Macedonia de genes

macedonia de frutas

No cabe duda de que nosotros, los seres vivos somos una amalgama de genes procedentes de largas estirpes anteriores que tienen su propia historia. Genes que compiten entre sí por manifestarse o silenciarse y en pasar desapercibidos para la función evolutiva de descarte que lleva a cabo la evolución a fin de manifestarse en los organismos vivos y que pugnan por replicarse a sí mismos a traves de las generaciones.

Lo interesante de la genética cerebral es la abundancia de genes representados en ella: se calcula que cerca del 80 % de nuestros genes tienen expresión en el cerebro. Otra cuestión interesante de la genética de los trastornos mentales es que hasta el momento no se han encontrado él o los genes implicados en cada una de las enfermedades mentales que clinicamente hemos sido capaces de identificar y clasificar.

Sabemos que las enfermedades mentales no siguen una herencia mendeliana, es decir no responden a un solo gen. La idea que defienden casi todos los especialistas en este tema es que las enfermedades mentales son poligénicas, estarian causadas por varios genes operando a la vez, lo que aumenta su complejidad en esa infructuosa -hasta el momento- búsqueda de genes candidatos.

Lo cierto es que si descontamos al COMT, (el gen que sintetiza un enzima que degrada las catecolaminas) el resto de genes han sido ya descartados como causales en las grandes enfermedades mentales tales como la esquizofrenia. Sin embargo y contradictoriamente con esta idea de “genes-trastornos” el COMT se encuentra presente en todas las enfermedades mentales. Es como si representara una sopa primigenia que se encuentra en todos y cada uno de los trastornos mentales conocidos.

Lo que nos lleva a volver a valorar una antigua idea politicamente incorrecta. ¿Y si las enfermedades mentales fueran todas la misma enfermedad con distintas manifestaciones? Esta es la teoria que al menos en la psicosis tuvo una cierta aceptación a finales del siglo XIX y principios del XX. Se la llamó la teoria de la psicosis única.

No voy a volver sobre la teoria que defendiera Griesinger sino para llamar la atención sobre una cuestión clinica de relevancia. Sea o no cierta la idea de que existe una única psicosis, lo cierto es que los síntomas psiquiátricos no son entidades discontinuas. Es decir no hay saltos entre unos síntomas y otros sino continuidades. El pensamiento normal y el pensamiento psicótico por ejemplo no representan entidades o modos de pensamiento separados y autónomos, sino que podemos encontranos incluso con alucinaciones auditivas -un sintoma que siempre se consideró representativo de la esquizofrenia- en personas normales tal y como ya conté en este post a partir de una reciente investigación epidemiológica sobre el tema.

Y lo mismo sucede con los rasgos de personalidad, no se es o no se es perfeccionista (Si/no) por ejemplo salvo en los casos extremos todos somos un poco en estas condiciones y menos en las otras, es decir los rasgos tienen una distribución gaussiana. Un rasgo tan común y tan estudiado como el locus de control no es a cara o cruz casi nunca sino que somos capaces de atribuirnos los méritos por nuestros exitos y atribuir a otros la responsabilidad por nyuestros fracasos, lo cual significa que más allá del rasgo genetico existe una adaptación -un sesgo adaptativo- que dota al rasgo concreto de su propia dinámica interpretativa (locus) en relación con el medio ambiente.

Personalmente me adhiero a la idea de que la mayor parte de síntomas psiquiátricos son intercambiables y que un sintoma o un rasgo por sí mismos no representan psicopatología. En un post anterior hablé precisamente de un rasgo concreto: la promiscuidad sexual. En él puede el lector encontrar las diferencias entre el “pathos” y la adaptación. Efectivamente la promiscuidad es una conducta que puede ser tan adaptada como la monogamia, si bien la primera se encontraria subsumida en un cluster de conductas de rango inferior y que llamamos “impulsividad”.

Y para que el lector pueda hacerse una idea visual de como determinados rasgos se enzarzan o no con la patología psiquiátrica, he construido con mis colaboradores este genograma de una familia real que hemos tenido ocasión de conocer en nuestros servicio a través de una enferma concreta (31) afecta de un TLP (trastorno limite de la personalidad).

genograma modificado

Asi en este genograma podemos ver desde los abuelos hasta los nietos. El abuelo murió de cirrosis y era alcohólico (A), la abuela murió de cáncer y era esquizofrénica (E).

Es notable el éxito reproductivo de esta pareja que tuvo 8 hijos, a pesar de que la esquizofrenia se caracteriza (al menos en los hombres) por una baja fertilidad.

La primera (comenzando por la izquierda) fue una tia que se suicidó joven y de la que no disponemos de datos, el segundo (por la izquierda) un hombre solitario con rasgos esquizotipicos, la tercera mujer está sana. La cuarta es la madre (D) de la paciente que a pesar de su notable conducta promiscua hacemos notar tambien su adaptación y la preservación de todas las funciones sociales y de cuidado. De hecho cuidó no solamente de sus dos hijas (cada una de un padre distinto y a veces casual) sino tambien de los hijos de sus parejas sucesivas. El resto de familiares presentan o bien sintomatología psiquiátrica menor (M) y (GP) el ultimo varón es homosexual. A significa ausente o paradero desconocido.

La hija de D es nuestra paciente y presenta un TLP tal y como he dicho anteriormente, su principal síntoma es una incontinencia emocional muy notable (disregulación del humor) y una impredictibilidad absoluta para mantener proyectos a largo plazo. A diferencia de su madre su promiscuidad sexual la lleva de lio en lio en forma de una escalada continua de despropósitos conductuales  con tormentas emocionales y un rumbo hacia la cronicidad y la exclusión y dependencia social a pesar de ser una mujer bella y bien dotada intelectualmente que convoca en sus terapeutas la sospecha de que cada decisión que toma en su vida es la peor elección que hubiera podido tomar, lo que señala en la dirección de un control pático de sus emociones sobre el gobierno de lo racional.

Algo asi como si su cerebro mamífero hubiera tomado el mando de su conducta y su corteza cerebral fuera incapaz de inhibir estas conductas.

El genograma me parece ilustrativo para visualizar el parentesco entre patologías psiquiátricas clásicas (alcoholismo y esquizofenia) con trastornos de personalidad o rasgos de carácter sueltos no patológicos de otras entidades.

Y donde aparece la idea de que un rasgo por sí mismo no determina patología sino que la patología parece proceder de la gestión inadecuada de tal rasgo.

Al mismo tiempome reafirmo en señalar -en relación con este caso- que la promiscuidad sexual -igual como toda forma de impulsividad- es mas inadaptativa en las mujeres que en los hombres.

Nota.-

Para profundizar en el concepto de continuidad-discontinuidad recomiendo al lector visite este post.

“A prueba de fallos” y el narcisismo

Los excesos de autoestima y los idealismos morales proporcionan no pocos pretextos para ejercer de psicópatas, precisamente los valores con los que más nos identificamos y en los que educamos a nuestros hijos.

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Los que leyeron el post anterior es seguro que ya tienen una idea de que pasa cuando alguien sufre en su vida una adversidad. Cuando pierde el trabajo, o le abandona su pareja o pierde un familiar muy querido, o se pelea con un hermano a propósito de una herencia, cuando se arruina económicamente o cuando suspende un examen y pierde una buena oportunidad. Ya sabemos que todas esas cosas pueden sucedernos en la vida y que las consideramos eventos de estrés, Discontinuidades que nos golpean y sobre las que hemos de reorganizar tanto nuestros mapas cognitivos y conceptuales como nuestros esquemas emocionales.

Cuando nos pasa cualquiera de estas cosas las emociones vienen en nuestra ayuda para guiarnos a través de una hoja de ruta. Una hoja de ruta de descenso. Ciertas emociones están diseñadas para las desescaladas: la culpa, la vergüenza, la pena, el miedo. Las sentimos y entonces desescalamos, otra opción es que enfermemos fisicamente lo que consigue el mismo efecto.

Desescalar no equivale a deprimirse. Para deprimirse hace falta algo más. Para deprimirse es necesario una incongruencia entre emociones: unas que pugnan por desescalar (ya señaladas) y otras que pugnan por escalar, el rencor, la ira, la codicia o el asco. De manera que podriamos decir que la depresión seria una situación clinica donde se dan cita emociones contradictorias en cada uno de los tres niveles del cerebro y siempre supone una desescalada en el nivel más reptiliano. Una desescalada que no tiene correspondencia en el resto de niveles .

Para deprimirse hace falta activar el módulo “a prueba de fallos” y bloquear las soluciones inteligentes a los dilemas de la vida. Usualmente lo que se bloquea es la “sumisión voluntaria consciente” o “darse por vencido”.

Pero para darse por vencido sin sentirse “humillado” hay que tener una autoestima funcional. ¿Qué sucede cuando la autoestima es baja o demasiado alta?

Pues que el individuo no puede llevar a cabo el proceso (el trabajo) de recomponer sus mapas cognitivos y emocionales y dirigirse hacia la reconciliación o la salida del campo, bien por imposibilidad o bien por otras cuestiones. Decimos entonces que existe un bloqueo. La depresión es casi siempre el resultado de haber bloqueado las soluciones inteligentes a los conflictos de perdida o de derrota.

Y la principal causa de bloqueo es el orgullo.

Tal y como vimos en el post anterior la autoestima de una persona depende fundamentalmente de los otros es por eso que hablamos de poder de retención de la atención social (SAHP, “self-concept of social attention holding power”) que se refiere a la capacidad de un individuo para atraer la atención y la aportación de otros miembros del grupo (Gilbert et al., 1995). Considerando que la RHP determina el equilibrio entre el ataque y el sometimiento, SAHP determina el equilibrio entre la presunción (escalada) y la modestia (desescalada) en los eventos sociales importantes.

Es por eso que algunos autores hablan de la autoestima como un medidor social, un sociómetro.(Leary, 1995).

O dicho de otra manera: nuestra autoestima -en el mejor de los casos- ha de corresponderse con lo que los demás piensan de nosotros que nos retorna por retroalimentación. En la medida en que nos alejemos de esa “opinión publica” sufriremos las consecuencias de la incoherencia entre lo que pensamos de nosotros mismos y lo que piensan los demás.

En términos psicológicamente comprensibles si la opinión de los demás es buena es mejor quedarse siempre un poco por debajo de lo que piensan los demás, asi tenemos un margen de fluctuación en escalada y seremos catalogados como modestos. Si la opinión de los demás es mala disponemos del orgullo (amor propio) para regularnos al alza. De lo que se trata en cualquier caso es de disponer de un segmento de fluctuación.

Una escalada que recorremos a través de ciertos estados mentales que conocemos como presunción y modestia. Unas veces estamos en up y otros en down, esto es lo adaptativo y lo inteligente: la posibilidad de fluctuar variando la respuesta según la situación.

El orgullo es precisamente lo que bloquea este engranaje de fluctuación entre  presunción y modestia. Las personas orgullosas (excesivamente narcisistas) no recorren el continuo sino que se instalan o bien en una modestia recalcitrante o en una presunción soberbia. Las dos posiciones comparten pues al orgullo como mecanismo -podriamos decir de defensa- en tanto que impide la concienciación del estado mental que se pretende evitar.

En realidad el termino narcisismo es una de esas concepciones malditas que hoy son rechazadas por los investigadores. Pero a mi me parece insustituible pues señala en dos direcciones: por una parte señala a aquellas personas que se sobrevaloran a sí mismas (que es su acepción mas intuitiva) pero tambien señala en la dirección de aquellas personas que “aparentemente” se nos presentan como humildes y cuando escarbamos un poco nos encontramos con un nucleo primario muy consolidado de autoestima hipertrófica (narcisismo)

Como ejemplo de esta segunda cuestión quiero llamar la atención sobre los depresivos graves (melancólicos) y un sintoma común: los autoreproches. Son muchos los clinicos que han señalado la incoherencia de la culpa en los síndromes depresivos graves. Antonio Colina ha dicho con cierta ironía, que “hay culpas que huelen a disculpas”. O que en realidad la exageración de los autorerpoches en los depresivos graves contienen una halo de autoimportancia y de narcisismo patológico.

Asi en un antiguo post titulado “Capitalismo, melancolia y deseo” decía:

El melancólico se propone detener el deseo apenas formulado y se opone a él en tanto en cuanto lo siente o bien como algo inalcanzable o bien porque se opone a sus propias convicciones. El melancólico está en pugna con sus deseos y es por eso que el deseo acaba empaquetado como una condensación de goce que es apenas visible tras la fachada de sus síntomas en los que el celofán que los envuelve suele ser o bien la culpa -que suele ser exagerada o incomprensible por un interlocutor sensible- y la obscena exhibición de una autocondena que aparece como una especie de espectáculo valleinclanesco, una autoinmolación esperpéntica que nadie exigió.

De manera que tan narcisista puede ser aquel que aparece como presuntuoso como aquel que aparece como humilde. Y es lógico pues ambos procedimientos (la modestia y la presunción) evolucionaron con el propósito de embaucar a los demás y obtener ventajas de mostrarse sumiso y obediente o dominante y rebelde.

Algo que el individuo ha de moldear en contacto son su sociómetro.

De manera que la autoestima está lejos de ser un órgano del cerebro sino más bien una función para exhibir ante los demás con objeto o bien de aparecer como mas importante, poderoso o atractivo de lo que se es, o bien para aparecer como más desvalido, incompetente o necesitado de lo que se está. Ambas estrategias son muy adaptativas y si se han mantenido a lo largo de la evolución es porque han proporcionado ventajas a sus portadores, se trata de emociones fundamentalmente sociales que señalan rango y jerarquía.

Lo cierto es que no es lo mismo ser portador de una autoestima alta que baja. Si una persona ha optado por la estrategia de aparecer ante los demás como vulnerable y humilde tiene muchas posibilidades de entrar en “prueba de fallos” ante cualquier adversidad de la vida, pues para no deprimirse precisaria desmarcarse de aquella posición y aparecer como competente deshaciendo su cartel de vulnerable. Si por el contrario su autoestima es demasiado alta la herida de cualquier adevrsidad puede ser inconmensurable al darse de bruces contra el orgullo.

Los primeros (autoestimas bajas) reaccionan a las contrariedades de la vida con una depresión o una enfermedad invalidante y los segundos (autoestimas altas) con violencia. Hay un tercer grupo que reacciona con una competencia desbocada (runaway), más tarde volveré sobre estas personas.

La violencia es el modo “a prueba de fallos” de los que poseen autoestimas hipertróficas.

La agresividad en el modo “a prueba de fallos” se comporta de una forma muy curiosa. ya hemos dicho que el “modo a prueba de fallos” se instala en los perdedores de una confrontación agonística y que sustituye al sentimiento de derrota. De manera que el derrotado ha de aparecer como manso y poco agresivo y sin embargo los clinicos han señalado hasta la extenuación que los depresivos son muy agresivos. ¿Cómo se comporta la agresión en el modo “a prueba de fallos”?

En el modo a “prueba de fallos” la agresión va siempre de arriba abajo, es decir desde el fuerte al débil, del hombre a la mujer, del adulto al niño, del armado al desarmado.

Este síntoma por sí mismo señala en la dirección de un funcionamiento “a prueba de fallos”, lo que tiene interés en más de un sentido. Es muy probable que las emociones de escalada como la rabia sean utilizadas por estas personas para enmascarar una depresión subyacente o bien que la agresión por sí misma puede ser un equivalente de la depresión clinica. Algo que sin duda coincide con la experiencia de que rabia y pena son emociones opuestas: efectivamente, lo son pero no se inhiben mutuamente sino que una induce a la escalada y otra induce a la desescalada como las dos caras de Jano.

En conclusión, el modo” a prueba de fallos” puede ser la matriz evolutiva de ciertos comportamientos y patologías humanas de interés para la psiquiatría o la ley. La condición es que pongan a prueba alguna característica vital para el hombre, asi la depresión compromete la rivalidad, la violencia compromete la aceptación social y los trastornos alimentarios (fundamentalmente la anorexia) compromete el fitness (la reproducción).

Es por eso que en el próximo post abordaré la anorexia y el modo “a prueba de fallos”.

Bibliografía.-

Leary, M. R., Tambor, E. S., Terdal, S. K., & Downs, D. L. (1995). Self-esteem as an interpersonal monitor: The sociometer hypothesis. Journal of Personality and Social Psychology, 68 , 518-530.

Gilbert P, Price J & S Allan (1995) La comparación social, atractivo, social y evolución: ¿cómo podrían estar relacionados con las nuevas ideas en psicología?: La Revista Internacional de Teoría de la Innovación en Psicología, 13, 149-165.

La hiperempatía de los border-lines

Pensar es olvidar diferencias, es generalizar, abstraer. (Borges)

Jorge Luis Borges escribió un cuento -que publicó en Ficciones- de un tipo que al parecer conoció en la realidad llamado Ireneo Funes y que tenia dos habilidades: una la de no haberse peleado nunca con nadie, y la segunda, saber la hora con la precisión de un reloj digital mucho antes de que se inventarán los relojes digitales.

Al parecer y según el cuento de Borges, el tal Funes, sufrió un accidente que le llevó a ampliar aun más sus prestaciones mentales con una extraña habilidad: la de recordarlo todo. Dice Borges que su memoria era infinita y que tenia una enorme profundidad aunque era “estrecha”. El caso es que el Funes en cuestión dedicó su vida -la poca que le quedó pues murió a los 21 años- a aprender idiomas, inventar un nuevo sistema de numeración que no servía para nada y cosas asi. Borges nos advierte que Funes no sabia pensar, pues efectivamente pensar es descartar.

Sin saberlo, Borges nos describe a un personaje con una facultad especial y extraordinaria que en otros aspectos era un idiota y hasta podríamos decir un “retrasado”, pues no sólo carecía de inteligencia científica o de talento artístico sino también de las habilidades prácticas de la vida. Un perfil que hoy no tendriamos dificultad en calificar como un síndrome de Asperger o un síndrome del espectro autista. Se trata de esas personas que han sido descritos con el nombre de “savants”, sabios idiotas, pues aunque han desarrollado extraordinariamente ciertas facultades mentales -memoria, calculo, musicales- son absolutamente incapaces de darles una aplicación práctica al tiempo que se comportan como incapaces en otros aspectos usualmente sociales de su vida psíquica.

Ahora imaginemos a una persona que entre las prestaciones de su mente pudiera adivinar las intenciones de los demás, una especie de “lector de mentes ajenas”. ¿Qué le sucedería a una persona así?

En realidad a esta adivinación le llamamos “teoria de la mente”, o empatía, sin embargo no me estoy refieriendo a la prestación común de esta propiedad de nuestras neuronas espejo, sino que más allá de eso, propongo el ejercicio en el extremo, algo asi como lo que le sucedia a Funes con la memoria solo que en este caso con las emociones.

Una persona asi seria capaz de detectar pequeños indicios de hostilidad, rechazo, enfado, miedo, atracción fisica, vergúenza o apuro en los demás de una manera espontánea, todo lo cual puede aparentar ser una ventaja cuando uno vive rodeado de personas que adoptan emociones positivas con respecto a él, ¿pero que sucedería en la realidad real teniendo en cuenta que tambien puede inferir estados emocionales erróneos, es decir cometer errores en la traducción?.

Además hay otra cuestión adyacente y sigamos imaginando: estas personas hiperempáticas además de serlo tienen un déficit adyacente: no saben leer sus propias emociones, al vivir inmersos en el océano de las ajenas. Lo que en la comprensión de los demás se revelaría como una ventaja -suponiendo un mayor número de aciertos-, el analfabetismo emocional con respecto a sí mismo sería una desventaja y quedaría subordinado a las ajenas a fin de regular su propio estado de ánimo. Además estas personas serian incapaces de construir una narrativa coherente sobre sí mismos dado que sus inputs emocionales procederian siempre de los demás pero no de sí mismos. Estas personas tendrian tambien un grave déficit de su identidad.

Simplemente no saben quienes son o qué o cómo son. En otro lugar le hemos llamado a este fenómeno difusión de la identidad. Puesto que la identidad es:

La identidad es ese sentido de continuidad en la experiencia de nosotros mismos, una continuidad histórica, generacional, nacional, que incluye valores, creencias y un sentido de pertenencia a algo supraindividual, a algo que está más allá de nosotros mismos trascendente o banal pero que en cualquier caso es una experiencia compleja que incluye a la memoria, a la autoimagen, a la vivencia del tiempo y a las emociones y valores, sobre todo a esa dificil síntesis entre el apego y a la autonomía personal.

Este tipo de personas podrían ser descritas como un trastorno de personalidad limite o border-line.

Usualmente tendemos a imaginarnos la patología psiquiátrica como la falta de algo, como un déficit, sólo muy recientemente algunos investigadores han comenzado a plantearse ciertos trastornos psiquiátricos no como la ausencia sino como la expresión de un exceso de algo. En este sentido ciertos trastornos psiquiátricos pueden ser vistos como un exceso de la empatía o de la teoria de la mente, un ejemplo es la anorexia mental de la que hablé en el post anterior. Otro de ellos seria el TLP.

Es cierto que los pacientes con rasgos TLP de personalidad a veces parecen “adivinos” y demuestran una enorme capacidad de leer las emociones ajenas, incluyendo a las de sus terapeutas. Sin embargo una serie de estudios centrados en la teoría de la mente, las emociones y la empatía en el trastorno límite de la personalidad han generado resultados paradójicos (tal y como plantea Bernard Crespi aqui): por un lado, los pacientes muestran claramente las interpretaciones distorsionadas de la comunicación interpersonal y el déficit de alguna teoría de la mente pero también se ha demostrado en algunos estudios y en muchos relatos anecdóticos, las capacidades exquisitas para leer con precisión los estados emocionales de los demás. Por ejemplo, los pacientes borderline obtuvieron calificaciones más altas que los controles sanos en algunas pruebas estándar de habilidades socioemocionales, como en el test de Baron-Cohen “Leer la mente en los ojos” test de mentalización y también la prueba Happé para inferir los pensamientos, los sentimientos y las intenciones de los demás en situaciones sociales (Fertuck et al 2006;. Arntz et al 2009).

La paradoja está entonces en que tienen mucha habilidad para leer las emociones pero una tendencia a la distorsión de las mismas. ¿O es que cometen errores distintos segun las situaciones?

Franzen (2010) ha intentado resolver esta paradoja a través del manejo de dos variables: la confianza en la equidad y las expresiones emocionales.

Franzen et al. (2010) han ampliado recientemente este tipo de estudios en el ámbito de “juegos de cambio”, juegos de interacción que aprovechan las capacidades humanas tales como el reconocimiento de la equidad y la inferencia de claves emocionales de las expresiones faciales de los demás. En el juego de “confianza virtual”, los pacientes borderline demostraron ser superiores a los controles en su capacidad de atribuir estados mentales a los compañeros de interacción cuando las señales emocionales estaban presentes. En particular, los pacientes fueron más hábiles en detectar ciertos estimulos emocionales tramposos como la sonrisa que desmentía la injusticia del comportamiento, lo que sugiere mejora de la capacidad en la detección de las pequeñas y sutiles señales de auto-pretextos y engaños que impregnan la vida humana interpersonal. Impregnan – pero tal vez también armonizan y suavizan, de modo que una mayor percepción emocional y empática puede iluminar las oscuras sombras del egoísmo humano en un mundo que glorifica la cooperación (Franzen 2010).

En la prueba diseñada por Franzen los pacientes con TLP ajustaron sus valoraciones en relación con la equidad del compañero, mientras que, por el contrario, los sujetos sanos no consideraron la equidad de su compañero en presencia de expresiones faciales. Ambos grupos obtuvieron los mismos resultados en una tarea de reconocimiento emocional y valoraron la equidad del compañero de la misma manera.

Cuando el compañero ‘sin-equidad’ expresó información emocional los pacientes con TLP consideraron su comportamiento como más justo (equidad) mientras la falta de expresión emocional hizo que los pacientes valoraran su comportamiento como injusto. Los pacientes con TLP son superiores en la atribución de estados mentales a compañeros de interacción cuando hay información emocional presente. Mientras que las expresiones emocionales del paciente dominaron la respuesta en personas sanas, los pacientes con TLP usaron la equidad de sus compañeros sociales para dirigir su propio comportamiento a pesar de la existencia de información emocional.

El trastorno límite de la personalidad es de las pocas condiciones psiquiátricas fuertemente sesgadas (aproximadamente 3:1) hacia las mujeres, un patrón que encaja con la capacidad mejorada de empatía de las mismas, en comparación con los hombres, en población no clínica (Nettle 2007). Además, entre las mujeres normales hiperempáticas se ha asociado positivamente con medidas de psicosis, lo que sugiere que un” cerebro femenino extremo” puede ser caracterizado por positivos rasgos psicóticos de caracter afectivo tales como la paranoia y la manía (Brosnan et al. 2010).

En conclusión:

Dichos estudios deberán proporcionar nuevos datos fundamentales sobre las bases de adaptación de las diferencias sexuales humanas en la vida social del cerebro,  habilidades – pero más importante aún, en los roles potenciales de las adaptaciones hiperfuncionales psicológicas humanas en la patología psiquiátrica.

Dicho de otra forma: del mismo modo que en Funés su exceso de memoria interfería en su pensamiento, la hiperempatía de los TLP deviene inadaptativa pues leer las emociones ajenas -aun sin errores- no asegura la coherencia de las propias e interfiere probablemente en la construcción de la identidad.

Bibliografía.-

Franzen N, Hagenhoff M, Baer N, Schmidt A, Mier D, Sammer G, Gallhofer B, Kirsch P, Lis S. :Superior ‘theory of mind’ in borderline personality disorder: an analysis of interaction behavior in a virtual trust game. Psychiatry Res. 2011 May 15;187(1-2):224-33. Epub 2010 Dec 3.

Tres en uno, todos para uno y uno contra todos

Paul McLean fue un médico norteamericano que hizo una aportación muy importante a las neurociencias, a la psiquiatria y a la psicología, a través de su conceptualización del cerebro triuno.

Dicha teoria viene a decir que nuestro cerebro es en realidad el fruto de tres evoluciones diferentes en tiempos bien distintos y que corre paralela a la propia filogénesis en cuanto a la coexistencia de un cerebro reptiliano o Paleocortex, nuestro cerebro más antiguo, el sistema limbico como repreentante de un cerebro mamifero y el Neocortex o cerebro propiamante humano con todas sus prestaciones de abstracción, pensamiento y raciocinio.

La formulación de McLean parece algo teórico, algo que sólo contiene un interés descriptivo o anatómico, pero en realidad sus teorias no han sido lo suficientemente exploradas y aplicadas a la clinica. La mayor parte de los cientificos asumen que el cerebro reptiliano lee patrones relacionados con la supervivencia o el apareamiento, el sistema limbico procesa emociones y la corteza cerebral pensamientos. En realidad todos tenemos la idea -la ilusión- de que somos uno y que eso que hemos venido a llamar Yo garantiza una eficaz síntesis entre los tres cerebros, sin embargo no caemos nunca en la cuenta de que sí es verdad que cada uno de esos cerebros procesa la información en términos de sus propios intereses, es lógico que se produzcan interferencias o desajustes entre los “intereses” de cada uno de ellos, lo que hemos llamado conflictos organismo-individuo. Un ejemplo propuesto por Price es el tema del frío. ¿Qué hacemos cuando tenemos frio?

Si tenemos frio nuestro paleocortex nos avisa y se pone a temblar, pero temblar no es una buena solución en términos racionales y se impone una mejor solución: abrigarse. Abrigarse es buena solución si uno anda por la calle pero al llegar a casa hay que quitarse el abrigo, si aun así tenemos frio nuestro neocortex nos dirá: “enciende la calefacción”.
Pero encender la calefacción -que es la mejor solución- entra en conflicto con otras cuestiones, la calefacción cuesta dinero y quizá nosotros seamos tacaños o pensemos que viviendo solos no vale la pena encenderla o quizá no disponemos de calefacción.

Cada uno de nuestros tres cerebros plantea una solución unos en términos de escalada (abrigarse, temblar, encender la calefacción) y otros en términos de desescalada (ahorrar , carecer de calefacción, ser pobre).
Este es el conflicto que aparece en todas y cada una de las decisiones en nuestra vida. hay que poner de acuerdo lo reptiliano (temblar/no temblar) con nuestra parte mamifera (ahorrar/gastar) y nuestra parte racional (abrigarse o poner la calefacción).
John Price tomó prestadas estas ideas de McLean para explorar este tipo de conflictos en nuestro cerebro, de modo que les dejo aqui el articulo completo de Price y que tituló: “la función adaptativa del cambio en el estado de ánimo”, un articulo esencial para entender por qué nos deprimimos y lo que podemos hacer para curarnos. Traducido por cortesía de Antonio Murillo.

British Journal of Medical Psychology, 71, 465-477, 1998

La función adaptativa del cambio del estado de ánimo

por John Price

 

Resumen

Es útil imaginar un “conjunto de estrategias agonístico”, que contienen las dos estrategias alternativas y mutuamente incompatibles de escalada y desescalada. Se accede a este conjunto de estrategias por la pérdida, la amenaza, o alguna otra forma de (“baremo de estrés”). Se sugiere además que este baremo se aborda de forma relativamente independiente en tres niveles del cerebro/mente, de modo que se despliega un conjunto de estrategias agonísticas en cada uno de los tres niveles. Normalmente, en los tres niveles se escala o desescala al unísono, pero a veces un nivel bajo de desescalada se asocia con niveles medios o altos de escalada, y así la resolución de situaciones agonísticas se retrasa y puede aparecer la psicopatología.

La depresión se basa en una estrategia de desescalada

En trabajos anteriores, se ha sugerido que el valor adaptativo de los estados depresivo y maníaco pueden estar relacionados con la transferencia de poder entre los individuos de una díada o grupo (Price et al, 1994.; Price y Gardner, 1995). Un estado de ánimo elevado proporciona los recursos psicológicos necesarios para el ejercicio del poder: confianza en uno mismo, energía, optimismo y sociabilidad. El estado de ánimo depresivo ayuda a la persona a aceptar la pérdida o ausencia de poder y los honores que lo acompañan: falta de confianza, pérdida de interés e insociabilidad permiten que la persona pueda retirarse de la arena y dejar que otros tomen el control; en particular, el pensamiento depresivo elimina la idea de que los logros anteriores podrían ser recuperados por medio de una lucha posterior.

Con el fin de probar nuestra conexión entre la depresión y la pérdida (o la falta) de control, habría que relacionarla con el comportamiento normal de perder. Sin embargo, no hay una psicología normal del perder. Tal vez, en un mundo de académicos de “ganadores”, no ha sido o no se ha creído correcto estudiar la mecánica del perder.

Afortunadamente, existen dos áreas de investigación científica que se relacionan con nuestras necesidades. Una de ellas es el estudio etológico del comportamiento en la lucha (ritual agonístico). La otra es el análisis matemático de los concursos por parejas en términos de teoría de juegos. Ambos campos han desarrollado los conceptos de estrategias de escalada y desescalada.

En etología comparada (Alcock, 1979), aluden a la pelea como un encuentro agonístico (o encuentro ritual agonístico, para remarcar el aspecto simbólico de la conducta). Para que la lucha cumpla su función, tiene que haber un ganador y un perdedor. Cada concursante querría ser el ganador, y en esto ellos tienen objetivos opuestos; pero sí comparten el objetivo de que la lucha termine pronto, porque es un desperdicio de tiempo y esfuerzo, y hace a los animales muy visibles para los depredadores dará lugar a otro tipo de resultado. Este segundo deseo en uno de los dos contendientes puede favorecer que  terminar la pelea prevalezca sobre el deseo de ganar, y ese individuo adopta entonces, o cambia, a una estrategia de desescalada, mientras que se puede decir que el ganador adopta, o mantiene, una estrategia de escalada. La estrategia de escalada aumenta las posibilidades de ganar la pelea a costa de aumentar los costos potenciales de perder. Esto lo manifiesta el individuo porque continúa la lucha, y posiblemente al mismo tiempo amenaza o ataca al adversario, o cambia de una intensidad menor a una mayor en el ritual (por ejemplo, en los ciervos, cambiando de caminar en paralelo a un bloqueo de cuernas). La estrategia de desescalada reduce las posibilidades de ganar y al mismo tiempo reduce los costos potenciales de perder. Se manifiesta por la retirada de la posición o postura ofensiva, y posiblemente por uno o más actos de sumisión.

Los componentes de la estrategia de desescalada se pueden predecir a partir del hecho de que es una alternativa a estar muerto; siendo el resultado de la conducta ritual agonística, es un ritual o una forma simbólica de la muerte. El individuo que adopta la estrategia de desescalada se siente “muerto” ya que se encuentra subjetivamente desmoralizado e incapacitado; se siente demasiado “muerto” para continuar la lucha, y por lo tanto deja de luchar. También le parece “muerto” a su oponente, que por lo tanto lo trata como “muerto” y no como amenaza y deja de luchar, porque uno no continúa la lucha contra un oponente “muerto”.

La escalada y desescalada son los dos “movimientos” básicos de la Teoría del Juegos en el análisis del comportamiento en la lucha (Krebs y Davies, 1993; Archer y Huntingford, 1994). Un “halcón” escala. Una “paloma” desescala. Un “burgués” escala en su propio territorio y desescala en suelo extranjero. Si una paloma se encuentra con un halcón, el halcón gana. Si dos halcones se encuentran, ambos habrán de pagar un costo terrible. Al igualar la recompensa en el juego a la aptitud en un sentido evolutivo, ha sido posible determinar qué estrategias pueden ser “evolutivamente estables” en el sentido de que son resistentes a la infiltración de estrategias alternativas. Un hallazgo importante ha sido que una estrategia mezcla de halcón y paloma tiende a ser estable, y no importa si la población está compuesta por halcones y palomas, o si cada individuo juega como halcón o paloma en diferentes ocasiones, en una proporción halcón/paloma que es constante para ese individuo, pero definida aleatoriamente en cada ocasión específica. Así, cada proporción individual halcón/paloma se convierte en un importante carácter hereditario.

Aparte de la diferencia entre halcón y paloma, y si el lugar del conflicto es en casa o fuera, sólo hay dos variables que influyen en la elección entre una estrategia de escalada y desescalada (Krebs y Davies, 1993; Hack, 1997). Una es el Potencial de Retención del Recurso (RHP, “Resource-Holding Potential”), que es la estimación que un individuo hace de su capacidad de lucha (y le permite compararse a sí mismo con la RHP estimada de un rival), y la otra es el Valor del Recurso, que es una estimación que hace el individuo acerca de lo valioso que es, o cuánto merece la pena luchar por el objeto en cualquier conflicto. Evidentemente, cuantas más probabilidades crea un individuo que tiene de ganar, más probable será que escale. Y cuanto más valioso sea el recurso por el que está peleando, más probable será que escale. Al igual que la propiedad del territorio, el RHP y el Valor del Recurso tienden a anular la actitud básica de “halcón” o “paloma” de un individuo, de modo que un modesto “halcón” de babuino hamadryas cederá (desescalará) ante otro más grande, a menos que esté defendiendo a un miembro de su propio harén contra un extraño, en cuyo caso lo más probable será que escale. Cuando RHP y el Valor del Recurso se igualan el diferencial halcón/paloma [del individuo] determinará la decisión de escalar o desescalar.

El problema de la  sumisión “activa”

El componente del perder que la persona -ritualmente muerta no manifiesta- es el proceso activo de sumisión. La mayoría de las especies tienen un ritual de comportamiento sumiso que requiere alguna demostración activa de habilidades sociales. En nuestra propia especie, puede elaborarse un discurso de sumisión, incluyendo halagos y promesas de obediencia en el futuro. Esto no es apropiado para la persona ritualmente muerta, y no es el tipo de comportamiento que se ve en los pacientes deprimidos. Los pacientes con depresión no muestran sumisión activa, ni su depresión está dirigida a una o más personas dominantes o “ganadores”. En este sentido, no se comportan como los “perdedores”. Por lo tanto, llegamos a la conclusión de que hay por lo menos dos componentes o “niveles” de sumisión ―uno activo o nivel “voluntario” y un nivel pasivo o involuntario (inducido). Por lo tanto, hacemos hincapié en que nuestra teoría relaciona la depresión sólo a la sumisión pasiva, involuntaria ―lo que hemos llamado la “Estrategia del Subordinado Involuntario” (ISS, “Involuntary Subordinate Strategy”) (Price et al, 1994.; Sloman et al., 1994).

La depresión se basa en una estrategia de desescalada de bajo nivel

Fue en esta etapa de nuestra forma de pensar cuando nos encontramos con la Teoría del Cerebro Triple (“Theory of the Triune Brain”) de Paul MacLean (MacLean, 1985, 1990). MacLean sugiere que a medida que nuestro prosencéfalo [cerebro primitivo anterior] creció en los últimos 300 millones de años, las nuevas partes no sustituyeron a las antiguas, sino que se convirtieron en injertos, modificándolas y complementándolas; y también, que este proceso de modificación no fue continuo, sino que ocurrió en tres etapas principales, lo que nos deja con tres “conjuntos de centrales de procesamiento” en las que la información es coordinada y las decisiones se toman en respuesta a los cambios en el medio ambiente. Sugiere que estos tres conjuntos se influyen entre sí, pero que son relativamente independientes.

Esta teoría nos presentó la desafiante posibilidad de que una elección entre las estrategias de escalada y desescalada no se hiciera en un solo nivel del cerebro, sino en tres niveles separados, posiblemente al mismo tiempo. E incluía la posibilidad de que la opción elegida en cada nivel pudiera no ser la misma, por lo que uno podría tener un cerebro que está escalando en un nivel y desescalando en otro.

 

El conjunto de más bajo nivel del cerebro anterior de MacLean ―lo que él llama el cerebro reptiliano o complejo R― se encuentra en los ganglios basales (sobre todo el cuerpo estriado). Se ocupa de los problemas encontrados durante la etapa de la existencia que compartimos con los antepasados de los actuales reptiles. Se trataba principalmente del comportamiento ritual agonístico y el cortejo. Nuestros antepasados reptiles necesitaban una estrategia de desescalada, por tanto parece apropiado asignar a este nivel el comportamiento normal de pasivo subordinado que describimos como la ISS. La ISS cambia así su nombre por el de estrategia de desescalada reptiliana.

El conjunto del nivel medio de MacLean ―el cerebro paleomamífero― está situado en el sistema límbico, que está aceptado que se relaciona con el comportamiento emocional. ¿Cómo se pone de manifiesto la elección de una estrategia de escalada o desescalada a este nivel? Es evidente que la estrategia de escalada debe estar relacionada con la expresión de la ira. La ira es la emoción del ataque, que es la manifestación del comportamiento de escalada. De forma análoga, la estrategia de desescalada a este nivel deberá involucrar las emociones disfóricas como sentirse castigado (escarmentado), ansiedad social, vergüenza, culpa y humillación. También se incluye aquí la emoción “deprimido” que se diferencia del estado de ánimo depresivo en que se centra en un objeto (Davidson y Ekman, 1994), y en que es reactivo a las circunstancias cambiantes del objeto (mientras que el estado de ánimo depresivo no está focalizado o está auto-focalizado).

En el conjunto de nivel más alto, en el cerebro neomamífero, situado en la neocorteza, disponemos de una elección racional, consciente y voluntaria entre escalada y desescalada. Todo el complejo de información disponible como conocimiento se utiliza en este nivel de toma de decisiones. El resultado es o bien una decisión de continuar la lucha y luchar; o la decisión de dar marcha atrás, escapar, inclinarse, pedir disculpas, tragarse sus palabras (el orgullo), admitir que uno estaba equivocado, y/o comprometerse a llevar a cabo las reparaciones exigidas por el ganador.

El trabajo de MacLean ha sido criticado (Butler y Hodos, 1996), aunque no está claro si estas críticas invalidan su concepto de tres conjuntos centrales de procesamiento en niveles cerebrales diferentes. En cualquier caso, no estamos atados a un modelo del cerebro triple. Un modelo de mente triple es más que suficiente, y este modelo ha estado presente desde que Platón en La República propuso una división “del alma en tres partes, correspondientes a los tres órdenes en el estado. Cada parte me parece que tienen su propia forma de placer y su deseo particular; y cualquiera de los tres niveles pueden gobernar el alma “.

Los primeros estudiosos del esta cuestión (los filósofos helenos) compararon el cuerpo a un carro, cuyo avance está dirigido por un Maestro (que sabe a dónde quiere ir) y guiados por un Conductor (que sabe cómo llegar) y tirado por un caballo, que proporciona la energía. Y los pensadores posteriores también especularon acerca de niveles de la mente para tener en cuenta los diversos grados de control de la conciencia que atienden a las operaciones de las diferentes funciones humanas. Yo diría que el cerebro triple no sólo concuerda con lo que sabemos acerca de la mente triple, sino que ayuda a clarificar las ideas acerca de este complejo campo, acosado como está por los problemas del dualismo mente/cuerpo, y por el uso de un lenguaje técnico (por ejemplo, “consciente” y “voluntario”), que se deriva del lenguaje utilizado por los actores en el drama de atribuir cualidades a los demás, en lugar de un lenguaje apropiado para un observador científico.

Con los tres niveles independientes son posibles ocho combinaciones de escalada y desescalada, y si nos centramos en la depresión, nos interesarán las cuatro que incluyen una desescalada de más bajo nivel. Antes de analizar las implicaciones clínicas, podría ser útil dar un ejemplo de un sistema más sencillo, que ilustre el principio general implicado y las relaciones posibles entre los niveles.

La analogía de lidiar con el frío

Si hay un problema de frío, el conjunto superior lo soluciona utilizando más ropa o encendiendo la calefacción central, mientras que a un nivel inferior se escoje entre tiritar o una vasoconstricción a nivel cutáneo. En el caso del frío, tenemos dos niveles principales, y está claro que en cada nivel se utiliza información diferente para la toma de decisiones. Por ejemplo, la información sobre la integridad del sistema de calefacción central se utiliza para decidir si ponerse más ropa, pero no se utiliza en la decisión de tiritar. Del mismo modo, la información sobre la temperatura interna del cuerpo es probablemente usada en la decisión de tiritar, pero no se utiliza en la decisión de encender la calefacción central. Ambos niveles tienen esencialmente que tomar una decisión sobre si se debe aumentar la producción de calor (o reducir la pérdida de calor), y por lo general van a tomar la misma decisión, el individuo expuesto al frío encenderá la calefacción central y tiritará. Pero en algunos casos, pueden tomar decisiones diferentes. En alguien que es demasiado orgulloso para encender la calefacción central (viéndose a sí mismo como un “tipo duro”) la decisión en el nivel superior puede entrar en conflicto con el del nivel inferor, que decide tiritar. Se debe tener en cuenta que el nivel más alto puede adelantarse o rescindir la decisión en el nivel más bajo: encender la calefacción central puede adelantarse a, o acabar con, la tiritona. Esto representa la tendencia evolutiva, el nivel más alto asume la toma de decisiones en detrimento del nivel más bajo. El nivel inferior se mantiene como un mecanismo a prueba de fallos en caso de que los niveles superiores no hagan frente adecuadamente al problema.

Baremo de stress

En el caso de la conducta agonística, voy a utilizar el término “baremos (ranking) de estrés” para indicar la percepción de una situación que constituye una amenaza al rango actual. Esta podría tomar la forma de la aparición de un rival con intenciones agonísticas o la desaparición o la deserción de un aliado. El “ranking stress” permite que el individuo “acceda” a su “conjunto de estrategias agonísticas”, que, por supuesto, consiste, en cada nivel, en las dos estrategias de escalada y desescalada. No sabemos si los mismos tipos de “ranking stress” son eficaces en todos los niveles ―este es un tema para estudiar empíricamente. Tampoco sabemos la información precisa utilizada en cada nivel para decidir entre escalada y desescalada. Tampoco sabemos si hay algún solapamiento entre la información que se utiliza para activar el acceso al conjunto de estrategias y la información utilizada para decidir entre las dos estrategias en dicho conjunto.

Los componentes de la estrategia de desescalada de bajo nivel.-

Si tratamos de reducir el nivel más bajo de la estrategia de desescalada a sus componentes básicos, tenemos una prueba más de que la capacidad de cambio del estado de ánimo se desarrolló en el contexto de la conducta agonística (Stevens & Price, 1996).

Hay tres constructos básicos hipotéticos que se consideran esenciales por los ecólogos del comportamiento para el desarrollo de modelos matemáticos del comportamiento de lucha (Krebs y Davies, 1993; Hack, 1997). Estos son:

1. Potencial de Retención del  Recurso (RHP), que es una estimación de la capacidad de lucha de un individuo, o más en general, la capacidad de controlar el resultado de las situaciones interpersonales conflictivas. Se utiliza en el cálculo del RHP relativo, que es la evaluación  que hace el individuo de si es más poderoso que un competidor. Con el cambio parcial en los enfrentamientos (durante la evolución reciente de los homínidos) de la competencia agónística por la intimidación a la competencia hedónica por la atracción, RHP está siendo reemplazado por el autoconcepto del poder de retención de la atención social (SAHP, “self-concept of social attention holding power”) que se refiere a la capacidad de un individuo para atraer la atención y la aportación de otros miembros del grupo (Gilbert et al., 1995). Considerando que la RHP determina el equilibrio entre el ataque y el sometimiento, SAHP determina el equilibrio entre la presunción y la modestia en los eventos socials importantes.

La disminución del RHP explica la baja autoestima, la inferioridad y otras formas de auto-percepción negativa que son características comunes de la depresión; y bajos valores de SAHP explican características tales como la culpa, la vergüenza, la ansiedad social y el sentimiento de culpa.

2. Valor del Recurso, que es una estimación del valor de lo que sea por lo que se está luchando. El valor del recurso expresa la inversión del individuo en los objetivos y los incentivos a los que tendría que renunciar al rendirse. Estos pueden ser objetivos particulares tales como conseguir un beneficio o ventaja concreto en algún asunto, o pueden ser más generales, tales como la ambición y el deseo de mejorar socialmente, o pueden ser simbólicos, tales como el logro de una filosofía significativa o religión. En la medida en que las recompensas dependen de la situación social, el valor del recurso representa la ambición y todas las formas de búsqueda de estatus.

La reducción del valor del recurso de los pacientes deprimidos explica la pérdida global de interés, la apatía y la disminución de la eficacia de los refuerzos.

3. La propiedad, que es una convención muy extendida en el mundo animal por la cual un propietario o residente gana una competición y un intruso la pierde. Se aplica a los territorios y en los seres humanos también a las posesiones, y en algunos babuinos se aplica a la posesión de una consorte femenina. Un no-propietario tiene que ser mucho más poderoso para ganar en una competición contra un propietario. La propiedad es un componente de la estrategia evolutivamente estable Burgués en el juego Halcón-Paloma-Burgués (Krebs y Davies, 1993).

El sentido de propiedad se ve afectado en la depresión, y en casos extremos los pacientes sienten que no tienen derecho a existir, a diferencia del paciente con estado de ánimo elevado, para quien “el mundo es su ostra”. Un golfista deprimido lo expresaba con la frase, “no tengo parada en el camino de la vida”. La propiedad ofrece un sentido de derecho, y en la depresión el sentido de derecho se encuentra dañado.

Los mayores índices de estos tres valores se dan cuando el individuo es más proclive a atacar que a retroceder, o a estar muy seguro de sí mismo en vez de ser modesto. Por lo tanto, podemos esperar que todos ellos se reduzcan en la estrategia de desescalada de más bajo nivel, y con mayor razón se reducirán cuando la estrategia es intensa o prolongada y se manifiesta como enfermedad depresiva. El único componente importante del estado de ánimo depresivo que no está directamente relacionado con una disminución de RHP es el Valor del Recurso o Propiedad es Energía. Pero hemos atribuido la pérdida notable de energía del estado de ánimo deprimido a una interacción entre RHP y Valor del Recurso (Stevens & Price, 1996). RHP representa el “ser capaz de” en el conflicto, o la capacidad para superar la oposición; Valor del Recurso representa la “voluntad” en el conflicto, o la disposición a luchar. Cuando ambos ” ser capaz de ” y “voluntad” están presentes en suficiente medida, entonces parece probable que los sistemas motivacionales de la psique proporcionarán la Energía; pero si uno o ambos, “ser capaz de” o “voluntad”, falta, los ingredientes para el combate exitoso estarán ausentes, entonces los recursos de Energía no se proporcionan.

La reducción de estas tres variables básicas puede explicar una gran parte de los síntomas de los estados depresivos.

Una ilustración de la vida en el campo inglés

Permítanme ilustrar el funcionamiento normal de estos mecanismos a través de un ejemplo típicamente inglés. La Señora Turvey, nuestra heroína, está casada con Sir Topsy, y vive en una bonita casa solariega en algún lugar de los Shires. Un día Sir Topsy muere en un accidente de caza. Este es un Baremo de Stress para Lady Turvey, que se ha convertido en la Señora Viuda de Turvey. Sabe que ahora se espera de ella que se mude de la mansión para dejarsela a su hijo y a su nuera, la nueva Señora Turvey. Ella debería irse a vivir a la casa ganancial[1], que es considerablemente más pequeña que la casa solariega.

En el nivel superior, racional, la viuda tiene opciones sobre qué hacer. Su estrategia de desescalada es aceptar lo inevitable y pasar a la casa ganancial. Su estrategia de escalada es quedarse donde está. Ella puede reforzar esta estrategia con muchas justificaciones: su hijo aún no tiene edad suficiente para asumir la responsabilidad de la mansión; su nuera no es lo suficientemente madura para manejar tanta servidumbre; ella tiene que quedarse a supervisar algunos trabajos en la casa llevados a cabo recientemente; y así sucesivamente usaría su fértil mente. En verdad, a pesar de la tradición, ella no quiere dejar la casa en la que ha vivido durante tantos años.

Después de algunas semanas, empieza a estar claro para la familia y amigos que ella no está haciendo ningún plan para mudarse. Ella hace oídos sordos a los argumentos racionales sobre los precedentes. En esta etapa, se accede al nivel medio, o conjunto de estrategias emocionales. El detonante de esto puede ser la crítica a su conducta, o un intento deliberado de inducir el nivel medio de desescalada con preguntas como: “¿No te da vergüenza desafiar las tradiciones de esta manera?” y “¿No te hace sentirte culpable vivir en esa casa enorme por capricho?” Si estos comentarios tienen éxito, e inducen un nivel medio en la estrategia de desescalada, caracterizada por la culpa y la vergüenza, el pensamiento de la viuda en el nivel superior puede verse afectado por estas emociones, y una de estas dos cosas puede suceder: ella puede pasar a un nivel superior en la estrategia de desescalada y mudarse a la casa ganancial; o, la vergüenza y la culpa son insuficientes para superar su deseo de permanecer donde está, y se queda aunque se siente mal por ello. Por otra parte, su conjunto de nivel medio puede seleccionar la estrategia de escalada, y entonces se enoja con estos entrometidos que se tomn la libertad de decirle lo que debe hacer, y en el furor de su ira los tacha de su lista de visitas y da rienda suelta a otros castigos similares sobre ellos. Está impulsada por un sentimiento de superioridad moral.

Después de algunos meses, podemos imaginar que la nueva Señora Turvey está perdiendo la paciencia con su suegra, ya que no puede hacer planes definitivos para gestionar la casa solariega. Luego de unas conversaciones con el abogado de la familia, envía a unos arquitectos a la mansión para hacer los planos provisionales de ciertas reformas que desea hacer.

Esta intrusión en su territorio trastorna a la Viuda, y podemos suponer que también activa el conjunto de nivel inferior de la estrategia agonística. Si ella implementa la estrategia de desescalada (que también hemos llamado ISS), sufre un descenso de RHP/SAHP, del Valor del Recursos y la Propiedad. Todo esto efecta profundamente a su pensamiento de alto nivel. Su descenso en RHP/SAHP o concepto de sí misma, es probable que la haga sentirse inadecuada para llevar toda la responsabilidad de la mansión sin el apoyo de su esposo. El descenso en Valor del Recursos debilita su apego por la casa solariega, que ahora le parece mucho menos atractiva, y que no vale la pena montar tanto escándalo por ella. La caída en Propiedad remarca su conocimiento de que es su nuera, y no ella, la que ahora tiene derecho a la casa solariega. Este “depresivo” cambio de pensamiento puede cambiar su conjunto de nivel alto a desescalada. O tal vez no, y ella puede quedarse en la casa solariega como una persona deprimida, tal vez asumiendo el papel de un inválido crónico, y bien puede ser que finalmente, por razones de salud, sea sacada de su casa de campo en una camilla para ser cuidada en otro lugar. En tal caso, su nivel más bajo de desescalada estaría expresado a través de la metáfora de la enfermedad física (Price y Gardner, 1997).

Como última posibilidad, la intromisión de los arquitectos de su nuera puede implicar, no la depresión, sino la elevación del estado de ánimo. Esto aumentará su autoestima, al hacer que parezca que merece aún más la pena defender la casa solariega y fortalecerá su sentido de propiedad. Entonces ella aumentará el nivel de energía para ejercer presión sobre los miembros de la familia para que se pasen a su bando, para consultar a las firmas de abogados para llevar el asunto a los tribunales si es necesario, y para difundir calumnias viles de su nuera, por lo que todas las demás damas de los Shires se unirán a ella en la condena de la prisa indecente con la que la nuera parece estar usurpando su posición. Tal vez tenga éxito, y entonces la nuera desescalará, y ella seguirá siendo feliz al verse pasando sus días fuera de la casita del jardinero. Pero lo más probable es que la nuera está hecha de “otra pasta”, e insistirá en sus derechos. Este último escenario es la materia con la que se construyen las disputas familiares.

Comentario

Para la viuda, mudarse a la casa ganancial era el equivalente de encender la calefacción central. En cualquier momento, podía terminar con la dolorosa experiencia de su medio y bajo nivel de desescalada simplemente desescalando del nivel superior. Pero era demasiado orgullosa, o demasiado terca. Si uno hubiera sido llamado a tratarla en cualquiera de las etapas, no habría tenido mucho éxito tratando la “depresión” o sus equivalentes somáticos; la única manera lógica de proceder hubiera sido preguntar: “¿Por qué no se mudó a la casa ganancial?”

Podemos apuntar otra similitud con la analogía “del frío”. De la misma forma que el malestar de tiritar puede aumentar la sensación de frío y por lo tanto disponer a la persona a encender la calefacción, así el pensamiento depresivo de medio y bajo nivel de desescalada, aumenta la sensación de perder y por lo tanto dispone a la persona para una sumisión voluntaria. La culpa facilita la aceptación del castigo. La vergüenza facilita la aceptación del rango inferior. El abatimiento facilita el abandono de metas inalcanzables. Del mismo modo, el estado de ánimo deprimido facilita el cambio de la ira al abatimiento. La gente se enoja cuando son insultados por una persona de menor rango (como señaló Aristóteles); el sentido de inferioridad que se produce en la depresión ayuda a la persona a ver al insultador como de rango superior, en respuesta a lo cual la emoción apropiada es sentirse humillado. En una sociedad igualitaria, nos enojamos cuando sentimos que tenemos razón y humillados cuando nos damos cuenta de que no tenemos razón, y el estado de ánimo depresivo nos hace sentir que no tenemos razón ― sentimos que nos equivocamos, y por lo tanto nos sentimos culpables. Nos enojamos cuando alguien coje algo que nos pertenece, y el estado de ánimo depresivo elimina el sentido de propiedad, o de tener derecho a las cosas. El estado de ánimo depresivo también favorece la desescalada en el nivel más alto ―nos quita la esperanza de victoria, nos quita la confianza en nuestras propias habilidades, nos quita el sentido de la importancia que tiene lo que sea por lo que estemos luchando y nos hace sentir demasiado cansados y enfermos como para querer seguir haciéndolo.

Así, el diagrama de flujo se lee: al entrar en una situación de conflicto, o luchas o cedes. Si luchas y aún no ganas, te enojas y luchas más duramente, o te siente humillado y cedes. Si luchas más duramente y aún no ganas, elevas el estado de ánimo y luchas todavía más duramente, o deprimes el estado de ánimo y cedes. En la mayoría de los casos en el EEA este algoritmo probablemente permitió la rápida solución de las controversias. Pero en nuestra sociedad compleja, hay una serie de motivos de “bloqueo de la sumisión voluntaria” que impiden que el agonismo sea funcional, y las disputas sean resueltas.

A veces el bloqueo de la resolución del conflicto no se encuentra en la persona sumisa (el que cede, el perdedor), sino en el “ganador”, cuya función es la de aceptar la sumisión y pasar a la reconciliación. A veces no hay suficiente cantidad de sumisión en cualquiera de los niveles para inducir al otro a ejercer la “misericordia” del ganador (Weisfeld, 1977). Suponga que la nuera siente un odio imperecedero hacia la Señora Viuda de Turvey, posiblemente porque se oponía a su matrimonio con su hijo por su insuficiente nivel social. Entonces, con la viuda expuesta a la venganza al faltarle el apoyo de su marido, puede ser que por muy sumisa que sea la viuda la nueva Señora Turvey continuará castigándola con un trato frío y distante o humillándola por otros medios, y por eso la viuda nunca podrá remitir del nivel más bajo de su estrategia de desescalada. Esto ocurre en situaciones de tortura y otras formas de intimidación. Pero por lo general, el bloqueo de la resolución recae en el perdedor, que es demasiado orgulloso o terco para hacer la apropiada desescalada en el nivel superior. En otras palabras, en el tratamiento de la depresión a menudo estamos manejando “bloqueos de desescalada en el nivel superior”.

Las manifestaciones de la estrategia de desescalada de bajo nivel

Es el nivel más bajo de la estrategia de desescalada con la que estamos clínicamente más interesados, ya que es ésta estrategia, si es demasiado intensa o prolongada, lo que reconocemos como la depresión clínica. En el pasado la hemos llamado por diferentes nombres, tales como “la subrutina de la rendición” (Price y Sloman, 1987; Sloman & Price, 1987) o “la estrategia del subordinado involuntario (ISS)” (Price et al., 1994). Cualquiera que sea su nombre, esta estrategia tiene cuatro funciones principales:

1. Evidencia que no existe “ninguna amenaza” para el ganador, y por lo tanto enfatiza cualquier sumisión de alto nivel que se esté efectuando; o, si no se está hacienda una sumisión de alto nivel, se le asegura al ganador que la víctima no es una amenaza real, digan lo que digan, porque se es demasiado viejo o enfermo o incapacitado para ser eficaz.

2. Señala “fuera de combate” a los amigos y partidarios, dándoles el mensaje “no me empujen a la arena para luchar en su nombre” (Price & Gardner, 1995).

3. Facilita el cambio de escalada a desescalada en los niveles medio y superior, induciendo culpabilidad, vergüenza e inferioridad, y una sensación generalizada de pesimismo.

4. Sitúa al individuo en una camisa de fuerza depresiva, quitándole energía, interés, esperanza, decisión y fuerza de voluntad. De este modo, obliga al individuo a someterse, incluso si en el nivel superior es demasiado orgulloso o terco (o corajudo) para rendirse. En tal caso, la razón social aparente para la sumisión es probable que sea una enfermedad física o debilidad (Price & Gardner, 1995).

Causas de la estrategia desajustada

De acuerdo con nuestro modelo, la causa de la enfermedad depresiva no es la adversidad social, o perder, o un defecto, porque lo normal es que los seres humanos pierdan y fracasen y sean confrontados con la adversidad. Más bien, la causa de la enfermedad depresiva es el fracaso del cerebro triple al coordinar su respuesta a la adversidad social. Una respuesta coordinada asegura el éxito o la retirada exitosa/sumisión. A menudo se encuentra que el nivel más alto de desescalada está siendo bloqueado por alguna razón, ya sea en el paciente o por un tercero. Por ejemplo:

1.El nivel más alto de desescalada está bloqueado por escrúpulos morales.

Cuando alguien trata de mantener una posición imposible, o se aferra a un objetivo irrealizable, lo llamamos valor o terquedad, dependiendo de si simpatizamos o no con el intento. Orgullo, honor y escrúpulos morales son razones para seguir escalando en el nivel más alto a pesar de la agobiante desescalada en el nivel inferior. Milton la tomó con la monarquía, Darwin con la iglesia, y muchos son los mártires que se han negado a doblar la rodilla. La salud se sacrifica a los principios. Hemos descrito un caso en el que el paciente se negó a unirse a sus compañeros de trabajo en un fraude, fue castigado por ellos y sufrió la enfermedad depresiva como resultado (Stevens y Price, 1996). Anthony Trollope proporciona un paradigma de la terquedad auto-destructiva en su novela He Knew He Was Right (Sabia que tenia razón). En estos casos, el terapeuta está en la posición de un médico que atiende a un boxeador que insiste en luchar contra los contrincantes más poderosos.

2.El nivel más alto de desescalada es bloqueado por ignorancia o incomprensión.

La sumisión humana (a diferencia de la sumisión de los animales) implica obediencia, o hacer activamente lo que la otra persona quiere. A veces esto es imposible. Un marido dominante puede insistir en recibir una respuesta sexual entusiasta, una esposa dominante puede exigir que su esposo corrija un tic involuntario. A veces el paciente no sabe qué hacer para complacer al otro: un marido no quería que su esposa trabajara porque tenía miedo de que se relacionase con hombres atractivos, pero le daba vergüenza confesar ese miedo, y por eso la criticó por su pereza y su estupidez hasta que la depresión la volvió incapaz para el trabajo.

3.El nivel más alto de desescalada es bloqueado por un tercero.

Una esposa quería complacer a su marido, que insistió en que estuviera en casa el sábado; pero su madre, que era aún más poderosa que su marido, insistió en que la visitara e hiciera unas tareas para ella el sábado. La sumisión a uno implica resistirse al otro. Ella deseaba desescalar en las dos relaciones más importantes en su vida, pero no la dejaron. En este caso la enfermedad depresiva remitido cuando su madre murió.

4.El nivel medio de desescalada es bloqueado por un sentimiento de injusticia.

Muchos pacientes sufren insultos y agravios que no puede dejar pasar por resentimiento o enojo por la injusticia que ello conlleva. Recientes casos de este tipo en mi experiencia incluyen a personas injustamente despedidas de sus puestos de trabajo, un padre acusado de agredir sexualmente a su hija, y padres que sienten que la autoridad educativa les ha fallado a sus hijos de alguna manera. Estas personas se sienten fuera de sí de rabia, hirviendo de rabia asesina. Incluso si deciden desescalar en el nivel superior, siguen escalando en el nivel medio de las reacciones emocionales, y esto impide la resolución de desescalada de bajo nivel.

Identificar el conflicto

En el nivel superior hay muchas áreas de la vida en que las estrategias de escalada y desescalada se llevan a cabo de forma independiente; por ejemplo, uno puede escalar en su vida amorosa buscándose un ligue, mientras que en su relación parental desescala al aceptar dejar de fumar. En el nivel medio de la respuesta emocional, todavía hay aún más variedad, en el que uno puede estar deprimido por un problema a la vez que está enojado por otro―incluso se puede estar enojado y deprimido a causa del mismo tema. Pero en el nivel más bajo la estrategia es infocalizable, es una cuestión de todo o nada, y afecta a todas las actividades y estrategias. El estado de ánimo depresivo es un fenómeno generalizado. ¿Cómo se decide cuál de las escaladas del nivel superior está produciendo una situación que se extiende hacia este bajo nivel de desescalada? Esta es una de las habilidades del psicoterapeuta. Baste decir que por lo general se relaciona con una de las metas más destacadas del paciente o con sus relaciones.

Consideraciones terapéuticas

La tarea del terapéuta consiste en identificar el conflicto y ayudar al paciente a resolverlo en el nivel superior. A menudo, esto tomará la forma de ayudar al paciente a admitir la derrota, aceptar lo inevitable y renunciar a las aspiraciones poco realistas. A veces, sin embargo, el paciente puede ser ayudado a ganar ―a pesar del hecho de que él o ella estaba perdiendo al principio, por lo que se encuentra incapacitado por la depresión. A veces, el contexto adverso puede evitarse por completo, y lograr resultados mediante la negociación y el compromiso. A veces, los pacientes ven un conflicto donde no lo hay, otros son demasiado sensibles a las amenazas, o acceden a su conjunto de estrategias de bajo nivel agonístico muy fácilmente. Es difícil decir cuál es la proporción de los pacientes que tienen idea del conflicto que está causando la depresión. Sospecho que muy pocos. La mayoría de los pacientes achacan la depresión a factores biológicos tales como comenzar a tomar o pertenecer a la generación de “la píldora” o a los propios síntomas de la depresión, por ejemplo, “estoy deprimido porque no puedo dormir”. Si es necesario hacer comprender al paciente la verdadera causa de la depresión, la analogía de tiritar (ver más arriba) es útil; por ejemplo, el terapeuta dice: “No vamos a perder el tiempo frotando sus músculos temblorosos con pomada ―vamos a explorar la razón por la cual no han sido capaces de encender la calefacción central.”

El rival simbólico o interiorizado

El modelo se basa en un conflicto con un rival real. Esto explica por qué la depresión es tan incapacitante ―incapacita al individuo, mientras que el rival toma el control. Este tipo de incapacidad no tiene ninguna función en la gestión de los estresores impersonales, tales como las condiciones climáticas adversas.

Sin embargo, tal es la capacidad humana para personalizar el entorno que algunas formas de estrés impersonal son percibidos como procedentes de un rival. Job, por ejemplo, vio colmada las desgracias de su familia como actos de un Dios personal; se indignó con Dios y quería llevarlo a los tribunales. En este caso, Job se convirtió en depresivo ―el nivel más bajo de desescalada se asoció tanto con el nivel superior como con el de nivel medio. El remedio fue proporcionado por Eliú, quien señaló a Job que no era apropiado para un hombre entrar en una pugna agonística con Dios. Así Job se sometió a Dios y su depresión desapareció.

En algunos casos el conflicto no es con una persona del exterior, sino con una entidad interiorizada (Weiss, 1993; O’Connor, 1997). Por ejemplo, algunas personas de éxito se ven atrapados entre su ambición y su adoctrinamiento infantil de no eclipsar a sus familiares inmediatos (especialmente a las hijas se les enseña a no eclipsar a sus hermanos). Entonces, cuando tienen éxito como adultos, se deprimen sin motivo aparente. Se ha sugerido que esta depresión es causada por “la culpa del superviviente”, debido a la gran diferencia entre su propio desempeño y el de los miembros de su familia. Pero perseguir el conflicto en las profundidades de la psique está más allá del ámbito de este trabajo.

Referencias

Alcock, J. (1979) Comportamiento Animal: Un Enfoque Evolutivo. Sunderland, Mass.: Sinauer.

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[1]  La “casa ganancial”, o Dower House, es, entre las clases altas británicas, una casa, más pequeña y modesta destinada a la viuda del Sir o Lord. Puede ser un antiguo pabellón de caza, la casita de invitados o, como se señala más abajo, la casita del jardinero. (n.d.t.)

Job, la depresión y la muerte

Juro por Dios, que me ha hecho daño/y llena mi copa por la desesperación,/que mientras haya vida en este cuerpo/ y siempre que pueda respirar,/ Nunca dejaré que me condene;/ Nunca renunciaré a mi reclamo./ Voy a aferrarme a mi inocencia;/ mi mente nunca se someterá. (Job 27:6)

Job es un personaje bíblico que ha sido puesto como ejemplo por varios investigadores (Price 2008) al considerarle un depresivo grave mientras que para la Iglesia católica es reconocido como un santo, concretamente un dechado de virtudes como la paciencia , la bondad y su confianza en Dios.

Como es sabido Dios y Satanás porfían por socavar la confianza de Job en Dios y es asi que con permiso de éste, Satanás le pone a prueba a través de encadenadas desgracias que se ceban en sus propiedades, su familia y su salud fisica a fin de arrancar de él una queja, una protesta o su eventual discrepancia con Dios.

Para Price, Job y en su caso la depresión severa pueden ser conceptualizados como la muerte o incapacidad física ritualizada, para lo que recomiendo al lector que repase lo que se entiende como un ritual en este post.

Job representaría la subjetivación, el mito, de un mecanismo conocido desde la antigüedad, un automatismo cerebral destinado a lidiar con las dificultades y las adversidades, que Price ha llamado IDS (estrategia de distensión).

Cito a Price directamente:.

“Es muy comprensible que las personas que han sufrido una severa depresión verían ese estado puramente como un error o patología en el sistema. Es difícil ver que tal condición dolorosa e incapacitante puede estar sirviendo a un propósito útil. Sin embargo, debemos tener en cuenta que otros estados existen en la naturaleza de los que se podría decir lo mismo. No sabemos a ciencia cierta la función del sueño, sin embargo, la persona que duerme està totalmente indefenso y no funciona a pleno rendimiento. La hibernación es otra condición en la cual la función se ve seriamente afectada. La hbernación  evolucionó para permitir que los animales sobrevivieran a condiciones climáticas adversas. Quizá no es impensable que la depresión severa haya evolucionado para permitir que sobrevivamos a condiciones sociales adversas.

Como bien señala Wolpert, grados leves de depresión pueden estar asociados con el conocimiento de la causa, y ser sensibles a las alteraciones en la situación causante, y puede ayudar a la persona a salir de cualquier situación que condujo a la depresión en primer lugar.

Pero aquí estamos preocupados por la depresión severa, incluso la depresión psicótica, y la depresión asociada al trastorno bipolar, que sabemos que tienen una incidencia mayor que se espera de mutaciones al azar.

Escribiendo en apoyo de la hipótesis de la competencia social de la depresión  me gustaría sugerir que la depresión grave experimentada y tan vívidamente descrita por el Profesor Wolpert es un equivalente al ritual de la muerte. Una de las principales conclusiones de la etología comparada es la ritualización casi universal de la lucha agonística en el comportamiento en el suborden de los vertebrados, y si la lucha se ritualiza, tiene sentido que la pérdida en esa confrontación se conforme también como un ritual. En lugar de estar incapacitado o muerto por una espada o excluido de un club, el que pierde en una confrontación agonistica es expulsado por su depresión severa, lo que hace que él o ella quede totalmente incapacitado y fuera de acción, tan efectivamente como si estuviera en realidad muerto. Este estado es indescriptiblemente desagradable, un verdadero infierno en la tierra. En general se acepta que la depresión severa es la enfermedad más desagradable de la medicina, con la posible excepción de la rabia. Un paciente que se recuperó de la depresión severa y luego murió de cáncer secundario me dijo en su cama de hospital que el cáncer era un “juego de niños” (una cosa fácil de tratar) en comparación con su depresión.

Yo diría que la cuestión de si esta incapacidad psicológica grave es adaptativa o no lo es, una cuestión que sigue estando abierta. Es cierto que algunos depresivos se suicidan y otros permanecen crónicamente incapacitados. Pero algunos se recuperan completamente. He visto una recuperación espontánea después de 20 años, pero la recuperacióntotal se produce generalmente después de seis meses mas o menos.

Imagine un escenario en tiempos antiguos en los que un grupo humano contiene dos primos ambiciosos, ambos con diferentes políticas y decididos a medrar. Ambos han de “ganar a toda costa” pues ambos son obstinados y ambiciosos, y sostienen la opinión de que “esta ciudad no es lo suficientemente grande para los dos ” Si llegan a las manos, uno podría fácilmente matar al otro, en cuyo caso el grupo se veria privado de un miembro valioso, y los parientes cercanos del hombre muerto es probable que se llena de ideas de venganza – lo cual es un desastre para el grupo Si, por otro lado, la batalla tiene lugar en el piso de la sala del consejo, y las armas que se utilizan son verbales como las humillaciones publicas, el perdedor puede desarrollar una depresión severa y detener la presentación de su punto de vista dejando de asistir a la Salón del Consejo del todo. Después de seis meses, cuando se recupere la situación puede ser muy diferente, la causa del conflicto, ya no existe, o su rival puede estar tan bien establecido que la perspectiva de desafiarle de nuevo, no se plantea. Sus parientes cercanos se ahorrarán la obligación de vengarse.

Por otra parte, la persona ritualmente muerta es probable que se perciba por sus partidarios como una enfermedad física. Esto puede ser la razón por la depresión está asociada con tantos síntomas físicos. En nuestro inconsciente colectivo no hay arquetipo de la depresión o de enfermedad mental no psicótica  Tenemos un arquetipo de la locura, la respuesta a la cual es la evasión, y tenemos un arquetipo para la enfermedad física, la respuesta a lo que es la crianza. Pero no hay arquetipo para la depresión o la neurosis. Si los signos de la depresión no se consideran como enfermedades físicas, se les trata como pereza o cobardía, o la persona es vista como siendo deliberadamente inútil. Esta es la razón que muchos pacientes están desesperados por obtener un diagnóstico físico.

Otra ventaja de un diagnóstico de enfermedad física es que puede eludir la evidencia del éxito del rival. Aunque el grupo ha observado las humillaciones verbales, no computarán una relación causal entre ellas y la depresión a la que siguen viendo como una enfermedad física., Así que no hay obligación de venganza. Es mi experiencia que los pacientes con depresión severa desconocen la causa de su enfermedad (incluso si la hay muy clara), ni sus familiares, y a veces es imposible convencerlos de que la terrible enfermedad que amenaza la vida en sus seres queridos se debe a algún conflicto interpersonal. Y a menudo sus médicos pueden hacer un diagnóstico de “depresión endógena”. Esta falta de relación causal evidente entre el combate ritual y la muerte ritual libera a todos de atribución de culpa o venganza.

A pesar de ser uno de los casos más graves de depresión alguna vez los descritos en prosa o en verso, Job se mantuvo en sus trece. Sólo la visión real de Dios le indujo a presentar una sumisión voluntaria y consciente. Es esta mentalidad de “ganar a toda costa” es la que impide que las personas cedan de forma consciente y voluntaria y crea la necesidad de un mecanismo de seguridad a un nivel inferior del cerebro.

Hemos llamado a la incapacidad ritual de la depresión severa el IDS (estrategia de manipulación involuntaria o involuntaria estrategia de distensión) para enfatizar tanto que es involuntario, y que es una alternativa a una estrategia de escalada involuntaria. Este juego de estrategia (de escalada y desescalada-) está mediada por el cerebro anterior reptiliano (alrededor de los ganglios basales) y toma la forma de estado de ánimo elevado o deprimido. El IDS tiene al menos cinco funciones, tres de ellas sociales y dos intrapersonales:

Funciones intrapersonales del involuntaria estrategia de distensión (IDS):

1. Se incapacita a la persona (como la muerte no ritual). Él o ella no se defiende ni toma represalias, falta el equipo psicológico para hacerlo.

2. Se inclina a los niveles superiores del cerebro hacia la distensión, mediante la generación de pensamiento pesimista, bajando la autoonfianza  lo que reduce la eficacia del refuerzo y la reducción de sentido de justicia.

Las funciones sociales de la IDS:

1. Se tranquiliza al ganador respecto a que el perdedor no es probable que devuelva los golpes, hasta el punto de que puede dar la espalda al perdedor sin ansiedad. El mensaje no es uno de sumisión sino de la incapacidad, diciendo, en efecto: “Estoy demasiado incapacitado para luchar.

2. Se envía un mensaje a sus seguidores, diciendo: “¡No me empujes a la arena para luchar en su nombre”, de lo contrario las vocalizaciones agresivas de defensores podrían socavar el mensaje de la incapacidad del protagonista deprimido.

3. Facilita la reconciliación con el antiguo rival. Esto parece ser alcanzado por el estado de ánimo de ansiedad que a menudo acompaña a la depresión. La depresión como un afecto no tiene un objeto o meta, pero este no es el caso de la ansiedad que tiene la meta de la seguridad, comodidad y tranquilidad. Esto se realiza generalmente mediante la reconciliación con el antiguo rival, un proceso Franz de Waal ha llamado “la reconciliación condicional” (condicionada a una nueva diferencia de poder entre los dos). Por razones sociales, esta conciliación se observa más en los grupos de chimpancés que en la sociedad humana, en la que los rivales no suelen estar disponibles para la reconciliación. Por otra parte, las jerarquías humanas se basan más en la atracción que en la intimidación. En una resolución exitosa de conflictos, la subordinación trata de basarse en el respeto y no en el miedo.

En resumen, debemos mantener abierta la posibilidad de que la depresión severa sea una adaptación que cumple una función como parte del componente de desescalada de la conducta ritual agonística, que es, en efecto, una forma ritual de muerte o incapacidad. La ventaja del ritual de la muerte real es doble. En primer lugar, hay una posibilidad razonable de que la víctima sobreviva y pueda recuperarse, lo que no sólo es bueno para la víctima, sino que tambien contribuye a la aptitud inclusiva del ganador, esta ventaja es probable que haya estado operando en nuestra especie durante más de 250 millones años , algo quecompartimos con nuestros atepasados los reptiles. En segundo lugar, la falta de relación causal evidente entre las actuaciones del ganador y el estado de la víctima absuelve a los familiares de un deber de la venganza, desde el punto de vista evolutivo, esta es una nueva ventaja, aplicada sólo al linaje humano, y que podría explicar por qué la depresión puede tomar una forma tan severa y física en nuestra especie. Ya sea adaptativa o no, la depresión es una enfermedad grave y debe tratarse como tal. Por último, la vista de la depresión grave como la muerte ritual tiene implicaciones para el tratamiento y sugiere un gran número de modelos animales potenciales para la investigación.

De manera que Job sólo pudo recuperarse de su depresión cuando por fin, se sometió a Dios de modo voluntario y consciente a pesar de su tozudez original: “mi mente nunca se someterá”, dice en su verso citado y ahi se encuentra la clave de la depresión, ese no someterse, o no reconocer que se ha perdido en una confrontación agonística es la causa ancestral de la depresión que no es sino un automatismo programado por la especie para repudiar aquello que debilitaria nuestro autoconcepto, para algunas personas puede ser mejor estar deprimido que reconocer una derrota y al parecer de Price esta conducta ha evolucionado porque contienen numerosas ventajas, tanto para los perdedores como para los ganadores, dicho de otra manera favorece al grupo..

Asi comienza la recuperación de Job cuando admite y se somete a los designios de Dios que éste le devuelve todo lo que perdió con ganancias.

Bibliografía.-

Price, J.S. (2008) Severe depression can be conceptualised as ritualized death or physical incapacityPhilosophy, Ethics, and Humanities in Medicine 2008, 3:8  (Comment on “Depression in an evolutionary context” by Lewis Wolpert).

El libro de Job.

El rectángulo de Aristóteles y las estructuras psíquicas

El botón, resuelve en la flor su vaguedad, pero es el fruto el que alcanza a resolver a la vez la vaguedad del botón y la inconsistencia de la flor. Y es la semilla el corolario de todo fruto que contiene en sí mismo el ocaso de su repetición (Hegel reinterpretado en verso por mi).

La dialéctica puede definirse como el conjunto de leyes que gobiernan el juicio, las razones de la razón, es tan antigua como la humanidad y sus inicios ya pueden rastrearse desde los presocráticos, Parménides y Heráclito que lidiaron con los pares polares: permanencia y cambio. Fue Platón el que acuñó la conversación dialogada -la mayéutica- como la mejor manera de acercarse a la verdad y de paso resolvió el dilema anterior proponiendo que habría en toda entidad algo permanente que llamó Absolutos y que no podia remitir a otra cosa sino a la Unidad, mientras que aceptaba tambien la idea heraclitiana de que habria tambien una tendencia al cambio o al movimiento que sería la que provocaria la diversidad. De la tensión entre lo permanente (esencia) y lo que cambia (apariencia) surgiria algo nuevo: la diversidad dentro de lo mismo. Pero seguramente fue Aristóteles quien llevó la dialéctica hasta su esplendor a través de lo que conocemos como rectángulo de Aristoteles, un constructo muy útil para nosotros los psiquiatras como explicaré a continuación.

Se trata de una forma operativa de encuadrar los juicios para conocer y atisbar las contradicciones entre ellos, uno puede hacerse la siguiente pregunta ¿Son opuestos todos los contrarios? ¿Qué diferencias existen entre juicios opuestos, contrarios, complementarios o contradictorios? ¿Como nos las arreglamos para superar esos antagonismos?

Lo hacemos a través de la dialéctica, que nos permite construir nuevas categorias abarcativas en la conocida clave de tesis-antitesis-síntesis hegeliana, que además de resolver problemas (dilemas lógicos) nos permite expandir nuestra conciencia a través de nuevas codificaciones simbólicas, abarcativas y resolutivas de los dilemas planteados.

La pregunta no es baladí puesto que para nosotros los psiquiatras es vital discriminar por ejemplo si una depresión es siempre parte de un trastorno bipolar y el por qué las estructuras psiquicas se repiten de una forma predictiva: determinados sintomas aparecen casi siempre agrupados mientras otros pueden aparecer o no en esa sopa que llamamos mente, algo que nos permite especular que más allá del azar existe una tendencia a las agregaciones de síntomas, por último nos permite especular acerca de qué dialécticas se encuentran en la base de ciertas operaciones mentales que terminan en el marasmo mental, es decir en el crunch o colapso de la mente.

Sabemos que no toda depresión forma parte del trastorno bipolar pero aun hoy no sabemos adivinar en un primer episodio cuales depresiones tienen esa cualidad y cuales no la poseen, pero ¿como lo sabía Hipócrates? Pues simplemente aplicando el rectángulo de Aristóteles a la clínica y al pronóstico de las enfermedades. Hay que recordar de pasada ahora que los cuatro temperamentos de Hipócrates son en realidad estructuras psíquicas, cada una de las cuales ocuparia un vértice de este rectángulo, vale la pena recordar estos cuatro temperamentos:

  • O El colérico
  • E El melancólico
  • I El sanguíneo
  • A El flemático.

Rectángulo lógico de Aristoteles

Lo importante es observar como la medicina hipocrática conceptualizó en terminos dialécticos las relaciones entre estos cuatro temperamentos a partir de los juicios lógicos aristotélicos, asi hay temperamentos que se oponen entre sí, son contradictorios unos son la negación del otro, mientras que los demás mantienen relaciones ambigüas entre si: unos son contrarios y otros subcontrarios, segun este modelo:

A y E son contrarios porque difieren en cualidad siendo universales.

I y O son subcontrarios, porque siendo particulares difieren en la cualidad.

A con respecto a O, e I con respecto a E son contradictorios, porque difieren en cantidad y cualidad.

A con respecto a I, y E con respecto a O son subalternos porque difieren en la cantidad.

Dos definiciones breves.-

Contrario= Que se muestra completamente diferente a otro; en el otro extremo.

Contradictorio=Cada una de las dos proposiciones, de las cuales una afirma lo que la otra niega, y no pueden ser a un mismo tiempo verdaderas ni a un mismo tiempo falsas.

Pero nosotros ya no utilizamos la nomeclatura hipocrática basada en la teoria de los humores y es por eso que pondremos al dia la nomenclatura:

  • A La esquizoide
  • I La histérica
  • O La obsesiva
  • E la depresiva

Y ahora ya podemos establecer las siguientes relaciones:

  • La estructura esquizoide es contraria a la depresiva, subalterna con la histérica y contradictoria con la obsesiva.
  • La estructura depresiva es contraria con la esquizoide, subalterna con la obsesiva y contradictoria con la histerica.
  • La estructura obsesiva es sub-contraria con la histerica, subalterna con la depresiva y contradictoria con la esquizoide.
  • La estructura histérica es sub-contraria con la la obsesiva, subalterna con la esquizoide y contradictoria con la depresiva.

Pero para no apelar directamente a la psicopatologia cambiaremos un poco la nomenclatura anterior y la permutaremos por actitudes comportamentales observables emparejadas a través de polaridades, emparentadas eso si con la caracterología pero sin prejuzgar si existe o no psicopatología, asi:

  • A representaria la lejanía, la búsqueda de separación del esquizoide.
  • E representaria la proximidad o el apego, la busqueda simbiótica de fusión del depresivo.
  • I , la novedad sería la búsqueda de sensaciones del histérico, la apertura a la experiencia.
  • O, representaria la inflexibilidad del obsesivo y su tendencia a anclarse en la rutinificación de la experiencia.

Lo interesante de esta posición de ciertos clusters temperamentales en comprender las relaciones entre ellos, sus relaciones dialécticas. Asi observaremos inmediatamente de que la tensión dialéctica que se establece no es la misma según que pares de polaridades, asi la polaridad AE (lejania-proximidad) y la polaridad IO (novedad-rutina) es mayor que los otros emparejamientos. Es por eso que les llamaremos dialécticas fuertes. Y dentro de ellas la dialéctica del lado superior del rectángulo AE puede dar lugar a mayor radicalidad que la dialéctica IO, lo que nos permite predecir que la mayor parte de la patología y las formas más graves (las psicosis) se darán cita en ese eje AE, donde el individuo tiene que vérselas con dos opciones antagónicas que se anulan la una a la otra.

Dialécticas fuertes.-

Son las relaciones entre contrarios (ejes AE y IO), asi por ejemplo ciertas emociones como la alegria y la pena son contrarias puesto que la presencia de la una inhibe o descarta a la otra, no se puede estar alegre y triste al mismo tiempo, ¿pero se pueden buscar sensaciones nuevas y al mismo tiempo buscar la rutina, a pesar de ser tambien contrarios?.

En el eje AE sucede que uno de los polos es la negación del otro. El alejamiento como estrategia de defensa en aquellas personas que suelen sentirse invadidas, dominados o excesivamente estimulados por otros es incompatible con la estrategia del melancólico que busca relaciones de apego y de proximidad. O se está en un lugar o se está en el otro de tal forma que podemos asegurar que:

Si A es verdadero entonces E es falso y

Si E es verdadero entonces A es falso.

Se trata de una inferencia positiva que podemos hacer cuando sabemos que A o E son verdaderos. Si usted disfruta de la soledad es seguro que no encontrará placer en la excesiva proximidad y si usted busca la proximidad es seguro que no encontrará placer en la lejania.

¿Pero qué sucede cuando A o E son falsos? Entonces estamos ante una inferencia negativa de tal modo que sucede que:

Si A es falso entonces E está indeterminado y

Si E es falso entonces A está indeterminado.

O dicho de otro modo: a partir de la falsedad de A o E no podemos inferir la certeza de la veracidad o falsedad de E o A.

Si usted no busca activamente la lejania no podemos inferir que usted busque la proximidad sino que es incierta tal busqueda, puede darse o no.

Si usted no es un melancólico y no busca la proximidad de ahi no podemos inferir que usted vaya a buscar la lejania, puede ser o no, es incierto.


Probablemente la mejor forma de contemplar estas relaciones dialécticas sea verlo a través de un ejemplo clinico y de entre ellas la enfermedad donde más clara podemos observar esta dialéctica radical es en el trastorno bipolar. Es en esta enfermedad donde podemos observar el fracaso dialéctico del sujeto a la hora de compatibilizar pares polares contrarias como la euforia y la pena, que son emociones que emergieron como señalizaciones de circunstancias externas que requerian movimientos de adaptación. La función de la pena es socavar la alegria y al contrario. El sujeto que no es capaz de armonizar ambas emociones antitéticas se encuentra condenado a oscilar de un polo a otro en forma circular, asi el paciente bipolar no es capaz de hacer una sintesis resolutiva a estos dos pares emocionales:

Tesis= depresión

Antitesis=euforia

Sintesis=depresión

Es asi como el paciente bipolar se instala en un bucle repetitivo donde cada episodio prepara el camino a uno nuevo de carácter opuesto y es por eso que se ha señalado repetitivamente que la euforia del paciente bipolar es una defensa contra la depresión o la observación empirica de que detrás de la alegria desproporcionada del paciente bipolar existe una tristeza infinita. Pero las formas circulares no sólo afectan a esta enfermedad del ánimo sino a otras tal y como comenté en este post. La circularidad – el curso circular de una enfermedad- aparece cuando el individuo ha sido incapaz de hacer emerger algo nuevo que abarque a los contrarios.

Todo parece indicar que la salud mental consiste en encontrar un nuevo nivel de definición de la conciencia que sea capaz de abarcar y superar los pares antiteticos donde evidentemente los más polarizados son los que encuentran mayores dificultades de integración. La salud mental de un individuo depende de su capacidad dialéctica, es decir de su capacidad para integrar los contrarios, los opuestos y los antagonismos sean comportamentales, cognitivos o emocionales.

Curiosamente los esquizofrénicos -aunque se encuentran situados en el mismo eje AE de polaridad- son más competentes que los bipolares a la hora de encontrar soluciones dialécticas a sus dilemas y es por eso que evolutivamente se distinguen de aquellos por su evolución defectual y no por la circularidad, la razón de este defecto está en sus proposiciones delirantes que incluyen nuevos dilemas incongruentes con la realidad misma, una síntesis en cierta forma fracasada. Tal y como comenté en este post si la bipolaridad del trastorno bipolar es una polaridad radical la esquizofrenia es una dualidad radical pero sus modos evolutivos son bien distintos como sabemos desde la epoca clásica, lo cual no significa que no puedan haber sindromes compartidos entre la esquizofrenia y la depresión puesto que a la hora de encontrar “soluciones” a estos dilemas los pacientes pueden moverse en el eje AE como en un continuo sintomático, asi es posible encontrar cuadros mixtos entre la esquizofenia y la depresión (trastorno esquizoafectivo) pues una de las caracteristicas de los ejes AE o IO son las transiciones.

La siguiente polaridad que me gustaria abordar como ejemplo de polaridad radical es la que pertenece al lado de abajo del rectángulo de Aristoteles, el eje IO que enlaza dos pares antitéticos de menor intensidad, me refiero al par novedad-rutina. Aqui nos volvemos a encontrar con estas proposiciones lógicas, obsérvese la diferencia con la polaridad AE:

Si I es verdadero entonces O está indeterminado.

Si I es falso entonces O es verdadero.

Aqui se han invertido los resultados del eje AE, como puede observarse la veracidad de I no supone la falsedad de O sino su indeterminación, sin embargo la falsedad de I impone la veracidad de O. Sucede porque la inferencia se hace sobre particulares y no sobre universales. es sólo la condición negativa del uno la que d averacidad al opuesto.

I = PARTICULAR AFIRMATIVO. Sujeto tomado en su extensión particular; predicado en su extensión particular; relación afirmativa. Algún S es P.

O = PARTICULAR NEGATIVO. Sujeto tomado en su extensión particular; predicado en su extensión universal; relación negativa. Algún S no es P.

Usted puede tener como rasgo esencial de su carácter la busqueda de sensaciones (I verdadero) pero eso no implica que usted reniegue de la rutina (y que O sea falso), podrá acoplarse bien a ella sin tener demasiado que pelear. Hay un tiempo para cada cosa, incluso ciertas rutinas son necesarias para explorar intelectualmente o sensorialmente nuevos mundos, estoy pensando ahora en la rutinificación del aprendizaje musical o de las repeticiones de los experimentos cientificos.

Sin embargo es seguro que si usted no es un buscador de sensaciones (I falso) es seguro que es una persona ordenada, rutinaria, sistemática ,escrupulosa y ordenada (O verdadero). Y al revés:

Si O es verdadero entonces I es indeterminado y

Si O es falso entonces I es verdadero.

Lo que nos permite predecir que ante la ausencia de rasgos obsesivos en su personalidad es seguro que usted desarrollará rasgos de buscador de sensaciones, mientras que si usted tiene esos rasgos obsesivos no podemos saber si tendrá o no rasgos de buscador.

En el proximo post continuaré hablando del resto de polaridades e intentaré relacionarlos tanto con la psicopatología como con la psicología normal, del mismo modo propondré a mis lectores el uso del rectángulo de Aristoteles como autoaplicación para el conocimiento propio. En mi opinión podemos predecir muchas cosas de nuestros rasgos menos conocidos y de nuestras posibilidades tanto internas, como corporales e interpersonales si hacemos un propósito de autoconocimiento y usamos el rectángulo como un sencillo modo de escrutinio.

El primer ejercicio que propondré será este:

¿En cual de los 4 vértices estás de forma más aproximada?

Bibliografia.-

Otto Dorr: “Pensamiento dialéctico y estructuras de personalidad. Psiquiatria dinámica y psicoterapia. Volumen 7, nº 4, 1990.

Aristoteles: “Metafisica”: versión digital

Las enfermedades circulares

Una de las características de las enfermedades es su evolución, es decir las modificaciones que sufre la enfermedad en función del tiempo. A grandes trazos existen dos tipos de evolución:

1.- Unas enfermedades aparecen y desaparecen, se presentan en accesos o episodios, y dejan al que las padece libre de síntomas durante un periodo impredecible de tiempo. El paciente parece estar bien hasta que recae en un nuevo episodio o brote cuando menos lo espera o quizá despues de un periodo inespecifico de estrés. En este tipo de enfermedades la evolución es tan testaruda que es posible predecir que -una vez diagnosticada esta enfermedad- existe una probabilidad muy alta de un nuevo brote. Es el caso de la psoriasis, la jaqueca, la depresión recurrente y el trastorno bipolar, el colon irritable, el asma, las alergias, etc. Lo que  caracteriza a estas enfermedades son ciertos periodos de remisión completa o casi completa.

2.- Otras enfermedades por el contrario parecen afectar constantemente al individuo con algun malestar, sintoma o incapacidad, a veces se trata de secuelas de otras enfermedades, pero lo que las caracteriza es que habiendo, como hay, ciertos cambios evolutivos, estos son imperceptibles. El paciente puede mejorar transitoriamente pero los síntomas no desaparecen del todo dejando espacios libres en la patografia del sujeto que las padece sino que le afectan a diario a no ser que podamos introducir algún tratamiento que las haga desaparecer o mejorar. La variable mas importante en este tipo de enfermedades es que dejadas a su libre evolución acaban siempre empeorando. El cáncer, la esquizofrenia, la diabetes, la osteoporosis, e incluso las caries dentales pertenecen a este grupo.

Naturalmente no cuento a las enfermedades que solemos clasificar como agudas y que suelen evolucionar de una forma benigna o recortada hacia su total remisión. En realidad esta clasificación no prejuzga la diada agudo/crónico sino su comportamiento temporal, en este sentido la gripe estacional seria una enfermedad tipo 2 solo que por su benignidad no dejaria rastros al menos en las personas sanas.

Naturalmente no hay ninguna razón por la que las enfermedades del grupo 1 no puedan convertirse en enfermedades del grupo 2, asi sucede en la realidad: ciertas enfermedades cíclicas terminan por provocar defectos o lesiones permanentes pero lo que las caracteriza es que su curso no es inexorable y no son raras las remisiones espontáneas.

La circularidad es sin embargo su caracteristica más visible. Con circularidad quiero señalar que suponemos que hay algo que hace volver los sintomas, como si la causa y el efecto tomaran el relevo, lo que ayer fue causa hoy es efecto y más aun: el efecto puede preceder a la causa. La similitud sintomática entre episodio y episodio es una de sus señas de identidad: la vuelta de lo mismo.

¿Como es posible esto? ¿Qué explicación tenemos para esta fisiopatologia?

Lo primero que quiero decir es que este tipo de evoluciones están presididas por razones causales bien distintas a la causalidad lineal que estamos acostumbrados a manejar en medicina. Una TBC o una sifilis por ejemplo tienen una evolución tan predecible que hasta pueden ser identificadas por ciertos rasgos plástico-evolutivos. Lo mismo sucede con el paludismo, un tipo de fiebre que es conocida desde la antigüedad precisamente por la forma y presentación de sus episodios febriles y sus fases de desaparición sintomáticas. La causa de la TBC está ligada al bacilo de Koch, la sifilis al treponema pero el paludismo al margen de que sabemos hoy su causa (El plasmodium falciparum) está ligada a la evolución, al ciclo vital del citado parásito en el organismo humano.

Lo que caracteriza causalmente a las enfermedades circulares es su no linealidad, sean cuales sean sus causas su evolución indica una morfologia caótica, no lineal y por tanto impredecible.

Lo interesante es que las enfermedades pueden ser interpretadas en términos termodinámicos, en términos de orden y caos. Casi todos nosotros tenderíamos a creer que la enfermedad es una perturbación que remite al desorden y que la salud por el contrario es el orden en su sentido más biológico, pero esta idea es simplemente falsa. Por ejemplo la epilepsia consiste en el disparo de ciertas neuronas de forma sincrónica; sin esta sincronía simultánea de flujos eléctricos seria imposible el ataque epiléptico o la perdida de conciencia. Lo que caracteriza un cerebro sano desde el punto de vista bioeléctrico es la desorganización , la asincronía de los disparos neuronales dentro de ciertos limites, claro,  pues los extremos parecen tocarse y en efecto, cuando dormimos también parece que en el sueño profundo exista una enorme asincronía que tiene el mismo efecto sobre la conciencia que el fenómeno inverso, estamos de hecho inconscientes.

Lo cierto es que algunas enfermedades mentales lo son no tanto por un predominio de desorden como cabría esperar sino al contrario: por una hegemonia rígida del orden. Voy a referirme ahora al trastorno bipolar una curiosa enfermedad que acumulará evolutivamente episodios depresivos y maníacos a lo largo de la vida del individuo. El lector puede refrescar los síntomas de esta enfermedad y sus diferentes formas evolutivas -en una enfermedad que afecta al 1% de la población mundial de una u otra manera- en este articulo de la wikipedia:

Esta enfermedad es curiosa por una razón bien distinta al resto de sus hermanas circulares: la oscilación se hace siempre entre opuestos, mania-depresión, euforia-tristeza, expansividad-anergia, lo que vuelve no es lo similar sino lo contrario. Todo pareciera indicar que el paciente oscila entre dos polos (y de ahi el nombre de bipolar) de forma brusca en el sentido de que sus depresiones son tristezas exageradas tanto como sus alegrías, es como si el paciente no hubiera logrado integrar los extremos de su afectividad. Y que por tanto estos extremos se hubieran independizado del medio ambiente perdiendo con ello la capacidad moduladora, informativa, señalizadora y comunicacional de las emociones que aparecen asi exageradas, arbitrarias o extemporáneas, saltando de fase en fase con ciertos periodos de reposo o eutimia, algo que comparten con el resto de enfermedades circulares.

Ahora bien, ¿qué son los polos de algo?

Utilizaré el símil eléctrico, los polos eléctricos (el positivo y el negativo) son los extremos de las cargas y provocan que a través de ellos circule la corriente. La electricidad no circula si solo usamos un polo o si los polos se encuentran separados de forma extrema entre ellos. Es a través de una polaridad como nos regulamos en relación con el medio ambiente y el medio interno, le llamamos homeostasis a esa franja de seguridad que hace que nosotros solos podamos autoregular desde el humor hasta el hambre.

¿Cómo se autoregula un sistema sano pongamos como ejemplo el humor normal?

El humor sano es aquel que mantiene ciertas fluctuaciones intrínsecas sin relación con el medio ambiente. Es como ese juego de la comba donde la cuerda ha de estar suelta para poderse saltar y no fuertemente asida o tensa por los bordes lo que imposibilitaria el juego. Lo normal es tener dias buenos y dias de mal humor, eso es lo normal y lo que predice una buena recuperación. Es precisamente esta suave oscilación intrínseca y no el humor imperturbable la que nos permite predecir que cuando las cosas se pongan feas el humor saltará la comba. Pongamos por caso que se nos muere un pariente o nos despiden del trabajo, el humor normal, aquel que está acostumbrado a una cierta perturbación basal será capaz (está ya entrenado) a recuperarse sin dejar rastro: a volver a las condiciones iniciales.

Dicho de otra forma: la oscilación suave e intrínseca de nuestro humor es una especie de entrenamiento para cuando la comba sea sometida a tironeos por el medio ambiente. Lo usual es que las personas normales ejerciendo de forma suave esta resistencia nos empoderemos y salgamos bien parados afectivamente cuando somos victimas de las adversidades de la vida que inevitablemente tendremos que afrontar. Es pues esa pequeña perturbación basal la que nos protege de la depresión.

O dicho de otra forma: es la flexibilidad del sistema de regulación del humor y su perturbación basal la que predice una buena regulación siendo la rigidez de este sistema el responsable de que el sistema falle. Como el lector podrá observar y volviendo otra vez a los conceptos de orden y caos, es necesario que el sistema adopte cierto desorden o perturbación para poder asegurar que el sistema está sano y que reaccionará sin grandes oscilaciones cuando asi se le requiera y una cosa más: el sistema tiene un muelle que le asegura volver a las condiciones iniciales cuando sea fuertemente perturbado.

Tres condiciones para una autoregulación óptima del humor:

  • Que no hayan fuertes oscilaciones que rebasen la capacidad del sistema.
  • Volver a las condiciones iniciales en el rebote.
  • Dependencia del medio ambiente o del medio interno.

De manera que ya podemos esclarecer lo que sucede en la patologia, más concretamente en el trastorno bipolar: 1.-el humor no depende del medio ambiente sino que se ve perturbado por pequeñas contrariedades de la vida o del medio interno no siendo predecible que se descompense por aquellas otras que nos harian temblar a los demás. 2.- Cuando se da un viraje de fase no hay muelles que estiren hacia la eutimia y de alcanzarse se toma mucho tiempo al menos sin tratamiento. 3.-Hay pocas oscilaciones premórbidas o basales en los sujetos bipolares que parecen mantenerse impertubables ante los ajetreos de la vida.

Pero hay más:

La tristeza y la alegria son emociones que nos parecen opuestas -porque son opuestas desde el punto de vista categorial como si fueran antinómicas, pero desde el punto de vista neurobiológico pueden coexistir y no son contradictorias entre sí pues tienen una historia natural bien distinta, asi la alegria es seguro que -evolutivamente hablando- sea eones de tiempo más antigua que la tristeza. Es asi que la euforia, la manía es una averia del hemisferio derecho que es el que trajina con la deshinbición, una actitud fundamentalmente adaptativa y que surgió para compartir, como un modo de comunicar al resto del grupo social la euforia por el hallazgo de comida, seguridad o haber alcanzado un determinado objetivo comunal. También para propiciar la promiscuidad sexual y fortalecer los vínculos sociales en el clan, dotando a los sujetos de una energia suplementaria y de una sensación de poder hacer cualquier cosa. Es lógico que una emoción asi fuera seleccionada positivamente.

La tristeza por su parte es tambien muy adaptativa (aunque no lo parezca), pues es necesaria como marcador emocional para reconocer las pérdidas y más importante aun: para no seguir invirtiendo recursos en proyectos destinados al fracaso. La tristeza o la pena es pues una emoción muy importante pues nos permite -cuando es adaptativa- despegarnos de la rutina, del pasado o de vínculos imposibles de recuperar. Es una emoción de hemisferio izquierdo y seguramente apareció más tardíamente en la evolución tal y como conté en este post.

El objetivo de la alegria es aumentar la sociabilidad y es por eso que la logorrea, la desinhibición, el hipererotismo, la disminución de la necesidad de dormir y la expansividad forman parte del cluster de síntomas de toda mania. El objetivo de la depresión es la retirada o escape social social (withdrawal) tal y como comenté aqui a propósito de la hipótesis del rango social de Price (1967) y es por eso que síntomas como inhibición psicomotora, anhedonia, abulia, quietud y desinterés forman parte del cluster de sintomas de la depresión, una conducta que viene a decir algo asi como “Yo ya no compito, dejadme en paz”.

¿Pero por qué se alternan ambas, depresión y manía?

Para entender este concepto de circularidad y como los opuestos se relevan en el gobierno del organismo el lector tendrá que esperar al próximo post que se titulará “Bipartidismo y bipolaridad” para que a través de una analogía politica pueda entenderse mejor no sólo el funcionamiento de los contrarios sino tambien las recetas para salir de ese bucle demoníaco que supone la alternancia continua de los polos afectivos.

Al fin y al cabo los ecosistemas se comportan como el cuerpo humano, aqui hay una noticia de ultima hora sobre la formulación matemática de esta evidencia empirica.

Bibliografia.-

PRICE J.S: (1967) “The dominance hierarchy and the evolution of mental illness”. The Lancet, 1967 II,243-246

PRICE,J.S & GARDNER, RR (1995): “The paradoxical power of the depressed patient: a problem for the ranking theory of depression”. British Journal of medical psychology, 164 pp 309-335.

PRICE,J.S. (1992): “The agonic and hedonic modes: definition, usages and the promotion of mental health”. World futures,34 234-269.

Bipolaridad, orden y caos

La patologia se alimenta de la sincronia, la salud de la perturbación.

(sobre una idea de Ary Goldberger)

Sigmund Freud escribió en el año 1920 un articulo muy controvertido y profundo al que tituló “Más allá del principio del placer” (que aqui os podeis descargar en pdf) y que hoy consideramos algunos como su obra maestra. En él se lamentaba de los limites de la técnica que él mismo habia propuesto para la curación de las neurosis, le pareció encontrar en los humanos una mania por adherirse a los viejos patrones que habian conformado la enfermedad; en palabras de Freud , “hay algo que contradice la busqueda anímica del placer”, hay algo que se opone a la consecución de placer y que lleva al individuo hacia su vieja conocida la neurosis, a la repetición de patrones que otrora resultaron nefastos para el placer o la salud.

Freud descubrió en este articulo que no bastaba con saber algo acerca de la pulsión inconsciente o inaceptable, que habia algo que estaba más allá de ese conocimiento, como si los individuos concretos se resistieran a cambiar o permutar sus sintomas -que no eran otra cosa sino la descarga emocional por vias erróneas- hacia el reconocimiento y la recuperación de todo un cuerpo libidinal destinado por la filogénesis a descargar cada emoción en su correspondiente zona erógena.

Los individuos neuróticos a pesar de todos los esfuerzos pareciera como si quisieran seguir siendo neuróticos y seguir sufriendo. A este fenómeno le llamó Freud masoquismo primario, el representante psicológico del más genérico instinto o pulsión de muerte. Una especie de adherencia placentera a la enfermedad y la consiguiente resistencia al cambio.

Hoy sabemos que esta resistencia no es achacable sólo a las neurosis sino que forma parte de todo repertorio humano e institucional. La organización de cualquier cosa humana se puede diferenciar de cualquier organización no humana por esta resistencia.

El hombre es un animal que se resiste y que se adhiere a sus patrones conocidos.

Freud llamó a este hallazgo -recurriendo a la mitología griega- y por no disponer de una nomeclatura mejor, “instinto de muerte” o Tanathos. Entendió que la vida es una continua lucha entre los impulsos eróticos (que buscan activamente el placer y la unión-atracción) y los tanáticos (que pugnan por la repulsión y la desagregación). Le pareció que la neurosis era un ejemplo de esta tendencia de los humanos hacia la destrucción es decir la repetición de patrones ineficaces de comportamiento, cognición o emocionales. Desde entonces para Freud la repetición y el instinto de muerte serían la misma cosa.

Si Freud viviera hoy y conociera la teoria del caos y ciertos hallazgos de la fisica -sobre todo aquellos que regulan a través de las conocidas leyes de la termodinámica el intercambio de energía entre lo viviente y lo inanimado- es seguro que cambiaria aquellos términos prestados de la mitologia, por los más modernos, orden y caos que son los Eros y Tanathos de hoy y que son aplicables tanto al universo entero como a nosotros los seres vivos.

Hoy se admite que la materia viviente está organizada segun dos principios que son opuestos y complementarios a la vez, una tendencia hacia el orden, la reunión, la atracción, la agregación, la predictibilidad, la sincronia, la ciclicidad o la regularidad y por otra parte una tendencia hacia el desorden, el caos, la desorganización, la perturbación,la irregularidad, la impredictibilidad, la repulsión o la asincronía.

Y cuyo resultado final -siguiendo las leyes de la entropía, el trabajo de la vida- es la muerte, es decir la vuelta a lo inorgánico en todo lo vivo. La muerte es el supremo orden y todo sistema tiende hacia ese estado de equilibrio que opera como un atractor:  el orden absoluto.

Lo interesante es que las enfermedades pueden ser interpretadas en términos termodinámicos, en términos de orden y caos. Casi todos nosotros tenderíamos a creer que la enfermedad es una perturbación que remite al desorden y que la salud por el contrario es el orden en su sentido más biológico, pero esta idea es simplemente falsa. Por ejemplo la epliepsia consiste en el disparo de ciertas neuronas de forma sincrónica, sin esta sincronía simultánea de flujos eléctricos seria imposible el ataque epiléptico o la perdida de conciencia. Lo que caracteriza un cerebro sano desde el punto de vista bioeléctrico es la desorganización , la asincronía de los disparos neuronales dentro de ciertos limites claro,  pues los extremos parecen tocarse y en efecto, cuando dormimos tambien parece que en el sueño profundo exista una enorme asincronía que tiene el mismo efecto sobre la conciencia que el fenómeno inverso, estamos de hecho inconscientes.

Fue leyendo este articulo de mi amigo bloguero Andres Schuchsny que se me ocurrió la idea de correlacionar estas conceptualizaciones de la fisica con la enfermedad al menos con la enfermedad mental donde podemos observar en estado puro la vieja lucha erótico-tanática abriéndose paso a través de ciertos sintomas que pueden ser agregados de orden o de desorden.

Lo cierto es que algunas enfermedades mentales son trastornos no tanto por un predominio de desorden como cabría esperar sino al contrario: por una hegemonia rígida del orden. Aunque como veremos más abajo las enfermedades mentales son mezclas de sintomas de orden y de desorden y muchas de ellas son bipolares es decir muestran oscilaciones entre el polo del orden y el polo del desorden.

Campo Orden Desorden
Alimentario Anorexia, falta de apetito, emaciación Atracón-purga
Afectivo Depresión, acinesia, estupor Mania, euforia
Movimiento Inmovilidad, catatonia Hiperquinesia, agitación
Sexualidad Indiferencia, falta de deseo sexual Hipererosia, desinhibición

Lo cierto es que existen muchos ejemplos de la neurología y de la psiquiatria de ambas formas de presentación de sintomas en hipo ( de orden) y de formas hiper (de desorden). El Parkinson se caracteriza por una combinación de sintomas ordenados (acinesia, amimia) y otros desordenados (temblor) de igual modo la catatonia combina sintomas motores opuestos: la inmovilidad y la agitación. Los trastornos alimentarios se caracterizan por oscilaciones extremas del peso y la coexistencia o alternancia de sintomas restrictivos y sintomas de compensación y exceso como los atracones junto con otros que proceden de la impulsividad. El trastorno obsesivo-compulsivo por cavilaciones y rutinas (orden) excesivas y conductas repetitivas y anancásticas irracionales, el TADH se manifiesta con la combinación de síntomas de orden excesivo (déficit de atención) con la hiperactividad y sobre todo el trastorno bipolar, una curiosa enfermedad que combina estados aparentemente opuestos sucediéndose en ciclos ahora depresivos y más tarde maníacos o hipomaníacos y que tiene además la posibilidad de combinar en un mismo episodio sintomas de las dos series (psicosis mixta).

Lo curioso es que cada una de estas enfermedades opera sobre un sistema concreto, la alimentación (o el peso corporal), los afectos o el humor, la sexualidad o la motilidad. Pero más allá de eso pareciera como si en ellas se hubiera llevado al limite la elasticidad del sistema para autoregularse, como si los polos se hubieran distanciado demasiado el uno del otro tal y como conté en este post. La enfermedad o trastorno consiste en que algo que en principio deberia ser elástico e impredecible -pues está diseñado para modularse a través del medio ambiente- se ha hecho predecible, regular o cíclico y ha adoptado una forma en cierta manera sincrónica.

Es por eso que sabemos que un paciente diagnosticado de trastorno bipolar necesariamente volverá a tener un episodio. No podemos saber cuando ni si será depresivo o maníaco pero sabemos que si no toma ciertos medicamentos para prevenir la crisis, esta acaecerá tarde o temprano. Y lo hará porque el medio ambiente volverá a someter al sujeto a tensión -entendiendo al aburrimiento también como tensión-, una tensión que cae sobre un sistema rigidificado que reacciona con oscilaciones extremas.

¿Cómo se autoregula un sistema sano pongamos como ejemplo el humor normal?

El humor sano es aquel que mantiene ciertas fluctuaciones intrínsecas sin relacion con el medio ambiente. Es como ese juego de la comba donde la cuerda ha de estar suelta para poderse saltar y no fuertemente asida o tensa por los bordes lo que imposibilitaria el juego. Lo normal es tener dias buenos y dias de mal humor, eso es lo normal y lo que predice una buena recuperación. Es precisamente esta suave oscilación intrínseca y no el humor imperturbable la que nos permite predecir que cuando las cosas se pongan feas el humor saltará la comba. Pongamos por caso que se nos muere un pariente o nos despiden del trabajo, el humor normal, aquel que está acostumbrado a una cierta perturbación basal será capaz (está ya entrenado) a recuperarse sin dejar rastro.

Dicho de otra forma: la oscilación suave e intrínseca de nuestro humor es una especie de entrenamiento para cuando la comba sea sometida a tironeos por el medio ambiente. Lo usual es que las personas normales ejerciendo de forma suave esta resistencia nos empoderemos y salgamos bien parados afectivamente cuando somos victimas de golpes de la vida que inevitablemente tendremos que afrontar. Es pues esa pequeña perturbación basal la que nos protege de la depresión.

Y sin duda la depresión es el representante cerebral de la muerte, del orden y de la inmovilidad inorgánica. No es de extrañar que la mayor parte de suicidios se den entre pacientes depresivos pues la depresión es una enfermedad desesperante, uno de los sufrimientos humanos conocidos más intensos.

Tal y como cuenta Art Garfinkel en el blog anteriormente citado acerca del elogio del desorden:

Según lo asevera Alan Garkinkel de UCLA y contrariamente a la intuición, lo que necesita el cuerpo es que las células nerviosas se encuentren desincronizadas con el fin de que se logre un movimiento agregado suave. La pérdida de “variabilidad saludable” en la actividad neuronal se ha implicado en la gestación de la depresión. Cindy Ehlers, una neurocientífica de la Clínica Scripps en La Jolla, California, considera que una persona normal se somete a fluctuaciones erráticas y relativamente suaves en el estado de ánimo sobre una base casi diaria. Sin embargo, en el caso del paciente deprimido hay una pérdida de los mecanismos de control descentralizado, por lo que con el tiempo su comportamiento empieza a tornarse muy periódico o rítmico.

Y hablamos entonces de caos determinista es decir una combinación de predictibilidad e impredictibilidad.

La causa de la depresión seria pues la perdida de la variabilidad saludable que supone la instalación en un sistema excesivamente ordenado y que tiende a alejarse o rechazar lo impredecible,  lo perturbador,  lo desconocido o  lo inusual. La apatía es una forma de depresión determinada ambientalmente y que usualmente podemos encontrar en pacientes geriátricos sometidos a un régimen de vida pobre en estimulos o rutinificado.

Contrariamente a esta idea, los pacientes maníacos, psicóticos o psicopáticos responden favorablemente ante ambientes estructurados y estilos de vida fuertemente rutinificados y empeoran en ambientes anárquicos, caóticos o desestructurados como sucede en ciertas familias donde la distribución jerárquica del poder se encuentra en permanente negociación.

Todo parece señalar en la dirección de que los tratamientos que privilegian la ganancia de orden pueden mejorar ciertos síntomas mientras que empeoran otros, lo mismo sucede con el tratamiento farmacológico de la depresión bipolar donde se corre el riesgo de invertir la fase y llevar al paciente al polo maníaco.

Mientras aprendemos a manejar estos escasos márgenes de maniobra que nos marca la patología, un buen remedio profiláctico para aplicar a la vida privada de cada cual podria ser este:

“Ponga en su vida cierta perturbación antes de que sea la enfermedad quien se la imponga”.

El humor: ingeniería inversa

No cabe duda de que eso que llamamos sentido del humor y que se acompaña de ese fenómeno sonoro que llamamos risa constituye una de las claves diferenciales de lo humano, sin embargo las preguntas ¿Qué nos hace tanta gracia? ¿Por qué reimos de esto y no de lo otro? son preguntas que todavia no han sido esclarecidas del todo aunque ha habido muchos intelectuales que han acometido la ardua tarea de intentar averiguar cuales eran las claves del humor. Uno de ellos fue Sigmund Freud a través de su ensayo “El chiste y su relación con el inconsciente” donde nos adelanta que chistear es una victoria del principio del placer sobre otras emociones más dañinas como más abajo sostendrá tambien Koestler.

Ya que estamos con Freud les contaré uno de los chistes que solia contar en sus conferencias mientras anduvo haciendo bolos por USA, era este:

Le dice el marido a su esposa “cuando uno de los dos muera me iré a vivir a Paris”. Ni que decir que el publico reía a carcajada batiente (hombres y mujeres) al menos aquellos que habian captado la incongruencia que es precisamente como veremos después uno de los ingredientes del humor.

Otro chiste bien conocido es aquel donde Lady Astor le dice a W. Churchill que “Si usted fuera mi marido le habria puesto veneno en el te”, a lo que el canciller responde “Si yo fuera su marido me lo bebería”. Un chiste muy inglés y que de alguna manera recuerda a Hitchcock.

Y aun uno más, el conocido efecto Coolidge que se adorna con la siguiente anécdota:

Se cuenta que cuando el presidente Calvin Coolidge y su esposa estaban visitando una granja modelo mientras un guia les explicaba la características de la producción avícola. La señora Coolidge quedó impresionada por la frecuencia con que se apareaba el gallo.
- Hágaselo notar al señor Coolidge -dijo al guía.
Cuando el guia informó del dato al presidente éste pregunto si el gallo se apareaba siempre con la misma gallina.
- No, con muchas diferentes -le contestaron.
- Por favor, hágaselo notar a la señora Coolidge -indicó el presidente.

Creo que el lector tendrá suficiente con estos tres ejemplos para entender las ideas que Arthur Koestler -uno de los principales investigadores sobre el humor en clave cognitiva y evolutiva-, enunció en 1964 en “The act of creation”. Según Koestler las raices del humor son derivados de la agresión, más concretamente de una ridiculización indirecta de una posición dominante y que sobre todo trata de erosionar la ampulosidad de lo excesivamente digno. Naturalmente el humor es un recurso de los débiles que evolucionó desde la burla disimulada de aquello que no podria soportar ser humillado sin graves consecuencias para el burlador.

El humor es pues un recurso indirecto de erosión del poder. Un recurso creativo que se resiste a ser explicado desde el evolucionismo y que puede considerarse como una prestación de la conciencia humana y es tan abstracto como la música. El etólogo enmudece ante esta pregunta:

¿Por qué la selección natural presionó positivamente sobre el sentido del humor si no confiere ventaja alguna ni de reproducción ni de supervivencia?

¿Para qué necesita el cerebro humano esa prestación que induce a la risa?

Lo cierto es que es dificil admitir una risa homóloga en la escala animal, es muy posible que tal y como contó el etólogo alemán Eibl-Eibesfeldt exista un precursor de la risa humana en los primates. Los chimpancés y otros monos emiten sonidos identificados por los primatólogos como “risa” en entornos de reclamo y de acoso, es decir cuando los animales se reunen para atacar conjuntamente a un enemigo. Emiten una especie de jadeo bastante diferente a nuestra risa caracterizada por la onomatopeya “ja-ja-ja-ja” y que se parece más a un sonido de aserramiento (citado por Steven Pinker). Lo curioso de ciertos monos es que ellos tambien juegan a hacerse cosquillas y tal y como conté en este post, hacerse cosquillas es una especie de simulación de pelea que consiste en tocar ciertos puntos vulnerables del cuerpo ajeno, una especie de entrenamiento de broma para el combate.

Dicho de otra manera las cosquillas, la risa y el sentido de lo risible: el humor, podrian participar de un origen común: el acoso de un adversario a través de la intimidación de sonidos guturales y el entrenamiento necesario para adquirir habilidades de lucha y que tienen como objetivo señalar que una conducta es de broma o simulada a fin de impedir escaladas de agresión que pudieran terminar en daño real.

De manera que en una explicación evolutiva la función de la risa seria la de propiciar conductas agresivas simuladas lo que vuelve a remitirnos a la idea de Koestler enunciada más arriba de que la función de la risa es socavar el poder de otro usualmente dominante y que está también relacionada con la idea freudiana de que nos reímos de aquello que en realidad nos da miedo.

Pero tal y como contó Freud el chiste no tendria gracia si no se hubiera retorcido el lenguaje hasta hacerlo irreconocible después de ciertas manipulaciones que están precisamente en los planos semánticos que contiene el propio lenguaje. Sin lenguaje no habria chiste ni gracia. Es por esto que no podemos explicar la ingenieria inversa del humor hasta su raíz conductual, pues nos encontramos con la barrera del lenguaje a través del cual y más concretamente de sus dobles sentidos, sus sentidos opacos o su ambigüedad tomamos la plastilina necesaria para retorcer las intenciones de las palabras dotándolas de ese sentido de incongruencia y afrenta del que hablaba Koestler. Sin afrenta no hay risa, sin incongruencia no hay gracia. Es por eso que cuando alguien se cae, se da un golpe torpemente o se resbala con la conocida cáscara de plátano nos proporciona cierto grado de risa, es el éxito del cine mudo, una gracia poco sofisticada desde luego pero reconocible para cualquiera.

Un humor del que no queda exenta la tragedia tal y como podemos observar en este video de Chaplin (El niño) donde el lector podrá observar la victoria final del principio del placer contra sus enemigos.

En este momento me gustaria retornar a los tres ejemplos de chistes que puse al comenzar este post para elaborar algunas conclusiones sobre esos retorcimientos del lenguaje que estan en el centro de lo risible.

En el primer chiste, es decir en el de Freud es de notar que el marido da por supuesto que su mujer morirá antes de él. De este modo la frase “cuando uno de nosotros muera, iré a vivir a Paris” esconde un deseo de sobrevivir a la esposa y de reiniciar una nueva vida, quizá una ultima oportunidad de hacer lo que le venga en gana. La complicidad del publico oyente es bien manifiesta (de lo contrario no les haria gracia) dado que ese sentimiento está probablemente oculto en cada uno de ellos, emerge como risa al darse de bruces con su resolución. Lo que resuelve la incongruencia es precisamente lo que debe quedar oculto.

En el ejemplo de Churchill existe un retorcimiento bastante similar aunque hay un cambio de nivel en el encuadre semántico, lady Astor le está diciendo a Churchill que es un hombre insoportable para las mujeres y le habla de homicidio quizá debido a su mal carácter. La agudeza de Churchill consiste en resolver de una forma elegante el embate diciendo de un modo caballeroso que estaría dispuesto a tomarse el veneno. Una forma indirecta de decirle a lady Astor que sería imposible para él vivir con ella a la que considera insufrible. El homicidio ha sido resuelto -invertido- en suicidio con el fin de devolver la agresión, un ajuste de cuentas elegante, uno se suicida para huir de una situación intolerable.

En el caso de Coolidge el presidente vueve a apelar a lo oculto, a esas cosas que es mejor no airear y que pueden resumirse asi:

En casi todas las especies animales, la actividad sexual disminuye tras repetidas experiencias con la misma pareja; sin embargo, vuelve a aumentar con el cambio de pareja, como puede observarse en especies tan diferentes como la rata y el caballo (…) Los que estudian el comportamiento animal hablan del “efecto Coolidge”, refiriéndose a que la actividad sexual, especialmente de los machos, aumenta cuando tienen una nueva pareja. (Barash, David P.: La liebre y la tortuga)

Seguramente una lección que la Sra Coolidge ignora precisamente porque lo está contemplando desde su óptica femenina y no sabe nada de gallos.

Pero los que rien si lo saben, es por eso que les hace gracia.

Para terminar este post me gustaria dejar a mis lectores esta escena de una pelicula que a mi personalmente me hace mucha gracia -ese humor de bajo nivel que no es aparatoso-, pero donde puede observarse como el humor puede ser una buena estrategia para enfrentar a los poderosos y obtener victorias desde la invisibilidad o la irrelevancia, me refiero a “El guateque” de Peter Sellers, dejaré que mis lectores adivinen qué les hace tanta gracia y por qué?