¿Por qué la opulencia sienta tan mal a nuestro cerebro? (II)

La libertad sexual ilimitada no hace más que quitar valor a la vida erótica misma y a los objetos en los que buscamos satisfacción. (Sigmund Freud)

La gorriona merodeadora

2.-El sustrato sexual.

El sustrato sexual puede contemplarse desde el punto de vista de un subproducto del deseo del que hablé en el post anterior pero si construyo un item nuevo especial para él  es por la importancia de este sustrato que por si solo podria atravesar transversalmente al resto de los sustratos.

Sin embargo la sexualidad contiene al menos tres acepciones enredadas, la primera es la sexualidad como identidad, nos sentimos hombres o mujeres. Lo interesante de esta primera variante es que el hecho de ser macho o hembra nos viene de serie pero la “identidad sexual” no se solapa completamente con su origen biológico y está sometida a vaivenes subjetivos. Dicho de otro modo la identidad sexual es un constructo individual, uno ha de inventarse su identidad, pues nadie sabe en qué consiste la masculinidad ni la femineidad tal y como contamos en este post.

La segunda acepción es la orientación sexual, homo o heterosexual. No existen diferencias importantes en cuanto a los conflictos que presentan los sujetos homo y heterosexuales pues el encuentro, mantenimiento y conservacion de una pareja a largo plazo es una tarea que consume enormes cantidades de recursos y que se malogra muy frecuentemente tanto en homos como en heteros.

La tercera acepción es el gusto individual, la construcción de la sexualidad desde el punto de vista individual, nuestra presentación ante los demás y nuestra posición total ante el hecho consumado de la sexuación.

No cabe ninguna duda de que la sexualidad humana tiene un propósito y a la vez una condición: la reproducción. Somos seres sexuados porque procedemos de una estirpe de simios sexuados y nuestra sexualidad está orientada al propósito de reproducirnos, construyendo cerebros orientados al hecho de poder replicar nuestros genes. La novedad es que la conciencia humana puede alejarse de aquel propósito gracias a una razón fundamental: somos mas inteligentes que nuestros genes y podemos desviarnos del telos reproductivo, utlizando el sexo para divertirnos. Es más, podemos incluso elegir quedarnos sin descendencia, aunque no debemos sobrevalorar demasiado en este caso nuestra capacidad de decidir, al fin y al cabo en todas las especies animales, no todos se reproducen, pues -como ya he dicho en alguna ocasión- la mayor parte de los machos son superfluos.

La opulencia ha introducido el suficiente número de variables en las relaciones sexuales humanas, me referiré a ellas, sin ánimo de ser sistemático, a continuación:

  • Primero aludiré a una cuestión evolutiva esencial: el número de hembras y de machos en una especie determinada suele estar repartido en torno al 50%  sin embargo el “reparto” de mujeres no es 1:1 tal y como podría parecer sensato sino que hay un amplio grupo de hombres que acaparan dos o más mujeres tanto en las sociedades polígamas como en las monógamas. Lo que significa que existe una bolsa significativa de hombres (o machos) que no llegará a reproducirse, tal y como cuentan en este articulo,  las cifras de probabilidad reproductiva son un 80% `para las mujeres y un 40% para los hombres. A la evolución no le interesan los repartos justos sino asegurar la diversidad.
  • Lo que significa que las mujeres tienen más probabilidades de reproducirse que los hombres, pero las mujeres no buscan sólo reproducirse sino hacerlo con un macho alfa, entendiendo como machos alfa a aquellos más atractivos y que ocupan la cúspide de la piramide social o del estatus. Es aqui donde se encuentra oculta la variable de la rivalidad entre mujeres de la que hablé en este post sobre anorexia y trastornos alimentarios en general.
  • La novedad que ha introducido la opulencia es la infertilidad electiva, gracias a pildoras, preservativos y abortos las mujeres pueden copular con sucesivas parejas sin miedo a quedar embarazadas y solteras, algo que en otros entornos estaba asociado a la pobreza y a la exclusión social.
  • La infertilidad electiva favorece la independencia de la mujer con respecto al hombre y el desembarco en el mundo laboral precisamente en la época en que nuestras abuelas ya estaban rodeadas de retoños. La consecuencia de este fenómeno es la baja natalidad y la subfertilidad.
  • En caso de llegar a un tardío matrimonio las mujeres ya traen consigo una amplia experiencia sexual con multiples parejas. No hay que olvidar que las mujeres son tan “merodeadoras” como los hombres (y de un modo muy parecido a los gorriones) cuando lo que está en juego es la reproducción. Y que sólo han podido desplegar este efecto a partir de su independencia económica y/o su infertilidad inducida. La consecuencia de este fenómeno está relacionado con el número de divorcios promovidos por mujeres que correlacionan tanto con la baja natalidad como con el número de parejas previo al matrimonio.
  • La cuestión se agrava si contamos con el hecho de que cada vez las niñas llegan de forma más temprana a tener escarceos con la sexualidad. Justo en el momento en que deberían estar estableciendo alianzas con sus iguales es precisamente cuando su entorno les comienza a hablar de sexo y/o de ser/no ser atractiva y comenzar a compararse codiciosamente con otras. No se trata sólo de que el sexo -gracias a los metodos anticonceptivos y a la laicizacion del mundo- haya devenido “libre” sino que ha devenido tambien en una “lolitizacion” de la sexualidad. Cada vez vemos más conflictos emotivo-social-sexuales en niñas prepúberes.
  • Es algo que naturalmente tiene consecuencias para la salud mental de esa población: en primer lugar porque la “libertad” sexual no garantiza la liberación de los problemas emocionales relacionados, y por otro lado, las niñas son requeridas al mercadeo sexual demasiado pronto en un momento crítico para su desarrollo.
  • La desaparición de las prohibición sexual no ha promovido una mejor salud de los niños y las niñas (ni de los adultos) sino todo lo contrario: el levantamiento de la prohibición sexual ha promovido nuevos malestares. La laicización del mundo opulento no ha logrado sino transferir las creencias religiosas a otro tipo de creencias, como por ejemplo la adoración por la ciencia, la moda, el cuerpo o los logros. Aunque el sexo no está ya prohibido por instancias religiosas o juridicas, lo cierto es que sigue desempeñando un papel primordial en cuanto a los conflictos humanos que genera.
  • La diseminación de oportunidades (“eres lo que quieras ser”) de ser -sexual es una de las caracteristicas de nuestra sociedad opulenta, la disponibilidad casi universal de amantes, la longevidad y la sucesividad electiva de las parejas introduce lo que algunos autores han llamado “el nuevo desorden amoroso” y hace que las personas no se sientan ya cómodas con una sola pareja de por vida, lo que facilita la irresponsabilidad con hijos, patrimonios y compromisos, algo que llega a ser un bien mercantil, consumible o intercambiable. Nadie ya parece creer en una pareja estable de por vida, lo que hace que la profecia llegue a ser autocumplidora.

Conclusiones.-

La diseminación de las “oportunidades de ser” genera problemas en la identidad y la orientación sexuales, algo que se elige a la carta promovido por las narrativas sociales procedentes del género, de las historias míticas narradas en TV o en el cine e imbuidos  y reforzados por la idea de que “todas las identidades deben tener las mismas oportunidades y que se trata de un derecho inalienable del hombre el poder elegir.

Una ingenieria social ginecocéntrica que ha disminuido el valor de los hombres y tambien el modelado social de las identificaciones de los adolescentes. Vivimos en una sociedad matriarcal, permisiva, excesivamente tolerante, donde el papel de lo masculino ha sido “tunelizado” por el poder femenino y donde practicamente ha desaparecido de las familias el padre protector, normativizador, sancionador y justo en aras de un padre de comic incapaz de transmitir la idea de esfuerzo, templanza y paciencia. La mayor parte de los padres de hoy son mequetrefes dominados por esposas caprichosas y estresadas que somatizan toda clase de temores y que suelen quedar viudas precozmente.

Es la opulencia por sí misma y no los discursos feministas o de izquierda la que ha logrado poner la civilización patas arriba a través de modificaciones en los distintos sustratos que sostienen el imaginario de los humanos. Un efecto común que podriamos nombrar es el debilitamiento de lo simbólico entendiendo lo simbólico como todo aquello que nos permite tamponar el efecto directo de lo real sobre nuestro cerebro, una especie de toldo o sombrilla que ha sido removido y nos ha dejado a la intemperie, a merced de los elementos o si se quiere de los mercados, que son a fin de cuentas la versión económica de lo real y los que mercadean con el deseo individual.

Muchas veces me he hecho la siguiente pregunta respecto a la rápida abosorción de los niños en los enredos del sexo. ¿Existe alguna causa económica en tal precocidad?

A lo que podria contestar con otra pregunta ¿Si los niños no fueran un mercado emergente hubieran sido forzados a abandonar la niñez antes de que estuvieran preparados para discriminar el capricho del deseo?

No cabe ninguna duda de que los niños-adolescentes de hoy configuran un mercado muy poderoso y se encuentran sometidos a sus embates. No cabe tampoco ninguna duda de que los padres de hoy han sido incapaces de mantenerlos alejados de este mercadeo y no cabe ninguna duda de que existe una relación causal entre esta pertenencia al mercado de cosas que se pueden comprar, consumir y desperdiciar y las frustraciones que comporta una vida sexual adulta en toda regla.

La opulencia socava, corrompe y destruye la delicada trama que hemos tejido en torno a los grandes temas sociales y los consensos de sentido comun sobre la educación y el modelado de conductas en nuestros hijos. Ha abierto brechas de agua todos los campos de la vida la a través de los cuales interactuamos los humanos de una forma casi tan virulenta como la hace la pobreza, la miseria y la ignorancia.

¿Por qué la opulencia le sienta tan mal a nuestro cerebro? (I)

El poder ya no reprime para obtener el control sobre los individuos desde que encontró que la diseminación de las oportunidades de ser era un mejor mecanismo que el rigor de la prohibición (M. Foucault)

Hace unos dias una chica de origen sudamericano a quien atendía en una consulta de nuestra unidad de trastornos alimentarios me comentaba que comenzó a darse atracones y a vomitar en el momento en que pisó nuestro pais. Por alguna extraña – aunque acertada- razón enlazaba el comienzo de su enfermedad con su mudanza de pais, de cultura y de oportunidades.

No se trataba, sin embargo, de un problema de nostalgia o aculturación que presentan algunos inmigrantes sino de algo tan sencillo como esto:

- “Es que aqui hay de todo”.

Este “aqui hay de todo” es lo que nosotros hemos identificado genéricamente como “la opulencia”, y del mismo modo que existen enfermedades ligadas a la miseria y a la pobreza existen otras emparentadas con la opulencia, con el exceso o como gustan decir algunos: con el capitalismo.

Lo cierto es que la opulencia por sí misma no causa -como es lógico- enfermedad alguna de forma directa o lineal, pero tampoco sería cierto si zanjáramos el asunto diciendo que no tiene nada que ver con la abundancia de sufrimiento mental en nuestro entorno. Las epidemias de trastornos alimentarios o de trastornos de la personalidad, los malvivires familiares, la explosión de casos de TDAH y de otras patologias del acto señalan en la dirección de que hay algo en la opulencia, sea alimentaria, de oportunidades de ser, tecnocientifica o social que es insoportable para nosotros los humanos, del mismo modo que se estableció hace ya algun tiempo que la urbanicidad era un factor de mal pronóstico para algunas enfermedades mentales.

Las ciudades son poco saludables y del mismo modo -aunque por otras razones- los entornos opulentos son muy insalubres.

Entonces la opulencia tiene algo que ver y al mismo tiempo no es la causa de la bulimia de nuestras adolescentes. ¿Cómo podemos explicar esta contradicción?

Naturalmente tenemos que modificar nuestra vieja idea de la causalidad que era un poco asi:

E= f(C)

Que significa que el efecto E estaba en función de una causa C.

Esta ecuación ha sufrido sin embargo muchas modificaciones y voy a referirme a un concepto que trata de explicar este extraño comportamiento de causas y efectos: la multicausalidad. ¿Es o no es la bulimia un efecto de la opulencia?

Si, lo es siempre que consideremos que no se trata de un efecto lineal como el que postula la ecuación anterior. El asunto quedaria asi:

E=f( S, S1, S2, S3, C)

Lo que significa que un efecto E tendria lugar a través de una causa C pero que se encontraria dependiendo de varios tipos de sustratos, S1, S2, etc, lo que llevaria a la consecuencia de que a un efecto E podria llegarse a través de multiples causas (C) dependientes del “sustrato”.

Dicho de otra forma es necesario proponer otra variable en esa ecuación, una variable multiusos que hemos llamado sustrato, es decir el lugar desde donde la causa C puede llegar a provocar un efecto E.

Multicausalidad es una palabra poco acertada para definir las relaciones causales no lineales, enredadas o caóticas, que son las que están en juego para provocar estos efectos paradójicos tales como el que nos ocupa: “a mayor bienestar mayor riesgo para determinadas enfermedades (y menos riesgo para otras)”.

Poco acertada porque pareciera que para provocar este efecto E sean necesarias varias causas que sumadas entre sí puedan dar lugar al efecto buscado. Una cuestión muy importante a entender de la causalidad no-lineal es que las causas no pueden ser sumadas (entia non sunt multiplicanda), lo que una causa no explique por sí misma dificilmente lo vamos a encontrar en el resultado de una suma.

La variable critica es pues el sustrato o mejor dicho los sustratos.

De manera que vamos a explorar los caminos que llevan a la opulencia (C) a causar enfermedades (E) y seguiremos con el ejemplo de la bulimia de mi paciente anterior, aunque dicho proceso es extensible a otro tipo de enfermedades o de enfermos, esos que hemos llamado en otros lugares los pacientes de la postmodernidad, de las sociedades clinicas como dice Marino Perez Alvarez o del bienestar al que todos rendimos pleitesía por sus servicios pero del que nos ocultamos sus efectos secundarios.

Llamaremos pues sustrato a una conceptualización que abarca el cerebro y toda su complejidad, un cerebro que posee una mente que a su vez está sometida a los embates del medio ambiente.

Lo cierto es que el cerebro humano es mucho mas vulnerable de lo que creemos, somos muy vulnerables y lo somos por la misma razón que somos tan inteligentes y tan adaptativos. La razón de nuestra vulnerabilidad procede del hecho de tener un cerebro a medio hacer, un cerebro plástico.

Un cerebro plástico es lo mismo que decir un cerebro que es capaz de aprender cualquier cosa, al tiempo que es capaz de averiarse casi por cualquier cosa. El sufrimiento mental es la condición de nuestra humanidad, pues nuestro cerebro no sólo está expuesto a variaciones hormonales o quimicas: aquellas procedentes del medio interno sino tambien de la influencia del medio ambiente y además de eso, la mayor parte de los enredos en los que se atasca su funcionalidad proceden del propio lenguaje que es el que nos capacita para pensar, para hablar y para relacionarnos con el medio ambiente.

El cerebro es un órgano bastante distinto a los demás, por ejemplo el riñón tiene una estructura cerrada, pensada para su función: filtrar la orina (entre otras) y que mantiene a lo largo de la vida de su portador una anatomia completa (si está sano). Sin embargo el cerebro va haciéndose y deshaciéndose a través de conexiones y de podas sucesivas, aprendizajes nuevos y cableados singulares de tal forma que no termina de configurarse del todo (completamente) jamás. Siempre estamos aprendiendo y siempre estamos desaprendiendo, configurando una nueva matriz casi cada dia, a eso nos referimos cuando decimos que es plástico.

De manera que podemos asegurar que si la opulencia tiene efectos perniciosos en ciertas personas, lo más probable es porque afecta a ese sustrato que antes nombraba y que lo podemos pensar desde el punto de vista de mecanismos intermedios, como escalones o pasos que van desde la opulencia (C) misma hasta el efecto (bulimia en este caso o efecto E).

Como el lector habrá ya intuido es inútil buscar la causa (lineal) de la bulimia pues seria tan dificil como encontrar una aguja en un pajar y que probablemente se encuentra demasiado alejada de su efecto para que podamos encontrarla. Lo más cómodo es pensarlo desde una estructura escalonada de esos pasos intermedios que hacen que desde una situación de opulencia se llegue a un infierno como es el vómito o el atracón compulsivo.

Dicho de otro modo: la opulencia genera distintos tipos de sustratos que hacen que causas banales o sufrimientos universales o inespecíficos conformen enfermedades concretas.

La causalidad lineal ha muerto.

¿Cómo afecta la opulencia a estos sustratos?

En un post anterior que titulé “La rebelión de las identidades” ya dibujé un listado inespecífico -tomado de Antonio Colina- para observar como ciertos cambios sociales se encarnaban en los cerebros humanos en forma de enfermedades, me referí a estos:

  • La dinámica social del deseo.
  • las formulas educativas.
  • la administración y expresión de los duelos y las pérdidas.
  • los estilos de crianza.
  • la intensidad de los apegos y la adhesión a ego y etnocetrismos.
  • los hábitos de consumo y el deseo de tener.
  • la relación con el cuerpo y la subjetividad e incorporeidad del esquema corporal.
  • la relación con la obediencia y el poder.
  • la idea y la relación con Dios y lo divino, asi como la creencia o descreencia en los espiritus mediadores (psicopompos) entre lo divino y lo humano.
  • el concepto de salvación y perduración.
  • la imagen del pecado y del Mal, y sobre todo:
  • en el trato con la palabra.

¿Cómo se afecta el deseo individual en una sociedad opulenta, ¿cómo se afecta el sustrato?

1.-El sustrato del deseo.

Una forma de definirlo es decir que deseo es aquello que necesitamos, o creemos necesitar, en cualquier caso en una primera aproximación el deseo es sinónimo de necesidad, deseamos porque tenemos necesidades, porque estamos o nos encontramos en falta, el deseo es la condición deficitaria de lo humano. Lo que sucede es que una vez cubiertas las necesidades de la parte baja de la piramide de Maslow van apareciendo nuevas necesidades y el deseo se hace más y más complejo al ocuparse cada vez más de abstracciones, intangibles, de futuribles y de aplazamientos que van haciendo cada vez más y más complicado el acceso a las satisfacciones del mismo.

Pues una de las caracteristicas del deseo es la temporalidad, ningun deseo puede satisfacerse de inmediato. Mi paciente la bulímica arriba reseñada tenia el deseo de ser enfermera, pero no se trataba de un deseo que pudiera obtener de inmediato, tenia que compatibilizar su titulación de su pais con la española. matricularse, obtener dinero, etc. Esperar. La condición del deseo es la espera.

Otra caracteristica del deseo es la localización, no es conveniente aunque si muy frecuente confundir los propios deseos con los intereses, las conveniencias o lo que es peor: con los deseos de otros. La confusión entre deseo e Ideal (el deseo del otro) es muy frecuente entre los adolescentes que manifiestan muy claramente la idea de que “no saben lo que quieren”. Un deseo deslocalizado o no desplegado es una de las condiciones que hacen vulnerable cualquier sustrato, no se puede vivir sin deseos propios, pues otra de las caracteristicas del despliegue del deseo es la voluntad de vivir, llamada tambien ímpetu o drang, es decir acción.

Los deseos son por definición inalcanzables, no en el sentido práctico de la palabra sino porque apenas se alcanza un hito sobre algo, un logro, aparece otro para relevarlo, los deseos son insaciables en el sentido de que operan como modelos o guias de la voluntad,  son por asi decir la gasolina, la energía que precisamos para movernos o dirigirnos a algun objetivo.

Ahora bien, el deseo es por varias razones algo muy vulnerable, ya he nombrado algunas de las confusiones que pueden acaecer con respecto a la identificación del mismo, pero existe al menos otra contrariedad: los deseos suelen ser inconscientes o sólo muy parcial o indirectamente conscientes. Es por eso que cuando un deseo se hace consciente se transforma en Consciencia, es decir en un saber sobre el deseo propio que eleva la plataforma de lanzamiento un peldaño más.

Por ejemplo mi paciente declaraba que queria ser enfermera pero ignoraba totalmente las razones que le habian llevado a esa predilección y que no eran otras sino sus motivaciones, en realidad sus habilidades forzadas de cuidado. En realidad ella ya era la cuidadora universal de su familia y ser enfermera no seria otra cosa sino objetivizar desde lo simbólico tal actividad. Otra cosa es si en el despliegue de su deseo pudieramos encontrarnos en que renunciara a tal cosa una vez averiguada su procedencia. En realidad mi paciente era la mayor de sus 4 hermanas y en cierta forma habia sido obligada a esa función de cuidado por el Ideal familiar, de forma que el deseo de ser enfermera ha de ponerse entre interrogantes a largo plazo.

Las satisfacciones fáciles y atemporales son el principal enemigo del deseo. Todo aquello que puede alcanzarse aqui y ahora, sin esperar y sin esfuerzo y que llamaremos goce, es el principal enemigo del deseo.

El goce socava el deseo individual pues brinda al sujeto el anzuelo de que cualquier cosa que pueda “desear” puede ser conseguida de inmediato. Las sociedades de consumo  privilegian el goce sobre el deseo a través de muchos mecanismos, el pricipal de ellos es el crédito (disfrutelo hoy y page mañana), que permite que no sea necesario esperar para conseguir aquello que se desea. La subjetividad humana inventa continuamente nuevos goces que a la postre caen sobre el sujeto con un coste adicional de sufrimiento ¿soy hombre o mujer?¿puedo agenciarme el cuerpo que desee?

El goce es pues siempre superfluo  a diferencia del deseo que es permanente y pesado de soportar, la inmediatez de las satisfacciones gozosas socavan en los humanos la capacidad de desear y el individuo queda vacío de aquello que le identifica como humano: la facultad de anticipar, prolongar y postergar el placer y le transforma en un cuerpo de goce que puede maltratarse a si mismo a través de dietas, vómitos o intervenciones quirúgicas si el individuo cede en su deseo transmutándolo en satisfacciones inmediatas..

La opulencia tiene tambien acciones perversas sobre otros sustratos, el más estudiado es probablemente la sexualidad, del que hablaré en el proximo post.


Anorexia y femineidad

Graciela Sobral es una psicoanalista que pertenece al “Campo freudiano” -de inspiración lacaniana- y que ayer dia 15 de Junio estuvo en el recinto de nuestro Hospital (Consorcio Hospitalario de Castellón) para dar una conferencia sobre mujer, maternidad y anorexia mental, a propósito de su ultimo libro, cuya carátula preside este post.

No cabe ninguna duda de que la anorexia mental (y los trastornos alimentarios en general) guardan una estrecha relación con la “femineidad”, sea lo que esto sea, pues una definición de este concepto nos llevaría casi tan lejos (como todas las palabras terminadas en “dad”)  a esos callejones sin salida como cuando intentamos definir la “felicidad” o la “libertad”. La verdad es que no sabemos en qué consiste la femineidad aunque si sabemos de múltiples femineidades, tantas como mujeres (y hombres) existen.

Y la verdad es que la “femineidad” no existe (tal y como le gustaria decir a Lacan), pues se trata de un invento, un hecho creativo que cada mujer tiene que llevar a cabo en sí misma, un trabajo de modelado que usualmente toma como base -imita- a los personajes próximos, madres, hermanas o iguales, al propio deseo o incluso al deseo de algún otro que inscribe su propia letra en el despliegue de potencialidades de cada sujeto. En cualquier caso no deja de ser una construcción que cada niña -en un momento determinado de su vida- tiene que inventar para sí misma.

Todas las niñas tienen que llevar a cabo esta metamorfosis de niña a mujer. La anorexia es una solución aberrante -la solución del problema es en este caso el problema- a conflictos en esta fase de la vida, conflictos por otra parte inespecíficos y universales que tienen que ver naturalmente con la sexualidad adulta y con el atractivo.

Lo que sucede en la anorexia es que el placer que se obtiene por la dieta es superior al placer que pudiera obtenerse a través del atractivo o el éxito sexual. Hay algo en la deprivación alimentaria que favorece una especie de adicción al hambre.

Paradójicamente la anorexia mental es una enfermedad de la femineidad que rechaza la femineidad tal y como dejó Freud señalado.

A diferencia de la bulimia que es un trastorno reciente y vinculado al exceso capitalista, la anorexia es una enfermedad conocida desde antiguo. Lo nuevo es la epidemia de casos que se declararon en el siglo XX en las sociedades opulentas.

Tanto como a la femineidad la anorexia apela al goce de la restricción, es decir al placer que se adelanta al deseo mismo y le deja vacio de sentido. No cabe ninguna duda de que las sociedades opulentas se caracterizan por ese vaciamiento que se ha efectuado en el imaginario de cada cual y su sustitución por placeres y goces faciles de obtener, al alcance de todos, sin prohibiciones culturales que desafiar y un deblitamiento de lo simbólico que se caracteriza por una psicopatología afásica, que ya no dice nada, no comunica nada más allá de un sintoma que aparece como “prótesis”o sustitución de algun proceso que no pudo llevarse a cabo.

A pesar de esta carencia de sentido, los sintomas modernos de la psicopatología de los trastornos alimentarios remedan la epidemia de histeria del siglo XIX que tambien afectaron a los modelos de femineidad y representaban -segun ha sido señalado por numerosos autores- la protesta femenina a través de la enfermedad. La diferencia entre aquellos síntomas y estos de hoy es que aquellos aparecian cosidos al deseo, un deseo en cierta forma reprimido, algo que desveló Freud a través de su conceptualización de lo inconsciente. Sin embargo los síntomas actuales más que síntomas del deseo representan síntomas del acto y aparecen alienados del deseo, sin ninguna historia que contarnos, los síntomas modernos (en realidad postmodernos) son síntomas sin semántica que no comunican nada salvo un horror primordial (en este caso a comer) y una decidida voluntad desafiante o coactiva.

En este sentido dejo aqui una serie de post acerca de las relaciones entre la enfermedad mental y el poder.

Dejo aqui colgados los videos de la conferencia de Graciela Sobral junto con los comentarios a que dio lugar la interesante charla de nuestra compañera.

Características de los autorealizados

1.- Percepción de la Realidad: presentan una mayor aptitud para realizar juicios certeros sobre las personas. Del mismo modo, su habilidad para detectar los aspectos deshonestos y ruines de la personalidad era muy superior a la media. Otro aspecto a destacar era su acierto a la hora de predecir el futuro. Estas predicciones solían carecer de influencias propias del carácter del mismo. Su relación con lo desconocido, al contrario que el resto, era muy positiva; se podría decir que disfrutaban ante lo misterioso e ignoto.

2.- Aceptación: “… les resulta fácil aceptarse a sí mismos y a su propia naturaleza sin lamentarse… miran al mundo con ojos grandes e inocentes, ni críticos ni exigentes, simplemente percibiendo y observando lo que sea, sin discutirlo o exigir que sea de otro modo…” (Maslow 1970, 201). Señala el autor que en relación con la aceptación estos individuos presentan una excepcional falta de autodefensa o fingimiento neurótico respecto a sus actos. Asimismo, sienten verdadera repulsión ante las personas que manifiestan estos comportamientos.

3.- Espontaneidad: son personas poco convencionales (más en sus opiniones y pensamientos que en su conducta manifiesta), siendo la sencillez y naturalidad los acompañantes de sus actos. Aunque suelen ser los individuos más éticos, su moral nada tiene que ver con la del resto de la comunidad. Maslow apunta nuevamente que la motivación de las personas autorrealizadas no responde a la satisfacción de las necesidades. Para ellos la motivación sería la madurez y desarrollo del carácter.

4.- Centrarse en Problemas: parecen ser personas que tienen una misión impersonal en la vida. Sus temas de interés son filosóficos y su marco de referencia responde a la universalidad. Estas características hacen que su centro de interés sean los problemas que acontecen y raras veces ellos mismos.

5.- Soledad: no sienten sufrimiento alguno ante la soledad, más bien suelen disfrutar de ella con mayor asiduidad que el resto de personas. Como apunta Maslow (1970, 208): “… no necesitan a los demás en el sentido corriente… es evidente que el promedio de las personas no aceptarán su distanciamiento con facilidad … tienen más «libre albedrío» y son menos «dirigibles» que la media”.

6.- Autonomía: son personas autosuficientes que toman sus propias decisiones y que responden de sí mismos. Las opiniones del resto de personas no les influencian, ni tampoco dependen del cariño de los demás.

7.- Experiencias Límites (cumbres): como hemos comentado, Maslow entiende este tipo de experiencia como aquella en la que el ego es trascendido, producto de una intensificación de la vivencia. Aún así, el autor encontró que no todos los hombres autorrealizados habían tenido este tipo de experiencias. Esta diferencia la consideró muy significativa señalando que “… los autorrealizados sin experiencias límites tienden mucho más a ser personas prácticas y eficaces, mesomorfos que viven en el mundo y les va muy bien en él. Los de las experiencias límite también parecen vivir en el reino del Ser, de la poesía, la estética, los símbolos, la trascendencia, ‘la religión’ de lo místico…” Maslow (1970, 213). Posteriormente rebautizó a estos últimos como hombres Z, lo cual es abordado en el próximo apartado.

8.- Afinidad Humana: poseen un hondo afecto y simpatía por toda la humanidad. A pesar de que su comportamiento externo sea distante en algunos momentos, su afinidad con las personas es profunda. Este hecho no evita que en ocasiones sientan tristeza e incluso lleguen a irritarse ante lo que Maslow denomina “defectos del hombre medio”.

9.- Humildad y Respeto: las personas autorrealizadas son democráticas en un sentido muy profundo. De este modo, “… Estos individuos, que son una élite en sí, eligen por amigos a una élite, pero ésta es de carácter, de capacidad y talento, y no de nacimiento, raza, sangre, familia, edad, juventud, fama o poder”. Poseen “… la tendencia, … de sentir un cierto respeto por cualquier ser humano por el simple hecho de serlo … no parecen desear traspasar un punto mínimo, incluso con sinvergüenzas, de rebajar, de atentar contra la dignidad” (Maslow 1970, 215).

10.- Relaciones Personales: suelen tener seguidores o discípulos, aunque este tipo de relación no es del agrado del autorrealizado. Éste tratará de evitar las relaciones devocionales, sin embargo si se ve forzado a ellas tratará de ser afable. Puesto que sus relaciones son muy profundas no suelen tener muchos amigos. Un hecho a destacar es el gran afecto que sienten por los niños con los que se conmueven rápidamente. Por otra parte, “… sus relaciones hostiles hacia los demás son: 1) merecidas, y 2) por el bien de la persona atacada, o por el bien de otro” (Maslow 1970, 216).

11.- Fines y Medios: en la mayoría de las ocasiones, lo que para el resto de individuos serían medios, son fines en sí mismos para el autorrealizado. Estos disfrutan por el simple hecho de realizar algo y no por la consecución de la meta correspondiente. Se podría decir que sus acciones no son instrumentales sino finales.

12.- Humor: no suelen reírse de las mismas cosas que el resto de personas. Ni tampoco lo hacen con la misma frecuencia. Su humor responde a temas más bien filosóficos y no suele ser de carcajada. No suelen reír sino sonreír.

13.- Creatividad: en ellos “… es diferente a la de un talento especial del tipo de Mozart … es más bien afín a la creatividad ingenua y universal de los niños no mimados … Estas personas parecen ver lo verdadero y lo real con más facilidad. Debido a esto parecen creativos a otros hombres más limitados” (Maslow 1970, 220).

14.- Resistencia a la Enculturación: no suelen ser personas adaptadas a la cultura en un sentido profundo, aunque superficialmente sus actos responden a los patrones culturales del contexto social en el que se desenvuelven. Así, “… a casi ninguna de estas personas se les puede llamar rebeldes a la autoridad en el sentido adolescente o en sentido estricto … La falta de dependencia de la cultura … se refleja en la no dependencia de otras personas …, como también en una menor necesidad de lo familiar y lo cotidiano, de lo que es habitual en el promedio de la gente” (Maslow 1970, 222).

15.- Imperfecciones: que el ser humano perfecto no existe es algo que parece querer dejar claro Maslow respecto a los autorrealizados. De este modo, defectos corrientes podemos encontrarlos en ellos: tozudos, aburridos, desconsiderados. El autor señala que pueden mostrar una crueldad imprevista. Asimismo, pueden sentir tristeza, culpa o conflictos pero nunca de un modo neurótico.

16.- Valores: debido a la diferencia de percepción de la realidad y de todo lo señalado anteriormente, los valores de estos individuos difieren de los del resto de personas. Estos valores son idiosincráticos y singulares, aunque la tolerancia sería el valor del que participarían la totalidad de estos individuos.

17.- Solución de Dicotomías: las polaridades no tienen sentido para los autorrealizados. Los actos/personas son buenos y malos o egoístas y no egoístas. “En estas personas, el ello, el yo y el superyo colaboran y son sinérgicos… Lo mismo sucede con lo cognitivo, lo impulsivo y lo emocional, que se funden en una unidad organísmica y en una interpenetración no aristotélica” (Maslow 1970, 230).

Extraido del blog de Antonio Grandío

Maslow, autorealización y experiencia cumbre

Abraham Maslow fue un psicólogo humanista norteamericano que destacó con sus conceptualizaciones acerca de la autorealización y de su conocida piramide jerarquizada de necesidades psicologicas fundamentales. También con lo que conocemos como experiencia cumbre.

La sesión de video que planteo -a cargo de Antonio Grandío- y procedente del curso “Atención, meditación y experiencia humana” nos ofrece una oportunidad de profundizar en este termino de “necesidad” como opuesto a conciencia y a mismo tiempo nos permite hacer una critica hacia ese proceso de autorealización, pues ¿quién se autorealiza en la autorealización?

Video 1.-

Video 2.-

Atención e intención

Escuchar sin tiempo y sin deseo

W. Bion

Con esta frase resumió W. Bion en qué consistía la escucha psicoterapeutica; procede de una idea publicada por Freud en 1912 en “Consejos al médico sobre el tratamiento psicoanalítico”. Antes de Bion, ya Freud habia teorizado sobre esa especial forma de escucha que caracteriza al psicoanálisis y que la diferencia de otros tipo de escucha. Le llamó “atención flotante”.

Es interesante recordar que para Freud,  la atención flotante es:

No otorgar una importancia particular a nada de lo que oímos y conviene que le prestemos a todo la misma atención flotante. La atención flotante supone por consiguiente, por parte del analista, la supresión momentánea de sus prejuicios concientes y de sus defensas inconscientes.

Para Freud esta técnica de “epoché” o de suspensión del juicio era la condición indispensable para que hubiera una comunicación de inconsciente a inconsciente, hoy le llamariamos flow.

Pues la atención es la octava superior de la comunicación, la atención es la superación del dato, del discurso, de la hermenéutica y del tiempo.

En estos dos videos que proceden del curso impartido en la UJI -y que se tituló “Atención, meditación y desarrollo humano”-, podemos ver como Antonio Grandío desmenuza el concepto de atención separándolo del concepto de “intención” y podemos contemplar como los modernos desarrollos acerca del poder de este tipo de comunicación -en clave de flow- ya fue descrito por Freud cuando instituyó los tres puntales del psicoanalisis: asociación libre, neutralidad y abstinencia.

La atención seria la asociación libre (el flow) del terapeuta.

Video 1.- Diferencias entre atención e intención.

Video 2.- Consiguiendo caricias, más allá de la necesidad.

Tus fortalezas

“Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás. No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman, pero otros arden con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear y quien se acerca se enciende” (Eduardo Galeano)

Martin Seligman es un psicólogo norteamericano que se popularizó por su conceptualización de la “indefensión aprendida” o helplesness. Se trata de un constructo teórico de indudable interés que procede de sus trabajos experimentales con ratas. Seligman observó que las ratas entrenadas para que sus esfuerzos por escapar de una determinada situación resultaran en fracasos repetidos desarrollaban una especie de conducta aprendida de “rendición”. Observó tambien que esta conducta en la que las ratas dejan de luchar por escapar de un ambiente tóxico o peligroso era un magnifico “modelo animal” para ensayar fármacos contra la depresión humana.

Por el contrario, aquellas ratas que en última instancia se las salvaba de morir ahogadas en una pecera desarrollaban una especie de optimismo frente a futuras adversidades y no se rendían facilmente (giving in, given up). De todos estos conceptos seligmanianos cuelgan otros conceptos actuales como por ejemplo el concepto de resiliencia y el de vulnerabilidad al estrés.

El caso es que Seligman con el tiempo fue abandonando sus estudios experimentales y dio un viraje a su vida profesional interesándose por la psicologia positiva. Junto con otros autores como Mihaly Csikszentmihalyi, Maslow, Gergen, Kahnemann y otros llegaron a desarrollar una teoria propia acerca de los factores positivos de la personalidad que modulan y modifican las condiciones de estrés y las adversidades de la vida, una linea de trabajo que entroncaba con la psicología humanista de Victor Frankl, Rogers o Fromm.

Aqui hay un video sobre una conferencia de Martin Seligman en TED donde aborda buena parte de los conceptos que se brindan en este post.

En realidad la psicología científica se centró durante casi toda su existencia -una herencia de la clínica y del psicoanálisis- en el estudio de aquellos factores de la personalidad que influían en la emergencia de la psicopatología, lo oculto de cada persona, sus “defectos”, “insuficiencias” “represiones” o “carencias” habian sido bien estudiadas conformando terapias que consistian en gestionar, comprender o dar un sentido a todo aquello que se consideraba negativo en la personalidad de cualquier persona.

Pero lo cierto es que no existen evidencias científicas de que esta estrategia haya servido -por sí misma para algo más que para poner el cuenta-vueltas a cero en el mejor de los casos-, sin contar con las múltiples resistencias y autoengaños que las personas desarrollan a fin de justificar sus conductas. Sabemos que es más dificil intentar cambiar algo negativo que reforzar algo positivo y sin embargo la psicología no se preocupó nunca de las fortalezas de la personalidad- aquello que nos hace fuertes o resistentes- como de nuestras debilidades -aquello que nos debilita en un proceso de crecimiento o en una terapia cualquiera-.

Las estrategias que se han identificado a la hora de trabjar terapéuticamente con esta área de la psicologia positiva han sido los siguientes:

Para entender mejor qué es el flow (fluir) recomiendo leer este post que escribí recientemente sobre la materia.

Y para comprender qué es la felicidad les recomiendo vean este video.

Fortalezas humanas.-

Una fortaleza es un rasgo y como tal está sujeto a toda la debilidad epistemológica que cuelgan de estos constructos que se consideran permanentes (aqunque sabemos que no lo son del todo) en la personalidad humana. Lo cierto es que sabemos más de la personalidad patológica que de la personalidad normal tal y como conté en este post donde me preguntaba si existia eso que llamamos personalidad.

Estas parecen ser las fortalezas personales cuyo cultivo correlaciona con la felicidad y eso que llamamos salud.

¿Ya has identificado las tuyas?

Nota liminar.-

Presentación de diapositivas de Mercedes Ferreira que dio lugar al seminario de metaformación impartido el dia 27 de Mayo del 2012 en el Hospital Provincial de Castellón y que versó a proposito de la pelicula “Intocables” de la que ya hablé en este post.

Metaformación

¿Puede haber amor entre un humano y un zombie?

David Chalmers es un filósofo de la mente del que ya hablé en este post acerca del conocido “dilema del zombie”.

Lo que Chalmers plantea es lo siguiente:

1. Podemos imaginarnos un mundo con seres como nosotros, que hagan lo que nosotros, pero que no sean conscientes: los zombies (o autómatas).

2. La física no podría dar cuenta de la diferencia.

3. Por tanto, la consciencia es una propiedad fundamental y ontológicamente autónoma.

En realidad lo que Chalmers pretendía resaltar con el enunciado de su dilema era el hecho -para el irrefutable- de que mente y cerebro serian entidades autónomas e independientes, de tal modo que podriamos imaginarnos robots sin subjetividad (sin conciencia) y por otra parte espiritus descarnados.

En realidad, no voy a ocuparme de refutar este dilema que por otra parte ya está lo suficientemente refutado por la neurociencia (la filosofia de la mente) oficial sino que voy a servirme de él para construir o mejor iluminar un dilema psicopatológico de carácter obsesivo y hacer un comentario acerca de una pelicula titulada “Blade runner” cuyo guión puedes encontrar en la wiki si aun no la has visto.

Una viñeta clinica.-

Hace algunos años tuve ocasión de tratar durante un largo periodo de tiempo a una persona, por otra parte exitosa en su trabajo, que consultó movido por la necesidad de superar un patrón repetitivo de su vida que podia resumirse con esta pregunta ¿Cómo saber si nos quieren de verdad o se trata de un simulacro?

El cartesianismo de esta formulación solo puede acaecer en una persona con graves disfunciones caracteriales, mi paciente era una persona -que se habia casado tres veces y andaba por el cuarto intento- que presentaba un trastorno de la personalidad de tipo narcisista muy intenso que interfería gravemente en su vida llevándole de fracaso amoroso en fracaso amoroso debido a la escasa capacidad de empatía que mostraba con sus parejas que terminaban por abandonarle al poco tiempo de convivir con él.

Hasta que entendió que ese patrón procedía de lo que el definia como “inseguridad” en su propia valía personal en el terreno de lo afectivo. Pensaba que las personas que se unian a él lo hacian movidas por el interés, más claramente solía decir que le querian por su dinero, lo que le llevaba a una continua indagación sobre el otro movido por -al principio- sólo sospechas, que iban transformándose poco a poco en certezas. Llegaba a la conclusión con cierta celeridad de que en efecto, las mujeres que estaban en su vida eran unas “interesadas” materiales pero que en realidad ninguna le amaba.

No entendí bien la patologia caracterial de mi paciente hasta que acabé interesándome por el dilema del zombie. Esta es pues la aplicación práctica de este dilema que planteaba Chalmers a la clinica de cada día.

En realidad entre Yo y el otro existe un abismo de discontinuidad, no podemos saber lo que el otro piensa, ni podemos tener acceso a sus planes. No podemos saber si quien está con nosotros finge o si “todo se trata de un simulacro”, destinado al engaño. Pero si esto es asi ¿cómo nos las arreglamos las personas comunes para adquirir ciertas seguridades sobre las intenciones de los otros?

Lo que hacemos las personas comunes es entender que sólo podemos aspirar a un mínimo de certidumbre, entendiendo como incertidumbre dura al 50 (si)-50 (no). Dicho de otro modo: en una relación afectiva no estamos nunca situados en ese borde de “cara o cruz” sino que todos adoptamos -engañados o no- la certeza de que el otro nos ama por “nosotros mismos”, sin saber muy bien qué significa este “nosotros mismos”.

Nos conformamos con una certeza del 60 (si) -40 (no). Podemos afirmar que en este rango de probabilidades nos movemos las personas que no tenemos un trastorno de personalidad de este tipo. Y lo hacemos por dos razones:

  • Porque tenemos una teoria de la mente (ToM) esto es la posibilidad de tener metacogniciones. Adivinar las intenciones del otro y a través de la empatía profundizar sobre estas intenciones al comparalas con las nuestras.
  • Porque a la vez que escudriñamos sobre las intenciones del otro desarrollamos  emociones propias con respecto a ese otro, me refiero a emociones amorosas o positivas. Y dado que estas emociones son nuestras no las sentimos como un simulacro o engaño. Y estas emociones enactuan con las “intenciones” del otro fueren las que fueren y las modifican.

De modo que no somos solamente actores pasivos en ese baile de parejas en que nos solemos invoucrar sino que además de recibir información del exterior volcamos información procedente de nuestro interior y modificamos asi la percepción que tenemos del otro y sus intenciones hasta llegar a ese 60-40 que disuelve la duda y entonces la obsesión queda sin función alguna.

El problema de mi paciente era su extremo narcisismo que le impedía precisamente ese volcado de emociones y le enjaulaba en una excesiva inversión en sí mismo, donde quedaba poco para repartir entre los demás. Lo cierto es que mi paciente era incapaz de amar a nadie “por sí mismo”, algo que se evidenció en la transferencia y donde quedó claro que sólo podia amar a aquellas personas que él entendía eran sus iguales, similares en su nivel intelectual.

El zombie, pues era él, carecía de afectos amorosos por los otros (sobre todo con las mujeres) a las que menospreciaba como seres inferiores. Era él, el que carecía de conciencia, pues toda conciencia es autorecursiva y se vale de las emociones propias para enactuar con el mundo. Al bloquear sus emociones esta persona quedaba prsionera de una hiperformulación cartesiana y se abismaba en el bucle diabólico -racional- de Descartes. Hay cosas que sabemos porque las sabemos y aunque podemos equivocarnos, no nos equivocamos en lo esencial, sabemos que nos aman por “nosotros mismos” porque sabemos que tenemos un valor y porque damos valor al otro.

Un caso de pelicula.-

En el caso de “Blade runner” lo que sucede es otra versión del mismo dilema que aparece en otras películas y novelas de ciencia ficción y de las que hablé en este post sobre “Robots enamorados”. Harrison Ford se enamora de una “mutante” o zombie a sabiendas de que lo es.

¿Pueden los zombies amar?

Ya sabemos que no, puesto que están programados, bien, para trabajar, bien para el sexo o bien para discutir u obedecer. Si están programados significa que no disponen de libertad y la libertad es precisamente ese 10% que separa la experiencia de incertidumbre de la de sensata certidumbre. Un robot vive en la certidumbre total, nunca podrá hacer algo que vaya en contra de aquello para lo que fue programado, lo que le hace ideal para las tareas repetitivas o seriales pero incapaz para la improvisación afectiva que está presidida por la incertidumbre que no es otra cosa sino la libertad.

Pero a Harrison Ford esto no parece importarle demasiado pues el ha descubierto que ama a la bella mutante que le pusieron delante y acaba fugándose con ella sin un destino fijo.

Y es que en el amor no es necesaria la reciprocidad, sino que el que ama, ya tiene el suficiente “retorno” para ser feliz. Y quién sabe, aun no sabemos de la capacidad del amor para provocar mutaciones en los mutantes mecánicos.