Platón, el amor y los qualia

Portada de “Sombras en la mente”, de Roger Penrose, uno de los pocos cientificos neoplatónicos que existen hoy.

Abordé los qualia en un par de post anteriores y los definí advirtiendo que se trataba de uno de los problemas más espinosos de la neurociencia por tratarse de eventos cualitativos. Bien es sabido que la ciencia tiene muchas dificultades cuando se mete a tratar de explicar lo subjetivo: los éxitos de la ciencia proceden más bien de lo cuantitativo, de lo estadístico.

De modo que los qualias han de ser por definición una de las patatas calientes de la neurociencia pues ellos son los eventos cualitativos y subjetivos de la mente, en este post propuse una definición y explicación de qué cosa son los qualia. Y para abordarlos o tenemos más remedio que sumergirnos en aquel que inventó los qualia  al menos el que mejor estudió este fenómeno de la subjetivación de la experiencia que no es otro sino Platón. Para ello pedí ayuda a Jose Carlos Aguirre filósofo y propietario de este blog, entre ambos escribimos este post que trata de arrojar luz (o quizá más sombras, pues de sombras se compone la mente) a esa misteriosa experiencia inefable e intransmisible que constituye -en relación con la felicidad-, un estado felicitario individual, en relación con el amor el enamoramiento concreto o en relación con la belleza el rapto estético.

El misterio de los qualia procede del hecho de que se trata de universales, de ideas platónicas o abstracciones que en cada persona tienen, una manifestación individual, de tal modo que podemos considerar a los qualia tanto como abstracciones como hechos concretos, o bien eventos que ocupan a medio camino el tránsito desde lo concreto a lo abstracto.

Platón no les llamaba qualia sino eidés, es decir Ideas, pero para Platón un eidé no es una idea tal y como la conceptualizamos hoy, un complejo cogntivo tejido con la razón. Para Platón una eidé es algo que preexiste al pensamiento concreto e incluso a la experiencia consciente humana. De la eidé no podemos percibir más que su sombra o reflejo, algo bien explicado en el mito de la caverna, pero lo más importante es que para Platón la eidé es algo de caracter ontológico, es decir es algo con existencia real a diferencia de nuestros conceptos que no confieren a las ideas mas que una existencia virtual aunque con significado real.

Y que no sólo preexiste sino que mantiene conexiones  de influencia sobre lo material de este modo en que aparece en el esquema:

La idea realmente misteriosa de esta concepción es que ese mundo platónico, inmaterial, de absolutos o ideas perfectos es el que se vincula con la materia tal y como podemos ver en este esquema de arriba. Resulta incomprensible e inquietante del mismo modo en todo su recorrido: obsérvese la flecha que señala desde la materia hasta lo mental, ¿cómo es posible que de algo material brote algo intangible e inmaterial como una mente?

En este sentido lo que hoy llamamos qualia seria un concepto a la sombra de la eidé, ¿por qué nos enamoramos de esa persona y no de aquella?¿Es el mismo amor el del que ama a alguien distinto a quien yo amo? ¿se trata del mismo amor? ¿Es el amor (Eros) un qualia y si lo es qué relaciones tiene Eros con lo concreto? ¿Existe un Eros abstracto, un Eros eidé?.

Para Platón como he dicho más atrás los eidé son tanto las formas del conocimiento humano -algo que le viene dado-como modos de plenitud del orden ontológico que el hombre puede conocer. El vínculo con los qualia existiría en un determinado nivel pero no en otro: dar o no a los qualia una relevancia ontológica a la experiencia sensible y existencial. Pero hay más diferencias: Los eidé, en principio son las formas plenas, -la expresión múltiple y plena de una potencia creadora- aunque su nivel de realidad tiene cierta evanescencia ya que todo quedaría remitido a un nivel de realidad más fuerte. A ese más allá del ser que dice Platón (teología negativa: remisión a la nada).

Con lo que los eidé aludirían básicamente al modo humano de conocer y a la intensidad ontológica de la que el hombre es capaz. A cómo conoce el hombre y a cómo la vida o lo real se brinda o “es” en la conciencia humana. Al modo en que esa potencia creadora -olvidar la noción de Dios personal- se expresa en la percepción humana (a la sazón otra creación suya). En realidad estaríamos ante un ejercicio de autocontemplación en el que lo real -la vida en potencia- se contemplaría a sí misma -la vida en acto-en la plenitud de sus potencias creadoras.

Para el hombre percibir el nivel de realidad de los eidé es un modo pleno de percibir -la percepción sensible es una intelección borrosa y la intelección una percepción sensible refinada dice Plotino. Por tanto estamos ante la culminación de las potencias perceptivas del hombre y así es por expresar plenitud, plenitud de ser, plenitud ontológica, exaltación de la forma en tanto totalidad integrada (que integra diversos elementos sensibles).Esta potencia tendría en su envés un alma ordenada, en un modo de conocer que integra el Eros y el Logos y en la propia plenitud vital del hombre. La percepción de la belleza sería lo más obvio que podemos decir de los eidé según Platón. El mundo de las ideas sería este mismo pero visto con otra disposición perceptiva –la ebriedad en el sufismo- atendiendo a la intensidad y unidad sintética de cada forma y a la Unidad y armonía del cosmos entero.
La plenitud de ser sería una finalidad pre-existente y una posibilidad que el hombre puede alcanzar a través de un proceso de refinamiento d ela percepción Lo que establece una correspondencia entre niveles o umbrales perceptivos (o estados de conciencia) y la estructura ontológica de lo real (cadena del ser-niveles de realidad).

Los qualia de la neurociencia son conceptos un poco más humildes que renuncian de entrada a poseer un estatuto ontologico propio pero vistos de otra manera suponen la continuidadad del debate aristotélico y escolástico, debate también recogido por los filosófos empiristas. En el Ferrater Mora no figura el neologismo qualia y todo esto queda recogido en la voz cualidad –entrada, por cierto, bastante compleja- y ahí quedan referidas la reflexión aristotélica, escolástica y empirista sobre lo cualitativo de la experiencia sensible. Qualia seria hoy lo que ahora se llama subjetivo por no considerar el método científico lo cualitativo sino sólo lo cuantitativo. Lo dulce, la sensación de lo rojo, etc).

Para Aristóteles -sin embargo- son categorías del ser que, junto a las demás categorías-incluidas las cuantitativas-, quedarían integradas en esa percepción eidética. No se considera que por no ser cuantitativas no sean relevantes; ni ontológicamente ni epistemológicamente. En realidad integrar en una perspectiva epistemológica las sensaciones y los diversos qualia dependerá siempre de una perspectiva ontológica, como diría Heidegger, (siguiendo en una linea fenomenológica y hermeneutica) de una ontología del acontecer. Esto es, cómo el acontecimiento, afirma desde modos de plenitud del ser desde la propia plenitud humana.

La vida que se expresa y llega dialécticamente a modos de plenitud.

Me da la impresión de que cualquier qualia, desde la perspectiva de la plenitud ontológica de los eidé (y de la propia plenitud perceptiva y existencial humana), sería algo que encontraría su plenitud y sentido en esa percepción eidética que integra en el alma humana cualquier experiencia.
El qualia sería algo asi como un rastro que nos habla del eidé, una instancia perceptiva previa y más desdibujada pero que, en potencia, acoge ese eidé. En el eidé, eidé y qualia son uno y lo mismo. En la conciencia el qualia sería formateado con precisión por el eidé, percepcion eidética. O lo sería igualmente pero de un modo borroso y bloqueado por pasiones y distorsiones perceptivas. Por eso, platónicamente se trataría de rememorar esa percepcion eidetica de la que ya somos capaces.

El qualia en este sentido seria el eidé en acto. La parte íntima pero tambien la más superficial de la percepción del eidé.

Un ejemplo en relación con el amor (Eros) para hacer este post más inteligible.-

Hay sin duda varias clases de amor, desde el más abstracto al más concreto, desde el más utilitario al mas altruista, desde el más comodo al más incomodo, del másconveniente hasta el más inconveniente, pero es necesario conocer que Eros es evolutivamente más moderno que Ananké (La Necesidad), se trata en ambos casos de principios primordiales, deidades antiguas, mucho más antiguas que los dioses olimpicos. La diferencia fudamental entre ambas es que Ananké es una diosa vengativa, sin culto y sin imagenes, madre del destino. Ananké es abstracta mientras Eros es concreto, nos enamoramos de alguien con el mismo tipo de amor (Eros) que todos amamos con ciertas diferencias individuales en la profundidad de consciencia de esa percepción. El amor en este sentido es concreto y es abstracto, del mismo modo puede ser desgraciado, malevolo, o feliz.

Lo que viene a significar que el amor (Eros) es el qualia de algo más abstracto aun que él mismo y cuya distancia no sucede en dos pasos sino en múltiples estados de conciencia, algunos de los cuales nos llevan por una peligrosa senda de perversidad mientras otros acaecen en una senda de beatitud. Si hay estas dos posibilidades es por la razón de que Ananké es la Gran abstracta y se constela en cada cual de una manera dual.

Hablemos ahora del Eros abstracto:

Aristóteles habla de él al enlazarlo con el Logos (el sentido que todo lo enlaza) y proyectarlo sobre el cosmos. Los sufies lo glosan poéticamente en su ebriedad (el vino). Verdad o mentira, pocas cosas movilizan más al hombre y le revisten de más capacidad de sublimación que Eros. El tema es que ese amor abstracto por la Unidad se declinaría en todo suceso y en lo más concreto.

Y daria lugar a la pasión: La pasion por la unidad- ese Eros ebrio que intenta sublimar el dolor y la dualidad -lo que se nos confronta- conecta con esferas concretas del psiquismo humano receptivas a ese discurso. Una pasión que sirve grandes recursos de salud y vigor, por eso ha sido tan glosada, pero esa pasión o Eros tan abstracto se declina en cada suceso y así se hace concreto, se ensombrece.

¿Cómo vincular Eros con su Ananké?

En la vida anímica hay una instancia capaz de plantearse vincular Eros y Ananké. De eso se trata. No nos referimos a amar lo que no nos gusta sino de sublimar el dolor en esa determinación erótica hacia la armonia, el sentido y unidad de la vida. Por eso a Ananké le sucede Eros evolutivamente pero no hay que olvidar que Ananké es nudo y es beso. Nos consta que en esto se puede llegar muy lejos. Creo que es un juego del imaginario que libera enormes dosis de salud y por eso lo más abstracto sublima lo más concreto, es decir, cada suceso. En la sensación de belleza y en la medida en que el qualia en cuestión facilite la salud y la integración de las escisiones del alma, esas que obturan la percepción con escotomas, lo eidético acontece.

Se trataria de un Eros de totalidad que consideraría cada suceso que acontece como expresión de la armonía y de la plenitud exaltada del cosmos. Lo que induciría modos de exaltación y ebriedad; jarana y jolgorio dice Rumi. Se desplazaría la propia opinión o gusto sobre las cosas basada en las codificaciones particulares del deseo y la psicobiografía de cada cual por un Eros volcado hacia ese sentido de totalidad y hacia la expresión de ese sentido en cada suceso. Ese Eros más alla de sí, del psiquismo particular, pero asentado en el sentido de la totalidad induciría una enorme exaltación de la conciencia, capaz de suturar toda herida y escisión. Esta tendría como condición que el hombre fuera capaz de un estado de conciencia de tal calibre, un estado que deja de lado la centralidad del yo en la actividad mente para arraigarse en su silencio; de tal modo que así irrumpiría esa plenitud de la que sería capaz la conciencia humana. Precisamente por ser capaz la conciencia humana de acoger esa vivencia y de transformarse en ella.

En palabras de Rumi:

¿Qué puedo hacer, oh musulmanes?,
pues no me reconozco a mi mismo.
No soy cristiano, ni judío,
ni mago, ni musulmán.
No soy del Este, ni del Oeste,
ni de la tierra, ni del mar.
No soy de la mina de la Naturaleza,
ni de los cielos giratorios.
No soy de la tierra, ni del agua,
ni del aire, ni del fuego.
No soy del empíreo, ni del polvo,
ni de la existencia, ni de la entidad.
No soy de India, ni de China,
ni de Bulgaria, ni de Grecia.
No soy del reino de Irak,
ni del país de Jurasán.
No soy de este mundo,
ni del próximo,
ni del Paraíso,
ni del Infierno.
No soy de Adán, ni de Eva,
ni del Edén,
ni Rizwán.
Mi lugar es el sin lugar,
mi señal es la sin señal.
No tengo cuerpo ni alma,
pues pertenezco al alma del Amado.
He desechado la dualidad,
he visto que los dos mundos son uno;
Uno busco,
Uno conozco,
Uno veo,
Uno llamo.
Estoy embriagado con la copa del Amor,
los dos mundos han desaparecido de mi vida;
no tengo otra cosa que hacer
más que el jolgorio y la jarana.

En la vía del Zen, por ejemplo una vía no devocional, se trataría de llegar a ese estado de silencio interior a través de la práctica del zazen. Aunque el estado devenido sería bastante similar ya que tanto uno como otro llevarían al silencio. Al silencio progresivo del bullir de nuestro psiquismo y de sus proyecciones y fantasmas psíquicos. Lo que abriría a una vida renovada.
El sufismo a través de ese ejercicio de cebar permanente el corazón y la pasión –ebriedad- en una Unidad que todo lo integra y concilia (el deseo de todo deseo). El segundo a través de la promoción del silencio interior a través de la meditación.
El telón de fondo de ambos sería la capacidad que de suyo tiene la conciencia humana de dejar de centrarse en su psiquismo más particular y en sus condicionamientos para abrirse a estados perceptivos más unitivos y sublimados en los que Ananké dejaría de ser una diosa perversa.

Autores: Francisco Traver y Jose Carlos Aguirre para neurociencia-neurocultura.

El trastorno limite de la personalidad y la DBT

Cuando yo era médico interno de mi Hospital actual y me pasaba la vida de guardia, tuve ocasión de ingresar a una mujer jóven (aunque un poco mayor que yo) que presentaba un cuadro emocional intenso a raiz de una discusión sentimental. El cuadro era tan aparatoso y el riesgo de suicidio tan alto que no tuve más remedio que ingresarla para evitar males mayores.

Al dia siguiente mi superior clinico en el servicio, la exploró en mi presencia y no encontró ninguno de los síntomas que justificaban un ingreso manicomial. No habia delirios, ni alucinaciones, ni un cuadro melancólico severo que aconsejara el ingreso y ulterior tratamiento. Recuerdo estas palabras:

- Es una histeria moderna.

Lo cierto es que aquel caso fue -con toda probabilidad- el primer caso de trastorno limite de personalidad (aunque entonces desconocíamos este diagnóstico) con el que tuve que enfrentarme en la clinica diaria (en adelante TLP). Era un cuadro ciertamente curioso, no era una esquizofrenia, ni una depresión, ni una psicopatia, ni un estado secundario a drogas , ni mucho menos un cuadro orgánico. Parecia un trastorno emocional, una pan-neurosis, donde todas y cada una de las emociones aparecian disfuncionales, una especie de reacción exagerada a ciertas emociones. Se trataba de una persona que se metía en lios, que era promiscua, inestable, incapaz de mantener un trabajo o responsabilidad, que tenia accesos de rabia y acusaba a todo el mundo de tener la culpa de sus problemas y que no conseguía establecer un plan de vida al cual acogerse.

Lo curioso de esta enfermedad es que la conocemos desde hace poco tiempo y ha logrado venir para quedarse entre nosotros, es por asi decirlo una enfermedad moderna que fue descrita en 1938 por Stern, aunque hubo una psicoanalista llamada Helene Deuscht que la describió con otro nombre: “personalidad como sí”, más abajo volveré sobre esta etiqueta que habla por sí misma de su contenido. Hoy es probablemente el trastorno psiquiátrico grave más prevalente entre la población general y mayormente responsable de intentos y suicidios consumados. De ahi su interés para los investigadores y los clínicos. La frecuencia de suicidios (consumados o no) entre personas diagnosticadas de TLP es superior a la que presentan la depresión y el trastorno bipolar juntos.

El rubro de Deuscht “personalidad como sí”, dice mucho de su ubicación nosográfica. Es una depresión sin serlo, una neurosis que no es similar a las neurosis transferenciales clásicas, una psicosis que no es una psicosis, una psicopatía que no es una psicopatía. El TLP pone patas arriba uno de los paradigmas clásicos de la psiquiatría, ni es una neurosis ni es una psicosis, ni es un cuadro endógeno ni reactivo, ni orgánico ni psicógeno.

Todo parece señalar hacia la idea de que es una forma de transición -una forma de continuidad- entre la histeria clásica y la psicosis, tal y como comenté en este post sobre dialécticas blandas. Y que a juzgar por su prevalencia es un cuadro clínico facilitado por la forma de vivir actual, por los modelos de crianza y educativos. En definitiva es un cuadro clinico que huele a sociogenético y que sin duda alguna está relacionado con la postmodernidad.

Marsha Lineham es una psicóloga americana que antes de cocinero fue fraile. A los 17 años fue ingresada en una institución psiquiátrica aquejada de un cuadro que hoy diriamos que era sin duda un TLP. El caso es que ella misma fue capaz de inventarse -después de hacer estudios pertinentes en psicología- una técnica útil para rescatar a los pacientes que, como ella, vivian en el filo de la navaja del suicidio y de las autolesiones. Esta técnica que llamó “terapia dialectico-comportamental (DBT)” y que es hoy una patente suya, es una mezcla de elementos procedentes de otras terapias y filosofías de vida como el zen. El conocido término de “mindfullness” fue utilizado por ella para aplicarlo a la comprensión de ciertas emociones a las que los pacientes de TLP son analfabetos, dicho de otra manera el paciente TLP no sabe leer sus propias emociones y las manifiesta todas “como si”, cuando son y cuando no son ni pertinentes ni adaptativas. El paciente de TLP vive en una especie de caos vital, intoxicado por las consecuencias que en su entorno interpersonal generan sus explosiones emocionales.

El caso es que la propia Linehan nos da una importante clave de qué es lo que falta o sobra en estas personas afectas de un TLP. En su experiencia y mientras estuvo ingresada en el Hospital pensó en rezar y pedirle a Dios alguna clave para salir de aquel pozo sin fondo en que se encontraba su vida. Halló precisamente en estas “conversaciones” con Dios la clave para reconducir su vida: encontró su misión.

Su misión no era otra sino rescatar a todos los pacientes con TLP que pudiera de los estragos de su conducta y sus emociones. Encontró en esta misión la clave de lo que más tarde ella supone el Santo grial del TLP: la autovalidación.

Para entender mejor qué es esto de la validación, suponga la siguiente secuencia. Imaginese que de pequeño/a al volver de su colegio usted fuera a su madre a contarle los pormenores del dia y suponga que cada vez que usted se disgustara con algún compañero o tuviera alguna dificultad en el colegio su madre le diera un Valium.

Dirá usted que el ejemplo es radical y es cierto, pero sirve para entender cómo los niños aprenden rápidamente cuando sus emociones no son validadas como genuinas.

En realidad poco importa si le dan un Valium o cualquiera otra maniobra de distracción, de minusvaloración o de invalidación. El efecto a corto plazo es que ese niño o niña no podrá establecer una lectura adaptada de su emoción sea la que fuere.

Sigamos con el ejemplo: ahora imagine que usted al llegar a su casa en lugar de contarle a su madre lo que le sucedió en el colegio, comienza -en un ataque de rabia- a romper todos los muebles. Es seguro que su madre ante la intensidad de su ataque al mobiliario tendrá alguna reacción: Una reacción que validará su rabia. Usted ha aprendido que para que le hagan caso lo mejor es usar estrategias rompedoras e intensas. La rabia es mucho mejor atendida que el desvalimiento y como usted quiere que le presten atención (o salirse con la suya) la proxima vez repetirá la experiencia.

Asi, poco a poco las emociones pierden su poder adaptativo y se convierten en ataques disregulados e independientes de su origen para transformarse en demandas rigidas o intempestivas dirigidas a obtener consuelo, poder o control sobre cualquier cosa.

Todas las emociones aparecerán a la larga como monoliticas, estereotipadas, exageradas dejando detras de su explosión un vacio existencial, rellenado con la culpa y con la autodevaluación que a su vez derivarán en un circulo diabólico destinado a sobrevivir en la marea de esas emociones.

Dicho de otro modo, hoy tendemos a pensar que el TLP es una disregulación del humor, sobre todo de tres emociones principales: la soledad, el vacío y la rabia.

Imaginese usted a si mismo/a como una persona incapaz de modular esas tres emociones. ¿Qué cree que le sucederia?

Un video sobre el TLP.-

Bibliografia.-

Linehan, M. M. (1995). Comprendiendo el Trastorno límite de la personalidad: Manual sobre el enfoque dialéctico. New York: Guilford Press

Elogio de la conjetura

«Debemos conquistar la verdad mediante conjeturas, o no la conquistaremos de ningún modo.»

(A. Peirce)

Si usted ha quedado alguna vez a ciegas con alguien comprenderá inmediatamente como se las apaña su cerebro para saber algo a partir de las premisas que configuran sus decisiones.

Suponga que un dia se cita con una persona que no conoce en un bar y a una hora determinada. Usted sabe que esa persona es gorda, lleva gafas y tiene un aire despistado. A la hora convenida una persona con esas características entra en el establecimiento y usted deduce que es la persona que está esperando. Se levanta, va hacia él, le saluda y le dice ¿Es usted fulanito de tal?

Este procedimiento de conocimiento se conoce con el nombre de deducción (o pensamiento deductivo), va de lo general a lo particular, de arriba-abajo, de lo abstracto a lo concreto. Se trata de uno de los mecanismos de conocimiento más utilizados en medicina cuando tenemos que llegar a un diagnóstico, sobre este tema volveré más abajo.

La inducción por su parte supone el camino inverso y va de lo particular a lo general, de abajo-arriba, de lo concreto a lo abstracto. Presupone generalizaciones a partir de observaciones particulares que se establecen como categorías. “Si un cuervo es negro suponemos que todos los cuervos son negros”, etc. Tiene su importancia tambien en medicina, ya que suponemos a través del metodo inductivo que todas las enfermedades de la misma especie son la misma enfermedad, asi una apendicitis tiene un curso natural, un diagnóstico, pronóstico y un tratamiento similar. De ahi que las enfermedades sean consideradas en la nosología oficial como especies naturales, es decir como entidades discretas.

Charles Peirce fue probablemente el primer filósofo de la ciencia y el fundador de la semiótica moderna, un pensador de una talla similar a su contemporáneo y compatriota William James, aunque su talla tardaria mucho en establecerse y es sólo que muy recientemente se le comienza a descubrir y considerar.

Peirce estableció otro metodo de conocimiento al que llamó abducción, de “ab”  desde lejos y “ductio” que vendria a ser algo asi como “llevar desde lejos”.

Peirce cayó en la cuenta de que la deducción y la inducción podian dar lugar a fallos dado que no atienden a las excepciones. Volviendo al ejemplo de su cita a ciegas, usted podria perfectamente equivocarse de persona simplemente porque a la misma hora y por azar un sujeto con caracteristicas similares al que usted esperaba cruce el umbral del establecimiento. Del mismo modo -y volviendo al ejemplo médico de la apendicitis- una enfermedad o malestar cualquiera puede “parecer” una apendicitis con todos los sintomas de la misma y no serlo. Y lo peor: se puede morir de apendicitis sin dar apenas síntomas detectables de apendicitis.

La abducción y el método abductivo están relacionado con la lógica de la sorpresa, con la anomalía o con la atipicidad, es decir con las excepciones.

En este metodo la premisa mayor es considerada cierta mientras que la premisa menor es solo probable, por este motivo la conclusión a la que se puede llegar tiene el mismo grado de probabilidad que la premisa menor.

Caso clinico.-

Tomaré como ejemplo el caso de una muchacha que traté hace algun tiempo y cuyo rótulo clinico seria una “anorexia sin anorexia” o bien un caso de caquexia inexplicable tal y como comenté en este post

Muchacha de 15 años sin antecedentes de interés con buena inteligencia y perfomance escolar que a raiz de un campamento de verano y cambios en su ambiente y dieta comienza una perdida sustancial de peso (mas del 10%) de su masa corporal, entra en amenorrea y presenta un cuadro notable d einanición con una unica queja somática: un estreñimiento pertinaz. El médico de familia diagnostica “anorexia mental” y nos es remitida para estudio y tratamiento.

Lo primero que llama la atención de este caso es que tanto la paciente como la familia aseguran que la niña come bien, suficiente y variado y veremos que de acuerdo con los criterios DSM-IV para el diagnostico de anorexia mental:

A. Rechazo a mantener el peso corporal igual o por encima del valor mínimo normal considerando la edad y la talla (p. ej., pérdida de peso que da lugar a un peso inferior al 85 % del esperable, o fracaso en conseguir el aumento de peso normal durante el período de crecimiento, dando como resultado un peso corporal inferior al 85 % del peso esperable).

B. Miedo intenso a ganar peso o a convertirse en obeso, incluso estando por debajo del peso normal.

C. Alteración de la percepción del peso o la silueta corporales, exageración de su importancia en la autoevaluación o negación del peligro que comporta el bajo peso corporal.

D. En las mujeres pospuberales, presencia de amenorrea; por ejemplo, ausencia de al menos tres ciclos menstruales consecutivos. (Se considera que una mujer presenta amenorrea cuando sus menstruaciones aparecen únicamente con tratamientos hormonales, p. ej., con la administración de estrógenos.)

resulta dificil establecer un diagnóstico basado en la deducción, es decir a partir de los síntomas que la paciente presenta. La muchacha no cumple sino sólo uno de los criterios para tal diagnóstico (la presencia de amenorrea). No existe ni un rechazo a mantener el peso que le correspondería por talla ni edad, ni un trastorno en la percepción de la imagen corporal, ni un horror ante la obesidad, ni pulsión a la delgadez, ni ninguna de esas cogniciones tipicamente anoréxicas que estamos acostumbrados a observar en esta enfermedad.

Al contrario: la muchacha declara que quiere volver a su statu quo, a pesar lo que pesaba antes de la pérdida brutal de peso.

Lo que significa que de ser una anorexia mental  representaría una anomalía dentro de esta categoria.

La pregunta en este momento no es otra sino ésta:

¿Se trata de una anorexia mental o es otra enfermedad diferente?

Y es aqui donde comienza el trabajo de detective del médico y como todo detective ha de empezar por considerar que “todos mienten”.

La primera tarea de un detective seria averiguar qué otras posibilidades diagnósticas existen, es decir elaborar un diagnóstico diferencial. ¿Qué otras enfermedades caquectizantes hemos de considerar en una muchacha jóven, inteligente y responsable?

Podria tratarse – de mayor a menor probabilidad- de un hipertiroidismo, de una TBC (tuberculosis), de un cáncer, un PANDAS o de un sindrome de Simonds-Seeham.

Nuestro detective ya descartó todas estas posibilidades y aunque sabe que la causa mas frecuente de inanición en una muchacha joven es, en nuestro entorno, la anorexia mental no las tienen todas consigo.

Tiene, sin embargo algunos datos que le permiten deducir el diagsnóstico a partir de ciertas premisas menores (síntomas):

  • La queja de estreñimiento es una queja muy frecuente en la población general y por tanto inespecífica, pero en una paciente que declara que come lo suficiente, sobre todo cuando adquiere, como en este caso tintes de preocupación central, es sospechosa de un trastorno alimentario.
  • La imposibilidad de ganar peso es una queja anómala en un entorno que favorece y propicia la delgadez pero es similar a la queja inversa: la resistencia a ganar peso. De hecho es frecuente que algunas pacientes verbalicen el deseo y la imposibilidad de ganar peso a pesar de sus “esfuerzos”
  • La dinámica familiar de este caso es tambien otro dato a tener en cuenta. No voy a insistir demasiado en la narración de este punto sino para señalar dos cuestiones: el rechazo del diagnóstico de “anorexia mental” por parte de familiares y paciente y por otra parte la enorme posición de poder de esta adolescente en el seno de su familia. Poder que comparte en una alianza siniestra con su padre que es el principal defensor de la hipótesis “no mental” de la enfermedad de su hija.

El médico-detective se encuentra pues ante la presencia de un fenómeno (la caquexia que tratará como premisa mayor) junto con un cuadro clinico amputado e incompleto -que es una anomalía en el contexto de una anorexia mental- y que deberia ser el primer diagnóstico a tener en cuenta y que por tanto debe echar mano de la abducción para llegar a una conclusión sobre este caso.

Y contestarse a las siguientes preguntas ¿miente la paciente?¿miente la familia con respecto a sus ingestas? ¿existe hiperactividad que pueda justificar su persistente delgadez?

Y es entonces cuando surje la conjetura.

La conjetura que construí fue ésta:

Con independencia de las razones que lleven a la caquexia, sean estas deprivativas, por enfermedades somáticas o electivas ( negativa a mantener un peso de acuerdo con talla y edad), la inanición tiene efectos asombrosos sobre el psiquismo, el primero es un aumento de la obsesividad y el segundo un incremento de la hiperactividad.

Una curiosidad que tienen las conjeturas y que las diferencia de las hipotesis es que no pueden demostrarse no podemos saber si la familia miente, si la muchacha oculta su deseo de delgadez, si come lo suficiente o solo una aproximación, etc. Una hipótesis es algo que puede demostrarse o refutarse, pero la conjetura sólo puede ponerse a prueba.

Mi conjetura fue que la citada paciente padecia una anorexia mental por más que no hubiera ni rastro de los síntomas psicológicos que suelen llevar a ciertas muchachas al ayuno. Dicho de otro modo la paciente padecía una anorexia sin anorexia.

No se trata de un koan zen, sino de evidenciar que lo que conocemos con el nombre de anorexia mental no siempre es una enfermedad que comienza por lo mental. El deseo de adelgazar sólo no explica la totalidad del cuadro clinico. Solo una de un tanto por ciento estimable de personas que hacen dieta llegan a desarrollar una anorexia mental, siendo la población adolescente la que se encuentra en mayor riesgo debido precisamente al hecho de estar consumiendo muchos recursos energéticos en el crecimiento y en la rivalidad sexual. Mi conjetura es que la caquexia es una situación clínica que por sí misma explica todos los sintomas de la anorexia mental con la excepción de los sintomas psicológicos.

Pero no debemos olvidar que la anorexia mental tal y como la conocemos hoy no tiene nada que ver con la esencia de la enfermedad en sí. Hoy son las razones de tipo estético las que llevan a las niñas a conseguir un cuerpo delgado, pero en otras épocas esta no había sido la razón predominante y  a pesar de ello la anorexia existía, bien es cierto que con otros nombres (spleen, dispepsia, clorosis) Vale la pena señalar que en el artículo de 1876 escrito por Lasègue, el autor se entretiene varias páginas en describir los sintomas digestivos que todas las pacientes, incluso las de hoy, describen: la pesadez de estómago postpandrial y el estreñimiento. Más allá del motivo por el cual se hace dieta, lo esencial del cuadro clinico de la anorexia es la clinica de la inanición.

Y es por eso que el tratamiento sigue siendo el mismo que en tiempos de Lasègue: el calentamiento, la alimentación forzada y la prohibición de realizar ejercicio fisico.

De lo que se trata en cualquier caso es de recuperar la masa corporal que se perdió. La normalización fisica es la variable crítica por encima de consideraciones psicológicas que no hacen sino enturbiar el proceso y dilapidar recursos o bien diferir el tratamiento verdaderamente importante.

Y eso fue, precisamente lo que hice con respecto al caso que presento: indiqué un ingreso a media jornada en régimen de Hospital de dia. Tuve que vencer las resistencias del padre y de la hija que se negaban al tratamiento que no era otro sino participar en las actividades de un centro de estas características a la vez que se observaban cuidadosamente sus ingestas.

Después de unos 4 meses de tratamiento intensivo con gran enfado de la paciente alcanzó el peso que le correspondía por talla y edad y fue dada de alta siempre con su negativa a aceptar nuestro diagnóstico “Yo no soy una anoréxica, ni tengo el mismo problema que esas”.

“Si me quedo aqui es para demostrarte que no soy una anoréxica”. Este fue el desafío que la paciente me lanzó en su momento y que me permitió obervar sus ganancias paulatinas de peso en regimen de Hospital de día. Un peso que no habia podido normalizar  estando en su casa.

Las conjeturas suponen una suspensión del juicio clínico. En un momento determinado hay que dejar de especular y hacer algo. Lo que se decidió hacer fue tratarla como si fuera una anoréxica.

Y acertamos.

La conclusión de anorexia mental no era deducible pero si abducible.

Vale la pena leer el articulo original de Lasègue en castellano editado por la AEN, aqui.

La intuición: el tercer cerebro (VIII)

Así es que mi mente en suspenso miraba fija, inmóvil y atenta, y continuaba mirando con ardor creciente. El efecto de esta luz es tal, que no es posible consentir jamás en separarse de ella para contemplar otra cosa; porque el bien, que es objeto de la voluntad, se encierra todo en ella, y fuera de ella es defectuoso lo que allí perfecto. Desde este punto, a causa de lo poco que recuerdo, mis palabras serán más breves que las de un niño cuya lengua se baña todavía en la leche materna. No porque hubiese más de un simple aspecto en la viva luz que yo miraba, pues siempre es tal como antes era, sino porque mi vista se avaloraba contemplándola, su apariencia única se me representaba en otra forma según iba alterándose mi aptitud visiva. En la profunda y clara sustancia de la alta luz se me aparecieron tres círculos de tres colores y de una sola dimensión; el uno parecía reflejado por otro como Iris por Iris, y el tercero parecía un fuego procedente de ambos por igual. ¡Ah!, ¡cuán escasa y débil es la lengua para decir mi concepto! Y éste lo es tanto, comparado a lo que vi, que la palabra poco no basta para expresar su pequeñez.

Dante Alligieri (Divina Comedia)

Imagina un bosque primigenio donde no existiera ningun tipo de vida animal, ninguna conciencia humana ni prehumana. Imagina que en ese lugar un árbol gigantesco cae causando un gran estruendo. ¿Si no hay nadie para oir ese estruendo podemos decir qué ese estruendo existe? o dicho de otra manera ¿podemos hablar de ruido sin ninguna oreja que lo escuche? ¿Es independiente la caida del árbol del testigo que lo ve y oye caer?

Frente a este dilema hay dos tipos de opiniones:

1.- Los que aseguran que sin una conciencia escuchante no podemos hablar del fenómeno de la caida del árbol.

2.- Los que creen que el fenómeno de la caida del árbol es independiente del observador, del sujeto cognoscente.

En realidad el dilema filosófico del árbol- que-cae-con-gran- estruendo no es más que una paradoja. Y lo es por una razón fundamental: el sujeto cognoscente en realidad sólo tiene una representación de la caida del árbol (objeto)pero no es el arbol en sí, nosotros al mirar u oir (presenciar) la caida del árbol en realidad no tenemos más que una noticia indirecta de lo que alli sucede, se trata de una realidad fenoménica que podemos capturar a través de una representación mental (imagen o sonido). Es en esa relación objeto-sujeto que la pregunta tiene sentido.

El planteamiento del árbol (que hace A. Watts en “Om, la sílaba sagrada”) sólo tiene sentido, además, si enfrentamos el posicionamiento cuántico frente al de la lógica mecanicista, pues plantea una situación análoga a la del gato de Schrödinger (si no lo vemos, ¿el gato está vivo o está muerto?)

Sin esa presencia de testigos con conciencia la pregunta no tendria sentido puesto que el árbol-que-cae-causando-un-gran-estruendo no es más que una construcción narrativa (aprioristica) de una conciencia que contempla y construye secuencialmente una serie de hechos que percibe adosándoles una sucesividad, lo que es lo mismo que decir adosándoles un antes, un ahora y un después, añadiéndoles tiempo.

Sin embargo en la realidad pura del noumeno, el hecho no transcurre: el árbol se cae ahora, pero a pesar de que su caida es movimiento, cambio y devenir, carece de tiempo, siempre caería en hoy, en ahora, no habria un mañana para el árbol, ni hubo un ayer, siempre es ahora, un nunc stans (el ahora que permanece) en contraste con el nunc fluens (ahora fugaz o instante) que percibe nuestra conciencia.

De manera que los sucesos contemplados o percibidos por una conciencia que juega el juego categorial de la división objeto-sujeto (por defecto) nada tiene que ver con el objeto en sí mismo (el-árbol-que-cae-con-gran-estruendo). Se trata de lo Real lacaniano, el noumeno kantiano, la Presencia búdica, el Testigo hindú, el Todo holográfico o el Rostro originario japonés, diversos nombres -procedentes de diversas filosofías- para designar la cosa en sí -el árbol platónico- y para diferenciarla de la cosa percibida por una conciencia que precisa desdoblar su actividad en dos vectores sujeto y objeto, observador y suceso.

En el post anterior precisamente abordaba los tres tipos de procesamiento que usa nuestro cerebro, hablaba alli de tres modes. Un mode máquina relacionado con el cerebro reptiliano y con la logica afásica del organismo, un mode conciencia presente en estado vigil y un mode intermedio al que llamaremos de momento intuición para seguir nuestro argumento.

La palabra intuición es de hecho muy intuitiva, todos sabemos lo que queremos decir cuando nos referimos a ella, sin embargo esta clarividencia de su significado no debe hacernos perder de vista la dificultad para una definición operativa, asi entendemos como intuición a una forma de saber precognoscente, algo asi como una suposición que tomamos como fiable, más aun que la cognoscibilidad formal. Entendemos que la intuición, es algo bastante parecido al insight, al darse (o caer en la) cuenta de algo, al fenomeno de ajá, o del click, la inspiración, la revelación, el Eso, al Eureka de Arquimedes o a una forma de conocimiento mediada por lo emocional y no convencional. Aqui hay un buen post sobre este asunto, se trata en todo caso de un estado inusual de la conciencia.

Sin embargo en este post (y seguramente en otros próximos) vamos a referirnos al satori, es decir a ese proceso de iluminación de la tradición filosófica budista y zen o lo que es lo mismo al concepto más occidental de éxtasis.

Pero es importante volver al tema del árbol-que-cae-en-un-gran estruendo para entender que el tiempo no existe -sólo- tal y como formalmente lo percibimos. O al menos que existen dos clases de tiempo, un tiempo como “duración de las cosas”, como sucesividad que es un artefacto de nuestra conciencia que se halla encadenada al pasado (memoria), al futuro (anticipación) a la vez que al presente. Un presente que para la conciencia humana es una sucesión fugaz de acontecimientos unidos por una narrativa. El tiempo en sí, en realidad nada tiene que ver con la apreciación que de él hace una conciencia humana.

El tiempo en sí, es cambio, es devenir y es movimiento pero estas tres constantes tomadas en conjunto no explican la sucesividad de nuestra percepción del tiempo. Me estoy refiriendo a la Eternidad.

El tiempo en sí, ese tiempo en el que suceden cosas ajenas, anteriores a la conciencia que las contempla es un tiempo Eterno, que no debe confundirse con la infinitud. Una cosa es el tiempo infinito, un artefacto más de nuestra conciencia y otra cosa es la Eternidad que consiste en la reunión en un instante de pasado, presente u futuro todo de una vez. El hic et nunc, el aqui y ahora.

El “tiempo en sí” -Presencia- excluye a la conciencia y es el wifi del tiempo percibido por todas y cada una de las conciencias temporales, que viven en la Temporalidad schopenhauriana que no es otra cosa sino voluntad de representación. Ahora podemos comprender mejor el concepto spinoziano de “sub especie aternitatis“, el acceso a la eternidad procede de la temporalidad. Efectivamente el tiempo percibido por nosotros (los seres cognoscentes) no es otra cosa sino una derivación de aquél: el tiempo en sí mismo que aparece todo de una vez en ausencia de conciencia.

Pero del mismo modo que el tiempo cognoscible no podría entenderse sin el tiempo como cosa en sí, tambien es cierto que el tiempo como cosa en sí resultaria superfluo e impotente sin una conciencia que se lo representara, sin una conciencia humana que pudiera agrupar pasado y futuro fundiendo sus proyectos en una unica categoría.

Y es por ello, precisamente porque no tendría sentido sin una conciencia que lo plasme en su seno, que el árbol puede o no hacer estruendo al caer en medio de un bosque, pero sólo una oreja humana podría darle sentido, ese sentido al que Watts llamó “ruido” (ruido = sonido + oreja).

Por ello no hay tiempo sin mente ni mente sin tiempo. La conciencia actuaría, pues, a modo de modulador o vía, a través de la cual algún día, acaso, el ámbito del sentido se ensanche suficiente como para contenerlo y saciar nuestras dudas existenciales más básicas, las que nos inquietan desde que sabemos preguntarnos quién somos y por qué estamos aquí, escribiendo y leyendo posts. Algo a lo que nuestra más profunda intuición nos impele como posible.

Pues la intuición es el trabajo precognoscitivo que nos permite acceder a la cosa en sí pues ella misma (la intuición) es ausencia de conciencia cognoscitiva.

El asunto es que ambos tiempos: “el tiempo en sí” y el tiempo “que transcurre segun la conciencia humana” se comunican a través de hiatos o aperturas temporales. ¿Como lo hacen?

Lo hacen de dos maneras, una de baja intensidad y definición, en el sueño y otra de mejor intensidad y alta definición: a través de las experiencias inusuales de conciencia o ENOCS.

De eso seguiremos sin duda hablando en esta serie de textos compartidos que llamamos GMS (Global mind squeezing)

Texto y pretexto: Francisco Traver y Ana di Zacco.

Bibliografia.-

Jorge Luis Borges: “Historia de la eternidad” .aqui en pdf

Mario Toboso Martin. “El tiempo y la conciencia”. aqui en pdf

El hombre cósmico (II): ¿Cómo reconocer a los catalizadores?

Toca la cítara pero vigila la olla

(Proverbio zen)

No es un cientifico, ni un artista, ni un homo técnicus (hemisferio izquierdo) ni un homo dionisiacus (hemisferio derecho), no es nada de de eso.

Un catalizador no es un erudito, ni un superdotado, ni siquiera un universitario de nuestros dias armado de másteres o de conocimientos especiales, ni un superhombre, ni un ser carismático, ni un gurú, ni un místico, ni un profeta new age. Es inútil buscarle entre aquellas personas de éxito, de dinero o de poder. Es también inútil buscarle entre los hombres famosos, los que destacan, el catalizador es un líder pero puede carecer de seguidores pues no está interesado en el proselitismo, es un lider descentralizado y sostenible. No defiende ninguna causa pues su causa está más allá de las confrontaciones mundanas que animan a los seres comunes que se identifican con causas concretas y con líderazgos de confrontación a los que seguir.

No es un poeta, ni un artista plástico, ni un músico, ni un escritor, no sabe nada de negocios y nunca estará en politica. Pero es un ser poliédrico cuya misión no es estar en ninguno de esos campos sino en todos, no para destacar en ellos sino para traducir, para servir de soporte a lo nuevo: el catalizador es un enciclopedista del pensamiento.

Mitad logos y mitad dionisos el catalizador se distingue no por sus saberes, sus conocimientos o su influjo magnético en ciertas personas sino porque carece de objetivos y por tanto no usa recursos ajenos, ni los malgasta, ni propicia desencuentros entre ellos, el catalizador es un iniciado que ha logrado conjugar sus asimétricos hemisferios y fundir la acción de su hemisferio izquierdo con la del hemisferio derecho. Ha superado la asimetría y con ella la dualidad,  ha dado un salto por encima de las vallas que separan a la mayor parte de los hombres con su mundo interior y que es causa de un cierto nivel de hemisfericidio (o déficit de integración) sea del derecho o del izquierdo.

Le distinguireís por su manera de pensar, por el uso que dan a sus pensamientos, por cómo piensan las cosas, por su manera de fundir lo que sabe en algo de un nivel de definición que abarca todas las partes. Por su originalidad a la hora de plantear y resolver problemas. Lo distinguireís por su mente sabia, la que va más allá del conocimiento y aplica la resta y el descarte de lo obsoleto. Le distinguireis por su capacidad de integrar lo nuevo y lo viejo sin esconderlo, separarlo u ocultarlo. Le disitnguireis por su falta de memoria sobre lo banal.

No es tampoco un hombre santo, ni un modelo de conducta para los jóvenes, es inutil buscar en él las perfecciones de la virtud que exigiriamos a un lider espiritual. No es nada de eso. El catalizador es un hombre común que ha logrado pensar de forma transversal aprovechando las prestaciones del raciocinio con las prestaciones de la intuición dando por resultado una visión nueva de las cosas. Una visión nueva que no trata de amordazar ninguna de las formas que le precedieron, el catalizador no está en la estéril dialéctica cognitiva sino en la expansión de la conciencia. No está en la verdad sino en la práctica del dia a dia. No está en las ideas sino en el flujo de las mismas. No está en la razón sino en el uso moderado del juicio, ese que deja espacio para lo irrazonable, lo paradójico o lo inusual: el pensamiento de tipo moiré -equivalente del oximoron retórico- al decir de Gregory Bateson un gran catalizador.

Efecto moiré: Notese como una misma tela, doblada en dos texturas da lugar a una sensación de tridimensionalidad.

-¿Debemos pagar tributos al Cesar, Maestro?

- ¿A quien pertenece esta efigie?

-Al Cesar, maestro.

- Entonces dad al Cesar lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios.

Funciones del catalizador.-

  • propicia y facilita.
  • empodera y responsabiliza.
  • enseña a pensar.
  • resuelve problemas.
  • siembra ideas y plantea preguntas que impulsan la conciencia hacia niveles de definición superiores.
  • genera focos de liderazgo a su alrededor, legitima, descentraliza y delega.
  • atiende más de un nivel de definición por vez  e integra opiniones diferentes.
  • no atiende objetivos sino a pequeñas decisiones sensatas.
  • trabaja localmente y en red.
  • sabe que ninguna decisión es definitiva pero todas son necesarias.
  • carece de planes para arreglar el mundo.

Son raros y excepcionales los hombres que son capaces de llevar ambos hemisferios bien cosidos y amueblados colaborando entre sí de forma sinérgica, pero de ellos ha de proceder el cambio de la humanidad, no necesariamente porque ellos vayan a ser los que introduzcan por sí mismos dichos cambios sino porque resultarán los catalizadores de ese reencuentro entre razón y espíritu, entre ciencia y fé, entre intuición y conocimiento.

Quizá necesitemos ahora -más que a muchos nuevos pensadores- a los que podríamos llamar “catalizadores” o “ejecutantes” (que diría Houellebecq) o “integradores noéticos” usando terminología de J. Huxley. Estas personas “catalizadoras” que si bien no son grandes aportadores para el nuevo hombre, no obstante, serán fundamentales como enlaces de una nueva red de pensamiento (vivencia cósmica) que haga posible una mutación metafísica, como ocurrió con el cristianismo, con la época industrial, o como debe ocurrir con la nueva humanidad.

Si no aparecen estos nuevos humanos, catalizadores cósmicos, seguiremos desparramados como nudos de una red, sin apenas conexiones. Solo creando esta intra-red, la mutación metafísica, la trasformación que nos haga trascender podrá llegar a ese número crítico -en el que las diversas confluencias, bien de nuevos valores asimilados, bien de opuestos…- hará posible la emergencia de la nueva evolución generalizada.

A esta nueva clase de hombre se le conoce al decir de Rojo Moreno como el Hombre cósmico que Wilber ha llamado el Centauro.

Krishnamurti y el psicoanálisis

Es bien conocido que Jiddu Krishnamurti no escribía libros y a pesar de ello tiene publicados varias decenas . El dilema se resuelve a través de la idea de que sus textos -aun escritos en forma de libro- forman parte de una manera de enseñar bastante poco frecuente en nuestra cultura occidental. La mayor parte de sus textos y escritos son reelaboraciones (probablemente de alguien ajeno a él mismo) de conferencias a veces muy parecidas a las prédicas religiosas y/o diálogos, en la tradición más platónica-mayéutica de la palabra.

Me ha interesado uno de esos escritos donde Khrisnamurti critica al psicoanálisis, se trata del siguiente texto extraido de Causa y efecto (2007). Habla con un interlocutor anónimo de las enfermedades mentales más concretamente de lo que entendemos como neurosis:

K: Si los médicos no han encontrado una causa física, ¿por qué busca usted una causa metafísica en el pasado remoto?¿Se comprende cualquier cosa por el hecho de conocer su causa? Si uno sabe por qué tiene miedo, ¿está por eso libre de miedo? Es posible averiguar la causa, pero ¿trae eso por sí mismo comprensión? Cuando dice usted que comprenderá el efecto si conoce la causa, quiere decir que se sentirá consolado al saber cómo ha sucedido esto, ¿verdad?

Interlocutor: Por supuesto; por eso quiero saber qué acción del pasado ha producido esta ceguera. Ciertamente sería muy consolador.

K: Entonces usted quiere consuelo, no comprensión.

I: ¿No son lo mismo? Comprender es hallar consuelo. ¿De qué sirve la comprensión si no reporta dicha?

K: Comprender un hecho puede ser perturbador, no tiene por qué traer dicha necesariamente. Usted quiere consuelo, y eso es lo que está buscando. Está perturbado por la dolencia de su hijo y quiere que algo le dé paz. A esa tranquilidad que busca la llama comprensión, pero lo que impulsa la búsqueda no es el comprender sino el sentirse consolado; su intención es hallar una manera de apaciguar su perturbación, y a eso le llama usted buscar la causa. Su mayor deseo es que lo adormezcan, tener tranquilidad, y busca un modo de lograrlo. Encontramos multitud de maneras de adormecernos: a través de Dios, ritos, ideales, la bebida, etc. Queremos huir de la perturbación, y una de las evasiones es la búsqueda de la causa.

I: ¿Por qué no habría de querer uno estar libre de desasosiego?¿Por qué no habría que eludir el sufrimiento?

K: ¿Acaso la evasión impedirá que uno sufra? Puede usted cerrarle la puerta a lo desagradable, a un temor; sin embargo, él sigue estando ahí detrás de la puerta, ¿no es cierto? Aquello que se reprime, aquello a lo que se pone resistencia, no se comprende, ¿verdad? Usted puede reprimir o disciplinar a un hijo, pero sin duda, eso no le ayuda a comprenderlo. Está buscando la causa a fin de evitar el dolor de la perturbación; con esa intención busca, y naturalmente hallará lo que busca. Existe la posibilidad de estar libre de sufrimiento sólo cuando uno observa su proceso, cuando uno se da cuenta de cada una de sus fases y percibe toda su estructura. Eludir el sufrimiento únicamente lo intensifica. La explicación de la causa no es la comprensión de la causa. Mediante la explicación no se libera uno del sufrimiento; el sufrimiento sigue existiendo, sólo que uno lo ha encubierto con palabras, con conclusiones, ya sean propias o de otro. El estudio de las explicaciones no es el estudio de la sabiduría; sólo es posible la sabiduría cuando las explicaciones cesan. Usted está buscando ansiosamente explicaciones que lo adormezcan, y las hallará; pero la explicación no es la verdad. La verdad llega cuando hay observación sin conclusiones, sin explicaciones, sin palabras.

Lo cierto es que estoy conceptualmente de acuerdo con Krishnamurti, sólo que Krishnamurti se equivoca con respecto a qué cosa es un psicoanálisis. En realidad comete un error bastante frecuente que compartirían muchas de las personas cultas e informadas e incluso muchos profesionales acerca de cómo cura el psicoanálisis (en realidad cualquier forma de psicoterapia).

Efectivamente comprender algo, hallarle una explicación no resuelve el sufrimiento, sólo aporta cierto tipo de consuelo intelectual, un premio de consolación. Se trata de algo que conocen bien mis colegas psicoanalistas, es por eso que los psicoanalistas no conversan con sus pacientes -como hacemos con los amigos o los vecinos- a pesar de que es el intercambio verbal la aparente disciplina que identifica -no sólo al psicoanálisis sino a cualquier forma de psicoterapia-, curar a través de la palabra, pues de eso se trata. 

Ahora bien, nosotros sabemos que las palabras por sí mismas no generan cambios, ni aportan conocimientos radicales que puedan abrir la compuerta de la comprensión de la que habla Krisnnamurti. Las palabras sirven para explicar y consolar, acompañar a alguien en su dolor pero carecen de efectividad de esa clase de comprensión sobre algo que modifica nuestra percepción de ese algo. Pero el discurso que se establece entre paciente y terapeuta en realidad sólo es una cortina de humo que oculta (como en un sueño) el trabajo realmente eficaz e importante que discurre en el back stage.

El lenguaje no es sólo arbitrario sino equívoco y es por eso que un psicoanalista suele hablar muy poco, pues está entrenado en esa paradoja: por más que uno hable de su pasado, de sus padres, carencias, afectos y acontecimientos vitales nunca llegará a comprender y usar esa comprensión para cambiar nada de sí mismo a menos que….

Lo que hace cambiar a las personas no es pues el haber adquirido una especial versión de lo sucedido y una perfecta secuencia de los porqués estas causas llevaron a aquellos efectos sino una experiencia emocional correctiva que sí sucede es el motor que animará el cambio y si no sucede estancará al sujeto de por vida a un diván o a la repetición compulsiva de una pauta determinada.

Y esa experiencia emocional correctiva se conoce -desde que Freud la describiera a través del análisis de su paciente Dora-, con el nombre de transferencia.

Naturalmente que esa experiencia emocional correctiva puede darse espontáneamente, a través de las relaciones más o menos comunes, el autoanálisis o la autoobservación. Lo que tiene el psicoanálisis de especial es que opera a través de la especialísima relación que establecen paciente y terapeuta, según unas reglas pactadas de antemano y que están destinadas fundamentalmente a frustrar al paciente y a desengañarle acerca de su expectativa de razones históricas a su malestar.

De lo que se trata es que el paciente comprenda, no que recuerde, evoque, conspire contra su pasado o que ajuste cuentas con sus figuras dominantes. Que comprenda.

Antes de abordar el contenido de esa comprensión, he de señalar que los psicoanalistas le llaman “click” o “insight” a este fenómeno que Krishnamurti llama “comprensión”, se trata del mismo concepto que los griegos denomiaron “Eureka” y los maestros zen conocen con el nombre de “satori”, una comprensión súbita de algo. Una comprensión a la que no se llega por la via intelectual sino para decirlo en palabras nuestras a través de la intuición.

Aprender y comprender son dos fenómenos bien distintos. La comprensión puede definirse como un aprendizaje sobre el aprendizaje, es un meta-aprendizaje, una meta-cognición. Para entenderlo mejor todos sabemos multiplicar desde que en nuestra infancia aprendimos a cantar las tablas, pero pocos niños comprenden que la multiplicación es un forma de ahorrarnos sumas. Dicho de otra forma, multiplicar es una operación destinada a evitar repeticiones.

Sin embargo para aprender a multiplicar hace falta aprender algo repitiendo: las tablas. Un poco más tarde cuando ya hemos aprendido de memoria a recitarlas es cuando aparece cierto “Eureka” y decimos “ah!, es lo mismo sumar 4 veces 2 que multiplicar 2 por 4″. Eso es comprender para qué sirve multiplicar y cuando alcanzamos ese conocimiento entonces comprendemos las relaciones que guardan entre sí los números, pero esta comprensión no evita la disciplina de la repetición de las tablas. Primero aprendemos sin saber para qué y más tarde comprendemos para qué y mantenemos el automatismo de lo aprendido. Hemos logrado ir más allá de una cognición, hemos comprendido.

Hemos logrado aprender algo acerca de lo aprendido que pertenece a un nivel superior de complejidad, hemos logrado pasar a un nivel de definición superior.

Y es que la comprensión es precisamente eso: establecer conexiones de sentido en niveles de definición paulatinamente más complejos que los que aprendimos cuando aun no teníamos comprensión propiamente dicha.

Lo que se comprende en un psicoanálisis, en términos óptimos es precisamente una comprensión súbita de un orden que preside todo lo vivo. Cada uno de nosotros puede llegar a ese destino de distintas formas dependiendo de su idiosincrasia y por lo tanto es imposible dibujar una hoja de ruta de comprensiones significativas sobre lo que para cada cual tiene sentido en su periplo vital.

Sin embargo es posible decir, siguiendo las enseñanzas taoístas -de la que el psicoanálisis es su versión occidental- que el ultimo escalón de la comprensión es éste:

Cualquier sentido que pueda explicarse no es comprensión verdadera.

Y una psicoterapia -sea psicoanalitica o no- consiste precisamente en eso: lograr que los individuos -de una forma controlada y a través de la trasnferencia- sean capaces de encontrar sentido a su dolor y a su sufrimiento, no para terminar con él o aliviarlo -que en cualquier caso es una secuela del propio aprendizaje- sino para ir más allá en busca de ese sentido del que habla Krishnamurti de esa comprensión que confronta al individuo con sus propias elecciones y que casi nadie completa.

Krishnamurti se equivoca si cree que un psicoanálisis es una búsqueda de razones arcaicas al malestar: se trata tan sólo de un artificio. En realidad lo que cambia a las personas de un modo permanente es la comprensión y la aceptación de sí mismo, algo que puede realizarse a través de la ayuda profesional o sin ella.

Matrix y la neurocultura

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Matrix es una pelicula de ciencia ficción que ya es una trilogía y que aborda en clave de aventuras y acción los grandes problemas filosóficos del hombre y trata de responder -aunque sin resolver el enigma- múltiples preguntas que desde que el hombre es hombre han perturbado la conciencia humana impulsándola a ir más allá de la mera adaptación y conformidad.

Preguntas como quién soy yo, ¿cual es mi función en el mundo?,¿ es real la realidad?, ¿existe vida despues de la muerte?, ¿cual es el origen de la vida o del universo? ¿qué es el libre albedrio? ¿somos realmente libres o estamos determinados?, son los grandes temas que aborda la pelicula evidentemente con concesiones a la comercialidad: en este sentido la pelicula tiene una doble lectura puesto que puede verse como una pelicula de aventuras o de ciencia-ficción y un documental de divulgación sobre filosofía y neurociencia.

En este blog precisamente podemos encontrar un extenso reportaje grabado en video sobre las tres partes de la pelicula que explora el universo matrix, con escenas intercaladas tanto con los conceptos fundamentales que aborda la pelicula salpicadas con intervenciones de filósofos de la mente y diversos expertos sobre el tema de la conciencia, la teología o la computación. Como siempre sucede la diversidad acaba por romper el hilo argumental pero es un excelente repaso de las ideas filosóficas de todos los tiempos y sobre todo una excelente ocasión para recalcar su vigencia en el hombre contemporáneo.

Imagínese que existe un manto de celofán que cubre toda la tierra junto con sus accidentes, las montañas, los rios, las rocas y lo mares. Imagínese que usted vive en ese mundo donde lo que usted percibe no es la realidad en sí sino un simulacro de esa realidad envuelta en celofán.

Ahora suponga que esa simulación plastificada es en realidad un programa de ordenador que alguien creó para engañar sus sentidos y que usted creyera vivir en la realidad cuando en realidad está usted viviendo en una realidad empaquetada.

Ya está usted en Matrix, en la matriz del mundo virtual.

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El manto terrestre de Remedios Varó

En este cuadro de la pintora surealista Remedios Varó podemos contemplar precisamente esta idea: en una torre un grupo de mujeres tejen continuamente un manto que cubre la tierra a las órdenes de una especie de monje que dirige sus actividades. El manto simplemente se desliza por los bordes de la torre y abarca toda la tierra.

Pero el manto tiene desgarros, descosidos, fisuras y orificios y es precisamente a través de ellos como algunas personas tienen acceso a la realidad-real siempre de un modo fragmentario o accidental.

La idea de que vivimos en un mundo simulado es tan antigua como la humanidad y en cierto modo Matrix es una versión moderna del mito de la caverna de Platón sobre el que hablé en un post anterior dedicado a Roger Penrose y que titulé “De sombras y asombros”. La idea original de Platón es que:

“sólo percibimos sombras, reflejos de la realidad, lo que percibimos no sería la realidad en sí sino proyecciones de un mundo, el de los Absolutos o Universales- que no podemos observar directamente y que contiene no pocos de los enigmas entre lo que llamamos conciencia y su relación con el mundo sensible, computable por la ciencia”.

Dicho de otra forma: la idea de Matrix y la idea de ese mundo platónico del que sólo percibimos sus sombras o reflejos es la misma idea.

Y para Platón la realidad-real es un mundo primario donde habitan las formas perfectas, los Absolutos. En Matrix lo que intuimos es que en realidad la realidad-real es el lugar donde habita la Verdad.

La novedad de la pelicula es que  ese mundo virtual está creado artificialmente por una especie de raza de vigilantes que aparecen como una red de mafiosos que cuidan y vigilan que nadie entre o salga de la matrix donde vivimos esclavizados y automatizados, atrapados por una especie de coerción militarizada que básicamente es una coerción mental, se trataria de una coerción que afectaría a nuestra percepción sobre la realidad.

Existe, sin embargo, un grupo de personas -hackers en realidad- que lo han conseguido y que viajan en una especie de nave desde la que pueden recrear el ambiente de Matrix a través del mismo juego que sus oponentes: con programas de ordenador. De manera que existe quien puede entrar y salir a voluntad de Matrix y que representan una especie de facción o resistencia disidente frente al dominio de los vigilantes. Este grupo de disidentes tienen además aliados en la propia Matrix como el personaje enternecedor de Oráculo, una matrona negra que conoce de antemano el futuro y sabe que es lo que Neo, el protagonista, hará antes de que él mismo lo sepa y que plantea un problema filosófico fundamental: ¿hasta que punto somos libres?¿estamos determinados o existe la libre elección? que nos lleva a la eterna paradoja respecto a Dios, ¿si Dios sabe qué vamos a hacer por qué no detiene el Mal?

La idea fuerza que extraje de este momento glorioso de la pelicula donde ella profetiza a Neo que no es el Elegido, es que el libre albedrío no es la posibilidad de elegir qué haremos sino que “aprés coup” de haber elegido algo nos planteemos por qué elegimos lo que elegimos.

El libre albedrío no consiste en elegir qué queremos hacer sino en averiguar por qué lo quisimos.

Y es precisamente la predicción de que no es el Elegido la que le lleva a darse cuenta de que lo es.

Ante la pregunta qué hacer, o qué elegir, Oráculo nos muestra la cara oculta de nuestras decisiones y el propósito de la vida de cada cual a través de la paradoja zen:

Ya sabes lo que harás: has venido al mundo para saber por qué lo hiciste.

O lo que es lo mismo el libre albedrio es en Matrix otra ilusión.

Que es lo mismo que decir que el propósito de la vida está en averiguar ese propósito. En ese dilema se debate Neo que ha sido identificado por Morfeo como El Elegido, aunque él no sabe a a qué atenerse  y tiene muchas dudas sobre esa misión en la que Morfeo cree ciegamente.

Las reminiscencias religiosas, históricas y míticas recorren transversalmente varias civilizaciones, existen en la pelicula elementos judaicos  (las dudas de Neo sobre su misión), oraculares procedentes de la función délfica griega, la misma figura del Redentor o Mesias anunciado procedente de las religiones monoteistas, la figura del  Gran Arquitecto que procede de la masoneria y la idea de renacimiento-resurrección que se encuentra latente en determinadas imágenes donde las personas son guardadas en una especie de incubadoras cuando pasan desde Matrix hasta el mundo real. Todo parece indicar que este tránsito no es fácil sino que requiere una elección previa (tomar una cápsula azul o una cápsula roja) y un periodo de incubación que recrea el nacimiento de un nuevo ser.

La mayor parte de las personas optan por quedarse en Matrix donde tienen algunos placeres compensatorios (la alusión a la comida es constante en la pelicula) y de aquellas que optaron por vivir en el mundo real; tambien existen traidores que tratan de pactar con los guardianes para vender a Morfeo que es el único que tiene en su poder las claves para acceder a Sion.

Al parecer Sion -otro nombre de resonancias biblicas- es la tierra prometida de la humanidad y que se encuentra en el centro de la tierra, Sion ha de ser preservado de Matrix puesto que es el ultimo reducto que puede dar garantias a los disidentes de que existe un núcleo de resistencia que no se encuentra entre los accesos directos de Matrix y sus guardianes.

Sion ha de ser preservado con el sacrificio si fuere menester de todos los humanos que optaron por vivir en la realidad y que son ahora activistas en contra de Matrix.

Los guardianes al parecer tambien tienen sus razones para ser o parecer tan malos, al decir de uno de ellos:

“Al principio Matrix fue creada para hacer al hombre feliz, pero no fue posible, la estupidez del género humano provocó el abandono de cosechas y hambrunas generalizadas, desórdenes que amenazaron con hacer sucumbir a la humanidad entera”.

Una alusión al mito del Jardin del Edén que viene a redundar en la idea de que Dios castigó al hombre por alguna razón derivada de su vanidad o de la corrupción. Hubo que poner límites a los hombres para hacer de las comunidades lugares laboriosos y seguros para el colectivo humano lo que dió lugar seguramente a la primera aparición de tabúes y prohibiciones. Algo desde entonces pasó a ser ilegal y Matrix parece que se ocupó de disminuir las  potencialidades psíquicas y sus inmensos poderes destinando grandes recursos a la obstaculización de las pulsiones individuales. Una verdadera alegoría del nacimiento del inconsciente y de la represión psicológica.

Matrix plantea la idea de que el hombre tiene capacidades insospechadas que sólo pueden llegar a evaluarse saliendo de Matrix. existirian asi duplicados de cada persona y de cada subjetividad uno en cada mundo, una reducida a la precariedad -los estados de conciencia ordinaria- y otro estado multipotencial donde los que optaron por la cápsula roja pueden aprender casi sin límites cualquier cosa trasplantando estos aprendizajes desde el ordenador. Matrix invoca de este modo un hombre posthumano mitad maquina y mitad humano tal y como se imaginan algunos profetas de la nueva era como Raymond Kurzweil con inmensos poderes mentales.

Aunque la película es bastante pesimista con el Mal que parece sobrevivirá tanto a Matrix como al mundo real, tampoco parece que podamos aspirar a la inmortalidad, aunque tal y como nos dice Morfeo en la pelicula: morirse en Matrix no es lo mismo que morir en el mundo real, al fin y al cabo para que el cuerpo muera ha de morir la mente y nos deja con la ambigüedad de saber si realmente la mente muere en el mundo real o solo en Matrix.

Dejando aparte los tópicos necesarios para hacer de esta pelicula un producto comercial creo que se trata de una trilogía muy interesante y que vale la pena ver, no tanto para plantearse si existe un mundo real que no podemos ver como si no existirá una amputación humana al sentido de la Totalidad, concretamente me refiero a la parte femenina o emocional de nuestra personalidad que considero una reserva espiritual del mundo, si es que alguna vez las mujeres se convencen de ello y pasan a la acción.

Pero hemos de ser pacientes al fin y al cabo llevamos 50.000 años de hegemonia cognitiva y solo unos 50 años de feminismo privilegiado. El camino es largo porque esa parte femenina amputada no es la Verdad en el sentido de Matrix sino la mitad de la Verdad, pero sin desvelarla no podremos conjugar los opuestos que definen lo humano. Lo cognitivo y lo emocional han de volver a fundirse y renacerá un hombre nuevo tal que en Matrix.

El peligro naturalmente está en que las mujeres -a su vez- tambien han interiorizado esos valores cognitivos y masculinos y será dificil convencerlas para equilibrar la balanza, de hecho sigue siendo más fácil para un hombre ser femenino que para una mujer conectar con su parte femenina.

Pero mientras llegamos a eso la pelicula nos adelanta la receta infalible: el amor entre Neo y Trinity parece ser la unica posibilidad de redención para el hombre, fuera de Matrix claro.

Una buena web sobre la filosofia en Matrix

Psicoterapia, adaptación y cambio

Sin tiempo y sin deseo

W. Bion

¿Cual es el objetivo de una psicoterapia?

Esa es la pregunta que nos hemos planteado hoy como debate de fondo durante la sesión clinica donde se presentó el caso de un joven, víctima de un atraco y que presentaba un TEPT (trastorno por estrés postraumatico), con los consiguientes sintomas de flash backs, pensamientos intrusivos, sueños acerca del trauma, afecto disfórico y ansioso y la conocidas estrategias de evitación.

Probablemente son precisamente estas estrategias de evitación las que más preocupan a los profesionales y las que menos preocupan a las víctimas  de un trauma.

A nosotros nos preocupan porque sabemos que la evitación suele extenderse como un mancha de aceite en la conducta del traumatizado dando lugar a complicaciones psiquiátricas a largo plazo mientras que al paciente lo que le preocupa es el afrontamiento de sus temores que no puede enfrentar sino a costa de una reactivación de la ansiedad que trata -como es lógico- de evitar a toda costa.

Pero hay otro factor que opera de forma silenciosa modulando este malentendido entre pacientes y terapeutas, un factor a mi juicio fundamental. Me refiero a la presión social para que el paciente vuelva a su statu quo, a la situación previa al trauma.

En este caso el paciente era un empleado de una gasolinera e incluyó como es natural su lugar de trabajo en el centro de su conducta de evitación, de su fobia.

Se trata de algo bastante frecuente en la práctica, ¿qué hacer con las personas que desarrollan una fobia a su trabajo o lugar de trabajo despues de haber sido víctimas de un trauma acaecido en él?

O más allá de un concepto utilitarista, la pregunta seria ésta: ¿En qué consiste curar a estos pacientes? ¿Se trataría de hacerles volver a su lugar de trabajo por encima de cualquier otra consideración?

¿Debe el terapeuta marcarse este objetivo de máximos prácticos?

¿No estaremos propiciando beneficios secundarios si somos demasiado permisivos?

Es algo que nos preguntamos casi a diario aquellos que tratamos pacientes que han sido -o se han sentido víctimas- de un trauma vinculado a su trabajo o a su ambiente de trabajo, sea un atraco como en este caso o una situación de acoso subjetivo, probablemente una queja, hoy, de lo más frecuente.

El terapeuta se mueve -como el paciente- en las aguas de la indefensión, por una parte sabe que volver al trabajo es una prueba de curación y sabe tambien que no volver, eludir o retrasar la vuelta al trabajo es una prueba de evitación.

Al mismo tiempo ha de mantener la neutralidad para no alinearse con el orden social que trata de reintegrar al paciente a toda costa a su lugar de trabajo empezando por los empresarios que en algunos casos presionan directamente sobre sus empleados para que abandonen su situación de baja laboral, por otro lado con los inspectores laborales que operan a través de la conocida estrategia de la sospecha y por otro lado con la yatrogenia acumulada que todo este estado de cosas induce en los pacientes que además de sentirse victimas de un atraco (en este caso) siguen siendo victimizados por otro tipo de personas bienintencionadas y cercanas, en otros casos -como corresponde a su función- en inquisitoriales represores: familia, amigos, empresarios e inspectores parecen haberse confabulado para “fastidiar” al paciente que llega asi a paranoidizar todas sus relaciones añadiendo nueva patologia a la que se produjo por el trauma mismo.

Naturalmente la labor de un terapeuta – en estas circunstancias- está destinada al fracaso pues el paciente acabará sintiendo -en un momento u otro de su evolución- que el profesional no está de su lado y terminará por abandonarle o buscarse otro -más comprensivo- que al menos no le induzca a afrontar sus temores. Es muy probable que el paciente termine buscando un abogado defensor -que por obligación-  defenderá los intereses de su cliente aun a sabiendas de que  no tiene razón. Naturalmente el abogado no defenderá la salud del paciente ni los juzgados son lugares donde haya que ir a buscarla.

¿Debemos los terapeutas convertirnos en abogados defensores de los pacientes y de sus intereses?

Estas son algunas de  las reflexiones que nos han entretenido esta mañana a propósito del caso del joven atracado y que plantean temas de mucho calado en la relación médico-paciente o más genéricamente terapeuta-paciente. Lo que nos obliga  a plantearnos en qué consiste esta relación, de qué esta hecha y qué reglas la gobiernan.

Existen dos acepciones de psicoterapia, una blanda y otra dura. La acepción blanda es la que practican la mayor parte de los terapeutas cognitivo-conductuales y consecuentemente aquellos que ejercen su actividad profesional en la sanidad publica, se trata de terapias destinadas a conseguir una adaptación rápida del paciente a su entorno, una mejoria de sus sintomas destinada a modificar sus cogniciones y conductas y de restablecer el orden perdido. Este tipo de terapias enfatizan el término adaptación sobre el paradigma de cambio.

La acepción dura hace equivaler los paradigmas de curación y de misticismo en un mismp objetivo, no se preocupan tanto de la adaptación sino del cambio. No hay que olvidar que el misticismo tiene su origen en la contemplación del dolor y sufrimiento humanos y no equivale linealmente al término “religión”. Asi hay quien ha considerado al psicoanálisis como la ultima versión zen de corte occidental y en cierto modo asi es si tenemos en cuenta la ausencia de tecnologias espirituales en nuestro entorno. De lo que se trata en el caso de psicoterapìas duras es de aprovechar el rebufo de la experiencia traumática para cambiar.

¿Qué es lo que se pretende cambiar?

Naturalmente lo que se pretende en una psicoterapia de máximos no es conseguir restablecer al traumatizado a su trabajo anterior sino conseguir que se comprometa consigo mismo, que pierda tiempo en escarbar hacia dentro de su propia subjetividad y que decida “sin tiempo ni deseo” lo que le parece mejor para sí mismo. Lo que una psicoterapia de este tipo perseguiría es un cambio en el nivel de conciencia que permitiera al paciente profundizar sobre su deseo y acceder a esa parte desconocida de sí mismo para casi cualquier persona corriente. De lo que se trata es de encontrar la verdad de cada cual una vez se ha desbrozado el campo cognitivo de ideas de venganza, de victimización o de ira.

La enfermedad y el sufrimiento son verdaderas oportunidades para el cambio y por eso la psicoterapia puede ser considerada una herramienta espiritual.

Y el cambio es deseable pues es el cambio el que diluye o disuelve el sufrimiento, incluso aquel que como en este caso deja una marca de por vida.

De lo que se trata es de acercarse a la Totalidad de la experiencia y abandonar la subjetividad del Yo y sus ilusiones enmascaradas trás los síntomas. Un camino que desde las tradiciones místicas han llamado de muchas maneras: el Tao o Dios, Jung llamó individuación, Freud cura analitica y yo prefiero llamarla reecuentro con el Ser o con la Verdad.

Lo cierto es que en el caso del empleado traumatizado de la gasolinera, es muy poco probable que se planteara una demanda así, que en todo caso, requiere una cierta elevación de perspectiva o de desarrollo de la conciencia individual. En realidad los pacientes que sufren por circunstancias de este tipo lo que buscan es un alivio rápido y sintomático de sus molestias pero ignoran que es precisamente por eso por lo que su evolución en gran parte de los casos va a ser necesariamente tórpida porque van a enfrentarse con las contradicciones del sistema y las contradicciones de su propia demanda.

Y en el medio de todo este dilema sigue sobrevolando la exigencia de volver cuanto antes al trabajo.

Terminar en los juzgados es seguramente el destino de todos aquellos que han llegado a identificarse con su estatuto de víctima y se consideran con razón o sin ella maltratados por el sistema sanitario publico. Pese a todo el terapeuta debe mantener la neutralidad de su juicio y no ponerse de parte del paciente (como haria un abogado) ni en su contra (como haria un inspector).

El terapeuta es un guia hacia la verdad, esa es su función. Y el andamiaje de la verdad suele ser una creencia. Una creencia equivocada o falsa que se confronta precisamente en el trauma.

En una terapia hay que abordar necesariamente tanto el tema de las creencias como las emociones, sin tocarlas no conseguiremos nunca curar en el sentido más duro de la palabra a nadie.

Siendo prácticos, la pregunta que haría a continuación es la siguiente. ¿Cual es la creencia que ha dado paso al TEPT, qué le ha abierto la puerta, qué ha facilitado esa evolución maligna en este caso (el paciente lleva ya dos años de baja tras el asalto).

No hay más remedio que revisar la personalidad previa, la personalidad premórbida, ¿era el paciente un evitador en algun otro aspecto de su vida social? Esta pregunta nos lleva de bruces hacia creencias acerca de si mismo que pueden explorarse a través de la historia clinica en sus relaciones afectivas, sexuales o en sus actividades sociales.

¿Y qué nos vamos a encontrar ahi?

Pues una clave: el paciente (si hubiera sido explorado) de forma retrospectiva nos hubiera brindado más de un ejemplo de como ya desde pequeño se habituó a utilizar la evitación cada vez que iba a ser puesto a prueba. El terapeuta que le trató obvió estos antecedentes y se volcó en conseguir extinguir su respuesta ansiosa a través de los ya conocidos ejercicios de jerarquización de las imágenes generadoras de ansiedad y la obligatoriedad de exponerse progresivamente a los temores que le abrumaban.

El resultado fue que el paciente no se reintegró a su trabajo y abandonó al terapeuta despues de haber conseguido cierta compensación en su estado residual.

¿Qué hemos aprendido de este caso?

Resulta muy dificil mantener la neutralidad terapéutica en entornos públicos, con pacientes con creencias mágicas -que eluden el compromiso- con respecto a su mejoría y con psicólogos que pretenden aplicar la “ciencia” de forma descarnada, sin plantearse siquiera qué es una psicoterapia y para qué sirve.

El paciente lo entendió mejor que nadie, dejó el tratamiento cuando consiguió decidir que ya no iba a volver al trabajo, es decir utilizó la evitación para su propio descargo, se vengó asi de su jefe (al que odiaba) y consiguió lo que pretendía: mantenerse alejado del foco de su trauma, es muy posible que nunca más tenga la oportunidad de resolver y afrontar sus temores.

No quiero decir con esto que las técnicas cognitivo-conductuales sean inútiles sino que en la mayor parte de los casos (como este lo suficientemente grave) son insuficientes y sobre todo: no ayudan a salir de la contradicción en la que se encuentra empantanada la relación terapeuta-paciente sino que la refuerzan.

Porque el paciente no puede dejar de ver al terapeuta como un aliado de la administración y sabe que está apremiado por el tiempo. A su vez el terapeuta no puede dejar de ver al paciente como alguien que de alguna manera hace trampas movido por la pereza y la desidia cuando no movido por la venganza o la neurosis de renta.

Y lo peor: las dos cosas pueden ser verdad y además ser verdad simultáneamente: de ahi la paradoja.

El resultado de todo este desencuentro es que el paciente cada vez estará más airado, desconfiado, receloso y aislado. Y el terapeuta cada vez más preocupado y desvalido.

En mi opinión se abusa demasiado de las técnicas cognitivo-conductuales (más conductuales que cognitivas) como en este caso que creo se hubiera beneficiado mas de una terapia comprensiva, humanística: un enfoque mucho más tolerante y focalizado en la palabra, al menos en un primer tiempo a fin de fortalecer la alianza terapeutica.

Es verdad que los temores no se resuelven si no se confrontan, pero no todos los temores son iguales aunque los diagnósticos puedan ser los mismos. Bajo la etiqueta de TEPT pueden encontrarse acontecimientos de muy distinta naturaleza que han dejado huellas distintas según las personas y su vulnerabilidad pero tambien en razón de la propia magnitud, intensidad y cualidad del suceso y por el contrario bajo la etiqueta de “trastorno adaptativo” pueden refugiarse eventos de mayor magnitud que no dejaron una huella traumática.

Concretamente en este caso la escena que marcó el acontecimiento fue la tremenda paliza que recibió el padre de la victima -verdadera victima en cuanto al daño recibido que curiosamente no desarrolló TEPT- fortaleciendo la idea de que presenciar abusos, maltrato o palizas a alguien tiene un mayor efecto traumático que recibirlas uno mismo tal y como ya Freud adelantó en su ensayo “Pegan a un niño“.

Muy probablemente sucede porque el desvalimiento es mayor en la contemplación de la escena en la que la victima tiene que confrontarse directamente con su impotencia, más tarde con su culpa y más allá con la ira.

La culpa en estos casos es de tal magnitud que la víctima a veces se pone en el lugar del agredido o del que resultó peor parado en la contienda.

¿Culpa de qué podria preguntarse ahora?

La culpa procede de la creencia titánica de que somos omnipotentes, el trauma nos confronta con nuestra vulnerabilidad y nos pone en nuestro sitio, en la realidad terrible de nuestra incompetencia a la hora de confrontarnos con la violencia de otros. En realidad este muchacho reaccionó como todos hubiéramos hecho en su caso: tratando de protegerse de los golpes y renunciando a enfrentarse a sus agresores que en número superior y a juzgar por la violencia empleada no iban a ceder en su empeño de llevarse todo el dinero que pudieran y para ello utilizaron la intimidación a fin de inmovilizar a sus oponentes.

Todo parece indicar que lo que es intolerable para los humanos es la renuncia al control y que su pérdida traumática induce trastornos mentales persistentes y graves. Siempre será mejor recibir una paliza que contemplarla en otros con esa sensación de que “hubieramos podido hacer algo más para evitarlo”, en esencia ese es el sufrimiento del superviviente y tambien de aquellos en los que la contemplación de la violencia constituía una experiencia repetida y crónica.

Y este es precisamente el paradigma en el que se mueven las psicoterapias duras: el aprender a desapegarse de la necesidad de control y dejarse fluir.

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Movimiento y forma se oponen en la mente y es necesario que el sujeto abandone su necesidad de construirse seguridades basadas en la inmovilidad, en la congelación de las formas.

Una experiencia de este tipo nos cambia la vida, ya nada volverá a ser como antes, es inútil ponerse como objetivo la recuperación del estado anterior, pero esta bifurcación tiene dos caminos; uno es el de perder la confianza en la humanidad entera, el advertir que vivimos en un entorno inseguro, amenazante, hostil y no fiable, el otro camino es el de darse cuenta de que vivimos en una ilusoria sensación de control, de filtraje egoista del azar, pegoteados a una ingenua mirada que tiende a evitar los conflictos y los problemas en una especie de adagio que dice asi “ojos que no ven corazón que no siente”. O a esa convicción de invulnerabilidad que nos envuelve a los humanos hasta que la desgracia irrumpe un dia y nos obliga a modificar nuestras convicciones.

Lo que aprendimos como terapeutas es que sin neutralidad no hay terapia sino adoctrinamiento.

Personalmente lo mejor de la sesión fue la sensación que percibí en el terapeuta-expositor del caso de desvalimiento y confusión, una atmósfera de impredictibilidad e incertidumbre recorrió hoy la sala de juntas.

Y es asi como se aprende: las certezas cognitivo-conductuales sirven para conjurar las angustias del terapeuta pero como este caso demostró no sirven para propiciar el cambio ni para modificar o moldear la expectativa del paciente.

El cambio pasó por encima del terapeuta y probablemente tambien del discernimiento del propio paciente, simplemente se impuso.

La angustia gödeliana

godel

No puede ser expresado con palabras, no puede ser expresado sin palabras

Koan zen

No estoy seguro de haber comprendido bien las ideas de Kurt Gödel a pesar de haberlas leido en esta web, una de las mejores acerca de Gödel en castellano pero de lo que estoy seguro es de que deseaba desear entenderle desde hace mucho tiempo. El deseo de entenderle a secas se produjo durante uno de esos congresos convencionales de Psiquiatria donde se habla de lo que ya está hablado y es bien sabido y donde uno no termina de apresar ninguna idea nueva a pesar de la categoria de los participantes en ese tipo de encuentros.

Fue en Barcelona durante un Congreso llamado “Controversias” donde se habló esta vez del suicidio, una conducta humana que se encuentra -por incomprensible- en el centro del interés de todos los grandes pensadores de todos los tiempos y que algunos han bautizado como el problema filosófico fundamental de la existencia humana. Escuchaba creo a uno de los oradores empeñados en alcanzar alguna fórmula de predicción respecto a las conductas suicidas cuando sentí que debia saber algo sobre Gödel, fue asi como salí del aula y me dirigí hacia uno de los ordenadores que en el hotel tenian acceso gratuito a Internet.

Fue asi como deseé escribir este post. Ya no se trataba de un metadeseo sino de un deseo de carne y hueso.

Lo que yo sabía hasta ese momento de Gödel era cultura general y podria resumirse en una idea: Gödel era a la lógica matemática lo mismo que Einstein a la fisica, el que revolucionó nuestros sistemas de pensamiento procedentes de la dualidad mecanicista. Pero me encontré despues de leer aquella web (que mas arriba recomendé) que aunque las ideas y teoremas de Gödel parecen muy dificiles de entender para una persona que no sabe nada de lógica-matemática como yo, son, sin embargo, muy intuitivos, de manera que constaté que yo ya sabía lo que queria decir Gödel antes de leer las ideas de Gödel, es como si en mi hubiera una especie de metaconocimiento capaz de traducir o intuir ideas formuladas hace mucho tiempo aunque vistas desde otro lado, en mi caso desde el lado de mi interés: la filosofia de la mente.

Dicho de otra forma: yo conocía las aplicaciones prácticas de los teoremas de Gödel sin saber nada de las demostraciones de Gödel ni por supuesto de los caminos que le habian llevado a sus demostraciones. De manera que trataré en este post de traer a mis lectores algunas buenas ideas y que en mi opinión tienen aplicaciones practicas inmediatas para los médicos, los psicólogos y los psiquiatras. Para todos aquellos con intereses en lo mental, en suma.

Para comprender a Gödel es necesario hacerse una pregunta previa, es ésta: ¿Podrá la ciencia dar una explicación a todos los dilemas que se plantea la existencia humana? ¿Podrá encontrar una solución para enfermedades como la esquizofrenia, el Alzheimer, el cáncer? ¿Es nuestro desconocimiento el culpable de que estas enfermedades sean hoy por hoy incurables o hay algo más, algo intangible que se nos escurre entre los dedos? ¿Podremos algun dia demostrar a través del metodo cientifico la verdad? ¿Es la verdad accesible al conocimiento humano?

Lo que dice Gödel es que no, al menos desde dentro de las reglas de un sistema formal. Una mala noticia que se opone frontalmente a la idea que sostuvimos mientras pensábamos que el universo era como una maquinaria de relojeria a la que había que descomponer en trozos para analizar sus mecanismos y sus reglas. La ciencia ha vivido durante el siglo XIX y XX con la ilusión de que poco a poco y a medida de que fuéramos acopiando conocimiento y amontonando datos llegaria un momento en que seríamos capaces de desvelar los secretos que la naturaleza aun nos oculta.

No es raro pues que los matemáticos y los lógicos del XIX y XX se hayan dedicado a modelizar un mundo predecible sujeto a reglas cientificas en el abstracto lenguaje de la matemática dispuesto a tal fin. Una teoria sobre el conocimiento que fuera aplicable a cualquier clase de conocimiento: a eso se dedicó por ejemplo Bertrand Russell junto a Albert Whitehead que iniciaron la enorme tarea de formalizar el pensamiento a través de las matemáticas, cosa que hicieron en su obra “Principia Mathematica”. Para entonces Russell ya habia descubierto su celebre paradoja y habia encontrado una solución para ella. Para refrescar las ideas sobre qué es la paradoja de Russell, baste seguir este argumento russeliano.

Supongamos un pueblo donde existe un barbero que solo afeita a aquellos que no pueden afeitarse a si mismos.

Esta formulación divide el pueblo de dos conjuntos o clases de personas:

Conjunto A= [aquellos que se afeitan a si mismos]

Conjunto B=[aquellos que no pueden afeitarse a si mismos]

La pregunta de Russell es ésta: ¿A qué conjunto de personas pertenece el barbero?

Russell descubrió en este momento una clave lógica omnipresente en el lenguaje y el pensamiento humano: la autoreferencia.

La idea de Russell es que el barbero no puede pertenecer ni a un conjunto ni al otro, puesto que es él el que afeita. El barbero asi definido por la proposición formal inicial es autoreferente desde el punto de vista lógico, el afeitado se refiere a si mismo (al barbero), no puede por tanto pertenecer ni a un conjunto ni al otro, es necesario construir un metaconjunto que de cabida al barbero y que incluya en sí a los otros dos. Los objetos autoreferentes comparten una caracteristica común: no pueden ser clasificados pues no forman parte de las clases que ellos mismos contribuyen a disociar. Se trata de un artefacto que es en realidad un efecto secundario del pensamiento dual, del pensamiento categórico.

Nuestro cerebro en realidad está diseñado para operar de este modo, a través de dualidades, de opuestos, de categorias cerradas que se oponen unas a otras. No solo nuestro sistema conceptual (pensamiento) opera de este modo sino que nuestro aparato perceptual está diseñado para apresar la realidad a trozos, sin embargo no existe evidencia alguna de que la realidad sea en realidad tan fraccionaria sino que es evidente que se trata del efecto de nuestro sistema conceptual-perceptual y que necesitamos un organo de síntesis al que llamamos Yo que recomponga el puzzle que los sentidos y nuestro pensamiento disociaron en un primer tiempo.

Fue entonces cuando llegó  Gödel, gran amigo y confidente de Einstein quien emergió con sus celebres teoremas que iban a echar por tierra los fundamentos de Russell y Whitehead y de paso a la idea de que la ciencia pronto o tarde iba a alumbrar todos y cada uno de los misterios que abruman a la humanidad.

En suma los teoremas de Gödel pueden resumirse en estas ideas:

  • Que la verdad y la demostrabilidad son conceptos distintos, y que pueden existir verdades que sean indemostrables, la verdad es siempre más potente que la demostrabilidad. Hay una via hacia la verdad que no tiene que ver con el pensamiento y la deducción. O dicho de una forma gödeliana: hay proposiciones cuya verdad/falsedad son indemostrables. La verdad es una metacategoría de la demostrabilidad.
  • Si recordamos ahora lo que hizo Russell: añadir un nuevo conjunto que diera cabida a los dos conjuntos de habitantes del pueblo del barbero entenderemos que una de las formas de resolver estos problemas de impredictibilidad de un sistema es aumentar su complejidad, añadir una caja más que pueda hacer de envoltorio a la caja mas pequeña que contiene los zapatos. Pero he aqui que Gödel dice: cada nueva proposicion y axioma que se añada no hará sino aumentar el numero de contradicciones y paradojas. Dicho en palabras del propio Gödel a través de su teorema de la incompletud:
  • Un sistema coherente es necesariamente incompleto y un sistema completo es necesariamente incoherente.
  • Y también a modo de recapitulación: todo sistema de formulaciones axiomáticas y consistentes contiene proposiciones de incertidumbre.

Las consecuencias que para la ciencia tienen semejantes hallazgos son bien obvias: no es posible esperar que a través del pensamiento racional podamos penetrar en todos y cada uno de los secretos de la naturaleza. La masa critica de nuestros conocimientos cientificos está a punto de alcanzarse y aun no hemos dado con fórmulas para curar determinadas enfermedades por ejemplo ¿hay que seguir esperando o se impone un cambio de paradigma? De seguir con el paradigma determinista, lineal y mecanicista-reduccionista que propone la ciencia es muy posible que en un futuro no muy lejano la ciencia ya no pueda predecir nada. Y este es precisamente el peligro, una dirección que nos viene impuesta precisamente por la angustia gödeliana. ¿Seremos capaces de renunciar a la ilusión de conocimiento que nos viene de herencia del siglo XVIII y a través de la idea de que el mundo es un mecanismo de relojeria?

No voy a referirme a todos y cada uno de los dilemas que plantean las ideas de Gödel en sus relaciones con la neurociencia y voy a explorar una de las tradiciones más antiguas de la humanidad, me refiero al budismo zen que considero el antecedente más cercano a las ideas gödelianas y una solución espiritual a la angustia que el hombre es capaz de sentir ante el vértigo de la incertidumbre ante sus referencias conceptuales.

¿Qué es el budismo zen? ¿Qué podemos aprender nosotros los occidentales de este pensamiento sin participar de la mística que envuelve a este sistema de pensamiento?

La manera más fácil y más eficaz de explicar en qué consiste esta milenaria filosofia y su interés para las ciencias de la mente es decir – tal y como sostiene Hofstadter- que es un método para disolver, ir más allá del pensamiento dual. Pero para entender este interés es necesario preguntarse ¿por qué es tan malo el pensamiento dual o categórico? y ¿una vez superado este tipo de pensamiento qué sucede?

Es evidente que nuestra manera de clasificar el mundo tiene efectos secundarios, piensen ustedes en los siguientes pares de opuestos, salud-enfermedad, maldad-bondad, masculino-femenino, guerra-paz, honestidad-inmoralidad, etc y piensen en la cantidad de energías que consumimos tratando de acercarnos al ideal virtuoso que traemos de la infancia asi como en los recursos psicologicos que gastamos para alejar los contenidos rechazados por no hablar de algo esencial: que el mal es un invento del bien y que no podria existir virtud sin vicio, etc. Es evidente que el pensamiento categórico consume energías y nos obliga a una clasificación del mundo y de la naturaleza artificiosa que poco tiene que ver con la realidad cíclica de aquella. Es también evidente que nuestro estilo de pensamiento contiene enormes cantidades de axiomas (creencias) destinadas por tanto a la contradicción.

¿Y una vez superados estos contrarios u opuestos -tarea nada fácil- , que sucederá? Los budistas hablan de iluminación, pero ¿de qué nos sirve a nosotros los occidentales esa palabra si lo que nos interesa es la comodidad o quizá la salud? ¿Es que la iluminación nos aportará algo una vez conseguida?

Precisamente porque la comodidad no puede entenderse sin la incomodidad ni la salud sin la enfermedad. A más preocupaciones sobre la comodidad mas incomodidad y a más preocupaciones sobre la salud más enfermedad. Una preocupación prepara el terreno para su opuesto en el pensamiento dual, es inevitable. Dividir los estados humanos entre saludables y enfermizos tiene consecuencias: aumenta las enfermedades.

Los maestros zen instruyen a sus discipulos mediante algunas técnicas preñadas de paradojas como esta de aqui:

- ¿Hay alguna enseñanza que ningun maestro no enseñó nunca?- pregunto el discípulo a su maestro-.

- Si, si, la hay.

- Os ruego que me la hagaís saber.

- No es mente, no es Buda, no es un objeto.

A través de este sencillo Koan zen el maestro decepciona al discípulo (que está allí precisamente para aprender de su maestro) pero le da una pista importante acerca de la Verdad: es incognoscible y no tiene nombre, pues si se pudiera nombrar podria ser apresada por el lenguaje formal y ya no seria por tanto una enseñanza impracticable. Todo sistema de pensamiento necesita un metasistema que le contenga y un sistema no puede ser metasistema de si mismo. Todo sistema de pensamiento precisa de una referencia metasistémica que no le pertenezca formalmente. Esta idea que en la filosofía occidental -Kant-  denominó “la Cosa en sí” es ese algo que se constituye en metasistema y que contiene a todos los sistemas formales. Una de las caracteristicas de la “Cosa en si” es que no tiene nombre, ni sustancia, ni forma sino que es en sí la matriz de todas las formas, sustancias y nombres. Dicho de otra manera el mundo que percibimos es sólo el mundo fenoménico que podemos experimentar pero es seguro que existe otro mundo -numénico- que no podemos percibir salvo en ciertos estados que podemos denominar para entendernos, estados de iluminación en homenaje a los maestros zen, un lugar o estado donde desaparecen las contradicciones y seguramente los malestares y querellas humanas.

El objetivo a alcanzar a través de los koans, de las paradojas y del entrenamiento cognitivo es detener el flujo constante de la mente que bailotea en un flujo continuo haciendo metaregresiones -bucles- hasta el infinito a través del pensamiento y sus ayudantes. Es bueno retener una idea fundamental que en mi opinión enlaza a los maestros zen con las ideas de Gödel: no es posible a través del pensamiento hallar la Verdad, no es posible a través del raciocinio llegar a entender la naturaleza y sus leyes, ni por supuesto a uno mismo o a los demás objeto de la psicologia, hay un limite a ese conocimiento, un muro que no se puede atravesar sino acaso sólo saltar por encima y que no está ahi para ser instrumentalizado sino acaso sólo experimentado.

En mi opinión existen algunos estados comunes (bien conocidos por nosotros) que tienen mucho que ver con esta ruptura de la dualidad, uno es la psicosis esquizofrénica (y los estados alterados o inusuales de conciencia) y otro es el pensamiento lateral tan vinculado con los procesos creativos.

El caso de la esquizofrenia.- Es curioso que en la esquizofrenia se den espontáneamente algunos de los procesos que se encuentran pergeñados en las enseñanzas zen. Los maestros tratan de despertar el proceso en sus discípulos a través de la perplejidad. Inducir perplejidades es según los maestros zen una manera de poner en marcha el proceso, es precisamente eso lo que pretenden con el zen: proponer callejones sin salida cognitivos a las cuestiones que plantean los maestros instructores. Es tambien pertinente señalar que los  sintomas de la esquizofrenia coinciden con los estados que persiguen los maestros zen, por ejemplo inducir estados de ambivalencia, ¿no es la ambivalencia un sintoma nuclear de la esquizofrenia tal y como sostuvo Bleuler? La ambivalencia es desde luego una ruptura de la dualidad, ser bueno y malo, grosero y obediente al mismo tiempo es tarea imposible para un sujeto común que en cualquier caso puede serlo secuencialmente pero no simultáneamente. Algunos sintomas que comparten los esquizofrénicos con los discipulos zen entrenados para resolver paradojas son estos:

  • Vivencia de fragmentación (angustia gödeliana)
  • Ambivalencia.
  • Perplejidad.
  • Disminución del pegamento asociativo (debilidad asociativa)
  • Paso al acto. (Conducta en lugar de reflexión)

Otro de los sintomas nucleares de la esquizofrenia es la autoreferencia, el individuo preesquizofrénico a través de lo que Clerambault llamó “automatismo mental” se encuentra concernido por su experiencia en clave de autoreferencia, todo se refiere a él, hay conspiraciones, voces, comentarios, intenciones que le señalan. La esquizofrenia es la orgía de la autoreferencia uno de los problemas insolubles que encontraron los lógicos matemáticos cuando trataban de formalizar un sistema de conocimiento, lo que es lo mismo que decir que la averia de los esquizofrénicos es probablemente esta tendencia hacia la autoreferencia que está señalando hacia un déficit curioso en un individuo que tiene dos hemisferios cerebrales precisamente para eso: para construir un metasistema (le llamaremos Yo) que contenga y observe desde cierta elevación toda su experiencia dual o no-dual. Tanto es así que si la autoreferencia equizofrénica pudiera disolverse mediante una prótesis Yoica la esquizofrenia no existiría. El fallo o déficit de los esquizofrénicos es precisamente el de carecer de un sistema de referencia que no vuelva a recaer sobre el sistema de su pensamiento, un sistema no puede ser metasistema de si mismo.

En este sentido podria plantear esta pregunta ¿es la esquizofrenia una forma de talento -fallido- que la evolución planeó para dotar a los seres humanos de un registro distinto al pensamiento categórico-dual? Si es asi, es evidente que los esquizofrénicos, en realidad los psicóticos serian algo asi como una reserva genética capaz de comprometerse a lo largo de la evolución en proporcionar a la especie de sucesivos cambios que fueran capaces de impulsar a los humanos a un nuevo nivel de conciencia.

Eso parece suceder al menos en los creadores tan emparentados con los psicóticos al menos en lo siguiente:

El caso del pensamiento lateral.- El pensamiento lateral o divergente es el tipo de pensamiento que utilizan las personas creativas que a veces son simultáneamente psicóticas lo que induce a pensar que ambas poblaciones comparten algunas características de su tipo o manera de pensar. En mi opinión lo que comparten es el boicot que realizan ambos al pensamiento dual o categórico: viven instalados en lo que para los demás son contradicciones, paradojas o neurosis, aunque en realidad ellos no tienen esa percepción merced a su capacidad para atravesar tangencialmente (lateralmente) las antinomias y proyectarlas hacia afuera en forma de obra de arte o de creación. El creador no psicótico es aquel que no está todo el tiempo instalado en la no-dualidad sino que fluctua y mantiene un segmento de adaptación al mundo en el que vive (que es usulmente categórico y dual) y con más o menos fortuna termina por imponer su visión del mundo a través de su obra. En esta web hay un buen resumen de esta idea por lo que les dejo en manos de su autor.

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Y no quiero terminar este post sin hacer un homenaje a Escher que fue precisamente uno de esos artistas que nos dibujaron lo que pretendía decirles un poco más arriba. Este cuadro llamado “tres esferas” Escher plantea precisamente este tema de dos hemisferios, tres mundos, 1+1=3 que es falso en matemática convencional pero que se transforma en cierto cuando se juntan dos unos que no son iguales como las imágenes visuales que captamos con nuestro hemisferio izquierdo y derecho que nos permiten construir una tercera dimensión -la perspectiva o profundidad-  por ejemplo. Escher plantea en este cuadro el tema de los reflejos, cada bola refleja a su vecina, pero la superficie de la mesa tambien -a su vez- refleja a las esferas, una de las cuales refleja al pintor (Escher) que las está dibujando, en este sentido la iluminación de la que hablan los maestros zen sería algo asi como darse cuenta de que lo que percibimos en realidad no es más que el reflejo de un objeto o el reflejo de un reflejo y que en realidad todo obedece a un metasistema: el dibujante que sostiene la pluma y el papel. El todo está en la parte y cada parte es a su vez un Todo completo que es reflejo a su vez de otros reflejos y otras parte y Todos.

Luego el pensamiento dual-categórico no solo es insano sino que es además falso.