La regresión, el padre y la psicosis
El termino “regresión” forma parte de la jerga psicológica habitual y es una término que alude a dos fenómenos bien diferentes:
- A veces alude a un fenomeno hipnótico a través del cual el hipnotizador puede inducir en el hipnotizado ciertos estado de conciencia que son experiencias vividas con anterioridad por el sujeto.
- En otras ocasiones se alude a la supuesta capacidad de los humanos de recordar “vidas pasadas” a las que se puede acceder a través de la hipnosis.
- Sin embagro el concepto psicológico duro de la regresión es el propuesto por Freud en 1900 en su obra “La interpretación de los sueños”. Desde aquella primera formulación el termino regresión no ha experimentado ningun avance. Me propongo en este post una reformulación del concepto.
Para Freud “regresión” es un retroceso de la energia psíquica a un nivel anterior de organización de la libido. Como todo el mundo sabe Freud conceptualizó que la libido -la energia que entendia que era sexual- ascendía en una escala ontológica que iba desde una fase primitiva llamada oral donde el niño erotiza sobre todo la boca, hasta una fase anal -donde es el ano el elemento erotizado- y hasta la fase fálica donde lo que importa es la presencia/ausencia de pene. Posteriormente la libido asciende hasta el nivel genital donde la heterosexualidad y la sexualidad genital ganan la partida definitiva a los impulsos parciales que gobiernan la libido de abajo arriba, desde lo más primitivo hasta lo mas diferenciado.
Freud seguramente imaginaba estos estadios como escalones de logros y entendia que cualquier detención en alguna de estas fases suponia un punto de fijación para la regresión posterior de la libido. Para él las neurosis serian distintos modos de regresión hasta esos puntos de fijación.
Hoy tendemos a pensar que esos escalones son en realidad formas de entender el mundo que implican cogniciones, conductas, percepciones, sensaciones, creencias y valores. Y que no son escalones sino estructuras anidadas en otras mayores que las contienen tal y como ya conté en este post acerca de la personalidad. Desde que conocemos el funcionamiento d ela teoria sistémica tendemos a pensar que esas estructuras son holones, es decir partes que contienen el todo y creemos que la conciencia humana en cierta forma reproduce en los seres individuales la deriva de la especie humana.
En este sentido en la conciencia humana se cumpliria la ley de Haëckel que dice:
La ontogenia reproduce y replica a la filogenia.
En el post anterior reproduje lo que hoy entendemos como atractores y dispuse una serie de etapas evolutivas que se desarrollan en los humanos de una forma gradual, cada una de ellas se mantendria activa inscrita en la superior y la conciencia humana se manifestaria segun el nivel de aprehensión de cada realidad que es bien distinta para cada nivel.
Y lo hace porque los atractores en realidad operan como matrices de resultados, de fitness biológicos y en este sentido las operaciones psiquicas son atraidas hacia los resultados con independencia del libre albedrio individual. En este sentido los humanos gravitariamos constantemente hacia determinados atractores especificos de cada estadío. Estos atractores son los siguientes:
Atractores implicados de abajo arriba y rasgos relacionados.-
Como puede observarse el uroboros es una serpiente que se muerde la cola: desde el punto de vista psicológico significa al humano que aun no ha separado su cuerpo, su mente del mundo y la vivencia de indiferenciación entre el afuera y el adentro.
1.-Supervivencia-Instinto.- En este nivel vamos a encontrarnos estrategias destinadas sobre todo a la lucha o la huida, pero tambien a la congelación, el quietismo o la inmovilidad, el mutismo, la agitación, la desorganización conductual, el ataque convulsivo, las vivencias de fragmentación del mundo o apocalipticas y la impulsividad instintiva son rasgos, conductas o cogniciones que son “atraidos” por ese atractor que se encuentra anidado en el siguiente y que pertenece anatómicamente a nuestro cerebro reptiliano y a las estructuras mas antiguas desde el punto de vista filogenético. Precursores de las deidades que apareceran en el estadio siguiente, el mundo urobórico está poblado de fuerzas primordiales sin organizar, el trasncurso del tiempo aun no se ha establecido, el devenir es superfluo.
El hombre tifónico es mitad humano y mitad serpiente, desde el punto de vista psicologico significa el hombre que ha logrado separar la mente del mundo pero aun no ha conseguido separar la mente del cuerpo. Es sobre todo todo corporalidad ya diferenciada del entorno.
2.-Amenazas-seguridad. La desconfianza, el rencor, el gusto por estar solo, la indiferencia frente a los intercambios sociales, la frialdad, el aplanamiento afectivo, la anhedonia, pero tambien las fobias, los miedos comunes, la hipocondria, el pánico, la ansiedad, el insomnio, la activación alta, la hiperactividad, serian las consecuencias de pensar el mundo en clave de amenaza constante. En el campo de las creencias hay que señalar que aqui se encuentran las deidades protectoras, los espiritus de los antepasados, el culto a los muertos -la aparición del sentimiento de perdida- la superstición y los delirios.
Marte o Ares el arquetipo de la guerra, el dominio y la conquista.
3.-Poder-conquista. La falta de empatía por los débiles, el deseo de dominio, el perfeccionismo, la dureza afectiva, la falta de sensibilidad por el otro, la desobediencia o el cuestionamiento de las figuras de autoridad, los desafíos y los retos, las peleas y el victimismo, el deseo de venganza, el conformismo y la tolerancia a los abusos de otros y la intolerancia por sus puntos de vista asi como la manipulación, el deseo de control y la rivalidad con sus correlatos de celos, envidia y posesividad son las conductas-cogniciones atraídas por este atractor. El constructo psicoanalitico del narcisismo estaria relacionado con él como tambien las psicopatias y la megalomania.
Hay algo en la arquitectura eclesial que resuena con el siguiente estadío, un orden de estabilidad y de perdurabilidad.
4.-Orden-estabilidad-permanencia. La dependencia, la excesiva responsabilidad, la obediencia servil, el masoquismo, la devoción por el orden y la reglas, las compulsiones y las obsesiones, el placer por la rutinificación de la vida, la repetición, la devoción al lider, la aceptación de las reglas sociales sin cuestionar nunca la jerarquía y la excesiva devoción al trabajo son las organizaciones consecuentes a esta manera de entender el mundo junto con una demonización del placer. Es el atractor lógico racional de la preeminencia del masculinismo, de la jerarquia eclesiástica, de la verticalidad, de la aparición de la agricultura y de los excedentes y por tanto tambien del robo, la rapiña y la acumulación. la mayor parte de trastrnos de personalidad tendrian anclajes en este estadío.
La muñeca Barbie a través de su evolución y de sus atuendos son un buen paradigma de cómo determinados atractores ejercen su influencia en la vida de las personas comunes, en este caso en el imaginario de los niños: aqui Barbie viste un atuendo motero y sobre todo autosuficiente y asertivo.
5.-Logros-éxito-emancipación-autosuficiencia. Se trata de un atractor aparecido muy recientemente y que muchos autores identifican con la revolución industrial y que tiene como eje vertebrador la aparición de la individualidad, del Yo y de la interiorización de los conflictos, sobre todo de la culpa que se hizo -a través de esta evolución-, algo individual con la que el ser humano tuvo que vérselas en solitario. Es la aparición del hombre autosuficiente con valores que tienden hacia la autodirección, arreglárselas solo es desde entonces uno de los ideales con más prestigio en nuestras comunidades. Las familias comenzaron a desintegrarse a partir del momento en que amplias masas de población se desplazaban hacia otros lugares inaugurando la era de la alienación con todas sus secuelas de marginación, pobreza, frustración, aculturación, perdida de referentes, etc. Estados unidos de America es el lugar que aglutinó todas estas esperanzas del hombre abandonado a su suerte con todo el peso que la exigencia de logros tiene en los sujetos individuales con depresión, apatia, analfabetismo, alcoholismo, toxicomanias, todas ellas procedentes de la alienación heredada por los sueños de la razón.
Aqui un icono afiliativo de enorme trascendencia en nuestro mundo de hoy y que nos impulsa a afiliarnos y al mismo tiempo a diferenciarnos.
6.-Afiliación-cooperación-empatia. El excesivo apego a lo conocido, a la familia, al grupo social es muy tranquilizador para los humanos pero tiene un problema: la confrontación con los que piensan de forma distinta. Los conflictos derivados de este excesivo apego al partido politico, las creencias religiosas o al equipo de fútbol dan lugar a verdaderos desordenes sociales que paradójicamente no pueden resolverse desde dentro de este mismo nivel y exigen un ascenso al posterior o una regresión. Asi la cooperación con el amigo se convierte en odio hacia el enemigo y desconsideración frente a sus seguidores, la pertenencia solidaria a una comunidad se convierte en enemistad hacia otra, el diferente, el de raza distinta, el inmigrante, o el que abraza credos religiosos distintos se convierte en un intruso y entonces algunos individuos retroceden al nivel 2 donde se encuentran todos los dragones del miedo y de la amenaza en forma de xenofobia.
Ninguno de estos niveles es ajeno a adelantamientos y regresiones puntuales a estadios anteriores de organización. Vale la pena recordar que la superación de un estadio evolutivo no equivale a su inactivación biológica, todos podemos echar a correr ante una amenaza para nuestra vida y todos podemos volver a un nivel de organizacion tribal si no ascendemos hasta el proximo nivel.
Gandhi a través de esta caricatura es el mejor icono de lo más elevado en los logros de la coniciencia humana.
7.- Integración y aceptación de la incertidumbre y del caos. Este ultimo atractor se identifica con el concepto wilberiano del Centauro y está relacionado con la mente sabia. Es dificil encontrar estrategias conocidas por todos y relacionadas con este ultimo atractor quizá porque todavia son demasiadas pocas personas las que lo han alcanzado. Significa comprender que la vida no puede entenderse sin la muerte, la razón sin el caos, la bondad sin la maldad. Se trata de la verdadera superación de la Sombra jungiana, el individuo ha logrado integrar el mal en su vida y minimizar sus consecuencias. Tolerar al adversario y aun atenderle en sus demandas, perdonar al que nos ofendió y minimizar el impacto de nuestra propia destructividad en las vidas ajenas.
Una vez enumerados estos siete atractores nos encontramos en condiciones de entender mejor qué es una regresión.
Se trataria de un retroceso no sólo de la libido como Freud especuló sino de la concepción del mundo en su entera globalidad. La pregunta que a continuación deberiamos plantearnos es esta:
¿Qué obstáculos encuentra la conciencia a través de cada nivel de progresión?
Ya he dicho que la escalada de la expansión de la conciencia humana es gradual y que las etapas se solapan durante un cierto periodo de tiempo, pero además de esto supone -desde el punto de vista energetico- la ganancia de algo y la perdida de algo: crecer o madurar es el abandono de una vieja estructura y la ganancia de otra nueva y es aqui donde se pueden dar ciertos fenómenos que Freud llamó genéricamente repudio. El repudio seria algo asi como renegar o rechazar algo nuevo que nos viene con la consiguiente estructura.
Para hacerlo más comprensible, pensemos en un significante cualquiera, vamos a pensar en este, “padre”.
Podemos observar que la palabra-significante “padre” tiene al menos tres acepciones:
- El padre real que hemos tenido.
- El padre como palabra, como simbolo de letras que representa al padre pero no es el padre.
- El padre como abstracción, como función paterna, es decir aquello que un padre, es o hace con su función simbólica.
Como el lector podra observar cada significante tiene tres patas: una carnal y objetiva, otra abstracta y otra funcional. Ahora supongamos que el padre que a usted le tocó en suerte no le gustaba nada (por las razones que fueren), cuando usted descubrió a esa figura pudo hacer algo en su mente: pudo negarse a ser como él, pudo negarse a imitarle. Si usted es un hombre tendrá con eso algunas dificultades posteriores puesto que la silla que construirá alrededor de este significante tendrá una pata menos y la silla no podrá mantenerse en pie. Será una silla inservible.
Pero usted puede hacer muchas cosas para reparar la silla: puede usted buscar padres sustitutos si los tiene a mano. es algo que suele suceder con frecuencia porque existen otras figuras masculinas que pueden hacer esa función a su alrededor y ayudarle a reparar esa pata rota. Pero pongámonos en el peor de los supuestos: usted no tiene a nadie que haga ese papel. ¿Qué hacer?
Como a su silla le falta una pata y por tanto nadie puede servirse de ella, usted puede intentar construirse una prótesis para andar por casa, como un andador ortopédico. Cualquier cosa puede servir de prótesis pero evidentemente serán mas eficientes aquellas prótesis que contengan en sí algo de la palabra “padre”. Cuanto más alejada se encuentre esa prótesis del significante original (por ejemplo el alcohol) menos sentido adaptativo tendrá y cuanto más cercana se encuentre del significado más util se volverá para su función de reemplazo (por ejemplo el amor homosexual).
Y si todo falla usted aun puede hacer otra cosa: hacer una regresión.
El obstáculo mayor que encuentra la conciencia humana para expandirse tal y como está programada genéticamente son las razones ambientales que tienden a resolverse mediante el truco de no querer ver, es decir del repudio de algo. Algo que hacemos con nuestra propia mente.
Se podrá decir que el repudio de algo es obligado en ciertos casos de maltrato o de abusos pero hay que recordar ahora que en estos casos lo que suele suceder precisamente es lo contrario: la identificación con el agresor. Usualmente este es el mecanismo que utilizan los niños aterrorizados por su padre: se hacen como él para no tenerle miedo. Los casos de repudio no parece que estén relacionados con los abusos sino con el desamor y la decepción. Hay algo en el padre que no nos gusta y a una determinada edad: no gustar significa no querer llegar a ser.
Este mecanismo que acabo de explicar es precisamente lo que Jacques Lacan llamó la forclusión del nombre del padre. Y segun Lacan esta es la causa de la psicosis y no sólo de la psicosis sino de todas las estructuras que le son equivalentes.
Hay algo en el significante “padre” que de rechazarse impide al individuo que entre en la cultura: efectivamente, la función paterna es la que nos separa de la naturaleza y nos incluye como seres humanos y autónomos inscritos en un universo simbólico. Repudiar este significante tiene enormes consecuencias para la salud mental. Los que lo hacen regresan a un universo anterior, generalmente el periodo 1 urobórico (oral en Freud) o dos mitico-tifónico (anal en Freud), un universo de amenazas y de llamadas de supervivencia, de creencias mágicas y de convicciones supersticiosas.
¿No son eso precisamente los delirios?
¿Qué es la personalidad?
Se trata de una de las patatas calientes de las neurociencias, no sabemos aun en qué consiste eso que llamamos personalidad y tendemos a conceptualizarlo como un conjunto de rasgos que imaginamos permanentes y que identifican o caracterizan a una persona cualquiera. Tanto es asi que en el lenguaje coloquial solemos afirmar que “fulanito es asi” y lo describimos con una serie de adjetivos o conjuntos de rasgos. Despues de hacerlo nos quedamos tan tranquilos: hemos etiquetado a alguien con una marca que nos permite identificarlo entre cientos, nos quedamos así tranquilos.
Pero lo cierto es que, para empezar, no sabemos qué diferencias existen entre una personalidad normal y una patológica. Para entendernos solemos acudir al paradigma cuantitativo: la personalidad patológica tiene unos rasgos más acusados y normalmente omnipresentes en todas y cada una de las acciones que decide llevar a cabo un individuo tanto a nivel conductual, como emocional o cognitivo.
Otro de los paradigmas conocidos y utilizados es el paradigma de la rigidez: la personalidad patológica seria más predecible porque presenta una menor paleta de colores o de estrategias de respuesta a la realidad: siempre reaccionaría de un modo parecido a pesar de la variabilidad de los estímulos que se le presenten.
Pero hay pruebas de que esto no funciona asi, la idea de que los rasgos de personalidad son permanentes en oposición a los estados de los organismos tiene muchas grietas que interesan sobre todo a la psicologia y a la psiquiatria, dos de las disciplinas que más han especulado sobre el asunto. Curiosamente nuestro conocimiento de la personalidad procede de esas disciplinas. casi todo lo que sabemos de la personalidad normal nos viene heredado de los hallazgos de la personalidad patológica a pesar de que existen pruebas de que:
Casi todos enfermamos por lo mismo pero nos curamos por lo diferente.
Significa que seguramente conocer los entresijos de aquello que nos lleva a enfermar nada tiene que aportar al conocimiento de lo que nos podria llevar a sanar. Probablemente se trata de dos caminos distintos y no basta con recorrer el camino de la enfermedad al revés para alcanzar la curación. Es muy probable que ambos procesos sean diferentes, distintos y diversos e impliquen a distintos mecanismos mentales.
Necesitamos urgentemente una psicologia de la normalidad, un modelo o teoria que nos pueda aportar alguna luz sobre cómo construimos esas estrategias que llamamos rasgos y que nos permita al mismo tiempo diferenciar y discriminar el rasgo normal del patológico.
La ausencia de esta teoria es precisamente lo que está en la base de nuestras dudas de lo qué es realmente la personalidad. Nuestras clasificaciones son ateóricas, es decir nos dedicamos a agrupar rasgos que parece que se presentan siempre juntos o agrupados y sobre estos rasgos edificamos un constructo artificioso que llamamos trastorno de personalidad.
Para mi la definición que mejor se acopla al estado actual de nuestros conocimientos es decir que la personalidad es un conjunto de estrategias conductuales, cognitivas, afectivas, lingüisticas, imaginarias y corporales destinadas a oponerse, adaptarse o a neutralizar la forma en que pensamos, codificamos e interpretamos la realidad.
Lo cierto es que la personalidad es un constructo teórico útil para etender ciertos modos de aprehender el mundo y tambien las estrategias que forman parte de la forma en que lo conceptualizamos y que coemergen con ella. Si huimos ante una amenaza es porque huir demostró evolutivamente ser una buena estrategia para la supervivencia ante determinadas amenazas, pero es una estrategia maladaptativa si queremos huir de un pensamiento o de una situación que no proceda de una amenaza real. Seria una estrategia de bajo nivel si la amenaza fuera la percepción de un mundo incierto, sometido a cambios o que no es de fiar en su continuidad. Un niño que huyera de su casa debido a una percepción de este tipo demostraria una conducta disadaptada, sin embargo si la amenaza resultara ser de abusos fisicos o sexuales podria ser entendida como una estraegia exitosa que busca preservar la vida.
Significa que en cada nivel evolutivo existen unos atractores (ideas o imágenes) que convocan creencias, valores, conductas y pensamientos que se agrupan entre sí con tal de oponerse a la amenaza que surge en cada nivel de procesamiento de la realidad. Si esta idea resultara cierta resolvería la cuestión candente de si los rasgos de personalidad son estables o cambian a lo largo del tiempo. Probablemente algunos rasgos de personalidad son más antiguos -filogenéticamente hablando que otros- pues representan estadios distintos de organización y tienen mucha mas raices y más profundas que otros y podría explicarnos el por qué detrminados rasgos se diluyen o amortiguan con el tiempo mientras otros permanecen estables o se caricaturizan con la edad.
En este sentido los ragos esquizoides (cluster A) que estarían destinados a eludir las amenazas procedentes de las intrusiones de “los otros” en el espacio subjetivo podrian ser más profundos que los rasgos border-line (cluster B) que están destinados a autoprotegerse en un mundo incierto, lleno de variables cambiantes y donde nada parece durar o permanecer lo suficiente para constituir un entorno de seguridad fiable.
Tambien explicaría la razón por la que determinados rasgos parecen ir siempre juntos o presentarse emparejados: la timidez y la autoevaluación negativa que hacen de sí mismos los evitativos (cluster C) seria una forma de esconderse ante las exigencias sociales y competitivas que surgen en ambientes donde el poder (familia, escuela, trabajo) se constituye en el eje vertebrador de los individuos. El evitativo sería con su conducta una persona que está diciendo”no represento un problema para nadie, yo no compito”.
Sin embargo no podemos dejar de contemplar la personalidad como una estructura anidada o subsumida por distintos niveles de organización que apuntan a distintos modos de estar en el mundo. Asi es posible encontrarnos -en una misma persona- conviviendo entre sí diferentes estrategias, unas conductuales, otras cognitivas destinadas a adaptarse a diferentes exigencias de la realidad. Unas de ellas pueden estar apuntando directamente a la supervivencia mientras que otras -de un nivel de desarrollo superior- pueden estar hablando de exigencias de logros.
En un mismo individuo pueden coexistir rasgos de personalidad de distintos niveles y procedentes de diversos atractores.
Atractores implicados de abajo arriba y rasgos relacionados.-
1.-Supervivencia-Instinto.- En este nivel vamos a encontrarnos estrategias destinadas sobre todo a la lucha o la huida, pero tambien a la congelación, el quietismo o la inmovilidad, el mutismo, la agitación, la desorganización conductual, el ataque convulsivo, las vivencias de fragmentación del mundo o apocalipticas y la impulsividad instintiva son rasgos, conductas o cogniciones que son “atraidos” por ese atractor que se encuentra anidado en el siguiente y que pertenece anatómicamente a nuestro cerebro reptiliano y a las estructuras mas antiguas desde el punto de vista filogenético. Precursores de las deidades que apareceran en el estadio siguiente, el mundo urobórico está poblado de fuerzas primordiales sin organizar, el trasncurso del tiempo aun no se ha establecido, el devenir es superfluo.
2.-Amenazas-seguridad. La desconfianza, el rencor, el gusto por estar solo, la indiferencia frente a los intercambios sociales, la frialdad, el aplanamiento afectivo, la anhedonia, pero tambien las fobias, los miedos comunes, la hipocondria, el pánico, la ansiedad, el insomnio, la activación alta, la hiperactividad, serian las consecuencias de pensar el mundo en clave de amenaza constante. En el campo de las creencias hay que señalar que aqui se encuentran las deidades protectoras, los espiritus de los antepasados, el culto a los muertos -la aparición del sentimiento de perdida- y la superstición.
3.-Poder-conquista. La falta de empatía por los débiles, el deseo de dominio, el perfeccionismo, la dureza afectiva, la falta de sensibilidad por el otro, la desobediencia o el cuestionamiento de las figuras de autoridad, los desafíos y los retos, las peleas y el victimismo, el deseo de venganza, el conformismo y la tolerancia a los abusos de otros y la intolerancia por sus puntos de vista asi como la manipulación, el deseo de control y la rivalidad con sus correlatos de celos, envidia y posesividad son las conductas-cogniciones atraídas por este atractor. El constructo psicoanalitico del narcisismo estaria relacionado con él.
4.-Orden-estabilidad-permanencia. La dependencia, la excesiva responsabilidad, la obediencia servil, el masoquismo, la devoción por el orden y la reglas, las compulsiones y las obsesiones, el placer por la rutinificación de la vida, la repetición, la devoción al lider, la aceptación de las reglas sociales sin cuestionar nunca la jerarquía y la excesiva devoción al trabajo son las organizaciones consecuentes a esta manera de entender el mundo junto con una demonización del placer. Es el atractor lógico racional de la preeminencia del masculinismo, de la jerarquia eclesiástica, de la verticalidad, de la aparición de la agricultura y de los excedentes y por tanto tambien del robo, la rapiña y la acumulación.
5.-Logros-éxito-emancipación-autosuficiencia. Se trata de un atractor aparecido muy recientemente y que muchos autores identifican con la revolución industrial y que tiene como eje vertebrador la aparición de la individualidad, del Yo y de la interiorización de los conflictos, sobre todo de la culpa que se hizo -a través de esta evolucion-, algo individual con la que el ser humano tuvo que vérselas en solitario. Es la aparición del hombre autosuficiente con valores que tienden hacia la autodirección, arreglárselas solo es desde entonces uno de los ideales con más prestigio en nuestras comunidades. Las familias comenzaron a desintegrarse a partir del momento en que amplias masas de población se desplazaban hacia otros lugares inaugurando la era de la alienación, con todas sus secuelas de marginación, pobreza, frustración, aculturación, perdida de referentes, etc. Estados unidos de America es el lugar que aglutinó todas estas esperanzas del hombre abandonado a su suerte con todo el peso que la exigencia de logros tiene en los sujetos individuales con depresión, apatia, analfabetismo, alcoholismo, toxicomanias, todas ellas procedentes de la alienacion heredada por los sueños de la razón.
6.-Afiliación-cooperación-empatia. El excesivo apego a lo conocido, a la familia, al grupo social es muy tranquilizador para los humanos pero tiene un problema: la confrontación con los que piensan de forma distinta. Los conflictos derivados de este excesivo apego al partido politico, las creencias religiosas o al equipo de fútbol dan lugar a verdaderos desordenes sociales que paradójicamente no pueden resolverse desde dentro de este mismo nivel y exigen un ascenso al posterior o una regresión. Asi la cooperación con el amigo se convierte en odio hacia el enemigo y desconsideración frente a sus seguidores, la pertenencia solidaria a una comunidad se convierte en enemistad hacia otra, el diferente, el de raza distinta, el inmigrante, o el que abraza credos religiosos distintos se convierte en un intruso y entonces algunos individuos retroceden al nivel 2 donde se encuentran todos los dragones del miedo y de la amenaza. Ninguno de estos niveles es ajeno a adelantamientos y regresiones puntuales a estadios anteriores de organización. Vale la pena recordar que la superación de un estadio evolutivo no equivale a su inactivación biológica, todos podemos echar a correr ante una amenaza para nuestra vida y todos podemos volver a un nivel de organizacion tribal si no ascendemos hasta el proximo nivel.
7.- Integración y aceptación de la incertidumbre y del caos. Este ultimo atractor se identifica con el concepto wilberiano del Centauro y está relacionado con la mente sabia. Es dificil encontrar estrategias conocidas por todos y relacionadas con este ultimo atractor quizá porque todavia son demasiadas pocas personas las que lo han alcanzado. Significa comprender que la vida no puede entenderse sin la muerte, la razón sin el caos, la bondad sin la maldad. Se trata de la verdadera superación de la Sombra, el individuo ha logrado integrar el mal en su vida y minimizar sus consecuencias. Tolerar al adversario y aun atenderle en sus demandas, perdonar al que nos ofendió y minimizar el impacto de nuestra propia destructividad en las vidas ajenas.
La personalidad puede entenderse en esta conceptualización como algo dinámico y en continuo movimiento que en ningún caso puede ser considerado como algo estable, genético o determinado. Al contrario la personalidad obedece a las leyes de la complejidad y sobre todo de la indeterminación. Lo que le da apariencia a la personalidad de estabilidad es que el individuo no ha considerado o desconsiderado otras elecciones a las que acata sin pestañear. La adherencia a una determinada estrategia está solidificada precisamente por una concepción del mundo determinada y al seguimiento irracional a veces de estrategias no adaptativas que- a pesar de saber que lo son- el individuo se siente incapaz de cambiar.
La personalidad no es una manera de ser sino la manera en que nos relacionamos con el mundo y que en cada persona según la evolución de su conciencia y la fijación o importancia con que se relacione con el mundo que imaginó (o vivió en realidad) le lleva a responder casi de forma automática siguiendo el mismo rastro que nuestros antepasados lo hicieron en condiciones bien diferentes.
Nota liminar:
La mejor forma de entender qué es un atractor en pensarlo como un resultado que atrae a la función.
La sociedad inmunodeprimida y la New Age
El drama es que no hay drama
Jean Baudrillard
Hace unos dias me invitaron a una mesa redonda donde se trataron las relaciones entre medios de comunicación y enfermedad. Mi presencia en ese foro -organizado por la universidad Jaime I- estaba relacionada con el tema de los trastornos alimentarios, especialmente la anorexia mental, un tema que mantiene relaciones ambiguas con los medios de comunicación y que preocupa tanto a las autoridades sanitarias como a los propios medios y a los expertos que mantenemos opiniones diversas sobre el beneficio que la publicidad de determinadas enfermedades tiene sobre la salud pública.
De ese encuentro escribi un post que está aqui. y donde adelanté algunas ideas que pretendo ampliar en este nuevo post.
Tal y como decia alli:
Nos hemos quedado solos frente al mercado.
Quise decir con esta frase que no es que seamos más vulnerables ahora que antaño, ni más o menos viciosos, hostiles o estúpidos y sin embargo basta con ver los telediarios para observar como todos los registros del mal, de la estupidez o de la alienación son pulsados en distintas octavas por las personas comunes.
La razón de este desvarío no es que hayamos ganado algo para ser mas disfuncionales sino que vivimos en un mundo que -aunque opulento en lo material- nos ha dejado sin los colchones de seguridad que antaño nos alejaban de la alienación. Estos colchones de seguridad era fundamentalmente dos: la familia y la religión, dos burbujas constructoras de entornos de seguridad y de atmósferas de trascendencia que nos ponian en el mundo armados de un proyecto ontológico, un proyecto como entidad.
Eliminados o cuasi narcotizados ambos, el ser humano se ha quedado solo frente a su deseo enfrentado a estimulos concretos y feroces que le llevan a desarrollar sus instintos más primitivos vinculados al narcisismo: el individualismo, la indiferencia y la rivalidad. Gran parte de los malestares y de las enfermedades mentales actuales son desvaríos ontológicos, es decir anomalías en nuestra manera de estar en el mundo. No hay trastornos de la personalidad sino diferentes versiones del vacío metafisico inducido por el laicismo del siglo.
La liberación sexual ha conseguido por sí misma vender más antidepresivos que todas las restricciones religiosas juntas.
Algunos de nosotros hemos aprendido algo muy importante:
Es imposible liberar al hombre sin esclavizarlo a distintos yugos.
Superada o levantada una prohibición o una carencia aparecerá otra lacra aun peor que señala en la dirección de que el hombre está diseñado para el sufrimiento, el sacrificio y la privación.
Y como dice Baudrillard:
La peor de las alienaciones no es ser despojado por el otro, sino estar despojado del otro; es tener que producir al otro en su ausencia y, por lo tanto, enviarlo a uno mismo. Si en la actualidad estamos condenados a nuestra imagen, no es a causa de la alienación, sino de su fin, es decir, de la virtual desaparición del otro, que es una fatalidad mucho peor.
Y todo ha sido sustituido por el simulacro de una realidad de la apariencia aun a sabiendas que no existe y que nos instala en el nihilismo que algunos como Nietzsche nos profetizaron.
Ver y ser vistos, esa parece ser la consigna en el juego translúcido de la frivolidad. El así llamado momento del espejo, precisamente, es el resultado del desdoblamiento de la mirada, y de la simultánea conciencia de ver y ser visto, ser sujeto de la mirada de otro, y tratar de anticipar la mirada ajena en el espejo, ajustarse para el encuentro. La mirada, la sensibilidad visual dirigida, se construye desde esta autoconciencia corpórea, y de ella, a la vez, surge el arte, la imagen que intenta traducir esta experiencia sensorial y apelar a la sensibilidad en su receptor.
Aqui hay un buen articulo sobre las ideas de Baudrillard respecto a las transformaciones que ha sufrido la vida pública en nuestro entorno.
Mi referencia a Baudrillard procede precisamente del titulo de este post. Fue Baudrillard el primero en hablar de nuestra sociedad postmoderna como una sociedad inmunodeprimida: hemos perdido todas nuestras defensas frente a los impactos de la exigente realidad pues no nos queda ningun valor o ideal en pie de la época de la modernidad, todo ha sido consumado como si se tratara de un objeto industrial, de un fungible, todo ha sido puesto bajo el microscopio de la revisión y ya no hay Dios, ni realidad ni metafisica, sólo existe el mercado y sus mediadores. Hemos perdido las defensas y por eso enfermamos. Enfermamos de vacío, de anomia y de sin sentido.
Tambien Ken Wilber abordó este tema en su libro “Boomeritis”, el efecto del baby boom de los años 50 en la demografia y la explosión de individualismo narcisista tal y como apunté en este post que titulé “La generacion del Yo”
Lo que enferma no es el cerebro sino el Ser.
Michel Houellebecq en su libro “Las particulas elementales” aborda en clave profética y amarga las razones por las que el mundo se dirige raudo no solo a una revolución metafísica sino a una especie de sincretismo entre la magia y la ciencia, la superstición y la tecnología que alumbrará un hombre nuevo. Un hombre nuevo que necesariamente deberá emerger de un modo no sólo psicológico o mental sino tambien genético.
La New age será posiblemente la religión del siglo XXI pero a diferencia del resto de religiones que han sido reveladas directamente por Dios, en esta ocasión serán los hombres quienes harán emerger a un Dios a la carta, una especie de superhombre gracias a las tecnologias reproductivas y a la biologia molecular y la genética. El objetivo es liquidar para siempre el origen del malestar de entre los hombres: la sexuación.
No me estoy refiriendo al sexo y a la sexualidad que se conservará en la hipótesis de Houellebecq sino a la sexuación como germen de la muerte que se encuentra plegada en la meiosis y de la que se ocupó Sigmnund Freud cuando elaboró su doctrina tanática sobre la pulsión de muerte. En este post pueden ustedes contemplar un video de esa eterna lucha entre contrarios.
La abolición de la reproducción sexual con todos su peajes será al fin quien libere al hombre de las diferencias, de la enfermedad y de la confrontación de unos contra otros y lo que hará que se cumplan por fin los ideales de las revoluciones burguesas: la humanidad será una fraternidad de cuasigemelos.
Asi dice Houellebecq que desde algo falso podemos llegar a algo verdadero o dicho de otra forma: que la busqueda de la verdad carece de importancia si la comparamos con la consecución de una sociedad cooperativa, solidaria y colectivista. Una sociedad sin ánimo de lucro.
Mas allá de la multitud de supersticiones pasadas de moda, ridiculas o contradictorias, la New Age responde a un sufrimiento real provocado por una dislocación psicológica, ontológica y social.
Y también:
La New Age manifiesta una voluntad real de ruptura con el siglo XX, con su inmoralidad, su individualismo, sus aspectos libertarios y antisociales; expresa que ninguna sociedad es viable sin el eje federador de una religión cualquiera, constituia una poderosa llamada a un cambio de paradigma.
Ideas, las de Houellebecq que parecen haber sido calcadas de otro profeta de la new age, me refiero a Aldous Huxley que tanto imaginó en su “Un mundo feliz” que -acariciando la utopía- acabó en manos de la distopía y tuvo que reescribir otro libro para mejorar el futuro que nos esperaba a la sociedad sometida a una especie de gobierno totalitario. Fue asi que hizo nacer “La isla” que no deja de ser un libro naif comparándolo con este de Houellebecq que arranca a través de una historia protagonizada por dos hermanastros que comparten una familia rota, desarmada e inmunodeprimida como aquellas que emergieron en los 60 y que abandonaron todo para encontrarse a sí mismos en California. No pararon hasta que el cáncer, esa lacra sexual, se impuso para acabar con sus estúpidas y vacias existencias a medio camino entre el vacío y la irresponsabilidad.
Houellebecq parece decirnos que no hay alternativas y que la única solución que le queda a la humanidad es alumbrar en ella misma una mutación programada que permita a la Tierra desembarazarse de ese depredador llamado Sapiens y que desde él y su tecnología pueda emerger una raza nueva de hombres que como los de Huxley sean felices pero esta vez sin necesidad de drogas.
El libro de Houellebecq es uno de esos libros que como “La metamorfosis” kafkiana parecen inaugurar un nuevo mundo, una nuevo paradigma, al margen de estar o no de acuerdo con las profecías que nos relata el autor, vale la pena subrayar que la humanidad necesita una ruptura con las ideas que sostuvo en el siglo anterior y que el milenio que nos viene será trascendente o no será de ninguna manera. La Tierra nos pasará factura creamos en la esotérica hipótesis Gaia o no.
Naturalmente hay que contar con los enemigos de este cambio de paradigma que se encontrarán tanto en las religiones oficiales como en la ciencia materialista y laica. El futuro parece estar en la reconciliacion de la ciencia con la religión. Necesitamos una refundición de todos los saberes para ponerlos al servicio del hombre y dotarles de sentido para el hombre de hoy, si queremos minimizar los daños que ya se adivinan.
Vale más una superstición útil que una verdad científica inalcanzable.
Por ejemplo:
La creencia en un karma, en una misión en la vida es seguramente una superstición pero en cualquier caso es una superstición que da sentido a la vida, es un significante lleno de significados que hace que los seres humanos individuales nos acoplemos a una existencia con sentido óntico. Esta experiencia llena de sentido tiene enormes consecuencias para la salud y para tener una vida plena.
Es verdad que algunas personas pueden tambien obtener beneficios de algo parecido al karma fiandolo todo a un laicismo militante: son los que creen que el mundo irá mejor cuando las religiones y las supersticioens sean barridas de la tierra, ellos tratan de imponer a los seres humanos corrientes su propio dogma sin darse cuenta de que ni siquera han podido transmitirselo a sus hijos.
¿Pero alguien puede asegurar que el mundo puede mejorar sólo con las herramientas de la ciencia?
A este respecto me gustaria comentar una anécdota que contó Bessel Van der Kolk -uno de los expertos mundiales en el tema del trauma- respecto a la experiencia americana que siguió a los atentados del 11-S.
El Gobierno después de los atentados proveyó de fondos para atender a la población expuesta con el fin de prevenir o tratar los sintomas de estrés postraumático que pudieran presentarse. Se confeccionaron dos listados, uno con las personas que tenian derecho a esta prestación y otra con los psiquiatras y psicólogos acreditados para el tratamiento del TEP.
Pasó el tiempo y Van der Kolk que pertenecia a la comisión de expertos que seleccionaba las técnicas y a los profesionales idóneos para tal menester cayó en la cuenta de que muy pocos habian optado por las terapias recomendadas segun los criterios que establece la ciencia.
Intrigado por este misterio se puso a investigar por su cuenta qué habia sucedido con las victimas del suceso.
La mayor parte de ellos habian renunciado a los tratamientos propuestos por el gobierno y sin embargo habian optado por pagarse tratamientos de acupuntura, masajes, homeopatia y otros tratamientos alternativos.
Naturalmente ninguno de estos tratamientos está indicado para la prevención o el tratamiento del TEP.
Pero parece que las personas cuando han de seleccionar para sí un tratamiento no lo hacen siguiendo las recomendaciones de “la evidencia cientifica” sino siguiendo otra clase de criterios.
Van der Kolk concluyó que debiamos seguir investigando las razones por las que el publico se muestra inclinado a seguir terapias no convencionales a sabiendas de que carecen de eficacia demostrada y rechazan las recomendaciones gratuitas que se le realizan desde las autoridades sanitarias.
Y yo tambien creo que este fenómeno deberia seguir siendo investigado.
Resentimiento y perdón
Perdonanos nuestras deudas, asi como nosotros perdonamos a nuestros deudores.
(Padre nuestro)
Si buscamos la entrada “perdón” en cualquier diccionario leeremos que es la acción del verbo “perdonar”, una palabra compuesta de un prefijo “per” y un verbo, “donar”.
“Per” significa, pasar, cruzar o saltar adelante, mientras que “donar” tiene que ver con regalar, dar u obsequiar. Perdonar equivale pues a condonar, suspender una deuda, el cese o caducidad de una falta, la amortización de una ofensa o falla recibida.
Perdonar es pasar página.
La mayor parte de las personas creen que perdonar es un tarea heorica más propia de santos o de personas bondadosas en extremo, algo que hacemos desde nuestra tolerancia cuando en realidad sucede desde la conciencia y desde la voluntad. Perdonar es como dice el diccionario un verbo, es decir una acción, algo que está permanentemente en tránsito y movimiento. Perdonar es un lugar, un topos, un lugar que ocupamos o que abandonamos y que se ocupa o desocupa en función de una ofensa que se recibió y se manifiesta por el rencor, el resentimiento o el odio y cuando se hace conducta: con la venganza.
Perdonar, es pues, abandonar un lugar de resentimiento o rencor.
De manera que vamos primero a ocuparnos de esta primera polaridad que surge con la aparición de dos opuestos, el primero de ellos es la diada resentimiento-perdón.
Lo cierto es que el papel de víctima es mucho más asumible que el papel de verdugo, la razón es que las víctimas acaparan atenciones, simpatías, ayudas y prebendas sociales mientras que los perpretadores de faltas solo acaparan antipatía y maledicencias. Si a eso unimos que el balance entre perdón y culpa siempre opera favoreciendo nuestros recuentos personales entenderemos que el resentimiento suela estar fuera y el autoperdón dentro cuando se mantienen inmóviles o petrificados.
La razón por la que somos tan indulgentes con nosotros mismos es de orden narcisista, es evidente que uno de los polos por donde transitan las cargas de las ofensas va cuesta abajo: es más fácil darle la culpa a algo externo que a algo interno y somos más eficaces a la hora de atribuir culpas a los demás que a nosotros mismos. Vale la pena recordar este principio general para entender que el camino del perdón -uno de los más eficaces remedios contra el resentimiento- no es tarea fácil pues requiere navegar contra la corriente narcisista que presupone que siempre somos inocentes.
Cuando la ofensa -real o imaginada- ha sido grave aparece un quiste que resulta indigerible y se mantiene disociado del resto de la conciencia con el resultado de que el resentimiento y la capacidad de perdón escapan de sus railes y no pueden establecer contacto entre sí, anulando su capacidad de neutralización y equilibrio, esta compartimentalización es tipica de los eventos traumáticos y tiene como resultado un bucle sin fin, donde emergen contenidos diversos de hostilidad, angustia y culpa que aparecen desgajados del tiempo, de forma extemporánea.
Aunque en realidad el resentimiento y el perdón son la misma cosa cuando son funcionales y en función del lugar que ocupen se vivencian fuera o dentro, observen a estas hormigas circulando por una cinta de Moebius:
A partir de ahora la vamos a bautizar, le pondremos de nombre perdón (P).
Observen a P como transita continuamente -de forma infinita-en esa cinta de Moebius que no es más que una cinta de dos dimensiones sometida a torsión. Cuando una superficie de ese estilo sufre una torsión suceden cosas sorprendentes: la cinta gana una nueva dimensión y se convierte en una especie de carretera eterna y P patrulla ahora por dentro, ahora por fuera, ahora por la izquierda y ahora por la derecha, ahora arriba, ahora boca abajo.
Traducido a terminos psicológicos la carrera de P es perfecta para entender como circulan tanto el resentimiento y el perdón por fuera (resentimiento hacia algo) como por dentro (autorencor o culpa).
Lo interesante es que el resentimiento externo coincide con el perdón interno mientras que el perdón externo coincide con el resentimiento interno (culpa), de manera que siguiendo estas coordenadas de la hormiga pareciera que estamos condenados o bien a sentirnos culpables o bien a estar permanentemente resentidos por las ofensas que hemos recibido de otros.
Bueno, eso es lo que sucede en la realidad, hasta en aquellos que han sido victimas de abusos sexuales podemos observar como se sienten -paradójicamente- culpables y alternan estados de autocensura con otros de franca hostilidad. Lo traumático se caracteriza precisamente por esta oscilación entre culpa-hostilidad. No hay más que ver a nuestras hormigas para entender la razón: recorren siempre el mismo camino.
¿Como salimos de este atolladero?
El perdón sin embargo tiene otro polo, uno interno, el autoperdón y otro externo el heteroperdón, el perdonar a otro.
Y sin embargo se produce entre estos dos polos una curiosa tensión que podria resumirse así:
Sin perdonar las ofensas recibidas (reales o imaginarias) no hay posibilidad de escapar del resentimiento.
Y
Es imposible y más dificil perdonar a nadie sin haberse perdonado a uno mismo o dicho de otra manera: el perdón y el autoperdón emergen simultáneamente.
Lo curioso de este bucle diabólico es que el flujo narcicista empuja la corriente hacia la autoindulgencia y la culpabilizacion de los otros, todo pareciera estar diseñado por la evolución de nuestro cerebro para “echar balones afuera” y librarnos asi de las responsabilidades de nuestras propias culpas. De lo que se trata es de eludir la responsabilidad.
Aun más curioso es caer en la cuenta de que sin haber elaborado las culpas personales no podemos perdonarnos a nosotros mismos y es cierto que en muchas ocasiones parece objetivamente que el culpable sea el otro, sin embargo en todos los casos -aun en aquellos casos donde pueda evidenciarse una total culpabilidad de alguien externo- no hay más remedio que reconciliarse con él si queremos ser libres y seguir viviendo. Una tarea que parece en principio sobrehumana y más propia de santos que de personas corrientes, esta es la razón por la que en psicoterapia se habla tan poco del perdón cuando en realidad es uno de los instrumentos terapéuticos más potentes de curación y cambio.
Pero no es sobrehumana porque todos nosotros disponemos de una conciencia recursiva: un repliegue, una elevación que nos permite ver a P de esta manera:
Es curioso que despues de haber realizado un giro de 90 º aparezca tan claro a nuestros ojos que el eje horizontal se ha transformado en un eje vertical donde hay un arriba y un abajo, y lo que está arriba en este caso- metáfora de la frontalización de los conflictos- es el perdón que antes nos parecia que se encontraba en un mismo eje, en el mismo plano que el resentimiento.
Para poder poner la cinta de Moebius en pie es necesario romper el bucle por el eslabón mas débil: autoperdonarse.
Cuando nos perdonamos a nostros mismos suceden cosas sorprendentes, la cinta de Moebius sufre una transformación, ha habido un cambio de nivel o de definición, un salto y adoptamos entonces aquel “per” que aparecia en el verbo perdonar. Nos hemos situado por afuera del bucle, en ese lugar sobreelevado que llamamos conciencia y que nos permite observarnos a nosotros mismos con un cierto desapego y distanciamiento, hemos logrado romper la compartimentalización.
Es entonces cuando por arte de magia contemplamos la escena completa y somos capaces de perdonar, no porque nos hayamos convertido en santos sino porque los hechos han perdido la carga emocional que acumulaban.
Y entonces el resentimiento desaparece.
Pero no la memoria de lo acaecido, es bueno recordar ahora que existe cierta diferencia entre el olvido y el perdón. El olvido es un pseudoperdón, un perdón por falta de compromiso. El perdón verdadero sin embargo permite conservar la memoria del daño sólo que ya no nos duele y nos ha permitido aprender algo sobre el dolor.
Que nosotros tambien somos capaces de inflingirlo.
Y que lo hemos hecho muchas veces, casi sin saber.
Y que no existe nadie inocente, solo personas que saben pero sin saber, algo que tiene que ver con el concepto de “observador escondido” (Hilgard 1986) y cuya teorización puede el lector leer aqui gracias a la colaboración de Francisco Orengo.
El todo denso y la parte sutil
El post anterior donde abordé qué es lo que enfermaba en la esquizofrenia terminaba de este modo:
El enigma que plantea la esquizofrenia del mismo modo que el resto de las enfermedades mentales es cómo se relacionan las partes con el todo, algo que en cierta forma abordé en el post anterior. ¿Qué relaciones mantiene el cerebro con su mente, el sistema endocrino y con el sistema inmunológico?
Cada vez parecen haber más indicios de que la parte está en el todo y que el todo está en la parte. Lo que significa que lo mental está en cualquier tejido del cuerpo donde existe plegada una mente diminuta y que paralelamente con esta idea lo material está plegado en alguna forma en ese ente intangible que es la mente.
Pero para entender mejor qué significa esta idea de que la parte está en el todo deberemos emprender un pequeño repaso de qué cosa y qué diferencias existen entre información, energia y materia, pues entre una y otra existe un salto cualitativo que sólo puede ser entendido a través de los gradientes de energia.
La materia es energía densa y todo el mundo está de acuerdo en qué cosa es pues nos llega de forma directa a través de los órganos de los sentidos, nuestro cerebro evolucionó para apresar aquella realidad que nos es útil para la supervivencia y en este sentido nadie tiene ninguna duda de que la realidad percibida es la realidad-real, a pesar de que esta idea es ilusoria en el sentido de que nuestra plasticidad cerebral puede llevarnos a contemplar la realidad de una forma bastante diferente a como la perciben los demás.
La realidad en este sentido es un consenso de opinión . Y el consenso de opinión es que la materia es algo a lo que podemos meter el dedo, un hallazgo axiomático que no precisa demostración, yo sé que tengo un cuerpo y sé que usted tiene un cuerpo, a eso le llamamos realidad objetiva pues es realmente objetiva desde nuestro aparato perceptual.
Algo así como que: “ocupo un lugar en el espacio luego existo”.
Pero en realidad lo que somos es un vacío muy parecido al del cosmos y que entre un átomo de nuestro higado y un átomo de nuestro riñón hay una distancia interestelar. Somos un vacío, si pero un vacío con conciencia, una conciencia que rellena ese vacio y que percibe su cuerpo como una masa densa, organizada y homogénea de músculos, huesos y órganos, dejémoslo asi, eso es el plano material denso.
Superpuesto con él existe otro plano que he llamado en otro lugar un cuerpo energético que desborda al material denso de los forenses y de los cirujanos, es un cuerpo que no podemos ver aunque si medir con ciertos instrumentos y que abordamos con alguna técnicas como por ejemplo la acupuntura.
Existe otro dominio mucho más sutil que es el plano emocional y que muchas personas identifican con el anterior, lo importante desde mi punto de vista es entender que el plano emocional es absolutamente energético y no material. Es el cuerpo que duele sin razón, la diarrea sin lesión, el cólico sin piedras, el pensamiento fugitivo, etc. En realidad un trastorno energético es la primera fase de una enfermedad que aun no se ha manifestado y que no podemos saber si se manifestará. El plano emocional coincide con algo que siempre se ha llamado en medicina, lo psicosomático, esto es la influencia de lo psíquico en el cuerpo, algo que tampoco necesita demostración.
Y que podemos resumir en este axioma pseudocartesiano “pienso (o siento) luego existo.
Lo cierto es que en la medicina actual fuertemente presidida por el dogma materialista duro existe un cierto horror a la palabra “energético” que parece aludir a algo esotérico y raro. Las mismas personas que tienen pavor a esta palabra sin embargo son usuarios de redes wi-fi, de electricidad, de radios o de televisores y están dispuestas a creer que este tipo de aparatos funcionan a través de ondas que son invisibles y que son inmateriales. Bien, pues lo mismo sucede en nuestro cuerpo, no todo puede verse y muchas de estas energias solo pueden deducirse por tratarse de longitudes de onda pequeñas.
Con lo mental pasa otro tanto parecido, todo el mundo sabe que tiene una mente, que los demás tienen una mente y asi y todo se niegan a considerar que la mente es el plano más sutil de la materia. La mente es aun más sutil que el cuerpo emocional y es el interface que nos relaciona con el medio ambiente: su función -la de la mente- es operar con una forma de energia aun más invisible, la mente trata con la información.
Y la información es una forma de energía estática y no degradable. Es como los virus, no está ni viva ni muerta, ni pertenece al reino vegetal ni al animal, una especie de conjunto de instrucciones rodeadas de una cápsula que se inactivan cuando están en la intemperie y que solo se activan y -se convierten en energia- cuando penetran a través de nuestro sistema perceptivo en el cerebro o en nuestro cuerpo. La información tiene por eso forma aunque es una forma inactiva de energía y es por eso que se le parece mucho a lo que Sheldrake llamó campos morfogenéticos aunque lo más importante de la información es que al relacionarse con una mente se desdobla en dos contenidos que son el significado y el sentido.
Esta es pues la función de la información: proporcionar sentido y significado al mundo de modo que podria responder a este axioma “soy lo que resuena conmigo”.
En realidad el mundo es algo neutral, algo que esta ahi y que sólo informa en tanto en cuanto hay algo en mi mente que resuena con él, y lo que suele resonar con mas frecuencia y por razones evolutivas son las amenazas a la supervivencia, es por eso que la visión de un depredador desencadena una cascada de reacciones mentales, emocionales y fisicas que conocemos con el nombre de fight or flight (lucha-huida), probablemente la manera de reaccionar más primitiva que existe en nuestro repertorio de respuestas.
La información es pues la parte que hemos de integrar en el todo material de nuestro cuerpo y se introduce a través de la mente y a través de los órganos de los sentidos para convertirse en energia y en movimiento, asi como en una cascada nerviosa , endocrina e inmunológica que prepara al organismo a través de las hormonas de estrés para la reparación de las heridas previsibles en un conflicto fight or flight. ¿Pero qué sucederia si la visión de un depredador fuera irrelevante para nuestra mente? ¿qué sucederia sin nos mostráramos indiferentes a su presencia?
Lo cierto es que la fiera se nos comería y nuestros dias habrían terminado pero si pongo este ejemplo de “indiferencia frente al depredador” es para explicar que el significado y el sentido de algo externo tiene algunas posibilidades de averia porque “la amenaza” no se encuentra entre sus propiedades en sí sino que es algo generado por parte del observador, para un gusano es poco probable que un león represente una amenaza, pero para un humano el león es amenazante, lo que sugiere que la realidad externa está constituida segun niveles de definición o lo que es lo mismo: los sentidos y significados atribuidos a algo externo coevolucionaron con la capacidad de nuestra mente de construir un significado de amenaza a algo.
Es por eso que podemos elegir significados y sentidos a la carta, por ejemplo podemos hacernos indiferentes a algo, podemos repudiar determinados sentidos o significantes, podemos prestar más atención a unos significados frente a otros: dicho de otra manera, nuestra mente es un interface pero tambien un filtro que podemos obturar o abrir a voluntad como un diafragma óptico accediendo a sentidos y significados concretos y especiales para cada uno de nosotros.
Una vez dentro del cuerpo el sentido y/o significado -como los virus- se transforman en energia, es decir en emoción: alegria, ira, miedo, envidia, celos, etc y pone en marcha circuitos cerebrales destinados al movimiento y a la acción, tenemos ya entrada en el baile de moléculas que alimentará nuestra motivación, nuestro deseo o nuestra búsqueda.
El destino de la información -que es energia sutil- es transformarse en energia menos sutil y más tarde en materia (energia densa), siguiendo el destino de la entropía, el destino de la información es precipitar en lo que en fisica se llama estado sólido. Las experiencias mentales si son los suficientemente intensas tienden a precipitar, a coagular y a retener con ellas un montón de energia que usualmente llamamos quistes mentales, no se trata de una metáfora, existen quistes mentales como por ejemplo sucede en los traumas psíquicos que sólo pueden removerse a traves de su licuación, algo que solemos hacer a través -otra vez de la mente- hablando y reviviendo el trauma, es la posibilidad de resignificarlo. Tambien podemos hacerlo a través de terapias corporales, pero no voy a detenerme ahora en esta cuestión sino para recordar que ciertos recuerdos parecen estar mas anclados en la memoria que otros, usualmente los antiguos, los que sucedieron en la infancia: aquella época donde eramos tan plásticos y por tanto tan vulnerables, hay recuerdos de la infancia que son verdaderos quistes (los traumas) pero hay otros que sin ser traumáticos tambien se conservan con buenas raices y no los olvidamos nunca, sin embargo otros recuerdos carecen de fijeza como todo el mundo puede experimentar con lo vivido por él mismo.
Sucede porque en el momento en que grabamos aquellas experiencias nuestra mente se encontraba con su diafragma en un estado de máxima apertura y dotábamos a la experiencia de un intenso sentido y significado, es por ello que se grabó “a sangre y fuego”, la información se solidificó en materia y es por eso que determinadas experiencias se comportan como traumas sin serlo, simplemente conparten con ellos el estado sólido y probablemente la retención excesiva de energia, por eso nos vuelven usualmente durante esos sueños repetitivos que sin ser pesadillas nos abruman en algunas épocas de nuestra vida cuando algo en la realidad externa les hace resonar.
Pues la función del sueño es licuar ese quiste, cosa que hacemos repetidamente hasta que logramos desprendernos de las cargas que están en exceso y es por eso que los sueños se repiten pero no de la misma manera, el sueño se torsiona de mil formas para intentar proporcionar al soñante una experiencia diversa a fin de que sea por fin evacuada, es decir transformada en pensamiento, imagen mental, narrativa, es decir otra vez en información.
El sueño repetitivo es la parte del todo que es el quiste -la experiencia solidificada- y se pone del derecho y del revés a fin de mostrarnos todos sus flancos, hasta que desaparece.
Una idea bastante frecuente es que pensemos que el cerebro es esa masa gelatinosa que tenemos en el cráneo, es cierto pero el cerebro no termina ahi: se extiende por todo el cuerpo, si bien las prestaciones que podemos esperar de esas otras mentes son mucho menores que las atribuibles al cerebro de arriba. Por ejemplo nadie piensa que podemos pensar con las tripas y que nuestro intestino y en realidad todo nuestro aparato digestivo contiene casi los mismos neurotransmisores que podemos encontrar en nuestro cerebro. Estos mensajeros químicos se encuentran distribuidos por todo el cuerpo y tienen una enorme importancia en lo que entendemos como cerebro emocional.
Lo cierto es que si usted trata de resolver un problema de matemáticas le recomiendo que lo haga con su cerebro y no con su intestino grueso, la razón de este consejo es que su cerebro a pesar de tener los mismos neurotrasnmisores que su intestino tiene prestaciones que su intestino no podrá brindarle.
Y eso es precisamente lo que hacen los pacientes psicosomáticos: tratar un dilema emocional con órganos distintos al cerebro, no piensan, no mentalizan su problema sino que los derivan a su cuerpo y mientras son energia los sufren para más tarde transformarlos en sólidos y dar lugar a una enfermedad objetiva.
El tránsito de solido a energia y de energia a información es pues un camino cíclico, un camino que se puede andar del derecho y del revés.
Sucede porque algunas personas tienen una mente repudiadora y son incapaces de leer sus emociones, algo que se conoce con el nombre de alexitimia, un sintoma descrito por Peter Sifneos en 1972 y que consiste en la incapacidad para enterarse de lo que a uno le perturba, este tipo de personas lo que suelen hacer con sus estados emocionales es desplazarlos al polo fisico. La somatización es una negativa -un repudio- a saber qué es lo que a uno le preocupa y es el embrión de lo que organizará en torno a sí una enfermedad fisica, material y objetiva. El núcleo de la somatización es este desplazamiento de algo que deberia haber sido tratado por la mente o por el cerebro y que es desplazado hacia una víscera con mente -a través de los nervios- pero sin inteligencia.
Nuestro cerebro emocional trata con energía y con entradas informativas y no con los estados sólidos, es un interface entre la información y la materia pero algunas personas son bastante torpes a la hora de lidiar con emociones perfectamente reconocibles para otros, son los enfermos condenados a distintos disturbios psicosomáticos.
Tratan la parte como si fuera el Todo y se enferman materialmente o en el mejor de los casos sólo energéticamente.
En cualquier caso la forma de librarse de una emoción cualquiera es reconvertirla en información y es interesante subrayar que eso es precisamente lo que hacemos cuando comunicamos lo que nos pasa a otra persona, bien en forma verbal o bien en forma de conducta (acción) y es bueno recordar en este momento que uno de los axiomas de la comunicación es este:
“Es imposible no comunicarse”
Significa que hagamos lo que hagamos siempre estamos comunicando algo si bien esta comunicación puede ser bastante ambigüa respecto a lo que informa. La forma más “digital” y exacta a la hora de expresar algo es a través del lenguaje lo cual no significa que el lenguaje sea la única forma o la más eficaz de expresar cualquier cosa. Por ejemplo un abrazo informa mejor de una emoción que una palabra precisamente porque las emociones son preverbales y aunque contienen información no se traducen directamente a palabras.
En otro orden de cosas los rasgos de personalidad son tambien quistes o nudos similares a los que forman los traumas y los recuerdos antiguos. El rasgo patológico de personalidad operaria como un patrón traumático que cristaliza atrayendo hacia si una cantidad de energia similar al trauma propiamente dicho y podria definirse como un atractor fractal, o un creodo en terminos matemáticos. Se definiria como un estado de rigidez perceptual, cognitiva, emocional y conductual que atraparia en sí los tres niveles: el informativo, el emocional y el material. Un rasgo de personalidad patológico es pues como un cristal o como un quiste que atrapa energia y que tiene como objetivo homogeneizar la experiencia aun a base de hacerla predecible, rutinaria.
“Siempre asi y sólo asi” podria ser el eslogan del rasgo patológico de la personalidad.
Los rasgos patológicos de personalidad -sin embargo- tienen la caracteristica de contribuir a construir irracionalidades en la percepción o interpretación del mundo a través de ese secuestro de energia que entorpece la experiencia mental y el trato con la realidad. Es por eso que su disolución puede seguirse de verdaderas catástrofes psiquicas o somáticas puesto que la energia retenida buscara fluir bien a través de la materia o bien a través de los railes de energia emocionales causando verdaderos problemas que conocemos con el nombre de crisis emocionales: el cuerpo parece haberse vuelto loco, la mente se mantiene cuerda y los médicos no encuentran razones objetivas que justifiquen el malestar. La disipación de la energia de un rasgo o nudo de la personalidad es tan tempestuosa como el acceso de un trauma a la conciencia y va seguida de fenómenos inusuales donde parece traslucirse que un enorme tirabuzón o vórtice de energia escapa del cuerpo. Nos desprendemos del trauma no sólo a través de las palabras sino muchas veces lo hacemos a través de los canales o meridianos de energia y a través de fenomenos inefables.
Una de las prestaciones más importantes de nuestro cerebro de arriba si lo comparamos con esos otros cerebros que anidan en nuestras tripas es por ejemplo la capacidad de pensar. Nuestro intestino no piensa pero nuestro cerebro si lo hace. ¿Sabemos qué es un pensamiento?
Mucha gente cree que los pensamientos son el producto de la cooperación entre las neuronas, una especie de subproducto de muchas neuronas trabajando en paralelo. Esta idea es falsa, en cierta parte y verdadera en otra.
Es evidente que sin la complejidad neuronal asociativa no tendriamos un cerebro pensante pero sin ese salto cuántico que representa el paso de una energia densa (materia) a una energia sutil (pensamiento) no seriamos capaces de pensar nda. Un pensamiento es un quantum de energía (Depack Chopra), pensar es un fenomeno cuántico del mismo modo que lo son los instantes de conciencia que describí aqui en este post que titulé “La teoria microgenética de la conciencia”.
Pensar es además de un fenomeno cuántico tambien un fenomeno mecánico, algo muy parecido a esos fotogramas de los que se componen las películas y que al pasarse con rapidez parece que dejen de ser fotografías y se conviertan en una sucesión de imágenes. Es precisamente asi como percibimos la realidad y los sueños, en movimiento como si fluyeran hacia algun lado. Se trata de una ilusión de nuestros sentidos, y es por eso que para consolidar esa ilusión -el fenomeno phi- que nuestra conciencia inventó el tiempo.
El tiempo es la variable critica -aunque ilusoria- que organiza en un lugar que llamamos conceptualmente el Yo las experiencias pasadas, presentes y las anticipaciones que podemos hacer del futuro y las enrosca haciendo coincidir lo material, lo energético y lo mental proporcionando al sujeto un sentido de continuidad histórica, vivencial y corporal donde reconocemos que somos el mismo de ayer sabiendo al mismo tiempo que algo ha cambiado. El sentido de nuestra identidad procede de esa ilusión necesaria que es el tiempo y que consiste en el rellenado constante que nuestro sistema nervioso central realiza para soldar las experiencias de conciencia que son en realidad cuánticas es decir discontinuas.
Desde el punto de vista mental este flujo del tiempo tiene, a su vez, mucho que ver con la experiencia mental subjetiva, los pacientes ansiosos tienen una experiencia rápida del tiempo y los pacientes deprimidos una mucho más lenta. Del mismo modo la aceleración mental (taquipsiquia) típica de los paciente maníacos o la bradipsiquia de los depresivos son las maneras en que nuestro sistema nervioso agranda o empequeñece el latido entre quantum y quantum tratando de dotar a la experiencia de continuidad.
Los esquizofrénicos por su parte tienen una experiencia de discontinuidad que verbalizan como de despedazamiento, a través de alucinaciones o de fenomenos de robo o imposición del pensamiento. No existe ninguna otra patologia mental donde se pueda observar más nitidamente esta vivencia de discontinuidad, de deshilachamiento como si entre quantum y quantum no hubiera nada, en realidad eso es lo que hay, nada, pero parece que lo normal, lo que hacemos todos es rellenar esos huecos para dotar a nuestra experiencia de continuidad, significado y sentido.
Una continuidad que tiene su reflejo en la continuidad de la energia que recorre nuestro cuerpo desde afuera (información) hasta dentro transformándose en energia y energia densa (materia) y desde dentro hacia afuera en un continuo vaivén.
Es por eso que no podemos hablar de enfermedades mentales o somáticas sino que todas las enfermedades según el estadío en que se encuentren poseen elementos de los tres cuerpos dado que naturalmente estos tres modos de funcionamiento están solapados y si los dividimos es para hacerlos más comprensibles.
Las enfermedades sean mentales o somáticas son todas sistémicas, es decir afectan a los tres planos, la impermeabilidad de uno de ellos tal que impida el tránsito de energia es la responsable de que cristalicen como mentales, psicosomáticas u orgánicas.
Bibliografia.-
Sifneos, PE., The prevalence of alexithimic characteristics in psychosomatic patients. Psychother, Psychosom, 22:255-253, 1973.
¿Qué enferma en la esquizofrenia?
Suelo decir con frecuencia -con cierto escándalo entre mis oyentes- que las enfermedades mentales no existen. Argumento de la siguiente forma:
Si la mente es un intangible no puede enfermar pues sólo puede enfermar el terreno biológico, lo material. Al ser la mente un trasfondo no conceptual -algo asi como el escenario donde se dan cita los contenidos de la mente – esta no puede enfermar sino sus contenidos, usualmente la conducta, el pensamiento, la percepción o la autoconciencia.
El pensamiento, la percepción, la autoconciencia o la conducta no son la mente sino sólo contenidos o prestaciones de la misma.
No existe enfermedad mental sin enfermedad previa de sus contenidos que emergen basicamente del cerebro. No existe enfermedad mental sin anomalias metabólicas, psiquicas, neuronales e inmunológicas.
En realidad el término de enfermedad mental es bastante reciente y cabe atribuirselo a Jules Séglas, un alienista francés que vivió desde 1856-1939 y que junto a Chaslin fue la ultima generación de médicos que ocuparian puestos de alienistas de Hospitales, en adelante ya no habría mas alienistas sino psiquiatras o neurológos al haber podido introducir en el cuerpo médico y social la idea de que las enfermedades mentales no eran alienaciones tal y como se las venia considerando históricamente sino enfermedades similares a las médicas.
Era el momento de las descripciones, de la fenomenología y de la psicopatologia que intentaron atrapar los sintomas de estas enfermedades a la vez que se intentaba identificar a través de su curso a las enfermedades mentales -siguiendo el método cientifico natural- sin cuestionar en ningun momento que se trataba de enfermedades de la mente, una cuestión bastante ambigüa y que en la actualidad ha sido desplazado por la neurociencia actual hacia el soporte biológico de la misma y que es el cerebro.
Lo cierto es que hoy por hoy nuestro conocimiento del cerebro es mayor que nuestro conocimiento de la mente pues la neurociencia ha optado entusiastamente por aparcar el tema de la mente y profundizar en el estudio del cerebro.
Pero considerar a las enfermedades mentales como enfermedades del cerebro es otra de las grandes simplificaciones en que solemos caer.
Brian Kirkpatrick es un psiquiatra que recientemente ha publicado un articulo en la revista de Psiquiatria y salud mental tratando de poner en orden lo que sabemos hoy sobre esquizofrenia a fin de brindar una información sencilla, certera y de calidad para familiares y cuidadores.
Las dos ideas fuerza que se desprenden de su articulo son estas dos:
- La esquizofrenia no es un enfermedad cerebral.
- La esquizofrenia no es sólo un trastorno psicótico.
La hipótesis de que la esquizofrenia es un trastorno psicótico es uno de los dogmas de la psiquiatria junto con el hecho -bastante comprobado- de que la capacidad de desarrollar una psicosis esta relacionada con los receptores D2 para la dopamina. Sin embargo sabemos que la psicosis no es privativa de la esquizofrenia y que podemos encontranos psicosis en el trastorno bipolar, en la melancolia, en los delirios exógenos, la intoxicación por drogas y hasta en la histeria.
Algunos psiquiatras como Wiehelm Griesinger sostuvieron que todas las psicosis eran la misma psicosis, es decir mantuvieron una hipotesis unificada de la psicosis o teoria de la psicosis única que en nuestro pais tuvo como abanderado a Bartolomé Llopis aunque la idea tuvo poco éxito empujada por la fiebre de la multiplicación de las entidades en el eje I. En este modo de pensar la psicosis seria un síndrome que compartirian diversas enfermedades mentales e incluso -de forma transitoria- podíamos encontrala en las personas normales sometidas a cierto tipo de experiencias inusuales.
Las enfermedades mentales como la esquizofrenia serían desarrollos más complejos que podrian a su vez contener una psicosis, como tambien otras enfermedades mentales, paralelamente a esta idea en la esquizofrenia podrian convivir otros sindromes psiquiatricos pues por si misma la esquizofrenia es una situación de vulnerabilidad a sintomas de otras series. La idea que tenemos hoy sobre la esquizofrenia es que se trata de un trastorno del desarrollo que implicaria a todo el cerebro y sus conexiones con independencia de si se desencadena o no una psicosis. Algo que explicaria la razón y el por qué existen esquizofrenias (hebefrenias) con pocos sintomas positivos (psicóticos) y un predominio de sintomas negativos (cognitivos y conductuales) y una tendencia hacia el deterioro y el residuo.
Y que de paso tambien explicaría las psicosis desencadenadas en el contexto de uso y abuso de sustancias que aunque se parecen a la psicosis esquizofrénica no son esquizofrenias. Por ultimo y debido a cierta sensibilidad esquizofrenógena podriamos entender el por qué existen cuadros esquizofrénicos indistingibles de la esquizofrenia en los consumidores de cannabis.
A la pregunta ¿es el cannabis quien desencadena la esquizofrenia? o ¿hubiera habido esquizofrenia sin su consumo? podemos contestar hoy con seguridad diciendo que determinadas personas con vulnerabilidad esquizofrénica no hubieran enfermado de esquizofrenia de no ser por el solapamiento con el consumo de cannabis que -como es sabido- es la droga más relacionada con la incidencia de esquizofrenia en la población de cierta edad.
De manera que Kirkpatrick pone el dedo en la llaga al afirmar que los terminos “psicosis” y “esquizofrenia” no son equivalentes. La esquizofrenia es una enfermedad mucho más compleja que una hiperactividad de los receptores D2 para la dopamina de lo que se deduce que los psicofármacos antagonistas de los D2 son antipsicóticos pero no antiesquizofrénicos. Aun hoy no disponemos de un fármaco antiesquizofrénico específico.
La razón de este déficit puede estar relacionado con la hegemonía de la hipótesis de la dopamina y la convicción de que en ese circuito dopaminérgico se encontraba la clave del tratamiento para la esquizofrenia. El tiempo ha demostrado que esta hipótesis es parcial, pero lo que le llama la atención a Kirkpatrick y siguiendo los modelos de tratamiento para la hipertensión es que para el tratamiento de esta enfermedad se hayan desarrollado fármacos con distintos mecanismos de acción (diureticos,beta-bloqueantes, inhibidores de la ECA, etc) mientras que para el tratamiento de la esquizofrenia se haya insistido tozudamente en el desarrollo de psicofármacos siempre centrados en el bloqueo de los D2.
Como puede observarse la innovación farmacológica en la esquizofrenia ha brillado por su ausencia tal y como ya dije en este post donde abordé el tema de las patentes.
En cuanto a la idea de que la esquizofrenia no es una enfermedad cerebral exclusivamente Kirkpatrick se centra sobre todo en lo que han venido en llamarse signos neurológicos menores (soft signs) que incluyen una función cognitiva alterada que aparece antes que la psicosis propiamente dicha y que es además predictiva sobre su pronóstico. Deterioro cognitivo que incluye dificultades de memoria, dificultades en la inhibición prepulso, memoria de trabajo, función ejecutiva, nistagmus, CI bajo, etc). Lo interesante es que estos pequeños signos neurológicos están presentes tanto en los esquizofrénicos como en sus familiares y naturalmente no pueden atribuirse al tratamiento antipsicótico, como tambien sucede con determinados sintomas extrapiramidales y trastornos del movimiento, las discinesias y otros movimientos anormales no siempre se pueden atribuir a los antipsicóticos sino que coexisten tanto con los enfermos como en sus familiares sanos.
En este sentido se ha dicho que el sindrome neuroléptico maligno un cuadro grave que precisa hospitalización urgente y que cursa con rigidez, taquicardia, hipertermia, diaforesis y y que probablemente se debe a un bloqueo o fracaso simpático y de la termogénesis en el hipotálamo -que se considera vinculado al uso de los antipsicóticos- ya existía espontáneamente antes de la era neuroléptica, sólo que se conocia con el nombre de catatonia aguda mortal de Stauder. Hoy tendemos a considerar que la catatonia de Stauder y el sindrome neuroléptico maligno son la misma cosa, lo que señala en la dirección de que los esquizofrénicos pueden presentar sintomas extrapiramidales o catatónicos que son indiferenciables entre sí o movimientos o posiciones forzadas (estereotipias motoras) que pueden deberse a inervaciones arcaicas puestas en funcionamiento por la propia enfermedad.
Las personas afectas de esquizofrenia presentan además signos sutiles extracerebrales que los caracterizan y que remiten a la formación de órganos durante la gestación: la cara y el cuello presentan sutiles deformidades o caracteristicas junto al plexo venoso de las uñas, anomalías en los dedos de los pies y en las huellas dactilares, asi como la tendencia al bajo peso al nacer y a una constitución delgada que se conoce como hábito leptosómico desde el siglo XIX.
Además existe una cierta relación entre la esquizofrenia con algunos sindromes metabólicos como por ejemplo la diabetes: la dieta, el estatus socioeconómico y los hábitos de salud podrian explicar este riesgo compartido. Junto a la diabetes son bien conocidas el acortamiento de la vida de los esquizofrénicos comparados con la población general, las irregularidades teloméricas, el aumento de la presión del pulso y la generalización de la inflamación como mecanismo de defesnsa orgánico lo que ha hecho que algunos autores se planteen si la esquizofrenia no será una inflamación sistémica tratable por tanto con antiinflamatorios.
La psicosis, la inflamación y la diabetes son comórbidas en grandes partes de la población y se asocian además a un mayor deterioro cognitivo. ¿Se podria aconsejar a los esquizofrénicos mejorar su estado fisico con ejercicio?
Algunos autores sostienen que los antiinflamatorios son útiles durante una de las recidivas de la esquizofrenia y que el ejercicio puede mejorar la función cognitiva de los esquizofrénicos y quizá tambien los omega-3 que son neuroprotectores.
Otras pistas apuntan alrededor de la circulación de células madre con funciones reparadoras en daño tisular (fracturas , heridas), en un estudio reciente señalan los autores que la quimiocina (una citocina) está anormalmente baja en pacientes esquizofrénicos antes incluso de haber sido tratados con antipsicóticos mientras que los adultos normales parecen tener cifras mas altas de quimiocina circulante que seguramente interviene en la reparación tanto de un infarto de miocardio como de los ictus. El resultado es que las cifras más bajas de quimiocina se asocian a casos de psicosis más graves.
Lo que significa que en el futuro de las células madre se encuentra una de las herramientas clave en el tratamiento de la esquizofrenia, pero hasta entonces en lo que nos compete hemos de dejar de ver la enfermedad como algo separado del resto del cuerpo. La esquizofrenia es una enfermedad sistémica, de todo el cuerpo, una enfermedad cuyo abordaje del futuro tendrá que ser psiconeuroinmunológico.
El enigma que plantea la esquizofrenia del mismo modo que el resto de las enfermedades mentales es cómo se relacionan las partes con el todo, algo que en cierta forma abordé en el post anterior. ¿Qué relaciones mantiene el cerebro con su mente, el sistema endocrino y con el sistema inmunológico?
Cada vez parecen haber más indicios de que la parte está en el todo y que el todo está en la parte. Lo que significa que lo mental está en cualquier tejido del cuerpo donde existe plegada una mente diminuta y que paralelamente con esta idea lo material está plegado en alguna forma en ese ente intangible que es la mente.
Decir que la esquizofrenia es una enfermedad mental o cerebral es pues una simplificación que parece comienza a ampliarse con nuevos datos.
Bibliografia.-
Fernandez-Egea E, Bruna A, Garcia-Rizo C, Bernardo M, Kirkpatrick B. Stem cell signaling in newly diagnosed, antipsychotic-naïve subjects with nonaffective psychosis. Mol Psychiatry. 2009 [en prensa]
Akhondzadeh S, Tabatabaee M, Amini H, Ahmadi Abhari SA, Abbasi SH, Behnam B. Celecoxib as adjunctive therapy in schizophrenia: a double-blind, randomized and placebo-controlled trial. Schizophr Res. 2007;90:179-85
Müller N, Ulmschneider M, Scheppach C, Schwarz MJ, Ackenheil M, Möller HJ, et al. COX-2 inhibition as a treatment approach in schizophrenia: immunological considerations and clinical effects of celecoxib add-on therapy. Eur Arch Psychiatry Clin Neurosci. 2004;254:14-22
Conciencia y disociación
La disociación es uno de esos constructos psicológicos mal comprendidos y peor explicados que acaparan múltiples interpretaciones según quien los emplee. La disociación de la conciencia tiene al menos tres acepciones bien conocidas:
- Se trata de un mecanismo conocido desde la antigüedad y que consiste en la capacidad de la mente para mantener separadas partes que deberian estar unidas bien se trate de percepciones, sentimientos, pensamientos o recuerdos. La disociación fue el paradigma exploratorio de los primeros hipnólogos como Moreau de Tours o Bernheim, Charcot y otros demostraron que el mecanismo disociativo podia producirse espontáneamente pero tambien ser inducido por una persona ajena al sujeto mismo con el fin de depositar sugerencias hipnóticas en estado de trance y conseguir además una amnesia disociativa sobre estos mismos contenidos sugestivos. En este sentido la disociación seria un mecanismo implicado en la histeria (y un principio del que se vale la hipnosis), un mecanismo fundamentalmente histérico que seria previo y necesario para poder llevar a cabo una ulterior sintoma conversivó bien espontáneo o inducido. No hay conversion sin disociación, se trataria en este caso de la acepción más estandard de la disociación que seria asi considerada como una patologia en sí misma y que formaria parte de la histeria.
- Otra acepción bien conocida de la disociación son los fenómenos o sintomas disociativos que pueden aparecer en otras enfermedades mentales como sucede con frecuencia con la depresión o en las crisis de pánico y no solo en ellas puesto que el estrés, el aislamiento o la deprivación sensorial pueden por si mismos provocar estados disociativos en ausencia de enfermedad mental.
- Freud sin embargo pensaba que la disociación estaba provocada por la represión y la instituyó como un mecanismo de defensa psíquico frente a ciertos contenidos rechazados: de lo que se trataria seria de apartar determinadas cargas o catexias emocionales de otras representaciones mentales a fin de hacerlas transitables, lo que se disociaría segun Freud es la parte intolerable de algo que pasaría a mantenerse inconsciente gracias a la represión.
- Otra forma bien conocida se refiere al pensamiento dicotómico que opera con la ley del “todo o nada” y con base en el operador booleano “o”.
En este post, no voy a ocuparme de las acepciones anteriormente citadas y me voy a referir a la disociación como un mecanismo universal y preformado, una facilitación de nuestra conciencia que nos permite una amplia gama de recursos mentales como más abajo explicaré y que tiene mucho que ver con lo que Freud llamó la Spaltung original, algo asi como decir que venimos al mundo con unas herramientas mentales que favorecen la escisión de los contenidos de conciencia y que está relacionada con lo que llamamos dualidad.
Y que más tarde Jung sentenció con la conocida frase: “La conciencia es un organo de desintegración: desune lo que anteriormente anduvo unido”.
Para empezar venimos al mundo con dos hemisferios cerebrales y donde cada una de esta mitades procesa o computa la misma información de dos maneras bien distintas. Y para seguir en esta linea el lenguaje está articulado sobre categorias. Nuestro cerebro viene de origen diseñado para dividir el mundo en pares de opuestos: aunque la disociación es el resultado de nuestra manera de conceptualizar el mundo en pares de opuestos, esta funcionalidad no depende sólo del lenguaje o de la conveniencia por salvaguardar lo reprimido sino que pertenece a un orden vinculado al mismo proceso de hominización. Si somos capaces de disociar contenidos de nuestra conciencia es porque somos humanos, si estamos enredados en una permanente dualidad es porque somos humanos y venimos, de origen, pertrechados por un cerebro dual, un sistema nervioso dual, un lenguaje que escinde la realidad en categorias y un mundo exterior donde todo parece fluir desde alguna cosa hacia su contraria: el dia y la noche por ejemplo son categorias opuestas (en este caso cíclicas) y lo son con independencia de que las nombremos, existen y están ahi con independencia de que haya un cerebro dual para categorizarlas.
La disociación sería pues el mecanismo fisiológico normal que tiende a mantener separadas las categorias cognitivas e incluyo en este rango “cognitivo” a toda la linea del pensamiento incluyendo las emociones.
Disociar es privilegiar una parte de la totalidad y desatender u ocultar la otra.
De manera que para entender mejor en qué consiste este mecanismo tenemos que empezar por plantearnos una pregunta ¿cómo se relacionan las partes por el todo? entendiendo que es precisamente esta discontinuidad entre las partes la que sirve de base al mecanismo de la disociación. No podria haber disociación sin la capacidad de fragmentar algo en partes más pequeñas, en trozos. Si existe la disociación es precisamente porque el todo aparece casi siempre de manera efímera, engorrosa o dificil de apresar y por contra nos resulta más fácil entender algo si lo descomponemos en partes mas pequeñas: nuestro cerebro es reduccionista al menos cuando está trabajando en una tarea compleja y más allá de eso nuestro hemisferio izquierdo está especializado precisamente en esta tarea de reducir para entender mejor.
Lo malo que tiene reducir es que descompone el todo en fragmentos y luego tenemos que volver a restituirlos para comprender mejor la gestalt (la totalidad), usualmente no lo descomponemos al azar sino que lo troceamos en dos partes, lo descomponemos en dos trozos que desde el punto de vista lógico son contrarios. La disociación no suele operar con trozos al azar sino que descompone la realidad en dos fragmentos de opuestos, uno de ellos es considerado y el otro desconsiderado por más que anduvieran juntos antes del proceso de despedazamiento.
Jano era un dios romano -sin equivalente griego- que representa perfectamente esta realidad bifronte que es el mundo: una cara mira hacia un lado y la otra hacia el otro, hacia el futuro o hacia el pasado, hacia la autoafirmación o hacia la autotrascendencia.
Fue precisamente Arthur Koestler que escribió un libro precisamente con este titulo “Jano” a fin de reflexionar sobre cómo se relacionan las partes con el todo. Para Koestler dilucidar estas relaciones era lo que superaba el pensamiento dual, escindido o fragmentado que estamos comentando en este post. Propone para ello el concepto de holón que seria cualquier parte de un todo que tiene además la propiedad de ser parte y de ser todo.
Como cualquiera de nosotros: somos individuos y somos tambien partes de algo más, pareja, familia, grupo social, Estado, etc.
El holón es una entidad bifronte, “susceptible de ser caracterizado como todo o como parte segun se las contemple desde abajo o desde arriba. Esta doble posibilidad es lo que Koestler llama principio jánico. Describe Koestler al holón como dos tendencias en oposición, una integradora o trascendente y otra autoafirmadora que tiende a preservar su autonomia individual. Tal y como dice Koestler el concepto de holón:
“Aspira a suministrar el eslabón perdido entre atomismo y holismo”.
En efecto la necesidad de autoafirmarse se opone a la necesidad de integrar el yo a un todo más amplio. Cuando ambas tendencias funcionan como polos a eficacia alternante el equilibrio se mantiene provechosamente.
Cuando no es asi y una necesidad está satisfecha en forma exclusiva y rigida se sigue un desequilibrio que no solo afecta al individuo sino a su grupo social.
El principio jánico de Koestler afirma la necesidad de una polaridad que supere la dicotomía y conduzca al equilibrio dinámico posible y efcaz. Algo muy parecido a lo que sostenia Jung con su “principio de la individuación”, algo que supone superar la tensión de los opuestos y que es tambien muy parecido a ciertos conceptos gnósticos que tenian en Abraxas una deidad que contenia en si mismo la dualidad de la que los dioses monoteistas renegaron ocultándola en principios primordiales bien ocultos.
El ser humano es un ser bipolar que se encuentra frecuente polarizado en dos extremos conceptuales. La bipolaridad además se encuentra en la base de todo malestar y de toda enfermedad mental, no es raro que Eugen Bleuler llamara “esquizofrenia” a una enfermedad que llevaba el penoso nombre de “demencia precoz” desde Kraepelin o que Pierre Janet llamara “psicastenia” a lo que hoy llamamos neurosis obsesiva o TOC. En ambos casos, tanto Bleuler como Janet observaron que habia una debilidad en las asociaciones que se tornaban laxas (carentes de tensión o de fijeza), lo que es lo mismo que decir que ambos autores habian encontrado este mecanismo disociativo -el principio jánico de la mente- en ambas enfermedades si bien en una distinta acepción a la clásica y con distinta intensidad y en según qué contenidos.
¿Como nos arreglamos con la bipolaridad?
En realidad la disociación es la negación o represión de uno de los dos polos de esta polaridad que instituye la realidad y que nuestro cerebro trata como entidades separadas. Una vez establecida la polaridad morbosa o dicotómica podemos hacer dos cosas:
- Podemos constituirnos en seres unipolares y abrazar creencias, afectos o tendencias que nieguen la polaridad: por ejemplo cuando enfrentamos la polaridad entre el Bien y el Mal podemos decidir enterrar el Mal en algun lejano lugar impidiendo así el acceso al mismo. Es lo que solemos hacer con nuestras opiniones, casi siempre las mantenemos en contra de las opiniones de otros.
- Aunque podemos tambien hacer otra cosa: alternar entre ambos polos fluctuando contínuamente a través de un bucle sin fin. Pero no hay que confundir este bucle repetitivo con la alternancia normal que siempre se mide en términos de la capacidad para asumir roles distintos y frecuentemente antinómicos.
De manera que la disociación no debe verse siempre como el ocultamiento de una parte ante su contraria, sino que muchas veces no existe tal ocultamiento: el individuo fluctúa constantemente de un polo a su contrario algo que podemos observar perfectamente en el trastorno bipolar donde el sujeto oscila entre el polo de la alegria y el de la pena o en la bulimia nerviosa donde la oscilación se produce entre la necesidad y la saciedad o entre el exceso y la privación, algo que podemos seguir en el mito de Poros y Penia y que esta evidenciando una dicotomia pendular donde cada opuesto no puede terminar sino en su contrario por falta de armonización de ambos polos.
Una oscilación que se conoce con el nombre de enantiodromia – de la que hablé en este post- y que evoca la siguiente ley: todo camina hacia su contrario.
O lo que es lo mismo: el destino de los opuestos dicotomicos o disociados -una vez establecidos como tales- en conseguir transformarse el uno en el otro para mantener la disociación entre ambos y negar la totalidad que los incluye.
Lo que nos lleva hacia una pregunta esencial ¿por qué los humanos nos negamos a contemplar el mundo en su dimensión de totalidad y nos empeñamos en habitar un mundo escindido en partes frecuentemente enfrentadas entre sí?
Por razones de seguridad, siempre es mejor creer en algo aunque sea falso o incompleto que la incertidumbre, la falta de certeza o predicibilidad del mundo sin olvidar que una de los objetivos de la disociación en los humanos es eludir la responsabilidad . Al tratar de integrar algo en su contrario surgen dudas y admoniciones, si nos refugiamos en las partes y nos negamos a contemplar el todo es por miedo, por una clasificación moral artificiosa y por una estúpida adherencia a nuestras opiniones que identificamos con nuestra identidad y que Mario Berta ha llamado pensamiento cautivo y que puede resumirse en dos palabras: ontologización y unipolaridad o más comprensivamente “siempre y “solo asi”.
¿Qué hacer para superar este esatdo de cosas?
Siguiendo a Mario Berta plantearé que la forma de superar los opuestos o el pensamiento dicotómico se encuentra simbólicamente en estos cuatro infinitivos que evocan acción y movimiento mental:
- Discriminar, significa aceptar la alteridad, aprender a convivir con lo otro y con el otro, tambien con el adversario o el enemigo, con el doble, la sombra o el hereje. El mal no debe ser apartado sino integrado tal y como dice Goethe por boca de Mefistofeles: “Yo soy aquel que pretendiendo hacer el mal acaba siempre haciendo el bien”.
- Desafiar-reconocer al otro en su alteridad objetal y fisica es necesaria para crear polaridad y suprimir la tendencia a evitarlo o huir.
- Resistir la atracción del opuesto manteniéndose firme dejando de confrontarlo: No se trata de fusionarse o de perderse en el otro sino de mantenerse bien polarizados, es decir manteniendo la tensión de los hilos que logicamente tienden a perder con la rutina su tirantez o tensión.
- Estimular la acción del opuesto: cada polo postula, evoca y engendra lo que él mismo no es pero que le sirve de compensación, cada polo crea en el otro lo que él mismo posee.
El objetivo es recuperar la Totalidad, una verdera reintegración y una verdadera revolución. Una revolución de la integración, de la multiplicidad variada: todos los colores deben ser tenidos en cuenta porque al fin y al cabo el arco iris solo fue y sigue siendo un blanco total antes de haber sido refractado.
Bibliografia:
Mario Berta: El Dios vivo: la neurosis epistemológica de nuestro tiempo.
Coleccion Psicoterapia abierta
Montevideo 2007.
Estimulación magnética transcraneal.
La idea de que los campos electromagnéticos tienen influencia beneficiosa o perjudicial en los procesos cerebrales y corporales es una idea antigua que se ha movido casi siempre en el territorio de lo esotérico cuando no ha dado lugar a controversias y discusiones amargas entre sus partidarios y sus detractores.
Más concretamente el lector de este blog habrá leido que existen ciertas evidencias y continuas pesquisas en el sentido de que determinados pulsos llamados ELF (de baja frecuencia) y similares a los que produce el campo magnético terrestre pueden sincronizarse con los ritmos cerebrales fisiológicos induciendo trastornos al mismo tiempo que otros las proponen como fundamentos del remedio curador.
Lo cierto es que hoy por hoy no tenemos aun la evidencia de que estos campos electromagnéticos débiles tengan algun efecto biológico, aunque a veces las damos por buenas como sucede con los móviles: todo el mundo habla de que son perturbadoras para la salud humana -y paralelamente nadie renuncia a ellos- aunque lo cierto es que no existen evidencias de tal cosa debido quiza a la escasa penetración de sus campos magnéticos.
Aqui hay un buen resumen de todo lo que se conoce hasta la fecha relativo a estos campos magnéticos incluyendo nuestros electrodomésticos más familiares.
Pero una vez dicho esto hay que señalar que el campo del electromagnetismo está de alguna manera aun en pañales y que no sabemos la significación que puede tener para nuestro organismo el vivir en un océano de campos donde es posible intuir que unos interfieran, potencien o inhiban a otros.
Podemos estar seguros de que del mismo modo que sabemos que existen bandas nocivas para los humanos (desde la radiación ultravioleta para arriba hasta llegar a a la banda ionizante) es posible especular que en la banda mas baja de frecuencias existan puertas magnéticas que pueden operar -en determinadas condiciones- como igualmente nocivas o potencialmente terapéuticas, dato que se desprende de ciertas paradojas que emergen de los estudios oficiales arriba señalados.
La estimulacion magnetica transcraneal o TMS (siglas en inglés) es una técnica no invasiva de estimulación cerebral a base de impulsos magnéticos que nació creando muchas expectativas que aun no se han cumplido del todo seguramente porque sus efectos son transitorios y no generalizables y no han demostrado una mayor eficacia que los tratamientos convencionales a los que trata de reemplazar: la depresión, la mania, la cefalea, el Parkinson o el Alzheimer son las dianas terapeuticas que en un principio se propusieron como tratables con esta metodología a la que se acordó en llamar la ECT (la electro-convulsoterapia) no invasiva (ni convulsiva) que sustiruiría poco a poo a la ECT. Lo cierto es que la ECT sigue usándose alli donde está indicada y después de muchos años de investigación la TMS no ha acudido en nuestra ayuda para pasar la ECT al museo de los horrores científicos.
Uno de los pioneros en esta técnica es el fisiólogo español Alvaro Pascual Leone (cuya web está aqui) que como podreis ver en los videos de abajo que se emitieron en el programa “Redes” de Punset nos cuenta algunas de las aplicaciones de este método que pretende aprovechar la inmensa neuroplasticidad de nuestro cerebro a fin de modificar los patrones electromagnéticos “averiados” y sustituirlos por patrones sanos emitidos por la máquina.
Lo cierto es que nuestro cerebro puede ser visto como una inmensa pila voltaica que es recorrido de abajo hacia arriba y otra vez hacia abajo por corrientes electricas detectables con el EEG, la neurofisiologia vuelve a estar de moda a pesar de que sus aplicaciones prácticas en la medicina moderna han sido pocas: el EEG para la detección de ciertos patrones patológicos sobre todo los que se presentan en la epilepsia y la medición de potenciales evocados para el diagnostico de trastornos de la conducción nerviosa tal y como observamos en las polineuritis o la desaferentización periférica por traumatismos. La neurofisiología clínica -con aplicaciones prácticas para el diagnóstico y el tratamiento de enfermedades- es seguramente una de las disciplinas médicas mas estancadas de todas las que conozco.
Mi impresión es que aun no hemos aprendido a manejar de una forma fiable, barata y no invasiva ese enorme potencial de cambio que tiene nuestro cerebro y que probablemente es abordable desde determinados tipos de estimulación. Algunos autores como John Joe Mc Fadden suponen que la conciencia es una función inalámbrica del cerebro, es decir el resultado de una interacción tipo wi-fi entre sus propios circuitos eléctricos, un efecto campo segun explican aqui en esta web.
Algo que está muy lejos de haber sido comprobado pero que seguramente en el futuro abrirá las compuertas de una enorme innovación: será la venganza de la neurofisiología.
Sin embargo me parece reconocer en las investigaciones de la TMS una vuelta a los modelos localizacionistas: el lector podrá observar en el video como la TMS en realidad pretende operar como un electrodo implantado en el cerebro a fin de estimular ciertos circuitos o puntos concretos guiándose a través de la resonancia magnetica nuclear. Personalmente creo que este paradigma -que procede de la neurocirugía- no es el mismo del que hablan otros autores citados en mi post anterior donde hablé del modelo de Brown sobre la conciencia y que es profundamente antilocalizacionista.
Dicho de otro modo: el modelo de conciencia que propone Pascual Leone es profundamente newtoniano y determinista y deja poco espacio a uno de los temás de los que más me he ocupado en este blog, el libre albedrio y el tiempo en la conciencia del que hablé aqui
Concretamente en los videos que os propongo visionar se encuentran ciertas ideas que aunque hoy parezcan ciencia-ficción se encuentran dentro de los futuribles de la conciencia humana y que como ha sucedido con la investigación sobre infertilidad propiciarán nuevos dilemas éticos, esta vez neuroéticos ¿Es posible pensar en mejorar a la carta nuestros rendimientos cerebrales sin esfuerzo?
La paradoja es que los avances sobre neurociencia parecen descansar sobre la patología. Es la patología la que nos enseña como funciona nuestro cerebro, lo que nos lleva a plantearnos la siguiente pregunta ¿una vez vencidas todas las enfermedades qué sucederá con toda la maquinaria que hemos creado para combatirlas?
¿Habrá una neurología o una psiquiatría cosméticas?
Video 1.-
Video 2.-
Video 3.-




















