¿Por qué comemos?

Videos del seminario de metaformación llevado a cabo el pasado viernes en el Consorcio Hospitalario de Castellón  a cargo de la Dra Sonia Carratalá junto a la discusión final y donde se hace una revisión psicoevolutiva de la teoria del instinto, los 4 grandes y de la neurobiologia del hambre, de la ingesta y de la saciedad.

Video 1.-

Video 2.-

Video 3.-

Post relacionados.-

¿Por qué comemos?

El dilema del omnívoro.

El nuevo desorden alimentario.

¿Por qué la selección natural construyó cerebros homosexuales?

Las teorias evolucionistas que se han barajado para explicar la homosexualidad se han encontrado con una paradoja: la paradoja de la baja fertilidad de los homosexuales. Esta baja fertilidad (similar a la conocida como paradoja de la esquizofrenia), no es explicada suficientemente con la teoria de la kin selection (selección de parentesco que viene a decir que:

1.- La baja fertilidad de los homosexuales seria compensada por una mayor fertilidad por parte de sus parientes (hermanos).

2.- La baja fertilidad seria una estrategia “familiar” para asegurarse el cuidado o el brindar recursos a los sobrinos. Entendiendo que dos sobrinos equivalen genéticamente a un hijo, segun la regla de Hamilton.

Lo cierto es que ninguna de estas teorías explica satisfactoriamente la tozuda pervivencia de la homosexualidad en la especie humana, en primer lugar porque se ha comprobado que los parientes de los gays no tienen más hijos que la población general y en segundo lugar la teoria de la kin selection es bastante débil por la evidencia de que los sujetos gays no están especialmente vinculados con sus sobrinos ni explica del todo la razón por la que estas personas renunciaran a reproducirse por sí mismos puesto que tendrian que hacer un esfuerzo suplementario (el doble que siendo padres) para asegurar recursos para sus parientes.

No parece pues que la hipótesis de la kin selection se sostenga.

La pregunta que habria que hacerse entonces es si la homosexualidad es en realidad una adaptación o cualquier otra cosa.

La seleccion natural opera modificaciones biológicas sobre los individuos de tres maneras: la adaptación, el subproducto y el ruido.

Por ejemplo, el cordón umbilical es una adaptación, pero el ombligo no es sino un subproducto de la existencia previa de un cordón umbilical. Por último la forma del ombligo es ruido, pues ni favorece ni desfavorece la pervivencia del individuo, algo asi como tener seis dedos, la mano sigue siendo funcional.

Resulta dificil imaginar que la homosexualidad representara alguna ventaja en tiempo ancestral. ¿Qué ventajas tendria en el paleolitico ser homosexual?

Si no hay ninguna ventaja entonces no podemos hablar de adaptación y aunque sea imposible (por falta de registros fiables) saber a ciencia cierta si la homosexualidad existió o no en tiempos ancestrales como aseguran algunos autores, mi opinión es que es muy poco probable que existiera.

Ahora bien, es muy probable que la selección natural operara selectivamente no para construir cerebros homosexuales sino bisexuales.

¿Tienen alguna ventaja adaptativa los bisexuales?

Lo que parece cierto es que la bisexualidad es una condición heredable, incluso más que la propia homosexualidad masculina. Por otra parte existen ciertas evidencias de que la bisexualidad está aumentando y que los contactos sexuales bisexuales son bastante frecuentes. Tambien hay ciertas evidencias de que la bisexualidad es más frecuente en las personas que son muy activas sexualmente o con un alto impulso sexual, algo que no se ha comprobado con las lesbianas pero si con los homosexuales masculinos.

Algo que puede explicarse a través de la hipotesis de que la bisexualidad está ampliamente representada entre la población, sobre todo en la femenina a través del concepto acuñado por Baumeister (2000) de “plasticidad erótica femenina“. Y que explica -en tiempo actuall- que la permisividad social haya provocado que ciertos genotipos se manifiesten de forma más libre en sus preferencias bisexuales.

Aqui en este post (en inglés) hay un buen articulo con las referencias y que apunta en la dirección de que:

“Existe una fuerte correlación positiva entre el deseo sexual de una mujer y sus posibilidades de ser bisexual. Las mujeres bisexuales (pero no las lesbianas) tienen considerablemente más altos impulsos sexuales, en promedio, que las mujeres heterosexuales”.

Lo cierto es que la bisexualidad puede ser incluso prescrita socialmente como sabemos por las costumbres de la Grecia clásica, del mismo modo los informes antropológicos (Heritier, 1996) que nos han llegado en las ultimas décadas y de diversas observaciones antropologicas sugieren que la bisexualidad prescrita puede ser una forma de impedir la homosexualidad absoluta que desde el punto de vista social puede resultar intolerable debido a la necesidad de que los hombres compartan las cargas de las mujeres y sus hijos.

Todo sugiere que la bisexualidad no es una forma de homosexualidad encubierta y no lo es por ciertas razones unas de de tipo evolucionista y otras proximales:

  • No interfiere en el fitness, esto es los bisexuales se reproducen del mismo modo que los heterosexuales.
  • La bisexualidad no está relacionada con la indeterminación o la indiferenciación erótica sino más bien con la promiscuidad y un excesivo impulso sexual.
  • La bisexualidad es más frecuente en la juventud y su frecuencia decrece con la edad.
  • Los bisexuales suelen formar parejas heterosexuales en el largo plazo.
  • Los bisexuales carecen de aversión por el sexo opuesto.
  • Los hombres bisexuales son portadores de rasgos de personalidad muy queridos por las mujeres.

Y es precisamente esta ultima consideración la que me lleva a plantear la hipótesis del “modelo del punto de inflexión” propuesto por Miller (2000) y que me recuerda mucho a la seleccion sexual que llevan a cabo las pavas con respecto a sus preferencias por las colas largas de sus congéneres.

La seleccion sexual y la homosexualidad.-

¿Si usted es mujer qué preferriria un hombre rudo, poco hablador, serio, distante, agresivo o un hombre tierno, simpático, empático, suave, comunicativo y con gustos parecidos a los suyos?

De esto habla precisamente este post, algo que ha venido en llamarse el “efecto Johnny Depp”. Y que viene a decir que es el gusto de las mujeres el que ha presionado para que los hombres sean más femeninos y con rasgos de personalidad más decantados hacia la empatía y la mentalización. El post afirma sencillamente que para las mujeres el atractivo de los hombres radica en su femineidad.

Lo que afirman McKnight (1997) y Miller en un articulo del 2000 es que los genes asociados con la homosexualidad proporcionan beneficios adaptativos a sus portadores heterosexuales. Si hereda sólo unos pocos de estos alelos, el éxito reproductivo de un macho puede incrementarse, a través de la expresión de rasgos fenotípicos atractivos, aunque “femeninos”, como la amabilidad, la sensibilidad, la empatía y la ternura. De manera que la seleccion natural no habria presionado para construir cerebros homosexuales sino cerebros bisexuales atractivos para las mujeres.

Algo muy parecido a lo que se conoce con el nombre de “teoria pleiotropica” y que viene a decir que aunque la homosexualidad absoluta puede ser desventajosa en terminos adaptativos, es muy posible que el gen o genes homosexuales sea beneficioso en otro lugar si el individuo es heterozigótico para ese rasgo.

Algo que sucede por ejemplo entre la anemia falciforme y el paludismo. Es sabido que los portadores del gen de la anemia falciforme quedan “vacunados” para sufrir las formas graves de paludismo, lo que señala en la dirección de que determinadas condiciones pueden proteger de otras o resultar beneficiosas en otro lugar. Otro ejemplo es el de la testosterona, muy util cuando uno es jóven y está compitiendo y reproduciéndose pero perversa cuando uno es mayor por aumentar el riesgo de cáncer de próstata. Algo parecido podria suceder con el gen o genes de la esquizofrenia, los portadores heterozigóticos podrian beneficiarse de la creatividad del espectro esquizofrénico sin enfermar.

Sin embargo este modelo no toma en consideración la idea de que esta preferencia (de las mujeres por hombres femeninos) ha de ser bastante reciente y cuesta mucho imaginársela en clave ancestral. Es poco probable que la mujer del Pleistoceno prefiriera hombres femeninos y suaves, lo más probable es que su seguridad y su alimentación, asi como la de su prole estuvieran mejor salvaguardadas con un “macho viril”.

Pero es tambien probable que de haber existido ese tipo de hombres en el paleolitico, hubieran sido considerados por su rareza, muy atractivos para las hembras que no solo valoran en los machos el rango o la capacidad de proveer sino otras destrezas como las que comenté en este post relativo a ciertas aves “decoradoras”. Es tambien posible que estas mujeres tuvieran machos proveedores y escarceos amorosos con estos artistas, de manera que podemos especular con que la estrategia de diversificación de machos viriles y femeninos ha sido -por sus efectos demógraficos- bien obvia en nuestro tiempo: a más población mas diversidad.

En este sentido la homosexualidad absoluta seria una adversidad estadística y no representaria una adaptación sino un subproducto del rasgo “bisexualidad”. Por el contrario el rasgo “bisexualidad” contendría ventajas reproductivas y ninguna de sus desventajas, por lo que es posible especular que la selección natural presionara positivamente sobre este rasgo, sobre todo en los hombres.

Pero aun nos queda hablar de otra cuestión: ¿Qué ventajas tiene ser bisexual? y ¿tiene las mismas ventajas en los hombres que en las mujeres?

Para ello construiremos una simulación.

Pero será en el próximo post.

Bibliografía.-

Kayla Causey and Aaron Goetz: The “Johnny Depp Effect” – An evolutionary explanation for homosexuality. How is homosexuality maintained via natural selection?

McKnight, J. (1997). Straight science? Homosexuality, evolution and adaptation. New York: Routledge.
Miller, E. M. (2000). Homosexuality, birth order, and evolution: Toward an equilibrium reproductive economics of homosexuality. Archives of Sexual Behavior, 29, 1-34.

La hipótesis del cazador solitario

lince

No cabe ninguna duda de que pertenecemos a una especie gregaria y tampoco cabe ninguna duda de que la complejidad de nuestro cerebro y de nuestro psiquismo procede de la gestión de esa complejidad y de los vínculos que mantenemos con los miembros de nuestro grupo.

De manera que es fácil extraer de esta tendencia al gregarismo ciertas condiciones de nuestra vida que están relacionadas con lo que entendemos como cerebro social. Una serie de prestaciones que tienen que ver con una especialización de nuestro talento y que algunos autores (Baron-Cohen, 2003) han llamado empatía y que -de alguna manera- se opondría a lo que él mismo ha llamado sistematización.

La sistematización (o pensamiento mecanicista) y la empatía serian talentos especiales que estarian orientados a resolver problemas emergentes, la empatía a saber cómo es el otro, construir vínculos, conocer las relaciones entre los miembros de un clan, mientras que los talentos sistematizadores estarían destinados a la comprensión o el por qué de las cosas. El mundo físico y el mundo interpersonal serían pues dos polaridades de habilidades alrededor de las cuales los individuos se enredarian a partir de su propia dotación genética.

Habria pues una predisposición (preparedness) que nos inclinaria a seguir los dictados de un talento o el otro, desde ciertos rasgos de la personalidad hasta la elección profesional.

Sin embargo, no cabe tampoco ninguna duda de que en nuestra especie tambien hallan representación las personas solitarias, aquellas que se les arreglan por sí solas,que rehuyen el contacto con los demás miembros de su clan y que se escinden con facilidad de sus grupos. Hoy les llamamos esquizoides y los clasificamos como un trastorno de personalidad, como una manera de ser y a pesar de su nombre (que parece relacionarse con la esquizofrenia), no prejuzga psicopatología, al menos en sus versiones subclinicas: se trata de personas que no disfrutan con el contacto con sus semejantes y que incluso se sienten “invadidos” al menor alboroto social y que escogen profesiones solitarias o que requieran entornos de aislamiento. Muchos artistas probablemente pertenecen a esta variable de la personalidad, pues el acto de creación es sin duda un acto solitario. En cualquier caso se trata de personas que disfrutan de la soledad y que se sienten ansiosos cuando han de compartir con los demás pero que a diferencia de los evitativos (que tienen ansiedad social ante la evaluación) no obtienen placer alguno de las interacciones sociales y aparecen como seres extravagantes, bizarros y aislados.

Hay quien piensa que el tratorno esquizoide de la personalidad predispone a la esquizofrenia o que representa una versión minima de la misma. Pero en el articulo que más abajo se reseña Jared Reser no habla de esquizoidia sino de autismo o pensamiento autista (sistemático) sin que haya una linea clara de separación entre lo autistico y lo esquizoide.

Dejando aparte esta complicación semántica entre lo autistico y lo esquizoide el articulo de Reser explora una causa ancestral para que se desarrollara y evolucionaran los talentos del autismo.

¿En qué sentido pueden ser adaptativos tales talentos?

Es obvio que el tamaño de los grupos en época ancestral era una variable critica de supervivencia: en los buenos tiempos los grupos podrian crecer sin menoscabo de los recursos pero en ambientes más duros u hostiles, un excesivo número de personas conviviendo en el mismo grupo pudiera resultar letal. Los grupos precisaban de dos elementos de cohesión: uno la cooperación mutua pero tambien era necesario disponer de un mecanismo de secesión en el grupo, un mecanismo que escindiera los grupos en dos cuando las cosas se ponían feas, usualmente a través de desacuerdos sobre el camino a seguir o la reglamentación de la convivencia.

La evolución seleccionó positivamente cierto tipo de genes asociados con -lo que hoy llamamos- el espectro del autismo de forma natural y representan los beneficios adaptativos de ser cognitivamente adecuados para la búsqueda solitaria de alimento.La gente en el espectro del autismo se conceptualiza aquí como individuos competentes que ecológicamente podrían haber sido expertos en el aprendizaje y la aplicación de la caza y habilidades de recolección en el ambiente ancestral. Una especie de soldados entrenados para la supervivencia.

Tras la independencia de sus madres, las personas del espectro autista podrian haber estado psicológicamente predispuestos hacia una estrategia de vida diferente, una estrategia común entre los mamíferos y primates para cazar y recolectar, llevándolo a cabo por su propia cuenta.

Muchas de las tendencias conductuales y cognitivas que los individuos autistas presentan son vistas como adaptaciones que se han complementado para sobrevivir en una vida solitaria.

Por ejemplo, las tendencias obsesivas, repetitivas y sistematización en el autismo, pudieron estar relacionadas con el hambre en lugar del acaparamiento como hoy tendemos a verlas.Tanto los mamíferos solitarios como los autistas puntuan bajo en las medidas de gregarismo, la socialización, dirigir mirada, el contacto visual, la expresión facial, reconocimiento facial, el compromiso emocional, la necesidad afiliativa y otros comportamientos sociales. La evolución de las tendencias neurológicas en especies solitarias que les predisponen a ser introvertidos y solitarios pueden ser pistas importantes para la evolución del espectro del autismo y la selección natural de los genes implicados.
Animales solitarios se cree que evitan el contacto social innecesario como parte de una estrategia de forrajeo a menudo debida a la escasez y la gran dispersión de los alimentos en su hábitat.
Se cree que el ambiente ancestral humana era a menudo nutricionalmente escaso también, y esto puede haber conducido a los grupos humanos a escindirse de forma periódica.
Las inconsistencias en el tamaño del grupo debe haber dado lugar a incoherencias en la manera en que la selección natural diseñara las mentes sociales de los seres humanos, que a su vez también puede ser la responsable de la gran variación en las capacidades sociales observados en las poblaciones humanas.
Este artículo de Jeder hace hincapié en que las personas con autismo pueden haber sido sólo parcialmente solitarios, que la selección natural pudo haber favorecido sólo rasgos autistas subclínicos y que la mayoría casos graves de autismo hoy puede ser debido al apareamiento selectivo.
A fin de ilustrar mejor las diferencias entre el cerebro sistematizador y el cerebro empático puede usted pensar en las diferencias que existen entre un perro y un gato. El perro es gregario, como todos los cánidos, coopera para cazar y asume la jerarquia de un macho alfa que usualmente proyecta en su amo. Por el contrario el gato es independiente, caza solo y mantiene con sus amos una relación de buena vecindad al compartir un cierto territorio que abandonará en busca de pareja o comida. El gato es el mejor ejemplo -en un mamifero- de genes autistas.

Bibliografía.-

Jared Edward Reser (2011): ” Conceptualización del Espectro del Autismo en términos de selección natural y comportamiento ecológico: la Hipótesis del cazador solitario”. Psicología evolutiva. http://www.Epjournal.net.

La teoría de la navaja suiza

navaja suizaTooby y Cosmides en 1992 plantearon la muy criticada “teoría de la navaja suiza” que anteriormente ya habia sido formulada por Fodor (1986) con el nombre de teoria de la “modularidad de la mente”. Para ellos la mente habria emergido evolutivamente a través de módulos especializados en la resolución de problemas. La mente seria algo más parecido a una navaja suiza que a un artefacto unitario para descorchar botellas o una navaja de Albacete.

Naturalmente esta idea se opone a ciertos dogmas constructivistas que vienen a decir que la actividad mental está ampliamente distribuida en el cerebro y ha sido criticada por parecerse de forma siniestra a la desacreditada frenología de Franz Joseph Gall.

Aqui hay una buena critica a la teoria modular. Cada vez de un modo más intenso ciertos autores como Laland, Brown, Richardson y Bolhuis –en un articulo aparecido en PLOS Biology- proponen una refundación de la psicología evolucionista que redefina al menos estos parametros: 1) El ambiente de la adaptación evolutiva 2) Gradualismo, 2) Universalismo y precisamente el caso que nos ocupa: 4) Modularidad.

La teoria modular sin embargo tiene muchas fortalezas segun lo que sabemos hoy aun después de aceptar el propósito general que guia cualquiera de nuestras conductas y que involucra a todo el cerebro: Segun esta hipótesis, la mente estaría constituida por un conjunto de módulos especializados, sistemas funcionales, memorias diversas o inteligencias múltiples. Cada módulo es específico y especializado en un tipo de proceso o actividad. Así serían diferentes los módulos o sistemas responsables de las percepciones, la orientación en el espacio, el lenguaje, la interacción con otras personas en las relaciones sociales y habrian evolucionado independientemente. Parece razonable admitir que a lo largo del proceso evolutivo, han surgido y conformado estructuras cognitivas especializadas en el manejo y resolución de problemas en ámbitos o dominios muy distintos: el mundo físico y el mundo social. La realidad física plantea unas exigencias y presenta unas propiedades muy distintas a las del mundo interpersonal.

Sin embargo  los módulos que proponen los psicólogos evolucionistas (Barkow, Cosmides y Tooby, 1992) son distintos de los que se plantean en la teoría de las Inteligencias múltiples de Gardner (2001). Pero tambien distintos a los que propugnan Mc Lean con su teoria del cerebro triuno o Jaynes con su aun más exótica teoria del bipartidismo cerebral.

Los sistemas modulares son “estúpidos” pero sobre ellos sabemos mucho; los sistemas centrales son “listos” pero de ellos tenemos poca evidencia científica. Sí sabemos que unos y otros presentan unos rasgos casi opuestos. Los modulares están biológicamente realizados en estructuras cerebrales muy diferenciadas; están innatamente programados; funcionan con más rapidez; procesan la información de forma encapsulada y cerrada a las informaciones de otros módulos. Los sistemas centrales, por el contrario, tienen una base neuronal muy distribuida en el cerebro que resulta muy difícil, imposible, afirmaba Fodor, de identificar; están más abierto a los aprendizajes; operan lentamente; al no estar encapsulados reciben información de módulos diversos; integran información procedente del mundo exterior con la información registrada en las memorias del individuo. (Garcia Garcia 2001).

Más evidencias sobre este asunto vienen de la mano de Baron-Cohen y su teoria del cerebro masculino extremo y que vendria a reconocer la existencia de dos talentos que habrian evolucionado independientemente: el talento para la sistematización (masculino y autista) y el talento para la empatía (femenino).

Badcock y Crespi por su parte amplian la teoria de Baron-Cohen y especulan con que el cerebro femenino extremo estaria relacionado con la esquizotipia. En este sentido se apoyan en los siguientes datos a través de su teoria del espectro:

  • La coexistencia entre autismo y esquizofrenia es muy rara y parecen representar extremos de un mismo espectro de talentos que conllevan a su vez patologías.
  • El autismo es mas frecuente en niños que en niñas y es más grave cuando aparece en niñas.
  • La esquizofrenia y las psicosis en general son igualmente frecuentes en hombres y mujeres, pero son mucho más graves en hombres, aparecen antes y comprometen la reproducción de un modo mas intenso en los varones.
  • Los hombres puntuan más alto en todos los cuestionarios en rasgos autistas. Mientras las mujeres puntuan mas alto en items relacionados con la esquizotipia y creencias irracionales.

Badcock y Crespi proponen sustituir el cocnepto empatía por el concepto mentalismo. Para ellos ,”el hipermentalismo” seria un modulo cerebral destinado a construir totalidades y relaciones entre las cosas prescindiendo de los detalles, la mentalización representaria el pensamiento psicotico con su maxima: “soy el centro de todo y Todo se refiere a mi”.

Lo que parece indicar que existiría un cerebro modular que resuelve problemas fisicos (cómo funciona) y un cerebro central que se ocupa de las relaciones entre las cosas (cómo es) y que es en definitiva interpersonal o social.

En la siguiente figura podemos ver el continuo del que hablan Badcock y Crespi rellenado por mi y en relación con las patologías más frecuentes.

curva

Autismo, psicosis y las dos culturas , es una revisión reciente de Jiro Tanaka (2012)

Bibliografia.-

GARCIA GARCIA, E. (2001). Mente y cerebro. Madrid: Síntesis.

FODOR, J. (1986): La modularidad de la mente. Madrid: Morata.

COSMIDES, L. y TOOBY, J. (1994): Origins of domain specificity: The evolution of functional organization. En L. Hirschfeld y S. Gelman: Mapping the Mind: Domain Specificity in Cognition and Culture. Cambridge: Cambridge Uni. Press.

GARDNER H. (2002). Inteligencias múltiples. Investigación y Ciencia.

Los hallazgos del 2012 (I)

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Este año que ya pasó ha sido un año dificil, lleno de luces y sombras, supongo que para todos. Un año de descubrimientos y de perdidas, un año de desesperanza y de nuevas luces. Para mi ha sido un año muy potente en cuanto a descubrir, redescubrir y reinterpretar lo conocido con una iluminacion nueva.

La psicología evolucionista ha sido mi descubrimiento, de manera que les contaré el por qué de mi pasión con ella.

La psicología evolucionista es el eslabón perdido entre la psicología y la biología. Anduvimos mucho tiempo huérfanos, navegando entre las reduccionistas aguas de la biología y las aguas de la psicología, el psicoanálisis o las diversas psicologías que no encontraban su fundamento. Y el fundamento estaba ahi, era Darwin, lo teniamos ahi y no lo vimos hasta que ciertas personas nos lo reinterpretaron y lo divulgaron para que pudiéramos verlo y entendiéramos que gran parte de las creencias que habian sustentado en el pasado eran falsas.

Eran antibiológicas, como si estuvieran pensadas para una especie bien distinta de la que somos tal y como cuenta Steven Pinker en su “La tabla rasa”. No tenian en cuenta ni nuestra herencia ancestral, ni la selección natural, ni la seleccion sexual, ni las adaptaciones que habiamos desarrollado mientras medrábamos en climas y entornos inciertos, era como si al estudiar al hombre, nos hubieramos olvidado de la historia del hombre, nuestra especie, lo que nos llevó a promover los discursos ideales sin tener en cuenta la filogenia de nuestro linaje.

La gracia que para mi tiene la psicologia evolucionista, no es si sirve o no para el tratamiento, ahora y aqui de las enfermedades mentales o los sufrimientos del hombre, sino para que entendamos qué es verdad y qué es falso de todos los discursos que mantenemos y que se han constituido en ejes de nuestra vida. La psicología evolucionista (PE) ha removido todas nuestras creencias “políticamente correctas” y nos ha hecho, a algunos de nosotros, correr los velos de algo que “siempre” habiamos sospechado. Las cosas no son como aprendimos que eran.

Es el fin de los discursos politicos sobre la naturaleza humana. A partir de ahora nadie podrá sostener ciertos discursos contra la neurociencia. se terminó la guasa y los politicos y los jueces tendrán en el futuro que empaparse de las verdades que la neurociencia moderna les aporta sobre nuestra naturaleza.

Empezaré por E. O. Wilson en honor a su edad, aqui en este post que tiulé “El señor de las hormigas” hablé de quién es y que representa este hombre para la PE. Es el padre de nuestra disciplina y seguidor de la teoria del parentesco que W. Hamilton promulgó y demostró para explicar el altruismo. Sobre Wilson escribí otro post a propósito de su último libro (¿el último?), y que se llama “La conquista de la tierra”. Nunca es tarde para cambiar de opinión y en él Wilson nos enseña a cambiar de opinión respecto  de lo que antaño fue su idea-fuerte, la kin-selection o la selección por el parentesco que habia puesto a punto a través de ciertos modelos matemáticos W: Hamilton del que ya hablé aqui; ahora cree Wilson que es menos importante que la selección basada en el grupo. En realidad no deben preocuparse demasiado por estos debates de alto nivel porque ambas no son excluyentes.

SIn duda el mejor hallazgo y más directamente relacionado con mi especialidad de este año ha sido mi reencuentro con las ideas de John Price y su teoria de la competencia social que aunque ya conocía no había tenido ni el tiempo ni la motivación para leer detenidamete. El post donde subí su articulo traducido al español ha sido para mi fuente de inspiración para conocer las teorias “fuertes” -remotas- sobre la depresión y aunque la depresión no es un síndrome unitario es muy probable que la mayor parte de las depresiones puedan explicarse con la teorización de Price. Del mismo modo su sinergia con la teoria del cerebro triuno de Paul McLean ha sido para mi una fuente de placer al abrirme la mente para interpretar en terminos de escalada/desecalada tanto los cambios de humor como las emociones que se ponen en juego y que explicité en un seminario acerca de la depresión que titulé ¿Por qué nos deprimimos? usando precisamente un caso clinico de John Price.

Como complemento a la teoría de la competencia social de Price traje a colación otra hipótesis evolucionista interesante: la de Edward Hagen y su “teoria de la negociación” que parece explicar mejor las depresiones post-parto en relación con la teoria del parental investement, o inversión parental de Robert Trivers.

Aqui hice algunas divagaciones de cómo funciona nuestro cerebro reptiliano y tambíen aqui puse un ejemplo de un dilema reptiliano de la vida corriente donde el mantenimiento del territorio, el rango y la pertenencia parecen tener más peso que la razón o el sentido común.

Otra teoria que me interesó desde el principio fue la labor de Randolph Nesse intentando construir una nueva taxonomía de las emociones (y de los trastornos psiquiátricos) desde el punto de vista evolucionista. Las emociones humanas son artefactos diseñados por la evolución para escalar y desecalar en nuestras confrontaciones con aquellos otros más fuertes o que ostentan más rango, tambien para defendernos de los depredadores y los peligros que poblaron nuestro ambiente ancestral. Así hable de la teoria del detector de humos y la explicación de por qué funcionamos con un sesgo de alerta (arousal alto)lo que podria explicar por qué nos sentimos enfermos sin enfermedad alguna.

Siguiendo con el tema de las emociones me ha interesado mucho los temas rlacionados con la emoción menos investigada de todas: el asco y su relación con la psicopatología y los vómitos de las embarazadas (un verdadero misterio para la medicina). Aqui hable de Margie Profet, la cientifica evanescente y de sus investigaciones en esta cuestión. Aqui hablé del asco y de sus relaciones con la psicopatología y tambien de sus relaciones con la moral.

¿Quién elige a quién en nuestra especie?¿Ellos o ellas?

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Los que leyeron el post del año pasado es seguro que no habrán podido disfrutar del fin de año pensando en la solución del enigma que plantée alli: quién elige a quién en nuestra especie, algo que dejé adrede colgando cuando hablé de la teoría del hándicap y del papel de los adornos, ornamentos y prótesis para embellecernos y resultar asi más atractivos para el sexo opuesto aunque sean desventajosos.

Recordaremos la regla fundamental sobre la teoria del hándicap: “En una especie determinada, la elección recae en el sexo opuesto a los individuos que se adornan, ornamentan o presumen de un determinado rasgo o característica”. Así, obviamente entre los pavos son ellas quienes eligen, como por cierto sucede en gran número de aves.

¿Qué sucede en nuestra especie?

En nuestra especie las cosas son mucho más complicadas, pero existen ciertas evidencias:

1.- Las mujeres gastan más recursos en embellecerse, cuidan más su cuerpo y sus prótesis capilares, consumen más en cosmética, usan trajes y calzados incómodos e inapropiados, adornan su orejas, sus cuellos y sus muñecas con toda clase de abalorios sin contar los piercings y los tatuajes o la cirugía estética. Es obvio que un antropólogo extraterrestre sacaría inmediatamente la conclusion de que en nuestra especie elige el hombre, puesto que la mayor carga de adornos las exhibe la mujer.

2.- Los hombres tambien corren con parte del gasto pero no invierten tanto en belleza o en adornos como en “dinero”, “fama” “poder”, “sabiduría o conocimientos” “habilidades musicales o artísticas”, etc , es decir invierten muchos recursos en aparecer como atractivos para el sexo opuesto siguiendo el rastro de gustos distintos que hombres y mujeres exhiben en sus preferencias. Lo interesante es que los gustos femeninos se han diversificado mucho más que los masculinos. Un hombre puede resultar atractivo para un cierto grupo de mujeres “sapiosexuales” por ejemplo mientras otras caen a los pies de alguién solo por el hecho de ser un campeón en su modalidad deportiva o por sus habilidades en el baile. Los hombres tendemos a considerar atractivas a cierto tipo de mujeres y no a otras. Es lo que se conoce con el nombre de plasticidad erótica.

De manera que los datos y sobre todo la experiencia contradicen la primera impresión que se llevó nuestro antropólogo extraterrestre. Todos los hombres hemos sufrido en nuestras propias carnes la evidencia de que nosotros recibimos el doble (al menos) de rechazos que ellas. Al tiempo que sabemos que ellas tienen más éxito reproductivo que nosotros. Y que una parte importante de hombres no sólo no se reproducen sino que no consiguen agenciarse una pareja estable (son los solteros empedernidos), una población más importante en ellos que en ellas (desde que no hay guerras globales). Si usted quiere saber más sobre las desventajas de los hombres es mejor que lea este articulo de Baumeister, se librará de muchos prejuicios e ideas preconcebidas.

Estos ultimos datos irían en contra de la primera impresión obtenida a partir del gusto por el embellecimiento en ellas. ¿Cómo podemos conciliar unas observaciones con otras?

Lo primero es reconocer que los emparejamientos entre humanos, no se dan en el vacío. Hombres y mujeres no se emparejan al azar sino siguiendo ciertos patrones inscritos en la cultura y la tradición: 1) Solemos emparejarnos por cuestiones de inteligencia, buscamos sobre todo parejas con un CI semejante, 2) Obviamente existen clases sociales y las clases sociales más elevadas suelen emparejarse entre ellos, la permeabilidad social solo es válida en las clases medias. Las clases bajas tienen la misma tendencia que los ricachones, tienden a emparejarse entre ellos y 3) Solemos emparejarnos con quién podemos y se encuentra a nuestro alcance (sed eligo quod veo).

El corto y el largo plazo.-

Pero la variable crítica y lo que diferencia nuestra especie de las demás es la dicotomía corto plazo/largo plazo. Las elecciones cambian según sean para una noche de placer que si son tomadas para un compromiso más prolongado.

Y está es precisamente la variable critica: el compromiso.

El compromiso reproductivo, claro.

El compromiso traza una linea roja que divide los intereses entre ellas y ellos. De tal forma que para el cortoplacismo es muy probable que elijan ellas. Y es lógico que sea asi porque las mujeres disponibles para el cortoplazo son minoría con respecto a los hombres. Hay más hombres dispuestos para el corto plazo que mujeres, eso les da a las féminas una enorme ventaja en sus escarceos en busca de pareja. Ahora bien para el largo plazo eligen ellos y es también lógico puesto que los compromisos reproductivos tienen un enorme costo para el hombre, no me refiero sólo a costos económicos o de recursos invertidos en la prole sino en la escasa posibilidad de dedicarse a lo que a nosotros los hombres nos gusta más: el corto plazo, es decir el sexo sin costos.

Si esto fuera cierto es posible llevar a cabo una predicción: habrá siempre más prostitutas mujeres que hombres, es decir mujeres dispuestas para el corto plazo que no exigen compromisos previo pago.

Ahora bien, hay que contar además con una ultima pega: no llevamos en la frente un distintivo que diga “busco marido” o “busco esposa para el largo plazo” o “busco plan de una noche”. Dado que no existen marcadores que nos señalen hacia las intenciones de nuestra pareja (que tenderá siempre a ocultarlo) es necesario recordar que todo cortejo se desarrolla en torno a la ambigüedad. Una ambigüedad que se manifestará en eludir el problema crucial: ¿hay o podrá haber en el futuro un compromiso con este hombre?

Dicho de otra manera: todo corto plazo se solapa con las decisiones a largo plazo y le antecede, no hay largo sin corto plazo. No existe en la mayor parte de ocasiones, una voluntad de llegar a un compromiso en los primeros escarceos. Pero en el teatro del cortejo y aunque estos temas espinosos se eludan, pronto o tarde habrán de abordarse a medida que una relación se consolide dando lugar a no pocos desencuentros y decepciones. En el teatro del cortejo hay que aposentar comodamente a estas adaptaciones ancestrales que juegan su propio juego de estrategia mamífera: conseguir pareja, conseguir retener una pareja, conseguir que se ocupe de los hijos y conseguir que no tenga otros hijos por ahi que pongan en peligro mi territorio-nido.

Lo cierto es que aunque la mayor parte de nosotros somos declaradamente (oficialmente) monógamos, los somos por obligación y tambien por comodidad. No cabe duda de que la monogamia ha proporcionado a nuestra especie muchas ventajas, una de ellas es que los machos poco viriles, asi como los machos y hembras poco atractivos pueden llegar a emparejarse a poco que se conformen con lo que tienen a mano. No cabe duda de que la monogamia es un estilo reproductivo muy democrático, mucho más que la poligamia (donde solo se reproduce un macho) o la promiscuidad donde nadie sabe quién es el padre de quién.

Pero lo cierto es que nuestra procedencia filogenética tienen poco que ver con la monogamia y mucho más que ver con la poligamia del gorila o la promiscuidad del chimpancé. Es por eso que se inventó la monogamia sucesiva (cambiar a la esposa por otra más joven) o el “ahi te quedas” de tan fuerte presencia en el tercer mundo.

La verdad es que el que inventó la monogamia inventó a su vez la infidelidad, pero no crean que fuimos nosotros los humanos quienes inventamos el engaño sino las aves. Los pájaros como los gorriones tienen un estilo de emparejamiento muy parecido al nuestro, usan la monogamia para repartirse las tareas del nido y el cuidado de las crias al tiempo que hacen incursiones con otras parejas.  De lo que se trata es de diversificar la inversión parental como hacemos con nuestros ahorros. Algo que llevan a cabo tanto machos como hembras: a las gorrionas también les gusta ponerles los cuernos a sus parejas ,no tanto por vicio sino atendiendo una pulsión de vida.

Y sucede en nuestra especie algo similar: en nuestras guerras por hacernos con un compañero/a de alto rango (todos aspiramos a los mejores genes) son muchos los que fracasan, yo diría que la mayoria. Unos se conforman y otros merodean de vez en cuando en busca de amantes nuevos con el pretexto de “mi mujer/marido no me entiende”.

Ya me entienden.

Como un gorrión.

Mi conclusión es que en nuestra especie juegan un papel muy importante en la selección de la pareja tres variables: la clase social: las clases altas diversifican más sus escarceos debido a que tienen más oportunidades (son más atractivos) que las clases medias y bajas, el CI, las personas tienden a emparejarse según su inteligencia y la variable del corto-largo plazo que implementan estrategias bien diferentes.

Freud, Westermarck y los replicantes egoístas

Levi

Estoy a favor y en contra de la evolución, a favor porque es verdad y en contra porque es implacable (R. Dawkins)

En un post anterior ya hablé sobre el llamado ” efecto Westermarck” y sobre la polémica acerca de si los niños se sienten o no atraídos por sus madre/padres o hermanos/as. Las conclusiones a las que llegó Westermarck son diametralmente opuestas a las de Freud y viene a rechazar la idea freudiana de que los niños se sienten atraidos por sus progenitores del sexo opuesto y que de ahi nace precisamente el tabú del incesto: una forma de cautela que nuestro inconsciente construye para eliminar los malos pensamientos incestuosos según Freud.

Dicho de otra manera, para Freud es precisamente la existencia del tabú la que señala en la dirección de que mantener relaciones sexuales con miembros de nuestra familia sería atractivo. Pero Westermarck por el contraro, arguye que los niños no se sienten en absoluto atraídos por los adultos de su familia  y llama al postulado de Freud “el gran error del psicoanálisis”. El complejo de Edipo seria pues un mito.

Pero las cosas distan mucho de haber sido resueltas y aqui en este post de la “revolución naturalista” que dirige Eduardo Zugasti nos aportan algunas pruebas que vienen a indicar que Freud tenia razón.

¿Pero la tenia?

Es muy posible que ambos tuvieran parte de razón, nombraré algunos hechos indiscutibles para que el lector navege por los datos contradictorios de que disponemos:

  • El incesto evita combinaciones letales entre alelos recesivos peligrosos para la descendencia.
  • Tendemos a emparejarnos con personas que nos recuerdan vagamente a nuestro amado o temido progenitor o bien tendemos a buscarnos parejas que para nada nos lo recuerden (si la relación fue mala).
  • Es indudable que existe una impronta precoz de caras, gestos, actitudes, prosodias, caracteres y costumbres familiares que tendemos a reproducir. Si esta impronta existiera -la busqueda y reencuentro con lo familiar” deberiamos admitir que aquello que se grabó lleva consigo patrones de deseo sexual.
  • El incesto consumado tiene consecuencias psicológicas devastadoras para aquellos que lo han sufrido.
  • Un gen A puede “soñar” con encontrar otro similar a fin de optimizar la configuración de la descendencia (por ejemplo los genes que regulan el CI o la inteligencia tienden a emparejarse) y preparar cerebros que a su vez busquen “su media naranja” y elijan como parejas preferibles a aquellas con las que comparten genes o determinados alelos.
  • El conocimiento de que nuestra pareja está fuertemente emparentada con nosotros desata una tormenta de repugnancia de tal modo que incluso parejas estables pueden romperse al tener el conocimiento de que son hermanos.
  • La estimulación precoz o sexualización de los niños pequeños genera consecuencias psicológicas impredecibles no tan graves como el incesto consumado pero significativas.

Se trata de datos contradictorios, unos apuntan al hecho de que hay algo “impreso” que nos lleva a la homogamia y algo cultural “el tabú del incesto” que nos impulsa hacia el rechazo. La psicología social ha documentado que algunos de los predictores más importantes de atracción sexual coinciden justamente con aquellos rasgos que las perspectivas neo-Westmarckianas consideraban que inhibían el deseo: familiaridad, proximidad y una historia de experiencias comunes.

Dicho de otro modo: que la atracción y el rechazo se encuentran en los mismos gustos.

Dos psicólogos sociales, Chris Fraley y Michael J. Marks (2010) (comentado también en Research Digest Blog) han puesto a prueba la hipótesis neo-Westmarckaiana con dos fascinantes experimentos que son difícilmente compatibles con la sugerencia de un “mecanismo” natural diseñado para evitar el incesto.

Lo que nos lleva de nuevo a echar mano de la psicologia evolucionista y a indagar entre las diferencias que se encuentran plegadas y codificadas en los genes y en la cultura. Efectivamente no existe un mecanismo natural para rechazar los escarceos de la parentela (y el incesto), antes al contrario: los niños aceptan el placer proceda de donde proceda (decía Freud que el niño es un perverso polimorfo) siempre y cuando no haya además de eso maltrato o violencia. ¿Para qué tendría que tomarse la evolución el trabajo de construir un rechazo en los individuos con sus progenitores o sus parientes?

Si yo fuera un neo-westermarckiano diría que para evitar descendientes enfermos o con poca perspectiva vital, ¿pero cómo sabían esto en entornos ancestrales nuestros precursores? Evidentemente no sabian nada de genética, ni de alelos incompatibles, ellos no podian saber que la sexualidad entre parientes podia ser letal para los niños nacidos de tales emparejamientos. Es tambien muy dudoso que acumularan la suficiente información para poder transmitir ese peligro a sus vecinos. Pero es obvio que fueron los grupos humanos los que inventaron el tabú del incesto, algo pues cultural, es decir impuesto por el grupo al individuo concreto.

Ahora bien, si el tabú del incesto no se impuso para optimizar la inversión parental en forma de una descendencia viable, ¿qué objeto tenia la prohibición?

Pues asegurar un reparto justo de las mujeres, claro está. Todas las prohibiciones sexuales tienden a regular la posesión y acaparamiento de varias mujeres por un sólo hombre, lo cual resultaria en un conflicto grupal tarde o temprano. Asegurar que los grupos fueran cohesionados, laboriosos y cooperativos requirió recortar y regular el acceso a las hembras y asegurar una sanción, un castigo a los disidentes. Restricción y castigo van pues de la mano.

Dicho de otro modo, el tabú del incesto se inventó para regular cosas bien distintas a las que hoy creemos: las niñas, nuestras hermanas, o nuestras madres, tías y el resto de la parentela no son accesibles para mi, pero pueden serlo para otros que a cambio pueden disponer de una esposa para mi hijo y una nuera para mi familia (Levi-Strauss 1981).

En un post anterior ya hablé de esta teoria económico-antropológica que relaciona a las mujeres con el dinero y el incesto.

Ahora bien, ¿entonces en qué quedamos, tenia razón Freud o la tenia Westermarck? ¿Se sienten atraidos los niños por sus madres?

Esos replicantes egoistas que son los genes no atienden más que a sí mismos, de modo que un gen siempre buscará emparejarse con un gen homólogo, al tiempo que el cerebro del individuo (el organismo total que es más inteligente que el gen) impondrá su propia Ley. Y la ley es la ley del grupo, la que prohibe toda la sexualidad y la hece recaer y equivaler a la sustracción de recursos para otros y castigos para los infractores (¿castración?). Esta diferencia de recursos sexuales explica porque las mujeres se reproducen más que los hombres (tenemos mas ascendientes femeninos que masculinos), lo que es lo mismo que decir que el éxito de las mujeres es superior al de los hombres. En esta desigualdad está basada la cultura humana.

¿Hubiera sido mejor evolucionar en un entorno donde todos tuvieramos acceso a todas?

Piense el lector en esa utopía y contéstese a sí mismo.

Bibliografía.-

C. Levy-Strauss: Las estructuras elementales del parentesco

Fraley RC, & Marks MJ (2010). Westermarck, Freud, and the incest taboo: does familial resemblance activate sexual attraction? Personality and social psychology bulletin, 36 (9), 1202-12 PMID: 20647594

El nuevo desorden alimentario

setas

Hace pocos dias un amigo mio salió de excursión al monte en busca de setas. Iba acompañado de un asesor que al parecer tiene un restaurante y se declaraba experto en setas. No encontraron lo que buscaban, rovellones o níscalos pero si, otras setas de una especie -al decir del experto- comestible.

Al llegar a su casa mi amigo entregó el cesto a su esposa que se dispuso a prepararlas para la cena. El caso es que ambos se intoxicaron con ellas, llevando la peor parte mi amigo que no supo, pudo o quiso vomitar cuando empezó a sentirse mal, cosa que sí hizo su esposa.

Mi amigo terminó en el Hospital con una intoxicación por setas que afortunadamente no revistió mayor gravedad aunque permaneció en observación durante 24 horas.

Comer es pues peligroso, tal y como comenté en el post anterior. Y no sólo peligroso sino que es posible afirmar que la alimentación es una de las principales fuentes de sufrimiento psíquico, del mismo modo que supone el sexo, el trabajo, el dinero o la familia.

Sufrimos por tener demasiada comida y tambien -vale la pena recordarlo-  por lo contrario: por la falta de comida. Pero no son sólo los excesos o los déficits de comida las principales fuentes de sufrimiento ligados a la alimentación sino la dificultad que tenemos los humanos en saber qué comer.

Tal y como sucedió en el caso de mi amigo intoxicado por las setas, saber qué comer no es algo que nos venga de serie sino algo que hay que aprender. Es por eso que existen expertos (aunque se equivoquen), aunque lo mejor sería decir que es por eso que existe la tradición gastronómica de cada región o pais. Una dieta culturalmente transmisible.

Sin esa tradición, los humanos todavia sufriríamos más y nos hariamos un lío terrible sobre qué comer pues el dilema que se nos plantea a los omnívoros es que podemos comernos cualquier cosa y quizá por eso estamos dotados de un apetito insaciable pero que a diferencia del resto de los animales no sabemos reconocer los alimentos buenos de los malos, lo comestible de lo incomestible, lo nutritivo de lo tóxico.

El koala por ejemplo no tiene que plantearse este dilema: se alimenta de hojas de eucalipto. No sabe nada, ni tiene una cultura, ni una tradición anti o pro-eucalipto. No se plantea probar otra cosa, simplemente “sabe” que el eucalipto es su comida y eso hace: comerse su hojas sin plantearse una extensión de su dieta.

Y en el pecado está la penitencia: pues el koala está destinado a no salir de su nicho vegetariano ancestral, sus dias están, pues, contados. a partir precisamente de su extrema dependencia de sus eucaliptos. La diferencia con los omnívoros es pues abrumadora, baste recordar el éxito reproductivo de las ratas o de nosotros los sapiens, bien adaptados a cualquier tipo de hábitat precisamente a causa de nuestra disponibilidad infinita para alimentarnos de casi todo.

La desventaja de ser omnívoro, sin embargo procede de la dependencia cultural de nuestra alimentación. No podemos fiarnos nada del gusto ni del olor como hacen otros animales pues abandonados en manos de nuestro sensorio nos atiborramos de dulces y de sal. No deja de ser paradójico que nuestra alimentación no venga forzada por nuestras necesidades dietéticas sino por nuestras preferencias y aversiones que en cualquier caso no señalan en la dirección de nuestras necesidades sino de nuestra estereotipia alimentaria.

Probablemente porque en nuestra especie la comida no es sólo alimento sino también y sobre todo una experiencia emocional. No deja de ser curioso que el gusto y el olfato se encuentren tan relacionados: olemos los alimentos de forma anterior y de forma retronasal y alli los estímulos olfativos de los alimentos hacen un recorrido neurobiológico insólito.

A diferencia de los estímulos visuales no pasan por el filtro del tálamo, donde podemos identificarlos sino que van directamente al sistema límbico donde se asocian directamente con las emociones. De tal modo es posible afirmar que el gusto por un determinado alimento -como la madalena de Proust- nos desembala ciertos recuerdos agradables o desagradables, asi como las emociones vinculadas con ellos. Y lo hacen de forma directa, es decir sin filtros. Dicho de otra manera: el gusto por determinados alimentos o la aversión por los mismos no es de orden biológico sino simbólico.

Y de ahi la importancia de la tradición, es decir de que exista una dieta culturalmente establecida: una prescripción y una prohibición cultural para regular nuestra alimentación.

Prescripciones y prohibiciones alimentarias.-

Las dietas tradicionales nos dicen qué hemos de comer y si nos lo dicen es porque abandonados a nuestro gusto no hariamos otra cosa sino comer aquello que no debemos e intoxicarnos con glucosa, grasa o sodio. Pero la tradición no solo interviene en qué hay que comer, sino tambien en cómo hemos de hacerlo: no se debe picar entre comidas, comer solo, deprisa o en el coche. Hay que hacer tres o cuatro comidas al dia y variar la dieta durante el dia, si por la mañana comemos hidratos de carbono, es mejor dejar las proteinas para la noche, etc.

No debemos renunciar a aquellas cosas que más nos gustan como por ejemplo sucede con el chocolate sino consumirlos en pequeñas cantidades y no darse atracones nunca, a fin de intentar asociarlo con otras redes neuronales distintas a las ya organizadas. Si el hecho de comer depende tanto de las emociones y de las asociaciones proustianas que podamos establecer es obvio que debido a la plasticidad de esas conexiones podemos reescribirlas de nuevo, pues no hay que olvidar que cuando un recuerdo se evoca se reescribe. Restringir un alimento que nos apasiona solo consigue el efecto contrario: que lo añoremos hasta constituirse en una especie de “antojo”. Aqui hay un articulo que describe el “craving” que las ratas desarrollan con los pasteles de chocolate.

Los antojos representan precisamente esta asociación entre emociones y gustos. La embarazada que pide a las cuatro de la mañana un helado no tiene necesidad alimentaria alguna en comer dulces sino en sentirse querida y atendida por su marido, del mismo modo en que sintió querida por su padre aquella tarde en que papá le compró un helado. La complejidad emocional de los seres humanos aparece en forma de avidez, una paradoja para la neurociencia en el sentido de que el helado de la embarazada no representa ningun valor nutritivo especial pero desencadena una cascada de recuerdos y emociones.

Vale la pena recordar ahora el cuento de los Hermanos Grimm, titulado Rapunzel sobre las peripecias de un marido que roba las lechugas-antojos de su mujer embarazada a una bruja.

Lo cierto es que si nuestra alimentación depende tanto de la cultura puede predecirse que la alimentación de nuestros coetáneos estará presidida por un fuerte desorden, un desorden que procede precisamente de las amenazas que se ciernen sobre la tradición, sobre los alimentos que consumimos y la manera en que lo hacemos.

Un desorden que abarca tanto la patologia alimentaria (anorexia, bulimia, pica) como la preocupación por los alimentos que consumimos, la obesidad y las plagas de la hipertensión, la diabetes y todos los problemas cardiovasculares que se asocian con ella y la moralización secundaria a ciertos hábitos alimentarios de los que hablé ya en el post anterior.

Comer solos, comer comida muerta (procesada), congelada, comer deprisa, de pie o en el coche, picar entre comidas, atiborrarse de dulces. El microondas ha sustituido a la mamá tradicional y la comida precocinada (muerta) ha sido entronizada en hogares despoblados donde nadie oficia ya el rito de la alimentación y todos se sirven a sí mismos desde el frigorifico sin coincidir acaso nunca en la mesa con ningun otro miembro de la familia.

Este es el nuevo desorden alimentario que preside nuestros opulentos hogares. Si Freud viviera hoy es seguro que no le daria tanta importancia al sexo -que en realidad precisa siempre de un otro- como de la comida que se ha convertido en una actividad solitaria y masturbatoria para los ciudadanos opulentos.

La opulencia ha roto pues los mecanismos de regulación alimentarios, es posible explicar que exista mucha preocupación por las dietas, por la comida, por el ejercicio y la salud.

La perdimos cuando abominamos de la tradición como reguladora de nuestra dieta. Pues si la religión ni la tradición gobiernan nuestro apetito sólo queda una agencia para hacerlo: el mercado.

Bibliografia.-

Paul Rozin: The selection of food by rats, humans and other animals.

 

Hacia una taxonomía de las emociones (VII)

Los que hayan leido el post anterior de esta serie sobre las emociones ya sabrán a estas horas que el amor no es ese bálsamo romántico que cura todas las heridas sino que muchas veces las crea. Al tratarse de una de las emociones vinculadas con algo tan potente como la reproducción son de esperar grandes disfunciones en su gestión cotidiana.

Algunos de mis lectores han estado de acuerdo con la opinión de Price de que la depresión es un mecanismo de seguridad para limitar los efectos de la rabia e incluso alguno de entre ellos me ha formulado una hipótesis acerca de las razones de por qué algunas personas no se pueden deprimir.

La razón que me han dado es que las personas que no pueden deprimirse es por orgullo, lo que es lo mismo que decir (en clave psicologica) que hay personas tan narcisistas que no pueden tolerar darse por vencidos, reconocer que han perdido en una confrontación agonística o simplemente reconocer una derrota o darse cuenta de que no tenian razón.

Estoy de acuerdo con esta formulación solo que el narcisismo es un concepto que encaja mal con la teoria evolucionista, el narcisismo es un constructo psicoanalítico que explica muchas cuestiones relativas a la formación del Superyó y la moral, pero no deja de ser un constructo intrapsíquico con poca consistencia psicobiológica. Es necesario pues encontrar otra forma de nombrar las pulsiones morales en los humanos y para esto debemos -otra vez- echar mano de la teoria evolucionista.

¿Para qué sirve la moral?.-

Es obvio que la moral no da ninguna ventaja a aquellos que se someten a ella, algo que precisa de una explicación evolutiva. ¿Si no sirve para nada por qué evolucionó? Todo parece indicar que los individuos egoístas o amorales obtienen más ventajas que aquellos que siguen las reglas al menos hasta que son descubiertos e identificados como tramposos. Sin embargo es necesario decir que la evolución no solamente presiona sobre los individuos concretos sino tambien sobre la especie y sobre los grupos.

Por ejemplo, la pulsión reproductiva es una forma de presión selectiva que se ejerce sobre la especie entera, la autopreservación y la busqueda de bienestar (inclusive fitness) sobre los individuos. Pero la evolución tambien presiona sobre los grupos a fin de regular la vida en común y lo hace a través de la incorporación de reglas, tabúes y prohibiciones.

No se trata sólo de conocer las reglas sino de que se interioricen, es decir que el individuo haga suyas las reglas del grupo por ejemplo ésta: “No matarás”.

El lector puede ya suponer que la presión evolutiva sobre los grupos es mucho más moderna (reciente) que las otras presiones que tuvieron que soportar tanto la especie como los individuos. Seguir las reglas no favorece a los individuos concretos y es neutral desde el punto de vista de la especie pero resulta muy adaptativa para los grupos.

Y seguir las reglas entra en contradicción muchas veces con los mandatos de la especie (por ejemplo la elección del celibato) de la autopreservación, por ejemplo en el suicidio y desde luego entran en contradicción con la satisfacción del deseo individual. Todo pareciera indicar pues que en nuestro cerebro se dan cita intereses muy diversos, muchos de ellos antagónicos con otros.

Lo interesante de la presión ambiental que conocemos con el nombre de “seguir las reglas” es que está determinada por la socialización, se trata pues de un terreno compartido por nuestras tendencias sociales y afiliativas (necesitamos a los demás tanto como necesitamos comer) pero tambien culturales pues todo grupo social tiene sus propias reglas de funcionamiento. Pero inventada la norma inventada la excepción: ¿qué sucede si engaño a los demás haciéndoles creer que sigo las reglas pero en realidad soy un descuidero o un depredador? Un individuo así (los psicópatas por ejemplo) podrian beneficiarse tanto de las ventajas de la socialización como de “salirse con la suya”, haciendo creer al grupo que están siguiendo las reglas. Es por eso que no basta con conocer las reglas sino que hay que interiorizarlas y es por eso que existen las sanciones del grupo con los disidentes y los aprovechados.

Lo que llamamos narcisismo podria ser traducido al lenguaje evolucionista a través de una doble definición: por una parte representaría la supervivencia de una tendencia egoísta y depredadora que busca las ventajas individuales eludiendo o saltando por encima de las reglas grupales. Y por otra sería algo asi como una ilusión de rango en el sentido de que el individuo se engañaría a si mismo y a los demás ostentando las señales de un rango superior al que se posee. A esta emoción le llamamos orgullo o soberbia y es la punta del iceberg del narcisismo visto en clave evolucionista pues es obvio que la ostentación del rango brinda ventajas a los que poseen esta capacidad de engaño y autoengaño.

Dicho de otra manera para seguir las reglas del grupo es necesario un mayor aprendizaje social que el que necesitamos para el cortejo, la alimentación o la autoconservación, sencillamente se trata de aprendizajes que no nos vienen de serie y tenemos que aprenderlos ex novo básicamente mediante la observación de las conductas de nuestro entorno. No hace falta decir que el aprendizaje social puede ir en contra de los deseos individuales y es por eso que aquello que aprendemos de esta manera se opone y neutraliza lo que entendemos como narcisismo. Es a través de este aprendizaje que modulamos nuestra tendencia a creernos más importantes que los demás o a anteponer nuestros deseos a la consideración general.

La erotomanía.-

Si la celotipia es la patología delirante de los hombres, la erotomanía lo es en las mujeres.

Gaetian Clérambault fue un psiquiatra francés del que he hablado mucho en este blog y que describió la erotomanía que desde entonces se conoce con el nombre de sindrome de Clérambault. Consiste en la creencia delirante por parte -usualmente de una mujer- de que un hombre, generalmente de un estatus superior al propio está locamente enamorado de ella. Pero no se trata solo de una invención o de una fantasía más o menos comprensible en algunos casos sino de una certeza, es decir de una creencia delirante que induce conductas concretas. Conductas que van desde la denuncia, a la aportación de pruebas falseadas como cartas de amor, llamadas telefónicas, etc. La erotómana viene a la consulta a quejarse de un acoso concreto que el enamorado lleva a cabo contra ella pero no computa el acoso que ella misma lleva a cabo contra el acosador imaginario. Médicos, pediatras, psiquiatras, psicólogos, principes de Gales, alcaldes, cantantes, deportistas, reyes, gobernantes o personajes públicos de distinta indole y relieve pueden resultar elegidos por estas mujeres para llevar a cabo su delirante idea de que ciertas personas importantes se han fijado en ella y la someten a un acoso intolerable, cruzando casi siempre la frontera desde perseguido en acusador. Lo curioso es que la paciente se siente completamente inocente en este juego de seducción y aparece como víctima de este atropello (como decía una paciente a la que traté) y que muchas veces se salda en los tribunales.

Si he escogido a la erotomanía como ejemplo de una “locura de amor” es porque me parece que representa a la perfección este nucleo irreductible de narcisismo que alimenta a los delirios. Efectivamente la erotómana no puede evitar enamorarse de alguien con más rango que ella misma, se trata en todo caso de algo adaptativo ya descrito por Buss (Buss 2004) y otros investigadores: las mujeres buscan siempre en los hombres un mayor rango. De eso ya hablé aqui.

¿Pero por qué no aceptar que es ella y no él el enamorado? ¿por qué construir un delirio invirtiendo el proceso?

Pues para salvaguardar el narcisismo, hay algo que se preserva a través del delirio. La paciente construye un delirio y renuncia asi a la realidad para mantener a salvo su autoconcepto: no es ella la enamorada sino él y no es ella la acosadora sino él. Lo que nos lleva a pensar que las heridas narcisistas son muy dolorosas y lo son porque estas personas no tuvieron en su momento el suficiente aprendizaje social para orientarse y asumir su posición en la pirámide del rango, sencillamente se sobrevaloran demasiado a veces de una forma incluso patética. Y lo hacen escotomizando (repudiando) todas las señales de la realidad que las impulsarían hacia el principio de realidad, carecen pues de un Ideal del Yo pero a cambio han hipertrofiado su Yo ideal. Permutan deseo por realidad y es asi como enloquecen.

De manera que estoy de acuerdo con aquellos que han señalado al narcisismo como una pulsión al servicio del Yo y en contra de la realidad, a favor del principio del placer y en contra del sentido común. Lo interesante es que ciertas personas (y en un grado menor todos nosotros) preferimos defender esta ciudad amurallada que es nuestra exagerada autoestima y prolongar asi ese divorcio entre la realidad y el deseo.

De manera que ciertos delirios son en realidad adaptativos (Charlton 2003), o fueron adaptativos en época ancestral. Sobre todo los delirios paranoides, como ser engañado, perseguido, envenenado, amado, infectado, aludido, divulgado o señalado, ser victima de una conspiración o excluido del grupo son tematicas delirantes que conectan con temores ancestrales ligados a la interacción social. Es asi como se diferencian de los delirios bizarros de la esquizofrenia, pero eso no les hace más abordables: los delirios paranoides son irreductibles, precisamente porque taponan heridas narcisistas importantes y son a la vez temores fundacionales de nuestra especie.

Bibliografía.-

David Buss: “La evolución del deseo”. Alianza editorial. Madrid 2004.

Charlton BG (2003). Theory of mind delusions and bizarre delusions in an evolutionary perspective: psychiatry and the social brain. En Brune M. Ribbert H. editores: The social brain. evolution and patology. Wiley and sons. 315-337.

Placebo: el punto de vista evolucionista

Descendemos de un linaje de homínidos respondedores al placebo

Pablo Malo

Neuroimagen de respuesta placebo en analgesia: los sistemas estimulados son los mismos tanto si tratamos el dolor con analgesicos como con placebos.

Cada vez se acumulan mas pruebas en torno a la idea de que el efecto placebo procede de adaptaciones de nuestro organismo y que la psicología evolucionista ofrece un buen modelo para entender su funcionamiento.

Más allá del paradigma médico-farmacéutico que siempre nos ha mostrado el efecto placebo como un obstáculo (o un engaño) que emborronaba los ” genuinos efectos” de los fármacos “verdaderos”, lo cierto es que el mejor conocimiento de dicho efecto abre la puerta a una nueva medicina. Pues si fuera cierto que el efecto placebo remeda los mismos circuitos neurobiológicos de curación que hacen algunos fármacos, y si fuéramos capaces de activarlos ¿No seria el efecto placebo una herramienta verdaderamente innovadora y en cierto modo barata e inofensiva para utilizarla en nuestra clinica diaria?

Un organismo vivo es una entidad devoradora de recursos que no tiene más remedio que o bien generarlos por cuenta propia o bien sustraérselos a otro y para ello desarrolló potentes estrategias de engaño y autoengaño. En nuestra especie la intensa dependencia de los niños se prolonga hasta periodos más allá del destete que suele ser la norma entre los mamíferos. Nuestra dependencia del clan familiar y al mismo tiempo la valencia de cuidado desempeñan en nuestra especie un papel muy importante en áreas como la sociabilidad, que es a fin de cuentas el soporte neurobiológico de la respuesta placebo.

Enfermar consume recursos pero curarse los consume por duplicado, no es de extrañar pues que en toda la escala animal existan gradaciones en las respuestas defensivas adaptándolas a aquellas más eficaces en los casos más graves y eficientes en los menos graves. El organismo ha de llegar a un equilibrio entre los gastos destinados a curarse y los que destina a procurarse recursos y sobrevivir. Nuestro cerebro es una máquina probabilística y se plantea sobre todo estas dos preguntas:

¿Cuando me conviene más curarme? ¿Conviene curarse ahora o consumir ahora cuidados?

Y una pregunta que podriamos hacerle al hámster siberiano. ¿Es mejor curarse en verano o en invierno?

Existen animales que tienen una respuesta inmunológica mayor o menor a infecciones, dependiendo de la época del año de la que se trate. Un ejemplo es el hámster siberiano. Estos roedores no hacen mucho por luchar contra una infección cuando las luces de sus jaulas simulan los días cortos y las noches largas de invierno. Mientras que si se les hace creer que es verano, su respuesta inmunológica se invierte.

Según Peter Trimmer la explicación es simple: “Es mejor curarse en verano, cuando uno sabe que no le va a faltar comida. Y es por eso que la respuesta inmunológica de los hámster siberianos es más fuerte en verano que en invierno”.

Esto se debe, dice el investigador, a que el sistema inmunológico es costoso de mantener. “Tan costoso, que una respuesta contundente y sostenida puede disminuir severamente las reservas del animal y ponerlo en peligro”, explica.

En otras palabras, si la infección no es letal, es mejor esperar a una señal que luchar contra la infección y no poner en riesgo la vida del animal.

El modelo reveló que en medios ambientes difíciles los animales vivían más y se reproducían mejor si soportaban infecciones sin provocar una respuesta inmune. En cambio, en medios ambientes más favorables, era mejor impulsar una respuesta inmunológica potente y recuperar un estado saludable lo antes posible.

Estos resultados muestran claramente un beneficio evolucionario al encender y apagar el sistema inmune dependiendo de las condiciones medioambientales.

Trimmer explica, que en el caso de los seres humanos también hay un mejor y un peor momento para activar el sistema inmune.

“Si te rompes un pie, normalmente pones todo tu esfuerzo en el sistema inmunológico para curarte cuanto antes. Pero si ves que se te está acercando un depredador -un león por ejemplo- es mejor no concentrar tus esfuerzos en curarte sino en escapar”, explicó el científico.De manera que la respuesta curativa debe aplazarse y poner en marcha la estrategia de supervivencia.

Trimmer señala en la dirección de que la respuesta placebo es en efecto un interruptor que puede abrirse y apagarse siguiendo ciertas instrucciones ambientales, bien relacionadas con la luz diurna o bien con la abundancia de recursos. No es de extrañar pues ya sabemos que muchos animales (como los estorninos) disponen sus nidadas en función de la prospección que hacen de recursos y de la sobrepoblación (Winne-Edwards, 1962).

Este interruptor es precisamente lo que llamamos efecto placebo, la capacidad de curarse a sí mismos o en el caso de los estorninos una especie de anovulatorio natural.

Como concluye Breznitz: “las personas, como los hámsteres siberianos somos capaces de ajustar la distribución de nuestros recursos según la duración anticipada de lo que nos espera”, si bien entre nosotros el efecto placebo se encuentra modulado más bien por nuestras interacciones sociales.

El H. Sapiens, frente a otros primates que se autocuidan, es una especie heterocuidadora. Y una especie cuyos individuos buscan y necesitan cuidados. Ser cuidado, recibir ayuda, entraña aceptación, pertenencia al grupo, una seguridad muy trascendente en una especie social como la nuestra. No puede ser casual la interrelación entre el cerebro social y el cerebro movilizado en la respuesta placebo. Saber que el médico da algo orientado a curar, y que se ha comprobado que cura, da la seguridad de que se está recibiendo ayuda.

Hoy en día, cuando alguien te ofrece una pastilla que te asegura que te va a ayudar a curarte, no sólo importan los efectos curativos de la medicina, sino también el contexto que nos rodea.

Es fundamental el hecho de que te encuentras en un sitio seguro, rodeado de gente que te apoya y te dice que este es el momento para sanarte. Tampoco tenemos que preocuparnos de depredadores o de buscar comida”, -señala Trimmer-, “eso ayuda a que encendamos el interruptor del sistema inmunológico”.

En realidad la propuesta de Trimmer procede de un modelo propuesto por otro inglés, un  psicólogo llamado Nicholas Humphrey que sugiere -para explicar el efecto placebo- un modelo muy interesante, que asimila las defensas del cuerpo a un presupuesto de gastos. Según Humphrey, nuestro organismo tiene un sistema administrador de defensas, una especie de gerente  o de ministro de defensa, que ante cada “invasor” —virus, bacteria, herida— decide la cantidad de recursos que le va a dedicar al caso. Como se mantiene muy ocupado y los recursos son limitados (aunque abundantes), el gerente debe a todo momento evaluar la inminencia y el riesgo de cada caso, asignar prioridades y distribuir capacidad protectora. Lo que haría el efecto placebo, si esta teoría fuera cierta, es estimular reasignaciones presupuestales de defensa (o crakear el sistema de contabilidad) siguiendo las instrucciones del subconsciente del paciente, quien a todas éstas no sabe que lo están engañando. Si ocurren tres cosas —todavía hay fondos disponibles, el “gerente” autoriza el gasto a tiempo y el enemigo todavía es manejable—, el enfermo se recupera. En caso contrario, el placebo no tiene efecto alguno.

Y acabamos en la consulta del médico.

La autocuración.-

No cabe ninguna duda que aceptar el efecto o respuesta placebo es lo mismo que admitir que podemos curarnos a nosotros mismos, si fuéramos capaces de activar ese interruptor que conecta con nuestro sistema inmune y protegernos así de infecciones y de ataques exógenos.

Sin embargo es poco probable que seamos capaces de autocurarnos por tratarse de un mecanismo inconsciente que solo algunas personas muy especiales son capaces de manejar conscientemente. La mayor parte de nosotros necesitamos a alguién (chamán, médico, gurú, mago o charlatán) según nuestras preferencias de cuidado que opere ese tránsito, pues necesitamos a alguien que nos de permiso.

Humphrey concluye que no es tan raro que necesitemos un permiso externo para nuestro proceso de curación, ya que siempre ha existido alguien capaz de proveerlo. Primero fueron los chamanes y curanderos y en el mundo actual lleno de todo tipo de escuelas, teorías, maestros, filosofías, gurús, tecnologías, oportunistas y demás, tampoco faltará quien le diga a la gente las palabras que necesitan oir para sentirse bien. Resumiendo, los cerebros de las personas que fueron capaces de autoengañarse en base a ideas provenientes de figuras de autoridad de su entorno iniciaron una cascada de acontecimientos –con origen probablemente en las áreas frontales del cerebro– que implicaba preferentemente la liberación de dopamina y, secundariamente, la activación de otros sistemas cerebrales. Esta característica fue favorecida por la selección natural y su éxito aumentó secundariamente la autoridad y el éxito social de las figuras de autoridad (chamanes, sacerdotes, médicos…), que habían creado las ideas cuya transmisión está en el origen del efecto placebo. Podemos concluir que somos los herederos de una larga tradición de “autoengaño” y de “heteroengaño”, asi como de farmacofilia y busqueda de ayuda que ha dado unos buenos resultados.

Pero que en realidad se sostiene en un hecho claro: los organismos son capaces por sí mismos de inducir respuestas nerviosas, endocrinas o inmunitarias tendentes a la autocuración y a la minimización de daños. Son capaces de retrasar, adelantar, posponer, aplazar, sobreactuar o suspender sus respuestas inmunitarias esperando tiempos mejores (o en ausencia real de daño) y por ultimo en nuestra especie es más que evidente que necesitamos una razón para curarnos, si los beneficios son mayores que los perjuicios y del mismo modo seguir enfermos si los recursos externos no nos aseguran una sobreabundancia puntual.

Una de las grandes contribuciones de la teoría evolucionista en medicina es habernos hecho conscientes de que muchos problemas o condiciones por las que la gente busca ayuda no son en realidad defectos o fallos en sí mismos sino defensas que el organismo genera para luchar contra la amenaza. El dolor, la tos, la ferropenia, la menstruación, las mucosidades, el vómito, la fiebre son procesos no placenteros pero son generalmente beneficiosos, ya que nos alejan de peligros, eliminan toxinas o cuerpos extraños o generan condiciones en las que los agentes patógenos se desenvuelven con más dificultad. Pasa lo mismo con algunos síntomas psicológicos, la depresión por ejemplo puede ser una señal para que dejemos de invertir recursos en proyectos destinados al fracaso, el acompañamiento somático de la depresión, con fatiga, cansancio, anergia y desinterés ha sido visto por algunos especialistas como una forma de “conducta de enfermedad” destinada a ofrecerse como una señal, mas que una enfermedad en sí misma. Las fobias limitan nuestra exposición a peligros y un bache emocional o fisico puede ayudarnos a cambiar nuestro estilo de vida. Las lágrimas y el llanto señalan nuestra necesidad de ayuda y cuidado, etc. Si no sintiéramos dolor nos iría mucho peor como demuestran los casos de agenesia al dolor. Pero el dolor tiene unos costes. Si impide el movimiento convierte a quien lo padece en vulnerable a peligros como los depredadores, y si es fuerte, interfiere con la actividad mental y el bienestar psíquico se deteriora. La fiebre también gasta energía y puede dar convulsiones. La depresión puede conducir a un aislamiento social y a pérdida de iniciativa, o el llanto pidiendo ayuda puede llamar la atención de nuestros amigos pero también de nuestros enemigos. La moraleja hasta ahora es que a veces es bueno seguir sintiéndose mal, pero otras veces es malo no volver a sentirse bien tan pronto como sea posible (Malo, Uriarte y Medrano 2012).

El mecanismo de curación tiene también unos costes. Por ejemplo, la activación del sistema inmune tiene consumos muy altos. De hecho, se estima que en la infancia, cuando se está desarrollando el sistema inmune, su consumo de energía es mayor que el del cerebro. Además existe el riesgo de que se desencadenen respuestas autoinmunes contra el propio organismo. Imaginemos que somos gerentes de un hospital del SNS y tenemos que decidir si los mecanismos defensivos y curativos se activan o se desactivan en función de los gastos y los recursos de los que disponemos. Lo que probablemente haríamos es actuar en función de nuestras prioridades actuales y de nuestras necesidades futuras. Es evidente que los costes y los beneficios varían según las circunstancias en las que nos encontremos. Volviendo al ejemplo del dolor, imaginemos que un humano sufre un esguince de tobillo. ¿Es su dolor una defensa bienvenida o será por contra perjudicial? Depende de las situaciones: si está cazando una gacela y le hace parar, el dolor salvará a su tobillo de un daño mayor aunque pierda la presa, pero si el humano es la presa de un león que le persigue parar por el dolor sería mortal.
El punto a donde nos quiere llevar Humphrey es a que muchas de las defensas o de los mecanismos curativos nos protegen de futuros peligros,

Y sin embargo el placebo no lo cura todo ni todos somos respondedores naturales al mismo. Está establecido que los malestares (sickness) responden mejor al placebo que las enfermedades (diseases). Por último no hay que olvidarse nunca de la historia de los hámsteres siberianos y elegir para curarse -como en el cuento de Nasrudin- aquel lugar donde haya más luz, con independencia de donde se perdiera la llave.

Bibliografia.-

Malo, Medrano y Uriarte: Psquiatría evolucionista: una introducción (2012).

Humphrey, Nicholas. Great expectations: the evolutionary psychology of faith-healing and the placebo effect. En von Hofsten C, Bäckman L (eds). Psychology at the Turn of the Millennium, Vol. 2: Social, Developmental, and Clinical Perspectives. Hove: Psychology Press; p. 225-46.

Trivers R (2002). Natural Selection and Social Theory. Selected Papers of Robert Trivers. New York: Oxford University Press.

Wynne-Edwards V C. Animal dispersion in relation to social behaviour (Comentario en pdf)