La guerra de los genes

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Estoy seguro de que los lectores de este blog saben que nosotros los humanos somos organismos diploides, es decir llevamos un doble juego de genes, uno herencia de nuestro padre y otro de nuestra madre. Jugamos pues con dos barajas, un hallazgo de la evolución y que ha tenido muchísimo éxito a través de la reproducción sexual.

Significa que tenemos en cada una de nuestras células dos barajas, una azul y otra roja y en cada una de ellas existen las mismas cartas, así un 7 de bastos rojo tiene un equivalente en la baraja azul como cualquier otra carta.

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¿Locura o neurodiversidad?

La esquizofrenia es el precio que paga nuestra especie por tener un cerebro asimétrico para dar cabida al lenguaje (T. Crow)

A más cultura más malestar (S. Freud)

La esquizofrenia es una adversidad estadistica (M. Bleuler)

neurodiversidad

Una de las criticas  que se hacen al DSM es la proliferación feroz de entidades en el eje I, una carrera que empezó desde su primera edición y que ha ido aumentando a lo largo de sucesivas ediciones, asi:

Mientras el DSM-II, de 1968, listaba 180 trastornos; el DSM-III, de 1980, hizo subir la cifra a 265. Y el DSM-IV, de 1994, a 297.

Ahora, el DSM-V no sólo añade nuevas patologías definidas como entidades separadas (tales como el “trastorno de acumulación compulsiva” o los atracones nocturnos), sino que también va a bajar en algunos casos los “umbrales diagnósticos“, lo cual permitirá incluir a más personas de la población general como enfermas.

Tomado de este blog

Lo cierto es que la batalla gnoseológica no procede -como dice el citado bloguero- de un enfrentamiento entre psicoanalistas y biologicistas sino de un distinta comprensión de los fenómenos mentales por parte de los psiquiatras europeos -de formación psicopatológica clásica- y los americanos con una formación más biologicista. Esta es una guerra cultural donde la industria farmaceutica y la APA son los líderes de opinión de una disciplina que nunca debió verse fracturada en función de ciertos intereses espurios: el dinero de las multinacionales y la hegemonía de USA.

Efectivamente, los nichos nosográficos se han multiplicado hasta el paroxismo hasta tal punto que hoy casi cualquier conducta humana podria “patologizarse” con el DSM-V en la mano (y que está a punto de salir). Esta es otra critica con fundamento, pues ningún manual contiene instrucciones para trazar una linea roja entre la patología y la excepcionalidad.

Otra critica que se hace a los manuales diagnósticos es que tratan ciertos síntomas como si fueran entidades autónomas, es decir se desciende a un nivel muy bajo (ateórico) de definición para acotar un determinado trastorno, por ejemplo, el “trastorno por acaparamiento” es en realidad un sintoma que acompaña a vaces al TOC (al que pertenece heurísticamente), no se entiende demasiado bien la razón por la que se desagrega este sintoma del conocimiento que ya tenemos del trastorno obsesivo-compulsivo clásico.

Otra cosa que se le critica a los DSMs es el borramiento que se hace de la normalidad añadiendo “vecinos” nuevos que emborronan aun más esas diferencias. Un ejemplo es el “trastrono por atracón”. ¿Cómo diferenciar la obesidad por cebamiento de toda la vida con el atracón? Bajo este punto de vista todos los obesos cabrian dentro de una etiqueta psiquiátrica. La gordura no es una enfermedad mental ni siquiera es una enfermedad sino una condición de riesgo.

Y las condiciones de riesgo no deberian patologizarse, ni fumar, ni la osteoporosis, ni la obesidad, ni la eyaculación precoz, ni el embarazo, ni la calvicie son enfermedades. Por tanto no precisan tratamiento médico, su inclusión en un manual diagnóstico tiene consecuencias de gasto para el sistema de atención publica y es una justificación del uso de fármacos que sustituyen a la búsqueda de condiciones de vida razonables y saludables.

Enmedio de esta polémica me encuentro con el libro de Amstrong que me parece aportar un nuevo punto de vista entre tanto “ruido” mediático de personas que estan en contra de los DSMs, aunque es posible que esta oposición no sea tan homogénea como parece. Más abajo , sin embargo diré lo que opino de sus ideas.

Lo cierto es que sabemos más del cerebro que lo que propone la APA en su DSM-V. Por ejemplo sabemos que la homosexualidad no es una enfermedad, es algo que ya sabiamos en los 70 y quizá por la presión de los grupos gay se liquidó esta caracteristica diagnóstica, hoy tendemos a considerarla un efecto neutro de la neurodiversidad. A lo que sigue mi siguiente pregunta ¿Por qué existe todavia un grupo de “trastornos” llamados parafilias?

Las parafilias es el nombre moderno que le damos a las perversiones sexuales de antaño. Me resulta muy curioso que sólo la homosexualidad haya sido removida de este capítulo. ¿Es una enfermedad el trasvestismo, el sado-masoquismo o el exhibicionismo? ¿Es una patologia la pederastia?

Lo cierto es que sobre gustos no hay nada escrito y las parafilias son un catálogo de gustos sexuales periféricos y que además llevan una enorme carga de naftalina e incienso, pues fueron aisladas y descritas en el siglo XIX con enfoques muy moralizantes, religiosos y medico-legales en la convicción de que eran perturbaciones cerebrales que llevaban a conductas “pervertidas” o “degeneradas”, un término que hoy ya nadie defiende en ningún foro cientifico. La supervivencia de estas entidades relativas al gusto sexual se mantiene pues por inercia y quizá tambien porque no hay asociaciones de personal masoquista o exhibicionista influyente que presione a la APA para que retiren estas anticuadas etiquetas. Lo cierto es que hoy la mayor parte de las parafilias se encuentran mejor clasificadas en lo que se llama “estilos de vida”.

La pederastia por ejemplo es un delito no una enfermedad, el solapamiento entre las categorias delictivas, las morales y las psiquiátricas ha envenenado nuestra profesión desde el siglo XIX hacia acá, es la sociedad la que pone la linea roja sobre lo intolerable y hoy existe una amplio consenso en que los abusos sexuales son intolerables desde el punto de vista social. ¿A qué viene mantener este tipo de conductas en los manuales psiquiátricos?.Para eso están las leyes: seducir o violar niños es un delito que tiene particularidades jurídico-legales pero no médicas. Las parafilias no son enfermedades aunque pueden acompañar a enfermedades verdaderas.

Ni están todos los que son ni son todos los que están. Algo asi sucedió con la histeria clásica, un trastorno que aun existe y que pone patas arriba toda la coreografia de las clasificaciones: la histeria es un trastorno sexual, del deseo de poder, un trastorno de las emociones si se quiere, de lo fantasmático y de lo traumático (TEPT) del eje 2 (personalidad o rasgos) y del eje 1 (estados) y que muestra un cortejo proteiforme de síntomas incluyendo a los psicóticos, los impulsivos, los disociativos y los conversivos sin olvidarnos de los alimentarios. La histeria existe y es un compendio de psiquiatría en sí misma pero se acopla mal a las conceptualizaciones de la APA y además de eso: no se cura con fármacos. Por eso no existe en los manuales.

De manera que hablando en términos generales podriamos asegurar que en el DSM-V hay una plétora artificial de entidades y todo parece indicar que el futuro de la psiquiatria pasa por acortar el numero de patologías y optimizar los diagnósticos, separando definitivamente la patologia de la neurodiversidad, es decir lo excepcional, lo raro o lo poco frecuente de lo patológico.

El concepto de neurodiversidad -calcado del de O. Wilson, diversidad- me parece un constructo adecuado para pensar lo psiquiátrico desde otro punto de vista. Las ideas que expone Amstrong son algo empíricamente conocido, ciertas patologias como el autismo o la esquizofrenia correlacionan con talentos especiales, siempre que…..se eluda la patologia.

Lo cierto es que la mayor parte de autistas son retrasados mentales y no genios de la música o de la informática, como nos cuentan -a partir de casos excepcionales- aquellos que quieren minimizar el impacto de los diagnósticos psiquiátricos. Es verdad que en el espectro autista podemos encontrarnos personas excepcionales pero lo mas frecuente es el caso contrario. Lo mismo sucede con la esquizofrenia y el trastorno bipolar, en sus formas mitigadas pueden emerger talentos especiales, sobre todo artísticos, tal y como ya conté en este post, sin embargo no he conocido en mi vida a ningún esquizofrénico -clinicamente afectado por la enfermedad- que sea capaz no solo de crear algo nuevo sino tan solo de ser independiente de los demás.

De modo que hay que andarse con cuidado cuando se relatan este tipo de “supuestos dones” que se encuentran detrás de la patología mental a fin de no idealizarla. Tanto el autismo como la esquizofrenia son enfermedades devastadoras, lo cual no significa que ciertos esquizoides como Dali o el caso mas conocido de Nash puedan llevar a cabo tareas creativas de diversa índole, siempre y cuando no enfermen del todo.

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Una forma de ser (carácter) no es una enfermedad sino un factor de riesgo. Los distintos caracteres existen precisamente para favorecer lo diverso: para que haya de todo, por decirlo en terminos coloquiales. Una de las consecuencias (fortalezas) de la reproducción sexual que viajan en el mismo paquete de la vulnerabilidad. Usualmente son nuestras fortalezas las que nos hacen vulnerables y a nivel evolutivo no cabe duda de que la ventaja que supuso la capacidad de nuestro cerebro de simbolizar se encuentra detrás de nuestra tendencia a la esquizofrenia y que nuestra tendencia a sistematizar está detras de los genes del autismo.

Ahora bien, el concepto de neurodiversidad lo que propone es una nueva forma e pensar las patologías. En este caso la patología sería el extremo de un desarrollo continuo de ciertos talentos o habilidades específicas de ciertas personas. Más concretamente nos remitiría a los talentos sistematizadores, de detalle, de gusto por las cosas o por saber como funcionan o de qué estan hechas y por otro lado los talentos hipermentalistas, destinados a la simbolización, a la narrativa, sociales o interpersonales. (El lector puede visitar este post titulado “fisico o poeta”)

Un pensamiento literal y un pensamiento simbólico junto con las habilidades que cuelgan de ellos y que representan probablemente talentos que evolucionaron por separado en nuestra especie.

Otra de las ideas que se desprenden del libro de Amstrong es la de que nuestros cerebros están diseñados para favorecer la diversidad de tal modo que fueren cuales fueren las circunstancias de nuestro medio ambiente la especie encontraría soluciones a sus problemas de supervivencia gracias a la dispersión de los talentos individuales. Seguramente no hemos sido capaces de construir una sociedad que garantice el bienestar de la mayoría de sus miembros y hemos complicado las reglas sociales hasta el paroxismo. Lo que viene a decir Amstrong es que más que psiquiatrizar las conductas de los individuos lo que convendría es chequear nuestra organización social, pues es probable que sea esta la que genera la mayor parte de disadaptaciones en personas vulnerables y que puede ser tambien que estas personas tengan talentos sin desarrollar que en otro tipo de sociedad y con otras reglas de convivencia pudieran resultar útiles.

De tal modo que: lo que en nuestra sociedad pueda ser inadaptativo, en otro tipo de organización social pudiera resultar adaptado. Algo que los hombres modernos de hoy conocemos bien: ciertos entornos son muy insaludables, pero llenos de oportunidades, me refiero a la urbanicidad y a pesar de eso todos preferimos vivir en ellas.

Lo que habla en favor de la idea de que nuestras vulnerabilidades y fortalezas viajan en el mismo paquete.

La hipótesis del cazador solitario

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No cabe ninguna duda de que pertenecemos a una especie gregaria y tampoco cabe ninguna duda de que la complejidad de nuestro cerebro y de nuestro psiquismo procede de la gestión de esa complejidad y de los vínculos que mantenemos con los miembros de nuestro grupo.

De manera que es fácil extraer de esta tendencia al gregarismo ciertas condiciones de nuestra vida que están relacionadas con lo que entendemos como cerebro social. Una serie de prestaciones que tienen que ver con una especialización de nuestro talento y que algunos autores (Baron-Cohen, 2003) han llamado empatía y que -de alguna manera- se opondría a lo que él mismo ha llamado sistematización.

La sistematización (o pensamiento mecanicista) y la empatía serian talentos especiales que estarian orientados a resolver problemas emergentes, la empatía a saber cómo es el otro, construir vínculos, conocer las relaciones entre los miembros de un clan, mientras que los talentos sistematizadores estarían destinados a la comprensión o el por qué de las cosas. El mundo físico y el mundo interpersonal serían pues dos polaridades de habilidades alrededor de las cuales los individuos se enredarian a partir de su propia dotación genética.

Habria pues una predisposición (preparedness) que nos inclinaria a seguir los dictados de un talento o el otro, desde ciertos rasgos de la personalidad hasta la elección profesional.

Sin embargo, no cabe tampoco ninguna duda de que en nuestra especie tambien hallan representación las personas solitarias, aquellas que se les arreglan por sí solas,que rehuyen el contacto con los demás miembros de su clan y que se escinden con facilidad de sus grupos. Hoy les llamamos esquizoides y los clasificamos como un trastorno de personalidad, como una manera de ser y a pesar de su nombre (que parece relacionarse con la esquizofrenia), no prejuzga psicopatología, al menos en sus versiones subclinicas: se trata de personas que no disfrutan con el contacto con sus semejantes y que incluso se sienten “invadidos” al menor alboroto social y que escogen profesiones solitarias o que requieran entornos de aislamiento. Muchos artistas probablemente pertenecen a esta variable de la personalidad, pues el acto de creación es sin duda un acto solitario. En cualquier caso se trata de personas que disfrutan de la soledad y que se sienten ansiosos cuando han de compartir con los demás pero que a diferencia de los evitativos (que tienen ansiedad social ante la evaluación) no obtienen placer alguno de las interacciones sociales y aparecen como seres extravagantes, bizarros y aislados.

Hay quien piensa que el tratorno esquizoide de la personalidad predispone a la esquizofrenia o que representa una versión minima de la misma. Pero en el articulo que más abajo se reseña Jared Reser no habla de esquizoidia sino de autismo o pensamiento autista (sistemático) sin que haya una linea clara de separación entre lo autistico y lo esquizoide.

Dejando aparte esta complicación semántica entre lo autistico y lo esquizoide el articulo de Reser explora una causa ancestral para que se desarrollara y evolucionaran los talentos del autismo.

¿En qué sentido pueden ser adaptativos tales talentos?

Es obvio que el tamaño de los grupos en época ancestral era una variable critica de supervivencia: en los buenos tiempos los grupos podrian crecer sin menoscabo de los recursos pero en ambientes más duros u hostiles, un excesivo número de personas conviviendo en el mismo grupo pudiera resultar letal. Los grupos precisaban de dos elementos de cohesión: uno la cooperación mutua pero tambien era necesario disponer de un mecanismo de secesión en el grupo, un mecanismo que escindiera los grupos en dos cuando las cosas se ponían feas, usualmente a través de desacuerdos sobre el camino a seguir o la reglamentación de la convivencia.

La evolución seleccionó positivamente cierto tipo de genes asociados con -lo que hoy llamamos- el espectro del autismo de forma natural y representan los beneficios adaptativos de ser cognitivamente adecuados para la búsqueda solitaria de alimento.La gente en el espectro del autismo se conceptualiza aquí como individuos competentes que ecológicamente podrían haber sido expertos en el aprendizaje y la aplicación de la caza y habilidades de recolección en el ambiente ancestral. Una especie de soldados entrenados para la supervivencia.

Tras la independencia de sus madres, las personas del espectro autista podrian haber estado psicológicamente predispuestos hacia una estrategia de vida diferente, una estrategia común entre los mamíferos y primates para cazar y recolectar, llevándolo a cabo por su propia cuenta.

Muchas de las tendencias conductuales y cognitivas que los individuos autistas presentan son vistas como adaptaciones que se han complementado para sobrevivir en una vida solitaria.

Por ejemplo, las tendencias obsesivas, repetitivas y sistematización en el autismo, pudieron estar relacionadas con el hambre en lugar del acaparamiento como hoy tendemos a verlas.Tanto los mamíferos solitarios como los autistas puntuan bajo en las medidas de gregarismo, la socialización, dirigir mirada, el contacto visual, la expresión facial, reconocimiento facial, el compromiso emocional, la necesidad afiliativa y otros comportamientos sociales. La evolución de las tendencias neurológicas en especies solitarias que les predisponen a ser introvertidos y solitarios pueden ser pistas importantes para la evolución del espectro del autismo y la selección natural de los genes implicados.
Animales solitarios se cree que evitan el contacto social innecesario como parte de una estrategia de forrajeo a menudo debida a la escasez y la gran dispersión de los alimentos en su hábitat.
Se cree que el ambiente ancestral humana era a menudo nutricionalmente escaso también, y esto puede haber conducido a los grupos humanos a escindirse de forma periódica.
Las inconsistencias en el tamaño del grupo debe haber dado lugar a incoherencias en la manera en que la selección natural diseñara las mentes sociales de los seres humanos, que a su vez también puede ser la responsable de la gran variación en las capacidades sociales observados en las poblaciones humanas.
Este artículo de Jeder hace hincapié en que las personas con autismo pueden haber sido sólo parcialmente solitarios, que la selección natural pudo haber favorecido sólo rasgos autistas subclínicos y que la mayoría casos graves de autismo hoy puede ser debido al apareamiento selectivo.
A fin de ilustrar mejor las diferencias entre el cerebro sistematizador y el cerebro empático puede usted pensar en las diferencias que existen entre un perro y un gato. El perro es gregario, como todos los cánidos, coopera para cazar y asume la jerarquia de un macho alfa que usualmente proyecta en su amo. Por el contrario el gato es independiente, caza solo y mantiene con sus amos una relación de buena vecindad al compartir un cierto territorio que abandonará en busca de pareja o comida. El gato es el mejor ejemplo -en un mamifero- de genes autistas.

Bibliografía.-

Jared Edward Reser (2011): ” Conceptualización del Espectro del Autismo en términos de selección natural y comportamiento ecológico: la Hipótesis del cazador solitario”. Psicología evolutiva. http://www.Epjournal.net.

La teoría de la navaja suiza

navaja suizaTooby y Cosmides en 1992 plantearon la muy criticada “teoría de la navaja suiza” que anteriormente ya habia sido formulada por Fodor (1986) con el nombre de teoria de la “modularidad de la mente”. Para ellos la mente habria emergido evolutivamente a través de módulos especializados en la resolución de problemas. La mente sería algo más parecido a una navaja suiza que a un artefacto unitario para descorchar botellas o una navaja de Albacete.

Naturalmente esta idea se opone a ciertos dogmas constructivistas que vienen a decir que la actividad mental está ampliamente distribuida en el cerebro y ha sido criticada por parecerse de forma siniestra a la desacreditada frenología de Franz Joseph Gall.

Aqui hay una buena critica a la teoria modular. Cada vez de un modo más intenso ciertos autores como Laland, Brown, Richardson y Bolhuis –en un articulo aparecido en PLOS Biology- proponen una refundación de la psicología evolucionista que redefina al menos estos parametros: 1) El ambiente de la adaptación evolutiva 2) Gradualismo, 2) Universalismo y precisamente el caso que nos ocupa: 4) Modularidad.

La teoria modular sin embargo tiene muchas fortalezas según lo que sabemos hoy, aún después de aceptar el propósito general que guía cualquiera de nuestras conductas y que involucra a todo el cerebro: Según esta hipótesis, la mente estaría constituida por un conjunto de módulos especializados, sistemas funcionales, memorias diversas o inteligencias múltiples. Cada módulo es específico y especializado en un tipo de proceso o actividad. Así serían diferentes los módulos o sistemas responsables de las percepciones, la orientación en el espacio, el lenguaje, la interacción con otras personas en las relaciones sociales y habrían evolucionado independientemente. Parece razonable admitir que a lo largo del proceso evolutivo, han surgido y conformado estructuras cognitivas especializadas en el manejo y resolución de problemas en ámbitos o dominios muy distintos: el mundo físico y el mundo social. La realidad física plantea unas exigencias y presenta unas propiedades muy distintas a las del mundo interpersonal.

Sin embargo, los módulos que proponen los psicólogos evolucionistas (Barkow, Cosmides y Tooby, 1992) son distintos de los que se plantean en la teoría de las Inteligencias múltiples de Gardner (2001), pero tambien distintos a los que propugnan Mc Lean con su teoria del cerebro triuno o Jaynes con su aún más exótica teoría del bipartidismo cerebral.

Los sistemas modulares son “estúpidos” pero sobre ellos sabemos mucho; los sistemas centrales son “listos” pero de ellos tenemos poca evidencia científica. Sí sabemos que unos y otros presentan unos rasgos casi opuestos. Los modulares están biológicamente realizados en estructuras cerebrales muy diferenciadas; están innatamente programados; funcionan con más rapidez; procesan la información de forma encapsulada y cerrada a las informaciones de otros módulos. Los sistemas centrales, por el contrario, tienen una base neuronal muy distribuida en el cerebro que resulta muy difícil, imposible, -afirmaba Fodor-, de identificar; están más abiertos a los aprendizajes; operan lentamente; al no estar encapsulados reciben información de módulos diversos; integran información procedente del mundo exterior con la información registrada en las memorias del individuo. (Garcia Garcia 2001).

Más evidencias sobre este asunto vienen de la mano de Baron-Cohen y su teoria del cerebro masculino extremo y que vendría a reconocer la existencia de dos talentos que habrían evolucionado independientemente: el talento para la sistematización (masculino y autista) y el talento para la empatía (femenino).

Badcock y Crespi por su parte amplian la teoría de Baron-Cohen y especulan con que el cerebro femenino extremo estaría relacionado con la esquizotipia. En este sentido se apoyan en los siguientes datos a través de su teoria del espectro:

  • La coexistencia entre autismo y esquizofrenia es muy rara y parecen representar extremos de un mismo espectro de talentos que conllevan a su vez patologías.
  • El autismo es mas frecuente en niños que en niñas y es más grave cuando aparece en niñas.
  • La esquizofrenia y las psicosis en general son igualmente frecuentes en hombres y mujeres, pero son mucho más graves en hombres, aparecen antes y comprometen la reproducción de un modo mas intenso en los varones.
  • Los hombres puntuan más alto en todos los cuestionarios en rasgos autistas. Mientras las mujeres puntuan mas alto en items relacionados con la esquizotipia y creencias irracionales.

Badcock y Crespi proponen sustituir el cocnepto empatía por el concepto mentalismo. Para ellos ,”el hipermentalismo” seria un módulo cerebral destinado a construir totalidades y relaciones entre las cosas prescindiendo de los detalles, la mentalización representaría el pensamiento psicótico con su máxima: “soy el centro de todo y Todo se refiere a mi”.

Lo que parece indicar que existiría un cerebro modular que resuelve problemas físicos (cómo funciona) y un cerebro central que se ocupa de las relaciones entre las cosas (cómo es) y que es en definitiva interpersonal o social.

En la siguiente figura podemos ver el continuo del que hablan Badcock y Crespi rellenado por mi y en relación con las patologías más frecuentes.

curva

Autismo, psicosis y las dos culturas , es una revisión reciente de Jiro Tanaka (2012)

Bibliografia.-

GARCIA GARCIA, E. (2001). Mente y cerebro. Madrid: Síntesis.

FODOR, J. (1986): La modularidad de la mente. Madrid: Morata.

COSMIDES, L. y TOOBY, J. (1994): Origins of domain specificity: The evolution of functional organization. En L. Hirschfeld y S. Gelman: Mapping the Mind: Domain Specificity in Cognition and Culture. Cambridge: Cambridge Uni. Press.

GARDNER H. (2002). Inteligencias múltiples. Investigación y Ciencia.