¿Por qué comemos?

Videos del seminario de metaformación llevado a cabo el pasado viernes en el Consorcio Hospitalario de Castellón  a cargo de la Dra Sonia Carratalá junto a la discusión final y donde se hace una revisión psicoevolutiva de la teoria del instinto, los 4 grandes y de la neurobiologia del hambre, de la ingesta y de la saciedad.

Video 1.-

Video 2.-

Video 3.-

Post relacionados.-

¿Por qué comemos?

El dilema del omnívoro.

El nuevo desorden alimentario.

Macedonia de genes

macedonia de frutas

No cabe duda de que nosotros, los seres vivos somos una amalgama de genes procedentes de largas estirpes anteriores que tienen su propia historia. Genes que compiten entre sí por manifestarse o silenciarse y en pasar desapercibidos para la función evolutiva de descarte que lleva a cabo la evolución a fin de manifestarse en los organismos vivos y que pugnan por replicarse a sí mismos a traves de las generaciones.

Lo interesante de la genética cerebral es la abundancia de genes representados en ella: se calcula que cerca del 80 % de nuestros genes tienen expresión en el cerebro. Otra cuestión interesante de la genética de los trastornos mentales es que hasta el momento no se han encontrado él o los genes implicados en cada una de las enfermedades mentales que clinicamente hemos sido capaces de identificar y clasificar.

Sabemos que las enfermedades mentales no siguen una herencia mendeliana, es decir no responden a un solo gen. La idea que defienden casi todos los especialistas en este tema es que las enfermedades mentales son poligénicas, estarian causadas por varios genes operando a la vez, lo que aumenta su complejidad en esa infructuosa -hasta el momento- búsqueda de genes candidatos.

Lo cierto es que si descontamos al COMT, (el gen que sintetiza un enzima que degrada las catecolaminas) el resto de genes han sido ya descartados como causales en las grandes enfermedades mentales tales como la esquizofrenia. Sin embargo y contradictoriamente con esta idea de “genes-trastornos” el COMT se encuentra presente en todas las enfermedades mentales. Es como si representara una sopa primigenia que se encuentra en todos y cada uno de los trastornos mentales conocidos.

Lo que nos lleva a volver a valorar una antigua idea politicamente incorrecta. ¿Y si las enfermedades mentales fueran todas la misma enfermedad con distintas manifestaciones? Esta es la teoria que al menos en la psicosis tuvo una cierta aceptación a finales del siglo XIX y principios del XX. Se la llamó la teoria de la psicosis única.

No voy a volver sobre la teoria que defendiera Griesinger sino para llamar la atención sobre una cuestión clinica de relevancia. Sea o no cierta la idea de que existe una única psicosis, lo cierto es que los síntomas psiquiátricos no son entidades discontinuas. Es decir no hay saltos entre unos síntomas y otros sino continuidades. El pensamiento normal y el pensamiento psicótico por ejemplo no representan entidades o modos de pensamiento separados y autónomos, sino que podemos encontranos incluso con alucinaciones auditivas -un sintoma que siempre se consideró representativo de la esquizofrenia- en personas normales tal y como ya conté en este post a partir de una reciente investigación epidemiológica sobre el tema.

Y lo mismo sucede con los rasgos de personalidad, no se es o no se es perfeccionista (Si/no) por ejemplo salvo en los casos extremos todos somos un poco en estas condiciones y menos en las otras, es decir los rasgos tienen una distribución gaussiana. Un rasgo tan común y tan estudiado como el locus de control no es a cara o cruz casi nunca sino que somos capaces de atribuirnos los méritos por nuestros exitos y atribuir a otros la responsabilidad por nyuestros fracasos, lo cual significa que más allá del rasgo genetico existe una adaptación -un sesgo adaptativo- que dota al rasgo concreto de su propia dinámica interpretativa (locus) en relación con el medio ambiente.

Personalmente me adhiero a la idea de que la mayor parte de síntomas psiquiátricos son intercambiables y que un sintoma o un rasgo por sí mismos no representan psicopatología. En un post anterior hablé precisamente de un rasgo concreto: la promiscuidad sexual. En él puede el lector encontrar las diferencias entre el “pathos” y la adaptación. Efectivamente la promiscuidad es una conducta que puede ser tan adaptada como la monogamia, si bien la primera se encontraria subsumida en un cluster de conductas de rango inferior y que llamamos “impulsividad”.

Y para que el lector pueda hacerse una idea visual de como determinados rasgos se enzarzan o no con la patología psiquiátrica, he construido con mis colaboradores este genograma de una familia real que hemos tenido ocasión de conocer en nuestros servicio a través de una enferma concreta (31) afecta de un TLP (trastorno limite de la personalidad).

genograma modificado

Asi en este genograma podemos ver desde los abuelos hasta los nietos. El abuelo murió de cirrosis y era alcohólico (A), la abuela murió de cáncer y era esquizofrénica (E).

Es notable el éxito reproductivo de esta pareja que tuvo 8 hijos, a pesar de que la esquizofrenia se caracteriza (al menos en los hombres) por una baja fertilidad.

La primera (comenzando por la izquierda) fue una tia que se suicidó joven y de la que no disponemos de datos, el segundo (por la izquierda) un hombre solitario con rasgos esquizotipicos, la tercera mujer está sana. La cuarta es la madre (D) de la paciente que a pesar de su notable conducta promiscua hacemos notar tambien su adaptación y la preservación de todas las funciones sociales y de cuidado. De hecho cuidó no solamente de sus dos hijas (cada una de un padre distinto y a veces casual) sino tambien de los hijos de sus parejas sucesivas. El resto de familiares presentan o bien sintomatología psiquiátrica menor (M) y (GP) el ultimo varón es homosexual. A significa ausente o paradero desconocido.

La hija de D es nuestra paciente y presenta un TLP tal y como he dicho anteriormente, su principal síntoma es una incontinencia emocional muy notable (disregulación del humor) y una impredictibilidad absoluta para mantener proyectos a largo plazo. A diferencia de su madre su promiscuidad sexual la lleva de lio en lio en forma de una escalada continua de despropósitos conductuales  con tormentas emocionales y un rumbo hacia la cronicidad y la exclusión y dependencia social a pesar de ser una mujer bella y bien dotada intelectualmente que convoca en sus terapeutas la sospecha de que cada decisión que toma en su vida es la peor elección que hubiera podido tomar, lo que señala en la dirección de un control pático de sus emociones sobre el gobierno de lo racional.

Algo asi como si su cerebro mamífero hubiera tomado el mando de su conducta y su corteza cerebral fuera incapaz de inhibir estas conductas.

El genograma me parece ilustrativo para visualizar el parentesco entre patologías psiquiátricas clásicas (alcoholismo y esquizofenia) con trastornos de personalidad o rasgos de carácter sueltos no patológicos de otras entidades.

Y donde aparece la idea de que un rasgo por sí mismo no determina patología sino que la patología parece proceder de la gestión inadecuada de tal rasgo.

Al mismo tiempome reafirmo en señalar -en relación con este caso- que la promiscuidad sexual -igual como toda forma de impulsividad- es mas inadaptativa en las mujeres que en los hombres.

Nota.-

Para profundizar en el concepto de continuidad-discontinuidad recomiendo al lector visite este post.

A prueba de fallos

“Cambiar de respuesta es evolución, cambiar de pregunta es revolución.” ~ Jorge Wagensberg

ahorcado

Seguro que a usted le ha pasado -sobre todo si usa Windows- que su ordenador a mitad de un trabajo se le ha quedado colgado. Entonces, usted puede recurrir a volver a reiniciar su ordenador “a prueba de fallos” a fin de completar las tareas que andaba componiendo. El asunto es que el sistema tiene un mecanismo de seguridad para cuando se cuelga (algo que sucede con mucha frecuencia en Windows) y que le permita guardar lo que andaba escribiendo.

El modo a prueba de fallos es pues un mecanismo de emergencia, pues después de guardar sus documentos usted deberá reiniciar el ordenador en modo normal.

El modo a prueba de fallos significa que usted no carga todos los controladores sino sólo aquello que es necesario para resolver la emergencia.

John Price utilizó esta metáfora informática para explicar su teoría de la depresión bajo la cobertura de lo que llamó “la teoria de la competencia social”. Es como decir que nuestro cerebro tiene un mecanismo de seguridad para cuando las cosas se ponen feas. A ese mecanismo le llamamos depresión, pero como se verá más abajo no sólo la depresión puede encajar en este constructo llamado “a prueba de fallos”.

Se trata en todo caso de un mecanismo conservado evolutivamente en los cerebros de los mamíferos y seleccionado como un mecanismo ritual destinado al apaciguamiento, a mostrar la rendición, a retirarse de la arena o a tomarse unas vacaciones al entender que un proyecto determinado no puede llegar a buen fin, ahorrar energías y coger fuerzas.

Llamamos “modo a prueba de fallos” a ciertos cuadros clinicos que tienen que ver o bien con la depresión o bien con la incapacidad, es decir a aquellos que comprometen la competencia agonística. Más concretamente el modo “a prueba de fallos” equivale a lo que nosotros llamamos “conducta de enfermedad”. Es por eso que Sloman (Sloman 1987) ha hablado de una “subrutina de rendimiento” subsumida en este dispositivo “a prueba de fallos” pues en realidad lo que se compromete en una depresión no es sólo el estado de ánimo, sino el rendimiento y la iniciativa. En la realidad de la clinica, la depresión y la conducta de enfermedad suelen darse juntos: consiste en síntomas bien conocidos de la serie depresiva: fatiga, somnolencia, inhibición psicomotora, anhedonia, pérdida de apetito y alteración del funcionamiento cognitivo. Aunque la conducta de enfermedad puede darse también en ausencia de síntomas afectivos formando parte del sindrome de Briquet o de lo que hoy conocemos como fatiga crónica y/o fibromialgia.

En definitiva, el modo “a prueba de fallos” seria un mecanismo cerebral que habría evolucionado desde los rituales de sumisión agonísticos y estaría destinado a desactivar la agresión de los dominantes y a señalarse como perdedor en un determinado conflicto a través de una especie de “muerte ritual” que señalaria al perdedor como un no-rival.

El funcionamiento “a prueba de fallos” se caracteriza por mantener en todo momento la lucidez vigil de una persona corriente y se diferencia de los estados psicóticos en que no se pierde el sentido de la realidad y del sueño en que no se está durmiendo. Dicho de otra manera: el cerebro sigue funcionando normalmente sólo que no a pleno rendimiento.

En el modo “a prueba de fallos”el individuo es absolutamente inconsciente de haber salido derrotado, lo cual es característico de los depresivos -que no saben por qué están deprimidos- aunque suelen relacionar el inicio de su enfermedad con algun evento vital próximo. En realidad esa es otra de las funciones de la depresión: la salvaguarda de la autoestima en el sentido de que el individuo puede preferir estar enfermo a admitir que ha salido derrotado en una conflagración. Y es precisamente esto lo que diferencia a la depresión de la conducta normal. En la conducta normal el individuo tiene noticia de su derrota aunque la computa en otros términos que Price ha llamado “sumisión voluntaria consciente” y que nosotros para entendernos podemos llamar “darse por vencidos” o “saber perder”.

Y aqui cobra relevancia el concepto de Lopez Ibor que ya en 1966 habló de “equivalentes depresivos”, un concepto de amplia resonancia en psiquiatria y que la práctica clinica señala con vehemencia. Ciertos cuadros clinicos a pesar de que no presentan un humor depresivo parecen emparentados con la depresión a través de otro sintomas del espectro. Lopez Ibor habló de la anorexia nerviosa, la dismorfofobia y algunos cuadros de adicciones o alcoholismo. Hoy podriamos incluir en este pack a ciertos cuadros dolorosos sin explicación médica, la fibromialgia y la fatiga crónica.

De manera que a través de la activación de este mecanismo “a prueba de fallos” se lograria:

  • Desactivar en el perdedor la agresión (de abajo-arriba) y desactivar en el ganador la agresión en sentido inverso.
  • Mantener la autoestima (lesionada por la derrota) al enmascarar con sintomas fisicos que semejan una enfermedad somática las causas del malestar.
  • Disuadir a los simpatizantes y familiares de tomar venganza.
  • Retirar esfuerzos de una empresa destinada al fracaso.

Es cierto, no obstante que no todas las depresiones se deben a conflictos agonisticos y derrotas inconscientes. La depresión es un salón al que se puede entrar por distintas puertas, no es una enfermedad unitaria y más aun: las causas remotas de la depresión son multiples, casi del mismo modo que las causas proximas o contextuales.

Pero existe un cierto consenso en pensar que la depresión ocupa un nicho ecólogico cerebral adaptativo, es decir una situación cerebral que en ambientes ancestrales supuso ciertas ventajas para quien la desarrollara y que se asienta sobre mecanismos fisiologicos similares a los periodos de hibernación que algunos mamiferos utilizan para no desgastarse en los duros inviernos donde los recursos escasean y malgastar fuerzas parece ser una mala idea.

Una de estas teorias es la que plantean Watt y Panksepp (2009) :

“Nuestra tesis básica es que la depresión es un mecanismo conservado evolutivamente en los cerebros de mamíferos, seleccionado como un mecanismo de cierre para terminar la angustia por la separación prolongada (un prototipo de estado emocional en los mamífe ros), que, de mantenerse, sería peligroso para mamíferos lactantes. Sin embargo, este mecanismo de apagado fundamental sigue estando disponible para continuar la maduración del cerebro de mamíferos y homínidos, particularmente aquellos con ciertos polimorfismos en la dotación genética, la pérdida temprana o trauma de la separación, u otros factores predisponentes, que puedan favorecer la reactivación en relación con casi cualquier factor de estrés crónico. Tales mecanismos de cierre evolutivamente determinados podrían hipertrofiarse, y sustituir los mecanismos normales de control adaptativo en las personas vulnerables, para expresar potencialmente todo el espectro de la enfermedad depresiva”.

Hablan pues de un modo “a prueba de fallos” similar. Ponen el énfasis no tanto en las derrotas agonisticas sino en un mecanismo de cierre para dejar de seguir lamentándose ante una separación de la madre. Hablan de un apagado, similar al que sucede en la hibernación, todo lo cual enlaza con otras teorias evolucionistas sobre la depresión como la de Charlton (2000).

El lector puede en este momento leer este post donde se habla de la teoria del malestar en la depresión para advertir que todas las teorias evolucionistas sobre la depresión están hablando de lo mismo, con independencia de sus causas próximas: que la depresión es una adaptación de algun tipo de sistema de seguridad que el organismo utiliza cuando es sometido a ciertos estresores y que tiene la capacidad de ponerle “a prueba de fallos” es decir a medio gas, por decirlo de una forma comprensible.

Bibliografía.-

Sloman, L. & Price, JS (1987) Bajar de comportamiento (subrutina rendimiento) y depresión humana: mecanismos próximos, contextuales y Etología. Sociobiología, 8, 99 (S) -109 (S).

Watt DF, Panksepp J. Depression: An Evolutionarily Conserved Mechanism to Terminate Separation Distress? A Review of Aminergic, Peptidergic, and Neural Network Perspectives. Neuropsychoanalysis 2009; 11:7-51.

Price JS, Sloman L, Gardner R, Gilbert P, Rohde P (1994). The social competition hypothesis of depression. Br J Psychiatry; 164: 309–15.

¿Sistematizas o empatizas?

agradabilidadFigura femenina según Jose Ramón Pachó, extraida de esta web

Los que leyeron el post anterior ya saben a estas horas que según Baron-Cohen la sistematización y la empatía son funciones biológicas -inteligencias o talentos- que están relacionadas con los cerebros masculino y femenino respectivamente.

Daniel Nettle es un profesor de neurociencia de la conducta de la universidad de Newcastle que escribió en el 2007 un articulo donde publicó los resultados con nuevos datos de campo tratando de replicar y ampliar los hallazgos que el propio Baron-Cohen en 2003 habia adelantado y sobre todo su ideas fuerza: 1) que la sistematización y la empatía eran funciones biológicas y no tanto rasgos de la personalidad, 2) que se hallaban influenciadas por los andrógenos circulantes en la época fetal y 3) que identificaban el pensamiento masculino y femenino a la vez que proponía una explicación evolutiva para estas diferencias.

En esta web en español tienes los cuestionarios de sistematización y de empatía. Has de rellenar ambos puesto que los talentos que se pierden en un lado se ganan en otro y es muy probable que si puntúas alto en uno de ellos puntúes bajo en el otro.

mapa

Una vez obtenidas las puntuaciones en ambos cuestionarios muévete en este cuadrado para conocer tu tipo de cerebro, segun el color que abarque tu punto de confluencia entre ambos ejes. Los resultados pueden ser los siguientes:

* Tipo E. Cerebro de tipo femenino, más empático que sistematizador.

* Tipo S. Cerebro de tipo masculino, más sistematizador que empático.

* Tipo B. Cerebro balanceado, con los dos valores equilibrados.

* Tipo E extremo. Según Simon Baron-Cohen este tipo de cerebro no está todavía definido.

* Tipo S extremo. El cerebro extremadamente masculino podría apuntar a una manifestación de autismo.

Es pertinente recordar ahora que estamos hablando de talentos cognitivos y no de orientación sexual. Talentos que si han sobrevivido a la deriva evolutiva es porque ambos se han mostrado útiles para aquellos individuos que los poseian en términos de inclusive fitness (aptitud inclusiva). Y se han mostrado útiles porque la sistematización es el gusto por la ciencia, la tecnología y la observación de la naturaleza, mientras que la empatía es la base de las relaciones sociales y los intercambios humanos. No cabe duda de que ambos talentos han propiciado la acumulación de conocimiento en sus dos versiones: cómo funcionan las cosas y también de qué están hechas las cosas o cómo son.

Sin embargo la empatía se solapa con una dimensión de la personalidad (big five de Costa y Mc Rae) que se conoce con el nombre de “agradabilidad” y lo hace de tal modo que es imposible diferenciar ambas magnitudes. Aunque Nettle piensa lo contrario, creo que la sistematización correlaciona y se solapa fuertemente con otra variable de la personalidad: “la escrupulosidad”, si bien también lo hace más débilmente con la “apertura a la experiencia”. Por otra parte la dimensión “neuroticismo” también está más representada entre las mujeres que en los hombres y no parece que tenga relación con la empatía.

De modo que la primera critica que le podriamos hacer al modelo de Baron-Cohen es ésta: ¿Estamos midiendo rastros biológicos o rasgos de la personalidad?

Mi opinión personal sobre este asunto es que los términos “sistematizacion” y “empatia” son muy confusos a la hora de investigarlos y medirlos si bien son muy intuitivos. Todos aquellos de ustedes que hayan llevado a cabo los cuestionarios habrán observado que existen cuestiones que en realidad están destinadas a medir la “obsesividad” y otras que miden algo que está más allá de la empatía y que ralla con la esquizotipia.

¿Está justificado hablar de cerebros masculino y femenino?

Lo cierto es que el mundo está lleno de hombres empáticos y de mujeres sistemáticas. ¿Qué sentido tiene pues hablar de masculinidad-femineidad?

Es muy posible que la respuesta a esta pregunta se relacione con los extremos pero no con la mayoria de casos explorados, personas comunes. Por ejemplo es muy probable que un cerebro masculino extremo tenga mucho riesgo de padecer algun trastorno del espectro autista, pero en el centro de la distribución de puntajes esta tendencia se diluye y no correlaciona en ningún caso con la patología al menos por los datos que el lector interesado puede consultar en el articulo de Nettle (Nettle 2007)

Sin embargo, los datos son tozudos y los hombres tienen desviaciones hacia la sistematización estadísticamente significativas, mientras que las mujeres ofrecen desviaciones semejantes hacia el costado de la empatía. Asi y todo no sabemos que significa un cerebro hiperempático y qué consecuencias tiene para la salud mental si es que las tiene.

Aun existe otro hallazgo de Nettle que merece la pena reseñar: se trata de una comparación de hombres y mujeres según la orientación sexual. En la investigación participaron hombres y mujeres heterosexuales y no-heterosexuales (bisexuales y homosexuales). Lo más interesante es que entre los hombres heterosexuales y no-heterosexuales no hubo diferencias significativas (todos apuntaron hacia la sistematización como tendencia), sin embargo las mujeres no-heterosexuales se acercaron más a la sistematización masculina apareciendo prácticamente de manera solapada con las puntuaciones de los hombres.

Los datos son interpretables, pero sugieren que si la hipótesis de Baron-Cohen fuera cierta las mujeres no-heterosexuales podrian haber recibido durante su desarrollo fetal un suplemento de andrógenos que acercara sus rendimientos a los de los hombres sean heterosexuales o no y que las alejaría a su vez de los rendimientos empáticos de las mujeres heterosexuales.

Aqui puedes encontrar en linea el test de Costa y Mc Rae “los cinco grandes” (big five)

Bibliografía.-

Daniel Nettle: “Empathizing and systemizing: What are they, and what do they contribute to our understanding of psychological sex differences?” British journal of psychology 2007

El nuevo desorden alimentario

setas

Hace pocos dias un amigo mio salió de excursión al monte en busca de setas. Iba acompañado de un asesor que al parecer tiene un restaurante y se declaraba experto en setas. No encontraron lo que buscaban, rovellones o níscalos pero si, otras setas de una especie -al decir del experto- comestible.

Al llegar a su casa mi amigo entregó el cesto a su esposa que se dispuso a prepararlas para la cena. El caso es que ambos se intoxicaron con ellas, llevando la peor parte mi amigo que no supo, pudo o quiso vomitar cuando empezó a sentirse mal, cosa que sí hizo su esposa.

Mi amigo terminó en el Hospital con una intoxicación por setas que afortunadamente no revistió mayor gravedad aunque permaneció en observación durante 24 horas.

Comer es pues peligroso, tal y como comenté en el post anterior. Y no sólo peligroso sino que es posible afirmar que la alimentación es una de las principales fuentes de sufrimiento psíquico, del mismo modo que supone el sexo, el trabajo, el dinero o la familia.

Sufrimos por tener demasiada comida y tambien -vale la pena recordarlo-  por lo contrario: por la falta de comida. Pero no son sólo los excesos o los déficits de comida las principales fuentes de sufrimiento ligados a la alimentación sino la dificultad que tenemos los humanos en saber qué comer.

Tal y como sucedió en el caso de mi amigo intoxicado por las setas, saber qué comer no es algo que nos venga de serie sino algo que hay que aprender. Es por eso que existen expertos (aunque se equivoquen), aunque lo mejor sería decir que es por eso que existe la tradición gastronómica de cada región o pais. Una dieta culturalmente transmisible.

Sin esa tradición, los humanos todavia sufriríamos más y nos hariamos un lío terrible sobre qué comer pues el dilema que se nos plantea a los omnívoros es que podemos comernos cualquier cosa y quizá por eso estamos dotados de un apetito insaciable pero que a diferencia del resto de los animales no sabemos reconocer los alimentos buenos de los malos, lo comestible de lo incomestible, lo nutritivo de lo tóxico.

El koala por ejemplo no tiene que plantearse este dilema: se alimenta de hojas de eucalipto. No sabe nada, ni tiene una cultura, ni una tradición anti o pro-eucalipto. No se plantea probar otra cosa, simplemente “sabe” que el eucalipto es su comida y eso hace: comerse su hojas sin plantearse una extensión de su dieta.

Y en el pecado está la penitencia: pues el koala está destinado a no salir de su nicho vegetariano ancestral, sus dias están, pues, contados. a partir precisamente de su extrema dependencia de sus eucaliptos. La diferencia con los omnívoros es pues abrumadora, baste recordar el éxito reproductivo de las ratas o de nosotros los sapiens, bien adaptados a cualquier tipo de hábitat precisamente a causa de nuestra disponibilidad infinita para alimentarnos de casi todo.

La desventaja de ser omnívoro, sin embargo procede de la dependencia cultural de nuestra alimentación. No podemos fiarnos nada del gusto ni del olor como hacen otros animales pues abandonados en manos de nuestro sensorio nos atiborramos de dulces y de sal. No deja de ser paradójico que nuestra alimentación no venga forzada por nuestras necesidades dietéticas sino por nuestras preferencias y aversiones que en cualquier caso no señalan en la dirección de nuestras necesidades sino de nuestra estereotipia alimentaria.

Probablemente porque en nuestra especie la comida no es sólo alimento sino también y sobre todo una experiencia emocional. No deja de ser curioso que el gusto y el olfato se encuentren tan relacionados: olemos los alimentos de forma anterior y de forma retronasal y alli los estímulos olfativos de los alimentos hacen un recorrido neurobiológico insólito.

A diferencia de los estímulos visuales no pasan por el filtro del tálamo, donde podemos identificarlos sino que van directamente al sistema límbico donde se asocian directamente con las emociones. De tal modo es posible afirmar que el gusto por un determinado alimento -como la madalena de Proust- nos desembala ciertos recuerdos agradables o desagradables, asi como las emociones vinculadas con ellos. Y lo hacen de forma directa, es decir sin filtros. Dicho de otra manera: el gusto por determinados alimentos o la aversión por los mismos no es de orden biológico sino simbólico.

Y de ahi la importancia de la tradición, es decir de que exista una dieta culturalmente establecida: una prescripción y una prohibición cultural para regular nuestra alimentación.

Prescripciones y prohibiciones alimentarias.-

Las dietas tradicionales nos dicen qué hemos de comer y si nos lo dicen es porque abandonados a nuestro gusto no hariamos otra cosa sino comer aquello que no debemos e intoxicarnos con glucosa, grasa o sodio. Pero la tradición no solo interviene en qué hay que comer, sino tambien en cómo hemos de hacerlo: no se debe picar entre comidas, comer solo, deprisa o en el coche. Hay que hacer tres o cuatro comidas al dia y variar la dieta durante el dia, si por la mañana comemos hidratos de carbono, es mejor dejar las proteinas para la noche, etc.

No debemos renunciar a aquellas cosas que más nos gustan como por ejemplo sucede con el chocolate sino consumirlos en pequeñas cantidades y no darse atracones nunca, a fin de intentar asociarlo con otras redes neuronales distintas a las ya organizadas. Si el hecho de comer depende tanto de las emociones y de las asociaciones proustianas que podamos establecer es obvio que debido a la plasticidad de esas conexiones podemos reescribirlas de nuevo, pues no hay que olvidar que cuando un recuerdo se evoca se reescribe. Restringir un alimento que nos apasiona solo consigue el efecto contrario: que lo añoremos hasta constituirse en una especie de “antojo”. Aqui hay un articulo que describe el “craving” que las ratas desarrollan con los pasteles de chocolate.

Los antojos representan precisamente esta asociación entre emociones y gustos. La embarazada que pide a las cuatro de la mañana un helado no tiene necesidad alimentaria alguna en comer dulces sino en sentirse querida y atendida por su marido, del mismo modo en que sintió querida por su padre aquella tarde en que papá le compró un helado. La complejidad emocional de los seres humanos aparece en forma de avidez, una paradoja para la neurociencia en el sentido de que el helado de la embarazada no representa ningun valor nutritivo especial pero desencadena una cascada de recuerdos y emociones.

Vale la pena recordar ahora el cuento de los Hermanos Grimm, titulado Rapunzel sobre las peripecias de un marido que roba las lechugas-antojos de su mujer embarazada a una bruja.

Lo cierto es que si nuestra alimentación depende tanto de la cultura puede predecirse que la alimentación de nuestros coetáneos estará presidida por un fuerte desorden, un desorden que procede precisamente de las amenazas que se ciernen sobre la tradición, sobre los alimentos que consumimos y la manera en que lo hacemos.

Un desorden que abarca tanto la patologia alimentaria (anorexia, bulimia, pica) como la preocupación por los alimentos que consumimos, la obesidad y las plagas de la hipertensión, la diabetes y todos los problemas cardiovasculares que se asocian con ella y la moralización secundaria a ciertos hábitos alimentarios de los que hablé ya en el post anterior.

Comer solos, comer comida muerta (procesada), congelada, comer deprisa, de pie o en el coche, picar entre comidas, atiborrarse de dulces. El microondas ha sustituido a la mamá tradicional y la comida precocinada (muerta) ha sido entronizada en hogares despoblados donde nadie oficia ya el rito de la alimentación y todos se sirven a sí mismos desde el frigorifico sin coincidir acaso nunca en la mesa con ningun otro miembro de la familia.

Este es el nuevo desorden alimentario que preside nuestros opulentos hogares. Si Freud viviera hoy es seguro que no le daria tanta importancia al sexo -que en realidad precisa siempre de un otro- como de la comida que se ha convertido en una actividad solitaria y masturbatoria para los ciudadanos opulentos.

La opulencia ha roto pues los mecanismos de regulación alimentarios, es posible explicar que exista mucha preocupación por las dietas, por la comida, por el ejercicio y la salud.

La perdimos cuando abominamos de la tradición como reguladora de nuestra dieta. Pues si la religión ni la tradición gobiernan nuestro apetito sólo queda una agencia para hacerlo: el mercado.

Bibliografia.-

Paul Rozin: The selection of food by rats, humans and other animals.

 

Dilemas de la moral (y II)

Dos hermanos muy unidos entre sí y adultos deciden en un viaje al extranjero tener una relación sexual. Se protegen para evitar un embarazo doblemente, con píldoras y con condones. Deciden igualmente no volver a hablar de este tema y no volver a repetir la experiencia jamás a fin de no sucumbir a “enamoramientos” más o menos letales que pudieran oscurecer aquella experiencia, para ellos imborrable.

La pregunta que hace Haidt a sus alumnos es ésta. ¿Qué opina usted de esta decisión? ¿La condena o la tolera? Y ¿por qué?

Naturalmente casi todo el mundo condena esta historia, pero lo que Haidt pretende averiguar es en nombre de qué lo hacemos.

Como el lector ya habrá podido entender el experimento (mental) se hace en unas condiciones casi quirúrgicas, evitándose los embarazos (que pudieran dar pábulo a las explicaciones sobre malformaciones) y evita tambien la repetición de la conducta que pudiera llevar a la pareja a un callejón social sin salida. Lo que Haidt quiere saber es qué hacemos para justificar ciertas decisiones. Más concretamente Haidt quiere saber ¿por qué aceptamos la prohibición, el tabú del incesto de una forma casi universal y sin rechistar?

Lo cierto es que sea como sea no existe ninguna otra prohibición que haya tenido tanto éxito como la del incesto, aunque es cierto que existen excepciones, la mayor parte de las personas comunes aceptamos sin pestañear y casi sin pensar esta prohibición, casi tanto como la del parricidio. Pero Haidt lo que quiere es precisamente hacerles pensar. Saber por qué respetamos esa prohibición de forma casi universal, es decir en todas las culturas humanas.

Lo que Haidt pretende demostrar es que existe un juicio moral desconcertado cuando se hacen ciertas preguntas como ésta, aparece una especie de disonancia cognitiva pues el individuo no puede dar razones racionales para justificar su rechazo. Es por eso que Haidt apela a la intuición: hay algo en nuestra intuición que nos hace rechazar este tipo de relaciones, primero las rechazamos y después las racionalizamos con argumentos racionales.

Para Haidt la mayor parte de nuestras decisiones morales se encuentra en nuestras intuiciones automáticas, Más concretamente se encuentra en nuestras tripas, hay algo en el incesto que nos repugna.

Ahora supongamos que un hombre (o mujer ) casado, se siente profundamente atraido por una tercera persona. Ambos pactan encontrarse en un hotel y tener una relación sexual, mantienen entre sí una relación de amistad duradera con algunos encuentros puntuales. Entre sus condiciones se encuentra el pacto de que ninguno quiere divorciarse de su pareja actual, de manera que mantienen su relación de una manera discreta. Nunca nadie supo, intuyó o sospechó nada, ni por parte de ella ni por parte de él.

¿Como valora usted desde el punto de vista moral este supuesto?

Es casi seguro de que en este segundo caso ya no haya tanto consenso. No voy a dar cifras y me conformo con que cada lector saque sus propias conclusiones y encuentre diferencias y similitudes con el supuesto anterior. Aqui no vendría la repugnancia al rescate de la moral salvo en algunas personas muy pulcras. El adulterio ya ni siquiera es un delito en nuestro mundo, de manera que los que categoricen esta actitud como inmoral tienen un problema adherido: ¿Por qué es inmoral esta conducta? ¿A quién perjudica?

Si pongo estos dos dilemas morales como ejemplo es para señalar que las cuestiones morales tienen al menos dos ejes de torsión, uno que está en las tripas, como ya dije antes y otro es la razón aunque se trate de una razón irrazonable. Y no cabe duda de que en el mundo actual donde cualquier cosa es posible, la repugnancia (la fundacion pureza-santidad de la que hablé en el post anterior) es la ultima trinchera que nos queda para moralizar ciertas conductas.

La clave del asunto es que la moral cambia con la sociedad y aunque ciertas conductas como el homicidio, el maltrato, el robo o el abandono de bebés,(daño-cuidado) siguen siendo penalizadas por casi la mayor parte de la población, ciertas cuestiones han sufrido amplios procesos de desmoralización o naturalización miientras que otras conductas han sufrido el proceso inverso: la moralización.

Conductas que han sufrido procesos de desmoralización.- Se trata de conductas que otrora eran consideradas profundamente inmorales, sobre todo mientras la religión fue la guía de estos preceptos y que hoy han pasado a formar parte de decisiones biomédicas o bien se han separado del todo de un cuestionamiento moral pasando a formar parte de eso que se llama vida privada.

1.- El aborto.

2.-El adulterio.

3.-El alcoholismo.

4.-La toxicomanias incluyendo la ludopatía.

5.-La obesidad.

Conductas que han sufrido procesos de moralización.- Se trata de conductas que otrora eran neutras desde el punto de vista moral, (aunque algunas religiones las recogían entre sus preceptos) y que hoy se plantean como opciones morales en algunas formas de vida como por ejemplo el vegetarianismo.

1.-Comer carne

2.- Fumar cigarrillos o cigarros en publico.

3.-La prescripción de hacer ejercicio.

4.-El animalismo y las causas de defensa de los animales.

5.-Los alimentos ecológicos.

6.- Cierto tipo de terapias y de tratamientos alternativos.

7.-El amamantamiento prolongado.

Cuestiones nuevas.-

1.- Todo lo relacionado con las tecnologías reproductivas plantea innumerables enigmas biomédicos. ¿Qué hacer con los embriones congelados? ¿Es moral embarazarse estando soltera? por no hablar de todas las tecnologias futuras que aparecerán como posibilidades técnicas y que aun no hemos sido capaces de plantearnos siquiera su existencia.

En conclusión:

1.- Todo parece indicar que la moral no es un órgano del cerebro como supuso Freud, sino un almacén de posibilidades interpersonales de convivencia con cargas de prohibición/tolerancia que se encuentran dispersas en la cultura y que cada individuo introyecta “para sí” de acuerdo con sus preferencias de vida o concepción del mundo. Del mismo modo es necesario decir que este “Superyó” virtual es muy sobornable y basta con que aparezcan ventajas adheridas a la transgresión para que el individuo incumpla su propio código moral.

2.- La caida de las religiones como guardianas de los preceptos morales ha conformado un desorden moral en el mundo de tal modo que cada persona ha construido una guia moral a su medida no necesariamente vinculada con el bien social sino con su propia percepción de lo que es motivo de sanción y lo que es tolerable.

Sin embargo la desaparición de las religiones no ha impedido que nuevas prohibiciones con carga moralizante hayan aparecido en escena bajo la tutela médica, alimentaria o reproductiva, un ejemplo desconcertante de ello es la prohibición de fumar en lugares publicos bajo el pretexto del daño a los “fumadores pasivos” y cuya contraparte es la tolerancia que se tiene con las drogas ilegales o los contaminantes industriales, de los motores de los automoviles o de la industria textil. La paradoja de este enredo es que usted puede ser multado por fumarse un cigarrillo y es probable que cobre una pensión si tiene un diagnóstico de cocainomania.

3.-Todo parece indicar que ha habido un corrimiento de escenas con carga moral, una vez abolidos el sexo, el alcohol y la comida como vicios eternos del hombre y desplazados a la biomedicina, es necesario inventar otros símbolos sagrados que adorar: el culto por lo natural, el aspecto y modificación del cuerpo por la cirugía o el fitness o el rechazo de las proteinas animales por impuras parecen haber tomado el relevo a las impurezas de antaño.

4.- Todo ello tiene consecuencias para el tratamiento de las desviaciones, aquellos que traspasaron determinados umbrales de tolerancia en la convivencia social pueden ser etiquetados como enfermos mentales, adictos, es decir irresponsables, lo que es lo mismo que decir alienados o inocentes. La mayor parte de los sufrimientos humanos están bien contabilizados, sin embargo las soluciones que se proponen para su atención parecen estar desviadas de su epicentro. Asi no es raro que un problema fundamentalmente moral se despiste en un tratamiento médico que por supuesto no aporta nada sino irresponsabilidad. En este post podemos ver cuales son las causas del sufrimiento de los humanos y las soluciones que se proponen.

Tambien puede el lector visitar este enlace donde el autor se pregunta ¿Son las adicciones enfermedades cerebrales?

En esta misma entrada deje mi opinión sobre este asunto:

“Lo que diferencia una enfermedad verdadera de una adicción, es el hecho de que las enfermedades son espontáneas, es decir suceden más allá de la voluntad del propio sujeto. Algo que se encuentra bastante alejado de la “voluntariedad” que manifiestan las adicciones. En cualquier caso se trata de una “enfermedad” autoinducida lo que la diferencia de las demás y no sólo eso sino que una adicción supone siempre el quebrantamiento de un consenso moral: las drogas son ilegales (casi todas) porque el Estado las ha prohibido por sus efectos adversos y visibles con rapidez, los que caen en ellas antes de ser enfermos son transgresores de una norma civica.

Por otro lado el criterio de cambios cerebrales por sí mismo no justifica el calificativo de “enfermedad”.

No debemos perder de vista que ciertos procesos han sido sometidos a una “moralización” por ejemplo la prohibición de comer carne en ciertas religiones o en los vegetarianos, mientras que otras conductas han sido sometidas a una desmoralización (o una naturalización), significa que las adicciones han pasado de considerarse “vicios” a considerarse “enfermedades”. Mi opinión es que al sustraerles la parte moral a este tipo de conductas les hemos quitado tambien la posibilidad de redimirlas a través de otra conducta moral. Por ejemplo el alcoholismo se cura a través de una especie de “religión” como la que proponen las ordenanzas de “alcoholicos anonimos” que prescriben una supresión del alcohol de por vida (similar a la que postulan las religiones). En mi opinión estas técnicas tienen más éxito que las medicas pues devuelven al individuo cierto control sobre su conducta, mientras que la medicalización de las mismas tiene un éxito muy relativo y menor”.

El tratamiento moral que inventó Pinel no ha sido explorado lo suficiente por las sociedades modernas y nos encontramos hoy con que casi cualquier conducta irrazonable es susceptible de ser catalogada o bien por la psiquiatria o bien por la medicina en general.

Como si no hubieran otros modos de redimir al hombre de sus errores o de su tendencia a saltarse ciertos limites.

5.- La proliferación de morales individuales operan descontextualizando la moral colectiva y los consensos alcanzados sobre las normas colectivas para hacer de las comunidades entidades laboriosas y cooperativas. Ciertamente muchas de esas normas eran posiblemente injustas o están obsoletas por el cambio de mentalidad o los hallazgos de la ciencia o las normas de higiene, lo que explica que ciertas costumbres sexuales se hayan generalizado (felación, cunnilingus, coito anal) y hayan perdido su cualidad defensiva frente al contagio de enfermedades infecciosas.

Actualizar estas normas parece sensato dado los cambios culturales y sociales que se han producido al menos en las sociedades avanzadas. Lo paradójico sin embargo es que pareciera como si una vez que se ha superado un tabú inútil aparece en otro lugar y con otra forma un tabú similar que vuelve a imponerse a los demás como una verdad revelada aunque con otros argumentos distintos a los religiosos.

A propósito de:

La sabiduría de la repugnancia moral de Leon Kass

Nuevas drogas, viejas locuras

Video del seminario de metaformación de ayer dia 8 de Noviembre del 2012 en el Consorcio Hospitalario de Castellón a cargo del Dr Gonzalo Haro que presenta nuestras primeras impresiones acerca de nuevas drogas de síntesis de perfil cannabinérgico y muy peligrosas para la salud mental de sus consumidores.

A propósito de un caso de consumidor de JWH o spices.

Hacia una taxonomía de las emociones (IX)

Vimos en el post anterior que el asco era  -como todas las emociones – una estrategia adaptativa que nos informa e identifica los peligros que podrian derivarse del contacto con animales, plantas y otros vehiculos de enfermedades, vimos tambien que se encontraba emparentada con la salud y de algun modo también con la moralidad.

Entendiendo que la moralidad es algo que se teje y desteje constantemente tal y como podemos leer en este post.

De manera que no es raro que ciertas patologías se encuentren enroscadas en esta emoción -aun mal identificada- destinada a preservarnos de los venenos y ponzoñas de otros seres vivientes. La paradoja de esta cuestión es que estas adaptaciones se produjeron en entornos ancestrales, obsoletos para nosotros, de manera que hoy muchas de sus caracteristicas precautorias han terminado y se convierten en estorbos y muchas veces en manías o patologías que lejos de ser adaptativas resultan inadaptativas e interfieren en la vida de muchas personas.

¿De qué le sirve al hombre moderno el miedo a las arañas o a las serpientes? De nada, puesto que la probabilidad de encontrarse con uno de estos insectos u ofidios venenosos es muy baja viviendo en una gran urbe occidental. Por contra, no tenemos asco de los coches o de los riesgos del sexo ocasional porque estos temores o repugnancias no se forjaron durante una epoca ancestral, es decir no tenemos fundamento evolutivo para tenerles miedo o asco y hay que fiarlo todo al discernimiento, a pesar de que los accidentes de tráfico o los contagios por enfermedades transmitidas sexualmente sean más frecuentes que las picaduras de arañas o las mordeduras de serpientes.

Gran parte de los trastornos de ansiedad, el TOC (con sus temores a la contaminación), algunos trastornos alimentarios y probablemente los vómitos cíclicos se encuentren enroscados en esta emoción del asco en su origen. Pues el asco se encuentra vinculado muy frecuentemente con las funciones corporales, comer, defecar, orinar, sangrar, y con los fluidos corporales, semen, saliva, menstruacion, etc.

El asco además guarda relaciones de vecindad con lo moral.

Por ejemplo, el vegetarianismo es una forma de moralización de algo que en su origen era neutro desde el punto de vista moral, hoy para ciertas personas es objeto de un tratamiento ético. Significa que los objetos van siendo objeto de moralización, (aquellos que no lo eran), mientras que otros son objeto de desmoralización por ejemplo las adicciones o el alcoholismo que pasaron de ser considerados una lacra moral a una enfermedad psiquiátrica. Hoy, tanto la obesidad, como el tema de la protección de animales, la alimentación, el ecologismo o ciertas practicas sexuales están sufriendo un proceso de moralización, muy probablemente debido a que nos estamos quedando sin objetos asquerosos a los que evitar. Por contra, casi toda conducta inexplicable está sufriendo un proceso de medicalización, es decir de amoralización.

La naúsea, la diarrea y el vómito son sus marcadores corporales junto con una facies especial que ya fue identificada por el propio Darwin.

Los vómitos (hiperemesis) del primer trimestre.-

El primer trimestre es un periodo de tiempo trascendental para la formación de órganos en el feto. La madre ha de hacer un buen recuento de los recursos con los que cuenta a fin de afrontar los costes del parto, puerperio y crianza de modo que no es raro que la mayor parte de los abortos sucedan durante las primeras semanas del embarazo. En este sentido se ha señalado que más del 70% de los huevos fertilizados no llegarán a implantarse (Nesse y Williams 1994), se sabe que la madre aborta usualmente fetos con malformaciones incompatibles con la vida o al menos con escasas probabilidades de llegar a la edad adulta y reproducirse. El aborto espontáneo es pues un mecanismo fisiológico que la evolución ha preservado para reducir las inversiones maternas en la crianza de hijos con escasas posibilidades de supervivencia.

Durante este trimestre la madre ha de proteger a su feto de la ingesta de teratógenos y lo hace mediante dos estrategias fundamentales: el vómito y los antojos. A través de estos dos mecanismos la madre controla lo que come y lo hace sobre todo eludiendo ciertos alimentos y exigiendo otros. ¿Pero cómo sabe la madre los alimentos que ha de eludir? ¿Y cómo lo sabian las madres en el pleistoceno que fue el momento en que esta conducta purgativa se desarrolló como una estrategia evolutiva estable?

Margie Profet es una neurocientifica de Harvard que desarrolló en su carrera profesional algunas hipótesis que fueron muy criticadas en su momento pero que hoy son muy citadas por los investigadores, una de ellas es la consideración de que la menstruación de las mujeres tiene como objetivo defenderse de infecciones o de los gérmenes de sus parejas vehiculizados por la eyaculación. Otra es su interesante visión sobre las alergias como protección frente al cáncer. La otra -que es la que nos compete aqui- es la idea de que la hiperemesis del embarazo es una conducta adaptativa que tiene como fin desprenderse de teratógenos.

Para demostrar su teoria Profet intentó correlacionar la frecuencia de abortos espontáneos con la presencia o ausencia de vomitos en el primer trimestre. Lo que encontró fue que, efectivamente, las mujeres que más vomitan son las que menos abortan (espontáneamente). Por ultimo es posible que las madres vomitadoras no sepan qué alimentos son potencialmente tóxicos para sus fetos y que tal y como ella plantea se trate de un fallo del reconocimiento de las mismas que en cualquier caso es especifico y muy activo durante la fase de formación de órganos. Otra posibilidad es que se trate de un aprendizaje celular que sucede más allá de la conciencia.

Pero después de la desaparición de Margie Profet (a la que llaman la cientifica evanescente, porque desapareció del mundo de la ciencia de manera abrupta), otros investigadores han hincado el diente en sus ideas. Asi Orban en un reciente articulo ha intentado correlacionar los vómitos con ciertos cambios en la percepción del color (Orban 2012). Y parece que ha demostrado que efectivamente las embarazadas sufren cambios en la percepción del color que las lleva a rechazar ciertos alimentos y a preferir otros. ¿Pueden ustedes suponer el color que más rechazan las embarazadas?

Claro, el verde.

Bibliografía.-

Profet, M.(1992): “Pregnancy sickness as adaptation. A deterrent to maternal ingestion of teratogens. In J. Barkow, L. Cosmides & J.Tooby (eds) “The adapted mind” (pp 327-366) NY. Oxford University Press.

Traver, F: “Conflictos agonísticos madre-hijo: Su relación con la psicopatología y el aborto como minimización del riesgo”. (Agonistic rivalry mother and her son: Its relation with the psicopatology and the abortion as reduction of risk.) (2004). Psiquiatria.com.

Orban, L: “Shifts in Color Discrimination during Early Pregnancy”. Evolutionary psicollogy, http://www.epjournal.net – 2012. 10(2): 238-252

Rozin  Paul: “Moralidad y salud”.

La falacia DSM

El DSM -los sucesivos DSMs- son consensos internacionales sobre el diagnóstico psiquiátrico. Mäs concretamente se trata de consensos de la APA (Asociación americana de psiquiatría), aunque la psiquiatría europea (La OMS) tiene su propio manual, llamado aqui CIE-10.

Lo cierto es que estos manuales han propiciado un profundo malestar entre los psiquiatras y tambien entre los usuarios. Se trata de un malestar genuino que procede de distintas fuentes, y que a continuación analizaré. Sin embagro me gustaría decir que al menos en sus inicios los DSMs trataron de poner orden en el tema de los diagnósticos psiquiátricos y lo cierto es que más que orden han sembrado mucho más desorden profundizando en uno de sus mayores defectos: la indistinción entre lo normal y lo patológico. Al menos existen tres instancias extrapsiquiátricas interesadas en este listado fácil de trastornos: la primera es la Justicia, los jueces nos requieren constantemente como péritos a fin de discriminar la responsabilidad o la imputabilidad de un delito, cuando es cometido por un supuesto enefrmo mental, movidos por la falacia de que un enfermo mental es precisamente por serlo inimputable, una cuestión más que discutible y que desde luego no sigue un procedimiento gradual y que irresponsabiliza tanto al enfermo mental sino a cualquier persona que pudiera llegar a serlo según una pretendida escala de imputabilidad, baste recordar que un drogodependiente puede encontrar en su adicción beneficios para seguir siéndolo.

La segunda instancia son los laboratorios farmacéuticos, muy interesados en multiplicar las entidades del eje 1 a fin de encontrar nichos de acción para sus fármacos y por tanto aumentar sus ventas.

La  tercera instancia son las aseguradoras que sobre todo en USA precisaban de un catálogo sobre los malestares psíquicos, los trastornos y las enfermedades.

Como el lector podrá observar los profesionales de la psiquiatría no aparecemos en esta lista de instancias interesadas y no lo estamos por otra serie de razones, de las que hablé en este post sobre la debilidad epistemologica de la psiquiatria. Cada profesional utiliza sus referencias formativas cuando diagnostica y la experiencia refina esta habilidad.

Nuestra psiquiatría se encuentra aun en periodo precopernicano, no hemos sido capaces de desarrollar instrumentos, ni marcadores objetivos sobre la enfermedad mental y no parece que esta tendencia vaya a cambiar en el futuro próximo. Carecemos de tratamientos eficaces y no sabemos aun el origen de la esquizofrenia, una de las enfermedades más devastadoras de la mente y que genera un enorme sufrimiento e invalidez y que es además muy frecuente afectando al 1% de la población general. Las razones de este atraso fueron analizadas ya por mi en otros posts y no voy a incidir sobre ellas, salvo para señalar que la deriva de la psiquiatría procede del propio problema difícil de la neurociencia, de la dualidad mente cerebro, y se encuentra relacionada con nuestro concepto de lo mental, que se sigue identificando con lo espiritual, es decir con aquello que no puede medirse y se encuentra por tanto fuera del campo de la ciencia.

No es de extrañar pues que la ciencia se haya interesado más en cómo funciona el cerebro antes de profundizar en los malestares y sinvivires del hombre actual. Con ello no quiero decir que no haya que investigar sobre genética molecular o sobre neurotransmisores o tratamientos nuevos que minimicen el impacto de estas enfermedades. Lo que quiero afirmar es que la psiquiatría se ocupa de algo más que de un cerebro perturbado o unos genes averiados que producen conductas impertinentes.

En este sentido es bueno recordar ahora una cuestión que puede verse de esta manera: no hay genomas averiados, ni hay cerebros perturbados en origen. Hay algo más que procede del medio ambiente, de nuestro entorno y es por eso que algunos autores como Nesse proponen a la psicologia evolutiva (evolucionista) como paradigma fiable a fin de entender mejor las enfermedades, (el lector puede ver la conferencia del Dr Nesse sobre enfermedad, aqui.

Una de las razones por las que enfermamos es precisamente la lentitud de los cambios evolutivos. Estamos diseñados para sobrevivir y reproducirnos en un entorno arcaico bastante distinto al que vivimos. Por poner un ejemplo, casi todos nosotros usamos gafas, somos miopes. La miopía es una enfermedad determinada genéticamente, es cierto, pero en el paelolitico no había miopes, por la sencilla razón de que no habia escritura nil lectura. La miopia es el peaje evolutivo que pagamos por vivir en entornos culturales donde la lectura y la escritura son habilidades esenciales en nuestra vida y precoces en adquirirlas.

Del mismo modo es poco probable que la esquizofrenia existiera siempre tal y como conté en este post yen éste. Para que pueda existir una enfermedad como la esquizofrenia es necesario que exista una conciencia Egoica, es decir un Yo interiorizado, del mismo modo como sucede con la actividad alucinatoria es posible que la alucinación o la revelación en sueños fueran los antecesores de nuestros diálogos internos actuales. Hare sostiene que no existe ninguna prueba de que la esquizofrenia existiera antes de la revolución industrial.

De manera que es muy posible que para que exista la esquizofrenia es necesario que exista un Yo internalizado y autoreferente, una conciencia replegada sobre sí misma y una interiorización del “locus de control“. Un Yo subjetivo y un mundo interno.

Las clasificaciones tipo DSM son falaces porque carecen de un modelo fisiopatológico que sirva de soporte al fenómeno visible, el DSM es sólo un listado de criterios operativos, es decir un listado de síntomas sin presunción etiológica, acausal. Para que el lector entienda mejor las diferencias entre listados de síntomas y fisiopatología, les pondré el ejemplo de la tos, la fiebre o el vómito. Un enfermo puede presentarse en urgencias con estos sintomas, pero a ningún médico se le ocurriria decir que tiene un trastorno por vómitos+tos+fiebre, sino que buscará las enfermedades que pueden causar estos síntomas, más otros signos que podrán ayudarle en su búsqueda, la auscultación, las radiografias, los análisis, etc. Entonces emitirá un diagnóstico (quizá una neumonia) y entonces propondrá un tratamiento.

El problema de la psiquiatría es que carecemos de estas ayudas complementarias de las que sí dispone el resto de la medicina. El diagnóstico en Psiquiatría es siempre clinico.

Como la psiquiatría carece de un modelo explicativo fisiopatológico, nuestros diagnósticos siempre cojean, y lo peor: cada profesional mantiene un criterio distinto respecto a los mismos. las razones de este desaguisado son los siguientes:

1.- Dificultad para delimitar lo normal de lo patológico.

EL DSM contiene muchos síntomas parecidos, al vómito-tos-fiebre, verbigracia el cluster duelo-pena-fatiga. El duelo como todo el mundo sabe es un proceso fisiológico de desprendimiento cuando se ha perdido algo o a alguién. Se trata de un proceso normal. ¿A qué viene pues ocupar espacio en un manual estadístico de desordenes mentales?. El duelo es un síntoma, y es además un sintoma reparador: a través de él el sujeto se desprende de aquello que ya no puede recuperar, es por tanto un proceso que habría que propiciar en lugar de inhibirlo o mitigarlo con sedantes.

¿Cuando un duelo deja de ser un proceso fisiológico y se convierte en patológico?. Sólo tenemos un par de criterios: la intensidad y el tiempo. El problema es que tampoco sabemos -ni nadie puede saber- qué intensidad y cuanto tiempo es necesario para resolver un duelo. Entonces solemos echar mano de un tercer criterio: la interferencia con las actividades cotidianas, un marcador de renombre pero que no dice nada del pathos sino de la capacidad de adaptación a la normatividad o exigencias sociales.

Asi y todo es necesario aceptar la idea de que desde un duelo se puede pasar sin o con solución de continuidad a una situación patológica. Y tampoco podemos predecir quién, cuando ni cómo traspasará esa linea roja.

Hay que volver ahora a plantear que en el ejemplo anterior, la tos, el vómito o la fiebre no son enfermedades en sí (aunque sean molestos) sino mecanismos de defensa del cuerpo frente a otra cosa. es decir son mecanismos reparativos de algo que se averió, de manera que aunque a veces debamos suprimirlos si son muy molestos no debemos dejar de pensarlos en estos términos, medicalizarlos o psiquatrizarlos es siempre un error de enfoque.

2.-La descontextualización.-

La mayor parte de los trastornos mentales no llevan el nombre de “enfermedad” sino de trastorno. Es como si la psiquiatría hubiera renunciado a todo un saber clásico observacional  y kraepeliniano para refugiarse en un rigor descriptivo que más que consensuar sirve para dividir a los clinicos por nacionalidades. Conscientemente  se ha renunciado a todo el saber y conocimiento que la psiquiatría europea acumuló durante dos siglos al optar por un modelo fácil de recordar y operacional.

Pero los autores del DSM olvidan además otra cuestión que está tambien relacionada con el epígrafe anterior, me refiero a que un ataque de pánico (que es un síntoma y no una enfermedad) no es el mismo si sucede en una discoteca o en un campo de prisioneros. Este olvido sistemático del contexto en que suceden los síntomas es otro de los agravios que esperan solución. No puede hacerse una psicopatologia a la carta.

2.-Dificultad para delimitar lo caracterial (eje2) de los trastornos en sí (eje1)

Se trata de una de las patatas calientes de las clasificaciones, discriminar aquello que es rasgo de aquello que es estado. Discriminar lo que es carácter (o personalidad) que ya estaba ahi antes de enfermar de lo que es enfermedad o trastorno, el suceso en sí. Confundir un trastorno de personalidad con una esquizofrenia es mucho más fácil que al revés  sobre todo cuando además se consumen drogas. Sucede por algo que se llama diagnóstico compasivo, ciertos psiquiatras prefieren el diagnostico de TP en la creencia de que “esquizofrenia” es mucho más negativo y que propicia una peor evolución. Naturalmente esta idea es falsa y evitar el estigma no es compatible con una buena práctica clinica.

La dificultad procede del hecho de que rasgos y estados coexisten y se emborronan unos a los otros, algunos autores han propuesto además la idea de que el TP podria estar representando un estado mental en forma menor (mitis). Serian en este sentido trastornos mitigados. Pero en mi opinión esta idea es falsa, un TLP no es un trastorno bipolar miitgado a pesar de que en él podamos encontrar todos y cada uno de los sintomas del TB, incluyendo la tendencia al suicidio.

4.- No disponemos de una nosografia de las emociones, lo que no deja de ser curioso puesto que la mayor parte de las enfermedades mentales son provocadas por una mala gestión de las mismas. En el mismo sentido que la tos o la fiebre es bueno entender que todas las emooiones humanas han evolucionado con nosotros precisamente porque tienen alguna función en nuestra interacción con los demás. Hasta la envidia que es seguramente la emoción más mal vista tiene una función (como podemos obervar en esta web), su función seria disminuir el Ego de los dominantes socavando su hegemonía.

Las emociones humanas -que son probablemente el origen de muchas enfermedades mentales-, parecen confirmarse en el caso del TLP, una verdadera tormenta emocional que termina por intoxicar a los sujetos.

En el proximo post inentaré conformar una taxonomía de las emociones a la luz de la psicologia evolucionista y proponer un modelo para su mejor gestión y conocimiento.

El aporte que la psicologia evolucionista ha traido a la medicina es el proponer que ciertos sintomas son benefactores para la salud del individuo, veremos como esto es verdad en el caso de las emociones.

El fundamento evolutivo del diagnóstico psiquiátrico (R. Nesse), en pdf

La web de R. Nesse

La vibración fantasma

El nistagmus como ejemplo de descarga corolaria

Seguro que usted ha notado alguna vez la vibración de su movil en ausencia de este. Se trata de un fenómeno muy común que a algunas personas les asusta porque creen o asimilan esta sensación a una especie de alucinación.

Tampoco ayudan aquellas personas que dicen que la vibración fantasma es una consecuencia de la adicción al móvil, -una extraña figura nosográfica- que tanto les gusta para rellenar titulares a algunos periodistas. Lo cierto es que no existe ninguna adicción al móvil y en realidad tampoco existe una alucinación de su vibración sino una simple ilusion sensitiva.

Y para que exista esa ilusión es necesario que el móvil vibre (se encuentre en modo vibración) y que se encuentre en contacto con el cuerpo, y además que este contacto sea repetitivo. Debe ser por eso que la vibración fantasma es más frecuente en los hombres que en las mujeres, puesto que ellas lo llevan siempre en el bolso.

La razón de la persistencia de esta vibración que muchas veces se desencadena sin razón alguna hay que ir a buscarla en ciertas conceptualizaciones como las que conté en este post. La vibración fantasma es una descarga corolaria.

El cerebro se comunica con el órgano periférico de arriba a abajo a través de la via eferente que es la que se usa para mandar mensajes fundamentalmente motóricos: aquellos que están relacionados por ejemplo con el movimiento muscular. Y al revés el organo perfiferico utiliza la via ascendente para mandar mensajes de abajo-arriba, la via aferente.

Cuando un teléfono nos vibra (alli donde está, supongamos que en el bolsillo interior izquierdo de la chaqueta), la vibración estimula los receptores ad hoc (los de la vibracion) de la piel y se transmite la orden de abajo arriba, percibimos la vibración y descolgamos.

Pero el asunto no termina aqui porque además guardamos copia de todos los movimientos almacenados en la memoria de la via aferente y los guardamos en la via eferente.

Lo cierto es que esa memoria existe, pues los algoritmos de este movimiento que hemos aprendido por repetición se encuentran archivadas en la via eferente. Pero no en la via eferente principal que es por donde viaja la orden de teclear aqui y ahora, sino en una via paralela que conocemos con el nombre de copia eferente. Alli se encuentran los PAFs (patrones de acción fijos) que hemos ido archivando con el paso del tiempo y que nos permiten teclear sin apenas pensar donde están las letras, de este modo solo debemos concentrarnos en lo que queremos decir y olvidarnos casi del lugar que ocupan los símbolos del teclado, los conocemos de memoria, casi instantáneamente. Automáticamente.

De manera que la via eferente contiene como un resguardo de las acciones que ya hemos realizado, que hemos llevado a cabo millones de veces y que nos permite refinar y maximizar los resultados de cualquier acción al mismo tiempo que minimiza el “gasto” de esas mismas acciones. La función de la copia eferente es atenuar e inhibir a la propia via eferente refinando su perfomance.

Pero ya sabe usted lo que pasa con las copias con respecto a un original, una copia puede:

  • Perderse
  • Perder definición o contener borrones.
  • No haberse nunca realizado.
  • Contener errores o discrepancias con el original.

Es por esa razón que cuando usted quiere validar un documento le piden siempre el original. La administración pública por ejemplo no admite copias sino que exige el original a efectos de compulsar su veracidad. Las copias son poco de fiar, precisamente porque pueden estar falsificadas o no contener la misma información que sucede con los originales.

En el sistema nervioso sucede con bastante frecuencia que la copia eferente de un movimiento no sea fiel al propio original. En este post hablé precisamente de ciertos fenómenos muy conocidos como las cosquillas -que no pueden nunca ser autoinducidas- o el mareo del acompañante del conductor como ejemplos de distintas funciones de la copia eferente: si no podemos hacernos cosquillas a nosotros mismos es porque nuestro cerebro predice el movimiento que vamos a hacer y lo atribuye al Yo y a la intención voluntaria, para que pueda haber cosquillas tiene que haber un no-Yo, el efecto sorpresa, etc. Del mismo modo el conductor de un coche no se marea nunca a diferencia del copiloto porque aquel mantiene (o cree que tiene) el control sobre el movimiento del coche (al que siente como una prolongación de su propio Yo) mientras que el copiloto – sobre todo los niños o aquellos que aun no han tenido tiempo de congifurar una copia eferente del movimiento- creen que es el mundo quien se mueve y no ellos mismos con el vehículo.

Un corolario es una inferencia que se hace a partir de una verdad demostrada. Si es verdad que:

“La suma de los ángulos de un triángulo rectángulo son 180 º”, entonces se desprende un corolario:

“En un triángulo rectángulo la suma de los dos ángulos contiguos a la hipotenusa es igual a 90°”.

Un corolario es una verdad que no se encuentra manifiesta pero que se desprende de otra verdad de la que se puede inferir.

Como puede observarse en el esquema de arriba, la descarga corolario (Sperry, 1950) que describió Sperry como explicación de los movimientos oculares que se producen con la inmovilidad de la cabeza se produce cuando existen discrepancias entre la copia eferente y el movimiento eferente propiamente dicho (la orden cerebral) y donde puede observarse la función de realimentación de la copia eferente.

De manera que la vibración que sentimos en ausencia del móvil es una descarga corolaria destinada a resolver las disonancias entre lo que se espera que suceda y lo sucedido. Por decirlo de una manera comprensible: nuestro cerebro a través de la via eferente guarda copia de la vibración fantasma y la actualiza de vez en cuando para refinar su copia.

Pues si la via eferente no guardara memoria (copia) de los movimientos ya realizados o vibraciones o dolores percibidos tendria que aprender ex novo cada vez a realizar los movimientos que ya sabemos hacer, es por eso que no precisamos pensar para caminar, las copias eferentes que tenemos en nuestras piernas son suficientes para ello y aprenden a través de la repetición de un mismo movimiento.

Y el corolario que se desprende de este corolario es el siguiente: si quiere dejar de sentir la vibración fantasma, quitele al móvil la vibración. Poco a poco la copia eferente se extinguirá.