Cuerpo y corporalidad


El cuerpo es ubicuo

Hildegarda de Bingen

Aquellos que hayan leido este post sobre la anorexia recordarán que existen ciertas diferencias entre el cuerpo y la corporalidad. En realidad el cuerpo tiene interés para los forenses, los radiólogos o cirujanos pero no es el cuerpo al que nos referimos los psiquiatras o los psicólogos, porque los trastornos que presentan nuestros enfermos no se refieren al cuerpo sino a ese otro constructo que hemos llamado -desde Merleau Ponty- corporalidad, es decir cuerpo vivído, cuerpo animado, cuerpo en relación con el mundo.

En este sentido es bueno comenzar señalando que la corporalidad es una abstracción, una idea y no es ni una percepción ni una suma de percepciones si bien las percepciones -la interocepción- son el esqueleto donde se van a encajar determinadas cogniciones sobre la corporalidad, sobre el intracuerpo. Ahora bien ¿qué clase de percepciones son las que sirven de esqueleto a un enfermo con un trastorno del esquema corporal y sobre todo ¿qué clase de tintes afectivos operan sobre estas percepciones constituyéndose en disfunciones de lo percibido?

La normalidad se caracteriza por el silencio del cuerpo de manera que es posible afirmar que un sintoma corporal, el dolor, el vértigo, el picor no son percepciones que más tarde se procesen de forma anómala en nuestro cerebro sino que son la enfermedad misma. Si es la angustia la causante de una taquicardia, esa taquicardia no es sólo una aceleración cardiaca que más tarde reconozcamos como angustia sino que es la angustia misma proyectada en el cuerpo. Y por cierto es similar y casi indistingible tanto en las enfermedades cardiacas verdaderas como en los episodios de pánico donde la función cardiaca no está comprometida. Lo orgánico y lo psíquico comparten pues un mismo fondo reaccional y proyectivo sobre un determinado órgano aunque cada uno sigue su propia lógica cartográfica, unos la anatomia, otros el esquema corporal o los mapas del intracuerpo.

Otra pregunta que tienen mucho interés desde el punto de vista neurobiológico es ésta ¿Dónde se encuentra el esquema corporal?

Contestaré primero a esta ultima pregunta porque esta respuesta alumbrará muchos de los argumentos que enlazaré sucesivamente en este post:

El esquema corporal no tiene localidad, no está en parte alguna y está al mismo tiempo en todas las partes, el esquema corporal es ubicuo pero suele estar alli donde se encuentra nuestra atención. Además el esquema corporal es móvil, está siempre en movimiento, en el momento en que escribo este post mi esquema corporal está en mis nalgas que son las que encuentran obstáculos en la silla que le hace a mi cuerpo de horizonte externo y de límite, lo que percibo en este momento es esa zona de contacto entre mis nalgas y la silla, incluso a la propia silla, ahi está mi esquema corporal y tambien en mis dedos que recorren el teclado tratando de encontrar (con dos dedos) las teclas oportunas para escribir. No hay esquema corporal sin movimiento. O dicho de otra forma el esquema corporal evolucionó desde el movimiento, igual que el pensamiento y la emoción , no es pues raro que las personas que sufren de trastornos del esuqema corporal en su intracuerpo tengan dificultades en el movimiento o enrosquen sus sintomas en la inacción o inactividad.

Nuestra imagen corporal tiene pues una frontera móvil y fluctuante que al contrario de lo que seria de esperar por su denominación (imagen, esquema) no es fija, ni rigida, antes al contrario se está construyendo y deshaciendo constantemente Mas que de esquema tendriamos que hablar de borrador corporal.

Y lo hace siguiendo la estela del movimiento y guardando una memoria de los servomecanismos que operan en cualquier movimiento. Una memoria que llamaremos para entendernos -siguiendo a Lopez Ibor- la copia eferente, una memoria que es inconsciente y de la que nuestro psiquismo no tiene noticia alguna.

Significa que el centro de mando (rama eferente) guarda una copia de las órdenes (los PAFs o patrones de acción fijos) que mandó a la periferia con la orden que usualmente es una acción muscular o glandular. De vuelta y por via sensorial, lo que hace el músculo o glándula es devolver al centro la cenestesia correspondiente que usualmente es ésta: “la órden se ha llevado a cabo”.

Este mensaje de vuelta (aferente) tiene dos consecuencias inmediatas, la primera es preparar al centro de mando para que prepare el siguiente paquete de órdenes, y la segunda es que borra la copia anterior. Es decir el mensaje de vuelta (aferente o cenestésico) es el que lleva consigo la goma de borrar del sistema de retroalimentación. La otra consecuencia que extraemos de esta forma de funcionar es que el sistema de aprovisionamiento de órdenes está orientado hacia lo que aun no ha sucedido, es decir hacia la anticipación, lo que significa que nuestro esquema corporal en cierto modo no es un recuerdo sino una prospección acerca de los movimientos que aun no se han producido, en este sentido nuestro esquema corporal es virtual.

Lo que significa desde el punto de vista clinico es que para que tengamos una buena noticia de nuestro esquema corporal el bucle orden de acción-copia eferente-cenestesia-borrado de la copia de accion-anticipacion de un nuevo movimiento tiene que funcionar de forma casi simultánea, de lo contrario, al producirse una escisión o discontinuidad en este sistema lo que sucede es aquello que conocemos en la clinica neurológica y psiquiátrica como trastornos del esquema corporal.

Ahora bien en términos mentales, el esquema corporal no es en absoluto una suma de las aferencias interoceptivas de abajo-arriba sino algo más. El miembro fantasma y todos los sindromes asociados con esta conocida patologia de los amputados, no puede explicarse sólo con la desaferentizacion del muñón o con los traumatismos nerviosos alli presentes, en realidad si existe el miembro fantasma es porque el amputado trata de comparar la situación actual con la anterior. Existe pues un modelo, un referente concreto -la integridad del miembro- que se resiste a la prueba de la realidad de la amputación y que no se encuentra afectado por ella. Lopez Ibor ha especulado que el esquema corporal es más bien una presencia espectral, algo que es primario en el psiquismo y que preexiste a la interocepción y que acaso tiene más potencia que las pruebas sensoriales que le demuestran al enfermo que el miembro que siente como presente en realidad está ausente y que incluso puede interferir en la actividad del miembro sano.

Otra forma curiosa de enfrentar esta novedad que es la perdida de una función o la amputación de algo en nuestro cuerpo es el sintoma conocido como anosognosia, del que ya hablé en este post, una curiosa forma de ignorancia o negación respecto a una pérdida que se ha producido en la realidad, un síntoma frecuente en determinados accidentes vasculo-cerebrales.

Pero lo interesante de la formulación de Lopez Ibor es que lleva adosada una claúsula verdaderamente revolucionaria, si el esquema corporal es algo primario (no quiere decir que sea innato)  y no depende de la interocepción ni de la visión entonces debe de haber dos mapeados mentales respecto al intracuerpo: uno que es anatómico y responde a las leyes de la inervación y de la diferenciación interhemisférica y otro mapa que no tiene nada que ver con la anatomia sino que le precede, una especie de geografia del cuerpo que es mental y que tiene que ver más con lo que los acupuntores llaman cuerpo enérgetico  o con los campos morfogenéticos de Sheldrake y quizá con el concepto de cuerpo vital que con las vias de inervación. Los médicos que se dedican a los trastornos de conversión histéricos y los neurólogos pueden dar fe de estos dos sistemas de mapeado: hay sintomas que no siguen las leyes de la anatomia y hasta hace poco tiempo se conceptualizaron como histéricos. Han sido muchos los médicos que se han preguntado acerca de qué clase de mapas siguen los sintomas histéricos, la otra geografia.

Aquellos de ustedes que ya hayan leido el post que antecede estarán de acuerdo conmigo que el cuerpo es una entidad autoreferencial, el cuerpo no es solamente algo que se es sino además algo que se tiene, algo que pertenece pues a distintos ámbitos lógicos y genera enredos constantes, bucles diabólicos como siempre sucede con las entidades autoreferenciales. El extracuerpo por ejemplo no solo es algo que se ve desde fuera sino algo con lo que nos relacionamos con el mundo, es nuestro cuerpo ofrecido y probablemente el ejemplo más gráfico de que que el cuerpo está siempre investido de una carga emocional adicional. La disconformidad o descontento con el propio cuerpo es seguramente el sintoma más frecuente de los trastornos del esquema corporal, algo tan frecuente que es dificil llamarlo patológico (aunque lo es) por más cercano que lo subjetivo se situe frente a lo objetivo. Un supuesto defecto fisico relacionado con el volumen (caderas o piernas) se establece en el foco de la atención y se distorsiona hasta constituirse en una idea sobrevalorada. Como podemos observar es en este caso el extracuerpo el que se siente defectuoso, no porque se vea desde afuera sino porque se ofrece como prenda de algo más profundo e íntimo, el atractivo personal y muchas veces la propia competencia. Es asi que Lopez Ibor interpreta que los defectos fisicos no se sienten como errores estéticos sino morales, implican por tanto a algo que está más allá de la belleza. Implica al sujeto en toda su dimension.

El defecto corporal se hace vivencia patológica cuando se vive como un estigma.

Otras veces el defecto fisico es asimilado a la obesidad y a su expectación temorosa, es lo que sucede en la anorexia. La distorsión que acontece en el cuerpo de la anoréxica es la no objetivación -la negación anosognósica- por parte de la paciente del estado de caquexia en que se encuentra. Esta distorsión no se encuentra en todas y cada una de las pacientes afectas de anorexia pero es posible decir que en todos los casos existe un fundamento de disconformidad con el propio cuerpo vivido como defectuoso y que puede ser restituido a través de dietas o de maniobras purgativas.

Probablemente el caso más fascinante de todos los que presentan disfunciones en el extracuerpo es el caso de la dismorfofobia, un trastorno mental raro que abordó Alejandro Amenabar en su pelicula “Abre los ojos”.

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La dismorfofobia es la convicción de sufrir un defecto o deformidad fisica que en ocasiones está instalado -aunque exageradamente sobrevalorado- en algo real y otras veces es absolutamente imaginario. La convicción de sufrir deformidades o una fealdad aberrante raya muchas veces en lo delirante y evoca los sindromes negativistas de Cotard (que sin embargo se relacionan con el intracuerpo), la convicción puede llegar a un nivel delirante y plantear problemas de diagnostico diferencial. Otra vez y tal y como haciamos con la anorexia mental nos preguntamos, ¿La dismorfofobia es un trastorno obsesivo, una hipocondria o un delirio?

En la dismorfofobia precisamente encontramos el sentido y la función del monstruo. Tal y como señalé en este post, la función del monstruo es mostrarse ( y de ahi su raiz etimológica), pero ¿mostrarse para qué? Mostrar para asustar naturalmente, el monstruo lo que pretende es atemorizar con su presencia al Otro, al que por otra parte se muestra y se ofrece a su mirada. Diriamos que el monstruo tal y como todas las bestias buscan príncipes, princesas o Bellas que deshagan el sortilegio. El monstruo busca en realidad ser amado, solo que ha construido un bucle diábolico para evitar la exclusión y el rechazo.

¿Que es peor ser rechazado o quitarse de enmedio por propia voluntad?.

Ser rechazado es algo que se sufre pasivamente y que conlleva un estado de indefensión en el que sólo cabe la expectativa temerosa y la conformidad resignada, quitarse de enmedio recupera para el sujeto un cierto control y la vivencia de autoeficacia consiguiente. Es por eso que existe la estrategia de la evitación y el aislamiento, a algunos les da buen resultado y logran mantenerse a salvo de su temor primordial, el temor al rechazo. Pero otros optan por otro tipo de estrategias: construyen un alter ego monstruoso, una especie de espectro ambulante como esos amigos imaginarios que determinados niños se inventan para no estar solos. En la medida en que los demás nos evitan o rechazan podemos contar con la ayuda de esa otra parte con la que conversar. No es a mi a quien evitan sino a ese Yo deforme que soy y a quien tanto necesito para que me saque de atolladeros.

El bucle diabólico que construyen los dismorfofóbicos es muy parecido a este:

1.- Tengo un terrible horror al rechazo, porque el rechazo es un equivalente de la muerte.

2.-Tengo más control sobre la situación si consigo que los demás me teman a causa de mi alter ego.

3.- Adquiero mas sensación de autoeficacia en relación con mi ambiente cuando el monstruo está presente que si me arriesgo a ser como realmente soy.

4.- No puedo prescindir de mi alter ego y llego a identificarme tanto con él que ya o se diferenciar si son imaginaciones mias o una realidad paralela.

5.- Consigo alejar a todo el mundo de mi lado excepto a otros monstruos como yo que son los únicos que me entienden. Estoy pues a salvo de la decepción y del rechazo.

Como podemos observar algunas personas viven entre Scylla y Caribdis que es lo mismo que decir entre la espada y la pared, cuanto más tratan de alejarse de un temor más facilmente caen en otro peligro peor. Es por eso que la evitación de los conflictos es seguramente el tipo de aforntamiento más ineficaz de todos los que el hombre ha puesto a punto para eludir sus temores. El que opta por un afrontamiento de tipo evitativo a la larga se encuentra como aquellos viajeros que atravesaban el estrecho de Messina: o se estrellan contra las rocas de Scylla o son triturados por el remolino de Caribdis.

Los lectores mas sagaces ya se habrán dado cuenta de que esa presencia espectral que en el paciente anterior era aquel ser deforme y monstruoso en las anoréxicas es la obesidad -otra forma de lo monstruoso- que en este caso se evita en una cierta atmosfera de éxito y competencia mientras en los hipocondriacos es esa vieja y desdentada mujer armada de guadaña que llamamos muerte. La presencia espectral es pues ese alter ego, idea, objeto o imagen devaluada de nosotros mismos que proyectamos afuera o que bien convive en nuestro interior mas profundo teñida con un fondo endotímico de ansiedad o melancolía, algo que en cualquier caso construimos de forma paralela a como nuestro cuerpo se construye a sí mismo siguiendo las leyes de lo orgánico. Paralelamente a ese fenómeno es de señalar la idea de Lopez Ibor de considerar ese esquema o imagen corporal como un homúnculo abstracto superpuesto al cuerpo real y que tanto nos trae a la cabeza la vieja y esotérica idea del cuerpo astral o cuerpo energético.

Bibliografia.-

Cuerpo y corporalidad: J.J. Lopez-Ibor y J.J Lopez-Ibor Aliño. Biblioteca de Psicologia y Psicoterapia. Salamanca 2000.

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19 pensamientos en “Cuerpo y corporalidad

  1. “Lo orgánico y lo psíquico comparten pues un mismo fondo reaccional y proyectivo”
    ¿dos planos superpuestos?
    Me gusta mucho eso del mapa geográfico, me preguntaba en un antiguo post cómo serían las cosas si tuviéramos el cerebro en la rodilla o el riñón…
    No sé si esa “vieja idea del cuerpo astral” es tan vieja o al contrario tan recuperada como tantas otras viejas sabidurías. Como sabe bien, esa otra explicación del famoso miembro fantasma pasaría por el margen temporal que necesita ese cuerpo energético o sutil para readaptarse a su nueva forma (muñón). Un cuerpo energético sin trozo físico real, algo así, si no me equivoco. Así que lo de “espectro” encaja muy bien en esa otra explicación, pero ¿por qué no llamar por su nombre a esa sustancia hecha de energía e información, me pregunto?
    Magníficas sus reflexiones, el qué y también el cómo.

  2. LA PRIMERA IDEA QUE SE FORMA EN MI MENTE AL LEER ESTO ES QUE HAY – DE ACUERDO A TU EXPOSICIÓN- UN DR JEKILL Y MR HYDE CORPOREO, ES DECIR UN TRASTORNO DE IDENTIDAD DISOCIATIVO FÍSICO.

  3. Este post me ayuda a entender mejor, entre tantos temas con los que se asocia, a los fenòmenos de miembros fantasma

  4. Jeckyll y Mr Hide son las dos partes de un mismo ser dividido mientras que lo que propongo es algo asi como un doble, un sosias. La presencia espectral seria un invento para asustar, socializarse, evitar o temer pero no seria una parte escindida del Yo sino un Yo supernumerario.

  5. Hoy he leido una frase que creo que tiene que ver con el hecho de que hasta ahora nadie habia relacionado el miembro fantasma con el monstruo del otro lado. Me refiero a la idea de que a medida que acumulamos información necesariamente perdemos conocimiento.

  6. En el Yo escindido o disociativo una parte no tiene noticias de la otra. El Yo supernumerario es en realidad un Yo yuxtapuesto por aposición al Yo corporal y el Yo original tiene noticias de él, como el monstruo de la dismorfofobia o la gorda de las anorexicas. Está ahi para mostrarse y no tanto para ocultarse como hacia Jeckyll con Hide, la parte escondida, abyecta, intolerable y rechazada, esto en l oque respecta al extracuerpo. En lo que respecta al intracuerpo esa presencia espectral que es el “esquema corporal” se comporta de forma muy extraña como tu sabes provocando sintomas que nada tienen que ver con la inervación anatómica sino con relaciones de sentido entre el órgano enfermo y la voluntad.

  7. PACO: La expresión, “El Yo supernumerario es en realidad un Yo yuxtapuesto por aposición al Yo corporal y el Yo original tiene noticias de él, como el monstruo de la dismorfofobia o la gorda de las anoréxicas”, me es demasiado complicada, ininteligible casi, pues contiene demasiados tipos de Yoes (el yuxtapuesto, el original y el corporal). Me pierdo.

    Insistiría en que abordaras el problema de la posible existencia de un trastorno de identidad disociativo en lo físico, corporal. Hablo literalmente, es decir: mi cuerpo Dr Jekyll y mi cuerpo Mr Hyde.

  8. Pacotraver. ¿podría estar relacionado el yo supernumerario con la personalidad cambiante o camaleónica? es decir que no necesariamente hablaríamos de dos yo, uno original y uno corporal, sino de un yo original que combinado con un yo corporal cambiante (o es que la moda no es más que un instrumento de ese cambio? permite mantener temporalmente un yo adaptativo según el entorno (y uno mismo). Así pues no sólo hablaríamos del monstruo, también de la evitacióm cuando toca, o de lo paranoide, o de lo narcisista… y así sucesivamente hasta llegar a la decena de trastornos de la personalidad. Esto que puede encontrarse en políticos, actores y otros individuos de éxito en la sociedad actual, si cristaliza en un extremo (un yo original y un sólo yo corporal monstruoso) generaria un trastorno, y sería la posibilidad evolutiva de mantener un yo original con multiples combinaciones adaptativas (yo yuxtapuestos) el esbozo de un nuevo homo¿?

  9. Yo creo que la personalidad podria definirse como esos railes perceptuales y conceptuales que se cnstuyen por repetición acerca lo que uno piensa. siente-percibe de uno mismo y el entorno, una especie de estilo de sentir. En ese sentido creo que la personalidad seria algo asi como una metaconcepto acerca del propio cuerpo, algo que tiene que ver con ese Yo supernumerario del que hablaba arriba.

  10. En el articulo de Devinski en Neurology® 2009;72:80–87, titulado “Delusional misidentifications and duplications: Right brain lesions, left brain delusions”, se comentan unas cuantas de las posibles formas de duplicaciones y reduplicaciones del Yo (Capgras, Fregoli, paramnesia reduplicativa etc.). La tesis central de ese trabajo es que”… el estilo de categorización del hemisferio izdo. , con frecuencia en categorias duales, lleva a inventar un duplicado o impostor para resolver el problema de la percepción / recepción de informacion conflictiva. Los delirios resultan de lesiones del hemisferio derecho. Pero es el izquierdo el que resulta delirado (errado, en mi interpretación).” o: Delusions result from right hemisphere lesions. But it is the left hemisphere that is deluded.

  11. Quiero añadir un comentario:

    los Yoes supernumerarios yuxtapuestos por aposición (Traver), la duplicación delirante del doble en el Capgras, las dobles, triples, “n” personalidades del T. de identidad disociativo…son lo mismo: nombres distintos para calificar diferentes grados de una alteración cerebral consistente en una des – integración, permanente o transitiria, de una sintesis que llamamos la unidad del Yo.

  12. Lo que usted llama cuerpo (esquema) virtual otros lo llaman cuerpo energético, astral, sutil, etc.
    Pero sí, todo el mundo de acuerdo (algunos al menos). Qué más da después de todo cómo se le llame mientras nos entendamos :)

  13. Pingback: Doble cuerpo « neurociencia-neurocultura

  14. Pingback: Cuerpo y corporalidad « akurion4

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