Cuando a través de un estado caótico, una entidad o evento salta de la linealidad a la no-linealidad, se fragmenta su forma o información en trazos (fractales) donde se mantiene la forma o información original de la entidad o del evento en cada uno
de los trazos.(M. Martinez)
La mejor manera de explicar qué es la causalidad no-lineal es referirme a algo muy conocido por todos: nuestros hijos.
Mis hijos no son causa (lineal) ni mia ni de su madre, pero lo más importante es que tampoco son la resultante de una suma de ambos, a pesar de portar un 50% de genes de cada cual. Nuestros hijos no son pues una simple suma de progenitores sino que son algo más.
Ese algo más es lo que emerge de la simple suma que explicaría la causalidad lineal. Podriamos decir que la causalidad no lineal es aquella constelacion de causas desde las que emergen propiedades nuevas en los sistemas y que a la vez conservan trazas del orginal..
El emparejamiento es una conducta humana que puede ser abordada desde esta concepcion no-lineal de la causalidad y puede estudiarse porque es una conducta que emerge de los sistemas vivos, a través de una intencionalidad que suponemos voluntaria y consciente y que sin embargo posee propiedades ocultas: a estas propiedades le llamamos libre albedrío.
Pero la existencia de propiedades no lineales en un evento no significa -sin embargo- que no posea propiedades lineales, por ejemplo, una persona no puede emparejarse más que con aquellas otras personas que compartan tiempo cronológico. Nos emparejamos con nuestros contemporáneos y no con los que vivieron en el siglo XIX. he aqui una primera condición simple y lineal que nos determina en la elección, solo podemos elegir en lo que hay. Otra condición, (que cada vez mas pierde fuerza) es la condición espacial, nos solemos emparejar con personas que se encuentran en nuestro entorno, compañeros de trabajo, conocidos, vecinos, etc. Naturalmente esta condición en la actualidad sigue vigente pero con las desviaciones que han propiciado las comunicaciones incluyendo las internáuticas.
Otra condición de tipo determinista es la disponibilidad sexual: la gente se empareja con personas que comparten las mismas necesidades y la primera es querer emparejarse, después intervienen las expectativas, edad y situación civil y por qué no decirlo, las personas buscan a personas que compartan sus propios intereses, gustos, y valores, lo que es lo mismo que decir que la clase social y la educación juegan un papel muy importante de tipo determinista en la elección de pareja,
Hasta aqui los factores que nos determinan, pero este post está dedicado a explorar las causas no lineales, aquellas de las que no tenemos noticia y que operan desde lo inconsciente. Aqui la cosa se complica porque entramos de lleno en el mundo de la complejidad, de las causas enredadas, el caos y el desorden y las reglas ocultas que gobiernan nuestro comportamiento si bien lo gobiernan de un modo indeterminado, de un modo incierto. Esto es precisamente la no linealidad.
Pero en el caos existe un cierto orden, una serie de matrices que se repiten y es ahi donde el cientifico no-lineal encuentra las sendas, los creodos de los que hablé en este post donde exploré el concepto de destino.
¿Qué dicen los sujetos respecto a sus gustos?
Los que hayan leido este post ya saben a estas horas lo que la gente declara de aquello que le gusta en el otro sexo.
Pero en este post voy a ocuparme precisamente de lo que no dicen, es decir de las leyes que gobiernan el atractivo desde algun lejano lugar inaccesible a la conciencia.
La extraña y tortuosa posición del atractivo
Para hacer más comprensible la complejidad de las cosas que voy a contarles, intentaré compartimentalizar los segmentos de población estudiada a la manera de los etólogos. Son estos tres grupos.
Mujeres y hombres alfa.- Son el 20% de la población y pueden definirse como aquellas personas que acaparan la belleza, el estatus, el poder, el dinero, la inteligencia o cualquier otro bien que pueda ser deseable por la mayoría. Es posible enunciar la primera de las leyes-predicciones del atractivo sexual: hombres y mujeres alfa se eligen entre sí a la hora de emparejarse.

Un hombre alfa

Una mujer alfa
Mujeres y hombre beta.- Somos la mayoria, un 60% de la población, somos medianías, ni poseemos belleza, estatus social, ni dinero, ni somos famosos, ni tenemos poder, pero tenemos “algo” que nos hace atractivos para alguien, si bien no ganaríamos un concurso de atractivo. Asi en general es posible afirmar que los hombres y las mujeres beta se eligen como parejas sexuales entre sí, aunque con una consideración sobre los anteriores alfa. tanto a las mujeres como a los hombres beta preferirían -si pudieran elegir- a los del grupo anterior, les parecen más atractivos.
Mujeres u hombres gamma.- Representan el 20 % de la población, son los niños, los enfermos, los ancianos, los solteros electivos, personas consagradas a algún tipo de culto, etc. No cuentan a efectos sexuales ni reproductivos, son los parias sexuales de cualquier época.
Se podrá decir que estos tres grupos son artificiosos y que como toda clasificación carece de fundamentos psicosociales reales, pero el lector deberá hacer cierto ejercicio de “suspensión del juicio” a fin de facilitarme la enorme tarea de explicar la complejidad de este tipo de conductas que efectivamente no siguen patrones lineales de causalidad.
Y es cierto porque una persona puede comenzar su andadura sexual siendo alfa y terminar sus dias siendo beta o gamma, de manera que lo primero que tenemos que aprender es que no estamos hablando de compartimentos estancos sino de estados de deseabilidad social y de ganancia o perdida de poder social (y sexual) a través del tiempo. Más tarde veremos como el tiempo interviene de forma muy clara en las transformaciones del atractivo sexual, baste con señalar que una persona puede ser muy atarctiva a los 18 años y muy poco a los 40. Y al contrario, hay quien explota tarde.
Otra de las objecciones que pueden hacerse es pensar que la pertenencia al selecto grupo de los alfa, es dificil de sistematizar o de describir, en efecto: la pertenencia a uno de estos grupos no puede definirse con “criterios operativos” que dejarian fuera a las excepciones, lo cierto es que estos grupos etológicos tienen tienen más complejidad y semántica de lo que pueden aparentar las formas sociales, asi los bohemios artistas, los intelectuales heterodoxos o las personas que tienen altos conceptos de sí mismos (una alta autoestima) pueden ser deseados con independencia de si tienen dinero, poder o brillo. Es cierto, pero este fenómeno ha sido muy estudiado, concretamente por Geoffrey Miller , algo de lo que hablé en este post a propósito del pájaro artista, el tilonorrinco.
La creación artistica, literaria o cientifica es la forma más sofisticada de adquirir rango o estatus y obtener parejas sexuales diversas y variadas. Y más: nos parece deseable aquello que a los demás les parece deseable, existe pues un efecto-contagio, un efecto multiplicador a partir del deseo de los demás.De manera que la pertenencia al club de los alfa está presidido por las leyes de la indeterminación y la no-linealidad, de este segmento se entra y se sale por diversas razones, mucho más complejas que el concepto de “clase social”.
Podemos pactar para entendernos que en nuestra especie las estrategias inventadas por hombres y mujeres beta a fin de ascender en su deseabilidad social son infinitas y muy elaboradas. Pero no hemos de perder de vista que en cualquier caso y con independencia de los gustos de cada época, lo cierto es que todos gastamos muchas energias en ascender y medrar socialmente. El objetivo último de este medraje no solo es sexual-reproductivo pero sobre todo es sexual-reproductivo.
El problema de la rivalidad y los recursos escasos
El primer problema que aparece es que si las personas beta son un 80% y las personas alfa solo son un 20% es de prever que la competencia por emparejarse con un/a alfa ha de ser muy intensa.
Esta competencia intensa ha sido muy bien estudiada entre las mujeres, pues los hombres beta -por razones que mas abajo explicaré- adquieren bien pronto la noción de a qué clase de mujeres pueden seducir-aspirar y a cuales no y a retirarse en orden de formación militar.
Todas las mujeres beta aspiran a un hombre alfa (pero las alfa también) y aqui aparece la primera variable de interés en este baile de indeterminación en el que se mueve el emparejamiento humano. Cosas bien distintas suceden en entornos de permisividad o de restricción sexual.
Los entornos de permisividad sexual facilitan la rivalidad entre mujeres, ya que ninguna mujer va a ser rechazada como señuelo sexual por ningún hombre a poco atractivo que tenga. Es posible afirmar que una mujer que se ofrece sexualmente será rechazada en menos ocasiones que un hombre que haga lo propio. Esta es la razón por la que hombres y mujeres adquieren de manera bien distinta su noción de ubicación en la pirámide social-sexual. Los hombres aprendemos bien pronto cual es nuestro lugar (y a qué clase de mujeres podemos aspirar) a partir de los rechazos que vamos acumulando, sobre todo cuando aspiramos a mujeres alfa, que se encuentran más allá de nuestras posibilidades. Por lo general los chicos jóvenes betas reciben un media de 5 o 6 veces más “noes” que sus vecinas chicas beta. Es así como bien precozmente los chicos aprenden y dejan de rivalizar a pesar de que en nuestra especie y en tiempos arcaicos fuimos una horda bastante agresiva donde los machos destinaron grandes energias a competir entre sí por todas las mujeres. Tenemos un resto fisico -una huella fenotipica- que asi lo indica: el dimorfismo sexual (los machos solemos ser mas grandes que las hembras).
El problema de la rivalidad femenina: ¿Qué pasa, sin embargo, con las chicas?
Las chicas no suelen acumular “calabazas” sino desengaños despues de ofrecerse sexualmente a múltiples machos alfa, pues en realidad la chica no quiere sólo copular sino adquirir y retener un macho proveedor atractivo y de por vida. Pero los desengaños no enseñan tanto como las “calabazas”. Es así que las chicas que proceden de entornos opulentos y sin restricciones sexuales aprenden más tarde y acumulando varias heridas sentimentales cual es su lugar en la pirámide social-sexual.
La rivalidad femenina aumenta en entornos de permisividad sexual.
Al final la chica beta encuentra un varón beta con el que se emparejará despues de haber acumulado muchas frustraciones, decepciones y -por qué no decirlo- rencor, hacia los hombres. Dicho de una manera más clara: los emparejamientos de cierta parte de mujeres beta es por defecto, un mal menor. Se hace de tripas corazón y se renuncia a aquello que para siempre se mantendrá -imaginariamente- deseable: el resultado predecible de este tipo de hechos es que la mujer beta cuando se empareje a largo plazo lo hará despues de haber tenido varias parejas sexuales. Lo esperable es que el divorcio precoz y la infidelidad sea el efecto contingente en este tipo de emparejamientos forzados por las circunstancias.
El divorcio, la baja natalidad, la rivalidad femenina y los trastornos psiquiátricos aumentan entre las adolescentes jóvenes en entornos de permisividad y disminuyen en entornos de restricción sexual.
El problema de la fertilidad femenina y las oportunidades de emparejamiento
Y aqui asoma otra de las variables que enredan la causalidad de los emparejamientos sexuales: el tiempo fértil, es decir la edad de la mujer.
Dado que el hombre es fértil toda su vida y la mujer pierde atractivo y capacidad reproductiva con la edad, lo esperable es que exista un periodo crítico (la edad fértil de la mujer) donde se den cita todas las adversidades, enredos y rivalidades entre féminas. A esto hay que sumar el retraso en la maternidad debido al acceso a estudios complejos y tareas laborales ad hoc que hacen a la mujer más independiente de los varones en términos económicos pero no psicobiológicos, introduciendo otra variable de compleijidad.
La independencia económica de la mujer juega en contra de su esperanza reproductiva y de sus emparejamientos a largo plazo.
La baja natalidad es la consecuencia de este fenómeno que tiene efectos perniciosos sobre la sociedad en su conjunto y que lleva la rivalidad de las mujeres hasta el paroxismo, rivalidad por un hombre alfa o en su defecto por un hombre beta. Pues no hay que olvidar que emparejarse con un macho alfa eleva el rango o estatus de la mujer del mismo modo que en el hombre.
La contraestrategia de los hombres y la conjura de los machos
Mientras tanto, los hombres alfa acumularán múltiples experiencias sexuales con mujeres de todo tipo. Aqui hay un jugador italiano de fútbol -Cassano- que declaró a la prensa haber tenido contactos sexuales con 700 mujeres en su vida, pueden ustedes hacer una media anual suponiendo que tenga este señor unos 30 años. De manera que los hombres beta no tienen más remedio que quedarse con los restos del festín: aquellas mujeres que quedaron ya obsoletas para los variables gustos de los hombres alfa.
La consecuencia es que existirán muchos hombres -incluso proveedores- deprivados sexualmente que optarán por el crimen en el extremo más patológico o por la retirada rencorosa y misógina en el nivel más adaptado.
O por aparentar que tienen más recursos de los que realmente poseen actuar como descuideros ajenos y sobre todo recurrir al engaño a fin de emparejarse o reproducirse.
El resultado de todo este panorama es el crecimiento exponencial de singles (solteros) maduros disponibles, – con o sin cargas familiares- (hijos a su cuidado o hijos que les han sido despojados por el divorcio) tanto entre ellos como entre ellas.
Dado que las leyes del divorcio favorecen a la mujer lo más probable en las sociedades opulentas es encontrarse con mujeres que viven solas con hijos de parejas anteriores y hombres que viven solos o que han vuelto con sus padres. Hay que señalar que estas personas han perdido capacidad de atractivo y descienden en la piramide social-sexual de alli donde estuvieran al tiempo que participan -como algunas mujeres- del desengaño y el consiguiente rencor hacia la mujer.