La conciencia y sus zombies

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Aquellos de ustedes que leyeron este post que titulé “Culpa y biología” recordarán que comenté alli algunas ideas procedentes  del libro de David Eagleman titulado “Incógnito”, y ya sabrán a estas horas que los investigadores han echado mano con frecuencia de la conocida metáfora del ordenador cuando hablamos del cerebro.

Asi, Marvin Minsky en su libro “La sociedad de la mente” describió al cerebro humano como portador de pequeñas rutinas y subrutinas independientes y encargadas cada una de ellas de ciertas tareas que como sucede en los ordenadores no se inmiscuyen unas en otras, algo bastante diferente de lo que sucede en nuestro cerebro, donde estas rutinas están ampliamente distribuidas por todo el parénquima cerebral y compiten unas con otras como veremos más abajo.

Lo cierto es que esta idea de los cibernetistas se encontró bien pronto con un problema que llevó a la inteligencia artificial a un atasco: los ordenadores no podian simular al cerebro humano a pesar de que cada una de esas partes estuviera bien programada y funcionara correctamente. ¿Por qué?

La primera razón es que los programas de inteligencia artificial son supermáquinas poderosísimas de cómputo pero estúpidas en el fondo. La razón principal de esta estupidez es que carecen de un sistema que coordine toda su actividad oculta y priorice unas salidas sobre otras. La segunda razón de su estupidez es que no saben improvisar e inventar soluciones nuevas aunque algunos programas inteligentes pueden “aprender”. Pero aprender no es lo mismo que plantearse un enfoque nuevo a la hora de encontrar solusiones a problemas. Dicho de otro modo, el problema principal es que carecen de conciencia y aunque tengan una enorme capacidad de cómputo no son capaces de inventar nada nuevo.

Una de las áreas de investigación que más dinero acapara para su desarrollo es la fabricación de un robot para llevar a cabo las tareas domésticas. Es seguro que un robot de estas caracteristicas tendría un enorme éxito comercial y es seguro que los hogares de dentro de 50 años tendrán a su disposicion estos engendros. El caso es que en la actualidad la investigación robótica se encuentra detenida precisamente porque este tipo de máquinas no saben improvisar tareas cuando surge una adversidad y aunque son capaces de llevar a cabo todo aquello que se le ordena secuencialmente son incapaces de encontrar una solución cuando “falta algo” y saltarse la secuencia, esto es improvisar. ¿Qué sucede si no tengo arroz para hacer una paella? Comprarlo. Bien y ¿Dónde lo venden?. ¿Arroz normal o bomba?, etc. Cualquier humano aun muy tonto saldria de forma fácil de ese atasco y comenzaría la tarea alli donde la dejó sin olvidarse de apagar el fuego antes de salir de casa.

Eagleman propone en su libro una forma de salir de este atolladero. En lugar de imaginarse el cerebro como un conjunto de módulos que se encargan de llevar a cabo tareas concretas, plantea un funcionamiento parecido al que llevó a cabo la evolución. Así, propone que estos módulos no se encontrarian separados unos de otros, sino entrelazados y enmarañados de tal modo que el módulo no estaria fisicamente en lugar alguno sino distribuido en toda la red a partir de su conectividad neuronal. La otra cuestión que plantea Eagleman es que estos módulos representarian rutinas competitivas unas con otras y no solamente artefactos que cooperan ciegamente sin saber con quién.

Esta idea de democracia parlamentaria basada en el conflicto, es bastante aproximada con nuestra experiencia subjetiva. Cuando hemos de tomar una decisión ¿no intervienen acaso partes en conflicto que enfocan el problema cada una de una manera llevándonos a un estado de duda? ¿No hay una vocecita interior que nos avisa, confronta y aconseja en sentido contrario cuando queremos hacer algo? ¿No ha oido usted nunca una declaración como ésta: “Se que no me conviene pero le quiero”?

Eagleman llama zombies a estos módulos que funcionan automáticamente y les llama asi porque son tan estúpidos como cualquier programa de ordenador, solo que tienen tres caracteristicas que les hacen imprescindibles: 1) son automáticos, 2) son inaccesibles y 3) operan más allá de la conciencia, es decir son inconscientes.

Que sean inaccesibles e inconscientes tiene consecuencias prácticas para la neurociencia: significa que no sabemos como funcionan por dentro y lo peor: no podemos acceder a ellos. Un zombie es imposible de hackear pero puede ser solapado o inhibido por otro zombie.

El solapamiento de un zombie es lo mismo que hablar de redundancias. Un sistema como el cerebro ha de tener redundancias a fin de reducir el ruido y asegurar asi la permanencia y estabilidad del zombie concreto. Por contra, un zombie puede ser inhibido a través de otros zombies creados ad hoc por la conciencia, por ejemplo una creencia o una idea. Es por eso que solemos decir que es a través de la narrativa que la conciencia humana extrae sentido de la realidad que es en definitiva lo que el organismo necesita: sentido.

De manera que Eagleman pone en cuestión una de las máximas que animan a las psicoterapias del último siglo: ¿Qué significa conocerse a sí mismo?

Desde luego, “conocerse a uno mismo” no significa conocer el funcionamiento interno de los zombies, puesto que nuestro acceso a ellos está denegado (por nuestro propio bien). ¿Pero si conocerse a sí mismo no es conocer nuestro inconsciente qué significa?

Significa que tenemos pocas posibilidades de conocer el por qué de nuestras decisiones, de modo que la introspección y el sobrevalorado insight tienen muy poco valor terapéutico. A cambio, la conciencia humana con su inagotable construcción de símbolos y narrativas es capaz de encontrar explicaciones a casi todo que funcionan como verdades a pesar de que no podamos saber si lo son. Es más que obvio que los pacientes cambian sus narrativas por otras mejores (las que les brinda el terapeuta) y que está es la explicación mejor que tenemos hoy de los beneficios de la psicoterapia.

El nacimiento de la conciencia.-

Eagleman propone que la conciencia emerge cuando el numero de zombies de un organismo son ya demasiados para ser efectivos sin el concurso de un director de orquesta. La conciencia, para Eagleman no es algo que se tiene o no se tiene, sino un fenómeno emergente gradual. Los animales tienen conciencia, de perro el perro y de pollo el pollo y ellos se las arreglan sin esta ultima vuelta de tuerca que la evolución ha guardado para nosotros: una conciencia autorecursiva, es decir una conciencia que se piensa a si misma, ningún animal tiene una conciencia de esas caracteristicas, un bucle de lo mas extraño en palabras de Hofstadter.

Dicho de otra forma: los bucles extraños de Hofstadter y loa zombies de Eagleman son el mismo o muy parecido constructo teórico, siendo la conciencia un metabucle recursivo de alto nivel. Una especie de director general que tiene bastante poco control sobre los miembros de su empresa. Y asi debe ser, estoy seguro de que todos ustedes tienen experiencia en lo mal que funcionan las empresas donde hay un excesivo control, casi tan mal como las que carecen del mismo.

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Para que lector entienda mejor este problema de los agentes zombies que compiten entre si en un parlamento democrático les pondré el ejemplo de la gaviota argentérea de la que ya hablé aqui a propósito de otras cuestiones. Se trata de este dulce animalito que luce un punto rojo en su pico que hace las delicias de sus polluelos como si fuera un sonajero volante.

Lo interesante de este animal, que se ha estudiado mucho por ciertos etólogos, es que si les dan un huevo pintado de rojo, sucede un conflicto entre zombies. Por un lado el color rojo les aumenta la agresividad y por otro se ponen a empollar. O mejor, un zombie quiere empollar y otro quiere asesinar a alguien. Un conflicto enloquecedor, naturalmente las probabilidades no experimentales de que una gaviota se encuentre con este dilema en la naturaleza tienen una probailidad muy baja, no suele haber lluvia de color rojo.

Este mismo conflicto es el que suele darse en la depresión post parto humana.

El postparto es una época donde la mujer ve incrementada su agresividad, al tiempo que disminuye la de su pareja. Este proceso de desactivacion de la agresión en los machos es común en muchas especies de mamíferos (con descenso de la testosterona) pero la activación de la agresividad en las hembras puede observarse incluso en los pavos: su función es defender el nido. la agresión es ahora más necesaria que nunca.

Naturalmente la alta agresividad y las tareas de crianza y amamantamiento (rutinas zombies ambas) se llevan bastante mal y entran en conflicto, el resultado puede ser una depresión o el conocido y tan frecuente post partum blues (tristeza despues del parto) o la psicosis postparto.

De manera que es muy probable que Eagleman tenga razón y la conciencia humana se desarrollara precisamente a causa de conflictos de antagonismo entre complejos y numerosos zombies que amenazaron en algún momento a nuestra especie, que pudo rescatarse a sí misma gracias a disponer de un parlamento grande que dio cobijo a muchos más zombies y más sofisticados que los que presentan pavos y gaviotas.

Culpa y biología

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Un conocido verso de Walt Whitman afirma lo siguiente:

“Soy inmenso, contengo multitudes”

¿Qué significa este verso, es verdad o no es más que una metáfora poética para expresar las contradicciones humanas?. ¿Qué quiso decir, Rimbaud -otro poeta- cuando afirmó que “Je suis un autre”. ¿Qué quisieron decir Pink Floyd cuando cantaban aquello de ¿Quién habita en mi cabeza?

El primero que abordó el tema de las multitudes de las que se compone nuestro cerebro fue Freud, a través de su conocido esquema tripartito, (Y0, Ello y Superyó), más tarde Mc Lean desde una perspectiva evolucionista tambien incidió en la misma idea de los tres cerebros (reptiliano, mamifero y humano). Julian Jaynes por su parte habló de una dicotomia cerebral izquierda-derecha y de bipartidismo cerebral.

¿Estamos o no estamos divididos?

Estos modelos han sido desmentidos por los neuroanatomistas al no localizar ninguno de estos supuestos “expertos” o poblaciones neuronales especializadas en hacer algo. Sin embargo la ausencia de localización no desmiente la idea principal: nuestro cerebro es un órgano en permanente conflicto -un conflicto de expertos-, queremos hacer y queremos no hacer una misma cosa. Piense usted en lo que le sugiere comer chocolate, muchas personas viven permanentemente en este conflcto, atraidos por el chocolate o los dulces y al mismo tiempo impelidos a evitarlos por aquello de los kilos de más o la diabetes acechante. Este tipo de conflictos de atracción-rechazo por sí mismos bastan para que cada uno de nosotros tengamos la experiencia de que en nuestros cerebro viven al menos dos tendencias que nos impulsan en sentido contrario respecto a nuestra volición, pero tal y como decia Whitman no es necesario que sean sólo dos: nuestro cerebro contiene multitud de expertos que guerrean constantemente entre sí para imponer su opinión de lo que sería mejor para nosotros, el cerebro es una democracia de partidos donde cada cual cree que tiene la razón y trata de imponer su “verdad” al organismo entero y si es necesario a través de una guerra civil.

Estamos divididos pero no solamente por dos, sino por multiples agencias cerebrales que están diseñadas para computar cuestiones similares y que no funcionan como una cadena de montaje sino como un comité de expertos, un parlamento cerebral.

Veremos ahora precisamente donde nos lleva esta cuestión y aprovecho una anécdota que cuenta David Eagleman recientemente en su libro “Incógnito”, traducido al espeñol con el subtitulo: “Las vidas secretas del cerebro”.

Mel Gibson fue detenido por una patrulla de la policia que le sometió a un test para medir su grado de intoxicación alcohólica mientras conducia su coche de forma imprudente por una via publica. Al policia le llamó la atención no solo la cifra de alcohol que habia detectado sino su verborrea inclinada a insultar a los judíos y al propio policia -que era a su vez judío- le llamó tanto la atención, que debido a su estado decidió llevarselo detenido.

El caso es que el informe del policia terminó filtrado a la prensa por lo que Gibson fue acusado de xenofobia y sometido a un intenso linchamiento por parte de los lobbyes judíos que exigieron una rectificación publica.

Asi lo hizo el pobre Gibson que apareció en los medios y en TV para pedir perdón y objetar que no era “xenofóbico en absoluto” que no albergaba ningun rencor hacia ninguna raza y que su propia religión le impedia este tipo de ideas de exclusión de nadie. El caso es que sus apariciones en los medios surtieron su efecto y al final fue perdonado por una inquisitorial “Comision antiblasfemia”, que dedujo de sus declaraciones que habia sido sincero.

Pero el asunto no acabó aqui y siguió algun tiempo en la prensa junto con declaraciones de expertos acerca de si el alcohol puede o no puede poner en el cerebro de alguien ideas xenofóbicas (o de cualquier otra clase). Los detractores de Gibson pensaban que el alcohol se limitaba a desinhibir lo que de alguna manera ya estaba alli, mientras que sus defensores apelaban al sentido común para llamar la atención de que durante la embriaguez se pueden decir y hacer muchas tonterias o imprudencias, incluso se pueden cometer delitos sin que su autor pueda ser acusado de ser siempre un tonto o un delincuente. Entre los argumentos de sus defensores encontraron el siguiente: si es cierto que “in vino veritas”, es decir si es cierto que durante la embriaguez lo que emerge es nuestro verdadero Yo, el alcohol seria el mejor método para que los delincuentes o acusados de algo dijeran la verdad, bastaria darles a beber cualquier tipo de alcohol (a escoger) para al final saber si lo que dicen es verdad o mienten.

Lo cierto es que el alcohol no es la máquina de la verdad.

Pero es cierto que desinhibe, luego si desinhibe y emergen contenidos racistas debe ser porque en algun lugar de la mente existen tales contenidos. ¿Era o no era Gibson un racista?

Asi es como piensa la mayor parte de la gente, o Gibson es un racista que disimula sus verdaderas ideas o no lo es en cuyo caso el alcohol debe ser una droga racistogénica. Pensar en esta forma dicotómica, o si o no, es desde luego muy intuitiva, asi es como catalogamos o clasificamos a los demás (no tanto a nosotros mismos). Pero la verdad cientifica es muy antiintuitiva y las cosas no funcionan asi.

El primero que abordó este problema en el campo de la inteligencia artificial fue Marvin Minsky, en un libro de culto que se llama “La sociedad de la mente” (1987) Minsky propuso que la complejidad del cerebro deberia ser contemplada en una diversidad de subrutinas (o partes mas pequeñas) especializadas en una tarea concreta cuya sumatoria en un nivel superior daría como resultado la inteligencia humana a través de la emergencia de propiedades nuevas. Esta idea de Minsky ha sido retomada recientemente por muchos investigadores evolucitivos que han hablado de un cerebro modular y del que hablé aqui en este post sobre la navaja suiza.

La idea de MInsky viene concretamente a apoyar lo que hoy sabemos y como podemos responde a la pregunta acerca de la culpabilidad de Gibson de xenofobia.  Es obvio que en el cerebro de Gibson existe un modulo, una subrutina xenofóbica, lo cual no significa que Gibson sea xenófobo puesto que esta rutina existe en todos y cada uno de los cerebros humanos, incluyendo a los del lobbye judio.

Y existe porque se trata un producto de la evolución, de la selección natural. Existe porque evitar los contactos con extraños es para nuestro cerebro esencial y nuestro sistema de alarmas se activa ante lo que detectamos como peligroso. Un extranjero o desconocido es potencialmente peligroso y nuestro sistema de deteccion de humos está ahi para eso, se trata de una subrutina en el sentido de Minsky.

Ahora bien, es cierto que si bien todos nosotros somos portadores de ese sistema de neurodefensa, no todos lo activamos del mismo modo: unos pueden llegar a matar a alguien solo por ser extranjero y otros, -muchos- se dedican a excluir a ciertas etnias a las que consideran “alienigenas”. La mayor parte como Gibson solo les insultan de modo genérico cuando se embriagan o van al fútbol.

Depende del grado de activación o de importancia que tenga la amenaza en el sentido más primitivo de la palabra: homosexuales, extrajeros, minorias étnicas, religiones distintas o colores de la piel diferentes sirven para disparar la subrutina “xenofóbica”. El grado de socialización que haya alcanzado cada cual es la variable critica que vendrá a inhibir la respuesta fisiológica xenofóbica. La mayor parte de las personas que conozco no son xenofóbicos sencillamente porque no están motivados para ello y han aprendido que es bueno y deseable aceptar a todo el mundo en su diversidad. Pero esta ultima variable es social, un aprendizaje social que debe oponerse a la subrutina biológica de sentido contrario cuya intensidad estará relacionada con multiples ideas y emociones activadas o desactivadas segun la historia personal de cada cual.

De modo que la pregunta que más arriba planteaba respecto a si Gibson era o no era xenofóbico, creo que está mal planteada y tendremos que acostumbrarnos a pensarla de otro modo. Y está mal planteada porque el Estado no puede prohibirle ser xenofóbico, pederasta o nazi, lo que si puede hacer el Estado es castigar el acto, no la intención o la idea. Usted puede pensar lo que quiera con tal de no transformar esa idea en una conducta, en este caso, un insulto.

En resumen Gibson no era culpable de ser xenofóbico sino de conducir bajo los efectos del alcohol y de eso y de ninguna otra cosa debe ser acusado.

Libet y la libertad

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Benjamin LIbet fue un neurólogo americano que es considerado hoy como un pionero en la exploración de la conciencia. Se trata de una de las personas más citadas por los investigadores interesados en la cuestión del libre albedrío y de la relación tiempo-conciencia. Su celebre experimento (más abajo recordado) venia a demostrar que cuando tomamos una decisión consciente en realidad ya se hallaba en proceso la decisión predeterminada inconsciente de llevarla a cabo.

El experimento de Libet constituyó para su autor un verdadero quebradero de cabeza puesto que Libet era al parecer una persona muy religiosa y lo que su experimento venia a demostrar es que el libre albedrio no existe. Que no somos libres sino que estamos determinados, por nuestros pensamientos, creencias, memoria, y experiencias previas.

Pero que no cunda el pánico.

El experimento de Libet.-

Consistió en pedirle a los sujetos que doblasen varias veces un dedo, o la muñeca de la mano derecha, pero a intervalos irregulares, de manera espontánea. Al mismo tiempo deberían fijarse en una pantalla en la que aparecía un reloj digital, para recordar el instante en que se les pasaba el impulso por la cabeza. Durante el proceso se tomaba la gráfica de las corrientes cerebrales y el resultado fue que la chispa consciente se producía, en promedio, entre 0,3 y 0,4 segundos DESPUÉS de la aparición del potencial de alerta. Cuando los sujetos empezaban a acariciar la idea de doblar el dedo, la acción ya estaba decidida en realidad.

En realidad Libet no hizo sino repetir con medidas extraídas de electrodos implantados en la corteza somatosensorial el mismo experimento de Kornhuber llevó a cabo en los años 70 a través de medidas realizadas con EEG. Trataron de cronometrar los tiempos de una actividad cerebral motora comparándola con la medida voluntaria derivada de mover el dedo índice de una mano al azar.

Lo que encontraron fue que existía un retardo significativo entre el potencial eléctrico registrado en el EEG -en la corteza cerebral- y el movimiento real del dedo y que era de, aproximadamente, un segundo o segundo y medio.

¿Significa esto que la voluntad consciente necesita de ese segundo o segundo y medio para actuar?

Lo que concluyeron sus autores es que la decisión de mover el dedo era una pura ilusión porque -en cierto sentido- estaba ya programada de antemano en la actividad inconsciente del cerebro.

El debate sobre la libertad.-

Desde entonces el debate entre deterministas y libertarianos no ha hecho más que acentuarse, aunque es cierto que este debate acerca de la libertad del hombre para elegir es tan antiguo como la filosofia. En la actualidad puede decirse que la mayor parte de filósofos de la mente y neurocientíficos se encuentran divididos entre los compatibilistas (los que creen que el determinismo es compatible con el albedrío), los incompatibilistas que creen que no somos en absoluto libres para decidir puesto que es nuestro cerebro inconsciente quien lo hace por nosotros y por ultimo aquellos que piensan que nuestro cerebro no es una máquina determinista en absoluto como Roger Penrose. Las ideas de Penrose sobre esta cuestión fueron ya expuestas por mí en este post.

Entre los que creen en el libre albedrio cabe citar a a John Searle y entre los descreídos a Marvin Minsky.

Minsky ha llegado a manifestar la idea de que el cerebro está determinado, que el experimento de Libet demuestra que no existe libertad en nuestra toma de decisiones y que eso nos lleva hacia la idea de que nuestros actos están determinados y no somos por tanto responsables de ellos. Añade, sin embargo, que todo nuestro tejido social está organizado de tal manera que no podemos prescindir de esta idea de responsabilidad individual sin atentar contra los cimientos mismos de nuestra organización social, de modo que -propone cínicamente- es mejor mantener la idea del libre albedrio a pesar de que es falsa.

Lo cierto es que Daniel Dennet no está en absoluto de acuerdo con esta idea y sigue manteniendo la idea -compatibilista- de que la determinación no es incompatible con el libre albedrío. Una idea que puede perseguirse hasta llegar a David Hume.

Muchos han advertido el conflicto aparente entre el libre albedrío y el determinismo. Si las acciones que se realizan estaban predeterminadas desde hace miles de millones de años, entonces ¿cómo es que podemos decidir? Pero Hume advirtió otro conflicto, al ver el problema desde la perspectiva contraria: el libre albedrío es incompatible con el indeterminismo. Si las acciones realizadas no están determinadas por acontecimientos anteriores entonces las acciones son completamente aleatorias. Además, y de más importancia para la filosofía humana, no están determinadas por el carácter o la personalidad –los deseos, las preferencias, los valores, etc.–; pero, ¿cómo podría ser alguien responsable de una acción que no es consecuencia de su carácter, sino que ocurre de forma aleatoria? El libre albedrío parece necesitar del determinismo, porque de lo contrario el agente y la acción no estarían conectados. Así que, mientras que el libre albedrío parece contradecir al determinismo, al mismo tiempo necesita del determinismo. La concepción de Hume de la conducta humana tiene causas, y por lo tanto al hacer a las personas responsables por sus acciones se debería intentar recompensarlas o castigarlas de tal forma que intentaran hacer lo que es moralmente deseable e intentaran evitar hacer lo que es moralmente indeseable (tomado de la wiki)

¿Como podríamos pues -de una forma comprensible- compatibilizar el libre albedrio con el determinismo cerebral?

En primer lugar tenemos que modificar nuestra idea de libertad que lleva aparejada una contraportada, la responsabilidad. Lo curioso es que mientras que la libertad es sólo una idea, una abstracción, la responsabilidad es algo muy concreto y que atañe al individuo. Libertad no es “hacer cada cual lo que le venga en gana” sino la capacidad de construir sentido tal y como propone Baumeister. A pesar de la determinación no existe predecibilidad, es por eso que somos libres. Pues libertad es en cualquier caso impredictibilidad, cualquier cosa es posible hacer con el sentido, dentro, claro está de cierto grado de libertad, pues nuestro cerebro no trabaja en condiciones de extrema incertidumbre ni de total determinación, es por eso que solemos decir que la causalidad lineal no sirve demasiado para explicar los sucesos cerebrales.

Somos libres, porque somos impredecibles porque estamos determinados.

El resto es necesidad, no libertad, por ejemplo hemos de dormir, comer o beber necesariamente de lo contrario moriremos pero Baumeister confunda la libertad con la necesidad. Esas cuestiones de supervivencia no tienen nada que ver con la libertad, puedo ejercer sobre ellas un cierto autocontrol pero al final hemos de dormir, comer o beber. En ese sentido diriamos que estamos determinados, pero una vez hemos cumplido con esa cuota de determinación podemos volver a ser libres y a elegir (dentro de un cierto rango de incertidumbre), no es posible aspirar a una libertad más abstracta sin condiciones, no existe una libertad descotextualizada o a secas puesto que el libre albedrio evolucionó para seleccionar conductas eficientes cuando entraban en conflicto con otras circunstancias.

Es por eso que a veces -paradójicamente- renunciar a la libertad nos hace libres como dice Jose Luis Sampedro.

De manera que no debemos fiarlo todo a la libertad y mucho menos al albedrío. Son palabras que funden mal cuando viajan juntas precisamente porque nuestro concepto de libertad ha sido modificado y ya no podemos negar tampoco que ciertos gustos y actitudes tienen preferencia de paso en nuestra paleta de posibilidades.

Bibliografía.-

1999 – Benjamin Libet, Anthony Freeman, and J. K. B. Sutherland, Editors, The volitional brain: Towards a neuroscience of free will. Imprint Academic

2004 – Benjamin Libet, Mind time: the temporal factor in consciousness, Harvard University Press, 2004.

Músicos y médicos (I)

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Partiendo de dos enormes bases datos nacionalmente representativas, para EE.UU y Gran Bretaña, Satoshi Kanazawa (The intelligence paradox. Why the intelligence choice isn’t always the smartest one. John Wiley & Sons. Inc. 2012) muestra que los individuos más inteligentes prefieren la música instrumental (incluyendo clásica) mucho más que los individuos menos inteligentes. La asociación entre inteligencia general y preferencia por la música clásica es muy fuerte: cuánto más te gusta la música clásica, más inteligente eres. De acuerdo con Kanazawa, la probabilidad de que este patrón se forme por azar es de menos de 1 entre 100 cuatrillones. Preferencias como el rap o el gospel están negativamente asociadas con la inteligencia, pero la ópera no está asociada positivamente, lo cual sustentaría la idea de que es la instrumentalidad, no la complejidad, lo que explica el nexo entre inteligencia y preferencia musical. (Eduardo Zugasti)
Y si pongo esta larga parrafada extraída del blog “La revolución naturalista”  es para hacer notar que cuando hablamos de música nos estamos refiriendo a dos grandes bloques de fenómenos: por un lado estamos hablando de lo que entendemos como música formal, o clásica para entendernos. La caracteristica principal de este tipo de música es que es instrumental preferentemente, compleja y no sólo complicada y que usualmente precisa de grandes conocimientos y dominio de un instrumento musical para poderse ejecutar y de una cierta preparación de oyente para poderse seguir debido a la superposición frecuente de lineas melódicas e instrumentales. Es también frecuente que se precisen amplios despliegues orquestales con muchos participantes y que se expresen en un formato de larga duración.
Hay tambien lo que se conoce como musica popular, pop, incluyo aqui el jazz, el blues y todos los desarrollos postmodernos que han habido desde los 70 hasta hoy. Su característica principal es que tiene letra superpuesta (un musilenguaje), es decir la música se acompaña de palabras, usualmente pequeños poemas de distinto gusto pero que contienen información sobre lo que el compositor quiere decir , usualmente mensajes banales de amor. Este tipo de música gusta a casi todo el mundo porque es mas fácil de entender, sus lineas melódicas son simples y las repeticiones y los estribillos se encargan de “contagiar” el oido de quienes la escuchan y propicia que se recuerden con facilidad. Por último no precisa de grandes conocimientos técnicos para su ejecución, incluso puede llevarse a cabo por personas que no saben una palabra “acerca de la musica”, de su gramática, lo que llamamos “solfeo” o escritura musical.
Lo que en principio sugiere que existen dos formas de aprender y de hacer música, una es la de aprender la técnica de un instrumento concreto en el contexto de un aprendizaje musical “acerca” de la música, un aprendizaje recursivo, la segunda forma es la de aprender tocando y usualmente imitando lo que hace un maestro, un aprendizaje repetitivo o mimético. Sobre estas dos formas de hacer música volveré mas tarde.
La diferencia fundamental entre la musica formal y las canciones pop es pues una: el llevar o no llevar letra, lo que significa llevar o no llevar información (acerca de sí misma). Tanto es asi que cuando oimos un tema clásico de música formal, -con independencia de si nos gusta o no nos gusta- no seriamos capaces de responder a esta pregunta ¿Qué nos quiere transmitir el compositor? ¿Qué quiso decirnos?
Esta pregunta es fácil de responder sólo atendiendo a la letra,si la hubiere, observen ustedes el mensaje que quiere transmitirnos John Lennon en esta canción, seguro que ustedes lo pillan.
Una pregunta imposible de responder con respecto a la música clásica o formal, se trata en este caso de la Gran Abstracta, es decir no lleva información sobre (acerca de) sí misma, y a pesar de ello captura en el oyente entrenado un torrente de “información”. Sucede porque la música es Forma y del mismo modo que sucede con los mitos, se trata de formas que admiten cualquier contenido que en cualquier caso pone el oyente de su parte.
O dicho de otro modo: la música no explica nada a pesar de ser profundamente explicativa.
Y esta es la paradoja que hace que el oyente de música clásica sea más inteligente que el oyente de rap y que según Kazanawa explica en su libro hace que las personas inteligentes prefieran la música orquestal sobre la cantada. A mayor nivel de abstracción más inteligencia.
Tiene su lógica evolutiva pues la música se disoció de la letra relativamente hace poco tiempo (en tiempo histórico).
Probablemente la música nació a traves de la señalización del ritmo al que se le añadieron palabras o interjecciones concretas. Es bien conocido además el fenómeno de los drumming (tamborileo) que son señalizaciones del rango en ciertos simios o del canto (trinos)  de los pájaros que se usan para el cortejo y cuyas melodias van modificándose de termporada en temporada señalando a las hembras las novedades que son en realidad novedades genéticas. Al parecer las pájaras odian la endogamia que se oculta en la repetición del mismo repertorio.
La música evolucionó pues a partir de ciertas necesidades de señalización pero en un momento u otro de su evolución histórica se separaron dos grandes ramas; la música popular y la música sacra.
Cada una de estas categorías siguió su propio itinerario y lo que entendemos como musica clásica se desgajó probablemente antes del barroco siguiendo una evolución hacia una abstracción más y más compleja, mientras las clases populares siguieron construyendo tonadas que hablaban de sus vidas, sus calamidades y sus nostalgias a veces desde un punto de vista lírico muy elaborado.
Y aunque es cierto que la música popular puede alcanzar una enorme complejidad asi como también calidad, vamos a seguir tomando la dicotomia clásica/popular para acercarnos a un fenómeno que quiero alumbrar en este post: ¿Existen dos talentos diferenciados en la tarea de hacer música? ¿En qué consisten estos talentos y en qué se diferencian?
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Los que leyeron el post anterior recordarán este gráfico (Badcock y Crespi) donde se relacionaban ciertas disciplinas o profesiones con los talentos sistematizadores o mentalistas. El lector puede revisar el gráfico para constatar que la música ocupa un lugar central con dos flechas que señalan en distintas direcciones. Significa que la música es una disciplina que parece operar como puente entre talentos. Los sistematizadores pueden ser buenos músicos y los hipermentalistas tambien pueden serlo.
Me gustaria en este momento detenerme para que el lector oiga esta Aria de las Variaciones Goldberg ejecutadas por Glenn Gould. Es necesario recordar que Glenn Gould padecia un sindrome de Asperger es decir se trataría de un talento sistematizador, mas cercano a la fisica que a la poesia.
Es interesante señalar que la perfección a la que Gould llegó con una obra de Bach (las variaciones Goldberg) requiere de un talento especial para la obsesivización (la rutina, la repetición y la busqueda de la excelencia). De hecho Gould dejó de aparecer en público cuando se cansó de repetir siempre la misma obra con la que al parecer se hallaba obsesionado. Otra cuestión interesante son las apoyaturas (chasquidos o drumming) , una especie de tarareo del propio Gould que parece necesitar para concentrarse mejor en la ejecución de su obra.
Si el lector compara el talento de Gould con el talento de Bach, entenderá mejor las diferencias que hay entre sistematizadores y mentalistas a menos en lo que se refiere a la música. Uno un ejecutor tan perfecto como una maquina, el otro un creador.
Es obvio que los músicos son grandes candidatos a patologías psiquiátricas, pero lo interesante es que estas patologias proceden de los dos polos del continuo: asi hay músicos autistas que desarrollan un enorme talento musical de la nada (sin aprendizajes previos) y paradójicamente en otros sindromes del polo opuesto como en el sindrome de Williams que parece estar dotados de forma sobrenatural para memorizar melodias y tocar instrumentos a la vez que presentan una sociabilidad opuesta al autismo, tambien hay casos de Asperger -como el propio Gould- pero sobre todo existen casos en el otro extremo del continuo: adictos, esquizotípicos, esquizofrénicos, melancólicos y bipolares tal y como conté en este post sobre “Genio y locura”.
Asi, está establecido que existe algun tipo de relación entre la creatividad y la locura, lo que nos llevaria a la suposición de que en relación con los talentos anteriormente citados, habria una caracteristica de rigor relacionada con el pensamiento sistematizador, de habilidad técnica para entender como funciona algo y otra cualidad diametralmente opuesta que estaría relacionada con la expresión de una subjetividad, con la construcción de una narrativa abstracta y con la innovación en el sentido más rupturista de la palabra vinculada al mentalismo.
Dicho de otro modo: la música parece participar por igual de los dos tipos de talentos: el sistematizador y el mentalista, es posible especular que se trataria de un puente de unión, una especie de cemento entre dos módulos cerebrales que emergieron por separado y de forma autónoma, algo que sin duda el propio lenguaje representa: el pegamento de la conciencia.
Pues fue el lenguaje el que aportó información a la forma pura que es la musica y ue es preverbal. Musica+lenguaje= información y cuando digo lenguaje no me estoy refiriendo a la letra que puede acompañar a una melodia sino a la evolución autónoma que el propio lenguaje llevó a cabo ganándole la partida al mundo de los sonidos, eso hizo que nuestra especie prevaleciera sobre otras. Aqui podemos leer las diferencias entre neandhertales y sapiens y el por qué nuestra especie les ganó la partida evolutiva.
¿Sucede algo asi también con la medicina?
Pero será en el proximo post.

La perfección improbable

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Es muy probable que Richard Dawkins sea uno de los mejores divulgadores de la biologia evolutiva, pero si tiene este mérito es como un subproducto de otras habilidades que le sirven de lanzadera de ideas: la primera es que sabe mucho de biología y etología (su profesión), la segunda es que escribe muy bien, casi mejor que el mejor divulgador que ha existido en el mundo de la ciencia, me refiero a Isaac Asimov. La tercera es que tiene una vertiente polemista que apunta hacia una habilidad que solo poseen unos pocos: sabe polemizar sobre argumentos y no entra en las descalificaciones ad hominem salvo en clave de humor inglés con sus principales adversarios: los creyentes.

Naturalmente sus adversarios son los creacionistas, aquellos que reniegan de la teoria de la selección darwiniana, bien porque la ven como una amenaza a su religiosidad y a la creencia de que Dios y su mano se encuentran detrás de los designios de la naturaleza, o bien porque el proceso de la selección natural no haya sido bien comprendido incluso por cientificos de talla.

Es por eso que Dawkins ha escrito este libro que ha titulado con el nombre de “Escalando el monte improbable”, una metáfora de esa perfección improbable que es la selección natural.

Algo tan simple y tan complicado a la vez que si usted cree que la comprende es que no ha comprendido nada.

Para empezar hay que señalar que los creacionistas tienen razón en una cosa: el azar por sí mismo no es capaz de construir un ojo, una rodilla o un enzima. Seria como esperar que tras el paso de un huracán por un hangar lleno de piezas de avión se montara un Boeing 707 a través de la aleatoriedad de las fuerzas del viento.

Es verdad, la selección natural no es aleatoria, como tampoco es aleatoria esta obra de arte colosal esculpida en el monte Rushmore y que representa a unos cuantos presidentes de los USA de America.

monte2

Ahi, hay un diseño, una intención, diríamos, la mano del hombre; decimos que hay un designio artificial, una escultura esculpida en la roca. Sin embargo no debemos zanjar el asunto puesto que nuestra capacidad para encontrar patrones alli donde no los hay sino por azar (es decir sin la intención de alguien de mostrar un patrón determinado) es increíble.

Veamos este ejemplo del caballo en el acantilado:

caballo

¿Como podemos estar seguros de que los presidentes de USA son designios (artificiales)  mientras que la cabeza del caballo es un accidente producto del azar de la erosión?

No contestaré a esta pregunta porque estoy seguro de que el lector conseguirá encontrar diferencias por sí solo. Pero me valdré de ella para plantear la siguiente: ¿la evolución natural es un designio?¿ es fruto de algun Diseñador o por el contrario es fruto del azar?

Lo cierto es que todo parece señalar en la dirección de que un ojo o un enzima no pueden ser construidos por la implementación de unas piezas al azar, todo pareciera señalar en la dirección de que existe un Gran Arquitecto, como dicen los masones con una escuadra y un compás gigante haciendo diabluras en su gabinete.

Y los que asi piensan no han comprendido aun que la selección natural no es una teoria de probabilidades. La perfección del ojo no es ni un accidente, ni un designio, sino un diseñoide.

La diferencia entre designio y diseñoide es dificil de pillar. El diseñoide parece hecho a propósito, siguiendo algún plan, tal es su perfección y su eficiencia pero ya hemos descartado el azar. ¿Pero si no es fruto de azar entonces qué es?

Para intentar entender mejor esta idea tenemos que volver a los dos mecanismos que intervienen en la evolución: la selección y la mutación.

De estos dos procesos hay uno -la selección- que no se debe en absoluto al azar sino que se encuentra relacionada con las posibilidades de supervivencia y de adaptación a un ambiente dado. La mayor parte de los diseños inútiles se descartan y hay más diseños inútiles que útiles. Nosotros vemos el ojo que es un artilugio útil pero no sabemos cuantos intentos de construir ojos inutiles descartó la evolución en ese ascenso al monte improbable. En realidad solo unos cientos de ojos han probado su eficiencia, y son lo que quedan, pues estos diseños han sido seleccionados (seleccionados y no solamente eliminados) precisamente por su perfección. Se han acabado imponiendo en el mercado como los teléfonos móviles a los fijos, por asi decir.

Existen pues más formas de empeorar algo que de mejorarlo. Pero lo peor -los hándicaps- no se seleccionan, desaparecen o se ocultan en la estrategia sexual o diploide, que para eso existe: un juego de genes puede compensar los defectos del otro.

Por su parte la mutación, es decir aquellas pequeñas modificaciones genéticas que introducen o aportan novedades al ADN si son azarosas, (aunque hay mutaciones que no lo son, como las provocadas por las radiaciones ionizantes), pero la mayor parte son inviables o letales.

De manera que la selección darwiniana es un proceso estocástico que combina elementos del azar (la mutación), con otros elementos (la selección) natural que opera de un modo tautológico, solo vemos y observamos aquellos diseños que han tenido éxito. Eso es precisamente un diseñoide.

Una de las caracteristicas de los diseñoides es que nos resulta dificil saber como han llegado a presentar tal perfección. Es más dificil para nosotros comprender como se las arregla una araña para construir su tela de seda que para ella llevarla a cabo. Una obra de ingenieria de esas características y cuya simulacion por ordenador consumiría grandes recursos (aunque tal simulación existe), la simple araña vulgar la lleva a cabo: simplemente la hace sin saber nada de telarañas. Es por esta razón por la que suele decirse que la evolución primero resuelve un problema y luego nosotros nos preguntamos cómo lo hizo.

Lo hizo de forma escalonada y gradual, muy poco a poco y descartando los diseños inutiles que no servian para atrapar moscas.

Y aqui se encuentra otra de las claves de la incomprensión de la evolución darwiniana. Capturados como estamos por la falacia de la discontinuidad. Nos imaginamos la evolución a saltos, tras catástrofes o rupturas, no estamos acostumbrados a pensarla desde un punto de vista gradual, sin pendientes, ni barrancos, la pensamos como un monte improbable de escalar. No caemos en la cuenta de que la selección natural solo necesita dos ingredientes: tiempo y la necesidad de sobrevivir y reproducirse.

Y las dos condiciones se dan en la naturaleza.

A prueba de fallos

“Cambiar de respuesta es evolución, cambiar de pregunta es revolución.” ~ Jorge Wagensberg

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Seguro que a usted le ha pasado -sobre todo si usa Windows- que su ordenador a mitad de un trabajo se le ha quedado colgado. Entonces, usted puede recurrir a volver a reiniciar su ordenador “a prueba de fallos” a fin de completar las tareas que andaba componiendo. El asunto es que el sistema tiene un mecanismo de seguridad para cuando se cuelga (algo que sucede con mucha frecuencia en Windows) y que le permita guardar lo que andaba escribiendo.

El modo a prueba de fallos es pues un mecanismo de emergencia, pues después de guardar sus documentos usted deberá reiniciar el ordenador en modo normal.

El modo a prueba de fallos significa que usted no carga todos los controladores sino sólo aquello que es necesario para resolver la emergencia.

John Price utilizó esta metáfora informática para explicar su teoría de la depresión bajo la cobertura de lo que llamó “la teoria de la competencia social”. Es como decir que nuestro cerebro tiene un mecanismo de seguridad para cuando las cosas se ponen feas. A ese mecanismo le llamamos depresión, pero como se verá más abajo no sólo la depresión puede encajar en este constructo llamado “a prueba de fallos”.

Se trata en todo caso de un mecanismo conservado evolutivamente en los cerebros de los mamíferos y seleccionado como un mecanismo ritual destinado al apaciguamiento, a mostrar la rendición, a retirarse de la arena o a tomarse unas vacaciones al entender que un proyecto determinado no puede llegar a buen fin, ahorrar energías y coger fuerzas.

Llamamos “modo a prueba de fallos” a ciertos cuadros clinicos que tienen que ver o bien con la depresión o bien con la incapacidad, es decir a aquellos que comprometen la competencia agonística. Más concretamente el modo “a prueba de fallos” equivale a lo que nosotros llamamos “conducta de enfermedad”. Es por eso que Sloman (Sloman 1987) ha hablado de una “subrutina de rendimiento” subsumida en este dispositivo “a prueba de fallos” pues en realidad lo que se compromete en una depresión no es sólo el estado de ánimo, sino el rendimiento y la iniciativa. En la realidad de la clinica, la depresión y la conducta de enfermedad suelen darse juntos: consiste en síntomas bien conocidos de la serie depresiva: fatiga, somnolencia, inhibición psicomotora, anhedonia, pérdida de apetito y alteración del funcionamiento cognitivo. Aunque la conducta de enfermedad puede darse también en ausencia de síntomas afectivos formando parte del sindrome de Briquet o de lo que hoy conocemos como fatiga crónica y/o fibromialgia.

En definitiva, el modo “a prueba de fallos” seria un mecanismo cerebral que habría evolucionado desde los rituales de sumisión agonísticos y estaría destinado a desactivar la agresión de los dominantes y a señalarse como perdedor en un determinado conflicto a través de una especie de “muerte ritual” que señalaria al perdedor como un no-rival.

El funcionamiento “a prueba de fallos” se caracteriza por mantener en todo momento la lucidez vigil de una persona corriente y se diferencia de los estados psicóticos en que no se pierde el sentido de la realidad y del sueño en que no se está durmiendo. Dicho de otra manera: el cerebro sigue funcionando normalmente sólo que no a pleno rendimiento.

En el modo “a prueba de fallos”el individuo es absolutamente inconsciente de haber salido derrotado, lo cual es característico de los depresivos -que no saben por qué están deprimidos- aunque suelen relacionar el inicio de su enfermedad con algun evento vital próximo. En realidad esa es otra de las funciones de la depresión: la salvaguarda de la autoestima en el sentido de que el individuo puede preferir estar enfermo a admitir que ha salido derrotado en una conflagración. Y es precisamente esto lo que diferencia a la depresión de la conducta normal. En la conducta normal el individuo tiene noticia de su derrota aunque la computa en otros términos que Price ha llamado “sumisión voluntaria consciente” y que nosotros para entendernos podemos llamar “darse por vencidos” o “saber perder”.

Y aqui cobra relevancia el concepto de Lopez Ibor que ya en 1966 habló de “equivalentes depresivos”, un concepto de amplia resonancia en psiquiatria y que la práctica clinica señala con vehemencia. Ciertos cuadros clinicos a pesar de que no presentan un humor depresivo parecen emparentados con la depresión a través de otro sintomas del espectro. Lopez Ibor habló de la anorexia nerviosa, la dismorfofobia y algunos cuadros de adicciones o alcoholismo. Hoy podriamos incluir en este pack a ciertos cuadros dolorosos sin explicación médica, la fibromialgia y la fatiga crónica.

De manera que a través de la activación de este mecanismo “a prueba de fallos” se lograria:

  • Desactivar en el perdedor la agresión (de abajo-arriba) y desactivar en el ganador la agresión en sentido inverso.
  • Mantener la autoestima (lesionada por la derrota) al enmascarar con sintomas fisicos que semejan una enfermedad somática las causas del malestar.
  • Disuadir a los simpatizantes y familiares de tomar venganza.
  • Retirar esfuerzos de una empresa destinada al fracaso.

Es cierto, no obstante que no todas las depresiones se deben a conflictos agonisticos y derrotas inconscientes. La depresión es un salón al que se puede entrar por distintas puertas, no es una enfermedad unitaria y más aun: las causas remotas de la depresión son multiples, casi del mismo modo que las causas proximas o contextuales.

Pero existe un cierto consenso en pensar que la depresión ocupa un nicho ecólogico cerebral adaptativo, es decir una situación cerebral que en ambientes ancestrales supuso ciertas ventajas para quien la desarrollara y que se asienta sobre mecanismos fisiologicos similares a los periodos de hibernación que algunos mamiferos utilizan para no desgastarse en los duros inviernos donde los recursos escasean y malgastar fuerzas parece ser una mala idea.

Una de estas teorias es la que plantean Watt y Panksepp (2009) :

“Nuestra tesis básica es que la depresión es un mecanismo conservado evolutivamente en los cerebros de mamíferos, seleccionado como un mecanismo de cierre para terminar la angustia por la separación prolongada (un prototipo de estado emocional en los mamífe ros), que, de mantenerse, sería peligroso para mamíferos lactantes. Sin embargo, este mecanismo de apagado fundamental sigue estando disponible para continuar la maduración del cerebro de mamíferos y homínidos, particularmente aquellos con ciertos polimorfismos en la dotación genética, la pérdida temprana o trauma de la separación, u otros factores predisponentes, que puedan favorecer la reactivación en relación con casi cualquier factor de estrés crónico. Tales mecanismos de cierre evolutivamente determinados podrían hipertrofiarse, y sustituir los mecanismos normales de control adaptativo en las personas vulnerables, para expresar potencialmente todo el espectro de la enfermedad depresiva”.

Hablan pues de un modo “a prueba de fallos” similar. Ponen el énfasis no tanto en las derrotas agonisticas sino en un mecanismo de cierre para dejar de seguir lamentándose ante una separación de la madre. Hablan de un apagado, similar al que sucede en la hibernación, todo lo cual enlaza con otras teorias evolucionistas sobre la depresión como la de Charlton (2000).

El lector puede en este momento leer este post donde se habla de la teoria del malestar en la depresión para advertir que todas las teorias evolucionistas sobre la depresión están hablando de lo mismo, con independencia de sus causas próximas: que la depresión es una adaptación de algun tipo de sistema de seguridad que el organismo utiliza cuando es sometido a ciertos estresores y que tiene la capacidad de ponerle “a prueba de fallos” es decir a medio gas, por decirlo de una forma comprensible.

Bibliografía.-

Sloman, L. & Price, JS (1987) Bajar de comportamiento (subrutina rendimiento) y depresión humana: mecanismos próximos, contextuales y Etología. Sociobiología, 8, 99 (S) -109 (S).

Watt DF, Panksepp J. Depression: An Evolutionarily Conserved Mechanism to Terminate Separation Distress? A Review of Aminergic, Peptidergic, and Neural Network Perspectives. Neuropsychoanalysis 2009; 11:7-51.

Price JS, Sloman L, Gardner R, Gilbert P, Rohde P (1994). The social competition hypothesis of depression. Br J Psychiatry; 164: 309–15.

¿Quién elige a quién en nuestra especie?¿Ellos o ellas?

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Los que leyeron el post del año pasado es seguro que no habrán podido disfrutar del fin de año pensando en la solución del enigma que plantée alli: quién elige a quién en nuestra especie, algo que dejé adrede colgando cuando hablé de la teoría del hándicap y del papel de los adornos, ornamentos y prótesis para embellecernos y resultar asi más atractivos para el sexo opuesto aunque sean desventajosos.

Recordaremos la regla fundamental sobre la teoria del hándicap: “En una especie determinada, la elección recae en el sexo opuesto a los individuos que se adornan, ornamentan o presumen de un determinado rasgo o característica”. Así, obviamente entre los pavos son ellas quienes eligen, como por cierto sucede en gran número de aves.

¿Qué sucede en nuestra especie?

En nuestra especie las cosas son mucho más complicadas, pero existen ciertas evidencias:

1.- Las mujeres gastan más recursos en embellecerse, cuidan más su cuerpo y sus prótesis capilares, consumen más en cosmética, usan trajes y calzados incómodos e inapropiados, adornan su orejas, sus cuellos y sus muñecas con toda clase de abalorios sin contar los piercings y los tatuajes o la cirugía estética. Es obvio que un antropólogo extraterrestre sacaría inmediatamente la conclusion de que en nuestra especie elige el hombre, puesto que la mayor carga de adornos las exhibe la mujer.

2.- Los hombres tambien corren con parte del gasto pero no invierten tanto en belleza o en adornos como en “dinero”, “fama” “poder”, “sabiduría o conocimientos” “habilidades musicales o artísticas”, etc , es decir invierten muchos recursos en aparecer como atractivos para el sexo opuesto siguiendo el rastro de gustos distintos que hombres y mujeres exhiben en sus preferencias. Lo interesante es que los gustos femeninos se han diversificado mucho más que los masculinos. Un hombre puede resultar atractivo para un cierto grupo de mujeres “sapiosexuales” por ejemplo mientras otras caen a los pies de alguién solo por el hecho de ser un campeón en su modalidad deportiva o por sus habilidades en el baile. Los hombres tendemos a considerar atractivas a cierto tipo de mujeres y no a otras. Es lo que se conoce con el nombre de plasticidad erótica.

De manera que los datos y sobre todo la experiencia contradicen la primera impresión que se llevó nuestro antropólogo extraterrestre. Todos los hombres hemos sufrido en nuestras propias carnes la evidencia de que nosotros recibimos el doble (al menos) de rechazos que ellas. Al tiempo que sabemos que ellas tienen más éxito reproductivo que nosotros. Y que una parte importante de hombres no sólo no se reproducen sino que no consiguen agenciarse una pareja estable (son los solteros empedernidos), una población más importante en ellos que en ellas (desde que no hay guerras globales). Si usted quiere saber más sobre las desventajas de los hombres es mejor que lea este articulo de Baumeister, se librará de muchos prejuicios e ideas preconcebidas.

Estos ultimos datos irían en contra de la primera impresión obtenida a partir del gusto por el embellecimiento en ellas. ¿Cómo podemos conciliar unas observaciones con otras?

Lo primero es reconocer que los emparejamientos entre humanos, no se dan en el vacío. Hombres y mujeres no se emparejan al azar sino siguiendo ciertos patrones inscritos en la cultura y la tradición: 1) Solemos emparejarnos por cuestiones de inteligencia, buscamos sobre todo parejas con un CI semejante, 2) Obviamente existen clases sociales y las clases sociales más elevadas suelen emparejarse entre ellos, la permeabilidad social solo es válida en las clases medias. Las clases bajas tienen la misma tendencia que los ricachones, tienden a emparejarse entre ellos y 3) Solemos emparejarnos con quién podemos y se encuentra a nuestro alcance (sed eligo quod veo).

El corto y el largo plazo.-

Pero la variable crítica y lo que diferencia nuestra especie de las demás es la dicotomía corto plazo/largo plazo. Las elecciones cambian según sean para una noche de placer que si son tomadas para un compromiso más prolongado.

Y está es precisamente la variable critica: el compromiso.

El compromiso reproductivo, claro.

El compromiso traza una linea roja que divide los intereses entre ellas y ellos. De tal forma que para el cortoplacismo es muy probable que elijan ellas. Y es lógico que sea asi porque las mujeres disponibles para el cortoplazo son minoría con respecto a los hombres. Hay más hombres dispuestos para el corto plazo que mujeres, eso les da a las féminas una enorme ventaja en sus escarceos en busca de pareja. Ahora bien para el largo plazo eligen ellos y es también lógico puesto que los compromisos reproductivos tienen un enorme costo para el hombre, no me refiero sólo a costos económicos o de recursos invertidos en la prole sino en la escasa posibilidad de dedicarse a lo que a nosotros los hombres nos gusta más: el corto plazo, es decir el sexo sin costos.

Si esto fuera cierto es posible llevar a cabo una predicción: habrá siempre más prostitutas mujeres que hombres, es decir mujeres dispuestas para el corto plazo que no exigen compromisos previo pago.

Ahora bien, hay que contar además con una ultima pega: no llevamos en la frente un distintivo que diga “busco marido” o “busco esposa para el largo plazo” o “busco plan de una noche”. Dado que no existen marcadores que nos señalen hacia las intenciones de nuestra pareja (que tenderá siempre a ocultarlo) es necesario recordar que todo cortejo se desarrolla en torno a la ambigüedad. Una ambigüedad que se manifestará en eludir el problema crucial: ¿hay o podrá haber en el futuro un compromiso con este hombre?

Dicho de otra manera: todo corto plazo se solapa con las decisiones a largo plazo y le antecede, no hay largo sin corto plazo. No existe en la mayor parte de ocasiones, una voluntad de llegar a un compromiso en los primeros escarceos. Pero en el teatro del cortejo y aunque estos temas espinosos se eludan, pronto o tarde habrán de abordarse a medida que una relación se consolide dando lugar a no pocos desencuentros y decepciones. En el teatro del cortejo hay que aposentar comodamente a estas adaptaciones ancestrales que juegan su propio juego de estrategia mamífera: conseguir pareja, conseguir retener una pareja, conseguir que se ocupe de los hijos y conseguir que no tenga otros hijos por ahi que pongan en peligro mi territorio-nido.

Lo cierto es que aunque la mayor parte de nosotros somos declaradamente (oficialmente) monógamos, los somos por obligación y tambien por comodidad. No cabe duda de que la monogamia ha proporcionado a nuestra especie muchas ventajas, una de ellas es que los machos poco viriles, asi como los machos y hembras poco atractivos pueden llegar a emparejarse a poco que se conformen con lo que tienen a mano. No cabe duda de que la monogamia es un estilo reproductivo muy democrático, mucho más que la poligamia (donde solo se reproduce un macho) o la promiscuidad donde nadie sabe quién es el padre de quién.

Pero lo cierto es que nuestra procedencia filogenética tienen poco que ver con la monogamia y mucho más que ver con la poligamia del gorila o la promiscuidad del chimpancé. Es por eso que se inventó la monogamia sucesiva (cambiar a la esposa por otra más joven) o el “ahi te quedas” de tan fuerte presencia en el tercer mundo.

La verdad es que el que inventó la monogamia inventó a su vez la infidelidad, pero no crean que fuimos nosotros los humanos quienes inventamos el engaño sino las aves. Los pájaros como los gorriones tienen un estilo de emparejamiento muy parecido al nuestro, usan la monogamia para repartirse las tareas del nido y el cuidado de las crias al tiempo que hacen incursiones con otras parejas.  De lo que se trata es de diversificar la inversión parental como hacemos con nuestros ahorros. Algo que llevan a cabo tanto machos como hembras: a las gorrionas también les gusta ponerles los cuernos a sus parejas ,no tanto por vicio sino atendiendo una pulsión de vida.

Y sucede en nuestra especie algo similar: en nuestras guerras por hacernos con un compañero/a de alto rango (todos aspiramos a los mejores genes) son muchos los que fracasan, yo diría que la mayoria. Unos se conforman y otros merodean de vez en cuando en busca de amantes nuevos con el pretexto de “mi mujer/marido no me entiende”.

Ya me entienden.

Como un gorrión.

Mi conclusión es que en nuestra especie juegan un papel muy importante en la selección de la pareja tres variables: la clase social: las clases altas diversifican más sus escarceos debido a que tienen más oportunidades (son más atractivos) que las clases medias y bajas, el CI, las personas tienden a emparejarse según su inteligencia y la variable del corto-largo plazo que implementan estrategias bien diferentes.

Lolita y la moral desconcertada

La razón es y solo debe ser la esclava de las pasiones

David Hume

Jonathan Haidt es un psicólogo que se dedica a cuestiones de eso que ahora se llama neurofilosofía, que es otra forma de hablar de decisiones morales desde un prisma psicológico. Aqui en Tercera cultura hay un articulo muy reciente de este autor donde se habla de su último libro “La hipótesis de la felicidad”, que por sí mismo mereceria un post aparte.

En este post voy a referirme a sus ideas sobre moral relativas al tema del incesto y propondré un experimento mental que es el siguiente:

Dos hermanos muy unidos entre sí y adultos deciden en un viaje al extranjero tener una relación sexual. Se protegen para evitar un embarazo doblemente, con píldoras y con condones. Deciden igualmente no volver a hablar de este tema y no volver a repetir la experiencia jamás a fin de no sucumbir a “enamoramientos” más o menos letales que pudieran oscurecer aquella experiencia, para ellos imborrable.

La pregunta que hace Haidt a sus alumnos es ésta. ¿Qué opina usted de esta decisión? ¿La condena o la tolera? Y ¿por qué?

Naturalmente casi todo el mundo condena esta historia, pero lo que Haidt pretende averiguar es en nombre de qué lo hacemos.

Como el lector ya habrá podido entender el experimento (mental) se hace en unas condiciones casi quirúrgicas, evitándose los embarazos (que pudieran dar pábulo a las explicaciones sobre malformaciones) y evita tambien la repetición de la conducta que pudiera llevar a la pareja a un callejón social sin salida. Lo que Haidt quiere saber es qué hacemos para justificar ciertas decisiones. Más concretamente Haidt quiere saber ¿por qué aceptamos la prohibición, el tabú del incesto de una forma casi universal y sin rechistar?

Lo cierto es que sea como sea no existe ninguna otra prohibición que haya tenido tanto éxito como la del incesto, aunque es cierto que existen excepciones, la mayor parte de las personas comunes aceptamos sin pestañear y casi sin pensar esta prohibición, casi tanto como la del parricidio. Pero Haidt lo que quiere es precisamente hacerles pensar. Saber por qué respetamos esa prohibición de forma casi universal, es decir en todas las culturas humanas. En un post anterior ya abordé las insuficientes razones que se han dado desde la ciencia, la antropologia y el psicoanálisis sobre esta cuestión.

Lo que Haidt pretende demostrar es que existe un juicio moral desconcertado cuando se hacen ciertas preguntas como ésta, aparece una especie de disonancia cognitiva pues el individuo no puede dar razones racionales para justificar su rechazo. Es por eso que Haidt apela a la intuición: hay algo en nuestra intuición que nos hace rechazar este tipo de relaciones, primero las rechazamos y después las racionalizamos o apelamos a la repugnancia, etc.

Para Haidt la mayor parte de nuestras decisiones morales se encuentra en nuestras intuiciones automáticas, no en la razón. Después podemos razonarlo, desde luego, pero sólo para preparar la interacción social y no la búsqueda de la verdad. Asi el tabú del incesto es una prohibición automatizada, pero no se encuentra homogéneamente distribuida segun los actores que intervienene en la interacción. De hecho el incesto es más frecuente de padre a hija que de madre a hijo. Y mucho más si el padre es adoptivo.

El lector interesado en averiguar los costes segun los actores intervinientes en el incesto les recomiendo que lean este post.

Padre adoptivo es precisamente Humbert Humbert el profesor de la novela de Vladimir Nabokov, la fascinante Lolita, probablemente la novela mas profunda y bella de todas las que han abordado este espinoso tema del incesto, en este caso entre padre e hija-stra.

¿Cuales son las razones de esta fascinación del viejo profesor por la núbil Lolita?¿Por qué algunas personas son especialmente sensibles a los encantos de muchachos o muchachas prepúberes? ¿Qué hay en las ninfas -muchachas a medio hacer- de atractivo?

Se trata de preguntas imposibles de responder desde la ciencia. Para entender algo de las cárceles del alma no tenemos más remedio que recurrir al arte, en este caso a la literatura, al relato subjetivo de Nabokov. Es obvio que el drama de Humbert es quizá el mismo drama de Nabokov, nada en él hace sospechar que se trate de un psicópata, pero Humbert sabe que es un pederasta, bien distinto al que le roba su “preciosa posesión”, pero un pederasta como él al fin y al cabo. Racionalmente Humbert sabe que lo que hace con Lo es algo execrable, sabe que se llama incesto y que se trata tanto de un delito como de una lacra moral, sabe que no hay lugar para ellos en el mundo y por eso se pasan la novela errantes de aqui para allá, de motel en motel sin encontrar un lugar que les ubique como pareja.

Pues carecen de futuro.

Lo sabe y sin embargo no puede hacer otra cosa sino obedecer a su pasión infantil, viviendo en una continua disonancia cognitiva, una moral desconcertada que no puede sino obedecer al Amor.

¿Pues no es amor lo que siente Humbert por Lolita?

Observe la cara de Jeremy Irons y digame ¿qué ve?

Lo que podemos aprender de la lectura de esta novela y de las reflexiones de Haidt es que el tabú del incesto es un hecho a medio camino entre lo biológico y lo social, pero discrepo con él cuando dice que es un constructo social, la fuerza del tabú no podria proceder tan sólo de esta fuente y necesitamos meter alguna otra cosa en la ecuación. Nada hay de monstruoso en esta conducta que casi siempre está vinculada al amor, un amor inmaduro psicosexualmente hablando pero amor al fin y al cabo. No podemos especular que este automatismo se encuentre en nuestros genes, pero tampoco podemos rechazar de plano las hipótesis evolucionistas que han explicado que esta conducta ha sido seleccionada negativamente por la evolución (dando castigo evolutivo). Lo más probable es que la aceptación de este tabú ancestral sea la consecuencia de la presión social sobre las conductas sexuales individuales y que dicha presión se encuentre facilitada por mecanismos biológicos relacionados con el apego, el reconocimiento de parientes destinado a proteger ciertos alelos letales y a promover la diversidad. Es necesario apelar a un constructo intermedio, donde el automatismo encuentre oportunidades para desplegarse en los cerebros individuales sin necesidad de pasar por el raciocinio. A este constructo le llamamos exocerebro.

Postdata.-

La primera versión de Lolita fue realizada por Stanley Kubrick en 1962, se trata de una versión mucho más contenida y ambigua que la realizada por Adrian Lyne en 1997 y a la que pertenece esta secuencia de youtube.

¿Qué hemos aprendido de la neurosífilis?

En psiquiatria es poco probable que haya otro “hallazgo con hueso” similar al que vinculó la espiroqueta con la megalomania y la paralisis progresiva sifilitica.

Julio Sanjuan.

Como puede observarse hay dos clases de frutas, las que tienen hueso como el melocotón de arriba y las que no lo tienen como la cebolla. Todo parece indicar que tal y como Julio Sanjuan ha comentado en algún lugar el cerebro se parece más a las cebollas que a los melocotones y por más capas que vayamos quitando de su pulpa en busca de algún hallazgo consistente lo más probable es que en el centro de esa fruta no haya nada.

Pero esa búsqueda nos ha mantenido entretenidos durante tiempo no sin algo de razón. Antoine Bayle a principios del el siglo XIX y estudiando autopsias de fallecidos a causa de la parálisis progresiva sifilitica (neurosífilis) descubrió -aunque no demostró por falta de una prueba serológica ad hoc- que la causa de aquellos estropicios cerebrales, cardiacos y vasculares se debía a la infección sifilitica, es decir encontró una causa orgánica a una enfermedad mental (la única en la historia). Los delirios de preferencia megalomaníacos o bien apáticos y melancólicos que sufrían los paralíticos progresivos sifiliticos se debían a una causa orgánica: la colonización cerebral del treponema pallidum, algo que no se demostró hasta que Wasserman inventó una prueba serológica que vino a demostrar que Bayle tenia razón.

Lo interesante de la sifilis es sin duda su evolución en tres etapas entre las cuales pueden pasar entre 10-30 años  y el desarrollo completo o incompleto que ha tenido esta enfermedad a lo largo de la historia asi como su diseminación epidemiológica. Seguramente la sifilis ha existido siempre, pero lo que sabemos es que en el siglo XV hubo una epidemia en Europa que si bien se encuentra documentada nada dice de la neurosífilis es decir de ese subtipo que nos interesa a nosotros desde el punto de vista neurocientifico.

Al parecer la primera epidemia conocida y bien documentada de la que disponemos es la que tuvo lugar en el norte de Francia hacia 1800 y que se desarrolló con posteridad a las guerras napoleónicas haciendo añicos a los veteranos supervivientes de los ejércitos. Fué precisamente en Charenton, un manicomio de las afueras de Paris, donde Bayle encontró a los pacientes que le llevarían hacia su hallazgo pues la mayor parte de los enfermos asilados en aquel lugar eran paráliticos cerebrales y fue precisamente allí donde cayó en la cuenta de que todos (o casi todos) desarrollaban, en las últimas fases de su enfermedad, un delirio megalomaníaco que les llevaba a creerse con fortunas o propiedades imaginarias o una nobleza de origen que no poseían.

Aunque Bayle suponia que el origen de esta enfermedad era sifilitico, lo cierto es que tenía la sensación de que se trataba de una enfermedad nueva. Efectivamente la epidemia que asoló el norte de Francia (y por lo que recibió el sobre nombre de mal francés) era nueva en la historia de la medicina. Aunque la sifilis ya se conocia, lo cierto es que aquel subtipo clinico era realmente novedoso. Hoy se supone que el treponema sufrió una mutación que la llevó a cotas de virulencia nunca antes conocidas y que constituian más de la mitad de los ingresos en los manicomios. Dicho de otra forma, a principios del siglo XIX la neurosifilis representaba la mitad de los motivos de ingreso por enajenación mental.

La epidemia saltó el canal de la Mancha y se estableció en Inglaterra y tambien en Italia, más tarde llegó al Nuevo Mundo y se extendió hacia todas las partes conocidas, siempre con su preferencia por la raza blanca, más tarde llegó hasta los negros y empleó todo el siglo XIX en su expansión, hasta que de pronto: la epidemia cesó.

Y con ello no quiero decir que la sífilis ya no exista sino que la PGP (parálisis general progresiva) y su correlato mental -el delirio megalomaniaco- pasó a ser una reliquia de la medicina. Tanto es asi que hasta Kraepelin en su visita a la isla de Java a principios del siglo XX se extrañó de la ausencia de casos de PGP a pesar de que la sífilis era relativamente frecuente.

Lo interesante de este retroceso en la virulencia y frecuencia de la enfermedad es que no se debió a los tratamientos médicos sino que fue un viraje espontáneo en la cepa que le dió origen, algo parecido sucedió con la escarlatina, mortal en el siglo XVIII y leve en el siglo XIX, banal hoy en dia.

La penicilina es hoy el tratamiento más eficaz contra la sífilis siempre y cuando su administración sea precoz puesto que una vez se ha iniciado el proceso cerebral de anidación del treponema su eficacia es dudosa. Sin embargo la disminución epidémica de la PGP está bien documentada desde los años 30 y 40, gracias a los registros epidemiológicos de los paises escandinavos que como todo el mundo sabe son los más adelantados del mundo en este menester. El retroceso de la epidemia fue anterior a la introducción de la penicilina (Hare, 2002)

Lo que hemos aprendido de esta viñeta clinica son algunas cosas de interés que podemos aplicar a otras enfermedades por analogía y son estas:

  1. Una enfermedad puede desarrollarse en varias etapas, deteniéndose según la virulencia de su agente causal o la inmunidad del huesped. Y pasar muchos años desde que se contrajo hasta que aparecen los primeros sintomas invalidantes.
  2. Un agente causal cualquiera puede mantenerse en un estado tal que convoque pocas manifestaciones clinicas y aun poco importantes hasta que un buen dia inicia una reconversión en  un agente virulento en extremo.
  3. La distribución epidemiológica de casos y su propagación por las vias del comercio señala hacia la hipótesis de una causa infecciosa.
  4. Los tratamientos tienen poca importancia en la evolución natural  de la enfermedad.
  5. La neurosífilis ofreció un modelo anatomo-patológico perfecto para el estudio de las enfermedades mentales que desgraciadamente no ha cumplido con todo lo que prometía. Ya no hubo más hallagos con hueso.
  6. La sifilis fue una enfermedad con poca incidencia durante siglos mientras que la neurosífilis (uno de sus subtipos) fue una enfermedad muy frecuente (con alta incidencia) y que incluso hizo que las autoridades sanitarias de ciertos paises europeos abrieran nuevos establecimientos manicomiales.
  7. Las enfermedades que mutan y mudan clinicamente, o aparecen y disminuyen en intensidad sintomática son muy sospechosas de estar causadas por agentes infecciosos o biológicos.

Y si cuento todo esto es para y por analogía emprender  la observación de los paralelismos que otra enfermedad -la esquizofrenia- mantiene con la neurosífilis. paralelismos epidemiológicos, pues según algunos autores el modelo que mejor encaja para entender la esquizofrenia es el modelo vírico (infeccioso) y no el genético.

Pero será en el proximo post.

La rebelión de las entidades (II)

La esquizofrenia no se limita a ser hija del espíritu científico sino que constituye el sintoma indiscutible de la ciencia y señala los limites infranqueables de aquello que la ciencia ignora de sí misma.

La esquizofrenia es el nombre que se ha dado a la experiencia humana cuando sobrepasa a la ciencia por dentro. Es a la mente lo que la histeria es al cuerpo. Me inclino a dar la razón a los que piensan que la esquizofrenia no sólo es la perturbación propia de la modernidad sino un síntoma nuclear de la ciencia moderna.

Para la ciencia el límite interno se llama esquizofrenia (Fernando Colina)

Como podemos observar en este texto trascendental de Fernando Colina, la esquizofrenia tiene muy poco que ver con las enfermedades “naturales” aquellas que pueden perseguirse y clasificarse como entidades naturales y cuya historia natural viene presidida por la permanencia sino que más bien parece -que al igual que otros psiquiatras- Colina se posiciona frente a la idea de que la esquizofrenia no existió siempre pues es sus propias palabras precisa de un “hombre dividido”.

Las enfermedades mentales tal y como ya conté en el post anterior mutan y mudan en función de la subjetividad humana o por decirlo en términos más concretos, tienen que ver con:

  • La dinámica social del deseo.
  • las formulas educativas.
  • la administración y expresión de los duelos y las pérdidas.
  • los estilos de crianza.
  • la intensidad de los apegos y la adhesión a ego y etnocetrismos.
  • los hábitos de consumo y el deseo de tener.
  • la relación con el cuerpo y la subjetividad e incorporeidad del esquema corporal.
  • la relación con la obediencia y el poder.
  • la idea y la relación con Dios y lo divino, asi como la creencia o descreencia en los espiritus mediadores (psicopompos) entre lo divino y lo humano.
  • el concepto de salvación y perduración.
  • la imagen del pecado y del Mal, y sobre todo:
  • En el trato con la palabra.

Hubo un tiempo en que la unión entre el nombre y la cosa anduvieron de la mano de tal modo que el lenguaje era innecesario. El sustantivo era parte de su portador (el lector puede dirigirse a este post donde hablé precisamente del invento del lenguaje por parte de una heroína de ficción que llamé Lucy), pero los hombres modernos ya sabemos del alejamiento entre el nombre y la cosa en sí, algo que nos procura una doble amenaza: por una parte ya no nos protege lo suficiente, el toldo del lenguaje nos ha dejado a la intemperie de vacíos, esa nada que Jacques Lacan llamó lo Real. Y en la realidad se ha excavado un hueco que las palabras ya no aciertan a delimitar empujando al hombre hacia los limites de ese lenguaje donde no hay realidad que pueda ser revestida con él (Fernando Colina).

Es como si a medida de que la ciencia hubiera aumentado su precisión, el romanticismo y la modernidad hubieran abierto una grieta en la conciencia humana de tal forma que hasta la palabra “vacío” o “nada” nos resulta blandas e inexactas para nombrar esa experiencia.

En este ya antiguo post  abordé esta misma pregunta que se formula Edward Hare (1) desde una posición epidemiológica y también -desde otra perspectiva completamente diferente el propio Colina (2). ¿Existió siempre la esquizofrenia?

En este momento me gustaria cambiar de tercio y llevar al lector hacia otra dimensión de la cuestión, me refiero al concepto bautizado por Rupert Sheldrake como “campos mórficos”. Para aquellos que no se hallen familiarizados con sus ideas les recomiendo visitar ahora este post donde hablé precisamente de sus controvertidas teorias.

La idea fundamental de Sheldrake (3) es la exploración del comportamiento de lo que él llama “campos formativos” que serian paquetes de información que delimitarían o funcionarían como los planos de las formas vivientes. Asi una proteina como la insulina seria sintetizada por instrucciones del ADN pero los planos de esa construcción no estarian en el ADN sino en los campos formaticos que serian como la biblioteca de planos de cada organismo vivo, de cada proteina, de cada célula. Asi cualquier organismo en la medida en que se encontrara sintonizado con su campo mórfico seria eficiente y eficaz, mientras que sus averias procederian de la difcultad en ese enlace entre organismo y su campo. Lo importante de esta idea es que estos campos informativos -que se parecen mucho a la idea de memes de Dawkins- es que poseen historia tal y como veremos a continuación.

Pero tambien  interesa conocer otra variable: la variable critica de un campo formativo es que cuanto más se repite en la historia de una especie determinada más profundo y eficaz es su efecto. Se trata del tema de la masa crítica: cuantos más individuos aprenden algo (un idioma por ejemplo) más fácil es aprenderlo para el resto de la humanidad que no conocen ese idioma. Segun Sheldrake esa es la explicación del fracaso del esperanto. Aunque se invente un idioma universal más fácil de aprender que cualquiera de los que hablan millones de individuos, siempre será mas fácil aprender inglés o ruso que esperanto.

No voy a aburrir al lector con los experimentos que Sheldrake diseñó para poner a prueba su teoria (que no está más que formulada y no demostrada) pero me gustaria ahora aportar una distracción que pudiera ilustrar su idea.

¿Qué puedes ver en este patrón? Se trata  de un patrón que ha sido ensayado en miles de europeos, lo que significa que deberia ser relativamente fácil entontrar alguna forma oculta en él.

Aqui tienes la solución.

Naturalmente haber encontrado o no un patrón no demuestra la teoria de Sheldrake pero aportaré ahora las ideas fundamentales del comportamiento de la información, según la teoria de los sistemas que en mi opinión son indiscutibles.

Caracteristicas de los campos formativos.-

  • Se autoorganizan, es decir nadie los creó o los puso ahi.
  • Son información no energía luego no se degradan y quedan más allá del tiempo y del espacio y no se propagan por contigüidad.
  • Tienen historia y tal y como dice Sheldrake constituyen hábitos.
  • Se constelan en lo material imponiendo patrones restrictivos sobre procesos energéticos a través de procesos fisico-quimicos.
  • Necesitan una cierta masa critica para que puedan manifestarse, después son acumulativos.
  • Modifican los eventos probabilisticos, es decir se comportan caóticamente.

Para mí la idea fundamental de esta teorización es que si las entidades que conforman las enfermedades mentales fueran campos mórficos, del mismo modo que sucede con los rasgos de la personalidad normal podriamos aprender algo sobre la causación formativa de las enfermedades mentales: su persecución cientifica debería estar más relacionada con la historia del síntoma que sobre el estudio del cerebro.

En esta forma de pensar las enfermedades mentales no serian averias del cerebro sino entidades en busca de un soporte fisico que disminuyera la probabilidad de enfermar basculando hacia la salud. Es quizá por eso que las enfermedades mentales han disminuido su virulencia y su gravedad desde el siglo XIX hasta ahora, pero el lector tendrá que esperar hasta el próximo post para completar esta información.

Bibliografía.-

(1) Edward. H. Hare “El origen de las enfermedades mentales” Triacastela. madrid. 2002.

(2) Fernando Colina. “Melancolia y paranoia”. Síntesis. Madrid 2011.

(3) Rupert Sheldrake “Una nueva ciencia de la vida. La hipótesis de la causación formativa. Traductor Marge-Xavier Martí Coronado. Tercera edición. Barcelona: Editorial Kairós. 1990/2007