La sexualidad histérica

magritte

La neurosis no es una enfermedad sino una organización pulsional. Un continente donde se habla un idioma que se llama “histeria”. Además existen otros dos dialectos, “el  obsesivo-compulsivo” y “la angustia”. El eje sobre el que pivotan todos estos desarrollos es la histeria.

La histeria es la organización madre de toda organización neurótica.

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¿Qué es la histeria? (II): la neoconversión

La fibromialgia ha venido a ser la heredera de la neurosis histérica en la medicina postmoderna (Angeles Sanchez)

ordinaria

Terminé el post anterior preguntándome donde habían ido a parar los casos de conversión histérica tan frecuentes en la clínica del siglo XIX y XX. Es el momento ahora de decir que esos casos se han transformado en otra cosa: en somatizaciones o -como se llaman ahora- en trastornos somatomorfos, una palabra feísima que trata de ocultar su parentesco con la vieja histeria y que no ha aportado nada a la comprensión de una de las más frecuentes patologías de nuestro tiempo: la fibromialgia/sindrome de fatiga crónica.

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La muerte de la histeria

La histeria es una enfermedad que nunca ha sido ni podrá ser definida (Ch. Lasègue)

La histeria es una enfermedad que nunca ha sido ni podrá ser descrita por un ….médico (L. Israel)

portadalibroProteus es una deidad marina mitológica griega que se caracteriza por adoptar múltiples formas en sus apariciones a los hombres, tal y como sucede en la Odisea. De ahí viene la palabra “proteiforme” que significa adquirir múltiples formas, algo que sin duda está relacionado con el oficio de histrión y con los disfraces y máscaras con que los individuos protegen su verdadera identidad.

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Enfermedades y no-enfermedades

Amordemadre

Richard Smith es un médico, editor de revistas y buen conocedor de las patologías médicas y sus correlatos culturales a quien debemos el concepto de no-enfermedad.

Se trata de un concepto difícil de pillar si no eres medico: significa que ciertas enfermedades no son entidades naturales sino más bien aprendizajes anómalos que llevamos a cabo en nuestra familia, en el colegio o a través de ciertas influencias culturales que no tienen traducción biológica. Se trata de esa enfermedades a las que no podemos meter el dedo, por carecer de desordenes objetivos que puedan objetivarlas y que aparecen y desaparecen siguiendo una patoplastia que bien podríamos llamar sociocultural.

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