Psicofisiología e ideosemántica del sueño

Helios Jaime
Dr. en Literatura Comparada
Sorbona
Investigador Lingüístico-Epistemólogo

Desde que el hombre toma consciencia de su vida psíquica, el sueño desempeña un papel esencial en su mundo interior y condiciona no solamente sus relaciones con la sociedad sino también su visión del tiempo, del espacio, de la existencia. La problemática de la psicología de los personajes que se plantea el escritor puede tener una relación con la interpretación psicofisiológica de los psiquiatras. En mi experiencia personal, he aplicado el dinamismo de los procesos oníricos a la constitución de la trama  de algunos de mis Cuentos del absurdo. Las escenas del sueño, que se expanden a través de un tiempo no determinado por la sucesión cronológica y se extienden en un espacio de múltiples dimensiones, se manifiestan en un lenguaje de imágenes significativas. Esta observación, me hace pensar en la probabilidad de una relación entre los procesos de la imaginación y la concepción de la hipótesis científica. Aunque pueden estar basadas en la observación y en la experimentación, las hipótesis, incluso las teorías científicas, a menudo, son determinadas por procesos del pensamiento estrechamente vinculados con los de la imaginación. Algunos fenómenos fundamentales del Universo, como los agujeros negros, la expansión de las galaxias, o los de la vida misma, como los que se refieren a su creación o a la aparición del hombre, son evidentemente imposibles de reproducirlos en laboratorio. Los modelos científicos, que intentan comprender estas singularidades, se establecen según un sistema de formas significativas imaginadas.

Sin confundir los dominios del sueño con los campos científicos pero siguiendo una perspectiva interdisciplinaria, en mi ensayo Ideosemántica de la integibilidad del universo, me propongo responder a las preguntas: ¿De qué manera los procesos del sueño contribuyen a esclarecer las investigaciones psicofisiológicas? ¿Existen vínculos gnoseológicos entre las visiones del tiempo-espacio oníricos y las interpretaciones cosmológicas? ¿Cuáles son las relaciones entre los sistemas de lengua y el lenguaje científico? ¿Es posible establecer correspondencias entre la hipótesis científica y la concepción literaria o la creación artística?

El método psiquiátrico y el aporte de las ciencias cognitivas, que se aplican al estudio de los procesos mentales, han demostrado la eficacidad del análisis lingüístico no sólo para la comprensión de las actividades psíquicas sino también para esclarecer las motivaciones de sus transformaciones. Por el momento, abordaré una de las temáticas que trato en mi ensayo mencionado: la relación que existe entre la psicofisiología, la ideosemántica y el sueño a través del estudio de la evolución de los significados de la palabra francesa rêve (sueño).

Las investigaciones neurofisiológicas sobre el sueño, desarrolladas en Francia a partir de 1959, demuestran que sus procesos están estrechamente vinculados con la acción cortical. El neurofisiólogo Michel Jouvet ha demostrado que cuando una persona duerme y sueña, el movimiento ocular se acelera y el electroencefalograma muestra una actividad cortical es decir, inteligente que puede llegar a ser más intensa que en el estado de vigilia. Estas experiencias han sido también confirmadas por el director del laboratorio de neurobiología de Massachussets,  A. J. Hobson. Por ser un sueño en el que la actividad consciente se manifiesta, es llamado “sueño paradojal”. Las experiencias psicofisiológicas de la tomografía por emisión de positrones (TEP) confirman la realidad de los procesos oníricos y, superando la teoría freudiana, muestran que existe un caso particular de consciencia del subconsciente.
El método que voy a emplear se basa en mi teoría, que he aplicado en diversos dominios epistemológicos, la  ideosemántica. Dicho brevemente, es el estudio de los procesos de pensamiento y de las imágenes significativas que se estructuran en los sistemas lexicales y sintácticos de las lenguas para expresar una visión del tiempo, del espacio, de la existencia.
Antes de desarrollar nuestra investigación, recordemos que en francés, como en alemán y en inglés, se distingue lexical y semánticamente los sustantivos que designan la actividad de soñar y del hecho de dormir. En francés esta diferencia está dada por rêve y sommeil respectivamente. Sin embargo, rêve es relativamente reciente, no se impone hasta el siglo XVIII. La palabra que hasta ese momento designaba el soñar era songer que, en francés actual, pasa a tener los significados de ‘tener la intención de’, ‘pensar en’.
Mi propósito es, primero explicar por qué el sustantivo rêve, que en sus primeros testimonios lingüísticos (siglo XII), no tiene relación con el sueño, logra reemplazar la palabra que, en cambio, los tenía, songe y, segundo, por qué esta sustitución se realiza precisamente en el siglo XVIII.
En la alta Edad Media, el sistema semántico de los verbos que, en francés indican los procesos mentales, difiere del actual. El verbo penser no significa ‘pensar’ sino que indica una preocupación debida a un problema de orden práctico. Es por esta razón que penser también puede significar ‘cuidar’, sentido que se conserva en su derivado actual panser ‘cuidar, curar una herida’. Este sentido material se debe a que, en aquella época, penser estaba etimológica y semánticamente relacionado con el verbo latino pensare cuyo sentido primero es ‘pesar’ mientras que el verbo que indica la actividad de las ideas es cuidier. En su función de sustantivo cuidier designa el pensamiento que se relaciona con la afectividad. El sustantivo songe denota el hecho de soñar mientras se duerme. Esta significación procede del sustantivo latino de donde viene songe, somnium que, a su vez, es un derivado de somnum, en francés, sommeil que designa el hecho de dormir. El sustantivo español sueño también tiene el mismo origen latino y es por eso que la distinción semántica no es lexical sino sintática dada normalmente por el empleo del artículo: tengo sueño (dormir) // tengo un sueño (soñar)

Progresión semántica

En francés medieval, la progresión semántica verbal de lo concreto hacia lo abstracto podemos sintetizarla en el esquema: penser → cuidier → songer. El sustantivo songe evoluciona hacia un estado reflexivo y designa ‘el hecho de pensar en un proyecto’. Pero, este sentido solamente se refiere al estado de vigilia y no presenta ninguna relación con el sueño propiamente dicho. De esta manera, el significado de ‘imágenes oníricas producidas durante el sueño’, que simbolizamos por S es diferente de ‘el pensar en un proyecto’ S². Según que el referente sea el sueño o la vigilia, la palabra songe tiene significados distintos. En un esquema:
Sueño  /  vigilia
↓            ↓
songe S / songe S²

El sustantivo rêve procede de la forma verbal resver que es registrada en el siglo XII e indica un movimiento sin dirección ‘deambular’ y, por ampliación semántica, pasa a designar estados mentales más o menos incoherentes ‘delirar’. Su derivado resverie significa ‘regocijo’ y luego ‘agitación tumultuosa’. Podemos observar que tanto el sustantivo como el verbo no designan los procesos oníricos. Para comprender mejor cómo rêve suplanta a songe, vamos a comparar el francés con el sistema léxico-semántico inglés, alemán e irlandés. En efecto, el sistema lexical del francés medieval no sólo presenta relaciones con estas lenguas sino que también muestra los intercambios demográfico-lingüísticos que mantenía Francia con Inglaterra, Irlanda y Alemania en esta época.

En inglés antiguo, el sustantivo dream designa el sueño pero también el regocijo e incluso el arte de trovar. Emparentada con el sustantivo alemán que designa el sueño, Traum, la palabra del antiguo sajón troum denota el sueño pero también toda actividad alegre. Este dinamismo psíquico puede llegar a la concepción artística, es precisamente uno de los sentidos de dream. Los procesos oníricos están compuestos por un conjunto complejo de imágenes significativas que pueden constituir una visión. En irlandés, la palabra brinn designa el sueño y su derivado, brindach significa ‘pleno de visiones’. Or esta razón, una de las significaciones que conforman el sentido de ‘sueño’, es la de ‘visión’. Esta significación se observa en el poema épico del siglo XII, La Canción de Rolando, en el que la palabra avisiun (visión) está empleada en su significado de sueño premonitorio (vv. 2530; 2556).

Es cierto que la palabra songe, como su étimo somnium, puede indicar una visión que se manifiesta mientras se duerme. Pero, esta aparición, más que un fenómeno onírico personal, es percibida como un mensaje enviado por una potencia divina, es decir que es exterior al sujeto. En la literatura griega y romana hay numerosos ejemplos de esta clase de visión, uno de ellos se puede observar en la Eneida de Virgilio cuando el dios Mercurio le envía al héroe un mensaje (IV, vv. 554-559). No había, por lo tanto, una palabra que pudiera expresar la visión onírica como manifestación de un proceso psíquico personal.

Expresar la realidad del sueño vivida como experiencia personal, es una de las preocupaciones mayores de los poetas medievales. En el primer canto de su poema innovador por su tema y por su estilo pero también por dar un nuevo sentido a la palabra songe, Le Roman de la Rose (1230) Guillaume de Lorris nos dice que el sueño no sólo puede ser vivido como una realidad sino que, además, puede ser fuente de inspiración poética (I, vv 1-20). Pero este sentido de songe se limita a ser una acepción literaria.

La evolución de las ideas contribuyen a la determinación semántica de las palabras. El estudio de estas funciones es, precisamente, una de las finalidades de la ideosemántica. En el Renacimiento, el léxico de las lenguas europeas presenta nuevos criterios semánticos. En Francia, Miguel de Montaigne, en su ensayo, Apología de Raimond Sabond, observa que el estado onírico presenta etapas semejantes a las de la vigilia. Es este sentido que el ensayista atribuye a la palabra songe. Pero, es en el siglo XVII, cuando rêve, escrito aún resve, comienza a ser percibido como proceso onírico personal. En sus Pensamientos, Pascal emplea este sustantivo así como el verbo resver para expresar las experiencias psíquicas vividas como reales durante el sueño. Pascal comprende que el verbo resver, por su sentido de ‘agitarse’, se presta mejor para expresar procesos dinámicos de la mente. Pascal hace una observación que no deja de tener una relación con la psiquiatría: “Si nous resvions tiutes les nuits la même chose, elle nous affecteroit peut estre autant que les objets que nous voyons tous les jours”. Su contemporáneo Descartes, probablemente motivado por un sueño premmonitor de su juventud que le reveló su vocación y camino científicos, en su tratado Las pasiones del alma, es uno de los primeros que intenta dar una explicación neurofisiológica a los procesos oníricos. : “Il reste ici à remarquer que toutes les mêmes choses que l’âme perçoit par l’entremise des nerfs lui peuvent aussi être représentées par le cours fortuit des esprits, sans qu’il y ait une autre différence sinon que les impressions qui viennent dans le cerveau par les nerfs ont coutume d’être plus vives et plus expresses que celles les esprits y excitent”.

El progreso del análisis de la noción de sueño desde una perspectiva filosófica y científica lleva a que el sustantivo resve y el verbo resver sean registrados por primera vez por el lexicógrafo Pierre-César Richelet en su Dictionnaire françois contenant les mots et les choses, publicado en 1680. En efecto, en este diccionario se citan pensamientos de Pascal y observaciones de las pasiones del alma. Pero, estas palabras todavía son vistas como sinónimo de songe et de songer.

Es en el siglo XVIII cuando resve et resver, que ya evolucionan a las formas actuales rêve y rêver, no sólo son considerados como procesos psíquicos del individuo sino también que son relacionados con los tratornos de la percepción del tiempo y del espacio.

En los primeros años del siglo de las luces, Leibnitz ya había pensado que en el sueño se produce una correspondencia funcional entre las sensaciones físicas y la actividad psíquica. En su ensayo escrito en francés, en 1703, Nouveaux essais sur l’entendement humain (Nuevos ensayos sobre el entendimiento humano) Leibnitz sostiene que el proceso del pensamiento no se detiene aunque se duerma: “Le corps répond à toutes les pensées, raisonnables ou non, et les songes ont aussi bien leurs traces dans le cerveau que les pensées de ceux qui veillent”.

En su Dictionnaire philosophique, publicado en 1764, Voltaire también observa que los sueños reproducen sensaciones, emociones y pensamientos tan o más intensos que cuando se está en la vida social consciente. Pero, destaca algo que se puede considerar como una de las primeras perspectivas filogenéticas del sueño: los animales también sueñan.

Unos años después, en 1769, en la continuación de su Entretien entre M. Dalambert et M. Diderot, titulado Le rêve de d’Alambert, Diderot no sólo concibe al sueño como desarrollándose según una estructura que le es propia pero totalmente coherente y significativa sino que destaca que, finalmente, rêve es la palabra apropiada para expresar estos procesos psíquicos. El enciclopedista ve al sueño como un proceso que no es inconsciente sino reflexivo. Por esta razón, todos sus personajes son las personas que él conoce muy bien y que, además, son científicos, es el caso del matemático y astrónomo D’Alambert. Mientras sueña, D’Alambert se pone a hablar y su médico, el dr. Bordeu, observa que lo que dice no sólo es coherente sino que además está esbozando una teoría científica sobre la organización de la materia.

Esta aptitud del sueño a manifestar intensamente procesos psíquicos que pueden llegar a ser una revelación tanto científica como artística, es observada por Rousseau que va a emplear el derivado de rêve, rêverie, para expresar las experiencias que se tienen entre el estado de vigilia y el desprendimiento de la realidad inmediata, en una palabra, la ensiñación. Estas experiencias las relata en sus Rêveries du promeneur solitaire, escritas entre 1776 y 1778.

La evolución específica de las significaciones de rêve y de rêver corresponden con la progresión de los conocimientos de los fenómenos psíquicos en su relación con el estudio de los físicos. Digo evolución, porque no hay una ruptura semántica. En efecto, es a partir de las significaciones etimológicas de ‘agitarse’, ‘agitación’, ‘delirio’ es que rêver y rêve llegan a expresar la acción de las imágenes oníricas y la agitación de las pasiones. Estos conocimientos de los procesos oníricos se van confirmando por las investigaciones que se realizan en el siglo XVIII. Es en los años 1770 cuando el pionero de la neuropsicología Hugues la Scève estudia los mecanismos neurofisiológicos del sueño. Sobre la importancia de sus investigaciones, el miembro de la Academia de Ciencias de Francia, Michel Jouvet sostiene que. “il avait découvert, avec beaucoup d’avance sur la neurophysiologie moderne, les signes objectifs de l’activité onirique des hommes et des animaux ainsi que l’histoire naturelle des rêves”.

Los resultados de las investigaciones realizadas en diferentes dominios se publican para que sean comprendidos por un público no especialista. Éste es uno de los objetivos fundamentales que se propone La Enciclopedia. Todo este movimiento explica por qué, es en el siglo XVIII cuando rêve desplaza definitivamente a songe.

En los comienzos del siglo XIX, son los románticos alemanes, como los escritores E.T.A. Hoffmann o Jean Paul Richter que interpretan el lenguaje del sueño. Es en su ensayo Die Symbolik des Traumes (El simbolismo de los sueños), publicado en 1814, que Gotthilf Heinrich Schubert  muestra ser uno de los pioneros de la investigación psicofisiológica para descubrir los mecanismos semánticos de las imágenes oníricas. Aunque sus conclusiones son sumamente interesantes, debido a la brevedad exigida necesidades specíficas de la publicación de este artículo, no puedo exponerlas.

En el sueño se producen las escenas que se desarrollan en un tiempo en el que la sucesión es totalmente trastornada y en un espacio cuyas dimensiones son completamente transformadas. De alguna manera, es lo que sucede en el teatro y, sobre todo, en el cine. Estas observaciones me hacen pensar que el origen de la palabra  (drama) en su sentido de representación escénica, también procede de un verbo  (draô) que no tiene nada que ver con el teatro es por esta razón que ciertos linguistas no llegan a explicarse la evolución semántica de drama. El verbo draô  indica la acción concreta de trabajar y en un sentido más amplio, actuar. El análisis ideosemántico muestra que el sustantivo drama evoluciona, como se puede observar a menudo en las lenguas, de un sentido concreto a una significación abstracta, es decir de indicar la realización de una acción concreta a designar la representación de una acción y de este sentido a la representación de conflictos psíquicos o sociales. Recordemos que en español, se dice que un actor trabaja bien o actúa bien.

En un criterio más amplio, pienso que hay una correspondencia entre los procesos del sueño que recrean la realidad y la escenificación que transforma un espacio y un tiempo. Esta imbricación del sueño en la realidad se ve en los procedimientos literarios que emplea Calderón en La vida es sueño, y en la que realiza Shakespeare en A midsummer-night’s dream. Pero, también se observa en procesos psicológicos no literarios como la disimulación, la intuición, o en aquellos que son más creativos, como los de la imaginación o los de la composición artística.

Estas correspondencias entre la concepción de las imágenes mentales y las configuraciones lingüísticas, que estudio a través de la ideosemántica, constituyen el motivo del desarrollo de investigaciones que expondré en otro trabajo.

Un pensamiento en “Psicofisiología e ideosemántica del sueño

  1. Pingback: Psicofisiología e ideosemántica del sueño « neurociencia-neurocultura

Deja un comentario

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s