El seminario de ayer dictado en el Consorcio Hospitalario de Castellón a cargo de Vanesa Ferreres y acerca del show de Truman.
¿Qué es la realidad?
¿Hay grados de humanidad?
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El seminario de ayer dictado en el Consorcio Hospitalario de Castellón a cargo de Vanesa Ferreres y acerca del show de Truman.
¿Qué es la realidad?
¿Hay grados de humanidad?
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No cabe duda de que nosotros, los seres vivos somos una amalgama de genes procedentes de largas estirpes anteriores que tienen su propia historia. Genes que compiten entre sí por manifestarse o silenciarse y en pasar desapercibidos para la función evolutiva de descarte que lleva a cabo la evolución a fin de manifestarse en los organismos vivos y que pugnan por replicarse a sí mismos a traves de las generaciones.
Lo interesante de la genética cerebral es la abundancia de genes representados en ella: se calcula que cerca del 80 % de nuestros genes tienen expresión en el cerebro. Otra cuestión interesante de la genética de los trastornos mentales es que hasta el momento no se han encontrado él o los genes implicados en cada una de las enfermedades mentales que clinicamente hemos sido capaces de identificar y clasificar.
Sabemos que las enfermedades mentales no siguen una herencia mendeliana, es decir no responden a un solo gen. La idea que defienden casi todos los especialistas en este tema es que las enfermedades mentales son poligénicas, estarian causadas por varios genes operando a la vez, lo que aumenta su complejidad en esa infructuosa -hasta el momento- búsqueda de genes candidatos.
Lo cierto es que si descontamos al COMT, (el gen que sintetiza un enzima que degrada las catecolaminas) el resto de genes han sido ya descartados como causales en las grandes enfermedades mentales tales como la esquizofrenia. Sin embargo y contradictoriamente con esta idea de “genes-trastornos” el COMT se encuentra presente en todas las enfermedades mentales. Es como si representara una sopa primigenia que se encuentra en todos y cada uno de los trastornos mentales conocidos.
Lo que nos lleva a volver a valorar una antigua idea politicamente incorrecta. ¿Y si las enfermedades mentales fueran todas la misma enfermedad con distintas manifestaciones? Esta es la teoria que al menos en la psicosis tuvo una cierta aceptación a finales del siglo XIX y principios del XX. Se la llamó la teoria de la psicosis única.
No voy a volver sobre la teoria que defendiera Griesinger sino para llamar la atención sobre una cuestión clinica de relevancia. Sea o no cierta la idea de que existe una única psicosis, lo cierto es que los síntomas psiquiátricos no son entidades discontinuas. Es decir no hay saltos entre unos síntomas y otros sino continuidades. El pensamiento normal y el pensamiento psicótico por ejemplo no representan entidades o modos de pensamiento separados y autónomos, sino que podemos encontranos incluso con alucinaciones auditivas -un sintoma que siempre se consideró representativo de la esquizofrenia- en personas normales tal y como ya conté en este post a partir de una reciente investigación epidemiológica sobre el tema.
Y lo mismo sucede con los rasgos de personalidad, no se es o no se es perfeccionista (Si/no) por ejemplo salvo en los casos extremos todos somos un poco en estas condiciones y menos en las otras, es decir los rasgos tienen una distribución gaussiana. Un rasgo tan común y tan estudiado como el locus de control no es a cara o cruz casi nunca sino que somos capaces de atribuirnos los méritos por nuestros exitos y atribuir a otros la responsabilidad por nyuestros fracasos, lo cual significa que más allá del rasgo genetico existe una adaptación -un sesgo adaptativo- que dota al rasgo concreto de su propia dinámica interpretativa (locus) en relación con el medio ambiente.
Personalmente me adhiero a la idea de que la mayor parte de síntomas psiquiátricos son intercambiables y que un sintoma o un rasgo por sí mismos no representan psicopatología. En un post anterior hablé precisamente de un rasgo concreto: la promiscuidad sexual. En él puede el lector encontrar las diferencias entre el “pathos” y la adaptación. Efectivamente la promiscuidad es una conducta que puede ser tan adaptada como la monogamia, si bien la primera se encontraria subsumida en un cluster de conductas de rango inferior y que llamamos “impulsividad”.
Y para que el lector pueda hacerse una idea visual de como determinados rasgos se enzarzan o no con la patología psiquiátrica, he construido con mis colaboradores este genograma de una familia real que hemos tenido ocasión de conocer en nuestros servicio a través de una enferma concreta (31) afecta de un TLP (trastorno limite de la personalidad).
Asi en este genograma podemos ver desde los abuelos hasta los nietos. El abuelo murió de cirrosis y era alcohólico (A), la abuela murió de cáncer y era esquizofrénica (E).
Es notable el éxito reproductivo de esta pareja que tuvo 8 hijos, a pesar de que la esquizofrenia se caracteriza (al menos en los hombres) por una baja fertilidad.
La primera (comenzando por la izquierda) fue una tia que se suicidó joven y de la que no disponemos de datos, el segundo (por la izquierda) un hombre solitario con rasgos esquizotipicos, la tercera mujer está sana. La cuarta es la madre (D) de la paciente que a pesar de su notable conducta promiscua hacemos notar tambien su adaptación y la preservación de todas las funciones sociales y de cuidado. De hecho cuidó no solamente de sus dos hijas (cada una de un padre distinto y a veces casual) sino tambien de los hijos de sus parejas sucesivas. El resto de familiares presentan o bien sintomatología psiquiátrica menor (M) y (GP) el ultimo varón es homosexual. A significa ausente o paradero desconocido.
La hija de D es nuestra paciente y presenta un TLP tal y como he dicho anteriormente, su principal síntoma es una incontinencia emocional muy notable (disregulación del humor) y una impredictibilidad absoluta para mantener proyectos a largo plazo. A diferencia de su madre su promiscuidad sexual la lleva de lio en lio en forma de una escalada continua de despropósitos conductuales con tormentas emocionales y un rumbo hacia la cronicidad y la exclusión y dependencia social a pesar de ser una mujer bella y bien dotada intelectualmente que convoca en sus terapeutas la sospecha de que cada decisión que toma en su vida es la peor elección que hubiera podido tomar, lo que señala en la dirección de un control pático de sus emociones sobre el gobierno de lo racional.
Algo asi como si su cerebro mamífero hubiera tomado el mando de su conducta y su corteza cerebral fuera incapaz de inhibir estas conductas.
El genograma me parece ilustrativo para visualizar el parentesco entre patologías psiquiátricas clásicas (alcoholismo y esquizofenia) con trastornos de personalidad o rasgos de carácter sueltos no patológicos de otras entidades.
Y donde aparece la idea de que un rasgo por sí mismo no determina patología sino que la patología parece proceder de la gestión inadecuada de tal rasgo.
Al mismo tiempome reafirmo en señalar -en relación con este caso- que la promiscuidad sexual -igual como toda forma de impulsividad- es mas inadaptativa en las mujeres que en los hombres.
Nota.-
Para profundizar en el concepto de continuidad-discontinuidad recomiendo al lector visite este post.
Aquellos de ustedes que leyeron este post que titulé “Culpa y biología” recordarán que comenté alli algunas ideas procedentes del libro de David Eagleman titulado “Incógnito”, y ya sabrán a estas horas que los investigadores han echado mano con frecuencia de la conocida metáfora del ordenador cuando hablamos del cerebro.
Asi, Marvin Minsky en su libro “La sociedad de la mente” describió al cerebro humano como portador de pequeñas rutinas y subrutinas independientes y encargadas cada una de ellas de ciertas tareas que como sucede en los ordenadores no se inmiscuyen unas en otras, algo bastante diferente de lo que sucede en nuestro cerebro, donde estas rutinas están ampliamente distribuidas por todo el parénquima cerebral y compiten unas con otras como veremos más abajo.
Lo cierto es que esta idea de los cibernetistas se encontró bien pronto con un problema que llevó a la inteligencia artificial a un atasco: los ordenadores no podian simular al cerebro humano a pesar de que cada una de esas partes estuviera bien programada y funcionara correctamente. ¿Por qué?
La primera razón es que los programas de inteligencia artificial son supermáquinas poderosísimas de cómputo pero estúpidas en el fondo. La razón principal de esta estupidez es que carecen de un sistema que coordine toda su actividad oculta y priorice unas salidas sobre otras. La segunda razón de su estupidez es que no saben improvisar e inventar soluciones nuevas aunque algunos programas inteligentes pueden “aprender”. Pero aprender no es lo mismo que plantearse un enfoque nuevo a la hora de encontrar solusiones a problemas. Dicho de otro modo, el problema principal es que carecen de conciencia y aunque tengan una enorme capacidad de cómputo no son capaces de inventar nada nuevo.
Una de las áreas de investigación que más dinero acapara para su desarrollo es la fabricación de un robot para llevar a cabo las tareas domésticas. Es seguro que un robot de estas caracteristicas tendría un enorme éxito comercial y es seguro que los hogares de dentro de 50 años tendrán a su disposicion estos engendros. El caso es que en la actualidad la investigación robótica se encuentra detenida precisamente porque este tipo de máquinas no saben improvisar tareas cuando surge una adversidad y aunque son capaces de llevar a cabo todo aquello que se le ordena secuencialmente son incapaces de encontrar una solución cuando “falta algo” y saltarse la secuencia, esto es improvisar. ¿Qué sucede si no tengo arroz para hacer una paella? Comprarlo. Bien y ¿Dónde lo venden?. ¿Arroz normal o bomba?, etc. Cualquier humano aun muy tonto saldria de forma fácil de ese atasco y comenzaría la tarea alli donde la dejó sin olvidarse de apagar el fuego antes de salir de casa.
Eagleman propone en su libro una forma de salir de este atolladero. En lugar de imaginarse el cerebro como un conjunto de módulos que se encargan de llevar a cabo tareas concretas, plantea un funcionamiento parecido al que llevó a cabo la evolución. Así, propone que estos módulos no se encontrarian separados unos de otros, sino entrelazados y enmarañados de tal modo que el módulo no estaria fisicamente en lugar alguno sino distribuido en toda la red a partir de su conectividad neuronal. La otra cuestión que plantea Eagleman es que estos módulos representarian rutinas competitivas unas con otras y no solamente artefactos que cooperan ciegamente sin saber con quién.
Esta idea de democracia parlamentaria basada en el conflicto, es bastante aproximada con nuestra experiencia subjetiva. Cuando hemos de tomar una decisión ¿no intervienen acaso partes en conflicto que enfocan el problema cada una de una manera llevándonos a un estado de duda? ¿No hay una vocecita interior que nos avisa, confronta y aconseja en sentido contrario cuando queremos hacer algo? ¿No ha oido usted nunca una declaración como ésta: “Se que no me conviene pero le quiero”?
Eagleman llama zombies a estos módulos que funcionan automáticamente y les llama asi porque son tan estúpidos como cualquier programa de ordenador, solo que tienen tres caracteristicas que les hacen imprescindibles: 1) son automáticos, 2) son inaccesibles y 3) operan más allá de la conciencia, es decir son inconscientes.
Que sean inaccesibles e inconscientes tiene consecuencias prácticas para la neurociencia: significa que no sabemos como funcionan por dentro y lo peor: no podemos acceder a ellos. Un zombie es imposible de hackear pero puede ser solapado o inhibido por otro zombie.
El solapamiento de un zombie es lo mismo que hablar de redundancias. Un sistema como el cerebro ha de tener redundancias a fin de reducir el ruido y asegurar asi la permanencia y estabilidad del zombie concreto. Por contra, un zombie puede ser inhibido a través de otros zombies creados ad hoc por la conciencia, por ejemplo una creencia o una idea. Es por eso que solemos decir que es a través de la narrativa que la conciencia humana extrae sentido de la realidad que es en definitiva lo que el organismo necesita: sentido.
De manera que Eagleman pone en cuestión una de las máximas que animan a las psicoterapias del último siglo: ¿Qué significa conocerse a sí mismo?
Desde luego, “conocerse a uno mismo” no significa conocer el funcionamiento interno de los zombies, puesto que nuestro acceso a ellos está denegado (por nuestro propio bien). ¿Pero si conocerse a sí mismo no es conocer nuestro inconsciente qué significa?
Significa que tenemos pocas posibilidades de conocer el por qué de nuestras decisiones, de modo que la introspección y el sobrevalorado insight tienen muy poco valor terapéutico. A cambio, la conciencia humana con su inagotable construcción de símbolos y narrativas es capaz de encontrar explicaciones a casi todo que funcionan como verdades a pesar de que no podamos saber si lo son. Es más que obvio que los pacientes cambian sus narrativas por otras mejores (las que les brinda el terapeuta) y que está es la explicación mejor que tenemos hoy de los beneficios de la psicoterapia.
El nacimiento de la conciencia.-
Eagleman propone que la conciencia emerge cuando el numero de zombies de un organismo son ya demasiados para ser efectivos sin el concurso de un director de orquesta. La conciencia, para Eagleman no es algo que se tiene o no se tiene, sino un fenómeno emergente gradual. Los animales tienen conciencia, de perro el perro y de pollo el pollo y ellos se las arreglan sin esta ultima vuelta de tuerca que la evolución ha guardado para nosotros: una conciencia autorecursiva, es decir una conciencia que se piensa a si misma, ningún animal tiene una conciencia de esas caracteristicas, un bucle de lo mas extraño en palabras de Hofstadter.
Dicho de otra forma: los bucles extraños de Hofstadter y loa zombies de Eagleman son el mismo o muy parecido constructo teórico, siendo la conciencia un metabucle recursivo de alto nivel. Una especie de director general que tiene bastante poco control sobre los miembros de su empresa. Y asi debe ser, estoy seguro de que todos ustedes tienen experiencia en lo mal que funcionan las empresas donde hay un excesivo control, casi tan mal como las que carecen del mismo.
Para que lector entienda mejor este problema de los agentes zombies que compiten entre si en un parlamento democrático les pondré el ejemplo de la gaviota argentérea de la que ya hablé aqui a propósito de otras cuestiones. Se trata de este dulce animalito que luce un punto rojo en su pico que hace las delicias de sus polluelos como si fuera un sonajero volante.
Lo interesante de este animal, que se ha estudiado mucho por ciertos etólogos, es que si les dan un huevo pintado de rojo, sucede un conflicto entre zombies. Por un lado el color rojo les aumenta la agresividad y por otro se ponen a empollar. O mejor, un zombie quiere empollar y otro quiere asesinar a alguien. Un conflicto enloquecedor, naturalmente las probabilidades no experimentales de que una gaviota se encuentre con este dilema en la naturaleza tienen una probailidad muy baja, no suele haber lluvia de color rojo.
Este mismo conflicto es el que suele darse en la depresión post parto humana.
El postparto es una época donde la mujer ve incrementada su agresividad, al tiempo que disminuye la de su pareja. Este proceso de desactivacion de la agresión en los machos es común en muchas especies de mamíferos (con descenso de la testosterona) pero la activación de la agresividad en las hembras puede observarse incluso en los pavos: su función es defender el nido. la agresión es ahora más necesaria que nunca.
Naturalmente la alta agresividad y las tareas de crianza y amamantamiento (rutinas zombies ambas) se llevan bastante mal y entran en conflicto, el resultado puede ser una depresión o el conocido y tan frecuente post partum blues (tristeza despues del parto) o la psicosis postparto.
De manera que es muy probable que Eagleman tenga razón y la conciencia humana se desarrollara precisamente a causa de conflictos de antagonismo entre complejos y numerosos zombies que amenazaron en algún momento a nuestra especie, que pudo rescatarse a sí misma gracias a disponer de un parlamento grande que dio cobijo a muchos más zombies y más sofisticados que los que presentan pavos y gaviotas.
Los que sean lectores habituales de este blog ya conocerán a estas horas la idea de Baron-Cohen y otros de que los cerebros humanos contienen talentos especiales según el sexo. Si son masculinos es muy probable que tengan cerebro sistematizadores y si son femeninos es predecible que sean más empáticos que sistematizadores.
El lector que aun no sepa nada de esto es mejor que se explore a si mismo haciendo el test que se recomienda en este post.
Una vez llevado a cabo el mismo y obtenidos los puntajes en sistematización y empatía ya sabe usted cual es el cerebro que le predomina. Pero le haré una advertencia: si es usted mujer y puntúa muy alto en sistematización no debe sentirse en absoluto indispuesta por la idea de que tiene un cerebro de hombre viviendo en un cuerpo de mujer. El test no mide masculinidad o femineidad, como tampoco mide patología o normalidad ni orientación sexual. El test está midiendo la cualidad de su inteligencia,de modo que habrá muchos hombres con altas puntuaciones en empatía y muchas mujeres que puntuarán alto en sistematización.
Lo que es verdad es que los hombres puntuan (como promedio) más alto en sistematización y las mujeres más alto en empatía. Eso es todo.
Lo cierto es que los términos sistematización y empatía han sido criticados por otros autores que han ido un poco más lejos en esta conceptualziación. En esta linea se encuentran Badcock y Crespi que han ahondado en la hipótesis de Baron-Cohen conocida como hipotesis del cerebro masculino extremo. Para Baron-Cohen el autismo seria una enfermedad provocada por la hegemonia de ciertos genes destinados a preservar estos talentos sistematizadores, y que suele suceder cuando se emparejan selectivamente personas con genotipos parecidos en relación a estos genes que regulan el “talento masculino” o bien cuando los genes de uno de los progenitores silencian a los del otro.
La primera critica que puede hacersele a esta conceptualización es que la utilización de los terminos masculino y femenino que efectivamente confunden talentos con otras prestaciones de la orientación e identidad sexuales. Pero lo mas criticado es el hecho de que Baron-Cohen no haya encontrado un nicho clinico para el cerebro femenino extremo, es decir ¿Como se manifiesta clinicamente este exceso de empatía?
Badcock y Crespi hacen algunas correcciones al modelo baron-coheniano a través de la hipótesis del espectro. Vendría a decir que en un polo se hallarian los talentos mecanicos (sistematizadores en Baron-Cohen) y en el otro los hipermentalizadores, un concepto que viene a sustituir al de empatía y que tiene que ver con la esquizotipia.
Para Badcock y Crespi el hipermentalismo es el talento oculto y no tanto la empatía, es el talento que se cae en las psicosis por su extremo pero que es untalento tan adaptativo para nuestra especie como el otro. En este post hablé del hipermentalismo.
En este momento baste recordar que, el autismo y las psicosis serian los polos de este continuo. Que los hombres -efectivamente- serian poseedores de talentos sistematizadores (o mecánicos) tal como supuso Baron-Cohen pero que el otro extremo se encontraria ocupado por los hipermentalistas, la mayor parte de los cuales son mujeres u hombres con talentos hipermentalistas.
El hipermentalismo podria ser definido como una tendencia a encontrar sentidos y significados excesivos, a despreciar el azar y a la pandeterminación o high inclusiveness, asi mismo se manifestaria por una casi ausencia de talentos mecanicistas, prácticos, o de interés en cómo funcionan las cosas. Por contra la tendencia del hipermentalista se encontraria en la facilidad para encontrar relaciones de significado entre objetos sin conexión entre sí, en construir errores tipo I.
El cerebro femenino extremo estaría relacionado con la psicosis asi como el cerebro masculino extremo lo estaría con el autismo. Aportan el siguiente dato:
A su vez existirian condiciones innatas que estarian apuntando hacia un determinado polo, asi:
El alto peso al nacer, el cerebro más grande y mas lateralizado, expuesto a más testosterona en epoca fetal (medida en digit ratio), y mas sustancia blanca correlacionan con el autismo y también con un mayor riesgo de cáncer mientras que los cerebros más pequeños, menos lateralizados, el predominio de la sustancia gris, el bajo peso al nacer y una menor exposición fetal a la testosterona correlacionarían con el espectro psicótico y una mayor resistencia al cáncer.
El cerebro del feto seria pues segun Badcock y Crespi el campo de batalla que tendria lugar no entre genes paternos y maternos sino en la expresión de esos mismos genes.
Según la teoría de la impronta genética en el cerebro (que se explica en el libro), los genes que subyacen en los trastornos autistas y psicóticos permanecen en el genoma humano porqué dan soporte a las dos adaptaciones cognitivas fundamentales de nuestra especie. La cognición mentalística —o mentalismo (también llamada teoría de la mente/empatía/psicología popular/sentido común
)— evolucionó para facilitar la interacción social y constituyó la base de la cultura mental: religión, política, comercio, arte y literatura. La cognición mecanicista (también llamada sistematización/física popular/pensamiento cosificado o orientado a los objetos
) que evolucionó para facilitar la interacción física con el mundo material de los objetos no humanos y constituyó la base de la ciencia, la tecnología y de la cultura material. Los dos sistemas de cognición están generalmente más o menos equilibrados en los individuos. Sin embargo, debido a los mecanismos de expresión genética involucrados, este equilibrio puede verse fácilmente alterado. Un déficit en mentalismo (a veces con un exceso de cognición mecanicista en el llamado savantismo autista) explica los trastornos del espectro autista, mientras que lo opuesto —la mentalización excesiva— explica la mayoría de los síntomas de los trastornos del espectro psicótico.
Las actividades que se encuentran bajo la campana estarian orientadas según nuestra tendencia mental predominante, como el lector puede ver en el gráfico ciertas profesiones o actividades se encuentran más cerca de lo autistico (ingenieros, fisicos, matemáticos) mientras otras estarian mas cerca de lo mentalisitico (historia, humanidades, psicologia, politica, misticismo, poesia) y todas aquellas que están destinada a construir narrativas explicativas inter, transpersonales o subjetivas,como sucede en el psicoanálisis.
Los extremos que se salen de la campana son los extremos donde se halla la psicopatología.
Pero qué sucede con la medicina. ¿Es la medicina una tecnologia o un arte? ¿Se encuentra más cerca del polo autistico o del polo mentalistico?
¿Y la música?
Bibliografía.-
Christopher Badcock: The Imprinted Brain; how genes set the balance between autism and psychosis.
Tooby y Cosmides en 1992 plantearon la muy criticada “teoría de la navaja suiza” que anteriormente ya habia sido formulada por Fodor (1986) con el nombre de teoria de la “modularidad de la mente”. Para ellos la mente habria emergido evolutivamente a través de módulos especializados en la resolución de problemas. La mente seria algo más parecido a una navaja suiza que a un artefacto unitario para descorchar botellas o una navaja de Albacete.
Naturalmente esta idea se opone a ciertos dogmas constructivistas que vienen a decir que la actividad mental está ampliamente distribuida en el cerebro y ha sido criticada por parecerse de forma siniestra a la desacreditada frenología de Franz Joseph Gall.
Aqui hay una buena critica a la teoria modular. Cada vez de un modo más intenso ciertos autores como Laland, Brown, Richardson y Bolhuis –en un articulo aparecido en PLOS Biology- proponen una refundación de la psicología evolucionista que redefina al menos estos parametros: 1) El ambiente de la adaptación evolutiva 2) Gradualismo, 2) Universalismo y precisamente el caso que nos ocupa: 4) Modularidad.
La teoria modular sin embargo tiene muchas fortalezas segun lo que sabemos hoy aun después de aceptar el propósito general que guia cualquiera de nuestras conductas y que involucra a todo el cerebro: Segun esta hipótesis, la mente estaría constituida por un conjunto de módulos especializados, sistemas funcionales, memorias diversas o inteligencias múltiples. Cada módulo es específico y especializado en un tipo de proceso o actividad. Así serían diferentes los módulos o sistemas responsables de las percepciones, la orientación en el espacio, el lenguaje, la interacción con otras personas en las relaciones sociales y habrian evolucionado independientemente. Parece razonable admitir que a lo largo del proceso evolutivo, han surgido y conformado estructuras cognitivas especializadas en el manejo y resolución de problemas en ámbitos o dominios muy distintos: el mundo físico y el mundo social. La realidad física plantea unas exigencias y presenta unas propiedades muy distintas a las del mundo interpersonal.
Sin embargo los módulos que proponen los psicólogos evolucionistas (Barkow, Cosmides y Tooby, 1992) son distintos de los que se plantean en la teoría de las Inteligencias múltiples de Gardner (2001). Pero tambien distintos a los que propugnan Mc Lean con su teoria del cerebro triuno o Jaynes con su aun más exótica teoria del bipartidismo cerebral.
Los sistemas modulares son “estúpidos” pero sobre ellos sabemos mucho; los sistemas centrales son “listos” pero de ellos tenemos poca evidencia científica. Sí sabemos que unos y otros presentan unos rasgos casi opuestos. Los modulares están biológicamente realizados en estructuras cerebrales muy diferenciadas; están innatamente programados; funcionan con más rapidez; procesan la información de forma encapsulada y cerrada a las informaciones de otros módulos. Los sistemas centrales, por el contrario, tienen una base neuronal muy distribuida en el cerebro que resulta muy difícil, imposible, afirmaba Fodor, de identificar; están más abierto a los aprendizajes; operan lentamente; al no estar encapsulados reciben información de módulos diversos; integran información procedente del mundo exterior con la información registrada en las memorias del individuo. (Garcia Garcia 2001).
Más evidencias sobre este asunto vienen de la mano de Baron-Cohen y su teoria del cerebro masculino extremo y que vendria a reconocer la existencia de dos talentos que habrian evolucionado independientemente: el talento para la sistematización (masculino y autista) y el talento para la empatía (femenino).
Badcock y Crespi por su parte amplian la teoria de Baron-Cohen y especulan con que el cerebro femenino extremo estaria relacionado con la esquizotipia. En este sentido se apoyan en los siguientes datos a través de su teoria del espectro:
Badcock y Crespi proponen sustituir el cocnepto empatía por el concepto mentalismo. Para ellos ,”el hipermentalismo” seria un modulo cerebral destinado a construir totalidades y relaciones entre las cosas prescindiendo de los detalles, la mentalización representaria el pensamiento psicotico con su maxima: “soy el centro de todo y Todo se refiere a mi”.
Lo que parece indicar que existiría un cerebro modular que resuelve problemas fisicos (cómo funciona) y un cerebro central que se ocupa de las relaciones entre las cosas (cómo es) y que es en definitiva interpersonal o social.
En la siguiente figura podemos ver el continuo del que hablan Badcock y Crespi rellenado por mi y en relación con las patologías más frecuentes.
Autismo, psicosis y las dos culturas , es una revisión reciente de Jiro Tanaka (2012)
Bibliografia.-
GARCIA GARCIA, E. (2001). Mente y cerebro. Madrid: Síntesis.
FODOR, J. (1986): La modularidad de la mente. Madrid: Morata.
COSMIDES, L. y TOOBY, J. (1994): Origins of domain specificity: The evolution of functional organization. En L. Hirschfeld y S. Gelman: Mapping the Mind: Domain Specificity in Cognition and Culture. Cambridge: Cambridge Uni. Press.
GARDNER H. (2002). Inteligencias múltiples. Investigación y Ciencia.
“La estacionalidad de algunas formas de enfermedad afectiva y su sensibilidad a los factores ambientales pueden ser pistas sobre su naturaleza: puede ser un trastorno de los sistemas que median la adaptación del organismo a los cambios en el entorno físico”. (Rosenthal)
Ernst Kretschmer fue un psiquiatra alemán de esos que aparecian en todos los libros de texto de Psiquiatria anteriores al DSM y que sin saber porqué acabó desapareciendo de los manuales, despreciado por aquellos que aparentemente habian refutado sus teorías.
Kretschmer suponia que el trastorno bipolar estaba relacionado con la constitución pícnica, asi como con ciertos rasgos de carácter, mientras que la esquizofrenia y la esquizotipia lo estaba con los leptosómicos. Se trata de un hallazgo clásico de la psiquiatria, de esos que cíclicamente se refutan y se confirman. Con la llegada de la estadística y de los psicólogos conductistas, la literatura cientifica acabó por desprestigiar de tal modo las teorias de Kretschmer que es muy posible que hoy un residente de psiquiatría no haya oido hablar de este hombre.
El caso es que recientemente un trabajo húngaro ha vuelto a traer a la actualidad, los trabajos de Kretschmer en el sentido de haber replicado sus hallazgos: existe una relación estadísticamente significativa entre el trastorno bipolar y la constitución pícnica, algo que por cierto ya se conocia desde la antigüedad, antes de que hubiera modelos estadísticos: el mismo Hipocrates habia hecho esta misma observación.
Julia Sherman es una de las psiquiatras que han traido a la palestra de nuevo a Kretschmer en un articulo muy interesante (Sherman, 2012) que sostiene la sugestiva idea de que el trastorno bipolar sería una adaptación climática. Una teoria que ella ha denominado EOBD-R (Evolutionary origins of bipolar disorder revised)
En síntesis lo que habría sucedido, según ella, es que nuestra especie (Sapiens) habria llegado a Europa de forma tardía donde los neandhertales les cerraban el paso dando interés a la hipótesis de un enfrentamiento y entrecruzamiento entre ambas especies de hominidos, los neandhertales contaban con una ventaja: estaban perfectamente adaptados al clima frío gracias a haber desarrollado una adaptación genética de resistencia al frio. Esa resistencia al frio consistiria en lo que hoy entendemos como depresión y mania cíclicos (trastorno bipolar o circular). En invierno y con el fin de ahorrar energia, calor y grasa, los individuos entrarian en una especie de sopor, inmovilidad, anorexia, pérdida de libido y amenorrea en mujeres (algo de lo que ya hablé en este post y que llamamos teoria de la hibernación) y en primavera-verano se interrumpiría este mecanismo apareciendo una fase de hipomanía, es decir de una mayor actividad sexual, gasto de energia, euforia y expansividad.
De manera que el trastorno bipolar estaría ligado por una parte a la constitución pícnica (compacta) tipica de los neandhertales, fuertes, rechonchos, de brazos cortos y cuellos y cabeza poderosos. La idea de que el medio ambiente frío y el calor afectan a la forma y tamaño del cuerpo es un principio ampliamente aceptado en la antropología física (Jurmain et al. 1997). Un núcleo de cuerpo grueso, con el tronco relativamente grande en comparación con la longitud de los brazos y las piernas, favorece la conservación de calor. Por lo tanto, la asociación entre trastorno bipolar y un físico pícnico sugiere que el grupo ancestral fue sometido a las presiones selectivas de frío.
Por otra parte estaría vinculado también con la estacionalidad. Los comportamientos bipolares serian adaptaciones a entornos frios (glaciales) con inviernos largos y veranos cortos viviendo en pequeños grupos aislados por el hielo, las condiciones climáticas mas duras que los humanos han conocido para sobrevivir. En este sentido distintos autores entre los que hay que contar a Wher y Rosenthal han afirmado que el trastorno bipolar seria una adaptación al frío y que se habria producido en Europa en lalitudes cercanas a la actual Inglaterra como limite superior. De hecho es muy poco frecuente en la población africana aun hoy y es poco probable que el circulo ártico estuviera habitado en aquellas condiciones durante el Plaistoceno.
Pues existen muchas similitudes entre el tratorno bipolar y el ciclo de conductas de hibernación que sugieren que ambos conjuntos de comportamientos evolucionaron en respuesta a la adversidad del medio ambiente.
Con respecto a la depresión ya hemos comentado su función de conservación de la energía en un amplio grupo de animales y que no siempre tienen que ver con el frío sino a veces con otras condiciones ambientales como la sequia (lemures) o el excesivo calor.
Por contra durante el corto verano, la hipomanía sería adaptativa ya que muchas de las tareas necesarias para la supervivencia son necesarias que se lleven a cabo en un corto período de tiempo. El aumento de actividad y aumentado el interés en el sexo, social, y actividades dirigidas a objetivos de logro máximo permitido de tareas necesarias para la supervivencia. Una elevada autoestima facilitaría el cortejo y el inicio de nuevas actividades, asi como la epxloración de nuevos nichos alimentarios.
En el extremo del continuo, la manía tiene el potencial de adaptación para las emergencias y las circunstancias de desafío físico. En estas situaciones, la fuerza sobrehumana y la habilidad de continuar sin sentir la necesidad de comer y dormir, sería ventajoso incluso en los tiempos modernos (Whybrow 1997). La hipomanía en este sentido seria como un interruptor de la depresión y serviria para poner fin al estilo de vida depresivo cuando ya no fuera adaptativo y este interruptor puede funcionar en cuestion de horas. Este “mecanismo de cambio” puede ser una reacción de emergencia que se desarrolló en respuesta a la vulnerabilidad del estado depresivo.
El reloj biológico.-
En un artículo poco conocido en “Cronobiología Internacional”, Wehr (1990) llama la atención sobre algunos puntos importantes relevantes para estas ideas teóricas: (1) “Una función principal de los ritmos circadianos puede ser el de organizar la economía del organismo de energía de tal manera que los gastos de energía ocurrir durante los intervalos del ciclo día-noche, y en los lugares, en los que la probabilidad de éxito en el cumplimiento de los objetivos de esos gastos es elevado, y que la conservación de la energía se produce cuando la probabilidad de éxito es baja. Esto es esencialmente la misma función que se ha atribuido a los ritmos biológicos estacionales, en particular los de la hibernación y reproducción “. (2) Dos estrategias genéticamente programadas de hacer frente a las amenazas a la homeostasis de la energía o la supervivencia son el compromiso y la retirada, lo que puede reflejarse en comportamientos maníacos y depresivos. Estas estrategias pueden ser evocados por las tensiones imprevisibles, como derrotas sociales (“homeostasis reactiva”), o pueden ser provocados por procesos endógenos en previsión de las tensiones regularmente recurrentes, tales como la escasez estacional de alimentos, “homeostasis predictiva”. “El primer tipo de respuesta podría corresponder a episodios afectivos psicógenos y este último a los estacionales” (13). (3) “Parece probable que las interacciones entre los relojes y síntomas siempre sería bidireccional”.
Naturalmente los datos de que disponemos hoy sobre ritmos estacionales en el trastorno bipolar son heterogéneos. Cualquier psiquiatra sabe que la primavera y el verano son las estaciones donde es previsible que haya más ingresos hospitalarios de maníacos. Sin embargo son de esperar tambien episodios maníacos fuera de la estación primavera-verano. La razón de esta discrepancia una vez más hay que ir a buscarla en el concepto causa proxima/causa remota. Simplemente el nicho climático en que estas conductas evolucionaron ya no existe.
El ADN neandhertal.-
Ciclicamente aparecen noticias (aqui hay un buen post sobre este asunto) acerca de si hubo entrecruzamientos entre el sapiens y el neandhertal -habitante autóctono de estos entornos anteriormente descritos- y ciclicamente tambien aparecen noticias que las desmienten. Personalmente no tengo ninguna duda (conociendo la lujuria de nuestra especie) de que si hubo un encuentro entre Neandhertales y Sapiens hubo tambien cópula y mezcla de fluidos genéticos entre ambos. Y parece que si, que nos encontramos en Europa en época glacial y según dice este señor llamado Svante Paabo nuestra especie es portadora de al menos un 2.5 de ADN neandhertal.
El ultimo descubrimiento ha sido definitivo cuando hemos podido secuenciar el ADN del neandhertal, al parecer sí hubo hibridación. Aqui en este video de RTV puedes visionar el documental.
¿Heredamos de ellos el trastorno bipolar? o lo que es lo mismo ¿Heredamos de ellos la capacidad de adaptarnos a ambientes fríos y hostiles?
Bibliografia.-
Julia Sherman: “Evolutionary origin of bipolar disorder-revised: EOBD-R”Medical hipotheses 78, 2012.
Kretschmer, E. (1970) Physique and character, 2d ed., Couper Square Publishers.
Pensar es olvidar diferencias, es generalizar, abstraer. (Borges)
Jorge Luis Borges escribió un cuento -que publicó en Ficciones- de un tipo que al parecer conoció en la realidad llamado Ireneo Funes y que tenia dos habilidades: una la de no haberse peleado nunca con nadie, y la segunda, saber la hora con la precisión de un reloj digital mucho antes de que se inventarán los relojes digitales.
Al parecer y según el cuento de Borges, el tal Funes, sufrió un accidente que le llevó a ampliar aun más sus prestaciones mentales con una extraña habilidad: la de recordarlo todo. Dice Borges que su memoria era infinita y que tenia una enorme profundidad aunque era “estrecha”. El caso es que el Funes en cuestión dedicó su vida -la poca que le quedó pues murió a los 21 años- a aprender idiomas, inventar un nuevo sistema de numeración que no servía para nada y cosas asi. Borges nos advierte que Funes no sabia pensar, pues efectivamente pensar es descartar.
Sin saberlo, Borges nos describe a un personaje con una facultad especial y extraordinaria que en otros aspectos era un idiota y hasta podríamos decir un “retrasado”, pues no sólo carecía de inteligencia científica o de talento artístico sino también de las habilidades prácticas de la vida. Un perfil que hoy no tendriamos dificultad en calificar como un síndrome de Asperger o un síndrome del espectro autista. Se trata de esas personas que han sido descritos con el nombre de “savants”, sabios idiotas, pues aunque han desarrollado extraordinariamente ciertas facultades mentales -memoria, calculo, musicales- son absolutamente incapaces de darles una aplicación práctica al tiempo que se comportan como incapaces en otros aspectos usualmente sociales de su vida psíquica.
Ahora imaginemos a una persona que entre las prestaciones de su mente pudiera adivinar las intenciones de los demás, una especie de “lector de mentes ajenas”. ¿Qué le sucedería a una persona así?
En realidad a esta adivinación le llamamos “teoria de la mente”, o empatía, sin embargo no me estoy refieriendo a la prestación común de esta propiedad de nuestras neuronas espejo, sino que más allá de eso, propongo el ejercicio en el extremo, algo asi como lo que le sucedia a Funes con la memoria solo que en este caso con las emociones.
Una persona asi seria capaz de detectar pequeños indicios de hostilidad, rechazo, enfado, miedo, atracción fisica, vergúenza o apuro en los demás de una manera espontánea, todo lo cual puede aparentar ser una ventaja cuando uno vive rodeado de personas que adoptan emociones positivas con respecto a él, ¿pero que sucedería en la realidad real teniendo en cuenta que tambien puede inferir estados emocionales erróneos, es decir cometer errores en la traducción?.
Además hay otra cuestión adyacente y sigamos imaginando: estas personas hiperempáticas además de serlo tienen un déficit adyacente: no saben leer sus propias emociones, al vivir inmersos en el océano de las ajenas. Lo que en la comprensión de los demás se revelaría como una ventaja -suponiendo un mayor número de aciertos-, el analfabetismo emocional con respecto a sí mismo sería una desventaja y quedaría subordinado a las ajenas a fin de regular su propio estado de ánimo. Además estas personas serian incapaces de construir una narrativa coherente sobre sí mismos dado que sus inputs emocionales procederian siempre de los demás pero no de sí mismos. Estas personas tendrian tambien un grave déficit de su identidad.
Simplemente no saben quienes son o qué o cómo son. En otro lugar le hemos llamado a este fenómeno difusión de la identidad. Puesto que la identidad es:
La identidad es ese sentido de continuidad en la experiencia de nosotros mismos, una continuidad histórica, generacional, nacional, que incluye valores, creencias y un sentido de pertenencia a algo supraindividual, a algo que está más allá de nosotros mismos trascendente o banal pero que en cualquier caso es una experiencia compleja que incluye a la memoria, a la autoimagen, a la vivencia del tiempo y a las emociones y valores, sobre todo a esa dificil síntesis entre el apego y a la autonomía personal.
Este tipo de personas podrían ser descritas como un trastorno de personalidad limite o border-line.
Usualmente tendemos a imaginarnos la patología psiquiátrica como la falta de algo, como un déficit, sólo muy recientemente algunos investigadores han comenzado a plantearse ciertos trastornos psiquiátricos no como la ausencia sino como la expresión de un exceso de algo. En este sentido ciertos trastornos psiquiátricos pueden ser vistos como un exceso de la empatía o de la teoria de la mente, un ejemplo es la anorexia mental de la que hablé en el post anterior. Otro de ellos seria el TLP.
Es cierto que los pacientes con rasgos TLP de personalidad a veces parecen “adivinos” y demuestran una enorme capacidad de leer las emociones ajenas, incluyendo a las de sus terapeutas. Sin embargo una serie de estudios centrados en la teoría de la mente, las emociones y la empatía en el trastorno límite de la personalidad han generado resultados paradójicos (tal y como plantea Bernard Crespi aqui): por un lado, los pacientes muestran claramente las interpretaciones distorsionadas de la comunicación interpersonal y el déficit de alguna teoría de la mente pero también se ha demostrado en algunos estudios y en muchos relatos anecdóticos, las capacidades exquisitas para leer con precisión los estados emocionales de los demás. Por ejemplo, los pacientes borderline obtuvieron calificaciones más altas que los controles sanos en algunas pruebas estándar de habilidades socioemocionales, como en el test de Baron-Cohen “Leer la mente en los ojos” test de mentalización y también la prueba Happé para inferir los pensamientos, los sentimientos y las intenciones de los demás en situaciones sociales (Fertuck et al 2006;. Arntz et al 2009).
La paradoja está entonces en que tienen mucha habilidad para leer las emociones pero una tendencia a la distorsión de las mismas. ¿O es que cometen errores distintos segun las situaciones?
Franzen (2010) ha intentado resolver esta paradoja a través del manejo de dos variables: la confianza en la equidad y las expresiones emocionales.
Franzen et al. (2010) han ampliado recientemente este tipo de estudios en el ámbito de “juegos de cambio”, juegos de interacción que aprovechan las capacidades humanas tales como el reconocimiento de la equidad y la inferencia de claves emocionales de las expresiones faciales de los demás. En el juego de “confianza virtual”, los pacientes borderline demostraron ser superiores a los controles en su capacidad de atribuir estados mentales a los compañeros de interacción cuando las señales emocionales estaban presentes. En particular, los pacientes fueron más hábiles en detectar ciertos estimulos emocionales tramposos como la sonrisa que desmentía la injusticia del comportamiento, lo que sugiere mejora de la capacidad en la detección de las pequeñas y sutiles señales de auto-pretextos y engaños que impregnan la vida humana interpersonal. Impregnan – pero tal vez también armonizan y suavizan, de modo que una mayor percepción emocional y empática puede iluminar las oscuras sombras del egoísmo humano en un mundo que glorifica la cooperación (Franzen 2010).
En la prueba diseñada por Franzen los pacientes con TLP ajustaron sus valoraciones en relación con la equidad del compañero, mientras que, por el contrario, los sujetos sanos no consideraron la equidad de su compañero en presencia de expresiones faciales. Ambos grupos obtuvieron los mismos resultados en una tarea de reconocimiento emocional y valoraron la equidad del compañero de la misma manera.
Cuando el compañero ‘sin-equidad’ expresó información emocional los pacientes con TLP consideraron su comportamiento como más justo (equidad) mientras la falta de expresión emocional hizo que los pacientes valoraran su comportamiento como injusto. Los pacientes con TLP son superiores en la atribución de estados mentales a compañeros de interacción cuando hay información emocional presente. Mientras que las expresiones emocionales del paciente dominaron la respuesta en personas sanas, los pacientes con TLP usaron la equidad de sus compañeros sociales para dirigir su propio comportamiento a pesar de la existencia de información emocional.
El trastorno límite de la personalidad es de las pocas condiciones psiquiátricas fuertemente sesgadas (aproximadamente 3:1) hacia las mujeres, un patrón que encaja con la capacidad mejorada de empatía de las mismas, en comparación con los hombres, en población no clínica (Nettle 2007). Además, entre las mujeres normales hiperempáticas se ha asociado positivamente con medidas de psicosis, lo que sugiere que un” cerebro femenino extremo” puede ser caracterizado por positivos rasgos psicóticos de caracter afectivo tales como la paranoia y la manía (Brosnan et al. 2010).
En conclusión:
Dichos estudios deberán proporcionar nuevos datos fundamentales sobre las bases de adaptación de las diferencias sexuales humanas en la vida social del cerebro, habilidades – pero más importante aún, en los roles potenciales de las adaptaciones hiperfuncionales psicológicas humanas en la patología psiquiátrica.
Dicho de otra forma: del mismo modo que en Funés su exceso de memoria interfería en su pensamiento, la hiperempatía de los TLP deviene inadaptativa pues leer las emociones ajenas -aun sin errores- no asegura la coherencia de las propias e interfiere probablemente en la construcción de la identidad.
Bibliografía.-
Franzen N, Hagenhoff M, Baer N, Schmidt A, Mier D, Sammer G, Gallhofer B, Kirsch P, Lis S. :Superior ‘theory of mind’ in borderline personality disorder: an analysis of interaction behavior in a virtual trust game. Psychiatry Res. 2011 May 15;187(1-2):224-33. Epub 2010 Dec 3.
Video del seminario de metaformación de ayer dia 8 de Noviembre del 2012 en el Consorcio Hospitalario de Castellón a cargo del Dr Gonzalo Haro que presenta nuestras primeras impresiones acerca de nuevas drogas de síntesis de perfil cannabinérgico y muy peligrosas para la salud mental de sus consumidores.
A propósito de un caso de consumidor de JWH o spices.
Los que hayan leido el post anterior de esta serie sobre las emociones ya sabrán a estas horas que el amor no es ese bálsamo romántico que cura todas las heridas sino que muchas veces las crea. Al tratarse de una de las emociones vinculadas con algo tan potente como la reproducción son de esperar grandes disfunciones en su gestión cotidiana.
Algunos de mis lectores han estado de acuerdo con la opinión de Price de que la depresión es un mecanismo de seguridad para limitar los efectos de la rabia e incluso alguno de entre ellos me ha formulado una hipótesis acerca de las razones de por qué algunas personas no se pueden deprimir.
La razón que me han dado es que las personas que no pueden deprimirse es por orgullo, lo que es lo mismo que decir (en clave psicologica) que hay personas tan narcisistas que no pueden tolerar darse por vencidos, reconocer que han perdido en una confrontación agonística o simplemente reconocer una derrota o darse cuenta de que no tenian razón.
Estoy de acuerdo con esta formulación solo que el narcisismo es un concepto que encaja mal con la teoria evolucionista, el narcisismo es un constructo psicoanalítico que explica muchas cuestiones relativas a la formación del Superyó y la moral, pero no deja de ser un constructo intrapsíquico con poca consistencia psicobiológica. Es necesario pues encontrar otra forma de nombrar las pulsiones morales en los humanos y para esto debemos -otra vez- echar mano de la teoria evolucionista.
¿Para qué sirve la moral?.-
Es obvio que la moral no da ninguna ventaja a aquellos que se someten a ella, algo que precisa de una explicación evolutiva. ¿Si no sirve para nada por qué evolucionó? Todo parece indicar que los individuos egoístas o amorales obtienen más ventajas que aquellos que siguen las reglas al menos hasta que son descubiertos e identificados como tramposos. Sin embargo es necesario decir que la evolución no solamente presiona sobre los individuos concretos sino tambien sobre la especie y sobre los grupos.
Por ejemplo, la pulsión reproductiva es una forma de presión selectiva que se ejerce sobre la especie entera, la autopreservación y la busqueda de bienestar (inclusive fitness) sobre los individuos. Pero la evolución tambien presiona sobre los grupos a fin de regular la vida en común y lo hace a través de la incorporación de reglas, tabúes y prohibiciones.
No se trata sólo de conocer las reglas sino de que se interioricen, es decir que el individuo haga suyas las reglas del grupo por ejemplo ésta: “No matarás”.
El lector puede ya suponer que la presión evolutiva sobre los grupos es mucho más moderna (reciente) que las otras presiones que tuvieron que soportar tanto la especie como los individuos. Seguir las reglas no favorece a los individuos concretos y es neutral desde el punto de vista de la especie pero resulta muy adaptativa para los grupos.
Y seguir las reglas entra en contradicción muchas veces con los mandatos de la especie (por ejemplo la elección del celibato) de la autopreservación, por ejemplo en el suicidio y desde luego entran en contradicción con la satisfacción del deseo individual. Todo pareciera indicar pues que en nuestro cerebro se dan cita intereses muy diversos, muchos de ellos antagónicos con otros.
Lo interesante de la presión ambiental que conocemos con el nombre de “seguir las reglas” es que está determinada por la socialización, se trata pues de un terreno compartido por nuestras tendencias sociales y afiliativas (necesitamos a los demás tanto como necesitamos comer) pero tambien culturales pues todo grupo social tiene sus propias reglas de funcionamiento. Pero inventada la norma inventada la excepción: ¿qué sucede si engaño a los demás haciéndoles creer que sigo las reglas pero en realidad soy un descuidero o un depredador? Un individuo así (los psicópatas por ejemplo) podrian beneficiarse tanto de las ventajas de la socialización como de “salirse con la suya”, haciendo creer al grupo que están siguiendo las reglas. Es por eso que no basta con conocer las reglas sino que hay que interiorizarlas y es por eso que existen las sanciones del grupo con los disidentes y los aprovechados.
Lo que llamamos narcisismo podria ser traducido al lenguaje evolucionista a través de una doble definición: por una parte representaría la supervivencia de una tendencia egoísta y depredadora que busca las ventajas individuales eludiendo o saltando por encima de las reglas grupales. Y por otra sería algo asi como una ilusión de rango en el sentido de que el individuo se engañaría a si mismo y a los demás ostentando las señales de un rango superior al que se posee. A esta emoción le llamamos orgullo o soberbia y es la punta del iceberg del narcisismo visto en clave evolucionista pues es obvio que la ostentación del rango brinda ventajas a los que poseen esta capacidad de engaño y autoengaño.
Dicho de otra manera para seguir las reglas del grupo es necesario un mayor aprendizaje social que el que necesitamos para el cortejo, la alimentación o la autoconservación, sencillamente se trata de aprendizajes que no nos vienen de serie y tenemos que aprenderlos ex novo básicamente mediante la observación de las conductas de nuestro entorno. No hace falta decir que el aprendizaje social puede ir en contra de los deseos individuales y es por eso que aquello que aprendemos de esta manera se opone y neutraliza lo que entendemos como narcisismo. Es a través de este aprendizaje que modulamos nuestra tendencia a creernos más importantes que los demás o a anteponer nuestros deseos a la consideración general.
La erotomanía.-
Si la celotipia es la patología delirante de los hombres, la erotomanía lo es en las mujeres.
Gaetian Clérambault fue un psiquiatra francés del que he hablado mucho en este blog y que describió la erotomanía que desde entonces se conoce con el nombre de sindrome de Clérambault. Consiste en la creencia delirante por parte -usualmente de una mujer- de que un hombre, generalmente de un estatus superior al propio está locamente enamorado de ella. Pero no se trata solo de una invención o de una fantasía más o menos comprensible en algunos casos sino de una certeza, es decir de una creencia delirante que induce conductas concretas. Conductas que van desde la denuncia, a la aportación de pruebas falseadas como cartas de amor, llamadas telefónicas, etc. La erotómana viene a la consulta a quejarse de un acoso concreto que el enamorado lleva a cabo contra ella pero no computa el acoso que ella misma lleva a cabo contra el acosador imaginario. Médicos, pediatras, psiquiatras, psicólogos, principes de Gales, alcaldes, cantantes, deportistas, reyes, gobernantes o personajes públicos de distinta indole y relieve pueden resultar elegidos por estas mujeres para llevar a cabo su delirante idea de que ciertas personas importantes se han fijado en ella y la someten a un acoso intolerable, cruzando casi siempre la frontera desde perseguido en acusador. Lo curioso es que la paciente se siente completamente inocente en este juego de seducción y aparece como víctima de este atropello (como decía una paciente a la que traté) y que muchas veces se salda en los tribunales.
Si he escogido a la erotomanía como ejemplo de una “locura de amor” es porque me parece que representa a la perfección este nucleo irreductible de narcisismo que alimenta a los delirios. Efectivamente la erotómana no puede evitar enamorarse de alguien con más rango que ella misma, se trata en todo caso de algo adaptativo ya descrito por Buss (Buss 2004) y otros investigadores: las mujeres buscan siempre en los hombres un mayor rango. De eso ya hablé aqui.
¿Pero por qué no aceptar que es ella y no él el enamorado? ¿por qué construir un delirio invirtiendo el proceso?
Pues para salvaguardar el narcisismo, hay algo que se preserva a través del delirio. La paciente construye un delirio y renuncia asi a la realidad para mantener a salvo su autoconcepto: no es ella la enamorada sino él y no es ella la acosadora sino él. Lo que nos lleva a pensar que las heridas narcisistas son muy dolorosas y lo son porque estas personas no tuvieron en su momento el suficiente aprendizaje social para orientarse y asumir su posición en la pirámide del rango, sencillamente se sobrevaloran demasiado a veces de una forma incluso patética. Y lo hacen escotomizando (repudiando) todas las señales de la realidad que las impulsarían hacia el principio de realidad, carecen pues de un Ideal del Yo pero a cambio han hipertrofiado su Yo ideal. Permutan deseo por realidad y es asi como enloquecen.
De manera que estoy de acuerdo con aquellos que han señalado al narcisismo como una pulsión al servicio del Yo y en contra de la realidad, a favor del principio del placer y en contra del sentido común. Lo interesante es que ciertas personas (y en un grado menor todos nosotros) preferimos defender esta ciudad amurallada que es nuestra exagerada autoestima y prolongar asi ese divorcio entre la realidad y el deseo.
De manera que ciertos delirios son en realidad adaptativos (Charlton 2003), o fueron adaptativos en época ancestral. Sobre todo los delirios paranoides, como ser engañado, perseguido, envenenado, amado, infectado, aludido, divulgado o señalado, ser victima de una conspiración o excluido del grupo son tematicas delirantes que conectan con temores ancestrales ligados a la interacción social. Es asi como se diferencian de los delirios bizarros de la esquizofrenia, pero eso no les hace más abordables: los delirios paranoides son irreductibles, precisamente porque taponan heridas narcisistas importantes y son a la vez temores fundacionales de nuestra especie.
Bibliografía.-
David Buss: “La evolución del deseo”. Alianza editorial. Madrid 2004.
Charlton BG (2003). Theory of mind delusions and bizarre delusions in an evolutionary perspective: psychiatry and the social brain. En Brune M. Ribbert H. editores: The social brain. evolution and patology. Wiley and sons. 315-337.
Dado que el amor es una emoción culturaldependiente y que en gran parte es modelada por el entorno en que se vive, especificaré que estoy hablando de lo que entendemos hoy como amor romántico, una utopía emocional que se nutre de deseos, expectativas y constructos individuales compensatorios que en gran parte chocan continuamente con la realidad desolada en que vivimos. El amor se convierte asi en un colchón de seguridad, en un salvoconducto para la felicidad en muchas personas, en una isla de perfección que suponemos hemos de descubrir por nosotros mismos guiados por un extraño drang, un impetu fascinante. (Aqui hay un buen articulo sobre el amor en tiempos de la postmodernidad).
La frustración en el amor es pues la consecuencia más notable que cabe esperar de este estado de idealización. El rencor, la rabia, la indignación, la decepción o la pena son las consecuencias emocionales más importantes que se desprenden de aquella confrontación entre realidad e idealización.
No es de extrañar que el amor -como principal promotor de arousal en nuestra especie- de lugar a múltiples patologias y conductas inexplicables, algunas resultado de su decepción pero otras vinculadas directamente con el sentido que el amor tenga en cada mente individual.
No cabe ninguna duda de que es precisamente esta idealización la que nos hace tan vulnerables, tal y como supuso Freud cuando advirtió que: “jamas nos hallamos tan a merced del sufrimiento sino cuando amamos”.
Locuras de amor.-
Los que hayan leido esta noticia, habrán sufrido un posible dejà vu, son tan frecuentes este tipo de sucesos que hasta literariamente estamos condenados a entenderlos como perturbaciones mentales que el amor causa en algunas personas. Sin embargo es bueno describir dos tipos posibles de sucesos: los que llevan al enamorado al homicidio y los que le llevan a la locura propiamente dicha, es decir al delirio.
El caso del que habla la noticia es paradigmático: un muchacho enamorado de una muchacha sufre de muchas preocupaciones, ansiedad continuada desde que los progenitores de aquella cuestionan su relación. Un muchacho normal y sin antecedentes psiquiátricos de interés de repente se transforma en un feroz asesino y dispara su arma contra la muchacha. ¿Qué es lo que puede transformar a una persona corriente en un asesino?
Hay algo paradójico en esta conducta de asesinar a la amada, pues al fin y al cabo el amor es considerado como algo totalmente opuesto al odio. Por otra parte también estamos convencidos de que el odio no puede darse sin amor. En realidad lo opuesto al amor es la indiferencia, el odio por su parte es en gran parte una estrategia de supervivencia con efectos paradójicos como veremos a continuación.
Para entender mejor este tema del “punto de no retorno” en la desesperación es necesario hablar sobre la teoria de las catástrofes. Se trata de una teoria matemática dificil de comprender para nosotros y aun más difícil de explicar. Pero puede entenderse como una parte de la teoria de las bifurcaciones a las que tienden todos los sistemas cuando son llevado a un punto lejano de su equilibrio. Dicho de otra manera: la teoria de las catástrofes trata de epxlicar los fenómenos discontinuos, donde pequeñas perturbaciones dan lugar a cambios cualitativos, como por ejemplo el caso que nos ocupa. ¿Cómo es posible que una persona normal se convierta en un asesino por una decepción amorosa?
La mayor parte de la gente tienen una teoria “intuitiva” sobre ello, basta leer los comentarios que dejan en la prensa digital los ciudadanos o las opiniones de mis colegas que explican este tipo de cuestiones “apres coup” como un trastorno de personalidad, rasgos psicopáticos, la emergencia de una psicosis, un arrebato de impulsividad limite y conceptos descriptivos que no aportan nada a la cuestión. Si el asesino del Salobral tenía o no tenía determinados rasgo de personalidad no lo sabemos ni lo podemos saber ya (puesto que se suicidó antes de entregarse) pero en cualquier caso este conocimiento no aportaría nada a la cuestión que pretendemos explicar, pues no todos los portadores de este rasgo o diagnóstico se comportarán igual. El asesino del Salobral no asesinó a aquella muchcha por algo que tenía sino por algo que no tenía.
Le faltaba algo, un inhibidor que le permitiera tolerar la frustración, la ansiedad o la decepción por la perdida. Le faltó poderse deprimir.
La capacidad para deprimirse es un dispositivo de seguridad con el que la evolución nos dotó para desactivar la rabia (Price, 2008). (El lector puede tomarse un receso y leer este post sobre el caso de Job donde hablé precisamente de esta cuestión, asi como de los trabajos de Price y su teoria de la competencia social en la depresión.
La rabia individual es probablemente la emoción mas disfuncional y peligrosa para los grupos sociales pues lleva tras de si muerte, destrucción, venganzas y una escalada de odios intragrupales. Sí es verdad que ciertos tipos de adaptaciones se produjeron para salvaguardar a los grupos por encima de los individuos es aceptable suponer que la evolución se haya encargado de disponer de ciertos relés para desactivar este tipo de conductas disruptivas. Emociones que aparecen inevitablemente entre los perdedores de una confrontación agonística, “ella quiso dejarlo y él quería continuar”. Se trata de un claro conflicto agonístico donde, lo que uno gana el otro lo pierde, hay pues ganadores y perdedores. El asesino del Salobral fue el perdedor de este conflicto.
¿Qué es lo que sucede cuando un perdedor no puede deprimirse?
Lo que sucede es que toma el mando de nuestra conducta nuestro cerebro más primitivo, el reptiliano. Nuestro paleocortex funciona a “todo y nada”, no conoce matices y vuelca su información de abajo-arriba buscando los metadatos que se adhieren en el sistema límbico con unas etiquetas que llamamos emociones que son los marcadores mentales que señalizan nuestra intencionalidad y guian nuestra conducta. Nuestro cerebro reptiliano tiene dos funciones principales: la autopreservación (lucha-huida) y el apareamiento (cortejo y cópula), pero lo principal de su actividad es sin duda su “ausencia de contradicción” en persecución del principio del placer (o de la descarga de la tensión), en este sentido nuestro cerebro reptiliano es equivalente al inconsciente freudiano.
Nuestro cerebro reptiliano no lee emociones, ni ideas, sino patrones. Encuentra un patrón y enciende sí o sí su piloto automático. Ve una mujer desnuda y dice “copula con ella”, ve a un enemigo y dice “mátalo” o “escapa” con independencia de si el enemigo es la mujer desnuda u otra persona. De modo que el cerebro reptiliano del asesino del Salobral funcionaba perfectamente, fue diseñado para la función que desempeñó en los entornos ancestrales donde se forjó y punto final.
Lo que le faltaba a esta persona eran los “controladores” que se cargan simultáneamente con las emociones y con los patrones, es decir le faltó inhibir (como hacemos todos) su agresión. ¿Como se inhibe una agresión?. Citaré algunos de los “controladores” que sirven para inhibir la agresión en nuestra especie:
Se trata de algunos de los controladores de la agresión, en el caso que nos ocupa ninguno de ellos funcionó. ¿A qué se debe este déficit de controladores en el cerebro de este hombre? ¿Es que carecia de compasión, miedo al castigo, compasión, empatía, etc?
No podemos responder a esta pregunta pero por sus antecedentes (leídos en la prensa) no es posible cerrar la cuestión diciendo que era un psicópata, es decir un ser falto de moral, empatía o compasión. Todo parece indiciar que hay una ruptura, una discontinuidad de esas de las que se ocupa la teoría de las catástrofes, un cisne negro, un evento no predecible.
Un salto en el vacío que se produce precisamente por el fallo de uno de los controladores más potentes que existen para desactivar la rabia: la depresión.
Pero no todo el mundo puede deprimirse. Y los hombres menos que las mujeres.
La depresión es una forma ritualizada de muerte. El depresivo está como muerto y da señales a sus adversarios de que no peleará ni se vengará, lo que desactiva las sospechas de los otros. De este tema ya he hablado lo suficiente en post anteriores de modo que solo me resta puntualizar una cuestión: si falla este sistema de seguridad al que llamamos depresión (que supone una desescalada en las estrategias de ataque), quedamos a merced de las escaladas que nuestro cerebro reptiliano pretenda llevar a cabo. Y no cabe duda de que el cerebro reptiliano de este hombre andaba en plena escalada.
Y lo que sucedió en este caso es que una decepción amorosa llevó al sujeto a una especie de locura homicida (conocida en otros entornos culturales como Amok), y si digo locura ( en realidad no es una psicosis) es por no usar la palabra “muerte” que me parece más adecuada para este caso. Al fin y al cabo la depresión carece de arquetipo mientras que la muerte y la locura si los poseen, lo que es lo mismo que decir que matar y volverse loco, son posibilidades al alcance de cualquiera cuando fallan todos los mecanismos de control de la rabia.
Una rabia que no cedió con el crimen de la muchacha sino que se llevó por delante a dos ciudadanos más que por casualidad se le pusieron a tiro. Despues el homicida se refugió en un cortijo, donde la Guardia civil le sitió. Después de varias horas de negociación accedió a entregarse pero sólo fue una estratagema para descerrejarse un tiro en la cabeza. El asesino de Salobral no dio su brazo a torcer, todo menos entregarse.
Merece la pena reflexionar sobre este verbo porque en él existe otra clave del caso y de la depresión en general: el paso de una estrategia o escalada agonística puede desactivarse a través de una escalada hedonística (negociación). Para Price la “sumisión voluntaria consciente” es la estrategia adecuada para resolver una depresión que es vista por él como una “sumisión involuntaria inducida”. No hubo ni una ni la otra.
Sólo quedó pues la muerte, el suicidio, el supremo escape.
Por amor.
Bibliografía.-
MacLean, PD (1985) Evolutionary psychiatry and the triune brain. Psychological Medicine , 15, 219-221.
MacLean, PD (1990) The Triune Brain in Evolution . Nueva York: Plenum Press.
Price, J.S. (2008) Severe depression can be conceptualised as ritualized death or physical incapacity. Philosophy, Ethics, and Humanities in Medicine 2008, 3:8 (Comment on “Depression in an evolutionary context” by Lewis Wolpert).