Mente y consciencia

El Yo engorda, la consciencia se expande

¿Por qué necesitamos una palabra nueva como consciencia que venga en sustitución de la vieja palabra mente? ¿Es lo mismo mente que consciencia?

Existen ciertas diferencias conceptuales entre lo que entendemos como mente y lo que intuimos a través de la palabra consciencia. La mente es como la consciencia un intangible, sin embargo lo que diferencia a la mente de la consciencia es que la mente es un trasfondo conceptual, mientras que la consciencia es una elevación del terreno. La mente es el escenario en donde se dan cita la mayor parte de los fenómenos mentales, pero -y aqui radica la diferencia más importante- la mente puede ser consciente e inconsciente mientras que la consciencia es siempre y por definición consciente.

La mente es dual y se mueve bajo la dialéctica del conflicto organismo-individuo o el dilema cerebro-mente, pero la consciencia es una instancia unificadora que va más allá de la dualidad y alcanza eventual y transitoriamente escenarios de unidad.

Ser consciente de algo o tomar consciencia de algo está relacionado con algo en movimiento, algo que cambia o evoluciona, es por eso que mientras decimos que el Yo es equivalente a la mente, es el Ser el que habita y conduce el automóvil de la conciencia. La mente es -como decia antes- un escenario, pero la consciencia se mueve, se modifica y coloca en primer plano una serie de elementos que son en sí mismos valores y actitudes compartidas por todos aquellos que habitan en ese “momento” de consciencia, verdadero detector de memes.

Es por eso que algunos autores como Wilber hablan de memes de valores como indicadores del grado evolutivo de la consciencia.

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Aqui en este esquema podemos ver los diferentes memes de valores (estados de consciencia) desde el más primitivo hasta el más elevado sin que seamos capaces de predecir cuantas vueltas de espiral nos quedan colectivamente por transitar. La humanidad en su conjunto ha alcanzado ya el meme verde (igualitarismo) sin embargo es necesario decir que solo el 20% de la población ha alcanzado este v-meme que tiene además ciertos obstáculos para su tránsito, algo asi como un cuello de botella similar al que nuestra especie sufrió (en este caso demográfico) despues de la catástrofe de Toba. En este post ya hablé de este cuello de botella y no voy a volver a referirme a él.

Como puede verse cada meme (color) arrastra una serie de valores que le son propios dentro de la evolución que la consciencia humana ha seguido en nuestra especie. Asi el v-meme rojo lleva colgando etiquetas como el dominio, la guerra o el juego, el meme azul es el meme de la verticalidad y arrastra ideas y valores como la honestidad, la disciplina, la jerarquía o la verdad. El meme naranja es el meme de la modernidad y arrastra valores relacionados con el mérito, la libertad, la ciencia y las oportunidades individuales. El meme verde es el meme del igualitarismo, y es además es pluralista, relativista, tolerante y antibelicista.

Un breve resumen de los v-memes que integran la consciencia humana.-

BEIGE : atractor: supervivencia. Condiciones de vida: Un estado de predominante impulsividad biológica, donde los sentidos físicos imperan. Modalidad de pensamiento: dirigidos instintivamente, habilidades físicas, sentidos y reflejos naturales aumentados; existencia a modo de autómatas. Característica: Preverbal.

PÚRPURA (o Morado) : atractor: seguridad. Condiciones de vida: Ambiente experienciado como un lugar amenazante, imbuído de poderes misteriosos y habitado por espíritus, que deben ser aplacados y apaciguados a través de rituales, horando a los ancestros, adquiriendo relevancia los lazos de parentesco. Modalidad predominante de pensamiento: mágico – animista. Cultura: etnocéntrica.

ROJO : atractor: poder. Condiciones de vida: Ambiente experienciado como una “jungla” donde triunfan los duros y fuertes, estando los débiles a su servicio; la naturaleza es interpretada como una adversaria que conquistar. Modalidad predominante de pensamiento: egocéntrica. Características: Se promueve la dominación, la conquista y el poder; como contracara la explotación y el sometimiento.

AZUL : atractor: orden / estabilidad. Condiciones de vida: “Realidad” controlada por una Autoridad Superior, que castiga el mal y recompensa las obras buenas y la vida recta. Características: obediencia para obtener recompensas diferidas en el tiempo, sentido, proposito, certidumbre. Modalidad predominante de pensamiento: Mitocrático – absolutista. Características: obediente según decida la autoridad superior y dictaminen las reglas; conformista; exacerbación de la culpa, racionalidad incipiente. Cultura sociocéntrica.

NARANJA : atractor: resultados / logros / éxito. Condiciones de vida: Ambiente experienciado como repleto de recursos para desarrollar y oportunidades para mejorar las cosas y alcanzar la prosperidad. Ejercicio del control y transformación de recursos naturales, promoción de la competecia para la obtención de resultados y de autonomía. Modalidad predominante de pensamiento: Multiplista. Características: Mentalidad pragmática para lograr resultados y avanzar. Racionalidad positivista.

VERDE : atractor: afiliativo. Condiciones de Vida: Ambiente experienciado como un hábitat donde la humanidad, en conjunto, puede convivir en paz alcanzando propósitos comunes a través de asociaciones y experiencias compartidas. Modalidad predominante de pensamiento: Relativista. Características: responde a necesidades humanas, asociativas y situacionales; busca la construcción de consensos; promueve el desarrollo de la conciencia y la noción de pertenencia. Cultura mundicéntrica.

AMARILLO : atractor: integración – procesos. Condiciones de vida: Ambiente experienciado como un organismo caótico donde el cambio es la pauta y la incertidumbre es un estado aceptable de existir. Modalidad predominante de pensamiento: Sistémica. Características: mentalidad funcional, integradora, interdependiente, existencial, flexible, interrogativa y aceptadora.

TURQUESA : atractor: holístico. Condiciones de vida: Ambiente experienciado como un sistema delicadamente equilibrado de fuerzas entrelazadas en peligro, en manos de la humanidad. Características: caórdico (caótica-ordenado). Modalidad predominante de pensamiento: Holística. Caracterícas: mentalidad empírica, “trans-personal”, transubjetiva, colaboradora, se promueve la conciencia colectiva y la comunidad global. Interés: supervivencia de la vida en la Tierra, adaptación a la realidad. Cultura holística.

Lo interesante de la propuesta de la dinamica integral es que nos permite contemplar la evolución de la consciencia humana de una forma darwinista, donde las ideas compiten entre si por “parasitar” cerebros a través de esa elevación del terreno que hemos llamado consciencia.

¿Cómo se expande la consciencia?.-

El lector podrá apreciar que no es que existan v-memes que sean mejores que otros sino que todos ellos contienen valores útiles bien para la supervivencia individual, bien para el grupo o bien para la convivencia y la cooperación entre personas. Junto con ellos aparecen otros valores que nos resultan detestables hoy como la obediencia del meme azul o la guerra del meme rojo, pero es seguro que estos memes sobreviven en la paleta de colores de nuestra consciencia y que nuestro cerebro guarda copia de todos estos colores que no son sino modos de estar en el mundo, muy útiles según las circunstancias.

Haber alcanzado un desarrollo elevado de la consciencia, por ejemplo en aquellos que han alcanzado el meme verde (ese 20% de la población mundial) no significa linealmente que no dispongan de los mecanismos de supervivencia del meme beige o los mecanismos de autoafirmación del meme rojo, sino que han ido más allá.

Ir más allá no se consigue repudiando lo anterior sino integrándolo. Es necesario recordar que es imposible alcanzar ningun tipo de igualdad rechazando las diferencias. Es imposible trascender algo sin haberlo integrado o subsumido en algo nuevo. Algo que se consigue a través de la anidación.

Lo que nos lleva a una ultima consideración y que tiene que ver con la reflexión que preside este post: la idea de que el yo (la mente) crece engordando mientras que la consciencia solo puede expandirse.

Y solo puede expandirse porque los v-memes llevan inscritos en su ADN v-memes anteriores de su linaje que es en realidad el linaje de la humanidad entera, de tal manera que la expansión de la conciencia tiene lugar por integración de lo anterior. Otra posibilidad es un crecimiento tramposo: por disociación, abandonando los memes antiguos de valores rechazados y repudiándolos como algo inservible.

Esta es una característica usual del meme verde y de lo que hoy entendemos como postmodernidad. Y para que el lector comprenda mejor la idea de la integración-anidación de los memes, unos en otros, pondré el ejemplo del cuello de botella en el que está atrapado -en nuestra época-el meme verde del que hablé en otro post.

“Y es precisamente este otro de las grandes defectos del meme: persuadidos de que todas las opiniones y todas las creencias tienen el mismo valor, el meme verde termina por relativizarlo todo haciendo honor a su clase de pensamiento liquido o postmoderno. Se trata de la negación de cualquier absoluto, herederos del ateismo naranja los materialistas del meme verde terminan por parecer a veces pusilánimes o puritanos y a veces impositivos o intrusivos”.

“Nos imponen sus ideales y modelos de vida con eso que ha venido en llamarse “lo politicamente correcto” hasta hacerse pesados o “metementodo” como recientemente ha sucedido con el decreto sobre “cultura sostenible” donde el gobierno tratando de sortear a la opinión publica trató de aprobar una norma alegal para meter las narices en nuestros ordenadores y todo para proteger los derechos de los artistas de su cuerda, los que les sacan las castañas del fuego y las pancartas cuando hay que decir que no a los memes rojos o azules”.

“Nos imponen sus ideales, pero en el fondo no se los creen porque en palabras de Wilber no han terminado de resolver la integración de sus propios desarrollos anteriores infiltrados de control, dominio y egocentrismo y es por eso que regresan a ellos cuando tienen que abordar cualquier conflicto como un neurótico común”:

“Puesto que se supone que ninguna visión es intrinsecamente mejor que otras -por su negación de jerarquias de valores- no puede remendarse ningun curso real más que compartir todas las visiones y si en cualquier caso alguien manifiesta sus ideas con convencimiento estas serán descalificadas por considerarse autoritarias. Un refrán muy corriente entre los años sesenta (meme verde) fue este”:

La libertad es una reunión interminable.

Naturalmente yo no creo que la libertad sea una reunión interminable porque no todas las opiniones tienen el mismo valor aunque todas tengan el mismo derecho a poderse expresar. Y una reunión a veces ha de terminarse apelando al puñetazo encima de la mesa: meme rojo.

Los dilemas de la moral (I)

Para Sigmund Freud la moral era una especie de instancia intrapsíquica a la que llamó Superyó.

El Superyó a su vez tenia dos hijos, el “Yo ideal” y el Ideal del Yo”. El Yo ideal representa a lo imaginario en el principio del placer ( es ideal en tanto en cuanto coincide con mis deseos, incluyendo a cómo me imagino los deseos de los demás), el Ideal del Yo sin embargo es algo impuesto que procede de un lugar ajeno al principio del placer y que contiene censura por parte de alguna instancia extrapsíquica.

Naturalmente Freud no conocía nada de psicología evolucionista y no sabía que en realidad la moral habia evolucionado como un constructo social destinado a limitar los beneficios del egoísmo individual (el principio de placer individual), uno de los problemas que todas la comunidades humanas han tenido que soportar desde el principio de los tiempos: lo que es ideal para el individuo puede ser letal para la comunidad.¿Cómo hacer a los grupos humanos laboriosos, cooperativos y cohesionados?

La moral emergió basicamente para controlar la conducta de los demás, pero no la conducta propia, y es ahi donde Freud se equivocó al situal al Superyó como un homúnculo interno hipervigilante. La verdad es que la mayor parte de los transgresores no reconocen su transgresión ni aun después de haber sido castigados por ella.

La forma en que controlamos la conducta ajena es diversa, por una parte están los códigos penales de los Estados modernos, antes códigos religiosos, pero tambien existen códigos no escritos de costumbres y usos, pragmáticos y no escritos destinados a regular las relaciones de unos con otros: el ninguneo social, el exilio emocional, el descenso de contractualidad social o la muerte civil son algunas de las condenas que estigmatizan a los incumplidores, y eso que hemos convenido en llamar reputación es su defensa.También existe otra forma más doméstica de controlar a los tramposos: el cotilleo, que algunos autores han correlacionado como un factor de salud mental (Brown 1991) y sobre todo un absoluto antropológico.

Es así como solemos enterarnos de quién y qué instancias morales ha transgredido nuestro vecino y de ahi que algunos autores supongan que cotillear es una tarea que ha evolucionado desde edad ancestral hasta nuestros dias debido a que contiene una ventaja social: la de señalar a los transgresores y burlarse de ellos con el fin de censurarlos publicamente o disminuir su rango o prestigio.

Lo cierto es que la moral es una forma de inteligencia emocional y no una categoría que se tiene o se carece de ella, además es una instancia dimensional y no categorial tal y como conté en el post anterior. Al ser dimensional es frecuente que existan contradicciones y antagonismos entre ciertas dimensiones y otras. El ejemplo más frecuente es el de aquella persona conservadora que abomina de la infidelidad matrimonial pero es capaz de sustraer recursos colectivos a través de ciertas formas de corrupción. O el de aquella persona progresista que está a favor del aborto pero en contra del maltrato a los toros en la llamada “fiesta nacional”.

De manera que para comprender mejor estos antagonismos y contradicciones vamos a repasar los cinco pilares de la moralidad descritos por Haidt, recordando que los dos primeros responden  a una ética individual (la etica de la autonomía), los dos segundos a una ética comunitaria o colectiva y el último a una ética de la divinidad o por decirlo de una manera más comprensible, una ética de lo sagrado.

Dimensiones de la ética individual.-

1.- Daño-cuidado. De todas las dimensiones de la ética, la del daño-cuidado es la que recoge un mayor numero de consensos. El 90% de la población estaria de acuerdo es que es bueno cuidar de los enfermos, los ancianos, los necesitados o los niños, asi como que es malo hacer daño a los demás, incluyendo a los daños que se inflingen de forma gratuita a los animales o al medio ambiente como quemar bosques, etc.

Algunas personas como las que nombré en el post anterior han edificado su moral alrededor de esta fundación o dimensión y se han especializado en el cuidado de otros o bien temen el daño propio o el ajeno, elaborando toda una teoria cognitiva alrededor del daño y el dolor o el sufrimiento ligado a la responsabilidades adquiridas por estos mandatos.

Los problemas morales que suelen atormentar a estas personas son los temas del sacrificio individual y los dilemas que proceden del altruismo: “o yo o él/ella”.

2.-Justicia-equidad.- Venimos al mundo equipados con una fuerte sensibilidad a las injusticias y que procede del hecho de que bien pronto en nuestro desarrollo empezamos a compararnos con lo que otros tienen u obtienen, principalmente comparándonos con nuestros hermanos. Desarrollamos asi y de manera muy precoz un catálogo de injusticias percibidas con meridiana claridad. Lo curioso de esta percepción es que parece estar diseñada más bien para detectar las injusticias siempre y cuando nos perjudiquen a nosotros, pero somos ciegos para percibir aquellas que nos benefician. Asi pues, la ética de la justicia-equidad es poco de fiar y aunque representa fundamentalmente los derechos individuales lo cierto es que cuando nos confronta con los derechos de otros comienzan a aparecer las discrepancias.

Hay quienes son más “justicieros” que otros y hay quienes pelean por la igualdad toda su vida, algo que divide a las personas en dos grandes grupos: aquellos que prefieren la libertad y aquellos que prefieren la igualdad. Lo cierto es que libertad e igualdad son valores contradictorios y que dividen a la población en dos grandes grupos, aqui comienzan a haber distinciones y diferencias éticas entre unos y otros. En este post analicé precisamente esta cuestión y la relacioné con el proceso democrático que vivimos en España. Y como se puso fin a la dictadura eligiendo la libertad frente a la justicia.

En los Estados modernos existen muchas injerencias sobre la libertad individual, piense usted por ejemplo en la obligatoriedad de vacunarse contra la gripe en una supuesta epidemia o en abrocharse el cinturón de seguridad cuando conducimos. ¿Tiene el Estado derecho a meterse en estos asuntos?. Si usted valora más la igualdad dirá que si y si valora más su libertad dirá que no.

Paradójicamente esta escala de valores sufre algunas modficaciones en cuanto a gustos, por ejemplo los conservadores defensores de la libertad estarán de acuerdo en prohibir el uso y venta libre de drogas mientras los progresistas defensores en otro lugar de la equidad manifestarán quizá su tolerancia al uso libre de las mismas.

De manera que los consensos casi universales que se obtienen en la dimensión daño-cuidado parecen haberse roto en esta segunda dimensión: aqui ya no hay tanta homogeneidad ni acuerdos sobre qué conductas individuales son morales o no.

Como veremos a continuación en la proximas dimensiones todavia hay menos razones para el consenso.

Dimensiones éticas colectivas.-

3.- La dimensión lealtad-traición.-¿Hasta que punto estamos obligados a permanecer leales a las reglas de nuestro grupo de pertenencia? ¿hemos de seguir las reglas que nos marcan nuestros padres, nuestra etnia, pueblo, nación o cualquier otro colectivo al que pertenecemos? ¿Dónde queda pues nuestra libertad?

¿Hemos de renunciar a nuestros deseos de pertenencia para ser libres?

La mayor parte de la gente se adhiere de una forma casi “perruna” a los hábitos que aprendieron de niños a los que dan por buenos sin ninguna critica, salvo cuando interfieren con sus planes y entonces se permiten echar una cana al aire.

Uno de estos dilemas morales es el tema de la fidelidad a nuestra pareja. ¿Debemos renunciar a tener relaciones sexuales con otro/as solo por el hecho de estar casados o emparejados? ¿Qué grado de compromiso moral tenemos con nuestra pareja?

Se trata de un dilema muy frecuente y que da lugar a mucho sufrimiento e incluso patología. Lo cierto es que se trata -en cualquier caso- de una trangresión muy frecuente, tan frecuente que hemos desarrollado no sólo estrategias de cotilleo para desviar la atención del dilema a otras cuestiones sino que todos (los hombres más) somos complacientes con las escapadas.

Lo cierto es que la monogamia y el amor romántico son una imposición social. En realidad evolutivamente hablando somos bastante parecidos a los bonobos, pero tambien es cierto que una sociedad con libertad sexual total no hubiera sido capaz de medrar tanto como la nuestra. Se impuso pues alguna restricción para saber quién era el padre de quién y otras restricciones para que las mujeres tuvieran asistencia por parte de un grupo familiar potente y cohesionado que pudiera tomar el relevo ante la posible desaparición del hombre.

La libertad y la pertenencia son pues polos en continua dialéctica, existe pues también una ética de la traición, fundacional en los humanos.

4.-La dimensión autoridad-sumisión.- No cabe ninguna duda de que estamos insertados en una sociedad fuertemente jerarquizada y donde la distribución de oportunidades, riqueza, poder y distintas prebendas ofrecen un modelo de pirámide cuya base está ocupada por una mayoria de personas desprovistas de bienes y que en cuya cuspide una pequeña minoria. Desde el punto de vista evolucionista la pregunta seria la siguiente nuestras mentes están estructuradas “con anterioridad a la experiencia social” para la jerarquía o para la igualdad?

Aqui existe un debate interesante porque los datos antropológicos de los que disponemos son más bien confusos, como puede verse en este gráfico, en tanto en cuanto a nuestra procedencia ancestral parece que nuestros origenes simiescos están relacionados con una fuerte jerarquía, sin embargo con el tiempo estas jerarquías fueron debilitándose y convirtiéndose en una sociedad mas igualitaria y cooperativa.

Pero en el Neolitico, la cosa comenzó a torcerse y la curva de la jerarquía comenzó de nuevo a crecer hasta nuestros dias. Todo parece indicar que la aparición de la agricultura y la acumulación de excedentes alimentarios supusieron un cambio radical en las sociedades de cazadores-recolectores, un cambio que precisó de nuevas reediciones de las antiguas jerarquías a fin de asegurar la convivencia. Naturalmente este hecho es interpretable.

En cualquier caso, todo parece indicar que nuestra mente está tan acostumbrada a las jerarquías como a detectar los abusos de la misma, tal y como podemos leer en este post. Algo que nos amarga la existencia a todos con continuos conflictos con la autoridad a la que siempre percibimos como abusiva, incapaz o incoherente.

Etica de la divinidad.-

Pureza-santidad.-La etica de la divinidad o de lo sagrado existe porque existe descomposición, degradación y corrupción en las cosas y hemos desarrollado profundas defensas de repugnancia frente a las mismas, incluyendo la repugnancia moral. Defensas que son inconscientes y fuera de toda lógica racional, se trata de una repugnancia que procede de las tripas y no de la razón, razones que buscan la recomposición, la integración de los restos y los detritus. Es por eso que a esta fundación se le conoce como ética de la divinidad o de lo sagrado, pues opera con entidades incomensurables, invisibles, con algo que se situa mas allá de la reflexión o del raciocinio.

Por eso pueden existir repugnancias morales y no sólo alimentarias, pues ha habido un proceso de moralización y de desmoralización en la genealogia de nuestra concepción de la moral. De ello hablaré en el próximo post.

Nota liminar.-

Para quien quiera cotillear sobre las puntuaciones que obtuve en yourmorals.org, el test de Haidt sobre moralidad puede verlo aqui. En verde están mis puntuaciones comparadas con una población de progresistas (azul) y de conservadores (rojo). Como se puede observar no encajo demasiado con los estandares politicos de nuestro tiempo, cosa que no me ha sorprendido demasiado por el carácter estereotipado de las etiquetas “progresista” o “conservador” diseñadas para la población USA.

Job, la depresión y la muerte

Juro por Dios, que me ha hecho daño/y llena mi copa por la desesperación,/que mientras haya vida en este cuerpo/ y siempre que pueda respirar,/ Nunca dejaré que me condene;/ Nunca renunciaré a mi reclamo./ Voy a aferrarme a mi inocencia;/ mi mente nunca se someterá. (Job 27:6)

Job es un personaje bíblico que ha sido puesto como ejemplo por varios investigadores (Price 2008) al considerarle un depresivo grave mientras que para la Iglesia católica es reconocido como un santo, concretamente un dechado de virtudes como la paciencia , la bondad y su confianza en Dios.

Como es sabido Dios y Satanás porfían por socavar la confianza de Job en Dios y es asi que con permiso de éste, Satanás le pone a prueba a través de encadenadas desgracias que se ceban en sus propiedades, su familia y su salud fisica a fin de arrancar de él una queja, una protesta o su eventual discrepancia con Dios.

Para Price, Job y en su caso la depresión severa pueden ser conceptualizados como la muerte o incapacidad física ritualizada, para lo que recomiendo al lector que repase lo que se entiende como un ritual en este post.

Job representaría la subjetivación, el mito, de un mecanismo conocido desde la antigüedad, un automatismo cerebral destinado a lidiar con las dificultades y las adversidades, que Price ha llamado IDS (estrategia de distensión).

Cito a Price directamente:.

“Es muy comprensible que las personas que han sufrido una severa depresión verían ese estado puramente como un error o patología en el sistema. Es difícil ver que tal condición dolorosa e incapacitante puede estar sirviendo a un propósito útil. Sin embargo, debemos tener en cuenta que otros estados existen en la naturaleza de los que se podría decir lo mismo. No sabemos a ciencia cierta la función del sueño, sin embargo, la persona que duerme està totalmente indefenso y no funciona a pleno rendimiento. La hibernación es otra condición en la cual la función se ve seriamente afectada. La hbernación  evolucionó para permitir que los animales sobrevivieran a condiciones climáticas adversas. Quizá no es impensable que la depresión severa haya evolucionado para permitir que sobrevivamos a condiciones sociales adversas.

Como bien señala Wolpert, grados leves de depresión pueden estar asociados con el conocimiento de la causa, y ser sensibles a las alteraciones en la situación causante, y puede ayudar a la persona a salir de cualquier situación que condujo a la depresión en primer lugar.

Pero aquí estamos preocupados por la depresión severa, incluso la depresión psicótica, y la depresión asociada al trastorno bipolar, que sabemos que tienen una incidencia mayor que se espera de mutaciones al azar.

Escribiendo en apoyo de la hipótesis de la competencia social de la depresión  me gustaría sugerir que la depresión grave experimentada y tan vívidamente descrita por el Profesor Wolpert es un equivalente al ritual de la muerte. Una de las principales conclusiones de la etología comparada es la ritualización casi universal de la lucha agonística en el comportamiento en el suborden de los vertebrados, y si la lucha se ritualiza, tiene sentido que la pérdida en esa confrontación se conforme también como un ritual. En lugar de estar incapacitado o muerto por una espada o excluido de un club, el que pierde en una confrontación agonistica es expulsado por su depresión severa, lo que hace que él o ella quede totalmente incapacitado y fuera de acción, tan efectivamente como si estuviera en realidad muerto. Este estado es indescriptiblemente desagradable, un verdadero infierno en la tierra. En general se acepta que la depresión severa es la enfermedad más desagradable de la medicina, con la posible excepción de la rabia. Un paciente que se recuperó de la depresión severa y luego murió de cáncer secundario me dijo en su cama de hospital que el cáncer era un “juego de niños” (una cosa fácil de tratar) en comparación con su depresión.

Yo diría que la cuestión de si esta incapacidad psicológica grave es adaptativa o no lo es, una cuestión que sigue estando abierta. Es cierto que algunos depresivos se suicidan y otros permanecen crónicamente incapacitados. Pero algunos se recuperan completamente. He visto una recuperación espontánea después de 20 años, pero la recuperacióntotal se produce generalmente después de seis meses mas o menos.

Imagine un escenario en tiempos antiguos en los que un grupo humano contiene dos primos ambiciosos, ambos con diferentes políticas y decididos a medrar. Ambos han de “ganar a toda costa” pues ambos son obstinados y ambiciosos, y sostienen la opinión de que “esta ciudad no es lo suficientemente grande para los dos ” Si llegan a las manos, uno podría fácilmente matar al otro, en cuyo caso el grupo se veria privado de un miembro valioso, y los parientes cercanos del hombre muerto es probable que se llena de ideas de venganza – lo cual es un desastre para el grupo Si, por otro lado, la batalla tiene lugar en el piso de la sala del consejo, y las armas que se utilizan son verbales como las humillaciones publicas, el perdedor puede desarrollar una depresión severa y detener la presentación de su punto de vista dejando de asistir a la Salón del Consejo del todo. Después de seis meses, cuando se recupere la situación puede ser muy diferente, la causa del conflicto, ya no existe, o su rival puede estar tan bien establecido que la perspectiva de desafiarle de nuevo, no se plantea. Sus parientes cercanos se ahorrarán la obligación de vengarse.

Por otra parte, la persona ritualmente muerta es probable que se perciba por sus partidarios como una enfermedad física. Esto puede ser la razón por la depresión está asociada con tantos síntomas físicos. En nuestro inconsciente colectivo no hay arquetipo de la depresión o de enfermedad mental no psicótica  Tenemos un arquetipo de la locura, la respuesta a la cual es la evasión, y tenemos un arquetipo para la enfermedad física, la respuesta a lo que es la crianza. Pero no hay arquetipo para la depresión o la neurosis. Si los signos de la depresión no se consideran como enfermedades físicas, se les trata como pereza o cobardía, o la persona es vista como siendo deliberadamente inútil. Esta es la razón que muchos pacientes están desesperados por obtener un diagnóstico físico.

Otra ventaja de un diagnóstico de enfermedad física es que puede eludir la evidencia del éxito del rival. Aunque el grupo ha observado las humillaciones verbales, no computarán una relación causal entre ellas y la depresión a la que siguen viendo como una enfermedad física., Así que no hay obligación de venganza. Es mi experiencia que los pacientes con depresión severa desconocen la causa de su enfermedad (incluso si la hay muy clara), ni sus familiares, y a veces es imposible convencerlos de que la terrible enfermedad que amenaza la vida en sus seres queridos se debe a algún conflicto interpersonal. Y a menudo sus médicos pueden hacer un diagnóstico de “depresión endógena”. Esta falta de relación causal evidente entre el combate ritual y la muerte ritual libera a todos de atribución de culpa o venganza.

A pesar de ser uno de los casos más graves de depresión alguna vez los descritos en prosa o en verso, Job se mantuvo en sus trece. Sólo la visión real de Dios le indujo a presentar una sumisión voluntaria y consciente. Es esta mentalidad de “ganar a toda costa” es la que impide que las personas cedan de forma consciente y voluntaria y crea la necesidad de un mecanismo de seguridad a un nivel inferior del cerebro.

Hemos llamado a la incapacidad ritual de la depresión severa el IDS (estrategia de manipulación involuntaria o involuntaria estrategia de distensión) para enfatizar tanto que es involuntario, y que es una alternativa a una estrategia de escalada involuntaria. Este juego de estrategia (de escalada y desescalada-) está mediada por el cerebro anterior reptiliano (alrededor de los ganglios basales) y toma la forma de estado de ánimo elevado o deprimido. El IDS tiene al menos cinco funciones, tres de ellas sociales y dos intrapersonales:

Funciones intrapersonales del involuntaria estrategia de distensión (IDS):

1. Se incapacita a la persona (como la muerte no ritual). Él o ella no se defiende ni toma represalias, falta el equipo psicológico para hacerlo.

2. Se inclina a los niveles superiores del cerebro hacia la distensión, mediante la generación de pensamiento pesimista, bajando la autoonfianza  lo que reduce la eficacia del refuerzo y la reducción de sentido de justicia.

Las funciones sociales de la IDS:

1. Se tranquiliza al ganador respecto a que el perdedor no es probable que devuelva los golpes, hasta el punto de que puede dar la espalda al perdedor sin ansiedad. El mensaje no es uno de sumisión sino de la incapacidad, diciendo, en efecto: “Estoy demasiado incapacitado para luchar.

2. Se envía un mensaje a sus seguidores, diciendo: “¡No me empujes a la arena para luchar en su nombre”, de lo contrario las vocalizaciones agresivas de defensores podrían socavar el mensaje de la incapacidad del protagonista deprimido.

3. Facilita la reconciliación con el antiguo rival. Esto parece ser alcanzado por el estado de ánimo de ansiedad que a menudo acompaña a la depresión. La depresión como un afecto no tiene un objeto o meta, pero este no es el caso de la ansiedad que tiene la meta de la seguridad, comodidad y tranquilidad. Esto se realiza generalmente mediante la reconciliación con el antiguo rival, un proceso Franz de Waal ha llamado “la reconciliación condicional” (condicionada a una nueva diferencia de poder entre los dos). Por razones sociales, esta conciliación se observa más en los grupos de chimpancés que en la sociedad humana, en la que los rivales no suelen estar disponibles para la reconciliación. Por otra parte, las jerarquías humanas se basan más en la atracción que en la intimidación. En una resolución exitosa de conflictos, la subordinación trata de basarse en el respeto y no en el miedo.

En resumen, debemos mantener abierta la posibilidad de que la depresión severa sea una adaptación que cumple una función como parte del componente de desescalada de la conducta ritual agonística, que es, en efecto, una forma ritual de muerte o incapacidad. La ventaja del ritual de la muerte real es doble. En primer lugar, hay una posibilidad razonable de que la víctima sobreviva y pueda recuperarse, lo que no sólo es bueno para la víctima, sino que tambien contribuye a la aptitud inclusiva del ganador, esta ventaja es probable que haya estado operando en nuestra especie durante más de 250 millones años , algo quecompartimos con nuestros atepasados los reptiles. En segundo lugar, la falta de relación causal evidente entre las actuaciones del ganador y el estado de la víctima absuelve a los familiares de un deber de la venganza, desde el punto de vista evolutivo, esta es una nueva ventaja, aplicada sólo al linaje humano, y que podría explicar por qué la depresión puede tomar una forma tan severa y física en nuestra especie. Ya sea adaptativa o no, la depresión es una enfermedad grave y debe tratarse como tal. Por último, la vista de la depresión grave como la muerte ritual tiene implicaciones para el tratamiento y sugiere un gran número de modelos animales potenciales para la investigación.

De manera que Job sólo pudo recuperarse de su depresión cuando por fin, se sometió a Dios de modo voluntario y consciente a pesar de su tozudez original: “mi mente nunca se someterá”, dice en su verso citado y ahi se encuentra la clave de la depresión, ese no someterse, o no reconocer que se ha perdido en una confrontación agonística es la causa ancestral de la depresión que no es sino un automatismo programado por la especie para repudiar aquello que debilitaria nuestro autoconcepto, para algunas personas puede ser mejor estar deprimido que reconocer una derrota y al parecer de Price esta conducta ha evolucionado porque contienen numerosas ventajas, tanto para los perdedores como para los ganadores, dicho de otra manera favorece al grupo..

Asi comienza la recuperación de Job cuando admite y se somete a los designios de Dios que éste le devuelve todo lo que perdió con ganancias.

Bibliografía.-

Price, J.S. (2008) Severe depression can be conceptualised as ritualized death or physical incapacityPhilosophy, Ethics, and Humanities in Medicine 2008, 3:8  (Comment on “Depression in an evolutionary context” by Lewis Wolpert).

El libro de Job.

¿Es nuestro cerebro una chapuza monumental?

Suele decirse que nuestro cerebro es una de las siete maravillas de la naturaleza, en cuanto a complejidad se refiere, más parecido a una nebulosa que a una piedra. Los que asi piensan no se han parado nunca a reflexionar sobre los errores de diseño que nuestros cuerpos soportan, errores que desde luego también presenta nuestro cerebro y que le obliga a unas prestaciones de baja calidad, al menos en el 70% de la población.

El primero que habló de ello fue Julian Jaynes autor de una controvertida hipótesis evolutiva sobre nuestro cerebro que tituló: “La teoria bicameral” y de la que ya escribí aqui. Para Jaynes la chapuza fundamental procede de la asimetria interhemisférica que supone la preexistencia de dos cerebros en vez de uno.

Gary Marcus por su parte nos cuenta en este video de Redes como el diseño de nuestro cerebro parece más relacionado con el engaño y el autoengaño que para otra cosa. De la misma opinión es Robert Gazzaniga.

Aunque probablemente el mayor divulgador de esta idea ha sido Robert Linden que en su libro “El cerebro accidental” se detiene de forma sistemática en señalar los limites de nuestra capacidad para pensar de forma racional a la vez que investiga el factor azar en el desarrollo de lo humano, asi como la relación causal que existe entre nuestros hándicaps y la conciencia. Aqui hay una entrevista que le hizo “La nueva ilustración evolucionista” a Robert Linden.

Gary Marcus: El cerebro es una chapuza (video) por raulespert

El Fantasma en la máquina.-

Para mi personalmente la mayor chapuza de nuestro cerebro -descontando las enfermedades mentales- es la adherencia que presentamos a ciertas creencias que se justifican precisamente por errores en el diseño, asi la teoria del fantasma en la máquina, es decir la suposición de que a las personas las habita una alma inmaterial o una especie de instancia eterna y metafisica independiente del cuerpo y donde está localizado el libre albedrío y la capacidad de elección y que no se puede reducir a una función cerebral. No es imposible sospechar que la tendencia de los seres humanos a enfermar mentalmente sea una consecuencia de ese dualismo que arrastramos desde Descartes y que sostiene la teoria -que comparten muchos de nuestros conciudadanos- de que el cerebro y la mente responden a mecanismos diferentes, uno material y otro espiritual.

En realidad la idea del fantasma en la máquina pertenece a Gilbert Ryle un filósofo de la mente británico cuyo libro “El concepto de lo mental” es clave para entender tanto el éxito de esta teoria como los errores a los que nos conduce militar en ese lado de la trinchera tranquilizante para los teistas que aun buscan a Dios o algun principio inmaterial para justificar su fe. Ryle, precisamente un aristotélico, se encarga de desmontar y refutar las ideas que parecen sostener la ilusión del fantasma en un libro excepcional.

En pura teoria  si lo mental no fuera material no podría enfermar, pues sólo lo material puede averiarse. Sostener la idea de un principio -la mente,  espiritu o alma- que responde a mecanismos distintos al cerebro supone meterse en un lio de proporciones abismales, pues ¿puede el alma enfermar? lo que nos lleva de vuelta al reduccionismo más radical que dice algo asi como que “la esquizofrenia es una enfermedad cerebral”, una de las secuelas del dualismo ha sido precisamente no entender nada de lo mental y mucho del cerebro.

No, la esquizofrenia, ni ninguna enfermedad mental es una avería sin más del cerebro. Lo que ocurre es que sostenemos un principio de “mente” anticuado y ectoplásmico, un concepto que nos resulta intuitivo por las razones que más abajo expondré. Pero es bien sabido que la ciencia es sobre todo un constructo contraintuitivo, es muy contraintuitivo sostener la idea de que procedemos del mono o que es la Tierra la que da vueltas alrededor del sol. No cabe duda de que hemos de modificar nuestro punto de vista sobre lo mental que se encuentra encasquillado precisamente porque nuestras intuiciones más profundas nos llevan a adorar al fantasma de la máquina.

La razón es la siguiente, fíjese en su cuerpo y en los cuerpos de su vecinos, ve usted cabezas, brazos, bocas, narices, pies y abdómenes. Su cuerpo y el cuerpo del vecino pueden chocar, empujarse, acariciarse, olerse, etc. Hay una continua interaccion y convivencia con los cuerpos ajenos y con el propio, sabemos que tenemos un cuerpo y sabemos que el otro dispone tambien de un cuerpo al que puede meterse el dedo: se trata de algo material.

Sin embargo tenemos una experiencia aislada y privada en primera persona sobre nuestra mente, sobre nuestro Yo, pero no sabemos nada de las mentes ajenas, no las podemos ver, ni oler ni tocar, de tal modo que los solipsistas argumentan que de lo único que podemos estar seguros es de que nosotros tenemos una mente, pero no podemos saber nada de las mentes ajenas.

Dicho de otra forma: aunque nuestro cuerpo es material, ocupa un lugar en el espacio-tiempo y es público, nuestra mente es privada, no ocupa lugar, es inmaterial y es inaccesible al escrutinio ajeno.

Ahora bien, la pregunta incorrecta sería, ¿si la mente es inmaterial, entonces qué es? y debe ser sustituida por esta otra ¿pueden dos principios, uno material y otro inmaterial proceder ambos de lo material? o ¿Puede la materia con sus leyes fisicas aparecer en otro nivel como inmaterial?

Lo cierto es que la mente desgajada de su cerebro no puede existir, o dicho de otra forma, no existen los espíritus desencarnados. Existe desde luego una amplio consenso sobre eso, incluso en aquellos que defienden al fantasma en la máquina.

De manera que lo intuitivo es suponer que Yo, mi Yo está constituido de algun tipo de principio distinto a aquel del que están hechas mis orejas, que sigue leyes diferentes a las que gobiernan el mundo fisico o que procede de algun lugar desde donde se infunde un tipo de “aliento” sobrenatural al cuerpo a fin de hacerle vivir.Otra opción es la propuesta cartesiana: dado que la mente no sigue los preceptos mecánicos de la fisica, lo mejor es abandonar su estudio cientifico y pasarle la pelota a los teólogos.

En realidad los solipsistas tambien están equivocados y mucho más claro desde que descubrimos “la teoria de la mente”, es decir la convicción que todos tenemos (a pesar de no poder verla) que mi vecino tiene una mente como yo. ¿Cómo podemos estar seguros de eso?

Dejando aparte todas las evidencias que tenemos sobre las neuronas espejo, es obvio que una mente es capaz de construir inferencias sobre cualquier otra mente y la propia. Ahora bien, estas inferencias no son adivinaciones que se llevan a cabo en el vacío sino que más bien derivan del conocimiento de los procesos que anteceden a una conducta cualquiera o a un pensamiento expresado verbalmente.

Efectivamente yo no puedo saber lo que usted piensa, pero puedo hacer ciertas inferencias de lo que dice o hace (conducta). En realidad su mente solo es muda si usted está mudo, pero en el momento en que hable o actúe, ya podemos inferir algo. Solamente el mutista acinético seria capaz de guardarse un secreto para sí, aunque nosotros podriamos desarrollar -como hace la psicopatología- una hermenéutica del mutismo.

Pero hay algo de cierto en la idea de que entre yo y los demás existe un abismo de discontinuidad, es verdad que no podemos saber cómo piensa o qué siente otra persona en ausencia de rastros verbales o conductuales. Se trata de una diferencia clara entre el principio corporal y el principio mental. Lo mental solo puede ser dicho o actuado, inferido o sugerido pero la certeza de los hechos mentales del otro se esconde entre polisemias, empatías, adivinaciones y velos. Nadie puede saber a ciencia cierta cuales son los procesos que dan lugar a las cogniciones, opiniones, pensamientos o conductas de otro sujeto.

Y sin embargo comprendemos. Y comprender no es inteligir, o percatarse de algo ni  adivinar o anticipar algo, ni sintonizar o resonar con alguien, comprender es saber hacer. Solo podemos comprender en el otro aquello que hemos conseguido aprender a llevar a cabo aunque solo sea con nuestro pensamiento, interiormente o a solas. Saber hacer y llevar a cabo son dos cosas bien distintas. Pondré un ejemplo: una persona puede saber mucho acerca de algo, por ejemplo de literatura y convertirse en un buen critico de novela, lo cual no significa que sea por eso un buen novelista.Tampoco lo descartaria.

Pero el que sabe hacer tiene una ventaja sobre el que simplemente lleva a cabo algo y es que puede repetir el algoritmo de su saber tantas veces como quiera, puede enseñarlo a otros y puede decidir un dia llevar a cabo el proyecto de escribir una novela. Del mismo modo, el escritor de novelas profesional puede empezar su carrera sin saber una palabra o bien poco de las reglas que gobiernan el oficio de escribir una buena novela, pero es seguro que a medida que aprenda mejor su oficio (y automatice sus patrones de como se escriben novelas) las hará sin pensar en las reglas. Más que eso, inventará nuevas reglas (tal y como hicieron Kafka o Cortazar) que otros tendrán que aprender a codificar si quieren llegar a ser buenos críticos de novelas.

Dicho de otra manera, lo que en un principio parecen dos misterios (el hacer qué y el hacer cómo) se funden en un saber hacer que a su vez modifica el “saber cómo” anterior haciendo avanzar la teoria de la novela y aumentando asi el saber sobre la narrativa.

Es en este sentido del “saber hacer” como llegamos a comprender al otro, aunque nuestra intuición -heredera del fantasma de la máquina- nos impulse a creer que o bien hay una comunicación transpersonal, un hilo invisible, un proceso telepático o cualquier otra explicación que podamos inventar para justificar los desencuentros y los reencuentros con los otros.

Efectivamente nuestro cerebro es una chapuza monumental sólo que existe tal vez un más allá del fantasma de la máquina, puesto que aun siendo cierto que la evolución carece de intenciones y planes es bien cierto que nosotros los sapiens tenemos un plan para modificar la evolución.

Y lo haremos.

La culpa, la falta, la deuda

Sólo se puede pecar contra Dios (F. Dovstoievsky)

Personalmente me gusta más la versión de la culpa que describe Nietzsche que la del propio Freud, aunque ya veremos como ambas tienen puntos de contacto. “La genealogía  de la moral” es uno de esos libros que nos suenan del bachiller y que algunos leímos en su momento sin comprender de qué iban. Se trata de un texto fundamental para entender que es la culpa, algo que a cualquier psicólogo o psiquiatra nos interesa pues se trata de una emoción ubicua y mal estudiada (sin naturalizarla) y que se relaciona además con la angustia, basta recordar que para Freud, la angustia era un derivado, un subproducto de la culpa.

Para Nietzsche la culpa procedía de la deuda, algo que precisa de dos actores, un acreedor y un deudor. Probablemente la justicia emergió como un modo de regular las relaciones entre acreedores y deudores y el castigo o la sanción correspondiente un modo de ajustar cuentas con aquellos que no pagan lo que deben o no devuelven lo que tomaron de otros.

Algo que se resume en la frase “El deudor es culpable”.

Y que tiene profundas razones teológicas: pues el pecado, la culpa propiamente humana tiene un carácter esencialmente dialógico, solo puede pecarse contra Dios. Asi que tienen razón los que dicen que el origen de la culpa es teológica -relacionada con lo oculto o lo sagrado- pero hay que decir ahora que el teocentrismo se terminó allá por el siglo de las luces tal y como nos contó el Raskolnikov de “Crimen y castigo”. Una vez desaparecido Dios del horizonte del hombre ¿contra quién se peca cuando se peca?

El intento de elaborar una moral sin Dios ha dado lugar paradójicamente a múltiples e infructuosos intentos de la modernidad para acá a fin de construir una moral, una civilidad que, prescindiendo de Dios, pudiera servir como Fundamento de conducta: el romanticismo, positivismo, marxismo, freudismo y finalmente el existencialismo y el nihilismo contemporáneo han terminado por sembrar el huerto de aquella búsqueda de cadáveres cognoscentes.

El antropocentrismo freudiano (con su acreedor-deudor internos llamados ahora Yo y Superyó) por una parte y el más moderno de las ciencias cognitivas vinieron a ocupar el vacío que quedó con la amortización del teocentrismo, pero este reemplazo no solo no logró liberar al hombre sino someterlo a otro tipo de cadenas. La perdida de sentido del pecado no ha logrado liberar al hombre de la culpa o la angustia.

Se podría pensar que en un mundo sin moral desaparecerían tanto la culpa como la angustía ¿Por qué no ha sido asi?

Para Heidegger -sobre el que volveré más abajo-, la culpabilidad procede de la misma existencia. Somos culpables por existir. Existiría una culpabilidad “endógena” o “existencial” que sería taponada por las otras, por las culpabilidades de la psicopatología o por las culpabilidades individuales. Todo fracaso existencial, todo proyecto clausurado sería un combustible adecuado para la culpa.

¿Pero de qué somos culpables?

Basta con echar una mirada a nuestra vida (hay que hacerlo de vez en cuando para limpiarse de culpas) para escoger de un amplio catálogo de afrentas ¿Quién no ha tracionado, abandonado a un amigo a su suerte?¿Desairado a un padre o a una madre o hermano? ¿Quien está libre de culpa? ¿Hemos tomado venganzas sutiles cotra alguien? ¿Es que usted no ha tracionado a nadie, no se ha alegrado cruelmente de la desgracia de su enemigo? ¿Ha devuelto todo lo que le dieron?. Si usted no se arrepiente de nada de todo lo que ha hecho consciente o inconscientemente usted es un santo, pero la humanidad no es un almanaque de santos, sino que es lo que es.

Volvamos ahora a Freud cuyo modelo tópico (Yo-Superyó) tanto nos recuerda al modelo nietzschiano, que recordemos enfrentaba al deudor y al acreedor a través del concepto de deuda del que colgaba un sobrante: el castigo.

Freud pensó que todo sentimiento de culpabilidad derivaba del temor ante la autoridad -paterna o social-, asumida más tarde por el llamado «super-ego». El mal, según esta teoría, no sería más que algo profundamente deseado -el placer-, que al ser reprimido en el subconsciente, daría lugar al sentimiento de culpa. Querer ver el punto de partida -¡la causa!- de esta mecánica notablemente simplista -y siempre, según Freud- íntimamente relacionada con el complejo de Edipo-,con el pecado original, como han hecho algunos psicoanalistas católicos, revela una obsesión interpretativa absolutamente falta de fundamento. Si la psicoterapia más moderna juzga completamente insatisfecha la derivación freudiana del sentimiento de culpabilidad a partir del «super-ego» o autoridad paterna introyectada, sin embargo, ha debido reconocer la genial capacidad de observación del fundador del psicoanálisis cuando afirmaba que el objeto real del sentimiento patológico de culpabilidad es casi siempre erróneamente interpretado por el interesado (Torelló 1998, op cit).

Efectivamente la culpa patológica es casi siempre exagerada y no relacionada con la realidad de los hechos, se trata de una observación que los psiquiatras hemos llevado a cabo (después de Freud) con mucha frecuencia. Los autoreproches del melancólico, el delirio de culpa de ciertos enfermos se nos antojan exagerados y casi siempre injustificados e irreales.

Como conté en este post a propósito de un texto de Fernando Colina (2011), las culpas exageradas huelen a algo teatral, valleinclanesco, trágico o esperpéntico. La culpa es una disculpa, dice Fernando Colina.

Pero, ¿cuál es la culpa existencial real que da lugar al sentimiento patológico de culpabilidad que atormenta hoy día a tantas personas?  Desde el punto de vista de la psicopatología se puede admitir que en el fondo de estos tan difundidos sentimientos de culpabilidad se logra detectar una real «culpa existencial», que el enfermo rehúsa reconocer.

¿Pues en nombre de qué podria redimirse de ella?

Los sentimientos patológicos de culpabilidad, más o menos bien camuflados, se refieren casi siempre al pecado en sentido estricto moral-teológico, pero revelan siempre un carácter monológico, egocéntrico. Se sufre por ellos, pero en realidad se advierte que más bien que de la culpa en sí misma se sufre de haberla cometido ellos. Estos sentimientos de culpabilidad describen y manifiestan un enfermizo egocentrismo, una alienación, una falta de contacto con la realidad que caracterizan al man heideggeriano (el ser neutro e indefinido) arrojado al mundo y «existente solamente en cuanto problemático» (G. Marcel). Ya Stekel describió en muchas frigideces sexuales el «no poder» como un «no deber», y recientemente se ha despistado en muchas «anorexias nerviosas» una transferencia de sentimientos de culpabilidad debidos a un fracaso existencial representado en la esfera corporal en forma de desgana, de falta de apetito o de «inapetencia» en el más amplio sentido de la palabra.(Torelló, 1998, op cit).

De manera que es el fracaso existencial el responsable de que derivemos nuestras culpas al territorio de lo somático (como sucede en la anorexia) o se proyecte en otros, es por eso que el culpable se transforma en acusador y se toma la represalia. Y es por eso que el rencor y la venganza forman parte del patrimonio de posibilidades a fin de despistar el verdadero fenómeno, el fracaso de un proyecto del que en cualquier caso “no se es responsable”.

Y aqui está para mi el quid de la cuestión: la irresponsabilidad del hombre actual es la causa de que la culpa teológica no haya desaparecido, pues la responsabilidad es la culpa laica, una culpa sin fundamento sancionador, más allá del repudio social o del codigo penal. Paradójicamente la irresponsabilidad es la causante de la angustia y la culpa modernas.

Es imposible liberar al hombre sin someterlo a distintos yugos.

Al menos de momento.

Pues tal y como dice Torelló (1998):

Si esta «deuda» o «culpa» no es reconocida, nacen entonces profundos sentimientos de culpabilidad, de los que en realidad no debiera el interesado ser «liberado», sino más bien descubrir su naturaleza y asumir la responsabilidad. Hay que entrar en la noche oscura de la criatura, como místicos y santos supieron hacerlo. Hay que aprender a cargar con la propia culpa, sin desfigurarla ni atribuirle otro contenido. Este es el objetivo de toda verdadera psicoterapia que se proponga la apertura del ser al mundo, al prójimo, a los valores.

Bibliografía.-

El sentimiento de culpa por Maria Paulina Mejia en Affecttio societatis 2002

Nietzsche,F: La_genealogía_de_la_moral. pdf

Juan Baptista Torelló: El sentimiento de culpabilidad

La sublimación fuerte

Sigmund Freud fue el primero que habló de la sublimación, para él la sublimación seria uno de los destinos posibles de la pulsión sexual;

La pulsión sexual -mejor dicho: las pulsiones sexuales, pues una indagación analítica enseña que está compuesta por muchas pulsiones parciales- es probablemente de más vigorosa plasmación en el hombre que en la mayoría de los animales superiores; en todo caso es más continua, puesto que ha superado casi por completo la periodicidad a que está ligada en los animales. Pone a disposición del trabajo cultural unos volúmenes de fuerza enormemente grandes, y esto sin ninguna duda se debe a la peculiaridad, que ella presenta con particular relieve, de poder desplazar su meta sin sufrir menoscabo esencial en cuanto a intensidad. A esta facultad de permutar la meta sexual originaria por otra, ya no sexual, pero psíquicamente emparentada con ella, se le llama la facultad para la sublimación. (tomado de la wiki).

Nótese que Freud aplicó el termino sublimación a una especie de disfraz, un cambio de ropaje de una pulsion sexual en otra desexualizada. La volatilización de algo denso y su conversión en algo sutil se produciría liberando una enorme cantidad de energía y disposición para otro fin distinto..

Sin embargo este concepto de “sublimación” -siendo como es cierto para algunos casos puntuales- contiene una serie de prejuicios que a mi modo de ver están superados por nuestros conocimientos actuales. Lo que se sublima no son sólo pulsiones sexuales sino probablemente y, como se verá mas abajo, una condición de déficit, de desventaja armamentística en comparación con otros animales mejor dotados y por otro lado la versión fuerte de este mecanismo mental -en mi opinión- tiene que ver con la hominización misma y con el éxito de nuestra especie que sin duda está relacionada con el hecho de haber conseguido fundar una cultura que se transmite de forma no-genética y a una velocidad distinta de la que opera la propia evolución.

Es por eso que hablar de la sublimación es hablar del origen de la conciencia.

Y además:  sin sufrimiento no habría sublimación, ni por tanto cultura.

Vale la pena ver la primera parte de esta serie sobre “La odisea de la vida” para hacerse una idea de los sufrimientos que nuestra especie ha soportado desde nuestro ancestro más antiguo.

En este video podemos visualizar el periplo de nuestro linaje, desde su primer hito: la bipedestación. Es interesante señalar que la posición erguida no es en sí misma una adaptación sino en todo caso una exaptación (Jay Gould 1993). ¿Para qué querria el simio ponerse de pie, abandonar la seguridad de los árboles y adentrarse en la peligrosa sabana? ¿Qué propósito adaptativo perseguía?

En mi opinión, la bipestación se produjo por que podia llevarse a cabo  y aunque tener las manos libres proporcionó a la larga muchos beneficios, la evolución no presionó para que nuestros antecesores se pusieran en pie por la sencilla razón de que ponerse en pie no tuvo ninguna ventaja en los primeros homínidos que la llevaron a cabo, lo que señala en la dirección de que no todos los cambios que se producen en tiempo evolutivo siguen patrones de adaptación, muchos de ellos son “spandrels” o pechinas. Dicho de otro modo, las novedades evolutivas a veces son neutras, no siempre representan una ventaja y a veces son una desventaja tal y como se ha constatado repetidamente en las largas colas de los pavos reales.

Caminar erguido fue sin duda una refuncionalización de otra adaptación más antigua (andar a cuatro patas) tal y como comenté en este post.

Algo parecido sucedió según Gould y Tatershall con el lenguaje:

La Exaptación. sería el mecanismo que a diferencia de la adaptación, trata de innovaciones espontáneas que carecen de función o que juegan un papel muy diferente al que finalmente tienen. El ejemplo más conocido son las plumas, que mucho antes de ser útiles para volar funcionaron como una capa para mantener el calor del cuerpo o el esqueleto óseo que antes de servir como sostén fue un depósito de calcio. Tattersall cree que los mecanismos periféricos del habla no fueron una adaptación sino una mutación que ocurrió varios cientos de miles de años antes de que quedaran circunscritos por la función de articular sonidos. Y posiblemente, según este científico, las capacidades cognitivas de que nos jactamos fueron también una transformación ocurrida hace 100 o 150 mil años que no fue aprovechada (exaptada) sino hasta hace 60 o 70 mil años cuando ocurrió una innovación cultural, el lenguaje, que activó en algunos humanos arcaicos el potencial para realizar los procesos cognitivos simbólicos que residían en el cerebro sin ser empleados.

En realidad estas ideas nos llevan a considerar el enorme potencial de conectividad del que nuestro cerebro dispone y que sólo pone en juego cuando las cicunstancias requieren una innovación. Y nuestra especie, contando a nuestros antecesores, “habilis” y “ergaster” tuvieron buenas razones para ello:

“No tenemos la vista de las águilas, ni el olfato de los perros, el oido de las gacelas, la velocidad de carrera del puma, los cuernos de los búfalos, los dientes de los leones, el aparato digestivo de las cebras o las garras del halcón. ¿Cómo es posible que una especie tan mal dotada para sobrevivir hubiera tenido tanto éxito evolutivo?”

Dicho de otra manera, estamos desde el punto de vista defensivo muy mal dotados.

Si la selección natural era una especie de lotería donde el más fuerte y el más dotado era el que lograba sobrevivir y por tanto transmitir sus genes a la siguiente generación, había algo en nuestra especie que no encajaba. Todo parece indicar que los hominidos no estaban demasiado bien dotados para sobrevivir a ambientes cambiantes y dispersos, amenazados por venenos y enfermedades, fenómenos naturales adversos y el constante acoso de las fieras. De hecho de todas las especies homínidas que nos precedieron o que fueron nuestros coetáneos sólo quedamos nosotros, el resto se extinguieron, lo que nos habla precisamente de su vulnerabilidad.

Que el éxito evolutivo del sapiens estaría relacionado con sus hándicaps más que con sus logros cerebrales.

Efectivamente nuestro cerebro es una chapuza tendente a averias, tal y como dice otro neurocientifico del relieve como Robert Linden (Linden 2010). El problema del cerebro es que es un ente vivo y no un motor (que puede pararse) o un ordenador (que puede desenchufarse). Cuando se dan estas circunstancias se provoca sufrimiento. Nuestro cerebro no puede pararse o desenchufarse pero puede sufrir.

Y es precisamente cuando se sufre cuando echamos mano de las pechinas, es decir de esas reservas de conectividad.

La sublimación -en su concepción fuerte- nació pues de un sufrimiento y aunque la bipedestación o la aparición del lenguaje no pueden considerarse sublimaciones, muy probablemente la aparición del sufrimiento vinculado a la muerte preparó a nuestros antecesores para inventar la primera de las sublimaciones (el invento de un más allá), junto con una conducta ad hoc, el enterramiento de los muertos.

La idea de un más allá, de Dios o de un tótem protector (tal y como querramos llamarlo)  es una formidable operación de sublimación de la conciencia humana que surgió del terror, la soledad, el dolor, la incertidumbre y la ignorancia. No es que Dios estuviera ahi antes de la conciencia humana esperando a que el humano le reconociera, sino que más bien sucedió al revés. pero una vez creada la idea-representación de Dios, esta idea se abrió paso en el interior del cerebro, abriendo conexiones inexploradas e impulsando al sapiens hacia una busqueda espiritual y abstracta hacia la divinidad que es otra manera de pensar en algo trascendente que está por encima del individuo mismo. El éxito de esta idea modificó el cerebro e impulsó al sapiens hacia otras búsquedas más abstractas, simbólicas y alejadas de lo material, nos hizo simbolodependientes. No es extraño que la idea de Dios tuviera tanto éxito en nuestra especie, no sólo por lo protectora que resulta en cuanto a “qué debemos hacer” sino porque también nos impulsa hacia algo que se encuentra “mas allá de nosotros mismos” y que expande nuestros horizontes perceptivos.

Si la sublimación es una transformación de lo instintivo en algo alejado de aquel propósito (la supervivencia) es obvio que nuestro cerebro es un cerebro sublimador y que las tecnologías y la cultura, almacén de significados que se encuentra ahi afuera a nuestra disposición es sin duda el garante de nuestro éxito pero tambien de nuestra vulnerabilidad individual.

Platón, el amor y los qualia

Portada de “Sombras en la mente”, de Roger Penrose, uno de los pocos cientificos neoplatónicos que existen hoy.

Abordé los qualia en un par de post anteriores y los definí advirtiendo que se trataba de uno de los problemas más espinosos de la neurociencia por tratarse de eventos cualitativos. Bien es sabido que la ciencia tiene muchas dificultades cuando se mete a tratar de explicar lo subjetivo: los éxitos de la ciencia proceden más bien de lo cuantitativo, de lo estadístico.

De modo que los qualias han de ser por definición una de las patatas calientes de la neurociencia pues ellos son los eventos cualitativos y subjetivos de la mente, en este post propuse una definición y explicación de qué cosa son los qualia. Y para abordarlos o tenemos más remedio que sumergirnos en aquel que inventó los qualia  al menos el que mejor estudió este fenómeno de la subjetivación de la experiencia que no es otro sino Platón. Para ello pedí ayuda a Jose Carlos Aguirre filósofo y propietario de este blog, entre ambos escribimos este post que trata de arrojar luz (o quizá más sombras, pues de sombras se compone la mente) a esa misteriosa experiencia inefable e intransmisible que constituye -en relación con la felicidad-, un estado felicitario individual, en relación con el amor el enamoramiento concreto o en relación con la belleza el rapto estético.

El misterio de los qualia procede del hecho de que se trata de universales, de ideas platónicas o abstracciones que en cada persona tienen, una manifestación individual, de tal modo que podemos considerar a los qualia tanto como abstracciones como hechos concretos, o bien eventos que ocupan a medio camino el tránsito desde lo concreto a lo abstracto.

Platón no les llamaba qualia sino eidés, es decir Ideas, pero para Platón un eidé no es una idea tal y como la conceptualizamos hoy, un complejo cogntivo tejido con la razón. Para Platón una eidé es algo que preexiste al pensamiento concreto e incluso a la experiencia consciente humana. De la eidé no podemos percibir más que su sombra o reflejo, algo bien explicado en el mito de la caverna, pero lo más importante es que para Platón la eidé es algo de caracter ontológico, es decir es algo con existencia real a diferencia de nuestros conceptos que no confieren a las ideas mas que una existencia virtual aunque con significado real.

Y que no sólo preexiste sino que mantiene conexiones  de influencia sobre lo material de este modo en que aparece en el esquema:

La idea realmente misteriosa de esta concepción es que ese mundo platónico, inmaterial, de absolutos o ideas perfectos es el que se vincula con la materia tal y como podemos ver en este esquema de arriba. Resulta incomprensible e inquietante del mismo modo en todo su recorrido: obsérvese la flecha que señala desde la materia hasta lo mental, ¿cómo es posible que de algo material brote algo intangible e inmaterial como una mente?

En este sentido lo que hoy llamamos qualia seria un concepto a la sombra de la eidé, ¿por qué nos enamoramos de esa persona y no de aquella?¿Es el mismo amor el del que ama a alguien distinto a quien yo amo? ¿se trata del mismo amor? ¿Es el amor (Eros) un qualia y si lo es qué relaciones tiene Eros con lo concreto? ¿Existe un Eros abstracto, un Eros eidé?.

Para Platón como he dicho más atrás los eidé son tanto las formas del conocimiento humano -algo que le viene dado-como modos de plenitud del orden ontológico que el hombre puede conocer. El vínculo con los qualia existiría en un determinado nivel pero no en otro: dar o no a los qualia una relevancia ontológica a la experiencia sensible y existencial. Pero hay más diferencias: Los eidé, en principio son las formas plenas, -la expresión múltiple y plena de una potencia creadora- aunque su nivel de realidad tiene cierta evanescencia ya que todo quedaría remitido a un nivel de realidad más fuerte. A ese más allá del ser que dice Platón (teología negativa: remisión a la nada).

Con lo que los eidé aludirían básicamente al modo humano de conocer y a la intensidad ontológica de la que el hombre es capaz. A cómo conoce el hombre y a cómo la vida o lo real se brinda o “es” en la conciencia humana. Al modo en que esa potencia creadora -olvidar la noción de Dios personal- se expresa en la percepción humana (a la sazón otra creación suya). En realidad estaríamos ante un ejercicio de autocontemplación en el que lo real -la vida en potencia- se contemplaría a sí misma -la vida en acto-en la plenitud de sus potencias creadoras.

Para el hombre percibir el nivel de realidad de los eidé es un modo pleno de percibir -la percepción sensible es una intelección borrosa y la intelección una percepción sensible refinada dice Plotino. Por tanto estamos ante la culminación de las potencias perceptivas del hombre y así es por expresar plenitud, plenitud de ser, plenitud ontológica, exaltación de la forma en tanto totalidad integrada (que integra diversos elementos sensibles).Esta potencia tendría en su envés un alma ordenada, en un modo de conocer que integra el Eros y el Logos y en la propia plenitud vital del hombre. La percepción de la belleza sería lo más obvio que podemos decir de los eidé según Platón. El mundo de las ideas sería este mismo pero visto con otra disposición perceptiva –la ebriedad en el sufismo- atendiendo a la intensidad y unidad sintética de cada forma y a la Unidad y armonía del cosmos entero.
La plenitud de ser sería una finalidad pre-existente y una posibilidad que el hombre puede alcanzar a través de un proceso de refinamiento d ela percepción Lo que establece una correspondencia entre niveles o umbrales perceptivos (o estados de conciencia) y la estructura ontológica de lo real (cadena del ser-niveles de realidad).

Los qualia de la neurociencia son conceptos un poco más humildes que renuncian de entrada a poseer un estatuto ontologico propio pero vistos de otra manera suponen la continuidadad del debate aristotélico y escolástico, debate también recogido por los filosófos empiristas. En el Ferrater Mora no figura el neologismo qualia y todo esto queda recogido en la voz cualidad –entrada, por cierto, bastante compleja- y ahí quedan referidas la reflexión aristotélica, escolástica y empirista sobre lo cualitativo de la experiencia sensible. Qualia seria hoy lo que ahora se llama subjetivo por no considerar el método científico lo cualitativo sino sólo lo cuantitativo. Lo dulce, la sensación de lo rojo, etc).

Para Aristóteles -sin embargo- son categorías del ser que, junto a las demás categorías-incluidas las cuantitativas-, quedarían integradas en esa percepción eidética. No se considera que por no ser cuantitativas no sean relevantes; ni ontológicamente ni epistemológicamente. En realidad integrar en una perspectiva epistemológica las sensaciones y los diversos qualia dependerá siempre de una perspectiva ontológica, como diría Heidegger, (siguiendo en una linea fenomenológica y hermeneutica) de una ontología del acontecer. Esto es, cómo el acontecimiento, afirma desde modos de plenitud del ser desde la propia plenitud humana.

La vida que se expresa y llega dialécticamente a modos de plenitud.

Me da la impresión de que cualquier qualia, desde la perspectiva de la plenitud ontológica de los eidé (y de la propia plenitud perceptiva y existencial humana), sería algo que encontraría su plenitud y sentido en esa percepción eidética que integra en el alma humana cualquier experiencia.
El qualia sería algo asi como un rastro que nos habla del eidé, una instancia perceptiva previa y más desdibujada pero que, en potencia, acoge ese eidé. En el eidé, eidé y qualia son uno y lo mismo. En la conciencia el qualia sería formateado con precisión por el eidé, percepcion eidética. O lo sería igualmente pero de un modo borroso y bloqueado por pasiones y distorsiones perceptivas. Por eso, platónicamente se trataría de rememorar esa percepcion eidetica de la que ya somos capaces.

El qualia en este sentido seria el eidé en acto. La parte íntima pero tambien la más superficial de la percepción del eidé.

Un ejemplo en relación con el amor (Eros) para hacer este post más inteligible.-

Hay sin duda varias clases de amor, desde el más abstracto al más concreto, desde el más utilitario al mas altruista, desde el más comodo al más incomodo, del másconveniente hasta el más inconveniente, pero es necesario conocer que Eros es evolutivamente más moderno que Ananké (La Necesidad), se trata en ambos casos de principios primordiales, deidades antiguas, mucho más antiguas que los dioses olimpicos. La diferencia fudamental entre ambas es que Ananké es una diosa vengativa, sin culto y sin imagenes, madre del destino. Ananké es abstracta mientras Eros es concreto, nos enamoramos de alguien con el mismo tipo de amor (Eros) que todos amamos con ciertas diferencias individuales en la profundidad de consciencia de esa percepción. El amor en este sentido es concreto y es abstracto, del mismo modo puede ser desgraciado, malevolo, o feliz.

Lo que viene a significar que el amor (Eros) es el qualia de algo más abstracto aun que él mismo y cuya distancia no sucede en dos pasos sino en múltiples estados de conciencia, algunos de los cuales nos llevan por una peligrosa senda de perversidad mientras otros acaecen en una senda de beatitud. Si hay estas dos posibilidades es por la razón de que Ananké es la Gran abstracta y se constela en cada cual de una manera dual.

Hablemos ahora del Eros abstracto:

Aristóteles habla de él al enlazarlo con el Logos (el sentido que todo lo enlaza) y proyectarlo sobre el cosmos. Los sufies lo glosan poéticamente en su ebriedad (el vino). Verdad o mentira, pocas cosas movilizan más al hombre y le revisten de más capacidad de sublimación que Eros. El tema es que ese amor abstracto por la Unidad se declinaría en todo suceso y en lo más concreto.

Y daria lugar a la pasión: La pasion por la unidad- ese Eros ebrio que intenta sublimar el dolor y la dualidad -lo que se nos confronta- conecta con esferas concretas del psiquismo humano receptivas a ese discurso. Una pasión que sirve grandes recursos de salud y vigor, por eso ha sido tan glosada, pero esa pasión o Eros tan abstracto se declina en cada suceso y así se hace concreto, se ensombrece.

¿Cómo vincular Eros con su Ananké?

En la vida anímica hay una instancia capaz de plantearse vincular Eros y Ananké. De eso se trata. No nos referimos a amar lo que no nos gusta sino de sublimar el dolor en esa determinación erótica hacia la armonia, el sentido y unidad de la vida. Por eso a Ananké le sucede Eros evolutivamente pero no hay que olvidar que Ananké es nudo y es beso. Nos consta que en esto se puede llegar muy lejos. Creo que es un juego del imaginario que libera enormes dosis de salud y por eso lo más abstracto sublima lo más concreto, es decir, cada suceso. En la sensación de belleza y en la medida en que el qualia en cuestión facilite la salud y la integración de las escisiones del alma, esas que obturan la percepción con escotomas, lo eidético acontece.

Se trataria de un Eros de totalidad que consideraría cada suceso que acontece como expresión de la armonía y de la plenitud exaltada del cosmos. Lo que induciría modos de exaltación y ebriedad; jarana y jolgorio dice Rumi. Se desplazaría la propia opinión o gusto sobre las cosas basada en las codificaciones particulares del deseo y la psicobiografía de cada cual por un Eros volcado hacia ese sentido de totalidad y hacia la expresión de ese sentido en cada suceso. Ese Eros más alla de sí, del psiquismo particular, pero asentado en el sentido de la totalidad induciría una enorme exaltación de la conciencia, capaz de suturar toda herida y escisión. Esta tendría como condición que el hombre fuera capaz de un estado de conciencia de tal calibre, un estado que deja de lado la centralidad del yo en la actividad mente para arraigarse en su silencio; de tal modo que así irrumpiría esa plenitud de la que sería capaz la conciencia humana. Precisamente por ser capaz la conciencia humana de acoger esa vivencia y de transformarse en ella.

En palabras de Rumi:

¿Qué puedo hacer, oh musulmanes?,
pues no me reconozco a mi mismo.
No soy cristiano, ni judío,
ni mago, ni musulmán.
No soy del Este, ni del Oeste,
ni de la tierra, ni del mar.
No soy de la mina de la Naturaleza,
ni de los cielos giratorios.
No soy de la tierra, ni del agua,
ni del aire, ni del fuego.
No soy del empíreo, ni del polvo,
ni de la existencia, ni de la entidad.
No soy de India, ni de China,
ni de Bulgaria, ni de Grecia.
No soy del reino de Irak,
ni del país de Jurasán.
No soy de este mundo,
ni del próximo,
ni del Paraíso,
ni del Infierno.
No soy de Adán, ni de Eva,
ni del Edén,
ni Rizwán.
Mi lugar es el sin lugar,
mi señal es la sin señal.
No tengo cuerpo ni alma,
pues pertenezco al alma del Amado.
He desechado la dualidad,
he visto que los dos mundos son uno;
Uno busco,
Uno conozco,
Uno veo,
Uno llamo.
Estoy embriagado con la copa del Amor,
los dos mundos han desaparecido de mi vida;
no tengo otra cosa que hacer
más que el jolgorio y la jarana.

En la vía del Zen, por ejemplo una vía no devocional, se trataría de llegar a ese estado de silencio interior a través de la práctica del zazen. Aunque el estado devenido sería bastante similar ya que tanto uno como otro llevarían al silencio. Al silencio progresivo del bullir de nuestro psiquismo y de sus proyecciones y fantasmas psíquicos. Lo que abriría a una vida renovada.
El sufismo a través de ese ejercicio de cebar permanente el corazón y la pasión –ebriedad- en una Unidad que todo lo integra y concilia (el deseo de todo deseo). El segundo a través de la promoción del silencio interior a través de la meditación.
El telón de fondo de ambos sería la capacidad que de suyo tiene la conciencia humana de dejar de centrarse en su psiquismo más particular y en sus condicionamientos para abrirse a estados perceptivos más unitivos y sublimados en los que Ananké dejaría de ser una diosa perversa.

Autores: Francisco Traver y Jose Carlos Aguirre para neurociencia-neurocultura.

Características de los autorealizados

1.- Percepción de la Realidad: presentan una mayor aptitud para realizar juicios certeros sobre las personas. Del mismo modo, su habilidad para detectar los aspectos deshonestos y ruines de la personalidad era muy superior a la media. Otro aspecto a destacar era su acierto a la hora de predecir el futuro. Estas predicciones solían carecer de influencias propias del carácter del mismo. Su relación con lo desconocido, al contrario que el resto, era muy positiva; se podría decir que disfrutaban ante lo misterioso e ignoto.

2.- Aceptación: “… les resulta fácil aceptarse a sí mismos y a su propia naturaleza sin lamentarse… miran al mundo con ojos grandes e inocentes, ni críticos ni exigentes, simplemente percibiendo y observando lo que sea, sin discutirlo o exigir que sea de otro modo…” (Maslow 1970, 201). Señala el autor que en relación con la aceptación estos individuos presentan una excepcional falta de autodefensa o fingimiento neurótico respecto a sus actos. Asimismo, sienten verdadera repulsión ante las personas que manifiestan estos comportamientos.

3.- Espontaneidad: son personas poco convencionales (más en sus opiniones y pensamientos que en su conducta manifiesta), siendo la sencillez y naturalidad los acompañantes de sus actos. Aunque suelen ser los individuos más éticos, su moral nada tiene que ver con la del resto de la comunidad. Maslow apunta nuevamente que la motivación de las personas autorrealizadas no responde a la satisfacción de las necesidades. Para ellos la motivación sería la madurez y desarrollo del carácter.

4.- Centrarse en Problemas: parecen ser personas que tienen una misión impersonal en la vida. Sus temas de interés son filosóficos y su marco de referencia responde a la universalidad. Estas características hacen que su centro de interés sean los problemas que acontecen y raras veces ellos mismos.

5.- Soledad: no sienten sufrimiento alguno ante la soledad, más bien suelen disfrutar de ella con mayor asiduidad que el resto de personas. Como apunta Maslow (1970, 208): “… no necesitan a los demás en el sentido corriente… es evidente que el promedio de las personas no aceptarán su distanciamiento con facilidad … tienen más «libre albedrío» y son menos «dirigibles» que la media”.

6.- Autonomía: son personas autosuficientes que toman sus propias decisiones y que responden de sí mismos. Las opiniones del resto de personas no les influencian, ni tampoco dependen del cariño de los demás.

7.- Experiencias Límites (cumbres): como hemos comentado, Maslow entiende este tipo de experiencia como aquella en la que el ego es trascendido, producto de una intensificación de la vivencia. Aún así, el autor encontró que no todos los hombres autorrealizados habían tenido este tipo de experiencias. Esta diferencia la consideró muy significativa señalando que “… los autorrealizados sin experiencias límites tienden mucho más a ser personas prácticas y eficaces, mesomorfos que viven en el mundo y les va muy bien en él. Los de las experiencias límite también parecen vivir en el reino del Ser, de la poesía, la estética, los símbolos, la trascendencia, ‘la religión’ de lo místico…” Maslow (1970, 213). Posteriormente rebautizó a estos últimos como hombres Z, lo cual es abordado en el próximo apartado.

8.- Afinidad Humana: poseen un hondo afecto y simpatía por toda la humanidad. A pesar de que su comportamiento externo sea distante en algunos momentos, su afinidad con las personas es profunda. Este hecho no evita que en ocasiones sientan tristeza e incluso lleguen a irritarse ante lo que Maslow denomina “defectos del hombre medio”.

9.- Humildad y Respeto: las personas autorrealizadas son democráticas en un sentido muy profundo. De este modo, “… Estos individuos, que son una élite en sí, eligen por amigos a una élite, pero ésta es de carácter, de capacidad y talento, y no de nacimiento, raza, sangre, familia, edad, juventud, fama o poder”. Poseen “… la tendencia, … de sentir un cierto respeto por cualquier ser humano por el simple hecho de serlo … no parecen desear traspasar un punto mínimo, incluso con sinvergüenzas, de rebajar, de atentar contra la dignidad” (Maslow 1970, 215).

10.- Relaciones Personales: suelen tener seguidores o discípulos, aunque este tipo de relación no es del agrado del autorrealizado. Éste tratará de evitar las relaciones devocionales, sin embargo si se ve forzado a ellas tratará de ser afable. Puesto que sus relaciones son muy profundas no suelen tener muchos amigos. Un hecho a destacar es el gran afecto que sienten por los niños con los que se conmueven rápidamente. Por otra parte, “… sus relaciones hostiles hacia los demás son: 1) merecidas, y 2) por el bien de la persona atacada, o por el bien de otro” (Maslow 1970, 216).

11.- Fines y Medios: en la mayoría de las ocasiones, lo que para el resto de individuos serían medios, son fines en sí mismos para el autorrealizado. Estos disfrutan por el simple hecho de realizar algo y no por la consecución de la meta correspondiente. Se podría decir que sus acciones no son instrumentales sino finales.

12.- Humor: no suelen reírse de las mismas cosas que el resto de personas. Ni tampoco lo hacen con la misma frecuencia. Su humor responde a temas más bien filosóficos y no suele ser de carcajada. No suelen reír sino sonreír.

13.- Creatividad: en ellos “… es diferente a la de un talento especial del tipo de Mozart … es más bien afín a la creatividad ingenua y universal de los niños no mimados … Estas personas parecen ver lo verdadero y lo real con más facilidad. Debido a esto parecen creativos a otros hombres más limitados” (Maslow 1970, 220).

14.- Resistencia a la Enculturación: no suelen ser personas adaptadas a la cultura en un sentido profundo, aunque superficialmente sus actos responden a los patrones culturales del contexto social en el que se desenvuelven. Así, “… a casi ninguna de estas personas se les puede llamar rebeldes a la autoridad en el sentido adolescente o en sentido estricto … La falta de dependencia de la cultura … se refleja en la no dependencia de otras personas …, como también en una menor necesidad de lo familiar y lo cotidiano, de lo que es habitual en el promedio de la gente” (Maslow 1970, 222).

15.- Imperfecciones: que el ser humano perfecto no existe es algo que parece querer dejar claro Maslow respecto a los autorrealizados. De este modo, defectos corrientes podemos encontrarlos en ellos: tozudos, aburridos, desconsiderados. El autor señala que pueden mostrar una crueldad imprevista. Asimismo, pueden sentir tristeza, culpa o conflictos pero nunca de un modo neurótico.

16.- Valores: debido a la diferencia de percepción de la realidad y de todo lo señalado anteriormente, los valores de estos individuos difieren de los del resto de personas. Estos valores son idiosincráticos y singulares, aunque la tolerancia sería el valor del que participarían la totalidad de estos individuos.

17.- Solución de Dicotomías: las polaridades no tienen sentido para los autorrealizados. Los actos/personas son buenos y malos o egoístas y no egoístas. “En estas personas, el ello, el yo y el superyo colaboran y son sinérgicos… Lo mismo sucede con lo cognitivo, lo impulsivo y lo emocional, que se funden en una unidad organísmica y en una interpenetración no aristotélica” (Maslow 1970, 230).

Extraido del blog de Antonio Grandío

Maslow, autorealización y experiencia cumbre

Abraham Maslow fue un psicólogo humanista norteamericano que destacó con sus conceptualizaciones acerca de la autorealización y de su conocida piramide jerarquizada de necesidades psicologicas fundamentales. También con lo que conocemos como experiencia cumbre.

La sesión de video que planteo -a cargo de Antonio Grandío- y procedente del curso “Atención, meditación y experiencia humana” nos ofrece una oportunidad de profundizar en este termino de “necesidad” como opuesto a conciencia y a mismo tiempo nos permite hacer una critica hacia ese proceso de autorealización, pues ¿quién se autorealiza en la autorealización?

Video 1.-

Video 2.-