Arquetipos celulares y dolor neuropático
La primera vez que oi hablar de arquetipos celulares fue a Fernando Castejón, un médico sintergético cuya web está aqui. La sintergética es una disciplina que nace con la intención de fusionar las medicinas alternativas y la medicina oficial, una tentativa para superar el dualismo y el mecanicismo de la ciencia si bien sus resultados prácticos y cientificos y su estrategia algo ingenua de mezclar churras con merinas no ha dado los frutos que cabria esperar de ellos, pues su difusión cada vez parece más circunscrita a ciertos ambientes new age manteniendo una atmósfera de clandestinidad , sin embargo se intuye que muchas de sus propuestas serán al fin ciencia oficial como por ejemplo las que respectan al manejo del placebo o su teorización acerca de los factores psicológicos siempre negados que se agazapan detrás de las enfermedades orgánicas.
Como siempre sucede en sus comienzos, lo nuevo debe abrirse camino a base de radicalidad y asi sucede con la sintergética: algunas de sus propuestas y opiniones resultan chirriantes cuando no exageradas o generalizaciones fuera de contexto como la conocida teoria de Hamer del cancer detectable a partir de un foco traumático emocional cerebral ¿visible? en un TAC simple.
Confieso que personalmente no he visto nunca un foco de Hamer pero lo cierto es que si nos creemos de verdad la propuesta de Kendler de que el dualismo es falso no tenemos más remedio que intentar construir una patofisiologia que incluya cerebro y mente en una nueva medicina, de la que habla precisamente la sintergética.
El concepto de arquetipo celular – de existir- terminaría por aclararnos de una vez por todas como se heredan y transmiten estos patrones de información sin tener que resucitar a Lamarck o echar mano de peregrinas teorias y de ahi su interés. Los que hayan leido el post anterior ya sabrán que la idea jungiana de arquetipo es hoy incontestable, el problema está en conocer cual es exactmente la naturaleza de los mismos, como se trasmiten y dónde se encuentran ubicados. Y aqui va una definición posible:
Se trataria de “estructuras nerviosas capaces de estimularse, activarse, dirigirse o inhibirse a partir de estimulos externos o internos y cuyo fin sería la preservacion del individuo o de la especie”.
En realidad esta definición no es mia sino una vieja definición de “instinto” de Tinbergen que encontré en un viejo manual sobre etología. Llaman la atención en esta definición dos cuestiones:
La primera es que un arquetipo no es más que una formación nerviosa, una estructura neurobiológica, algo material cuya función es activada por una llave, algo externo o interno que lo enchufa pero que tambien lo dirige hacia una finalidad lo que implica sin duda intencionalidad, movimiento y que puede inhibirse por los mismos mecanismos que lo activan u otros. La segunda cuestión de interés reside en la conjunción “o”, efectivamente el arquetipo celular tiene dos funciones: la preservación del individuo o de la especie, lo que significa algo distinto a decir “la preservacion del individuo y la especie”. O uno o el otro no es lo mismo que decir los dos al mismo tiempo. Significa que el arquetipo celular no siempre va a defender o preservar al individuo sino que está al servicio de la vida en sí misma, por ejemplo el arquetipo mitosis, hace a la célula inmortal pero puede matar por cáncer al individuo concreto cuando además de mitosis hay colonización a distancia (metástasis). La función del arquetipo no está adaptada al egoísmo del individuo concreto sino que parece responder a los planes de la vida en un sentido general. Pareciera que los etólogos ya se habian planteado la paradoja de que algunas enfermedades o conductas animales son en realidad estrategias de la vida para seguir adelante que pasan por encima del individuo concreto, algo que más adelante han retomado los sociobiólogos con la idea de que los genes no operan para preservarse a si mismos sino al grupo social.
Castejón plantea en su libro “La lupa de la nueva medicina” que os podeis descargar gartis en su web, que los arquetipos celulares se corresponden con lo que llamamos arquetipos psicológicos. Asi el arquetipo de la apoptosis para Castejón equivaldria a un arquetipo suicidal con una vertiente altruista y otra egoista tal y como sabemos del suicidio a partir de los clásicos estudios de Durkheim. La mitosis es en realidad el arquetipo de la celula madre nutritiva, el quiste una forma de autoprotección celular, la inflamación una forma de limitar los daños, etc y responderian a “programas”, relés o intenciones instintivas (que he llamado arquetipos) que podrian resumirse en estas sencillas órdenes:
- Corre mas deprisa.
- Come más cantidad o más aprisa antes de que te quiten la presa.
- Creced y multiplicaos.
- Defiende tu territorio.
- Acude en ayuda de tu nido.
Que como puede observarse son órdenes que responden a temores ancestrales. Territorio-nido, ruina-pobreza, hambre o inanición, temor a ser excluido del clan, miedo-repugnancia a los venenos, al ataque de las fieras, etc. Precisamente mi concepto de arquetipo celular es una idea que tiene que ver con la activación de esos programas filogenéticos que tan buen resultado han dado para la preservación de las especies, no ya de la nuestra sino que se trata de mecanismos de supervivencia algunos de los cuales ya los podemos encontrar en organismos primitivos.
El problema es que los seres humanos debido a la complejidad de nuestro sistema nervioso central tenemos un instinto con muchas posibilidades de avería, precisamente por nuestra capacidad infinita de construir simbolos y por tanto elevar al infinito nuestra capacidad de construir amenazas irrelevantes.
Personalmente no estoy de acuerdo con esas equivalencias entre psique y soma -un tanto lineales- que propone Castejón pero creo que si queremos hablar de arquetipos con una cierta profundidad no podemos dejar de lado -como siempre hemos hecho psiquiatras y psicólogos- lo biológico o refugiarnos en un cierto idealismo platónico. Los arquetipos psicológicos si existen es porque tienen una correspondencia biológica de donde extraen su energia y su direccionalidad: significa que esos patrones de conocimiento, cognición, conducta, narrativa, pensamiento y sentimiento tienen que tener un equivalente biológico celular. Por ejemplo el arquetipo de la mitosis está relacionado con la madre nutritiva y con el mito de Gea, con los de Demeter y con todas las diosas de la fertilidad, Venus primitivas que poblaron la imaginación y el culto de nuestros ancestros. Del mismo modo que el mito las células tambien poseen un amplio repertorio o menú de posibilidades que se encuentran como potencialidades, se activan a partir de determinados estimulos y por eso las células se dividen, proliferan, se enquistan, inflaman, viajan, colonizan o se suicidan segun los intereses de la totalidad del organismo siguiendo determinadas leyes. Unas leyes que no responden a la lógica de la autopreservación sino a la lógica desprovista de cognición con que opera nuestro cerebro más antiguo, nuestro cerebro reptiliano, tosco e irreflexivo y sobre el que hablé precisamente en un post acerca de acontecimientos vitales y enfermedad.
Este post que estoy escribiendo tiene ya una larga historia, reposaba en el congelador de mis ideas porque no habia encontrado a nadie que hablara de esta idea de arquetipos celulares de una forma que me resultara satisfactoria. Hasta que me encontré el blog de Arturo Goicoechea: se trata de un neurólogo experto en jaqueca y dolor neuropático que sostiene ideas similares a las mias. La idea critica que aprendí es que el dolor neuropático es una respuesta eferente de inflamación a una falsa señal de alarma, una idea que en mi especialidad no resulta rara puestoque ya Donald Klein habia especulado en el sentido de que quizá los ataques de pánico fueran respuestas a falsas señales de asfixia y no me sorprendió nada porque ya hablé en algun otro lugar de que para el tallo cerebral es lo mismo la hipoxia que la falta de ternura, una idea que rescaté precisamente de la sintergética.
Asi de tosco es nuestro cerebro más antiguo.
Esta idea de la falsa señal de alarma es absolutamente revolucionaria pues implica que no hay desencadenantes del dolor -aunque si constelaciones psiquicas que lo propician de las que hablaré en algun otro lugar-sino que la respuesta de dolor es un error de reconocimiento del sistema nociceptivo ante una señal banal o neutra. La idea que rescaté del texto de Goicoechea es que el cerebro da una orden al sentir una amenaza, una orden de necrosis, como si hubiera resultado machacado, quemado, zarandeado, herido o vapuleado. Y la orden de necrosis dispara una cascada de inflamación que resulta en una activación de los nociceptores silenciosos o durmientes, esta es en esencia la patofisiologia del dolor de cabeza. Lo realmente curioso es que en el cerebro -ninguna neurona- tiene receptores para el dolor y que sin embargo este dato haya sido ignorado por tantos y tantos médicos, ¿que duele cuando duele la cabeza?. No duelen las arterias por vasodilatarse ( en realidad la vasodilatación no duele) como todo el mundo sabe por la experiencia de enrojecer. El cerebro tampoco puede doler, solo las meninges pueden activando sus nociceptores responder como si hubieran sido atacadas por el meningococo. El dolor de cabeza es pues un error del sistema nociceptivo al interpretar como una seria amenaza un suceso banal.
Como puede observarse en este esquema, determinados arquetipos celulares son opuestos y otros vecinos, asi el opuesto de la necrosis es la inflamación (su solución) y lo opuesto a la mitosis es la apoptosis.
Este punto de vista tiene consecuencias inmediatas, el ataque de jaqueca no se debe al chocolate, al sol, al vino, al fin de semana o al coito, si alguien se lo dijo estaba equivocado, se debe a que su cerebro interpreta cualquier cosa, quizá una novedad o cambio de clima como un peligro y dispara un mecanismo dispuesto para la preservación de sus meninges. No es evitando estas actividades o elementos atmósfericos como podrá usted mejorar de su dolor de cabeza sino…cambiando sus creencias.
No cabe duda de que las creencias tan y como ya apunté en este post determinan nuestro sufrimiento pues el dolor no es solamente una sensación fisiológica preservada por la evolución para minimizar los daños sino sobre todo un constructo social. Lo que duele tiene que ver con la expectativa del dolor, el dolor neuropático precisa de una experiencia previa de dolor que opera como recuerdo y sensibilización previa, el temor al dolor es también un elemento a tener en cuenta y sobre todo las operaciones que los médicos realizamos para detectar su naturaleza. No cabe ninguna duda de que gran parte de los dolores que aquejan a nuestros conciudadanos son yatrogénicos: provocados por el discurso medico, la idea de la fatalidad con que se ha vendido la genética a la población, el horror a los hospitales y a la enfermedad, a la incapacidad y a la dependencia son más importantes como factores causales que todos los desencadenantes que se han descrito para explicar el dolor sin causa orgánica.
Y sucede por que el dolor no es lo mismo que el daño: el daño es la lesión objetiva que provoca la orden necrosis-inflamación en un sistema vivo, el dolor es el aspecto subjetivo que puede darse -como ya sabemos- en ausencia de daño.
Dolor y daño no son pues la misma cosa como podemos ver en este video, donde vemos precisamente la cara opuesta a la activación de nociceptores, en este caso se trata de la inhibición de los mismos. ¿Quemadura? Si, pero el dolor no es necesario.
No me gustaria sin embargo despedir este post sin hablar de otro error que suele cometer la población: entender que si a uno le duele la cabeza es porque quiere o porque algun geniecillo travieso de orden psicológico nos está influyendo para que nos duela algo. No hay dolor simulado, ni hay dolor fingido, todo dolor es real, lo que no significa que haya ninguna enfermedad que los sutente, en este sentido la fibromialgia, el dolor torácico, la jaqueca, el colon irritable y las alergias serian errores de reconocimiento diferentes en el mismo sentido señalado. Dicho de otra forma: no son enfermedades sino sufrimientos inespecíficos.
¿Existe alguna estructura psiquica que favorezca la aparición de este dolor sin causa?
Si, la hay pero el lector ávido tendrá que esperar al siguiente post.
¿Psíquico o psicológico?
Ayer se presentó en Castellón el nuevo libro de Javier Castillo, “De lo dionisíaco a lo demoníaco” que se subtitula “Psicoanálisis de la culpa, el miedo y otros sentimientos”.
Javier Castillo es uno de esos psicólogos que han evolucionado desde el lacanismo hasta los nuevos paradigmas propuestos por la psicologia transpersonal refundidos por otros autores como James Hillman a propósito de una nueva psicología que intenta recoger la tradición psicoanalítica del inconsciente y refundarla desde una nueva visión que tenga en cuenta las inquietudes espirituales del hombre y que de paso supere la dualidad Bien-Mal que se encuentra en la raiz de toda psicología positivista incuyendo la freudiana. De todos los constructos jungianos seguramente el más importante y el que mejor se adapta a estos nuevos paradigmas es el concepto de arquetipo.
Una psicología que ha recibido el nombre de psicologia arquetipal.
El arquetipo es un patrón de conocimiento, de forma de pensar, de sentir, de actuar y sobre todo de estar en el mundo que tiene mucho que ver con lo que hoy se conoce con el nombre de patrones o estilos de personalidad incluyendo aqui tanto los normales como a la psicopatologia, pues el arquetipo tiene la ventaja de que no prejuzga patología o normalidad; un arquetipo atraviesa tanto lo biológico, como lo psicológico, lo social y lo histórico y se encuentra perforado en lo mítico; en el sueño y en la metáfora extrae el sentido de su necesaria existencia como modelo, como patrón de conducta que engancha a los humanos como un carril encaja al tren o como una plantilla la figura que el dibujante pretende calcar. No cabe duda de que entre todas las posibilidades de ser que los hombres hemos inventado como modos de estar en el mundo, el arquetipo es el rastro que esos modelos han dejado en el inconsciente colectivo, ese almacén de posibilidades de ser.
El arquetipo es pues un hecho que se resiste a su psicologización, como por ejemplo es el amor: un concepto que tiene mas que ver con el concepto griego de daimon que con el concepto psicológico que sostenemos sobre él los hombres actuales, el amor es algo más cercano al drang (impetu o deseo) de Schopenhauer que al isomorfismo sexual, una especie de afinidad entre personas (e intereses) con que nos lo imaginamos los que habitamos este mundo materialista y positivista de hoy. Para saber algo del amor no tenemos más remedio que recurrir al mito de Eros y Psyché: a pesar de que el mito no pretende explicar nada es la matriz de todos los significados. Lo importante ahora es señalar que el amor es un hecho psíquico -un ciego afán- y de ninguna forma un derivado psicológico, apenas le miramos a la cara se desvanece lo que es lo mismo que decir que casi ningún amor pasaria la prueba de la realidad, del tiempo o del desgaste. Lo psíquico es pues el lugar del arquetipo y no ese constructo que los cognitivistas proponen para explicar o interpretar los devaneos y escarceos de Eros, donde hay Logos no estará Eros, en la psicologia no hallaremos rastros del amor, es inutil buscarlo allí.
Una de las diifultades epistemológicas con que se enfrenta este concepto de arquetipo es su transmisión. ¿Como se heredan los arquetipos? ¿Como aparecen en el inconsciente individual? ¿Existen en algun lugar?
Hay que hacerle algunas fintas al neoplatonismo que impregna algunos desarrollos de la psicologia actual, para enfrentar este tema de los “patrones heredados” (que evocan al lamarckismo) sin quedar prisioneros de una especie de Matrix conceptual que nos lleve de rebote a un cierto solipsismo como movimiento pendular del rechazo de la dualidad y del determinismo reduccionista de la ciencia actual. El peligro está en pensar que las Ideas, las Formas, los Arquetipos tienen una existencia real -como si fueran cosas-y nos penetran por una especie de fuerza teleológica que procede algun lejano lugar -casi siempre sobrenatural- y que olvidemos que estas abstracciones son en realidad productos de la mente humana individual y de su manía por abstraer, el hombre es una máquina de establecer patrones ideales que son proyectados hacia la sociedad, hacia la cultura, siempre hacia fuera como si fueran construcciones ideales que una vez fuera pugnan por volver a entrometerse en lo que está adentro en una especie de movimiento de retorno pendular. El arquetipo o el ideal son pues constructos muy humanos, desplazados de lugar por las propias mentes humanas y vueltas a introyectar poco después por las mentes individuales. El concepto que sostengo de arquetipo tiene más que ver con el concepto de meme de Dawkins que con el concepto ideal de Platón. El arquetipo hoy puede considerarse como un endofenotipo extendido, lo que sugiere que los arquetipos no son sólo patrones de conducta humana sino tambien seguramente patrones de funcionamiento celular y tambien social.
Psyché es pues el alma, la esencia (el pneuma, el élan vital o el chi) y como Eros y la propia Afrodita son fuerzas primordiales preolímpicas que no se someten al dictado de Zeus y al nuevo orden del Olimpo alcanzado tras la victoria de los Dioses frente a los Titanes. Ellos mismos, Psiché y Eros son daimones a medio camino entre los dioses y los hombres y condenados a una existencia sin Logos, más acá del discurso y de la razón que Apolo nos trajo como legado. Eros es pues un mediador alado entre la maléfica Ananké (la diosa necesidad) y las Moiras (regentes del destino) y el Logos. Sus relaciones se desarrollan entre los instersticios que ambas deidades dejan entre la fatalidad y la razón. Eros habita en lo psíquico, habita en la esencia, habita en el alma, y sobre sus razones nadie puede hablar pues pertenece a lo inefable, a aquello que no se puede decir siendo como es un simple hecho, algo que o sucede o no sucede. Enamorarse es pues algo muy lejano a la razón. Estamos en el campo de lo psíquico, en el campo de la psyché.
Es desde este lugar que los arquetipos despliegan su enorme drang, su enorme capacidad de animarlo todo, de iluminar y de oscurecer la voluntad, un lugar que deberiamos acostumbrarnos a pensarlo como una especie de parlamento de dioses, titanes y héroes, tambien como potecialidades celulares. Pues es a través de las historias que nos cuentan los mitos como podemos llegar a escarbar en las motivaciones psíquicas de los hombres, aunque habria que permutar esta palabra de “motivación” por la mas esclarecedora de designio, -el amor no tiene motivación, sólo la pulsión sexual la tiene- pues no existen más que un puñado de posibilidades para los ciudadanos comunes que se limitan a seguir las plantillas que son en realidad posibilidades de ser: la mujer que defiende a su hijo por encima de cualquier consideración moral (Gea), el padre celoso (Saturno), el hijo exitoso y preferido (Zeus), el hijo rechazado (Hefesto), la mujer victimizada por las circunstancias (Demeter) o la puella eterna (Perséfone) son algunas de las posibilidades de ser que se encuentran entre la paleta de elecciones de nuestros contemporáneos, tal y como ya escribi en mi libro “Mito, narrativa y trastornos alimentarios” que os podeis bajar aqui.
El libro señalado se limita, sin embargo, a acoplar determinadas narrativas individuales con ciertos mitos y a hallar correspondencias entre ellos. Javier Castillo pretende ir más allá y enlazar lo mítico con lo individual a nivel del incosnciente en la tradicción junguiana de la que es seguidor. En su libro nos habla de otro daimon: del terrible daimon de la culpa algo omnipresente que tampoco puede psicologizarse al decir del propio Castillo, pues la culpa admite varios orígenes que se encuentran solapados unos en otros en una especie de sincretismo psiquico que es el destino previsible de estos titanes psiquicos que crecen por aposición y cambian constantemente como las razones que nos obligan a ser honestos, razones que en otro lugar nos impiden la felicidad y el bienestar.
Efectivamente hay una culpa adaptativa, reparadora que nos lleva a expiar en otros el mal que hayamos podido inflingirles, y hay una culpa judeo.cristiana, heredera del monoteismo y por tanto de la dualidad sobre la que se funda el incosciente freudiano y la represión. No hay represión sin dualidad. ¿Pero qué sucede en otras culturas sin la tradición de pecado que arrastramos en la nuestra? ¿desaparece de alli toda culpabilidad, todo sentimiento de deuda o de vergüenza?
Todo parece indicar de que el contexto cultural moldea las formas psíquicas de la culpa y de su psicologización: el remordimiento y sobre todo las formas de reparación y restitución. Pero más allá de eso hay una culpa arquetípica que no responde a condicionamientos religiosos concretos. Es algo que hemos aprendido observando depresivos y melancólicos profundos corroidos por una culpa transindividual o transpersonal: sabemos por ellos y por la psicopatología y la observación clínica que no es necesario ser creyente, ni siquiera compartir determinados presupuestos éticos o morales de una religión cualquiera para sentir culpabilidad aun sin motivos, pues la culpa es un hecho psiquico, algo fundacional de los seres humanos, algo que se niega a ser psicologizado, que no admite el Logos, que está o no está, como el amor, la culpa se niega a ser categorizada, se esconde y se oculta detras de máscaras diversas incluso con esa forma donde parece haber desaparecido del todo como sucede en los psicópatas, ultimos representantes de Dioniso y de Pan, -inventores del vino y de la masturbación- dioses guías del placer y del exceso que como muchos psicópatas actuales se vieron rechazados, perseguidos, abandonados cuando no sometidos a intensos acosos donde su vida peligró de forma explícita.
No cabe duda de que los arquetipos no son sólo railes culturales sino mucho mas que eso, pero es seguro que la cultura, el contexto define qué arquetipos podrán constelarse en los individuos que comparten esa misma cultura. Por ejemplo nosotros vivimos hoy en una cultura titánica, de intensos valores titánicos (y tiránicos) que recluta una enorme cantidad de seguidores:
Un titán ibérico actual
Personas que como Sísifo llevan a cuestas una tarea de proporciones colosales, muchas veces contradictorias, casi siempre imposibles y siempre penosas con autoexigencias sobre rendimientos que exceden el sentido común y las proporciones de lo humano. Una culpa que no es sexual como tendemos a imaginárnosla por la influencia del psicoanálisis pero que puede volver a recaer sobre el goce sexual pues es el goce el primer lugar que se resiente ante los imperativos de la autoexigencia. La culpa suele manifestarse como un malestar difuso, es asi como la reconocemos en nosotros mismos y en los otros, otras veces la culpa es un dolor y casi siempre una imposibilidad. Y seguramente es inconsciente lo que significa como en el caso del amor que nos es desconocida, no podemos psicologizarla o aprehenderla a través de la razón pero siempre implica un movimiento, un drang, un oscuro ímpetu.
La culpa más frecuente que solemos sufrir los humanos actuales tiene un origen mítico, es decir es arquetipica: es la sensación de no dar la talla, de no responder a las expectativas que tenemos o que tienen otros sobre nuestros rendimientos, de no poder; esta es seguramente la lección más importante que podemos extraer del arquetipo que preside la sociedad actual: el mito de Sisifo o de las tareas eternas.
Lo dioses hablan a través de nuestros síntomas, pues es desde lo psíquico que el síntoma vuelve sobre el cuerpo y no desde el Logos de la razón y es por eso que hablar de enfermedades fisicas de causa psicológica es una inexactitud: en lo psíquico habitan fuerzas primordiales listadas por la humanidad en forma de mitos y con una forma que llamamos arquetipos. Estos arquetipos tienen mucho que ver con las formas como nos relacionamos con la divinidad es decir frente a lo incognoscible, con la Cosa en si, con el noumeno kantiano, de manera que las creencias religiosas tienen mucho que ver en la forma como estos arquetipos se encuentran modelados en las sociedades, en los colectivos y en los sujetos individuales pues son caminos, railes o surcos por donde va a desplegarse el ser que es como Heidegger decia Dasein, es decir un ser que está ahi y que tiene movimiento, intencionalidad y expectativas.
El paso del politeismo al monoteismo proporcionó algunas ventajas a los sujetos europeos: la individualidad, la responsabilidad y la competencia pero al mismo tiempo nos derrotó con el dualismo implicito de todos los dualismo, el Bien y el Mal eran y son de hechos fuerzas irreconciliables.
Javier Castillo propone un retorno al politeismo, a un cierto politeismo imaginario que nos permita entrever las distintas y diversas posibilidades de ser que los griegos inventaron y que desgraciadamente han sido sepultadas en la conciencia humana a un dual si o no, a un delgado o gordo, a belleza o fealdad a responsabilidad o irresposabilidad, a la bondad o la maldad.
El error depende de una conjunción copulativa “o”. Es seguro que los griegos tuvieron muchas mas posibilidades de relacionarse con sus dioses interiores que nosotros que sólo podemos admirar (o sentirnos indiferentes) hacia Rafael Nadal.
El problema es este ¿qué sucederá cuando el Titán ibérico ya no de la talla?
Nosotros lo cambiaremos por otro, ¿pero qué hará él?
Es seguro que sufrirá sin advertir que el verdadero sufrimiento sucedió antes mientras creyó que era un coloso. El resto es ese débito que llamamos culpa y a veces también vergüenza.
Esquema de un proyecto titánico actual
La paradoja de Schrodinger
Si alguno de vosotros aun no conoce el famoso experimento de Schrodinger puede visitar este enlace de aqui para hacerse una idea. En síntesis el experimento de Schrodinger es un experimento mental que trata de alumbrar el principio de incertidumbre de Heisemberg y que trata de contestar a esta pregunta ¿La realidad tiene una existencia objetiva, independiente del observador o bien depende de nuestra observación?
Imagínate un mundo donde no hubiera vida humana, ni animal. Me refiero a ese nivel de vida con suficiente complejidad para poseer un mente. En ese mundo podrían haber bacterias, algas, hongos y plantas. ¿Te lo estás imaginando? Bien, la pregunta entonces que voy a hacer tiene que ver con lo que en la teoría cuántica se llama colapso de onda. ¿Existiria la respiración de las plantas o la función clorofílica? O dicho de otra manera ¿podria existir el proceso de respiración o de fotosíntesis en las plantas sin una conciencia que pudiera observarlas?
La respuesta es que si, que la respiración y la fotosíntesis existirían con independencia del observador, eso al menos hubo de suceder en la evolución de la vida. La evolución estuvo mucho tiempo sola sin nadie ni nada que fuera testigo de sus avances. Lo que permite afirmar que la realidad y el tiempo cronológico existen más allá de la conciencia que les observa, que tiene una existencia independiente de nosotros, mentes pensantes y observadores que hemos desentrañado la respiración y sabemos qué es la fotosíntesis.
Ahora imagínate ese mundo primitivo otra vez e imagina que entre esas plantas enormes y quizá ya extinguidas hay un objeto. No cabe duda: es un bote de coca-cola. La pregunta ahora seria la siguiente ¿podría existir ese bote de coca-cola sin ninguna conciencia que le pudiera identificar como bote de coca-cola?.
La respuesta seria no, para identificar el bote de coca-cola es necesario una conciencia que sepa identificar el bote de coca-cola como tal, de lo contrario el bote de coca-cola no sería más que un cilindro rojo con unas letras ininteligibles. O dicho de otra forma la existencia del bote de coca-cola sólo puede existir mediante el colapso de una función de onda: hace falta un observador actual que sepa identificar un bote de coca-cola que pasaría inadvertido para las plantas, bacterias y renacuajos de pleistoceno. El observador es necesario para que el bote de coca-cola exista.
Pero además el ejemplo anterior nos lleva a la pregunta finalista ¿como llegó ese bote de coca-cola allí siendo como es un artefacto creado, inventado y construido por el hombre? Una posibilidad es que llegara desde el espacio exterior y otra es que hubiera una civilización extinguida que se dedicara a beber coca-colas, pero eso es algo que nosotros podemos identificar retrospectivamente porque nosotros hemos inventado la coca-cola, pero ¿qué sucedería si la coca-cola fuera para nosotros una bebida desconocida y los botes de aluminio algo muy lejano de nuestras posibilidades técnicas? Seguramente lo que haríamos seria pensar que Dios ha dejado ese rastro allí con algún oscuro propósito y en la cueva donde alguien encontró el bote erigiríamos una especie de ermitorio para recordar el evento.
Los dos casos anteriores tienen algo en común: para que el bote de coca-cola pueda existir como tal es necesario una conciencia que sepa que es la coca-cola y qué es un bote de aluminio, la existencia del bote de coca-cola no es independiente del observador. De lo contrario el bote de coca-cola no existiría sino simplemente un cilindro con un liquido dentro. Dicho de otra manera la existencia del bote de coca-cola y la fotosíntensis de las plantas son eventos que pertenecen a distintos niveles de realidad, una es una realidad que existe más allá de la observación y la otra es una realidad que depende de la observación y de la cultura humanas, no sólo porque el bote de coca-cola es algo creado por el hombre es decir algo artificial que no podria existir sin la participación humana sino porque de hecho el bote de coca-cola no existiría como tal bote de refresco si no hubiera una conciencia capaz de saber para qué sirve. El bote no existe sin alguien que sepa qué es.
Pero volvamos por un momento a aquel tiempo del pleistoceno e imaginemos el bote de coca-cola medio enterrado en la arena. Y volvamos de nuevo a plantearnos la misma pregunta imaginando por un momento que somos aborígenes de alguna isla polinesia y que jamás hemos visto un bote de coca-cola. Imaginemos que nos lo encontramos y lo guardamos y un día aparece el famoso antropólogo de la universidad de Cambridge para estudiar aquella cultura. El antropólogo de la universidad de Cambridge quedó asombrado cuando descubrió el bote de coca-cola en el poblado, quiso averiguar si aquellos hombres conocían el refresco y se interrogó a todos los ancianos del lugar hasta que llegaron a uno que parecía ser el hechicero, una especie de hombre espíritu que guardaba en su memoria el origen de aquella tribu, su periplo mitico-histórico. El hechicero le contó al antropólogo de turno que aquel bote habia contenido en su dia una bebedizo secreto y que estaba escrito que llegaria a ser conocido en el mundo entero, de hecho algunas leyendas locales apoyaban el hecho de que el citado cilindro habia venido de las aguas como las semillas de los cocoteros y que los propios dioses lo habian depositado alli para que algun dia, al ser reconocido por algun vistante, supieran los habitantes de la tribu que sus dias estaban contados, asi la coca-cola carecia de interés para los salvajes solo que era un relé, una señal, una antena como aquel monolito de la pelicula de Kubrick “2001, una odisea del espacio”: había que emigrar más al norte, puesto que el artilugio habia logrado ser reconocido por un extraño tal y como la profecía parecia presagiar.
La coca-cola en sí carecía de interés histórico pero el mito que la sostenía anunciaba una gran verdad: la contaminación de la tribu por parte de los investigadores que por el sólo hecho de observar habian colapsado la realidad primitiva dividiéndola en dos mundos. Uno en el que existía la coca-cola y que ya nunca más podria ser silenciada y otro más al norte donde los presagios podian de nuevo ser exorcizados.
Recomendación ad hoc:
Habituación y sensibilización
Desde que Julius Wagner Jauregg recibió el premio Nobel en 1927 ningún otro psiquiatra mereció el codiciado galardón, hasta que en el año 2000 otro psiquiatra, ex-psicoanalista Eric Kandel lo recibió si bien el premio vino a consecuencia de sus estudios fisiológicos sobre la memoria y el aprendizaje y no tanto por ser psiquiatra o por hallazgos clinicos sino experimentales.
Eric Kandel
La razón de esta tardanza no es casual, darle el premio Nobel a Jauregg fue una “metida de pata” de la academia sueca y seguramente una forma de contentar a Austria a quien al mismo tiempo se le negaba el reconocimiento de su hijo más ilustre: Sigmund Freud. La academia sueca no las tenia todas consigo en el caso de Freud lo que la llevó a un error sin precedentes: darle el premio Nobel a quien “inventó” un tratamiento, la piroterapia para los paraliticos luéticos cerebrales no resistió el paso de treinta años, los suficientes para que apareciera la penicilina y con ella un tratamiento realmente eficaz para enfrentar la sífilis erradicando de paso la temible PGP, cuarto estadio de la enfermedad sumiendo en el olvido a Jauregg y su piroterapia.
De manera que la cautela se impuso y ningún otro psiquiatra hasta Kandel se llevó el premio, paradójicamente un psicoanalista que abandonó la práctica de la psicoterapia para dedicar su vida a la observación de este simpático gasterópodo, la aplysia californica, sobre el que llevó a cabo sus experimentos de aprendizaje celular a causa de su sencillo sistema nervioso.
El caracol citado tiene una cadena ganglionar bastante primitiva a la vez que un mecanismo de defensa rudimentario mediante el que reacciona a las amenazas externas y que consiste en el disparo de un sifón que emite un chorro de agua. Ignoro si tal mecanismo resultará eficaz para defenderse de sus depredadores pero es seguro que es ideal para estudiar como aprenden sus neuronas a reconocer las amenazas, en este caso la neurona motora que es la encargada de disparar el chorro. El caso es que Kandel le debe el premio Nobel al citado caracol tal y como él mismo ha reconocido publicamente.
Kandel describe en su libro citado en la bibliografia del final de este post las dos formas en que aprenden nuestras células (y el animal entero), la primera es la habituación, la forma más primitiva de aprender algo: consiste en que ante un estímulo repetido la respuesta es cada vez menos intensa, la sensibilización es -por el contrario- el proceso opuesto: reaccionamos ante un estimulo aumentando la respuesta refleja con una condición, el estimulo debe ser perjudicial o nuevo.
La cosa tiene su lógica porque la habituación es la forma como nos insensibilizamos progresivamente ante lo predecible, disminuimos nuestra dedicación -por asi decir- al estimulo que finalmente nos aburre y deja de provocar respuestas. Asi nos sucede tanto con lo placentero como con lo irrelevante o lo aburrido, pero evolutivamente hablando tiene su explicación: la habituación nos permite excluir de nuestra conciencia los aspectos desagradables o displacenteros de nuestro entorno, por ejemplo nos podemos habituar a trabajar en ambientes ruidosos, simplemente nos habituamos al ruido y lo percibimos menos intenso de lo que es. Seguramente la habituación es un mecanismo que surgió para propiciar adaptaciones a ambientes tóxicos, es por eso que nos hacemos resistentes al alcohol o adictos a una droga (aunque aqui hay otros mecanismos implicados), simplemente necesitamos cada vez más dosis para conseguir el mismo efecto.
La sensibilización sin embargo parece algo paradójico: ante lo nuevo o lo amenazante aumentamos nuestra respuesta refleja: el caracol utiliza el sifón con más frecuencia incluso cuando el estímulo ha cesado o ha disminuido su intensidad. Dicho de otra manera: un estímulo que cuando apareció era nuevo o amenazante propicia una reacción a largo plazo en el sentido de que aumenta la respuesta cualitativamente relacionada con aquella señal. Bien pensado tambien tiene su lógica evolutiva: imagínese usted viviendo su primer año de vida en un ambiente deprivado, sin estímulos o empobrecido en su variedad de cuidadores, parece lógico que en un ambiente asi nuestro sistema nervioso haga algo por sí mismo a fin de neutralizar aquella deprivación ambiental. Lo que hace es sensibilizarse, es decir autoprovocarse una especie de estimulación artificial a fin de llenar el ambiente de predictibilidad, seguridad y sincronías.
Si la habituación surgió como mecanismo adaptativo a ambientes tóxicos, la sensibilización surgió para adaptarse a ambientes deprivados o peligrosos manteniendo además una memoria de la citada adaptación.
Eso es precisamente lo que hacen algunos niños huérfanos que viven en ambientes impersonales y tambien los animales en cautividad: se dedican a provocarse movimientos sin sentido, de balanceo, lanzan gritos guturales no destinados a la comunicación, pasean incesantemente etc. Los movimientos rítmicos que observamos en determinados animales o niños aislados proceden precisamente de la sensibilización del sistema dopaminérgico al tiempo que aparecen como torpes, sin motivación, pierden el apetito y son hiporeactivos a los estímulos y al contacto social.
El temor más devastador que puede sentir un humano es el temor a la exclusión o al abandono probablemente porque desde el punto de vista límbico equivale a la muerte. No es de extrañar que los niños que han sido sometidos esta experiencia desarrollen tanto estrategias cognitivo-afectivas especiales como profundas modificaciones neurobiológicas. Sin embargo la paradoja psicológica en los niños que han sido expuestos a estos temores de forma precoz es que algunos de ellos al llegar a la adolescencia propician el abandono de sus redes de apoyo, es usual en los psicóticos que hayan perdido después de algunos años de enfermedad todo apoyo familiar o sentimental. Se trata de un hecho observado por una miríada de investigadores que representa desde luego un dilema. ¿Por qué una persona que teme el abandono se esfuerza o hace todo lo posible para ser abandonado?
La respuesta a esta pregunta hay que ir a buscarla precisamente a nuestro cerebro profundo. En realidad el niño no quiere ser abandonado pero es incapaz de diseñar una estrategia, una cognición o una demanda verbalizada de forma coherente que le haga ser aceptado por los demás, simplemente está descorticalizado y opera bajo el mando de su centro de mando subcortical y ahi no hay noes, no hay matices, la demanda “no me abandones” sólo puede expresarse a través del si, de la conducta que tiende a destruir el vinculo.
Todo hace pensar que la sensibilización de determinados sistemas se hace a expensas de otros. Por ejemplo la hipersensibilización del sistema dopaminérgico provoca desaferentizaciones corticales: lo que se estimula en el sistema límbico se retrotrae a la corteza cerebral, es por eso que en los niños deprivados podemos encontrarnos tanto síntomas de hiperestimulación dopaminérgica como déficits sociales que están más relacionados con “huecos”o “agujeros” en la corticalización y relacionadas con los refuerzos sociales.
Esta es la idea que defienden en un reciente articulo publiado en Schizophrenia Bulletin, Jim Van Os y colaboradores de la universidad de Maastrich y Londres para explicar el emparejamiento siempre señalado pero nunca explicado del todo entre la esquizofrenia y el medio ambiente.
En sintesis la idea es la siguiente:
Se ha señalado la importancia entre el desarrollo de enfermedades psicóticas -de entre ellas la esquizofrenia- en relación con diferentes entornos ambientales pero siempre se ha hecho hincapié en que los estresores implicados eran débiles y de poca importancia en relación con otros traumas o accidentes vitales mas relevantes que nos afectan a los humanos. Asi y todo todos los modelos que han tratado de explicar la enfermedad han señalado en la dirección de que existia una vulnerabilidad especial en los sujetos que desarrollan una psicosis, sin que hasta el momento nadie hubiera podido explicar en qué consistía esta vulnerabilidad. Sin embargo la mirada se ha vuelto desde lo genético hacia lo epigenético desde hace muy poco tiempo y en este sentido los investigadores se plantean si la sensibilización del sistema dopaminérgico no será en definitiva el puente de unión entre aquella supuesta vulnerabilidad y el medio ambiente de crianza para ser más exactos: lo epigenético estaria pues relacionado con el ambiente de crianza incluyendo aqui, la urbanicidad, a las minorias étnicas, la pobreza, la exposición a ciertas drogas y el ambiente familiar precoz . Los autores concluyen que determinadas exposiciones ambientales (como por ejemplo puede ser un ambiente pobre en estímulos) pueden inducir alteraciones psicológicas y fisiológicas que pueden localizarse en una via común final de sesgos cognitivos.
Al decir de los autores estos sesgos cognitivos serían una especie de eventos que para una persona común pueden considerarse como banales aunque representen micropsicosis como por ejemplo la alteración de la coniciencia que procede de la intoxicación por cannabis. La diferencia entre estas experiencias que en las personas normales se resuelven espontáneamente y lo que sucede en el cerebro de un esquizofrénico estaría relacionada con una neurotransmisión alterada de la dopamina que se explica como una sensibilización precoz.
Significa que algunos niños- durante su infancia- pudieron recurrir a sensibilizarse precozmente aumentando su pulso dopaminérgico que es seguramente la via final de todo proceso psicótico. Esta sensiblización operaría a distancia en el tiempo pues tiende a ser mantenida por la memoria límbica a expensas de secuestrar recursos corticales, lo que explicaria el déficit de socialización de estos pacientes y tambien su sintomatología negativa. Es decir existiría un fenotipo de conducta de sensibilización que se manifestaria por una alta tasa de persistencia de la misma en ausencia de estrés.
Dicho de otra forma: las experiencias psicóticas subclinicas son muy frecuentes en la población general pero son normalmente transitorias, para desarrollar una psicosis se hace necesario explicar la persistencia de determinados mecanismos destinados a mantener el quantum de actividad dopaminérgica con o sin regulacion a alza o baja de receptores dopaminérgicos.
Los autores señalan que la sensibilización significa que los individuos que han sido expuestos repetidas veces a un factor de riesgo ambiental pueden desarrollar de manera progresiva respuestas mayores con el tiempo desembocando finalmente en un cambio duradero de la amplitud de su respuesta. Esta sensibilización que proponen reside en el sustrato neural del sistema dopaminérgico pero tiene ademas correlatos cognitivos y afectivos. La exposición temprana a factores de “exclusion social” conforman creencias negativas especificas sobre el Yo y los otros. Determinados esquemas negativos sobre uno mismo predisponen al individuo a emplear atribuciones externas de los acontecimientos negativos posiblemente para autoprotegerse de creencias negativas. En este sentido algunos autores como Freeman han propuesto que el delirio seria una forma de defensa (defense theory) frente a una autoevaluación negativa combinada con sesgos cognitivos derivados de primitivas sensibilizaciones a determinados estresores ambientales que tienen que ver con la exclusión.
En resumen tendremos que habituarnos cada vez más a estos conceptos conductuales como la sensibilización y la habituación, al fin y al cabo son las dos formas en que aprendemos aunque aun nos falta saber más acerca del hecho de cómo combinamos aquellos aprendizajes precoces -ligados a lo traumático- con los aprendizajes mas próximos y como estos pueden desfavorecer y aun neutralizar el desarrollo de una psicosis.
Bibliografia:
Eric Kandel: “Psiquiatria, psicoanalisis y la nueva biologia de la mente”. Ars medica. Barcelona. 2007
Doble cuerpo
He tomado prestado el título de una pelicula de Brian de Palma para este post sobre la corporalidad y el esquema corporal. Y no me ha guiado tan sólo el titulo sino tambien el contenido de esa pelicula que es en realidad un homenaje a dos peliculas de Hitchcock: “La ventana indiscreta” y “Vértigo” de la que escribi un post aqui. De Palma , discípulo de Hitchcock no es un simple copista del mago del suspense sino un refundidor de su estética y de sus fetiches, poniéndolos al dia y refundiéndolos en una pelicula nueva que es el “alter ego” de las obras anteriors de su maestro.
Los que leyeron el post que antecede ya sabrán a estas horas que cuerpo y corporalidad son cosas distintas. No voy a insistir en ellas sino decir tan sólo que la corporalidad es una abstracción tal y como dije en aquel lugar pero una abstraccion algo especial. No es una idea como la idea de la “libertad”, la “belleza” o la “pureza”, sino una idea que además de sentido -significación- tiene forma, es un objeto, una cosa. Una forma que suele coincidir con la idea del cuerpo propio que cada uno tengamos, es decir se trata de una idea pegoteada al cuerpo, un duplicado o sosias que lo envuelve como un papel de celofán, algo que lo empaqueta y lo zurce duplicando su anatomia, aunque -por ser virtual- se trata de una anatomia especial como más abajo explicaré.
Una anatomia, la del espectro o esquema que más que esquema es un borrador casi siempre en forma de tapiz o de velo que oculta pues en realidad este alter ego está constantemente haciéndose y deshaciéndose y no es ajeno a los inventos humanos que han incidido sobre su modelado. Desde el invento del espejo -quizá por los egipcios- hasta el cine o la televisión que nos han acercado ese constructo a nuestro consumo e imaginario diario, es evidente que el esquema corporal ha sufrido intensos cambios y vaivenes en su delimitación conceptual: de tal manera que hoy ya no hablamos más de esquema corporal (un término antiguo de la neurología clásica) sino de simulacro: de un cuerpo que es simulado por nuestra actividad cerebral y que tal y como dice Victor Stoichita:
El simulacro es un objeto hecho, un artefacto, capaz de producir un efecto de semejanza y de enmascarar la ausencia de modelo con la exageración de su propia hiperrealidad.
Lo que viene a decir lo anteriomente explicitado: que eso que llamamos esquema corporal es un artificio que tiene la misma existencia que este post, algo que no puede perseguirse en la pantalla del ordenador pues no se encuentra ahi aunque podamos leerlo precisamente ahi, algo que está sin estar, que existe sin tener más existencia que la virtualidad de nuestra atención, algo que ni podemos negar ni apresar en una estructura anatómica, quizá lo mas cercano a la verdad sea decir que el esquema corporal es una construcción virtual dirigida por nuestra intencionalidad y que tienden a simular un modelo original.
Pero dice algo más: que el simulacro puede enmascarar el modelo original que le sirve de referencia es decir el cuerpo anatómico, el cuerpo fisico.
¿Se refería Freud a esto precisamente cuando escribia….?
En las parálisis y las anestesias histéricas la concepción popular de los órganos es la que entra en juego, esta concepción no se basa en ningún conocimiento profundo de la anatomia nerviosa sino en nuestras percepciones tactiles y sobre todo visuales. Las disfunciones histéricas se muestran ajenas a toda noción anatómica del sistema nervioso y es independiente de ella. La lesión de la parálisis histérica será pues una alteración de la concepción o de la idea del brazo.
Es realmente extraordinario que hace más de 100 años alguien hubiera tenido tal intuición tan sólo a través de la preciosa herramienta de la observación, un conocimiento desdibujado por el aluvión de datos y de información que llueve sobre nosotros de forma constante y de alguna manera obscena sepultando tantas y tantas observaciones clásicas. Para mí lo extraordinario de esta formulación es ese párrafo donde Freud adelanta que las parálisis histéricas se “muestran ajenas a toda noción del sistema nervioso y son independientes de ella”. Esta frase tiene una parte comprensible: los sujetos histéricos construyen sintomas antianatómicos porque no saben anatomía, lo que es una parte de la verdad porque hasta un anatomista, un forense o un neurólogo pueden presentar sintomas histéricos antianatómicos. No es sólo la ignorancia lo que permite recurrir a parálisis inexplicables sino algo más.
Ese algo más en mi opinión está oculto en la segunda parte de la frase: “es independiente de ella”. ¿Qué significa que es independiente de ella? ¿Como puede un síntoma nervioso ser independiente de la inervación?
El mismo Freud nos lo adelanta en la ultima frase de la cita anterior: es una alteración de la idea del brazo la que está enferma y no el brazo en sí mismo. Es la abstracción del brazo la enfermedad. Ahora bien, ¿por qué una persona puede enfermarse a partir de la idea que construye sobre su brazo?
Naturalmente no es la idea del brazo en sí misma la causante de la parálisis sino la función que el brazo realiza o puede realizar que va adosada a la idea-imagen del mismo ,más que eso es la intencionalidad de la acción del brazo la enfermedad.
¿Para qué sirve un brazo?
Pues depende de sí es usted un obrero manual, un cirujano, un maestro de escuela o un boxeador. La función de cada brazo es distinta según el uso que le de cada cual a esa extremidad. En cualquier caso un brazo sirve para determinado tipo de movimientos, para una acción determinada, las intenciones son sin embargo infinitas aunque usualmente lo qué se puede hacer con un brazo se limita a dos supuestos: trabajar o matar. Es por eso que existen las parálisis histéricas, porque existen funciones-intenciones inseparables del brazo y el brazo es sobre todo una herramienta para hacer algo. Algo que no se quiere hacer pero que se quisiera llevar a cabo.
¿Contradicción?
La siguiente pregunta está relacionada con ese “no querer hacer”. ¿No sería mejor si no queremos hacer algo no hacerlo y en paz? Si, claro, la pregunta tiene mucho sentido pero los seres humanos nos movemos en las arenas movedizas de los conflictos y los antagonismos: a veces queremos hacer y no hacer algo al mismo tiempo y otras veces disimulamos nuestras intenciones, hasta aqui lo consciente, pero otras veces no queremos hacer algo sin que sepamos -conscientemente- qué es lo que queremos llevar a cabo o creyendo que queremos algo que en realidad rechazamos. Entonces hay un “no” en el movimiento que es una oposición, un antagonismo y aparece la parálisis o la anestesia o un “si” y aparece el temblor o la contractura, sin contar con que a veces decimos “si” y decimos “no” al mismo tiempo. El sintoma histérico además reniega de lo que representa cualquier tipo de acción: la intencionalidad, el sintoma histérico aparece como algo que sucede, algo inintencional que paradójicamente revela en esa inintencionalidad su verdadera intención.
Lo que significa que los sintomas histéricos pueden dividirse en dos clases: aquellos que traducen una no-acción una imposibilidad y aquellos que traducen lo contrario: una imposibilidad de dejar de hacer algo, unos son acinéticos y otros hipercinéticos igual que en las enfermedades orgánicas como la enfermedad de Parkinson, una curiosa mezcla de sintomas acinéticos e hipercinéticos, de noes y síes. Y es precisamente a través del sistema nervioso voluntario que está en relación con lo muscular la mejor manera de negar una intención que en cualquier caso se realiza a través de los músculos.
Pierre Janet y Pierre Briquet se preguntaban en los albores del siglo pasado acerca de una singularidad de los síntomas histéricos, las parálisis y todos los déficits sensorio-motores eran más frecuentes en la mitad izquierda del cuerpo mientras que los temblores y los sintomas hipercinéticos eran mas frecuentes en la mitad derecha.
¿Existe un mapeo del cuerpo que elude o desafía la inervación contralateral normal de la anatomia?
Mapas de mitades: hemisferio izquierdo y hemisferio derecho.-
Tal y como podemos ver en estas fotografias referidas al mito del andrógino, la mitad derecha es masculina mientras la mitad izquierda es femenina. ¿Qué hay de verdad en esto? ¿Tiene algo que ver con el hecho de que los hombres abotonen de izquierda a derecha y las mujeres de derecha a izquierda o se trata solo de una convención?
Lo cierto es que las mujeres somatizan más en la mitad izquierda del cuerpo y los hombres al revés, siempre que sean diestros, porque en lo zurdos la tendencia es opuesta. Y aun más: los síntomas de la parte derecha del cuerpo -tal y como observaron Janet y Briquet- se caracterizan por la hiperactividad mientras que los de la parte izquierda por el déficit: anestesia o parálisis, dicho de otra manera pareciera como si la actividad se tradujera mejor en la parte derecha mientras que la pasividad -la entrega- se escribiera en la parte izquierda del cuerpo. Más claro: la derecha es masculina y la izquierda es femenina desde el punto de vista del esquema corporal.
Sin embargo este mapeo del cuerpo es genérico y tiene excepciones, ¿qué sucede con una mujer, trabajadora manual que presenta una contractura de su mano derecha?
El mapeo en este caso no tiene tanto que ver con el sexo sino con la acción y los beneficios secundarios que esa mujer extrae de su incapacidad, la incapacidad le impide trabajar, pero no hay una enfermedad en un nivel distinto al brazo, la incapacidad es la enfermedad y por tanto se corporeiza en el hemicuerpo derecho donde se halla la acción de trabajar. Hay algo que está por encima del arquetipo mítico y ese algo es la intencionalidad individual, en este caso el deseo -por la causa que sea- de no ir a trabajar. Sin embargo es útil recordar otra vez las observaciones de Briquet y Janet, en este caso si bien la enferma desmiente el predominio izquierdo de lo femenino está señalando hacia el predominio masculino de su quehacer, simplemente la contractura es un sintoma activo que se manifestará más frecuentemente en el hemicuerpo derecho. Y lo hará paradójicamente con una imposibilidad, la incapacidad para realizar acciones de su vida laboral concreta: una vez más la imposibilidad se realizará a través del oposicionismo, de un antagonismo muscular.
En territorio del vago: sondas vegetativas.-
En un post anterior ya hablé de ese curioso, potente e intenso nervio que comunica nuestro cerebro con las visceras abdominales y torácicas, con ese nervio que no es sólo un nervio sino un canal de transmisión de información entre el hipotálamo, el sistema limbico, y que va y vuelve de arriba a abajo y de abajo arriba a través de fibras sensitivas (que suben) y motoras (que bajan). Significa que el nervio vago es el canal eferente de las impresiones mentales y/o hipotalámicas, mientras que es aferente (de abajo-arriba) llevando mensajes de las vísceras hacia el cerebro. Otra curiosidad del vago es que es un nervio parasimpático que se comunica a través de la acetilcolina pero que se activa sobre todo a través de cambios viscerales (por ejemplo cambios en la mucosa gástrica) y la acción de la serotonina, un neurotransmisor omnipresente en el sistema digestivo y que tienen mucho que decir tambien en la conducta y respuesta sexual. Pero ahora me voy a ocupar de los diferentes acciones que tiene el vago en dos sistemas concretos, el aparato digestivo y el cardiocirculatorio.
Una de las curiosidades mas importantes de este nervio es que cuando actua en el aparato digestivo estimula su acción, me refiero al tránsito de los alimentos a través del tubo digestivo, sin embargo cuando actua en el corazón, lo que hace es disminuir su frecuencia. Una acción como puede observarse paradójica que con mucho fundamento biológico. Mientras hacemos la digestión no es bueno ponerse a correr, es por eso que en la digestión predomina el parasimpático y el corazón se enlentece asi como la luz bronquial se hace mas estrecha. Sin embargo el simpático a través de la adrenalina tiene una función opuesta: cierra el estomago y aumenta tanto la frecuencia cardiaca como dilata la luz bronquial, es lógico, al fin y al cabo de lo que se trata cuando huimos de una fiera es de sobrevivir, la digestión puede esperar (y tambien la actividad sexual)
En nuestro organismo existen pues dos sistemas, uno simpático que gasta energia y otro parasimpático que reduce el gasto de energia y ahorra. Del equilibrio entre ambos sistemas depende nuestra salud y eso que ahora se llama estrés.
Cuento todo esto porque curiosamente esta fluctuacion entre simpático y parasimpático tambien puede mapearse a través de los hemisferios: el derecho es simpático (acción) y el izquierdo es parasimpático (entrega).
La actividad vegetativa no sólo se dispone en nuestros dos hemicuerpos, sino que existe una relación entre determinadas emociones y las sondas vegetativas del territorio del vago en cortes transversales como sucede en la elección de somatizaciones digestivas y cardiacas bien distintas entre sí.
Pues lo que parece es que esta distribución anatómica y vegetativa es desmentida por nuestro cuerpo sutil, cuerpo virtual, esquema o experiencia corporal, no importa como le llamemos, lo que importa ahora es recordar que ese doble cuerpo que es en realidad una emergencia propiciada por la tecnología y que nos permite imaginarnos desde nuestro propio cerebro no sigue las vias de la inervación, no tiene nervios, ni piel, ni musculos, aunque probablemente sí dermatomos y correpondencias con el cuerpo real ofreciéndole un blanco a la acupuntura y a algunas tecnologias que parecen desmentir la anatomía. Es y se comporta como un espejo: lo de arriba sigue estando arriba, pero derecha e izquierda están cambiadas. Una forma a veces fragmentada como este cuerpo que nos legó Magritte, probablemente el cuerpo de un esquizofrénico:
O el cuerpo invertido, torsionado y proyectado de la heautoscopia, esa experiencia inquietante de observarse desde fuera y usualmente desde arriba.
O este otro cuerpo todo espalda, uno de las partes del cuerpo mayormente vulnerables en nuestro esquema corporal que parece vivir de espaldas a la espalda, pues lo que está detrás sigue -en ese fenomeno especular que es el esquema corporal- estando detrás.
Una espalda que parece que sólo puede manifestarse a través del dolor, pero eso es seguramente material para otro post.
Mito, narrativa y trastornos alimentarios
La portada y contraportada son diseños de mi ciberamiga -gracias Internet- Ana di Zacco
Mi militancia sólo podrá hallarse en ese lugar que Marshall Mc Luham llamó la aldea global, un lugar: la Red y conseguir espacios de gratuidad y libertad dentro de ella. Así hace algun tiempo declaré que toda mi obra estaría disponible en Internet y de forma gratuita. De manera que, para hacer honor a mi palabra, acabo de subir mi último libro “Mito, narrativa y trastornos alimentarios”. En él cuento mi peripecia profesional al hacerme cargo de una unidad de trastornos alimentarios en mi Hospital y también una aproximación a determinados mitos que entendí servian como cemento de unión a algunas formas de “estar en el mundo”, una idea que también persiguió el Dr Sarró a través de su conceptualización del “mitologema“, si bien el profesor Sarró investigó este tema desde posiciones jungianas -que ahora tendrían un gran éxito en comparación al silencio de la época en que fueron formuladas-, una investigación que llevó a cabo en los trastornos psicóticos delirantes.
Un mitologema es una pregunta que los humanos se hacen y que no puede ser contestada a través de la ciencia: los principales mitologemas son: el amor, el sufrimiento, el origen de la vida y la muerte. Los mitos son intentos explicativos de estas cuatro mitologemas principales; las vidas de los humanos no tienen más remedio que recorrer estos surcos designados por otros que señalan itinerarios hacia el destino de cada cual.
Las maneras de estar en el mundo son finitas, y a veces reducibles a un puñado de opciones. Tanto en las personas normales como en la psicopatología nos vamos a encontrar esta manera estereotipada de estar en el mundo, lo que nos recuerda que la salud es aquel estado donde una mente creativa osa recorrer un camino que quizá antes no transitó nadie. La salud es un acto de creación mientras que la enfermedad es probablemente la adhesión a un guión que otros antes de nosotros recorrieron para señalar los peligros a la humanidad. Mito y destino son con frecuencia palabras que se encuentran encadenadas; la función del héroe es, pues, reescribir su propio destino, si es necesario invirtiendo el karma de su linaje. Ser es pues transformar.
La mayor parte de las personas no saben a qué demonio obedecen, si lo supieran es seguro que la mayor parte de formas patológicas de estar en el mundo desaparecerían.
Aqui podeis descargar el libro:
Por favor, si te lo descargas deja un rastro en forma de comentario. ¡Gratuidad sí pero silencio no!
Cuerpo y corporalidad
Aquellos que hayan leido este post sobre la anorexia recordarán que existen ciertas diferencias entre el cuerpo y la corporalidad. En realidad el cuerpo tienen interés para los forenses, los radiólogos o cirujanos pero no es el cuerpo al que nos referimos los psiquiatras o los psicólogos, porque los trastornos que presentan nuestros enfermos no se refieren al cuerpo sino a ese otro constructo que hemos llamado -desde Merleau Ponty- corporalidad, es decir cuerpo vivído, cuerpo animado, cuerpo en relación con el mundo.
En este sentido es bueno comenzar señalando que la corporalidad es una abstracción, una idea y no es ni una percepción ni una suma de percepciones si bien las percepciones -la interocepción- son el esqueleto donde se van a encajar determinadas cogniciones sobre la corporalidad, sobre el intracuerpo. Ahora bien ¿qué clase de percepciones son las que sirven de esqueleto a un enfermo con un trastorno del esquema corporal y sobre todo ¿qué clase de tintes afectivos operan sobre estas percepciones constituyéndose en disfunciones de lo percibido?
La normalidad se caracteriza por el silencio del cuerpo de manera que es posible afirmar que un sintoma corporal, el dolor, el vértigo, el picor no son percepciones que más tarde se procesen de forma anómala en nuestro cerebro sino que son la enfermedad misma. Si es la angustia la causante de una taquicardia, esa taquicardia no es sólo una aceleración cardiaca que más tarde reconozcamos como angustia sino que es la angustia misma proyectada en el cuerpo. Y por cierto es similar y casi indistingible tanto en las enfermedades cardiacas verdaderas como en los episodios de pánico donde la función cardiaca no está comprometida. Lo orgánico y lo psíquico comparten pues un mismo fondo reaccional y proyectivo sobre un determinado órgano aunque cada uno sigue su propia lógica cartográfica, unos la anatomia, otros el esquema corporal o los mapas del intracuerpo.
Otra pregunta que tienen mucho interés desde el punto de vista neurobiológico es ésta ¿Dónde se encuentra el esquema corporal?
Contestaré primero a esta ultima pregunta porque esta respuesta alumbrará muchos de los argumentos que enlazaré sucesivamente en este post:
El esquema corporal no tiene localidad, no está en parte alguna y está al mismo tiempo en todas las partes, el esquema corporal es ubicuo pero suele estar alli donde se encuentra nuestra atención. Además el esquema corporal es móvil, está siempre en movimiento, en el momento en que escribo este post mi esquema corporal está en mis nalgas que son las que encuentran obstáculos en la silla que le hace a mi cuerpo de horizonte externo y de límite, lo que percibo en este momento es esa zona de contacto entre mis nalgas y la silla, incluso a la propia silla, ahi está mi esquema corporal y tambien en mis dedos que recorren el teclado tratando de encontrar (con dos dedos) las teclas oportunas para escribir. No hay esquema corporal sin movimiento. O dicho de otra forma el esquema corporal evolucionó desde el movimiento, igual que el pensamiento y la emoción , no es pues raro que las personas que sufren de trastornos del esuqema corporal en su intracuerpo tengan dificultades en el movimiento o enrosquen sus sintomas en la inacción o inactividad.
Nuestra imagen corporal tiene pues una frontera móvil y fluctuante que al contrario de lo que seria de esperar por su denominación (imagen, esquema) no es fija, ni rigida, antes al contrario se está construyendo y deshaciendo constantemente Mas que de esquema tendriamos que hablar de borrador corporal.
Y lo hace siguiendo la estela del movimiento y guardando una memoria de los servomecanismos que operan en cualquier movimiento. Una memoria que llamaremos para entendernos -siguiendo a Lopez Ibor- la copia eferente, una memoria que es inconsciente y de la que nuestro psiquismo no tiene noticia alguna.
Significa que el centro (rama eferente) guarda una copia de las órdenes (los PAFs o patrones de acción fijos) que mandó a la periferia con la órden que usualmente es una acción muscular o glandular. De vuelta y por via sensorial, lo que hace el músculo o glándula es devolver al centro la cenestesia correspondiente que usualmente es ésta: “la órden se ha llevado a cabo”.
Este mensaje de vuelta (aferente) tiene dos consecuencias inmediatas, la primera es preparar al centro de mando para que prepare el siguiente paquete de órdenes, y la segunda es que borra la copia anterior. Es decir el mensaje de vuelta (aferente o cenestésico) es el que lleva consigo la goma de borrar del sistema de retroalimentación. La otra consecuencia que extraemos de esta forma de funcionar es que el sistema de aprovisionamiento de órdenes está orientado hacia lo que aun no ha sucedido, es decir hacia la anticipación, lo que significa que nuestro esquema corporal en cierto modo no es un recuerdo sino una prospección acerca de los movimientos que aun no se han producido, en este sentido nuestro esquema corporal es virtual.
Lo que significa desde el punto de vista clinico es que para que tengamos una buena noticia de nuestro esquema corporal el bucle orden de accion-copia eferente-cenestesia-borrado de la copia de accion-anticipacion de un nuevo movimiento tiene que funcionar de forma casi simultánea, de lo contrario, al producirse una escisión o discontinuidad en este sistema lo que sucede es aquello que conocemos en la clinica neurológica y psiquiátrica como trastornos del esquema corporal.
Ahora bien en términos mentales, el esquema corporal no es en absoluto una suma de las aferencias interoceptivas de abajo-arriba sino algo más. El miembro fantasma y todos los sindromes asociados con esta conocida patologia de los amputados, no puede explicarse sólo con la desaferentizacion del muñón o con los traumatismos nerviosos alli presentes, en realidad si existe el miembro fantasma es porque el amputado trata de comparar la situación actual con la anterior. Existe pues un modelo, un referente concreto -la integridad del miembro- que se resiste a la prueba de la realidad de la amputación y que no se encuentra afectado por ella. Lopez Ibor ha especulado que el esquema corporal es más bien una presencia espectral, algo que es primario en el psiquismo y que preexiste a la interocepción y que acaso tiene más potencia que las pruebas sensoriales que le demuestran al enfermo que el miembro que siente como presente en realidad está ausente y que incluso puede interferir en la actividad del miembro sano.
Otra forma curiosa de enfrentar esta novedad que es la perdida de una función o la amputación de algo en nuestro cuerpo es el sintoma conocido como anosognosia, del que ya hablé en este post, una curiosa forma de ignorancia o negación respecto a una pérdida que se ha producido en la realidad, un síntoma frecuente en determinados accidentes vasculo-cerebrales.
Pero lo interesante de la formulación de Lopez Ibor es que lleva adosada una claúsula verdaderamente revolucionaria, si el esquema corporal es algo primario (no quiere decir que sea innato) y no depende de la interocepción ni de la visión entonces debe de haber dos mapeados mentales respecto al intracuerpo: uno que es anatómico y responde a las leyes de la inervación y de la diferenciación interhemisférica y otro mapa que no tiene nada que ver con la anatomia sino que le precede, una especie de geografia del cuerpo que es mental y que tiene que ver más con los arquetipos jungianos que con las vias de inervación. Los médicos que se dedican a los trastornos de conversión histéricos y los neurólogos pueden dar fe de estos dos sistemas de mapeado: hay sintomas que no siguen las leyes de la anatomia y hasta hace poco tiempo se conceptualizaron como histéricos. Han sido muchos los médicos que se han preguntado acerca de qué clase de mapas siguen los sintomas histéricos, la otra geografia.
Aquellos de ustedes que ya hayan leido el post que antecede estarán de acuerdo conmigo que el cuerpo es una entidad autoreferencial, el cuerpo no es solamente algo que se es sino además algo que se tiene, algo que pertenece pues a distintos ámbitos lógicos y genera enredos constantes, bucles diabólicos como siempre sucede con las entidades autoreferenciales. El extracuerpo por ejemplo no solo es algo que se ve desde fuera sino algo con lo que nos relacionamos con el mundo, es nuestro cuerpo ofrecido y probablemente el ejemplo más gráfico de que que el cuerpo está siempre investido de una carga emocional adicional. La disconformidad o descontento con el propio cuerpo es seguramente el sintoma más frecuente de trastorno del esquema corporal, algo tan frecuente que es dificil llamarlo patológico (aunque lo es) por más cercano que lo subjetivo se situe frente a lo objetivo. Un supuesto defecto fisico relacionado con el volumen (caderas o piernas) se establece en el foco de la atención y se distorsiona hasta constituirse en una idea sobrevalorada. Como podemos observar es en este caso el extracuerpo el que se siente defectuoso, no porque se vea desde afuera sino porque se ofrece como prenda de algo más profundo e íntimo, el atractivo personal y muchas veces la propia competencia. Es asi que Lopez Ibor interpreta que los defectos fisicos no se sienten como errores estéticos sino morales, implican por tanto a algo que está más allá de la belleza. Implica al sujeto en toda su dimension.
El defecto corporal se hace vivencia patológica cuando se vive como un estigma.
Otras veces el defecto fisico es asimilado a la obesidad y a su expectación temorosa, es lo que sucede en la anorexia. La distorsión que acontece en el cuerpo de la anoréxica es la no objetivación -la negación anosognósica- por parte de la paciente del estado de caquexia en que se encuentra. Esta distorsión no se encuentra en todas y cada una de las pacientes afectas de anorexia pero es posible decir que en todos los casos existe un fundamento de disconformidad con el propio cuerpo vivido como defectuoso y que puede ser restituido a través de dietas o de maniobras purgativas.
Probablemente el caso más fascinante de todos los que presentan disfunciones en el extracuerpo es el caso de la dismorfofobia, un trastorno mental raro que abordó Alejandro Amenabar en su pelicula “Abre los ojos”.
La dismorfofobia es la convicción de sufrir un defecto o deformidad fisica que en ocasiones está instalado -aunque exageradamente sobrevalorado- en algo real y otras veces es absolutamente imaginario. La convicción de sufrir deformidades o una fealdad aberrante raya muchas veces en lo delirante y evoca los sindromes negativistas de Cotard (que sin embargo se relacionan con el intracuerpo), la convicción puede llegar a un nivel delirante y plantear problemas de diagnostico diferencial. Otra vez y tal y como haciamos con la anorexia mental nos preguntamos, ¿La dismorfofobia es un trastorno obsesivo, una hipocondria o un delirio?
En la dismorfofobia precisamente encontramos el sentido y la función del monstruo. Tal y como señalé en este post, la función del monstruo es mostrarse ( y de ahi su raiz etimológica), pero ¿mostrarse para qué? Mostrar para asustar naturalmente, el monstruo lo que pretende es atemorizar con su presencia al Otro, al que por otra parte se muestra y se ofrece a su mirada. Diriamos que el monstruo tal y como todas las bestias buscan príncipes, princesas o Bellas que deshagan el sortilegio. El monstruo busca en realidad ser amado, solo que ha construido un bucle diábolico para evitar la exclusión y el rechazo.
¿Que es peor ser rechazado o quitarse de enmedio por propia voluntad?.
Ser rechazado es algo que se sufre pasivamente y que conlleva un estado de indefensión en el que sólo cabe la expectativa temerosa y la conformidad resignada, quitarse de enmedio recupera para el sujeto un cierto control y la vivencia de autoeficacia consiguiente. Es por eso que existe la estrategia de la evitación y el aislamiento, a algunos les da buen resultado y logran mantenerse a salvo de su temor primordial, el temor al rechazo. Pero otros optan por otro tipo de estrategias: construyen un alter ego monstruoso, una especie de espectro ambulante como esos amigos imaginarios que determinados niños se inventan para no estar solos. En la medida en que los demás nos evitan o rechazan podemos contar con la ayuda de esa otra parte con la que conversar. No es a mi a quien evitan sino a ese Yo deforme que soy y a quien tanto necesito para que me saque de atolladeros.
El bucle diabólico que construyen los dismorfofóbicos es muy parecido a este:
1.- Tengo un terrible horror al rechazo, porque el rechazo es un equivalente de la muerte.
2.-Tengo más control sobre la situación si consigo que los demás me teman a causa de mi alter ego.
3.- Adquiero mas sensación de autoeficacia en relación con mi ambiente cuando el monstruo está presente que si me arriesgo a ser como realmente soy.
4.- No puedo prescindir de mi alter ego y llego a identificarme tanto con él que ya o se diferenciar si son imaginaciones mias o una realidad paralela.
5.- Consigo alejar a todo el mundo de mi lado excepto a otros monstruos como yo que son los únicos que me entienden. Estoy pues a salvo de la decepción y del rechazo.
Como podemos observar algunas personas viven entre Scylla y Caribdis que es lo mismo que decir entre la espada y la pared, cuanto más tratan de alejarse de un temor más facilmente caen en otro peligro peor. Es por eso que la evitación de los conflictos es seguramente el tipo de aforntamiento más ineficaz de todos los que el hombre ha puesto a punto para eludir sus temores. El que opta por un afrontamiento de tipo evitativo a la larga se encuentra como aquellos viajeros que atravesaban el estrecho de Messina: o se estrellan contra las rocas de Scylla o son triturados por el remolino de Caribdis.
Los lectores mas sagaces ya se habrán dado cuenta de que esa presencia espectral que en el paciente anterior era aquel ser deforme y monstruoso en las anoréxicas es la obesidad -otra forma de lo monstruoso- que en este caso se evita en una cierta atmosfera de éxito y competencia mientras en los hipocondriacos es esa vieja y desdentada mujer armada de guadaña que llamamos muerte. La presencia espectral es pues ese alter ego, idea, objeto o imagen devaluada de nosotros mismos que proyectamos afuera o que bien convive en nuestro interior mas profundo teñida con un fondo endotímico de ansiedad o melancolía, algo que en cualquier caso construimos de forma paralela a como nuestro cuerpo se construye a sí mismo siguiendo las leyes de lo orgánico. Paralelamente a ese fenómeno es de señalar la idea de Lopez Ibor de considerar ese esquema o imagen corporal como un homúnculo abstracto superpuesto al cuerpo real y que tanto nos trae a la cabeza la vieja y esotérica idea del cuerpo astral o cuerpo energético.
Bibliografia.-
Cuerpo y corporalidad: J.J. Lopez-Ibor y J.J Lopez-Ibor Aliño. Biblioteca de Psicologia y Psicoterapia. Salamanca 2000.















