Un psiquismo modular

fiodor

Aquellos de ustedes que leyeron el post anterior ya habrán captado la esencia de las ideas que surgieron procedentes de Jerry Fiodor (Fiodor 1983 respecto a la modularidad de la mente.

Hablé tambien de Hugo Bleichmar y de su concepto de modularidad transformacional que en cierta forma se opone a la idea de “encapsulamiento” propia de Fiodor y queda ahora completar este modelo modular haciéndolo extensible a otros sistemas psíquicos: concretamente al inconsciente, a la memoria, asi como la modularidad cognitivo-afectiva. Todo lo cual implica una mayor complejidad y la idea de que es necesario hacer un diagnóstico dimensional en la articulación de los componentes del psiquismo.

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La teoría de las jerarquías (I)

ghost Dicen que fue Arthur Koestler el pionero de lo que hoy entendemos como “teoria de las jerarquías”, una especie de dialecto de la teoría general de sistemas. Fue precisamente en ese libro de culto que conocemos como “El fantasma en la máquina” (Ghost in the machine) donde Koestler teoriza sobre las relaciones entre esos planos de definición a los que se refieren las jerarquias y es el primero en proponer ese concepto que hoy conocemos con el nombre de holón. Se trata de una idea que ha tenido mucho éxito, no sólo ha captado el interés de cineastas, músicos (como Sting) y toda clase de artistas sino que el concepto de holón ha sido asimilado con prontitud por los teóricos de la new age y ha sido llevado hasta el paroxismo:

 

muñecas-rusas Nótese como las muñecas rusas son un ejemplo viviente de un holón, una estructura jerárquica donde cada muñeca contiene y abarca en si misma a todas las demás que son a su vez un todo en cuanto representan la misma idea, son la misma muñeca a distinta escala.

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La heurística del experto

Elhombretatuadocubiertopormaquillaje3¿Tiene este hombre un doctorado por Harvard?

Heurística es un procedimiento generalmente abreviado y automatizado, consciente o inconsciente que nos sirve para tomar decisiones en nuestra vida cotidiana. Piense usted en la manera en que aparca su coche, se guía por estímulos visuales, apreciaciones ” a ojo” de las distancias y movimientos coordinados guardados en su memoria procedimental de tantas veces que ha llevado a cabo dicha maniobra.

Hay una heurística vulgar y cotidiana que nos sirve para usar en nuestra vida diaria y que nos permite apenas pensar en el procedimiento propiamente dicho. La heurística vulgar se caracteriza por las siglas WYSATI, un acróstico en inglés propuesto por Kahneman a fin de dar a entender que esa heurística atiende tan solo a un principio: “lo que ves es lo único que hay”, Los que leyeron el post anterior ya saben que este tipo de heurística tiene sus limitaciones, es por eso que podemos hablar de una heurística mejorada o una heurística del experto.

Es la forma en que piensan los policías, los jueces, los ingenieros y por supuesto los médicos. El diagnóstico médico es un buen paradigma para hablar de la heurística del experto. Pero antes de abordar como nos las arreglamos los médicos vamos a hacer una incursión en un procedimiento de Sherlock Holmes.

Taxis verdes y azules.-

En una ciudad cualquiera, una noche cualquiera un taxi atropella a un peatón y se da a la fuga. La policía comienza con sus indagaciones.

1) En la ciudad existen dos clases de taxis, unos verdes y otros azules.

2) Hay un único testigo poco fiable -según la policía- que asegura que el taxi era de color azul.

3) La policía averigua que los taxis verdes en la ciudad representan el 80% del total, siendo los azules solo un 20%.

¿Era el taxi, de color verde o como asegura el testigo era azul?

El lector puede hacer aquí su propia predicción.

Y ahora contemplemos el asunto visto de otra manera.

Y añadamos una información más:

“La mayor parte de los taxistas verdes son unos imprudentes, extranjeros y en su mayor parte ilegales”

¿Variaría en algo su predicción anterior?

Lo cierto es que la mayor parte de nosotros daríamos a esta segunda versión más peso de verosimilitud que a la primera. La razón de esta predilección es que mientras en la primera versión sólo tenemos tasas estadísticas frías que no informan de nada, en las segunda hay un dato causal: si es verdad que los taxistas verdes son imprudentes entonces ya tenemos una hipótesis causal, existe una historia, un relato, una narrativa. En realidad el primer supuesto -puramente estadístico- informa mucho más que el segundo, pero atendemos más al segundo al considerarlo más plausible. Sin embargo lo más probable es que el taxi fuera verde si atendemos a las tasas de frecuencia de taxis de la ciudad.

Dicho de otro modo es mejor echar mano de las tasas que de los estereotipos. Aunque la mejor estrategia es una combinación de ambos.

Los estereotipos.-

En realidad los estereotipos nos parecen detestables, cuando señalan razas, nacionalidades, sexo o religiones. Son una especie de prejuicios incompatibles con nuestra idea de la democracia, pero los estereotipos existen y representan atajos en el razonamiento de manera que un buen policia no debería negarlos o subestimarlos. Entre otras cosas porque aun habiendo estereotipos que son falsos, como este (salido en la prensa de esta semana)

“Las mujeres que se perfuman son unas fornicadoras”

No todos son falsos sobre todo cuando se combinan con el pensamiento de tasas.

Naturalmente, el caso de  “las fornicadoras” es un estereotipo falso, las mujeres que se perfuman no son más fornicadoras que las que no usan perfume suponiendo que fornicar signifique adulterio, que es al parecer la asociación-generalizacion que llevó a cabo el imán de Ceuta.

Pero hay otros estereotipos que son en todo caso inciertos y en algunos casos refuerzan el pensamiento en forma de tasas. Un policia haría mal en no sospechar -ante el asesinato de una mujer- en que el criminal es su marido o una pareja o ex-pareja. Aunque la “violencia machista” es un estereotipo contiene cierta verdad en relación con un pensamiento bayesiano.,Efectivamente la mayor parte de crímenes contra las mujeres los cometen parejas agraviadas. Es poco probable el asesinato de una mujer por otra mujer.

El diagnóstico médico.-

El diagnóstico médico es un buen ejemplo de heurística por dos razones fundamentales:

1) a veces nos falta información para poder llegar a un diagnóstico de seguridad

2) a veces los síntomas que presentan los pacientes son recortados, es decir existen presentaciones atípicas que no permiten un diagnóstico estandarizado.

3) a veces los pacientes mienten u ocultan información importante.

Recientemente una lectora de este blog me escribió un email preguntándome sobre su caso, la pregunta era muy breve y era ésta ¿Puedo ser una anoréxica si no tengo entre mis propósitos adelgazar?

Si, se puede diagnosticar una anorexia mental aunque no exista el propósito de adelgazar. En realidad el propósito de adelgazar no define a la anorexia, sino la imposibilidad de recuperar el peso que correspondería por talla y edad, si además:

  • Estamos hablando de una adolescente.
  • Con amenorrea.
  • Cuyo IMC (indice de masa corporal es inferior a 18.

La causa más frecuente de inanición en nuestro entorno en una muchacha joven es la anorexia mental, las otras causas de inanición (cáncer, tuberculosis o hipertiroidismo) representan solo un 10 % de probabilidad, mientras que la probabilidad de padecer una anorexia mental es del 90 % si se cumplen estos criterios.

Si atendemos a las tasas podemos estar casi seguros de que la muchacha en cuestión es una anoréxica mental aunque su sintomatología sea atípica o recortada. El problema es que las tasas informan poco o nada de la causa de la enfermedad y es por eso que preferimos adherirnos a otro tipo de explicaciones más “psicológicas”. Nos gusta construir historias y es casi seguro que nuestro cerebro -si es algo perezoso- preferirá una interpretación “con sentido” que la fría estadística que no presume relación causal alguna.

De modo que recomendé a mi contertulia que leyera este post donde hablé de un caso que atendí personalmente y que como ella tampoco quería adelgazar, lo que buscaba, era -más difícil todavía- engordar infructuosamente. En realidad se trata de un post donde aventuré una hipótesis causal si bien mi diagnóstico estuvo basado en tasas (probabilidades)

La idea que quise transmitir en ese post y en el actual es que en realidad el diagnóstico es una etiqueta (una conceptualización y no una cosa) y no debe ser considerado como algo inmutable. Una niña a esa edad puede haber perdido peso de manera brutal por cualquier razón distinta a hacer dieta para adelgazar, pero una vez se ha entrado en inanición, el organismo cambia y trata de mantener el estatu quo. La inanición es una especie de anorexia natural, que lleva a la paciente a una obsesivización e hiperactividad que mantienen la propia inanición, llamar anorexia o llamarla inanición es banal. Lo importante es saber que su tratamiento es el mismo.

Lo interesante por volver al principio del post y al caso de los detectives que buscaban al taxista culpable, es la siguiente idea:

Pensamiento bayesiano.-

1)Muchacha joven que perdió peso y se queja de que no puede recuperarlo,

2) Hay testigos (los padres) que dicen que come lo suficiente.

3) Existe amenorrea.

Si parece un cerdo, tiene hocico y cuatro patas y tiene rabo es un cerdo

Este es un ejemplo de pensamiento bayesiano que atiende a tasas.

Pensamiento causal.-

1) Las anoréxicas tienden a engañar.

2) Que manipula a los padres.

3( Que es muy dominante, perfeccionista o narcisista.

No añade más que un relato causal y con sentido para un psicólogo, pero no aporta mas verdad sobre la cuestión como la que aportan las tasas de taxis verdes/azules en la ciudad en la que se produjo el atropello

La verdad es estadística pero no sabemos qué significa.

Bibliografia.-

Daniel Kahneman: “Pensar rapido, pensar despacio”. Debate 2012

Pensar rápido, pensar despacio

pensar

Daniel Kahneman es un psicólogo americano (aunque de origen judío) que recientemente obtuvo el premio Nobel de economía. Sólo por esta razón merece la pena detenerse en su obra y su personalidad. Y es por eso que este verano me he entretenido con leer una de sus obras traducidas al castellano.

Confieso que acerté al elegirlo como lectura veraniega, pues se trata quizá del libro mas interesante, profundo y asequible -para el gran publico- que he leído en los últimos tiempos y que aborda temas muy complejos a través de un acercamiento que no dudaria en calificar como cibernético en el buen sentido de la palabra y casi sin nombrar la metáfora del ordenador

En realidad he dudado en escribir este post puesto que encontré un blog que se había ocupado de ello con mucho acierto e interés divulgativo. Aqui hay una entrada que os habla del libro. De forma que voy a ceñirme a ciertos aspectos que para mi resultan de interés para cualquier investigador con poca formación sobre estadística.

Para Kahneman existen dos tipos de procesadores cerebrales, les llama el tipo I y el tipo II. El de tipo I es un cerebro intuitivo, mientras que el de tipo II es un cerebro riguroso que utiliza cálculos matemáticos y una cierta operación estadística a fin de tomar decisiones sobre la verdad o falsedad de las percepciones que nos entran por los sentidos.

Para comprender intuitivamente las funciones del pensamiento tipo I y del tipo II lo mejor es recurrir a esta ilusión óptica bien conocida por todo el mundo

ilusion7

¿Cual de las dos lineas es mas larga?

Supongo que todos conoceís la respuesta correcta: son iguales. Lo que interesa señalar es que sabemos que son iguales si tenemos a mano una regla para medirlas porque intuitivamente nos parece que la de la derecha es más larga. Lo interesante de esta ilusión es que aunque sepamos (porque ya las hemos medido) que son iguales, seguimos viendo la derecha más larga. Eso me sucede al menos a mi.

Nuestro cerebro tipo I percibe la desigualdad de ambas lineas por una razón contextual, las bordes que se abren hacia adentro nos hacen percibir la linea mas corta que cuando esos bordes se abren hacia afuera. El cerebro tipo I lanza una respuesta intuitiva e impulsa su intuición hacia el cerebro tipo II que puede ser engañado si es muy perezoso o bien -si es diligente- se pone en guardia frente al engaño. El tipo I no sabe una palabra ni de matemáticas ni de estadística y tiene además prisa en llegar a una conclusión, porque lo que le caracteriza es que tiene respuestas para todo, hasta para aquello que no sabe.

Otro ejemplo, con un poco de cálculo.-

Un bate de beisbol y una pelota cuestan 1,10 euros, sabiendo que el bate vale 1 euro mas que la pelota ¿cuanto vale la pelota?

Nuestro cerebro tipo I lo tiene bien claro, es intuitivo. La pelota vale 10 centimos. ¿no es eso lo que diriamos casi todos?

Nuestro cerebro tipo II, no sale al encuentro si está ocupado en otra tarea o cansado. Si la pelota valiera 0, 10 euros el total de bate y pelota costaría 1,20 euros puesto que el bate cuesta un euro mas que la pelota.

Dejo al lector interesado en calcular a través de su cerebro II cuanto cuesta esa pelota.

Lo que le gusta al cerebro tipo I es inventar historias coherentes y las mejores historias se construyen con poca información. Lo que le gusta al cerebro tipo I es llegar a conclusiones coherentes aunque sean falsas de forma rápida puesto que está diseñado para eso, para lo fácil y lo cotidiano, lo esperable, pero está poco poco dotado para la sorpresa. De hecho para el cerebro tipo I la información es un hándicap puesto que a más información lo que aumenta es la ambigüedad y el cerebro tipo I detesta la ambigüedad y la duda, tanto es así que rechaza aumentar su información y se conforma con construir una narrativa que le resulte significativa sobre cualquier cosa. Y casi siempre se consigue. Somos grandes narradores de historias coherentes (aunque incompletas o falsas, gracias Gödel) merced a nuestro cerebro tipo I.

Un ejemplo de la poca información con la que construimos nuestros juicios es la primera impresión que nos causan las personas. Después de hablar dos palabras con alguien sabemos si nos agrada o nos desagrada. Esta sensación es intuitiva, es decir no responde a una información completa ni correcta sobre la persona que tenemos delante, pero elaboramos una impresión y esa impresión determina lo que se llama un sesgo de confirmación.

El sesgo de confirmación significa que vamos a ir construyendo y añadiendo rasgos y opiniones sobre esta persona enroscadas en la primera impresión. Es así como se construyen juicios sesgados, puesto que las cadenas asociativas del sesgo refuerzan la primera impresión. El sistema II ha sido engañado por el el I y construye una creencia falsa,

Este tipo de sesgos son muy importantes si estamos evaluando a alguien que busca cierto trabajo. Imaginemos que buscamos un líder para dirigir una empresa cualquiera, un director de algún proyecto con empleados a su cargo. Hemos de tomar una decisión.

Algo que puede influir en este tipo de decisiones es el efecto halo. El efecto halo es la tendencia a maximizar o minimizar las cualidades o los defectos de alguien simplemente por su parecido con otra persona de la que guardamos registro en nuestra memoria, En este sentido es necesario recordar que hay un Yo que experimenta y un Yo que recuerda y que ambos no son el mismo Yo. Es por esta razón que si tienes que tomar una decisión que implique buscar a alguien con dotes de liderazgo es mejor que tengas en cuenta que nuestro sistema I es capaz de reconocer a estas personas de un solo vistazo de forma intuitiva. Las cualidades de fortaleza y dominio son fáciles de detectar pero no tanto la crueldad o la corrupción.

Nuestro cerebro tipo I se pasa el tiempo buscando relaciones de causalidad entre las cosas, teje por asi decir hipótesis causales que adopta como creencias si el sistema II anda dormido, pero no sólo causales sino de intencionalidad y de agenticidad. Es lógico puesto que nuestro sistema I está diseñado para detectar amenazas o subrayar apetitos, es por eso que contestar rápidamente a las preguntas ¿Quién es? ¿Que intenciones tiene? ¿De donde procede la amenaza? son cuestiones vitales que funcionan automáticamente y en parte de forma inconsciente. Nuestro sistema tipo I no cree en el azar y es por eso que se encuentra inclinado a creer en patrones falsos (los patrones falsos son los que no llevan información) aunque lo parezca.

Una de las curiosidades del azar es que genera patrones que parecen intencionales. es por eso que es necesario conocerle bien, pues tendemos a subestimarlo. Como ejemplo de los guiños del azar hablaré en un próximo post de la enfermedad de los futbolistas. ¿Padecen los jugadores italianos una epidemia de ELA (esclerosis lateral amiotrófica)? tal y como parece desprenderse de esta noticia.

¿Que diría de ello nuestro cerebro II? Y más que eso ¿Que diría un cerebro II que sabe estadistica?

Otro tema es el de las abstracciones que todos creemos saber a qué se refieren. Un tema recurrente es el de la felicidad pero quizá sea mejor oir al propio Kahneman hablar sobre los engaños de la experiencia y la memoria.

Una entrevista a Kahneman en el ABC.

Nota liminar.- La pelota de beisbol cuesta 0,05 euros.