Los números de 2012

Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2012 de este blog.

Aquí hay un extracto:

Unos 55,000 turistas visitan a Liechtenstein cada año. Este blog ha sido visto cerca de 610.000 veces en 2012. Si fuera Liechtenstein, se necesitarían alrededor de 11 años para que todos lo vean. Tu blog tuvo más visitas que un pequeño país en Europa!

Haz click para ver el reporte completo.

La teoria del hándicap y la epidemiología de la fe

pavo_real

Amotz Zahavi es un zoólogo de la universidad de Tel Aviv que en 1975 publicó uno de esos articulos de culto que de vez en cuando aparecen el horizonte cientifico y que fue motivo de muchas polémicas pues parecia poner en contradicción algunos dogmas darwinistas acerca de la eficacia biológica y reproductiva de algunos organismos.

Concretamente este pavo (macho) que exhibe ese plumaje tan exuberante y tan…inutil. ¿Qué le aporta al pavo un plumaje asi?

Desventajas.

Una desventaja procede del hecho de que los pavos no vuelan, por tanto tanta pluma no sirve de mucho a un ave de estas caracteristicas, no es más que un estorbo. La siguiente desventaja es que el plumaje es tan llamativo que llama la atención de sus depredadores naturales ofreciendo un blanco perfecto para sus ataques.

La pregunta que se hizo Zahavi y que es extensiva a muchas especies con cornamentas exhuberantes o incluso al delicioso colibrí cuya cola se enreda del tal forma en las ramas que hace peligroso sus vuelos de cortejo. Al de los machos me refiero.

La pregunta es ésta: ¿Por qué evolucionó tal plumaje si no aporta más que desventajas? ¿No es la selección natural una experta en “seleccionar” rasgos o conductas mayormente adaptadas? ¿No es la selección de los organismos mas eficaces biológicamente la clave del pensamiento darwiniano?

Si, pero falta algo más: la selección sexual.

El capricho de las hembras.

Los pavos reales desarrollaron estos plumajes diseñados para la ostentación a causa de que hicieron furor entre las hembras. Y este es precisamente el hallazgo de Zahavi: los plumajes ostentosos se seleccionaron positivamente a causa precisamente de que resultan un hándicap para sus portadores y desde entonces a este fenómeno se le conoce como principio del hándicap.

Un rasgo es seleccionado por el gusto del sexo opuesto (selección sexual) aunque resulte un estorbo o una desventaja para el portador de dicho rasgo. Algo que en otro lugar se considera un certificado de autenticidad. El pavo ostentoso alardea de buena salud y de estar libre de parásitos y es asi que resulta elegido por las pavas que transmiten a las generaciones siguientes el gusto por la cola ostentosa. Pero sin alguna prueba sacrificial no hay evidencia de realismo.

Asi es en la mayoría de las especies dando lugar a la siguiente regla: en una especie donde los adornos y la ostentación se dan en un sexo podemos predecir que es el otro quien elige. Las hembras son las que eligen en la mayoria de las especies (pero no en todas). Tal y como conté en este post sobre el tilonorrinco, el pájaro jardinero y decorador.

Lo que llevará a mis lectores a la siguiente pregunta: ¿En nuestra especie quién elige ellos o ellas?. Pero para contestar a esta pregunta haria falta otro post, nuestra especie heredera de los simios no es poligámica preferentemente, de manera que no somos los hombres quienes elegimos siempre. Os prometo un post para aclarar esta cuestión.

Lo cierto es que la mayor parte de las hembras son muy escépticas y exigen certificados de calidad-veracidad en sus parejas, es seguro que el lector ya sabe esto por su propia experiencia. Es lo que resulta molesto, incapacitante, aquello que es un estorbo y que recluta gran cantidad de conductas de alarde las que resultan por si mismas atractivas y las que por tanto mejoran la eficacia reproductiva de sus portadores.

Y no cabe ninguna duda de que los alardes resultan intimidatorios para los machos y atractivos para las hembras. De lo que se trata es de impresionar.

Ahora ya está usted en condiciones de saber porque en nuestra especie tienen tanto éxito las conductas de riesgo en los machos y sabrá apreciar mejor aquella vieja proclama de “Soberano es cosa de hombres”, el uso del alcohol o tóxicos en los hombres les hace más atractivos entre las mujeres, precisamente porque es una conducta handicapada que muestra un certificado de fortaleza suplementaria. Es por eso que los hombres se drogan y las mujeres se deprimen, algo que viene colgando de la selección sexual.

Richard Dawkins en el capitulo titulado “Virus y mentes” de su libro abajo citado en la bibliografia vuelve sobre el concepto del hándicap de Zahavi y le da una nueva vuelta de tuerca, al proponer precisamente la teoría del hándicap para explicar la persistencia de ciertos memes como los religiosos entre el acervo cultural de nuestra especie.

Si usted es educado en esta idea y las cree (el niño es capaz de creerse cualquier cosa que proceda de sus padres, de los adultos o de la cultura en la que vive):

“Hay vida despues de la muerte” o “Dios existe” o “El vino se convierte en la sangre de Cristo”.

Es muy probable que sea capaz de creer en cualquier cosa. Lo que dice Dawkins es que las ideas irracionales persisten precisamente por su propia irracionalidad, cuanto más absurda sea una idea más vírica se vuelve y es entonces cuando hemos de echar mano de la epidemiología para entenderla. Y pone el ejemplo de la fe.

La fe es creer en algo sin pruebas. Y creer en algo sin pruebas es precisamente la prueba de que aquello que se cree tiene un mérito propio como el plumaje del pavo, se vuelve atractivo por sí mismo. Creer en algo sin pruebas es un hándicap de la razón, una aceptación sin critica del misterio y es precisamente este misterio que se asume como formando parte de la realidad lo que le da al meme su prestancia viral y su capacidad de infección de otras mentes.

Nota liminar.-

Este es el ultimo post del año 2012 de Neurociencia-neurocultura. Os deseo a todos un mejor 2013 y que le den al 2012, ni se ha acabado el mundo ni falta que hace, lo que tenemos es que mejorarlo entre todos. Os agradezco a todos vuestra devoción incluso a aquellos que no dejaís rastro. Se que estais ahi.

Bibliografía.-

Richard Dawkins. “El capellán del diablo: reflexiones sobre la esperanza, la mentira, la ciencia y el amor”. Gedisa 2003.

Zahavi, A. (1975) Mate selection – a selection for a handicap. Journal of Theoretical Biology 53: 205-214.

Zahavi, A. (1977) The cost of honesty (Further remarks on the handicap principle). Journal of Theoretical Biology 67: 603-605.

Zahavi, A. and Zahavi, A. (1997) The handicap principle: a missing piece of Darwin’s puzzle. Oxford University Press. Oxford.

El detector de humos

humos

La teoria o hipótesis del detector de humos es un constructo teórico propuesto por Randolph Nesse (Nesse 2001) para explicar como funcionan nuestras alarmas neurobiológicas a fin de defendernos de ataques bien diversos, como tóxinas alimentarias, ataques de microorganismos, ataques de depredadores, peligros procedentes de fenómenos naturales y diversos siempre entendidos en clave ancestral. Lo interesante de este planteamiento es que aunque estas amenazas hayan desaparecido de nuestro entorno inmediato dichos detectores de humos siguen funcionando “como si” aquellos peligros se encontraran aun en nuestro medio ambiente y aún: funcionan siempre optimizando sus resultados, es decir “más vale que la alarma salte sin fundamento que salte demasiado tarde, tal y como conté en este post.

Vivimos pues alarmados.

Nombraré ahora algunas de las alarmas más conocidas, como la tos (que sirve para despejar nuestras vias respiratorias de cuerpos extraños), la fiebre que es una buena defensa contra las invasiones microbianas, la ferropenia (que tiene la misma función de defensa frente a infecciones), el vómito o las nauseas que nos defienden a nosotros o a los fetos de toxinas alimentarias, la fatiga que nos invita a no consumir energias en malos tiempos, el pánico que desata una reacción de huida, el estornudo que expulsa de las fosas nasales irritantes o tóxicos, etc.

Como el lector habrá observado las alarmas que acabo de nombrar tienen una característica especial: son  bastante toscas, si por toscas entendemos la gruesa forma en que se manfiestan. Son por asi decir domésticas, y todos las hemos experimentado alguna vez e incluso hemos ido al médico para suprimir algunos de sus efectos perniciosos. Efectivamente la tos es una adaptación pero tambien puede estar señalando una neumonía, el vómito lo es sin duda pero tambien puede ser el síntoma de una pancreatitis y la fiebre cuando se da en un niño pequeño nos obliga casi siempre a acudir alarmados a urgencias porque aunque la fiebre sea un mecanismo ancestral para defendernos de las infecciones, ella por sí misma puede provocar crisis epilépticas.

Dicho de otra manera el mecanismo (la alarma) que se enciende en nuestro organismo para defendernos de cualquier cosa puede devenir en un problema por sí mismo, si la fiebre es demasiado alta o prolongada, si la tos es demasiado intensa o el vomito demasiado profuso, ellos por si mismos pueden provocar o ser sintomas de enfermedades.

Pero nuestro sistema de defensa no termina en estos mecanismos toscos y macroscópicos sino que mas allá de eso se integran en un cluster psico-neuro-endocrino-inmunológico. Para conocer más sobre la jerarquización de las alarmas neurobiológicas dirijo al lector a este enlace donde podrá leer un articulo mio sobre este asunto. Francisco Traver: bulimia, somatización, conversión. O bien este post que es una versión resumida del articulo susodicho.

Suponga usted que esta plácidamente viendo su programa favorito y un ratón aparece en la habitación. ¿Cual será su reacción? Bueno, lo lógico (y más si es usted mujer) es que tenga una crisis de pánico y salga huyendo dando instrucciones a su marido para que busque la escoba. Nótese que la alarma activada es mental (psíquica) y la reacción es conductual y está destinada a huir del ratón. Una vez el ratón ha desaparecido o ha sido muerto por el valiente caballero que comparte sofá con usted, la alarma enmudece y usted ya no vuelve a tener miedo, aunque este miedo podrá ser activado la próxima vez, pues su cerebro guarda copia de la acción eferente.

Seria absurdo -ustedes estarán de acuerdo conmigo- en que en una situación asi usted tuviera diarrea, o tos, pues la diarrea o la tos en ese momento no le permitiria correr que es de lo que se trata cuando se huye de un depredador. tampoco seria de recibo que usted tuviera dolor en una pierna o una fatiga extraordinaria o se pusiera a estornudar. Existe una relación causal entre la amenaza y la alarma activada. En este caso el miedo pone en marcha la reacción de huida.

Pero las cosas no siempre funcionan asi, sino que en ocasiones al disparar una respuesta de pánico, el pánico se queda a vivir con nosotros. Es como si, nuestro cerebro no pudiera desprenderse de la alarma que se disparó sin depredador alguno y que ahora parece que se ha pasado de rosca saltando sin motivo. Esta es precisamente la frontera que existe entre las emociones adaptadas y la disadaptación que acaece en la patología. Tener una respuesta de pánico al tener como conterturlio un ratón es comprensible y supone una adaptación pero tener pánico cuando uno va por la calle sin peligro alguno que enfrentar es patológico, hablamos entonces de un trastorno por pánico.

Es como si la mente se hubiera reconfigurado de forma autónoma en torno al miedo y toda ella respondiera automáticamente en ausencia de amenaza alguna o bien que respondiera ante amenazas simbólicas. Un mecanismo seleccionado para evitar los peligros (el daño) se convierte a su vez en un problema.

Es por eso que algunos autores hablan de un sistema inmunitario conductual (Shaller y Duncan 2007) como equivalente de las alarmas que suenan en otros niveles de definición.

Un ejemplo de una alarma mas sutil, es el dolor llamado neuropatico. El dolor es mitad sensación y mitad emoción y en realidad se configura en el cerebro. No cabe duda de que tiene una enorme importancia adaptativa, no tanto para evitar los peligros sino para que una vez recibidos los daños el organismo tome algunas decisiones sobre su cuerpo a fin de evitar males mayores. El dolor provoca ciertas reacciones conductuales la mas importante de las cuales es la inmovilidad, ganar tiempo para que las cosas mejores y evitar daños peores. El problema es que puede haber dolor en ausencia de daño, del mismo modo que puede haber pánico en ausencia de amenaza o vómito en ausencia de tóxico.

En estos casos es posible especular que nuestro detector de humos se ha estropeado y es necesario reconfigurarlo a fin de que deje de sonar. ¿Pero como se las arregla nuestro detector de humos para saltar en ausencia de peligro?

Hablaremos en un proximo post de esta cuestión a propósito del extraño caso de la fibromialgia y su prima hermana: el sindrome de fatiga crónica.

Bibliografía.-

Nesse RM. The smoke detector principle – Natural selection and the regulation of defensive responses. Ann N Y Acad Sci 2001; 935: 75-85.

Freud, Westermarck y los replicantes egoístas

Levi

Estoy a favor y en contra de la evolución, a favor porque es verdad y en contra porque es implacable (R. Dawkins)

En un post anterior ya hablé sobre el llamado ” efecto Westermarck” y sobre la polémica acerca de si los niños se sienten o no atraídos por sus madre/padres o hermanos/as. Las conclusiones a las que llegó Westermarck son diametralmente opuestas a las de Freud y viene a rechazar la idea freudiana de que los niños se sienten atraidos por sus progenitores del sexo opuesto y que de ahi nace precisamente el tabú del incesto: una forma de cautela que nuestro inconsciente construye para eliminar los malos pensamientos incestuosos según Freud.

Dicho de otra manera, para Freud es precisamente la existencia del tabú la que señala en la dirección de que mantener relaciones sexuales con miembros de nuestra familia sería atractivo. Pero Westermarck por el contraro, arguye que los niños no se sienten en absoluto atraídos por los adultos de su familia  y llama al postulado de Freud “el gran error del psicoanálisis”. El complejo de Edipo seria pues un mito.

Pero las cosas distan mucho de haber sido resueltas y aqui en este post de la “revolución naturalista” que dirige Eduardo Zugasti nos aportan algunas pruebas que vienen a indicar que Freud tenia razón.

¿Pero la tenia?

Es muy posible que ambos tuvieran parte de razón, nombraré algunos hechos indiscutibles para que el lector navege por los datos contradictorios de que disponemos:

  • El incesto evita combinaciones letales entre alelos recesivos peligrosos para la descendencia.
  • Tendemos a emparejarnos con personas que nos recuerdan vagamente a nuestro amado o temido progenitor o bien tendemos a buscarnos parejas que para nada nos lo recuerden (si la relación fue mala).
  • Es indudable que existe una impronta precoz de caras, gestos, actitudes, prosodias, caracteres y costumbres familiares que tendemos a reproducir. Si esta impronta existiera -la busqueda y reencuentro con lo familiar” deberiamos admitir que aquello que se grabó lleva consigo patrones de deseo sexual.
  • El incesto consumado tiene consecuencias psicológicas devastadoras para aquellos que lo han sufrido.
  • Un gen A puede “soñar” con encontrar otro similar a fin de optimizar la configuración de la descendencia (por ejemplo los genes que regulan el CI o la inteligencia tienden a emparejarse) y preparar cerebros que a su vez busquen “su media naranja” y elijan como parejas preferibles a aquellas con las que comparten genes o determinados alelos.
  • El conocimiento de que nuestra pareja está fuertemente emparentada con nosotros desata una tormenta de repugnancia de tal modo que incluso parejas estables pueden romperse al tener el conocimiento de que son hermanos.
  • La estimulación precoz o sexualización de los niños pequeños genera consecuencias psicológicas impredecibles no tan graves como el incesto consumado pero significativas.

Se trata de datos contradictorios, unos apuntan al hecho de que hay algo “impreso” que nos lleva a la homogamia y algo cultural “el tabú del incesto” que nos impulsa hacia el rechazo. La psicología social ha documentado que algunos de los predictores más importantes de atracción sexual coinciden justamente con aquellos rasgos que las perspectivas neo-Westmarckianas consideraban que inhibían el deseo: familiaridad, proximidad y una historia de experiencias comunes.

Dicho de otro modo: que la atracción y el rechazo se encuentran en los mismos gustos.

Dos psicólogos sociales, Chris Fraley y Michael J. Marks (2010) (comentado también en Research Digest Blog) han puesto a prueba la hipótesis neo-Westmarckaiana con dos fascinantes experimentos que son difícilmente compatibles con la sugerencia de un “mecanismo” natural diseñado para evitar el incesto.

Lo que nos lleva de nuevo a echar mano de la psicologia evolucionista y a indagar entre las diferencias que se encuentran plegadas y codificadas en los genes y en la cultura. Efectivamente no existe un mecanismo natural para rechazar los escarceos de la parentela (y el incesto), antes al contrario: los niños aceptan el placer proceda de donde proceda (decía Freud que el niño es un perverso polimorfo) siempre y cuando no haya además de eso maltrato o violencia. ¿Para qué tendría que tomarse la evolución el trabajo de construir un rechazo en los individuos con sus progenitores o sus parientes?

Si yo fuera un neo-westermarckiano diría que para evitar descendientes enfermos o con poca perspectiva vital, ¿pero cómo sabían esto en entornos ancestrales nuestros precursores? Evidentemente no sabian nada de genética, ni de alelos incompatibles, ellos no podian saber que la sexualidad entre parientes podia ser letal para los niños nacidos de tales emparejamientos. Es tambien muy dudoso que acumularan la suficiente información para poder transmitir ese peligro a sus vecinos. Pero es obvio que fueron los grupos humanos los que inventaron el tabú del incesto, algo pues cultural, es decir impuesto por el grupo al individuo concreto.

Ahora bien, si el tabú del incesto no se impuso para optimizar la inversión parental en forma de una descendencia viable, ¿qué objeto tenia la prohibición?

Pues asegurar un reparto justo de las mujeres, claro está. Todas las prohibiciones sexuales tienden a regular la posesión y acaparamiento de varias mujeres por un sólo hombre, lo cual resultaria en un conflicto grupal tarde o temprano. Asegurar que los grupos fueran cohesionados, laboriosos y cooperativos requirió recortar y regular el acceso a las hembras y asegurar una sanción, un castigo a los disidentes. Restricción y castigo van pues de la mano.

Dicho de otro modo, el tabú del incesto se inventó para regular cosas bien distintas a las que hoy creemos: las niñas, nuestras hermanas, o nuestras madres, tías y el resto de la parentela no son accesibles para mi, pero pueden serlo para otros que a cambio pueden disponer de una esposa para mi hijo y una nuera para mi familia (Levi-Strauss 1981).

En un post anterior ya hablé de esta teoria económico-antropológica que relaciona a las mujeres con el dinero y el incesto.

Ahora bien, ¿entonces en qué quedamos, tenia razón Freud o la tenia Westermarck? ¿Se sienten atraidos los niños por sus madres?

Esos replicantes egoistas que son los genes no atienden más que a sí mismos, de modo que un gen siempre buscará emparejarse con un gen homólogo, al tiempo que el cerebro del individuo (el organismo total que es más inteligente que el gen) impondrá su propia Ley. Y la ley es la ley del grupo, la que prohibe toda la sexualidad y la hece recaer y equivaler a la sustracción de recursos para otros y castigos para los infractores (¿castración?). Esta diferencia de recursos sexuales explica porque las mujeres se reproducen más que los hombres (tenemos mas ascendientes femeninos que masculinos), lo que es lo mismo que decir que el éxito de las mujeres es superior al de los hombres. En esta desigualdad está basada la cultura humana.

¿Hubiera sido mejor evolucionar en un entorno donde todos tuvieramos acceso a todas?

Piense el lector en esa utopía y contéstese a sí mismo.

Bibliografía.-

C. Levy-Strauss: Las estructuras elementales del parentesco

Fraley RC, & Marks MJ (2010). Westermarck, Freud, and the incest taboo: does familial resemblance activate sexual attraction? Personality and social psychology bulletin, 36 (9), 1202-12 PMID: 20647594

¿Sistematizas o empatizas?

agradabilidadFigura femenina según Jose Ramón Pachó, extraida de esta web

Los que leyeron el post anterior ya saben a estas horas que según Baron-Cohen la sistematización y la empatía son funciones biológicas -inteligencias o talentos- que están relacionadas con los cerebros masculino y femenino respectivamente.

Daniel Nettle es un profesor de neurociencia de la conducta de la universidad de Newcastle que escribió en el 2007 un articulo donde publicó los resultados con nuevos datos de campo tratando de replicar y ampliar los hallazgos que el propio Baron-Cohen en 2003 habia adelantado y sobre todo su ideas fuerza: 1) que la sistematización y la empatía eran funciones biológicas y no tanto rasgos de la personalidad, 2) que se hallaban influenciadas por los andrógenos circulantes en la época fetal y 3) que identificaban el pensamiento masculino y femenino a la vez que proponía una explicación evolutiva para estas diferencias.

En esta web en español tienes los cuestionarios de sistematización y de empatía. Has de rellenar ambos puesto que los talentos que se pierden en un lado se ganan en otro y es muy probable que si puntúas alto en uno de ellos puntúes bajo en el otro.

mapa

Una vez obtenidas las puntuaciones en ambos cuestionarios muévete en este cuadrado para conocer tu tipo de cerebro, segun el color que abarque tu punto de confluencia entre ambos ejes. Los resultados pueden ser los siguientes:

* Tipo E. Cerebro de tipo femenino, más empático que sistematizador.

* Tipo S. Cerebro de tipo masculino, más sistematizador que empático.

* Tipo B. Cerebro balanceado, con los dos valores equilibrados.

* Tipo E extremo. Según Simon Baron-Cohen este tipo de cerebro no está todavía definido.

* Tipo S extremo. El cerebro extremadamente masculino podría apuntar a una manifestación de autismo.

Es pertinente recordar ahora que estamos hablando de talentos cognitivos y no de orientación sexual. Talentos que si han sobrevivido a la deriva evolutiva es porque ambos se han mostrado útiles para aquellos individuos que los poseian en términos de inclusive fitness (aptitud inclusiva). Y se han mostrado útiles porque la sistematización es el gusto por la ciencia, la tecnología y la observación de la naturaleza, mientras que la empatía es la base de las relaciones sociales y los intercambios humanos. No cabe duda de que ambos talentos han propiciado la acumulación de conocimiento en sus dos versiones: cómo funcionan las cosas y también de qué están hechas las cosas o cómo son.

Sin embargo la empatía se solapa con una dimensión de la personalidad (big five de Costa y Mc Rae) que se conoce con el nombre de “agradabilidad” y lo hace de tal modo que es imposible diferenciar ambas magnitudes. Aunque Nettle piensa lo contrario, creo que la sistematización correlaciona y se solapa fuertemente con otra variable de la personalidad: “la escrupulosidad”, si bien también lo hace más débilmente con la “apertura a la experiencia”. Por otra parte la dimensión “neuroticismo” también está más representada entre las mujeres que en los hombres y no parece que tenga relación con la empatía.

De modo que la primera critica que le podriamos hacer al modelo de Baron-Cohen es ésta: ¿Estamos midiendo rastros biológicos o rasgos de la personalidad?

Mi opinión personal sobre este asunto es que los términos “sistematizacion” y “empatia” son muy confusos a la hora de investigarlos y medirlos si bien son muy intuitivos. Todos aquellos de ustedes que hayan llevado a cabo los cuestionarios habrán observado que existen cuestiones que en realidad están destinadas a medir la “obsesividad” y otras que miden algo que está más allá de la empatía y que ralla con la esquizotipia.

¿Está justificado hablar de cerebros masculino y femenino?

Lo cierto es que el mundo está lleno de hombres empáticos y de mujeres sistemáticas. ¿Qué sentido tiene pues hablar de masculinidad-femineidad?

Es muy posible que la respuesta a esta pregunta se relacione con los extremos pero no con la mayoria de casos explorados, personas comunes. Por ejemplo es muy probable que un cerebro masculino extremo tenga mucho riesgo de padecer algun trastorno del espectro autista, pero en el centro de la distribución de puntajes esta tendencia se diluye y no correlaciona en ningún caso con la patología al menos por los datos que el lector interesado puede consultar en el articulo de Nettle (Nettle 2007)

Sin embargo, los datos son tozudos y los hombres tienen desviaciones hacia la sistematización estadísticamente significativas, mientras que las mujeres ofrecen desviaciones semejantes hacia el costado de la empatía. Asi y todo no sabemos que significa un cerebro hiperempático y qué consecuencias tiene para la salud mental si es que las tiene.

Aun existe otro hallazgo de Nettle que merece la pena reseñar: se trata de una comparación de hombres y mujeres según la orientación sexual. En la investigación participaron hombres y mujeres heterosexuales y no-heterosexuales (bisexuales y homosexuales). Lo más interesante es que entre los hombres heterosexuales y no-heterosexuales no hubo diferencias significativas (todos apuntaron hacia la sistematización como tendencia), sin embargo las mujeres no-heterosexuales se acercaron más a la sistematización masculina apareciendo prácticamente de manera solapada con las puntuaciones de los hombres.

Los datos son interpretables, pero sugieren que si la hipótesis de Baron-Cohen fuera cierta las mujeres no-heterosexuales podrian haber recibido durante su desarrollo fetal un suplemento de andrógenos que acercara sus rendimientos a los de los hombres sean heterosexuales o no y que las alejaría a su vez de los rendimientos empáticos de las mujeres heterosexuales.

Aqui puedes encontrar en linea el test de Costa y Mc Rae “los cinco grandes” (big five)

Bibliografía.-

Daniel Nettle: “Empathizing and systemizing: What are they, and what do they contribute to our understanding of psychological sex differences?” British journal of psychology 2007

La gran diferencia

lagrandiferencia

Informe del antropólogo extraterrestre a la base.-

El género humano está compuesto de descendientes de lo que en la Tierra se conocen como simios o primates, una serie de especímenes de la que ya solo quedan pocas especies y ejemplares. Sin embargo los hombres no conservan a sus antecesores directos que se extinguieron ya dejando pocos y fragmentados ejemplares fósiles. Las especies mas relacionadas con el hombre son pocas y no son sus antecesores directos sino algo asi como primos de segundo rango: orangutanes, gorilas, chimpancés y bonobos comparten con los humanos buena parte de su ADN y sin embargo las diferencias con ellos son notables.

Para empezar el dimorfismo sexual entre hombres y mujeres es inferior al que ostentan los gorilas y más parecido al que tienen los chimpancés, asi y todo es posible especular con que este dimorfismo evidente es el resultado de contundentes historias de rivalidad por las hembras de esta especie. Los humanos son muy concupiscentes y asi y todo casi el 30% de sus machos “pasan la mano por la pared” si se me permite una frase hecha que he copiado de los humanos. Es obvio que la regulación sexual no funciona bien entre ellos lo que nos permite predecir que esta especie está bastante lastrada por esta desigualdad y son de prever grandes disturbios por esta causa.

dimorfismo_sexualLos hombres son más grandes, más altos, más fuertes y más pesados que las mujeres por termino medio lo que indica unos ancestrales usos en una competencia “sin cuartel” entre ellos. Pero como siempre sucede con aquellos que en un momento determinado optaron por la monogamia los humanos no presentan diferencias tan notables como sucede entre los gorilas, polígamos donde el macho dominante es el unico con derecho a reproducirse. Entre los humanos esta tendencia se ha minimizado, pero siguen manteniendo constumbres poligámicas y costumbres promiscuas en sus formas de interacción sexual.

Sin embargo lo que más ha llamado la atención de este antropólogo becario es la escasa conciencia que los humanos han adquirido respecto a la Gran diferencia: la que se encuentra en sus cerebros. Asumen las diferencias en el rendimiento muscular (le llaman deportivo) pero están escasamente inclinados a aceptar que los cerebros de hombres y mujeres son diferentes.

Es lógico en parte, pues sus anatomistas no han encontrado diferencias significativas en los tamaños de sus cerebros, sin embargo han eludido (este antropólogo cree que a propósito y por razones que ellos denominan, politicas) las diferencias que proceden de sus funciones, que se encuentran reguladas por hormonas sexuales. Asi, es posible hablar de un cerebro masculino, aquel que ha estado expuesto en la época fetal a la  testosterona y un cerebro femenino, aquel que no ha estado expuesto a esta hormona, sin contar con los genes expresados en los cerebros individuales y que están relacionados con las diferencias sexuales.

Fin del informe.

Simon Baron Cohen no fue el primero en caer en la cuenta de que los cerebros masculino y femenino eran distintos y tampoco fue el primero en asociar estas diferencias con ciertas enfermedades mentales. Ya Freud habia observado que los hombres eran más obsesivos y las mujeres más histéricas, siendo el emparejamiento obsesivo-histérica muy frecuente durante el siglo XX como si alguna ley de emparejamiento hiciera de las suyas entre bambalinas. Lo que es lo mismo que admitir que los hombres son predominantemente más rígidos, controladores de sus emociones, más constantes o perseverantes y más agresivos que las mujeres, mientras que ellas son mas sociables, emotivas y a decir de Baron-Cohen empáticas. De manera que no es sólo la habilidad para leer mapas  y orientarse en el espacio en los hombres o las habilidades de comprensión y lenguaje entre las mujeres las unicas diferencias entre Venus y Marte.

La idea de que en nuestro cerebro existen modos de funcionamiento femenino (anima) y modos o principios masculinos (animus) no sólo fue defendida por Jung sino que pertenece a la tradición psiquiátrica y psicoanalítica más antigua y rancia, pero lo cierto es que sus bases biológicas habian pasado desapercibidas y sólo han comenzado a reconocerse con los avances de la neurociencia y la genética y epigenética.

No hay pues ninguna novedad en esta historia de cerebros masculinos y femeninos, lo que es una novedad tal y como cuentan en este post es que por primera vez en la historia de la medicina se atribuya la aparición de una enfermedad -en este caso el autismo- a un fenotipo masculino extremo (cosa que por cierto y habia dicho Asperger) aunque con poco éxito.

Baron-Cohen propuso que existirían dos tipos de pensamiento que la evolución habría preservado -seleccionado positivamente- por los buenos resultados que ofreció a nuestra especie, por una parte el pensamiento sistemático o tipo masculino (S) y por otra parte el pensamiento empático o femenino (E) tambien llamado por otros: mentalizante. En esta web podeis encontrar una explicación de estos cerebros y tambien de sus interfases (pensamiento balanceado o tipo B) y aqui en esta web podeís ver y pasaros a vosotros mismos el cuestionario que mide vuestro cociente de empatía.

Y ahora es necesario que volvamos a la cuestión del emparejamiento selectivo. Al parecer nos emparejamos con personas afines en algún sentido, algunos suponen que era la clase social la variable más importante en esta cuestión, otros pensaban que estos emparejamientos se deberian mas bien a ciertos factores de la personalidad pero la verdad del asunto es que nos emparejamos con personas con un CI (cociente de inteligencia) similar al nuestro.

Esta tendencia explicaria la incidencia de ciertos trastornos psiquiátricos como el autismo que alcanza proporciones dramáticas en ciertas zonas del planeta, mas concretamente explicaría la concentración de casos en el Silicon Valley. Lo cierto es que los matemáticos, ingenieros e informáticos se llevan el top ten de frecuencias en cuanto a la probabilidad de tener hijos autistas. Tambien hay muchos autistas de alto rendimiento entre los matemáticos y seguramente más matemáticos entre los antecedentes familiares de los autistas.

Parejas con cerebros intensamente masculinos -y poco empáticos- serían pues los probables progenitores de niños autistas.

Pero no es la única posibilidad, pues aun existe la posibilidad de que unos genes al expresarse en el cerebro fetal silencien a otros. pero de epigenética hablaremos otro dia.

Bibliografía.-

  1.  Baron-Cohen, Simon. “The hyper-systemizing, assortative mating theory of autism”. Progress in neuro-psychopharmacology & biological psychiatry. 2006, vol. 30, no5, pp. 865-872.
  2. Simon Baron-Cohen. “The Essential Difference. Men, Women And The Extreme Male Brain”. Penguin, Londres (2003).

Jung y Sabina

El seminario de metaformación llevado a cabo ayer dia 13 de Diciembre del 2012 en el Consorcio Hospitalario de Castellón, corrió a cargo del Dr Andres Roig Traver y versó sobre la tempestuosa relación entre Carl Gustav Jung y su paciente y amante Sabina Spielrein. La historia de ambos personajes refleja en realidad la historia del psicoanálisis y de las vicisitudes de la relación entre Freud y Jung.

Video 1.-

Video 2.-

El nuevo desorden alimentario

setas

Hace pocos dias un amigo mio salió de excursión al monte en busca de setas. Iba acompañado de un asesor que al parecer tiene un restaurante y se declaraba experto en setas. No encontraron lo que buscaban, rovellones o níscalos pero si, otras setas de una especie -al decir del experto- comestible.

Al llegar a su casa mi amigo entregó el cesto a su esposa que se dispuso a prepararlas para la cena. El caso es que ambos se intoxicaron con ellas, llevando la peor parte mi amigo que no supo, pudo o quiso vomitar cuando empezó a sentirse mal, cosa que sí hizo su esposa.

Mi amigo terminó en el Hospital con una intoxicación por setas que afortunadamente no revistió mayor gravedad aunque permaneció en observación durante 24 horas.

Comer es pues peligroso, tal y como comenté en el post anterior. Y no sólo peligroso sino que es posible afirmar que la alimentación es una de las principales fuentes de sufrimiento psíquico, del mismo modo que supone el sexo, el trabajo, el dinero o la familia.

Sufrimos por tener demasiada comida y tambien -vale la pena recordarlo-  por lo contrario: por la falta de comida. Pero no son sólo los excesos o los déficits de comida las principales fuentes de sufrimiento ligados a la alimentación sino la dificultad que tenemos los humanos en saber qué comer.

Tal y como sucedió en el caso de mi amigo intoxicado por las setas, saber qué comer no es algo que nos venga de serie sino algo que hay que aprender. Es por eso que existen expertos (aunque se equivoquen), aunque lo mejor sería decir que es por eso que existe la tradición gastronómica de cada región o pais. Una dieta culturalmente transmisible.

Sin esa tradición, los humanos todavia sufriríamos más y nos hariamos un lío terrible sobre qué comer pues el dilema que se nos plantea a los omnívoros es que podemos comernos cualquier cosa y quizá por eso estamos dotados de un apetito insaciable pero que a diferencia del resto de los animales no sabemos reconocer los alimentos buenos de los malos, lo comestible de lo incomestible, lo nutritivo de lo tóxico.

El koala por ejemplo no tiene que plantearse este dilema: se alimenta de hojas de eucalipto. No sabe nada, ni tiene una cultura, ni una tradición anti o pro-eucalipto. No se plantea probar otra cosa, simplemente “sabe” que el eucalipto es su comida y eso hace: comerse su hojas sin plantearse una extensión de su dieta.

Y en el pecado está la penitencia: pues el koala está destinado a no salir de su nicho vegetariano ancestral, sus dias están, pues, contados. a partir precisamente de su extrema dependencia de sus eucaliptos. La diferencia con los omnívoros es pues abrumadora, baste recordar el éxito reproductivo de las ratas o de nosotros los sapiens, bien adaptados a cualquier tipo de hábitat precisamente a causa de nuestra disponibilidad infinita para alimentarnos de casi todo.

La desventaja de ser omnívoro, sin embargo procede de la dependencia cultural de nuestra alimentación. No podemos fiarnos nada del gusto ni del olor como hacen otros animales pues abandonados en manos de nuestro sensorio nos atiborramos de dulces y de sal. No deja de ser paradójico que nuestra alimentación no venga forzada por nuestras necesidades dietéticas sino por nuestras preferencias y aversiones que en cualquier caso no señalan en la dirección de nuestras necesidades sino de nuestra estereotipia alimentaria.

Probablemente porque en nuestra especie la comida no es sólo alimento sino también y sobre todo una experiencia emocional. No deja de ser curioso que el gusto y el olfato se encuentren tan relacionados: olemos los alimentos de forma anterior y de forma retronasal y alli los estímulos olfativos de los alimentos hacen un recorrido neurobiológico insólito.

A diferencia de los estímulos visuales no pasan por el filtro del tálamo, donde podemos identificarlos sino que van directamente al sistema límbico donde se asocian directamente con las emociones. De tal modo es posible afirmar que el gusto por un determinado alimento -como la madalena de Proust- nos desembala ciertos recuerdos agradables o desagradables, asi como las emociones vinculadas con ellos. Y lo hacen de forma directa, es decir sin filtros. Dicho de otra manera: el gusto por determinados alimentos o la aversión por los mismos no es de orden biológico sino simbólico.

Y de ahi la importancia de la tradición, es decir de que exista una dieta culturalmente establecida: una prescripción y una prohibición cultural para regular nuestra alimentación.

Prescripciones y prohibiciones alimentarias.-

Las dietas tradicionales nos dicen qué hemos de comer y si nos lo dicen es porque abandonados a nuestro gusto no hariamos otra cosa sino comer aquello que no debemos e intoxicarnos con glucosa, grasa o sodio. Pero la tradición no solo interviene en qué hay que comer, sino tambien en cómo hemos de hacerlo: no se debe picar entre comidas, comer solo, deprisa o en el coche. Hay que hacer tres o cuatro comidas al dia y variar la dieta durante el dia, si por la mañana comemos hidratos de carbono, es mejor dejar las proteinas para la noche, etc.

No debemos renunciar a aquellas cosas que más nos gustan como por ejemplo sucede con el chocolate sino consumirlos en pequeñas cantidades y no darse atracones nunca, a fin de intentar asociarlo con otras redes neuronales distintas a las ya organizadas. Si el hecho de comer depende tanto de las emociones y de las asociaciones proustianas que podamos establecer es obvio que debido a la plasticidad de esas conexiones podemos reescribirlas de nuevo, pues no hay que olvidar que cuando un recuerdo se evoca se reescribe. Restringir un alimento que nos apasiona solo consigue el efecto contrario: que lo añoremos hasta constituirse en una especie de “antojo”. Aqui hay un articulo que describe el “craving” que las ratas desarrollan con los pasteles de chocolate.

Los antojos representan precisamente esta asociación entre emociones y gustos. La embarazada que pide a las cuatro de la mañana un helado no tiene necesidad alimentaria alguna en comer dulces sino en sentirse querida y atendida por su marido, del mismo modo en que sintió querida por su padre aquella tarde en que papá le compró un helado. La complejidad emocional de los seres humanos aparece en forma de avidez, una paradoja para la neurociencia en el sentido de que el helado de la embarazada no representa ningun valor nutritivo especial pero desencadena una cascada de recuerdos y emociones.

Vale la pena recordar ahora el cuento de los Hermanos Grimm, titulado Rapunzel sobre las peripecias de un marido que roba las lechugas-antojos de su mujer embarazada a una bruja.

Lo cierto es que si nuestra alimentación depende tanto de la cultura puede predecirse que la alimentación de nuestros coetáneos estará presidida por un fuerte desorden, un desorden que procede precisamente de las amenazas que se ciernen sobre la tradición, sobre los alimentos que consumimos y la manera en que lo hacemos.

Un desorden que abarca tanto la patologia alimentaria (anorexia, bulimia, pica) como la preocupación por los alimentos que consumimos, la obesidad y las plagas de la hipertensión, la diabetes y todos los problemas cardiovasculares que se asocian con ella y la moralización secundaria a ciertos hábitos alimentarios de los que hablé ya en el post anterior.

Comer solos, comer comida muerta (procesada), congelada, comer deprisa, de pie o en el coche, picar entre comidas, atiborrarse de dulces. El microondas ha sustituido a la mamá tradicional y la comida precocinada (muerta) ha sido entronizada en hogares despoblados donde nadie oficia ya el rito de la alimentación y todos se sirven a sí mismos desde el frigorifico sin coincidir acaso nunca en la mesa con ningun otro miembro de la familia.

Este es el nuevo desorden alimentario que preside nuestros opulentos hogares. Si Freud viviera hoy es seguro que no le daria tanta importancia al sexo -que en realidad precisa siempre de un otro- como de la comida que se ha convertido en una actividad solitaria y masturbatoria para los ciudadanos opulentos.

La opulencia ha roto pues los mecanismos de regulación alimentarios, es posible explicar que exista mucha preocupación por las dietas, por la comida, por el ejercicio y la salud.

La perdimos cuando abominamos de la tradición como reguladora de nuestra dieta. Pues si la religión ni la tradición gobiernan nuestro apetito sólo queda una agencia para hacerlo: el mercado.

Bibliografia.-

Paul Rozin: The selection of food by rats, humans and other animals.

 

El dilema del omnívoro

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Como su nombre indica, omnívoros significa comer de todo, lácteos, carne, pescado y vegetales, aqui en la wiki puedes encontrar los animales que pertenecen a esta familia adaptada a comer cualquier cosa incluyendo a otros omnívoros.

El caso de la leche es paradigmático de como la evolución ha presionado para hacernos tolerantes incluso a la leche de aquellos animales que pueblan nuestra ganaderia. Los humanos no estamos originalmente adaptados a la leche de vaca o de oveja por ejemplo y sin embargo hemos desarrollado adaptaciones para tolerarlas. Algo que se conoce con el nombre de efecto Baldwin.

No cabe ninguna duda de que ser omnívoro es una adaptación a ambientes cambiantes  y entornos poco predecibles en cuanto a recursos alimentarios y no cabe tampoco ninguna duda de que el medraje de nuestra especie acaeció precisamente debido a esta adaptación que nos permitió sobrevivir a ambientes ancestrales hostiles y bien distintos entre sí, desde el desierto hasta los glaciares. Solo asi pudimos abandonar los árboles y la selva, alli siguen aún nuestros antepasados los simios.

Nuestra dentadura está diseñada para cortar, desgarrar, triturar y desmenuzar la comida, descascarillar y pelar semillas de distinta dureza, de manera que no hay duda de que tenemos más relaciones de proximidad, -al menos en nuestras preferencias alimentarias- con las ratas o el cerdo que con nuestros ancestros los simios.

El dilema más importante que se le plantea a un omnívoro es éste: qué comer. Debido a que puede dar buena cuenta casi de cualquier cosa tiene que aprender “ex novo” qué cosas son comestibles y cuales no lo son. Y dentro de las cosas que son comestibles (como un congénere) tiene que aprender tambien a renunciar a un buen bocado si se trata de un humano, de eso se encargan los tabués.

Pero no es de los tabúes culturales ancestrales de lo que voy a hablar sino de la socialización de la comida.

No puede pasarnos por alto que la comida es un hecho social, que se encuentra regulado por una serie de prohibiciones -incluyendo las religiosas-, de prescripciones, de hábitos educativos, de reglas y costumbres, horarios y comportamientos en la mesa, cuando no de aversiones, o intolerancias. Pues comer es peligroso es por eso que no existe actividad humana más regulada que la alimentación.

Es por esa razón por la que nosotros junto con las ratas hemos desarrollado algo que conocemos con el nombre de neofobia. La neofobia puede definirse con el miedo, asco o repugnancia a probar algo que no conocemos. Algo nuevo. Naturalmente esta tendencia a rechazar lo nuevo está acompañada en otros individuos de la tendencia opuesta: la neofilia o la tendencia a encapricharse con lo nuevo.

Aquellos de ustedes que tengan hijos ya saben qué es una neofobia, esa manía que tienen los niños por rechazar sabores que nunca han probado y que rechazan o dicen “no me gusta” sin conocer su sabor. Manías que se establecen a veces de por vida, dependiendo de la educación que hayan recibido. Pues como todo el mundo sabe las fobias se curan con la exposición, es decir si no queremos que nuestros hijos carguen toda su vida con una de estas manías lo mejor es exponerles a las comidas que rechazan, una y otra vez hasta que el estímulo se extinga, contando, claro está, en que usted o su madre no tengan la misma neofobia, pues estas cosas se trasmiten a traves de la imitación.

Y si digo que comer es peligroso, lo es fundamentalmente para los omnívoros. El resto de animales vienen ya de serie equipados con un buen catálogo de alimentos a degustar y no traspasarán esa linea roja jamás. Nosotros sin embargo, los omnívoros estamos diseñados para explorar nuevas parcelas alimentarias (y de cualquier otra cosa).

Y de ahi, nuestra debilidad.

Y es por eso que aun hoy existan dietas y la gente se preocupe por comer de forma “natural”, inteligente o saludable y otros que cobren el peaje, los dietistas o endocrinólogos. Diría que hoy más que nunca y a través de Internet podemos comprobar que comer es algo que nos preocupa, unas veces a través del pretexto de los contaminantes, los plásticos que envuelven la comida, los pesticidas o cualquier otro elemento que identifiquemos como peligroso y que dan lugar a doctrinas casi religiosas sobre qué comer, como mezclar las distintas comidas y cómo ser un buen omnivoro casi siempre con el pretexto de la salud.

¿Cómo hacemos para protegernos pues de los venenos, o los alimentos tóxicos o a aquellos que pueden estar en mal estado o contener gérmenes peligrosos para nuestra salud?

Lo hacemos a través de dos mecanismos bien distintos entre si: uno es el asco y el otro la moralización de la alimentación. Y lo cierto es que ninguno de los dos es de fiar.

Del asco ya hablé en este post a propósito del valor evolutivo de ciertas emociones, de manera que sólo diré ahora sobre él que es un mecanismo analógico que opera por aproximación y que no reconoce por sí mismo lo comestible de lo incomestible salvo en casos extremos. Pues el asco ha evolucionado del tal modo que cualquier cosa aun comestible puede producirnos asco. Se trata de un aprendizaje, uno aprende a tener asco por ejemplo a las almejas por razones bien distintas a la almeja en sí. Usualmente se le tiene asco a los animales vivos y el marisco que se consume crudo es un buen candidato a convocar rechazos o aversiones naturalmente irracionales.

Lo interesante de la comida es que no podemos dejarla al albur de las restricciones de la repugnancia, ni de las prescripciones sociales. Por ejemplo, ¿alguien renunciaria hoy a la carne de vaca o a la de cerdo por más que ciertas religiones hayan abominado de ellas?. ¿Alguien renunciará al vino, a pesar, ahora si, que el vino puede hacernos alcohólicos?

Lo cierto es que aun en una sociedad laica como la nuestra hay mucha gente que sigue manteniendo estos tabúes alimentarios si bien ya no lo hacen por prescripcion religiosa, sino como se dice ahora: ética. Ya no lo hacen en nombre de Dios sino de otras cosas.

Tal y como conté en este post la comida ha sufrido un fuerte proceso de moralización, si bien las grandes religiones monoteístas mantuvieron estas restricciones en el plano de lo teológico. Recuerdo ahora -por hablar de la religión católica- la prohibición de comer carne los viernes, el ayuno de 4 horas antes de comulgar y el estigma que la gula (un pecado capital) o el vino ha recibido en nuestro pais, a pesar de ser uno de los principales productores vitivinícolas.

Todo parece señalar que las restricciones alimentarias que las religiones llevaron a cabo fueron -con la excepcion del alcohol- arbitrarias. De lo que se trataba era de imponer ciertos sacrificios a los fieles a fin de recordar el peligro de comer alimentos “impuros”. Y no creo que la prohibición de comer carne de cerdo tuviera como propósito prevenir la contaminacion de la triquinosis, como algunos autores piensan como si el origen de la triquinosis fuera algo conocido desde la antigúedad.

Si esto fuera cierto en la India deberia prohibirse el consumo de agua, el principal vector trasmisor de enfermedades.

Todo parece indicar que el peaje que pagamos los omnívoros por nuestra novedad evolutiva de caracter alimentario es que aunque podemos comer de todo, no sabemos qué comer pues no podemos reconocer -salvo en los casos extremos- lo peligroso o tóxico. Y este no saber impone restricciones y autorestricciones que requieren complicadas intelectualizaciones para rechazar ciertos alimentos y no nos tomen por locos.

Y lo que hacemos es lo mismo que hacemos cuando tenemos miedo: el detector de humos de nuestras alarmas se encienden aun sin amenaza concreta y cuando fallan el asco y la moralización aun nos queda una ultima trinchera: la intolerancia.