Anorexia y femineidad


Graciela Sobral es una psicoanalista que pertenece al “Campo freudiano” -de inspiración lacaniana- y que ayer dia 15 de Junio estuvo en el recinto de nuestro Hospital (Consorcio Hospitalario de Castellón) para dar una conferencia sobre mujer, maternidad y anorexia mental, a propósito de su ultimo libro, cuya carátula preside este post.

No cabe ninguna duda de que la anorexia mental (y los trastornos alimentarios en general) guardan una estrecha relación con la “femineidad”, sea lo que esto sea, pues una definición de este concepto nos llevaría casi tan lejos (como todas las palabras terminadas en “dad”)  a esos callejones sin salida como cuando intentamos definir la “felicidad” o la “libertad”. La verdad es que no sabemos en qué consiste la femineidad aunque si sabemos de múltiples femineidades, tantas como mujeres (y hombres) existen.

Y la verdad es que la “femineidad” no existe (tal y como le gustaria decir a Lacan), pues se trata de un invento, un hecho creativo que cada mujer tiene que llevar a cabo en sí misma, un trabajo de modelado que usualmente toma como base -imita- a los personajes próximos, madres, hermanas o iguales, al propio deseo o incluso al deseo de algún otro que inscribe su propia letra en el despliegue de potencialidades de cada sujeto. En cualquier caso no deja de ser una construcción que cada niña -en un momento determinado de su vida- tiene que inventar para sí misma.

Todas las niñas tienen que llevar a cabo esta metamorfosis de niña a mujer. La anorexia es una solución aberrante -la solución del problema es en este caso el problema- a conflictos en esta fase de la vida, conflictos por otra parte inespecíficos y universales que tienen que ver naturalmente con la sexualidad adulta y con el atractivo.

Lo que sucede en la anorexia es que el placer que se obtiene por la dieta es superior al placer que pudiera obtenerse a través del atractivo o el éxito sexual. Hay algo en la deprivación alimentaria que favorece una especie de adicción al hambre.

Paradójicamente la anorexia mental es una enfermedad de la femineidad que rechaza la femineidad tal y como dejó Freud señalado.

A diferencia de la bulimia que es un trastorno reciente y vinculado al exceso capitalista, la anorexia es una enfermedad conocida desde antiguo. Lo nuevo es la epidemia de casos que se declararon en el siglo XX en las sociedades opulentas.

Tanto como a la femineidad la anorexia apela al goce de la restricción, es decir al placer que se adelanta al deseo mismo y le deja vacio de sentido. No cabe ninguna duda de que las sociedades opulentas se caracterizan por ese vaciamiento que se ha efectuado en el imaginario de cada cual y su sustitución por placeres y goces faciles de obtener, al alcance de todos, sin prohibiciones culturales que desafiar y un deblitamiento de lo simbólico que se caracteriza por una psicopatología afásica, que ya no dice nada, no comunica nada más allá de un sintoma que aparece como “prótesis”o sustitución de algun proceso que no pudo llevarse a cabo.

A pesar de esta carencia de sentido, los sintomas modernos de la psicopatología de los trastornos alimentarios remedan la epidemia de histeria del siglo XIX que tambien afectaron a los modelos de femineidad y representaban -segun ha sido señalado por numerosos autores- la protesta femenina a través de la enfermedad. La diferencia entre aquellos síntomas y estos de hoy es que aquellos aparecian cosidos al deseo, un deseo en cierta forma reprimido, algo que desveló Freud a través de su conceptualización de lo inconsciente. Sin embargo los síntomas actuales más que síntomas del deseo representan síntomas del acto y aparecen alienados del deseo, sin ninguna historia que contarnos, los síntomas modernos (en realidad postmodernos) son síntomas sin semántica que no comunican nada salvo un horror primordial (en este caso a comer) y una decidida voluntad desafiante o coactiva.

En este sentido dejo aqui una serie de post acerca de las relaciones entre la enfermedad mental y el poder.

Dejo aqui colgados los videos de la conferencia de Graciela Sobral junto con los comentarios a que dio lugar la interesante charla de nuestra compañera.

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Un pensamiento en “Anorexia y femineidad

  1. La competencia y el riesgo de contagio son dos de los peligros que encierran los trastornos de la alimentación, en especial la anorexia. El doctor Morandé explica que, en muchas ocasiones, el deseo de perder unos kilos se convierte en una competición entre amigas. «Cada una siempre se verá más gorda que la otra e intentará seguir adelgazando. Además, entre ellas se apoyan y respaldan para seguir ayunando y perdiendo peso». También puede producirse el efecto dominó. «Hemos comprobado que, cuando una niña logra estar más delgada y consigue así la admiración del resto del grupo, se produce una especie de contagio. Esto provoca que las amigas de su entorno quieran parecerse a ella y acaben también enfermando».

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