“A prueba de fallos” y el narcisismo


Los excesos de autoestima y los idealismos morales proporcionan no pocos pretextos para ejercer de psicópatas, precisamente los valores con los que más nos identificamos y en los que educamos a nuestros hijos.

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Los que leyeron el post anterior es seguro que ya tienen una idea de que pasa cuando alguien sufre en su vida una adversidad. Cuando pierde el trabajo, o le abandona su pareja o pierde un familiar muy querido, o se pelea con un hermano a propósito de una herencia, cuando se arruina económicamente o cuando suspende un examen y pierde una buena oportunidad. Ya sabemos que todas esas cosas pueden sucedernos en la vida y que las consideramos eventos de estrés, Discontinuidades que nos golpean y sobre las que hemos de reorganizar tanto nuestros mapas cognitivos y conceptuales como nuestros esquemas emocionales.

Cuando nos pasa cualquiera de estas cosas las emociones vienen en nuestra ayuda para guiarnos a través de una hoja de ruta. Una hoja de ruta de descenso. Ciertas emociones están diseñadas para las desescaladas: la culpa, la vergüenza, la pena, el miedo. Las sentimos y entonces desescalamos, otra opción es que enfermemos fisicamente lo que consigue el mismo efecto.

Desescalar no equivale a deprimirse. Para deprimirse hace falta algo más. Para deprimirse es necesario una incongruencia entre emociones: unas que pugnan por desescalar (ya señaladas) y otras que pugnan por escalar, el rencor, la ira, la codicia o el asco. De manera que podriamos decir que la depresión seria una situación clinica donde se dan cita emociones contradictorias en cada uno de los tres niveles del cerebro y siempre supone una desescalada en el nivel más reptiliano. Una desescalada que no tiene correspondencia en el resto de niveles .

Para deprimirse hace falta activar el módulo “a prueba de fallos” y bloquear las soluciones inteligentes a los dilemas de la vida. Usualmente lo que se bloquea es la “sumisión voluntaria consciente” o “darse por vencido”.

Pero para darse por vencido sin sentirse “humillado” hay que tener una autoestima funcional. ¿Qué sucede cuando la autoestima es baja o demasiado alta?

Pues que el individuo no puede llevar a cabo el proceso (el trabajo) de recomponer sus mapas cognitivos y emocionales y dirigirse hacia la reconciliación o la salida del campo, bien por imposibilidad o bien por otras cuestiones. Decimos entonces que existe un bloqueo. La depresión es casi siempre el resultado de haber bloqueado las soluciones inteligentes a los conflictos de perdida o de derrota.

Y la principal causa de bloqueo es el orgullo.

Tal y como vimos en el post anterior la autoestima de una persona depende fundamentalmente de los otros es por eso que hablamos de poder de retención de la atención social (SAHP, “self-concept of social attention holding power”) que se refiere a la capacidad de un individuo para atraer la atención y la aportación de otros miembros del grupo (Gilbert et al., 1995). Considerando que la RHP determina el equilibrio entre el ataque y el sometimiento, SAHP determina el equilibrio entre la presunción (escalada) y la modestia (desescalada) en los eventos sociales importantes.

Es por eso que algunos autores hablan de la autoestima como un medidor social, un sociómetro.(Leary, 1995).

O dicho de otra manera: nuestra autoestima -en el mejor de los casos- ha de corresponderse con lo que los demás piensan de nosotros que nos retorna por retroalimentación. En la medida en que nos alejemos de esa “opinión publica” sufriremos las consecuencias de la incoherencia entre lo que pensamos de nosotros mismos y lo que piensan los demás.

En términos psicológicamente comprensibles si la opinión de los demás es buena es mejor quedarse siempre un poco por debajo de lo que piensan los demás, asi tenemos un margen de fluctuación en escalada y seremos catalogados como modestos. Si la opinión de los demás es mala disponemos del orgullo (amor propio) para regularnos al alza. De lo que se trata en cualquier caso es de disponer de un segmento de fluctuación.

Una escalada que recorremos a través de ciertos estados mentales que conocemos como presunción y modestia. Unas veces estamos en up y otros en down, esto es lo adaptativo y lo inteligente: la posibilidad de fluctuar variando la respuesta según la situación.

El orgullo es precisamente lo que bloquea este engranaje de fluctuación entre  presunción y modestia. Las personas orgullosas (excesivamente narcisistas) no recorren el continuo sino que se instalan o bien en una modestia recalcitrante o en una presunción soberbia. Las dos posiciones comparten pues al orgullo como mecanismo -podriamos decir de defensa- en tanto que impide la concienciación del estado mental que se pretende evitar.

En realidad el termino narcisismo es una de esas concepciones malditas que hoy son rechazadas por los investigadores. Pero a mi me parece insustituible pues señala en dos direcciones: por una parte señala a aquellas personas que se sobrevaloran a sí mismas (que es su acepción mas intuitiva) pero tambien señala en la dirección de aquellas personas que “aparentemente” se nos presentan como humildes y cuando escarbamos un poco nos encontramos con un nucleo primario muy consolidado de autoestima hipertrófica (narcisismo)

Como ejemplo de esta segunda cuestión quiero llamar la atención sobre los depresivos graves (melancólicos) y un sintoma común: los autoreproches. Son muchos los clinicos que han señalado la incoherencia de la culpa en los síndromes depresivos graves. Antonio Colina ha dicho con cierta ironía, que “hay culpas que huelen a disculpas”. O que en realidad la exageración de los autorerpoches en los depresivos graves contienen una halo de autoimportancia y de narcisismo patológico.

Asi en un antiguo post titulado “Capitalismo, melancolia y deseo” decía:

El melancólico se propone detener el deseo apenas formulado y se opone a él en tanto en cuanto lo siente o bien como algo inalcanzable o bien porque se opone a sus propias convicciones. El melancólico está en pugna con sus deseos y es por eso que el deseo acaba empaquetado como una condensación de goce que es apenas visible tras la fachada de sus síntomas en los que el celofán que los envuelve suele ser o bien la culpa -que suele ser exagerada o incomprensible por un interlocutor sensible- y la obscena exhibición de una autocondena que aparece como una especie de espectáculo valleinclanesco, una autoinmolación esperpéntica que nadie exigió.

De manera que tan narcisista puede ser aquel que aparece como presuntuoso como aquel que aparece como humilde. Y es lógico pues ambos procedimientos (la modestia y la presunción) evolucionaron con el propósito de embaucar a los demás y obtener ventajas de mostrarse sumiso y obediente o dominante y rebelde.

Algo que el individuo ha de moldear en contacto son su sociómetro.

De manera que la autoestima está lejos de ser un órgano del cerebro sino más bien una función para exhibir ante los demás con objeto o bien de aparecer como mas importante, poderoso o atractivo de lo que se es, o bien para aparecer como más desvalido, incompetente o necesitado de lo que se está. Ambas estrategias son muy adaptativas y si se han mantenido a lo largo de la evolución es porque han proporcionado ventajas a sus portadores, se trata de emociones fundamentalmente sociales que señalan rango y jerarquía.

Lo cierto es que no es lo mismo ser portador de una autoestima alta que baja. Si una persona ha optado por la estrategia de aparecer ante los demás como vulnerable y humilde tiene muchas posibilidades de entrar en “prueba de fallos” ante cualquier adversidad de la vida, pues para no deprimirse precisaria desmarcarse de aquella posición y aparecer como competente deshaciendo su cartel de vulnerable. Si por el contrario su autoestima es demasiado alta la herida de cualquier adevrsidad puede ser inconmensurable al darse de bruces contra el orgullo.

Los primeros (autoestimas bajas) reaccionan a las contrariedades de la vida con una depresión o una enfermedad invalidante y los segundos (autoestimas altas) con violencia. Hay un tercer grupo que reacciona con una competencia desbocada (runaway), más tarde volveré sobre estas personas.

La violencia es el modo “a prueba de fallos” de los que poseen autoestimas hipertróficas.

La agresividad en el modo “a prueba de fallos” se comporta de una forma muy curiosa. ya hemos dicho que el “modo a prueba de fallos” se instala en los perdedores de una confrontación agonística y que sustituye al sentimiento de derrota. De manera que el derrotado ha de aparecer como manso y poco agresivo y sin embargo los clinicos han señalado hasta la extenuación que los depresivos son muy agresivos. ¿Cómo se comporta la agresión en el modo “a prueba de fallos”?

En el modo a “prueba de fallos” la agresión va siempre de arriba abajo, es decir desde el fuerte al débil, del hombre a la mujer, del adulto al niño, del armado al desarmado.

Este síntoma por sí mismo señala en la dirección de un funcionamiento “a prueba de fallos”, lo que tiene interés en más de un sentido. Es muy probable que las emociones de escalada como la rabia sean utilizadas por estas personas para enmascarar una depresión subyacente o bien que la agresión por sí misma puede ser un equivalente de la depresión clinica. Algo que sin duda coincide con la experiencia de que rabia y pena son emociones opuestas: efectivamente, lo son pero no se inhiben mutuamente sino que una induce a la escalada y otra induce a la desescalada como las dos caras de Jano.

En conclusión, el modo” a prueba de fallos” puede ser la matriz evolutiva de ciertos comportamientos y patologías humanas de interés para la psiquiatría o la ley. La condición es que pongan a prueba alguna característica vital para el hombre, asi la depresión compromete la rivalidad, la violencia compromete la aceptación social y los trastornos alimentarios (fundamentalmente la anorexia) compromete el fitness (la reproducción).

Es por eso que en el próximo post abordaré la anorexia y el modo “a prueba de fallos”.

Bibliografía.-

Leary, M. R., Tambor, E. S., Terdal, S. K., & Downs, D. L. (1995). Self-esteem as an interpersonal monitor: The sociometer hypothesis. Journal of Personality and Social Psychology, 68 , 518-530.

Gilbert P, Price J & S Allan (1995) La comparación social, atractivo, social y evolución: ¿cómo podrían estar relacionados con las nuevas ideas en psicología?: La Revista Internacional de Teoría de la Innovación en Psicología, 13, 149-165.

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16 pensamientos en ““A prueba de fallos” y el narcisismo

  1. No me queda clara la relación entre agresividad y el modo a prueba de fallos, los últimos párrafos. Totalmente de acuerdo con la reflexión presunción/modestia y sus consecuencia en el modo a prueba de fallos. Gracias.

    • Lo que quiero decir es que el modo a prueba de fallos no es un fenotipo, ni una patologia sino una matriz desde donde es posible alcanzar a comprender ciertas conductas o patologias derivadas del conflicto agonístico. Los perdedores en esa contienda son los que ponen en marcha y activan el sistema desde donde pueden existir conductas violentas inexplicables o cuadros psiquiatricos formales.

  2. Analizáis todo demasiado, ni todo es tan simple ni tan complejo, es más bien incognoscible. Los sentimientos y la razón tienen una inteligencia que no se puede medir, controlar o funcionar con ella. Alguien enfermo para ti puede ser un místico en otra cultura o un sabio o alguien normal. Quiero decir, que hasta ustedes están con esos problemas, no sé es que no le veo sentido a la psiquiatría moderna… además que dan drogas que zombifican o eliminan los sintomas, esto es dormir lo que te intenta decir algo para que espabiles. En fin. Saludos.

  3. quisas todo es simple, lo difícil es explicarlo y Paco lo hace, aunque muy pocos logren comprenderlo. Porque sus argumentos se van construyendo con conceptos anteriores, que si no los asimilamos previamente dificil es seguirlo. Para mi es un desafío, esa contínua interrelación de conceptos que van y vienen de la biología, psicología, ciencias sociales…siento las neuronas que buscan y buscan en mi cerebro establecer relaciones antes inexistentes, en donde los conocimientos estaban separados. Y cuando se logra la compresión, es sentir ese placer del descubrimiento, de ver que todo esta relacionado, integrado, que todo es en realidad muy simple..

  4. Me ha gustado mucho este post. Pero la Autoestima no solo es una funcion para exhibir ante los demas, es un constructo que nos hace falta para relacionarnos con nosostros mismos. Sin aceptacion y valoracion de los talentos y defectos personales, no podemos relacionarnos satisfactoriamente con los demas. Paradojicamente no podemos “darnosla” a nosotros mismos, tenemos que recibirla. Necesitamos ser validados, ser aceptados por otro, totalmente gratuitamente, para que aparezca la autoestima. Y desde la vision realista de uno mismo, ya no resulta frustrante la relacion con los otros y podemos relacionarnos de una forma justa (ajustada a la realidad).
    Gracias.

    • La mente tiene dos problemas uno facil y otro dificil.
      El problema dificil es averiguar como los procesos bioquimicos cerebrales se convierten en estados mentales concretos, aqui hay un post sobre el problema dificil:

      http://pacotraver.wordpress.com/2010/03/24/el-problema-dificil-de-la-conciencia/

      Uno de los problemas dificiles es lograr correspondencias entre constructos psicologicos como la autoestima, El Yo, la moral, etc con las funciones cerebrales. Nuestra tendencia es a considerar que estos constructos teoricos son en realidad organos. Asi habria una especie de homunculo interno al que llamariamos autoestima. Pero hay otra posibilidad mas realistica y es que la autoestima en realidad no se encuentre en el cerebro sino fuera de él (hipotesis del sociometro). Claro que usted podrá decir que la autoestima es suya y que la nota como ocupando un espacio en su cerebro. Lo cierto es que nadie la ha encontrado y hay muchas evidencias de que se encuentre viviendo en el amor/aceptacion de los demás de lo que guardamos naturalmente una representación.

  5. Este comentario no corresponde a este post, sino al anterior, pero escribo aqui por temor a que no lo lea nadie. Es un inciso o aportacion que quiero compartir. La doctora en Bioquimica, Natalia Lopez Moratalla autora de “Cerebro de varon cerebro de mujer” asegura que la comunicacion bioquimica entre madre e hijo ( a nivel prenatal) es de tal calado, que analizando las celulas estaminales se puede averiguar cuantas veces ha estado embarazada una mujer. A veces, alguna se sorprende del numero de veces que ha estado embarazada, porque no es conciente que el uso de anticonceptivos (muchas veces) no evitan la concepcion sino la implantacion del embrion, que se pierde tempranamente y no cuenta, ni siquiera como aborto.
    Gracias.

  6. Desafortunadamente el término “autoestima” se convirtió en un concepto muy manoseado y mal utilizado con toda la oleada de libros y terapias de autoayuda, al grado de que hoy se usa pensando que se refiere “al amor a mi mismo”. Incluso, ya vi en facebook un espacio en llamado “movimiento yo me amo más”. Por curiosidad quise ver el contenido, pero después de unos segundos cambie a otro tema

    Sin embargo el concepto es a mi parecer mucho más complicado. Ya Freud mencionó a los dos tipos de narcisismo, primerio y secundario, y en los últimos años también se han acuñado conceptos como narcisismo benigno y maligno. Son estos narcisistas malignos los que van a reaccionar con violencia y destrucción ante cualquier tipo de frustración, y si bien la autoestima se va formando en la relación con el mundo externo, los origenes de esta patología deben estar ligados a situaciones muy primitivas del desarrollo.

    Paco, yo agradecería un post sobre la creación de la autoestima desde el punto de vista evolutivo

  7. Paco, regresé a tu post anterior y vi que ya había hablado sobre la creación de la autoestima. Aun así, me quedo pensando en el desarrollo del concepto. Coincido con lo que puntó Brisa.

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