Algunas reflexiones sobre el amor y la pareja

Por Francisco Alabau

Psicólogo y psicoanalista

DE LA INTIMIDAD

Comenzaré con la diferenciación que hace Castilla del Pino (1989) en su artículo sobre la intimidad en el que discrimina entre los conceptos de público, privado e íntimo. Estas diferencias nos ayudarán a situarnos respecto a aquello que es fundamento de la relación de pareja, la intimidad, junto a la confidencialidad. Castilla del Pino diferencia estos tres niveles de relación con los otros y también consigo mismo de la siguiente forma:

Público: actuaciones observables

Privado: actuaciones observables pero protegidas ante su observabilidad

Íntimo: perteneciente a la vida interior. Sin capacidad de observación externa.

Así lo íntimo es aquello que compartimos por lo general en nuestras relaciones de pareja y amorosas en un sentido más amplio (las veremos cuando hablemos del amor en el siguiente apartado) y que no se encuentra al alcance de otras relaciones menos importantes.

Sería aconsejable añadir a estos conceptos el de Confidencialidad: característica de las relaciones que contienen el principio de confianza mutua: será verdad//no será público. Ambos conceptos, intimidad y confidencialidad, nos dan la posibilidad de definir un nuevo concepto que sería el de Relaciones íntimas: aquellas que adquieren capacidad de contacto con la vida interior del otro. Basadas en la confidencialidad y  con posible componente sexual. El que no haya una necesidad del componente sexual en las relaciones íntimas se basa en que dichas relaciones engloban tanto los amores de pareja como el filial (del griego filos, amor al prójimo).  Entiendo pues, que en un sentido esencial, las relaciones íntimas comportan un grado elevado de conocimiento mutuo y profundo, ya que establece el contacto con el mundo interior de cada quien basado en los valores de la  sinceridad y lealtad (será verdad y no será público). Tomar contacto con la intimidad del otro implica un saber consciente e inconsciente sobre ese otro que lo hace más humano pero también más vulnerable, de ahí  la necesidad de proteger esas relaciones con valores de tanto peso específico como la sinceridad y la lealtad. También y por esto mismo, la transgresión de la confidencialidad en las relaciones íntimas, haciendo públicos aspectos de la intimidad del otro, comporta automáticamente o al menos debería comportar,  una sanción moral que a veces no se implementa o a veces no se es consciente de su existencia, pero que es igualmente grave.

¿Y todo esto que más bien parece filosofía o incluso legislación  qué tiene que ver con la pareja? Creo que nos ayuda a situar en un lugar de relevancia un vínculo fundamental para el ser humano y  nos ofrece una perspectiva adecuada de la profundidad e importancia que tiene dicho vínculo. Aparece pues, nuestro interior con sus rutinas, fantasmas, fantasías… ante el otro y viceversa,  formándose una imagen binocular del yo y del nosotros que es un referente para su/mi identidad y asimismo de quien comparte conmigo su/mi intimidad. Casi nada.

DEL AMOR

Pasemos ahora a una reflexión sobre los amores. Les llamo amores porque la gama de sentimientos que hay detrás de las relaciones amorosas es de tal amplitud que no tiene sentido nombrarlo en singular. Podemos pensar sobre ellos partiendo de una división bastante común en el mundo grecolatino, como es el nuestro, y cuya reflexión ha inspirado incluso la encíclica que el papa Benedicto XVI (2009) dedicó sobre dicho tema. Caritates in veritate

Para nuestro interés, partiremos del concepto de Enamoramiento que lo podemos definir así: Modo de vinculación romántico con fuerte carga de atracción selectiva y por lo general con un componente importante de impulsividad sexual. Cuando hablamos de romanticismo, estamos situando, en realidad, esta experiencia común para la mayoría de mortales en el nivel del amor trovadoresco del que habla Denis de Rougemont (1979) en su libro El amor en occidente o incluso en el enamoramiento insensato de Alcibíades por Sócrates del que nos habla Platón despectivamente en su Banquete. Hablamos en definitiva del amor fou cuyo componente esencial es pasional y con frecuencia, por tanto, sexual.

El enamoramiento tendrá un componente intenso pero inevitablemente fugaz. La antropóloga Helen Fisher, directora de su grupo de investigación sobre amor y fisiología (2005) lo identifica como un proceso cercano al de galanteo/apareamiento del reino animal movilizado por esteroides sexuales, preferentemente los andrógenos y regido en gran parte por neurotransmisores de gran influencia en nuestra vida emocional como la  dopamina o noradrenalina, de ahí en parte su gran carga pasional/emocional que decíamos antes.

He ahí el  principio, pero después ¿qué? Si todo va bien y con grandes esfuerzos de renuncia y capacidad de frustración, podemos pasar a esa otra parte de la puerta que llamamos Amor de pareja y que definimos como un  vínculo estable con una persona compuesto de compartición de la intimidad, compromiso e impulsividad sexual. Ya sabemos algo de lo que significa compartir la intimidad y tener un compromiso, el que mantenga la idea de impulsividad sexual en el amor de pareja, se debe a que la pareja a pesar de que en nuestros días es un vínculo sobrecargado por las exigencias sociales: crianza, cuidado de nuestros mayores, creación de patrimonio…y es común la experiencia de que dicho vínculo se desexualice por lo general fruto de la sobreexigencia a que es sometido, sin embargo, estudios como los de Masters y Johnson (1970) nos demuestran que si somos capaces de liberar de tales exigencias momentáneamente la relación de pareja, la impulsividad sexual por lo general aparece y de manera casi milagrosa si no somos conscientes de lo que estamos viviendo. Volviendo a la antropóloga H. Fisher, el amor de pareja estaría influido por neurotransmisores menos apasionantes y generadores del apego: oxitocina y prolactina o serotonina, siempre necesaria para equilibrar nuestras emociones.

Y por último el  Amor filial- concepto de origen helénico- y que se puede definir como aquél que se profesa a los miembros de la familia más cercana y amigos íntimos. Es el amor que engloba a la amistad o a los hijos y que opone Sócrates al de Alcibíades, lamentablemente apasionado, según él. Es un amor que en el mudo helénico genera el saber y por tanto una de las capacidades más deseables y nobles a las que cualquier ser humano civilizado (también en el sentido helénico) debe aspirar.

Creo que el ejemplo más hermoso de este amor, lo encontramos en la Odisea y  se ha dado en llamar el Semicírculo de Ulises. Cuenta Homero que mientras descansaba Ulises de la guerra  junto a su mujer Penélope y su hijo Telémaco, le llegaron noticias de que iban a incorporarlo otra vez a filas para dirigir los ejércitos de Atenas en una nueva guerra contra Troya. Harto como ya estaba de tantas guerras, urdió un plan para no incorporarse a filas: se haría pasar por ciego y loco. Así cuando llegaron a su villa para llevarlo a la batalla, lo encontraron trabajando sus tierras con dos bueyes detrás del arado, un extravagante sombrero en forma de cono y sembrando sus tierras con sal. Alegó su familia que no estaba en condiciones de ir y no fiándose los soldados de la veracidad de lo que le decían, ataron a Telémaco en el surco del terreno que estaba sembrando, de modo que por su ceguera no lo podría ver y llegado el momento lo rociaría con sal y lo mataría pasando por encima de él los bueyes y el arado. Cuando Ulises estuvo frente a su hijo hizo girar los bueyes y el arado para evitar  matar a Telémaco, creando en la tierra un semicírculo q delató la falsedad de lo que alegaba. Lo incorporaron a filas y durante los años que duró la guerra Telémaco defendió las propiedades de la familia y Penélope, tejiendo y destejiendo demoró el momento de tener una nueva pareja y esperó la triunfal vuelta de su marido, como así fue.

Pues bien, allá por los años 80 del siglo XX, Heinz Kohut, un brillante psicoanalista de origen austriaco afincado en Estados Unidos,  defendió en la que fue su obra póstuma: Introspección , empatía y el semicírculo de la salud mental, escrita en 1981 y publicada en 1982, que  Freud había sido genial identificando dos de los complejos que mueven al ser humano en sus inicios, el de Narciso primero y el de Edipo posteriormente (primer y segundo tiempo del desarrollo de la identidad)  pero que a su entender, las personas y las familias sanas, están gobernadas por el semicírculo de Ulises  y los anteriores complejos son superados y subsumidos por el funcionamiento ulisíaco, tercer y muy polémico tiempo del desarrollo personal que ya no contempló Freud.

Y después de esta hermosa historia de amor filial en su sentido griego, filos, y también latino, filium, volvemos al discurso para recordar que los tres amores: enamoramiento, de pareja y filial, componen la mejor banda sonora de nuestras vidas y los tres comparten la importancia de lo que significa unas relaciones íntimas. ¿Qué más podemos decir de ellos? Vamos a presentar unos esquemas que señalan  diferencias y similitudes y que nos pueden  orientar en su comprensión

ENAMORAMIENTO———–Regido por el principio de placer

AMOR DE PAREJA———–  Regidos por el principio de realidad

AMOR FILIAL——————de filos

Cuando hablamos de principio de placer versus principio de realidad, nos referimos a que en el enamoramiento, a diferencia de los otros amores, rige el principio de inmediatez y no demora típicos del mundo pasional, infantil diría S. Freud (1911)

AMOR DE PAREJA—–

Comparten valores: desinterés, altruismo e incondicionalidad

AMOR FILIAL-de filos-

ENAMORAMIENTO

Cuando excluimos del enamoramiento valores basados en la generosidad, como los arriba mencionados no es porque no pueda haber generosidad en dicho amor, pero es una generosidad irreflexiva, temporal y por tanto, no fundada en la experiencia y el principio de realidad al que nos referíamos antes.

También recordaremos que el enamoramiento y el amor de pareja comparten, a diferencia del amor filial, el componente sexual.

Por último, ¿qué nos ayudará a pasar de un estado de enamoramiento a uno de amor de pareja? He aquí algunas ideas que pueden facilitar dicho paso pero que evidentemente no son exhaustivas:

-Que tenga en cuenta las diferencias entre ambos

-Que tenga en cuenta las limitaciones de ambos

-Que tenga en cuenta la satisfacción propia y del otro

-Que ofrezca capacidad de disfrute, no asociado exclusivamente a orgasmo

En definitiva, capacidad de ver y aceptar al otro y no proyectar locamente sobre él nuestros deseos y miedos y capacidad también de generar un intercambio justo y equilibrado sobre nuestros placeres. Casi nada

DE LA PAREJA

Este último apartado es una síntesis con algunas reflexiones personales sobre un libro de Robert Neuburger (2002). ¿Seguimos o lo dejamos? Un balance de la pareja. Aparentemente es un libro de autoayuda pero sus ideas parten de una amplia formación y merecen un lugar más elevado que el puramente divulgativo .Se pregunta por lo que ofrece una relación de pareja, Amor de pareja lo hemos llamado nosotros, y ofrece tres pilares en los que se construye dicha relación: SENSACIÓN DE PERTENENCIA, FUTURO y DIMENSIÓN ÍNTIMA-RELACIONAL.

El autor se refiere a parejas heterosexuales en sus ideas pero creo que haciendo algunas salvedades en lo referente a identidad sexual, este discurso podría ampliarse a Amor de pareja homosexual, sin duda

La sensación de pertenencia permite formar parte de un vínculo que ofrece seguridad sexual, afectiva, económica, solidaridad y apoyo a la identidad como hombre o mujer. Son sensaciones regidoras de una buena relación de pareja la confianza y la serenidad y por último, last but not least, el saber que con nuestra pareja reforzamos nuestra identidad sexual, aspecto nuclear de nuestra identidad personal. Este refuerzo de la identidad sexual en tiempos de confusión entre igualitarismo (necesario) e igualdad sin diferencias (desorientador), es clave para entender la inclinación obstinada de los seres humanos occidentales para tener pareja, cuando no hay excesivos obstáculos actualmente  para acceder a una pareja sexual sin necesidades de compromisos. Sentirnos masculinos o femeninos con nuestra pareja sería, pues, en estos tiempos de androginias un motivo clave.

¿Qué es tener un futuro en una relación de pareja? Tener  proyectos en común y, por lo general, entre ellos se encuentra el tener hijos. Compartir un proyecto para nosotros individualmente y como pareja y asimismo para los nuestros (hijos, padres).

Compartimos una dimensión temporal que abarca los tres tiempos ya que hay un pasado común y también un presente y por supuesto un futuro incierto que nos proyecta hacia delante. De este modo,  tenemos esa percepción de permanencia y estabilidad en los tres tiempos con que Aristóteles caracteriza al ser humano y que nos permite identificarnos, tener la sensación de evolución sin excesivas rupturas, la esperanza en el futuro y también la trascendencia que podemos sentir en nuestros hijos.

Y por último, la dimensión íntima relacional. En su origen se encuentra, por lo general, el enamoramiento con su consabida carga pasional, pero en su evolución hacia el Amor de pareja implica crear un territorio que ya no pertenece del todo a cada uno. Una parte de la intimidad se entrega al otro y en materia de sexualidad se entrega la exclusividad del uso de sus órganos sexuales….  Los órganos sexuales son propios y también de la pareja. No vamos a repetir la importancia que le damos a la compartición de la intimidad, ya que lo hicimos al principio del texto pero si reflexionamos en la última frase, la copropiedad de los órganos sexuales, seguro que habrá suspicacias femeninas ante el posible abuso… El autor argumenta que la fidelidad implica un grado de renuncia a los “otros” que debe resarcirse en la vida en pareja a través de la generosidad que implica esa compartición de los órganos sexuales… ¿Riesgo de abuso? Más bien, placer de compartir y confianza en el respeto que implica una buena relación de pareja. Sin duda, vivir la sexualidad desde ese referente necesita de una buena relación de pareja. Y eso es mucho.

 Bibliografía.-

Aristóteles. Acerca del alma. Madrid. Ed. Gredos. 1994

Aron, A. Fisher, H. et al. (2005) Reward, motivation and emotion sistems associated with early-stage intensive romantic love. Journal of Neurophiology 94, 327-337.

Benedicto XVI (2009). Caritas in veritate. Recuperado el 26 de enero de 2010, de http//

www.vatican.va/holy_father/benedict XVI/enciclicals/document /hf_benXVI_en_20090629_caritas in veritate_sp.html

Castilla del Pino, C. ed (1989). De la intimidad. Barcelona: Ed.Crítica.

Rougemont de D. (1979). El amor y occidente. Barcelona: Ed. Kairos.

Freud, S. (1911)  Los dos principios del funcionamiento mental. Madrid: Biblioteca Nueva: 1974

Homero. La Odisea. Madrid. Ed Alianza (2005)

Kohut, H. (1982) Introspection, empathy and the semicircle of mental health International Journal of Psychoanalysis, 63, 395.

Masters, W. y Johnson, V. (1970). Incompatibilidad sexual humana. Bilbao. Ed. Intermédica:1981.

Neuburger, R. (2002). ¿Seguimos o lo dejamos? Un balance de la pareja. Madrid. Alianza ed.

Platón. El banquete. Madrid. Ed Alianza. Madrid (1999).

18 pensamientos en “Algunas reflexiones sobre el amor y la pareja

  1. Sí, desde luego que es mucho :)
    Gracias, maestro Carmesí, por acercarnos a lo virtual a ese interesante seminario de su tocayo.
    Me anoto especialmente ese “refuerzo de la identidad sexual” entendido como: “Sentirnos masculinos o femeninos con nuestra pareja”. Creo que ahí hay buena parte de la clave de la intimidad, en efecto. Y, por supuesto, esa confusión-frustración que suele darse cuando existe un “proyecto de futuro” (o la sensación “como si” se estuviera casado) cuando ni lo hay ni lo hubo ni lo habrá. Lacras de lo social, quizá, lavados de cerebro que siguen vivos en algunos.
    Excelente, gracias de nuevo!

  2. Gracias por los comentarios.
    Algunas matizaciones:1- no soy psicoanalista, Paco, psicólogo clínico de orientación psicodinámica, no vaya a ser que crean me las quiero dar de algo!!!
    2-el amor no lo cura todo, Gonzalo, pero el buen amor ayuda en las malas digestiones
    3-es polémico eso de la compartición (parcial) de los genitales, cierto, pero es una manera de evitar el falicismo/guerra de los sexos (en ambos sexos, ojo!) de cuándo quiero y cómo quiero y aquí mando yo
    Saludos

  3. Me gusto verle hablar el otro día, y por supuesto leerle de nuevo

    Tengo que admitir que me costaba ver como el amor aceptaba tantas acepciones y me gusta que lo llamen “los amores”…siempre me quedo pensativa cuando escucho a la gente opinar en torno del amor y las relaciones…me gusta la definición de que algo de ti se queda en la otra persona, algo que se comparte y perdura…y que en los momentos complicados en que de momento el silencio ensordecedor de no encontrar habrá alguien a tu lado que ademas de quererte, te comprenderá…porque lleva algo tuyo en si…es precioso ademas de tranquilizador…
    Enhorabuena Paco

  4. La distinción entre público y privado es clara y perfectamente definida por Castilla del Río el problema surge en la distinción entre privado e íntimo por la amplitud semántica del concepto de intimidad de tal forma que lo privado puede ser absolutamente íntimo y al mismo tiempo observable.

    La línea que separa lo privado de lo íntimo no está en el carácter observable o no del hecho sino en la apreciación que tenga una persona de si aquello debe o puede ser protegido de la observación. Así pues, creo que es mejor hablar de íntimo incluyendo también lo privado y para el mundo interior, los pensamientos de una persona, sin capacidad de observación externa utilizar otro término como sería el de la desnudez que sólo puede producirse integramente para uno mismo, nunca puede ser compartido en toda su amplitud a no ser que se produzca o se quiera provocar una despersonificación.

    La diferencia entre lo privado-íntimo y el mundo interior-mental de una persona es la misma que existe entre el desnudo ( dominio de lo íntimo) que puede hacerse público si así lo decide la persona y la desnudez ( dominio del pensamiento) que sólo puede ser compartido de forma fraccionada no en su totalidad porque como el cerebro presenta estados cambiantes y en constante evolución.

  5. Como siempre me confundo, quise decir en el anterior comentario CASTILLA DEL PINO.

    En cuanto a la posesión de los genitales del otro tomados como una propiedad creo que esa consideración sólo se produce durante la etapa del enamoramiento que no es igual de intensa en todas las personas. Tomada la pasión como un estado de un alto desequilibrio reflejado en una impulsividad sexual se caracteriza por una necesidad de posesión del otro al mismo tiempo que se dona o se concede uno mismo, centrando en los genitales tal propiedad. Durante la relación de pareja a largo tiempo la posesión va disminuyendo y se configurá de nuevo el dominio sobre el propio cuerpo y sobre el control de la impulsividad y el pensamiento, es decir se vuelve de nuevo a un estado de equilibrio después de la profunda excitabilidad que provoca aquello de ” el amor es ciego ” y realmente lo es porque está hecho para ello, para que no veas nada que no quieras ver.

    El compromiso de Penélope es con Telémaco, por eso se pasó 20 años tejiendo y destejiendo para proteger a su hijo y asegurarle el reino que le correspondía por derecho. Ulises era el único que podía tensar el duro arco, el semicírculo era suyo y sólo él podía labrar la tierra correctamente viendo lo que tenía que ver.

    El compromiso entre Penélope y Ulises no era de propiedad de genitales era de responsabilidad ante la nueva vida que habían creado. Pero lo genitales los tenía cada uno y muy bien puestos, por cierto.

  6. Eso de los órganos genitales de mancomún suena de lo más chistoso. Y, sí, muy de acuerdo porque es así: poseerlos significaría “ser dueña de su voluntad” (da igual el género, que es gramatical). Ya Schopenhauer tenía muy claro que el cerebro era el órgano del entendimiento y los genitales el órgano de la voluntad. De ahí, expresiones del tipo “por pantalones”, muy del español de México, o “por c.”, del de España, que se va escuchando cada vez menos. ¿Será por cosa de la igualdad y la democracia?

  7. Conceptos como lo público, lo privado y lo íntimo están tomando nuevas dimensiones en el contexto actual. Sabemos que la gente entra al baño con el móvil y comparte algo vía tuiter. En Facebook se comparte el Estado, y la pregunta es ¿Qué estás pensando? Y de pronto tu pensamiento se puede hacer público para todo el universo fb.

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