¿Locura o neurodiversidad?

La esquizofrenia es el precio que paga nuestra especie por tener un cerebro asimétrico para dar cabida al lenguaje (T. Crow)

A más cultura más malestar (S. Freud)

La esquizofrenia es una adversidad estadistica (M. Bleuler)

neurodiversidad

Una de las criticas  que se hacen al DSM es la proliferación feroz de entidades en el eje I, una carrera que empezó desde su primera edición y que ha ido aumentando a lo largo de sucesivas ediciones, asi:

Mientras el DSM-II, de 1968, listaba 180 trastornos; el DSM-III, de 1980, hizo subir la cifra a 265. Y el DSM-IV, de 1994, a 297.

Ahora, el DSM-V no sólo añade nuevas patologías definidas como entidades separadas (tales como el “trastorno de acumulación compulsiva” o los atracones nocturnos), sino que también va a bajar en algunos casos los “umbrales diagnósticos“, lo cual permitirá incluir a más personas de la población general como enfermas.

Tomado de este blog

Lo cierto es que la batalla gnoseológica no procede -como dice el citado bloguero- de un enfrentamiento entre psicoanalistas y biologicistas sino de un distinta comprensión de los fenómenos mentales por parte de los psiquiatras europeos -de formación psicopatológica clásica- y los americanos con una formación más biologicista. Esta es una guerra cultural donde la industria farmaceutica y la APA son los líderes de opinión de una disciplina que nunca debió verse fracturada en función de ciertos intereses espurios: el dinero de las multinacionales y la hegemonía de USA.

Efectivamente, los nichos nosográficos se han multiplicado hasta el paroxismo hasta tal punto que hoy casi cualquier conducta humana podria “patologizarse” con el DSM-V en la mano (y que está a punto de salir). Esta es otra critica con fundamento, pues ningún manual contiene instrucciones para trazar una linea roja entre la patología y la excepcionalidad.

Otra critica que se hace a los manuales diagnósticos es que tratan ciertos síntomas como si fueran entidades autónomas, es decir se desciende a un nivel muy bajo (ateórico) de definición para acotar un determinado trastorno, por ejemplo, el “trastorno por acaparamiento” es en realidad un sintoma que acompaña a vaces al TOC (al que pertenece heurísticamente), no se entiende demasiado bien la razón por la que se desagrega este sintoma del conocimiento que ya tenemos del trastorno obsesivo-compulsivo clásico.

Otra cosa que se le critica a los DSMs es el borramiento que se hace de la normalidad añadiendo “vecinos” nuevos que emborronan aun más esas diferencias. Un ejemplo es el “trastrono por atracón”. ¿Cómo diferenciar la obesidad por cebamiento de toda la vida con el atracón? Bajo este punto de vista todos los obesos cabrian dentro de una etiqueta psiquiátrica. La gordura no es una enfermedad mental ni siquiera es una enfermedad sino una condición de riesgo.

Y las condiciones de riesgo no deberian patologizarse, ni fumar, ni la osteoporosis, ni la obesidad, ni la eyaculación precoz, ni el embarazo, ni la calvicie son enfermedades. Por tanto no precisan tratamiento médico, su inclusión en un manual diagnóstico tiene consecuencias de gasto para el sistema de atención publica y es una justificación del uso de fármacos que sustituyen a la búsqueda de condiciones de vida razonables y saludables.

Enmedio de esta polémica me encuentro con el libro de Amstrong que me parece aportar un nuevo punto de vista entre tanto “ruido” mediático de personas que estan en contra de los DSMs, aunque es posible que esta oposición no sea tan homogénea como parece. Más abajo , sin embargo diré lo que opino de sus ideas.

Lo cierto es que sabemos más del cerebro que lo que propone la APA en su DSM-V. Por ejemplo sabemos que la homosexualidad no es una enfermedad, es algo que ya sabiamos en los 70 y quizá por la presión de los grupos gay se liquidó esta caracteristica diagnóstica, hoy tendemos a considerarla un efecto neutro de la neurodiversidad. A lo que sigue mi siguiente pregunta ¿Por qué existe todavia un grupo de “trastornos” llamados parafilias?

Las parafilias es el nombre moderno que le damos a las perversiones sexuales de antaño. Me resulta muy curioso que sólo la homosexualidad haya sido removida de este capítulo. ¿Es una enfermedad el trasvestismo, el sado-masoquismo o el exhibicionismo? ¿Es una patologia la pederastia?

Lo cierto es que sobre gustos no hay nada escrito y las parafilias son un catálogo de gustos sexuales periféricos y que además llevan una enorme carga de naftalina e incienso, pues fueron aisladas y descritas en el siglo XIX con enfoques muy moralizantes, religiosos y medico-legales en la convicción de que eran perturbaciones cerebrales que llevaban a conductas “pervertidas” o “degeneradas”, un término que hoy ya nadie defiende en ningún foro cientifico. La supervivencia de estas entidades relativas al gusto sexual se mantiene pues por inercia y quizá tambien porque no hay asociaciones de personal masoquista o exhibicionista influyente que presione a la APA para que retiren estas anticuadas etiquetas. Lo cierto es que hoy la mayor parte de las parafilias se encuentran mejor clasificadas en lo que se llama “estilos de vida”.

La pederastia por ejemplo es un delito no una enfermedad, el solapamiento entre las categorias delictivas, las morales y las psiquiátricas ha envenenado nuestra profesión desde el siglo XIX hacia acá, es la sociedad la que pone la linea roja sobre lo intolerable y hoy existe una amplio consenso en que los abusos sexuales son intolerables desde el punto de vista social. ¿A qué viene mantener este tipo de conductas en los manuales psiquiátricos?.Para eso están las leyes: seducir o violar niños es un delito que tiene particularidades jurídico-legales pero no médicas. Las parafilias no son enfermedades aunque pueden acompañar a enfermedades verdaderas.

Ni están todos los que son ni son todos los que están. Algo asi sucedió con la histeria clásica, un trastorno que aun existe y que pone patas arriba toda la coreografia de las clasificaciones: la histeria es un trastorno sexual, del deseo de poder, un trastorno de las emociones si se quiere, de lo fantasmático y de lo traumático (TEPT) del eje 2 (personalidad o rasgos) y del eje 1 (estados) y que muestra un cortejo proteiforme de síntomas incluyendo a los psicóticos, los impulsivos, los disociativos y los conversivos sin olvidarnos de los alimentarios. La histeria existe y es un compendio de psiquiatría en sí misma pero se acopla mal a las conceptualizaciones de la APA y además de eso: no se cura con fármacos. Por eso no existe en los manuales.

De manera que hablando en términos generales podriamos asegurar que en el DSM-V hay una plétora artificial de entidades y todo parece indicar que el futuro de la psiquiatria pasa por acortar el numero de patologías y optimizar los diagnósticos, separando definitivamente la patologia de la neurodiversidad, es decir lo excepcional, lo raro o lo poco frecuente de lo patológico.

El concepto de neurodiversidad -calcado del de O. Wilson, diversidad- me parece un constructo adecuado para pensar lo psiquiátrico desde otro punto de vista. Las ideas que expone Amstrong son algo empíricamente conocido, ciertas patologias como el autismo o la esquizofrenia correlacionan con talentos especiales, siempre que…..se eluda la patologia.

Lo cierto es que la mayor parte de autistas son retrasados mentales y no genios de la música o de la informática, como nos cuentan -a partir de casos excepcionales- aquellos que quieren minimizar el impacto de los diagnósticos psiquiátricos. Es verdad que en el espectro autista podemos encontrarnos personas excepcionales pero lo mas frecuente es el caso contrario. Lo mismo sucede con la esquizofrenia y el trastorno bipolar, en sus formas mitigadas pueden emerger talentos especiales, sobre todo artísticos, tal y como ya conté en este post, sin embargo no he conocido en mi vida a ningún esquizofrénico -clinicamente afectado por la enfermedad- que sea capaz no solo de crear algo nuevo sino tan solo de ser independiente de los demás.

De modo que hay que andarse con cuidado cuando se relatan este tipo de “supuestos dones” que se encuentran detrás de la patología mental a fin de no idealizarla. Tanto el autismo como la esquizofrenia son enfermedades devastadoras, lo cual no significa que ciertos esquizoides como Dali o el caso mas conocido de Nash puedan llevar a cabo tareas creativas de diversa índole, siempre y cuando no enfermen del todo.

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Una forma de ser (carácter) no es una enfermedad sino un factor de riesgo. Los distintos caracteres existen precisamente para favorecer lo diverso: para que haya de todo, por decirlo en terminos coloquiales. Una de las consecuencias (fortalezas) de la reproducción sexual que viajan en el mismo paquete de la vulnerabilidad. Usualmente son nuestras fortalezas las que nos hacen vulnerables y a nivel evolutivo no cabe duda de que la ventaja que supuso la capacidad de nuestro cerebro de simbolizar se encuentra detrás de nuestra tendencia a la esquizofrenia y que nuestra tendencia a sistematizar está detras de los genes del autismo.

Ahora bien, el concepto de neurodiversidad lo que propone es una nueva forma e pensar las patologías. En este caso la patología sería el extremo de un desarrollo continuo de ciertos talentos o habilidades específicas de ciertas personas. Más concretamente nos remitiría a los talentos sistematizadores, de detalle, de gusto por las cosas o por saber como funcionan o de qué estan hechas y por otro lado los talentos hipermentalistas, destinados a la simbolización, a la narrativa, sociales o interpersonales. (El lector puede visitar este post titulado “fisico o poeta”)

Un pensamiento literal y un pensamiento simbólico junto con las habilidades que cuelgan de ellos y que representan probablemente talentos que evolucionaron por separado en nuestra especie.

Otra de las ideas que se desprenden del libro de Amstrong es la de que nuestros cerebros están diseñados para favorecer la diversidad de tal modo que fueren cuales fueren las circunstancias de nuestro medio ambiente la especie encontraría soluciones a sus problemas de supervivencia gracias a la dispersión de los talentos individuales. Seguramente no hemos sido capaces de construir una sociedad que garantice el bienestar de la mayoría de sus miembros y hemos complicado las reglas sociales hasta el paroxismo. Lo que viene a decir Amstrong es que más que psiquiatrizar las conductas de los individuos lo que convendría es chequear nuestra organización social, pues es probable que sea esta la que genera la mayor parte de disadaptaciones en personas vulnerables y que puede ser tambien que estas personas tengan talentos sin desarrollar que en otro tipo de sociedad y con otras reglas de convivencia pudieran resultar útiles.

De tal modo que: lo que en nuestra sociedad pueda ser inadaptativo, en otro tipo de organización social pudiera resultar adaptado. Algo que los hombres modernos de hoy conocemos bien: ciertos entornos son muy insaludables, pero llenos de oportunidades, me refiero a la urbanicidad y a pesar de eso todos preferimos vivir en ellas.

Lo que habla en favor de la idea de que nuestras vulnerabilidades y fortalezas viajan en el mismo paquete.

La homosexualidad en la naturaleza

Lorenz

Los seguidores de este blog y que hayan leido las ultimas entradas ya se habrán percatado de que el tema del origen de la homosexualidad lleva colgando intensos disensos sobre el tema. No se trata pues de un conocimiento neutral, existen lobbyes, intereses, identidades fugitivas, ideologías y dogmas religiosos que pugnan por llevarse el “gato al agua”.

Personalmente si yo fuera homosexual me interesaria saber cual es el origen de mis preferencias con independencia de si encajan o no con mis prejuicios pero esta no parece ser la norma entre la mayor parte de los que defienden posiciones más o menos convencionales sobre el tema y que pueden dividirse en dos grupos:

  • Aquellos que piensan que la homosexualidad es ambiental, una especie de error emocional, una patología, una “mala influencia” o algo inmoral.
  • Y aquellos que creen que la homosexualidad es una “libre eleccion”, algo que se elige a la carta como cuando uno va a comer a un restaurante.

Lo cierto es que ambos niegan la mayor: la condición biológica subyacente a toda conducta humana sea la homosexual o cualquier otra.

De todos los comentarios que he recopilado hasta el momento me gustaria hacer una síntesis provisional, es esta:

1.- Que la homosexualidad es una condición heredable, si bien la heredabilidad de la misma es baja. La concordancia entre gemelos monozigóticos es del 57%.
2.- Que probablemente esta baja heredabilidad esté relacionada con la epigenética, es decir en las primeras experiencias fetales de exposición/deprivación de la testosterona.
3.- Que no se trata de una enfermedad sino de una estrategia de diseminación de variabilidad entre los humanos. A menos que consideremos que la zurdera es tambien un trastorno mental. En mi opinión la zurdera y la homosexualidad tienen muchos puntos en común en su heredabilidad y tambien en su aparente “inutilidad”. En los homosexuales se han descrito, sin embargo, ciertos “signos menores” que señalan en la dirección de algo biológico: la mayor incidencia del “ceceo” (una forma de dislalia), una forma extraña de deambulación (sin bracear) y una mayor incidencia de “neurosis” relacionadas con problemas de pareja y estilos de vida. Sin embargo, se sabe que no existe entre los homosexuales una mayor incidencia de enfermedades mentales y que sus rendimientos intelectuales están por encima de la media o son francamente superiores en tareas artisticas y su desempeño es similar al de los heterosexuales en todas las áreas.
4.- Que el conflicto nature-culture está resuelto en favor de la nature: la homosexualidad se da en múltiples especies animales lo que señala en la dirección de un menor peso de la carga ambiental de lo que supusimos durante la larga influencia del psicoanalisis en la psicologia.
5.- Que la homosexualidad humana se enrosca en la identidad sexual, cosa que no sucede entre los animales que carecen de identidad y que presta a su variante humana de sesgos perceptivos ideológicos, politicos y religiosos que tienden a oscurecer o a poner arena en los engranajes -no ya de los avances de la ciencia- sino la simple elaboración de hipótesis alternativas.
6.- No parece que la homosexualidad, al menos la masculina sea o represente una adaptación sino un subproducto de algo que es beneficioso en otro lugar.

Me gustaria referirme en este post a la homosexualidad entre los animales, no para nombrar las casi 500 especies que practican alguna forma de cortejo, monta, penetración o emparejamiento entre individuos del mismo sexo, sino para decir que efectivamente la homosexualidad de los animales no es ni parecida a lo que sucede entre humanos. En primer lugar porque en los animales no disminuye el fitness, es decir las conductas homosexuales no implican aversión alguna frente al otro sexo y los individuos pueden emparejarse simultáneamente a sus escarceos amorosos con miembros de su propio sexo. La segunda cuestión es que entre los humanos la homosexualidad no es solo una conducta observable sino una subjetividad. Algo que implica gustos, preferencias, modos de estar en el mundo, sensibilidad especial, ternura, amabilidad, gusto artistico, presentes a veces desde la más temprana infancia donde se revela quizá su aspecto mas innato.

En los animales la conducta homosexual tiene una interpretación más simple que lo que vemos en humanos, las conductas homosexuales puede ser:

  • Gestos para señalar la jerarquía.
  • Rituales de dominación/sumisión. es decir una forma de resolver conflictos agonísticos y desactivar la agresión en los dominantes.
  • Juego y socialización.
  • Deprivación o dificultades de acceso a las hembras.
  • Errores de reconocimiento sexual.
  • Alianza entre dos individuos para una determinada tarea.

Konrad Lorenz describió entre sus gansos, una conducta especial donde dos machos se aliaban para obtener mayores beneficios en el reparto de recursos en las orillas de un rio. Es evidente que una pareja de machos tendrá siempre más potencia  de intimidación frente a sus rivales que una pareja convencional. Los gansos que son animales muy territoriales y muy agresivos suelen echar mano de este tipo de alianzas homosexuales que son más guerreras que sexuales, de hecho no es infrecuente que nuestra pareja de gansos echen mano de alguna hembra solitaria a la que comparten como buenos amigos.

Sin embargo todas estas condiciones no pueden trasplantarse sin mas a los humanos, aunque tampoco son de desdeñar estos antecedentes que señalan en la dirección de que la homosexualidad en la naturaleza está ampliamente representada lo que señala en dos direcciones: que ha de de haber algun mecanismo genético o epigenético implicado en ella y que muy probablemente este mecanismo se encuentre relacionado con la producción de diversidad.

La homosexualidad de los pingüinos:

La homosexualidad en los bonobos:

Una de las criticas más frecuentes que se hacen con la visualización de estas imagenes es la idea de que llamar homosexualidad a estas conductas es exagerado, es por ello que algunos autores (Denniston 1980) hablan de ambisexualidad o bisexualidad en estas conductas animales y sobre todo: que la conducta animal no es superponible a la del hombre. Es verdad, pero tambien es verdad que al menos estas conductas señalan en dos ideas: 1) que la homosexualidad es natural (se encuentra en la naturaleza) y 2) y que por tanto ha de haber algun mecanismo genético o epigenético regulador.

Lo que confiere a la homosexualidad humana su caracter específico son dos cuestiones 1) la aversión hacia las parejas del otro sexo, 2) la identidad enroscada en las preferencias sexuales y 3) la baja natalidad de los homosexuales en relacion con los heterosexuales y que llevan implicita una paradoja evolutiva. ¿Cómo se perpetua la homosexualidad?

Pero será en el próximo post.

Bibliografia.-

Denniston, R. H. (1980). Ambisexuality in animals. En J. Marmor (ed.), Homosexual behavior: a modern reappraisal: a modern reappraisal (pp. 25-40). New York: Basic Books, Inc.

La hipótesis aloparental de la homosexualidad femenina

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La idea de que la sexualidad femenina es más plástica que la masculina -que es más rigida e inmodificable- está bien documentada en los trabajos de Roy Baumeister (Baumeister 2000). Sin embargo Baumeister no aborda la relación que puede existir entre esta plasticidad y la orientación sexual.

No cabe duda de que la homosexualidad es una de las patatas calientes de la psicología evolucionista dado que el comportamiento homosexual -que está presente en múltiples especies animales- parece contradecir el principio evolutivo del fitness, esto es que las conductas más adaptadas son las que tienen premio evolutivo. No parece suceder aparentemente esto con la homosexualidad humana que se mantiene constante a pesar de que los homosexuales se reproducen menos que la poblacion heterosexual, asistimos pues a una paradoja reproductiva (similar a lo que sucede en la esquizofrenia). Los homosexuales se mantienen en torno a una cifra alrededor del 10% de la población fijo en todos los tiempos y culturas (y la esquizofrenia en torno al 1%) y que sólo fluctua en una pequeña proporción a partir de la tolerancia de las sociedades. Lo que señala en la dirección de que la transmisión de la homosexualidad (de los genes de la homosexualidad) ha de hacerse a través de los parientes del homosexual que compensan su falta de descendencia, puesto que sabemos que la homosexualidad es una condición heredable a través de la madre.

Es asi que algunos autores han propuesto una teoria para explicar la homosexualidad masculina: algunos hombres portadores de ciertos genes se “sacrificarian” para atender a los genes de sus sobrinos con los que compareten un 25 % de su genoma, una especie de kin selection o selección por parentesco.

Lo cierto es que sabemos más (o por lo menos existen mas teorias que intentan explicar) la homosexualidad masculina que la femenina, siendo esta última teoria la que presenta mas visos de credibilidad. Sin embargo existen pocos trabajos que hayan escarbado en la conducta homosexual femenina y pocas teorias explicativas. Recientemente se ha publicado por Kuhle y Radcke en epjournal.net una teoria que podria aportar alguna luz y ciertas predicciones a esta condición aun más compleja puesto que la condición de lesbiana no disminuye por sí misma el ftness, al menos no en la misma proporción que la masculina, probablemente porque la aversión al sexo contrario es mayor en los hombres que en las mujeres.

Una teoria que sus autores han llamado hipótesis aloparental.

La aloparentalidad puede definirse como el desempeño cooperativo de una persona para la crianza de otra que no es propiamente su hijo, una cooperación ancestral entre madres que se asegurarian recursos en sobre todo tres casos: 1) la violación, 2) la desaparición o desinversión del macho proveedor o 3) la muerte del macho proveedor.

El caso más común y conocido es la doméstica abuela que consumió recursos en ayudar a sus hijos en la crianza de sus nietos descargando a madres y padres del peso de la crianza. Es obvio que las abuelas son un socorrido recurso en nuestras sociedades aun en las más opulentas, una institución que se ha conservado porque ha aportado ventajas a la colectividad y sobre todo a la parentela. Pero hay algo más en eso: para que una abuela sea realmente una abuela ha de ser climatérica, es decir ha de hallarse fuera del campo de rivalidad reproductiva, asi algunos autores han especulado con la idea de que la menopausia seria una adaptación que tendria como fin señalar el fin de esta rivalidad y propiciar la ayuda en la crianza de los hijos de la hija (alomaternidad) o genéricamente de los hijos (aloparentalidad).

En este sentido la homosexualidad femenina pudo ser en entornos ancestrales una estrategia para conseguir apoyo aloparental y que se apoyaria en la idea de plasticidad erótica de Baumeister o fluidez erótica de Kuhle y Radcke que curiosamente titulan su articulo con el nombre “Born both ways” (Nacidas en ambos sentidos), lo que parece apelar a la idea de que la sexualidad femenina es indeterminada (plástica) y se acopla a cualquier “gusto” de su pareja o situaciones de diversa adversidad, claro está dependiendo del número o el peso de sus genes homosexuales.

Esta teoria permite llevar a cabo las siguientes predicciones: que el comportamiento homosexual femenino será mas frecuente si se da cualquiera de estas condiciones:

  • El comportamiento homosexual femenino será mas frecuente en las mujeres que han sufrido abusos por parte de algun hombre.
  • Tambien en mujeres con antecedentes de violación.
  • La ausencia del padre durante la crianza ((Belsky, Steinberg, y Draper, 1991; Ellis, 2004)
  • Las mujeres abandonadas por sus maridos (por otra mujer) y especialmente si se tienen hijos.
  • Las mujeres cuyos maridos han muerto, especialmente si se tienen hijos.
  • En ausencia de pareja, abandono o muerte y tambien en las mujeres cuya inversion conyugal ha disminuido por parte del marido tienen más probabilidades de comportamientos homosexuales.
  • El alto valor de pareja de una mujer predice menos comportamientos homosexuales y más y sucesivos emparejamientos heterosexuales aun en presencia de los factores nombrados anteriormente.
  • Las mujeres que han forjado vinculos profundos de amistad con otras mujeres y que exhiben aloparentalidad (cooperación en el cuidado de los hijos) es más probable que hayan participado en conductas homosexuales.
  • Las mujeres que experimentan estrés extremo asociado con la crianza de los hijos son más propensas a reportar haber participado en conductas homosexuales que mujeres sin tal estrés.
  • Las mujeres con una sociosexualidad sin restricciones (Jackson y Kirkpatrick, 2007; Simpson y Gangestad, 1991) es más probable que entablen relaciones homosexuales que aquellas que tienen restricciones.
  • Las mujeres con pocos parientes disponibles para la aloparentalidad tienen mas relaciones homosexuales que aquellas que disponen de apoyo familiar o parental.
  • Las mujeres serán más propensas a involucrarse en relaciones sexuales del mismo sexo durante las fases no fértiles de su ciclo puesto que las fases fertiles correlacionan con las oportunidades reproductivas, mientras que tal comportamiento en las fases no fértiles podria promover la formación y la preparación de aloparentesco entre mujeres (Fleischman, Fessler y Cholakians 2012). Hallazgos que sugieren que la motivacióm homoerótica en las mujeres se asocia positivamente con el nivel de progesterona y que su motivación homoerótica aparece como una disminución del riesgo de concepción.
  • Si la plasticidad erótica sirve para promover en la mujer vinculos diversos es predecible que las mujeres heterosexuales con altos niveles de plasticidad (por ejemplo, la mayor parte sin patrones específicos de excitación genital) deben tener un número mayor de amigos masculinos en comparación con mujeres heterosexuales con menores niveles de plasticidad.

En conclusión la idea de los autores es que la paradoja homosexual se resuelve al pensar la homosexualidad femenina no como una inadaptación que perjudica la reproducción puesto que en realidad la facilita . A la luz de la teoria aloparental un rasgo que antes parecía conducta inadaptada entre las mujeres es una refundición de su plasticidad erótica. Esta hipótesis de adaptación puede haber aumentado en entornos ancestrales la capacidad de las mujeres para formar vínculos de pareja con mujeres que poseian hijos dependientes de ellas y que habian quedado solas bien por violación masculina, la muerte, abandono y la desinversión de los recursos,
así como en tiempos de crianza de estrés, o sin recursos cuando ella misma presentó una situación similar. Haber nacido con la capacidad de ir bidireccionalmente en dos sentidos pudo haber sido beneficioso en entornos ancestrales.

No quiero despedir este post sin nombrar la vieja idea de Freud que no aparece nombrado en todo el articulo:

La libido es bisexual

Pues parece que en las mujeres más y que ese plus esta relacionado con la cooperacion de las hembras entre si.

Delusiones e ignorancias

curacion

La palabra inglesa “delusion” carece de una traducción concreta al castellano a pesar de formar parte de la jerga psiquiátrica clasica.

En castellano lo traducimos como ilusión o como delirio, pero en realidad la palabra “delusion” no es solo sinónimo de lo ilusorio o lo delirante sino que va un poco más allá.

Tomaré prestado un argumento de Elias Capriles en el libro que mas arriba señalo y que me sirve como introducción a este post para señalar que delusión es una percepción distorsionada siempre y cuando se trate de una distorsion sensorial. Aqui tenemos este claro ejemplo tan conocido de ilusión visual donde podemos ver un pato o un conejo.

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Y luego está el delirio, tan vinculado a lo delusivo al construir una narración fantástica que resulta de una distorsión en la percepción de la realidad. Lo interesante del delirio es que no es una ilusión sensorial tan solo (más o menos transitoria) sino que es una construcción narrativa que puede implicar o no ilusiones sensoriales mas o menos sofisticadas. Asi, el delirante no es obligatorio que alucine. El delirio es un constructo cognitivo, una idea o creencia, mientras que la alucinación es un constructo sensorial, una imagen o un sonido en cualquier caso algo que penetra por los canales sensoriales ad hoc; se ve aquello que no está, o se desea, o se teme, pero en cualquier caso la alucinacion se manifiesta a través de un canal sensorial, y además se ve fuera -por eso decimos que se proyecta-, como si estuviera ocupando espacio, si es una voz aparecerá como si la fuente del sonido estuviera en algun lugar alejado del oido, es pues una percepción distorsionada con algo más a lo que vemos en la fotografia del pato: vemos (u oimos) algo que no está, hay algo más que la distorsión.

La diferencia entre alucinación y ilusión, es que en la alucinación falta el soporte fisico de la percepción, la ilusión es por asi decir, una confusión o más concretamente una percepción ambigüa (ahora es pato y después conejo) o una ilusión catalizada por las emociones cuando estamos sometidos a una emoción como el miedo. ¿No solemos ver sombras amenazadoras cuando transitamos por una calle oscura y desconocida?

Capriles señala hacia el hecho de que la palabra delusión y mucho mas las palabras delirio o ilusión- nos impiden profundizar en aquello que se distorsiona y para ello propone un termino budista como herramienta de conceptualización: la avidya.

La manera mas fácil de traducir la palabra sánscrita avidya al castellano es hacerla equivaler a ignorancia o desconocimiento, el antónimo de lo que nosotros entendemos como “saber” o “conocer lo que nos es dado”, un saber que incluye tanto al mundo  como a nuestro mundo interior, saber algo acerca de nosotros mismos.

A través de esta lente conceptual el universo de la delusión se abre permitiéndonos comprender fenómenos que nos estarían vedados con nuestras palabras occidentales, es por eso que algunos autores como Francisco Varela han propuesto la fenomenología budista como una fuente de inspiración para atrapar fenómenos en las redes de nuestras toscas conceptualizaciones.

Asi, la primera de estas acepciones nuevas apunta a la confusión. Lo delusivo es un fenómeno que muchas veces lleva el apellido del error conceptual, cognitivo o perceptual.

La heautoscopia puede resultar un buen ejemplo para entender como lo delusivo se presenta de forma corporea ante nuestras narices, cuando estamos cansados, deprivados, asustados, cansados, narcotizados o nos despertamos de una anestesia o de una parada cardiaca. Aqui escribí un post sobre este fenómeno tan conocido que llamamos heautoscopia.

La psiquiatria clásica identificó tambien algunos cuadros orgánicos que presentaban delusiones por confusión. Mas concretamente esta confusión procede de la disminución del tono y la luminosidad de la conciencia: todas aquellas condiciones que oscurecen el sensorio presentan manifestaciones de este tipo, algo que un psiquiatra alemán llamado Bonhöeffer describió minuciosamente y que denominó psicosis exógenas (por su parecido con las endógenas) y nos permitió separar las distorsiones por confusión con las otras confusiones más sutiles: desde la gripe, la abstinencia alcohólica, la demencia tipo Alzheimer o la de cuerpos de Lewi se caracterizan por presentar alucinaciones visuales es decir errores por oscurecimiento de la conciencia, o por confusión en clave de la avidya. Nosotros le llamamos delirium para diferenciarlos de los delirios lúcidos o paranoides.

La segunda acepción de la avidya es el ocultamiento. El ocultamiento es bastante parecido a lo que nosotros entendemos como represión, pero no sólo de represión -como veremos un poco más tarde- está hecho el ocultamiento.

Imaginense que son ustedes los porteros de una discoteca y que selecciona y abren el paso a los cientos de personas que se concentran en la puerta. Ustedes han de seleccionar quien entra y quien no entra, de manera que lo más probable es que ustedes -siguiendo instrucciones del dueño de la discoteca- dejen entrar a aquellas personas que tienen “buena pinta” y que una vez dentro consuman, que es lo que quiere el dueño de la discoteca, y que no haya peleas, ni lios, ni demasiada gente dentro para no rebasar el aforo. Esta primera manera de proceder -eligiendo- no seria represión propiamente dicha sino supresión. Ahora imaginen que unos cuantos ciudadanos rechazados, se disfrazan de camareros para poder entrar al recinto. El vigilante les abriria la puerta creyendo que son camareros cuando en realidad solo llevan el disfraz de camareros. Esto es lo que hace la represión con los contenidos censurados, les disfraza para que la censura no sepa quienes son y parecer agradables a la conciencia. Freud supuso que los disfraces eran los sintomas neuróticos.

Pero este creer ser quién uno no es o no aceptar ser quien realmente se es, no procede tan solo de la represión sino de otras jugarretas del narcisismo, puesto que lo que se reprime no es sólo aquello que nos parece inmoral sino también aquello que tememos, aquello que disminuye nuestra autoestima o entra en conflcito con nuestro Ideal del Yo.

De manera que la impostura sea con disfraz o sin él forma parte de la avidya, de ese ocultamiento que dicen los budistas y que los psicólogos evolucionistas han llamado engaño y autoengaño (Trivers 1971). No cabe duda de que el autoengaño es el mismo concepto que la delusión por ocultamiento.

La tercera acepción de la avidya seria ya lo que entendemos como delirio. El delirio es una creencia irracional pero no todas las creencias irracionales son delirantes. Lo que caracteriza al delirio es el disenso conceptual, la autoreferencia, la megalomania y la hostilidad universal. Dicho de otro modo; los delirios se cosntruyen con los materiales del nepotismo identitario, del egocentrismo y los conflictos de figura-fondo que se dan en los sujetos cuando el Yo ocupa demasiado espacio en la atención.

Por ultimo he de señalar la ultima y definitiva característica de los delirios, me refiero a la certeza, un misterio psicológico. Los delirios son intratables una vez se han constituido como eje central del sujeto, son irreductibles y las creencias que acoge el delirio son inmodificables, lo cual impone una doble conclusion:

1.- El delirio es una metadelusion, un ir mas allá de la confusión o el ocultamiento. No hay delirio sin bifurcación, sin la aparición metanoica de algo nuevo que impide modificar las condiciones iniciales.

2.- Es muy probable que tal y como han señalado muchos psiquiatras y psicoanalistas el delirio sea una construcción defensiva destinada a proteger la personalidad de un desmembramiento total, de una aniquilación disgregadora y de un colapso total del Yo.

Todo lo cual señala en la direccion de que para el Yo lo que importa es la identidad aunque para alcanzarla sea necesario renunciar al principio de realidad por una lado e instalarse en eso que he llamado “nepotismo identitario” que es en realidad el mismo concepto de regresión narcisista descrito por Freud..

¿Físico o poeta?

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Los que sean lectores habituales de este blog ya conocerán a estas horas la idea de Baron-Cohen y otros de que los cerebros humanos contienen talentos especiales según el sexo. Si son masculinos es muy probable que tengan cerebro sistematizadores y si son femeninos es predecible que sean más empáticos que sistematizadores.

El lector que aun no sepa nada de esto es mejor que se explore a si mismo haciendo el test que se recomienda en este post.

Una vez llevado a cabo el mismo y obtenidos los puntajes en sistematización y empatía ya sabe usted cual es el cerebro que le predomina. Pero le haré una advertencia: si es usted mujer y puntúa muy alto en sistematización no debe sentirse en absoluto indispuesta por la idea de que tiene un cerebro de hombre viviendo en un cuerpo de mujer. El test no mide masculinidad o femineidad, como tampoco mide patología o normalidad ni orientación sexual. El test está midiendo la cualidad de su inteligencia,de modo que habrá muchos hombres con altas puntuaciones en empatía y muchas mujeres que puntuarán alto en sistematización.

Lo que es verdad es que los hombres puntuan (como promedio) más alto en sistematización y las mujeres más alto en empatía. Eso es todo.

Lo cierto es que los términos sistematización y empatía han sido criticados por otros autores que han ido un poco más lejos en esta conceptualziación. En esta linea se encuentran Badcock y Crespi que han ahondado en la hipótesis de Baron-Cohen conocida como hipotesis del cerebro masculino extremo. Para Baron-Cohen el autismo seria una enfermedad provocada por la hegemonia de ciertos genes destinados a preservar estos talentos sistematizadores, y que suele suceder cuando se emparejan selectivamente personas con genotipos parecidos en relación a estos genes que regulan el “talento masculino” o bien cuando los genes de uno de los progenitores silencian a los del otro.

La primera critica que puede hacersele a esta conceptualización es que la utilización de los terminos masculino y femenino que efectivamente confunden talentos con otras prestaciones de la orientación e identidad sexuales. Pero lo mas criticado es el hecho de que Baron-Cohen no haya encontrado un nicho clinico para el cerebro femenino extremo, es decir ¿Como se manifiesta clinicamente este exceso de empatía?

Badcock y Crespi hacen algunas correcciones al modelo baron-coheniano a través de la hipótesis del espectro. Vendría a decir que en un polo se hallarian los talentos mecanicos (sistematizadores en Baron-Cohen) y en el otro los hipermentalizadores, un concepto que viene a sustituir al de empatía y que tiene que ver con la esquizotipia.

Para Badcock y Crespi el hipermentalismo es el talento oculto y no tanto la empatía, es el talento que se cae en las psicosis por su extremo pero que es untalento tan adaptativo para nuestra especie como el otro. En este post hablé del hipermentalismo.

En este momento baste recordar que, el autismo y las psicosis serian los polos de este continuo. Que los hombres -efectivamente- serian poseedores de talentos sistematizadores (o mecánicos) tal como supuso Baron-Cohen pero que el otro extremo se encontraria ocupado por los hipermentalistas, la mayor parte de los cuales son mujeres u hombres con talentos hipermentalistas.

El hipermentalismo podria ser definido como una tendencia a encontrar sentidos y significados excesivos, a despreciar el azar y a la pandeterminación o high inclusiveness, asi mismo se manifestaria por una casi ausencia de talentos mecanicistas, prácticos, o de interés en cómo funcionan las cosas. Por contra la tendencia del hipermentalista se encontraria en la facilidad para encontrar relaciones de significado entre objetos sin conexión entre sí, en construir errores tipo I.

El cerebro femenino extremo estaría relacionado con la psicosis asi como el cerebro masculino extremo lo estaría con el autismo. Aportan el siguiente dato:

  • Las mujeres puntuan mas alto en todas las escalas de esquizotipia, mientras que los hombres lo hacen en las escalas de autismo.
  • Las mujeres adoptan creencias irracionales y/o bizarras con más frecuencia que los hombres.
  • Las mujeres son más religiosas que los hombres.
  • Las mujeres creen más en la telepatia, la reencarnación, los sueños premonitorios, la influencia de entidades abstractas, la astrología o las medicinas complementarias que los hombres.

A su vez existirian condiciones innatas que estarian apuntando hacia un determinado polo, asi:

El alto peso al nacer, el cerebro más grande y mas lateralizado, expuesto a más testosterona en epoca fetal (medida en digit ratio), y mas sustancia blanca correlacionan con el autismo y también con un mayor riesgo de cáncer mientras que los cerebros más pequeños, menos lateralizados, el predominio de la sustancia gris, el bajo peso al nacer y una menor exposición fetal a la testosterona correlacionarían con el espectro psicótico y una mayor resistencia al cáncer.

El cerebro del feto seria pues segun Badcock y Crespi el campo de batalla que tendria lugar no entre genes paternos y maternos sino en la expresión de esos mismos genes.

Según la teoría de la impronta genética en el cerebro (que se explica en el libro), los genes que subyacen en los trastornos autistas y psicóticos permanecen en el genoma humano porqué dan soporte a las dos adaptaciones cognitivas fundamentales de nuestra especie. La cognición mentalística —o mentalismo (también llamada teoría de la mente/empatía/psicología popular/sentido común)— evolucionó para facilitar la interacción social y constituyó la base de la cultura mental: religión, política, comercio, arte y literatura. La cognición mecanicista (también llamada sistematización/física popular/pensamiento cosificado o orientado a los objetos) que evolucionó para facilitar la interacción física con el mundo material de los objetos no humanos y constituyó la base de la ciencia, la tecnología y de la cultura material. Los dos sistemas de cognición están generalmente más o menos equilibrados en los individuos. Sin embargo, debido a los mecanismos de expresión genética involucrados, este equilibrio puede verse fácilmente alterado. Un déficit en mentalismo (a veces con un exceso de cognición mecanicista en el llamado savantismo autista) explica los trastornos del espectro autista, mientras que lo opuesto —la mentalización excesiva— explica la mayoría de los síntomas de los trastornos del espectro psicótico.

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Las actividades que se encuentran bajo la campana estarian orientadas según nuestra tendencia mental predominante, como el lector puede ver en el gráfico ciertas profesiones o actividades se encuentran más cerca de lo autistico (ingenieros, fisicos, matemáticos) mientras otras estarian mas cerca de lo mentalisitico (historia, humanidades, psicologia, politica, misticismo, poesia) y todas aquellas que están destinada a construir narrativas explicativas inter, transpersonales o subjetivas,como sucede en el psicoanálisis.

Los extremos que se salen de la campana son los extremos donde se halla la psicopatología.

Pero qué sucede con la medicina. ¿Es la medicina una tecnologia o un arte? ¿Se encuentra más cerca del polo autistico o del polo mentalistico?

¿Y la música?

Bibliografía.-

Christopher Badcock: The Imprinted Brain; how genes set the balance between autism and psychosis.

El articulo original de Badcock y Crespi en pdf

“A prueba de fallos” y el narcisismo

Los excesos de autoestima y los idealismos morales proporcionan no pocos pretextos para ejercer de psicópatas, precisamente los valores con los que más nos identificamos y en los que educamos a nuestros hijos.

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Los que leyeron el post anterior es seguro que ya tienen una idea de que pasa cuando alguien sufre en su vida una adversidad. Cuando pierde el trabajo, o le abandona su pareja o pierde un familiar muy querido, o se pelea con un hermano a propósito de una herencia, cuando se arruina económicamente o cuando suspende un examen y pierde una buena oportunidad. Ya sabemos que todas esas cosas pueden sucedernos en la vida y que las consideramos eventos de estrés, Discontinuidades que nos golpean y sobre las que hemos de reorganizar tanto nuestros mapas cognitivos y conceptuales como nuestros esquemas emocionales.

Cuando nos pasa cualquiera de estas cosas las emociones vienen en nuestra ayuda para guiarnos a través de una hoja de ruta. Una hoja de ruta de descenso. Ciertas emociones están diseñadas para las desescaladas: la culpa, la vergüenza, la pena, el miedo. Las sentimos y entonces desescalamos, otra opción es que enfermemos fisicamente lo que consigue el mismo efecto.

Desescalar no equivale a deprimirse. Para deprimirse hace falta algo más. Para deprimirse es necesario una incongruencia entre emociones: unas que pugnan por desescalar (ya señaladas) y otras que pugnan por escalar, el rencor, la ira, la codicia o el asco. De manera que podriamos decir que la depresión seria una situación clinica donde se dan cita emociones contradictorias en cada uno de los tres niveles del cerebro y siempre supone una desescalada en el nivel más reptiliano. Una desescalada que no tiene correspondencia en el resto de niveles .

Para deprimirse hace falta activar el módulo “a prueba de fallos” y bloquear las soluciones inteligentes a los dilemas de la vida. Usualmente lo que se bloquea es la “sumisión voluntaria consciente” o “darse por vencido”.

Pero para darse por vencido sin sentirse “humillado” hay que tener una autoestima funcional. ¿Qué sucede cuando la autoestima es baja o demasiado alta?

Pues que el individuo no puede llevar a cabo el proceso (el trabajo) de recomponer sus mapas cognitivos y emocionales y dirigirse hacia la reconciliación o la salida del campo, bien por imposibilidad o bien por otras cuestiones. Decimos entonces que existe un bloqueo. La depresión es casi siempre el resultado de haber bloqueado las soluciones inteligentes a los conflictos de perdida o de derrota.

Y la principal causa de bloqueo es el orgullo.

Tal y como vimos en el post anterior la autoestima de una persona depende fundamentalmente de los otros es por eso que hablamos de poder de retención de la atención social (SAHP, “self-concept of social attention holding power”) que se refiere a la capacidad de un individuo para atraer la atención y la aportación de otros miembros del grupo (Gilbert et al., 1995). Considerando que la RHP determina el equilibrio entre el ataque y el sometimiento, SAHP determina el equilibrio entre la presunción (escalada) y la modestia (desescalada) en los eventos sociales importantes.

Es por eso que algunos autores hablan de la autoestima como un medidor social, un sociómetro.(Leary, 1995).

O dicho de otra manera: nuestra autoestima -en el mejor de los casos- ha de corresponderse con lo que los demás piensan de nosotros que nos retorna por retroalimentación. En la medida en que nos alejemos de esa “opinión publica” sufriremos las consecuencias de la incoherencia entre lo que pensamos de nosotros mismos y lo que piensan los demás.

En términos psicológicamente comprensibles si la opinión de los demás es buena es mejor quedarse siempre un poco por debajo de lo que piensan los demás, asi tenemos un margen de fluctuación en escalada y seremos catalogados como modestos. Si la opinión de los demás es mala disponemos del orgullo (amor propio) para regularnos al alza. De lo que se trata en cualquier caso es de disponer de un segmento de fluctuación.

Una escalada que recorremos a través de ciertos estados mentales que conocemos como presunción y modestia. Unas veces estamos en up y otros en down, esto es lo adaptativo y lo inteligente: la posibilidad de fluctuar variando la respuesta según la situación.

El orgullo es precisamente lo que bloquea este engranaje de fluctuación entre  presunción y modestia. Las personas orgullosas (excesivamente narcisistas) no recorren el continuo sino que se instalan o bien en una modestia recalcitrante o en una presunción soberbia. Las dos posiciones comparten pues al orgullo como mecanismo -podriamos decir de defensa- en tanto que impide la concienciación del estado mental que se pretende evitar.

En realidad el termino narcisismo es una de esas concepciones malditas que hoy son rechazadas por los investigadores. Pero a mi me parece insustituible pues señala en dos direcciones: por una parte señala a aquellas personas que se sobrevaloran a sí mismas (que es su acepción mas intuitiva) pero tambien señala en la dirección de aquellas personas que “aparentemente” se nos presentan como humildes y cuando escarbamos un poco nos encontramos con un nucleo primario muy consolidado de autoestima hipertrófica (narcisismo)

Como ejemplo de esta segunda cuestión quiero llamar la atención sobre los depresivos graves (melancólicos) y un sintoma común: los autoreproches. Son muchos los clinicos que han señalado la incoherencia de la culpa en los síndromes depresivos graves. Antonio Colina ha dicho con cierta ironía, que “hay culpas que huelen a disculpas”. O que en realidad la exageración de los autorerpoches en los depresivos graves contienen una halo de autoimportancia y de narcisismo patológico.

Asi en un antiguo post titulado “Capitalismo, melancolia y deseo” decía:

El melancólico se propone detener el deseo apenas formulado y se opone a él en tanto en cuanto lo siente o bien como algo inalcanzable o bien porque se opone a sus propias convicciones. El melancólico está en pugna con sus deseos y es por eso que el deseo acaba empaquetado como una condensación de goce que es apenas visible tras la fachada de sus síntomas en los que el celofán que los envuelve suele ser o bien la culpa -que suele ser exagerada o incomprensible por un interlocutor sensible- y la obscena exhibición de una autocondena que aparece como una especie de espectáculo valleinclanesco, una autoinmolación esperpéntica que nadie exigió.

De manera que tan narcisista puede ser aquel que aparece como presuntuoso como aquel que aparece como humilde. Y es lógico pues ambos procedimientos (la modestia y la presunción) evolucionaron con el propósito de embaucar a los demás y obtener ventajas de mostrarse sumiso y obediente o dominante y rebelde.

Algo que el individuo ha de moldear en contacto son su sociómetro.

De manera que la autoestima está lejos de ser un órgano del cerebro sino más bien una función para exhibir ante los demás con objeto o bien de aparecer como mas importante, poderoso o atractivo de lo que se es, o bien para aparecer como más desvalido, incompetente o necesitado de lo que se está. Ambas estrategias son muy adaptativas y si se han mantenido a lo largo de la evolución es porque han proporcionado ventajas a sus portadores, se trata de emociones fundamentalmente sociales que señalan rango y jerarquía.

Lo cierto es que no es lo mismo ser portador de una autoestima alta que baja. Si una persona ha optado por la estrategia de aparecer ante los demás como vulnerable y humilde tiene muchas posibilidades de entrar en “prueba de fallos” ante cualquier adversidad de la vida, pues para no deprimirse precisaria desmarcarse de aquella posición y aparecer como competente deshaciendo su cartel de vulnerable. Si por el contrario su autoestima es demasiado alta la herida de cualquier adevrsidad puede ser inconmensurable al darse de bruces contra el orgullo.

Los primeros (autoestimas bajas) reaccionan a las contrariedades de la vida con una depresión o una enfermedad invalidante y los segundos (autoestimas altas) con violencia. Hay un tercer grupo que reacciona con una competencia desbocada (runaway), más tarde volveré sobre estas personas.

La violencia es el modo “a prueba de fallos” de los que poseen autoestimas hipertróficas.

La agresividad en el modo “a prueba de fallos” se comporta de una forma muy curiosa. ya hemos dicho que el “modo a prueba de fallos” se instala en los perdedores de una confrontación agonística y que sustituye al sentimiento de derrota. De manera que el derrotado ha de aparecer como manso y poco agresivo y sin embargo los clinicos han señalado hasta la extenuación que los depresivos son muy agresivos. ¿Cómo se comporta la agresión en el modo “a prueba de fallos”?

En el modo a “prueba de fallos” la agresión va siempre de arriba abajo, es decir desde el fuerte al débil, del hombre a la mujer, del adulto al niño, del armado al desarmado.

Este síntoma por sí mismo señala en la dirección de un funcionamiento “a prueba de fallos”, lo que tiene interés en más de un sentido. Es muy probable que las emociones de escalada como la rabia sean utilizadas por estas personas para enmascarar una depresión subyacente o bien que la agresión por sí misma puede ser un equivalente de la depresión clinica. Algo que sin duda coincide con la experiencia de que rabia y pena son emociones opuestas: efectivamente, lo son pero no se inhiben mutuamente sino que una induce a la escalada y otra induce a la desescalada como las dos caras de Jano.

En conclusión, el modo” a prueba de fallos” puede ser la matriz evolutiva de ciertos comportamientos y patologías humanas de interés para la psiquiatría o la ley. La condición es que pongan a prueba alguna característica vital para el hombre, asi la depresión compromete la rivalidad, la violencia compromete la aceptación social y los trastornos alimentarios (fundamentalmente la anorexia) compromete el fitness (la reproducción).

Es por eso que en el próximo post abordaré la anorexia y el modo “a prueba de fallos”.

Bibliografía.-

Leary, M. R., Tambor, E. S., Terdal, S. K., & Downs, D. L. (1995). Self-esteem as an interpersonal monitor: The sociometer hypothesis. Journal of Personality and Social Psychology, 68 , 518-530.

Gilbert P, Price J & S Allan (1995) La comparación social, atractivo, social y evolución: ¿cómo podrían estar relacionados con las nuevas ideas en psicología?: La Revista Internacional de Teoría de la Innovación en Psicología, 13, 149-165.

¿Hay alguna relación entre la proliferación de armas y la depresión?

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“Los seres humanos se cambian a sí mismos a través de la tecnología.” ~ Jaron Lanier

No cabe ninguna duda de que nosotros los sapiens venimos de serie muy mal dotados desde el punto de vista armamentístico, carecemos de las garras de un tigre, ni de los dientes de un león, carecemos de cuernos como los ciervos, ni de venenos para espantar a nuestros depredadores, nuestro tamaño no es para asustar a nadie y nuestro armamento de “retirada” tampoco es demasiado sofisticado: no tenemos una velocidad de carrera suficiente para correr delante de un puma, ni sabemos nadar demasiado bien ni por supuesto volar.

¿Cómo nos las apañamos para sobrevivir en entornos de sabána abierta en tiempos ancestrales?

Algunos autores como Robert Linden (Linden 2010) han llamado la atención de que son precisamente esos hándicaps los que nos llevaron por el camino de la hominización. La historia evolutiva de la hominización es la historia de las compensaciones que llevó a cabo nuestro cerebro para sobrevivir en entornos hostiles en los que anduvimos durante eones de tiempo.

Y lo que encontró fue la inteligencia. Sobrevivimos porque fuimos más inteligentes que nuestros adversarios y es por eso por lo que ya un antecesor nuestro “el homo habilis” inventó las herramientas.

Es verdad que ya algunos animales son capaces de utilizar ciertas herramientas (que tienen a mano) para alcanzar alimentos o extraerlos de alguno lugar inaccesible, pero no son capaces de fabricarlas; no cabe duda de que fue nuestro phylum, el de los homínidos quien encontró una mayor sofistificación y talento para construir artefactos destinados a dos cuestiones: la ornamentación y la caza.

Pero ahora vienen las malas noticias.

Tal y como cuentan Dawkins y Krebs en un artículo de 1979, los armamentos (las defensas) entre las distintas y dentro de la misma especie coevolucionan. El ejemplo más claro de esta cuestión es la relación que existe entre el uso de antibioticos y las defensas que usan los microorganismos para defenderse de ellos. Se trata de una verdadera carrera armamentistica, donde la velocidad de invención por parte nuestra ha de llevar cierta ventaja sobre las adaptaciones de las bacterias si no queremos morirnos de una simple neumonia. Tambien la velocidad de carrera de las gacelas evolucionó con la velocidad de sus depredadores naturales siguiendo lo que Dawkins y Krebs han llamado el principio de vida-cena. Uno corre para salvar su vida (la gacela) y el otro para cenar, de donde puede deducirse que habrá siempre una cierta ventaja en la carrera libre a favor de la gacela. El guepardo tendrá que utilizar otras estrategias como usualmente lleva a cabo: el acecho.

Todos hemos pues de correr como nos enseñó la reina Roja (Ridley, 1993) de “Alicia en el pais de las maravillas”

Pero la invención de las armas, flechas, lanzas, dardos, proyectiles, etc, tiene una segunda lectura: facilita el homicidio, la guerra y cosas asi.

Y lo facilita porque es muy poco probable que un hombre pueda matar a otro usando solo su “armamento natural”. No puede hacerlo a mordiscos, patadas, o puñetazos, a poco que el rival se defienda. Dicho de otra manera: procedemos de una especie poco dotada para la lucha (aunque muy irascible) que por consiguiente no desarrolló los suficientes mecanismos inhibitorios a fin de no masacrar a sus victimas, como si desarrolaron otras especies.

Significa que en cualquier animal: el armamento disponible y los mecanismo inhibitorios de la agresividad coevolucionaron. Y esta es la razón por la que en las confrontaciones agonísticas entre animales no suele haber muertos (aunque si vencedores y vencidos). Dicho de otro modo la selección natural favoreció la implementación de rituales que venian a sustituir al fatal desenlace.

Del ritual hablé precisamente aqui: se trata de una conducta que comunica una señal de sumisión por parte del vencido y otro de triunfo por parte del vencedor y que de alguna manera desactiva la agresión del vencedor y que la “sangre llegue al rio”. El vencedor se da por satisfecho con las muestras de sumisión o huida del vencido que esperará una nueva oportunidad. En la naturaleza son muy poco frecuentes las confrontaciones a muerte.

¿Pero es asi en los humanos?

Lo curioso es que nosotros los humanos hemos cortocircuitado los rituales que mantenian el statu quo de vencedores y vencidos al introducir la variable critica de la tecnología.

Naturalmente no es lo mismo apretar el gatillo de una ametralladora y matar a distancia a decenas de personas que hacerlo “a mano” con cuchillo o espada. Y no es lo mismo porque el cerebro no computa los disparos como asesinatos sino como una especie de videojuego donde se matan marcianitos, algo relativo a lo imaginario. La tecnología armamentistica que hemos inventado desde el puñal hasta el misil tiene una contrapartida: la lucha ha dejado de ser algo que recluta emociones distintas y variadas a convertirse en algo impersonal. Matar hoy es muy fácil y no involucra al individuo en toda su dimensión humana que podria convocar ciertos controladores contra la agresión.

Dicho de otro modo: la carrera tecnológica que construye armas (una carrera rápida) no ha desarrollado paralelamente mecanismos inhibitorios (carrera lenta o evolución) para no usarlas o usarlas en tiempo y forma socialmente conveniente.

Lo mecanismos inhibitorios que hemos desarrollado en nuestra especie son fundamentalmente psicológicos y sociales, asi el autoncontrol, la compasión, el miedo a sufrir daños, el miedo al castigo o a la exclusión social, la empatia o la moral individual han venido a suplantar a los potentes rituales agonísticos que llevan a cabo los animales a fin de no causar o sufrir daños. Y es obvio que toda esta sofisticación psicológica o social por si misma es incapaz de inhibir o detener la agresividad de ciertos individuos.

Y no es probable que la carrera de las adaptaciones iguale a la carrera armamentistico-tecnológica de las cosas que podemos utilizar para hacer daño a nuestros semejantes, de modo que no tenemos más remedio que apelar al aprendizaje social (aprender ex novo) a obtener buenas razones para ser buenos y no dañar a los otros por más que tengamos buenas razones para odiarles.

Y es por eso que existe la depresión y es tan frecuente en nuestros entornos opulentos: se trata de una solución que minimiza los riesgos de la violencia.De tal modo que es posible predecir que a más proliferacion de armamentos y tecnologías para inflingir daños son de esperar mas depresiones entre nuestros conciudadanos.

Pero para entender mejor esta relación, los lectores tendrán que esperar al proximo post donde hablaré de un constructo utilizado por John Price (Price 1994) que llamó “Modo a prueba de fallos”. Se trataria de un patrón preformado en nuestro cerebro a fin de minimizar los efectos de las derrotas en confrontaciones agonisticas y cuya función seria la de señalar en los derrotados una especie de “muerte ritual” -similar a las que muestran los animales que son derrotados en una confrontación- aunque salvando la autoestima personal y eludiendo la concienciación de la derrota.

Pues en realidad el derrotado no se siente derrotado sino enfermo o incapacitado. La enfermedad es el equivalente de una derrota ritual y suprime al mismo tiempo la agresividad.

Bibliografía.-

Price, JS, Sloman, L., Gardner, R., Gilbert, P. & Rohde, P. (1994) La hipótesis de la competencia social de la depresión. British Journal of Psychiatry, 164, 309-135.

Robert Linden : “El cerebro accidental. Paidos. Barcelona 2010.

Matt Ridley: The red queen: sex an the evolution of human nature. Penguin.1993.

Freud, Westermarck y los replicantes egoístas

Levi

Estoy a favor y en contra de la evolución, a favor porque es verdad y en contra porque es implacable (R. Dawkins)

En un post anterior ya hablé sobre el llamado ” efecto Westermarck” y sobre la polémica acerca de si los niños se sienten o no atraídos por sus madre/padres o hermanos/as. Las conclusiones a las que llegó Westermarck son diametralmente opuestas a las de Freud y viene a rechazar la idea freudiana de que los niños se sienten atraidos por sus progenitores del sexo opuesto y que de ahi nace precisamente el tabú del incesto: una forma de cautela que nuestro inconsciente construye para eliminar los malos pensamientos incestuosos según Freud.

Dicho de otra manera, para Freud es precisamente la existencia del tabú la que señala en la dirección de que mantener relaciones sexuales con miembros de nuestra familia sería atractivo. Pero Westermarck por el contraro, arguye que los niños no se sienten en absoluto atraídos por los adultos de su familia  y llama al postulado de Freud “el gran error del psicoanálisis”. El complejo de Edipo seria pues un mito.

Pero las cosas distan mucho de haber sido resueltas y aqui en este post de la “revolución naturalista” que dirige Eduardo Zugasti nos aportan algunas pruebas que vienen a indicar que Freud tenia razón.

¿Pero la tenia?

Es muy posible que ambos tuvieran parte de razón, nombraré algunos hechos indiscutibles para que el lector navege por los datos contradictorios de que disponemos:

  • El incesto evita combinaciones letales entre alelos recesivos peligrosos para la descendencia.
  • Tendemos a emparejarnos con personas que nos recuerdan vagamente a nuestro amado o temido progenitor o bien tendemos a buscarnos parejas que para nada nos lo recuerden (si la relación fue mala).
  • Es indudable que existe una impronta precoz de caras, gestos, actitudes, prosodias, caracteres y costumbres familiares que tendemos a reproducir. Si esta impronta existiera -la busqueda y reencuentro con lo familiar” deberiamos admitir que aquello que se grabó lleva consigo patrones de deseo sexual.
  • El incesto consumado tiene consecuencias psicológicas devastadoras para aquellos que lo han sufrido.
  • Un gen A puede “soñar” con encontrar otro similar a fin de optimizar la configuración de la descendencia (por ejemplo los genes que regulan el CI o la inteligencia tienden a emparejarse) y preparar cerebros que a su vez busquen “su media naranja” y elijan como parejas preferibles a aquellas con las que comparten genes o determinados alelos.
  • El conocimiento de que nuestra pareja está fuertemente emparentada con nosotros desata una tormenta de repugnancia de tal modo que incluso parejas estables pueden romperse al tener el conocimiento de que son hermanos.
  • La estimulación precoz o sexualización de los niños pequeños genera consecuencias psicológicas impredecibles no tan graves como el incesto consumado pero significativas.

Se trata de datos contradictorios, unos apuntan al hecho de que hay algo “impreso” que nos lleva a la homogamia y algo cultural “el tabú del incesto” que nos impulsa hacia el rechazo. La psicología social ha documentado que algunos de los predictores más importantes de atracción sexual coinciden justamente con aquellos rasgos que las perspectivas neo-Westmarckianas consideraban que inhibían el deseo: familiaridad, proximidad y una historia de experiencias comunes.

Dicho de otro modo: que la atracción y el rechazo se encuentran en los mismos gustos.

Dos psicólogos sociales, Chris Fraley y Michael J. Marks (2010) (comentado también en Research Digest Blog) han puesto a prueba la hipótesis neo-Westmarckaiana con dos fascinantes experimentos que son difícilmente compatibles con la sugerencia de un “mecanismo” natural diseñado para evitar el incesto.

Lo que nos lleva de nuevo a echar mano de la psicologia evolucionista y a indagar entre las diferencias que se encuentran plegadas y codificadas en los genes y en la cultura. Efectivamente no existe un mecanismo natural para rechazar los escarceos de la parentela (y el incesto), antes al contrario: los niños aceptan el placer proceda de donde proceda (decía Freud que el niño es un perverso polimorfo) siempre y cuando no haya además de eso maltrato o violencia. ¿Para qué tendría que tomarse la evolución el trabajo de construir un rechazo en los individuos con sus progenitores o sus parientes?

Si yo fuera un neo-westermarckiano diría que para evitar descendientes enfermos o con poca perspectiva vital, ¿pero cómo sabían esto en entornos ancestrales nuestros precursores? Evidentemente no sabian nada de genética, ni de alelos incompatibles, ellos no podian saber que la sexualidad entre parientes podia ser letal para los niños nacidos de tales emparejamientos. Es tambien muy dudoso que acumularan la suficiente información para poder transmitir ese peligro a sus vecinos. Pero es obvio que fueron los grupos humanos los que inventaron el tabú del incesto, algo pues cultural, es decir impuesto por el grupo al individuo concreto.

Ahora bien, si el tabú del incesto no se impuso para optimizar la inversión parental en forma de una descendencia viable, ¿qué objeto tenia la prohibición?

Pues asegurar un reparto justo de las mujeres, claro está. Todas las prohibiciones sexuales tienden a regular la posesión y acaparamiento de varias mujeres por un sólo hombre, lo cual resultaria en un conflicto grupal tarde o temprano. Asegurar que los grupos fueran cohesionados, laboriosos y cooperativos requirió recortar y regular el acceso a las hembras y asegurar una sanción, un castigo a los disidentes. Restricción y castigo van pues de la mano.

Dicho de otro modo, el tabú del incesto se inventó para regular cosas bien distintas a las que hoy creemos: las niñas, nuestras hermanas, o nuestras madres, tías y el resto de la parentela no son accesibles para mi, pero pueden serlo para otros que a cambio pueden disponer de una esposa para mi hijo y una nuera para mi familia (Levi-Strauss 1981).

En un post anterior ya hablé de esta teoria económico-antropológica que relaciona a las mujeres con el dinero y el incesto.

Ahora bien, ¿entonces en qué quedamos, tenia razón Freud o la tenia Westermarck? ¿Se sienten atraidos los niños por sus madres?

Esos replicantes egoistas que son los genes no atienden más que a sí mismos, de modo que un gen siempre buscará emparejarse con un gen homólogo, al tiempo que el cerebro del individuo (el organismo total que es más inteligente que el gen) impondrá su propia Ley. Y la ley es la ley del grupo, la que prohibe toda la sexualidad y la hece recaer y equivaler a la sustracción de recursos para otros y castigos para los infractores (¿castración?). Esta diferencia de recursos sexuales explica porque las mujeres se reproducen más que los hombres (tenemos mas ascendientes femeninos que masculinos), lo que es lo mismo que decir que el éxito de las mujeres es superior al de los hombres. En esta desigualdad está basada la cultura humana.

¿Hubiera sido mejor evolucionar en un entorno donde todos tuvieramos acceso a todas?

Piense el lector en esa utopía y contéstese a sí mismo.

Bibliografía.-

C. Levy-Strauss: Las estructuras elementales del parentesco

Fraley RC, & Marks MJ (2010). Westermarck, Freud, and the incest taboo: does familial resemblance activate sexual attraction? Personality and social psychology bulletin, 36 (9), 1202-12 PMID: 20647594

La gran diferencia

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Informe del antropólogo extraterrestre a la base.-

El género humano está compuesto de descendientes de lo que en la Tierra se conocen como simios o primates, una serie de especímenes de la que ya solo quedan pocas especies y ejemplares. Sin embargo los hombres no conservan a sus antecesores directos que se extinguieron ya dejando pocos y fragmentados ejemplares fósiles. Las especies mas relacionadas con el hombre son pocas y no son sus antecesores directos sino algo asi como primos de segundo rango: orangutanes, gorilas, chimpancés y bonobos comparten con los humanos buena parte de su ADN y sin embargo las diferencias con ellos son notables.

Para empezar el dimorfismo sexual entre hombres y mujeres es inferior al que ostentan los gorilas y más parecido al que tienen los chimpancés, asi y todo es posible especular con que este dimorfismo evidente es el resultado de contundentes historias de rivalidad por las hembras de esta especie. Los humanos son muy concupiscentes y asi y todo casi el 30% de sus machos “pasan la mano por la pared” si se me permite una frase hecha que he copiado de los humanos. Es obvio que la regulación sexual no funciona bien entre ellos lo que nos permite predecir que esta especie está bastante lastrada por esta desigualdad y son de prever grandes disturbios por esta causa.

dimorfismo_sexualLos hombres son más grandes, más altos, más fuertes y más pesados que las mujeres por termino medio lo que indica unos ancestrales usos en una competencia “sin cuartel” entre ellos. Pero como siempre sucede con aquellos que en un momento determinado optaron por la monogamia los humanos no presentan diferencias tan notables como sucede entre los gorilas, polígamos donde el macho dominante es el unico con derecho a reproducirse. Entre los humanos esta tendencia se ha minimizado, pero siguen manteniendo constumbres poligámicas y costumbres promiscuas en sus formas de interacción sexual.

Sin embargo lo que más ha llamado la atención de este antropólogo becario es la escasa conciencia que los humanos han adquirido respecto a la Gran diferencia: la que se encuentra en sus cerebros. Asumen las diferencias en el rendimiento muscular (le llaman deportivo) pero están escasamente inclinados a aceptar que los cerebros de hombres y mujeres son diferentes.

Es lógico en parte, pues sus anatomistas no han encontrado diferencias significativas en los tamaños de sus cerebros, sin embargo han eludido (este antropólogo cree que a propósito y por razones que ellos denominan, politicas) las diferencias que proceden de sus funciones, que se encuentran reguladas por hormonas sexuales. Asi, es posible hablar de un cerebro masculino, aquel que ha estado expuesto en la época fetal a la  testosterona y un cerebro femenino, aquel que no ha estado expuesto a esta hormona, sin contar con los genes expresados en los cerebros individuales y que están relacionados con las diferencias sexuales.

Fin del informe.

Simon Baron Cohen no fue el primero en caer en la cuenta de que los cerebros masculino y femenino eran distintos y tampoco fue el primero en asociar estas diferencias con ciertas enfermedades mentales. Ya Freud habia observado que los hombres eran más obsesivos y las mujeres más histéricas, siendo el emparejamiento obsesivo-histérica muy frecuente durante el siglo XX como si alguna ley de emparejamiento hiciera de las suyas entre bambalinas. Lo que es lo mismo que admitir que los hombres son predominantemente más rígidos, controladores de sus emociones, más constantes o perseverantes y más agresivos que las mujeres, mientras que ellas son mas sociables, emotivas y a decir de Baron-Cohen empáticas. De manera que no es sólo la habilidad para leer mapas  y orientarse en el espacio en los hombres o las habilidades de comprensión y lenguaje entre las mujeres las unicas diferencias entre Venus y Marte.

La idea de que en nuestro cerebro existen modos de funcionamiento femenino (anima) y modos o principios masculinos (animus) no sólo fue defendida por Jung sino que pertenece a la tradición psiquiátrica y psicoanalítica más antigua y rancia, pero lo cierto es que sus bases biológicas habian pasado desapercibidas y sólo han comenzado a reconocerse con los avances de la neurociencia y la genética y epigenética.

No hay pues ninguna novedad en esta historia de cerebros masculinos y femeninos, lo que es una novedad tal y como cuentan en este post es que por primera vez en la historia de la medicina se atribuya la aparición de una enfermedad -en este caso el autismo- a un fenotipo masculino extremo (cosa que por cierto y habia dicho Asperger) aunque con poco éxito.

Baron-Cohen propuso que existirían dos tipos de pensamiento que la evolución habría preservado -seleccionado positivamente- por los buenos resultados que ofreció a nuestra especie, por una parte el pensamiento sistemático o tipo masculino (S) y por otra parte el pensamiento empático o femenino (E) tambien llamado por otros: mentalizante. En esta web podeis encontrar una explicación de estos cerebros y tambien de sus interfases (pensamiento balanceado o tipo B) y aqui en esta web podeís ver y pasaros a vosotros mismos el cuestionario que mide vuestro cociente de empatía.

Y ahora es necesario que volvamos a la cuestión del emparejamiento selectivo. Al parecer nos emparejamos con personas afines en algún sentido, algunos suponen que era la clase social la variable más importante en esta cuestión, otros pensaban que estos emparejamientos se deberian mas bien a ciertos factores de la personalidad pero la verdad del asunto es que nos emparejamos con personas con un CI (cociente de inteligencia) similar al nuestro.

Esta tendencia explicaria la incidencia de ciertos trastornos psiquiátricos como el autismo que alcanza proporciones dramáticas en ciertas zonas del planeta, mas concretamente explicaría la concentración de casos en el Silicon Valley. Lo cierto es que los matemáticos, ingenieros e informáticos se llevan el top ten de frecuencias en cuanto a la probabilidad de tener hijos autistas. Tambien hay muchos autistas de alto rendimiento entre los matemáticos y seguramente más matemáticos entre los antecedentes familiares de los autistas.

Parejas con cerebros intensamente masculinos -y poco empáticos- serían pues los probables progenitores de niños autistas.

Pero no es la única posibilidad, pues aun existe la posibilidad de que unos genes al expresarse en el cerebro fetal silencien a otros. pero de epigenética hablaremos otro dia.

Bibliografía.-

  1.  Baron-Cohen, Simon. “The hyper-systemizing, assortative mating theory of autism”. Progress in neuro-psychopharmacology & biological psychiatry. 2006, vol. 30, no5, pp. 865-872.
  2. Simon Baron-Cohen. “The Essential Difference. Men, Women And The Extreme Male Brain”. Penguin, Londres (2003).

Hacia una taxonomía de las emociones (X)

Fort- Da según Freud.-

Pareja simbólica de exclamaciones elementales, destacada por S. Freud en el juego de un niño de dieciocho meses, y retomada desde entonces no sólo para aclarar el más allá del principio de placer sino también el acceso al lenguaje con la dimensión de pérdida que este implica. Los psicoanalistas han denominado «fort-da» a un momento constitutivo de la historia del sujeto, sustantivando estas manifestaciones de lenguaje centrales en una observación de Freud (Más allá del principio de placer, 1920). La observación freudiana en sí misma es sucinta: un niño de dieciocho meses, uno de sus nietos, de un carácter excelente, tenía la costumbre de arrojar lejos de sí los pequeños objetos que le caían entre manos pronunciando el sonido prolongado o-o-o-o, que constituía un esbozo de la palabra fort («lejos» en alemán). Además, Freud observa un día en el mismo niño un juego aparentemente más completo. Teniendo en su mano la punta de un hilo de un carretel, el niño lo arrojaba a su cuna pronunciando el mismo o-o-o-o, luego lo volvía a traer hábilmente hacia él exclamando: «Da!» («acá» en alemán). Freud remite con facilidad este juego a la situación en la que se encontraba el niño en esa época. Estando su madre ausente por largas horas, nunca se quejaba, pero muy probablemente sufría mucho por ello, tanto más cuanto que estaba muy ligado a esta madre que lo había educado ella sola. El juego reproducía la desaparición y la reaparición de la madre. Más interesantes son las cuestiones y las hipótesis que siguen a este primer nivel de elaboración. Freud le da un lugar importante a la idea de que el niño, que ante el acontecimiento se encuentra en una actitud pasiva, asume en el juego un papel activo, haciéndose dueño de él. Mejor aún, se venga con él de la madre. Es como si le dijese «sí, sí, vete, no te necesito, yo mismo te echo». El punto esencial sin embargo está en otro lado. ¿Está de acuerdo este juego de ocultamiento con la tesis por la cual la teoría psicoanalítica admite sin reservas que la evolución de los procesos psíquicos está regida por el principio de placer» o, dicho de otro modo, que toda actividad psíquica tiende a la sustitución de un estado penoso por otro agradable? No es este el caso aquí. Aun cuando el niño obtenga alegría del retorno del carretel, la existencia de otra forma de juego donde los objetos no son recuperados prueba que el acento debe ser puesto en la repetición de una separación, de una pérdida.(Extraido de esta web)

La hoguera de Gorj.-

Cuando la partida de caza hubo regresado al abrigo en el que el clan pasaba el invierno, Lucy tuvo el presentimiento de que aquel dia se convertiría para ella en un dia aciago. Gorj no habia regresado con sus compañeros de caza. Preguntó y preguntó y nadie parecia saber que le habia sucedido, el caso es que se alejó del grupo mientras acechaban a una gacela y probablemente se perdió en el follaje.

Lucy tuvo inmediatamente respuesta a su presentimiento, Gorj se habia perdido y no supo regresar al campamento. Con aquel frío y a la intemperie el destino de su pareja le parecia muy comprometido. Incluso podria estar herido o haber sido atacado por alguna fiera.

Incertidumbre.

Pasaron los dias y las semanas, Gorj no regresó y aunque Lucy mantenía su hoguera encendida dia y noche pronto o tarde el clan tendria que levantar el campamento y viajar hacia el sur en busca de alimento y abrigo para el verano- Pronto o tarde sería requerida por algun otro macho para compartir su hoguera. ¿Qué seria de ella y de su bebé de pocos meses sin un macho proveedor de carne?

Poco a poco aquella incertidumbre se transformó en una profunda tristeza que la impulsaba al llanto durante las noches y la sorprendía de dia con amargos pensamientos.

Gorj no volvió y Lucy tuvo que dejar el abrigo de invierno siguiendo a su clan.

¿Pero había muerto o simplemente habia desaparecido?

Para Lucy desaparecer no era la misma cosa que morir, aunque para algunos miembros de su clan eran sucesos equivalentes. De la muerte no se vuelve pero un desaparecido puede volver; en ausencia del cuerpo sin aliento de Gorj, no podia saberse con certeza qué había sucedido. La tristeza y la ansiedad permanecieron en el estado de ánimo de Lucy durante unos meses.

¿Hasta cuando tenía que esperar? ¿Cuando darse por vencida?

Como hemos visto en la anterior viñeta clinica la función de la pena es múltiple, por una parte cumple una función de señalización de algo que se perdió, algo naturalmente importante desde el punto de vista del vínculo e incluso desde el punto de vista de la autopreservación y proporciona los argumentos para modificar los mapas cognitivos. Lucy tiene que acostumbrarse a vivir sin Gorj. Los automatismos relacionados con él son incontables y casi cualquier cosa le traerá a la memoria su recuerdo: un recuerdo doloroso, ¿pues qué es recordar sino volver a revivir algo a través del corazón?. Se trata de un proceso que durará meses, quizá años, un proceso que llamamos duelo y que se caracteriza por la pena, la baja actividad, la fatigabilidad, y un sentimiento de desamparo y de preocupación por el futuro.

Su marcador somático es el llanto y señala socialmente el desvalimiento, por eso el llanto evolucionó.

De no ser por la pena, Lucy no podría llevar a cabo esta tarea de desprendimiento que necesita llevar a cabo para seguir viva. Digamos que la indiferencia podría ser igualmente adaptativa pero no es posible la indiferencia ante el vinculo, pues en nuestra especie el vinculo es algo a preservar, algo que individual y socialmente nos protege del espanto de la incertidumbre. El vínculo es un seguro de vida para nosotros seres gregarios y deficitarios.

Aqui hay un buen articulo sobre las vicisitudes del vínculo afectivo.

Lo interesante sin embargo es cómo discrimina nuestro cerebro entre las perdidas (o la separación afectiva) de la muerte.

La respuesta es que no lo hace de forma innata, para nuestro cerebro perder o separarse de alguien es un equivalente a la perdida definitiva, es decir a la muerte. La viñeta clinica que sugiero es precisamente para ilustrar el nacimiento de una nueva subjetividad -la capacidad de simbolizarse algo-, aquella que es capaz de discriminar la perdida de Gorj con la muerte de Gorj.

Algo que en los niños podemos observar perfectamente: los niños son incapaces de representarse la muerte hasta que no tienen 5 o 6 años, a veces más. Pues la muerte es una separación definitiva, y esta palabra “definitivo” requiere en el niño una capacidad de simbolización muy elaborada.

Significa dos cosas: que el niño ha de ser capaz de representarse al objeto en su ausencia, en la confianza de que volverá a reunirse con él y tambien que debe ser capaz de discriminar cuando el objeto ya no volverá.

Algo que los niños de corta edad no pueden llevar a cabo al faltarles esta capacidad de simbolización.

Esto explica precisamente el dilema de Lucy: ante la ausencia de pruebas de la muerte de Gorj, ¿hasta cuando esperar? y en cualquier caso ¿esperar para qué?

Lo que nos lleva hacia la cuestión central, para qué sirve un duelo?

Sirve para dos cuestiones relacionadas con nuestro cerebro social, por una parte una persona en duelo puede recibir ayuda, prebendas y compasión por parte de sus congéneres que empatizan con su dolor. Por otra parte la pena y el dolor aseguran que el duelo, es decir la espera se mantendrá un tiempo prudencial. Pues en cualquier caso, al grupo le interesa que los vinculos entre los individuos sean sólidos y duraderos.

¿Pues qué sucederia si Gorj volviera y se encontrara a Lucy con otra pareja?

El dolor y la pena son pues una defensa del vínculo.

Y la dificultad para discriminar la separación de la muerte es probablemente el resultado (el subproducto) de que ambas cogniciones evolucionaron juntas, o con poco tiempo de separación entre ambas, de tal modo que para los miembros del clan ancestral de Lucy, desaparecer y morir son la misma cosa.

De manera que el duelo se pone en marcha con la separación y se manifiesta a través de sintomas positivos destinados a señalar la situación de desamparo (tristeza y llanto), algo destinado a mostrarse, pues si el duelo no se muestra el individuo no podrá acceder al trato compasivo de sus compañeros de clan. El duelo no es sólo un proceso interno -como acostumbramos a verlo hoy- sino sobre todo un proceso que se desarrolla en sociedad.

Los duelos arrancan con una perdida. Con la perdida de un objeto (una persona) o una situación simbólica, o la perdida de algo material. Pero los duelos no son depresiones aunque se le parecen mucho, sino que son mecanismos destinados a modificar y volver a las condiciones iniciales cuando un sujeto es enfrentado a una contrariedad.

Lo curioso de los duelos es que no son todos iguales, no hacemos el mismo duelo por un padre que por un hijo, por una pareja que por un pariente o amigo. Todo parece indicar que en el duelo se manifiestan a la brava las condiciones evolutivas que lo hicieron posible. Es por eso que el duelo varia según las puntuaciones reproductivas que se le adjudiquen al miembro perdido.

Robert Trivers (1972) a través de su teoria de la “inversión parental” señaló hacia el hecho de que una mujer (sobre todo las mujeres que son las que mas inversion parental dedican a sus hijos) tienen que hacer cálculos muy precisos y complicados para elegir la dedicación, tiempo y recursos en la crianza de sus retoños.

Es por eso que es peor que muera un adolescente que un recién nacido, un joven fértil que una climatérica, una pareja que una madre. Lo que nos permite predecir que la intensidad del duelo evolucionó efectivamente desde la puntuación reproductiva de la pérdida y la valoración de los esfuerzos e inversiones llevados a cabo para la subsistencia del pariente perdido.

Es por eso que para Lucy, la perdida de Gorj es algo más que una adversidad: es sobre todo una amenaza para su vida y la de su hijo.

Pero Lucy aun es joven y deprimirse definitivamente no resultaria una estrategia ventajosa para ella y su hijo, pronto o tarde dará fin a su duelo, seguramente cuando tenga la seguridad de que Gorj ya no volverá y del mismo modo que el nieto de Freud le dirá “ya no te necesito, estas muerto para mi”,por una parte se vengará asi de él y por otra parte logrará empoderarse para una nueva fase de su vida. Diremos entonces que Lucy lo dio por muerto y en la proxima viñeta es probable que la encontremos embarazada de otra pareja, pues al fin y al cabo, la vida continua, al menos mientras sea fertil.

Salir del duelo es la forma en que “matamos” simbólicamente a aquellos que previamente nos abandonaron o decepcionaron.

Bibliografia.-

Trivers, R. L. 1972. “Parental investment and sexual selection”. In B. Campbell, ed. Sexual Selection and the Descent of Man, 1871-1971, Aldine-Atherton, Chicago, pp. 136-179.