Los hallazgos del 2012 (I)

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Este año que ya pasó ha sido un año dificil, lleno de luces y sombras, supongo que para todos. Un año de descubrimientos y de perdidas, un año de desesperanza y de nuevas luces. Para mi ha sido un año muy potente en cuanto a descubrir, redescubrir y reinterpretar lo conocido con una iluminacion nueva.

La psicología evolucionista ha sido mi descubrimiento, de manera que les contaré el por qué de mi pasión con ella.

La psicología evolucionista es el eslabón perdido entre la psicología y la biología. Anduvimos mucho tiempo huérfanos, navegando entre las reduccionistas aguas de la biología y las aguas de la psicología, el psicoanálisis o las diversas psicologías que no encontraban su fundamento. Y el fundamento estaba ahi, era Darwin, lo teniamos ahi y no lo vimos hasta que ciertas personas nos lo reinterpretaron y lo divulgaron para que pudiéramos verlo y entendiéramos que gran parte de las creencias que habian sustentado en el pasado eran falsas.

Eran antibiológicas, como si estuvieran pensadas para una especie bien distinta de la que somos tal y como cuenta Steven Pinker en su “La tabla rasa”. No tenian en cuenta ni nuestra herencia ancestral, ni la selección natural, ni la seleccion sexual, ni las adaptaciones que habiamos desarrollado mientras medrábamos en climas y entornos inciertos, era como si al estudiar al hombre, nos hubieramos olvidado de la historia del hombre, nuestra especie, lo que nos llevó a promover los discursos ideales sin tener en cuenta la filogenia de nuestro linaje.

La gracia que para mi tiene la psicologia evolucionista, no es si sirve o no para el tratamiento, ahora y aqui de las enfermedades mentales o los sufrimientos del hombre, sino para que entendamos qué es verdad y qué es falso de todos los discursos que mantenemos y que se han constituido en ejes de nuestra vida. La psicología evolucionista (PE) ha removido todas nuestras creencias “políticamente correctas” y nos ha hecho, a algunos de nosotros, correr los velos de algo que “siempre” habiamos sospechado. Las cosas no son como aprendimos que eran.

Es el fin de los discursos politicos sobre la naturaleza humana. A partir de ahora nadie podrá sostener ciertos discursos contra la neurociencia. se terminó la guasa y los politicos y los jueces tendrán en el futuro que empaparse de las verdades que la neurociencia moderna les aporta sobre nuestra naturaleza.

Empezaré por E. O. Wilson en honor a su edad, aqui en este post que tiulé “El señor de las hormigas” hablé de quién es y que representa este hombre para la PE. Es el padre de nuestra disciplina y seguidor de la teoria del parentesco que W. Hamilton promulgó y demostró para explicar el altruismo. Sobre Wilson escribí otro post a propósito de su último libro (¿el último?), y que se llama “La conquista de la tierra”. Nunca es tarde para cambiar de opinión y en él Wilson nos enseña a cambiar de opinión respecto  de lo que antaño fue su idea-fuerte, la kin-selection o la selección por el parentesco que habia puesto a punto a través de ciertos modelos matemáticos W: Hamilton del que ya hablé aqui; ahora cree Wilson que es menos importante que la selección basada en el grupo. En realidad no deben preocuparse demasiado por estos debates de alto nivel porque ambas no son excluyentes.

SIn duda el mejor hallazgo y más directamente relacionado con mi especialidad de este año ha sido mi reencuentro con las ideas de John Price y su teoria de la competencia social que aunque ya conocía no había tenido ni el tiempo ni la motivación para leer detenidamete. El post donde subí su articulo traducido al español ha sido para mi fuente de inspiración para conocer las teorias “fuertes” -remotas- sobre la depresión y aunque la depresión no es un síndrome unitario es muy probable que la mayor parte de las depresiones puedan explicarse con la teorización de Price. Del mismo modo su sinergia con la teoria del cerebro triuno de Paul McLean ha sido para mi una fuente de placer al abrirme la mente para interpretar en terminos de escalada/desecalada tanto los cambios de humor como las emociones que se ponen en juego y que explicité en un seminario acerca de la depresión que titulé ¿Por qué nos deprimimos? usando precisamente un caso clinico de John Price.

Como complemento a la teoría de la competencia social de Price traje a colación otra hipótesis evolucionista interesante: la de Edward Hagen y su “teoria de la negociación” que parece explicar mejor las depresiones post-parto en relación con la teoria del parental investement, o inversión parental de Robert Trivers.

Aqui hice algunas divagaciones de cómo funciona nuestro cerebro reptiliano y tambíen aqui puse un ejemplo de un dilema reptiliano de la vida corriente donde el mantenimiento del territorio, el rango y la pertenencia parecen tener más peso que la razón o el sentido común.

Otra teoria que me interesó desde el principio fue la labor de Randolph Nesse intentando construir una nueva taxonomía de las emociones (y de los trastornos psiquiátricos) desde el punto de vista evolucionista. Las emociones humanas son artefactos diseñados por la evolución para escalar y desescalar en nuestras confrontaciones con aquellos otros más fuertes o que ostentan más rango, tambien para defendernos de los depredadores y los peligros que poblaron nuestro ambiente ancestral. Así hable de la teoria del detector de humos y la explicación de por qué funcionamos con un sesgo de alerta (arousal alto) lo que podria explicar por qué nos sentimos enfermos sin enfermedad alguna.

Siguiendo con el tema de las emociones me ha interesado mucho los temas relacionados con la emoción menos investigada de todas: el asco y su relación con la psicopatología y los vómitos de las embarazadas (un verdadero misterio para la medicina). Aqui hable de Margie Profet, la cientifica evanescente y de sus investigaciones en esta cuestión. Aqui hablé del asco y de sus relaciones con la psicopatología y también de sus relaciones con la moral.