Más allá de la modularidad

Suele ponerse como ejemplo de la multimodularidad de la mente a cierto síndromes del espectro autista, y más concretamente al síndrome de Williams como representantes de la conservación y aun exageración de talentos que coexisten en un mismo individuo con ciertos deterioros. Por ejemplo en el síndrome de Williams coexiste el retraso mental con una amplia sociabilidad, una empatía extrema o un talento memorístico en relación a la música.

El oido absoluto suele ser patrimonio de los afectados por este curioso síndrome del mismo modo que sucede en otras bandas del espectro como el síndrome de Asperger o en los conocidos como “savants”, verdaderos genios de las matemáticas o de la música que es esa otra forma en que los talentos matemáticos se despliegan.

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Prebióticos y probióticos

 

El termino probiótico fue introducido por primera vez por Lilly y Starwell en 1965 y se refiere a ciertos microorganismos que tienen la capacidad de estimular o modular el crecimiento de otros, sin que tengan ningún efecto perjudicial sobre el huésped, al que aportan numerosos beneficios.

Prebiótico sin embargo es una sustancia no digerible que aportan efectos beneficiosos al huésped estimulando selectivamente bacterias autóctonas del mismo. Siendo los simbióticos sustancias que combinan efectos pre con probióticos.

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El síndrome de intestino irritable

kefir

Escribo este post, un poco a demanda de algunos de mis lectores que me han hecho preguntas sobre el tratamiento de este curioso pero frecuente padecimiento, pero antes de dar recomendaciones me gustaría teorizar un poco sobre qué es el síndrome de intestino irritable (en adelante SII).

Se trata de una enfermedad benigna, que no compromete la vida pero que interfiere con la vida activa en un grado variable y casi siempre por la diarrea, las deposiciones diarreicas urgentes que a veces acompañan a este síndrome.

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El psiquiatra intestinal

cebras Si pudiéramos desplegar nuestro intestino completamente después de deshacer los nudos y sus pliegues nos encontraríamos con unos 40 m de longitud, poca cosa en comparación con lo que poseen los herbíboros condenados a alimentarse con la celulosa de las hierbas, nosotros lo tenemos más corto y lo tenemos porque lo hemos invertido en otra cosa: en un órgano con mucho gasto, el cerebro.

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