Dilemas de la moral (y II)


Dos hermanos muy unidos entre sí y adultos deciden en un viaje al extranjero tener una relación sexual. Se protegen para evitar un embarazo doblemente, con píldoras y con condones. Deciden igualmente no volver a hablar de este tema y no volver a repetir la experiencia jamás a fin de no sucumbir a “enamoramientos” más o menos letales que pudieran oscurecer aquella experiencia, para ellos imborrable.

La pregunta que hace Haidt a sus alumnos es ésta. ¿Qué opina usted de esta decisión? ¿La condena o la tolera? Y ¿por qué?

Naturalmente casi todo el mundo condena esta historia, pero lo que Haidt pretende averiguar es en nombre de qué lo hacemos.

Como el lector ya habrá podido entender el experimento (mental) se hace en unas condiciones casi quirúrgicas, evitándose los embarazos (que pudieran dar pábulo a las explicaciones sobre malformaciones) y evita tambien la repetición de la conducta que pudiera llevar a la pareja a un callejón social sin salida. Lo que Haidt quiere saber es qué hacemos para justificar ciertas decisiones. Más concretamente Haidt quiere saber ¿por qué aceptamos la prohibición, el tabú del incesto de una forma casi universal y sin rechistar?

Lo cierto es que sea como sea no existe ninguna otra prohibición que haya tenido tanto éxito como la del incesto, aunque es cierto que existen excepciones, la mayor parte de las personas comunes aceptamos sin pestañear y casi sin pensar esta prohibición, casi tanto como la del parricidio. Pero Haidt lo que quiere es precisamente hacerles pensar. Saber por qué respetamos esa prohibición de forma casi universal, es decir en todas las culturas humanas.

Lo que Haidt pretende demostrar es que existe un juicio moral desconcertado cuando se hacen ciertas preguntas como ésta, aparece una especie de disonancia cognitiva pues el individuo no puede dar razones racionales para justificar su rechazo. Es por eso que Haidt apela a la intuición: hay algo en nuestra intuición que nos hace rechazar este tipo de relaciones, primero las rechazamos y después las racionalizamos con argumentos racionales.

Para Haidt la mayor parte de nuestras decisiones morales se encuentra en nuestras intuiciones automáticas, Más concretamente se encuentra en nuestras tripas, hay algo en el incesto que nos repugna.

Ahora supongamos que un hombre (o mujer ) casado, se siente profundamente atraido por una tercera persona. Ambos pactan encontrarse en un hotel y tener una relación sexual, mantienen entre sí una relación de amistad duradera con algunos encuentros puntuales. Entre sus condiciones se encuentra el pacto de que ninguno quiere divorciarse de su pareja actual, de manera que mantienen su relación de una manera discreta. Nunca nadie supo, intuyó o sospechó nada, ni por parte de ella ni por parte de él.

¿Como valora usted desde el punto de vista moral este supuesto?

Es casi seguro de que en este segundo caso ya no haya tanto consenso. No voy a dar cifras y me conformo con que cada lector saque sus propias conclusiones y encuentre diferencias y similitudes con el supuesto anterior. Aqui no vendría la repugnancia al rescate de la moral salvo en algunas personas muy pulcras. El adulterio ya ni siquiera es un delito en nuestro mundo, de manera que los que categoricen esta actitud como inmoral tienen un problema adherido: ¿Por qué es inmoral esta conducta? ¿A quién perjudica?

Si pongo estos dos dilemas morales como ejemplo es para señalar que las cuestiones morales tienen al menos dos ejes de torsión, uno que está en las tripas, como ya dije antes y otro es la razón aunque se trate de una razón irrazonable. Y no cabe duda de que en el mundo actual donde cualquier cosa es posible, la repugnancia (la fundacion pureza-santidad de la que hablé en el post anterior) es la ultima trinchera que nos queda para moralizar ciertas conductas.

La clave del asunto es que la moral cambia con la sociedad y aunque ciertas conductas como el homicidio, el maltrato, el robo o el abandono de bebés,(daño-cuidado) siguen siendo penalizadas por casi la mayor parte de la población, ciertas cuestiones han sufrido amplios procesos de desmoralización o naturalización miientras que otras conductas han sufrido el proceso inverso: la moralización.

Conductas que han sufrido procesos de desmoralización.- Se trata de conductas que otrora eran consideradas profundamente inmorales, sobre todo mientras la religión fue la guía de estos preceptos y que hoy han pasado a formar parte de decisiones biomédicas o bien se han separado del todo de un cuestionamiento moral pasando a formar parte de eso que se llama vida privada.

1.- El aborto.

2.-El adulterio.

3.-El alcoholismo.

4.-La toxicomanias incluyendo la ludopatía.

5.-La obesidad.

Conductas que han sufrido procesos de moralización.- Se trata de conductas que otrora eran neutras desde el punto de vista moral, (aunque algunas religiones las recogían entre sus preceptos) y que hoy se plantean como opciones morales en algunas formas de vida como por ejemplo el vegetarianismo.

1.-Comer carne

2.- Fumar cigarrillos o cigarros en publico.

3.-La prescripción de hacer ejercicio.

4.-El animalismo y las causas de defensa de los animales.

5.-Los alimentos ecológicos.

6.- Cierto tipo de terapias y de tratamientos alternativos.

7.-El amamantamiento prolongado.

Cuestiones nuevas.-

1.- Todo lo relacionado con las tecnologías reproductivas plantea innumerables enigmas biomédicos. ¿Qué hacer con los embriones congelados? ¿Es moral embarazarse estando soltera? por no hablar de todas las tecnologias futuras que aparecerán como posibilidades técnicas y que aun no hemos sido capaces de plantearnos siquiera su existencia.

En conclusión:

1.- Todo parece indicar que la moral no es un órgano del cerebro como supuso Freud, sino un almacén de posibilidades interpersonales de convivencia con cargas de prohibición/tolerancia que se encuentran dispersas en la cultura y que cada individuo introyecta “para sí” de acuerdo con sus preferencias de vida o concepción del mundo. Del mismo modo es necesario decir que este “Superyó” virtual es muy sobornable y basta con que aparezcan ventajas adheridas a la transgresión para que el individuo incumpla su propio código moral.

2.- La caida de las religiones como guardianas de los preceptos morales ha conformado un desorden moral en el mundo de tal modo que cada persona ha construido una guia moral a su medida no necesariamente vinculada con el bien social sino con su propia percepción de lo que es motivo de sanción y lo que es tolerable.

Sin embargo la desaparición de las religiones no ha impedido que nuevas prohibiciones con carga moralizante hayan aparecido en escena bajo la tutela médica, alimentaria o reproductiva, un ejemplo desconcertante de ello es la prohibición de fumar en lugares publicos bajo el pretexto del daño a los “fumadores pasivos” y cuya contraparte es la tolerancia que se tiene con las drogas ilegales o los contaminantes industriales, de los motores de los automoviles o de la industria textil. La paradoja de este enredo es que usted puede ser multado por fumarse un cigarrillo y es probable que cobre una pensión si tiene un diagnóstico de cocainomania.

3.-Todo parece indicar que ha habido un corrimiento de escenas con carga moral, una vez abolidos el sexo, el alcohol y la comida como vicios eternos del hombre y desplazados a la biomedicina, es necesario inventar otros símbolos sagrados que adorar: el culto por lo natural, el aspecto y modificación del cuerpo por la cirugía o el fitness o el rechazo de las proteinas animales por impuras parecen haber tomado el relevo a las impurezas de antaño.

4.- Todo ello tiene consecuencias para el tratamiento de las desviaciones, aquellos que traspasaron determinados umbrales de tolerancia en la convivencia social pueden ser etiquetados como enfermos mentales, adictos, es decir irresponsables, lo que es lo mismo que decir alienados o inocentes. La mayor parte de los sufrimientos humanos están bien contabilizados, sin embargo las soluciones que se proponen para su atención parecen estar desviadas de su epicentro. Asi no es raro que un problema fundamentalmente moral se despiste en un tratamiento médico que por supuesto no aporta nada sino irresponsabilidad. En este post podemos ver cuales son las causas del sufrimiento de los humanos y las soluciones que se proponen.

Tambien puede el lector visitar este enlace donde el autor se pregunta ¿Son las adicciones enfermedades cerebrales?

En esta misma entrada deje mi opinión sobre este asunto:

“Lo que diferencia una enfermedad verdadera de una adicción, es el hecho de que las enfermedades son espontáneas, es decir suceden más allá de la voluntad del propio sujeto. Algo que se encuentra bastante alejado de la “voluntariedad” que manifiestan las adicciones. En cualquier caso se trata de una “enfermedad” autoinducida lo que la diferencia de las demás y no sólo eso sino que una adicción supone siempre el quebrantamiento de un consenso moral: las drogas son ilegales (casi todas) porque el Estado las ha prohibido por sus efectos adversos y visibles con rapidez, los que caen en ellas antes de ser enfermos son transgresores de una norma civica.

Por otro lado el criterio de cambios cerebrales por sí mismo no justifica el calificativo de “enfermedad”.

No debemos perder de vista que ciertos procesos han sido sometidos a una “moralización” por ejemplo la prohibición de comer carne en ciertas religiones o en los vegetarianos, mientras que otras conductas han sido sometidas a una desmoralización (o una naturalización), significa que las adicciones han pasado de considerarse “vicios” a considerarse “enfermedades”. Mi opinión es que al sustraerles la parte moral a este tipo de conductas les hemos quitado tambien la posibilidad de redimirlas a través de otra conducta moral. Por ejemplo el alcoholismo se cura a través de una especie de “religión” como la que proponen las ordenanzas de “alcoholicos anonimos” que prescriben una supresión del alcohol de por vida (similar a la que postulan las religiones). En mi opinión estas técnicas tienen más éxito que las medicas pues devuelven al individuo cierto control sobre su conducta, mientras que la medicalización de las mismas tiene un éxito muy relativo y menor”.

El tratamiento moral que inventó Pinel no ha sido explorado lo suficiente por las sociedades modernas y nos encontramos hoy con que casi cualquier conducta irrazonable es susceptible de ser catalogada o bien por la psiquiatria o bien por la medicina en general.

Como si no hubieran otros modos de redimir al hombre de sus errores o de su tendencia a saltarse ciertos limites.

5.- La proliferación de morales individuales operan descontextualizando la moral colectiva y los consensos alcanzados sobre las normas colectivas para hacer de las comunidades entidades laboriosas y cooperativas. Ciertamente muchas de esas normas eran posiblemente injustas o están obsoletas por el cambio de mentalidad o los hallazgos de la ciencia o las normas de higiene, lo que explica que ciertas costumbres sexuales se hayan generalizado (felación, cunnilingus, coito anal) y hayan perdido su cualidad defensiva frente al contagio de enfermedades infecciosas.

Actualizar estas normas parece sensato dado los cambios culturales y sociales que se han producido al menos en las sociedades avanzadas. Lo paradójico sin embargo es que pareciera como si una vez que se ha superado un tabú inútil aparece en otro lugar y con otra forma un tabú similar que vuelve a imponerse a los demás como una verdad revelada aunque con otros argumentos distintos a los religiosos.

A propósito de:

La sabiduría de la repugnancia moral de Leon Kass

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3 pensamientos en “Dilemas de la moral (y II)

  1. La moral abandonada en lo cultural se torna relativismo, donde todo depende. La moral no solo esta en el superyo, a mi entender atraviesa toda nuestro ser (corporal, social psicologico y espiritual). Existe la dimension espiritual, transcedente, de la persona humana donde se pregunta por el sentido de su ser, actuar, etc..y que le recuerda que, objetivamente, hay conductas observables o no, medibles o no que nos construyen como personas y que hay otras, que nos destruyen. Esta deconstruccion nunca es moral, tampoco neutra, aseptica. La persona humana, cuando actua o se comporta de terminada manera, se define a si misma, en su totalidad. Es imposible que el actuar humano “no afecte a nadie”, que “nadie se entere” que “no tenga consecuencias”, eso es liquidar la dimension social del hombre, inherente a su naturaleza.

  2. Es cierto que hay sociedades y culturas mas avanzadas que otras, pero en el mundo actual. en nuestra aldea global, negar el relativismo imperante, es ceguera.

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