La biologia de la creencia


liptonbruce

Bruce Lipton es uno de esos biólogos heterodoxos que han pasado su vida entre dos aguas: con un pie dentro de la ciencia y con el ojo puesto en la vida, en las novedades e intuiciones que el hecho de vivir por si mismo proporcionan a los hombres, una de las vias tradicionales del conocimiento: la autoobservación. Se trata de una novedad, no es usual que los cientificos habiten aquellos mundos que construyen con sus investigaciones, es como si hubieran levantado un muro de separación entre la vida y la ciencia. Este no es el caso de Lipton, para empezar mientras casi todos los biólogos se interesaban por el núcleo y el material genético que habita dentro de él, Lipton se interesó por la membrana celular descubriendo no pocos de sus secretos anatomofisiologicos. Mientras todos los cientificos se afanan en investigar los genes y proporcionar a la industria de la genómica la claves para lanzar productos -marcadores biológicos- de detección precoz y de diagnóstico Lipton se marchaba a Granada, una universidad caribeña de poca monta con tal de aislarse de ese mundo competitivo y hostil orientado hacia el dinero y el corto plazo.

En su exilio voluntario de Granada tuvo Lipton un accidente de trafico y cayó en manos de un osteópata que fue -por asi decir- el que le descubrió uno de los hallazgos por los que Lipton pasará a la historia de la ciencia: el descubrimiento o más bien la experiencia personal de que la mente tiene una potentisima influencia en el dolor, en las manifestaciones de la enfermedad y en la recuperación de la misma una vez que se ha perdido ese don que llamamos salud. Sin embargo este “eureka” hubiera sido imposible sin sus previas investigaciones sobre la membrana celular a la que Lipton considera “el verdadero cerebro de las células” y a la que otorga un papel hegemónico en el control de la vida celular muy por encima del núcleo y sus códigos genéticos demasiado encerrados en si mismos para poder adquirir otro papel que el del disco duro de un ordenador: el lugar donde se instalan los programas que son a su vez activados desde fuera de ellos mismos, como hacemos con el teclado y el ratón.

Para Lipton la membrana es un cerebro -un procesador para seguir con la metáfora cibernética- pero no debe entenderse que la palabra cerebro es -a su vez-  una metáfora sino de una realidad fáctica, un cerebro diminuto y primitivo que es capaz de discriminar en todo momento qué cosas de su medio ambiente (el medio extracelular) son necesarias para su supervivencia y qué cosas son prescindibles o incluso tóxicas. La membrana es una especie de cristal compuesto por una empalizada foslipídica que combina moleculas hidrofóbicas (grasas) con moleculas hidrofilicas. Esta curiosa combinacion de elementos orgánicos (fósforo) con los lipidos son los que dotan a esta membrana de esa caracteristica tan especifica de poder saber que es lo que le conviene a la célula para su nutrición al tiempo que abriendo y cerrando poros por donde circulan sodio, potasio y calcio la celula baila electromagneticamente constantemente desprendiéndose de lo que le sobra y absorbiendo lo que precisa incluyendo secuencias electromagneticas y no sólo química.

membrana_celular2

Como puede observarse en esta fotografia la membrana celular es una empalizada fosfolipidica de la que emergen como unas antenas que son en realidad glicoproteinas ocupadas en detectar como anda el medio ambiente.

En su libro -evidentemente orientado a la divulgación de sus ideas- Lipton hace una difícil y arriesgada pirueta y concluye que la membrana celular es como un pequeña mente comparable a esa otra mente que desde Descartes fue sacada a empujones del estudio de la ciencia al ser considerada como un intangible que debia seguir en manos de teólogos. Sin embargo es dificilmente comprensible la analogia que lleva a Lipton a proponer su teoria o mejor dicho las conclusiones que parece extraer de su descubrimiento esencial: que la membrana es la clave en la salud o enfermedad celular. Desde mi punto de vista Lipton pretende apartar nuestra vista de la determinación genética y aportar una idea optimista acerca de la curación de determinadas enfermedades. Para ello nos refresca el concepto de placebo, un tema sobre el que ya hablé en este post y en este otro.

Hasta el momento actual el efecto placebo ha sido considerado por la ciencia como un artefacto, es decir una complicación que venia a ensuciar los estudios con nuevos fármacos que para pasar a ser comercializados deben someterse a rigurosos controles que han de demostrar que la efectividad del nuevo fármaco es superior al placebo (es decir a una sustancia inerte). la verdad del asunto es que pocos fármacos nuevos pasan estos controles sobre efectividad de una manera definitiva. Los efectos del placebo son muy importantes aunque dependen de patologias: por ejemplo son más eficaces en patologias como la depresión pero poco efectivos en otras patologias como el cáncer. Cuenta Lipton el caso de un hipnoterapeuta que curó con hipnosis una ictiosis (una enfermedad de la piel que le da un aspecto de escamas a casi todo el cuerpo y que tiene un claro origen genético), el caso es que el terapeuta que curó a aquel enfermo de su ictiosis no pudo volver a repetir su sanación en ningún otro caso. Concluye que lo que sucedió fue que el terapeuta dejó de creer en sus dotes sugestivas en cuanto se enteró de que su diagnóstico era equivocado y que la ictiosis era una enfermedad considerada incurable lo que viene a decir que el optimismo terapeutico del médico es necesario junto con la creencia del paciente en su curación.

Hoy ya no creemos en que el placebo sea un obstáculo o un artefacto, más bien nos inclinamos a creer que en las creencias humanas se articulan no pocos de los mecanismo curativos y autodestructivos que nos llevan a la salud y a la enfermedad. Si supiéramos como funciona el efecto placebo y aprendiéramos a utilizarlo podriamos curar a un mayor número de pacientes pero más allá de eso, cualquier persona podria -utilizando sus resortes curativos- sanarse a si mismo a través de eso que conocemos como causación descendente, es decir aprendiendo a que la mente influya sobre el cuerpo y a utilizar esa extraordinaria energia que seguramente anida en nuestro inconsciente para curarnos a nosotros mismos. A mi personalmente no me cabe ninguna duda de que esto que estoy nombrando es el futuro de la medicina, el futuro del hombre está seguramente vinculado a una evolución que frontalice definitivamente su sistema nervioso y lo haga depender de la voluntad, al menos en esa parte de la autoconciencia capaz de realizar cambios a nivel celular.

No hay que olvidar que la corteza cerebral es la ultima adquisición de nuestro cerebro, es aun muy reciente y vulnerable, la mayor parte de las enfermedades mentales pueden entenderse como desaferentizaciones de la misma y el retorceso del cerebro hacia bucles de retroalimentación sin fin como esas musicas de la new age o esos mantras eternos que se repiten a si mismos hasta el paroxismo. No estamos aun completamente aferentizados y sobre todo cuando afrontamos un conflicto nos desaferentizamos aun más, parecemos enloquecer cuando algo nos agobia ¿No les sucede esto a ustedes? Significa que cuando hay que sacrificar algo lo primero que perdemos es el raciocinio, la reflexión y eso que conocemos con el nombre de sentido común.

Pero esta idea no debe hacernos perder de vista las dificultades: la primera de todas ellas es que hace falta algo más que eso que se ha venido en llamar pensamiento positivo. Hace falta una tecnología precisa para poner a punto técnicas sencillas y autoplicables que vayan más allá de la sugestión que algunos médicos hacen espontáneamente muchas veces de forma totalmente inconsciente o la autosugestión sin direccionalidad.

En mi opinión hace falta una perfecta sincronización entre el deseo consciente y la pulsión inconsciente que reside en la memoria implicita y a la que no estamos demasiado acostumbrados a visitar para poder llegar a sanarnos a nosotros mismos. En este post describí la diferencia que existe entre la memoria procedimental y la memoria implicita. Podemos entender que la memoria implicita es aquella que no podemos recobrar fácilmente en forma de ideas, imágenes, recuerdos o secuencias de hechos y de ahi la dificultad a la hora de sincronizar algo consciente como un deseo de sanar de algo y el trabajo de nuestro inconsciente que está siempre operando bajo la lógica de la supervivencia tal y como ese inconsciente instalado en lo más profundo de nuestro cerebro reptiliano se imagina la supervivencia: vida o muerte, huir o luchar. Además hay que contar con que el cableado entre el sistema reptiliano, el sistema limbico o mamífero y la corteza están perfectamente permeables y conectados entre si, sin estorbos ni bloqueos. Liberar estas secuencias filogenéticas que se encuentran grabadas en el tallo por miles de millones de años de evolución no es tarea fácil y es precisamente ahi donde hay que viajar puesto que en ellas se encuentra precisamente la energias necesarias para influir en el nivel celular. No es pues la corteza, ni los pensamientos positivos los que nos pueden sacar de un atolladero de salud sino de la fuerza de los arquetipos -en la terminología jungiana- que son los que pueden modificar la materia de arriba abajo y a veces actuando en contra de la creencia, no olvidemos las curaciones que se producen a pesar del propio enfermo o el efecto nocebo.

Dicho de otra manera: debe haber una perfecta comunión de intereses entre nuestros deseos conscientes y nuestros programas ancestrales, de lo contrario se viaja contra corriente y ningún resultado positivo puede esperarse: la lógica determinista de nuestro cerebro profundo se impondrá siempre a nuestros pensamientos o creencias sean las que sean. Aqui es donde el conocido adagio griego “Conocete a ti mismo” vuelve a mostrar su potencial curativo: nadie puede curarse de nada si no tiene un mapa aproximado de cómo es y qué desea en realidad, a la obtención de esta verdad se oponen muchas fuerzas, morales unas, sociales otras, de exigencias y autoexigencias, deudas y culpas. miedos y desconfianzas pues estamos obligados a seguir pensando a través de los carriles de nuestra propia experiencia. Los pacientes que responden al placebo en estas condiciones son seguramente los más influenciables o sugestionables y para rizar el rizo es hasta posible que un paciente se cure para complacer a su médico que es una forma bastante femenina de seguir desconociéndose uno mismo. Naturalmente este es un concepto blando del placebo y no es al que me refiero como futura pócima de la humanidad.

Será posible cuando cualquiera de nosotros sea capaz de lidiar con sus conflictos de un modo creativo y constructivo sin oposiciones entre cortezas y tallos cerebrales, cuando sepamos coordinar ese parlamento que es la mente y dictar un código de vida que sea compatible con lo que ya somos. Si un conflicto es derivado al polo biológico sin pasar por el filtro de la mente tenemos muchas posibilidades de enfermar pero si un conflicto es derivado al polo psiquico tenemos la posibilidad de neutralizarle y quitarle sus valencias virulentas.

El futuro está en la frontalización, en ese seguir siendo más humanos, sin duda.

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19 pensamientos en “La biologia de la creencia

  1. El resumen genial del libro de otro heterodoxo científico que deberían leer muchos. Me pareció muy sincronicidad la historia de cómo entra en la cuántica.
    Respecto al placebo, como dice él ahí, es inaudito de que no se haya invertido más en investigarlo pero no sólo eso, sino en tomarlo como una prueba irrefutable de la relación mente-cuerpo. Claro que -como dice usted- hace falta aún investigar mucho y en ver cuándo sí y cuándo no.
    Fantástica rememoración, sí!

  2. Justamente hoy 26 de enero he descubierto a Paco Travel, y me congratulo de ello. He estado “ojeando” solamente su blog, y me resulta muy en sintonía con los temas que me ocupan en los últimos años. Tendremos en el futuro muchas instancias de intercambio y de disfrute con sus aportes. Excelente el análisis del libro de Bruce Lypton (un científico heterodoxo) que apunta en una dirección que mostrará que la separación entre psicología y medicina ha sido una concepción que ha frenado el desarrollo del conocimiento por varias décadas. Como ya lo ha expresado la neurocientífica Candace Pert : la mente se encuentra en todo el cuerpo, ouego de estudiar la acción y conexión de los péptidos de las emociones. Al cuerpo inseparable de la mente, y al estar los neuropéptidos y sus receptores tanto en el cuerpo como en la mente la mente, se han sentado las bases para la comprensión de la red que une nuestro sistema nervioso, con el hormonal, el gastrointestinal el inmune. También sabemos hoy que nuestro sistema inmune posee actividad cognitiva y es responsable de la identidad molecular del cuerpo, y este sistema inmune se encuentra en una comunicación constante con el sistema nervioso, y AMBOS CONSTITUYEN DOS SISTEMAS COGNITIVOS INTERACTIVOS.
    La Dra. Marianela Castes ha señalado en el reciente 1er Congreso Panamericano de PNIE que ha sido brillantemente organizado en Montevideo por Margarita Dubourdieu y Ortiz Arzalán, los mismos conceptos que Paco Traver reseña de Lypton sobre la importancia fundamental de la membrana celular, congreso al que asistió también Mario Martinez quién aportó valiosísimos conceptos sobre el modelo biocognitivo que están en directa concordancia con lo expresado por Lypton.
    Todo apunta a que hemos entrado en un terreno fascinante de la investigación que nos aportará conocimientos que explicarán muchas cosas que no teníamos explicación.
    Ver: Epigenética, genes y ambiente:

    http://blog.360.yahoo.com/blog-XNDBRus7f6PxkrRo9vns.cHI_CaUjEo-?cq=1&p=115

  3. Ha visto, RC? Martínez el biocognitivo también aquí! Es la magia de aquello que da vueltas, y más vueltas, y más vueltas… en espiral… Y cada vez el cerco se estrecha más y unas cosas van chocando agradablemente unas con otras… Siempre las mismas… Potito ver juntos a Lipton y a Martinez, ¿no?… Esta es nueva, pero bienvenida sea…

  4. Gracias por permitirme conocer a Lipton, de quien yo nada sabia, Francisco. Mi opinion con respecto al interrogante de Ana:
    Los laboratorios no invierten en investigar productos que no redituen divisas. De todos modos, ellos no necesitan publicidad. Su efectividad los abala.

  5. Pingback: La membrana celular es una pequea mente - Mancia.org | Foro de Salud y Medicina para estudiantes y medicos | Residencias Medicas

  6. Un artículo excelente, unos conceptos claros y amenos.
    Y la esperanza en que el futuro de la humanidad se perfile hacia la comunión de la antigua Sabiduría con la Ciencia (la escribo con mayúsculas, porque quiero diferenciarla de aquello que practican las multinacionales farmaceúticas); la antropología nos dá sobrados ejemplos de curación” mágica”.
    La poesía y el mito llegan antes pero la Ciencia, nos afirma en la realidad compartida.
    La palabra griega Phosphoro, y su posterior divulgación latina, lucem y ferre, “el que porta la luz”, me parecieron siempre interesantes desde el punto de vista de la constitución de la membrana neuronal.
    Pero son chispas de intuiciones que no llevan a nada más que a una especie de divertimento intelectual, ya que “el que porta la luz”es Lucifer, con lo cúal nuestros demonios, sí son interiores.
    Muchos besos y gracias por acercarme este conocimiento.

  7. Los bebés, el secreto de todo está en los bebés. Ayudar a esparcir el conocimiento de la neurociencia en cuanto a los bebés. Yo creo que ahi está el truco. El período crítico en los bebés, el cierre del córtex auditivo, la posibilidad de activar todas sus neuronas con una enseñanza racional. Gracias por tu blog, es genial.

  8. Pingback: Insight y éxtasis « Neurobudismo

  9. Para los humanistas no es extraño el concepto del poder de la mente y de cómo maneja al cuerpo. Lo interesante es que un biólogo hable del asunto. Y de que el verdadero cerebro de la célula no está en su núcleo sino en la membrana. Cuando estudiamos las emociones y los sentimientos entendemos los conceptos de la neurociencia y las aplicamos en las intervenciones que hacemos con grupos y con personas. Me complace que los científicos tomen en serio conceptos que antes consideraban esotéricos.

  10. Es por eso que sin la necesaria colaboración entre saberes la ciencia permanecerá estancada. La “otra forma de saber” que procede de las humanidades y más concretamente del arte es el perfecto aliado para llegar a saber la verdad.

  11. Pingback: Arquetipos celulares y dolor neuropático « neurociencia-neurocultura

  12. Verdaderamente un campo muy interesante para abordar otras posibilidades de ver la enfermedad, desde otra pespectiva. Y no solo la enfermedad sino tambien el estar en la vida. igualmente importante como ud dice “conocerse uno” y ahi el reconocer nuestros arquetipos es una tarea bien ardua. Que nos pone en contacto con nuestro interior, así como con nuestra sombra. Evidentemente todo se interrelaciona y lo biológico nos conduce a lo psiquico, a las emociones y a nuestra espiritualidad. deseo seguir aprendiendo mas de este tema. Gracias por su explicación tan precisa de la investigación del dr. Lipton

  13. Pingback: Creencias de primer y segundo orden « neurociencia-neurocultura

  14. ! ! ! ! ! FELICITACIONES GRANDOTAS A LIPTON Y DIFUNDIDORES DE LO NO ORTODOXO! ! !
    CON VUESTRO PERMISO, LES RECOMIENDO ENTERARSE DE LOS PLANTEAMIENTOS DE UN MEDICO ALOPATA POCO CONOCIDO.
    EN SUS LIBROS,ENCONTRARAN RESPUES TA A LAS INTERROGANTES DE (P.EJ.) SOBRE LOS “EFECTOS PLACEBO” EL ESCRIBIO COMO 40 LIBROS SOBRE COMO LLEGAR AL CONSEJO GRIEGO; “CONOCETE A TI MISMO” EL MEDICO MENCIONADO FUE JORGE ADOUM
    SU OBRA MAS COMPLEJA ES “LAS LLAVES DEL REINO INTERNO” RECOMIENDO LEER PRIMERO COMO INTRODUCCION; ” LA MAGIA DEL VERBO” Y “EL REINO O EL HOMBRE DEVELADO”(A PESAR QUE ES LA CONTINUACION DE “LAS LLAVES …….) ES MEJOR LEERLOS PRIMERO. CADA UNO VERA. EN CASO DE QUE NO LOS CONSIGAN, YO LOS SUMINISTRARIA PUES LOS TENGO EN LLAVE MAYA. sALUD! ! ! PSARA TODOS CHAUUUUU

  15. agradecido estaria si me contactaran con carlos andrade valve si es el que yo pienso uruguayo de montevideo y amigo que hace mucho tiempo no he tenido noticias . excelente el articulo .

  16. Además de felicitar por artículo, quiero responder a Julio Cesar Peña, quien anda en busca de mi padre, Carlos Andrade Vallvé. Julio, Si ves este mensaje, escribime a aleiram67@yahoo.es Salud a todos, Mariela Andrade.

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