¿Locura o neurodiversidad?

La esquizofrenia es el precio que paga nuestra especie por tener un cerebro asimétrico para dar cabida al lenguaje (T. Crow)

A más cultura más malestar (S. Freud)

La esquizofrenia es una adversidad estadistica (M. Bleuler)

neurodiversidad

Una de las criticas  que se hacen al DSM es la proliferación feroz de entidades en el eje I, una carrera que empezó desde su primera edición y que ha ido aumentando a lo largo de sucesivas ediciones, asi:

Mientras el DSM-II, de 1968, listaba 180 trastornos; el DSM-III, de 1980, hizo subir la cifra a 265. Y el DSM-IV, de 1994, a 297.

Ahora, el DSM-V no sólo añade nuevas patologías definidas como entidades separadas (tales como el “trastorno de acumulación compulsiva” o los atracones nocturnos), sino que también va a bajar en algunos casos los “umbrales diagnósticos“, lo cual permitirá incluir a más personas de la población general como enfermas.

Tomado de este blog

Lo cierto es que la batalla gnoseológica no procede -como dice el citado bloguero- de un enfrentamiento entre psicoanalistas y biologicistas sino de un distinta comprensión de los fenómenos mentales por parte de los psiquiatras europeos -de formación psicopatológica clásica- y los americanos con una formación más biologicista. Esta es una guerra cultural donde la industria farmaceutica y la APA son los líderes de opinión de una disciplina que nunca debió verse fracturada en función de ciertos intereses espurios: el dinero de las multinacionales y la hegemonía de USA.

Efectivamente, los nichos nosográficos se han multiplicado hasta el paroxismo hasta tal punto que hoy casi cualquier conducta humana podria “patologizarse” con el DSM-V en la mano (y que está a punto de salir). Esta es otra critica con fundamento, pues ningún manual contiene instrucciones para trazar una linea roja entre la patología y la excepcionalidad.

Otra critica que se hace a los manuales diagnósticos es que tratan ciertos síntomas como si fueran entidades autónomas, es decir se desciende a un nivel muy bajo (ateórico) de definición para acotar un determinado trastorno, por ejemplo, el “trastorno por acaparamiento” es en realidad un sintoma que acompaña a vaces al TOC (al que pertenece heurísticamente), no se entiende demasiado bien la razón por la que se desagrega este sintoma del conocimiento que ya tenemos del trastorno obsesivo-compulsivo clásico.

Otra cosa que se le critica a los DSMs es el borramiento que se hace de la normalidad añadiendo “vecinos” nuevos que emborronan aun más esas diferencias. Un ejemplo es el “trastrono por atracón”. ¿Cómo diferenciar la obesidad por cebamiento de toda la vida con el atracón? Bajo este punto de vista todos los obesos cabrian dentro de una etiqueta psiquiátrica. La gordura no es una enfermedad mental ni siquiera es una enfermedad sino una condición de riesgo.

Y las condiciones de riesgo no deberian patologizarse, ni fumar, ni la osteoporosis, ni la obesidad, ni la eyaculación precoz, ni el embarazo, ni la calvicie son enfermedades. Por tanto no precisan tratamiento médico, su inclusión en un manual diagnóstico tiene consecuencias de gasto para el sistema de atención publica y es una justificación del uso de fármacos que sustituyen a la búsqueda de condiciones de vida razonables y saludables.

Enmedio de esta polémica me encuentro con el libro de Amstrong que me parece aportar un nuevo punto de vista entre tanto “ruido” mediático de personas que estan en contra de los DSMs, aunque es posible que esta oposición no sea tan homogénea como parece. Más abajo , sin embargo diré lo que opino de sus ideas.

Lo cierto es que sabemos más del cerebro que lo que propone la APA en su DSM-V. Por ejemplo sabemos que la homosexualidad no es una enfermedad, es algo que ya sabiamos en los 70 y quizá por la presión de los grupos gay se liquidó esta caracteristica diagnóstica, hoy tendemos a considerarla un efecto neutro de la neurodiversidad. A lo que sigue mi siguiente pregunta ¿Por qué existe todavia un grupo de “trastornos” llamados parafilias?

Las parafilias es el nombre moderno que le damos a las perversiones sexuales de antaño. Me resulta muy curioso que sólo la homosexualidad haya sido removida de este capítulo. ¿Es una enfermedad el trasvestismo, el sado-masoquismo o el exhibicionismo? ¿Es una patologia la pederastia?

Lo cierto es que sobre gustos no hay nada escrito y las parafilias son un catálogo de gustos sexuales periféricos y que además llevan una enorme carga de naftalina e incienso, pues fueron aisladas y descritas en el siglo XIX con enfoques muy moralizantes, religiosos y medico-legales en la convicción de que eran perturbaciones cerebrales que llevaban a conductas “pervertidas” o “degeneradas”, un término que hoy ya nadie defiende en ningún foro cientifico. La supervivencia de estas entidades relativas al gusto sexual se mantiene pues por inercia y quizá tambien porque no hay asociaciones de personal masoquista o exhibicionista influyente que presione a la APA para que retiren estas anticuadas etiquetas. Lo cierto es que hoy la mayor parte de las parafilias se encuentran mejor clasificadas en lo que se llama “estilos de vida”.

La pederastia por ejemplo es un delito no una enfermedad, el solapamiento entre las categorias delictivas, las morales y las psiquiátricas ha envenenado nuestra profesión desde el siglo XIX hacia acá, es la sociedad la que pone la linea roja sobre lo intolerable y hoy existe una amplio consenso en que los abusos sexuales son intolerables desde el punto de vista social. ¿A qué viene mantener este tipo de conductas en los manuales psiquiátricos?.Para eso están las leyes: seducir o violar niños es un delito que tiene particularidades jurídico-legales pero no médicas. Las parafilias no son enfermedades aunque pueden acompañar a enfermedades verdaderas.

Ni están todos los que son ni son todos los que están. Algo asi sucedió con la histeria clásica, un trastorno que aun existe y que pone patas arriba toda la coreografia de las clasificaciones: la histeria es un trastorno sexual, del deseo de poder, un trastorno de las emociones si se quiere, de lo fantasmático y de lo traumático (TEPT) del eje 2 (personalidad o rasgos) y del eje 1 (estados) y que muestra un cortejo proteiforme de síntomas incluyendo a los psicóticos, los impulsivos, los disociativos y los conversivos sin olvidarnos de los alimentarios. La histeria existe y es un compendio de psiquiatría en sí misma pero se acopla mal a las conceptualizaciones de la APA y además de eso: no se cura con fármacos. Por eso no existe en los manuales.

De manera que hablando en términos generales podriamos asegurar que en el DSM-V hay una plétora artificial de entidades y todo parece indicar que el futuro de la psiquiatria pasa por acortar el numero de patologías y optimizar los diagnósticos, separando definitivamente la patologia de la neurodiversidad, es decir lo excepcional, lo raro o lo poco frecuente de lo patológico.

El concepto de neurodiversidad -calcado del de O. Wilson, diversidad- me parece un constructo adecuado para pensar lo psiquiátrico desde otro punto de vista. Las ideas que expone Amstrong son algo empíricamente conocido, ciertas patologias como el autismo o la esquizofrenia correlacionan con talentos especiales, siempre que…..se eluda la patologia.

Lo cierto es que la mayor parte de autistas son retrasados mentales y no genios de la música o de la informática, como nos cuentan -a partir de casos excepcionales- aquellos que quieren minimizar el impacto de los diagnósticos psiquiátricos. Es verdad que en el espectro autista podemos encontrarnos personas excepcionales pero lo mas frecuente es el caso contrario. Lo mismo sucede con la esquizofrenia y el trastorno bipolar, en sus formas mitigadas pueden emerger talentos especiales, sobre todo artísticos, tal y como ya conté en este post, sin embargo no he conocido en mi vida a ningún esquizofrénico -clinicamente afectado por la enfermedad- que sea capaz no solo de crear algo nuevo sino tan solo de ser independiente de los demás.

De modo que hay que andarse con cuidado cuando se relatan este tipo de “supuestos dones” que se encuentran detrás de la patología mental a fin de no idealizarla. Tanto el autismo como la esquizofrenia son enfermedades devastadoras, lo cual no significa que ciertos esquizoides como Dali o el caso mas conocido de Nash puedan llevar a cabo tareas creativas de diversa índole, siempre y cuando no enfermen del todo.

Salvador_Dali_NYWTS

Una forma de ser (carácter) no es una enfermedad sino un factor de riesgo. Los distintos caracteres existen precisamente para favorecer lo diverso: para que haya de todo, por decirlo en terminos coloquiales. Una de las consecuencias (fortalezas) de la reproducción sexual que viajan en el mismo paquete de la vulnerabilidad. Usualmente son nuestras fortalezas las que nos hacen vulnerables y a nivel evolutivo no cabe duda de que la ventaja que supuso la capacidad de nuestro cerebro de simbolizar se encuentra detrás de nuestra tendencia a la esquizofrenia y que nuestra tendencia a sistematizar está detras de los genes del autismo.

Ahora bien, el concepto de neurodiversidad lo que propone es una nueva forma e pensar las patologías. En este caso la patología sería el extremo de un desarrollo continuo de ciertos talentos o habilidades específicas de ciertas personas. Más concretamente nos remitiría a los talentos sistematizadores, de detalle, de gusto por las cosas o por saber como funcionan o de qué estan hechas y por otro lado los talentos hipermentalistas, destinados a la simbolización, a la narrativa, sociales o interpersonales. (El lector puede visitar este post titulado “fisico o poeta”)

Un pensamiento literal y un pensamiento simbólico junto con las habilidades que cuelgan de ellos y que representan probablemente talentos que evolucionaron por separado en nuestra especie.

Otra de las ideas que se desprenden del libro de Amstrong es la de que nuestros cerebros están diseñados para favorecer la diversidad de tal modo que fueren cuales fueren las circunstancias de nuestro medio ambiente la especie encontraría soluciones a sus problemas de supervivencia gracias a la dispersión de los talentos individuales. Seguramente no hemos sido capaces de construir una sociedad que garantice el bienestar de la mayoría de sus miembros y hemos complicado las reglas sociales hasta el paroxismo. Lo que viene a decir Amstrong es que más que psiquiatrizar las conductas de los individuos lo que convendría es chequear nuestra organización social, pues es probable que sea esta la que genera la mayor parte de disadaptaciones en personas vulnerables y que puede ser tambien que estas personas tengan talentos sin desarrollar que en otro tipo de sociedad y con otras reglas de convivencia pudieran resultar útiles.

De tal modo que: lo que en nuestra sociedad pueda ser inadaptativo, en otro tipo de organización social pudiera resultar adaptado. Algo que los hombres modernos de hoy conocemos bien: ciertos entornos son muy insaludables, pero llenos de oportunidades, me refiero a la urbanicidad y a pesar de eso todos preferimos vivir en ellas.

Lo que habla en favor de la idea de que nuestras vulnerabilidades y fortalezas viajan en el mismo paquete.

¿Es la anorexia mental una adaptación? (I)

Los lectores que siguen este blog se habrán preguntado alguna vez por el significado de esta palabra de tintes evolucionistas y la relación que mantiene con las patologias mentales que sufren nuestros conciudadanos de hoy. De manera que me he decidido a escribir este post acerca de qué es y qué no es una adaptación. Y qué es y que no es patología mental en el contexto del evolucionismo.

La adaptación es la forma con que la selección natural introduce cambios y novedades (innovaciones diríamos hoy) en la evolución de los organismos vivos.

La adaptación supone siempre alguna ventaja para aquellos organismos que la adoptaron pero contemplada siempre en un entorno ancestral, es decir aquel lugar donde estas adaptaciones se presentaron (recursos, clima, amenazas, etc). De otra manera: es muy probable que lo que antaño fuera una adaptación hoy ya no lo sea y devenga profundamente inadaptativa puesto que las condiciones en que aquellos rasgos emergieron pueden hoy hallarse obsoletos, debido a los cambios del medio ambiente y de nuestro nicho ecológico.

Pero la adaptación no es la única manera en que la selección natural introduce esos cambios, existen al menos estas otras:

  • El subproducto. Ciertos cambios son la consecuencia de adaptaciones, y aunque en si mismos no representan innovacion alguna, la evolucion no puede hacer marcha atrás para rehacerlos y los deja tal y como están siempre y cuando no representen gasto o molestia reproductiva alguna a sus portadores.
  • El ruido. Ciertas modificaciones se producen al azar, son caprichosas por asi decir, accidentes del diseño o del proceso morfogenético. Algunas de ellas son peligrosas y aun letales, aunque la mayor parte de ellas carecen de significación y no afectan la funcionalidad del órgano al que afectan.
  • El spandrel o enjuta (Gould 1997), una modificación morfológica que inicialmente se lleva a cabo como una adaptación toma con el tiempo otra función, por ejemplo las alas de los pingüinos, no sirven para volar (su propósito inicial) pero si para nadar.

Una vez dicho esto dejo estos ejemplos para que el lector pueda visualizarlos mejor:

manoLa mano con seis dedos es “ruido”, no aporta ninguna ventaja ni desventaja (la mano sigue siendo funcional). Se trata de un error caprichoso de la naturaleza, con algunas excepciones de las que ya hablé aqui.

pezones--644x362

Los pezones de los hombres son una forma de subproducto, dado que la evolución no puede operar hacia atrás y no hay dos diseños distintos entre fetos masculinos y femeninos salvo para los genitales y en el baño de testosterona cerebral (y otras diferencias anatómicas que no viene a cuento nombrar en este momento).

Y dado que vamos a hablar de la anorexia mental llamaré la atención de los lectores acerca de una cuestión. La anorexia mental es muy poco probable que existiera en tiempo ancestral, de manera que la podemos considerar una patología moderna. ¿Tiene algo que ver con alguna adaptación en tiempo ancestral?

Si, lo que es una adaptación no es la anorexia mental sino su sintoma principal: la amenorrea.

Puesto que la amenorrea representa ciertas ventajas cuando las cosas se ponen feas y una hambruna, el clima o la escasez ponían en riesgo a los clanes de nuestra especie. Una mujer con amenorrea es una mujer estéril, lo que no cabe duda es un mecanismo de anovulación natural y un mecanismo de control de los embarazos.

Pero entre lo que nosotros entendemos como anorexia mental y la amenorrea media un abismo, de modo que seguiré listando las condiciones que una teoria evolutiva de la anorexia debería cumplir.

Las teorias evolucionistas sobre la anorexia mental.-

Una de las teorias evolucionistas más señaladas por mí en este blog es la teoría de la rivalidad intrasexual de Abed de la que hablé aqui. Personalmente es la que más me gusta aunque es cierto que no explica del todo todos los síntomas de la anorexia mental. Por ejemplo no explica el miedo a engordar que es característico de la patologia humana.

Sin embargo es útil comprender que una teoria evolucionista no tiene porqué explicar toda la clínica que observamos en la actualidad en nuestros modernos entornos, por ejemplo la anorexia masculina no está lo suficientemente explicada por ninguna de ellas, pero es cierto que cada una de las teorías de las que hablaré explican al menos parte de la constelación clinica que llamamos “anorexia nerviosa”. Por otra parte es también cierto que hoy existen “anorexias” sin amenorrea, lo que sugiere que el trastorno puede reclutar individuos que “copian” fenotípicamente la patologia de otros. En este sentido, la anorexia masculina puede ser el resultado de una mimentización de síntomas en individuos con algun tipo de trastorno de identidad sexual o incluso un subproducto de alguna otra patología. Lo que sabemos es que la anorexia mental masculina es mucho más grave que la femenina y supone una feminización del cerebro mayor que la que sucede en mujeres tal y como conté en este post , lo que señala en la dirección de que de existir cierto grado de adaptación, está sería util en las mujeres y se traduciria en una mayor prevalencia de casos entre ellas. Asi es.

Con todo, el misterio más dificil de explicar es el miedo a engordar, una fobia dificilmente explciable desde una posición evolucionista dado que las fobias (o las repugnancias) evolucionaron como un mecanismo de evitación de animales ponzoñosos, situaciones de amenaza y de riesgo para la vida. La alimentación no parece adaptarse bien a esta idea de peligrosidad, sin embargo es interesante conocer el punto de vista que Jorge Malo expuso aqui en este post y que relacionaba los temores ancestrales de los animales y su relación con la alimentación. Algo que se conoce como ecología del miedo y que viene a plantear la idea de que el principal mandato de supervivencia de un animal es lograr comer sin ser comido y/o que la aliemnatción es un acto de vulnerabilidad para cualquier animal en el sentido de que es uno de los momentos en que se halla más expuesto a sus depredadores. De modo que algunos autores (Treasure y Owen, 1995) han propuesto -buscando modelos animales de anorexia mental- que el estrés del hombre moderno puede ser un equivalente de aquellos temores ancestrales. Estar gorda puede ser codificado por el cerebro como un riesgo para la vida si se lleva a cabo el aprendizaje patógeno adecuado. Y complementando a esta idea, tal y como planteé en este post: la exclusión social puede ser el temor que vincula una amenaza para la vida con los trastornos alimentarios.

Y de la hipótesis de la subfertilidad os hablaré en el próximo post.

Músicos y médicos (y II)

-¿Donde esconderías un billete de 500 euros para que no le encuentre un traumatólogo?

- En un ibro de medicina.

(Chiste de médicos que suelen contar los médicos)

¿La medicina es un arte o una ciencia?

Esta es una pregunta que suele hacerse a los médicos, unos son partidarios de la primera y otros de la segunda. Lo cierto es que esta concepción no es baladí porque si usted contesta que prefiere a la medicina como ciencia es muy posible que las relaciones con sus pacientes dejen mucho que desear. Es muy probable que usted sea cirujano o traumatólogo o que sus pacientes piensen que es usted poco empático, hablador o le vean como una persona malhumorada o tosca. Es verdad, existe una cierta correlación entre la deshumanización del trato que le presta su médico y el concepto que tenga de su profesión.

Pero lo cierto es que la medicina no es ni una ciencia, ni un arte, es una tecnología, en cualquier caso una ciencia aplicada. Una tecnologia que no es en sí misma una ciencia, sino que se alimenta de otras ciencias básicas que posteriormente han de sufrir una traslación hasta los usos concretos y específicos de la medicina. Pero no sólo de la ciencias “duras” vive la medicina sino tambien de los progresos de ciertas tecnologías que propician diagnósticos más fiables e intervenciones menos cruentas. Y además de todo ello, la medicina es una forma de entender las relaciones entre humanos, más concretamente en eso que llamamos “relación de ayuda”, algo que tiene más que ver con la antropología que con la bioquimica, una ciencia “blanda” sin cuyo concurso seria imposible de entender cualquier interacción humana.

Los pacientes, -los usuarios como se les llama ahora-, quieren sobre todo un médico empático, un médico humano que les escuche y les atienda con amabilidad pero no saben que los talentos que animan a cualquier profesional de la medicina tienen mucho que ver con lo que entendemos como talentos sistematizadores y talentos empáticos.

¿Si usted tiene una enfermedad grave qué preferirá, un médico complaciente y humano o un médico tosco y distante que pueda salvarle la vida?

La mayor parte de la gente dirá que las dos cosas, ¿por qué no pueden tenerse las dos cosas, las dos habilidades?

Pues porque los médicos que tienen las dos habilidades son una minoría, se trata de ese tipo de médicos que no abundan y que conjugan el rigor de la ciencia (la evidencia cientifica) con las habilidades para la interacción social. ¿No es pedirle demasiado a un médico?

Tal y como contaba en el post anterior ser fisico y poeta al mismo tiempo es -sin ser imposible- poco frecuente. Del mismo modo el rigor de la ciencia, la aplicación de las cosas contrastadas, seguras y que están respaldadas por la evidencia robotizan a los médicos y les impulsan hacia una forma de hacer que los pacientes identifican como fría.

Un fenómeno que procede de la superespecialización, es posible predecir que a mayor especialización del médico peor será su trato humano. Dicho de otra forma: es posible afirmar que el rigor y la empatía se oponen una a la otra. Y como es sabido en el mundo de hoy la mayor parte de los actos médicos se producen en entornos frios, impersonales y tan protocolizados, que es posible que usted no conozca ni la voz de su medico.

Y debe ser por eso que las medicinas alternativas tienen tanto éxito a pesar de las campañas constantes que tratan de desprestigiarlas. Pues las personas prefieren una mentira con sentido que una verdad lejana e impersonal. Las personas inteligentes que conozco acuden a este tipo de medicinas cuando sus males no revisten gravedad y prefieren obtener placebos empaquetados en una atención personal antes que pasarse el dia pululando por las salas de espera de radiólogos. Pero si necesitan operarse de menisco es muy poco probable que recurran a la acupuntura.Tenemos afortunadamente un “cliente” bastante bien informado.

Lo cierto es que aun existiendo estos dos tipos de perfiles médicos (el autista y el hiperempático), cada vez más va emergiendo un tercer perfil: el del médico que combina el rigor con la empatía. Estos son los verdaderos catalizadores del cambio, la reserva genética que provocará la fusión de ambos talentos.

Tal y como podemos leer en este post, las personas ateas suelen ser menos empáticas que las creyentes. Los autores del citado trabajo identifican la creencia en Dios como paradigma de la empatía. Personalmente no estoy de acuerdo con tal cosa, si bien es cierto que creer en Dios es una de esas creencias irracionales que poco a poco va siendo desplazada por otras creencias más al gusto del hombre postmoderno, liquido y opulento.

Para mi la variable critica no es creer o no ceer en Dios sino la posibilidad de creer en algo en ausencia de pruebas, es decir que el valor que adjudicamos a nuestra mentalización, entendiendo como mentalización a la capacidad de encontrar vinculos entre las cosas, encontrar sentido entre esos enlaces y construir narrativas que enlace el todo con las partes, lo visible con lo invisible, lo sabido con lo desconocido, la máquina con el pneuma, etc.

En conclusion: el lenguaje,  la música y la medicina son entre otros mediadores, llamados en otro lugar psicopompos, cementos de unión entre los talentos autisticos y los talentos hipermentalistas lo que sugiere que la evolución se dirige rauda hacia una fusión de ambos talentos a partir de la reconstrucción simbólica.

Tal y como dice Eugenio Trias, el limite ha dejado de ser un muro y ya es puerta. Para saber más sobre los mediadores simbólicos os recomiendo este post.

Músicos y médicos (I)

the_intelligence_paradox
Partiendo de dos enormes bases datos nacionalmente representativas, para EE.UU y Gran Bretaña, Satoshi Kanazawa (The intelligence paradox. Why the intelligence choice isn’t always the smartest one. John Wiley & Sons. Inc. 2012) muestra que los individuos más inteligentes prefieren la música instrumental (incluyendo clásica) mucho más que los individuos menos inteligentes. La asociación entre inteligencia general y preferencia por la música clásica es muy fuerte: cuánto más te gusta la música clásica, más inteligente eres. De acuerdo con Kanazawa, la probabilidad de que este patrón se forme por azar es de menos de 1 entre 100 cuatrillones. Preferencias como el rap o el gospel están negativamente asociadas con la inteligencia, pero la ópera no está asociada positivamente, lo cual sustentaría la idea de que es la instrumentalidad, no la complejidad, lo que explica el nexo entre inteligencia y preferencia musical. (Eduardo Zugasti)
Y si pongo esta larga parrafada extraída del blog “La revolución naturalista”  es para hacer notar que cuando hablamos de música nos estamos refiriendo a dos grandes bloques de fenómenos: por un lado estamos hablando de lo que entendemos como música formal, o clásica para entendernos. La caracteristica principal de este tipo de música es que es instrumental preferentemente, compleja y no sólo complicada y que usualmente precisa de grandes conocimientos y dominio de un instrumento musical para poderse ejecutar y de una cierta preparación de oyente para poderse seguir debido a la superposición frecuente de lineas melódicas e instrumentales. Es también frecuente que se precisen amplios despliegues orquestales con muchos participantes y que se expresen en un formato de larga duración.
Hay tambien lo que se conoce como musica popular, pop, incluyo aqui el jazz, el blues y todos los desarrollos postmodernos que han habido desde los 70 hasta hoy. Su característica principal es que tiene letra superpuesta (un musilenguaje), es decir la música se acompaña de palabras, usualmente pequeños poemas de distinto gusto pero que contienen información sobre lo que el compositor quiere decir , usualmente mensajes banales de amor. Este tipo de música gusta a casi todo el mundo porque es mas fácil de entender, sus lineas melódicas son simples y las repeticiones y los estribillos se encargan de “contagiar” el oido de quienes la escuchan y propicia que se recuerden con facilidad. Por último no precisa de grandes conocimientos técnicos para su ejecución, incluso puede llevarse a cabo por personas que no saben una palabra “acerca de la musica”, de su gramática, lo que llamamos “solfeo” o escritura musical.
Lo que en principio sugiere que existen dos formas de aprender y de hacer música, una es la de aprender la técnica de un instrumento concreto en el contexto de un aprendizaje musical “acerca” de la música, un aprendizaje recursivo, la segunda forma es la de aprender tocando y usualmente imitando lo que hace un maestro, un aprendizaje repetitivo o mimético. Sobre estas dos formas de hacer música volveré mas tarde.
La diferencia fundamental entre la musica formal y las canciones pop es pues una: el llevar o no llevar letra, lo que significa llevar o no llevar información (acerca de sí misma). Tanto es asi que cuando oimos un tema clásico de música formal, -con independencia de si nos gusta o no nos gusta- no seriamos capaces de responder a esta pregunta ¿Qué nos quiere transmitir el compositor? ¿Qué quiso decirnos?
Esta pregunta es fácil de responder sólo atendiendo a la letra,si la hubiere, observen ustedes el mensaje que quiere transmitirnos John Lennon en esta canción, seguro que ustedes lo pillan.
Una pregunta imposible de responder con respecto a la música clásica o formal, se trata en este caso de la Gran Abstracta, es decir no lleva información sobre (acerca de) sí misma, y a pesar de ello captura en el oyente entrenado un torrente de “información”. Sucede porque la música es Forma y del mismo modo que sucede con los mitos, se trata de formas que admiten cualquier contenido que en cualquier caso pone el oyente de su parte.
O dicho de otro modo: la música no explica nada a pesar de ser profundamente explicativa.
Y esta es la paradoja que hace que el oyente de música clásica sea más inteligente que el oyente de rap y que según Kazanawa explica en su libro hace que las personas inteligentes prefieran la música orquestal sobre la cantada. A mayor nivel de abstracción más inteligencia.
Tiene su lógica evolutiva pues la música se disoció de la letra relativamente hace poco tiempo (en tiempo histórico).
Probablemente la música nació a traves de la señalización del ritmo al que se le añadieron palabras o interjecciones concretas. Es bien conocido además el fenómeno de los drumming (tamborileo) que son señalizaciones del rango en ciertos simios o del canto (trinos)  de los pájaros que se usan para el cortejo y cuyas melodias van modificándose de termporada en temporada señalando a las hembras las novedades que son en realidad novedades genéticas. Al parecer las pájaras odian la endogamia que se oculta en la repetición del mismo repertorio.
La música evolucionó pues a partir de ciertas necesidades de señalización pero en un momento u otro de su evolución histórica se separaron dos grandes ramas; la música popular y la música sacra.
Cada una de estas categorías siguió su propio itinerario y lo que entendemos como musica clásica se desgajó probablemente antes del barroco siguiendo una evolución hacia una abstracción más y más compleja, mientras las clases populares siguieron construyendo tonadas que hablaban de sus vidas, sus calamidades y sus nostalgias a veces desde un punto de vista lírico muy elaborado.
Y aunque es cierto que la música popular puede alcanzar una enorme complejidad asi como también calidad, vamos a seguir tomando la dicotomia clásica/popular para acercarnos a un fenómeno que quiero alumbrar en este post: ¿Existen dos talentos diferenciados en la tarea de hacer música? ¿En qué consisten estos talentos y en qué se diferencian?
jiro tanak maestro v1
Los que leyeron el post anterior recordarán este gráfico (Badcock y Crespi) donde se relacionaban ciertas disciplinas o profesiones con los talentos sistematizadores o mentalistas. El lector puede revisar el gráfico para constatar que la música ocupa un lugar central con dos flechas que señalan en distintas direcciones. Significa que la música es una disciplina que parece operar como puente entre talentos. Los sistematizadores pueden ser buenos músicos y los hipermentalistas tambien pueden serlo.
Me gustaria en este momento detenerme para que el lector oiga esta Aria de las Variaciones Goldberg ejecutadas por Glenn Gould. Es necesario recordar que Glenn Gould padecia un sindrome de Asperger es decir se trataría de un talento sistematizador, mas cercano a la fisica que a la poesia.
Es interesante señalar que la perfección a la que Gould llegó con una obra de Bach (las variaciones Goldberg) requiere de un talento especial para la obsesivización (la rutina, la repetición y la busqueda de la excelencia). De hecho Gould dejó de aparecer en público cuando se cansó de repetir siempre la misma obra con la que al parecer se hallaba obsesionado. Otra cuestión interesante son las apoyaturas (chasquidos o drumming) , una especie de tarareo del propio Gould que parece necesitar para concentrarse mejor en la ejecución de su obra.
Si el lector compara el talento de Gould con el talento de Bach, entenderá mejor las diferencias que hay entre sistematizadores y mentalistas a menos en lo que se refiere a la música. Uno un ejecutor tan perfecto como una maquina, el otro un creador.
Es obvio que los músicos son grandes candidatos a patologías psiquiátricas, pero lo interesante es que estas patologias proceden de los dos polos del continuo: asi hay músicos autistas que desarrollan un enorme talento musical de la nada (sin aprendizajes previos) y paradójicamente en otros sindromes del polo opuesto como en el sindrome de Williams que parece estar dotados de forma sobrenatural para memorizar melodias y tocar instrumentos a la vez que presentan una sociabilidad opuesta al autismo, tambien hay casos de Asperger -como el propio Gould- pero sobre todo existen casos en el otro extremo del continuo: adictos, esquizotípicos, esquizofrénicos, melancólicos y bipolares tal y como conté en este post sobre “Genio y locura”.
Asi, está establecido que existe algun tipo de relación entre la creatividad y la locura, lo que nos llevaria a la suposición de que en relación con los talentos anteriormente citados, habria una caracteristica de rigor relacionada con el pensamiento sistematizador, de habilidad técnica para entender como funciona algo y otra cualidad diametralmente opuesta que estaría relacionada con la expresión de una subjetividad, con la construcción de una narrativa abstracta y con la innovación en el sentido más rupturista de la palabra vinculada al mentalismo.
Dicho de otro modo: la música parece participar por igual de los dos tipos de talentos: el sistematizador y el mentalista, es posible especular que se trataria de un puente de unión, una especie de cemento entre dos módulos cerebrales que emergieron por separado y de forma autónoma, algo que sin duda el propio lenguaje representa: el pegamento de la conciencia.
Pues fue el lenguaje el que aportó información a la forma pura que es la musica y ue es preverbal. Musica+lenguaje= información y cuando digo lenguaje no me estoy refiriendo a la letra que puede acompañar a una melodia sino a la evolución autónoma que el propio lenguaje llevó a cabo ganándole la partida al mundo de los sonidos, eso hizo que nuestra especie prevaleciera sobre otras. Aqui podemos leer las diferencias entre neandhertales y sapiens y el por qué nuestra especie les ganó la partida evolutiva.
¿Sucede algo asi también con la medicina?
Pero será en el proximo post.

¿Es nuestro cerebro una chapuza monumental?

Suele decirse que nuestro cerebro es una de las siete maravillas de la naturaleza, en cuanto a complejidad se refiere, más parecido a una nebulosa que a una piedra. Los que asi piensan no se han parado nunca a reflexionar sobre los errores de diseño que nuestros cuerpos soportan, errores que desde luego también presenta nuestro cerebro y que le obliga a unas prestaciones de baja calidad, al menos en el 70% de la población.

El primero que habló de ello fue Julian Jaynes autor de una controvertida hipótesis evolutiva sobre nuestro cerebro que tituló: “La teoria bicameral” y de la que ya escribí aqui. Para Jaynes la chapuza fundamental procede de la asimetria interhemisférica que supone la preexistencia de dos cerebros en vez de uno.

Gary Marcus por su parte nos cuenta en este video de Redes como el diseño de nuestro cerebro parece más relacionado con el engaño y el autoengaño que para otra cosa. De la misma opinión es Robert Gazzaniga.

Aunque probablemente el mayor divulgador de esta idea ha sido Robert Linden que en su libro “El cerebro accidental” se detiene de forma sistemática en señalar los limites de nuestra capacidad para pensar de forma racional a la vez que investiga el factor azar en el desarrollo de lo humano, asi como la relación causal que existe entre nuestros hándicaps y la conciencia. Aqui hay una entrevista que le hizo “La nueva ilustración evolucionista” a Robert Linden.

Gary Marcus: El cerebro es una chapuza (video) por raulespert

El Fantasma en la máquina.-

Para mi personalmente la mayor chapuza de nuestro cerebro -descontando las enfermedades mentales- es la adherencia que presentamos a ciertas creencias que se justifican precisamente por errores en el diseño, asi la teoria del fantasma en la máquina, es decir la suposición de que a las personas las habita una alma inmaterial o una especie de instancia eterna y metafisica independiente del cuerpo y donde está localizado el libre albedrío y la capacidad de elección y que no se puede reducir a una función cerebral. No es imposible sospechar que la tendencia de los seres humanos a enfermar mentalmente sea una consecuencia de ese dualismo que arrastramos desde Descartes y que sostiene la teoria -que comparten muchos de nuestros conciudadanos- de que el cerebro y la mente responden a mecanismos diferentes, uno material y otro espiritual.

En realidad la idea del fantasma en la máquina pertenece a Gilbert Ryle un filósofo de la mente británico cuyo libro “El concepto de lo mental” es clave para entender tanto el éxito de esta teoria como los errores a los que nos conduce militar en ese lado de la trinchera tranquilizante para los teistas que aun buscan a Dios o algun principio inmaterial para justificar su fe. Ryle, precisamente un aristotélico, se encarga de desmontar y refutar las ideas que parecen sostener la ilusión del fantasma en un libro excepcional.

En pura teoria  si lo mental no fuera material no podría enfermar, pues sólo lo material puede averiarse. Sostener la idea de un principio -la mente,  espiritu o alma- que responde a mecanismos distintos al cerebro supone meterse en un lio de proporciones abismales, pues ¿puede el alma enfermar? lo que nos lleva de vuelta al reduccionismo más radical que dice algo asi como que “la esquizofrenia es una enfermedad cerebral”, una de las secuelas del dualismo ha sido precisamente no entender nada de lo mental y mucho del cerebro.

No, la esquizofrenia, ni ninguna enfermedad mental es una avería sin más del cerebro. Lo que ocurre es que sostenemos un principio de “mente” anticuado y ectoplásmico, un concepto que nos resulta intuitivo por las razones que más abajo expondré. Pero es bien sabido que la ciencia es sobre todo un constructo contraintuitivo, es muy contraintuitivo sostener la idea de que procedemos del mono o que es la Tierra la que da vueltas alrededor del sol. No cabe duda de que hemos de modificar nuestro punto de vista sobre lo mental que se encuentra encasquillado precisamente porque nuestras intuiciones más profundas nos llevan a adorar al fantasma de la máquina.

La razón es la siguiente, fíjese en su cuerpo y en los cuerpos de su vecinos, ve usted cabezas, brazos, bocas, narices, pies y abdómenes. Su cuerpo y el cuerpo del vecino pueden chocar, empujarse, acariciarse, olerse, etc. Hay una continua interaccion y convivencia con los cuerpos ajenos y con el propio, sabemos que tenemos un cuerpo y sabemos que el otro dispone tambien de un cuerpo al que puede meterse el dedo: se trata de algo material.

Sin embargo tenemos una experiencia aislada y privada en primera persona sobre nuestra mente, sobre nuestro Yo, pero no sabemos nada de las mentes ajenas, no las podemos ver, ni oler ni tocar, de tal modo que los solipsistas argumentan que de lo único que podemos estar seguros es de que nosotros tenemos una mente, pero no podemos saber nada de las mentes ajenas.

Dicho de otra forma: aunque nuestro cuerpo es material, ocupa un lugar en el espacio-tiempo y es público, nuestra mente es privada, no ocupa lugar, es inmaterial y es inaccesible al escrutinio ajeno.

Ahora bien, la pregunta incorrecta sería, ¿si la mente es inmaterial, entonces qué es? y debe ser sustituida por esta otra ¿pueden dos principios, uno material y otro inmaterial proceder ambos de lo material? o ¿Puede la materia con sus leyes fisicas aparecer en otro nivel como inmaterial?

Lo cierto es que la mente desgajada de su cerebro no puede existir, o dicho de otra forma, no existen los espíritus desencarnados. Existe desde luego una amplio consenso sobre eso, incluso en aquellos que defienden al fantasma en la máquina.

De manera que lo intuitivo es suponer que Yo, mi Yo está constituido de algun tipo de principio distinto a aquel del que están hechas mis orejas, que sigue leyes diferentes a las que gobiernan el mundo fisico o que procede de algun lugar desde donde se infunde un tipo de “aliento” sobrenatural al cuerpo a fin de hacerle vivir.Otra opción es la propuesta cartesiana: dado que la mente no sigue los preceptos mecánicos de la fisica, lo mejor es abandonar su estudio cientifico y pasarle la pelota a los teólogos.

En realidad los solipsistas tambien están equivocados y mucho más claro desde que descubrimos “la teoria de la mente”, es decir la convicción que todos tenemos (a pesar de no poder verla) que mi vecino tiene una mente como yo. ¿Cómo podemos estar seguros de eso?

Dejando aparte todas las evidencias que tenemos sobre las neuronas espejo, es obvio que una mente es capaz de construir inferencias sobre cualquier otra mente y la propia. Ahora bien, estas inferencias no son adivinaciones que se llevan a cabo en el vacío sino que más bien derivan del conocimiento de los procesos que anteceden a una conducta cualquiera o a un pensamiento expresado verbalmente.

Efectivamente yo no puedo saber lo que usted piensa, pero puedo hacer ciertas inferencias de lo que dice o hace (conducta). En realidad su mente solo es muda si usted está mudo, pero en el momento en que hable o actúe, ya podemos inferir algo. Solamente el mutista acinético seria capaz de guardarse un secreto para sí, aunque nosotros podriamos desarrollar -como hace la psicopatología- una hermenéutica del mutismo.

Pero hay algo de cierto en la idea de que entre yo y los demás existe un abismo de discontinuidad, es verdad que no podemos saber cómo piensa o qué siente otra persona en ausencia de rastros verbales o conductuales. Se trata de una diferencia clara entre el principio corporal y el principio mental. Lo mental solo puede ser dicho o actuado, inferido o sugerido pero la certeza de los hechos mentales del otro se esconde entre polisemias, empatías, adivinaciones y velos. Nadie puede saber a ciencia cierta cuales son los procesos que dan lugar a las cogniciones, opiniones, pensamientos o conductas de otro sujeto.

Y sin embargo comprendemos. Y comprender no es inteligir, o percatarse de algo ni  adivinar o anticipar algo, ni sintonizar o resonar con alguien, comprender es saber hacer. Solo podemos comprender en el otro aquello que hemos conseguido aprender a llevar a cabo aunque solo sea con nuestro pensamiento, interiormente o a solas. Saber hacer y llevar a cabo son dos cosas bien distintas. Pondré un ejemplo: una persona puede saber mucho acerca de algo, por ejemplo de literatura y convertirse en un buen critico de novela, lo cual no significa que sea por eso un buen novelista.Tampoco lo descartaria.

Pero el que sabe hacer tiene una ventaja sobre el que simplemente lleva a cabo algo y es que puede repetir el algoritmo de su saber tantas veces como quiera, puede enseñarlo a otros y puede decidir un dia llevar a cabo el proyecto de escribir una novela. Del mismo modo, el escritor de novelas profesional puede empezar su carrera sin saber una palabra o bien poco de las reglas que gobiernan el oficio de escribir una buena novela, pero es seguro que a medida que aprenda mejor su oficio (y automatice sus patrones de como se escriben novelas) las hará sin pensar en las reglas. Más que eso, inventará nuevas reglas (tal y como hicieron Kafka o Cortazar) que otros tendrán que aprender a codificar si quieren llegar a ser buenos críticos de novelas.

Dicho de otra manera, lo que en un principio parecen dos misterios (el hacer qué y el hacer cómo) se funden en un saber hacer que a su vez modifica el “saber cómo” anterior haciendo avanzar la teoria de la novela y aumentando asi el saber sobre la narrativa.

Es en este sentido del “saber hacer” como llegamos a comprender al otro, aunque nuestra intuición -heredera del fantasma de la máquina- nos impulse a creer que o bien hay una comunicación transpersonal, un hilo invisible, un proceso telepático o cualquier otra explicación que podamos inventar para justificar los desencuentros y los reencuentros con los otros.

Efectivamente nuestro cerebro es una chapuza monumental sólo que existe tal vez un más allá del fantasma de la máquina, puesto que aun siendo cierto que la evolución carece de intenciones y planes es bien cierto que nosotros los sapiens tenemos un plan para modificar la evolución.

Y lo haremos.

La sublimación fuerte

Sigmund Freud fue el primero que habló de la sublimación, para él la sublimación seria uno de los destinos posibles de la pulsión sexual;

La pulsión sexual -mejor dicho: las pulsiones sexuales, pues una indagación analítica enseña que está compuesta por muchas pulsiones parciales- es probablemente de más vigorosa plasmación en el hombre que en la mayoría de los animales superiores; en todo caso es más continua, puesto que ha superado casi por completo la periodicidad a que está ligada en los animales. Pone a disposición del trabajo cultural unos volúmenes de fuerza enormemente grandes, y esto sin ninguna duda se debe a la peculiaridad, que ella presenta con particular relieve, de poder desplazar su meta sin sufrir menoscabo esencial en cuanto a intensidad. A esta facultad de permutar la meta sexual originaria por otra, ya no sexual, pero psíquicamente emparentada con ella, se le llama la facultad para la sublimación. (tomado de la wiki).

Nótese que Freud aplicó el termino sublimación a una especie de disfraz, un cambio de ropaje de una pulsion sexual en otra desexualizada. La volatilización de algo denso y su conversión en algo sutil se produciría liberando una enorme cantidad de energía y disposición para otro fin distinto..

Sin embargo este concepto de “sublimación” -siendo como es cierto para algunos casos puntuales- contiene una serie de prejuicios que a mi modo de ver están superados por nuestros conocimientos actuales. Lo que se sublima no son sólo pulsiones sexuales sino probablemente y, como se verá mas abajo, una condición de déficit, de desventaja armamentística en comparación con otros animales mejor dotados y por otro lado la versión fuerte de este mecanismo mental -en mi opinión- tiene que ver con la hominización misma y con el éxito de nuestra especie que sin duda está relacionada con el hecho de haber conseguido fundar una cultura que se transmite de forma no-genética y a una velocidad distinta de la que opera la propia evolución.

Es por eso que hablar de la sublimación es hablar del origen de la conciencia.

Y además:  sin sufrimiento no habría sublimación, ni por tanto cultura.

Vale la pena ver la primera parte de esta serie sobre “La odisea de la vida” para hacerse una idea de los sufrimientos que nuestra especie ha soportado desde nuestro ancestro más antiguo.

En este video podemos visualizar el periplo de nuestro linaje, desde su primer hito: la bipedestación. Es interesante señalar que la posición erguida no es en sí misma una adaptación sino en todo caso una exaptación (Jay Gould 1993). ¿Para qué querria el simio ponerse de pie, abandonar la seguridad de los árboles y adentrarse en la peligrosa sabana? ¿Qué propósito adaptativo perseguía?

En mi opinión, la bipestación se produjo por que podia llevarse a cabo  y aunque tener las manos libres proporcionó a la larga muchos beneficios, la evolución no presionó para que nuestros antecesores se pusieran en pie por la sencilla razón de que ponerse en pie no tuvo ninguna ventaja en los primeros homínidos que la llevaron a cabo, lo que señala en la dirección de que no todos los cambios que se producen en tiempo evolutivo siguen patrones de adaptación, muchos de ellos son “spandrels” o pechinas. Dicho de otro modo, las novedades evolutivas a veces son neutras, no siempre representan una ventaja y a veces son una desventaja tal y como se ha constatado repetidamente en las largas colas de los pavos reales.

Caminar erguido fue sin duda una refuncionalización de otra adaptación más antigua (andar a cuatro patas) tal y como comenté en este post.

Algo parecido sucedió según Gould y Tatershall con el lenguaje:

La Exaptación. sería el mecanismo que a diferencia de la adaptación, trata de innovaciones espontáneas que carecen de función o que juegan un papel muy diferente al que finalmente tienen. El ejemplo más conocido son las plumas, que mucho antes de ser útiles para volar funcionaron como una capa para mantener el calor del cuerpo o el esqueleto óseo que antes de servir como sostén fue un depósito de calcio. Tattersall cree que los mecanismos periféricos del habla no fueron una adaptación sino una mutación que ocurrió varios cientos de miles de años antes de que quedaran circunscritos por la función de articular sonidos. Y posiblemente, según este científico, las capacidades cognitivas de que nos jactamos fueron también una transformación ocurrida hace 100 o 150 mil años que no fue aprovechada (exaptada) sino hasta hace 60 o 70 mil años cuando ocurrió una innovación cultural, el lenguaje, que activó en algunos humanos arcaicos el potencial para realizar los procesos cognitivos simbólicos que residían en el cerebro sin ser empleados.

En realidad estas ideas nos llevan a considerar el enorme potencial de conectividad del que nuestro cerebro dispone y que sólo pone en juego cuando las cicunstancias requieren una innovación. Y nuestra especie, contando a nuestros antecesores, “habilis” y “ergaster” tuvieron buenas razones para ello:

“No tenemos la vista de las águilas, ni el olfato de los perros, el oido de las gacelas, la velocidad de carrera del puma, los cuernos de los búfalos, los dientes de los leones, el aparato digestivo de las cebras o las garras del halcón. ¿Cómo es posible que una especie tan mal dotada para sobrevivir hubiera tenido tanto éxito evolutivo?”

Dicho de otra manera, estamos desde el punto de vista defensivo muy mal dotados.

Si la selección natural era una especie de lotería donde el más fuerte y el más dotado era el que lograba sobrevivir y por tanto transmitir sus genes a la siguiente generación, había algo en nuestra especie que no encajaba. Todo parece indicar que los hominidos no estaban demasiado bien dotados para sobrevivir a ambientes cambiantes y dispersos, amenazados por venenos y enfermedades, fenómenos naturales adversos y el constante acoso de las fieras. De hecho de todas las especies homínidas que nos precedieron o que fueron nuestros coetáneos sólo quedamos nosotros, el resto se extinguieron, lo que nos habla precisamente de su vulnerabilidad.

Que el éxito evolutivo del sapiens estaría relacionado con sus hándicaps más que con sus logros cerebrales.

Efectivamente nuestro cerebro es una chapuza tendente a averias, tal y como dice otro neurocientifico del relieve como Robert Linden (Linden 2010). El problema del cerebro es que es un ente vivo y no un motor (que puede pararse) o un ordenador (que puede desenchufarse). Cuando se dan estas circunstancias se provoca sufrimiento. Nuestro cerebro no puede pararse o desenchufarse pero puede sufrir.

Y es precisamente cuando se sufre cuando echamos mano de las pechinas, es decir de esas reservas de conectividad.

La sublimación -en su concepción fuerte- nació pues de un sufrimiento y aunque la bipedestación o la aparición del lenguaje no pueden considerarse sublimaciones, muy probablemente la aparición del sufrimiento vinculado a la muerte preparó a nuestros antecesores para inventar la primera de las sublimaciones (el invento de un más allá), junto con una conducta ad hoc, el enterramiento de los muertos.

La idea de un más allá, de Dios o de un tótem protector (tal y como querramos llamarlo)  es una formidable operación de sublimación de la conciencia humana que surgió del terror, la soledad, el dolor, la incertidumbre y la ignorancia. No es que Dios estuviera ahi antes de la conciencia humana esperando a que el humano le reconociera, sino que más bien sucedió al revés. pero una vez creada la idea-representación de Dios, esta idea se abrió paso en el interior del cerebro, abriendo conexiones inexploradas e impulsando al sapiens hacia una busqueda espiritual y abstracta hacia la divinidad que es otra manera de pensar en algo trascendente que está por encima del individuo mismo. El éxito de esta idea modificó el cerebro e impulsó al sapiens hacia otras búsquedas más abstractas, simbólicas y alejadas de lo material, nos hizo simbolodependientes. No es extraño que la idea de Dios tuviera tanto éxito en nuestra especie, no sólo por lo protectora que resulta en cuanto a “qué debemos hacer” sino porque también nos impulsa hacia algo que se encuentra “mas allá de nosotros mismos” y que expande nuestros horizontes perceptivos.

Si la sublimación es una transformación de lo instintivo en algo alejado de aquel propósito (la supervivencia) es obvio que nuestro cerebro es un cerebro sublimador y que las tecnologías y la cultura, almacén de significados que se encuentra ahi afuera a nuestra disposición es sin duda el garante de nuestro éxito pero tambien de nuestra vulnerabilidad individual.

¿Evolucionó la mujer antes que el hombre? (I)

La vida resulta de la supervivencia no aleatoria de replicadores que varían aleatoriamente.’ (Richard Dawkins).

Relaciones filogenéticas del Nautilus (gradualismo versus equilibrio puntuado)

Hay dos maneras de imaginarse la evolución biológica de los organismos y las especies, por una parte estarían los que piensan que la evolución opera a través de un modelo fuertemente competitivo: la seleccion natural “eligiendo” a aquellos individuos mejor adaptados que serían los que lograrian pasar sus genes a la generación siguiente. Los que sostienen este modelo proponen las mutaciones genéticas como motores de estas novedades adaptativas.

Por otra parte están los gradualistas que serian aquellos como Jay Gould o Lynn Margulis que creen que no son las mutaciones las que originan la variedad sino una acumulación progresiva de cambios que se constelan en un determinado organismo a través del tiempo y de sucesivos pasos. Margulis además introdujo el concepto de simbiogénesis aportando la idea de que los organismos no solo compiten entre sí sino que cooperan y lo hacen incrustando su código genético en el ADN de otros.

En realidad no existen tantas diferencias entre saltacionistas y gradualistas, pues las dos ideas pueden ser ciertas según se apliquen a organismos o especies. Por ejemplo el darwinismo clásico no explica la aparición de nuevas especies -la especiación- pero probablemente explica mejor su desaparición.

Jay Gould junto a Niles Eldredge propusieron lo que ellos llamaron la teoria del equilibrio puntuado que vendría a ser una refundición del saltacionismo y el gradualismo, algo asi como que:

“Lo específico de la teoría del equilibrio puntuado tiene que ver con el ritmo al que evolucionan las especies. Según Eldredge y Gould, durante la mayor parte del tiempo de existencia de una especie ésta permanecería estable o con cambios menores (periodos de estasis), acumulándose cambio evolutivo durante el proceso de especiación (formación de una especie nueva), que sería una especie de revolución genética breve en términos geológicos. No se discute el carácter gradual del cambio evolutivo, sino que se niega la uniformidad de su ritmo”. (tomado de la wiki)

Dicho de otro modo: habria revolución genética pero se trataria de algo gradual, sin saltos evolutivos de una generación a otra.

La aparición del lenguaje se usa con frecuencia como ejemplo de que ambas teorias coexisten y pugnan por abrirse paso entre los genetistas: por una parte estarían los que defienden que el nacimiento del lenguaje se deberia a una mutación (o varias) de tipo saltacionista y por otra parte estarian aquellos que defenderian que el lenguaje apareció de forma gradual como subproducto azaroso de otros desarrollos cerebrales como los spandrels que propuso Jay Gould y de los que hablé en este post. En este sentido el lenguaje no seria una adaptación sino una exaptación.

Y lo son porque los genes del lenguaje se han hallado en otras especies, (ver este post sobre el controvertido gen FOXP2)

Hitos evolutivos.-

Maynard Smith es un biólogo, muy citado en este blog que escribió una obra fundamental y muy leida que se titula “8 hitos evolutivos“. Para Smith el hito fundamental de la vida es la reproducción sexual pues asegura la recombinación de caracteres y la diversidad a través de sucesivas copias por mitades. En la meiosis se encuentra el vigor híbrido es decir el secreto del éxito de la reproduccion sexual versus la asexuada. Nombra Simth en su libro otros tantos hitos hasta la aparición del lenguaje: la bipedestación que liberó las manos para el manejo de herramientas, la tecnología del fuego, el culto a los muertos, la emergencia de la cooperación para la caza y sobre todo un cambio que parece que no tenga importancia pero que es el fundamento de mi conjetura: la de que la mujer evolucionó antes que el hombre moderno.

El hito al que me refiero es el cambio de la regla solar (unao dos al año) por la regla lunar, en un ciclo de 28 dias. No sabemos en que momento de la evolución de los homínidos sucedió este fenómeno, si era propio del sapiens o si por el contrario ya habia sido inducido en nuestros antecesores, lo que es seguro es que propició cambios muy importantes en la pareja humana tal y como la conceptualizamos hoy, en el cuidado de las crias y en la participación del hombre en estas tareas ¿a cambio de qué?

A cambio de una mayor disponibilidad sexual de las hembras.

En realidad el cambio fisiológico está relacionado con lo que se denomina “la ovulación silenciosa” que vino a sustituir el visible y escandaloso estro de las hembras, por una ovulación que no dejaba marcas ni rastros y que se acompañó además de la supresión de los marcajes hormonales (ferormonas) y de la poligamia ancestral, de tal forma que ni la hembra puede saber cuando está ovulando (y menos aun el macho). Esta ignorancia debió fortaleceri los vinculos entre machos y hembras ya monógamos al liberar a la hembra del peso de la fatalidad recurrente de los estros y hacer impredecible el momento de la fecundación, ambos en la pareja debian permanecer juntos todo el tiempo y no sólo aparearse dos veces al año como solían hacer sus antecesores acostumbrados al “aqui te pillo aqui te mato” y después “si te he visto no me acuerdo”.

La aparición de la ovulación silenciosa fue un hito evolutivo que empujó a nuestra especie (o alguna antecesora) en la dirección de una profundización en los vinculos y en la repetición del coito cabe encontrar la clave de un profundización en el apego entre machos y hembras calcado del apego ancestral que toda hembra mantiene con sus crías.

Algunos autores como la antropóloga Helen Fischer hablan de un “contrato sexual” y aportan un elemento más, esta vez de de tipo alimentario. Segun Fisher la mujer cambió su dieta en el momento en que accedió a una regla lunar y a una disponibilidad sexual continuada lo cual representó una mejora en su alimentación a través del acceso a las proteinas animales procedentes de la caza, que ahora su macho estaria dispuesto a compartir con ella.

En busca del fuego.-

En busca del fuego (1981) es una pelicula de aventuras de Jean Jacques Anaud que contiene no pocos elementos equivocados desde el punto de vista de la coexistencia de especies de hominidos, pero si la traigo a este post es para ilustrar algo que me parece fundamental. Me refiero a las diferencias morfológicas y de sofisticación erótica que existe entre él y la protagonista. El lector puede apreciar este hecho viendo este video.

Personalmente me sugiere algunas cosas del mismo modo que otra de las escenas donde la tatuada protagonista enseña al “salvaje” a copular de frente en lo que hoy conocemos como “posición del misionero”, que aporta la novedad de que los amantes pueden mirarse mutuamente mientras copulan, algo que sin duda favoreció la comunicación visual y el fortalecimiento del vínculo emocional.

Me sugiere que la mujer, al menos en esta escena, utiliza la felación como un modo de desactivar la agresividad del macho y un modo de seducirle y mantenerle a su lado, lo cual implica una planificación estratégica a largo plazo que solo puede proceder de una enorme inteligencia (una inteligencia humana), si la comparamos con la del macho algo estúpido, tosco o prehumano que persigue el fuego precisamente porque no sabe como crearlo.

El problema de la Eva mitocondrial.-

Todos procedemos de una primera hembra (o grupo de hembras) que vivió en Africa hace unos 150.000 años. Y se sabe porque se puede rastrear de hija a madre este material genético (ADN mitocondrial) al que además se le puede poner “tiempo” a partir de las mutaciones encontradas. Asi se ha sabido que toda la población mundial podría haber partido de un ancestro común al que llamamos la Eva mitocondrial.De manera que hay que tomarse muy en serio a los mitos sobre el origen (las deidades femeninas de todas las cosmogonias) y tambien a las teorias que hablan de un origen común africano de la especie humana y su diseminación posterior a través de migraciones.

Del mismo modo que se puede rastrear los linajes matrilineales a través del material genetico mitocondrial podemos tambien rastrear los linajes patrilineales a través del cromosoma Y Ya se ha hecho y ha dado un resultado asombroso:

Nuestro primer padre, Adán no convivió con Eva y por tanto no procedemos de esa pareja, porque Adan vivió hace solo 75000 años.

La pregunta es esta ¿Con quien se reprodujo Eva durante esos 75.000 años?

Naturalmente con un macho de su misma especie como no puede ser de otra manera.

Lo interesante es preguntarse si aun perteneciendo a la misma especie es preciso suponer que machos y hembras hubieran evolucionado al alimón.

¿Es posible conjeturar en una evolución a dos tiempos? Es decir en una evolución gradual que primero privilegiara a las hembras y  después a los machos?

Las mujeres primero.-

No se trata de pensar que las mujeres son mas inteligentes que el hombre sino que fueron inteligentes primero.

Es lógico pues es en la mujer donde se hallan todas las claves de la supervivencia de la especie, sin el apego heredado de los mamíferos, las necesidades de alimentos para sí misma o las crías, sin las necesidades de seguridad y de soporte la mujer no hubiera variado su regla solar y nuestra especie ya se hubiera extinguido.

Dicho de otro modo, es muy posible que los cambios evolutivos que soportaron las hembras prepararan el camino para el exito reproductivo y cultural de nuestra especie que acaeció mas tarde a partir de la evolucion del sexo masculino, pero eso será algo que dejaré para el próximo post.

La depresión y el tiempo (II)

No deja de ser curioso que Dalí titulara el cuadro al que pertenece este detalle de un reloj derretido como “La persistencia de la memoria”.

Sabemos entonces que el tiempo tal y como lo percibimos a través de nuestro interface sensorial -el tiempo real- es una combinación de instante y transcurso. Es aquel transcurso que discurre en un instante, es punto y es linea, es suceso y es proceso.

Pero el tiempo, asi como el movimiento y por ende -en otro nivel- la maduración se pueden detener o ralentizar. Podemos coagular el tiempo, deteniendo, no el transcurso de los relojes objetivos que marcan la duración de las cosas, sino esos otro relojes blandos, como diria Dalí que regulan nuestro medio interno, nuestros relojes biológicos se pueden desincronizar y también, a voluntad, detener.

Y es así como recordamos, precisamente a través de esos precipitados en la memoria. Un recuerdo es un instante coagulado a través de una proteína.

Y tenemos ya un por qué suceden estas dicotomías entre tiempo vivido (temps vecu de Minkowsky) y el tiempo real de los relojes. Los sujetos podemos detener el tiempo subjetivo porque no queremos admitir -no queremos que suceda lo que ya es inevitable, pues ya sucedió- algo que sobrepasa nuestra capacidad de simbolización. Porque repudiamos alguna cosa o las consecuencias de tal cosa.

Es asi como logramos vivir en el pasado y es así como nos deprimimos, pues la depresión no es otra cosa sino vivir en un tiempo que ya no existe, vivir en el pasado.

Vivir en un tiempo muerto.

Nos deprimimos cada vez que estamos obligados a enfrentar una adversidad de la vida y optamos por rechazar la inevitabilidad de algo. Lo pasado puede recuperarse a través de la nostalgia o la añoranza, pero aquello que no puede ser recuperado aparece como depresión.

Pero este fenómeno no es solamente una causa unidireccional de la depresión sino que mantiene relaciones con lo obsesivo-compulsivo donde lo que se hace es detener el movimiento psíquico de las emociones que son reemplazadas por cogniciones destinadas a lo neutral o en la anorexia mental donde lo que se ralentiza o detiene es la maduración de todo el cuerpo.

Inversos, opuestos y recíprocos.-

Los que leyeron el post anterior ya saben a estas horas que el tiempo tiene dos formas de procesamiento neural, uno como instante al que llamaremos x y otro su recíproco 1/x. Existe aun una tercera posibilidad que está más próxima a nuestra conceptualización lógica y que llamaremos no-tiempo, es decir el negativo -x.

Nuestro cerebro racional y consciente puede conceptualizar fácilmente algo o la ausencia de ese algo pero se muestra algo más incapacitado para comprender el opuesto reciproco de x, esto es el 1/x que es un número fraccionario que discurre  de instante e instante a través de un continuo que llamamos eternidad. Le llamamos así pero sin embargo nuestro cerebro se ve en dificultades a la hora de comprender qué significa esa palabra. Y sin embargo la eternidad discurre entre instante e instante entre suceso y suceso.

Pero tomemos prestadas del lenguaje algunos operadores lógicos (gramaticales) que nos ayudarán a comprender como nos las arreglamos para formalizar lingüisticamente lo que en realidad son enredos matemáticos no comprensibles por todo el mundo.

Una cosa precisa a su inversa para neutralizarse , es decir para dar cero (el elemento neutro de la suma).

Una cosa precisa a su recíproco para alcanzar la unidad (el elemento neutro del producto).

Y la unidad es el tiempo tal y como es, un instante donde cabe toda la eternidad.

Veamos como se las arregla nuestro cerebro para operar de tal modo, los adverbios saldrán en nuestra ayuda.

Supongamos que x es una idea cualquiera, por ejemplo “quiero mucho a mi madre”. Nótese que x en este caso es una afirmación (un numero positivo) que añade información sobre algo. Su inversa (-x) seria la idea contraria “no quiero a mi madre”. La inversión lógica de aquella proposición estaría presidida por el “no”. Por una negación.

De manera que un “no” equivale a una -x.

¿Donde se ubicaría esta negación? Diríamos que esta proposición negativa se encontraría en el inconsciente, en algun lugar más o menos inaccesible en tanto que se encuentra penetrada por una deseabilidad social, al tiempo que salpicada de tabúes relativos a la maternidad. Los hijos deben querer a sus madres, eso es lo deseable, es de esperar pues que el afecto contrario se encuentre suprimido de la conciencia, desconsiderado o confinado en algún lugar inaccesible fácilmente a la misma. Lo mismo podríamos decir del caso contrario: si en el consciente hay una negación “no quiero a mi madre” en el inconsciente habria una afirmación suprimida “quiero mucho a mi madre”. El lector se preguntará en este momento porque rechazar o hacer inconsciente una idea deseable como “querer mucho a la madre”. Sucede porque a veces aceptar que se quiere mucho a alguien es lo mismo que declarar que se le necesita o se le necesitó. Una declaración de vulnerabilidad que no todo el mundo está dispuesto a admitir.

Pero disponemos de otros operadores lógicos (lingüisticos) relacionados ya no con lo inverso sino con lo recíproco. Nuestro cerebro racional tambien puede representarse una señal 1/x y lo hace sobre todo con los adverbios y las conjunciones adversativas: pero, quizá, puede ser, a menudo, no obstante, casi, etc.

Un adverbio es algo que complementa un sintagma, es decir tiende a la unidad matemáticamente hablando. 1/x es una expresión matemática que complementa a x.

Una conjunción es algo que enlaza diversos tramos de un sintagma, de entre ellas las mas interesantes son las conjunciones adversativas pues:

Contraponen dos oraciones o términos sintácticos. La contrariedad puede ser parcial o total; la parcial expresa una corrección o restricción en el juicio de la primera oración, de modo que la coordinación es restrictiva (de la wikipedia):

Pues 1/x siempre ha de ser menor que x. Diriamos que el uso de las conjunciones adversativas relativiza y minimiza el juicio x. Tal que cuando exponemos “quiero mucho a mi madre”. Su recíproco vendría a decir, algo asi como “si, pero”.

Dicho de otro modo: nuestro cerebro puede construir juicios majestáticos y radicales (discretos) y juicios relativos o graduales (no-discretos). Ambos son necesarios para mapear la realidad de un modo móvil, complejo y cambiante. Sin movimiento interno, el curso de estas cogniciones se detiene arrastrando al tiempo con ella.

El que “quiere mucho a su madre” ha de contemplar en otro lugar una restricción a este juicio. Ha de contemplarse a sí mismo haciendo no una negación (que detendría el proceso) sino una construcción relativizadora de esta idea. Es solo así, relativizando estos constructos que podemos ser capaces de construir realidades afectivas ligadas a la realidad de las cosas y separadas de la tendencia a la idealización o al menosprecio para el que nuestro cerebro se halla especialmente dotado de serie y cuya secuela más conocida es la de instaurar el tiempo como suceso deteniendo el transcurso del tiempo como proceso.

Lo que nos lleva hacia la idea original de Freud de que curarse es poner tiempo en el inconsciente, sucesos que son procesos  .¿Cómo hacerlo?

Será en otro post.

Proyecto GMS (Global mind squeezing). Texto y pretexto: Francisco Traver y Agustin Morales.

Amor, celos y exocerebro

La mayor parte de nosotros estamos persuadidos de que el amor es un sentimiento que se cuece entre neuronas, algo que procede de dentro y que se vierte al exterior a través de ciertas flechas que van a dar en la diana de alguna persona que andaba por alli tal y como hemos aprendido de la iconografía del mito.

Me propongo en este post desmentir esta cuestión y apoyar la idea de que ciertos sentimientos abstractos no proceden del cerebro sino del exocerebro. Para aquellos que aun no sepan qué es el exocerebro les recomiendo lean este post donde escribí sobre la conceptualización de Roger Bartra en este asunto.

Los dias navideños suelen manifestarse en forma de ágapes donde las familias concentradas devoran ciertos alimentos que no son otra cosa sino un rito que procede de la Antigüedad y que consiste en compartir excesos de comida, en una ceremonia que nos hace recordar aquellos banquetes rituales donde nos devoramos unos a otros para adquirir mágicamente las propiedades de lo que comemos.

La Navidad es pues un buen escenario donde observar comportamientos y rutinas familiares y donde los niños adquieren una especial relevancia. Observar sus asombros, su júbilo o desprecio por los regalos y su decidida predilección por unos juguetes en lugar de otros. Mi sobrino Victor de dos años y medio fue el protagonista ayer de mis observaciones; decididamente inclinado por su padre, se pasó la comida a su lado, jugando con él y exigiéndole atención. Es evidente que Victor quiere mucho a su padre y si hubiera que hacer una especie de escala de amor o de preferencias amorosas llegaríamos a la conclusión de que Victor quiere más y por este orden: primero a su padre, luego a su abuela-cuidadora y luego a su madre. Los demás, tios y primos estamos en un segundo y tercer plano.

Todo el mundo en la mesa, estuvo de acuerdo en que Victor quiere más que nadie a su padre, pero ¿cómo lo sabemos?

Lo cierto es que esa apreciación no es más que una proyección colectiva, no hay manera de saber a quién quiere más el niño, aunque tenemos algunos datos irrefutables: Victor se tranquiliza, disfruta, juega, requiere, busca, llama, come, rie, muestra, se duerme mucho más y mejor cuando esta en compañia de su padre que de todos los demás.

Dicho de otra forma, sabemos que Victor quiere más a su padre a partir de las conductas que exhibe. El amor no puede esconderse.

Es lógico que asi sea puesto que no hay manera de acceder a sus pensamientos (ni a los de cualquier otra persona), sólo podemos saber lo que otro siente o piensa a partir de su conducta, (entendiendo el lenguaje verbal como conducta). De su conducta observable.

Otra cuestión es ésta: ¿por qué Victor prefiere de entre todos a su padre?

Por semejanza.

Decía Freud que “la anatomia es el destino”, lo que significa que los niños buscan en su medio ambiente a aquellos que se le parecen. Es curioso lo pronto que los niños aprenden a orientarse con respecto a las diferencias sexuales. Los niños prefieren a su padre porque su padre es un similar a él pero lo tiene todo más grande, comienzan así a admirarlo y a querer participar de sus propiedades, a eso le llamamos identificación, se trata del embrión de la identidad sexual. Victor busca en su padre (un otro, fuera de él) lo que el quiere para sí. De tal manera que el amor hacia su padre y su padre son inseparables, son la misma cosa.

No hay pues, un origen, un vuelo o dardo del amor recorriendo el aire y un objeto amoroso, sino que todo el proceso se desarrolla de una forma unitaria y simultánea.

¿Pero si el amor hacia su padre reside en el padre, entonces el amor está fuera de la cabeza de Victor?

Lo cierto es que el truco está precisamente en la palabra “amor”.

No tenemos ni idea de si lo que siente Victor es amor, lo unico que sabemos es de su predilección, de su preferencia o gusto por su padre. Lo del amor es una proyección que hacemos los adultos y que le endosamos al niño. El niño no sabe nada de amoríos porque el amor es una abstracción para la que el cerebro del niño aun no puede dar cuenta, cognitivamente hablando.

Pero si el amor es una abstracción, no puede estar en el cerebro del niño, pues tal y como comenté aqui el cerebro solo puede procesar señales eléctricas o químicas pero no símbolos. En realidad los símbolos no están en el cerebro sino en el exocerebro. Efectivamente el amor no puede residir en el cerebro sino en los patrones o enlaces simbólicos externos y que compartimos los individuos de una misma cultura. A la conducta de Victor le llamamos “amor”, nosotros, los que ya sabemos manejar símbolos.

¿Pero entonces si Victor no puede amar, qué es lo que le impulsa hacia su padre?

Es obvio que el amor (tal y como lo entendemos los adultos) evolucionó desde el apego que es innato y que procede de nuestra incompletud estructural. Nuestra especie (y todos los mamíferos) tuvieron éxito precisamente por nuestra capacidad de apegarnos a nuestras figuras de referencia (usualmente a nuestra madre) que es la que hace de prótesis al apego natural del niño y hay que recordar ahora que el apego eolucionó desde el miedo, es decir desde nuestra sensación de soledad, estupidez  y vulnerabilidad. Sin apego ninguna especie mamifera hubiera progresado y los reptiles poblarían la tierra. Hay que señalar ahora -que en la nuestra- el apego dura mucho más tiempo que en cualquier otra puesto que necesitamos más años para emanciparnos de nuestros progenitores.

De manera que el niño se encuentra en una situación marcada por el apego y por un entorno de vínculos simbólicos, que a su vez, operan sobre su cerebro rebotando en él e introduciendo paulatinamente el tipo de pensamiento que usamos los adultos, el pensamiento simbólico. Victor quiere más a su padre por dos razones, una de orden biológico, el apego y otra de orden simbólico: su parecido con él.

Su parecido con él y su interacciones continuas ejercerán un papel de reentrada de por vida, siempre de orden simbólico y con destino a sus redes neurales que poco a poco irán pareciéndose más a las de un adulto siguiendo el rail de su especie.

Y cuando sea mayor dirá “que está enamorado” y creerá que el amor habita en su cabeza. Habrá atrapado un símbolo pero es inútil buscar el amor entre las sinapsis, alli no hay nada de eso salvo las reentradas simbólicas que a lo largo de su vida irá construyendo en su trajín con su exocerebro.

El amor está fuera y convive con nuestros objetos amorosos y se confunde con ellos.

La siguiente parte del ritual navideño fue de características bastante opuestas. A media tarde Victor se reunió con sus primos de edades parecidas, un niño y una niña, con el objeto de jugar con los juguetes que habian estrenado. El camioncito de Victor competía con la moto con pilas de Andrés y ambos se mostraron los hallazgos. Pero como era de esperar al cabo de cierto tiempo a Victor lo que le interesaba era lo que tenia el otro, es decir la moto de pilas. Mientras que a Andrés lo que le interesaba sobremanera era el camioncito de Victor. Irene, en un rincón jugaba con unas pegatinas imantadas de Bob Esponja observando la trifulca que un poco más tarde se armaría entre los dos primos.

Lo curioso es que ambos niños estaban absolutamente desinteresados de Irene y sus pegatinas y muy interesados en lo que el otro poseía. Es como si la posesión del otro similar (el niño) adquiriera a ojos del otro un valor intangible.

“Tienen celos”, dictaminaron los adultos. Y entonces me puse a pensar si los celos eran -del mismo modo que el amor- algo que sucede en relación con el otro o si por el contrario habita en nuestras neuronas como otras emociones.

Lo cierto es que los celos no son una emoción cualquiera, como el miedo, la tristeza, el júbilo, el dolor o el placer. Los celos son una emoción bastante compleja que necesita un cierto grado de abstracción. Los celos no habitan en el cerebro sino en el exocerebro. Hace falta un otro que haga de prótesis de los mismos y a veces un triángulo.

Si el amor evolucionó desde el apego, los celos evolcionaron desde la agresión. Los celos son una conducta destinada a mostrarse cuyo objetivo está relacionado con la intimidación (aqui escribí algo sobre los celos y sus aspectos evolutivos). De lo que se trata en los celos es de ahuyentar al rival o merodeador y que no nos hurte lo que consideramos nuestro, y si fuera posible, arrebatarle al rival lo que es suyo. La codicia es el deseo innato que mueve esta espiral de sucesos que llamamos celos.

Es interesante señalar de la observación anterior las diferencias entre los celos de los hombres y las mujeres (aqui escribí algo sobre el asunto). Irene parecia comportarse como si no tuviera celos (aunque no se perdía detalle de los regalos ajenos), mientras que Victor y Andrés escenificaban su codicia sin ningún tipo de pudor. Sabemos que los celos de hombres y mujeres son distintos y que incluso inducen en los hombres conductas más agresivas o patológicas (Wilson y Daly, 1982) respecto de los celos femeninos. Lo cual no significa que Irene no sintiera celos (aunque no podemos saberlo), lo cierto es que parecía no sentirlos si bien las niñas son siempre ninguneadas por los niños en sus juegos pues lógicamente las perciben como diferentes, mientras que las niñas anhelan sumarse a los mismos al adjudicarles un mayor valor.

Pues las niñas anhelan lo que no tienen, mientras que los niños temen perder lo que ya tienen. Es por eso que los celos de los hombres adultos se caracterizan por la intimidación y los celos de las mujeres por la manipulación.

Cuando Victor sea mayor seguramente dirá eso de “estoy enamorado”, pero es muy poco probable que acepte la idea de “tengo celos”. Pues los celos curiosamente son siempre detectados por los demás pero nunca por el “celoso”. ¿Por qué sucede esto?

Por una cuestión fundamental: los celos son un sentimiento poliédrico, cargado de simbología, no es una emoción simple de esas que se reconocen a primera vista; para tener celos es necesario hallarse conectado a un exocerebro con significados simbólicos al que acceder pero los celos no están el cerebro, alli esperando a que alguien los identifique. Lo que hay en el cerebro es codicia, territorialidad, posesividad y destructividad. Y es eso precisamente lo que reconstruimos durante nuestra “educación”, aprendemos a manejar estos sentimientos a través de la socialización y a renunciar a nuestra gartificación inmediata a cambio de acdder a otro nivel de complejidad: el compartir sin celos.

Es por eso que los celos no son identificados por el celoso pues las emociones que lo nutren son afásicas, carecen de representación en el cerebro individual y sólo son comprensibles  a través de los consensos culturales.

Los celos son tan complejos y tan abstractos que a veces no sabemos de quién tiene celos el celoso. En el caso de Victor y Andrés el tema está claro pues la trifulca sucede entre dos, pero en el caso de los adultos el tema se complica y siempre suelen aparecer tres protagonistas, me refiero a los celos sexuales, donde siempre cabe la pregunta ¿de quién tiene celos el celoso? ¿De la mujer u hombre infiel o del rival?

El destino y buena gestión de las emociones requiere socializarlas, es decir convertirlas desde algo informe y atemorizador en algo creativo, útil y adaptativo. Algunas emociones son primarias, accesibles a la conciencia y a la autoreflexión mientras que otras aparecen como algo enajenado, “como si alguien las hubiera puesto alli”, como si no fueran nuestras. En ello influye naturalmente la deseabilidad social pero tambien el hecho de que ciertas emociones carecen de representación interna y el individuo ha de echar mano de sus prótesis culturales para internalizarlas.

Como el amor es una emoción positiva y tranquilizadora  suele suceder que la depositamos en el interior de nuestro cerebro siendo como es una metaelaboración del apego y el nepotismo. Con los celos -que son emociones negativas y que apelan la destructividad- lo que solemos hacer es no vestirlas con el ropaje simbólico que procede de nuestros circuitos externos y depositarla en algun lugar inaccesible y enajenado, más o menos defendido por ciertas racionalizaciones que tienden a eludir la responsabilidad de la propia codicia.

Bibliografia.-

Daly M, Wilson MI, Weghorst SJ (1982) Male sexual jealousy. Ethology & Sociobiology 3: 11-27.

Roger Bartra: “Antropologia del cerebro”. Fondo de cultura económica. Mexico. 2006.

 

Símbolos y alegorías neuroinformáticas (III)

Suele decirse con repetido énfasis que nuestro cerebro procesa símbolos y se toma al ordenador como metáfora de este procesamiento. Pero lo cierto es que esta idea que da lugar a una cierta tecnologia “como si” que llamamos neuroinformática, no es cierta, se trata de una analogía.

Un símbolo es algo que representa otra cosa distinta a sí misma a través de tres mecanismos quasimagicos  descritos en la “Rama dorada” (1890) por J. G Frazer, un clásico del análisis antropológico.

Una posibilidad es la representación por parecido: algo que se parece a un original le representa, cuando un niño se dirije a un hombre diciendo que “es un papá”, esta echando mano de este mecanismo animista, un hombre, cualquier hombre es un papá. Eso es magia, esa es la esencia de lo simbólico, del mismo modo que esa pipa de Magritte que no es una pipa sino una fotografia de un original.

El otro mecanismo animista es el contagio: la representación por contacto, si algo ha estado en contacto con otra cosa adquiere propiedades del original. Cuando rechazamos hablar con un paciente que sabemos que padece de SIDA por temor a contagiarnos su enfermedad estamos operando en esta clave, sentimos -mágicamente- que podemos contagiarnos a través de una via exótica aun a sabiendas de que es imposible.

Por último existe otro mecanismo que conocemos como “la parte por el todo“. Ciertos objetos representan a algo más allá de si mismos, en otro nivel de definición, lo parcial representa a lo total,  por ejemplo un sujetador representa un pecho y a una mujer. Se trata de la esencia parcial de la pulsión fetichista. El sujetador seria un símbolo de la mujer.

De manera que los símbolos son tambien alegorías, lo que es lo msimo que decir que nuestro cerebro trabaja y construye alegorías.

Pero lo cierto es que nuestro cerebro no computa símbolos directamente, es decir, no existen papás, ni sujetadores, ni pipas en nuestra neuronas sino atmósferas neuronales que al activarse conjuntamente evocan -entre otras cosas- símbolos, recuerdos, etc.

Y aqui está el limite de nuestros conocimientos actuales, el problema difícil de la conciencia. No sabemos como se las arreglan nuestras neuronas para trasponer sus actividades neurales en actividad mental. No tenemos ni idea.

Lo que si sabemos es que nuestro cerebro es un arquitecto-constructor incansable de símbolos probablemente porque el símbolo es un atajo para el etiquetado de la realidad. No cabe ninguna duda de que cuando Lucy descubrió que la huella del oso le representaba pero no era el “oso en sí” nuestra especie atravesó un hito no sólo historico, sino tambien cognitivo y glandular al separar la respuesta adrenalinica de miedo determinada por el horror al oso de su representación simbólica. Desde entonces los sapiens sabemos que la huella de un oso indica en todo caso su proximidad pero no puede por sí misma devorarnos. Lo que es lo mismo que decir que el símbolo inhibe la respuesta figh or flight.

El símbolo nos separó definitivamente del determinismo puro y es esta la razón por la que la capacidad simbólica del cerebro humano fue seleccionada positivamente por la evolución: representa un avance, un ahorro de energía y una discriminación más detallada y sutil de la realidad externa. La simbolización es un hito que nos hizo más adaptativos y adaptables a la realidad, a nuestro medio ambiente.

Pero a cambio de esta ganancia hubo algunos inconvenientes: el principal de ellos es que algunas personas pueden confundir al “oso con su huella”, sobre todo cuando la simbolización llega al paroxismo a través de la casi continua generatividad simbólica de los humanos modernos, mucho más despues de la introducción del lenguaje y la escritura. A partir de ese momento -en que el símbolo se hace arbitrario- la simbolización precisó de enormes inversiones de discriminación, algunas personas sucumbieron y sucumben a esta confusión, les llamamos esquizofrénicos.

La esquizofrenia puede definirse como una avería en la capacidad de simbolización, puede pensarse desde el lado de la averia biológica a partir de un cerebro con hándicaps innatos o tambien puede verse como un fracaso en el proceso donde el intercambio de símbolos tiene lugar: la familia. La familia como intermediario entre la complejidad social y el individuo concreto.

Es en la familia donde aprendemos a simbolizar y lo hacemos de dos maneras, la primera es a través de las prótesis parentales y de sus propios estilos simbólicos, pero además,  la familia es en sí misma un sistema simbólico, donde hay hombres y mujeres que son en realidad símbolos de otra cosa (papás y mamás), niños y niñas que son en realidad hermanos o hermanas por nombrar solamente algunos de los símbolos que se dan cita en una familia cualquiera: relaciones entre parientes que ocultan una enorme complejidad en su discriminación y que están reguladas por leyes no explícitas. Asi el papá y la mamá no pueden ser hermanos, el papá no puede casarse o tener hijos o trato sexual con las hijas, ¿qué es ser un papá? ¿por qué yo no tengo papá?, son preguntas que los niños se hacen y que de alguna forma apelan a esta complejidad simbólica presente en la parentalidad.

Dicho de otro modo, una familia no es sólo una reunión de personas que conviven en un entorno común sino una colección de símbolos que invocan  abstracciones como seguridad, protección, cuidado, negligencia, abandono, y todas las emociones que pueden desarrollarse a partir del establecimiento de estos símbolos: miedo, envidia, celos, impotencia,rencor, pena etc.

Una familia es sobre todo una metáfora de otra cosa distinta a ella misma. Es como un fractal,  un sistema similar al social, una especie de diminuta porción de la sociedad que afuera espera al sujeto y a la que pronto o tarde tendrá de adaptarse. Una especie de ensayo general del entorno en que discurrirá la vida futura.

El sueño reproduce la realidad en un entorno de seguridad a través de la inmovilidad, del mismo modo en la familia nos darán una atención o cariño incondicional (en el mejor de los casos), de manera que si bien el sueño no es la realidad, tampoco la familia es la sociedad se trata de entornos de atemperación, colchones de seguridad, tampones de realidad, mediadores con lo real.

Lo lógico es pues pensar que en las familias de los esquizofrénicos (pero no solo en ellos) existe alguna disfunción que impide a algunos miembros de la misma construir un mundo de señalizaciones coherente pues no hay que olvidar que la esquizofrenia suele desencadenarse en esa interfase de la vida que llamamos emancipación, donde el sujeto todavia no ha alcanzado una independencia clara respecto a su familia de origen.

Lo que falla en la esquizofrenia es precisamente la capacidad de establecer simbolizaciones eficientes en temas de interés vital: la filiación, el sexo, la paternidad, el valor de cada cual, etc. Y cuando la simbolización fracasa suceden cosas muy raras en nuestra mente.

Lo que sucede es que el individuo tiene que apelar a ciertas funciones cognitivas de bajo nivel como lo que hemos llamado repetidamente “reconocimiento hiperreflexivo” que seria una especie de:

Se trata de una especie de sobreinterpretación de las sensaciones corporales que tienen mucho que ver con lo inefable, por ejemplo la cenestopatia aparecería cuando alguna sensación no puede categorizarse verbalmente, de la misma opinión era Henri Ey que consideraba que las alucinaciones corporales brotaban cuando el sujeto no puede nombrar una sensación corporal algo que la mayor parte de nosotros hacemos por medio de una metáfora un “como si”.

En este sentido alucinar es percibir el propio cuerpo de manera completa o parcial como un objeto o entidad viviente fuera de sí mismo es decir como algo transformado precisamente por la imposibilidad de la expresión metafórica.Pues oir no es pensar ni hacer es pensar, ni ver es pensar.

Es por eso que:

Es precisamente la incorporeidad la que unifica las diversas dimensiones de la experiencia esquizofrénica, el centro de los centros. Hay una incoporeidad del Yo, y una incorporeidad de las relaciones del Yo con el objeto e interpersonales. La persona esquizofrénica se comporta como un cuerpo sin alma o dicho de una manera menos metafísica como si el sujeto sintiera que es un espíritu -una conciencia- adherida a un cuerpo que no es suyo, un cuerpo inanimado, un autómata.

La consecuencia de esta falta de contacto corporal inmediato es la experiencia de perdida de presencia, en los casos mas leves se siente separado de sí mismo, pero en los casos mas graves existe un hueco, un agujero, un profundo desgarro, una experiencia de vacio nihilista “No hay nada en mi vientre” o “Soy solo un marco”. Un estado que lleva a una mecanización del cuerpo con tal de mantener unidas sus partes que han perdido entre sí sus enlaces.

El problema es que vivimos rodeados de símbolos, de alegorías y de metáforas, un mal bosque para algunas personas.

Pero hay más: pues la neuroinformática es a su vez una alegoría.

Pero una alegoria que nos puede resulta util para comprender como se las arregla nuestro cerebro para computar la información que recibe, como la transforma y como la vierte o la descarga en la realidad.

En los dos posts anteriores hemos utilizado la alegoria del código máquina para referirnos al modo de funcionamiento de nuestro cerebro reptiliano, en el post siguiente hablaremos de los sueños en relación con ese código máquina e intentaremos desvelar algunos de sus misterios a la luz de la neuroinformática, esa tecnología “como si” que nos permite ir más lejos y viajar más rápido.

Proyecto Global mind squeezing