¿Es la homosexualidad una adaptación?

En el post anterior ya revelé la idea de que es poco probable que la homosexualidad constituyera una estrategia evolutivamente estable, es decir una adaptación. En este post me propongo demostrarlo y para ello tomaré como referencia la teoria de los juegos aplicada a la evolución.

La teoria de los juegos es es un área de la matemática aplicada que utiliza modelos para estudiar interacciones en estructuras formalizadas de incentivos (los llamados «juegos») y llevar a cabo procesos de decisión. Fue John Forbes Nash (del que hablé aqui) el primero en formalizar uno de estos “juegos” y que más tarde se utilizó para llevar a cabo las estrategias de disuasión entre las grandes potencias. Nash describió como “equilibrio de Nash” a este tipo de estrategias de disuasión que logran detener el avance de hostilidades ante amenazas procedentes de otros individuos o paises.

Pero quizá el caso más conocido de “juego” es lo que se conoce como “dilema del prisionero”, que viene bien explicado aqui y que no voy a repetir salvo para señalar que en ciertas ocasiones cooperar puede ser mejor que rivalizar o traicionar, en cierto tipo de situaciones la mayor parte de incentivos se consiguen cooperando. Asi hay juegos de suma cero, donde lo que uno gana lo pierde el otro y otros juegos de suma no cero, donde todos ganan. El dilema del prisionero es el paradigma de los juegos de suma no cero.

Otras veces lo mejor no es cooperar sino no ayudar al enemigo a deshacerse de un posible aliado.

Aqui en este post hablé precisamente de esta cuestión ¿qué sucede cuando se encuentran un pulpo, un congrio y un bogavante?: a veces la mejor estrategia es no hacer nada. Y todos salvan la vida.

Maynard Smith en 1982 escribió su obra maestra donde aplicaba la teoria de los juegos a la biología, es decir a la evolución para explicar las “decisiones” que se toman y que de alguna forma permanecen en la naturaleza porque dan premio evolutivo (es decir descendencia y supervivencia) siendo las otras opciones descartadas. Por eso habló de estrategias evolutivamente estables. Nosotros los humanos tenemos tres estrategias evolutivamente estables en cuanto a la reproducción: son la monogamia, la promiscuidad y la poligamia. Efectivamente la homosexualidad no puede ser una estrategia evolutivamente estable porque no da premio evolutivo y es por eso que es minoritaria y no es adaptativa sino quizá un subproducto de otra cosa.

Ahora bien, una de las caracteristicas de la homosexualidad humana si la comparamos con la animal de la que hablé aqui, es que pivota alrededor de otra cosa ajena a la orientación sexual misma: lo hace en torno a la identidad sexual. Los animales pueden presentar conductas homosexuales pero no tienen identidad sexual ni necesitan construirsela, es por eso que la homosexualidad humana no sólo es comportamental sino que implica a todo el Ser, uno no “hace de” homosexual sino que es homosexual, es decir hay una involucración de algo más profundo: la identidad, lo que lleva a la característica más importante: la homosexualidad puede ser absoluta, no sólo contingente lo que precisa además desarrollar una cierta aversión sexual al sexo opuesto.

Es por eso que la homosexualidad humana es inadaptativa desde el punto de vista reproductivo y no tiene premio evolutivo.Pero la persistencia de la misma hace pensar en que puede haber alguna ventaja en algun otro lugar del psiquismo.

Las desventajas de los machos.-

Antes de construir una simulacion de teoria de los juegos y las matrices pertinentes hemos de adjudicar puntajes arbitrarios a ciertos incentivos que identifican a los machos, en este caso de nuestra especie. Ser macho tiene ciertos costes, y ciertas ventajas. Lo que voy a puntuar son solo 4 parametros:

  • El premio reproductivo, es decir el trasplante de nuestro genoma a la siguiente generacion, puntuaremos con 10 puntos si lo conseguimos y con -10 puntos si no lo conseguimos.
  • La aceptación de los otros congéneres es muy importante en nuestra especie fundamentalmente social, asi daremos 5 puntos a la aceptación de nuestra conducta por parte de los demás y con -5 a la censura.
  • Las cargas reproductivas son la consecuencia indeseable de nuestra mania copulatoria, e spor eso que daremos 5 puntos a tener prole y -5 si no se tienen hijos o cargas.
  • Y luego está el tema de la rivalidad sexual, feroz entre los machos de nuestra especie que compiten contra todos los machos y por todas las hembras. Daremos 5 y -5 puntos a aquellos que compiten y a aquellos que logran evitarla.

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Esta es la matriz -segun la teoria de los juegos- que saldria comparando a los heterosexuales y los homosexuales.

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Como puede verse gana la estrategia heterosexual. Pero ahora vamos a comparar la estrategia heterosexual con la bisexual.

Definiremos a la estrategia bisexual como aquella que consigue convencer a las hembras que se es “hetero” y a los machos que se es “homo”. Lo que conseguiría es eludir los costes de la rivalidad sexual y las ventajas de la aceptación social, quedando los puntajes del siguiente modo.

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Como puede verse la estrategia bisexual gana sobre la heterosexual pura y dura.

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En conclusión: la bisexualidad podria ser la conducta concreta sobre la que la evolución ha ejercido presión selectiva positiva. Es probable que la adaptación sea en realidad una conducta que logre conjugar estartegias masculinas y femeninas e integrarlas de una forma creativa.

Siendo por tanto la homosexualidad absoluta una conducta-identidad extrema que estaria representando un subproducto de la bisexualidad.

Claro que en estos momentos alguien podria hacer la siguiente advertencia ¿Si la bisexualidad es tan ventajosa por qué no somos todos bisexuales?

Lo somos, solo que no ejercemos. La bisexualidad que habita en nosotros como disposición está invertida en lograr conjugar lo masculino y lo femenino llevando a la conciencia humana más allá del designio puramente animal. En mi cerebro hay genes de mi padre y de mi madre expresados alli en una especie de convivencia bien avenida, tengo gustos de mujer y gustos y preferencias de hombre, me gusta el fútbol y la musica, se escuchar y se imponerme, tengo talentos específicos de hombre (literales) y talentos empáticos de mujer (simbólicos), me gusta la literatura y por eso ejerzo muchas veces de “hipermental” y me gusta construir narrativas que expliquen lo humano. Tengo un cerebro equilibrado y del mismo modo que un diestro es siempre más diestro que el zurdo zurdo, es posible que el heterosexual sea más heterosexual que el bisexual bisexual.

O lo que e slo mismo que resulte mas dificil para un heterosexual ser ambisexual que para un ambisexual convertirse en homo o heterosexual.

Bibliografía.-

Maynard Smith, J. (1982d). Evolution and the Theory of Games. Cambridge University Press.

Músicos y médicos (I)

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Partiendo de dos enormes bases datos nacionalmente representativas, para EE.UU y Gran Bretaña, Satoshi Kanazawa (The intelligence paradox. Why the intelligence choice isn’t always the smartest one. John Wiley & Sons. Inc. 2012) muestra que los individuos más inteligentes prefieren la música instrumental (incluyendo clásica) mucho más que los individuos menos inteligentes. La asociación entre inteligencia general y preferencia por la música clásica es muy fuerte: cuánto más te gusta la música clásica, más inteligente eres. De acuerdo con Kanazawa, la probabilidad de que este patrón se forme por azar es de menos de 1 entre 100 cuatrillones. Preferencias como el rap o el gospel están negativamente asociadas con la inteligencia, pero la ópera no está asociada positivamente, lo cual sustentaría la idea de que es la instrumentalidad, no la complejidad, lo que explica el nexo entre inteligencia y preferencia musical. (Eduardo Zugasti)
Y si pongo esta larga parrafada extraída del blog “La revolución naturalista”  es para hacer notar que cuando hablamos de música nos estamos refiriendo a dos grandes bloques de fenómenos: por un lado estamos hablando de lo que entendemos como música formal, o clásica para entendernos. La caracteristica principal de este tipo de música es que es instrumental preferentemente, compleja y no sólo complicada y que usualmente precisa de grandes conocimientos y dominio de un instrumento musical para poderse ejecutar y de una cierta preparación de oyente para poderse seguir debido a la superposición frecuente de lineas melódicas e instrumentales. Es también frecuente que se precisen amplios despliegues orquestales con muchos participantes y que se expresen en un formato de larga duración.
Hay tambien lo que se conoce como musica popular, pop, incluyo aqui el jazz, el blues y todos los desarrollos postmodernos que han habido desde los 70 hasta hoy. Su característica principal es que tiene letra superpuesta (un musilenguaje), es decir la música se acompaña de palabras, usualmente pequeños poemas de distinto gusto pero que contienen información sobre lo que el compositor quiere decir , usualmente mensajes banales de amor. Este tipo de música gusta a casi todo el mundo porque es mas fácil de entender, sus lineas melódicas son simples y las repeticiones y los estribillos se encargan de “contagiar” el oido de quienes la escuchan y propicia que se recuerden con facilidad. Por último no precisa de grandes conocimientos técnicos para su ejecución, incluso puede llevarse a cabo por personas que no saben una palabra “acerca de la musica”, de su gramática, lo que llamamos “solfeo” o escritura musical.
Lo que en principio sugiere que existen dos formas de aprender y de hacer música, una es la de aprender la técnica de un instrumento concreto en el contexto de un aprendizaje musical “acerca” de la música, un aprendizaje recursivo, la segunda forma es la de aprender tocando y usualmente imitando lo que hace un maestro, un aprendizaje repetitivo o mimético. Sobre estas dos formas de hacer música volveré mas tarde.
La diferencia fundamental entre la musica formal y las canciones pop es pues una: el llevar o no llevar letra, lo que significa llevar o no llevar información (acerca de sí misma). Tanto es asi que cuando oimos un tema clásico de música formal, -con independencia de si nos gusta o no nos gusta- no seriamos capaces de responder a esta pregunta ¿Qué nos quiere transmitir el compositor? ¿Qué quiso decirnos?
Esta pregunta es fácil de responder sólo atendiendo a la letra,si la hubiere, observen ustedes el mensaje que quiere transmitirnos John Lennon en esta canción, seguro que ustedes lo pillan.
Una pregunta imposible de responder con respecto a la música clásica o formal, se trata en este caso de la Gran Abstracta, es decir no lleva información sobre (acerca de) sí misma, y a pesar de ello captura en el oyente entrenado un torrente de “información”. Sucede porque la música es Forma y del mismo modo que sucede con los mitos, se trata de formas que admiten cualquier contenido que en cualquier caso pone el oyente de su parte.
O dicho de otro modo: la música no explica nada a pesar de ser profundamente explicativa.
Y esta es la paradoja que hace que el oyente de música clásica sea más inteligente que el oyente de rap y que según Kazanawa explica en su libro hace que las personas inteligentes prefieran la música orquestal sobre la cantada. A mayor nivel de abstracción más inteligencia.
Tiene su lógica evolutiva pues la música se disoció de la letra relativamente hace poco tiempo (en tiempo histórico).
Probablemente la música nació a traves de la señalización del ritmo al que se le añadieron palabras o interjecciones concretas. Es bien conocido además el fenómeno de los drumming (tamborileo) que son señalizaciones del rango en ciertos simios o del canto (trinos)  de los pájaros que se usan para el cortejo y cuyas melodias van modificándose de termporada en temporada señalando a las hembras las novedades que son en realidad novedades genéticas. Al parecer las pájaras odian la endogamia que se oculta en la repetición del mismo repertorio.
La música evolucionó pues a partir de ciertas necesidades de señalización pero en un momento u otro de su evolución histórica se separaron dos grandes ramas; la música popular y la música sacra.
Cada una de estas categorías siguió su propio itinerario y lo que entendemos como musica clásica se desgajó probablemente antes del barroco siguiendo una evolución hacia una abstracción más y más compleja, mientras las clases populares siguieron construyendo tonadas que hablaban de sus vidas, sus calamidades y sus nostalgias a veces desde un punto de vista lírico muy elaborado.
Y aunque es cierto que la música popular puede alcanzar una enorme complejidad asi como también calidad, vamos a seguir tomando la dicotomia clásica/popular para acercarnos a un fenómeno que quiero alumbrar en este post: ¿Existen dos talentos diferenciados en la tarea de hacer música? ¿En qué consisten estos talentos y en qué se diferencian?
jiro tanak maestro v1
Los que leyeron el post anterior recordarán este gráfico (Badcock y Crespi) donde se relacionaban ciertas disciplinas o profesiones con los talentos sistematizadores o mentalistas. El lector puede revisar el gráfico para constatar que la música ocupa un lugar central con dos flechas que señalan en distintas direcciones. Significa que la música es una disciplina que parece operar como puente entre talentos. Los sistematizadores pueden ser buenos músicos y los hipermentalistas tambien pueden serlo.
Me gustaria en este momento detenerme para que el lector oiga esta Aria de las Variaciones Goldberg ejecutadas por Glenn Gould. Es necesario recordar que Glenn Gould padecia un sindrome de Asperger es decir se trataría de un talento sistematizador, mas cercano a la fisica que a la poesia.
Es interesante señalar que la perfección a la que Gould llegó con una obra de Bach (las variaciones Goldberg) requiere de un talento especial para la obsesivización (la rutina, la repetición y la busqueda de la excelencia). De hecho Gould dejó de aparecer en público cuando se cansó de repetir siempre la misma obra con la que al parecer se hallaba obsesionado. Otra cuestión interesante son las apoyaturas (chasquidos o drumming) , una especie de tarareo del propio Gould que parece necesitar para concentrarse mejor en la ejecución de su obra.
Si el lector compara el talento de Gould con el talento de Bach, entenderá mejor las diferencias que hay entre sistematizadores y mentalistas a menos en lo que se refiere a la música. Uno un ejecutor tan perfecto como una maquina, el otro un creador.
Es obvio que los músicos son grandes candidatos a patologías psiquiátricas, pero lo interesante es que estas patologias proceden de los dos polos del continuo: asi hay músicos autistas que desarrollan un enorme talento musical de la nada (sin aprendizajes previos) y paradójicamente en otros sindromes del polo opuesto como en el sindrome de Williams que parece estar dotados de forma sobrenatural para memorizar melodias y tocar instrumentos a la vez que presentan una sociabilidad opuesta al autismo, tambien hay casos de Asperger -como el propio Gould- pero sobre todo existen casos en el otro extremo del continuo: adictos, esquizotípicos, esquizofrénicos, melancólicos y bipolares tal y como conté en este post sobre “Genio y locura”.
Asi, está establecido que existe algun tipo de relación entre la creatividad y la locura, lo que nos llevaria a la suposición de que en relación con los talentos anteriormente citados, habria una caracteristica de rigor relacionada con el pensamiento sistematizador, de habilidad técnica para entender como funciona algo y otra cualidad diametralmente opuesta que estaría relacionada con la expresión de una subjetividad, con la construcción de una narrativa abstracta y con la innovación en el sentido más rupturista de la palabra vinculada al mentalismo.
Dicho de otro modo: la música parece participar por igual de los dos tipos de talentos: el sistematizador y el mentalista, es posible especular que se trataria de un puente de unión, una especie de cemento entre dos módulos cerebrales que emergieron por separado y de forma autónoma, algo que sin duda el propio lenguaje representa: el pegamento de la conciencia.
Pues fue el lenguaje el que aportó información a la forma pura que es la musica y ue es preverbal. Musica+lenguaje= información y cuando digo lenguaje no me estoy refiriendo a la letra que puede acompañar a una melodia sino a la evolución autónoma que el propio lenguaje llevó a cabo ganándole la partida al mundo de los sonidos, eso hizo que nuestra especie prevaleciera sobre otras. Aqui podemos leer las diferencias entre neandhertales y sapiens y el por qué nuestra especie les ganó la partida evolutiva.
¿Sucede algo asi también con la medicina?
Pero será en el proximo post.

¿Puede haber amor entre un humano y un zombie?

David Chalmers es un filósofo de la mente del que ya hablé en este post acerca del conocido “dilema del zombie”.

Lo que Chalmers plantea es lo siguiente:

1. Podemos imaginarnos un mundo con seres como nosotros, que hagan lo que nosotros, pero que no sean conscientes: los zombies (o autómatas).

2. La física no podría dar cuenta de la diferencia.

3. Por tanto, la consciencia es una propiedad fundamental y ontológicamente autónoma.

En realidad lo que Chalmers pretendía resaltar con el enunciado de su dilema era el hecho -para el irrefutable- de que mente y cerebro serian entidades autónomas e independientes, de tal modo que podriamos imaginarnos robots sin subjetividad (sin conciencia) y por otra parte espiritus descarnados.

En realidad, no voy a ocuparme de refutar este dilema que por otra parte ya está lo suficientemente refutado por la neurociencia (la filosofia de la mente) oficial sino que voy a servirme de él para construir o mejor iluminar un dilema psicopatológico de carácter obsesivo y hacer un comentario acerca de una pelicula titulada “Blade runner” cuyo guión puedes encontrar en la wiki si aun no la has visto.

Una viñeta clinica.-

Hace algunos años tuve ocasión de tratar durante un largo periodo de tiempo a una persona, por otra parte exitosa en su trabajo, que consultó movido por la necesidad de superar un patrón repetitivo de su vida que podia resumirse con esta pregunta ¿Cómo saber si nos quieren de verdad o se trata de un simulacro?

El cartesianismo de esta formulación solo puede acaecer en una persona con graves disfunciones caracteriales, mi paciente era una persona -que se habia casado tres veces y andaba por el cuarto intento- que presentaba un trastorno de la personalidad de tipo narcisista muy intenso que interfería gravemente en su vida llevándole de fracaso amoroso en fracaso amoroso debido a la escasa capacidad de empatía que mostraba con sus parejas que terminaban por abandonarle al poco tiempo de convivir con él.

Hasta que entendió que ese patrón procedía de lo que el definia como “inseguridad” en su propia valía personal en el terreno de lo afectivo. Pensaba que las personas que se unian a él lo hacian movidas por el interés, más claramente solía decir que le querian por su dinero, lo que le llevaba a una continua indagación sobre el otro movido por -al principio- sólo sospechas, que iban transformándose poco a poco en certezas. Llegaba a la conclusión con cierta celeridad de que en efecto, las mujeres que estaban en su vida eran unas “interesadas” materiales pero que en realidad ninguna le amaba.

No entendí bien la patologia caracterial de mi paciente hasta que acabé interesándome por el dilema del zombie. Esta es pues la aplicación práctica de este dilema que planteaba Chalmers a la clinica de cada día.

En realidad entre Yo y el otro existe un abismo de discontinuidad, no podemos saber lo que el otro piensa, ni podemos tener acceso a sus planes. No podemos saber si quien está con nosotros finge o si “todo se trata de un simulacro”, destinado al engaño. Pero si esto es asi ¿cómo nos las arreglamos las personas comunes para adquirir ciertas seguridades sobre las intenciones de los otros?

Lo que hacemos las personas comunes es entender que sólo podemos aspirar a un mínimo de certidumbre, entendiendo como incertidumbre dura al 50 (si)-50 (no). Dicho de otro modo: en una relación afectiva no estamos nunca situados en ese borde de “cara o cruz” sino que todos adoptamos -engañados o no- la certeza de que el otro nos ama por “nosotros mismos”, sin saber muy bien qué significa este “nosotros mismos”.

Nos conformamos con una certeza del 60 (si) -40 (no). Podemos afirmar que en este rango de probabilidades nos movemos las personas que no tenemos un trastorno de personalidad de este tipo. Y lo hacemos por dos razones:

  • Porque tenemos una teoria de la mente (ToM) esto es la posibilidad de tener metacogniciones. Adivinar las intenciones del otro y a través de la empatía profundizar sobre estas intenciones al comparalas con las nuestras.
  • Porque a la vez que escudriñamos sobre las intenciones del otro desarrollamos  emociones propias con respecto a ese otro, me refiero a emociones amorosas o positivas. Y dado que estas emociones son nuestras no las sentimos como un simulacro o engaño. Y estas emociones enactuan con las “intenciones” del otro fueren las que fueren y las modifican.

De modo que no somos solamente actores pasivos en ese baile de parejas en que nos solemos invoucrar sino que además de recibir información del exterior volcamos información procedente de nuestro interior y modificamos asi la percepción que tenemos del otro y sus intenciones hasta llegar a ese 60-40 que disuelve la duda y entonces la obsesión queda sin función alguna.

El problema de mi paciente era su extremo narcisismo que le impedía precisamente ese volcado de emociones y le enjaulaba en una excesiva inversión en sí mismo, donde quedaba poco para repartir entre los demás. Lo cierto es que mi paciente era incapaz de amar a nadie “por sí mismo”, algo que se evidenció en la transferencia y donde quedó claro que sólo podia amar a aquellas personas que él entendía eran sus iguales, similares en su nivel intelectual.

El zombie, pues era él, carecía de afectos amorosos por los otros (sobre todo con las mujeres) a las que menospreciaba como seres inferiores. Era él, el que carecía de conciencia, pues toda conciencia es autorecursiva y se vale de las emociones propias para enactuar con el mundo. Al bloquear sus emociones esta persona quedaba prsionera de una hiperformulación cartesiana y se abismaba en el bucle diabólico -racional- de Descartes. Hay cosas que sabemos porque las sabemos y aunque podemos equivocarnos, no nos equivocamos en lo esencial, sabemos que nos aman por “nosotros mismos” porque sabemos que tenemos un valor y porque damos valor al otro.

Un caso de pelicula.-

En el caso de “Blade runner” lo que sucede es otra versión del mismo dilema que aparece en otras películas y novelas de ciencia ficción y de las que hablé en este post sobre “Robots enamorados”. Harrison Ford se enamora de una “mutante” o zombie a sabiendas de que lo es.

¿Pueden los zombies amar?

Ya sabemos que no, puesto que están programados, bien, para trabajar, bien para el sexo o bien para discutir u obedecer. Si están programados significa que no disponen de libertad y la libertad es precisamente ese 10% que separa la experiencia de incertidumbre de la de sensata certidumbre. Un robot vive en la certidumbre total, nunca podrá hacer algo que vaya en contra de aquello para lo que fue programado, lo que le hace ideal para las tareas repetitivas o seriales pero incapaz para la improvisación afectiva que está presidida por la incertidumbre que no es otra cosa sino la libertad.

Pero a Harrison Ford esto no parece importarle demasiado pues el ha descubierto que ama a la bella mutante que le pusieron delante y acaba fugándose con ella sin un destino fijo.

Y es que en el amor no es necesaria la reciprocidad, sino que el que ama, ya tiene el suficiente “retorno” para ser feliz. Y quién sabe, aun no sabemos de la capacidad del amor para provocar mutaciones en los mutantes mecánicos.

Las voces masoquistas (II)

Si traduces un concepto de un campo para usarlo en otro donde es deconocido será algo siempre fresco y poderoso. Recurriendo a lo ajeno realizas un arbitraje intelectual, donde el único limite es tu voluntad en traducir continuamente, de forzar lenguas extrañas para hacerlas tuyas, de vivir entre medias, de estar en las dos partes y en ninguna.

Chandler Burr

El masoquismo tal y como conté en mi anterior post es una estrategia compleja que involucra mecanismos de defensa, aspectos cognitivos, emocionales, conductuales y sobre todo eróticos aunque lo importante es señalar que no se trata -por si mismo- de un rasgo, ni un estado, ni un trastorno o de una enfermedad mental sino de un cluster de tácticas -relacionadas con enlaces entre experiencias distintas- destinadas a lidiar con el sufrimiento y que se encuentra muy representada en nuestra vida cotidiana.

Puse como ejemplo el conocido supuesto de alguien que ama sin ser correspondido. ¿Por qué sucede esto? Lo lógico es amar a quien nos corresponde pues nuestro orgullo y nuestro autoconcepto se resentirían de lo contrario.

La mayor parte de las personas a las que les sucede tal cosa -y que acumulan varios episodios similares de amores desgraciados- pueden sufrir conscientemente por esta razón pero lo cierto es que amar en ausencia de correspondencia o de mutualidad es una estrategia que cumple una función económica en nuestro psiquismo. Puede suceder que una persona salga malparada de una relación, haya sido abandonada o traicionada y quede con un enorme montante de excitación amorosa en stand by junto con una autoestima herida y quiza con un enorme montante de rencor. Este tipo de personas necesitan un objeto sobre el que proyectar esos restos de amor y al mismo tiempo resolver su duelo. Y la mejor forma de resolver un duelo es la erotización del sufrimiento.

Y puede suceder tambien que queramos estar solos, algo que sucede con cierta frecuencia entre mujeres masoquistas -que optan por la soledad- aunque ellas mismas no lo hayan interiorizado. Y la mejor manera de estar solo es conseguir que no nos amen y podamos al tiempo amar.

Las personas que aman sin ser correspondidas en realidad lo que buscan no es tanto la reciprocidad sino poder redimirse de su anterior perdida. Y no habría redención si hubiera correspondencia, de modo que se las arreglan para no ser correspondidas, elegir a alguien con escasa capacidad para el amor o elegir a alguien inadecuado. Quien así se comporta puede ignorar lo que en realidad hace con su organización pulsional y que no es otra cosa sino la de amar a solas, con una especie de amor pasional muy parecido al amor cortés, a fin de conseguir vertir afuera ese sobrante que quedó congelado en la anterior relación y al mismo tiempo sufrir por la no correspondencia. La paradoja es precisamente que es la falta de mutualidad lo que persigue inconscientemente y lo que a fin de cuentas reparará el dolor.

Poner juntas dos magnitudes como el dolor y el amor es desde luego una buena estrategia de curación y reparación. Y eso es lo que hace la mayor parte de la gente por sí misma de forma espontánea. El peligro de esta combinación es naturalmente la posibilidad de obsesionarse con el amor no correspondido, algo que sucede con cierta frecuencia en las personas que carecen de la suficiente introspección para conocer las operaciones inconscientes que se libran en su psiquismo o no están dispuestos a aceptar las ventajas de su estrategia.

Esto mismo parece sucederle a Edith Piaff y que  nos cuenta en este tema ya mitico. Ne me quite pas.

Un poco lo mismo le sucede a Bogart en Casablanca cuando consigue que la Bergman siga a su marido hacia la libertad mientras el se redime de su rencor -por haber sido abandonado en Paris- al tiempo que se postula como un patriota redimiéndose asi de su cinismo. El gesto de Bogart es un gesto sublime de altruismo pasional que a su vez opera como un reconstituyente moral de un individuo depravado por el dolor.

Otro ejemplo de la vida cotidiana es lo que nos sucede en relación con la envidia. Hay una gestión evitativa y una gestión masoquista de la envidia. ¿Qué hacemos cuando envidiamos a alguien?

Lo usual es -siempre que podamos- evitar a aquellas personas que envidiamos, puesto que cuando estamos en su presencia nos sentimos mal. Se trata de un experiencia muy común, a los que envidiamos les evitamos con o sin racionalizaciones acerca de su carácter, sus defectos o su superioridad. Algo que nos permite salvar nuestra autoestima que vuelve a encogerse en su presencia.

Pero los masoquistas no evitan a quienes envidian sino que buscan su compañía, se pegotean a las personas que envidian a veces de una forma tan obsesiva que resultan pesados y repelentes. Y acaban siendo rechazados, que es precisamente lo que buscan.

Todos tenemos la experiencia de amigos o conocidos que no nos aportan nada y que nos vampirizan, ellos parecen ser refractarios a nuestras señales de incomodidad e insisten una y otra vez en acaparar nuestra atención. Naturalmente este fenómeno es mucho más frecuente en Internet donde existe un anonimato protector disfrazado de “discusión intelectual” o de defensa de las opiniones. El fenómeno troll es un fenómeno cibermasoquista donde la admiración y la envidia no terminan de ponerse de acuerdo en neutralizarse.

Transformar la envidia en admiración y que esa admiración se mantenga dentro de los limites de lo razonable -sin el desbordamiento de la idealización o de ponerse cargante- es un proceso de erotización similar al que describí más arriba como reparación de los duelos o las perdidas, sucede por una razón. La envidia puede manifestarse a través de dos circuitos que operan en paralelo:

  • Por una parte existe un dolor por el éxito del envidiado.
  • Y por otra existe un placer por los fracasos del envidiado (Schadenfreude).

El problema es que mientras el “placer por los fracasos” se computa como recompensa cerebral (es decir como placer), el “dolor por los éxitos ajenos” no se computa como placer-recompensa sino como algo aversivo que pertenece al Yo (a un Yo insuficiente) y no al otro. Esta dicotomía del procesamiento cerebral explica el porqué, la envidia (o la parte aversiva de la envidia) suele reprimirse o negarse, mientras que la parte apetitiva de la misma se siente como placer y permanece en el consciente y se manifiesta a las claras en la interrelación.

No existe una emoción tan fácilmente detectable como la envidia. Hay una psicología de la evidencia de la envidia tanto como sucede con el amor, ambos no se pueden ocultar y no precisan demostración.

La transformación de la envidia en admiración o gratitud es la solución para ese componente inconsciente destructivo de la envidia. Y como en el caso anterior se realiza a través de enlaces semánticos, si usted es capaz de enlazar la envidia con la erotización de la misma (y no perecer en el intento) habrá logrado neutralizar la carga negativa de esa emoción que por otra parte es tan normal como cualquier otra, a fin de cuentas la envidia sirve para señalar nuestra posición en una supuesta pirámide de valor comparativa con nuestros congéneres lo que resulta muy adaptativo.

Otro de los ejemplos que quiero utilizar para apoyar mi tesis de que los dinamismos masoquistas son muy frecuentes en la población general, es el tema de las dietas, del ejercicio fisico y de la mitologia de la delgadez.

Casi todas las mujeres que conozco se muestran de una forma u otra descontentas con su cuerpo. No se si habrá alguna mujer aun que no haya hecho alguna vez en su vida una dieta, pero como mi campo de conocimiento principal son los trastornos alimentarios he de decir que estas patologías son un magnifico observatorio para la observación del masoquismo femenino de nuestro tiempo.

Lo sacrificios alimentarios, el machacamiento de los gimnasios, la cirugía estética, las caminatas, la ortorexia y las dietas o las purgas por sí mismas son formas electivas de inducirse dolor, restricción y sufrimiento. No cabe duda de que la forma más frecuente de autosacrificio en nuestro tiempo es el deseo de mantenerse a linea. Y que este deseo es mucho más frecuente en mujeres.

Freud decia que las mujeres eran “naturalmente masoquistas”, o dicho de otra manera el masoquismo de la mujer era según él consustancial con la condición femenina. Se apoyaba en el hecho de que la vida sexual de la mujer discurría entre privaciones, partos, amamantamientos, dolor y preocupación constante por los hijos. Para Freud la maternidad era el eje del masoquismo primario, consustancial de la mujer, algo que venía de serie. Naturalmente esta idea está pasada de moda y ha quedado obsoleta desde que la maternidad es un hecho electivo, lo cual no significa que las mujeres hayan dejado de ser masoquistas sino que su masoquismo se manifiesta de otra manera, aunque lo cierto es que el masoquismo erógeno era -en época de Freud- mucho más frecuente en los hombres, algunos de ellos grandes hombres como Baudelaire, Swinburne, Socrates o Rousseau.

El masoquismo femenino en la actualidad se manifiesta a través de eso tan valorado como la delgadez. ¿Pero por qué quieren las mujeres estar delgadas?

La mayor parte de ustedes pensarán que las mujeres quieren estar delgadas para ser más atractivas, pero esta idea es falsa o al menos no representa toda la verdad. Las mujeres no quieren adelgazar para ser más atractivas (al menos no primariamente), sino para competir con sus iguales en el terreno de la seducción, se vaya a utilizar o no como estrategia de emparejamiento.

Del mismo modo que sucede en la envidia, el par dialéctico que aqui se halla en fricción es el par atractivo-rivalidad. La paradoja de este conflicto es que tal y como señalé en este post que ser más atractiva no significa linealmente tener más éxito con las iguales con las que se miden las chicas jovenes (sino quizá menos, asi como resultar un frecuente blanco de agresión), mientras que tener escaso exito con la siguales no invalida a una muchacha para ser muy atractiva para el sexo opuesto. En realidad la delgadez es un valor femenino al que los hombres prestamos poca atención. Asi se puede adelgazar por:

  • Disfrutar del éxito del atractivo para vencer imaginaria o realmente en la competencia con otras rivales y que se computa como placer.
  • Alegrarse por el fracaso de las rivales en una competición donde se ha salido perdedora se tenga o no atractivo.

En un post anterior exploré precisamente las relaciones que existen entre los trastornos alimentarios con la rivalidad intrasexual.

En conclusión: las estrategias masoquistas que he descrito hasta ahora formarían parte de lo que Freud llamó “masoquismo moral”, es decir formas de autosacrificio o renuncia destinado a reparar las consecuencias imaginarias de ciertas tendencias destructivas inconscientes, envidia, rivalidad, rencor, perdida, etc. Estas estrategias son muy frecuentes en la población general y forman parte de un muestrario de tácticas destinadas a eludir el sufrimiento, a reparar ciertas emociones que quedaron huérfanas en nuestro inconsciente y desde donde nos amenazan provocándonos malestar. A pesar de tratarse de claras tácticas masoquistas no son identificadas como tales por el conjunto de la sociedad sino que más allá de eso son privilegiadas como valores morales a seguir. Ha sido descrito por Gordon (Gordon, 1972) que estos valores normalizadores de una cultura determinada son la fuente de un difuso malestar étnico que se termina manifestando en ciertas enfermedades que tienen que ver con la cultura donde se presentan y los valores que abrazamos consensuadamente.

No sucede lo mismo con el masoquismo erógeno que sigue considerándose una perversión sexual, algo abyecto y comparable con la necrofilia, el bestialismo o la pederastia.

En el próximo post me ocuparé precisamente de quién o quienes y por qué recurren a  estas formas de masoquismo erógeno y me ocuparé además de distinguir estos emparejamientos pactados de la sexualidad forzada o la victimización inducida.

Las voces masoquistas (I)

Movido por el afán clasificador y naturalistico de su época Richard Von Kraft Ebing escribió en 1886 un tratado psiquiátrico titulado “psicopatias sexuales” lleno de casos clinicos de sexualidades insólitas y curiosidades morbosas que hicieron las delicias de sus contemporáneos, tal y como hoy sucede con los realitys shows tipo Gran hermano. Lo cierto es que hoy ya sabemos que lo que más nos gusta es averiguar qué es lo que hace la gente en la intimidad de sus dormitorios y esa fue la razón de que aquel tocho de procedencia psiquiatrica tuviera un enorme éxito de publico -similar al que más tarde tuvo el mono desnudo de Desmond Morris- sirviendo de inspiración a escritores como Oscar Wilde que lo tomaron como libro de cabecera.

Lo que hizo Kraft-Ebing fue describir una serie de conductas sexuales, unas más bizarras que otras y dotarlas de un sentido nosográfico, les llamo psicopatías, pero tambien se conocen como perversiones y hoy como parafilias.

En realidad estas conductas “desviadas” no son psicopatías, de modo que poco a poco fueron cayéndose de tal conceptualización. Con respecto a la palabra “perversión” -desafortunada como la anterior- a fuerza de generalizarse ya no sabemos qué significa y los psiquiatras ya no la usamos. Si perversión es toda aquella conducta que se encuentra desviada de su propósito original y se ha transformado en otra cosa, necesitaríamos saber para qué usamos la sexualidad y si concluimos que la sexualidad sólo sirve al propósito de la reproducción con la esposa o marido legales y en la posicion del misionero entonces habremos de convenir en que todos somos perversos, lo que significa que nadie es perverso.

La verdad es que la conducta sexual humana resiste cualquier clasificación y es por eso que hoy decimos que es inclasificable y ya hemos abandonado ese antiguo prurito naturalista y reduccionista. Y desde luego no es competencia de la psiquiatría salvo cuando coexiste con una enfermedad mental.

La verdad es que existe muy poca literatura interesada en el estudio y comprensión de estas “desviaciones” que parecen haber seguido caminos cegados para la neurociencia, algunos de ellos por prejuicio, otros por miedo al ridículo, otros por la presión de ciertos colectivos y otros por el miedo que despiertan entre los bienpensantes o quizá por el temor de ser considerado un “pervertido”. Es por eso que sabemos tan poco de las perversiones, tanto que no hemos sido capaces de construir un discurso que las rescate de lo abyecto, del crimen o de la cutrez.

En el año 2006 publiqué un libro que titulé “Un estudio sobre el masoquismo” que tuvo una distribución limitada entre profesionales y muy poco éxito de publico señalando hacia la idea que más arriba comenté: el masoquismo sigue siendo considerado una actividad ruín, un vicio incomprensible y paradójico a pesar de estar tan generalizada en la clinica y el comportamiento normal, en el arte y en la cultura humana que merecería por sí mismo una tesis doctoral sobre esta cuestión.

Mientras me documentaba para escribir aquel libro me di cuenta de que no tenia más remedio que basarme en los clásicos trabajos de Freud, Reich, Reik, Anzieu y otros investigadores malditos que habian corrido con el riesgo de aventurarse en tierras tan pantanosas, naturalmente releí el prólogo que Castilla del Pino había escrito para la edición de Alianza sobre “La venus de las pieles” de Sacher-Masoch a quien debemos el malventurado nombre de “masoquismo”que más que iluminar oscurece la esencia de los mecanismos mentales que subyacen a tal estrategia de goce. Lo publicado en pubmed era absolutamente banal y prescindible. Hasta que me di de bruces con Anita Phillips y su “Defensa del masoquismo”.

Anitta Phillips es probablemente el seudónimo de una escritora freelance que por razones obvias nunca quiso desvelar su identidad, pues se trata del primer caso de la historia donde una mujer masoquista sale del armario con una buena dosis de argumentos que coincidían con mis obervaciones clinicas y con las revelaciones que algunos pacientes -hombres y mujeres- me habian hecho en la consulta.

El masoquismo reformulado.-

El primer prejuicio que se comete con el masoquismo es la idea de que resulta paradójico que el dolor provoque placer. Naturalmente el dolor no provoca placer en nadie cuando supera un cierto umbral, pero lo interesante es que este binomio placer-dolor suele considerarse como un par de opuestos donde uno excluye al otro, en lugar de considerarse como el haz y el envés de la misma experiencia. En realidad todo aquello que limita el dolor es placentero y al revés, lo que significa que incluso neurobiológicamente las vias del placer y las vias del dolor están relacionadas y mediadas por neurotransmisores y circuitos similares y conectados. Hoy tendemos a considerar que la polaridad placer-dolor no es tal polaridad sino un continuum de sensibilidad.

Dicho de otra manera si otorgamos a la insensibilidad absoluta un 0 y la sensibilidad extrema un 10, nos encontrariamos que puntuarian 0 los psicópatas, ciertos criminales, sádicos y las personas indiferentes con los demás, los anhedónicos y probablemente un buen puñado de pacientes mentales que giraran en torno a la palabra “narcisismo”. La insensibilidad extrema, la alteridad 0.

En el otro polo nos encontrariamos a personas hipersensibles y sometidas a las tensiones de tal organización nerviosa, serán personas que podrían percibir hasta el arrastre de un caracol en su dormitorio, todos los estímulos les llegarían y serian muy vulnerables psicológicamente debido precisamente a este exceso de estímulos percibidos. Una embriaguez sensorial continua. Estos individuos serian anti-narcisistas y tendentes a relacionarse a través de la admiración, la abnegación, el altruismo o la devoción del otro. La alteridad 10.

Para entender que se debe sentir con esta sobredosis de estímulos recomendaria ahora a los lectores que recordaran el estilo literario de Marcel Proust o de Virgina Woolf, una escritora bipolar -que terminó suicidándose, en una época donde no existían psicofármacos para este mal- y cuya narrativa está llena de tantos detalles que incluso llega a saturar a aquellos que, como yo, estamos poco interesados en ellos. Pero sirve para entender el universo de percepciones constantes en los que se debaten estos cerebros hipersensibles.

Para entender mejor el concepto de sensibilización desde el punto de vista neurobiológico dirijo al lector interesado a este post donde hallará las dos formas en que nuestras células aprenden: la habituación y la sensibilización. Decía alli que la sensibilización habia surgido como mecanismo adaptativo porque:

“Un estímulo que cuando apareció era nuevo o amenazante propicia una reacción a largo plazo en el sentido de que aumenta la respuesta cualitativamente relacionada con aquella señal. Bien pensado tambien tiene su lógica evolutiva: imagínese usted viviendo su primer año de vida en un ambiente deprivado, sin estímulos o empobrecido en su variedad de cuidadores, parece lógico que en un ambiente asi nuestro sistema nervioso haga algo por sí mismo a fin de neutralizar aquella deprivación ambiental. Lo que hace es sensibilizarse, es decir autoprovocarse una especie de estimulación artificial a fin de llenar el ambiente de predictibilidad, seguridad y sincronías”.

La hipersensibilidad por sí misma no prejuzga patología, pero no cabe duda de que existe una constitución hipersensible y no cabe duda tampoco de que el masoquismo es una estrategia de los hipersensibles para eludir el sufrimiento.

Más arriba he dicho que los fenómenos masoquistas son muy frecuentes en nuestra vida cotidiana, pero existe un “pero”. El masoquismo empasta mal con la virilidad y peor aun con los ideales de independencia, competencia, autodirección y asertividad que forman parte de los valores de nuestra sociedad que privilegia el éxito, el dinero, el triunfo, el poder o el trabajo fuera de casa en el caso de las mujeres. De ahi se puede predecir que los masoquistas estarán precisamente en estos grupos de población: los hombres de poder y en las mujeres triunfadoras. A cada valor le corresponde un antivalor cuyo destino es el secreto.

Y es tan frecuente y enredado con nuestra cultura y valores que no nos hemos parado nunca a pensar en una experiencia muy común, quizá la más común de todas las experiencias masoquistas. ¿No ha estado usted nunca enamorado/a de una persona que no le corresponde en absoluto?. Ahi lo tiene, el masoquismo no es tan raro.

Ahi va un ejemplo de una mujer que le canta a su “hombre” Jim, una verdadera declaración masoquista de amor.

Nótese que el tono de la letra no es de reproche, de queja, reivindicación, protesta o victimización sino una simple, estoica y resignada experiencia de que las cosas son como son. Jim nunca le traerá las flores que prefiere Billie Holiday y asi y todo y sabiendo que acabará abandonándola declara que: “siempre llevaré la antorcha de Jim”. Hay algo de espiritual, de ascesis sagrada en esa resignación y por qué no decirlo tambien un guiño sarcástico, un giro sobre la dirección del dominio, una subversión del goce.

En el proximo post hablaré de las razones por las que nos enamoramos de personas que no nos corresponden y cual es la estrategia -seguramente inconsciente- que subyace a esta “adversidad”. Y seguiremos hablando de la neoconceptualización del masoquismo y lo más importante hablaré de las cualidades terapeuticas del mismo.

El oficio del arte o la iluminación sin tiempo (X)

La función del arte es contener el exceso de sentido que arrastra toda vida y toda cultura

(R. Bodei)

¿Cómo nos llega la emoción plástica? Por efecto de las relaciones que uno percibe. ¿Y de qué están hechas esas relaciones? De hechos materiales, de superficies que uno ve y si las ve es porque están iluminadas.                                                                              LE CORBUSIER

En opinión de Le Corbusier necesitamos LUZ para percibir las relaciones de los hechos materiales que producen la emoción  arquitectónica.  Podemos plantear, a modo de salida, la idea de que el arte es una forma de iluminación de la realidad, una luz que despeja sombras, que muestra facetas, aspectos o dimensiones que desde otros lugares ensombrecidos son difícil ver.

La luminancia del arte recae en su condición de epifenómeno evolutivo que, al manifestarse fractalmente tanto en lo personal (psicológico) como en lo impersonal-colectivo (inmanente), permite el acercamiento a una trama de la vida en la que las cuestiones de patrón, orden y caos marcan el ritmo.  Ritmo que imprime la estructura base de la conciencia (orden de la individualidad consciente) y su desvanecimiento por el resplandor de la vivencia artística genuina (caos de la colectividad insconciente). En el primer escenario, el arte sirve para iluminar el conocimiento y en el segundo para sacar de las tinieblas lo arquetípico (en terminología jungiana); es decir, lo que es susceptible de ser activado, traído de lo estático a lo dinámico,  de lo invisible a lo observable, de la oscuridad a la LUZ. Porque su esencia misma es estar más allá de lo normal, de lo cotidiano, al fin de lo tangible.

El artista, como vehículo del arte, opera desde la mera reproducción de patrones de conocimiento consciente a estados caóticos, donde irrumpe en diferente grado “la Totalidad” de naturaleza colectiva. Lo es, en el sentido de que todos la compartimos más o menos conscientemente, por lo que produce goce estético más allá de las culturas. Así pues, el constructo de Arquetipo Colectivo de Jung sería el más cercano y nos permitiría asumir que la obra de arte es la cristalización más o menos borrosa de arquetipos colectivos. Estamos con Jung cuando propone que los arquetipos colectivos son patrones de conducta instintiva que están basados en ciertos factores biológicos, son impersonales y hereditarios, y se convierten en fuerzas que motivan comportamientos al margen de la conciencia al llevar en sí mismos su propia finalidad. Por tanto, en nuestro contexto podemos decir que los Arquetipos colectivos forman parte del “código máquina”, donde coexisten con patrones individuales de comportamiento y, asumiendo un sentido teleológico de la existencia, participan en la evolución de la conciencia humana, siendo la vivencia artística uno de los escenarios donde operan.

A modo de hipótesis, estos escenarios se desenvuelven en zonas de caos/orden siguiendo una estructura fractal. Así, el arte por su condición de epifenómeno evolutivo nos dirige necesariamente al caos/orden de la evolución humana en una especie de “espiral de eterno retorno”. En esta espiral situaríamos al “artista personal” (Arte psicológico) que se mueve con mayor grado de orden que de caos,  y por tanto no llega “a rozar” lo arquetípico, activando reiteradamente los patrones personales de su código máquina. Así, desde una estructura fractal se produciría una “autosemejanza escalar” que daría paso al arte psicológico, en el que el artista “se reproduce” a sí mismo en lo grande (realmente pseudo-grande) y en lo pequeño recursivamente. En este arte clausurado, donde el artista tendría un “acceso organizado”, se diferenciarían las etapas de preparación (análisis pormenorizado de los componentes y relación con el patrón recurrente), la producción por medio de la asociación de ideas (recursividad de  los patrones existentes) y la decisión o elaboración de la obra.

Sin embargo, el arte posee una capacidad perenne de apertura que nos hace sospechar una realidad infinita que no cabe en los límites de la expresión personal y normativa. Esta realidad pide paso a través de  estados caóticos que colocan al “artista impersonal” (Arte inmanente) en contacto directo con lo arquetípico del código maquina. Así,  las formas y el contenido se imponen al artista como una revelación, que acaban por configurarse a modo de atractor (visión).

Fractalidad en la música de J. S. Bach  (Arte Inmanente)

También aquí opera la fractalidad, pero en este nivel impersonal se da una semejanza escalar inmanente, donde los arquetipos del código máquina acceden a la conciencia sorprendiendo al artista, y convirtiéndose en obras de arte. En esta circunstancia, el artista  tendría un “acceso inspirado” a los arquetipos colectivos de su código maquina, abriéndose a un estado de preparación sensible en la percepción del entorno y siendo ingenuo en la interpretación de esa percepción (Landau, 2009). De manera borrosa pasa hacia momentos de Incubación, o primer acercamiento con lo arquetípico del código máquina. Estos en palabras de Bodei (2006) pueden ser “núcleos de verdad traumáticos o al menos dotados de una alta densidad de significado, que necesita de una elaboración infinita”. A continuación, entra en un estado de Iluminación, o trascendencia, donde “… habla con imágenes primigenias, habla con mil voces, aprehende y supera, y al tiempo eleva aquello que designa desde lo singular y lo efímero a la esfera de lo que es siempre… son momentos donde la obra secuestra al autor que la contempla con asombro, porque si intenta añadir algo personal se rechaza y si lo menosprecia, es impuesto… solo puede obedecer y seguir ese impulso aparentemente extraño, sintiendo que su obra es más grande que él” (Jung, 1930).

Por tanto, podríamos decir que la experiencia artística se manifiesta fractalmente a dos niveles:

-       Arte Psicológico: intercala azar con orden personal. La simplicidad contiene complicación y ésta abriga simpleza al activar recursivamente patrones personales del código maquina, a más y más pequeñas escalas.  La incapacidad del artista de activar lo arquetípico introduce un alto grado de autorreferencia y clausura.

-       Arte Inmanente: intercala caos/orden impersonal. La sencillez contiene complejidad y ésta abriga sencillez. El caos activa recursivamente los diversos arquetipos impersonales del código maquina repitiéndose en más y más  pequeñas escalas. Esta capacidad genera cambio y transformación vía la experiencia estética.

El paso del arte psicológico al inmanente requiere trascender la dualidad, de tal modo que la persona está inmersa a la vez que se sorprende al ser capaz de ver lo que otros no pueden ver; se entrega en sentido dionisiaco y a la vez se distancia amansando los instintos (lo apolíneo), y aunque comienza poseyendo el potencial de la obra, acaba rindiéndose a ella para su culminación.

Para ir concluyendo diremos que el arte nos facilita la inmersión en zonas de difícil acceso, su papel es el de un mediador que pone en contacto algunas de las infinitas opciones de realidad con seres limitados, discretos, que poseen una escasa capacidad de contención y que necesitan de la ayuda vehicular del arte para vivir lo que apenas podemos concebir. El producto final responde a las relaciones del inconsciente colectivo del código maquina con la conciencia; que en un caso no consigue activarlo y lo representa desde su patrón autorreferente y en el otro permite que lo colectivo salga al espacio ignoto y que expanda la conciencia a través de símbolos, ritmos, colores y formas concordantes con nuestro ser esencial, haciéndonos partícipes de un universo de posibilidades.

Posibilidades que como señala Landu (2009) no son fáciles de definir. Por un lado vemos que tiene una función exploratoria y tanteando sin prejuicios no se para ante normas, quebranta  leyes y las reordena; pero sobro todo hace que el sujeto se estremezca cuando siente que la obra de arte le pertenece en esencia. Para el espectador la obra de arte le sitúa ante la experiencia de recuperar una parte de sí mismo, dejándose influir por la fuerza del arquetipo y abandonándose a la atracción que ejerce sobre su conciencia. Como artista es una “persona colectiva” portadora, traductora y mediadora entre “La Totalidad” inconsciente de la humanidad y el espíritu de su época, con el fin de traer a la conciencia lo que ha sido excluido de ella porque no se corresponde todavía con la actitud general de la época…

… pero aún envuelto en “halo de divinidad”, el artista sigue siendo humano.

 

“… comentó por ahí

que yo era un chaval ordinario

pero cómo explicar

que me vuelvo vulgar

al bajarme de cada escenario”.

“Ojos de gata, Enrique Urquijo”

Bibliografia:

Bodei, R.  (1999). La forma de lo Bello. Madrid:A. Machado.

Bodei, R.  (2006). Lo que queda del Psicoanálisis. Revista de Occidente nº 307, Diciembre 2006

Heinich, N. y Schaeffer, J. M. (2004). Arte, creation fiction. Entre sociologie et Philosofie. Nîmes : J. Chambon,

Landau, E. (2009). El vivir creativo. Barcelona: Herder

Lozano, J. (2005). EL acontecimiento artístico. Revista de Occidente, nº  285, 105-11.

Quiroga Méndez, M. P. (2010). Arte y psicología analítica, una interpretación arquetipal del Arte. Arte, Individuo y Sociedad,  nº 22 (2), 49-61.

Texto y Pretexto: Rosana peris y Belen Nieto

Proyecto GMS (Global mind squeezing)

El código máquina y el cerebro profundo (I)

Un proyecto colectivo de varias neuronas que un dia salieron a comer juntas y desde entonces se activan juntas. Un proyecto cooperativo, un cerebro global. El proyecto 3.0 GMS (Global mental squizzing), un proyecto de exprimición de cerebros individuales que intentan construir uno más potente.

Autores de este primer capitulo: Agustin Morales y Francisco Traver

“Entre la vida y yo hay un cristal tenue. Por más claramente que vea y comprenda la vida, no puedo tocarla.” (Fernando Pessoa)

El jamais-vu es la sensación de no reconocer algo ya conocido; y en una línea más extrema, lleva a un estado de percepción de aquello atemporal que “hay afuera”, de desconexión con el sistema que procesa la realidad y de percepción sutil de  cómo la mente genera esta misma realidad.  Trataremos en este texto de transmitir alguna de las conclusiones que hemos extraído de nuestras experiencias personales .

El cerebro procesa información todo el tiempo, este proceso pasa inadvertido de la misma manera que  la gran mayoría de los procesos del organismo. No obstante la evolución ha determinado que puede ser muy útil que tengamos un modelo fiable de la realidad que nos rodea y a la escala sensible de nuestros sentidos. Este modelo nos permite interactuar con el entorno y crear sistemas de gran complejidad que perpetúen y multipliquen la información de forma exponencial. Tengamos en cuenta que la transmisión de información sea quizás el objetivo último del fenómeno evolutivo.

Para dotarnos de un “modelo de realidad” nuestro cerebro profundo (reptiliano) realiza un  volcado (dump) a intervalos más o menos regulares de una pequeña parte de su información a nuestra memoria consciente. Esta sucesión de volcados es la que crea la percepción de “vivir una realidad” por dos razones, una que procede del hecho de que la realidad es en gran parte una construcción, una anticipación de nuestro cerebro y otra que procede de las sincronías y las expectativas de ese volcado de información que nos proporciona la sensación de continuidad y de unicidad en nuestra experiencia consciente.

El volcado no puede ser inmediato, sino que ha de depender de unos tiempos de latencia, unas secuencias y unos procedimientos no necesariamente lineales. Es precisamente durante este proceso donde probablemente se produzcan las alteraciones que hagan que algo nos resulte familiar sin haberlo visto o sentido (deja vu)  o nada familiar habiéndolo conocido (jamais-vu), experiencias por otra parte comunes a la población general.

Igualmente un error persistente en este procedimiento podría generar un delirio,  síndromes relacionados con la identificación erronéa (Fregoli, Capgras) o la desrrealización presente en algunas enfermedades y también en algunas experiencias normales, por ultimo no cabe duda de que es el TEPT el modelo más interesante para conocer cómo funciona este volcado  einformación.  Todos estos casos son distorsiones de una realidad que antes que externa es interna, y por tanto es en este acontecimiento primero donde quizás habría que buscar la primera causa, pues cualquier conflicto con la realidad lo es en realidad con el mapa que lo representa y que de alguna forma lo anticipa.

Nuestra percepción de la realidad es una de entre una infinidad de representaciones posibles, una sombra platónica de aquello que “está ahí fuera”. Pero no es la fidelidad del original lo que el sistema busca, sino la consistencia entre sus elementos y la sincronización con lo externo. Si vemos las cosas de manera similar unos y otros, no es debido a que nuestros mapas representen fielmente la realidad, sino más bien porque ha de haber una compatibilidad entre los distintos sistemas para que la interacción pueda llevarse a cabo. Ahí fuera probablemente solo hay partículas, ondas, e información inefable que mantiene una biyección con nuestro mapa en base a una matemática prohibida donde los axiomas estallan.

Por otro lado nuestro sistema nos protege de esa percepción externa pues la realidad exterior carece de tiempo y aquello que es atemporal se empareja con lo muerto y lo inanimado, lo opuesto de la vida. Es por ello que su visión podría ser aterradora.

No obstante es con esa misma realidad atemporal con la que nuestro cerebro no consciente computa, opera y realiza sus procesos. La naturaleza de los “datos” con los que la información es manipulada  “ahí dentro” ha de ser casi por definición de preverbal y previsual ( sensorial), pues son anteriores a cualquier percepción formalizada. Algo parecido a bocetos de sonidos y de imágenes inconclusas, cuya comprensión nos está vedada, pues es la propia consciencia la que le da el carácter inteligible, emergiendo su significado en el mismo momento en que esta pasa a la conciencia.

Estos borradores atemporales son el lenguaje máquina manejado por nuestro cerebro profundo: el lenguaje del tronco cerebral o del inconsciente, un lenguaje enfocado a la supervivencia, el lenguaje del organismo que no pocas veces entra en colisión con el lenguaje formal del individuo: la base sobre la que posteriormente se sustenta el pensamiento y el lenguaje, herramientas estas mucho más refinadas, pero también mucho  más burdas en cuanto a la representación de la realidad externa e interna, sujetas a errores de “traducción” de las necesidades internas. Lenguaje y pensamiento son herramientas para hacernos estándar y mutuamente compatibles pagando el precio de la esclavitud que supone que todos seamos copias solapadas y redundantes de un sistema que quiere perpetuarse.

Podemos imaginar -no obstante- estados de conciencia que nos permitan entrar directamente en contacto con ese código interno.  Tocar ese código podría originar una sucesión de eventos en cascada que podrían afectar a nuestro consciente o a la manera en que la realidad es percibida y por tanto a nuestra vida. Una materia que podría tener efectos de gran alcance para nuestra vida y evolución futura y cuyo desarrollo tecnológico merecería especial atención.

Como una de las aplicaciones de esta tecnología conjeturamos que la curación de ciertos estados que hoy llamamos “enfermedades mentales” podrían realizarse actuando directamente sobre este código, pues estas “enfermedades” quizás no sean más que ligeras variaciones que no han tenido ocasión de ser modificadas en su entorno intemporal.

Pensemos por ejemplo en un TEPT, en el cual el sujeto tuvo acceso no sólo al evento traumático sino paralelamente a aquel estado de conciencia que le permitió insertar un código inconsistente de bajo nivel. Esta información podría ser volcada  una y otra vez a la consciencia arrastrando siempre el mismo error y dejando a la persona en un bucle irresoluble desde instancias superiores tal y como intentamos hacer infructuosamente en una psicoterapia. Habríamos por tanto de intentar acceder a él desde un estado similar a aquel en que la perturbación se introdujo.

¿Pero como acceder a ese código interno?

La experiencia nos ha enseñado que la comprensión del fenómeno de inserción de ese código en nuestro consciente no sirve de mucho más que para iluminar el problema. El problema suele resolverse sólo a través del arrastre fisiológico de la propia actividad cerebral. Para resolver el problema de un modo eficaz es necesario re-evocar las condiciones mentales donde el código se inscribió. Hay algunas técnicas prometederas en este sentido tales como las terapias y técnicas como PEMF (Pulsed Elctromagnetic Field Therapy), EMDR (Eye movement desensitizacion and reprocessing); DBS (Deep Brain Simulation) que aun no sabemos manejar con eficiencia.

Una de las razones por la que estas técnicas aun no son eficaces del todo es por qué no hemos conseguido aislar qué es lo que estamos buscando, no sabemos hacer las preguntas importantes, por ejemplo la meditación es un estado de desconexión de la conciencia vigil y una disminución de su frecuencia a bajas intensidades, está tan demostrada su eficacia como caminar ¿pero eficacia para qué? ¿Puede curar la meditación una depresión? ¿Y si es así como lo consigue? ¿Qué hacemos durante la meditación que no podemos hacer durante la conciencia vigil?

Todo parece llevarnos de la mano en la dirección de que determinados estados mentales son el semillero del cambio tanto para la patología como para la curación y que en cualquier caso de lo que se trata es de saltar por encima de nuestra tendencia hacia las limitaciones propias de la autorreferencia del lenguaje y del pensamiento.

El código máquina.-

El código de nuestro cerebro profundo es el que contiene las instrucciones precisas para la autopreservación, instrucciones groseras que evocan sobre todo al movimiento. Es el que se pone en marcha (volcado de datos) cuando nos tropezamos por ejemplo en la calle. Inmediatamente nuestro cuerpo trata de poner en marcha servomecanismos musculares y articulares para minimizar los daños. Lo mismo sucede en las situaciones traumáticas emocionales por así decir. Lo que se pone en marcha en esos momentos es el miedo, una emoción ancestral a la que debemos gran parte de nuestra supervivencia como especie, de no ser por ella y gracias a haber sido seleccionada positivamente por la evolución, nuestra especie ya se hubiera extinguido.

Cuando estamos en una situación de peligro real como por ejemplo en un accidente de tráfico suceden dos cosas interesantes, un volcado de datos de nuestro cerebro profundo (cargas emocionales de miedo y de movimiento) que llamamos fight or flight (lucha o huye) y otra cuestión aun más importante: el marcapasos de nuestro cerebro –el tálamo- se acelera, propiciando un tempo rapidísimo (un prestísimo musicalmente hablando) que hace que la experiencia consciente se ralentice a fin de dar tiempo a nuestro organismo de autoprotegerse.

Lo que suele suceder dependiendo de la intensidad del peligro vivido , es que el trauma que se volcó en nuestro consciente se convierta en un chicle, una especie de cuerpo extraño que contiene instrucciones para la supervivencia cuando ya no son necesarias para ello, es decir que se reexperimente (sobre todo durante los sueños) a fin de poderse arrastrar hacia el olvido.

Algunos traumas de disuelven solos (la mayor parte de ellos) pero existen dos tipos de traumas que no se resuelven espontáneamente:

1,.- Los que han tenido una intensidad suficiente o donde ha habido perdidas importantes o se han cometido o presenciado atrocidades.

2.- Cuando hay elementos discordantes: lo que en un lugar resulta traumático puede que en otro lugar produzca beneficios o placer.

No vamos ahora a ocuparnos de esta segunda posibilidad y la dejaremos anotada para hablar de ella en otra ocasión.

Vamos a decir sin embargo algunas palabras sobre la primera opción:

1.- Es necesario un estado mental concreto para que el trauma (instrucciones para la supervivencia) se vuelquen en el consciente y se convierta en un cuerpo extraño (amenaza para la vida o integridad y aceleración del marcapasos cerebral).

2.- Una vez establecido el trauma lo que sucede es que espontáneamente y después de varios reprocesamientos se extingue a través del arrastre cerebral dejando un recuerdo que ya no es traumático en sí mismo y representa un aviso para ir con más cuidado en otras ocasiones, aquí se nos revela el carácter adaptativo del miedo.

3.- La reexperimentación del trauma es la forma fisiológica de disolución del mismo y es a través del sueño como nos deshacemos de sus efectos nocivos, luego hay algo en el sueño benefactor para el reprocesamiento de la información.

4.- La desaceleración de la actividad consciente parece ser necesaria para la disolución de los traumas pero no suficiente. La meditación o la EMDR por sí mismas no pueden conseguir el arrastre de ciertos traumas por si mismas, hace falta algo más.

De ese más hablaremos en un nuevo post (el próximo).

El caso Rainer: una conclusión

Todos estamos expuestos al desencanto de no poder alcanzar aquello que anhelamos. Ser oficial, conseguir el amor o favor de alguien, alcanzar un determinado puesto o lugar de trabajo, conseguir autopromocionarnos en la sociedad, etc. ¿Cual es el abanico de posibilidades que se nos abre cuando simplemente algo se nos presenta como inalcanzable?

1.- Lo que hacemos las personas normales y sanas mentalmente cuando algo asi nos sucede es renunciar y retirar nuestros esfuerzos de la empresa que se nos presenta como inalcanzable, al hacerlo no solamente ahorramos esfuerzos sino que reseteamos nuestro cerebro y estamos asi en condiciones de abordar otros proyectos más realistas.

2.- Lo que hacen otro tipo de personas más neuróticas es devaluar lo que en otro momento parecia atractivo o quizá idealizado, algo asi como “no puedo alcanzarlo luego no me interesa”. Es una estrategia menos sana que la anterior pues la idealización y la devaluación van en el mismo paquete, y que convoca en cierta manera al autoengaño pero puede resultar a medio plazo eficiente.

3.- Las personas más perturbadas y con menores resortes morales lo que suelen hacer es recurrir al delito, a lo ilegal, destruyen o degradan el objeto que se les niega o roban o hurtan aquello que les parece imposible de adquirir por sus propios medios.

4.- Se puede construir un síntoma neurótico que de cuenta del deseo inconsciente (lo inalcanzable se habría vuelto opaco). En el plano neurótico lo reprimido se encuentra lejos de la percepción consciente, tal y como hacen los neuróticos comunes, donde el deseo se halla de alguna forma oculto tras distintos disfraces.

5.- Una ultima opción es construir un sintoma psicosomático y adquirir poder sobre el medio ambiente, algo que compense en cierto modo la pérdida.

Pero hay todavia una opción desesperada y es la construcción de un delirio. Eso es lo que hacen los esquizofrénicos. Eso es lo que hizo Rainer.

Konrad supone que las psicosis serian defectos en la capacidad de los individuos de trasponer configuraciones gestálticas, esto es configuraciones con sentido de totalidad. Es interesante recordar en este momento un concepto fraterno del de trasposición y es el concepto de referencia: toda configuración gestáltica remite en ultima instancia a una referencia psíquica sea externa o interna. Lo veremos con más detalle.

Los conceptos de trasposición y referencia.-

Debemos a Biswanger el concepto de trasposición que en español podria ser traducido como transporte que es en realidad un término musical. Transportar consiste en escribir música para cada uno de los instrumentos según su afinación. Dado que los distintos instrumentos estan afinados en tonos distintos cuando se escribe una partitura deben acoplarse al piano (que es la referencia) a fin de no discurrir en lineas que podrian ser inarmónicas. Pondré el ejemplo del clarinete que está afinado en Sib. Significa que el Do del piano es el Re del clarinete, es decir existe un tono (dos semitonos) de diferencia entre el sonido natural del clarinete y el piano. Cuando un autor escribe una obra y decide que es el clarinete el timbre mas adecuado para su composición, ha de escribir una partitura bien distinta a la del piano: tiene que cambiarle la tonalidad, es decir escribir un tono por encima de la del piano.

Si el clarinete no estuviera transportado la interpretación discurriría fuera de la tonalidad y diriamos que carece de sentido, simplemente las lineas melódicas del clarinete y armónicas del piano no encajarían dando como resultado una impresión de disgusto en el oyente, diriamos que suena desafinado.

En este video pueden oir una composición para piano y clarinete, observen que la linea más alta (la del clarinete) tiene una tonalidad distinta a la de abajo (piano, mano izquierda y derecha). La de arriba tiene al comienzo un bemol (b) en la clave mientras que la de abajo tienes 3 bemoles (bbb). Significa que el clarinete se ha trasnportado a la tonalidad de Fa (un b es Fa) mientras que la de abajo está en tono de Mib. Si contamos la distancia que existe entre Mib y Fa observaremos que hay dos semitonos (un tono entero). Luego la linea de arriba podria ser interpetada tal y como está por cualquier instrumento afinado en Sib como por ejemplo el saxo tenor, pero seria un desastre si lo leyera una flauta (afinada en Do), todo sonaría en este caso “desafinado”.

Notese en este video como la flauta y el piano andan en la misma tonalidad (tres bemoles). Y suena bien pues la flauta tiene la misma afinación que el piano, es decir su Do y el Do del piano coinciden (vibran a la misma frecuencia, si bien sus timbres difieren) y por eso sabemos que una flauta suena como una flauta y el piano como piano.

Hay un trabajo previo pues a la ejecución de una partitura pero sólo en tanto en cuanto haya más de un músico. En este caso y según que instrumento lea la melodia habrá que trasponer o transportar todo el material al estilo del ejecutante. Eso hace nuestro cerebro casi constantemente. Y lo hace buscando sistemas de referencia (tonalidades) a los estimulos y configurando gestalts: totalidades con sentido -máxima relevancia de contexto- a la vez que traspone de un sistema a otro con una velocidad de vértigo.

Imagínese que va usted por la calle y que detrás de usted alguien grita su nombre. Inmediatamente se sentirá aludido y buscará con la mirada a quien le llamó. Al hacerlo se da cuenta de que no conoce a esa persona que le llamó pero inmediatamente cae en la cuenta de que en realidad el grito iba dirigido a otra persona que casualmente se llama como usted. De manera que usted comprende raudo que el aludido era otra persona. Ese otro desconocido es un objeto (una referencia) para quien le llamaba pero es absolutamente neutral para usted: no significa nada.

Lo interesante de este ejemplo es advertir la velocidad con que usted traspone un sistema de referencia (ser aludido) por otro sistema de referencia (indiferencia) pues la llamada no iba para usted. Es curioso que ese “transporte” proceda de la raiz griega “metaforai” y no es necesario que explique ahora en que consiste una metáfora. Una función del lenguaje que les está vedada a los esquizofrénicos incapaces de discriminar entre lo literal y lo figurado. (Aqui hay un post donde hablé sobre la metáfora).

Esto es precisamente lo que el esquizofrénico no puede llevar a cabo y no puede hacerlo porque el objeto (la referencia) ha desparramado -reventado- sus propiedades y ya no puede contenerlas. Es por eso que el esquizofrénico se siente aludido y llamado, convocado o interpelado por objetos que en realidad no existen pues son los objetos los que sirven de referencia a las propiedades de esos objetos (las propiedades se conservan pero los objetos se han destruido). De modo que el paciente dirá con toda probabilidad que esos significantes (propiedades de los objetos) le caen desde arriba o le son revelados a través de ondas, aparatos o telepatia o bien que le salen de dentro afuera -como sucede con el pensamiento sonorizado (voces) pero sin advertir la autoria (referencia) que está en sí mismo.

Rainer enfermó de esquizofrenia al traspapelar su deseo de ser oficial (que era imposible) y no ser capaz de llevar a cabo una estrategia alternativa a ese plan. Una de las razones de esta incapacidad es la idealización de su proyecto (el de ser oficial) y tal como conté en este post, la misión del delirio consiste precisamente en aportar una gratificación doble: por una parte salvaguardar la autoestima herida por su fracaso vital al no terminar su Bachillerato y por otra eludir el miedo a ser oficial.

Del mismo modo que sucede en los sueños, el ensueño cumple dos funciones: la realización de deseos y la evitación experiencial de lo temido. Sólo que el delirio no es un sueño sino que transcurre en estado de vigilia y es por eso que esta dificultad en trasponer dos o más configuraciones da como resultado la fragmentación del objeto, del mundo y de la realidad.

Las cosas han perdido su referente y se han descascarillado vertiendo sus contenidos (propiedades) como si estas propiedades fueran cosas que existen por sí mismas, el objeto muere y con él la capacidad del Tú y del nosotros, las fronteras entre sujeto y objeto se fracturan y aparecen las vivencias propiamente esquizofrénicas que encontramos en la fase apofánica de Konrad.

Pero todavia nos queda un ultimo cabo suelto ¿Qué es lo que hace que los enfermos delirantes se adhieran de  forma tan intensa a su delirio? ¿Por qué existe esa adherencia morbosa a la irrealidad? ¿Por qué no se curan espontáneamente después de un cierto periodo de reflexión y de resignificación?

Será en el proximo post.

Los limites de las ciencias de la mente

Los que leyeron el post anterior ya conocen el caso de Rainer, paciente de Klaus Konrad sobre el que basó su análisis fenomenológico existencial que llamó análisis gestáltico, en este caso de la esquizofrenia. Mi intención es tomarle como pretexto para aclarar ciertos conceptos y reflexionar (y proponer reflexiones) sobre el campo epistemológico de la psiquiatría y la psicología.

La pregunta que el mismo Konrad se hizo después de interpretar que el delirio de Rainer era- (como sucede en los sueños) una realización de deseos- fue la siguiente: ¿Qué hubiera sucedido si Rainer hubiera terminado su Bachillerato y por tanto hubiera optado al rango de oficial? ¿Hubiera enfermado del mismo modo de una psicosis esquizofrénica?

Se trata de una pregunta contrafactual muy interesante porque en nuestra vida es seguro que nos la hemos hecho muchas veces a nosotros mismos, ¿Qué hubiera sucedido si…?

Naturalmente estas preguntas no tienen contestación puesto que el tiempo no puede andar hacia atrás y no podemos corregir y observar lo que sucedió. De modo que desde el punto de vista empírico no hay respuestas a esta pregunta. Pero al mismo tiempo que sabemos que no podemos obtener una respuesta los terapeutas (sean expertos o simplemente personas ajenas al campo de la psicología) pueden agruparse en dos bandos bien conocidos:

1.- Los que sostienen que Rainer seguiría siendo esquizofrénico de todos modos y que simplemente cambiaría su delirio (la temática) por otro.

2.-Aquellos que como Konrad creen en su propuesta y que de algún modo sostienen que Rainer no seria esquizofrénico de haber podido optar realísticamente a su proyecto en el mundo, el de ser oficial.

¿Quién tiene razón?

Lo que es obvio es que ni un bando ni el otro pueden demostrar que tienen razón (y que el otro se equivoca), puesto que cualquier opinión sobre esta cuestión carecería de refutación. Ni se puede refutar un axioma ni el otro. Los del bando primero serian aquellos psiquiatras que interpretan que el delirio de Rainer procede de alguna avería en su ADN o en sus conexiones cerebrales y que por tanto su destino era ser esquizofrénico de cualquier modo, los del otro bando son los que optarían por una psicogénesis de la esquizofrenia y sostendrán que Rainer enfermó por no encontrar una salida a su conflicto que terminó en una autodesvalorización intensa que se halla en el origen de su delirio, donde la autoimportancia asciende un escalón precisamente a través de la anástrofe tal y como ya comenté en el post anterior.

Es por eso que Konrad propone como metodo alternativo a este galimatias la hermenéutica existencial del paciente, es decir la interpretación de su conducta observable y de su delirio, es por eso que para Konrad como anteriormente sucedió con Karl Jaspers (1913) nuestra disciplina no tiene más remedio que adoptar la comprensibilidad como herramienta de trabajo: lo que interesa en una psicoterapia es comprender.

Comprender significa comprender la tematica del delirio en relación con la existencia del sujeto. La genesis del delirio, sin embargo, sigue siendo incomprensible.

Konrad a diferencia del psicoanálisis propone algo nuevo, no es necesario remontarse a la infancia del paciente para comprender a un esquizofrénico sino atender a las configuraciones gestálticas que se encuentran en el desencadenamiento de su psicosis, y hacerlo además en términos de comprensibilidad sin suponer -como hacen los psicoanalistas- que existe un inconsciente que nos juega malas pasadas, sino atender al nivel de lo observable y sólo a lo observable a fin de comprender y alumbrar los significados o sentidos que para el terapeuta pueda tener una sintomatologia cualquiera sea psicótica o neurótica. Y algo más: hacerlo sin predisponerse a captar de un vistazo todo de una vez, puesto que si hacemos esto conseguiremos que el paciente nos de la razón en la configuración previa que llevamos de su enfermedad. Es por eso que cada terapeuta puede diagnosticar de distinta manera a un mismo paciente: sucede porque el terapeuta a su vez tambien posee configuraciones gestálticas de lo que espera encontrar.

Pongamos un ejemplo relacionado con la comprensión ¿Qué significaria comprender a Bach?

Al menos significarian tres cosas bien distintas, una forma es conocer su biografía con todo lujo de detalles, otra cosa es lo que hace la musicología: desbrozar y analizar su obra, y pongo ahora este ejemplo (La apertura o aria de las variaciones Goldberg).

Lo cierto es que ninguno de los dos acercamientos añadiria nada al conocimiento de Bach. Saber su biografía (su vida publica) no nos diria nada de sus enfermedades, de sus conflictos, de sus preocupaciones, forma de pensar, creencias, ni de su vida privada o secreta. Analizar su obra no añadiría nada a su belleza, al menos para un lego en música y sólo podria ser de interés para un musicólogo profesional que escarbara en la construcción interna de su obra a fin de encontrar los trucos de composición que utilizó y que tampoco nos ayudaría en la comprensión de su genio.

En realidad acabo de poner el dedo en la llaga de nuestro sistema educativo: comprender a Bach no consiste en conocer su biografia ni tampoco en analizar su música. ¿Entonces en qué consiste entender a Bach?

Bach es imposible de comprender sin hablar de la contemplación de su música, sin hablar de ese rapto de belleza que casi todos podemos experimentar oyendo esta aria tocada por Glenn Gould (uno de los interpretes-hermeneutas del genio). De manera que para comprender a Bach es necesaria cierta sensibilidad musical (que se adquiere oyendo música) y conocer las claves y las relaciones que existen entre esta obra, su autor, su tiempo y el oyente y su tiempo.

Dicho de otro modo: la belleza del aria de Bach no está en ella misma sino en sus enlaces, puesto que precisa de un oyente que haya atendido extático a su argumento y que además pueda situarla de algun modo en relación con algo que le sea de referencia. En este caso, algo que es de referencia para mí es el Barroco (y para cada cual algo distinto) y una idea fundamental: Bach es el biógrafo del Barroco, una especie de recopilador, en absoluto un innovador como Monteverdi (que inicia el Barroco con él) sino un trabajador, una especie de funcionario de la música que logró llevar su época a la excelencia musical, a su perfección.

Supongamos que pudieramos entrevistar a Bach y preguntarle:

Periodista.- ¿Que fue lo que le inspiró a usted esa aria tan bella, Sr Bach, qué estaba viviendo usted en aquel momento, qué sucedia en su vida?

Bach.- No lo recuerdo bien pero creo que tenia un encargo del Sr Goldberg y pretendia explorar todas las posibles variaciones sobre un mismo tema según las formas musicales de la época. Lo importante era encontrar un tema y ese tema es el aria. Creo que mi mujer acababa de dar a luz, a mi hija Magdalena creo recordar. No se encontraba bien debido a unas fiebres y yo estaba muy agobiado por la proximidad de la entrega de la obra. Estaba triste y algo excitado por dentro como siempre que debo terminar algo. Trabajaba de noche con sordina para no interrumpir el sueño de mi esposa, el aria fue lo que me salió, asi de golpe, las notas parecian sucederse unas a otras, dictadas en mi cabeza por algun extraño duende. No necesité pensar demasiado en ello, después de los 4 primeros compases, todo fluyó en un orden como predeterminado.

Naturalmente la declaración de Bach no explica nada del proceso mental de la creatividad salvo que todo ocurre por afuera del pensamiento, de la voluntad, hay algo que fluye. Podemos constatar que Bach estaba preocupado, y algo apenado por la enfermedad de su esposa, lo que le da a la cadencia un aire melancólico y al mismo tiempo elegante, sobrio, casi sublime, una melodia no exenta de cierta espiritualidad, contenida e hierática.

Es todo lo que tenemos y además no tenemos razón alguna para dudar de la declaración de Bach. Asi debió ser si él lo dice. Ahora bien lo que él dice no tiene porque ser la verdad (de la que se ocupan las ciencias naturales) sino solo una aproximación fenomenológica e histórica a la misma. Lo cierto es que no tenemos más remedio que apoyarnos en su descripción. Y que la verdad no importa demasiado después de experimentar el estremecimiento estético.

Hemos comprendido a Bach pero seguimos ignorando las raices de su genio.

El arte y la enfermedad mental son en cierta forma muy parecidas: se trata de producciones de una mente, de creaciones que se realizan con los mimbres de lo vivído, en este caso de lo escuchado y de la pericia del compositor a la hora de encontrar nuevas combinaciones de notas que den lugar a melodias nuevas.

Dicho de otra manera la versión emocional que nos proporciona Bach sobre su experiencia es irrefutable. Igual que la experiencia vital de Rainer, no puede demostrarse ni su falsedad ni su veracidad, sólo podemos decir que es verosimil y que podemos comprenderle en sus sentimientos y construir una nueva relación de sentido en su desvarío.

Se trata de una limitación que no es baladí. La psicología, la psicopatología y la psiquiatría se basan precisamente en este precepto: podemos observar, y necesariamente debemos interpretar para conseguir comprender por qué Rainer enfermó de una psicosis a partir de la ruptura de su campo de intereses (el de ser oficial). Pero sólo podemos hablar del caso de Rainer de su esquizofrenia personal si bien podemos hablar del curso o los cursos de la esquizofrenia como forma de enfermar comun en los humanos, si bien se trata de dos campos de actividad bien distintos, como el de biógrafo o musicólogo de Bach.

Y ese es precisamente el limite de las ciencias de la mente que se ocupan de la subjetividad humana: si operamos como musicólogos podemos comprender el comportamiento de la dopamina y sus receptores, pero seguiremos ignorando por qué Rainer enfermó, seguiremos sin comprender su caso concreto.

Ser oficial representaba para Rainer lo inalcanzable, pero aqui no termina la cuestión puesto que todos nosotros estamos de alguna forma relacionados con algo que no podemos alcanzar u obtener y no por ello enfermamos de una psicosis esquizofrénica. Hacen falta otras cosas.

Pero será en el proximo post.

Máscaras y sombras

El cisne negro es una pelicula de suspense psicológico dirigida por Darren Aronoftsky y protagonizada por Natalie Portman que explora a través de un antiguo mito de redención a través del amor la tragedia personal de una persona de nuestro tiempo, una bailarina que debe alternar en una misma representación del “Lago de los cisnes” el papel de cisne blanco y de cisne negro.

El mito es banal y repetitivo en toda la literatura desde la literatura infantil hasta la literatura para adultos. Una doncella ha sido apresada mediante un sortilegio en el cuerpo de un cisne y solo podrá devolverla a su condición humana el amor de un príncipe. El problema que se le plantea a la dulce doncella es que el príncipe a su vez es seducido por otras entidades que tratan de llevarse el favor principesco, en este caso es el sensual cisne negro quien trata de interferir en los planes del amor timido, virginal y blanco y dejar a la doncella condenada para siempre a su condición císnica.

De eso trata “El lago de los cisnes”un ballet escrito por Piotr Ilich Tchaikovski (1840-1893) en  época romántica de finales del XIX. Para ir haciendo boca les dejo aqui este conocido “Pas a quatre” de cisnes blancos ellos.

Nina es el personaje protagonista central de esta película y que convive con una madre devoradora de esas que en el cine parecen darle la razón a Freud por aquello de las castraciones simbólicas que los padres ejercen a través del  poder parental sobre sus hijos. El caso es que Nina es una de esas muchachas buenas, dulces, perfeccionistas, abnegadas, sacrificadas y frías que además de serlo por naturaleza se dedica a uno de los oficios más físicos y generadores de patologías extremas como la danza: un verdadero laboratorio y observatorio ideal de trastornos alimentarios por lo menos.

No es de extrañar que Nina se pase la pelicula vomitando en ayunas, pues en toda la película no se la ve comer nada pero si vomitar mucho. Nina es una bulímica pero no sólo eso. También se dedica a autolesionarse con sus uñas, provocándose lesiones dérmicas de rascado y de arrancamiento  de piel, una especie de pseudo-tricotilomanía crónica a la que recurre de forma periódica en relación con situaciones de estrés y sobredemanda.

Y tiene delante una de ellas puesto que el director de su compañia la elige -después de algunas dudas- a hacer el papel del cisne blanco (para el que no tiene dudas sobre su idoneidad) y el cisne negro para el que Nina no parece estar lo suficientemente bien dotada. Es por eso por lo que elige a una sustituta (Lily) para que ensaye el papel de cisne negro para el caso de que Nina no sea capaz de llevarlo a cabo.

Fenómeno de Remedios Varó

La pelicula transcurre y describe el camino de transformación y de búsqueda que Nina ha de recorrer para encontrar su parte oculta, su cisne negro o por decirlo en palabras de Jung , su sombra, el negativo de su personalidad, el negativo de su máscara puesto que lo que mostramos a los demás no es nuestro verdadero Yo sino esa especie de acomodación teatral sujeta a convenciones que los griegos llamaban “persona” que es lo que significa la palabra “máscara”.

Y la persona de Nina es ideal para encarnar la bondad y la timidez del cisne blanco pero Thomas (el director de coreografia) tiene serias dudas de que Nina sea capaz de encontrar su parte lasciva, su puta interior y es por eso que la somete a un plan de psicoanábasis, de viaje interior para lo que toma a Lily como aliada de ese proceso de reencuentro con la parte negra de Nina enterrada en su inconsciente.

Lo que hay en el inconsciente de Nina no es otra cosa sino un intenso odio hacia la madre castradora que la impide ser feliz repitiendo en ella su propia vida y fracaso. ¿Qué quiere la madre de Nina?

Ella fue a su vez bailarina tambien pero fracasó segun ella porque quedó embarazada de Nina, ese es el argumento central de su narrativa, ” de no ser por ti hubiera triunfado”. Naturalmente esto es indemostrable y no puede además refutarse pero impulsa a Nina hacia el autosacrificio y hacia la perfección, en busca del papel de su vida, la reina-cisne. Pero el deseo de la madre no pretende reeditar su propio fracaso a fin de redimir su propia vida sino que -más profundamente- la madre teme el éxito de su hija que la haria retroceder en su propia autoestima. La madre quiere y no quiere que la hija triunfe pero sobre todo lo que quiere es dominarla, tenerla encerrada en su mundo, atada y enclaustrada entre ensayos y disciplina. Lo que es lo mismo que decir que alejada del sexo y del amor, viviendo un sortilegio de donde solo puede ser rescatada por un príncipe, en cualquier caso por el placer fálico, el que le falta a la madre ¿dónde está su padre?.

Un placer que hasta en la masturbación se nos muestra culposo con esas ilusiones catatímicas donde aparece la madre presidiendo la escena y obturando en ultima instancia el goce. Las autolesiones son en esta pelicula un sustituto onanístico. La paciente se autolesiona para sentir algo, dolor, para el que se encuentra mejor dotada que para sentir placer, al fin y al cabo el dolor no está prohibido, forma parte de su rutina de vida, de su plan de entrenamiento, de su renuncia instintiva.

En cuanto al diagnóstico es bueno no olvidar que es una pelicula, no un caso real. En realidad las pacientes con ese perfil de personalidad no suelen desorganizarse como haria un inestable o un limite. Ninguna paciente fuertemente desorganizada seria capaz de bailar el lago de los cisnes en un teatro de New York, para eso hace falta mucho control que es precisamente lo que le sobra a Nina.

Thomas se lo dice en una escena muy erótica de la pelicula afirmando:

“La verdadera perfección no es sólo control sino saber descontrolarse” y al tiempo la besa en la boca y lleva sus manos hacia sus genitales, pero la suelta de improviso y le dice “eso no vale te he seducido yo, ahora tienes que aprender a seducirme tu”. Esencial para interpretar al genital cisne negro, es esencial que Nina recupere su falo perdido entre sus ositos de peluche . Pues sin falo una mujer no es mas que una niña desgenitalizada, sin energia, sin apenas cuerpo, todo aire.

Y esa es la tarea que Nina ha de realizar hasta el dia del estreno, integrar su sombra en su persona y renacer un nueva Nina, pero para eso hacen falta ciertos ajustes de cuentas tanto instintivos como en la realidad, con su madre. Hace falta un acto definitivo de rebelión, que aun imaginado con Lili y una escena lésbica no termina de romper el maleficio, pues al fin “El lago” es un pretexto para que Nina repita la lacra de su autoinmolación blanca.

Una de las cuestiones mas controvertidas en ciertos ambientes profesionales es el diagnóstico de Nina y conocer qué tramos de la pelicula son imaginaciones y cuales son realidad. En mi opinión todo lo que sucede en pantalla debe tomarse como real entendiendo que en el cine suelen mezclarse planos narrativos diversos. Es por eso que el diagnóstico en la ficción es un ejercicio baladí puesto que el arte no tiene como finalidad la interpretacion clinica sino la posibilidad de entender cuestiones que en la práctica real pueden aparecer como inéditas o ensombrecidas, como la intimidad de la relación con la madre o la equivalencia masturbatoria de las autolesiones.

Como minimo la personalidad de Nina es obsesivo-compulsiva, algo que comparten muchas niñas y adolescentes hiperresponsables, pero precisamente por eso, por estar tan alejadas de la impuslvidad que caracteriza a las pacientes límite estas personas no suelen sucidarse.

Con todo, el relato es verosimil y bello, haciendo coincidir el mito con el destino de Nina, ¿pues que es el destino sino aquello que no quisimos conocer?

De nuestro cisne negro.