¿Qué es la identidad? (y II)


Después de leer el post que antecede donde hablé de algunos trastornos de la identidad algunos lectores pueden haberse planteado esta pregunta ¿Qué es y cómo se forma la identidad?

En un post anterior que titulé “La difusión de la identidad” abordé este tema y propuse una definición. Es esta:

La identidad es el sentido de continuidad en la experiencia de nosotros mismos, una continuidad histórica, étnica, generacional, nacional, que incluye valores, creencias y un sentido de pertenencia a algo supraindividual, a algo que está más allá de nosotros mismos trascendente o banal pero que en cualquier caso es una experiencia compleja que incluye a la memoria, a la autoimagen, a la vivencia del tiempo y a las emociones y valores, sobre todo a esa dificil síntesis entre el apego y a la autonomía personal. La identidad se encuentra a medio camino entre el ser y el otro.

La identidad es el pegamento de la conciencia, lo que mantiene unidas sus partes.

Tal y como planteo en este intento de definición, la identidad es algo intangible, algo que no está localizado en parte alguna de nuestro cerebro, una experiencia inmediata que en otro lugar he llamado mismidad, una experiencia que se sostiene sobre esa vivencia de corporeidad primaria con la que construimos nuestro relato vital, nuestra narrativa. La identidad es lo que somos aunque ese “lo que somos” carezca, en cualquier caso, de fundamento. La identidad es la subjetividad, lo que nos hace distintos de los demás aun sabiendo que nos parecemos a esos otros que nos rodean.

En la identidad hay -sin embargo- múltiples submenús, asi hablamos de identidad sexual, identidad corporal e identidad social por hablar solo de las más conocidas, sobre estas tres patas es donde se articulan la mayor parte de los trastornos de la identidad. No somos sólo un cuerpo o un Yo adherido a él sino que somos un cuerpo sexuado, un cuerpo que mantiene fronteras con los demás (Yo-No Yo) y un cuerpo que se relaciona con el mundo, un cuerpo que está en el mundo.

La identidad es un constructo autoreferente en el sentido de que es algo que somos y que al mismo tiempo tenemos . No existe identidad sin corporeidad, sin ese ensamblaje mente-cerebro que unifica la experiencia y la dota de sentido.

No es de extrañar que la identidad sea un bastión a defender con uñas y dientes, pues ese pegamento es lo que mantiene unidas las partes o fragmentos que componen la experiencia consciente. Todo ser humano identifica su identidad consigo mismo en términos de valor y de idiosiccincrasia. Identidad y Yo son equivalentes y una vez constituida se intenta preservar de las influencias del mundo, se comporta como una certeza, no importa si es delirante, sobrevalorada, disonante o racional, cualquier identidad  es una fortaleza fuertemente defendida y casi siempre inaccesible al raciocinio.

La identidad es un lazo que cose el apego con la autonomia tal y como conté en este post y se construye a través de tanteos entre el deseo y la realidad, entre la atracción y el rechazo, se trata pues de un juego dialéctico que termina en una síntesis provisional, en el sentido de que es variable siguiendo las leyes del caos: solo puede retrocederse hasta la última bifurcación y no todas las opciones tienen la misma probabilidad de establecerse debido a que los sistemas abiertos guardan memoria de los surcos que recorrieron en su expansión: la identidad tiene historia.

La identidad se construye transformando tanto lo noumenico en fenoménico a través de una incorporación o identificación. Algo que era inefable de repente se transforma en algo concreto y fenoménico. La abstracción deviene cuerpo, se materializa, se encarna y se experimenta como algo “que se es”, sin caer en la cuenta de que se trata en cualquier caso de algo ilusorio que transcurre sólo en lo imaginario.

Lo que creemos ser resulta al final en el fundamento de nuestro Ser cuando no es más que una anecdota baladí.De lo contrario lo que experimentamos es una experiencia de vacío, algo insoportable.

En ocasiones vivenciamos ese constructo como un defecto moral, no es de extrañar que las muchachas que presentan disconformidades o malestar con su cuerpo se atribuyan a si mismas tal defecto como si se tratara de un estigma. Un presunto defecto fisico es elevado a la categoria de un defecto moral que invade y preside toda la personalidad.

¿Por qué sucede esto?

Agenciarse una identidad es vital para los seres humanos, necesitamos creer en lo que somos, en que somos algo desgajado del común, que somos seres únicos y diferenciables del magma de lo mismo. Tener una identidad es una tarea creativa de por vida y es aun más importante durante la adolescencia cuando se construye a través de los materiales infantiles esa transformación de vinculos desde los conocidos familiares hasta los valores que sostienen los iguales. Dicho de otro modo: es en la adolescencia cuando cambiamos el apego por emancipación.

Es aqui cuando aparecen las crisis de identidad, los malestares con el cuerpo o con la sexualidad, con nuestra imagen en el mundo.

Lo importante sin embargo es hacerse con una identidad, la que sea, aun aquellas que representen antivalores, como ser un adicto, ser anoréxica, o ser una victima de cualquier atropello, lo importante es ser algo aun marcado por la disonancia. La razón es porque:

La capacidad poyética del hombre para construir etiquetas es prácticamente infinita. Con ellas pretendemos señalar las experiencias comunes, consensuales, las expectativas razonables, aquello que acaecerá inevitablemente en el curso de la vida de una persona, pero también la capacidad de inventar nuevas adversidades.

La capacidad de etiquetar es benéfica en sí misma, porque estas señalizaciones representan atajos para la comprensión de eventos inexorables y complejos que es necesario aprender a evitar, a predecir desgajándolos del cemento de lo inesperado pero cuyas consecuencias y denominación forman parte del modelo perceptual común a una determinada cultura, apresando conceptos o valores que a veces resultan universales y otras veces solo son casos particulares para una determinada etnia o cultura particular. En cualquier caso el etiquetado no tiene nada de neutral, porque a veces también sirve para desparramar o diversificar los malestares del hombre, incluso antes de que estos malestares hayan sido explicitados.

Su vehículo de transmisión es el lenguaje y las categorias que con él construimos, con él etiquetamos los conceptos, con palabras que compartimos con aquellos que miran la realidad con nuestras mismas gafas lingüisticas. Sin embargo, el lenguaje no es la realidad sino el sistema de signos que la codifica, el lenguaje es el mapa, no el territorio. Pero la realidad tiene -naturalmente- existencia propia, objetiva, más allá de la colección de signos de que disponemos para interpretarla. En cierto modo, es posible decir que la realidad la inventamos con nuestras palabras, sobre todo la realidad interna, aquella que es interpretativa, subjetiva y que siempre es un acto de creación. Una realidad que parcelamos desde el infinito de lo amorfo, desde lo insignificante de nuestra existencia finita.

Es evidente que esta capacidad de los humanos tiene una parte oscura, como si los simbolos se hubieran levantado en armas contra sus propios arquitectos, ¿podemos estar disconformes con nuestro cuerpo? ¿qué ha sucedido para que le declaremos la guerra a un cuerpo que es el soporte de nuestro autoafecto? ¿qué significa que una muchacha diga que no se gusta a sí misma?

En mi opinión no se trata de una averia del cerebro sino de la identidad en relación con ese  “estar el el mundo” que es y representa al cuerpo como interface entre el yo y los otros. No hay que dedicarse a buscar genes que expliquen esta conducta sino que debemos aplicarnos en cambiar algunas cosas:

  • Tiene que existir un entorno cultural que favorezca todas las opciones (incluso las más abstrusas) y las legitime.
  • Un entorno que a su vez no puntúe estas opciones como más o menos valiosas.
  • Un entorno que disemine la idea de que “todos tenemos derecho a todo”, un entorno que no ponga limites al deseo.

Es entonces cuando el individuo incorpora que puede tener el cuerpo que quiera, el sexo que desee, la enfermedad que guste, o el goce que pretende con todo el derecho del mundo y es entonces cuando ese arquitecto de símbolos que es el hombre se afana en patentar nuevos goces y nuevos sufrimientos para tratar de encontrar después un remedio.

Y es entonces cuando aparece el malestar con el cuerpo, la cara, la raza, el color de la piel, el sexo o la apariencia. Para que exista ese malestar es necesario una opción social legitimadora de todas las subjetividades incluso aquellas enroscadas en la codicia que se encuentra enmascarada en cierto tipo de sufrimientos.

Sin saber que algunas cosas son imposibles. No es posible tener el cuerpo que queremos, ni el sexo, ni la figura o la clase social que deseamos.

Y si no lo son -por causa de la cirugía electiva- deberian serlo. Y deberían serlo porque ese decrecimiento sostenible del deseo seria la mejor prevención para determinadas enfermedades mentales.

Debemos volver a pensar como imposibles algunas cosas si queremos mantener una buena salud mental.

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30 pensamientos en “¿Qué es la identidad? (y II)

  1. Cuántas perlas…
    Aplausos a la idea de que los surcos entre bifurcación y bifurcación dejan tanta mella que no puede, debido a eso, irse nunca demasiado atrás.
    No acabo de comprender no obstante que, por un lado, según dice, la realidad tenga existencia propia y, por otro, la inventamos nosotros con el lenguaje (como parece que consensúan los neurocientíficos cada vez más si no me equivoco). ¿Se trata de dos realidades o más bien –intuyo- de dos perspectivas de una misma realidad, la unívoca e indeleble y la inventada?
    Otro aplauso, por supuesto, para esa frase donde se aúnan goce y sufrimiento, esos dos polos mágicos que a veces confluyen en una misma identidad conformada por células que –asombrosamente- cada ciertos años son totalmente renovadas sin que la identidad, ese cemento que probablemente una cuerpo y mente, deje en ningún instante de seguir enroscada en torno a los elementos que de tan arrobador modo desgrana aquí.
    Bravísimo….

  2. Hay una parte de la realidad que es objetiva (mas o menos objetiva) es la realidad tangible, fisica, el ahi afuera. Y hay otra realidad intima, subjetiva que es la forma en como nos percibimos a nosotros mismos. Esta ultima realidad es propensa a accidentes interpretativos, más incluso que la otra que precisa estar perturbado francamente.
    Pero la realidad interna procede de algo que habiendo estado afuera ahora permanece dentro, eso es la identificación. Si una niña dice “soy una mierda”, esa conceptualización de si misma no es primaria, no procede de su mismidad, sino de afuera y debe ser leida asi: “Soy una mierda comparada con perenganita”. Ahi está de cuclillas y enmascarada la envidia.
    Lo curioso es que la envidia está legitimada socialmente, pues como todos tenemos derecho a todo, ¿por qué esa muchacha no podrá tener el cuerpo de perenganita?
    Al verse como una posibilidad de elección y no como una fatalidad o mala pata, la incoporación de esa comparación termina convirtiendose en un veneno, algo asi como si la envidia intoxicara a la muchacha, ella cree que sufre porque no tiene aquel cuerpo pero en realidad sufre por la envidia y porque cree que tener aquel cuerpo solo es cuestión de voluntad o regimen cuando no de cirugia.

  3. Ahora comprendo mejor a qué se refería. Es obvio que la distorsión de la realidad interna no será patológico (o disadaptativo) pero sigue siendo un tipo de desajuste.
    Gracias :)

  4. Pingback: Tweets that mention ¿Qué es la identidad? « neurociencia neurocultura -- Topsy.com

  5. Dr., en el ejemplo que pone de la niña, significa que el hecho de sufrir radica en que percibe su físico como una elección mal hecha ( no se opera, no se pone a dieta, no va al gimnasio, etc), y en el caso de que lo percibiera como mala suerte no sufriría?

    Saludos

  6. Me gusta, y me queda bastante claro. Hay una pregunta que me gustaría plantear,¿ es lo mismo una crisis de identidad que una crisis existencial?.

  7. Esto viene a decir que no es posible, que por mas que uno pierda su identidad, a menos que sea una patología grave, siempre queda algo de esa identidad, que defenderá con uñas y dientes, aunque esa lucha sea inconsciente, porque es lo que da sentido a su vida……Siempre se ha dicho que cuando alguien olvida su pasado y de donde viene, pierde unos parámetros de referencia muy importantes para su desarrollo en la vida, para su avance, como cuando nos contaba lo importante que es las experiencias vividas en el entorno donde creció. Cuando se rechaza ese entorno, puede quedar uno atrapado y sin posibilidad de avance.
    Por otro lado, es muy interesante la reflexión sobre porqué nos sentimos mal con nuestro cuerpo, o con nuestra forma de ser, de ahi mi pregunta sobre la crisis existencial…cuando alguien dice, no soy nada…no he hecho nada bien en mi vida….es un error mi existencia y quiero no existir…¿ es de identidad o existencial?, que se está comparando, lo tengo claro, ¿ pero que tipo de presión puede estar sintiendo esa persona, que no digo que sea real, para pensar asì?, si es alguien con baja autoestima y en un entorno en que los valores con que se mide a la personas está alterado, no es algo que ayude¿ cierto?, que obra la envidia, lo tengo claro, uno envidia aquello de lo que carece, o cree carecer, y eso no deja ver mas allá. ¿ Cómo se reeduca a alguien con esa alteración?

  8. Muy bueno y pertinente este post.

    Me quedo con la frase: “La identidad es el pegamento de la conciencia, lo que mantiene unidas sus partes.”, para hacer un comentario.

    Es este: Cuando se resquebraja la integridad y unicidad de la identidad y no se consigue tener ninguna, sino solo fragmentos de algunos intentos de constituirla, entonces hablamos de trastornos de identidad disociativos. Al dejar de cumplir su función el “pegamento” aparecen en los disociados graves alteraciones de consciencia constantes (microtrances) que apenas exploran los psiquiatras o psicólogos…siendo ahí, en esos estados donde se vive, se existe, en una realidad aparte. Esta es la realidad así denominada de los libros de C. Castaneda o de cualquier unidad de ingresos de Psiquiatría.

  9. Contesto a A.
    Lo que hace sufrir es una disconformidad con el cuerpo que se vive como un defecto moral y esa disconformidad es algo un poco más allá de decir “a mi no me gustan mis orejas”, o “tengo la nariz grande” o “tengo las caderas muy anchas”, cosas que todos podemos pensar sin enfermar a su causa.
    Lo que da carta de naturaleza a ese sufrimiento es una legitimación social a cualquier subjetividad incluso a aquellas que se viven con malestar. Es como si aceptaramos que una persona sufre porque no tiene el cuerpo que desearía, es decir que lo vemos como algo natural, como una reivindicación justa.

  10. A Paco orengo:
    Me gusta que hayas dejado ese comentario Paco porque aunque no he entrado en el tema de la disociación como posibilidad, creo que la conciencia tiene tres velocidades: una es la expansión, otra es la regresión y otra y quiza la mas frecuente es la disociación que podriamos definir como la partición o la separación de aquellos aspectos que terminamos de escindir de la conciencia y que es tan frecuente que la podemos excontrar en cualquier sitio.

  11. Al margen de ciertas patologías relacionadas con la identidad que yo desconozco, creo que lo que abunda en el común de los mortales es una “sobreidentidad”, una identificación exagerada con todo lo que le rodea y consigo mismo. Para mi esta sobreidentidad nos convierta a todos en cierto modo en enfermos. Quiero pensar que es posible hasta cierto punto dejar de identificarse con muchas de las imágenes que tenemos de la realidad, imágenes que no son en absoluto esa realidad, sino una codificación cuasi arbitraria de la misma. Dejar de poner etiquetas compulsivamente a todo.

    Imaginemos que a través de la práctica conseguimos no identificarnos con una crítica negativa o con un insulto (que puede incluso venir de nuestro diálogo interno). Imaginemos que conseguimos también relativizar la identificación con los placeres y los disgustos… Y lo mismo con la patria, las religiones o las ideologías. Creo que sería el camino más corto para alcanzar una cierta felicidad (serenidad) y por ende para hacer que el mundo marchara mucho mejor. Y la cuestión es que quizás no sea tan difícil hacerlo. A lo mejor resulta que es más difícil, por decir algo, aprender una lengua extranjera, lo único es que aun no sabemos como hacerlo (aunque pistas hay por ahí). Para mi es urgente que esto se investigue seriamente y se enseñe. Todo lo demás me parecen parches, chapucillas, que siempre van a estar tapando agujeros…

  12. Debemos volver a pensar como imposibles algunas cosas si queremos mantener una buena salud mental. Lo veo relacionado con Mitologema. A veces es mejor relajar pensamientos y deseos, porque van proa al marisco y no tienen una solucion en ese momento, o en ninguno.
    Saludos.

  13. me encontré con éste blog por casualidad , como se encuentran la mayoria de las cosas que valen la pena. Y no creo que sea un camino reversible habérmelo topado. Debe ser por una cuestión de identidad.
    Paco, cómo puedo saber algo más sobre tí?

  14. También deseo agradecerte un par de cosas además del estupendo artículo : la bellísima imagen de la portada y tu incorrección política al sacudir las fantasías omnipotentes y patogénicas de nuetros tiempos, que desconocen el límite como generador de la forma a las cosas. Pensar en el límite del deseo es un pecado contra los dogmas posmodernos que con tanta lucidez describiste. Justamente al respecto de ésto encontré un link que recomiendo fervorosamente:

  15. Guau, guau, guau, tu texto es magnífico y tu definición de identidad completísima, si te cito en un ensayo ¿como te doy los créditos? Mil, mil gracias por iluminarme.

  16. Muy interesante el concepto de identidad, la idea de que es el pegamento que une todas las partes de la conciencia. La identidad como historia como proceso de construcción que va formando el individuo según su experiencia y que al mismo tiempo da forma a la persona que la constituye y que este proceso no está separado de la configuración determinada de un cuerpo.

    Teniendo en cuenta que la identidad tiene historia, los adolescentes tienen una identidad débil y fácil por tanto de influenciar y, como dices paco en un comentario ,que una muchacha diga ” soy una mierda ” significa que se estará comparando con alguien determinado y aparece la envidia de querer poseer algo que no se posee a la que se le debe añadir una falta de ética social correcta en la sociedad occidental que vivimos que estimula la ilusión de que podemos conseguir todo lo que queramos sólo con que lo deseemos realmente. Únicamente hace falta dinero, claro¡

    Bien, pues en el caso de la mujer creo que el asunto es más complicado si la mirada se encuentra metida de por medio. Nuestro cerebro está diseñado para hacer siempre una estimación promedio de todo aquello que veamos, en el caso de la mujer evalúa las imágenes de otras mujeres que ve con las que se compara y establece un promedio que determinará si se encuentra dentro de la media para seguir la correcta evolución de la especie. Si tenemos en cuenta que vivimos sumergidos en el mundo de la imagen y que las imágenes con que nos bombardean constantemente desde los medios no son la de personas con un físico medio sino todo lo contrario ya tenemos servido que la liebre sienta del deseo de conseguir la zanahoria sea como sea, no por envidia sólamente, sino porque estamos diseñados para obtenerlo como sea. Por eso las mujeres en Bhután ya no se conforman con gustar a sus maridos sino que se ven impelidas a conseguir algo más para poder mejorar la especie: http://pacotraver.wordpress.com/2011/03/05/el-hombre-cosmico-i-catalizadores-cosmicos/

  17. No se trata, por tanto, sólo de una falta de identidad fuerte ni de una tendencia a la superficialidad sino todo lo contrario, y es algo, además, que no se pasa con la edad.

    De esta forma se explica que se puedan ver mujeres de edad avanzada pertenecientes a una clase alta,adinerada, totalmente deformadas por la cirugía estética con todos los ragos personales borrados siguiendo todas la misma pauta. Todos los años en El mercadillo que se presenta en Madrid se las podía ver ufanas y contentas con sus operaciones, era claro que ellas no veían en su espejo lo mismo que veíamos los demás porque sino jamás se hubieran hecho eso y menos se hubieran presentado en público. La cirugía no las había transformado en princesas sino que las había deformado en horribles caricaturas pero siendo esa la norma de estatus de su clase todas seguían el mismo camino. Camino por cierto inacabable pues una vez iniciada la primera transformación la tendencia es seguir la línea de perfeccionamiento, pues el cerebro se especializará en detectar fallos para poder alcanzar el canon estético que se marque, que por otro lado al ser mudable según las modas, el deseo jamás de verá completamente satisfecho. Algo perverso pero que da mucho dinero a la medicina convertida en negocio y a ciertos médicos transformados en Shylo, reclamando todos su libra de carne: http://carmesi.wordpress.com/2011/08/29/la-banalidad-del-sufrimiento/

  18. Necesito hacer un trabajo sobre la identidad, la consigna es plantear su concepto y he leído muchas cosas pero no logro tener una idea clara de lo que es, tal vez sea porque esté transitando un período en el que tampoco encuentro mi propia identidad clara, me siento confundida. Me gustaría si es posible una breve explicación más sencilla que pueda ordenar mis pensamientos. MUCHAS GRACIAS

    • Gracias. La idea de quién soy siento que cambia que no siempre es la misma, es decir que mi identidad no es estable? cambia según mi visión¿? Mi cuerpo mis aspiraciones mi forma de ver la vida hasta mi entorno social se modifica y yo modifico con él, entonces donde encuentro mi identidad?

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