Mente y consciencia

El Yo engorda, la consciencia se expande

¿Por qué necesitamos una palabra nueva como consciencia que venga en sustitución de la vieja palabra mente? ¿Es lo mismo mente que consciencia?

Existen ciertas diferencias conceptuales entre lo que entendemos como mente y lo que intuimos a través de la palabra consciencia. La mente es como la consciencia un intangible, sin embargo lo que diferencia a la mente de la consciencia es que la mente es un trasfondo conceptual, mientras que la consciencia es una elevación del terreno. La mente es el escenario en donde se dan cita la mayor parte de los fenómenos mentales, pero -y aqui radica la diferencia más importante- la mente puede ser consciente e inconsciente mientras que la consciencia es siempre y por definición consciente.

La mente es dual y se mueve bajo la dialéctica del conflicto organismo-individuo o el dilema cerebro-mente, pero la consciencia es una instancia unificadora que va más allá de la dualidad y alcanza eventual y transitoriamente escenarios de unidad.

Ser consciente de algo o tomar consciencia de algo está relacionado con algo en movimiento, algo que cambia o evoluciona, es por eso que mientras decimos que el Yo es equivalente a la mente, es el Ser el que habita y conduce el automóvil de la conciencia. La mente es -como decia antes- un escenario, pero la consciencia se mueve, se modifica y coloca en primer plano una serie de elementos que son en sí mismos valores y actitudes compartidas por todos aquellos que habitan en ese “momento” de consciencia, verdadero detector de memes.

Es por eso que algunos autores como Wilber hablan de memes de valores como indicadores del grado evolutivo de la consciencia.

espiraldinamicintegral

Aqui en este esquema podemos ver los diferentes memes de valores (estados de consciencia) desde el más primitivo hasta el más elevado sin que seamos capaces de predecir cuantas vueltas de espiral nos quedan colectivamente por transitar. La humanidad en su conjunto ha alcanzado ya el meme verde (igualitarismo) sin embargo es necesario decir que solo el 20% de la población ha alcanzado este v-meme que tiene además ciertos obstáculos para su tránsito, algo asi como un cuello de botella similar al que nuestra especie sufrió (en este caso demográfico) despues de la catástrofe de Toba. En este post ya hablé de este cuello de botella y no voy a volver a referirme a él.

Como puede verse cada meme (color) arrastra una serie de valores que le son propios dentro de la evolución que la consciencia humana ha seguido en nuestra especie. Asi el v-meme rojo lleva colgando etiquetas como el dominio, la guerra o el juego, el meme azul es el meme de la verticalidad y arrastra ideas y valores como la honestidad, la disciplina, la jerarquía o la verdad. El meme naranja es el meme de la modernidad y arrastra valores relacionados con el mérito, la libertad, la ciencia y las oportunidades individuales. El meme verde es el meme del igualitarismo, y es además es pluralista, relativista, tolerante y antibelicista.

Un breve resumen de los v-memes que integran la consciencia humana.-

BEIGE : atractor: supervivencia. Condiciones de vida: Un estado de predominante impulsividad biológica, donde los sentidos físicos imperan. Modalidad de pensamiento: dirigidos instintivamente, habilidades físicas, sentidos y reflejos naturales aumentados; existencia a modo de autómatas. Característica: Preverbal.

PÚRPURA (o Morado) : atractor: seguridad. Condiciones de vida: Ambiente experienciado como un lugar amenazante, imbuído de poderes misteriosos y habitado por espíritus, que deben ser aplacados y apaciguados a través de rituales, horando a los ancestros, adquiriendo relevancia los lazos de parentesco. Modalidad predominante de pensamiento: mágico – animista. Cultura: etnocéntrica.

ROJO : atractor: poder. Condiciones de vida: Ambiente experienciado como una “jungla” donde triunfan los duros y fuertes, estando los débiles a su servicio; la naturaleza es interpretada como una adversaria que conquistar. Modalidad predominante de pensamiento: egocéntrica. Características: Se promueve la dominación, la conquista y el poder; como contracara la explotación y el sometimiento.

AZUL : atractor: orden / estabilidad. Condiciones de vida: “Realidad” controlada por una Autoridad Superior, que castiga el mal y recompensa las obras buenas y la vida recta. Características: obediencia para obtener recompensas diferidas en el tiempo, sentido, proposito, certidumbre. Modalidad predominante de pensamiento: Mitocrático – absolutista. Características: obediente según decida la autoridad superior y dictaminen las reglas; conformista; exacerbación de la culpa, racionalidad incipiente. Cultura sociocéntrica.

NARANJA : atractor: resultados / logros / éxito. Condiciones de vida: Ambiente experienciado como repleto de recursos para desarrollar y oportunidades para mejorar las cosas y alcanzar la prosperidad. Ejercicio del control y transformación de recursos naturales, promoción de la competecia para la obtención de resultados y de autonomía. Modalidad predominante de pensamiento: Multiplista. Características: Mentalidad pragmática para lograr resultados y avanzar. Racionalidad positivista.

VERDE : atractor: afiliativo. Condiciones de Vida: Ambiente experienciado como un hábitat donde la humanidad, en conjunto, puede convivir en paz alcanzando propósitos comunes a través de asociaciones y experiencias compartidas. Modalidad predominante de pensamiento: Relativista. Características: responde a necesidades humanas, asociativas y situacionales; busca la construcción de consensos; promueve el desarrollo de la conciencia y la noción de pertenencia. Cultura mundicéntrica.

AMARILLO : atractor: integración – procesos. Condiciones de vida: Ambiente experienciado como un organismo caótico donde el cambio es la pauta y la incertidumbre es un estado aceptable de existir. Modalidad predominante de pensamiento: Sistémica. Características: mentalidad funcional, integradora, interdependiente, existencial, flexible, interrogativa y aceptadora.

TURQUESA : atractor: holístico. Condiciones de vida: Ambiente experienciado como un sistema delicadamente equilibrado de fuerzas entrelazadas en peligro, en manos de la humanidad. Características: caórdico (caótica-ordenado). Modalidad predominante de pensamiento: Holística. Caracterícas: mentalidad empírica, “trans-personal”, transubjetiva, colaboradora, se promueve la conciencia colectiva y la comunidad global. Interés: supervivencia de la vida en la Tierra, adaptación a la realidad. Cultura holística.

Lo interesante de la propuesta de la dinamica integral es que nos permite contemplar la evolución de la consciencia humana de una forma darwinista, donde las ideas compiten entre si por “parasitar” cerebros a través de esa elevación del terreno que hemos llamado consciencia.

¿Cómo se expande la consciencia?.-

El lector podrá apreciar que no es que existan v-memes que sean mejores que otros sino que todos ellos contienen valores útiles bien para la supervivencia individual, bien para el grupo o bien para la convivencia y la cooperación entre personas. Junto con ellos aparecen otros valores que nos resultan detestables hoy como la obediencia del meme azul o la guerra del meme rojo, pero es seguro que estos memes sobreviven en la paleta de colores de nuestra consciencia y que nuestro cerebro guarda copia de todos estos colores que no son sino modos de estar en el mundo, muy útiles según las circunstancias.

Haber alcanzado un desarrollo elevado de la consciencia, por ejemplo en aquellos que han alcanzado el meme verde (ese 20% de la población mundial) no significa linealmente que no dispongan de los mecanismos de supervivencia del meme beige o los mecanismos de autoafirmación del meme rojo, sino que han ido más allá.

Ir más allá no se consigue repudiando lo anterior sino integrándolo. Es necesario recordar que es imposible alcanzar ningun tipo de igualdad rechazando las diferencias. Es imposible trascender algo sin haberlo integrado o subsumido en algo nuevo. Algo que se consigue a través de la anidación.

Lo que nos lleva a una ultima consideración y que tiene que ver con la reflexión que preside este post: la idea de que el yo (la mente) crece engordando mientras que la consciencia solo puede expandirse.

Y solo puede expandirse porque los v-memes llevan inscritos en su ADN v-memes anteriores de su linaje que es en realidad el linaje de la humanidad entera, de tal manera que la expansión de la conciencia tiene lugar por integración de lo anterior. Otra posibilidad es un crecimiento tramposo: por disociación, abandonando los memes antiguos de valores rechazados y repudiándolos como algo inservible.

Esta es una característica usual del meme verde y de lo que hoy entendemos como postmodernidad. Y para que el lector comprenda mejor la idea de la integración-anidación de los memes, unos en otros, pondré el ejemplo del cuello de botella en el que está atrapado -en nuestra época-el meme verde del que hablé en otro post.

“Y es precisamente este otro de las grandes defectos del meme: persuadidos de que todas las opiniones y todas las creencias tienen el mismo valor, el meme verde termina por relativizarlo todo haciendo honor a su clase de pensamiento liquido o postmoderno. Se trata de la negación de cualquier absoluto, herederos del ateismo naranja los materialistas del meme verde terminan por parecer a veces pusilánimes o puritanos y a veces impositivos o intrusivos”.

“Nos imponen sus ideales y modelos de vida con eso que ha venido en llamarse “lo politicamente correcto” hasta hacerse pesados o “metementodo” como recientemente ha sucedido con el decreto sobre “cultura sostenible” donde el gobierno tratando de sortear a la opinión publica trató de aprobar una norma alegal para meter las narices en nuestros ordenadores y todo para proteger los derechos de los artistas de su cuerda, los que les sacan las castañas del fuego y las pancartas cuando hay que decir que no a los memes rojos o azules”.

“Nos imponen sus ideales, pero en el fondo no se los creen porque en palabras de Wilber no han terminado de resolver la integración de sus propios desarrollos anteriores infiltrados de control, dominio y egocentrismo y es por eso que regresan a ellos cuando tienen que abordar cualquier conflicto como un neurótico común”:

“Puesto que se supone que ninguna visión es intrinsecamente mejor que otras -por su negación de jerarquias de valores- no puede remendarse ningun curso real más que compartir todas las visiones y si en cualquier caso alguien manifiesta sus ideas con convencimiento estas serán descalificadas por considerarse autoritarias. Un refrán muy corriente entre los años sesenta (meme verde) fue este”:

La libertad es una reunión interminable.

Naturalmente yo no creo que la libertad sea una reunión interminable porque no todas las opiniones tienen el mismo valor aunque todas tengan el mismo derecho a poderse expresar. Y una reunión a veces ha de terminarse apelando al puñetazo encima de la mesa: meme rojo.

Músicos y médicos (y II)

-¿Donde esconderías un billete de 500 euros para que no le encuentre un traumatólogo?

- En un ibro de medicina.

(Chiste de médicos que suelen contar los médicos)

¿La medicina es un arte o una ciencia?

Esta es una pregunta que suele hacerse a los médicos, unos son partidarios de la primera y otros de la segunda. Lo cierto es que esta concepción no es baladí porque si usted contesta que prefiere a la medicina como ciencia es muy posible que las relaciones con sus pacientes dejen mucho que desear. Es muy probable que usted sea cirujano o traumatólogo o que sus pacientes piensen que es usted poco empático, hablador o le vean como una persona malhumorada o tosca. Es verdad, existe una cierta correlación entre la deshumanización del trato que le presta su médico y el concepto que tenga de su profesión.

Pero lo cierto es que la medicina no es ni una ciencia, ni un arte, es una tecnología, en cualquier caso una ciencia aplicada. Una tecnologia que no es en sí misma una ciencia, sino que se alimenta de otras ciencias básicas que posteriormente han de sufrir una traslación hasta los usos concretos y específicos de la medicina. Pero no sólo de la ciencias “duras” vive la medicina sino tambien de los progresos de ciertas tecnologías que propician diagnósticos más fiables e intervenciones menos cruentas. Y además de todo ello, la medicina es una forma de entender las relaciones entre humanos, más concretamente en eso que llamamos “relación de ayuda”, algo que tiene más que ver con la antropología que con la bioquimica, una ciencia “blanda” sin cuyo concurso seria imposible de entender cualquier interacción humana.

Los pacientes, -los usuarios como se les llama ahora-, quieren sobre todo un médico empático, un médico humano que les escuche y les atienda con amabilidad pero no saben que los talentos que animan a cualquier profesional de la medicina tienen mucho que ver con lo que entendemos como talentos sistematizadores y talentos empáticos.

¿Si usted tiene una enfermedad grave qué preferirá, un médico complaciente y humano o un médico tosco y distante que pueda salvarle la vida?

La mayor parte de la gente dirá que las dos cosas, ¿por qué no pueden tenerse las dos cosas, las dos habilidades?

Pues porque los médicos que tienen las dos habilidades son una minoría, se trata de ese tipo de médicos que no abundan y que conjugan el rigor de la ciencia (la evidencia cientifica) con las habilidades para la interacción social. ¿No es pedirle demasiado a un médico?

Tal y como contaba en el post anterior ser fisico y poeta al mismo tiempo es -sin ser imposible- poco frecuente. Del mismo modo el rigor de la ciencia, la aplicación de las cosas contrastadas, seguras y que están respaldadas por la evidencia robotizan a los médicos y les impulsan hacia una forma de hacer que los pacientes identifican como fría.

Un fenómeno que procede de la superespecialización, es posible predecir que a mayor especialización del médico peor será su trato humano. Dicho de otra forma: es posible afirmar que el rigor y la empatía se oponen una a la otra. Y como es sabido en el mundo de hoy la mayor parte de los actos médicos se producen en entornos frios, impersonales y tan protocolizados, que es posible que usted no conozca ni la voz de su medico.

Y debe ser por eso que las medicinas alternativas tienen tanto éxito a pesar de las campañas constantes que tratan de desprestigiarlas. Pues las personas prefieren una mentira con sentido que una verdad lejana e impersonal. Las personas inteligentes que conozco acuden a este tipo de medicinas cuando sus males no revisten gravedad y prefieren obtener placebos empaquetados en una atención personal antes que pasarse el dia pululando por las salas de espera de radiólogos. Pero si necesitan operarse de menisco es muy poco probable que recurran a la acupuntura.Tenemos afortunadamente un “cliente” bastante bien informado.

Lo cierto es que aun existiendo estos dos tipos de perfiles médicos (el autista y el hiperempático), cada vez más va emergiendo un tercer perfil: el del médico que combina el rigor con la empatía. Estos son los verdaderos catalizadores del cambio, la reserva genética que provocará la fusión de ambos talentos.

Tal y como podemos leer en este post, las personas ateas suelen ser menos empáticas que las creyentes. Los autores del citado trabajo identifican la creencia en Dios como paradigma de la empatía. Personalmente no estoy de acuerdo con tal cosa, si bien es cierto que creer en Dios es una de esas creencias irracionales que poco a poco va siendo desplazada por otras creencias más al gusto del hombre postmoderno, liquido y opulento.

Para mi la variable critica no es creer o no ceer en Dios sino la posibilidad de creer en algo en ausencia de pruebas, es decir que el valor que adjudicamos a nuestra mentalización, entendiendo como mentalización a la capacidad de encontrar vinculos entre las cosas, encontrar sentido entre esos enlaces y construir narrativas que enlace el todo con las partes, lo visible con lo invisible, lo sabido con lo desconocido, la máquina con el pneuma, etc.

En conclusion: el lenguaje,  la música y la medicina son entre otros mediadores, llamados en otro lugar psicopompos, cementos de unión entre los talentos autisticos y los talentos hipermentalistas lo que sugiere que la evolución se dirige rauda hacia una fusión de ambos talentos a partir de la reconstrucción simbólica.

Tal y como dice Eugenio Trias, el limite ha dejado de ser un muro y ya es puerta. Para saber más sobre los mediadores simbólicos os recomiendo este post.

Músicos y médicos (I)

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Partiendo de dos enormes bases datos nacionalmente representativas, para EE.UU y Gran Bretaña, Satoshi Kanazawa (The intelligence paradox. Why the intelligence choice isn’t always the smartest one. John Wiley & Sons. Inc. 2012) muestra que los individuos más inteligentes prefieren la música instrumental (incluyendo clásica) mucho más que los individuos menos inteligentes. La asociación entre inteligencia general y preferencia por la música clásica es muy fuerte: cuánto más te gusta la música clásica, más inteligente eres. De acuerdo con Kanazawa, la probabilidad de que este patrón se forme por azar es de menos de 1 entre 100 cuatrillones. Preferencias como el rap o el gospel están negativamente asociadas con la inteligencia, pero la ópera no está asociada positivamente, lo cual sustentaría la idea de que es la instrumentalidad, no la complejidad, lo que explica el nexo entre inteligencia y preferencia musical. (Eduardo Zugasti)
Y si pongo esta larga parrafada extraída del blog “La revolución naturalista”  es para hacer notar que cuando hablamos de música nos estamos refiriendo a dos grandes bloques de fenómenos: por un lado estamos hablando de lo que entendemos como música formal, o clásica para entendernos. La caracteristica principal de este tipo de música es que es instrumental preferentemente, compleja y no sólo complicada y que usualmente precisa de grandes conocimientos y dominio de un instrumento musical para poderse ejecutar y de una cierta preparación de oyente para poderse seguir debido a la superposición frecuente de lineas melódicas e instrumentales. Es también frecuente que se precisen amplios despliegues orquestales con muchos participantes y que se expresen en un formato de larga duración.
Hay tambien lo que se conoce como musica popular, pop, incluyo aqui el jazz, el blues y todos los desarrollos postmodernos que han habido desde los 70 hasta hoy. Su característica principal es que tiene letra superpuesta (un musilenguaje), es decir la música se acompaña de palabras, usualmente pequeños poemas de distinto gusto pero que contienen información sobre lo que el compositor quiere decir , usualmente mensajes banales de amor. Este tipo de música gusta a casi todo el mundo porque es mas fácil de entender, sus lineas melódicas son simples y las repeticiones y los estribillos se encargan de “contagiar” el oido de quienes la escuchan y propicia que se recuerden con facilidad. Por último no precisa de grandes conocimientos técnicos para su ejecución, incluso puede llevarse a cabo por personas que no saben una palabra “acerca de la musica”, de su gramática, lo que llamamos “solfeo” o escritura musical.
Lo que en principio sugiere que existen dos formas de aprender y de hacer música, una es la de aprender la técnica de un instrumento concreto en el contexto de un aprendizaje musical “acerca” de la música, un aprendizaje recursivo, la segunda forma es la de aprender tocando y usualmente imitando lo que hace un maestro, un aprendizaje repetitivo o mimético. Sobre estas dos formas de hacer música volveré mas tarde.
La diferencia fundamental entre la musica formal y las canciones pop es pues una: el llevar o no llevar letra, lo que significa llevar o no llevar información (acerca de sí misma). Tanto es asi que cuando oimos un tema clásico de música formal, -con independencia de si nos gusta o no nos gusta- no seriamos capaces de responder a esta pregunta ¿Qué nos quiere transmitir el compositor? ¿Qué quiso decirnos?
Esta pregunta es fácil de responder sólo atendiendo a la letra,si la hubiere, observen ustedes el mensaje que quiere transmitirnos John Lennon en esta canción, seguro que ustedes lo pillan.
Una pregunta imposible de responder con respecto a la música clásica o formal, se trata en este caso de la Gran Abstracta, es decir no lleva información sobre (acerca de) sí misma, y a pesar de ello captura en el oyente entrenado un torrente de “información”. Sucede porque la música es Forma y del mismo modo que sucede con los mitos, se trata de formas que admiten cualquier contenido que en cualquier caso pone el oyente de su parte.
O dicho de otro modo: la música no explica nada a pesar de ser profundamente explicativa.
Y esta es la paradoja que hace que el oyente de música clásica sea más inteligente que el oyente de rap y que según Kazanawa explica en su libro hace que las personas inteligentes prefieran la música orquestal sobre la cantada. A mayor nivel de abstracción más inteligencia.
Tiene su lógica evolutiva pues la música se disoció de la letra relativamente hace poco tiempo (en tiempo histórico).
Probablemente la música nació a traves de la señalización del ritmo al que se le añadieron palabras o interjecciones concretas. Es bien conocido además el fenómeno de los drumming (tamborileo) que son señalizaciones del rango en ciertos simios o del canto (trinos)  de los pájaros que se usan para el cortejo y cuyas melodias van modificándose de termporada en temporada señalando a las hembras las novedades que son en realidad novedades genéticas. Al parecer las pájaras odian la endogamia que se oculta en la repetición del mismo repertorio.
La música evolucionó pues a partir de ciertas necesidades de señalización pero en un momento u otro de su evolución histórica se separaron dos grandes ramas; la música popular y la música sacra.
Cada una de estas categorías siguió su propio itinerario y lo que entendemos como musica clásica se desgajó probablemente antes del barroco siguiendo una evolución hacia una abstracción más y más compleja, mientras las clases populares siguieron construyendo tonadas que hablaban de sus vidas, sus calamidades y sus nostalgias a veces desde un punto de vista lírico muy elaborado.
Y aunque es cierto que la música popular puede alcanzar una enorme complejidad asi como también calidad, vamos a seguir tomando la dicotomia clásica/popular para acercarnos a un fenómeno que quiero alumbrar en este post: ¿Existen dos talentos diferenciados en la tarea de hacer música? ¿En qué consisten estos talentos y en qué se diferencian?
jiro tanak maestro v1
Los que leyeron el post anterior recordarán este gráfico (Badcock y Crespi) donde se relacionaban ciertas disciplinas o profesiones con los talentos sistematizadores o mentalistas. El lector puede revisar el gráfico para constatar que la música ocupa un lugar central con dos flechas que señalan en distintas direcciones. Significa que la música es una disciplina que parece operar como puente entre talentos. Los sistematizadores pueden ser buenos músicos y los hipermentalistas tambien pueden serlo.
Me gustaria en este momento detenerme para que el lector oiga esta Aria de las Variaciones Goldberg ejecutadas por Glenn Gould. Es necesario recordar que Glenn Gould padecia un sindrome de Asperger es decir se trataría de un talento sistematizador, mas cercano a la fisica que a la poesia.
Es interesante señalar que la perfección a la que Gould llegó con una obra de Bach (las variaciones Goldberg) requiere de un talento especial para la obsesivización (la rutina, la repetición y la busqueda de la excelencia). De hecho Gould dejó de aparecer en público cuando se cansó de repetir siempre la misma obra con la que al parecer se hallaba obsesionado. Otra cuestión interesante son las apoyaturas (chasquidos o drumming) , una especie de tarareo del propio Gould que parece necesitar para concentrarse mejor en la ejecución de su obra.
Si el lector compara el talento de Gould con el talento de Bach, entenderá mejor las diferencias que hay entre sistematizadores y mentalistas a menos en lo que se refiere a la música. Uno un ejecutor tan perfecto como una maquina, el otro un creador.
Es obvio que los músicos son grandes candidatos a patologías psiquiátricas, pero lo interesante es que estas patologias proceden de los dos polos del continuo: asi hay músicos autistas que desarrollan un enorme talento musical de la nada (sin aprendizajes previos) y paradójicamente en otros sindromes del polo opuesto como en el sindrome de Williams que parece estar dotados de forma sobrenatural para memorizar melodias y tocar instrumentos a la vez que presentan una sociabilidad opuesta al autismo, tambien hay casos de Asperger -como el propio Gould- pero sobre todo existen casos en el otro extremo del continuo: adictos, esquizotípicos, esquizofrénicos, melancólicos y bipolares tal y como conté en este post sobre “Genio y locura”.
Asi, está establecido que existe algun tipo de relación entre la creatividad y la locura, lo que nos llevaria a la suposición de que en relación con los talentos anteriormente citados, habria una caracteristica de rigor relacionada con el pensamiento sistematizador, de habilidad técnica para entender como funciona algo y otra cualidad diametralmente opuesta que estaría relacionada con la expresión de una subjetividad, con la construcción de una narrativa abstracta y con la innovación en el sentido más rupturista de la palabra vinculada al mentalismo.
Dicho de otro modo: la música parece participar por igual de los dos tipos de talentos: el sistematizador y el mentalista, es posible especular que se trataria de un puente de unión, una especie de cemento entre dos módulos cerebrales que emergieron por separado y de forma autónoma, algo que sin duda el propio lenguaje representa: el pegamento de la conciencia.
Pues fue el lenguaje el que aportó información a la forma pura que es la musica y ue es preverbal. Musica+lenguaje= información y cuando digo lenguaje no me estoy refiriendo a la letra que puede acompañar a una melodia sino a la evolución autónoma que el propio lenguaje llevó a cabo ganándole la partida al mundo de los sonidos, eso hizo que nuestra especie prevaleciera sobre otras. Aqui podemos leer las diferencias entre neandhertales y sapiens y el por qué nuestra especie les ganó la partida evolutiva.
¿Sucede algo asi también con la medicina?
Pero será en el proximo post.

Abusos infantiles en niños y niñas: ¿distintos efectos?

¿Tienen los abusos infantiles distintos efectos (a largo plazo) según los sufran niños o niñas?

Se trata de un tema poco estudiado, pero la evidencia clinica y la observación práctica sostiene que los niños (varones) que han sufrido abusos infantiles en su infancia se convierten a su vez, en abusadores en la edad adulta. Más concretamente se convierten en pederastas. Sin embargo esta “reconversión” es dificil que suceda entre las mujeres. ¿Por qué sucede esto?

La razón hay que ir a buscarla entre ciertos conceptos como el que Baumeister ha llamado “impresión o impronta sexual”. Parece que los hombres son en conjunto más rígidos en sus respuestas sexuales y mucho mas dependientes de la situación original, mientras que las mujeres son más plásticas y sus gustos sexuales son más dependientes del contexto. Dicho de otra manera, cuando un hombre aprende algo sobre sus “gustos” sexuales mantiene una conducta estereotipada de por vida en relación con ese gusto, mientras que las mujeres cambian más de gustos -fundamentalmente acoplándose a los de su pareja- y aprenden durante toda su vida.

En este articulo de Baumeister puede el lector ponerse al dia sobre la teoria de plasticidad erótica de la mujer.

De ser cierta esta teoria se podría explicar por qué los hombres dependen más que las mujeres de la situación orginal traumática (por ejemplo haber sido seducido por un adulto durante su infancia), la persistencia de esta conducta en los hombres adultos vendría a darle la razón a Baumeister sobre este asunto. Las mujeres abusadas tambien sufren perturbaciones que afectan al desarrollo de sus emociones y pueden desembocar en rasgos límites, impulsividad o trastronos alimentarios, por no hablar del destino hacia la prostitución, también trastornos psicosomáticos pero no suelen convertirse ellas mismas en abusadoras.

Pero hay más, se trata del destino de las pulsiones sexuales desde el punto de vista de las parafilias. Segun Hanna Aronson cuenta en el libro “Maladapting Minds” cuyos editores son Adriaens y deBlock, el fetichismo tiene tambien este mismo recorrido pulsional distinto en hombres y mujeres.

Lo que nos lleva a un viejo concepto freudiano que ha sido sofocado por la prevalencia del término “trauma”. Freud habló de escena primordial y la vinculó a una excitación, una impresión sensorial, no a un trauma, a un goce no a un dolor. Contemplar algo profundamente excitante en la infancia puede ser- para los hombres- igualmente favorecedor del gusto posterior. Es como si una determinada escena atrapara una enorme excitación que buscara replicarse a sí misma mediante la repetición.

De manera que no sólo los abusos infantiles tienen distintos efectos en niños y niñas sino que también lo tiene la exposición a ciertas escenas sensorialmente excitantes.

El lector interesado en la relación que existe entre practicas sexuales y nivel educativo junto a las diferencias sexuales puede leer este post donde hablé precisamente de esta cuestión. Del mismo modo podrá observar lo que las parafilias tienen de aprendizaje y de imprinting.

Asi nos recuerda Baumeister que:

La evidencia experimental del proceso de impronta sexual en las ovejas y las cabras (Kendrick et al., 1998) es consistente con la idea de que los varones son sexualmente maleables durante la infancia e inflexibles durante la adultez. Los efectos tempranos de la impronta fueron fuertes e irreversibles para los machos, pero débiles y reversibles para las hembras, lo que indicaba que la sexualidad de la hembra quedaba sujeta a la influencia ambiental durante la adultez en un grado mucho mayor que la sexualidad del varón, incluso aunque los machos fueran más fuertemente afectados por el ambiente de aprendizaje en la infancia.  La influencia ambiental durante la infancia fue inconfundible porque las ovejas machos que habían sido criadas por cabras no se apareaban con su propia especie, sino solamente con su especie adoptiva.

De manera que hoy creemos que: las parafilias se originan en la infancia y son muy dificiles de remover en la edad adulta y que la sexualidad del varón es relativamente indiferente  a las influencias sociales y culturales durante la adultez. Y yo añadiria: a los castigos.

Tenemos ejemplos de primera mano para ilustrar esta “fijación” a las impresiones sensoriales infantiles. Se trata del caso de Rousseau que en sus “Confesiones” nos legó su propia experiencia y de la que hablé en este post.

En las palabras de Rousseau podemos aprender algo de su fetichismo, en este caso masoquista.:

“La srta Lambercier tenía para con nosotros el afecto de una madre, pero también tenia su autoridad y nos castigaba cuando lo merecíamos. Mucho tiempo se mantuvo con las amenazas y esta amenaza de un castigo nuevo me parecía muy terrible, pero después de la ejecución lo encontré menos terrible en la prueba que en la espera y lo más extraño es que este castigo me hizo amar más a quien me lo había impuesto (…) un castigo en el que había encontrado una sensualidad que me había dejado más deseo que temor por experimentarlo otra vez por la misma mano.”

El vómito y las alarmas neurobiológicas

Hace algunos años (concretamente en 2006) publiqué en psiquiatria.com un articulo (cuyo contenido entero aparece abajo) y donde, a propósito de una serie de casos sobre vómitos y su diagnóstico diferencial, abordé uno de los temas que más me apasionaban en aquel momento. Se trataba del interés psicopatológico que tiene para nosotros los psiquiatras o psicólogos discriminar lo voluntario de lo involuntario.

De manera que este post es una revisión-actualización de algunas ideas vertidas alli y un resumen -aunque no exhaustivo- de las propuestas que llevé a cabo en aquel articulo.

Propuse alli como ejemplo de alarma vegetativa autónoma al vómito. No cabe duda de que el vómito es una alarma neurobiológica destinada a librarnos de toxinas alimentarias y regulada por circuitos serotoninérgicos subcorticales y colinérgicos periféricos. Sucede también con la tos, otra alarma destinada a combatir la ocupación de nuestros sistema respiratorio por cuerpos extraños o secreciones. La escasa frecuencia actual de tos neuropática en contraste con el rápido incremento de vómitos espontáneos o semiespontáneos (Vómitos cíclicos o vómitos psicógenos) habla de las características sociogénicas de la puesta en marcha de este tipo de alarmas. Concretamente hoy las llamadas somatizaciones digestivas con vómitos son mucho más frecuentes que la tos nerviosa, sin embargo en las épocas cuando y donde la TBC era frecuente los casos de somatización con tos aumentan, en contraste con los casos de vómitos espontáneos en lugares y entornos donde la bulimia nerviosa es prevalente.

El vómito plantea enigmas clínicos interesantes. Se trata de un acto reflejo que implica una conducta de desvalimiento y en toda conducta -como clínicos- lo primero que nos planteamos es si es voluntaria o involuntaria.

Aproveché un caso clinico de una paciente vomitadora que hoy podriamos considerar un caso de bulimia sin más pero que entonces me sirvió para teorizar sobre ciertos aspectos de la conducta, más concretamente sobre la voluntariedad o involuntariedad de un sintoma, el vómito. Al mismo tiempo construí alli una hipótesis sobre el funcionamiento de las alarmas neurobiológicas que hoy podria enlazar con la serie de artículos que recientemente publiqué con el titulo genérico de “Empoderamiento, estrés e indefensión”..

Me preguntaba entonces acerca de la posibilidad de una distinta psicogénesis en cuanto a la bulimia y a los vómitos cíclicos (o psicógenos) en un intento de atrapar sus diferencias y sus similitudes. Exploré las alarmas neurobiológicas (mentales, nerviosas, hormonales e inmunes) y presente una conjetura acerca de un funcionamiento de arriba-abajo y de abajo-arriba (la explicación es mas profunda en el articulo) y el feed back con reentrada de las mismas.

Lo interesante del modelo memoria-predicción de Hawkins calcado del concepto de enacción de Varela (aqui hay un post para acercarse a su pensamiento), plantea la hipótesis de que los distintos niveles (plataformas biológicas) presentan defensas adecuadas según la calidad del ataque que sufran. Pero que mas allá de comportarse como entes pasivos estos niveles no solo tienen memoria sino que son capaces de predecir y enviar el mensaje de ataque más arriba o más abajo hasta dar con la defensa más idónea del que todos los nieveles guardan copia.

Es interesante familiarizarse con el concepto de la abducción de Pierce -en este post- para desvelar algunas similitudes entre enfermedades y parecidos entre cuestiones bien alejadas entre sí. Mi hipótesis es que mas allá de la fenomenología el vómito bulímico y el vómito psicógeno o cíclico -y en realidad todos los vómitos- son alarmas neurobiológicas programadas que aunque sean desencadenados por motivos diversos dan como resultado patologias muy parecidas. De manera que es posible afirmar que los vómitos ciclicos y la bulimia son la misma enfermedad de corteza cerebral para abajo: hay una percepción de amenaza que se traslada a un nivel (nervioso-digestivo) que no es el adecuado para resolverlo y se establece una mente vomitadora autónoma que sencillamente se dedica a lo que sabe hacer: desprenderse de los tóxicos ingeridos.

En el post “El elogio de la conjetura” (citado más arriba) presenté el caso que titulé “Anorexia sin anorexia”y que en cierto modo es paralelo al que presento en el articulo de más abajo.

El articulo de referencia completo en pdf.

Francisco Traver: bulimia, somatización, conversión

¿Es nuestro cerebro una chapuza monumental?

Suele decirse que nuestro cerebro es una de las siete maravillas de la naturaleza, en cuanto a complejidad se refiere, más parecido a una nebulosa que a una piedra. Los que asi piensan no se han parado nunca a reflexionar sobre los errores de diseño que nuestros cuerpos soportan, errores que desde luego también presenta nuestro cerebro y que le obliga a unas prestaciones de baja calidad, al menos en el 70% de la población.

El primero que habló de ello fue Julian Jaynes autor de una controvertida hipótesis evolutiva sobre nuestro cerebro que tituló: “La teoria bicameral” y de la que ya escribí aqui. Para Jaynes la chapuza fundamental procede de la asimetria interhemisférica que supone la preexistencia de dos cerebros en vez de uno.

Gary Marcus por su parte nos cuenta en este video de Redes como el diseño de nuestro cerebro parece más relacionado con el engaño y el autoengaño que para otra cosa. De la misma opinión es Robert Gazzaniga.

Aunque probablemente el mayor divulgador de esta idea ha sido Robert Linden que en su libro “El cerebro accidental” se detiene de forma sistemática en señalar los limites de nuestra capacidad para pensar de forma racional a la vez que investiga el factor azar en el desarrollo de lo humano, asi como la relación causal que existe entre nuestros hándicaps y la conciencia. Aqui hay una entrevista que le hizo “La nueva ilustración evolucionista” a Robert Linden.

Gary Marcus: El cerebro es una chapuza (video) por raulespert

El Fantasma en la máquina.-

Para mi personalmente la mayor chapuza de nuestro cerebro -descontando las enfermedades mentales- es la adherencia que presentamos a ciertas creencias que se justifican precisamente por errores en el diseño, asi la teoria del fantasma en la máquina, es decir la suposición de que a las personas las habita una alma inmaterial o una especie de instancia eterna y metafisica independiente del cuerpo y donde está localizado el libre albedrío y la capacidad de elección y que no se puede reducir a una función cerebral. No es imposible sospechar que la tendencia de los seres humanos a enfermar mentalmente sea una consecuencia de ese dualismo que arrastramos desde Descartes y que sostiene la teoria -que comparten muchos de nuestros conciudadanos- de que el cerebro y la mente responden a mecanismos diferentes, uno material y otro espiritual.

En realidad la idea del fantasma en la máquina pertenece a Gilbert Ryle un filósofo de la mente británico cuyo libro “El concepto de lo mental” es clave para entender tanto el éxito de esta teoria como los errores a los que nos conduce militar en ese lado de la trinchera tranquilizante para los teistas que aun buscan a Dios o algun principio inmaterial para justificar su fe. Ryle, precisamente un aristotélico, se encarga de desmontar y refutar las ideas que parecen sostener la ilusión del fantasma en un libro excepcional.

En pura teoria  si lo mental no fuera material no podría enfermar, pues sólo lo material puede averiarse. Sostener la idea de un principio -la mente,  espiritu o alma- que responde a mecanismos distintos al cerebro supone meterse en un lio de proporciones abismales, pues ¿puede el alma enfermar? lo que nos lleva de vuelta al reduccionismo más radical que dice algo asi como que “la esquizofrenia es una enfermedad cerebral”, una de las secuelas del dualismo ha sido precisamente no entender nada de lo mental y mucho del cerebro.

No, la esquizofrenia, ni ninguna enfermedad mental es una avería sin más del cerebro. Lo que ocurre es que sostenemos un principio de “mente” anticuado y ectoplásmico, un concepto que nos resulta intuitivo por las razones que más abajo expondré. Pero es bien sabido que la ciencia es sobre todo un constructo contraintuitivo, es muy contraintuitivo sostener la idea de que procedemos del mono o que es la Tierra la que da vueltas alrededor del sol. No cabe duda de que hemos de modificar nuestro punto de vista sobre lo mental que se encuentra encasquillado precisamente porque nuestras intuiciones más profundas nos llevan a adorar al fantasma de la máquina.

La razón es la siguiente, fíjese en su cuerpo y en los cuerpos de su vecinos, ve usted cabezas, brazos, bocas, narices, pies y abdómenes. Su cuerpo y el cuerpo del vecino pueden chocar, empujarse, acariciarse, olerse, etc. Hay una continua interaccion y convivencia con los cuerpos ajenos y con el propio, sabemos que tenemos un cuerpo y sabemos que el otro dispone tambien de un cuerpo al que puede meterse el dedo: se trata de algo material.

Sin embargo tenemos una experiencia aislada y privada en primera persona sobre nuestra mente, sobre nuestro Yo, pero no sabemos nada de las mentes ajenas, no las podemos ver, ni oler ni tocar, de tal modo que los solipsistas argumentan que de lo único que podemos estar seguros es de que nosotros tenemos una mente, pero no podemos saber nada de las mentes ajenas.

Dicho de otra forma: aunque nuestro cuerpo es material, ocupa un lugar en el espacio-tiempo y es público, nuestra mente es privada, no ocupa lugar, es inmaterial y es inaccesible al escrutinio ajeno.

Ahora bien, la pregunta incorrecta sería, ¿si la mente es inmaterial, entonces qué es? y debe ser sustituida por esta otra ¿pueden dos principios, uno material y otro inmaterial proceder ambos de lo material? o ¿Puede la materia con sus leyes fisicas aparecer en otro nivel como inmaterial?

Lo cierto es que la mente desgajada de su cerebro no puede existir, o dicho de otra forma, no existen los espíritus desencarnados. Existe desde luego una amplio consenso sobre eso, incluso en aquellos que defienden al fantasma en la máquina.

De manera que lo intuitivo es suponer que Yo, mi Yo está constituido de algun tipo de principio distinto a aquel del que están hechas mis orejas, que sigue leyes diferentes a las que gobiernan el mundo fisico o que procede de algun lugar desde donde se infunde un tipo de “aliento” sobrenatural al cuerpo a fin de hacerle vivir.Otra opción es la propuesta cartesiana: dado que la mente no sigue los preceptos mecánicos de la fisica, lo mejor es abandonar su estudio cientifico y pasarle la pelota a los teólogos.

En realidad los solipsistas tambien están equivocados y mucho más claro desde que descubrimos “la teoria de la mente”, es decir la convicción que todos tenemos (a pesar de no poder verla) que mi vecino tiene una mente como yo. ¿Cómo podemos estar seguros de eso?

Dejando aparte todas las evidencias que tenemos sobre las neuronas espejo, es obvio que una mente es capaz de construir inferencias sobre cualquier otra mente y la propia. Ahora bien, estas inferencias no son adivinaciones que se llevan a cabo en el vacío sino que más bien derivan del conocimiento de los procesos que anteceden a una conducta cualquiera o a un pensamiento expresado verbalmente.

Efectivamente yo no puedo saber lo que usted piensa, pero puedo hacer ciertas inferencias de lo que dice o hace (conducta). En realidad su mente solo es muda si usted está mudo, pero en el momento en que hable o actúe, ya podemos inferir algo. Solamente el mutista acinético seria capaz de guardarse un secreto para sí, aunque nosotros podriamos desarrollar -como hace la psicopatología- una hermenéutica del mutismo.

Pero hay algo de cierto en la idea de que entre yo y los demás existe un abismo de discontinuidad, es verdad que no podemos saber cómo piensa o qué siente otra persona en ausencia de rastros verbales o conductuales. Se trata de una diferencia clara entre el principio corporal y el principio mental. Lo mental solo puede ser dicho o actuado, inferido o sugerido pero la certeza de los hechos mentales del otro se esconde entre polisemias, empatías, adivinaciones y velos. Nadie puede saber a ciencia cierta cuales son los procesos que dan lugar a las cogniciones, opiniones, pensamientos o conductas de otro sujeto.

Y sin embargo comprendemos. Y comprender no es inteligir, o percatarse de algo ni  adivinar o anticipar algo, ni sintonizar o resonar con alguien, comprender es saber hacer. Solo podemos comprender en el otro aquello que hemos conseguido aprender a llevar a cabo aunque solo sea con nuestro pensamiento, interiormente o a solas. Saber hacer y llevar a cabo son dos cosas bien distintas. Pondré un ejemplo: una persona puede saber mucho acerca de algo, por ejemplo de literatura y convertirse en un buen critico de novela, lo cual no significa que sea por eso un buen novelista.Tampoco lo descartaria.

Pero el que sabe hacer tiene una ventaja sobre el que simplemente lleva a cabo algo y es que puede repetir el algoritmo de su saber tantas veces como quiera, puede enseñarlo a otros y puede decidir un dia llevar a cabo el proyecto de escribir una novela. Del mismo modo, el escritor de novelas profesional puede empezar su carrera sin saber una palabra o bien poco de las reglas que gobiernan el oficio de escribir una buena novela, pero es seguro que a medida que aprenda mejor su oficio (y automatice sus patrones de como se escriben novelas) las hará sin pensar en las reglas. Más que eso, inventará nuevas reglas (tal y como hicieron Kafka o Cortazar) que otros tendrán que aprender a codificar si quieren llegar a ser buenos críticos de novelas.

Dicho de otra manera, lo que en un principio parecen dos misterios (el hacer qué y el hacer cómo) se funden en un saber hacer que a su vez modifica el “saber cómo” anterior haciendo avanzar la teoria de la novela y aumentando asi el saber sobre la narrativa.

Es en este sentido del “saber hacer” como llegamos a comprender al otro, aunque nuestra intuición -heredera del fantasma de la máquina- nos impulse a creer que o bien hay una comunicación transpersonal, un hilo invisible, un proceso telepático o cualquier otra explicación que podamos inventar para justificar los desencuentros y los reencuentros con los otros.

Efectivamente nuestro cerebro es una chapuza monumental sólo que existe tal vez un más allá del fantasma de la máquina, puesto que aun siendo cierto que la evolución carece de intenciones y planes es bien cierto que nosotros los sapiens tenemos un plan para modificar la evolución.

Y lo haremos.

La culpa, la falta, la deuda

Sólo se puede pecar contra Dios (F. Dovstoievsky)

Personalmente me gusta más la versión de la culpa que describe Nietzsche que la del propio Freud, aunque ya veremos como ambas tienen puntos de contacto. “La genealogía  de la moral” es uno de esos libros que nos suenan del bachiller y que algunos leímos en su momento sin comprender de qué iban. Se trata de un texto fundamental para entender que es la culpa, algo que a cualquier psicólogo o psiquiatra nos interesa pues se trata de una emoción ubicua y mal estudiada (sin naturalizarla) y que se relaciona además con la angustia, basta recordar que para Freud, la angustia era un derivado, un subproducto de la culpa.

Para Nietzsche la culpa procedía de la deuda, algo que precisa de dos actores, un acreedor y un deudor. Probablemente la justicia emergió como un modo de regular las relaciones entre acreedores y deudores y el castigo o la sanción correspondiente un modo de ajustar cuentas con aquellos que no pagan lo que deben o no devuelven lo que tomaron de otros.

Algo que se resume en la frase “El deudor es culpable”.

Y que tiene profundas razones teológicas: pues el pecado, la culpa propiamente humana tiene un carácter esencialmente dialógico, solo puede pecarse contra Dios. Asi que tienen razón los que dicen que el origen de la culpa es teológica -relacionada con lo oculto o lo sagrado- pero hay que decir ahora que el teocentrismo se terminó allá por el siglo de las luces tal y como nos contó el Raskolnikov de “Crimen y castigo”. Una vez desaparecido Dios del horizonte del hombre ¿contra quién se peca cuando se peca?

El intento de elaborar una moral sin Dios ha dado lugar paradójicamente a múltiples e infructuosos intentos de la modernidad para acá a fin de construir una moral, una civilidad que, prescindiendo de Dios, pudiera servir como Fundamento de conducta: el romanticismo, positivismo, marxismo, freudismo y finalmente el existencialismo y el nihilismo contemporáneo han terminado por sembrar el huerto de aquella búsqueda de cadáveres cognoscentes.

El antropocentrismo freudiano (con su acreedor-deudor internos llamados ahora Yo y Superyó) por una parte y el más moderno de las ciencias cognitivas vinieron a ocupar el vacío que quedó con la amortización del teocentrismo, pero este reemplazo no solo no logró liberar al hombre sino someterlo a otro tipo de cadenas. La perdida de sentido del pecado no ha logrado liberar al hombre de la culpa o la angustia.

Se podría pensar que en un mundo sin moral desaparecerían tanto la culpa como la angustía ¿Por qué no ha sido asi?

Para Heidegger -sobre el que volveré más abajo-, la culpabilidad procede de la misma existencia. Somos culpables por existir. Existiría una culpabilidad “endógena” o “existencial” que sería taponada por las otras, por las culpabilidades de la psicopatología o por las culpabilidades individuales. Todo fracaso existencial, todo proyecto clausurado sería un combustible adecuado para la culpa.

¿Pero de qué somos culpables?

Basta con echar una mirada a nuestra vida (hay que hacerlo de vez en cuando para limpiarse de culpas) para escoger de un amplio catálogo de afrentas ¿Quién no ha tracionado, abandonado a un amigo a su suerte?¿Desairado a un padre o a una madre o hermano? ¿Quien está libre de culpa? ¿Hemos tomado venganzas sutiles cotra alguien? ¿Es que usted no ha tracionado a nadie, no se ha alegrado cruelmente de la desgracia de su enemigo? ¿Ha devuelto todo lo que le dieron?. Si usted no se arrepiente de nada de todo lo que ha hecho consciente o inconscientemente usted es un santo, pero la humanidad no es un almanaque de santos, sino que es lo que es.

Volvamos ahora a Freud cuyo modelo tópico (Yo-Superyó) tanto nos recuerda al modelo nietzschiano, que recordemos enfrentaba al deudor y al acreedor a través del concepto de deuda del que colgaba un sobrante: el castigo.

Freud pensó que todo sentimiento de culpabilidad derivaba del temor ante la autoridad -paterna o social-, asumida más tarde por el llamado «super-ego». El mal, según esta teoría, no sería más que algo profundamente deseado -el placer-, que al ser reprimido en el subconsciente, daría lugar al sentimiento de culpa. Querer ver el punto de partida -¡la causa!- de esta mecánica notablemente simplista -y siempre, según Freud- íntimamente relacionada con el complejo de Edipo-,con el pecado original, como han hecho algunos psicoanalistas católicos, revela una obsesión interpretativa absolutamente falta de fundamento. Si la psicoterapia más moderna juzga completamente insatisfecha la derivación freudiana del sentimiento de culpabilidad a partir del «super-ego» o autoridad paterna introyectada, sin embargo, ha debido reconocer la genial capacidad de observación del fundador del psicoanálisis cuando afirmaba que el objeto real del sentimiento patológico de culpabilidad es casi siempre erróneamente interpretado por el interesado (Torelló 1998, op cit).

Efectivamente la culpa patológica es casi siempre exagerada y no relacionada con la realidad de los hechos, se trata de una observación que los psiquiatras hemos llevado a cabo (después de Freud) con mucha frecuencia. Los autoreproches del melancólico, el delirio de culpa de ciertos enfermos se nos antojan exagerados y casi siempre injustificados e irreales.

Como conté en este post a propósito de un texto de Fernando Colina (2011), las culpas exageradas huelen a algo teatral, valleinclanesco, trágico o esperpéntico. La culpa es una disculpa, dice Fernando Colina.

Pero, ¿cuál es la culpa existencial real que da lugar al sentimiento patológico de culpabilidad que atormenta hoy día a tantas personas?  Desde el punto de vista de la psicopatología se puede admitir que en el fondo de estos tan difundidos sentimientos de culpabilidad se logra detectar una real «culpa existencial», que el enfermo rehúsa reconocer.

¿Pues en nombre de qué podria redimirse de ella?

Los sentimientos patológicos de culpabilidad, más o menos bien camuflados, se refieren casi siempre al pecado en sentido estricto moral-teológico, pero revelan siempre un carácter monológico, egocéntrico. Se sufre por ellos, pero en realidad se advierte que más bien que de la culpa en sí misma se sufre de haberla cometido ellos. Estos sentimientos de culpabilidad describen y manifiestan un enfermizo egocentrismo, una alienación, una falta de contacto con la realidad que caracterizan al man heideggeriano (el ser neutro e indefinido) arrojado al mundo y «existente solamente en cuanto problemático» (G. Marcel). Ya Stekel describió en muchas frigideces sexuales el «no poder» como un «no deber», y recientemente se ha despistado en muchas «anorexias nerviosas» una transferencia de sentimientos de culpabilidad debidos a un fracaso existencial representado en la esfera corporal en forma de desgana, de falta de apetito o de «inapetencia» en el más amplio sentido de la palabra.(Torelló, 1998, op cit).

De manera que es el fracaso existencial el responsable de que derivemos nuestras culpas al territorio de lo somático (como sucede en la anorexia) o se proyecte en otros, es por eso que el culpable se transforma en acusador y se toma la represalia. Y es por eso que el rencor y la venganza forman parte del patrimonio de posibilidades a fin de despistar el verdadero fenómeno, el fracaso de un proyecto del que en cualquier caso “no se es responsable”.

Y aqui está para mi el quid de la cuestión: la irresponsabilidad del hombre actual es la causa de que la culpa teológica no haya desaparecido, pues la responsabilidad es la culpa laica, una culpa sin fundamento sancionador, más allá del repudio social o del codigo penal. Paradójicamente la irresponsabilidad es la causante de la angustia y la culpa modernas.

Es imposible liberar al hombre sin someterlo a distintos yugos.

Al menos de momento.

Pues tal y como dice Torelló (1998):

Si esta «deuda» o «culpa» no es reconocida, nacen entonces profundos sentimientos de culpabilidad, de los que en realidad no debiera el interesado ser «liberado», sino más bien descubrir su naturaleza y asumir la responsabilidad. Hay que entrar en la noche oscura de la criatura, como místicos y santos supieron hacerlo. Hay que aprender a cargar con la propia culpa, sin desfigurarla ni atribuirle otro contenido. Este es el objetivo de toda verdadera psicoterapia que se proponga la apertura del ser al mundo, al prójimo, a los valores.

Bibliografía.-

El sentimiento de culpa por Maria Paulina Mejia en Affecttio societatis 2002

Nietzsche,F: La_genealogía_de_la_moral. pdf

Juan Baptista Torelló: El sentimiento de culpabilidad

La razón fronteriza

El limite ha dejado de ser muro y se ha transformado en puerta.

(E. Trias)

Eugenio Trias es un filósofo español que ha investigado sobre lo que él mismo llamó teoria del limite. Para Trías el límite es un lugar que es al mismo tiempo un estímulo a la transformación y lo es en la medida que no queda en él sino el finiquito de la nada y la destrucción o la transfiguración, es decir, rehacerse en un nuevo plano. Es un espacio que se habita -se acepta el límite- y es una disyuntiva que sólo cabe resolver en esa transfiguración -más allá del límite-. La razón fronteriza para Trías estudiaría todas las mediaciones simbólicas que dejan rastros de tales procesos. Dice Trías en una entrevista concedida en cibernous: “Ante todo esto tenemos que ser capaces de rescatar la vigencia de las formas simbólicas, de las comunidades de relato, de la propia tradición, tan olvidada por la modernidad”. “También hay que rescatar el concepto de persona, en su sentido etimológico, es decir la máscara a través de la cual una voz propia se expresa”.

La razón fronteriza estudia como habitar el límite y superar esa experiencia en una cierta transfiguración o metamorfosis ya que no queda otra. Supone que la razón atienda a cosas que cierta ilustración, especialmente la tecnocientífica, ha despreciado mucho como, por ejemplo, todo tipo de mediaciones simbólicas.

¿Qué son los mediadores simbólicos.-

Entre el hombre y lo desonocido (lo sagrado o lo Real) existe un intransitable itinerario que debe ser recorrido con suficientes protecciones para explicarse o dotar de sentido a lo desnonocido y deslindar asi lo probable de lo imposible. Esa es la función de los psicopompos o daimones, los primitivos mediadores.

Asi como los dermatólogos recomiendan no exponerse al sol sin protección nosotros los psiquiatras deberiamos aconsejar a las personas no cruzar determinados limites sin la armadura de una buena colección de símbolos y asi y todo, hay limites que ningún humano debería cruzar.

Apareció así el hombre mítico de donde proceden esas figuras que han llegado hasta nosotros con el nombre de psicopompos, es decir mediadores entre el hombre y Dios, que es lo mismo que decir los mediadores entre lo humano y lo imposible, lo incognoscible o lo desconocido. En el libro “El fuego secreto de los filosofos” de Patrick Harpur hay un amplio recorrido por todos estos daimones ancestrales y a través de todas las culturas demostrando que estas presencias élficas o faíricas existen en todas las culturas y se parecen de una manera siniestra unas a otras, como si respondieran a patrones repetitivos de una necesidad humana fundamental.

Pero en un momento determinado -que algunos situan en la Ilustración- los daimones desaparecieron y el hombre quedó solo frente a lo sagrado con la unica ayuda de su razón.

Para Trias se trató de una irresponsabilidad tremenda del pensamiento ilustrado: haber dejado de lado la cuestión religiosa. La actitud despreciativa ante el hecho religioso es muy grave porque arruina la comprensión de casi todas las formas de cultura que se han generado. Por esto mismo, o te reconcilias con la religión a algún nivel para así poder comprender toda esa gama policroma, o el acercamiento a esas formas de cultura no es posible. Por eso en el libro, “La edad del espíritu”, intentó hacer una evocación de las diversas formas de cultura y pensamiento en sus contextos simbólicos y religiosos, extendiéndose en lo que entiende por filosofía del límite. Cuando Trias habla de límite se refiere a aquello que estimula ese espacio humano de transformación y metamorfosis entre dos momentos estelares. El límite es una franja vital, un lugar para habitar. El más allá del límite es una referencia que se expresa a través de mediaciones simbólicas. El espíritu no es algo abstracto, es lo que impregna las formas simbólicas.

La función psicopómpica es pues una función de mediación entre lo humano y lo sagrado.

Y fueron necesarios muchos mediadores, uno para cada función, para cada tarea.

Asi:

Hermes (Mercurio), es el principal psicopompo, un Dios hijo de Zeus y de Maya, a él le toca la tarea desagradable de acompañar a los muertos hasta el mundo de abajo, aunque para hacer bien su función precisa de otros tres compañeros: Hipnos, Morfeo y Tanatos, los tres hermanos intervienen previamente a Hermes. Hipnos prepara al sujeto para el sueño y le inmoviliza, Morfeo que le sumerje en un profundo sueño y Tanatos que separa el alma del cuerpo, es entonces completada la secuencia cuando Hermes sale al paso en su función de transporte del alma al Hades.

De manera que una abstracción tan incomprensible como es la muerte precisó de al menos cuatro psicopompos, cada uno de los cuales, con su función y alguno de ellos compartido con el sueño daban sentido a algo que aun hoy se nos revela incomprensible y sin sentido.

Lo simbólico, ese toldo que nos protege de los embates de los Real ha sido socavado por la laicización del mundo sustrayéndole sentido y obligando a los hombres a construir nuevos parapetos que le acompañen en su periplo más allá de su limite y explica además porque muchos de ellos no consiguen esa transformación o metamorfosis de la que hablaba Trías y perecen en el intento.

El hombre es un limite del mundo, no sólo atraviesa puertas sino que él mismo es una puerta tal y como podemos ver en este cuadro de Magritte, pero precisa un marco de referencia, un contexto para que encaje su interpretación de ese mundo tal y como se ofrece a sus sentidos con su representación.

Lo que explica mucho las razones de por qué existen hoy tantos malestares y tantas enfermedades mentales, tal y como conté en este post sobre la banalidad del sufrimiento.

Y precisamente de esto hablaba esta mañana con algunos de mis psiquiatras y a propósito de la “epidemia” de “trastornos de personalidad” que estamos sufriendo, más concretamente de casos de TLP. Si aun no conoce este síndrome puede visitar la wikipedia o verlo en este post. Lo que le hace interesante desde el punto de vista conceptual es precisamente su modernidad, su frecuencia entre jóvenes, su refractariedad a los tratamientos convencionales y su gravedad, por las conductas autoliticas asociadas.

Lo que caracterza a la organización de este tipo de personalidad es la incapacidad de los sujetos para construir símbolos protectores, es como si hubieran quedado a la intemperie entre lo Real y su propia subjetividad, algo asi como si carecieran de sistemas de inhibición, como si no aceptaran los limites impuestos por su propia organización social. Y de ahi viene la asociación entre la teoria de Trías y la denominación de “limites” aunque la caracterización de “adicción al limite” ya habia sido planteada por una psicoanalista en los años 30 y en realidad se pensaba que los límites eran patologias entre la neurosis y la psicosis y de ahi su denominación.

Los límites son los que van más allá del límite.

Después de leer el concepto de Trias sobre la teoria del limite he comprendido mejor algunas cosas que suceden cuando ciertas personas se educan en una sociedad que ha renegado de los simbolos y lo ha fiado todo a la razón, al emotivismo subjetivista, a la apariencia y al consumo como garantía de un derecho inalienable a poseer cualquier capricho como una forma de identidad personal. La mercantilización de las relaciones, la cosificación del otro  y la mala o nula gestión de las emociones son las consecuencias de este estado de cosas. Pero me gustaria poner un ejemplo por lo que les propondré un ejercicio mental.

¿Qué es un padre?.-

Un padre más allá del padre que nos haya tocado en suerte es un simbolo, algo que va más allá de nuestro propio progenitor, hay un Padre que está más allá del limite del padre. Abarca el mito, el relato, la Justicia, el ordén familiar, el linaje, abarca a todos los dioses que en el mundo se hayan inventado. Por eso decimos que el padre es una función, una metáfora, pues cualquiera, puede ejercer ese rol en cada imaginario.

La función paterna consiste en separar al hijo de la madre y lograr introducirle en el mundo de la cultura, es decir en el bando del patriarcado. Algo que se consigue sólo mediante la desalienación del vínculo entre madre e hijo, un lugar donde hay tanto goce adherido que solo a través de ese corte simbólico que representa el Otro (el Falo) puede ser interrumpido.

La metáfora paterna significa que el padre como símbolo (más allá de la paternidad somática) ha sido integrado en la mente del individuo, lo que es lo mismo que decir que se ha integrado el orden patriarcal, con sus prohibiciones, castigos, amenazas, coerciones, y límites. El poder fálico puede ser asumido o expulsado de la mente individual de los humanos a través del repudio: de ese no querer saber que caracteriza la verleugnung. Eso es lo que hacen algunas mujeres (y tambien hombres), aquell@s que han renegado del patriarcado o se hallan en lucha con él.

Y no cabe ninguna duda de que la abolición de la religión, la laicización del mundo le feminizó al descolgar las prohibiciones de su origen divino y no encontrar -a cambio- ningun otro mensajero más allá de la civilidad, una ética débil para la disuasión.

Si el padre como simbolo ha sido amputado del imaginario de nuestros conciudadanos ¿qué podemos esperar en el orden social? ¿Quién tiene el poder de prevención de la transgresión? ¿Quién administrará las sanciones? ¿Cual es el modelo a seguir? ¿¿Cual es el quicio de esa puerta que parece girar sin goznes?

Afortundamente el padre no ha sido amputado como símbolo en todas las mentes, pero piensen ustedes ahora en un padre incestuoso, un abusador sexual, que abusa de sus hijas. ¿Como quedaría en la mente de esas niñas un padre asi?

Naturalmente las niñas con un padre asi, no serán capaces de construir un símbolo paterno protector y tenderán a repudiar-le, carecerán d eun padre interno y por tanto carecerán mas tarde d eun marido interno, quedarán a solas con su hijo si es lo que lo tienen en un vinculo alienante donde siempre faltará algo. A menos que durante su crianza alguien haga el papel adecuado para reconstruir esta imagen, se producirá una discontinuidad en la generación del símbolo paterno que llevará a la paciente hacia un camino de adversidades o de psicopatología sobre la que nada podemos decir pues en todo caso es algo que discurrirá en la incertidumbre de lo complejo.

El incesto es un limite que no se puede traspasar y es algo que está absolutamente demostrado que es absolutamente perturbador. Pero no se trata de una causa única en el TLP.

Lo que señala en la dirección de que el TLP no es una enfermedad directamente relacionada con una averia genética, sino que serian los propios genes relacionados con la transformación, es decir genes relacionados con la hominizacion del cerebro los que estarian detras de las conductas que hoy entendemos como inadaptadas o impulsivas. En realidad no serian los genes sino la ausencia de “cuturalizacion” de símbolos transitables los que estarían ausentes en esta patología tan relacionada con la postmodernidad, es decir con la claudicación y la amortización de los valores que entendíamos como tradición.

Bibliografia.-

Francisco Traver y Gonzalo Haro:

Personalidad, dopamina-y-evoluciocion. Revista Persona.

Un apunte liminar.-

Doy las gracias a Lourdes Tebé que me puso en contacto con las ideas de Trias y a Jose Carlos Aguirre que me ayudó a comprender sus conceptos, algunos textos de este articulo pertenecen a una entrevista realizada por Jose Carlos Aguirre y su equipo al profesor Trias.

Empoderamiento, estrés e indefensión (III)

El pensamiento complejo es un tipo de pensamiento que relaciona, se opone al aislamiento de los objetos de su conocimiento, los restituye a su contexto y los reinserta en la globalidad a la que pertenecen.

Edgar Morin

El lector de los anteriores capítulos de esta serie que haya llegado hasta aquí, seguramente habrá compuesto una idea más o menos acertada acerca del concepto de somatización, que por otra parte es un concepto que tiene mucha base empírica  e incluso se trata de un sustantivo que usa la gente para explicar su tendencia a los padecimientos fisicos.

Y seguramente habrá llegado a la conclusión de que la paciente de las neumonías repetidas estaba somatizando algún tipo de malestar psíquico. La pregunta que viene a continuación sería la siguiente ¿Si alguien tiene un malestar psíquico porque no lo manifiesta a nivel psíquico?

¿Por qué esa derivación hacia lo somático?

Antes de contestar esta pregunta me gustaria disolver una idea muy new age que circula ampliamente por la red y que es en realidad una tabla (ilusoria) de equivalencias entre las cualidades de un estrés psicológico y una enfermedad somática con un órgano-diana predominante que manifiesta el malestar.

Antes de nada, me gustaria oponerme a esta idea: no hay una tabla de equivalencias entre los malestares psíquicos y las enfermedades somáticas, pues la caracteristica central de la no-linealidad es la incertidumbre. Dicho de otra manera: no es posible predecir ni dónde, ni cuando ni con qué intensidad va  a surgir una enfermedad fisica (somatización) ni qué sistema (endocrino, inmunitario o nervioso) se verá afectado, ni tampoco qué portal de manifiesto va a resultar estimulado. Las relaciones entre el estrés y sus órganos no son dosis-dependientes y carecen de localidad.

Pero lo que si podemos saber es que cuando una enfermedad es ciclica y se repite no cabe duda de que existe una  estructura disipativa (en adelante ED) pues precisamente las ED son islas de orden. El orden está implicito en la predicción de que hay algo que se repetirá, aunque no sabemos cuando, ni cómo ni qué gravedad tendrá. Algo asi sucede en un trastorno bipolar, una vez establecido que existe esta enfermedad sabemos que el individuo necesariamente recaerá, pero no sabemos si el próximo episodio será depresivo, maníaco o qué intensidad tendrá, hasta que la ED se bifurque de nuevo en cuyo caso puede incluso desaparecer..

Pero volviendo a la pregunta que mas arriba realicé, la primera opción que se presenta a una persona cuando sufre un estrés lo suficientemente intenso-significativo para conformar una ED es que el individuo ha de colapsar una opción: o se convierte en un sufrimiento psíquico o se deja pasar hacia abajo. Y aqui es donde aparece la causación descendente descrita por William Stern y que discurre por los circuitos nerviosos, endocrinos e inmunológicos (NEI).

Ahora bien, entre un estrés cualquiera y una neumonía hay varios pasos que recorrer. ¿Cómo se convierte un estrés cualquiera en una enfermedad infecciosa?

Para entender bien este fenómeno hemos de comprender antes qué es un fractal y algunos fenómenos de la matemática fractal como son los de autosemejanza y la iteración.

Un fractal es una forma que se repite en los distintos niveles de definición a través de una iteración (repetición en distintos niveles de escala) de un patrón determinado. Desde lo más grande hasta lo más diminuto, el fractal conserva su forma y se recobra sobre todo en aquellos portales que añaden una mayor relevancia de contexto, entiéndase como semántica: sentido y significado. El significado del pulmón como portal de manifiesto solo puede entenderse desde dentro de la medicina tradicional china (MTC) y está relacionada con la experiencia de la tristeza y la perdida, tal y como conté en este post.

El caso de la paciente con neumonias repetidas.-

En mi post anterior di algunas claves sobre las heridas arquetipicas que mi paciente habia sufrido durante su crianza, pero es ahora el momento de desvelar algunas cuestiones de su personalidad y otras de sus estresores.

La personalidad de mi paciente (en realidad cualquier personalidad) puede entenderse como un aprendizaje de creencias, conductas, actitudes y emociones que se solidifican con intención de oponerse a otras y resultar asi una especie de compensación de las heridas arquetípicas, Mi paciente optó por la solución del control que es un estado de la mente muy socorrido por personas que han sufrido privaciones en su infancia.

La personalidad (el rasgo de carácter) es en realidad una ES antiepistemofilica, algo que se opone al cambio y que favorece la homeostasis, en el sentido de que se opone a cualquier tipo de revisión de sí misma: lo que uno cree, siente o piensa es “para siempre” al menos porque ofrece un colchón de seguridad acerca de los nuevos aprendizajes que se opondrán o confirmarán casi siempre estas primigenias ES que llamamos carácter.

El problema que tienen estas ED precoces es que codifican el mundo en relación con ellas, todo lo nuevo ha de comparase con lo establecido, y sucede que a menudo cuando se crece y aumenta la complejidad de la vida y de los sucesos todo queda bajo el manto de un aprendizaje antiguo que probablemente ya ha perdido vigencia.

Mi paciente desarrolló un conjunto de rasgos de carácter destinados (como sucede con todo el mundo) para no sufrir, es decir para no vivenciar su indefensión original. Desarrolló una personalidad dominante, segura de si misma, competente, fría y en cierto modo interesada. Asi llegó al matrimonio y se empeñó en contraerlo con alguien que le pareció todo lo contrario, es decir alguien necesitado de amor, dirección y maternaje.

Naturalmente no se trataba de un matrimonio por amor sino tal y como sucede en la mayor parte de las ocasiones como un encaje de necesidades más o menos visibles y complementarias.

Pero lo que suele suceder con la complementariedad es que se rompe cuando uno de los miembros de la relación se cansa de ser el subordinado. Esto fue lo que le sucedió al marido de mi paciente.

El carácter se hace para enfrentar el dolor, para no saber,  de manera que es muy posible que el cuerpo somatice solo lo que el psiquismo no ha querido saber. Y lo que mi paciente no quiso saber fueron sus necesidades propias, lo que sabia era cuidar de otros como manifestación de su formación reactiva. Ese era su estrés crónico y esa era su ED, una estructura disipativa que se habia conformado alrededor del eje de la nagación de sus propias necesidades para acudir al rescate de otros. En  la medida que operaba como complementaria del otro su ED no superaba un nueva bifurcación, no podia crecer (aprender nada nuevo) sobre el asunto.

Y esa falta de crecimiento es lo que provocaba que se repitiera la somatización de sus neumonías. Dado que una ED no puede volver atrás (salvo al punto de la última bifurcación) mi paciente estaba presa de ese orden que se configura en los océanos de desorden y que llamamos ED.

Mi paciente no podía manifestar este dolor psíquico como un dolor psíquico porque ignoraba absolutamente las razones de su malestar. En este sentido, un estrés se comporta como lineal cuando es aceptado como genuino pero no lo es cuando se niega su naturaleza por ser contraría a las ED del carácter.

Y es entonces, cuando se colapsan las soluciones psíquicas, que entra en función el “fusible” del cuerpo (Ana Di Zacco, 2011).

Y enfermamos somáticamente.

Cómo resolvió mi paciente este asunto será la materia del próximo post.