Eros y alcohol (y II)

“In vino veritas” (Proverbio latino)

La verdad es lo que le falta al sujeto para su realización (J. Lacan)

borrachos

Aquellos de ustedes que hayan leído el post anterior ya saben a estas horas que el alcohol y probablemente otras drogas son algo así como “medicaciones” naturales que transforman la consciencia humana en el sentido de dotarla de cierta irracionalidad y que tiene que ver con la expansividad de la conciencia, con un júbilo y minusvaloración de los costes que algunas personas sólo pueden hallar en contacto con la droga en sí, mientras que otros, las personas comunes pueden adentrarse en este tipo de estados de otra manera.

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Eros y alcohol (I)

Antes de que en el mundo hubiera vid o uva nuestra alma estuvo embriagada de un vino inmortal (Rumi).

botella

El mito atribuye a Dioniso la autoría del vino, el que lo dio a conocer a la humanidad a fin de procurarle esa embriaguez que todos conocemos a propósito del alcohol. En realidad un proceso de lo más natural puesto que la fermentación es uno de los destinos de la glucosa y por tanto de la fruta madura.

 

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Demasiada personalidad

El poder ya no opera a través de la restricción del deseo sino a través de la diseminación y la legitimación de todos los goces (M. Foucault)

mascara

Aquellos de ustedes que hayan leído el post anterior ya sabrán a estas horas qué es la personalidad, algo que también pueden leer aquí o aquí. De manera que no voy a volver a definir qué cosa es la personalidad sino para recordar que los trastornos de personalidad no son exactamente enfermedades mentales clásicas: no son depresiones, ni manías, ni esquizofrenias, ni psicosis, ni obsesiones-compulsiones y a pesar de ello en los que padecen uno de estos trastornos es posible hablar de un “cómo si”.

 

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Psicoanálisis y neurociencia

maquina

Cuando yo era estudiante de medicina se decía que entre lo psíquico y lo somático existia como una grieta, una especie de agujero que recibía el nombre de “hiato órgano-psiquico”. Lo cierto es que hoy ya nadie habla del citado agujero y todo el mundo da por cierto que mente y cuerpo se comunican con un flujo bidireccional que no encierra ningún misterio.

Pero lo cierto es que si es un misterio, nada menos que representa el gran misterio, una versión más o menos oculta del problema dificil de la neurociencia.

 

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