La memoria histérica

Algunos de mis lectores me han hecho llegar algunas preguntas a mi email privado acerca de algunas dudas que suscitó mi anterior post. Al parecer estas dudas están relacionadas con este párrafo:

Es obvio que el beneficio secundario era la causa de estos ataques de conversión histérica en las trincheras. Ataques comprensibles en nuestra mentalidad actual. ¿No es lógico que los pacientes fingieran parálisis, cegueras o paresias en una situación como aquella a fin de retirarse a retaguardia y ser cuidado por amorosas enfermeras?”

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¿Qué es la histeria? (II): la neoconversión

La fibromialgia ha venido a ser la heredera de la neurosis histérica en la medicina postmoderna (Angeles Sanchez)

ordinaria

Terminé el post anterior preguntándome donde habían ido a parar los casos de conversión histérica tan frecuentes en la clínica del siglo XIX y XX. Es el momento ahora de decir que esos casos se han transformado en otra cosa: en somatizaciones o -como se llaman ahora- en trastornos somatomorfos, una palabra feísima que trata de ocultar su parentesco con la vieja histeria y que no ha aportado nada a la comprensión de una de las más frecuentes patologías de nuestro tiempo: la fibromialgia/sindrome de fatiga crónica.

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¿Máquina u organismo?

espejismo

La editorial Kairós acaba de publicar la ultima obra de Rupert Sheldrake cuyo titulo nos lleva de cabeza a recordar la obra de Richard Dawkins “El espejismo de Dios” a la que de alguna manera sirve de contrapunto para la polémica.

Rupert Sheldrake es en realidad un biólogo, una persona que procede de la ciencia y no un charlatán, sin embargo y tal y como podemos ver en esta sinopsis de la wikipedia acapara muchas criticas y hostilidades por parte del stablishment. Allí le califican de parapsicólogo y ningunean su curriculum académico de primera calidad.

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Tetas: entre el símbolo y la biología

Teta alverre

La enfermedad es una condensación de goce (J. Lacan)

Hay un antes y un después de Hipócrates en relación a nuestra conceptualización de la enfermedad. Hipócrates estableció, algo que hoy nos parece obvio: que las enfermedades tenían causas naturales.

Antes de él -sin embargo- la enfermedad se asimilaba a una carencia de virtud, a un vicio, a un castigo divino o a una maldición generacional causada por algún pecado anterior de alguien en ese linaje. Algo que todavía anda en el inconsciente de nuestros coetáneos: mucha gente hoy vive la enfermedad como un castigo por alguna trangresión propia o ajena: el pensamiento mágico coexiste con el hombre moderno.

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