El semicírculo de Ulises


Heinz Kohut fue un psicoanalista austríaco afincado en New York que junto al más conocido Otto Kernberg respresentan a los psicoanalistas de tercera generación que replantearon algunos de los dogmas enunciados por Freud acerca del psicoanálisis y del tratamiento psicoanalítico.

Quizá el dogma más importante que enfrentaron era el que procedia de la idea de Freud de que algunas personas -patologias- no eran subsidiarias del tratamiento psicoanalítico. Más concretamente lo que Freud llamó “neurosis narcisistas” que incluirían a las psicosis pero no sólo a ellas. Los trastornos narcisistas de la personalidad más conocidos como antisociales o límites segun los DSMs representan precisamente a ese amplio grupo de personalidades que engrosan ese grupo de inanalizables -según la teoria clásica- y que a partir de ciertos cambios en la actitud del terapeuta volvian de hecho a ser tratables.

Lo que entronca con un segundo dogma: la actitud de neutralidad y la supuesta “cara de poker” del psicoanalista que ni apoya ni critica el discurso de paciente. Kohut descubrió que la mayor parte de patologías narcisistas procedían de una falta de empatía de los padres con sus hijos y que por lo tanto la actitud neutral del terapeuta podia ser catalogada como desinterés por algunos de estos pacientes, lo que justificaria la opinión de Freud de ser inanalizables. En lugar de la indiferencia neutral frente a la patologia Kohut propuso empatizar con los pacientes más allá de si eran o no compatibles con la propia moral o actitud vital del terapeuta, propuso pues revisar la contratransferencia. Tratar a alguien significa -en este modo de pensar las cosas-, empatizar con una amplia gama de conductas, ideas o pensamientos ,más allá  si se está de acuerdo o se comparten o no ciertas visiones del mundo.

Pero para mi, la idea más potente de las que plantea Kohut es la critica que realiza a Freud sobre dos de los mitos preferidos por el maestro: Narciso y Edipo. Una vasta generación de terapeutas de orientación analítica crecieron con la idea de que la normalidad no existía. El psicoanálisis no tiene una teoría sobre la normalidad y ese hándicap oscureció como teoria general la “teoria de la libido” y desembocó en que gran parte de la teoria freudiana haya hecho aguas con aquella frase” todos somos neuróticos”, lo que viene a significar que si todos somos neuróticos la neurosis no existe. Trazar una linea divisoria entre la personalidad normal, las familias funcionales y las personalidades neuróticas, aberrantes o inadaptadas, fue para el psicoanálisis una asignatura pendiente que Kohut pretendió cerrar, con poco éxito debido a su temprana muerte pero que abrió -desde su interpretación del mito de Ulises- una via para que pudieramos entender qué es lo que sucede en las familias normales (lo suficientemente buenas) que operan como protectores de la patologia mental.

Adelantaré que lo que sucede en las familias normales es que cada cual está en su sitio. Pues el padre, la madre y el hijo más allá de ser personas concretas son sobre todo lugares, espacios o funciones. Metáforas.

El mito de Ulises.-

Si Narciso y Edipo son perfectas metáforas de la enfermedad mental y la tragedia, Ulises representa precisamente el paradigma de la salud mental, más allá de eso: representa la conciencia transpersonal.

En el mito de Homero, el héroe, Ulises, gobernador de Itaca, se había casado recientemente y tenía un pequeño hijo llamado Telémaco. Grecia estaba preparando una guerra contra Troya, y reunía a sus capitanes, pero Ulises no deseaba participar en ella. Cuando llegaron a buscarlo los emisarios Agamenon, Menelao y Palamedes, Ulises finge estar loco, a fin de evitar la imposición de partir a la guerra. Pretende no reconocer a los delegados mientras con una extraña yunta de asno y buey ara un terreno tirando sal en los surcos. Como los emisarios sospechan el engaño, Palamedes coloca a Telémaco frente al arado que avanzaba hacia él. Entonces Ulises, el padre protector, efectúa un semicírculo con el arado para no lastimar a su hijo, lo que puso al descubierto el engaño, y también su salud mental. Kohut lo llamó “El semicírculo de la salud mental”, lo que explica el título de su trabajo.

Aqui puede observarse como el Estado irrumpe en la vida privada de Ulises a fin de alistarle para la guerra y puede verse también como el héroe traza una estratagema (que le sale mal) para evitar su llamada a filas. Hacerse el loco, no es suficiente pues los soldados inmediatamente le ponen a prueba (como Yahvé pone a prueba a Abraham) para que mate a su hijo. Es precisamente la actitud de Ulises que elige salvar a su hijo la prueba de que no está loco, pues el padre ha de sacrificarse por su hijo, ese es su lugar.

En esta familia homérica cada cual tiene su lugar. Hay un lugar para la madre -Penélope- que debe mantenerse casta y evitar que su reino se disgrege en ausencia de su marido al que después del paso del tiempo muchos dan por muerto. La codicia se apodera de ciertos ciudadanos y principes vecinos que tratan de desposar a la fiel Penélope que teje y desteje sus telas para ganar tiempo y no comprometerse prematuramente con aquellos que la pretenden. (Aqui hay un viejo post sobre el simbolismo de la tejedora: la mujer que teje el destino de los hombres)

Telemaco que apenas conoce a su padre coopera con él cuando este llega por fin, despues de un largo camino de regreso a Itaca. Es Telemaco quien le reconoce, le lleva a palacio y le ayuda a superar las pruebas por las que Ulises será de nuevo reonocido como gobernador de Itaca,

Ulises y la Odisea representan los grandes periplos del héroe (la humanidad), pero a diferencia de Narciso -que se ahoga en su propio espejo o Edipo quien es impulsado hacia el parricidio y el incesto debido a su desconocimiento de quién era su padre y madre reales, Ulises nos habla del camino de vuelta, del camino de regreso al hogar después de haber sido tentado a multiples placeres terrenales y celestiales y sorteado grandes peligros. Ulises abandona la codicia, la ambición, el poder, la inmortalidad y escapa al fin de todas estas pruebas a las que todo hombre es sometido mientras viaja por el pais de los misterios. Impulsado quizá por el imán que todo lugar ejerce sobre el hombre honesto que no reniega de su condición, Ulises regresa a Itaca donde Penélope y Telemaco le han guardado el sitio -sustituyéndole y no dándole prematuramente por muerto- sorteando  a su vez grandes privaciones y peligros. Aqui hay un post sobre las bifurcaciones que aparecen en el camino del héroe.

Ulises conserva su lugar gracias a la fidelidad de Penélope y gracias a la cooperación de Telemaco.

Dice Kohut que eso es una familia funcional y eso es la normalidad: la capacidad para esperar, hacerse relevos, cooperar y asistirse mutuamente, taponar la ausencia del otro y ser capaz de alcanzar esas llaves que llamamos intimidad y que a la vez sean inalcanzables para los demás. Lo privado ha de seguir siendo privado, ese es el lugar común que una familia ha de preservar de la mirada del Estado y del resto de ciudadanos.

Bibliografía.-

Aqui hay un buen artículo sobre el artículo de Kohut, en clave de entender como la rivalidad edípica es transformada en cooperación intergeneracional en las familias funcionales.

Kohut, H. (1982): “Introspection, empathy and the semi-circle of mental health.” International Journal of Psychoanalysis. 63,395.

Post scriptum.-

Entrada dedicada a Francisco Alabau, psicoanalista que disertó sobre el tema en Abril de 2011, a modo de despedida del pais de los misterios y como colofón de la recuperación de su Itaca particular.

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27 pensamientos en “El semicírculo de Ulises

  1. Paco, te felicito por este trabajo, no es nada fácil sintetizar las ideas de Kohut. Aunque seguramente muchos conocen ya el libro, recomiendo “Como cura el Análisis”, de este autor, donde precisamente hace émfasis en la empatía hacia el paciente narcisista y el manejo de las tranferencias espejo. (Me salgo un poco del tema principal del post, pero quiero hacer énfasis en la empatía del terapeuta, precisamente después de haber leído tantos comentarios en este blog acerca de las posibilidades que tiene la psicoterapia para ayudar)

    También gracias a Otto Kernberg aprendí una seria de modificaciones a la técnica clásica para tratar precisamente a los inanalizables de Freud, personalidades borderline y narcisistas. (Lo cul tampoco gantiza un tratamiento exitoso). A Kernberg le ayuda mucho su gran carisma en estas tareas. Tiene una amplia bibliografía, pero en algunos casos sí es básica la presencia real del analista y su actitud ante el paciente.

    Va un recuerdo muy cariñoso a la bella Paulina Kernberg que falleció hace pocos años y que mucho aportó al psicoanálisis de niños.

    Tuve el privilegio de conocerlos a ambos personalmente en sus visitas a México y recibir una supervición de Paulina y comentarios muy valiosos a un trabajo mío sobre la obra de Margueritte Duras.

    (No quiero parecer soberbia, tan sólo compartir con ustedes el recuerdo de una mujer a quien quise y admiré mucho)

  2. Qué bonito y elegante el concepto que se ha expuesto en este post. ¿Debemos entonces entender que el concepto de familia (funcional) que hoy está en decadencia es importante para la salud mental?

  3. muyyy interesante. Coincido con la funcionalidad de “cada cual está en su sitio”. Siempre he pensado, mejor dicho “sentido”, que cuanto más compleja es la red de relaciones, no sobrepasar los espacios de los demás se vuelve prioritario. La red funcionará “normalmente” mientras cada uno esté en su sitio. El equilibrio se rompe cuando cual tsunami uno/a invade el espacio de otro/a.
    Pero, paradójicamente, las barreras de los espacios son borrosas. Podría serr algo así como: el principio que rige el funcionamiento normal de la red sería “cada cual está en su sitio”. Y el sitio (espacio) en redes relacionales simples (que no sencillas) tendría límites muy definidos; sin embargo, en redes relacionales complejas los límites se vuelven borrosos, siendo central tener conciencia de que no sobrepasas tu espacio. Esta percepción hace que la relación/es se vuelva/an sencilla/s.

  4. Agustin:
    Los soldados atenienses esos que se llevan a la guerra a Ulises es el Estado, la Sociedad. Diria que lo que caracteriza a las sociedades actuales opulentas es que saca a la gente de su lugar y le hace creer que existen muchos lugares y que todos son habitables. Es falso, solo hay un lugar para cada cual entendiendo que ese lugar no es un sitio, sino una función.

    • Bello y poético.

      Pero… ¿quién define ese lugar-función?, ¿la Sociedad- Estado? ¿Cómo diferenciar lo elegido de lo inculcado?

      Saludos

  5. La mitologia griega contiene no pocos elementos para contestar a esa pregunta. Resumiendo la cosmogonia diria que hay un orden preolimpico, natural, femenino y caótico que gobierna lo que entendemos como derecho natural, luego hay un orden olimpico resultado de la victoria de Zeus contra su padre Cronos y que impone el Logos, la justicia y cierta democracia; los dioses ya no se identifican con los designios sino que existe un parlamento de dioses en el Cielo.
    Cuando Zeus ganó la guerra con su padre tuvo que pactar los poderes resultantes con su madre que le habia ayudado en su batalla contra el tirano. Zeus le dijo:
    – Necesariamente tu poder ha de ser restringido, ¿qué quieres?
    – Rea, su madre le pidió una isla en Poniente y otra en Levante, el dominio del viento y el destino de los hombres.
    Zeus le concedió a su madre estos poderes, sin caer en la cuenta de que le habia entregado lo más importante: el destino de los hombres está en manos de las madres, de sus madres. La función de la madre en este sentido seria renunciar a ese poder y no usarlo como arma para mantener a sus hijos pegados a sus faldas (el deseo primordial de toda mujer), necesariamente la mujer ha de reconocer a su marido la función paterna y compartir con él -tal y como hizo Rea a regñadientes- en el mito. Ningun hombre es capaz de cumplir con su función si su mujer no le cede el poder, tal y como sucedió en el Cosmos.

    • Gracias por la no menos bella respuesta.

      Entiendo que el lugar-función de cada cual derivaría, entonces, de aquel pacto en el que se deliberó la cesión de poderes. Los pactos privados definirían el abanico de lugares habitables y, por tanto, la intimidad.

  6. Estoy pensando en que uno puede cumplir más de una función. Al fin y al cabo, en nuestra medida, como Ulises, somos polimorfos. Alguien, anteriormente, ha preguntado que quién nos ubica, es decir quién o qué nos concede las coordenadas de nuestra posición.

    Hay una cosa muy sencilla: uno puede no saber ciertamente a donde ir o donde quedarse, pero si que sabe, aproximadamente, donde no debe o no quiere estar. Llegados a una edad, hemos creado tal cantidad de relaciones sociales, afectivas, laborales o de otros tipos, que lo más difícil es decir NO. Aprender a decirlo. Pareciera que se nos coagulara la lengua y se soldara al paladar.
    Al principio cuesta. Uno traga aire, mira hacia la calle, se acuerda de cosas, sopesa el vínculo, y, al fin, pronuncia: No. No, quiero ir. No, quiero hacer esto. No me interesa.

    Después de la incertidumbre, de las miradas agenas, o del asombro del respetable, queda la claridad que uno reconoce. El descanso y al tiempo el orgullo de haber cambiado la dinámica.

    Delante estaba. Solo había que dejar que saliera. “Sencillo”.

    Es la “reducción al absurdo” de la vieja lógica aristotélica. Y en caso de duda, a caminar se ha dicho. El camino nos dirá.

    Mientras que la mente esté en las vicisitudes del camino, descarga la alienación del (o por un) objetivo, y libera nuestro potencial que trabaja sobre la acción (realidad) y no el simulacro (ideas).

    Cuanto trabaja, maestro. Es tremendo.

    Salud

  7. Cada cual tiene su lugar pero como ha dicho ya Rosana, ese lugar es algo borroso y lo es porque en realidad no es un “sitio fisico”, sino una manera de estar, una función. Es obvio tal y como señala Jose Mari que esas funciones no “son de una pieza”. Cada persona desempeña a lo largo de su vida distintos roles, y pergeña distintos personajes más o menos adaptados a su realidad. Pero “estar en el sitio”, no es un rol, ni una ocupación, ni un pensamiento, ni una idea: es una Presencia, en la que se está o no se está.

  8. Esa definición de normal es tan adecuada qué más bien me pregunto si la familia funcional es “anormal” y lo disfuncional es normal.

    Me contesto yo mismo, lo funcional y lo disfuncional juegan entre sí en una menjurge de conflictos cuyo único fin es re-definir lo que entendemos por funcional y disfuncional.

    Interesante artículo.

  9. ” Kohut descubrió que la mayor parte de patologías narcisistas procedían de una falta de empatía de los padres con sus hijos” Es decir, la verdadera patología narcisista es menos frecuente de lo que se cataloga como tal y nada tiene que ver con la preservación que una ” familia normal” pueda hacer de la salud mental de sus integrantes porque no depende del ambiente sino de otros factores que impiden que el individuo pueda sentir el dolor o la necesidad de amor ajeno siendo sólo objeto de su visión su propia necesidad e intereses, su propia imagen, pasando por encima de cualquier tipo de vínculo familiar o no.

    Creo que el verdadero narcisista no reconoce en sus hijos rasgos de similitud física o de carácter que les ayude a establecer una proyección de su persona sobre su descendencia estableciendo con ellos una relación de obligación legal pero nunca emocional. El narcista se rige por las normas que es lo que le orienta dentro de las relaciones sociales, comprende los compromisos como imposiciones legales pero nunca como producto de una relación emocional.

    Visto de esta manera la verdadera patología narcisista como decía Freud es intratable desde el psicoanálisis porque probablemente el problema no es sólo de la psiquis sino que va más allá, al fin y al cabo Freud era neurólogo y creo que sabía distinguir entre lo que es primeramente psicológico y lo originariamente neuronal aunque ambos se mezclen con el tiempo pero el tratamiento no puede ser el mismo, me parece.

    Me surge una pregunta ¿ cuál es el porcentaje de las patologías narcisistas que no responden a una psicoterapia ? y ¿ cómo se distribuye ese porcentaje entre sexos? Esto lo pregunto por curiosidad, o mejor para saber.

  10. Yo supongo que lo que podría llamarse relación emocional del narcisista con sus hijos o con su gente cercana, no es más que una prolongación del vínculo consigo mismo, ya que no es capaz de ver las necesidades del otro y las atiende como lo haría con las propias. Asimismo no puede reconocer la falta de amor o de aprecio que el otro le manifiesta como respuesta. Quizás en vez de decir que se siente querido, podemos decir que se siente admirado y sin conciencia de la falta de reciprocidad. En concreto, el narcisista no reconoce nada del otro, sólo imagina la veneración que le profesan sus semejantes. (Como en el libro del Principito, cuando éste se encuentra con el Rey).

    Cierto que es muy dificil tratar a un narcisista, pero otras patologías tampoco son fáciles, y sin hablar de estadísticas, la palabra “curación” no existe en el léxico psicoterapéutico. Desde mi experiencia todas las alteraciones emocionales van más allá del psiquis, digo esto siguiendo lo que apunta María José hablando de trastornos narcisistas. La gente psicoanalizada no es precisamente la más sana ni la más feliz, pero tal es vez es la que tiene más conciencia de su condición, lo que le permite tener un conocimiento más amplio de sus opciones en la vida.

    El mismo Freud hablaba de tres profesiones imposibles: gobernar, educar y psicoanalizar.
    y psicoanalizar.

  11. Lo que sucede es que el termino “narcisista” es un termino psicoanalítico. Cuando hablamos de neurosis narcisistas estamos aplicando un jerga consensuada entre los que procedemos del psicoanálisis y que no es compartida por los psiquiatras en general, de ahi procede el embrollo a proposito de las estadisticas.
    Sólo podemos hablar pues, en este sentido de nuestra experiencia.
    Probablemente hay tres cosas que he hecho de las que nunca me arrepentiré en mi vida: la primera ver a Los Rolling Stones en directo, la segunda psicoanalizarme (durante 6 años) y la tercera aceptarme como soy sin que ello suponga la evidencia de que no soy de manera alguna, pues todo está sujeto a cambio.

  12. Me consuela, maestro Carmesí, ya creía que sólo yo no entendía nada.
    Quería felicitarle por su último comentario. Como dije el otro día en otro lugar, ¿cómo llegar a eso del trillado “conocerse a sí mismo” si somos tan móviles y cambiantes? (sujeto a cambio, dice usted). Ya hacemos mucho con seguir-nos a trompicones sin caernos por el pedregal ;) Tanto cambiamos que incluso, si recuerdo bien, la última vez las últimas tres cosas que citaba no eran las mismas :) Muchas gracias por alimentarnos tanto y de modo tan sublime :)

  13. En lo más íntimo de Ulises urgía la obligación de retornar al punto de partida para reencontrar su presencia pero me pregunto qué sucede con el espacio que dejaron aquellos que nunca vuelvieron. En la primera mitad del siglo XX desde las regiones más deprimidas de España, al igual que sucedió en buena parte de los países del sur de Europa, hubo una salida importante de emigrantes hacia los países del continente americano, sobre todo hombres en busca de mejores oportunidades de vida. Pensando en esto recordé el caso de una tía segunda, Isidora, que permaneció hasta el final de sus días esperando el regreso de su particular Ulises, un marido que nunca más regresó. En otros casos fueron padre e hijo quienes dejaron a la madre en el borde de aquel espacio estructurado que conforma la familia.
    En estas circunstancias en las que el héroe, aún pudiendo volver, no cumple con su misión de retorno al origen ¿cómo podrá suplir la falta de aquel lugar primero del que procedía y al que probablemente estará ligado por lazos invisibles?
    Por otra parte leyendo sobre lo que Hellinger ha denominado como Constelaciones Familiares encuentro una cierta correspondencia relacionada con la observación que en este método él hace del espacio o el lugar que cada miembro ocupa dentro de su familia, grupo o comunidad.

    Un gran post Francisco, coincido con el adjetivo de Agustin: elegante :-)

  14. ¿si tiene 60 años en que etapa de su vida se psicoanalizo 6 años? ¿acaso no sigue psicoanalizándose? ¿ hasta su identidad esta sujeta a cambios?

  15. Interesante artículo.
    A mi parecer el complejo de Edipo es utilizado por Freud (como siempre seré libérima en mis interpretaciones) para hablar de la potencia del primer vínculo que se hace con la madre. Pero lo decisivo no es el hecho en sí sino la forma o la capacidad que tiene cada uno de renunciar a la misma. Por otra parte estarían aquellas funciones madre que no querrían renunciar a su trono fálico o funciones parentales mejor o peor desempeñadas, pero eso es arena de otro costal. Más allá de si hay familias más o menos funcionales, al final lo que se juega es en cada sujeto: habrá sujetos que lleguen a una represión “óptima” y otros, más o menos fallidas. Si no como se explica que hermanos que han recibido más o menos la misma educación puedan acabar con personalidades tan dispares?
    En cuanto a Kohut, todo su tratamiento de la empatía fue un descubrimiento para mí y un alivio (lo conozco a través de su obra Los dos anállisis del Señor Z), ya que me parece que hay mucho esnobismo, por no decir incompetencia, en el trato que dan algunos analistas a sus pacientes. Alguna vez habrá que hacer un estudio sobre el “Complejo de Lacan”.

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