Los números de 2012

Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2012 de este blog.

Aquí hay un extracto:

Unos 55,000 turistas visitan a Liechtenstein cada año. Este blog ha sido visto cerca de 610.000 veces en 2012. Si fuera Liechtenstein, se necesitarían alrededor de 11 años para que todos lo vean. Tu blog tuvo más visitas que un pequeño país en Europa!

Haz click para ver el reporte completo.

La teoria del hándicap y la epidemiología de la fe

pavo_real

Amotz Zahavi es un zoólogo de la universidad de Tel Aviv que en 1975 publicó uno de esos articulos de culto que de vez en cuando aparecen el horizonte cientifico y que fue motivo de muchas polémicas pues parecia poner en contradicción algunos dogmas darwinistas acerca de la eficacia biológica y reproductiva de algunos organismos.

Concretamente este pavo (macho) que exhibe ese plumaje tan exuberante y tan…inutil. ¿Qué le aporta al pavo un plumaje asi?

Desventajas.

Una desventaja procede del hecho de que los pavos no vuelan, por tanto tanta pluma no sirve de mucho a un ave de estas caracteristicas, no es más que un estorbo. La siguiente desventaja es que el plumaje es tan llamativo que llama la atención de sus depredadores naturales ofreciendo un blanco perfecto para sus ataques.

La pregunta que se hizo Zahavi y que es extensiva a muchas especies con cornamentas exhuberantes o incluso al delicioso colibrí cuya cola se enreda del tal forma en las ramas que hace peligroso sus vuelos de cortejo. Al de los machos me refiero.

La pregunta es ésta: ¿Por qué evolucionó tal plumaje si no aporta más que desventajas? ¿No es la selección natural una experta en “seleccionar” rasgos o conductas mayormente adaptadas? ¿No es la selección de los organismos mas eficaces biológicamente la clave del pensamiento darwiniano?

Si, pero falta algo más: la selección sexual.

El capricho de las hembras.

Los pavos reales desarrollaron estos plumajes diseñados para la ostentación a causa de que hicieron furor entre las hembras. Y este es precisamente el hallazgo de Zahavi: los plumajes ostentosos se seleccionaron positivamente a causa precisamente de que resultan un hándicap para sus portadores y desde entonces a este fenómeno se le conoce como principio del hándicap.

Un rasgo es seleccionado por el gusto del sexo opuesto (selección sexual) aunque resulte un estorbo o una desventaja para el portador de dicho rasgo. Algo que en otro lugar se considera un certificado de autenticidad. El pavo ostentoso alardea de buena salud y de estar libre de parásitos y es asi que resulta elegido por las pavas que transmiten a las generaciones siguientes el gusto por la cola ostentosa. Pero sin alguna prueba sacrificial no hay evidencia de realismo.

Asi es en la mayoría de las especies dando lugar a la siguiente regla: en una especie donde los adornos y la ostentación se dan en un sexo podemos predecir que es el otro quien elige. Las hembras son las que eligen en la mayoria de las especies (pero no en todas). Tal y como conté en este post sobre el tilonorrinco, el pájaro jardinero y decorador.

Lo que llevará a mis lectores a la siguiente pregunta: ¿En nuestra especie quién elige ellos o ellas?. Pero para contestar a esta pregunta haria falta otro post, nuestra especie heredera de los simios no es poligámica preferentemente, de manera que no somos los hombres quienes elegimos siempre. Os prometo un post para aclarar esta cuestión.

Lo cierto es que la mayor parte de las hembras son muy escépticas y exigen certificados de calidad-veracidad en sus parejas, es seguro que el lector ya sabe esto por su propia experiencia. Es lo que resulta molesto, incapacitante, aquello que es un estorbo y que recluta gran cantidad de conductas de alarde las que resultan por si mismas atractivas y las que por tanto mejoran la eficacia reproductiva de sus portadores.

Y no cabe ninguna duda de que los alardes resultan intimidatorios para los machos y atractivos para las hembras. De lo que se trata es de impresionar.

Ahora ya está usted en condiciones de saber porque en nuestra especie tienen tanto éxito las conductas de riesgo en los machos y sabrá apreciar mejor aquella vieja proclama de “Soberano es cosa de hombres”, el uso del alcohol o tóxicos en los hombres les hace más atractivos entre las mujeres, precisamente porque es una conducta handicapada que muestra un certificado de fortaleza suplementaria. Es por eso que los hombres se drogan y las mujeres se deprimen, algo que viene colgando de la selección sexual.

Richard Dawkins en el capitulo titulado “Virus y mentes” de su libro abajo citado en la bibliografia vuelve sobre el concepto del hándicap de Zahavi y le da una nueva vuelta de tuerca, al proponer precisamente la teoría del hándicap para explicar la persistencia de ciertos memes como los religiosos entre el acervo cultural de nuestra especie.

Si usted es educado en esta idea y las cree (el niño es capaz de creerse cualquier cosa que proceda de sus padres, de los adultos o de la cultura en la que vive):

“Hay vida despues de la muerte” o “Dios existe” o “El vino se convierte en la sangre de Cristo”.

Es muy probable que sea capaz de creer en cualquier cosa. Lo que dice Dawkins es que las ideas irracionales persisten precisamente por su propia irracionalidad, cuanto más absurda sea una idea más vírica se vuelve y es entonces cuando hemos de echar mano de la epidemiología para entenderla. Y pone el ejemplo de la fe.

La fe es creer en algo sin pruebas. Y creer en algo sin pruebas es precisamente la prueba de que aquello que se cree tiene un mérito propio como el plumaje del pavo, se vuelve atractivo por sí mismo. Creer en algo sin pruebas es un hándicap de la razón, una aceptación sin critica del misterio y es precisamente este misterio que se asume como formando parte de la realidad lo que le da al meme su prestancia viral y su capacidad de infección de otras mentes.

Nota liminar.-

Este es el ultimo post del año 2012 de Neurociencia-neurocultura. Os deseo a todos un mejor 2013 y que le den al 2012, ni se ha acabado el mundo ni falta que hace, lo que tenemos es que mejorarlo entre todos. Os agradezco a todos vuestra devoción incluso a aquellos que no dejaís rastro. Se que estais ahi.

Bibliografía.-

Richard Dawkins. “El capellán del diablo: reflexiones sobre la esperanza, la mentira, la ciencia y el amor”. Gedisa 2003.

Zahavi, A. (1975) Mate selection – a selection for a handicap. Journal of Theoretical Biology 53: 205-214.

Zahavi, A. (1977) The cost of honesty (Further remarks on the handicap principle). Journal of Theoretical Biology 67: 603-605.

Zahavi, A. and Zahavi, A. (1997) The handicap principle: a missing piece of Darwin’s puzzle. Oxford University Press. Oxford.

El detector de humos

humos

La teoria o hipótesis del detector de humos es un constructo teórico propuesto por Randolph Nesse (Nesse 2001) para explicar como funcionan nuestras alarmas neurobiológicas a fin de defendernos de ataques bien diversos, como tóxinas alimentarias, ataques de microorganismos, ataques de depredadores, peligros procedentes de fenómenos naturales y diversos siempre entendidos en clave ancestral. Lo interesante de este planteamiento es que aunque estas amenazas hayan desaparecido de nuestro entorno inmediato dichos detectores de humos siguen funcionando “como si” aquellos peligros se encontraran aun en nuestro medio ambiente y aún: funcionan siempre optimizando sus resultados, es decir “más vale que la alarma salte sin fundamento que salte demasiado tarde, tal y como conté en este post.

Vivimos pues alarmados.

Nombraré ahora algunas de las alarmas más conocidas, como la tos (que sirve para despejar nuestras vias respiratorias de cuerpos extraños), la fiebre que es una buena defensa contra las invasiones microbianas, la ferropenia (que tiene la misma función de defensa frente a infecciones), el vómito o las nauseas que nos defienden a nosotros o a los fetos de toxinas alimentarias, la fatiga que nos invita a no consumir energias en malos tiempos, el pánico que desata una reacción de huida, el estornudo que expulsa de las fosas nasales irritantes o tóxicos, etc.

Como el lector habrá observado las alarmas que acabo de nombrar tienen una característica especial: son  bastante toscas, si por toscas entendemos la gruesa forma en que se manfiestan. Son por asi decir domésticas, y todos las hemos experimentado alguna vez e incluso hemos ido al médico para suprimir algunos de sus efectos perniciosos. Efectivamente la tos es una adaptación pero tambien puede estar señalando una neumonía, el vómito lo es sin duda pero tambien puede ser el síntoma de una pancreatitis y la fiebre cuando se da en un niño pequeño nos obliga casi siempre a acudir alarmados a urgencias porque aunque la fiebre sea un mecanismo ancestral para defendernos de las infecciones, ella por sí misma puede provocar crisis epilépticas.

Dicho de otra manera el mecanismo (la alarma) que se enciende en nuestro organismo para defendernos de cualquier cosa puede devenir en un problema por sí mismo, si la fiebre es demasiado alta o prolongada, si la tos es demasiado intensa o el vomito demasiado profuso, ellos por si mismos pueden provocar o ser sintomas de enfermedades.

Pero nuestro sistema de defensa no termina en estos mecanismos toscos y macroscópicos sino que mas allá de eso se integran en un cluster psico-neuro-endocrino-inmunológico. Para conocer más sobre la jerarquización de las alarmas neurobiológicas dirijo al lector a este enlace donde podrá leer un articulo mio sobre este asunto. Francisco Traver: bulimia, somatización, conversión. O bien este post que es una versión resumida del articulo susodicho.

Suponga usted que esta plácidamente viendo su programa favorito y un ratón aparece en la habitación. ¿Cual será su reacción? Bueno, lo lógico (y más si es usted mujer) es que tenga una crisis de pánico y salga huyendo dando instrucciones a su marido para que busque la escoba. Nótese que la alarma activada es mental (psíquica) y la reacción es conductual y está destinada a huir del ratón. Una vez el ratón ha desaparecido o ha sido muerto por el valiente caballero que comparte sofá con usted, la alarma enmudece y usted ya no vuelve a tener miedo, aunque este miedo podrá ser activado la próxima vez, pues su cerebro guarda copia de la acción eferente.

Seria absurdo -ustedes estarán de acuerdo conmigo- en que en una situación asi usted tuviera diarrea, o tos, pues la diarrea o la tos en ese momento no le permitiria correr que es de lo que se trata cuando se huye de un depredador. tampoco seria de recibo que usted tuviera dolor en una pierna o una fatiga extraordinaria o se pusiera a estornudar. Existe una relación causal entre la amenaza y la alarma activada. En este caso el miedo pone en marcha la reacción de huida.

Pero las cosas no siempre funcionan asi, sino que en ocasiones al disparar una respuesta de pánico, el pánico se queda a vivir con nosotros. Es como si, nuestro cerebro no pudiera desprenderse de la alarma que se disparó sin depredador alguno y que ahora parece que se ha pasado de rosca saltando sin motivo. Esta es precisamente la frontera que existe entre las emociones adaptadas y la disadaptación que acaece en la patología. Tener una respuesta de pánico al tener como conterturlio un ratón es comprensible y supone una adaptación pero tener pánico cuando uno va por la calle sin peligro alguno que enfrentar es patológico, hablamos entonces de un trastorno por pánico.

Es como si la mente se hubiera reconfigurado de forma autónoma en torno al miedo y toda ella respondiera automáticamente en ausencia de amenaza alguna o bien que respondiera ante amenazas simbólicas. Un mecanismo seleccionado para evitar los peligros (el daño) se convierte a su vez en un problema.

Es por eso que algunos autores hablan de un sistema inmunitario conductual (Shaller y Duncan 2007) como equivalente de las alarmas que suenan en otros niveles de definición.

Un ejemplo de una alarma mas sutil, es el dolor llamado neuropatico. El dolor es mitad sensación y mitad emoción y en realidad se configura en el cerebro. No cabe duda de que tiene una enorme importancia adaptativa, no tanto para evitar los peligros sino para que una vez recibidos los daños el organismo tome algunas decisiones sobre su cuerpo a fin de evitar males mayores. El dolor provoca ciertas reacciones conductuales la mas importante de las cuales es la inmovilidad, ganar tiempo para que las cosas mejores y evitar daños peores. El problema es que puede haber dolor en ausencia de daño, del mismo modo que puede haber pánico en ausencia de amenaza o vómito en ausencia de tóxico.

En estos casos es posible especular que nuestro detector de humos se ha estropeado y es necesario reconfigurarlo a fin de que deje de sonar. ¿Pero como se las arregla nuestro detector de humos para saltar en ausencia de peligro?

Hablaremos en un proximo post de esta cuestión a propósito del extraño caso de la fibromialgia y su prima hermana: el sindrome de fatiga crónica.

Bibliografía.-

Nesse RM. The smoke detector principle – Natural selection and the regulation of defensive responses. Ann N Y Acad Sci 2001; 935: 75-85.

Freud, Westermarck y los replicantes egoístas

Levi

Estoy a favor y en contra de la evolución, a favor porque es verdad y en contra porque es implacable (R. Dawkins)

En un post anterior ya hablé sobre el llamado ” efecto Westermarck” y sobre la polémica acerca de si los niños se sienten o no atraídos por sus madre/padres o hermanos/as. Las conclusiones a las que llegó Westermarck son diametralmente opuestas a las de Freud y viene a rechazar la idea freudiana de que los niños se sienten atraidos por sus progenitores del sexo opuesto y que de ahi nace precisamente el tabú del incesto: una forma de cautela que nuestro inconsciente construye para eliminar los malos pensamientos incestuosos según Freud.

Dicho de otra manera, para Freud es precisamente la existencia del tabú la que señala en la dirección de que mantener relaciones sexuales con miembros de nuestra familia sería atractivo. Pero Westermarck por el contraro, arguye que los niños no se sienten en absoluto atraídos por los adultos de su familia  y llama al postulado de Freud “el gran error del psicoanálisis”. El complejo de Edipo seria pues un mito.

Pero las cosas distan mucho de haber sido resueltas y aqui en este post de la “revolución naturalista” que dirige Eduardo Zugasti nos aportan algunas pruebas que vienen a indicar que Freud tenia razón.

¿Pero la tenia?

Es muy posible que ambos tuvieran parte de razón, nombraré algunos hechos indiscutibles para que el lector navege por los datos contradictorios de que disponemos:

  • El incesto evita combinaciones letales entre alelos recesivos peligrosos para la descendencia.
  • Tendemos a emparejarnos con personas que nos recuerdan vagamente a nuestro amado o temido progenitor o bien tendemos a buscarnos parejas que para nada nos lo recuerden (si la relación fue mala).
  • Es indudable que existe una impronta precoz de caras, gestos, actitudes, prosodias, caracteres y costumbres familiares que tendemos a reproducir. Si esta impronta existiera -la busqueda y reencuentro con lo familiar” deberiamos admitir que aquello que se grabó lleva consigo patrones de deseo sexual.
  • El incesto consumado tiene consecuencias psicológicas devastadoras para aquellos que lo han sufrido.
  • Un gen A puede “soñar” con encontrar otro similar a fin de optimizar la configuración de la descendencia (por ejemplo los genes que regulan el CI o la inteligencia tienden a emparejarse) y preparar cerebros que a su vez busquen “su media naranja” y elijan como parejas preferibles a aquellas con las que comparten genes o determinados alelos.
  • El conocimiento de que nuestra pareja está fuertemente emparentada con nosotros desata una tormenta de repugnancia de tal modo que incluso parejas estables pueden romperse al tener el conocimiento de que son hermanos.
  • La estimulación precoz o sexualización de los niños pequeños genera consecuencias psicológicas impredecibles no tan graves como el incesto consumado pero significativas.

Se trata de datos contradictorios, unos apuntan al hecho de que hay algo “impreso” que nos lleva a la homogamia y algo cultural “el tabú del incesto” que nos impulsa hacia el rechazo. La psicología social ha documentado que algunos de los predictores más importantes de atracción sexual coinciden justamente con aquellos rasgos que las perspectivas neo-Westmarckianas consideraban que inhibían el deseo: familiaridad, proximidad y una historia de experiencias comunes.

Dicho de otro modo: que la atracción y el rechazo se encuentran en los mismos gustos.

Dos psicólogos sociales, Chris Fraley y Michael J. Marks (2010) (comentado también en Research Digest Blog) han puesto a prueba la hipótesis neo-Westmarckiana con dos fascinantes experimentos que son difícilmente compatibles con la sugerencia de un “mecanismo” natural diseñado para evitar el incesto.

Lo que nos lleva de nuevo a echar mano de la psicologia evolucionista y a indagar entre las diferencias que se encuentran plegadas y codificadas en los genes y en la cultura. Efectivamente no existe un mecanismo natural para rechazar los escarceos de la parentela (y el incesto), antes al contrario: los niños aceptan el placer proceda de donde proceda (decía Freud que el niño es un perverso polimorfo) siempre y cuando no haya además de eso maltrato o violencia. ¿Para qué tendría que tomarse la evolución el trabajo de construir un rechazo en los individuos con sus progenitores o sus parientes?

Si yo fuera un neo-westermarckiano diría que para evitar descendientes enfermos o con poca perspectiva vital, ¿pero cómo sabían esto en entornos ancestrales nuestros precursores? Evidentemente no sabian nada de genética, ni de alelos incompatibles, ellos no podian saber que la sexualidad entre parientes podia ser letal para los niños nacidos de tales emparejamientos. Es tambien muy dudoso que acumularan la suficiente información para poder transmitir ese peligro a sus vecinos. Pero es obvio que fueron los grupos humanos los que inventaron el tabú del incesto, algo pues cultural, es decir impuesto por el grupo al individuo concreto.

Ahora bien, si el tabú del incesto no se impuso para optimizar la inversión parental en forma de una descendencia viable, ¿qué objeto tenia la prohibición?

Pues asegurar un reparto justo de las mujeres, claro está. Todas las prohibiciones sexuales tienden a regular la posesión y acaparamiento de varias mujeres por un sólo hombre, lo cual resultaria en un conflicto grupal tarde o temprano. Asegurar que los grupos fueran cohesionados, laboriosos y cooperativos requirió recortar y regular el acceso a las hembras y asegurar una sanción, un castigo a los disidentes. Restricción y castigo van pues de la mano.

Dicho de otro modo, el tabú del incesto se inventó para regular cosas bien distintas a las que hoy creemos: las niñas, nuestras hermanas, o nuestras madres, tías y el resto de la parentela no son accesibles para mi, pero pueden serlo para otros que a cambio pueden disponer de una esposa para mi hijo y una nuera para mi familia (Levi-Strauss 1981).

En un post anterior ya hablé de esta teoria económico-antropológica que relaciona a las mujeres con el dinero y el incesto.

Ahora bien, ¿entonces en qué quedamos, tenia razón Freud o la tenia Westermarck? ¿Se sienten atraidos los niños por sus madres?

Esos replicantes egoistas que son los genes no atienden más que a sí mismos, de modo que un gen siempre buscará emparejarse con un gen homólogo, al tiempo que el cerebro del individuo (el organismo total que es más inteligente que el gen) impondrá su propia Ley. Y la ley es la ley del grupo, la que prohibe toda la sexualidad y la hece recaer y equivaler a la sustracción de recursos para otros y castigos para los infractores (¿castración?). Esta diferencia de recursos sexuales explica porque las mujeres se reproducen más que los hombres (tenemos mas ascendientes femeninos que masculinos), lo que es lo mismo que decir que el éxito de las mujeres es superior al de los hombres. En esta desigualdad está basada la cultura humana.

¿Hubiera sido mejor evolucionar en un entorno donde todos tuvieramos acceso a todas?

Piense el lector en esa utopía y contéstese a sí mismo.

Bibliografía.-

C. Levy-Strauss: Las estructuras elementales del parentesco

Fraley RC, & Marks MJ (2010). Westermarck, Freud, and the incest taboo: does familial resemblance activate sexual attraction? Personality and social psychology bulletin, 36 (9), 1202-12 PMID: 20647594