sumisión voluntaria consciente” es la estrategia adecuada para resolver una depresión que es vista por él como una “sumisión involuntaria inducida”. No hubo ni una ni la otra.

Sólo quedó pues la muerte, el suicidio, el supremo escape.

Por amor.

Bibliografía.-

MacLean, PD (1985) Evolutionary psychiatry and the triune brain. Psychological Medicine , 15, 219-221.

MacLean, PD (1990) The Triune Brain in Evolution . Nueva York: Plenum Press.

Price, J.S. (2008) Severe depression can be conceptualised as ritualized death or physical incapacity.  Philosophy, Ethics, and Humanities in Medicine 2008, 3:8  (Comment on “Depression in an evolutionary context” by Lewis Wolpert).