Mente y materia (I)

Mente y materia

Erwing Schrodinger fue un físico austríaco que es más conocido por su experimento mental conocido como el “gato de Schrodinger” que por haber recibido el Nobel por su aportación -la ecuación de Schodinger- que relaciona materia y energía de las partículas.

Menos conocidas aun son sus incursiones por el evolucionismo y la filosofía de la mente, es por eso que traigo aquí esta obra suya -Mente y materia- de 1959 que en mi opinión se encuentra plenamente vigente.

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¿Es la anorexia mental una adaptación? (I)

Los lectores que siguen este blog se habrán preguntado alguna vez por el significado de esta palabra de tintes evolucionistas y la relación que mantiene con las patologias mentales que sufren nuestros conciudadanos de hoy. De manera que me he decidido a escribir este post acerca de qué es y qué no es una adaptación. Y qué es y que no es patología mental en el contexto del evolucionismo.

La adaptación es la forma con que la selección natural introduce cambios y novedades (innovaciones diríamos hoy) en la evolución de los organismos vivos.

La adaptación supone siempre alguna ventaja para aquellos organismos que la adoptaron pero contemplada siempre en un entorno ancestral, es decir aquel lugar donde estas adaptaciones se presentaron (recursos, clima, amenazas, etc). De otra manera: es muy probable que lo que antaño fuera una adaptación hoy ya no lo sea y devenga profundamente inadaptativa puesto que las condiciones en que aquellos rasgos emergieron pueden hoy hallarse obsoletos, debido a los cambios del medio ambiente y de nuestro nicho ecológico.

Pero la adaptación no es la única manera en que la selección natural introduce esos cambios, existen al menos estas otras:

  • El subproducto. Ciertos cambios son la consecuencia de adaptaciones, y aunque en si mismos no representan innovacion alguna, la evolucion no puede hacer marcha atrás para rehacerlos y los deja tal y como están siempre y cuando no representen gasto o molestia reproductiva alguna a sus portadores.
  • El ruido. Ciertas modificaciones se producen al azar, son caprichosas por asi decir, accidentes del diseño o del proceso morfogenético. Algunas de ellas son peligrosas y aun letales, aunque la mayor parte de ellas carecen de significación y no afectan la funcionalidad del órgano al que afectan.
  • El spandrel o enjuta (Gould 1997), una modificación morfológica que inicialmente se lleva a cabo como una adaptación toma con el tiempo otra función, por ejemplo las alas de los pingüinos, no sirven para volar (su propósito inicial) pero si para nadar.

Una vez dicho esto dejo estos ejemplos para que el lector pueda visualizarlos mejor:

manoLa mano con seis dedos es “ruido”, no aporta ninguna ventaja ni desventaja (la mano sigue siendo funcional). Se trata de un error caprichoso de la naturaleza, con algunas excepciones de las que ya hablé aqui.

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Los pezones de los hombres son una forma de subproducto, dado que la evolución no puede operar hacia atrás y no hay dos diseños distintos entre fetos masculinos y femeninos salvo para los genitales y en el baño de testosterona cerebral (y otras diferencias anatómicas que no viene a cuento nombrar en este momento).

Y dado que vamos a hablar de la anorexia mental llamaré la atención de los lectores acerca de una cuestión. La anorexia mental es muy poco probable que existiera en tiempo ancestral, de manera que la podemos considerar una patología moderna. ¿Tiene algo que ver con alguna adaptación en tiempo ancestral?

Si, lo que es una adaptación no es la anorexia mental sino su sintoma principal: la amenorrea.

Puesto que la amenorrea representa ciertas ventajas cuando las cosas se ponen feas y una hambruna, el clima o la escasez ponían en riesgo a los clanes de nuestra especie. Una mujer con amenorrea es una mujer estéril, lo que no cabe duda es un mecanismo de anovulación natural y un mecanismo de control de los embarazos.

Pero entre lo que nosotros entendemos como anorexia mental y la amenorrea media un abismo, de modo que seguiré listando las condiciones que una teoria evolutiva de la anorexia debería cumplir.

Las teorias evolucionistas sobre la anorexia mental.-

Una de las teorias evolucionistas más señaladas por mí en este blog es la teoría de la rivalidad intrasexual de Abed de la que hablé aqui. Personalmente es la que más me gusta aunque es cierto que no explica del todo todos los síntomas de la anorexia mental. Por ejemplo no explica el miedo a engordar que es característico de la patologia humana.

Sin embargo es útil comprender que una teoria evolucionista no tiene porqué explicar toda la clínica que observamos en la actualidad en nuestros modernos entornos, por ejemplo la anorexia masculina no está lo suficientemente explicada por ninguna de ellas, pero es cierto que cada una de las teorías de las que hablaré explican al menos parte de la constelación clinica que llamamos “anorexia nerviosa”. Por otra parte es también cierto que hoy existen “anorexias” sin amenorrea, lo que sugiere que el trastorno puede reclutar individuos que “copian” fenotípicamente la patologia de otros. En este sentido, la anorexia masculina puede ser el resultado de una mimentización de síntomas en individuos con algun tipo de trastorno de identidad sexual o incluso un subproducto de alguna otra patología. Lo que sabemos es que la anorexia mental masculina es mucho más grave que la femenina y supone una feminización del cerebro mayor que la que sucede en mujeres tal y como conté en este post , lo que señala en la dirección de que de existir cierto grado de adaptación, está sería util en las mujeres y se traduciría en una mayor prevalencia de casos entre ellas. Asi es.

Con todo, el misterio más dificil de explicar es el miedo a engordar, una fobia dificilmente explicable desde una posición evolucionista dado que las fobias (o las repugnancias) evolucionaron como un mecanismo de evitación de animales ponzoñosos, situaciones de amenaza y de riesgo para la vida. La alimentación no parece adaptarse bien a esta idea de peligrosidad, sin embargo es interesante conocer el punto de vista que Jorge Malo expuso aqui en este post y que relacionaba los temores ancestrales de los animales y su relación con la alimentación. Algo que se conoce como ecología del miedo y que viene a plantear la idea de que el principal mandato de supervivencia de un animal es lograr comer sin ser comido y/o que la alimentación es un acto de vulnerabilidad para cualquier animal en el sentido de que es uno de los momentos en que se halla más expuesto a sus depredadores. De modo que algunos autores (Treasure y Owen, 1995) han propuesto -buscando modelos animales de anorexia mental- que el estrés del hombre moderno puede ser un equivalente de aquellos temores ancestrales. Estar gorda puede ser codificado por el cerebro como un riesgo para la vida si se lleva a cabo el aprendizaje patógeno adecuado. Y complementando a esta idea, tal y como planteé en este post: la exclusión social puede ser el temor que vincula una amenaza para la vida con los trastornos alimentarios.

Y de la hipótesis de la subfertilidad os hablaré en el próximo post.

Los hallazgos del 2012 (y II)

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Paul Rozin y Jonathan Haidt han sido para mi sendos descubrimientos en el 2012. Llegué a ellos a través de mis investigaciones sobre el asco y gracias a esta web de mi compañero @pitiklinov (Jorge Malo). Descubri que tanto Rozin como Haidt habian abordado el tema de la “repugnancia moral” desde una perspectiva evolucionista. Hablé aqui y aqui precisamente de las conceptualizaciones de ambos autores, al tiempo que perseguí algunos de sus libros para ampliar conocimientos, asi di con “The righteous mind” de Haidt y con la imprescindible «A perspective of Disgust» un articulo de culto que relaciona el asco con la aversión moral en una perspectiva realmente novedosa.

No podia faltar en este resumen de fin de año Roy Baumeister, cuya teorización acerca de la plasticidad erótica de la mujer me dejó boquiabierto cuando lo leí y me abrió los ojos a multitud de dilemas que se hallaban carentes de explicación hasta ese momento. De ahi pasé a su libro “Qué les pasa a los hombres” que no encontré para leerlo en español sino a través de un magnifico resumen que podeis ver aqui. Naturalmente el libro es muy controvertido pero aporta los suficientes datos para aclarar cuestiones que nos habian vendido de forma muy sesgada desde los mitos del feminismo y de cierta izquierda. El libro de Baumeister pone las cosas en su sitio, para mi hay una frase muy ilustrativa, cuando habla Baumeister de las aptitudes de hombres y mujeres y se plantea ¿por qué  las mujeres no tocan jazz?

Pues no tocan jazz no porque no puedan (las mujeres tienes las mismas aptitudes que los hombres) sino por una cuestión de actitud o motivación. Simplemente el jazz no les interesa.

Pero sin duda el mayor descubrimiento, aunque seguramente no es aun del todo una teoria completa es la idea de Baron-Cohen sobre el cerebro masculino extremo y su vinculación con el autismo. De esta interesante teoría -incompleta aun y polticamente incorrecta- hablé en este post sobre “La gran diferencia“. La hipótesis de Baron-Cohen -que ha sido continuada y prolongada por Badcock y Crespi- es que al autismo representaría la emergencia genética de un cerebro hipermascuiino desde el punto de vista cognitivo. Asi Cohen habla de dos talentos fundamentales que habrian sido seleccionados positivamente por la evolución porque ambos habrían dado frutos (ventajas) evolutivos: la capacidad para sistematizar (propia de los hombres) habría dado lugar a la emergencia de la tecnología, y al cómo funcionan las cosas, seria la madre de la ciencia y de la técnica. Por contra el cerebro femenino especializado en la empatía (que Badcock llama hipermentalismo) habria provocado una extension de las redes sociales y de “qué son las cosas”, sería la madre de la politica, del comercio, de la narrativa y de la sociabilidad.

En relación con esta teoria se han dado muchos pasos en la dirección de averiguar si ciertas enfermedades mentales pudieran estar relacionadas con este constructo de los cerebros masculino y femenino extremos. Aunque parece verdad que existe cierta relación entre el autismo y el cerebro masculino extremo (y ciertos dato epidemiológicos asi lo señalan), no sabemos que consecuencias tiene (de existir) un cerebro femenino extremo o cerebro F en la terminologia de Baron-Cohen.

Lo que si sabemos es que ciertas enfermedades mentales como los trastornos alimentarios (anorexia y bulimia) predominan más en mujeres que en hombres con una frecuencia estadísticamente significativa. Es posible que el cerebro femenino extremo se exprese a través de ciertos malestares de rivalidad intrasexual que hoy conocemos como anorexia y bulimia. Aqui en este post hablé de la hipótesis de Jennifer Bremser que cree que la anorexia mental seria el espejo femenino del autismo y representación del cerebro femenino extremo en cierta convivencia con el trastorno limite de la personalidad en quien también se ha descrito esta hiperempatia extrema y que es otro de los candidatos a ocupar ese cerebro F extremo.

Como recuerdo del 2012 me gustaría dejar aqui un post donde publiqué un aríiculo -para mi de culto- acerca de una hipótesis evolucionista de los trastornos alimentarios y del que es autor R. Abed.

Su concepto de competencia desbocada (runaway) es para mi un concepto sobre el que ando reflexionando ultimamente y sobre el que es posible que vuelva. ¿Por qué los humanos competimos hasta la muerte sin posibilidad de detenernos?

Esperaremos al próximo post.

Neurociencia-neurocultura os desea una feliz roscón de reyes!!

¿Es la anorexia mental el espejo femenino del autismo?

Simon Baron Cohen es un psiquiatra británico que es probablemente hoy la mayor autoridad mundial en el tema del autismo y que publicó hace algunos años un artículo donde propuso su idea del “cerebro masculino extremo” como origen del autismo.

La teoría del cerebro masculino extremo.-

Fue Asperger precisamente el primero en darse cuenta de que en los sindromes del espectro autista existia un predominio de las cogniciones masculinas, asi definiió el autismo como un fenotipo masculino extremo. Esta idea fue perseguida por Baron-Cohen uno de los especialistas que más saben hoy sobre autismo a fin de explicar la relacion 4:1 entre sexos. El autismo es mucho más frecuente en niños que en niñas pero hay más: en las niñas el autismo es mucho más grave e invalidante que en los niños. Es como si el autismo fuera cosa de hombres.

Autismo: Cerebro hipermasculino por Baron Cohen (video)

Y es cierto que los hombres normales en general puntuan más alto que las mujeres en las escalas de autismo (del mismo modo que las mujeres puntuan más alto en las escalas de psicoticismo), es por ello que el propio Baron-Cohen ha definido el pensamiento masculino como “sistemático” mientras que ha descrito el pensamiento femenino como “mentalizante” o “empático”, los dos tipos cognitivos ligados al sexo. Las mujeres están más interesadas por las personas y en el mundo interior tanto en el propio como en el ajeno y los hombres por las cosas y como se hacen estas cosas tal y como afirma la tradición popular.

En definitiva: las diferencias entre autismo y esquizofrenia reproducen las diferencias entre hombres y mujeres. Señalar, además que la coexistencia de autismo y esquizofrenia es muy rara.

Además hay otra prueba que apoya la teoria de Baron-Cohen y es que los autismos de alto nivel son más frecuentes en los hombres, los Aspergers o los Angelman por ejemplo son más frecuentes en los niños que en las niñas, lo que significa que la enfermedad toma formas más benignas cuando aparece en un niño comparativamente del estropicio que causa en las niñas. En las niñas son mas frecuentes otros sindromes del espectro autista como el sindrome de Rett o el sindrome de Prader-Willi.

Baron-Cohen supone que esta enfermedad está causada por la hiperexpresión paterna (o la ausencia de genes maternos competidores) de ciertos genes expresados en el cerebro de estos niños. No hace falta decir que el cerebro es el órgano que recoge una mayor expresión de genes tanto paternos como maternos.

Una de las causas evolucionistas que se han invocado es la relación que existe entre los rasgos autistas y la genialidad. Asi hoy sabemos que Newton fue un autista de alto nivel con un fenotipo hiperadaptado.

La pregunta que podria hacerse a continuación es la siguiente: ¿existe un cerebro femenino extremo similar al anteriormente descrito?

El cerebro femenino extremo.-

La respuesta para Badcock es si. Las mujeres puntuan más alto en esquizotipia, creen en fenómenos paranormales, en instancias sobrenaturales, en la telepatía, premoniciones, adivinaciones, “leen el pensamiento” y son más “espirituales” o religiosas , poseen ese “sexto sentido” o intuición y son más propensas a las experiencias inusuales de conciencia.

Para Badcock esta manera de ser estaria fuertemente relacionada con las prestaciones normales del cerebro femenino y plantea un continuum entre el polo autistico y el polo esquizofrénico. El centro estaria ocupado por hombres y mujeres normales estando los hombres en general mas desviados hacia la izquierda (hacia el polo autísitico) y las mujeres mas desviadas hacia el polo esquizofrénico.

De lo cual no debe deducirse que las mujeres tienen mas riesgo de enfermar de esquizofrenia o de cualquier otra psicosis (pero si de depresión o de anorexia-bulimia) que los hombres. Lo que debe interpretarse es que la mujer media está más inclinada hacia la derecha de este eje precisamente por los rasgos diferenciales de lo femenino y que podriamos resumir en una palabra: las mujeres tienen mas contacto con su mundo interno y con los mundos internos de los demás, son mas empáticas y disponen de una ToM más activa (teoria de la mente).

Pero aqui surje un problema, si esto es cierto ¿por qué las esquizofrenia o las psicosis en general son tan frecuentes en hombres como en mujeres? Badcock vuelve a plantear el tema de la gravedad e incapacidad e inadaptación consiguientes y aporta un dato fundamental: la esquizofrenia y las psicosis en general son tan frecuentes en hombres como en mujeres pero son mucho más graves e invalidantes cuando se presentan en hombres (al contrario de lo que sucede en el autismo) y comprometen de un modo más intenso su reproducción, al instalarse en una edad más temprana que en las mujeres.De hecho las esquizofrenias tardias (parafrenias) son más frecuentes en mujeres.

Lo cierto es que la confusión procede de haber utilizado los términos clinicos “autismo” o “esquizofrenia” que prejuzgan patología por sí mismos. En mi opinión, la idea de Baron Cohen y de Badcock es que los extremos son cognitivos, es decir modos o “estilos” de pensar que la evolución ha salvaguardado porque ambos han supuesto ventajas para nosotros, los sapiens. Y que en el equilibrio de ambos grupos de genes está en el termino medio. Dicho de otra manera: la mujer tiene que tener algo de “pensamiento masculino” y el hombre ha de poseer cierta empatía femenina para estar equilibrados cogitivamente. De esta manera casi toda la población se encontraría en el centro de esa campana de Gauss.  Las desviaciones extremas pueden provocar patologia grave pero forman un continuum con la normalidad, con modos más o menos cercanos a la patología. Por ejemplo el hombre suele ser mas obsesivo (rigor o inflexibilidad) en su personalidad y la mujer más histriónica (emotiva) sin que ello prejuzge patología.

Pero todo lo cual indica que a nivel genético existe una competencia entre los genes masculinos del padre y los genes femeninos de la madre que se manifiesta en los cerebros adultos como tendencias antagónicas.

Jennifer Bremser en esta interviu nos habla precisamente de esta idea (aunque sin citar a Badcock ni a Crespi): la anorexia mental seria el espejo femenino del autismo.

Argumenta en la misma linea que Baron-Cohen que los trastornos alimentarios son más frecuentes en mujeres con una proporción de 10:1, siendo los casos masculinos más graves que los femeninos.

Clásicamente se habia considerado (Freud) que la anorexia mental era una especie de rechazo inconsciente del rol femenino, pero ya Gordon (Gordon 2000) señaló con acierto que las muchachas afectas de un trastorno alimentario son más femeninas que las mujeres medias, se preocupan más por su figura, tienen una necesidad radical de aceptación y mayor sensibilidad y ansiedad ante el rechazo social y sexual. En cualquier caso estas muchachas son hiperfemeninas siguiendo los patrones sociales de esta definición.

Bremser sin embargo va un poco más allá al considerar de que existen ciertas conductas emparentadas con la anorexia mental -y que forman un continuo con ella- y que se deben a este exceso de empatía de las mujeres, cita al vegetarianismo por ejemplo, una conducta que va muchas veces unida a la anorexia mental y que empeora su pronóstico al menos en 12 veces.

Del mismo modo las preocupaciones por la “pureza” de los alimentos (ortorexia) y de las costumbres con tintes ecológicos, asi como las causas de defensa de los animales son conductas emparentadas con este modo de percibir de alta empatía que caracteriza al género femenino.

Lo que demuestra Bremser en su estudio y lo que aporta una novedad es su idea de que la hiperempatía correlaciona negativamente con la ansiedad social. La presunción de un escrutinio social negativo es más elevado en las mujeres hiperempáticas, lo que en otro lugar le lleve a suponer que el rasgo conocido como perfeccionismo en las mujeres sea más bien, en origen, un rasgo de ansiedad social y se diferencie así del mismo rasgo en los hombres que procede no tanto de la empatía como de la sistematización de su pensamiento.

Otro hallazgo que vale la pena señalar se refiere al digit ratio que mide la exposición intrauterina a la testosterona. Tal y como dice Bremser:

Considerando que los niveles séricos aumentados de testosterona se han relacionado con el autismo, varios estudios recientes han demostrado que la exposición prenatal de testosterona protege contra el desarrollo de trastornos alimentarios más tarde en la vida. Klump et al. (2006) examinaron 2D: 4D índices en función de los desórdenes alimentarios y encontró que los niveles más bajos de exposición a la testosterona prenatal se asociaron con niveles más altos de trastornos alimentarios. En el mismo estudio, los niveles circulantes de estrógenos se correlacionaron positivamente con los trastornos alimentarios. Quinton, Smith and Joiner (2011) investigó 2D: 4D proporciones en mujeres con trastornos de la alimentación y encontró diferencias significativas entre las personas diagnosticadas con anorexia y bulimia. Los participantes con anorexia aparece un “bajo masculinizado” relación de dígitos, mientras que los participantes con bulimia aparece una “alta feminización” relación de dígitos, con controles no clínicos que caen entre los dos. Además, entre las mujeres con trastornos de la alimentación, 2D: 4D se asoció con el peso actual de los participantes y el más bajo. De acuerdo con investigaciones anteriores, un estudio realizado en el mismo laboratorio mostraron que 2D: 4D índices en los hombres se correlacionaron positivamente con trastornos alimentarios (Smith, Hawkeswood y Joiner, 2010).

Dicho de otra manera: los trastornos alimentarios son enfermedades de mujeres hasta en los hombres. Y que en relación con dos parametros (baja masculinización/alta feminización) los trastornos alimentarios en los hombres sugiere una mayor feminización.

Bibliografía.-

Baron-Cohen (2002): The extreme male brain theory of autism. Trends cogniscience, 6: 248-254.

Baron-Cohen (2003):The essential diffrence men, women and extreme men brain. London, Penguin, basic books.

Badcock, C (2009): The imprinted brain: how genes set the balance between autism and psychosys. London Jessyca Kingsley.

El articulo de Jennifer Bremser

El articulo de Crespi y Badcock