¿Locura o neurodiversidad?

La esquizofrenia es el precio que paga nuestra especie por tener un cerebro asimétrico para dar cabida al lenguaje (T. Crow)

A más cultura más malestar (S. Freud)

La esquizofrenia es una adversidad estadistica (M. Bleuler)

neurodiversidad

Una de las criticas  que se hacen al DSM es la proliferación feroz de entidades en el eje I, una carrera que empezó desde su primera edición y que ha ido aumentando a lo largo de sucesivas ediciones, asi:

Mientras el DSM-II, de 1968, listaba 180 trastornos; el DSM-III, de 1980, hizo subir la cifra a 265. Y el DSM-IV, de 1994, a 297.

Ahora, el DSM-V no sólo añade nuevas patologías definidas como entidades separadas (tales como el “trastorno de acumulación compulsiva” o los atracones nocturnos), sino que también va a bajar en algunos casos los “umbrales diagnósticos“, lo cual permitirá incluir a más personas de la población general como enfermas.

Tomado de este blog

Lo cierto es que la batalla gnoseológica no procede -como dice el citado bloguero- de un enfrentamiento entre psicoanalistas y biologicistas sino de un distinta comprensión de los fenómenos mentales por parte de los psiquiatras europeos -de formación psicopatológica clásica- y los americanos con una formación más biologicista. Esta es una guerra cultural donde la industria farmaceutica y la APA son los líderes de opinión de una disciplina que nunca debió verse fracturada en función de ciertos intereses espurios: el dinero de las multinacionales y la hegemonía de USA.

Efectivamente, los nichos nosográficos se han multiplicado hasta el paroxismo hasta tal punto que hoy casi cualquier conducta humana podria “patologizarse” con el DSM-V en la mano (y que está a punto de salir). Esta es otra critica con fundamento, pues ningún manual contiene instrucciones para trazar una linea roja entre la patología y la excepcionalidad.

Otra critica que se hace a los manuales diagnósticos es que tratan ciertos síntomas como si fueran entidades autónomas, es decir se desciende a un nivel muy bajo (ateórico) de definición para acotar un determinado trastorno, por ejemplo, el “trastorno por acaparamiento” es en realidad un sintoma que acompaña a vaces al TOC (al que pertenece heurísticamente), no se entiende demasiado bien la razón por la que se desagrega este sintoma del conocimiento que ya tenemos del trastorno obsesivo-compulsivo clásico.

Otra cosa que se le critica a los DSMs es el borramiento que se hace de la normalidad añadiendo “vecinos” nuevos que emborronan aun más esas diferencias. Un ejemplo es el “trastrono por atracón”. ¿Cómo diferenciar la obesidad por cebamiento de toda la vida con el atracón? Bajo este punto de vista todos los obesos cabrian dentro de una etiqueta psiquiátrica. La gordura no es una enfermedad mental ni siquiera es una enfermedad sino una condición de riesgo.

Y las condiciones de riesgo no deberian patologizarse, ni fumar, ni la osteoporosis, ni la obesidad, ni la eyaculación precoz, ni el embarazo, ni la calvicie son enfermedades. Por tanto no precisan tratamiento médico, su inclusión en un manual diagnóstico tiene consecuencias de gasto para el sistema de atención publica y es una justificación del uso de fármacos que sustituyen a la búsqueda de condiciones de vida razonables y saludables.

Enmedio de esta polémica me encuentro con el libro de Amstrong que me parece aportar un nuevo punto de vista entre tanto “ruido” mediático de personas que estan en contra de los DSMs, aunque es posible que esta oposición no sea tan homogénea como parece. Más abajo , sin embargo diré lo que opino de sus ideas.

Lo cierto es que sabemos más del cerebro que lo que propone la APA en su DSM-V. Por ejemplo sabemos que la homosexualidad no es una enfermedad, es algo que ya sabiamos en los 70 y quizá por la presión de los grupos gay se liquidó esta caracteristica diagnóstica, hoy tendemos a considerarla un efecto neutro de la neurodiversidad. A lo que sigue mi siguiente pregunta ¿Por qué existe todavia un grupo de “trastornos” llamados parafilias?

Las parafilias es el nombre moderno que le damos a las perversiones sexuales de antaño. Me resulta muy curioso que sólo la homosexualidad haya sido removida de este capítulo. ¿Es una enfermedad el trasvestismo, el sado-masoquismo o el exhibicionismo? ¿Es una patologia la pederastia?

Lo cierto es que sobre gustos no hay nada escrito y las parafilias son un catálogo de gustos sexuales periféricos y que además llevan una enorme carga de naftalina e incienso, pues fueron aisladas y descritas en el siglo XIX con enfoques muy moralizantes, religiosos y medico-legales en la convicción de que eran perturbaciones cerebrales que llevaban a conductas “pervertidas” o “degeneradas”, un término que hoy ya nadie defiende en ningún foro cientifico. La supervivencia de estas entidades relativas al gusto sexual se mantiene pues por inercia y quizá tambien porque no hay asociaciones de personal masoquista o exhibicionista influyente que presione a la APA para que retiren estas anticuadas etiquetas. Lo cierto es que hoy la mayor parte de las parafilias se encuentran mejor clasificadas en lo que se llama “estilos de vida”.

La pederastia por ejemplo es un delito no una enfermedad, el solapamiento entre las categorias delictivas, las morales y las psiquiátricas ha envenenado nuestra profesión desde el siglo XIX hacia acá, es la sociedad la que pone la linea roja sobre lo intolerable y hoy existe una amplio consenso en que los abusos sexuales son intolerables desde el punto de vista social. ¿A qué viene mantener este tipo de conductas en los manuales psiquiátricos?.Para eso están las leyes: seducir o violar niños es un delito que tiene particularidades jurídico-legales pero no médicas. Las parafilias no son enfermedades aunque pueden acompañar a enfermedades verdaderas.

Ni están todos los que son ni son todos los que están. Algo asi sucedió con la histeria clásica, un trastorno que aun existe y que pone patas arriba toda la coreografia de las clasificaciones: la histeria es un trastorno sexual, del deseo de poder, un trastorno de las emociones si se quiere, de lo fantasmático y de lo traumático (TEPT) del eje 2 (personalidad o rasgos) y del eje 1 (estados) y que muestra un cortejo proteiforme de síntomas incluyendo a los psicóticos, los impulsivos, los disociativos y los conversivos sin olvidarnos de los alimentarios. La histeria existe y es un compendio de psiquiatría en sí misma pero se acopla mal a las conceptualizaciones de la APA y además de eso: no se cura con fármacos. Por eso no existe en los manuales.

De manera que hablando en términos generales podriamos asegurar que en el DSM-V hay una plétora artificial de entidades y todo parece indicar que el futuro de la psiquiatria pasa por acortar el numero de patologías y optimizar los diagnósticos, separando definitivamente la patologia de la neurodiversidad, es decir lo excepcional, lo raro o lo poco frecuente de lo patológico.

El concepto de neurodiversidad -calcado del de O. Wilson, diversidad- me parece un constructo adecuado para pensar lo psiquiátrico desde otro punto de vista. Las ideas que expone Amstrong son algo empíricamente conocido, ciertas patologias como el autismo o la esquizofrenia correlacionan con talentos especiales, siempre que…..se eluda la patologia.

Lo cierto es que la mayor parte de autistas son retrasados mentales y no genios de la música o de la informática, como nos cuentan -a partir de casos excepcionales- aquellos que quieren minimizar el impacto de los diagnósticos psiquiátricos. Es verdad que en el espectro autista podemos encontrarnos personas excepcionales pero lo mas frecuente es el caso contrario. Lo mismo sucede con la esquizofrenia y el trastorno bipolar, en sus formas mitigadas pueden emerger talentos especiales, sobre todo artísticos, tal y como ya conté en este post, sin embargo no he conocido en mi vida a ningún esquizofrénico -clinicamente afectado por la enfermedad- que sea capaz no solo de crear algo nuevo sino tan solo de ser independiente de los demás.

De modo que hay que andarse con cuidado cuando se relatan este tipo de “supuestos dones” que se encuentran detrás de la patología mental a fin de no idealizarla. Tanto el autismo como la esquizofrenia son enfermedades devastadoras, lo cual no significa que ciertos esquizoides como Dali o el caso mas conocido de Nash puedan llevar a cabo tareas creativas de diversa índole, siempre y cuando no enfermen del todo.

Salvador_Dali_NYWTS

Una forma de ser (carácter) no es una enfermedad sino un factor de riesgo. Los distintos caracteres existen precisamente para favorecer lo diverso: para que haya de todo, por decirlo en terminos coloquiales. Una de las consecuencias (fortalezas) de la reproducción sexual que viajan en el mismo paquete de la vulnerabilidad. Usualmente son nuestras fortalezas las que nos hacen vulnerables y a nivel evolutivo no cabe duda de que la ventaja que supuso la capacidad de nuestro cerebro de simbolizar se encuentra detrás de nuestra tendencia a la esquizofrenia y que nuestra tendencia a sistematizar está detras de los genes del autismo.

Ahora bien, el concepto de neurodiversidad lo que propone es una nueva forma e pensar las patologías. En este caso la patología sería el extremo de un desarrollo continuo de ciertos talentos o habilidades específicas de ciertas personas. Más concretamente nos remitiría a los talentos sistematizadores, de detalle, de gusto por las cosas o por saber como funcionan o de qué estan hechas y por otro lado los talentos hipermentalistas, destinados a la simbolización, a la narrativa, sociales o interpersonales. (El lector puede visitar este post titulado “fisico o poeta”)

Un pensamiento literal y un pensamiento simbólico junto con las habilidades que cuelgan de ellos y que representan probablemente talentos que evolucionaron por separado en nuestra especie.

Otra de las ideas que se desprenden del libro de Amstrong es la de que nuestros cerebros están diseñados para favorecer la diversidad de tal modo que fueren cuales fueren las circunstancias de nuestro medio ambiente la especie encontraría soluciones a sus problemas de supervivencia gracias a la dispersión de los talentos individuales. Seguramente no hemos sido capaces de construir una sociedad que garantice el bienestar de la mayoría de sus miembros y hemos complicado las reglas sociales hasta el paroxismo. Lo que viene a decir Amstrong es que más que psiquiatrizar las conductas de los individuos lo que convendría es chequear nuestra organización social, pues es probable que sea esta la que genera la mayor parte de disadaptaciones en personas vulnerables y que puede ser tambien que estas personas tengan talentos sin desarrollar que en otro tipo de sociedad y con otras reglas de convivencia pudieran resultar útiles.

De tal modo que: lo que en nuestra sociedad pueda ser inadaptativo, en otro tipo de organización social pudiera resultar adaptado. Algo que los hombres modernos de hoy conocemos bien: ciertos entornos son muy insaludables, pero llenos de oportunidades, me refiero a la urbanicidad y a pesar de eso todos preferimos vivir en ellas.

Lo que habla en favor de la idea de que nuestras vulnerabilidades y fortalezas viajan en el mismo paquete.

¿Por qué comemos?

Videos del seminario de metaformación llevado a cabo el pasado viernes en el Consorcio Hospitalario de Castellón  a cargo de la Dra Sonia Carratalá junto a la discusión final y donde se hace una revisión psicoevolutiva de la teoria del instinto, los 4 grandes y de la neurobiologia del hambre, de la ingesta y de la saciedad.

Video 1.-

Video 2.-

Video 3.-

Post relacionados.-

¿Por qué comemos?

El dilema del omnívoro.

El nuevo desorden alimentario.

Macedonia de genes

macedonia de frutas

No cabe duda de que nosotros, los seres vivos somos una amalgama de genes procedentes de largas estirpes anteriores que tienen su propia historia. Genes que compiten entre sí por manifestarse o silenciarse y en pasar desapercibidos para la función evolutiva de descarte que lleva a cabo la evolución a fin de manifestarse en los organismos vivos y que pugnan por replicarse a sí mismos a traves de las generaciones.

Lo interesante de la genética cerebral es la abundancia de genes representados en ella: se calcula que cerca del 80 % de nuestros genes tienen expresión en el cerebro. Otra cuestión interesante de la genética de los trastornos mentales es que hasta el momento no se han encontrado él o los genes implicados en cada una de las enfermedades mentales que clinicamente hemos sido capaces de identificar y clasificar.

Sabemos que las enfermedades mentales no siguen una herencia mendeliana, es decir no responden a un solo gen. La idea que defienden casi todos los especialistas en este tema es que las enfermedades mentales son poligénicas, estarian causadas por varios genes operando a la vez, lo que aumenta su complejidad en esa infructuosa -hasta el momento- búsqueda de genes candidatos.

Lo cierto es que si descontamos al COMT, (el gen que sintetiza un enzima que degrada las catecolaminas) el resto de genes han sido ya descartados como causales en las grandes enfermedades mentales tales como la esquizofrenia. Sin embargo y contradictoriamente con esta idea de “genes-trastornos” el COMT se encuentra presente en todas las enfermedades mentales. Es como si representara una sopa primigenia que se encuentra en todos y cada uno de los trastornos mentales conocidos.

Lo que nos lleva a volver a valorar una antigua idea politicamente incorrecta. ¿Y si las enfermedades mentales fueran todas la misma enfermedad con distintas manifestaciones? Esta es la teoria que al menos en la psicosis tuvo una cierta aceptación a finales del siglo XIX y principios del XX. Se la llamó la teoria de la psicosis única.

No voy a volver sobre la teoria que defendiera Griesinger sino para llamar la atención sobre una cuestión clinica de relevancia. Sea o no cierta la idea de que existe una única psicosis, lo cierto es que los síntomas psiquiátricos no son entidades discontinuas. Es decir no hay saltos entre unos síntomas y otros sino continuidades. El pensamiento normal y el pensamiento psicótico por ejemplo no representan entidades o modos de pensamiento separados y autónomos, sino que podemos encontranos incluso con alucinaciones auditivas -un sintoma que siempre se consideró representativo de la esquizofrenia- en personas normales tal y como ya conté en este post a partir de una reciente investigación epidemiológica sobre el tema.

Y lo mismo sucede con los rasgos de personalidad, no se es o no se es perfeccionista (Si/no) por ejemplo salvo en los casos extremos todos somos un poco en estas condiciones y menos en las otras, es decir los rasgos tienen una distribución gaussiana. Un rasgo tan común y tan estudiado como el locus de control no es a cara o cruz casi nunca sino que somos capaces de atribuirnos los méritos por nuestros exitos y atribuir a otros la responsabilidad por nyuestros fracasos, lo cual significa que más allá del rasgo genetico existe una adaptación -un sesgo adaptativo- que dota al rasgo concreto de su propia dinámica interpretativa (locus) en relación con el medio ambiente.

Personalmente me adhiero a la idea de que la mayor parte de síntomas psiquiátricos son intercambiables y que un sintoma o un rasgo por sí mismos no representan psicopatología. En un post anterior hablé precisamente de un rasgo concreto: la promiscuidad sexual. En él puede el lector encontrar las diferencias entre el “pathos” y la adaptación. Efectivamente la promiscuidad es una conducta que puede ser tan adaptada como la monogamia, si bien la primera se encontraria subsumida en un cluster de conductas de rango inferior y que llamamos “impulsividad”.

Y para que el lector pueda hacerse una idea visual de como determinados rasgos se enzarzan o no con la patología psiquiátrica, he construido con mis colaboradores este genograma de una familia real que hemos tenido ocasión de conocer en nuestros servicio a través de una enferma concreta (31) afecta de un TLP (trastorno limite de la personalidad).

genograma modificado

Asi en este genograma podemos ver desde los abuelos hasta los nietos. El abuelo murió de cirrosis y era alcohólico (A), la abuela murió de cáncer y era esquizofrénica (E).

Es notable el éxito reproductivo de esta pareja que tuvo 8 hijos, a pesar de que la esquizofrenia se caracteriza (al menos en los hombres) por una baja fertilidad.

La primera (comenzando por la izquierda) fue una tia que se suicidó joven y de la que no disponemos de datos, el segundo (por la izquierda) un hombre solitario con rasgos esquizotipicos, la tercera mujer está sana. La cuarta es la madre (D) de la paciente que a pesar de su notable conducta promiscua hacemos notar tambien su adaptación y la preservación de todas las funciones sociales y de cuidado. De hecho cuidó no solamente de sus dos hijas (cada una de un padre distinto y a veces casual) sino tambien de los hijos de sus parejas sucesivas. El resto de familiares presentan o bien sintomatología psiquiátrica menor (M) y (GP) el ultimo varón es homosexual. A significa ausente o paradero desconocido.

La hija de D es nuestra paciente y presenta un TLP tal y como he dicho anteriormente, su principal síntoma es una incontinencia emocional muy notable (disregulación del humor) y una impredictibilidad absoluta para mantener proyectos a largo plazo. A diferencia de su madre su promiscuidad sexual la lleva de lio en lio en forma de una escalada continua de despropósitos conductuales  con tormentas emocionales y un rumbo hacia la cronicidad y la exclusión y dependencia social a pesar de ser una mujer bella y bien dotada intelectualmente que convoca en sus terapeutas la sospecha de que cada decisión que toma en su vida es la peor elección que hubiera podido tomar, lo que señala en la dirección de un control pático de sus emociones sobre el gobierno de lo racional.

Algo asi como si su cerebro mamífero hubiera tomado el mando de su conducta y su corteza cerebral fuera incapaz de inhibir estas conductas.

El genograma me parece ilustrativo para visualizar el parentesco entre patologías psiquiátricas clásicas (alcoholismo y esquizofenia) con trastornos de personalidad o rasgos de carácter sueltos no patológicos de otras entidades.

Y donde aparece la idea de que un rasgo por sí mismo no determina patología sino que la patología parece proceder de la gestión inadecuada de tal rasgo.

Al mismo tiempome reafirmo en señalar -en relación con este caso- que la promiscuidad sexual -igual como toda forma de impulsividad- es mas inadaptativa en las mujeres que en los hombres.

Nota.-

Para profundizar en el concepto de continuidad-discontinuidad recomiendo al lector visite este post.

Nuestro frágil intelecto

Vivir en una ciudad es uno de las condiciones demográficas más conocidas y relacionadas causalmente con la esquizofrenia (Aforismo psiquiátrico de cabecera)

platon

Es interesante señalar una vez más que la evolución opera desde algo que se llama selección natural, una de las formas de innovar organismos vivos. Y es tambien importante señalar que seleccionar no es lo mismo que elegir. Usted elige pareja o algún plato cuando va al restaurante y lo hace priorizando u optimizando sus gustos pero la evolución no elige sino que selecciona, opera por descarte, y es por eso que se llama selección natural y no elección natural.

Descartes que eliminan los organismos peor adaptados, lo que significa que la selección natural no elige a aquellos que han conseguido maximizar su fitness de acuerdo con su medio ambiente sino que elimina al resto. Lo que quiere decir es que el proceso de selección natural es indisociable del concepto de medio ambiente. O lo que es lo mismo: la selección opera siempre en las condiciones que el medio ambiente propone según cada momento o época (contada en eones y no en años).

Los organismos vivos evolucionan por selección natural en constante sinergia con el medio ambiente.

Y lo hace como he dicho descartando los organismos peor adaptados y traspasando a la siguiente generación a los mejores o mejor adaptados (su genoma) de acuerdo con las condiciones en que se produjo tal selección, lo que significa que si cambia el entorno ambiental cambia la selectividad. El mecanismo que utiliza la selección natural para introducir cambios en los organismos es pues un mecanismo de descarte de las mutaciones deletéreas que se produjeron en los organismos en su intento de adaptarse a un medio ambiente concreto.

Deletéreas significa que tienen pocas probabilidades de medrar en un determinado ambiente, crecer, alimentarse y reproducirse.

Algo que es, mal entendido es que la eliminación de estas mutaciones es más intensa cuando las condiciones del medio son más hostiles. El trabajo de la evolución es concretamente éste: adecuar su método selectivo a las condiciones ambientales, asi es predecible que la acción de la selección natural sea más fuerte e intensa cuando las condiciones del medio sean más duras para la supervivencia.

Es por eso que hablamos de condiciones ancestrales cuando hablamos de adaptaciones o de selección natural propiamente dichas. La mayor parte de nuestras adaptaciones se dieron en el periodo que media desde el paleolitico hasta el neolitico (en mayor escala podriamos hablar del pleistoceno). En ese periodo que va desde los 300.000 hasta los 30.000 años se produjeron la mayor parte de mutaciones que dieron con el diseño adecuado para sobrevivir a nuestra especie al tiempo que configuraron nuestro éxito reproductivo.

A partir del neolítico la cosa cambió y lo hizo porque los humanos encontraron un método para abandonar su vida trashumante y consiguieron establecerse gracias al desarrollo de la agricultura. Aparecieron las ciudades y con ellas la vida vagabunda dio lugar a una especie de sedentarismo que venía asegurado por la producción y acumulación de excedentes.

La seleccion natural bajó la intensidad de presión sobre nosotros los hombres y se puso, por así decir en paro.

Esta es la idea de Gerald Cabtree que puede leerse en este pdf (en inglés) y que lleva el mismo título que este post.

Cabtree es un genetista de la universidad de Stanford cuya publicación desató un amplio escándalo entre los de siempre y algunos de sus colegas, al publicar sus conclusiones que pueden resumirse de este modo: cada vez somos menos inteligentes y cada vez tenemos menos control de nuestras emociones.

El ejemplo que pone el propio Cabtree es que un griego de hace 3000 años era más inteligente o casi que cualquiera de nuestros conciudadanos actuales y sobre todo: tenia más control sobre sus emociones.

Naturalmente la hipótesis de Cabtree contradice nuestra suposición de que nuestros conciudadanos son cada vez más inteligentes gracias a la educación universal, la mejoria en la alimentación, la mejoria global de nuestra salud y de un medio ambiente limpio de tóxicos como el plomo que fue un azote venenoso y doméstico durante casi toda nuestra historia.

Se conoce como efecto Flynn al hecho de que en los ultimos 100 años la inteligencia humana ha mejorado, es verdad que nosotros somos más inteligentes que nuestros abuelos. Sin embargo, Cabtree sin desmentir esta evidencia proximal cree que este fenómeno es un repunte de la inteligencia que se produjo al mejorar los entornos de salud y educación y no la tendencia general de la inteligencia en nuestra especie. Algo puntual que no desmiente su hipótesis, aqui en este post hay algunas explicaciones sobre su punto de vista.,

No es que seamos mas tontos cada dia que pasa como titulan algunos, sino que nuestra inteligencia ha sufrido algunas variaciones, algunas de las cuales representan una ventaja y otras no.

Lo cierto es que casi el 80% de nuestros genes tienen algun tipo de delegación o representación en el cerebro, lo que dice Cabtree es que es cierto que cada vez la selección natural tienen menos importancia en la tarea de introducir cambios en los organismos vivos que llamamos hombres, a causa de la mejoria de nuestras condiciones de vida. Sencillamente la selección natural se ha cansado de nosotros y nos ha abandonado a nuestra suerte.

Y esto tiene consecuencias negativas, por ejemplo ya no se dedica a eliminar ciertas condiciones geneticas deletereas – ¿es por eso que existe tanto cáncer?- y gracias a los cuidados médicos es posible afirmar que los organismos vivos actuales somos portadores de cargas geneticas con mutaciones que nos llevaran a la tumba. Una de estas condiciones mejor conocidas es la edad del padre, se sabe que a más edad paterna (la madre influye poco) más riesgo existe para su descendecia. Un niño actual hijo de un padre joven, es portador de un 20% de mutaciones, de un 40% si está sobre los 30 años y de 50-60% si es mayor de esta edad.

Y naturalmente a más mutaciones más probabilidades hay de que alguna de ellas sea letal.

Y si no es letal al menos que muestre en sus portadores algun tipo de disfunción cerebral, una menor inteligencia o control emocional según Cabtree.

Ahora bien para entender los argumentos de Cabtree es necesario resolver la paradoja que se presenta entre naturaleza y cultura en la inteligencia humana y cuento al control emocional como una forma de inteligencia.

Es razonable pensar que mientras la tecnología y el conocimiento crecen de una forma exponencial, las mutaciones que dieron lugar a nuestro cerebro no han sufrido ninguna modificación desde el Neolitico para acá. ¿Entonces cómo explicar esa misma explosión tecnológica y de conocimiento si somos tan tontos?

No cabe ninguna duda de que si somos tan inteligentes es gracias a nuestra sociabilidad, algo que estiró de nuestra corteza cerebral rellenándola de nuevos contenidos y de nuevas abstracciones. Es pues la cultura que hemos inventado la que garantiza a modo de un exocerebro (según la idea de Roger Bartra), una prótesis de memoria y de información suplementaria que nos hace parecer más listos de lo que en realidad somos, al tiempo que nos convierte en simbolodependientes. Todo lo cual no contradice la idea de Cabtree que se limita a pensar en el cerebro individual como soporte de enredos que el individuo ha de desentrañar por sus propios medios a poco que se aleje de sus condiciones y refuerzos sociales que le son vitales para orientarse en la complejidad.

En mi opinión esta idea encaja muy bien con la evidencia de que las enfermedades mentales están creciendo en todo el mundo civilizado y que ciertos trastornos emocionales como el TLP o la epidemia de casos de trastornos alimentarios son debidos a la insuficiencia con que los individuos enfrentan sus emociones sin los recursos adicionales para inhibirlas, modificarlas o modularlas. Es como si nos faltara corteza cerebral y recursos inteligentes.

Lo que viene a subrayar la idea principal de este post y es que tenemos un cerebro muy vulnerable y frágil y lo es porque la velocidad con que la cultura ha introducido un mundo tan complejo no se corresponde con la velocidad de las mutaciones necesarias para hacer lo propio en la conectividad cerebral.

Y tenemos que fiarlo todo a nuestra sociabilidad o gregarismo, a depender de los otros.

Sencillamente tenemos un cerebro muy frágil para vivir en una sociedad tan compleja y a pesar de que vivimos en el mundo más seguro, opulento, cómodo y saludable de todos los que hemos vivido con anterioridad, esta misma ventaja se transforma en hándicap cuando nuestro cerebro ha de enfrentarse solo a algún dilema que supera nuestro capacidad para abstraernos de él.

Algunos de mis amigos ya me han preguntado, ¿pero no es la propia cultura un invento de los cerebros humanos?

Claro, pero no de los mismos cerebros que sucumben a esa complejidad.

Nota liminar.-

Roger Bartra es un antropólogo mexicano de origen catalán que escribió un libro titulado “Antropologia cerebral” donde presenta la osada hipótesis de que el cerebro del Sapiens no representa una ventaja evolutiva sino una desventaja, o mejor una desventaja que se transmutó en ventaja, a partir de lo que él llama exocerebro.

Aqui en esta web hay un buen articulo de la teoria de Bartra y aqui el blog del propio Bartra

Culpa y biología

incognito

Un conocido verso de Walt Whitman afirma lo siguiente:

“Soy inmenso, contengo multitudes”

¿Qué significa este verso, es verdad o no es más que una metáfora poética para expresar las contradicciones humanas?. ¿Qué quiso decir, Rimbaud -otro poeta- cuando afirmó que “Je suis un autre”. ¿Qué quisieron decir Pink Floyd cuando cantaban aquello de ¿Quién habita en mi cabeza?

El primero que abordó el tema de las multitudes de las que se compone nuestro cerebro fue Freud, a través de su conocido esquema tripartito, (Y0, Ello y Superyó), más tarde Mc Lean desde una perspectiva evolucionista tambien incidió en la misma idea de los tres cerebros (reptiliano, mamifero y humano). Julian Jaynes por su parte habló de una dicotomia cerebral izquierda-derecha y de bipartidismo cerebral.

¿Estamos o no estamos divididos?

Estos modelos han sido desmentidos por los neuroanatomistas al no localizar ninguno de estos supuestos “expertos” o poblaciones neuronales especializadas en hacer algo. Sin embargo la ausencia de localización no desmiente la idea principal: nuestro cerebro es un órgano en permanente conflicto -un conflicto de expertos-, queremos hacer y queremos no hacer una misma cosa. Piense usted en lo que le sugiere comer chocolate, muchas personas viven permanentemente en este conflcto, atraidos por el chocolate o los dulces y al mismo tiempo impelidos a evitarlos por aquello de los kilos de más o la diabetes acechante. Este tipo de conflictos de atracción-rechazo por sí mismos bastan para que cada uno de nosotros tengamos la experiencia de que en nuestros cerebro viven al menos dos tendencias que nos impulsan en sentido contrario respecto a nuestra volición, pero tal y como decia Whitman no es necesario que sean sólo dos: nuestro cerebro contiene multitud de expertos que guerrean constantemente entre sí para imponer su opinión de lo que sería mejor para nosotros, el cerebro es una democracia de partidos donde cada cual cree que tiene la razón y trata de imponer su “verdad” al organismo entero y si es necesario a través de una guerra civil.

Estamos divididos pero no solamente por dos, sino por multiples agencias cerebrales que están diseñadas para computar cuestiones similares y que no funcionan como una cadena de montaje sino como un comité de expertos, un parlamento cerebral.

Veremos ahora precisamente donde nos lleva esta cuestión y aprovecho una anécdota que cuenta David Eagleman recientemente en su libro “Incógnito”, traducido al espeñol con el subtitulo: “Las vidas secretas del cerebro”.

Mel Gibson fue detenido por una patrulla de la policia que le sometió a un test para medir su grado de intoxicación alcohólica mientras conducia su coche de forma imprudente por una via publica. Al policia le llamó la atención no solo la cifra de alcohol que habia detectado sino su verborrea inclinada a insultar a los judíos y al propio policia -que era a su vez judío- le llamó tanto la atención, que debido a su estado decidió llevarselo detenido.

El caso es que el informe del policia terminó filtrado a la prensa por lo que Gibson fue acusado de xenofobia y sometido a un intenso linchamiento por parte de los lobbyes judíos que exigieron una rectificación publica.

Asi lo hizo el pobre Gibson que apareció en los medios y en TV para pedir perdón y objetar que no era “xenofóbico en absoluto” que no albergaba ningun rencor hacia ninguna raza y que su propia religión le impedia este tipo de ideas de exclusión de nadie. El caso es que sus apariciones en los medios surtieron su efecto y al final fue perdonado por una inquisitorial “Comision antiblasfemia”, que dedujo de sus declaraciones que habia sido sincero.

Pero el asunto no acabó aqui y siguió algun tiempo en la prensa junto con declaraciones de expertos acerca de si el alcohol puede o no puede poner en el cerebro de alguien ideas xenofóbicas (o de cualquier otra clase). Los detractores de Gibson pensaban que el alcohol se limitaba a desinhibir lo que de alguna manera ya estaba alli, mientras que sus defensores apelaban al sentido común para llamar la atención de que durante la embriaguez se pueden decir y hacer muchas tonterias o imprudencias, incluso se pueden cometer delitos sin que su autor pueda ser acusado de ser siempre un tonto o un delincuente. Entre los argumentos de sus defensores encontraron el siguiente: si es cierto que “in vino veritas”, es decir si es cierto que durante la embriaguez lo que emerge es nuestro verdadero Yo, el alcohol seria el mejor método para que los delincuentes o acusados de algo dijeran la verdad, bastaria darles a beber cualquier tipo de alcohol (a escoger) para al final saber si lo que dicen es verdad o mienten.

Lo cierto es que el alcohol no es la máquina de la verdad.

Pero es cierto que desinhibe, luego si desinhibe y emergen contenidos racistas debe ser porque en algun lugar de la mente existen tales contenidos. ¿Era o no era Gibson un racista?

Asi es como piensa la mayor parte de la gente, o Gibson es un racista que disimula sus verdaderas ideas o no lo es en cuyo caso el alcohol debe ser una droga racistogénica. Pensar en esta forma dicotómica, o si o no, es desde luego muy intuitiva, asi es como catalogamos o clasificamos a los demás (no tanto a nosotros mismos). Pero la verdad cientifica es muy antiintuitiva y las cosas no funcionan asi.

El primero que abordó este problema en el campo de la inteligencia artificial fue Marvin Minsky, en un libro de culto que se llama “La sociedad de la mente” (1987) Minsky propuso que la complejidad del cerebro deberia ser contemplada en una diversidad de subrutinas (o partes mas pequeñas) especializadas en una tarea concreta cuya sumatoria en un nivel superior daría como resultado la inteligencia humana a través de la emergencia de propiedades nuevas. Esta idea de Minsky ha sido retomada recientemente por muchos investigadores evolucitivos que han hablado de un cerebro modular y del que hablé aqui en este post sobre la navaja suiza.

La idea de MInsky viene concretamente a apoyar lo que hoy sabemos y como podemos responde a la pregunta acerca de la culpabilidad de Gibson de xenofobia.  Es obvio que en el cerebro de Gibson existe un modulo, una subrutina xenofóbica, lo cual no significa que Gibson sea xenófobo puesto que esta rutina existe en todos y cada uno de los cerebros humanos, incluyendo a los del lobbye judio.

Y existe porque se trata un producto de la evolución, de la selección natural. Existe porque evitar los contactos con extraños es para nuestro cerebro esencial y nuestro sistema de alarmas se activa ante lo que detectamos como peligroso. Un extranjero o desconocido es potencialmente peligroso y nuestro sistema de deteccion de humos está ahi para eso, se trata de una subrutina en el sentido de Minsky.

Ahora bien, es cierto que si bien todos nosotros somos portadores de ese sistema de neurodefensa, no todos lo activamos del mismo modo: unos pueden llegar a matar a alguien solo por ser extranjero y otros, -muchos- se dedican a excluir a ciertas etnias a las que consideran “alienigenas”. La mayor parte como Gibson solo les insultan de modo genérico cuando se embriagan o van al fútbol.

Depende del grado de activación o de importancia que tenga la amenaza en el sentido más primitivo de la palabra: homosexuales, extrajeros, minorias étnicas, religiones distintas o colores de la piel diferentes sirven para disparar la subrutina “xenofóbica”. El grado de socialización que haya alcanzado cada cual es la variable critica que vendrá a inhibir la respuesta fisiológica xenofóbica. La mayor parte de las personas que conozco no son xenofóbicos sencillamente porque no están motivados para ello y han aprendido que es bueno y deseable aceptar a todo el mundo en su diversidad. Pero esta ultima variable es social, un aprendizaje social que debe oponerse a la subrutina biológica de sentido contrario cuya intensidad estará relacionada con multiples ideas y emociones activadas o desactivadas segun la historia personal de cada cual.

De modo que la pregunta que más arriba planteaba respecto a si Gibson era o no era xenofóbico, creo que está mal planteada y tendremos que acostumbrarnos a pensarla de otro modo. Y está mal planteada porque el Estado no puede prohibirle ser xenofóbico, pederasta o nazi, lo que si puede hacer el Estado es castigar el acto, no la intención o la idea. Usted puede pensar lo que quiera con tal de no transformar esa idea en una conducta, en este caso, un insulto.

En resumen Gibson no era culpable de ser xenofóbico sino de conducir bajo los efectos del alcohol y de eso y de ninguna otra cosa debe ser acusado.

¿Es la anorexia mental una adaptación? (I)

Los lectores que siguen este blog se habrán preguntado alguna vez por el significado de esta palabra de tintes evolucionistas y la relación que mantiene con las patologias mentales que sufren nuestros conciudadanos de hoy. De manera que me he decidido a escribir este post acerca de qué es y qué no es una adaptación. Y qué es y que no es patología mental en el contexto del evolucionismo.

La adaptación es la forma con que la selección natural introduce cambios y novedades (innovaciones diríamos hoy) en la evolución de los organismos vivos.

La adaptación supone siempre alguna ventaja para aquellos organismos que la adoptaron pero contemplada siempre en un entorno ancestral, es decir aquel lugar donde estas adaptaciones se presentaron (recursos, clima, amenazas, etc). De otra manera: es muy probable que lo que antaño fuera una adaptación hoy ya no lo sea y devenga profundamente inadaptativa puesto que las condiciones en que aquellos rasgos emergieron pueden hoy hallarse obsoletos, debido a los cambios del medio ambiente y de nuestro nicho ecológico.

Pero la adaptación no es la única manera en que la selección natural introduce esos cambios, existen al menos estas otras:

  • El subproducto. Ciertos cambios son la consecuencia de adaptaciones, y aunque en si mismos no representan innovacion alguna, la evolucion no puede hacer marcha atrás para rehacerlos y los deja tal y como están siempre y cuando no representen gasto o molestia reproductiva alguna a sus portadores.
  • El ruido. Ciertas modificaciones se producen al azar, son caprichosas por asi decir, accidentes del diseño o del proceso morfogenético. Algunas de ellas son peligrosas y aun letales, aunque la mayor parte de ellas carecen de significación y no afectan la funcionalidad del órgano al que afectan.
  • El spandrel o enjuta (Gould 1997), una modificación morfológica que inicialmente se lleva a cabo como una adaptación toma con el tiempo otra función, por ejemplo las alas de los pingüinos, no sirven para volar (su propósito inicial) pero si para nadar.

Una vez dicho esto dejo estos ejemplos para que el lector pueda visualizarlos mejor:

manoLa mano con seis dedos es “ruido”, no aporta ninguna ventaja ni desventaja (la mano sigue siendo funcional). Se trata de un error caprichoso de la naturaleza, con algunas excepciones de las que ya hablé aqui.

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Los pezones de los hombres son una forma de subproducto, dado que la evolución no puede operar hacia atrás y no hay dos diseños distintos entre fetos masculinos y femeninos salvo para los genitales y en el baño de testosterona cerebral (y otras diferencias anatómicas que no viene a cuento nombrar en este momento).

Y dado que vamos a hablar de la anorexia mental llamaré la atención de los lectores acerca de una cuestión. La anorexia mental es muy poco probable que existiera en tiempo ancestral, de manera que la podemos considerar una patología moderna. ¿Tiene algo que ver con alguna adaptación en tiempo ancestral?

Si, lo que es una adaptación no es la anorexia mental sino su sintoma principal: la amenorrea.

Puesto que la amenorrea representa ciertas ventajas cuando las cosas se ponen feas y una hambruna, el clima o la escasez ponían en riesgo a los clanes de nuestra especie. Una mujer con amenorrea es una mujer estéril, lo que no cabe duda es un mecanismo de anovulación natural y un mecanismo de control de los embarazos.

Pero entre lo que nosotros entendemos como anorexia mental y la amenorrea media un abismo, de modo que seguiré listando las condiciones que una teoria evolutiva de la anorexia debería cumplir.

Las teorias evolucionistas sobre la anorexia mental.-

Una de las teorias evolucionistas más señaladas por mí en este blog es la teoría de la rivalidad intrasexual de Abed de la que hablé aqui. Personalmente es la que más me gusta aunque es cierto que no explica del todo todos los síntomas de la anorexia mental. Por ejemplo no explica el miedo a engordar que es característico de la patologia humana.

Sin embargo es útil comprender que una teoria evolucionista no tiene porqué explicar toda la clínica que observamos en la actualidad en nuestros modernos entornos, por ejemplo la anorexia masculina no está lo suficientemente explicada por ninguna de ellas, pero es cierto que cada una de las teorías de las que hablaré explican al menos parte de la constelación clinica que llamamos “anorexia nerviosa”. Por otra parte es también cierto que hoy existen “anorexias” sin amenorrea, lo que sugiere que el trastorno puede reclutar individuos que “copian” fenotípicamente la patologia de otros. En este sentido, la anorexia masculina puede ser el resultado de una mimentización de síntomas en individuos con algun tipo de trastorno de identidad sexual o incluso un subproducto de alguna otra patología. Lo que sabemos es que la anorexia mental masculina es mucho más grave que la femenina y supone una feminización del cerebro mayor que la que sucede en mujeres tal y como conté en este post , lo que señala en la dirección de que de existir cierto grado de adaptación, está sería util en las mujeres y se traduciria en una mayor prevalencia de casos entre ellas. Asi es.

Con todo, el misterio más dificil de explicar es el miedo a engordar, una fobia dificilmente explciable desde una posición evolucionista dado que las fobias (o las repugnancias) evolucionaron como un mecanismo de evitación de animales ponzoñosos, situaciones de amenaza y de riesgo para la vida. La alimentación no parece adaptarse bien a esta idea de peligrosidad, sin embargo es interesante conocer el punto de vista que Jorge Malo expuso aqui en este post y que relacionaba los temores ancestrales de los animales y su relación con la alimentación. Algo que se conoce como ecología del miedo y que viene a plantear la idea de que el principal mandato de supervivencia de un animal es lograr comer sin ser comido y/o que la aliemnatción es un acto de vulnerabilidad para cualquier animal en el sentido de que es uno de los momentos en que se halla más expuesto a sus depredadores. De modo que algunos autores (Treasure y Owen, 1995) han propuesto -buscando modelos animales de anorexia mental- que el estrés del hombre moderno puede ser un equivalente de aquellos temores ancestrales. Estar gorda puede ser codificado por el cerebro como un riesgo para la vida si se lleva a cabo el aprendizaje patógeno adecuado. Y complementando a esta idea, tal y como planteé en este post: la exclusión social puede ser el temor que vincula una amenaza para la vida con los trastornos alimentarios.

Y de la hipótesis de la subfertilidad os hablaré en el próximo post.

Elogio del engaño

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¿Si usted tuviera un cáncer inoperable preferiría saber toda la verdad o quizá preferiría que su familia le diera falsas esperanzas o le engañara?

¿Si su mujer o marido le pusiera los cuernos preferiria saberlo o ignorarlo?

Lo políticamente correcto, es decir que al enfermo de cáncer hay que decirle la verdad, pues es precisamente a través de la verdad como el paciente podrá “luchar” mejor contra su enfermedad. Con respecto a la segunda opción hay una atmósfera social a favor de “la sinceridad” de las relaciones entre las parejas, de modo que es muy posible que en los dos casos se alcen muchas voces a favor de lo que en otro lugar llamé la sinceridad radical. La sinceridad se ha vuelto a poner de moda al menos en lo parejil.

Recientemente he tenido ocasión de asistir -en un corto periodo de tiempo- a dos pacientes que habian abandonado a sus esposas (o pareja de hecho en un caso) en dos momentos delicados, uno la abandonó al poco de habersele extirpado una mama a causa de un cáncer y el otro habia “tomado las de San Diego” al enterarse de que su mujer habia quedado embarazada por tercera vez. Lo interesante de estos dos casos es que ambos abandonos no se habian producido en el vacío sino que existía una tercera persona, naturalmente una mujer mas jóven, dispuesta y sana que sus “santas esposas”. Hasta aquí los hechos.

Lo interesante de estos dos casos -vulgares por otra parte y dónde es posible reconocer los motivos profundos que les habian llevado a tal abandono- fueron los argumentos esgrimidos. Son estos:

  • La tercera persona en cuestión no habia tenido nada que ver en el abandono según su declaración.
  • El abandono se habia producido por faltar el amor. Y esta falta de amor no tenia ninguna explicación racional, simplemente se había producido asi, de golpe, de la noche a la mañana sin que mediara conflicto alguno.
  • El abandono era una muestra de sinceridad radical: simplemente el abandonador creía que estaba operando de un modo honesto al no disimular o fingir un interés que ya no existía.

Más curiosa aun, es la respuesta que algunos profesionales me dieron ante este dilema tan humano, más que humano.

La mayoría se adhirieron a la consigna radical: si una persona ha dejado de amar a su pareja lo mejor es romper y cuanto antes mejor. Casi todos estuvieron de acuerdo en que el abandono era mejor que el engaño y que era un acto de nobleza el optar por esta opción a pesar de valorar la extrema vulnerabilidad de ambas mujeres cuando fueron abandonadas.

Era para ellas el peor momento, y sin embargo hubo una mayoria aplastante (más aplastante entre las mujeres jóvenes) en el sentido de poner por delante la sinceridad del abandonador a la vulnerabilidad de la víctima. O quizá estaban emitiendo un juicio sobre la infidelidad.

Y apelaron al sentido moral de los perpetradores. Y es de moral precisamente de lo que va este post. Mas concretamente hablaré de un mode de conciencia que ya tiene nombre en inglés: se llama overdrive (sobrecarga) moral. Precisamente de este tema hablé aqui en este post.

Para que el lector se haga una idea respecto a este tema del overdrive moral volveré a la metáfora del ordenador. Precisamente aqui hablé del mode “a prueba de fallos” diciendo que a veces el cerebro se guarda un as en la manga para hacer frente a situaciones de estrés. Consiste en no cargar todos los controladores -grandes consumidores de energía-, y con esta estrategia el cerebro se desprende del gasto excesivo cuando vienen malos tiempos y funciona a medio gas. Tambien dije en otra ocasión que la depresión representaba ese funcionamiento a medio gas donde, a cambio, se conserva la prueba de la realidad ( Price, 1994).

El otro mode de la mente humana descrito en este caso por O´Connor en 1999, es “la sobrecarga moral”. En este caso sucede lo contrario de lo que sucede en el mode “a prueba de fallos”. El individuo carga todos sus controladores cuando se enfrenta a un dilema o estrés de cualquier clase. Aparece de este modo exquisitamente racional y funcionando de un modo “cartesiano” o como se dice ahora en overshift.

Overshift significa impulsar hacia arriba un conflicto a fin de resolverlo del modo más racional posible, es decir a través de nuestro cerebro más moderno: la corteza cerebral. Aquellos que leyeron este post sobre la depresión de la Sra Turvey ya saben que en ocasiones una depresión se establece precisamente por haber desdeñado las opciones más racionales de resolución de un conflicto y empeñarse en “ganar” una confrontación cuya derrota es más que probable. El conflicto de la Sra Turvey fue descrito en términos de escaladas y desescaladas en un conflicto agonístico que la citada señora mantenia con su nuera y el “modo a prueba de fallos”, es el resultado de conflctos donde el perdedor no se da por vencido y no puede admitir su derrota. Hablamos precisamente alli de que la “sumisión voluntaria” era la solución correcta a un problema de rivalidad con resultados de perdida de todas las opciones.

De manera que en este caso nos fue posible observar como las emociones (la rabia, la envidia, los celos o el orgullo) impidieron la desescalada en el nivel racional.

Una de las prestaciones más racionales de nuestra mente es el criterio moral, es decir la capacidad de los humanos para formarnos patrones adaptativos acerca de lo que es bueno y malo, conveniente o inadmisible y que generalmente viene determinado por el medio cultural. Es el grupo el que presiona para que el individuo se adapte a lo colectivo y es el grupo el que impone una moral determinada a sus participantes muchas veces cargada de contradicciones.

El homicidio es por ejemplo una conducta intolerable en una comunidad, no porque sea inmoral por sí mismo sino porque provoca desgracias encadenadas y aun mayores en el seno de la convivencia de esa comunidad, por ejemplo a través de venganzas y aflicciones que puedes atravesar mas de una generación. De manera que aunque puede ser entendido o explicado en clave individual y egoísta todo homicido es profundamente perturbador para el grupo. Cabria decir que el homicidio rompe la cohesión intragrupal, algo que en entornos ancestrales resultó clave para sobrevivir.

De manera que el sentimiento moral evolucionó desde la necesidad de los grupos de detectar, prohibir y sancionar las conductas egoístas y tramposas de sus miembros concretos. La moral en este sentido evolucionó a través de la selección grupal y no individual, pues la moral siempre es un obstáculo para el placer o el deseo del individuo, solo es beneficiosa para el grupo, pero nunca para el individuo (Aqui hay un post donde hablo precisamente de la selección grupal).

Pero para nuestros interés vamosa recordar esta idea:

El modo en que un rasgo localmente desventajoso pueda expandirse a toda la población es que sea ventajoso a un nivel evolutivo superior, es lo que ocurre con el altruismo: a nivel intergrupal, los grupos altruistas tienen ventaja sobre los no altruistas porque su capacidad reproductiva es mayor.

Volvamos ahora al caso del abandonador de su pareja embarazada o al abandonador de la paciente con cáncer y planteémonos la siguiente pregunta: ¿Es moral o inmoral la conducta del paciente?

Para unos es moral porque sigue su propio deseo y es por tanto “auténtica”, “valiente” y “honesta”. Para otros es inmoral porque abandona a su esposa de repente e indefensa, sin darle tiempo a elaborar una conclusión o planificar una estrategia de retención de su pareja, la abandona a su suerte en el momento es que sus recursos psicológicos no se encuentran del todo disponibles. Es una conducta “cobarde” y reprobable.

En realidad tanto unos como otros están persuadidos de que la moral es un órgano del cerebro, simplemente creen que hay personas morales e inmorales y no caen en la cuenta de que la moral es algo impuesto, algo que nos viene de fuera. Con ello no quiero decir que las personas no nos distingamos unos de otros por la calidad de nuestros preceptos morales, pero en cualquier caso no hay personas morales y personas degeneradas sino personas que se han adaptado a una estrategia egoísta o altruista en función de sus preferencias, sus habilidades y su capacidad o no de identificarse con unas normas y no con otras, incluso hoy se habla de personas que son capaces de practicar el poliamor mientras que otras son fuertemente monógamas y posesivas. Cada uno es tan moral o tan inmoral como sus rasgos de personalidad le permiten y algunos son tan morales que son capaces de anteponer el ídolo mamífero de un amor que se contrapone a otro o la “autenticidad” (ser fiel a uno mismo) por delante del “no dañarás”.

En realidad ser auténtico u “honesto consigo mismo” es una abstracción bastante reciente y que no tiene parangón evolutivo ni circuito neurobiologico que lo regule. No hay que fiarlo todo a la autoconciencia, ese registro tan sobornable y mucho menos cuando uno está en overdrive moral y se le plantea un dilema donde va a ganar una pareja mas atractiva que la que ya tiene. Dicho de otra manera, las personas más perfeccionistas son paradójicamente las que pueden cometer estos errores poniendo por delante de forma egocéntrica una pasión moral (la autenticidad) o una emoción racionalizada (“ya no la quiero o yo quiero a otra”)  del criterio del daño-causado-a-otro que es precisamente el único criterio que puede servirnos de guía en nuestras relaciones interpersonales.

Estoy convencido de que si mi paciente hubiera sido capaz de engañar a su mujer (serle infiel) no hubiera necesitado engañarse a sí mismo con todos esos constructos hipermoralistas y se hubieran por tanto minimizado los daños.

Ser algo “inmoral” o discontinuamente inmoral es la solución para no ser del todo inmoral.

Si tienes que obedecer en tu vida alguna instancia moral, recuerda esta máxima de los médicos “Primum non nocere”.

Y una nota liminar.-

Lo que sí sabemos es que los excesos de autoestima y los idealismos morales proporcionan no pocos pretextos para ejercer de “psicópatas” u “obsesivos”, precisamente los valores con los que más nos identificamos y en los que educamos a nuestros hijos.

“A prueba de fallos” y el narcisismo

Los excesos de autoestima y los idealismos morales proporcionan no pocos pretextos para ejercer de psicópatas, precisamente los valores con los que más nos identificamos y en los que educamos a nuestros hijos.

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Los que leyeron el post anterior es seguro que ya tienen una idea de que pasa cuando alguien sufre en su vida una adversidad. Cuando pierde el trabajo, o le abandona su pareja o pierde un familiar muy querido, o se pelea con un hermano a propósito de una herencia, cuando se arruina económicamente o cuando suspende un examen y pierde una buena oportunidad. Ya sabemos que todas esas cosas pueden sucedernos en la vida y que las consideramos eventos de estrés, Discontinuidades que nos golpean y sobre las que hemos de reorganizar tanto nuestros mapas cognitivos y conceptuales como nuestros esquemas emocionales.

Cuando nos pasa cualquiera de estas cosas las emociones vienen en nuestra ayuda para guiarnos a través de una hoja de ruta. Una hoja de ruta de descenso. Ciertas emociones están diseñadas para las desescaladas: la culpa, la vergüenza, la pena, el miedo. Las sentimos y entonces desescalamos, otra opción es que enfermemos fisicamente lo que consigue el mismo efecto.

Desescalar no equivale a deprimirse. Para deprimirse hace falta algo más. Para deprimirse es necesario una incongruencia entre emociones: unas que pugnan por desescalar (ya señaladas) y otras que pugnan por escalar, el rencor, la ira, la codicia o el asco. De manera que podriamos decir que la depresión seria una situación clinica donde se dan cita emociones contradictorias en cada uno de los tres niveles del cerebro y siempre supone una desescalada en el nivel más reptiliano. Una desescalada que no tiene correspondencia en el resto de niveles .

Para deprimirse hace falta activar el módulo “a prueba de fallos” y bloquear las soluciones inteligentes a los dilemas de la vida. Usualmente lo que se bloquea es la “sumisión voluntaria consciente” o “darse por vencido”.

Pero para darse por vencido sin sentirse “humillado” hay que tener una autoestima funcional. ¿Qué sucede cuando la autoestima es baja o demasiado alta?

Pues que el individuo no puede llevar a cabo el proceso (el trabajo) de recomponer sus mapas cognitivos y emocionales y dirigirse hacia la reconciliación o la salida del campo, bien por imposibilidad o bien por otras cuestiones. Decimos entonces que existe un bloqueo. La depresión es casi siempre el resultado de haber bloqueado las soluciones inteligentes a los conflictos de perdida o de derrota.

Y la principal causa de bloqueo es el orgullo.

Tal y como vimos en el post anterior la autoestima de una persona depende fundamentalmente de los otros es por eso que hablamos de poder de retención de la atención social (SAHP, “self-concept of social attention holding power”) que se refiere a la capacidad de un individuo para atraer la atención y la aportación de otros miembros del grupo (Gilbert et al., 1995). Considerando que la RHP determina el equilibrio entre el ataque y el sometimiento, SAHP determina el equilibrio entre la presunción (escalada) y la modestia (desescalada) en los eventos sociales importantes.

Es por eso que algunos autores hablan de la autoestima como un medidor social, un sociómetro.(Leary, 1995).

O dicho de otra manera: nuestra autoestima -en el mejor de los casos- ha de corresponderse con lo que los demás piensan de nosotros que nos retorna por retroalimentación. En la medida en que nos alejemos de esa “opinión publica” sufriremos las consecuencias de la incoherencia entre lo que pensamos de nosotros mismos y lo que piensan los demás.

En términos psicológicamente comprensibles si la opinión de los demás es buena es mejor quedarse siempre un poco por debajo de lo que piensan los demás, asi tenemos un margen de fluctuación en escalada y seremos catalogados como modestos. Si la opinión de los demás es mala disponemos del orgullo (amor propio) para regularnos al alza. De lo que se trata en cualquier caso es de disponer de un segmento de fluctuación.

Una escalada que recorremos a través de ciertos estados mentales que conocemos como presunción y modestia. Unas veces estamos en up y otros en down, esto es lo adaptativo y lo inteligente: la posibilidad de fluctuar variando la respuesta según la situación.

El orgullo es precisamente lo que bloquea este engranaje de fluctuación entre  presunción y modestia. Las personas orgullosas (excesivamente narcisistas) no recorren el continuo sino que se instalan o bien en una modestia recalcitrante o en una presunción soberbia. Las dos posiciones comparten pues al orgullo como mecanismo -podriamos decir de defensa- en tanto que impide la concienciación del estado mental que se pretende evitar.

En realidad el termino narcisismo es una de esas concepciones malditas que hoy son rechazadas por los investigadores. Pero a mi me parece insustituible pues señala en dos direcciones: por una parte señala a aquellas personas que se sobrevaloran a sí mismas (que es su acepción mas intuitiva) pero tambien señala en la dirección de aquellas personas que “aparentemente” se nos presentan como humildes y cuando escarbamos un poco nos encontramos con un nucleo primario muy consolidado de autoestima hipertrófica (narcisismo)

Como ejemplo de esta segunda cuestión quiero llamar la atención sobre los depresivos graves (melancólicos) y un sintoma común: los autoreproches. Son muchos los clinicos que han señalado la incoherencia de la culpa en los síndromes depresivos graves. Antonio Colina ha dicho con cierta ironía, que “hay culpas que huelen a disculpas”. O que en realidad la exageración de los autorerpoches en los depresivos graves contienen una halo de autoimportancia y de narcisismo patológico.

Asi en un antiguo post titulado “Capitalismo, melancolia y deseo” decía:

El melancólico se propone detener el deseo apenas formulado y se opone a él en tanto en cuanto lo siente o bien como algo inalcanzable o bien porque se opone a sus propias convicciones. El melancólico está en pugna con sus deseos y es por eso que el deseo acaba empaquetado como una condensación de goce que es apenas visible tras la fachada de sus síntomas en los que el celofán que los envuelve suele ser o bien la culpa -que suele ser exagerada o incomprensible por un interlocutor sensible- y la obscena exhibición de una autocondena que aparece como una especie de espectáculo valleinclanesco, una autoinmolación esperpéntica que nadie exigió.

De manera que tan narcisista puede ser aquel que aparece como presuntuoso como aquel que aparece como humilde. Y es lógico pues ambos procedimientos (la modestia y la presunción) evolucionaron con el propósito de embaucar a los demás y obtener ventajas de mostrarse sumiso y obediente o dominante y rebelde.

Algo que el individuo ha de moldear en contacto son su sociómetro.

De manera que la autoestima está lejos de ser un órgano del cerebro sino más bien una función para exhibir ante los demás con objeto o bien de aparecer como mas importante, poderoso o atractivo de lo que se es, o bien para aparecer como más desvalido, incompetente o necesitado de lo que se está. Ambas estrategias son muy adaptativas y si se han mantenido a lo largo de la evolución es porque han proporcionado ventajas a sus portadores, se trata de emociones fundamentalmente sociales que señalan rango y jerarquía.

Lo cierto es que no es lo mismo ser portador de una autoestima alta que baja. Si una persona ha optado por la estrategia de aparecer ante los demás como vulnerable y humilde tiene muchas posibilidades de entrar en “prueba de fallos” ante cualquier adversidad de la vida, pues para no deprimirse precisaria desmarcarse de aquella posición y aparecer como competente deshaciendo su cartel de vulnerable. Si por el contrario su autoestima es demasiado alta la herida de cualquier adevrsidad puede ser inconmensurable al darse de bruces contra el orgullo.

Los primeros (autoestimas bajas) reaccionan a las contrariedades de la vida con una depresión o una enfermedad invalidante y los segundos (autoestimas altas) con violencia. Hay un tercer grupo que reacciona con una competencia desbocada (runaway), más tarde volveré sobre estas personas.

La violencia es el modo “a prueba de fallos” de los que poseen autoestimas hipertróficas.

La agresividad en el modo “a prueba de fallos” se comporta de una forma muy curiosa. ya hemos dicho que el “modo a prueba de fallos” se instala en los perdedores de una confrontación agonística y que sustituye al sentimiento de derrota. De manera que el derrotado ha de aparecer como manso y poco agresivo y sin embargo los clinicos han señalado hasta la extenuación que los depresivos son muy agresivos. ¿Cómo se comporta la agresión en el modo “a prueba de fallos”?

En el modo a “prueba de fallos” la agresión va siempre de arriba abajo, es decir desde el fuerte al débil, del hombre a la mujer, del adulto al niño, del armado al desarmado.

Este síntoma por sí mismo señala en la dirección de un funcionamiento “a prueba de fallos”, lo que tiene interés en más de un sentido. Es muy probable que las emociones de escalada como la rabia sean utilizadas por estas personas para enmascarar una depresión subyacente o bien que la agresión por sí misma puede ser un equivalente de la depresión clinica. Algo que sin duda coincide con la experiencia de que rabia y pena son emociones opuestas: efectivamente, lo son pero no se inhiben mutuamente sino que una induce a la escalada y otra induce a la desescalada como las dos caras de Jano.

En conclusión, el modo” a prueba de fallos” puede ser la matriz evolutiva de ciertos comportamientos y patologías humanas de interés para la psiquiatría o la ley. La condición es que pongan a prueba alguna característica vital para el hombre, asi la depresión compromete la rivalidad, la violencia compromete la aceptación social y los trastornos alimentarios (fundamentalmente la anorexia) compromete el fitness (la reproducción).

Es por eso que en el próximo post abordaré la anorexia y el modo “a prueba de fallos”.

Bibliografía.-

Leary, M. R., Tambor, E. S., Terdal, S. K., & Downs, D. L. (1995). Self-esteem as an interpersonal monitor: The sociometer hypothesis. Journal of Personality and Social Psychology, 68 , 518-530.

Gilbert P, Price J & S Allan (1995) La comparación social, atractivo, social y evolución: ¿cómo podrían estar relacionados con las nuevas ideas en psicología?: La Revista Internacional de Teoría de la Innovación en Psicología, 13, 149-165.

¿Hay alguna relación entre la proliferación de armas y la depresión?

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“Los seres humanos se cambian a sí mismos a través de la tecnología.” ~ Jaron Lanier

No cabe ninguna duda de que nosotros los sapiens venimos de serie muy mal dotados desde el punto de vista armamentístico, carecemos de las garras de un tigre, ni de los dientes de un león, carecemos de cuernos como los ciervos, ni de venenos para espantar a nuestros depredadores, nuestro tamaño no es para asustar a nadie y nuestro armamento de “retirada” tampoco es demasiado sofisticado: no tenemos una velocidad de carrera suficiente para correr delante de un puma, ni sabemos nadar demasiado bien ni por supuesto volar.

¿Cómo nos las apañamos para sobrevivir en entornos de sabána abierta en tiempos ancestrales?

Algunos autores como Robert Linden (Linden 2010) han llamado la atención de que son precisamente esos hándicaps los que nos llevaron por el camino de la hominización. La historia evolutiva de la hominización es la historia de las compensaciones que llevó a cabo nuestro cerebro para sobrevivir en entornos hostiles en los que anduvimos durante eones de tiempo.

Y lo que encontró fue la inteligencia. Sobrevivimos porque fuimos más inteligentes que nuestros adversarios y es por eso por lo que ya un antecesor nuestro “el homo habilis” inventó las herramientas.

Es verdad que ya algunos animales son capaces de utilizar ciertas herramientas (que tienen a mano) para alcanzar alimentos o extraerlos de alguno lugar inaccesible, pero no son capaces de fabricarlas; no cabe duda de que fue nuestro phylum, el de los homínidos quien encontró una mayor sofistificación y talento para construir artefactos destinados a dos cuestiones: la ornamentación y la caza.

Pero ahora vienen las malas noticias.

Tal y como cuentan Dawkins y Krebs en un artículo de 1979, los armamentos (las defensas) entre las distintas y dentro de la misma especie coevolucionan. El ejemplo más claro de esta cuestión es la relación que existe entre el uso de antibioticos y las defensas que usan los microorganismos para defenderse de ellos. Se trata de una verdadera carrera armamentistica, donde la velocidad de invención por parte nuestra ha de llevar cierta ventaja sobre las adaptaciones de las bacterias si no queremos morirnos de una simple neumonia. Tambien la velocidad de carrera de las gacelas evolucionó con la velocidad de sus depredadores naturales siguiendo lo que Dawkins y Krebs han llamado el principio de vida-cena. Uno corre para salvar su vida (la gacela) y el otro para cenar, de donde puede deducirse que habrá siempre una cierta ventaja en la carrera libre a favor de la gacela. El guepardo tendrá que utilizar otras estrategias como usualmente lleva a cabo: el acecho.

Todos hemos pues de correr como nos enseñó la reina Roja (Ridley, 1993) de “Alicia en el pais de las maravillas”

Pero la invención de las armas, flechas, lanzas, dardos, proyectiles, etc, tiene una segunda lectura: facilita el homicidio, la guerra y cosas asi.

Y lo facilita porque es muy poco probable que un hombre pueda matar a otro usando solo su “armamento natural”. No puede hacerlo a mordiscos, patadas, o puñetazos, a poco que el rival se defienda. Dicho de otra manera: procedemos de una especie poco dotada para la lucha (aunque muy irascible) que por consiguiente no desarrolló los suficientes mecanismos inhibitorios a fin de no masacrar a sus victimas, como si desarrolaron otras especies.

Significa que en cualquier animal: el armamento disponible y los mecanismo inhibitorios de la agresividad coevolucionaron. Y esta es la razón por la que en las confrontaciones agonísticas entre animales no suele haber muertos (aunque si vencedores y vencidos). Dicho de otro modo la selección natural favoreció la implementación de rituales que venian a sustituir al fatal desenlace.

Del ritual hablé precisamente aqui: se trata de una conducta que comunica una señal de sumisión por parte del vencido y otro de triunfo por parte del vencedor y que de alguna manera desactiva la agresión del vencedor y que la “sangre llegue al rio”. El vencedor se da por satisfecho con las muestras de sumisión o huida del vencido que esperará una nueva oportunidad. En la naturaleza son muy poco frecuentes las confrontaciones a muerte.

¿Pero es asi en los humanos?

Lo curioso es que nosotros los humanos hemos cortocircuitado los rituales que mantenian el statu quo de vencedores y vencidos al introducir la variable critica de la tecnología.

Naturalmente no es lo mismo apretar el gatillo de una ametralladora y matar a distancia a decenas de personas que hacerlo “a mano” con cuchillo o espada. Y no es lo mismo porque el cerebro no computa los disparos como asesinatos sino como una especie de videojuego donde se matan marcianitos, algo relativo a lo imaginario. La tecnología armamentistica que hemos inventado desde el puñal hasta el misil tiene una contrapartida: la lucha ha dejado de ser algo que recluta emociones distintas y variadas a convertirse en algo impersonal. Matar hoy es muy fácil y no involucra al individuo en toda su dimensión humana que podria convocar ciertos controladores contra la agresión.

Dicho de otro modo: la carrera tecnológica que construye armas (una carrera rápida) no ha desarrollado paralelamente mecanismos inhibitorios (carrera lenta o evolución) para no usarlas o usarlas en tiempo y forma socialmente conveniente.

Lo mecanismos inhibitorios que hemos desarrollado en nuestra especie son fundamentalmente psicológicos y sociales, asi el autoncontrol, la compasión, el miedo a sufrir daños, el miedo al castigo o a la exclusión social, la empatia o la moral individual han venido a suplantar a los potentes rituales agonísticos que llevan a cabo los animales a fin de no causar o sufrir daños. Y es obvio que toda esta sofisticación psicológica o social por si misma es incapaz de inhibir o detener la agresividad de ciertos individuos.

Y no es probable que la carrera de las adaptaciones iguale a la carrera armamentistico-tecnológica de las cosas que podemos utilizar para hacer daño a nuestros semejantes, de modo que no tenemos más remedio que apelar al aprendizaje social (aprender ex novo) a obtener buenas razones para ser buenos y no dañar a los otros por más que tengamos buenas razones para odiarles.

Y es por eso que existe la depresión y es tan frecuente en nuestros entornos opulentos: se trata de una solución que minimiza los riesgos de la violencia.De tal modo que es posible predecir que a más proliferacion de armamentos y tecnologías para inflingir daños son de esperar mas depresiones entre nuestros conciudadanos.

Pero para entender mejor esta relación, los lectores tendrán que esperar al proximo post donde hablaré de un constructo utilizado por John Price (Price 1994) que llamó “Modo a prueba de fallos”. Se trataria de un patrón preformado en nuestro cerebro a fin de minimizar los efectos de las derrotas en confrontaciones agonisticas y cuya función seria la de señalar en los derrotados una especie de “muerte ritual” -similar a las que muestran los animales que son derrotados en una confrontación- aunque salvando la autoestima personal y eludiendo la concienciación de la derrota.

Pues en realidad el derrotado no se siente derrotado sino enfermo o incapacitado. La enfermedad es el equivalente de una derrota ritual y suprime al mismo tiempo la agresividad.

Bibliografía.-

Price, JS, Sloman, L., Gardner, R., Gilbert, P. & Rohde, P. (1994) La hipótesis de la competencia social de la depresión. British Journal of Psychiatry, 164, 309-135.

Robert Linden : “El cerebro accidental. Paidos. Barcelona 2010.

Matt Ridley: The red queen: sex an the evolution of human nature. Penguin.1993.

¿Quién elige a quién en nuestra especie?¿Ellos o ellas?

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Los que leyeron el post del año pasado es seguro que no habrán podido disfrutar del fin de año pensando en la solución del enigma que plantée alli: quién elige a quién en nuestra especie, algo que dejé adrede colgando cuando hablé de la teoría del hándicap y del papel de los adornos, ornamentos y prótesis para embellecernos y resultar asi más atractivos para el sexo opuesto aunque sean desventajosos.

Recordaremos la regla fundamental sobre la teoria del hándicap: “En una especie determinada, la elección recae en el sexo opuesto a los individuos que se adornan, ornamentan o presumen de un determinado rasgo o característica”. Así, obviamente entre los pavos son ellas quienes eligen, como por cierto sucede en gran número de aves.

¿Qué sucede en nuestra especie?

En nuestra especie las cosas son mucho más complicadas, pero existen ciertas evidencias:

1.- Las mujeres gastan más recursos en embellecerse, cuidan más su cuerpo y sus prótesis capilares, consumen más en cosmética, usan trajes y calzados incómodos e inapropiados, adornan su orejas, sus cuellos y sus muñecas con toda clase de abalorios sin contar los piercings y los tatuajes o la cirugía estética. Es obvio que un antropólogo extraterrestre sacaría inmediatamente la conclusion de que en nuestra especie elige el hombre, puesto que la mayor carga de adornos las exhibe la mujer.

2.- Los hombres tambien corren con parte del gasto pero no invierten tanto en belleza o en adornos como en “dinero”, “fama” “poder”, “sabiduría o conocimientos” “habilidades musicales o artísticas”, etc , es decir invierten muchos recursos en aparecer como atractivos para el sexo opuesto siguiendo el rastro de gustos distintos que hombres y mujeres exhiben en sus preferencias. Lo interesante es que los gustos femeninos se han diversificado mucho más que los masculinos. Un hombre puede resultar atractivo para un cierto grupo de mujeres “sapiosexuales” por ejemplo mientras otras caen a los pies de alguién solo por el hecho de ser un campeón en su modalidad deportiva o por sus habilidades en el baile. Los hombres tendemos a considerar atractivas a cierto tipo de mujeres y no a otras. Es lo que se conoce con el nombre de plasticidad erótica.

De manera que los datos y sobre todo la experiencia contradicen la primera impresión que se llevó nuestro antropólogo extraterrestre. Todos los hombres hemos sufrido en nuestras propias carnes la evidencia de que nosotros recibimos el doble (al menos) de rechazos que ellas. Al tiempo que sabemos que ellas tienen más éxito reproductivo que nosotros. Y que una parte importante de hombres no sólo no se reproducen sino que no consiguen agenciarse una pareja estable (son los solteros empedernidos), una población más importante en ellos que en ellas (desde que no hay guerras globales). Si usted quiere saber más sobre las desventajas de los hombres es mejor que lea este articulo de Baumeister, se librará de muchos prejuicios e ideas preconcebidas.

Estos ultimos datos irían en contra de la primera impresión obtenida a partir del gusto por el embellecimiento en ellas. ¿Cómo podemos conciliar unas observaciones con otras?

Lo primero es reconocer que los emparejamientos entre humanos, no se dan en el vacío. Hombres y mujeres no se emparejan al azar sino siguiendo ciertos patrones inscritos en la cultura y la tradición: 1) Solemos emparejarnos por cuestiones de inteligencia, buscamos sobre todo parejas con un CI semejante, 2) Obviamente existen clases sociales y las clases sociales más elevadas suelen emparejarse entre ellos, la permeabilidad social solo es válida en las clases medias. Las clases bajas tienen la misma tendencia que los ricachones, tienden a emparejarse entre ellos y 3) Solemos emparejarnos con quién podemos y se encuentra a nuestro alcance (sed eligo quod veo).

El corto y el largo plazo.-

Pero la variable crítica y lo que diferencia nuestra especie de las demás es la dicotomía corto plazo/largo plazo. Las elecciones cambian según sean para una noche de placer que si son tomadas para un compromiso más prolongado.

Y está es precisamente la variable critica: el compromiso.

El compromiso reproductivo, claro.

El compromiso traza una linea roja que divide los intereses entre ellas y ellos. De tal forma que para el cortoplacismo es muy probable que elijan ellas. Y es lógico que sea asi porque las mujeres disponibles para el cortoplazo son minoría con respecto a los hombres. Hay más hombres dispuestos para el corto plazo que mujeres, eso les da a las féminas una enorme ventaja en sus escarceos en busca de pareja. Ahora bien para el largo plazo eligen ellos y es también lógico puesto que los compromisos reproductivos tienen un enorme costo para el hombre, no me refiero sólo a costos económicos o de recursos invertidos en la prole sino en la escasa posibilidad de dedicarse a lo que a nosotros los hombres nos gusta más: el corto plazo, es decir el sexo sin costos.

Si esto fuera cierto es posible llevar a cabo una predicción: habrá siempre más prostitutas mujeres que hombres, es decir mujeres dispuestas para el corto plazo que no exigen compromisos previo pago.

Ahora bien, hay que contar además con una ultima pega: no llevamos en la frente un distintivo que diga “busco marido” o “busco esposa para el largo plazo” o “busco plan de una noche”. Dado que no existen marcadores que nos señalen hacia las intenciones de nuestra pareja (que tenderá siempre a ocultarlo) es necesario recordar que todo cortejo se desarrolla en torno a la ambigüedad. Una ambigüedad que se manifestará en eludir el problema crucial: ¿hay o podrá haber en el futuro un compromiso con este hombre?

Dicho de otra manera: todo corto plazo se solapa con las decisiones a largo plazo y le antecede, no hay largo sin corto plazo. No existe en la mayor parte de ocasiones, una voluntad de llegar a un compromiso en los primeros escarceos. Pero en el teatro del cortejo y aunque estos temas espinosos se eludan, pronto o tarde habrán de abordarse a medida que una relación se consolide dando lugar a no pocos desencuentros y decepciones. En el teatro del cortejo hay que aposentar comodamente a estas adaptaciones ancestrales que juegan su propio juego de estrategia mamífera: conseguir pareja, conseguir retener una pareja, conseguir que se ocupe de los hijos y conseguir que no tenga otros hijos por ahi que pongan en peligro mi territorio-nido.

Lo cierto es que aunque la mayor parte de nosotros somos declaradamente (oficialmente) monógamos, los somos por obligación y tambien por comodidad. No cabe duda de que la monogamia ha proporcionado a nuestra especie muchas ventajas, una de ellas es que los machos poco viriles, asi como los machos y hembras poco atractivos pueden llegar a emparejarse a poco que se conformen con lo que tienen a mano. No cabe duda de que la monogamia es un estilo reproductivo muy democrático, mucho más que la poligamia (donde solo se reproduce un macho) o la promiscuidad donde nadie sabe quién es el padre de quién.

Pero lo cierto es que nuestra procedencia filogenética tienen poco que ver con la monogamia y mucho más que ver con la poligamia del gorila o la promiscuidad del chimpancé. Es por eso que se inventó la monogamia sucesiva (cambiar a la esposa por otra más joven) o el “ahi te quedas” de tan fuerte presencia en el tercer mundo.

La verdad es que el que inventó la monogamia inventó a su vez la infidelidad, pero no crean que fuimos nosotros los humanos quienes inventamos el engaño sino las aves. Los pájaros como los gorriones tienen un estilo de emparejamiento muy parecido al nuestro, usan la monogamia para repartirse las tareas del nido y el cuidado de las crias al tiempo que hacen incursiones con otras parejas.  De lo que se trata es de diversificar la inversión parental como hacemos con nuestros ahorros. Algo que llevan a cabo tanto machos como hembras: a las gorrionas también les gusta ponerles los cuernos a sus parejas ,no tanto por vicio sino atendiendo una pulsión de vida.

Y sucede en nuestra especie algo similar: en nuestras guerras por hacernos con un compañero/a de alto rango (todos aspiramos a los mejores genes) son muchos los que fracasan, yo diría que la mayoria. Unos se conforman y otros merodean de vez en cuando en busca de amantes nuevos con el pretexto de “mi mujer/marido no me entiende”.

Ya me entienden.

Como un gorrión.

Mi conclusión es que en nuestra especie juegan un papel muy importante en la selección de la pareja tres variables: la clase social: las clases altas diversifican más sus escarceos debido a que tienen más oportunidades (son más atractivos) que las clases medias y bajas, el CI, las personas tienden a emparejarse según su inteligencia y la variable del corto-largo plazo que implementan estrategias bien diferentes.