Dialécticas subcontrarias


Los que leyeron el post anterior recordarán que las dialécticas fuertes son las que suceden en el eje de los contrarios AE y en menor grado en el eje de los subcontrarios IO.

Se trata de dialécticas polares entendidas como movimientos de atracción-repulsión entre opuestos o contrarios y donde cada uno de los polos puede considerarse el positivo del otro y donde puede aplicarse la máxima: todo camina hacia su contrario que es la base dialéctica de las enfermedades circulares.

Este eje se caracteriza porque una enfermedad se convierte en su contraria y puse el ejemplo del trastorno bipolar como manifestación polar radical: la mania es lo contrario de la depresión.

El eje AE regula los polos proximidad-lejania mientras que el polo de los subcontrarios (IO) regula las relaciones entre Parménides y Heraclito es decir entre la impermanencia (I) y la permanencia (O) que rotulé alli como vértice de la novedad versus vértice de la rutina.

En este eje tambien podemos encontrarnos polaridades que no son tan radicales como en el eje anterior: lo que podemos encontrarnos en ese eje son solapamientos y rebotes entre lo histérico y lo obsesivo, tratornos de pánico, trastornos por ansiedad o neurosis histéricas en el vertice I y el TOC en el vertice O como expresión sintomatologia clinica.

La entidad clinica que mejor representa la dialéctica menos dura de este eje de subcontrarios es el complejo anorexia-bulimia. Ya Pierre Janet describió la anorexia mental como un trastorno psicasténico (obsesivo) aunque más tarde admitió tambien la opinión de sus descriptores -con Gull y Lassègue a la cabeza- que pensaban que era una forma de histeria. Concluyó que la anorexia mental tenia dos etiologías, una obsesiva y otra histérica. En la actualidad los trastornos alimentarios -a causa de que nuestras clasificaciones son ateóricas- se encuentran desubicados, nadie sabe a ciencia cierta qué clase de sintomas son los que aparecen en la anorexia mental, si se trata de síntomas fóbicos, obsesivos, conversivos, psicosomáticos o deliroides. Lo que si sabemos es que existe una clara comorbilidad de la anorexia mental con el trastornos obsesivo compulsivo de la personalidad o con al menos algunos de sus rasgos, sobre todo el perfeccionismo, el ordenancismo, la autoexigencia y la rutinificación de la vida.

Lo cierto es que la psiquiatría americana al fiarlo todo a las opiniones sobre listas de sintomas (que son siempre inespecificos) y a los consensos ha pasado por alto la evidencia de que la corporalidad del obsesivo y la corporalidad de la anoréxica son similares. Se trata de un cuerpo para sí, lo que significa que en el vértice O (el obsesivo) la vivencia del cuerpo es bastante distinta a la vivencia en el vértice I (histérico). El cuerpo obsesivo es un cuerpo que no sirve para relacionarse con el otro, sino un cuerpo detenido, un cuerpo amortiguado que hace honor a la declaración que de él hacen nuestras anoréxicas de hoy: “mi cuerpo es mio” o “yo lo que quiero es estar a gusto conmigo misma”, una declaración que niega la dimensión comunicacional o de intercambio del cuerpo que queda asi como un borrador esperpéntico del Ego.

La diferencia con el cuerpo de la histérica -un cuerpo-para-el-otro, es clara: la vivencia del cuerpo aqui es superficial y el cuerpo es un pretexto para obtener la ad-miración, un cuerpo para mostrar-se. La histérica busca ser mirada y ser admirada por su cuerpo que es usual moneda de cambio en las relaciones interpersonales que sin duda son siempre mucho más superficiales que en la anoréxica obsesiva. Lo que nos lleva a otra dimensión dialéctica: el manejo del tiempo.

Lo que en la histérica es impermanencia, mutabilidad, seducción y sentimentalismo en el obsesivo es rigidez, permanencia, profundidad, detención y poca adaptabilidad. Lo que la histérica quiere es no aburrirse con la repetición y lo que el obsesivo demanda es la quietud psiquica, la inmovilidad y la congelación emocional a fin de controlar sus pulsiones instintivas. El tiempo corre en el vértice I y el tiempo se detiene en el vértice O. ¿No son precisamente los rituales anancásticos la mejor forma de acceder a la experiencia de atemporalidad?

La forma en que los contrarios se relacionan en este eje IO es similar (aunque de menor intensidad) que los que vimos en el post anterior a propósito del trastorno bipolar y por eso les llamamos subcontrarios. Un polo ejerce atracción hacia el otro y al mismo tiempo repulsión, cada polo necesita y al mismo tiempo huye del otro pues contrarios u opuestos es lo mismo que complementarios. Algo que podemos ver en la dialéctica que se pone en marcha entre los polos deprivación y exceso.

Tesis=restricción (anorexia)

Antítesis=Atracón u obesidad.

Síntesis= Purga (vómito).

En realidad llamamos bulimia a cualquier trastorno alimentario que curse con vómitos después de que el paciente haya intentado una y otra vez ponerse a dieta y no conseguir adelgazar con metodos sensatos. La anorexia y la bulimia son enfermedades subcontrarias, no tan radicales como la depresión y la manía pero también tienden a pasar de la una a la otra con facilidad: de hecho existen muchas pacientes diagnosticadas de bulimia con normopeso y muchas anoréxicas que vomitan (anorexia purgativa). El tránsito de la una a la otra es inevitable si en ese trasiego dialéctico la paciente encuentra “la solución”: la obesidad como máscara o el vómito o la maniobra purgativa como conducta de escape a su tensión dialéctica. De hecho algunos autores las consideran formas distintas de una misma enfermedad aunque -que yo sepa- nadie antes de mi las habia caracterizado como formas antitéticas semejantes al trastorno bipolar.

En términos de lógica formal sucede porque: los polos subcontrarios pueden ser ambos verdaderos, pero no pueden ser ambos falsos.

A nivel interpersonal no es de extrañar pues que existan parejas histérica-ella u obsesivo-él con mucha más frecuencia que cualquier otra (sin prejuzgar patología), pues siempre es una buena estrategia escindir esos dos polos en dos cerebros o personas que trajinarse uno solo con esa tendencia a la colisión a la que puede llegarse cuando esa batalla se desarrolla en la mente individual. Pues tal y como ha señalado Otto Dorr habria que preguntarse no sólo qué caracteriza a cada una de estas estructuras sino contra qué se han ido constituyendo en cuando a posibilidad humana de ser.

¿Cómo y por qué elegimos estar en el vertice I o en el vertice O?

¿De qué escapamos, o contra qué dominio nos rebelamos?

Patologias relacionadas con las dialécticas fuertes.-

Eje A-E Contrarias.-

1.- Esquizofrenia, formas paranoide y catatónica.

2.-Trastorno esquizoafectivo.

3.-Trastorno bipolar.

4.- Trastorno afectivo mayor.

Tipos de personalidad.-

1.- Esquizoide.

2.- Esquizotipico.

3.- Paranoide.

4.- Por dependencia.

Mecanismos de adaptación.-

Retirada (withdrawal), repliegue o escape (A).

Proximidad, dependencia  y rendición (yielding) (E).

Sumisión, entrega y abnegación (E).

Eje I-O Subcontrarias.-

Histeria disociativa y por conversión.

Bulimia purgativa.

Anorexia mental.

Trastorno de pánico y por ansiedad generalizada.

Agorafobia.

Tipos de personalidad.-

1.- Histriónico.

2.-Por evitación.

3.-Obsesivo-compulsivo o anancástico

Mecanismos de adaptación.-

Seducción (I) y congelación emocional en O (rigidez caracterial)

Dominio y conservadurismo (O).

Dominio y manipulación (I).

Bibliografía.-

Otto Dorr: “Pensamiento dialéctico y estructuras de personalidad. Psiquiatria dinámica y psicoterapia. Volumen 7, nº 4, 1990.

Otto Dorr: “Fenomenología de la obsesividad”. Archivos de Psiquiatria Dic 69 (4). 2006.

Francisco Traver: “Enfermedad mental y poder”, monografia publicada en este blog

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2 pensamientos en “Dialécticas subcontrarias

  1. Super interesantes los dos artículos… cuando termine de estudiar y saborear ENFERMEDAD MENTAL y PODER, que todavía me tiene atareada, volveré a estos. Muy útiles. Tengo que prestar mucha atención para no perderme y captar la lógica que se plantea. Además de la dinámica propia de las polaridades, pensaba si a partir del cuadrado de aristoteles se puede pensar algo en relación a la causalidad en la vincularidad, (me parece que si, pero hoy ha sido un largo día y tengo sueño ;) Saludos afectuosos.

  2. Me parece acertadísimo el comentario sobre los TCA. Desde la práctica clínica es un hecho constatado todo lo que se plantea aquí y me parece francamente útil pensarlo de esta manera antitética, enlazando con las ideas de Histeria – Obsesión. Probablemente la rigidez cognitiva y la necesidad de control y perfeccionismo de la anoréxica sea de las mayores que se ven en consulta.

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