Neurociencia de las creencias políticas


Es muy probable que usted aun no lo sepa pero las inclinaciones politicas de las personas están determinadas genéticamente.

Naturalmente no es que el ADN se dedique a sintetizar proteinas proclives a la izquierda (levógiras) o a la derecha (dextrógiras) sino  que se dedica a construir temperamentos y son precisamente estos temperamentos lo que correlacionan con las creencias y opciones politicas.

Tan es asi que D. Lycken en 2001 demostró que dos gemelos separados al nacer coincidian al ser estudiados de adultos en su manera de pensar politica con una correlación de 0.62 (en una escala de -1 a +1) de tal manera que se podian construir dos grupos, uno que llamaremos “progresistas” y otro que podemos llamar “conservadores”. El lector tendrá que entender que estos calificativos no correlacionan linealmente con la izquierda o la derecha tal y como las entendemos en Europa  ni mucho menos con las opciones de PSOE o PP tal y como las entendemos en nuestro pais.

Significa que algunas personas son serias, dogmáticas, reservadas, autoritarias, amantes de las normas y del orden, religiosas, trabajadoras o laboriosas y  perfeccionistas o moralistas mientras que otras son abiertas, exploradoras, poco escrupulosas, tolerantes y altruistas.

Esto es lo que se hereda. De manera que el resto podriamos decir es construcción social. Asi no es de sorprender que la religiosidad sea mas frecuente entre los conservadores pero no en exclusiva o que el altruismo social sea más frecuente entre los “progresistas” pero tampoco de manera exclusiva.

Religiosidad y conservadurismo o libertad sexual y progresismo se encuentran relacionados por cadenas semánticas que son al parecer las que más influyen en el agrupamiento de creencias que forman parte del perfil de unos grupos y otros. Todo parece indicar que unas creencias se agrupan con otras similares por la misma razón que las personas se eligen como amigos o como parejas precisamente por su similar manera de pensar lo humano. Así es frecuente que unas creencias lleven colgando otras hasta tal punto que algunos investigadores se han ocupado -por ejemplo- de correlacionar el talante sexual con las opiniones sobre el tamaño del ejército. El lector podrá comprender enseguida que las personas más abiertas sexualmente son las que optan por un tamaño menor de los ejércitos.

Pero las cadenas de las creencias no terminan aqui, existen correlaciones entre ciertos temas, por ejemplo los que afectan a la guerra, la fiscalidad, el castigo que debe darse a la delicuencia, el aborto, la tolerancia a los homosexuales o el concepto de la paternidad.

Otra manera de pensar la heredabilidad de las creencias politicas en términos sociológicos o filosóficos seria el pensar en esta ecuación:

Democracia=libertad+igualdad

Los conservadores serían aquellos que enfatizan sobre la libertad (el contrato libre entre personas) y preferirán siempre sacrificar la igualdad cuando la libertad es amenazada mientras que los progresistas son aquellos que prefieren la igualdad y que son capaces de restringir las libertades individuales en aras de una mayor igualdad propiciando una mayor intervención del Estado en la vida privada.

Lo cierto es que usted se confundiría si creyera que existen solapamientos lineales entre estos rasgos creenciales y el voto puntual de un individuo concreto o la simpatía por uno u otro de los partidos que encarnan estas divisiones individuales. Lo cierto es que las personas a la hora de votar hacen poco caso a sus genes y mucho caso a sus intereses.

Otra razón para entender esta falta de encaje entre los genes y las opciones de voto es que los partidos poíiticos tienen su historia pero tambien han evolucionado, por ejemplo hoy tanto las derechas como las izquierdas europeas aceptan la teoria darwinista como verdadera, hasta la Iglesia la aceptó en el Vaticano II a pesar de que la teoria evolutiva fue combatida ferozmente tanto por unos como por otros.

Algo que apunta en la dirección de que los partidos politicos (y me refiero a los partidos politicos de las democracias occidentales) evolucionan -aunque con cierto retraso- en el mismo sentido que evolucionan las mentalidades de los ciudadanos.

Hoy la mayor parte de nosotros lo que somos es moderados, es decir de centro estadístico (gaussiano), ni de izquierdas ni de derechas. ¿Como podriamos definir nuestra posición politica sin apelar a eso que ha venido en llamarse Centro politico?

La mayor parte de nosotros -tal y como seria de esperar- votamos segun nuestros intereses y no tanto siguiendo las consignas de los partidos o su aburrida publicidad. Es lógico que hoy votemos a éste y mañana votemos al otro según como creamos que nos va a ir en los cambios. El hecho de que podamos modificar nuestro voto es la demostración que o bien el voto no está relacionado con nuestra presión genetica o bien que entre nuestros genes y las opciones institucionales existen varios pasos.

Y lo cierto es que esos pasos intermedios existen: las ideologías tienden a acercarse cada vez más a medida que los humanos llegamos a consensos significativos sobre nuestra naturaleza.

Porque la verdad es que no existen diferencias significativas o de calibre entre las politicas de unos y otros. Las mayores diferencias afectan a minorías pero la mayor parte de la población no va a verse afectada por las decisiones de un partido u otro salvo circunstancias graves.

Los partidos cada vez se parecen más entre ellos y eso le lleva a escenificar constantemente sus diferencias, a oponerse vehemente a cualquier cosa que el otro propone, a insultarse o a estar constantemente en guerra con el contrincante.

Para mi este teatro de la discrepancia continua tiene un agregado opuesto que es la penetrabilidad y permeabilidad de unos sistemas de ideas en otros. Las visiones trágicas de la derecha y la visión utópica de la vida de la izquierda ya no se pueden mantener y hasta el marxismo puede ser considerado como un un híbrido entre ambas (una vision dramática del pasado junto a una vision utópica del futuro en palabras de Pinker). Lo cierto es que cada vez más y a pesar de que nuestros genes apuntan en una dirección o en otra los individuos concretos somos más moderados en nuestras opiniones políticas, simplemente porque hemos aprendido que la perfectibilidad del hombre es probablemente un ideal inalcanzable y que algo hay que hacer para tratar de disminuir las desigualdades que son (Wilkinson, 2001) las responsables de una peor calidad de vida, de una menor longevidad, de una peor salud y de altos indices de malestar social, consumo de sustancias y delincuencia.

La izquierda tal y como comenta Singer tendrá que aprender algo de darwinismo del mismo modo que la derecha ya hizo sus deberes con respecto a los beneficios sociales y la idea de que destinar recursos a los más desfavorecidos puede redundar en beneficio de todos.

En mi opinión lo que está en crisis en las sociedades avanzadas es el etnocentrismo (al menos en nuestras sociedades opulentas y cosmopolitas), esa especie de creencia tribal y típica del meme azul de que “solo nosotros tenemos la razón” y que deriva del nepotismo (por cierto tambien inducido genéticamente) y que nos enfrenta inevitablemente con nuestro vecinos que piensan diferente. Ampliar el campo social de reconocimiento de las diferencias es el objetivo que viene precisamente de tener que convivir con otras razas, otras culturas, y otras personas que comparten nuestro entorno.

Los genetistas son pesimistas respecto a la posibilidad de cambio en la especie humana suficiente para regular sus discrepancias pero yo creo que no es necesario que cambiemos esos genes sino que basta con cambiar aquellas instituciones políticas que inventamos cuando no sabíamos ni una sola palabra de la naturaleza humana y lo fiábamos todo a los ideales en combate perpetuo con unos genes usualmente egoístas. Hoy ya ningún partido de izquierdas defiende la “dictadura del proletariado”, del mismo modo que ningún partido de derechas defiende la pureza de la raza o la semana de 50 horas sin vacaciones. Las posiciones se han acercado, se ha llegado a consensos y esos consensos han logrado ser interiorizados por los sujetos individuales que aunque siguen arrastrando sus genes por el mundo no parece que estos posean demasiada definición en un mundo donde los constructos sociales y políticos penalizan los extremos.

El eterno conflicto entre igualdad y libertad es tomado como un oscilador en donde el equilibrio justo debe encontrarse cada dia, constantemente entre un Estado que quiere intervenir más de la cuenta (cuando es la izquierda quien gobierna) y un Estado que abre la mano de cualquier contrato social cuando es gobernado por la derecha. Pero ambas, izquierda y derecha se enfrentan y cada dia más a una opinión publica que está harta de experimentos y que sólo demanda a sus gobernantes gestión, mediación y honestidad.

Los partidos aun no han tomado buena nota de esta demanda y es lógico, al fin y al cabo la democracia -tal y como la entendemos hoy- es un invento de los siglos XVII y XVIII y Darwin y Mendel nacieron después. Es lógico que las neurociencias no hayan calado en nuestro gobernantes que siguen guiándose por concepciones de la naturaleza humana ideales.

Es lógico que los partidos tiendan a su propio beneficio evolutivo (como cualquier ente) que no es otro sino resistir como organizaciones aunque la suerte está echada. Los partidos politicos asentados en ideologias tienen los dias contados, la evolución de las personas va hacia el centro de esa campana de Gauss donde está la mayoria y los extremos serán excluidos por la propia evolución de las ideas ¿Puede usted imaginar un dia en que el PSOE proponga una guerra en Irak y el PP apruebe una ley del aborto?

Ese dia los partidos estarán de más y los genes de las personas no determinarán sus ideas, porque se habrá alcanzado un consenso sobre cómo somos realmente los hombres y que podemos esperar de nuestra especie.

Y nacerán instituciones políticas sinérgicas con esas ideas, y los partidos desaparecerán al menos como los entendemos hoy: marcas ideológicas de politicas que nunca llevarán a cabo.

BibliografÍa.-

Singer. P. : “La izquierda darwiniana. Barcelona, Critica. 2000.

Steven Pinker: “La tabla rasa: la negación moderna de la naturaleza humana. Paidós. Barcelona. 2002.

Wilkinson. R: “Las desigualdades perjudican: jerarquias, salud y evolución humana”. Barcelona. Critica.2001

En este post hay una buena revisión sobre las ideas y hallazgos de Winkinson junto a gráficos de correlaciones muy interesantes del libro “The Spirit level”.

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