Elogio del resfriado

Enero 31, 2009 at 8:09 pm (cancer, ciencia, evolución, psicofarmacos, psiquiatría) (, , )

Tenia 24 años y acababa de entrar a trabajar como médico interno en el Hospital en el que aun sigo trabajando después de múltiples idas y venidas.

Vivía alli en una especie de pisito aledaño donde comiamos, dormiamos y nos distraíamos los médicos internos cuando no estábamos de guardia o de servicio matutino. Allí fue donde pillé unas anginas de aquellas de antes, con pus, disfagia, fiebre alta de casi 40 grados y ese trancazo que caracteriza a las enfermedades agudas y que no te deja otra alternativa más que permanecer -hipocráticamente- en la cama. Cada uno de los compañeros que entraban de guardia venian a visitarme y me recetaban antibióticos, primero de forma oral, más tarde y en vista de que mis anginas parecian resisitir todos los ataques de esos ejercitos antibióticos pasaron a mayores y me pusieron penicilina benzatina, aquellas inyecciones dolorosísimas conocidas como Benzetacil.

Pasó una semana y mis anginas no remitían de manera que una monjita -la que se encargaba de traernos la comida- me miró con cara de pena y me anunció que daría parte (antes se deba parte de todo) all Dr Tal, que era el jefe de servicio de Otorinolaringologia: se trataba de uno de aquellos médicos antiguos que pasaban visita con monja y palangana incluidas y que iban armados de unos de aquellos espejos frontales con los que exploraban las faringes ajenas. El Dr me abrió la boca con aquellos aparatos metálicos y despues de dejarlo en la palangana de la monja adjunta, dijo: “este chico ya está bien, que suspenda los antibióticos”.

Me quedé de una pieza porque yo no me sentía en absoluto bien, pero entendí que aquel hombre habia visto en mi faringe algun signo reconocible de que mi enfermedad estaba en resolución. “Que tome zumo de naranja” -añadió- a modo de despedida.

Y las monjas me lo trajeron, ese dia y al siguiente y al otro.

Al dia siguiente mis anginas se tornaron del color rosado de la carne y aquellos velos blanquecinos que las recubrieron durante una semana desaparecieron. El otorrino tenia razón, yo ya estaba curado sólo que no lo sabia.

Y nunca más volvi a tener anginas, lo que significa que aquel dia acabó mi adolescencia, aquel dia dejé de reaccionar como hacen los niños ante los gérmenes (al menos los niños de antes), aquel dia perdí mi reactividad infantil.

Y no quiero decir que no haya vuelto a tener enfermedades febriles pero todas han sido pequeñas bromas si las comparamos con aquel episodio. Cierto es que he tenido gripes, faringitis, resfriados vulgares, sinusitis, otitis, foliculitis y cosas asi, pero ninguna de estas enfermedades logró mantenerme una semana en cama, ninguna elevó el termómetro hasta los 40 º y ninguna parecía ser tan resistente a los antibióticos como aquel episodio de anginas.

Se trataba de enfermedades light, enfermedades como de broma, enfermedades de adulto.

A los 40 años aproximadamente comencé con una rinitis que arrastraba durante cierto tiempo hasta que un amigo mio alergólogo me hizo las pruebas pertinentes y me anunció que era alérgico a los ácaros. Yo no sabia ni una palabra de esos bichejos pero siempre me extrañó que un hombre que habia sido criado enmedio de ranas, culebras, perros, gatos, galiinas, cerdos, polvo y anguilas pudiera tener alergia a los ácaros. Pero acaté las ordenes de mi amigo alergólogo y me tomé los antihistaminicos que me prescribió. Noté cierta mejoria durante algun tiempo, aunque pronto cai en la cuenta de que mis episodios de estornudos, mocos y obturación nasal nada tenian que ver con los ciclos sexuales del susodicho ácaro sino que iban y venian al azar. Al principio mi rinitis era primaveral pero hoy es todo el año, asi que un buen dia abandoné los antihistaminicos y me puse a pensar acerca de qué es eso de la cronicidad.

Cuando era estudiante de medicina la teoria al uso era que la cronicidad procedia del mal tratamiento de una enfermedad aguda. Y seguramente esto es cierto en las enfermedades traumáticas o en otras, pero no en las infecciosas o en aquellas donde nuestro sistema inmune se encuentra comprometido. En realidad la enfermedad crónica no está traduciendo un mal tratamiento de la enfermedad aguda sino que aparece precisamente porque las enfermedades agudas han desaparecido.

Y no quiero decir que unas vengan a ocupar el nicho ecológico que dejaron las otras, sino que unas aparecen precisamente porque las otras han desaparecido, lo que viene a decir que las enfermedades agudas protegen de alguna forma de las crónicas.

Y esto es lo que estamos viendo los médicos de hoy: las enfermedades crónicas aparecen aun en ausencia de enfermedad aguda. Diriase que una vez que hemos liquidado casi todas las enfermedades agudas lo que nos queda es lidiar con las secuelas de la desaparición de las enfermedades agudas: una gran contradicción. ¿Pero existe hoy algun niño que tenga anginas como aquellas de antes?

Pues claro que no, los niños y los adolescentes de hoy hacen directamente una bronquiolitis o una neumonia sin pasar por las domésticas anginas. Es seguro que aun existen enfermedades agudas pero representan enfermedades más graves de las que padeciamos los niños en los años 50. Y aqui parece existir una gran paradoja ¿cómo es posible que las enfermedades banales hayan desaparecido dejando paso a enfermedades crónicas y a enfermedades agudas mas graves e incluso exóticas?

¿Por qué ha sucedido esto?

Les contestaré a esta pregunta con otra: ¿qué se hizo del sarampión, de la roseola, de la varicela, de la difteria?

Dicen algunos optimistas que estas enfermedades han sido erradicadas, pero no es cierto: lo que ha sucedido es que estas enfermedades han sido reducidas a una expresión sintomática banal,  se manifiestan sin fiebre y casi sin exantemas y pasan así desapercibidas dejando a nuestro sistema inmune en paro ya desde la más tierna infancia. Son los efectos secundarios de las vacunas, es decir de esa forma tan industrial de liquidar y suprimir sintomas de enfermedades que carecen de importancia.

Y aqui esta la clave la palabra “supresión”. Pues suprimir algo (sintomas agudos) tiene efectos secundarios a largo plazo

Es verdad que algunas enfermedades agudas por si mismas pueden terminar con la vida de una persona, pero no todas las enfermedades agudas tienen la suficiente virulencia para hacerlo. Una enfermedad aguda es una oportunidad para que el organismo se limpie, se depure y se resetee como hacemos de vez en cuando con nuestro ordenador. Mis anginas de los 24 años estaban marcando una transición de fase, estaba estrenando mi primer trabajo como médico, aquellas anginas representaban mi iniciación en el mundo adulto y trataba de liquidar todas las tóxinas de las que necesitaba desprenderme para adentrame en una nueva fase, aquella enfermedad me estaba tratando de enseñar algo y aprendi la lección, aunque un poco más tarde: mi cuerpo trataba de decirme, “hasta aqui hemos llegado amigo”, ahora debes reciclar todas tus células, muchas deben morir.

Mis bienintencionados compañeros trataban de enmudecer aquel discurso improvisado con antibióticos pero mi cuerpo se negó a escucharles y solo calló cuando terminó con su proceso de cambio. Sufrí durante una semana a pesar de los antibióticos y menos mal que a nadie se le ocurrió cambiarme el antibiótico a uno de esos de amplio espectro, el estropicio hubiera sido mayor. Sólo el Dr Tal pareció entender que aquel proceso febril representaba la fase de curación de una enfermedad y que habia que dejar que el cuerpo trabajara a sus anchas. Su intervención por si misma me liberó de un trabajo adicional: al dia siguiente estaba en pie sin fiebre aunque muy debilitado por el proceso.

En realidad casi no recordamos que las enfermedades tienen dos fases: una simpática y otra parasimpática. Y que están justificados determinados tratamientos según nos encontremos en una fase o en otra, por ejemplo dar antibióticos durante la fase parasimpaticomimetica es un error porque el organismo ya está en fase de resolución. Las fases son reconocibles por sus efectos y sintomas acompañantes, durante la fase simpática estamos excitados, dormimos mal, no tenemos apenas hambre y notamos los primeros sintomas del trancazo en cuestión. Durante la segunda fase estamos sedados, con mas apetito, dormimos demasiado y ya apenas tenemos sintomas claros.

Como mi supuesta rinitis alérgica: ¿Existe alguna relación entre mi alergia a los ácaros y mis resfriados anteriores tratados con antibioticos?

Claro que si: a mayor intensidad de la enfermedades agudas disminuye la posibilidad de desarrollar enfermedades crónicas. Es evidente que suprimir las enfermedades agudas de los niños propicia una mayor incidencia de enfermedades crónicas como la alergia y otras.

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En realidad la alergia a los ácaros es un epifenomeno no causal de algo interior que se está cociendo en nuestro sistema inmume y que tiene que ver con su incompetencia. El problema no está en los ácaros sino en nuestros linfocitos destinados a producir citoquinas con tal de establecer los limites de nuestra identidad. Pues eso es precisamente nuestro sistema inmune: un sistema de reconocimiento, un Yo auxiliar que viene a determinar qué es Yo y qué es no- Yo.

No es de extrañar que en ausencia de cosas mejores que hacer nuestras células destinadas a la defensa se distraigan cazando células propias y atacando a los mastocitos de nuestra nariz con tal de hacerla producir más histamina, la responsable del moqueo.

Ls enfermedades agudas son pues beneficiosas para estimular nuestro sistema inmune si somos capaces de mantener ese delicado equilibrio entre la hiperergia (simpaticotonia) y la anergia (vagotonia) a la que parecen condenados nuestros niños de hoy a causa de las vacunaciones masivas, los abusos de los antibióticos y de los antitérmicos y tratamientos sintomáticos, por no hablar de la dieta y del estrés, otros de los agentes implicados en una mala resuesta inmune.

Si no consiguen llevársenos por delante las enfermedades agudas son muy beneficiosas para la salud a largo plazo de los humanos, tanto es asi que cuando faltan echamos manos de ellas para que salgan en nuestro auxilio y las inventamos o nos las autoprovocamos. La enfermedad aguda es una bifurcación, una oportunidad de cambio, pero con una condición: tiene que ser lo suficientemente intensa para comprometer el estado general hasta tal punto que sea necesario guardar cama, retirarse de las ocupaciones habituales y exonerar liquidos, calor, fluidos, materia fecal y energia. Sin esta exoneración o purgación biologica ninguna enfermedad aguda pasa de ser una reagudización de uns sistema crónico que se mantiene en anergia, una forma de hiporeactividad estable que es la madre de todas las enfermedades graves. Una buena salud no es pues la ausencia de enfermedad sino la emergencia de vez en cuando de una enfermedad aguda que no debe suprimirse del todo dejándola evolucionar segun los planes de la vida.

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Es algo bien conocido desde la antiguedad. El unico psiquiatra que ha recibido el premio nobel de medicina fue Wagner Von Jauregg y lo recibió despues de descubrir que la inoculación de la malaria mejoraba la paralisis general, más tarde la esquizofrenia. Después la cosa se refinó un poco sustituyendo la incoulación de la malaria por los comas diabeticos causados por la insulina y ya más recientemente  Cerletti i Bini sustituyeron los comas -siempre peligrosos- por las convulsiones causadas por la corriente eléctrica más conocida hoy como electrochoque. Sin embargo estas técnicas tienen mala prensa y ya no se usan en nuestro repertorio terapéutico salvando las pocas indicaciones de los electrochoques que se han conservado casi en formol para los casos de melancolia graves y resistentes a los antidepresivos y causando además interminables discusiones tanto en el seno de la psiquiatría como en el público en general.

Es verdad que estas técnicas no son resolutivas y que una gran cantidad de pacientes vuelven a recaer pero tambien es verdad que nadie hasta la fecha ha relacionado estas intervenciones cruentas con la inoculación de un proceso agudo en el devenir crónico de un enfermo hiporeactivo y anérgico que no responde a los fármacos, ni enferma jamás de otra cosa salvo de esa terrible enfermedad crónica que arrastra como un fardo y que le impide enfermar de otra cosa. Ni siquiera anginas tienen los pobres esquizofrénicos crónicos por no hablar de lo que pasa a la mayor parte de la gente cuando abandona la juventud.

Efectivamente nos hacemos todos anérgicos, hiporeactivos y tenemos una menor tendencia a tener fiebres, a reaccionar con pus ante una infección o con exantemas, diarreas o mocos. En lugar de eso las personas de nuestro entorno enferman de psoriasis, enfermedades autoinmunes como la colitis ulcerosa, hacen cánceres diversos o sufren de fatiga crónica, una forma de decir que llevan muchos años sin unas buenas anginas como aquellas que me impulsaron a mi hacia el mundo de los adultos.

hamer

Como puede observarse en este esquema extraido de las ideas de Hamer las enfermedades atraviesan dos estadíos segun predomine el simpático o el parasimpático en su evolución, a veces este tránsito se realiza sin novedad pero cuando la fase simpática ha sido débil o no ha durado lo suficiente lo usual es que la evolución se detenga en el estadio parasimpático, de ahi es dificil salir y hace falta una convulsión que en el esquema aparece como crisis epileptica o epileptoide. Toda cronicidad se desarrolla sobre un predominio parasimpático, en una especie de impasse donde el sistema es incapaz de impulsarse hacia una nueva reactividad que resetee a cero el sistema biológico que mantiene la enfermedad.

Y escribo este post desde un resfriado que arrastro ya durante varios dias: tanto moco ha salido de mi nariz que podria haber llenado varias palanganas, y no he suprimido mis sintomas salvo un dia que tuve que dar una conferencia y que pagué bien caro con un episodio de “mente en blanco” a media charla aunque -eso si- he usado cientos de kleenex.

Y los que me quedan.

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Wordle

Enero 26, 2009 at 2:33 pm (psiquiatría) ()

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La biologia de la creencia

Enero 25, 2009 at 8:55 pm (cancer, cerebro, ciencia, espiritualidad, evolución, fisica, genetica, mente, psicofarmacos, psicologia) (, , )

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Bruce Lipton es uno de esos biólogos heterodoxos que han pasado su vida entre dos aguas: con un pie dentro de la ciencia y con el ojo puesto en la vida, en las novedades e intuiciones que el hecho de vivir por si mismo proporcionan a los hombres, una de las vias tradicionales del conocimiento: la autoobservación. Se trata de una novedad, no es usual que los cientificos habiten aquellos mundos que construyen con sus investigaciones, es como si hubieran levantado un muro de separación entre la vida y la ciencia. Este no es el caso de Lipton, para empezar mientras casi todos los biólogos se interesaban por el núcleo y el material genético que habita dentro de él, Lipton se interesó por la membrana celular descubriendo no pocos de sus secretos anatomofisiologicos. Mientras todos los cientificos se afanan en investigar los genes y proporcionar a la industria de la genómica la claves para lanzar productos -marcadores biológicos- de detección precoz y de diagnóstico Lipton se marchaba a Granada, una universidad caribeña de poca monta con tal de aislarse de ese mundo competitivo y hostil orientado hacia el dinero y el corto plazo.

En su exilio voluntario de Granada tuvo Lipton un accidente de trafico y cayó en manos de un osteópata que fue -por asi decir- el que le descubrió uno de los hallazgos por los que Lipton pasará a la historia de la ciencia: el descubrimiento o más bien la experiencia personal de que la mente tiene una potentisima influencia en el dolor, en las manifestaciones de la enfermedad y en la recuperación de la misma una vez que se ha perdido ese don que llamamos salud. Sin embargo este “eureka” hubiera sido imposible sin sus previas investigaciones sobre la membrana celular a la que Lipton considera “el verdadero cerebro de las células” y a la que otorga un papel hegemónico en el control de la vida celular muy por encima del núcleo y sus códigos genéticos demasiado encerrados en si mismos para poder adquirir otro papel que el del disco duro de un ordenador: el lugar donde se instalan los programas que son a su vez activados desde fuera de ellos mismos, como hacemos con el teclado y el ratón.

Para Lipton la membrana es un cerebro -un procesador para seguir con la metáfora cibernética- pero no debe entenderse que la palabra cerebro es -a su vez-  una metáfora sino de una realidad fáctica, un cerebro diminuto y primitivo que es capaz de discriminar en todo momento qué cosas de su medio ambiente (el medio extracelular) son necesarias para su supervivencia y qué cosas son prescindibles o incluso tóxicas. La membrana es una especie de cristal compuesto por una empalizada foslipídica que combina moleculas hidrofóbicas (grasas) con moleculas hidrofilicas. Esta curiosa combinacion de elementos orgánicos (fósforo) con los lipidos son los que dotan a esta membrana de esa caracteristica tan especifica de poder saber que es lo que le conviene a la célula para su nutrición al tiempo que abriendo y cerrando poros por donde circulan sodio, potasio y calcio la celula baila electromagneticamente constantemente desprendiéndose de lo que le sobra y absorbiendo lo que precisa incluyendo secuencias electromagneticas y no sólo química.

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Como puede observarse en esta fotografia la membrana celular es una empalizada fosfolipidica de la que emergen como unas antenas que son en realidad glicoproteinas ocupadas en detectar como anda el medio ambiente.

En su libro -evidentemente orientado a la divulgación de sus ideas- Lipton hace una difícil y arriesgada pirueta y concluye que la membrana celular es como un pequeña mente comparable a esa otra mente que desde Descartes fue sacada a empujones del estudio de la ciencia al ser considerada como un intangible que debia seguir en manos de teólogos. Sin embargo es dificilmente comprensible la analogia que lleva a Lipton a proponer su teoria o mejor dicho las conclusiones que parece extraer de su descubrimiento esencial: que la membrana es la clave en la salud o enfermedad celular. Desde mi punto de vista Lipton pretende apartar nuestra vista de la determinación genética y aportar una idea optimista acerca de la curación de determinadas enfermedades. Para ello nos refresca el concepto de placebo, un tema sobre el que ya hablé en este post y en este otro.

Hasta el momento actual el efecto placebo ha sido considerado por la ciencia como un artefacto, es decir una complicación que venia a ensuciar los estudios con nuevos fármacos que para pasar a ser comercializados deben someterse a rigurosos controles que han de demostrar que la efectividad del nuevo fármaco es superior al placebo (es decir a una sustancia inerte). la verdad del asunto es que pocos fármacos nuevos pasan estos controles sobre efectividad de una manera definitiva. Los efectos del placebo son muy importantes aunque dependen de patologias: por ejemplo son más eficaces en patologias como la depresión pero poco efectivos en otras patologias como el cáncer. Cuenta Lipton el caso de un hipnoterapeuta que curó con hipnosis una ictiosis (una enfermedad de la piel que le da un aspecto de escamas a casi todo el cuerpo y que tiene un claro origen genético), el caso es que el terapeuta que curó a aquel enfermo de su ictiosis no pudo volver a repetir su sanación en ningún otro caso. Concluye que lo que sucedió fue que el terapeuta dejó de creer en sus dotes sugestivas en cuanto se enteró de que su diagnóstico era equivocado y que la ictiosis era una enfermedad considerada incurable lo que viene a decir que el optimismo terapeutico del médico es necesario junto con la creencia del paciente en su curación.

Hoy ya no creemos en que el placebo sea un obstáculo o un artefacto, más bien nos inclinamos a creer que en las creencias humanas se articulan no pocos de los mecanismo curativos y autodestructivos que nos llevan a la salud y a la enfermedad. Si supiéramos como funciona el efecto placebo y aprendiéramos a utilizarlo podriamos curar a un mayor número de pacientes pero más allá de eso, cualquier persona podria -utilizando sus resortes curativos- sanarse a si mismo a través de eso que conocemos como causación descendente, es decir aprendiendo a que la mente influya sobre el cuerpo y a utilizar esa extraordinaria energia que seguramente anida en nuestro inconsciente para curarnos a nosotros mismos. A mi personalmente no me cabe ninguna duda de que esto que estoy nombrando es el futuro de la medicina, el futuro del hombre está seguramente vinculado a una evolución que frontalice definitivamente su sistema nervioso y lo haga depender de la voluntad, al menos en esa parte de la autoconciencia capaz de realizar cambios a nivel celular.

No hay que olvidar que la corteza cerebral es la ultima adquisición de nuestro cerebro, es aun muy reciente y vulnerable, la mayor parte de las enfermedades mentales pueden entenderse como desaferentizaciones de la misma y el retorceso del cerebro hacia bucles de retroalimentación sin fin como esas musicas de la new age o esos mantras eternos que se repiten a si mismos hasta el paroxismo. No estamos aun completamente aferentizados y sobre todo cuando afrontamos un conflicto nos desaferentizamos aun más, parecemos enloquecer cuando algo nos agobia ¿No les sucede esto a ustedes? Significa que cuando hay que sacrificar algo lo primero que perdemos es el raciocinio, la reflexión y eso que conocemos con el nombre de sentido común.

Pero esta idea no debe hacernos perder de vista las dificultades: la primera de todas ellas es que hace falta algo más que eso que se ha venido en llamar pensamiento positivo. Hace falta una tecnología precisa para poner a punto técnicas sencillas y autoplicables que vayan más allá de la sugestión que algunos médicos hacen espontáneamente muchas veces de forma totalmente inconsciente o la autosugestión sin direccionalidad.

En mi opinión hace falta una perfecta sincronización entre el deseo consciente y la pulsión inconsciente que reside en la memoria implicita y a la que no estamos demasiado acostumbrados a visitar para poder llegar a sanarnos a nosotros mismos. En este post describí la diferencia que existe entre la memoria procedimental y la memoria implicita. Podemos entender que la memoria implicita es aquella que no podemos recobrar fácilmente en forma de ideas, imágenes, recuerdos o secuencias de hechos y de ahi la dificultad a la hora de sincronizar algo consciente como un deseo de sanar de algo y el trabajo de nuestro inconsciente que está siempre operando bajo la lógica de la supervivencia tal y como ese inconsciente instalado en lo más profundo de nuestro cerebro reptiliano se imagina la supervivencia: vida o muerte, huir o luchar. Además hay que contar con que el cableado entre el sistema reptiliano, el sistema limbico o mamífero y la corteza están perfectamente permeables y conectados entre si, sin estorbos ni bloqueos. Liberar estas secuencias filogenéticas que se encuentran grabadas en el tallo por miles de millones de años de evolución no es tarea fácil y es precisamente ahi donde hay que viajar puesto que en ellas se encuentra precisamente la energias necesarias para influir en el nivel celular. No es pues la corteza, ni los pensamientos positivos los que nos pueden sacar de un atolladero de salud sino de la fuerza de los arquetipos -en la terminología jungiana- que son los que pueden modificar la materia de arriba abajo y a veces actuando en contra de la creencia, no olvidemos las curaciones que se producen a pesar del propio enfermo o el efecto nocebo.

Dicho de otra manera: debe haber una perfecta comunión de intereses entre nuestros deseos conscientes y nuestros programas ancestrales, de lo contrario se viaja contra corriente y ningún resultado positivo puede esperarse: la lógica determinista de nuestro cerebro profundo se impondrá siempre a nuestros pensamientos o creencias sean las que sean. Aqui es donde el conocido adagio griego “Conocete a ti mismo” vuelve a mostrar su potencial curativo: nadie puede curarse de nada si no tiene un mapa aproximado de cómo es y qué desea en realidad, a la obtención de esta verdad se oponen muchas fuerzas, morales unas, sociales otras, de exigencias y autoexigencias, deudas y culpas. miedos y desconfianzas pues estamos obligados a seguir pensando a través de los carriles de nuestra propia experiencia. Los pacientes que responden al placebo en estas condiciones son seguramente los más influenciables o sugestionables y para rizar el rizo es hasta posible que un paciente se cure para complacer a su médico que es una forma bastante femenina de seguir desconociéndose uno mismo. Naturalmente este es un concepto blando del placebo y no es al que me refiero como futura pócima de la humanidad.

Será posible cuando cualquiera de nosotros sea capaz de lidiar con sus conflictos de un modo creativo y constructivo sin oposiciones entre cortezas y tallos cerebrales, cuando sepamos coordinar ese parlamento que es la mente y dictar un código de vida que sea compatible con lo que ya somos. Si un conflicto es derivado al polo biológico sin pasar por el filtro de la mente tenemos muchas posibilidades de enfermar pero si un conflicto es derivado al polo psiquico tenemos la posibilidad de neutralizarle y quitarle sus valencias virulentas.

El futuro está en la frontalización, en ese seguir siendo más humanos, sin duda.

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Sexualidad femenina y cáncer

Enero 18, 2009 at 9:13 pm (alimentación, belleza, mente, psicologia, psiquiatría, sexo) (, , , )

Bernardino Ramazzini  fue un médico del barroco tardío (1700)  al que se le atribuye la primera observacion clinica sobre la evidencia de que el cáncer de mama era más frecuente en las monjas que en las mujeres casadas a pesar de que ha pasado a la historia como uno de los fundadores de la medicina laboral.

Posteriormente sus observaciones fueron replicadas por otros médicos como Rigoni-Stern a quien se le considera uno de los primeros epidemiólogos del cáncer: los cánceres de mama eran tan frecuentes en las comunidades religiosas (5 veces mas que en las mujeres casadas) como los cánceres de cervix entre las prostitutas.

Es verdad que la mujer lleva una mala baraja de cartas con respecto a los canceres genitales: hoy el cáncer de mama sigue siendo como en la época de sus descriptores el cáncer más frecuente entre las mujeres y se supone que una de cada 10 mujeres (prevalencia-vida en todas las edades) sufrirá a lo largo de su vida de un cancer genital (incluyendo a los de mama) si bien las causas de la muerte se han diversificado, hasta tal punto de que en nuestros dias es más probable que una mujer diagnosticada de un cáncer de mama muera de cualquier otra cosa que de ese cáncer.

Las causas de este descenso de mortalidad se deben sin duda a los screenings de mama selectivos con mamografías que se realizan en mujeres por encima de los cuarenta años, la detección precoz , la cirugia selectiva y la quimioterapia salvan sin duda la vida a muchas de las mujeres que en la época de Ramazzini estaban condenadas de antemano por más que los metodos quirúrgicos ya se conocen desde la antiguedad. mammo_breast_cancer

Pero hay más malas noticias que apuntar, aunque antes de eso me gustaria abordar directamente la relación que existe entre la sexualidad y los cánceres genitales más especificamente con el cáncer de mama.

¿Por qué monjas, por qué prostitutas en el cáncer de cuello de utero?

Para contestar esta pregunta debemos armarnos de ciertas conceptualizaciones evolutivas y preguntarnos ¿para qué fuimos diseñados por la evolución? o más especificamente ¿para que fueron diseñadas las mujeres?

Naturalmente para quedar embarazadas, parir y amamantar a sus hijos. Usualmente pasamos por alto la evidencia de que sexualidad y reproducción son la misma cosa y aunque nuestra especie -gracias su enorme inteligencia- ha sido capaz de divorciar ambos aspectos no cabe ninguna duda de que cuando hablamos de sexualidad estamos hablando de reproducción. De manera que si las monjas tienen 5 veces mas riesgo de padecer cánceres de mama en relación con las casadas no es por la virginidad o la castidad en sí tal y como pensaban los médicos antiguos sino porque ni tuvieron hijos ni los amamantaron.

La variable critica -desde el punto de vista evolutivo- parece estar aqui: en la función reproductora de la mujer suprimida en este caso por causas religiosas.

En el caso del cáncer de cervix en prostitutas sabemos hoy que es debido a un virus de la familia de los papìlomas (similar al virus de las verrugas vulgares) y que se trata de un ejemplo de cáncer por transmisión sexual, un ejemplo de cáncer contagioso que se describió ya hace más de 150 años como “cancer a deux”, llamado asi porque un medico francés describió un caso en un matrimonio donde él padecia un cáncer de pene y ella un cáncer de cuello de útero. Hoy los cánceres de pene son muy infrecuentes desde que ya no existen deshollinadores pero el cáncer de cervix sigue siendo prevalente por más que los sufran mujeres normales (no prostitutas ni promiscuas). La causa de ese cáncer suele ser por contagio del marido o pareja sexual diversa, sobre todo por hombres que frecuentan burdeles lo que aclaró ya hace tiempo el por qué el cáncer de cuello de útero podia ser considerado como una enfermedad de transmisión sexual a pesar de la vida estoica de la mujer que lo padecía.

Desde luego el cáncer de cervix es una excepción a los cánceres genitales que sufren las mujeres y que no tienen causa viral, me refiero a los cánceres de mama, útero y ovario.

Una vez dicho esto es necesario admitir que desconocemos las causas que provocan estos cánceres y que ninguna de las invocadas hasta la fecha parecen explicar todos los casos: causas medioambientales, tóxicas, genéticas, etc.

Lo que si sabemos gracias a la psicologia evolutiva es que nuestra primera madre Lucy, tuvo su primer coito a los 12 años y su primera regla a los 16, su primer embarazo a los 19, que tuvo seis partos en su vida y que amamantó a cada uno de sus hijos durante 27 meses como media. Significa que Lucy tuvo 39 ciclos menstruales antes de quedar embarazada por primera vez y solo 145 ciclos a lo largo de su vida fértil y además sabemos que murió a los 47 años.

Si la comparamos con nuestras coetáneas de “Sexo en Nueva York“, ellas tienen: La primera regla a los 11 años y la primera relación sexual a los 17, tienen 2 partos como mucho y amamantan a sus bebés durante 3 meses por término medio. A lo largo de su vida tienen 440 ciclos menstruales y180 antes de su primer embarazo. Morirá a los 75 años.

Si comparamos a la mujer moderna con nuestra madre Lucy lo primero que nos llama la atención es la diferencia de expectativa de vida entre unas y otras: morir a los 75 años da tiempo a que cualquier clon canceroso se reproduzca con suficiente tranquilidad para que llegue a dar sintomas, algo que no podriamos esperar en el caso de una vida tan corta como la de Lucy.

Pero además si comparamos el estrés estrógeno-progestágeno al que se vieron sometidas las mamas y los ovarios de Lucy en comparación con los de las mujeres modernas estamos en condiciones de establecer una primera sospecha: el cáncer es posible que sea un peaje que paga la especie humana por su sexualidad a la carta, una especie de legado evolutivo donde la capacidad de crecimiento de algunas células madre se ha preservado dando lugar a clones cancerosos a causa de la supresión natural de la bomba de estrógeno que los partos, embarazos y lactancias propiciaban en las mujeres primitivas.

Pero hay más razones para preocuparse: las mujeres actuales no solamente tienen más ciclos, menos partos, menos tiempo de amamantamiento y una menarquia mucho más precoz que las mujeres que soportaron los cambios genéticos de la evolución de homínido a humanos. Además de todos esos hándicaps la mujer actual toma anovulatorios, esas pastillas que son en realidad suplementos de estrógenos-progestagenos para suprimir la ovulación engañando al ovario con ese aporte exógeno de hormonas. Hormonas femeninas que están por doquier: practicamente todo nuestro medio ambiente está contaminado por disruptores hormonales procedentes de la industria. Y por si todo eso fuera poco cuando llega al fin la menopausia los ginecólogos aconsejan a las mujeres terapias sustitutivas con parches de estrógenos para minimizar los riesgos emocionales de esa supresión y de paso hacer prevención sobre la osteoporosis.

Hasta donde yo sé los ginecólogos están divididos entre los que son partidarios de esa terapia sustitutiva y los que aconsejan otros métodos blandos como los suplementos de soja. La literatura cientifica tambien esta dividida entre estudios que minimizan el impacto sobre el riesgo de cáncer en mujeres tratadas con estrógenos y otros estudios que hallan una correlación estadistica -si bien poco significativa- entre el consumo de estos preparados de síntesis y el cáncer de mama.

Lo cierto de todo este galimatias es que los cánceres de mama son hormonodependientes y que parece poco prudente -teniendo en cuenta la sobredosis de estrógenos que sufren las mujeres actuales- empeñarse en una terapia cosmética que prevenga la osteoporosis y que aumente aun poco significativamente el cáncer de mama. Lo cierto es que el cáncer de mama no comienza en la menopausia sino en la primera menstruación, probablemente las primeras células metaplásicas comienzan a formarse ya en la adolescencia por lo que una estrategia terapéutica que comience a los 50 años no parece una buena estrategia preventiva del cáncer si bien tenemos a nuestra mano el ejemplo de las mujeres japonesas: las que menos cáncer de mama padecen en todo el planeta si bien existe una condición para que eso sea cierto: que vivan en Japón y consuman soja y leches de soja. Es evidente que la soja protege tanto a las mujeres como a los hombres del temido cáncer de próstata (tal y como recogí en este post).

Ahora quisiera retomar algo que más arriba planteaba respecto a malas noticias cuando explicaba el hecho de que la mayor parte de cánceres de mama se detectan precozmente. Me refiero al exceso de publicidad. ¿Es bueno o es pernicioso el exceso de publicidad sobre una determinada enfermedad? Lo cierto es que si el cáncer de mama es un buen cáncer para detectar precozmente es debido a la facilidad con que pueden rastrearse sus comienzos gracias a la mamografia. De ser un poco más complicada o cruenta su detección no hubiera conseguido implantarse tal prueba a toda la población de una edad determinada.

¿Y no es paradójico que una enfermedad que se detecta precozmente, tenga un buen pronóstico gracias a la cirugia cada vez más precisa y a los tratamientos posteriores siga siendo tan prevalente?

¿Tiene la publicidad algo que ver en ello?

Lo cierto es que de todos los cánceres que afectan a la mujer este es el más temido por más que no sea el más grave de cara a la supervivencia. La razón de este temor es que afecta un órgano que no sólo es un órgano sino tambien un símbolo: un símbolo de femineidad, lo que es lo mismo que decir un simbolo de atractivo sexual. La amputación de la mama es ya de por si un nuevo conflicto que la mujer debe tramitar después de haber sido diagnosticada de su cáncer. No es infrecuente que después de un tratamiento exitoso de un cáncer de mama aparezca otro nuevo tumor sin relación metastática con aquel, algo que nos impulsa en la sospecha de si no habrá algun tipo de relación entre los diagnósticos médicos y la aparición de enfermedades.

Esta linea de investigación sin embargo ha sido sistemáticamente negada por la ciencia que ha concluido -quizá precipitadamente- que no existe ninguna relación entre caracteristicas o rasgos de la personalidad y cáncer de mama. Cosa que me resulta verosimil porque no hemos sido capaces aún de diseñar instrumentos finos que nos permitan identificar rasgos de personalidad y diferenciarlos de lo traumático o conflictual y de los estados psiquiátricos groseros.

Lo mejor para saber si existe algun rasgo identificativo de carácter es preguntarles a los oncólogos lo siguiente:

¿De todos los cánceres cuales te resultan más dificiles de tratar en función de la personalidad del enfermo?

¿Adivinan ustedes la respuesta?

Si, los cánceres de mama no sólo son los más temidos entre las mujeres sino tambien entre los oncólogos a pesar de que su pronóstico es bueno si lo comparamos con el ovario por ejemplo.

Como conclusión de este post me gustaria plantear algunas verdades provisionales y dejar abierta la posibilidad de replantear nuevas preguntas. Serian estas:

  • El cáncer de mama es una enfermedad vinculada evolutivamente con la programación genética que heredamos de Lucy y que dispone a las células de la mama de la mujer a estar en permanente disposición de crecer a fin de proveer de leche a sus hijos se tengan o no se tengan.
  • La supresión electiva de embarazos, puerperios, anovulaciones, terapias sustitutivas y la existencia de disruptores ambientales contaminantes explican la prevalencia de los cánceres genitales aunque no su causa. Existe pues una relación directa entre la supresión reproductiva y la emergencia de determinadas enfermedades.
  • La variable critica no es la sexualidad que se practique ni su frecuencia o regularidad sino la finalidad reproductiva a la que se encuentra vinculada el crecimiento celular de la mama. La castidad no es en sí cancerigena ni protege contra el cáncer de mama sino por la supresión reproductiva que origina.
  • Una vida sexual plena, sin embargo, ocasiona una mejor calidad de vida por lo que si bien la supresión sexual en si misma no origina cáncer puede estar detrás de determinadas conflictivas relacionadas con la perdida de atractivo sexual que puede operar como un estresor para el desencadenamiento de múltiples enfermedades incluyendo el cáncer.
  • Que la amputación de la mama por sí misma puede resultar un conflicto grave que por si mismo pueda originar otro cáncer.
  • Que están por desarrollar nuevos instrumentos que nos permitan detectar conflictos y situaciones traumáticas, asi como rasgos de carácter sutiles que puedan estar en el origen de estas enfermedades tumorales.
  • Que está por ver si la publicidad y la protección paternalista que el Estado ejerce sobre determinadas enfermedades no estará propiciando su aumento por la via del amedrantramiento, del temor a la muerte, a la amputación o a la pérdida.

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Conflictos territoriales y anorexia mental

Enero 14, 2009 at 1:40 pm (alimentación, anorexia, belleza, psiquiatría) (, , , )

Hace algunos años publiqué aqui un articulo que titulé “Los trastornos alimentarios: una forma de presión selectiva ligada al sexo”. La atmósfera en la que transcurría aquel articulo era -o pretendia ser- un recuento de las hipótesis evolutivas que distintos autores habian pergeñado hasta la fecha en la convicción de que todo lo humano incluyendo la psicopatología no podia existir sin un sustrato neural que debería ser entendido y explicado a través de la teoria evolutiva es decir del por qué dicha estructura neural habia sobrevivido a la deriva evolutiva y qué ventajas aportaba al individuo concreto.

Sí existe una enfermedad humana que conocemos con el nombre de anorexia mental es porque existe una posibilidad biológica de enfermar  -dejando de comer- y no sólo de resultar vulnerable a otras enfermedades por la propia inanición. Dejar de comer parece que activa algun tipo de programa neural autónomo que implica determinadas cogniciones que tienden a reforzar esa conducta que en términos lógicos -jasperianos o comprensibles- resulta inexplicable. Más allá de eso aun resulta más inexplicable el que la anorexia mental no reclute entre sus seguidoras una mayor cantidad de enfermedades infecciosas que se suponen relacionadas con la inanición.

En el citado artículo señalaba la paradoja de que la conducta alimentaria restrictiva desafiaba la psicopatología en el sentido de que no podia considerarse una fobia, ni una obsesión-compulsión, ni una forma de suicidio, ni una psicosis o una neurosis vulgar y corriente sino una enfermedad en la que lo psiquico y lo físico se anudaban en una extraña combinación que recordaba en cierto modo a nuestra vieja conceptualización de las enfermedades psicosomáticas por más que la anorexia mental recuerde más bien a una enfermedad puramente mental debido a la imperturbabilidad y la resistencia del paciente a renunciar a sus practicas restrictivas por encima de cualquier consideración bienintencionada. O que aun contando con la voluntad decidida del paciente resulte tan dificil recuperar el peso perdido.

Del mismo modo las distorsiones del esquema corporal que acompañan a algunas formas de anorexia ponían en tela de juicio nuestros modelos psicopatológicos, no eran alucinaciones, ni ilusiones ni pareidolias. Todo parecía indicar que la anorexia mental era una enfermedad nueva. Y lo cierto es que no lo es.

¿Qué falla entonces en nuestra conceptualización de esta enfermedad?.

En aquel artículo pasé revista a las principales teorías que los investigadores evolutivos habian lanzado a modo de hipótesis:

  • La hipótesis de la rivalidad entre mujeres de Abed.
  • La hipótesis de las ventajas de la subfertilidad propuesta por Volland y Volland. O la muy similar del “crecimiento ralentizado” de Montagu y cols.
  • La hipótesis de las aversiones alimentarias, y la supervivencia del asco o el disgusto como emociones discriminativas que favorecen la supervivencia.
  • La hipótesis del horror a la obesidad de Rusell.
  • La adaptación a modelos hiperfemeninos de Gordon.
  • La relación de la anorexia mental con la monogamia (Kandhelwal)
  • La hipotesis del altruismo alimentario de Demaret.
  • El autosacrificio frente al temor arcaico a morir de hambre de Hilde Bruch, algo que sólo puede darse en entornos de opulencia alimentaria.

Con independencia de las aportaciones de estos autores siempre pensé que en todo este catálogo faltaba algo. Pero para saber qué era ese algo que faltaba tuve que entender el significado de la territorialidad en los seres humanos.

Algunos investigadores habian conceptualizado esta idea de territorialidad pero hacía falta que estos investigadores reunieran en sí las habilidades de un etólogo y de un psiquiatra. Asi me encontré con Albert Demaret que publicó hace bastantes años un libro que pasó casi desapercibido (quizá por escribir en francés) y que se titula precisamente asi: “Etología y psiquiatría” y que está publicado en español por Herder.

Fue la primera vez que leí la idea de que los seres humanos somos como casi todos los mamíferos muy vulnerables a las pérdidas, intrusiones, o amenazas a nuestro territorio. Pero habia otro concepto que tambien merece la pena señalar: se trata del concepto de rango social de Price. Como es sabido este autor construyó una teoria  para explicar la depresión humana desde el punto de vista evolutivo. Para él las depresiones tienen dos origenes que suelen coincidir en su forma con el sexo del paciente: los hombres sufren más depresiones de derrota y las mujeres más depresiones por deprivación, incluso escribí un post donde apoyándome en las teorias de Price especulé en torno a la diferente inclinación según el sexo para las toxicomanias y trastornos afectivos,  el post en cuestión se denominaba ¿Por qué las mujeres se deprimen y los hombres se drogan?.

Pero nos hace falta una definición de qué es un territorio.

La más fácil es decir que territorio es todo aquello que sentimos como nuestro, como propio o como íntimo, aquello que nos pertenece. Territorio es un concepto etológico y biológico que tiene que ver con la alimentación, las nidadas y la reproducción, algo que puede adquirir multiples metáforas o versiones psicológicas.

  • Territorio es mi casa.
  • Mis posesiones, fincas, ganado, dinero, objetos o bienes.
  • Territorio es mi trabajo y mi profesión.
  • Territorio es mi sillón, mi despacho, mi ordenador, etc.

Territorio es pues mi ámbito de poder, de influencia, pero tambien es aquello íntimo que puede resultar al mismo tiempo un intangible: mi tiempo libre, mis aficiones, mi espacio interior, este post, etc. Como el lector ya habrá comprobado territorio es siempre un posesivo, siempre lleva un “mi”.

Sin embargo el concepto de rango descrito por Price parece algo más próximo a lo humano y a nuestra jerga: al fin y al cabo todos tenemos jefes y subordinados, compañeros que se encuentran en el mismo escalón de esa pirámide de poder que es la sociedad humana y que compiten con nosotros por esos mismos bienes que tanto deseamos. Rango podria definirse como aquella condición que designa el lugar que cada uno de nosotros ocupa en lo colectivo en términos de poder. O esta -menos etológica- de la RAE: rango es la categoría de una persona en relación con su situación profesional o social.

Para un mamífero el tener poder (rango social) es muy importante porque esa posición garantiza no solamente un harén de hembras con las que copular y la reproducción o el pase de sus genes en exclusiva a la generación siguiente sino que asegura una mejor salud, menor conflictividad y ataques que los subordinados, más oportunidades de llevarse a la boca el mejor bocado y la garantia de ser desparasitado por los congéneres con más frecuencia y dedicación. Un mayor rango garantiza menos enfermedades y una mayor longevidad que los estresados individuos periféricos aunque tambien conlleva algunas prestaciones como la defensa del territorio.

Dicho de otra manera el adquirir rango social es para los mamíferos gregarios muy buena cosa, de lo que no cabe ninguna duda, rango o territorialidad son las condiciones que hacen que un individuo resulte atractivo y parece que las especies han optado por alguna de estas dos propuestas a la hora de regular socialmente sus clanes: o bien se regulan a través del territorio -en las especies nomádicas- o bien lo hacen a través del rango, en aquellas con aposentamientos fijos.

Ahora bien ¿como se manifiestan y se enroscan estos conceptos etológicos en los humanos? ¿Cómo y desde donde regulan nuestra conducta, nuestros deseos y nuestras apetencias?

Para mí ambos conceptos son equivalentes y se encuentran solapados en nuestro cerebro arcaico. Nuestro cerebro está programado para reaccionar ante una pérdida o amenaza de territorio-rango segun dos modelos el masculino y el femenino, el subordinado y el lider.

Pero como en este post he de hablar precisamente de la anorexia mental tendré que circunscribir mi exposición al modelo femenino y sobre todo al concepto de territorialidad de los adolescentes puesto que la anorexia mental es una enfermedad que afecta predominantemente a mujeres en torno a la edades de 14-18 años.

Significa que una perdida-amenaza-intrusión de territorio a esa edad no va a ser categorizada necesariamente como un conflicto por un adulto ni por supuesto los adultos van a  reaccionar del mismo modo. Porque lo que quiero decir en este momento es que una forma de reaccionar ante una amenaza al territorio es precisamente la perdida de apetito o dejar de comer, algo que los etólogos ya describieron en animales de cautividad por ejemplo (Vieira, 1979) y tambien cuando son amenazados por un congénere dominante.

O dicho de otro modo: dejar de comer es la forma universal como los mamiferos reaccionan ante un conflicto de territorio, más concretamente los individuos que ostentan menor poder o rango en la piramide social y las hembras que no tienen misiones de defensa o nidos o crias que defender.

¿Para qué comer si lo que tenemos encima es una amenaza de muerte?

Todo parece indicar que la inhibición de la alimentación es un programa genético destinado a la posibilidad de huir si esa amenaza es una intrusión amenazante por parte de algun depredador, un programa que tiene un equivalente neuroendocrino y que depende de determinadas hormonas conocidas como hormonas de estrés. En este sentido perder el hambre es una especie de sacrificio de algo que se hace para mantener las posibilidades de fuga, se trata de un aplazamiento de un instinto que garantiza la supervivencia.

Es natural pues pensar que los niños/as a esa edad puedan ser considerados como  individuos subordinados si lo contemplamos desde el punto de vista etológico, al fin y al cabo un adolescente es alguien que tiene menos poder que sus padres (en términos ideales). Ahora bien lo paradójico de este planteamiento es precisamente el hecho de que socialmente nunca antes los niños y adolescentes habian tenido tanto poder en sus familias como ahora. ¿Como podemos compatibilizar la idea de que dejar de comer sea un reflejo de la falta de poder en un entorno donde el adolescente tiene mas poder que nunca?

Dejaré ahora en suspenso esta pregunta e intentaré definir qué es para un adolescente humano un conflicto de territorio. Pondré algunos ejemplos (extraidos de pacientes reales) que considero causales o desencadenantes de una de una anorexia mental:

    1.-Una muchacha de 17 años comienza una dieta restrictiva cuando sus padres le prohiben que siga viendose con el muchacho dle que se siente enemorada.

    2.-Una chica profesional de 24 años comienza a adelgazar subrepticiamente al cambiar de ciudad e irse a vivir con otros compañeros con los que se lleva bien, pero que al cabo de un tiempo traen un perro a vivir con ellos sin pedirle permiso. La muchacha no simpatiza con los animales y el perro comienza aplantearle problemas de disciplina que no sabe como atajar.

    3.-Una chica -hija única- tiene que irse a vivir con su madre después del divorcio de sus padres y tiene que compartir su habitación con la hija de la nueva pareja de su madre.

    4.-Una muchacha de 17 años es excluida por su grupo social después de haber sido abusada durante una fiesta y decidir denunciar la agresión.

    5.-Una muchacha pierde a su pareja sentimental y poco después se entera de que ha la abandonado para irse con su mejor amiga.

    6.-Una chica cuenta de que carece en su casa de intimidad, comparte su dormitorio con otra hermana es además fisgoneada continuamente por su madre que ha terminado leyendo su diario íntimo.

    7.-Una muchacha de 16 años universitaria comparte habitación en un colegio con una amiga y un buen dia se instala alli un amigo de ésta.

Como puede observarse en todos estos ejemplos -que podrian multiplicarse hasta el infinito-, el desencadenante de la dieta restrictiva es siempre un conflicto territorial: en el primer caso los padres deslegitiman la elección de la muchacha, lo que afecta directamente a su autoevaluación reproductiva, aqui el territorio está centrado directamente con lo reproductivo.

En el segundo caso el conflicto es mucho más ostensible, se trata de un conflicto territorial con un perro, uno de los animales más territoriales que existen, la muchacha se ve incapaz de controlar la situación y deja de comer.

En el tercer caso lo que hay es una perdida de rango, desde una posición de hija única la paciente debe compartir su territorio con otra hermana. El ataque está dirigido directamente al territorio intimo lo que tambien sucede en los casos quinto, sexto y séptimo.

En el caso cuarto: el de la muchacha que es excluida por su grupo social después de una denuncia lo que hay es una perdida por exclusión, uno de los peligros más notorios de los mamiferos, ser excluido es ganar un boleto muy importante en cuanto a las posibilidades de morir, el grupo para un mamifero es siempre una defensa, una garantia de supervivencia.

Después de este conflicto hay varias posibilidades y no todo el mundo va a enfermar de una anorexia mental: las que lo hacen son las que recurren con decisión y constancia a una posición de poder. No cabe duda de que entendemos que estos conflictos planteen conflictos de territorio pero para enfermar hace falta algo más: una decisión consciente de recuperar poder en terminos conductuales e interpersonales.

Y es aqui donde incide el nivel de poder que los niños y adolescentes tienen hoy si los comparamos con los que éramos adolescentes en los sesenta. Los niños de hoy recurren a una estrategia de poder porque ya las conocen casi todas y han puesto a prueba numerosas estrategias de coacción. Utilizarlas les devuelve cierto sentido de autoestima y autoeficacia, un beneficio que opera como reforzador de la conducta restrictiva.

Y una vez puesto en marcha el programa neural consiguiente ¿por qué se mantiene tanto tiempo, por qué manifiesta tanta irreductibilidad, por qué las anorexias se cronifican con tanta frecuencia?¿por qué se lleva el juego tan lejos?

Porque la anorexia pone en marcha  un programa que elude precisamente uno de los temores -horrores- arcaicos por naturaleza: morir de hambre que es precisamente el temor que se desafia metonimicamente.

La conducta anoréxica -restrictiva- efectivamente parece contradecir el anterior argumento ¿si una persona tiene miedo a morir de hambre no seria más logico comer más de lo necesario? Desde el punto de vista de la corteza cerebral si, pero imaginemos que existe un bloqueo desde el cerebro limbico a la corteza cerebral: esta desaferentización cortical volveria el bucle hacia atrás y abajo, el tallo cerebral tomaria el mando de la supervivencia y lo haría en términos neuroendocrinos y musculares: deteniendo todos los programas reproductivos y activando los resortes de huida o fuga.

De tal manera que si no fuera por este horror primordial no habra ganancia de control ni por tanto enfermedad. Algo que tiene implicaciones terapéuticas inmediatas: si fuéramos capaces de desactivar ese temor primordial no habría necesidad de que nuestro sistema limbico se ocupara de ganar poder para compensar la perdida territorial consiguiente y al no existir refuerzos emocionales la conducta restrictiva que pudo iniciarse a raiz del conflicto se extinguiría por si sola.

Albert Demaret cuenta en su libro otra de las claves de la ganancia territorial que refuerzan la conducta anorexica sin embargo pasa de largo sobre la secuencia que describo aqui. A él le corresponde el mérito de haber señalado que en la anorexia se encuentra una cierta conducta hipomaniaca, una cierta cognición perfeccionista o de hiperactividad que ha sido señalada por casi todos los investigadores. Pero Demaret no fue capaz de precisar que esa conducta hipomaniaca -de ganancia territorial-era la consecuencia de las maniobras de poder de la enferma a fin de conseguir restablecer su amor propio después de esa perdida de territorio que inició el bucle.

anorexia

En este gráfico podemos contemplar precisamente el bucle de la conducta anorexica y el por qué la conducta y las cogniciones anoréxicas resultan tan resistentes: sirven para conjurar un temor arcaico y aunque las anoréxicas creen que tienen el control sobre su conducta lo cierto es que es el tallo cerebral el que tiene el mando junto con sus programas filogenéticos que han sobrevivido en la evolución de los seres humanos.

Hasta la fecha el tratamiento de una anorexia mental está basado en intervenciones psicoterapeuticas sobre las cogniciones propias de la enfermedad, el futuro del tratamiento de este tipo de enfermedades será necesarimente actuar sobre el tallo cerebral desactivando ese horror primordial desde donde el tallo cerebral asume el mando del cuerpo preparándolo para la huida y la carrera.

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Sexualidad masculina y cáncer

Enero 10, 2009 at 5:53 pm (alimentación, cancer, cerebro, naturaleza) (, , , , )

johnmaynardsmithhalf

Maynard Smith es un conocido biólogo evolucionista que tiene -como profesor universitario- una manía. Suele preguntar a sus alumnos qué es y para qué sirve la sexualidad. Sólo admite como respuesta válida ésta: la sexualidad es un hito evolutivo que tiene como función adaptativa la de conseguir organismos diversos: la sexualidad -la reproducción sexual- es la forma como la evolución se aseguró la diversidad y la neutralización consiguiente de mutaciones delétereas incompatibles o inadaptadas al medio ambiente o al plan de la vida.

Es algo que está ya bien establecido: la reproducción sexual es una forma inteligente mediante la que los genes se aseguran vehículos eficaces para seguir con ese plan que no es otro sino pasar los genes individuales a la generación siguiente.

Y si existe un ser vivo que ocupe la cúspide de ese plan de diversificación somos nosotros, los Sapiens, que tenemos algunas ventajas sobre el resto de mamíferos que nos precedieron: la primera de estas ventajas es el cambio de las reglas de la hembra humana con respecto al resto de las especies. Un cambio que tiene que ver con el ciclo reproductivo que mutó desde una regla solar a una regla lunar (28 dias), pero este cambio llevó aparejado otros: la desaparición del estro tuvo consecuencias sobre la ovulación de la hembra humana haciéndola silenciosa e invisible, lo que equivale a decir que la hembra humana se diferencia de cualquier otra hembra de mamifero en que es accesible sexualmente todo el tiempo puesto que el macho ni ella misma sabe cuando ovulará.

Y la consecuencia inmediata de este cambio es el establecimiento de vinculos perdurables con los machos fecundadores: no cabe ninguna duda de que una hembra accesible todo el tiempo tiene más probabilidades de encontrar ayuda para la crianza de sus hijos que aquellas hembras que solo son accesibles una o dos veces al año: es por eso que la ovulación silenciosa se impuso al estro de los mamiferos que nos precedieron.

Pero hay otra consecuencia sexual que viene colgada de este hecho: el sexo y la reproducción son la misma cosa y aunque nosotros los Sapiens hayamos inventado el sexo recreativo y divorciado de la reproducción tenemos algunos peajes que pagar por esta causa. De eso va este post que tratará de relacionar la conducta sexual masculina con el cáncer, fundamentalmente con el cáncer genital, un legado evolutivo que está incrustado en la naturaleza humana y en su sexualidad planteando algunos enigmas.

Maynard Smith suele señalar que el invento de la perpetua disponibilidad de hembras y machos es la causa del éxito reproductor humano. En efecto, hubiera sido dificil que nuestra especie hubiera evolucionado en ausencia de estos vínculos entre machos y hembras sin cooperación entre ellos. Piénsese solamente en la dificultad que las hembras humanas tienen con sus embarazos, partos y lactancias en relación con el tamaño de sus caderas y la continua dependencia de sus retoños hasta su emancipación. No cabe ninguna duda de que la “cruel atadura” de la hembra hacia sus hijos hubiera resultado inviable evolutivamente hablando de no haber sido por ese vínculo entre hombres y mujeres que aseguraba la cooperación del macho en la defensa y mantenimiento de la prole: la cooperación entre machos y hembras es un subproducto de la continua disponibilidad de la hembra.

La siguiente cuestión es por qué los machos están siempre disponibles sexualmente hablando y qué consecuencias tiene este hecho para nosotros los hombres de hoy. Efectivamente los hombres estamos siempre disponibles sexualmente y somos siempre fértiles con independencia de la edad. No tenemos eso que en las hembras humanas conocemos con el nombre de menopausia (por más que el deseo sexual vaya disminuyendo con la edad y también la fertilidad), aunque lo cierto es que este hecho -sin ser una ruptura como en las hembras- tiene consecuencias importantes sobre nuestros coetáneos.

La clave de esta diferencia es que la sexualidad masculina depende de la actividad de una hormona: la testosterona que se segrega a través de pulsos (de forma discreta o discontinua) dependiendo de estimulos sexuales, mientras que la sexualidad femenina depende de los ciclos hormonales estrógeno-progestágeno y no depende de pulsos de secreción sino que representa en sí misma una continuidad hasta su cese definitivo: la secreción de estrogenos-progestagenos asume un modo ciclico mientras que la secreción masculina es de por vida y se produce a través de pulsos.

Debe ser por eso que los humanos tenemos la próstata más grande de todos los mamiferos. ¿Saben ustedes que los hombres tenemos la próstata mas grande que el toro?. La pregunta que ahora deberiamos responder es ésta: ¿para qué queremos tener una próstata tan grande con los problemas que este esponjoso órgano nos da a los hombres por encima de los 50 años?

Lo cierto es que los perros tambien tienen este problema y dicen los biólogos evolucionistas que en el pecado está la penitencia. Los hombres tenemos una próstata tan grande por nuestra continua disponibilidad sexual puesto que la próstata es un aparato lubricador que dota de liquido a nuestra producción espermatológica que procede del testículo. Que estamos siempre a punto por si adviene una urgencia sexual y ahi en nuestra lubricidad se encuentra precisamente el peaje, puesto que somos los hombres y los perros los mamíferos con mayor incidencia de cáncer de próstata.

El cáncer de próstata y en menor medida la hipertrofia prostática es el precio que debemos pagar por haber llegado a ser tan competentes reproductivamente hablando, se trata de un legado evolutivo, nuestra próstata está siempre dispuesta a crecer con tal de llegar a ser competente en esa tarea de lubrificación.

El cáncer de próstata es despues del cáncer de pulmón el cáncer mas frecuente en las sociedades avanzadas que son aquellas en los que los hombres no se mueren antes de cualquier otra cosa. Es tan asi, que dicen los biólogos que si consiguiéramos llegar a un estado sanitario de cosas tal que todas las enfermedades hubieran sido vencidas nos moriríamos -los hombres- de un cáncer de próstata. Porque lo cierto es que nuestra próstata comienza a envejecer y a multiplicar sus células al poco de la adolescencia coincidiendo con los primeros escarceos sexuales. Y lo hace a través de una proteina llamada PSA que se ha convertido en un marcador clinico universal de riesgo de cáncer de próstata. En realidad el PSA es una orden que dan las células para que comience la lubrificación y es por eso que el PSA asciende después del coito (o la masturbación), el PSA da la orden de que comiencen a segregarse nuevos fluidos lubricantes. Asi estamos programados los hombres: a quedar siempre bien, de lo que se trata es de asegurar la reproducción.

De manera que está absolutamente establecido que el cáncer de próstata está relacionado con la actividad sexual masculina y su especial modo “siempre en posición”. Pero esto qué quiere decir de cara a la prevención del cáncer, ¿es bueno o es nocivo mantener relaciones sexuales hasta el dia del juicio? ¿Es protectora para los hombres la castidad? o ¿por el contrario es protectora la actividad sexual?

Los datos estadísticos son poco esclarecedores por la dificultad para definir qué es y qué no es actividad sexual, por ejemplo resulta fácil medir el riesgo de cáncer de próstata en poblaciones distintas como hombres casados y hombres célibes pero no resulta nada fiable porque el hecho de estar casado no significa necesariamente mantener relaciones sexuales regulares ni al contrario el celibato asegura la castidad, tampoco sabemos como opera la masturbación sobre un grupo u otro ni tampoco la promiscuidad. Lo cierto es que algunos estudios epidemiológicos señalan en la dirección de que el cáncer de próstata es menos frecuente en los sacerdotes católicos célibes en relación con otras creencias religiosas donde no está prescrito el celibato y que tambien es menos frecuente que entre los hombres casados. De manera que si aceptamos la relación entre hombre casado y sexualidad regular tenemos que aceptar que el cáncer de próstata es más frecuente entre las poblaciones de hombres que practican sexo hasta una edad provecta.

Otros investigadores proponen que la variable critica es la satisfacción sexual y plantean esta pregunta discriminadora ¿está usted satisfecho con la cantidad y frecuencia de sus relaciones sexuales? o esta otra esclarecedora: ¿Cuantas parejas sexuales ha tenido usted en los ultimos 10 años?

Con todo es dificil -como el lector sagaz ya habrá entendido- definir qué es y qué no es una práctica sexual idónea en términos preventivos y que en cualquier caso al ser la secreción de testosterona una secreción discreta que depende de los estimulos sexuales es fácil entender que la “función hace el órgano” y que la castidad más que proteger del cancer de próstata disminuye tambien el deseo sexual lo que en términos mentales asegura una mala calidad de vida.

Claro que una vez llegado a este punto habria que señalar en la dirección de que una vida sexual sana es -desde el punto de vista de la próstata y probablemente de nuestro tallo cerebral- una vida reproductiva sana y no tanto una vida recreativa desde el punto de vista sexual, este es un concepto que veremos mucho más claramente en el post que seguirá cuando analicemos la sexualidad femenina y el cáncer.

Si en el hombre la relación que tiene el cáncer con la sexualidad está vinculada a los pulsos de testosterona que no dependen de la edad sino de los estimulos ambientales en las mujeres es precisamente el estrés estrogénico que depende de la disminución de la fertilidad electiva la responsable de la mayor incidencia del cáncer de mama: el más frecuente en la población femenina occidental.

Lo que si sabemos es que el cáncer de próstata es menos frecuente entre los hombres japoneses que viven en Japón y que esta protección de vivir en comunidades rurales japonesas deja de funcionar en japoneses que habitan en entornos occidentales. Existe pues una protección que procede de la alimentación, una específica: la soja una leguminosa que protege tanto a mujeres como a hombres y otra genérica: la alimentación baja en calorias que tambien ha demostrado su participación tanto en los cánceres femeninos (mama) como masculinos (próstata).

Y si la soja ha demostrado su papel protector es porque impide el paso de testosterona a dihidrotestosterona, una particularidad que comparte con el Sabal serrulata o palmito, otra planta que inhibe las reductasas que son los enzimas responsables en degradar la testosterona a dihidrotestosterona, un andrógeno muy potente que se supone en el origen de los cánceres masculinos hormonodependientes como el de próstata. Pero aqui nos encontramos con la primera paradoja: ¿si la dihidrotestosterona es la responsable de la calvicie significa linealmente que los calvos tienen más riesgo de desarrollar un cancer de próstata?

No lo parece pero lo que si es cierto es que el finasteride, un fármaco que en principio se investigó para hacer crecer el pelo demostró con el tiempo ser un buen anticanceroso y un mal crecepelo (aunque se venda clandestinamente para esta función), de manera que existe una relación entre ambos fenómenos. No cabe duda de que la unica estrategia terapeutica que tenemos contra el cáncer de próstata pasa por la feminización del paciente, es decir por la abolición del efecto de la testosterona en las células de la próstata.

Con independencia de estos argumentos me gustaria señalar otras cuestiones que casi nunca se abordan cuando se habla del cáncer de próstata, me refiero al papel de la limpieza – o mejor de la falta de ella- de ese órgano inaccesible y casi siempre sometido a estresores por radicales libres y restos orgánicos que por si mismos deterioran el ADN celular. Lo cierto es que la próstata es uno de esos pocos organos que dependen para su limpieza de servicios ajenos a la sangre dado que la próstata es un órgano espongiforme poco vascularizado sometido crónicamente a infecciones y traumatismos que etiquetamos como prostatitis. Solo hay dos formas de limpiar la próstata: a través de determinados oligoelementos como el zinc o el selenio y a través de una práctica que tiene mala prensa: el masaje prostático. Otras alternativas menos comprometidas para el pudor son el ajo (a través de ese antibiotico que le da su peculiar olor la alicina) y una planta bien conocida pero poco empleada para este menester preventivo, me refiero a la equinacea u otras como los comestibles espárragos o las semillas de calabaza.

O dicho de otra manera: todo parece indicar que el riesgo de cáncer de próstata asciende en los hombres con relación a la edad y está relacionado con la actividad sexual y la testosterona circulantes. Pero más que con las practicas sexuales  o el número de parejas sexuales parece que la variable critica es algo biológico inscrito en nuestros genes y que tiene que ver con la función prostática: la necesidad de mantener siempre lubrificado el canal fecundador sin renunciar a los conflictos que puedan surgir de la insatisfacción de esta necesidad biológica intimamente relacionada con la reproducción.

Periódicamente aparecen en la prensa noticias como esta: “masturbarse protege del cáncer de próstata” que se parece siniestramente a aquella frase clasica que señalaba al semen retenido como venenoso “semen retenutum venenum est“  decian los clásicos. Ni que decir que todas estas recetas son falsas pero contienen algunas gotas de verdad. Los que advirtieron de que el semen retenido es veneno no dijeron para quien, me refiero a qué órgano perjudicaba tal retención.

Lo que quiero decir es que una determinada práctica puede ser letal para un órgano y favorecedora en otro. Los biólogos que han estudiado este fenómeno la bautizaron como “teoria pleiotropica” de la que ya hablé en este post y explican por qué los machos con altos niveles de testosterona tienen ventajas mientras son jóvenes (mayor fertilidad) y ventajas cuando son mayores (menor osteoporosis) y ciertas desventajas como el citado cáncer de próstata. La vida seria entonces una especie de balance entre los planes de la propia vida y las posibilidades del individuo concreto de adaptarse a los planes de la filogénesis consiguiendo un mayor éxito  aquellos que han logrado establecer un equilibrio con su propia ontogénesis y su proyecto de vida.

Quizá la respuesta a todas estas cuestiones sea que vivimos demasiado tiempo, pero ¿quien está dispuesto a renunciar a la longevidad y a la actividad sexual?

Bibliografia:

Mel Greaves: “Cáncer: el legado evolutivo”. Drakontos (Critica). Barcelona 2002.

John Maynard Smith and Eors Szathmary: “Ocho hitos de la evolución: Del origen de la vida a la aparición del lenguaje”. Metatemas 67. Barcelona 2001.

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Lucy y los repudiadores

Enero 2, 2009 at 1:40 pm (cerebro, ciencia, evolución, lenguaje, psiquiatría) (, , , )

La evolución es un proyecto inconcluso.

M. Heidegger.

En este post ya les hablé de la historia de Lucy: se trata de una historia que transcurre en el Pleistoceno y donde Lucy, una hembra del hominido llamado “sapiens”, hizo un descubrimiento esencial. Nada menos que el símbolo, aquello que representa a algo en su ausencia.

Lucy descubrió que la huella del oso no era el oso en si mismo, un descubrimiento que tuvo para ella una consecuencia esencial: la discriminación entre el peligro real ligado al oso y lo imaginario que es otra forma de nombrar lo ausente.

Lucy corrió a su campamento base para informar rápidamente a los componentes de su clan sobre su hallazgo al tiempo que inauguró una especie de rutina artistica al ponerse  a pintar las paredes con aquellas formas que remedaban las huellas del oso. En aquel momento Lucy aun no era capaz de dimensionar adecuadamente las proporciones de su hallazgo puesto que lo que habia descubierto era nada más y nada menos que una nueva lógica, la lógica del lenguaje que se superponia a la lógica del cuerpo, a la lógica de la necesidad. Ya no era necesario huir a la carrera cuando contemplaba una huella en el suelo y tampoco había nada que temer de las pinturas del oso en la pared de la caverna. La imagen-idea operaba como un exorcismo que detenia la secuencia de la causalidad lineal oso-miedo-huida.

El hallazgo de Lucy entusiasmó a algunos miembros de su clan pero también enfadó a otros. Los primeros -los entusiasmados-eran aquellos que creian que nombrar a las cosas iba a traer consecuencias trascendentes en la vida de los clanes, sin embargo los detractores -a quienes a partir de ahora llamaremos repudiadores- discurrian asi.

¿Sí llamamos oso al oso, cómo sabremos cuando el oso está y cuando no está?¿Cómo sabremos cuando huir?

Los repudiadores tenian algo de razón porque ellos defendían el gorjeo como metodo de señalización y siempre estuvieron en contra del lenguaje digital que nombraba las cosas y que parecía emerger por doquier impidiendo de paso que dos clanes distintos pudieran comunicarse entre si.

Gorj defensor a ultranza del gorjeo temia que las palabras que designaban objetos reales sustituyeran precisamente la realidad de esos objetos y llegaran a suplantarles. Era mejor llamar al oso como hasta entonces “gruajjj” que es una manera mas cómoda y cacofónica de señalar la presencia del temido animal. Ante semejante alarido todos huirían como hasta ahora, ¿qué ventaja tenia llamar oso al gruajjj?

Gorj pensaba que llamar gruajjj al animal tenia una enorme ventaja de supervivencia, porque imitaba su ferocidad y servia tanto para el oso, como para cualquier otra alimaña parecida y peligrosa. Gruajjj era el nombre protolingüistico del oso, pero tambien del caimán, del león o del lobo, de cualquier bestia que gruñia.

No encontraba Gorj ninguna ventaja a buscar palabras-imagen para cada una de esas bestias o palabras-imagen o para cada uno de los frutos comestibles que las mujeres recolectaban. La comida toda era “ñam” y asi debia quedar la cosa, ¿no era suficiente con discriminar lo comestible de lo venenoso?

Pero Gorj y los repudiadores perdieron la batalla politica que mantuvieron con sus contrincantes los nominadores entusiasmados aunque en cierto modo nosotros seguimos inmersos en las paradojas que ese gran código que llamamos lenguaje operó en nuestros cerebros modernos.

La primera paradoja es que el lenguaje no es la cosa en sí, sino que sólo la representa, algo que cualquier ser hablante sabe pero que conviene señalar puesto que ese mecanismo es precisamente lo que disocia la cosa en si en dos mitades: el significado y el significante. Por ultimo algunas cosas no pueden ser representadas y pasan asi a formar parte de lo irrepresentable, lo mitico o lo inefable.

Un significante puede aludir a multiples significados. Pongamos como ejemplo el verbo “volar”:

  • Es eso que hacen las aves y algunos insectos.
  • Escapar de una situación intolerable.
  • Emanciparse.
  • Obtener la libertad (por ejemplo un encarcelado)
  • Ir en avión.
  • Imaginarse algo.
  • Una experiencia vivida a través de drogas.
  • Lanzarse en paracaidas.
  • Desplazarse en Second life.

Si un significante puede aludir a múltiples significados es porque cualquier significante es ambigüo y equívoco. Dicho de otra manera el lenguaje precisa un código, un background de consenso social que viene definido por leyes pragmáticas que hacen que unos significados sean más probables que otros segun el entorno en que se produzcan: en una conversación entre pilotos de avión el verbo volar tiene una acepción distinta a si esta conversación es mantenida por dos presos. Comunicarse a través del lenguaje precisa un continuo ajuste entre emisor y oyente y todo parece indicar que el lenguaje se rige por leyes bien distintas a las leyes de la necesidad que gobiernan nuestros organismo fisicos.

Mientras el cerebro antiguo y el cuerpo se limitan a la busqueda del placer y la evitación del dolor, nuestra mente se ocupa casi todo el tiempo a buscar y encontrar sentido a lo que hemos preconcebido.

Aunque Gorj y su partido de repudiadores no supieran quienes iban a ser Lacan, Freud o Saussure, siguieron en su protesta silenciosa y perdedora negándose a nombrar a cada cosa con un nombre disinto, ellos siguieron llamando “gruajjj” a todas las fieras y “ñam” a todo lo comestible, siguieron con sus analogias. Pero sus descendientes con el tiempo descubrieron algo mucho más sutil: era posible repudiar algunos significantes y no todos en bloque, eligieron claro está lo más conflictivos: la paternidad, la autoridad, la sexualidad, el rango social, las diferencias, etc, de manera que aun sabiendo hablar como el resto podian escabullirse y renegar de aquello que les hiciera daño, simplemente podian esconderse de algunos significantes y vivir “como si” no existieran.

Freud llamó a este mecanismo repudio en algunos textos y en otros denegación (verwenfung) para distinguirlo de la represión. La diferencia que existe entre el repudio-denegación y la represión es que aquella es algo que uno hace con lo de afuera, un mecanismo que impide que algo de afuera se represente dentro, mientras que la represión opera en sentido inverso: algo de adentro no tiene representación mental. Más tarde Lacan inventó un nuevo nombre para este mecanismo de repudio o desmentido, le llamó forclusión y lo relacionó con la psicosis.

Y entonces llegó Magritte y los hiperrealistas y nos lo dibujaron:

pipa

Aqui tenemos precisamente una carta para navegantes, una web que aborda las paradojas que encierra el lenguaje y la percepción. Efectivamente esto no es una pipa sino una fotografia de una pipa.

Magritte nos señala precisamente el hallazgo de Lucy, evidentemente con esa pipa no podemos fumar pero representa todas las pipas en su ausencia, es una imagen-simbolo. Lucy ganó la batalla contra los repudiadores al percatarse de que la introducción del lenguaje mejoraba la comunicación entre humanos, la hacia mas precisa, intima y segura.

La desventaja es que esa comunicación humana que es una necesidad para todos quedaba dependiente del contexto, multiplicaba los códigos lingüisticos (idiomas) que desfavorecian la comunicación entre clanes separados y remitía cada significante a un nudo de significados que precisaban interpretación, aclaraciones, malos entendidos y desencuentros.

Pero en realidad son los repudiadores  los más confundidos en estas lides de la comunicación verbal pues ellos están incapacitados para entender las metáforas y las metonimias: los hilos con los que trabaja la mente humana.

Se trata de los caminos que utilizan los significantes para navegar, los carriles o surcos por donde se deslizan las palabras y las palabras que usamos para identificar nuestros conflictos, dudas y emociones. Ya Freud descubrió que existian dos maneras de circular por esos surcos: la condensación y el desplazamiento. Lo que hoy llamamos precisamente metáfora y metonimia, asi la condensación o metáfora seria un transporte de significado, mientras que la metonimia seria un desplazmiento de significado.

Ejemplos de metáfora:

  • El mar de tus ojos
  • Los volcanes de tu rostro.
  • El acero de tus palabras

Ejemplos de metonimia:

  • Pásame el agua
  • Tomaré un Rioja.

Como puede observarse en la metáfora hay una condensación de significantes que se funden ocupando una misma realidad comunicativa: volcan-rostro invoca arrugas, cráteres o acné juvenil, mar-ojos, señala la inmensidad del azul en una mirada, acero-palabras denota la groseria o las palabras hirientes, esas que duelen.

Pero la metonimia va un poco más allá y representa al todo en una parte o a la parte en el todo: el agua no puede pasarse sino su recipiente, la botella. El Rioja no puede beberse sino el vino que se recolecta en aquella región.

El repudiador actual es aquel que debido a haber renegado de determinados significantes es incapaz de entender el sentido figurado del lenguaje y de sus construcciones. En un nivel más genérico incapacita al repudiador para que pueda representarse sus conflictos sin necesidad de depender de su polo somático: el enfermo fisico grave es en gran parte el mayor repudiador puesto que ha desconectado su sistema de amortiguación y sigue huyendo cuando ve la huella del oso.

Esta incapacidad para entender las metáforas y sus extravíos cognitivos ha sido tambien señalada en la esquizofrenia y en algunos sindromes psiquiátricos como el sindrome de Asperger.

Pues no han llegado a discriminar al oso simbólico del oso en sí.

Lucy tenia razón, el suyo fue un gran hallazgo.

Pero los humanos en su conjunto aun estamos en transición, la evolución del sapiens no ha terminado.

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