Tetas: entre el símbolo y la biología

Teta alverre

La enfermedad es una condensación de goce (J. Lacan)

Hay un antes y un después de Hipócrates en relación a nuestra conceptualización de la enfermedad. Hipócrates estableció, algo que hoy nos parece obvio: que las enfermedades tenían causas naturales.

Antes de él -sin embargo- la enfermedad se asimilaba a una carencia de virtud, a un vicio, a un castigo divino o a una maldición generacional causada por algún pecado anterior de alguien en ese linaje. Algo que todavía anda en el inconsciente de nuestros coetáneos: mucha gente hoy vive la enfermedad como un castigo por alguna trangresión propia o ajena: el pensamiento mágico coexiste con el hombre moderno.

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Neoténicos: del paleolítico a la época actual (I)

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El borramiento androgínico de los rasgos masculinos en Michael Jackson

La neotenia es un término propuesto por Kollman en 1885 y que puede definirse como la persistencia de rasgos infantiles en los adultos. Se trata de un caso de heterocronia y de retraso en la maduración, de un desfase entre el aspecto del cuerpo y los órganos reproductores plenamente funcionales. Se es maduro para la reproducción pero los rasgos corporales y psicológicos son inmaduros o infantiles.

La neotenia es pues un conjunto de rasgos que han sido seleccionados por la evolución porque favorecen la “apertura” y disponibilidad para el aprendizaje de los jóvenes eludiendo la alta especialización y rigidez de los adultos. Se trata de una serie de rasgos que en cualquier caso favorecen la labilidad del joven: más tiempo abierto a cualquier influencia para maximizar el aprendizaje.

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¿Un psicoanálisis evolucionista?

La teoría de Darwin muy en boga por entonces, me atraía extraordinariamente porque quería prometer un gran progreso en la comprensión del mundo (S. Freud en su Autobiografía)

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Sigmund Freud no sabia una palabra de evolucionismo, aunque es  seguro que leyó a Darwin, si bien su teoria carece de rigor biológico e incluso antropológico, no hay que olvidar el enciclopedismo del saber de Freud. Pero el psicoanálisis, su teoría psicoanalítica es una teoría muy alejada de la biología y como decía Dobzhansky “nada tiene sentido en biología sino a la luz de la evolución”, lo que redunda en la idea de que no es posible hoy hacer una psicologia cientifica que no tenga en cuenta las ideas de Darwin a pesar de que hay muchas publicaciones que ponen a Darwin y a Freud en relación como relatores de la modernidad.

Sin embargo tanto Freud como Breuer leyeron “La expresión de las emociones en los animales” tal y como cuentan en sus “Estudios sobre la histeria” dando pábulo a ciertas especulaciones acerca de las intenciones evolucionistas de Freud. Pero lo cierto es que la teoría de la selección natural es cierta y la teoría de la libido no ha podido ser contrastada, si bien algunos autores como Badcock, que antes de convertirse al evolucionismo fue psicoanalista (e incluso se analizó con Anna Freud) han intentado -con poco éxito según mi opinión- una síntesis entre Darwin y Freud.

Yo mismo escribí hace años un articulo sobre Freud y Darwin que podeís leer aquí.

En mi opinión solo “Tótem y tabú” contiene una cierta atmósfera de evolucionismo pero según Malo, Uriarte y Medrano, Freud escribió un articulo que nunca vio la luz y que tituló, “Fantasia filogenética” bajo la inspiración de Sandor Ferenczi. Un manuscrito que apareció en un baúl propiedad de su hija Anna. Según estos mismos autores, Freud estaba muy influido por las ideas de la recapitulación de Haeckel (la ontogenia recapitula la filogenia) y en su opinión la neurosis -tal y como se conceptualizaba en su época- habría sido el estado normal del hombre primitivo en tiempo arcaico. De este modo la “normalidad seria la superación de aquella neurosis que -considerada de este modo- era una etapa en la evolución de la conciencia humana

El psicoanálisis es una practica de la palabra, más parecido a la mayéutica y al zen que a las psicoterapias convencionales. El psicoanálisis es sobre todo una escucha y al mismo tiempo la confección de una narrativa personal con sentido y consensuada por el psicoanalista que opera como testigo.

Lo cierto es que el sentido que es siempre postdictivo (retrospectivo) y la verdad que ha de ser predictiva (prospectiva) empastan mal y así mientras la psicología evolucionista propone al inconsciente como una serie de mecanismos preformados por la filogenia de los que sólo podemos conocer su origen ancestral y su pervivencia en el hombre moderno por haber supuesto alguna ventaja para el fitness, el psicoanálisis propone una cura individual en ausencia de una comprensión biológica del devenir humano si bien comparte con la PE la idea de la sexualidad como motor central de lo humano. Es por eso que no es posible pensar en una psicoterapia evolucionista sino en una psicoterapia que tenga en cuenta la evolución del cerebro y la conducta humanas con una continuidad filogenética, es decir teniendo en cuenta la evolución de otros animales, fundamentalmente los mamíferos, pues no es posible imaginar hoy una psicoterapia en ausencia de las ideas evolutivas.

Timothy Wilson del que hable aqui, ya habia puesto el dedo en la llaga cuando advertía que el inconsciente era inaccesible desde la conciencia, en este post me propongo plantear tres ejemplos de las diferencias entre la PE y el psicoanalisis a la hora de explicar un mismo fenómeno. Así presentaré tres hechos:

Hecho primero.-

La ausencia del padre precipita la menarquía en las niñas.

Hermenéutica o interpretación.-

La psicoanalitica vendría a decir que la ausencia del padre provocaria en la niña una nostalgia vital que la impulsaría a buscar a un padre ortopédico , lo que la llevaría a madurar precozmente y/o a enredarse en complicaciones sentimentales desde muy joven.

Y ahora la interpretación evolucionista:

La que propone Kanazawa aquí mismo: la ausencia de padre está relacionada con la promiscuidad (la poliginia). No hay padre en casa porque el padre está merodeando en otras casas, lo que lleva a la precariedad, hay pocas mujeres disponibles, por lo tanto lo mejor es madurar precozmente y “estar en el mercado”. Para Kanazawa las sociedades poligínicas predicen una pubertad precoz.Un hecho que ha sido descrito incluso en ratas aunque parece que en los roedores este fenómeno esta implicado con señales quimicas: ferormonas, algo poco probable en los humanos.

Nótese la diferencia entre una hermenéutica y la otra. El psicoanálisis propone una interpretación en clave individual, muy intuitiva y comprensible pero que no contempla el fitness, ni la regulación social, ni la autoorganización de los sistemas abiertos, sin embargo la interpretación evolucionista no dice nada de los sentimientos de la persona que vive sin padre y se limita a correlacionar unas variables con otras.

El psicoanálisis es una narrativa como otra cualquiera (como la literatura), una narrativa que explica cosas aunque las causas que invoque sean falsas, pues lo que importa en una narrativa no es su precisión sino su sentido, basta pues con que sean aceptables para el individuo. Pues sin narrativa no llegaríamos a ser ni siquiera individuos.

De manera que no podemos renunciar a la narrativa ni podemos renunciar a la verdad, ese es el destino de lo humano. La dualidad de la que el mismo Freud habló cuando puso frente a frente la pulsión sexual contra la finitud de la vida y el impulso ciego hacia la reproducción, algo que nos recuerda a la teoría de Dawkins (el gen egoísta) y su teorización sobre el vehiculo (Malo, Uriarte y Medrano 2012) que es cualquier ser vivo algo objetivo no individual sino germinal:  lograr pasar nuestros genes genes a la generación siguiente.

Segundo hecho.-

El embarazo, el parto, el puerperio y la presencia de niños disminuyen la testosterona en los hombres.

Hermeneutica o interpretación.-

Para el psicoanálisis esta conducta de filiación de los machos estaría relacionada con la envidia del vínculo que la madre establece con sus hijos, es por eso que los hombres podrían desarrollar incluso un síndrome de la couvade. Los hombres envidiarían esta posición de la maternidad y fantasearían con ser madres.

Sin embargo para Cochrane, la conducta parental de cuidado se trataria de una adaptación poco común entre los mamíferos (pero frecuente en aves) con la excepción de los lobos: los machos precisan desactivar su agresividad en el periparto, por varias razones, primero para no asesinar a sus propias crías (se trataria de un mecanismo de control del infanticidio), por otra parte la función Dad es una buena época para desactivar los merodeos sexuales del macho y fortalecer los vinculos con la madre de sus hijos, al fin y al cabo la testosterona alta no sale gratis para nuestra especie.

Tercer hecho.-

Los vómitos de la embarazada en el primer trimestre.

Hermeneutica e interpretación.-

Para el psicoanálisis se trata de un sintoma que  está en relación con fantasias de embarazo oral. Una niña puede fantasear que los embarazos se producen a causa de algo que se comió (y es muy probable que los hombres y mujeres primitivos pensaran lo mismo o bien que el embarazo se producia a causa de la picadura de un insecto). Si el embarazo se debe a algo que se comió y una mujer quiere desembarazarse de su feto lo mejor es usar el mismo mecanismo pero invertido: el vomito seria un sintoma que estaria hablando de un rechazo del embarazo.

Pero para Margie Profet es todo lo contrario: el vómito en el primer trimestre seria un mecanismo de defensa de la integridad del feto. En esta época la madre desarrollaria un repunte de sus emociones de repugnancia a fin de desembarazarse de los alimentos que puedan contener teratógenos o sustancias tóxicas para el feto. De hecho la propia Profet demostró que las mujeres con hiperemesis del primer trimestre abortan espontáneamente menos que las mujeres que no presentan hiperemesis.

Hoy entendemos que:

El inconsciente es un depósito de patrones filogenéticos destinados a la supervivencia y la reproducción. Pero el nuevo inconsciente no es personal sino una especie de almacén de adaptaciones y existe porque contiene ventajas para la supervivencia y el fitness.

Las preguntas pertinentes en este momento son las siguientes ¿como sabe la niña prepúber que ha de crecer rápidamente en ausencia de padre,? ¿Como sabe el padre que ha de reducir su sintesis de testpsterona cuando tiene o va a tener un hijo? ¿Como sabe la mujer qué alimento es peligroso para la integridad de su feto?

La respuesta es que no lo saben, del mismo modo que la araña no sabe como se hacen las telarañas (simplemente las hace) pues la evolución hace su trabajo y luego nosotros nos hacemos preguntas, en busca de sentido.

Bibliografía.- 

Malo, Uriarte y Medrano: Psiquiatria evolucionista: una introducción. 2012

Pensar rápido, pensar despacio

pensar

Daniel Kahneman es un psicólogo americano (aunque de origen judío) que recientemente obtuvo el premio Nobel de economía. Sólo por esta razón merece la pena detenerse en su obra y su personalidad. Y es por eso que este verano me he entretenido con leer una de sus obras traducidas al castellano.

Confieso que acerté al elegirlo como lectura veraniega, pues se trata quizá del libro mas interesante, profundo y asequible -para el gran publico- que he leído en los últimos tiempos y que aborda temas muy complejos a través de un acercamiento que no dudaria en calificar como cibernético en el buen sentido de la palabra y casi sin nombrar la metáfora del ordenador

En realidad he dudado en escribir este post puesto que encontré un blog que se había ocupado de ello con mucho acierto e interés divulgativo. Aqui hay una entrada que os habla del libro. De forma que voy a ceñirme a ciertos aspectos que para mi resultan de interés para cualquier investigador con poca formación sobre estadística.

Para Kahneman existen dos tipos de procesadores cerebrales, les llama el tipo I y el tipo II. El de tipo I es un cerebro intuitivo, mientras que el de tipo II es un cerebro riguroso que utiliza cálculos matemáticos y una cierta operación estadística a fin de tomar decisiones sobre la verdad o falsedad de las percepciones que nos entran por los sentidos.

Para comprender intuitivamente las funciones del pensamiento tipo I y del tipo II lo mejor es recurrir a esta ilusión óptica bien conocida por todo el mundo

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¿Cual de las dos lineas es mas larga?

Supongo que todos conoceís la respuesta correcta: son iguales. Lo que interesa señalar es que sabemos que son iguales si tenemos a mano una regla para medirlas porque intuitivamente nos parece que la de la derecha es más larga. Lo interesante de esta ilusión es que aunque sepamos (porque ya las hemos medido) que son iguales, seguimos viendo la derecha más larga. Eso me sucede al menos a mi.

Nuestro cerebro tipo I percibe la desigualdad de ambas lineas por una razón contextual, las bordes que se abren hacia adentro nos hacen percibir la linea mas corta que cuando esos bordes se abren hacia afuera. El cerebro tipo I lanza una respuesta intuitiva e impulsa su intuición hacia el cerebro tipo II que puede ser engañado si es muy perezoso o bien -si es diligente- se pone en guardia frente al engaño. El tipo I no sabe una palabra ni de matemáticas ni de estadística y tiene además prisa en llegar a una conclusión, porque lo que le caracteriza es que tiene respuestas para todo, hasta para aquello que no sabe.

Otro ejemplo, con un poco de cálculo.-

Un bate de beisbol y una pelota cuestan 1,10 euros, sabiendo que el bate vale 1 euro mas que la pelota ¿cuanto vale la pelota?

Nuestro cerebro tipo I lo tiene bien claro, es intuitivo. La pelota vale 10 centimos. ¿no es eso lo que diriamos casi todos?

Nuestro cerebro tipo II, no sale al encuentro si está ocupado en otra tarea o cansado. Si la pelota valiera 0, 10 euros el total de bate y pelota costaría 1,20 euros puesto que el bate cuesta un euro mas que la pelota.

Dejo al lector interesado en calcular a través de su cerebro II cuanto cuesta esa pelota.

Lo que le gusta al cerebro tipo I es inventar historias coherentes y las mejores historias se construyen con poca información. Lo que le gusta al cerebro tipo I es llegar a conclusiones coherentes aunque sean falsas de forma rápida puesto que está diseñado para eso, para lo fácil y lo cotidiano, lo esperable, pero está poco poco dotado para la sorpresa. De hecho para el cerebro tipo I la información es un hándicap puesto que a más información lo que aumenta es la ambigüedad y el cerebro tipo I detesta la ambigüedad y la duda, tanto es así que rechaza aumentar su información y se conforma con construir una narrativa que le resulte significativa sobre cualquier cosa. Y casi siempre se consigue. Somos grandes narradores de historias coherentes (aunque incompletas o falsas, gracias Gödel) merced a nuestro cerebro tipo I.

Un ejemplo de la poca información con la que construimos nuestros juicios es la primera impresión que nos causan las personas. Después de hablar dos palabras con alguien sabemos si nos agrada o nos desagrada. Esta sensación es intuitiva, es decir no responde a una información completa ni correcta sobre la persona que tenemos delante, pero elaboramos una impresión y esa impresión determina lo que se llama un sesgo de confirmación.

El sesgo de confirmación significa que vamos a ir construyendo y añadiendo rasgos y opiniones sobre esta persona enroscadas en la primera impresión. Es así como se construyen juicios sesgados, puesto que las cadenas asociativas del sesgo refuerzan la primera impresión. El sistema II ha sido engañado por el el I y construye una creencia falsa,

Este tipo de sesgos son muy importantes si estamos evaluando a alguien que busca cierto trabajo. Imaginemos que buscamos un líder para dirigir una empresa cualquiera, un director de algún proyecto con empleados a su cargo. Hemos de tomar una decisión.

Algo que puede influir en este tipo de decisiones es el efecto halo. El efecto halo es la tendencia a maximizar o minimizar las cualidades o los defectos de alguien simplemente por su parecido con otra persona de la que guardamos registro en nuestra memoria, En este sentido es necesario recordar que hay un Yo que experimenta y un Yo que recuerda y que ambos no son el mismo Yo. Es por esta razón que si tienes que tomar una decisión que implique buscar a alguien con dotes de liderazgo es mejor que tengas en cuenta que nuestro sistema I es capaz de reconocer a estas personas de un solo vistazo de forma intuitiva. Las cualidades de fortaleza y dominio son fáciles de detectar pero no tanto la crueldad o la corrupción.

Nuestro cerebro tipo I se pasa el tiempo buscando relaciones de causalidad entre las cosas, teje por asi decir hipótesis causales que adopta como creencias si el sistema II anda dormido, pero no sólo causales sino de intencionalidad y de agenticidad. Es lógico puesto que nuestro sistema I está diseñado para detectar amenazas o subrayar apetitos, es por eso que contestar rápidamente a las preguntas ¿Quién es? ¿Que intenciones tiene? ¿De donde procede la amenaza? son cuestiones vitales que funcionan automáticamente y en parte de forma inconsciente. Nuestro sistema tipo I no cree en el azar y es por eso que se encuentra inclinado a creer en patrones falsos (los patrones falsos son los que no llevan información) aunque lo parezca.

Una de las curiosidades del azar es que genera patrones que parecen intencionales. es por eso que es necesario conocerle bien, pues tendemos a subestimarlo. Como ejemplo de los guiños del azar hablaré en un próximo post de la enfermedad de los futbolistas. ¿Padecen los jugadores italianos una epidemia de ELA (esclerosis lateral amiotrófica)? tal y como parece desprenderse de esta noticia.

¿Que diría de ello nuestro cerebro II? Y más que eso ¿Que diría un cerebro II que sabe estadistica?

Otro tema es el de las abstracciones que todos creemos saber a qué se refieren. Un tema recurrente es el de la felicidad pero quizá sea mejor oir al propio Kahneman hablar sobre los engaños de la experiencia y la memoria.

Una entrevista a Kahneman en el ABC.

Nota liminar.- La pelota de beisbol cuesta 0,05 euros.