La conciencia
Conócete a ti mismo y conocerás el universo
Sócrates
La palabra conciencia tiene varias acepciones según quién la emplee, lo más común es que conciencia se use como equivalente de estar despierto o de mente vigil (recuperar la conciencia o la lucidez), es la acepción que suelen dar los neurólogos después de un ataque epiléptico o tras un coma por ejemplo. Existe otra acepción que tiene que ver con la conciencia moral, es decir con esa voz interna que nos advierte o nos echa en cara nuestras faltas una vez cometidas, se trata de algo muy parecido al constructo freudiano de SuperYo, aunque el SuperYo freudiano no es superponible al concepto de conciencia moral que se utiliza en la práctica porque el SuperYo es en parte consciente y en parte inconsciente y la conciencia moral sólo puede -por definición- ser consciente, de lo contrario devendría en inconsciente y por tanto seria un estado de no-conciencia.
Pero en este post voy a referirme a un tipo bien distinto de conciencia, me referiré al concepto evolutivo de conciencia, hablaré pues de un movimiento al que algunos autores (Julian Huxley) han llamado transhumanización y otros como Jung han denominado individuación. Se refiere a la idea de que la evolución del Sapiens aun no ha terminado y que se dirige veloz hacia un lugar que en términos neurobiológicos podriamos llamar frontalización óptima, un proceso que llevaria al hombre hacia una supraconciencia, una forma de conciencia que iria más allá, trascendería los propios limites del Yo y del cuerpo fisico.
Pero necesitamos antes de nada de una definición de mínimos para saber de qué estamos hablando cuando hablamos de conciencia; la primera idea que vale la pena retener es que conciencia no es un sinónimo de mente, ese lugar, background o escenario donde se dan cita procesos cerebrales diversos entre los que contamos con dos poderosos representantes, el pensamiento (la cognición) y el sentimiento (la emoción). La conciencia sin embargo es algo que está más allá de estas dos conocidas versiones instrumentales -al servicio del Yo- de la mente.
Conciencia se refiere al hecho de ser consciente de sí, esta es desde luego una definición de mínimos y es algo tan común que no vale la pena insistir en ella, todas las personas corrientes sabemos quienes somos, que somos algo separado de los demás, que somos autónomos y en cierta manera irrepetibles, que existe un abismo de discontinuidad entre Yo y el otro, un abismo que llamamos alteridad y que saltamos frecuentemente gracias a ciertas habilidades sociales que aprendimos en su momento.
Pero también me referiré a una definición de máximos: la conciencia de ser, que no es lo mismo que esa identificación que usualmente solemos hacer con nuestros pensamientos, sentimientos, creencias, filiación o identidad. Conciencia en este sentido es un estado mental vacío de Yo, vacío de autoreferencia y que al mismo tiempo es un estado de comunión con todo lo vivo, un estado de plenitud y si se me disculpa la palabra de júbilosa comprensión y de hiperconexión llena de sentido. Algunos autores se refieren a este estado como hallarse “más allá del espejo”, parafraseando a la celebre Alicia del cuento de Lewis Carroll.
Algo asi parece querernos decir Magritte en este cuadro donde el espejo no refleja sino que es una puerta a través de la cual el protagonista penetra:
La metáfora me parece de lo más adecuado porque lo cierto es que la mayor parte de las personas comunes hemos llegado a un nivel de desarrollo de la conciencia interpersonal suficiente para saber que somos diferentes al otro. Sin embargo este es en la mayor parte de los casos un conocimiento superficial e insuficiente que señala que nuestra percepción del otro es en realidad imaginaria o especular: un espejo que reflecta nuestra propia imagen, los demás nos interesan en tanto en cuanto se parecen a nosotros, nos son útiles o sirven a nuestros propósitos e identificaciones. Si lo piensa se dará cuenta de que somos expertos -si estamos socializados- en construir relaciones instrumentales con los demás pero que estamos bastante verdes en aceptar sus diferencias.
La conciencia es como ya he dicho antes un constructo que va más allá de la mente, se trata de algo ampliable, en movimiento o crecimiento, algo en expansión o algo contráctil, limitado y definido por horizontes, uno externo y otro interno. Algo que en cierto modo se opone y prolonga al Yo, que es constante, permanente y que nos dota de un sentido de historicidad y de continuidad. El Ser es algo que está más allá del Yo.
Como puede observarse en el esquema anterior existen al menos tres niveles en la conciencia humana, estadíos evolutivos que llamaremos, conciencia prepersonal, personal (o interpersonal) y transpersonal. Sin embargo no debemos entender que el esquema anterior responde a la realidad tópica de la conciencia, el lector deberá entender que se trata de un simple esquema de circulos concéntricos para observar el desarrollo de distintas conciencias en los seres humanos que coexisten y se superponen unas a otras y donde el borde más externo es un polo de crecimiento: la conciencia solo puede crecer a partir de su polo transpersonal, pero lo más interesante como más adelante veremos es que la conciencia humana es ilimitada y carece de bordes. De ninguna manera pues hay que contemplarlos como compartimentos estancos sino de corrientes, algo en movimiento y en permanente flujo y reflujo que hace que de una tipo de conciencia pueda pasarse a otro.
La conciencia prepersonal.-
Es la conciencia del niño, del hombre primitivo o de los enfermos mentales presidida casi siempre por mecanismos de supervivencia, se trata de una criatura darwiniana. Incluye una conciencia del Yo, pero aun no hay un Tu, ni un nosotros. El individuo prepersonal puede saber que hay otros en toda su diferencia pero esta es siempre vivida como una amenaza. La diferencia se vivencia como peligrosa y extrae su fuerza de los temores arcaicos que heredamos de nuestros ancestros y que permanecen activos en nuestro tallo cerebral. La mejor manera de escapar de estos terrores a veces prehumanos es a través de la socialización, es decir la construcción de un Yo que objetive un Tu que en cualquier caso no es amenazante.
Este tipo de conciencia es frecuentemente conocida por los psiquiatras dado que la mayor parte de sus portadores son enfermos mentales.
La conciencia personal o interpersonal.-
El individuo ha logrado configurar un Yo estable, histórico que da cuenta de una unidad entre el pasado, el presente y se proyecta en el futuro gracias a esta sensación de continuidad y aunque también sabe que el Otro es diferente no puede sin embargo dejar de vivir estas relaciones como un conflicto.
Es el campo de las neurosis y tambien de los dilemas que se le plantean a los individuos corrientes: conflictos entre atracción- evitación y cuyas habilidades se orientan hacia el manejo, el engaño, la coalición, la alianza, presididas por los aprendizajes más sencillos, por condicionamiento clásico. El individuo personal es una criatura skinneriana que está orientado y quizá adaptado a su entorno pero sometido a constantes estresores derivados de conflictos interpersonales o de luchas intestinas con su identidad, sus pensamientos, su conducta o sus emociones.
Si el paradigma de cambio de una conciencia prepersonal a una personal es a través de la socialización, el cambio desde una conciencia personal hasta una transpersonal es la disconformidad adaptada. Frecuentemente estas personas son clientes de los psicólogos.
La conciencia transpersonal.-
Es una conciencia ampliada conocida a veces como estados inusuales de conciencia, incluye el sueño, el trance, las experiencias misticas y espirituales, los arrobamientos estéticos que siempre suponen una perdida de las fronteras del Yo, es por eso que este tipo de experiencias en si mismas pueden ser a la vez liberadoras, expansivas pero tambien enloquecedoras cuando no se dispone de un Yo fuerte para encajarlas. Es necesaria cierta fortaleza del Yo para no enloquecer con este tipo de experiencias, y es por eso que determinadas técnicas transpersonales están contraindicadas en personas con una debilidad estructural de sus recursos psicológicos yoicos. Las experiencias transpersonales son discontinuas, inducidas o espontaneas en las personas no entrenadas y se limitan a breves momentos de lucidez, de comprensión súbita o de hallazgo de sentido, junto con una experiencia de ampliación de la coniciencia que rebasa los propios limites de eso que llamamos Yo y cuerpo . La meditación es la herramienta más conocida y más al alcance de cuaquiera para llegar a este tipo de conciencia transpersonal, aunque se han propuesto otros como la vibración inducida (Almendros), la respiración holotrópica (Groff) o el consumo de ciertas drogas o rituales de tipo místico, psicodanza o técnicas diversas.
El individuo en este tipo de conciencia es una criatura popperiana (epistemológica) y es el único que es capaz de amar lo diferente sin perder por ello su identidad personal o temer diluirse en el magma de lo indiferenciado pues ha tenido ya contacto con la falta de fundamento de su propio Yo y ha entendido que en realidad no es más que un constructo destinado a proporcionar unidad en la experiencia propia, pues sin un Yo unitario el pasado se infiltraría constantemente en la experiencia actual impidiendo cualquier aprendizaje adaptativo, ya que el pasado causa el acontecimiento presente y determina las probabilidades de la experiencia futura. La conciencia transpersonal supone el manejo consciente del poder de lo mental sobre la materia y tambien la ruptura o apertura de horizontes tanto externos como internos. El individuo aprende que la conciencia carece de bordes y es ilimitada tal y como sucede en la experiencia común y bien conocida por todos nosotros que llamamos sueños donde la dimesnión espacio-temporal es desafiada por la experiencia onirica. A través de esa experiencia el individuo recorre el camino que la humanidad entera recorrerá en su totalidad pronto o tarde, si bien lo hace antes que muchos de sus semejantes, lo hará a distinta velocidad y tendrá que coexistir con ellos y tambien con sus otras conciencias que coexisten con sus hallazgos transpersonales. El resultado es lo que se conoce como mente sabia, un tipo de conciencia donde se han disuelto los conflictos que apresan a la mente interpersonal, el individuo es más tolerante, al tiempo que se encuentra conectado con lo humano de una forma llena de sentido.
Como resumen de lo anteriormente dicho:
- Lo prepersonal precede y es causa de lo personal (o interpersonal)
- Lo personal es efecto de lo prepersonal
- Lo transpersonal es efecto de lo personal
- Lo personal es causa de lo transpersonal
Luego cualquier evento de lo prepersonal puede manifestarse en lo transpersonal. Lo que significa que existe una comunicación entre lo prepersonal y lo transpersonal, si bien no todo lo transpersonal es causa de lo prepersonal, dado que existe un estado intermedio, lo personal que modula las manifestaciones de lo prepersonal en lo transpersonal y viceversa.
Lo que significa que cualquier persona puede tener una experiencia transpersonal aun sin poseer la preparación suficiente para integrarla o sin haber avanzado lo suficiente en la evolución de su conciencia para soportar experiencias que sobrepasen sus recursos personales de interpretación. Muchas personas enloquecen precisamente por un déficit en su capacidad de integrar una experiencia psicodisléptica, estoy pensando ahora en esa relación que existe entre consumo de cannabis y episodios esquizofrénicos. Se ha discutido mucho si el cannabis provoca la esquizofrenia pero yo estoy seguro de que el cannabis provoca una experiencia de conciencia que precisa al menos de un cierto desarrollo de un Yo observador que no participe de la intoxicación, dicho de otra manera es necesario haber sobrepasado el nivel prepersonal para que una experiencia con drogas no llegue a causar daños. Y tambien es cierto lo contrario: que los psicóticos tienen muchas experiencias transpersonales, inusuales. La pregunta que cabria hacer ahora es ésta, ¿Son las experiencias psicóticas de la misma clase que las experiencias transpersonales?
Lo que si sabemos es que la experiencia, cualquier experiencia tiene que ser codificada en términos de aprendizaje. Cualquier experiencia debe ser integrada en el Yo que como antes dije es una experiencia de continuidad, una experiencia histórica. Las experiencias que interrumpen esta continuidad son de hecho psicotizantes, procedan de experiencias reales, calamidades, drogas o por deprivación sensorial.
El individuo tiene que dotar de sentido a lo que ha vivido y encajarlo en su historia personal y es precisamente aqui donde los esquizofrénicos y los enfermos mentales graves se encasquillan. Pensemos un momento en la experiencia alucinatoria auditiva de los esquizofrénicos y atendamos a los contenidos de las voces que siempre (casi siempre) suelen ser imprecaciones, insultos, críticas, órdenes o comenatarios negativos. El esquizofrénico habla consigo mismo, no hay Otro, pero lo que alucina no es nada placentero o benevolente, lo que alucina es siempre el contenido de una amenaza, puesto que su momento de conciencia se encuentra instalado en lo prepersonal y el mando se encuentra en las manos de su cerebro más antiguo, su cerebro reptiliano que está diseñado precisamente para sobrevivir. Podemos afirmar entonces que el entorno hostil en que vive el psicótico es la elaboración que ha hecho de una experiencia previa sea la que fuere.
Determinadas experiencias psicóticas son muy parecidas a las transpersonales: la ocurrencia, la inspiración o la comprensión súbita pueden ser delirantes o no delirantes. Mi opinión es que estamos hablando de una vivencia unitaria a los que unos logra dar forma y otros simplemente son incapaces de hacerlo y enloquecen posteriormente por su causa.
Si la experiencia psicótica y la transpersonal son la misma experiencia -lograr un contacto o conexión con esa conciencia de ilimitación- entonces ha de haber un hiato, una especie de trayecto que comunique ambas conciencias, hacia delante y hacia atrás, arriba o abajo. Pensaba en como podria aportar a este post una figura que pudiera ilustrar mejor esta idea y que resultara más pedagogica que la de los circulos concéntricos que más arriba colgué.
Y me encontre con la silla de montar, un paraboloide hiperbólico, tal y como aqui nos cuentan:
Lo podemos ver tambien en video, aqui:
O en esta foto:
Como podemos observar se trata de una figura curva pero no cerrada en si misma sino que permite expandirse en sus extremos u horizontes, una figura geometrica que ha sufrido una torsión. Una torsión que puede aproximar los extremos lo que explicaria el paso de una conciencia a otra, un fenómeno que de tan común no podemos negar.
Y que reproduce a escala individual algo que ya sabemos que sucede en la escala del universo tal y como pueden ver en este post donde hablo de las ecuaciones de Friedmann y donde se explican las tres posibilidades de evolución del universo.
Naturalmente el autor de este post es de los que se apunta al modelo open. Significa que:
La conciencia humana se expande crece del mismo modo que en el modelo (open) de Friedmann cada vez a una velocidad mayor, en un espacio curvo pero sin estar replegado sobre si mismo como una esfera, forma por tanto una silla de montar y no sólo no contiene bordes sino que además es infinito (no precisa ni un principio ni un fin).
O dicho de una manera más clara la conciencia humana crece, se expande como una concha marina, como un caracol, por su borde externo.
Como el mismo universo.
Anosognosia y negación
Xavier Amador es uno de esos psicólogos españoles que se han hecho en USA un hueco en la investigación psiquiátrica y que acaba de publicar un libro psicoeducativo dirigido a familiares de enfermos mentales ocupando asi un espacio que hasta la fecha se hallaba bastante desatendido ¿cómo relacionarse con un paciente mental? ¿Como tratarle? Esa es una pregunta muy frecuente que diariamente nos hacen los padres de los pacientes mentales mas severos, fundamentalmente nos las hacen los padres de esquizofrénicos.
El libro que se titula ” No estoy enfermo, no necesito ayuda ” aborda de una manera muy práctica todas estas circunstancias y se detiene en señalar – en su parte teórica- que lo que los familiares detectan como rarezas, extravagancias o trastornos de conducta en realidad responden a trastornos cognitivos, que Amador ha llamado “broken brain” (cerebro roto) y que yo prefiero describir como averias del cableado tal y como ya abordé en este post.
Uno de los enigmas más profundos que presentan nuestros esquizofrénicos es la escasa conciencia de enfermedad, un enigma que tiene consecuencias prácticas muy importantes: la primera de las cuales es la escasa adherencia al tratamiento. Es natural, si uno no sabe que está enfermo ¿cómo va a tratarse, acudir al médico y seguir sus prescripciones? Si a esto unimos que los psicofármacos son medicamentos con efectos secundarios desagradables y la escasa disciplina de este tipo de pacientes y la desinformación de sus familiares podemos entender las razones por las que son de esperar discontinuidades, abandonos y dejaciones en la toma de medicación necesaria para mantener a los pacientes compensados sintomáticamente. Amador supone que cerca de la mitad de los pacientes mentales severos no toman su medicación de forma regular.
Sin embargo la escasa conciencia de enfermedad no es exclusiva de la esquizofrenia y de alguna manera la podemos encontrar en cualquier patologia mental severa, pensemos en la negación que hacen los alcohólicos, los adictos en general, pero tambien los bipolares, los paranoides o las anoréxicas que siempre evaluan sus sintomas a la baja, siempre minimizando las manifestaciones de la enfermedad, quitándoles importancia o ignorándolos abiertamente a pesar de la evidencia.
Una de las explicaciones que se ha dado a este fenómeno de la no-conciencia de enfermedad ha sido de carácter psicológico: se trataria de una forma de defenderse, una forma de defender la autoestima o de evitar el estigma que frecuentemente recae en aquellos pacientes que sufren una perturbación mental. Sin embargo Amador tiene otro punto de vista más biológico, para él la no-conciencia de enfermedad sería un desconocimiento que procederia de una avería biológica que en neurologia se conoce con el nombre de anosognosia un síntoma que hoy se considera que procede de una disfunción del lóbulo frontal y que suele producirse en pacientes que han tenido lesiones cerebrales con independencia de la causalidad de estas lesiones. Sin embargo la propia palabra “anosognosia” en su etimología hace referencia a la negación de algo, -en esa particula an- que precede al gnosos, es decir al saber. El enfermo no sabe algo que deberia saber o no conoce algo que deberia conocer, algo que es indistinguible de la negación psicológica y de esa actitud más conocida y vulgar que llamamos disimulo. Hace algun tiempo escribí precisamente sobre esa curiosa dualidad entre saber y no saber, aqui precisamente abordé el tema filosófico a mi juicio fundamental, si el cerebro humano es capaz de saber que sabe tambien debe ser capaz de disociar ese saber en un desconocimiento o en una ignorancia. Dicho de una manera más clara solo los humanos podemos saber y desconocer al mismo tiempo. En este otro post abordé precisamente esta convivencia tan humana entre saber y no saber.
Pero la anosognosia no es una simple agnosia -mucho más frecuente en la clínica-, la anosognosia supone un extrañamiento y la incapacidad para reconocer un déficit, una paresia, una parálisis por ejemplo, una incapacidad para integrar lo nuevo, como si el cerebro hubiera quedado averiado y no pudiera actualizarse a partir de un momento crítico, es lo que suponemos que les pasa a los anosognósicos que después de un accidente vascular se muestran incapaces de actualizar su Yo o de integrar su propia minusvalía o déficit.
Se trata de un cuadro bien conocido y descrito el siglo pasado. El sindrome de Anton-Babinsky se observa en las hemiparesias o hemiplejias izquierdas (por lesión del hemisferio derecho) aunque sus descriptores lo hicieron con cegueras corticales y descubrieron que algunos pacientes con lesiones en el lóbulo occipital eran capaces de ver (o de creer que veian) desarrollando complicadas fabulaciones para disimular su ceguera, algo que indica que los pacientes afectados por este curioso sindrome eran incapaces de reconocer su minusvalía y que construían complicadas teorias para justificar su estado o disimularlo. En ocasiones puede incluso desarrollarse un trastorno delirante ante la incapacidad de integrar una extremidad paralizada en ese nuevo esquema corporal que debe actualizarse despues de una lesión de este tipo. Podria decirse que los pacientes disimulan, escinden y desarrollan una negligencia (neglect) para reconocer esos déficits a la vez que elaboran peregrinas teorias para justificar su minusvalía.
¿Es esto lo que les sucede a los esquizofrénicos?
Amador cree que si, puesto que la esquizofrenia supone una avería de esa parte de la mente que hace de función racional superior, la autocritica o mejor la autoconciencia pueden ser consideradas como una función de funciones. Lo primero que se pierde en una averia de este tipo que afecta a los lóbulos frontales es precisamente la capacidad de autoobservación, la capacidad crítica con uno mismo, en este sentido la esquizofrenia seria una especie de anosognosia mental, un desconocimiento que no estaria afectando a la capacidad de integrar un órgano enfermo en el esquema corporal sino la incapacidad de integrar determinadas funciones superiores como la autoevaluación o la autoobservación en la propia mente.
Amador además cree que la no-conciencia del esquizofrénico (o del paciente mental grave) es conceptualmente algo distinto a la negación. Para Amador la negación seria un mecanismo psicológico destinado a la autoprotección, algo comprensible en términos de manutención de la autoestima, por ejemplo el alcohólico que se engaña con respecto al grado de su dependencia y que cree que su consumo de alcohol está bajo control. Propone diferenciar anosognosia (un deficit cognitivo neurobiologico) de la negación:
- La anosognosia conlleva una no-conciencia grave y persistente.
- Que llevaría asociada fabulaciones y razones peregrinas para explicar los sintomas de la enfermedad y que además:
- Estas convicciones serian fijas y no son modificables a través de experiencia repetida de error.
De manera que para Amador la diferencia entre negación y anosognosia seria una cuestión cuantitativa que deja sin explicar los casos intermedios y que vuelve a enfatizar la dualidad cerebro-mente: dos explicaciones para lo mental: una biológica y de verdad, la anosognosia y otra psicológica y medio de broma: la negación.
En 1991 Francisco Orengo un psiquiatra español formado en Alemania con amplios intereses y formación neurológica y tambien en el campo de la histeria y del trauma psiquico publicó un articulo (abajo reseñado) donde propuso la osada hipótesis de que podia haber un mecanismo etiológico común entre sintomas somáticos (claramente neurológicos) y los sintomas de conversión en la histeria. En este sentido la hipótesis de Orengo vendria a decir que la anosognosia y la negación son el mismo mecanismo, uno operaria de arriba-abajo y otro de abajo-arriba. Para apuntalar esta suposición Orengo rescató el viejo término de la psiquiatria francesa de “la belle indiference” (la bella indiferencia) descrito por Babinsky. Como es bien sabido es la emoción predominante en los déficits histéricos, el paciente parece imperturbable e indiferente a pesar de su incapacidad. Para Orengo la belle indiference es el mismo sintoma que la anisodiaforia observable en los déficits de caracter orgánico y descritos por la neurología.
El hallazgo de Orengo tiene un indudable interés porque viene a señalar que las especialidades médicas, la Neurologia y la Psiquiatria han descrito cosas muy parecidas con distintos nombres y una vez inventadas las etiquetas han venido a divorciarse y de ahi a pensar que una cosa es mental y la otra orgánica habia solo un corto tramo que recorrer. Afortundamente en Alemania para ser psiquiatra hay que tener una sólida formación neurológica y debe ser por eso que esa idea sólo podia habersele ocurrido a un psiquiatra formado en Alemania, algo bien distinto a los que se han formado en USA aunque lleven apellidos españoles.
La fragmentación de la medicina en especialidades ha sido nefasta para los enfermos que no encajan en la disciplina de un sistema o aparato pero la división del cerebro entre la neurologia y la psiquiatria es letal para el avance de ambas especialidades.
Será por eso que la psiquiatria y la neurologia son las especialidades que menos avances producen comparadas con el resto, nos ha sido necesario desmarcarnos de la etiqueta propia de la especialidad y construir una nueva disciplina, la neurociencia que en ningun caso debemos dejar en manos de ningún reduccionismo.
Bibliografia:
Orengo García F., “Conversión y Anosognosia: Un mecanismo fisiopatológico común, PSIQUIS, año XIII, vol. 12 (1),11-26.1991.
Orengo Garcia F, “Aspectos clínicos comúnes entre síntomas de conversión y el síndrome de Anton-Babinski”. ARCHIVOS DE NEUROBIOLOGIA. LIII (5), 177-188. 1990.
Sacks Oliver,. “El hombre que confundió a su mujer con un sombrero“
El hombre de los lobos
El hombre de los lobos es uno de los casos más famosos del psicoanálisis, el paciente Sergei Pankeiev era un aristocrata ruso que fue analizado por Freud y después de la segunda guerra mundial por Ruth Mack Brunswick. Sergei fue -podriamos decir- un paciente “profesional” que pasó a ser un mantenido del movimiento psicoanalitico hasta su muerte. El interés de este caso es histórico y clinico por los dilemas que aun plantea su diagnóstico.
Histórico porque a través de su análisis descubrió Freud la escena primaria, es decir dedujo que la contemplación del coito entre los padres por un niño pequeño se constituia en un trauma psiquico por la imposibilidad del niño de entender la verdadera naturaleza del coito. También sirvió a Freud para enunciar la naturaleza infantil de la neurosis y las transformaciones que recorren las formaciones del inconsciente desde su primitiva forma infantil hasta la neurosis adulta. Por ultimo Freud propone algunas fantasias y teorias infantiles respecto al embarazo, el parto y la ansiedad de castración.
Y clínico por los interrogantes diagnósticos que plantea, Freud le diagnosticó de una neurosis obsesiva, sin embargo Ruth Mack Brunswick que le vió años más tarde le diagnosticó una paranoia. Aun hoy los autores no se ponen de acuerdo sobre el diagnóstico de Pankeiev, hasta él mismo en su autobiografia parece que alimenta el debate al contar que en realidad el sueño por el que ha pasado a ser famoso fue un invento, lo que añade a los dos diagnósticos anteriores una actitud de impostura que en mi opinión puede deberse a su identificación con el papel de enfermo que construyó gracias al interés que suscitó en el movimiento psicoanalitico. La identidad vulnerable de Pankeiev acabó enroscada en la fabulación.
Para mi, sin embargo, más allá del interés que puede tener el diagnóstico o los diagnósticos que acaparó en su evolución lo más interesante de este caso es la formulación de los distintos mecanismos de defensa y mentales que erige una persona para eludir o repudiar algunos significantes. No me cabe ninguna duda de que Pankeiev en su neurosis infantil deseó ser su hermana, o mejor una mujer en posición a tergo como observó a su madre aquella tarde de Agosto en su dacha. Por qué no terminó siendo homosexual es la pregunta interesante que subyace a este caso al observar las maniobras tan dificiles que tiene que elaborar un niño cuando decide -en su sensibilidad morbosa- eludir lo que de instintivo hay en él para retorcer su pulsión informe aún y transformarla en el campo de pruebas de la fantasia donde todo es posible. Pankeiev más que nadie nos enseña hoy que el paciente hace algo para enfermar, no es solamente una victima inocente de sus circunstancias, que lo que sucedió tiene en realidad poca importancia si lo comparamos con lo que Pankeiev hizo para evitar el dolor, la minusvalía en relación con su padre y su hermana y con su deseo de ser una mujer.
Nadie enferma por contemplar el coito entre los padres, sino por no hacer lo que hacen los niños normales: hacerse los dormidos y tratar de que los padres no descubran que andamos excitados y atemorizados. La contemplación del coito por parte del niño no es desde luego aconsejable por perturbadora pero no es un trauma en sí misma, son las fantasias y constructos psicológicos posteriores los que complican la evolución libidinal del niño que tiene que dar cuenta de esa excitación y situarse en algun lugar en la escena: o bien como agresor (el padre) o bien como victima amada, la madre. Pankeiev optó por esta ultima posibilidad y cumplió entonces su deseo: el me querrá tanto como a ella (si) yo me someto a su poder.
Pero la sumisión masoquista en los niños varones con respecto a un hombre es dificilmente asumible y por esta razón la neurosis de Pankeiev no termina aqui: “no es a él a quien me someto sino a ella (la hermana), aqui se produce la primera inversión y Pankeiev transforma su posición femenina y masoquista en odio. El terreno para la neurosis obsesiva se encontraba asi preparado.
La presentación de diapositivas y la exposición del caso corrió a cargo de la PIR de nuestro servicio Iria Sanjurjo
Tiempo, espacio, sueño.
El tiempo no existe en el inconsciente
Sigmund Freud
Jean Pierre Luminet
Ayer dia 10 de Febrero tuvo lugar en Castellón de la Plana y organizado por el aula Isabel Ferrer un encuentro interdisciplinario propiciado por el profesor de la Sorbona y asesor cultural de dicha asociación Helios Jaime, unos encuentros interdisciplinarios donde en una misma mesa debatieron un astrofisico, Jean Pierre Luminet, un neurocientifico -yo mismo- y un lingüista y epistemólogo el propio Helios Jaime.
Francisco Traver y Helios Jaime
Cuando Helios me propuso la realización de estos encuentros confieso que me sorprendí y al mismo tiempo me inquieté. ¿Cual podria ser en enlace entre tan lejanas disciplinas? El propio Helios Jaime me sacó inmediatamente de dudas, el hilo conductor seria la dimensión espacio-tiempo, algo que tiene correspondencias tanto en el universo, como en la literatura o en el sueño.
Me vino inmediatamente a la cabeza la idea clásica enunciada por Freud acerca de la atemporalidad del proceso primario, de los procesos inconscientes y la extraña manera en que se mezclan imágenes y contenidos oniricos, los que soñamos y retenemos en nuestra conciencia una vez despiertos. Comencé a hilar un discurso alrededor de esta idea de arruga, de contracción, de torsión espacio-temporal y caí más tarde en la cuenta de que los cosmólogos tambien manejan este concepto desde Einstein para acá. El propio Luminet en su libro L´universe chifoné (el universo arrugado) habla precisamente de ello. Efectivamente existe una correspondencia entre el arriba y el abajo, entre el universo y los sueños al menos en el manejo que hacemos de la dimensión espacio-temporal.
De esta reflexión nació ya un post que publiqué aqui y que seria el embrión de mi exposición de ayer. La idea-fuerza que mantuve es que los sueños son producciones creativas que enactuan con la realidad no tanto para acoplarse a ella de un forma pasiva sino para modificarla y recrearla. Lo realmente curioso es que sin saber de qué ibamos a hablar los tres ponentes defendimos la misma idea: Luminet, un hombre sabio y erudito donde los haya y que combina en su persona saberes diversos de los campos de la fisica, música, artes plasticas y literatura (este tipo de personas poliedricas que solo existen en Europa) dispuso su presentación haciendo un recorrido a través del mundo del conocimiento y escarbando en la producción onirica de varios personajes famosos: desde el sueño de Escipión de Cicerón, pasó revista a Dante y a su obra iluminada “La Divina Comedia”, tambien en Pascal, Richter, Descartes, Kepler y se detuvo un poco más en el caso de Edgar Allan Poe uno de los autores mas conocidos en cuanto a su capacidad de anticipar ideas -producciones oniricas- antes de que estas ideas fueran demostradas por la ciencia. Luminet centró su exposición en detallar cómo los sueños de algunas personas ilustres anticipaban tecnologías o inventos que estaban por llegar como los viajes en el espacio y cómo no tambien para hablar de la inspiración y cómo los sueños son a veces propuestas de ficción que más tarde sirven como apoyo a la construcción tanto de una obra literaria o artistica como de un modelo cientifico: toda la quimica orgánica se la debemos a Kekulé y a un sueño realmente premonitorio muy conocido donde el uroboros sirvió de idea para el anillo de benceno.
Arte y ciencia proceden de un mismo filón humano: la capacidad de imaginar, de construir ficciones.
Mi aportación se centró en explicar como se construye y como se administra un sueño en las personas comunes. Hablé de los restos diurnos, esas pequeñas preocupaciones que nos llevamos a la cama y como representan los andamiajes del ensueño. Este hecho es bien conocido por todo el mundo, en realidad nuestros sueños retoman actividades de la vida diurna reciente cuando no del dia sin embargo el sueño es algo más que una repetición de aquello que nos preocupa o aquello que deseamos obtener. Y más allá de eso el sueño se construye desde una mecánica no lineal algo que reproduce seguramente algunos sucesos en el universo. Pues nadie soñariamos nada si el sueño no se enlazara con algo que prestara la sufciente energia para la construcción del sueño y efectivamente esa energia no puede estar en otro sitio sino en el inconsciente, alli donde habitan los programas filogenéticos de la especie en compañia de nuestros rastros mnésticos mas antiguos. Conté un sueño personal que ya habia publicado aqui, precisamente para apuntalar la idea de que en los sueños no impera la lógica, ni las leyes fisicas newtonianas como la gravedad: el sueño es en este sentido una singularidad tal y como interpretan los fisicos esta palabra, como el universo antes del big bang.
Un sueño precisa pues al menos de dos elementos para poderse establecer: un estimulo de la realidad vivida recientemente (o de la imaginación) y un recuerdo con todas las imágenes y sus redes semánticas asociadas que se presentan barajadas de forma caótica, dado al soñante -mientras sueña- una sensación de dramatismo realistico y que cuando despertamos deja una atmósfera de absurdidad risible. Pero hay un dato que habla por si mismo: la actividad REM a 40 Hz es la misma actividad que mantenemos en estado de vigilia lo que indica que mientras dormimos no estamos todo el tiempo descansando sino que en determinados segmentos estamos “como si” estuvieramos despiertos, al menos nuestro cerebro trabaja en esta banda de frecuencias: el sueño puede ser considerado como un estado inusual de conciencia inducido por la inmovilidad y el acto de dormir, el ensueño emerge del dormir y reproduce en otras coordenadas la actividad vigil como sucede también en el trance, el éxtasis o la intoxicación por substancias. También sabemos que la privación del sueño desencadena una psicosis alucinatoria lo que viene a darle la razón al viejo Freud cuando acuñó aquella vieja máxima: Dormimos para soñar y por pasiva El soñar es el guardian del dormir.
Pero nuestro conocimiento de los sueños ha puesto en entredicho algunas cosas que creiamos verdades hasta hace muy poco tiempo: me refiero tanto a nuestro concepto de realidad como al concepto determinista de la representación mental.
Efectivamente hoy consideramos que la realidad no es algo objetivo y pre-dado que se encuentra ahi afuera esperando que algun cerebro la perciba. Por otra parte los modelos cognitivistas que se soportaban en la metáfora del ordenador tambien han demostrado su ineficacia para explicar el funcionamiento del cerebro humano. No existen “ficheros” guardados en ningún disco duro sino que los recuerdos se hallan en toda la red neuronal, recuperar recuerdos o evocar algo es un fenómeno de reclutamiento neuronal, son estas neuronas -estimuladas a la vez- y no otras las responsables de tal recuerdo o pensamiento. Las neuronas operan como nosotros: se buscan unas a otras para salir de juerga juntas, algo asi como decir que tres neuronas que salieron de copas un par de veces tienen tendencia a repetir la salida: significa que han aprendido a estimularse a la vez, en esto precisamente consiste el aprendizaje.
Pero nuestro cerebro además de aprender -establecer conexiones de significado, semánticas y por proximidad- mantiene una actividad intrinseca es decir una actividad que no depende del medio ambiente. Los sueños son el principal ejemplo para escarbar en esta idea, durante el sueño nos encontramos desconectados del medio ambiente y asi y todo tenemos una actividad cerebral muy similar a la que tenemos en estado de vigilia en salvas o periodos REM (3 o 4 por noche). ¿Para qué nos sirve esta actividad, para qué soñamos?
El registro onírico tiene mucho que ver con la homeotermia (la capacidad de autoregular nuestra temperatura) en clave evolutiva, pero tambien tiene que ver con la capacidad de algunos mamiferos (y aves) en recomponer nuestro sentido de la realidad. En este sentido el sueño podria considerarse como una revisión periodica de la realidad, algo que hacemos no mediante su representación exacta sino con una aproximación entre nuestras necesidades internas y la realidad-real que en cualquier caso opera como un modulador de la actividad intrínseca del cerebro y no con la determinación que los respresentacionistas imaginaron. Los sueños son demasiado absurdos para que resulten un buen mapa de la realidad sin embargo si resultan un buen mapa de la subjetividad.
A Helios Jaime le tocó ejercer de hilandera entre el mundo de arriba y el mundo de abajo y lo hizo con un relato ejemplar entresacado de la historia de la literatura de la que es experto, se trata de “Mefistofeles” probablemente la primera novela fantástica escrita en castellano por un romántico argentino Esteban Echevarria. Su relato lleno de humor y de situaciones casi surrealistas fue un verdadero avance de lo que significa aquel nuestro encuentro interdisciplinar: un músico profesional acaba convirtiéndose en un inventor de un telescopio a través del cual escruta psicológicamente a las personas descubriendo en ellos aspectos que no pueden verse a simple vista, después escribe una novela sobre este asunto y acaba siendo famoso por su descubrimiento a pesar de que sigue siendo concertista de piano, aunque nadie acude ya a sus conciertos. Echeverria mezcla elementos de su propia realidad en sus personajes y nos describe a un hombre renacentista, a un hombre que más allá de su profesión ejerce un dominio sobre esos dos mundos que se llaman humanidades y ciencia, solo para darse cuenta de que son esa clase de personas las únicas que pueden entender los hallazgos de la ciencia o hacer compatible la intuición del artista con el rigor del cientifico.
Pues ambos han de trabajar duro para construir ficciones y mientras uno ha de demostrar lo que dice, sin el otro, ese que imagina y sueña es imposible construir hipótesis.
La ciencia avanzaria más si los cientificos leyeran más literatura, oyeran más musica y admirarán más cuadros y más allá de eso: si se atrevieran a construir mundos habitables por ellos mismos.
Y se atrevieran a soñar y a apoyarse en sus construcciones oníricas como hizo Otto Loewi para descubrir que la acetilcolina era la sustancia quimica mediante la que las celulas se comunicaban entre si en el sistema nervioso parasimpático. Vale la pena visitar su experimento -producto de un sueño- en este vinculo.
El caso Aimée
Jacques Lacan se doctoró en medicina con una tesis sobre la paranoia dirigida por el gran Clérambault. Recientemente el Dr Jorge Roig hizo en el seminario de metaformación de nuestro servicio de Psiquiatria (Consorcio Hospitalario de Castellón) una presentación destinada a discutir los aspectos clinicos, psicoanalíticos y biográficos de este famoso caso de la historia de la psiquiatria, famoso por tres razones: la primera porque fue en su momento un caso mediático ya que Aimée (llamada en realidad Margueritte) trató de asesinar a una conocida actriz con la que se sentía identificada y a la que a la vez identificó como su perseguidor.
La segunda razón de su popularidad fue que era la novedosa tesis de Lacan que permitió nuevos aportes a la concepción de la psicogénesis de la paranoia que por aquel entonces se encontraba sepultada en las ideas constitucionales que imperaban en la psiquiatria oficial.
Lacan rechazó desde el principio la hipótesis constitucional y rebuscó en freud una explicación a aquel curioso caso. Remarcó que las tesis de Genil-Perrin estaban obsoletas al evidenciar que la paranoia (la psicosis) es algo cualitativamente distinto a los rasgos paranoides supuestamente constitucionales (rencor, desconfianza e inadaptación) que la psiquiatria clásica atribuia como un continuo a la génesis de la paranoia.
La tercera razón del interés de este caso es porque Lacan describió con el caso la paranoia de autopunición, al evidenciar que el delirio terminó con el paso al acto y que Aimée estaba tratando de asesinar en la Sra Z a ella misma pues Z representaba lo que ella deseaba, sus aspiraciones secretas. Dicho de otra forma Aimée se curó despues del atentado y aunque es evidente que esto no es cierto del todo puesto que pasó gran parte de su vida delirando lo cierto es que no precisó volver a ingresar jamás y no volvió a cometer ningúna otra agresión.
Añadiré una cuarta razón para el interés de este caso y es que su hijo Didier Anzieu (fallecido recientemente), se convirtió más tarde en psicoanalista. Ya lo era cuando descubrió que el caso Aimée ocultaba realmente a su madre de cuya vida existen al menos dos versiones tal y como puede verse en las diapositivas.
Medicina energética (I)
La palabra energia es una de esas palabras que suelen asustar a los médicos, acostumbrados y más bien orientados hacia la química y a los efectos de los productos farmacológicos.
Tanto es asi que la palabra medicina energética despierta no pocos temores entre los galenos que viven de espaldas aun hoy a una asignatura que obligatoriamente cursamos durante nuestra formación y que se llamaba “Terapeutica física”, pocos serán hoy los que la recuerdan o que pudieran nombrar dos o tres aplicaciones médicas de los hallazgos de la fisica más allá de las radiaciones ionizantes comúnmente conocidas como rayos X.
Si descontamos a las aplicaciones diagnósticas bien contrastadoas hoy a través de la resonancia magnética, la tomografia axial computarizada o la PET (la tomografia por emisión de positrones) pocos aprobarian la siguiente pregunta ¿conocen ustedes alguna aplicación terapéutica que no proceda la la quimica? o más directamente ¿conocen ustedes algun tratamiento de estirpe física en medicina?
Algunos recordarian algunas referencias al sol (Helioterapia), al calor, los masajes o las aguas medicinales y otros se remontarian a las catacumbas de la ciencia para recordar la electroterapia o la convulsoterapia (TEC) que aun usamos los psiquiatras, pero casi nadie sabria qué decir respecto a la magnetoterapia, la acupuntura o la osteopatia, pero es seguro que todos los médicos han oido hablar de las aplicaciones mas agresivas como la cobaltoterapia, los aceleradores lineales o la radiumterapia.
Por no hablar de las aplicaciones médicas que proceden de la nueva fisica, me refiero a la fisica cuántica, ¿existe algun tratamiento práctico en la medicina actual que proceda de estas nuevas concepciones de la fisica?
Todo esta ignorancia resulta muy sorprendente si se tiene en cuenta de que en realidad el cuerpo humano es un acumulador de energia, es decir de electromagnetismo. Cuando hablamos de energia estamos hablando pues de electricidad y de la inducción magnética que va detrás del paso de una corriente eléctrica. Una corriente eléctrica que transcurre a través de todo nuestro cuerpo a través de los iones y los electrones.

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William Turner (1775-1851) fue un artista que realizó el tránsito entre el romanticismo y el impresionismo: la modernidad, el color de su pinturas son impresiones, borrones, manchas como las que aparecen en el cuadro de arriba y en el de más abajo: un paisaje de Venecia.
James Maxwell (1831-1879) fue un físico escocés que descubrió que la corriente eléctrica generaba en torno a si un campo magnético, casi simultáneamente Michael Faraday (1791-1867) descubrió la ley inversa: que un campo magnético generaba una corriente eléctrica. Magnetismo y electricidad eran pues fenómenos fisicos inseparables por lo que hoy llamamos a este fenómeno electromagnetismo.
Lo sorprendente no son estos descubrimientos físicos en sí sino que se realizaran paralelamente a avances artísticos (como puede observarse Turner, Faraday y Maxwell fueron coetáneos) ¿De qué manera los descubrimientos científicos influyen en la subjetividad humana y la creación artística?
Esto puede ser desde luego sorprendente pero aun más lo es el hecho de que determinadas presunciones artísticas hayan precedido en siglos a las evidencias científicas sobre un fenómeno determinado. Significa que los artistas, los humanistas en general o los poetas o escritores han tenido intuiciones que han precedido en mucho a las demostraciones cientificas sobre un fenómeno observable.
Arte y ciencia son pues primos hermanos pues ambos funcionan en paralelo y ambos se basan en el mismo principio: el hombre construye ficciones para entender el mundo, a unos se les pide que las demuestren y a otros nos conformamos con exigirles belleza o sentido.

La luz antes de Turner.-
Delacroix (1798-1863):

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El color de la pintura romántica y la pintura de Turner tienen elementos en común pero también algunas diferencias marcadas por el descubrimiento de que la electricidad generaba en torno a sí un campo magnético, algo que la hacia brillar en todas direcciones (a pesar de que la luz se desplaza en linea recta), un descubrimiento que pudo ser evidenciado por el ojo común a través de la iluminación eléctrica en las calles. La concepción de la luz se modificó a través de esta evidencia y lo que en Turner son manchas en Delacroix son fondos tenebrosos que parecen ser las ultimas sombras del Barroco y en Seurat corpúsculos, puntos de luz que parecen grumos independientes.
La luz despues de Turner.
Seurat (1859-1891) a través del puntillismo investigó la doble verdad de la luz. La luz nunca volvió a ser la misma.

A pesar de que Einstein aun no habia demostrado la naturaleza dual de la luz, parece que Seurat anduviera sobre esa pista aunque fue Newton (el gran alquimista) el que intuyó que la luz era un corpúsculo contra las teorias de Huygens que creia que era una onda, al final resultó que ambos tenian razón y que la luz puede comportarse de las dos formas.
Para aquellos que quieran profundizar en estas cuestiones pueden visitar esta web donde se cuenta algo de la historia de la luz.
Llegados a este punto conviene dar paso a la pregunta siguiente. ¿Existe alguna relación entre la energia y las manifestaciones patológicas? ¿Existe alguna relación entre las perturbaciones energéticas y la enfermedad?
Los médicos sabemos que la mayor parte de los malestares que presentan nuestros enfermos no son orgánicos y cuando digo orgánicos quiero decir con lesión estructural demostrable que justifique la sintomatologia. Por cada vez que un médico demuestra una enfermedad -vamos a llamarle fisica- diagnostica cinco donde no es posible establecer esa relación lineal de causa-efecto entre sintoma o síndrome y lesión demostrable. Dicho de otra manera: la mayor parte de las enfermedades que aquejan a los humanos son no-enfermedades fisicas sino energéticas.
Antes y ahora a estas enfermedades que no cuadran con el modelo newtoniano se las metía siempre en el cajón de la sospecha de que eran causadas psicológicamente, en la forma de pensar de los medicos antiguos todo lo que no era orgánico (demostrable) era psiquico o sea inventado o histérico como se llamaban antes a estos padecimientos. Más tarde algunos médicos acuñaron otra etiqueta mas suave para agrupar a estos enfermos. Fue asi como se inventó la psicosomática que seguia suponiendo que en el background del malestar habia un conflicto psíquico sin resolver, ahora algunos le llaman estrés.
La psicosomática murió poco a poco de inanición al carecer de una teoria que enlazara lo fisico con lo psiquico más allá de lo que Freud y los psicoanalistas descubrieron que era mucho pero que no representaba al grueso de los padecimientos psicosomáticos. Por ejemplo nunca supimos qué conflictos psiquicos -si es que habia alguno- podian estar alimentando una psoriasis, una artritis reumatoide, una ulcera gastroduodenal o una colitis ulcerosa. Sin embargo la sospecha seguia latente, al fin y al cabo era lógico si algo no es orgánico tiene que ser de causa psicogenética.
Para introducir aún mayor confusión se descubrió hace poco tiempo que la mayoria de ulcerosos sufren una infección por escherichia coli lo que hizo temblar los bigotes de aquellos que siempre habian sostenido la etiologia psiquica de estas enfermedades fisicas.
Pero lo cierto es que la mayor parte de los médicos no cayeron en la cuenta de que antes de que exista una lesión orgánica (como las úlceras o las pústulas) pasa mucho tiempo donde la enfermedad no se ha manifestado y que aqui estaba la clave del asunto, ¿qué sucede antes de que se manifieste la enfermedad fisica?
Lo que sucede es que las enfermedades antes de manifestarse celularmente atraviesan un periodo donde sólo pueden manifestarse a través de manifestaciones energéticas extracelulares, no existe aun lesión sólo disfunción. Una disfunción que si es mantenida en el tiempo puede llegar a manifestarse en el nivel celular pero que tambien puede resolverse por si sola y retroceder o remitir.
En este sentido la enfermedad energética es la manifestación inicial de una enfermedad orgánica o lesional. O dicho de otra manera toda enfermedad verdadera comienza con una enfermedad energética inabordable para la quimica y dificilmente demostrable con los métodos usuales de laboratorio o de radioimagen, basta con escuchar, son no-enfermedades- aun que se trasmiten de boca a oido a través de ondas acústicas (otra forma de energía invisible).
Ahora bien, conviene no confundir una enfermedad energética con una enfermedad psiquica o mental. Lo psiquico es desde luego energético pero no todo lo energético se manifiesta en lo psiquico puesto que lo energetico anida en todo el cuerpo y no solo en la mente, hay pues algo mental, psiquico o intangible en todos y cada uno de los órganos de nuestro cuerpo y que se encuentra en permanente comunicación a través del sistema inmune, de los neuropéptidos, las hormonas y la electricidad, los eternos viajeros de nuestro cuerpo.
Este era el error que apresó a nuestros profesores en la dualidad organico-psíquica que procede del modo de pensar newtoniano, lo que no es fisico debe ser a la fuerza psíquico. Les faltaba ese tercer pie y una convicción profunda: todo es orgánico, todo es uno a pesar de que existan tres patas: lo orgánico, lo energético y lo mental son las tres manifestaciones de lo energético (entendiendo aqui energia como la multiplicación de la masa de algo por la velocidad de la luz al cuadrado) : materia, energia y espiritu son las tres formas en que se manifiesta la materia y sus procesos biológicos.
Pondré ahora un ejemplo de un paciente real:
Una mujer que recientemente he tenido oportunidad de ver en consulta tiene tres diagnósticos:
- La enfermedad de Sjogren y una tiroiditis de Hashimoto en remisión.
- Una fibromialgia.
- Un trastorno por ansiedad generalizada.
¿Estan justificados los tres diagnósticos?
La paciente presenta una enfermedad autoinmune ya instalada en el nivel celular, el sindrome de Sjogren es pariente cercano del lupus eritematoso y de las conectivopatias mediadas por la inmunidad humoral con anticuerpos antinucleares demostrables de lesión articular. Su clinica es el dolor y la incapacidad, su trastorno del sueño y la constricción de su campo de intereses y de placer. Su vida es la vida de una persona inválida e incapacitada a pesar de sus antecedentes de ser una persona independiente y trabajadora. Su vida transcurre en las salas de espera de múltiples médicos (reumatólogos, médicos de familia, oftalmólogos, endocrinólogos y rehabilitadores) a los que se les unió recientemente un psiquiatra por aquella sospecha de ansiedad generalizada y un psicólogo que escarbó entre sus antecedentes de calamidades recientes. Tods los especialistas que la han visitado lo hicieron a través de una mirada sospechosa ¿cuanto de su sintomatologia era atribuible a su enfermedad real (el Sjogren) y cuanto era exageración e histeria?
No sabian aun que una enfermedad atraviesa estos tres estadíos, uno energético, uno mental y otro fisico (u orgánico) y que según en que momento se explore van a predominar unos u otros, a veces nos podemos encontrar con una gran paradoja: que los enfermos empeoran mentalmente cuando mejoran fisicamente o esta otra: que la enfermedad fisica desaparece cuando es sustituida por una enfermedad mental severa tal y como ya comenté en este post. Los niveles son pues intercambiables y pueden solaparse buscando siempre o bien la restitutio ad integrum (en su versión mas benéfica) o la presentación más profunda, viajando desde los planos más sutiles hacia los más telúricos. De afuera adentro y de abajo arriba: lo más grave es desde luego lo que afecta a los planos más profundos y más altos.
¿Como se sentiria usted con una enfermedad asi a los cuarenta años?
¿Cree usted que está justificada su ansiedad o cree que es un problema -otro problema- esta vez psiquiátrico?
Si los médicos que atendieron a esta mujer no fueran especialistas newtonianos -esos que solo ven su disciplina- habrian podido minimizar el impacto de los diagnósticos más graves con los que esta mujer tuvo que lidiar.
Fue casi al final de esa carrera cuando llegó a mi y yo le dije:
- Usted no tiene tres enfermedades sino una.
Y ella se echó a llorar.








