El momento magnético de la conciencia

Diciembre 26, 2008 at 6:23 pm (anorexia, cerebro, ciencia, fisica, medicina, mente, psiquiatría, sintergética) (, , )

Cree el ladrón que todos son de su misma condición

(Proverbio castellano)

Este refrán tan castizo me va a venir bien para apuntalar el tema que quiero abordar en este post. Ya prometí a mis lectores que respondería a las dos preguntas que alli hacía y que les recordaré ahora, eran estas dos:

1.-¿Por qué unas personas hacen enfermedades mentales mientras que otras hacen enfermedades fisicas ante un mismo conflicto?

2.- ¿Protegen las enfermedades mentales de las enfermedades fisicas?

Para hacer una enfermedad mental hacen falta dos conflictos, uno en cada uno de los hemisferios cerebrales, estos dos conflictos pueden ser o bien en espejo (el mismo conflicto especulado) o dos conflictos bien distintos. Para hacer una enfermedad fisica es sólo necesario uno de ellos. Después de esta información ya les puedo adelantar que efectivamente los enfermos mentales tienen una cierta protección contra las enfermedades fisicas, en tanto que la energía corporal ha sido reclutada para manifestar trastornos psíquicos.

Pero ahora viene la mala noticia: ¿qué sucede si uno de esos conflictos se resuelve o se encuentra en vias de solución?

Lo que sucede evidentemente es que pueden coexistir ambas enfermedades, la mental y la física. De manera que la pregunta que me hacía en mis años de formación en Psiquiatría era una pregunta sesgada pues no contemplaba la posibilidad de que un conflicto psíquico pudiera resolverse de forma invisible para el observador y al mismo tiempo explicaba el por qué los enfermos mentales más graves: aquellos que presentaban patologías mas severas estaban a salvo -si bien no eran inmunes – a ninguna enfermedad.

Las dos cosas eran verdad.

En el post anterior ya les conté qué es un conflicto, pero quiero ahora insistir sobre un aspecto del mismo: me refiero a la variable de la subjetividad, ¿qué es un conflicto para cada cual?

Ya apunté en el post anterior que para que exista un conflicto es necesario que el individuo habite la región del conflicto, su momento de conciencia. Esta región no es sino un momento magnético, o dicho de otra manera una topologia (un lugar) preciso de su estado de conciencia. Para que una persona enferme a traves de un conflicto de rivalidad es necesario que esta persona sea a su vez una persona competitiva, de lo contrario es imposible enfermar a causa de un conflicto no vivido como tal. De ahi viene precisamente la sentencia que preside este post: la mejor forma de detectar a un ladrón es ser un ladrón, ambos están sintonizados, en la misma onda. Es dificil que un individuo cuya conciencia habite el estado de “ladrón” se vea sorprendido por otro ladrón: ambos van a computar y codificar el mundo y las posibilidades de ser descubiertos en los mismos términos, por lo que es muy complicado que lo que uno piensa no pueda ser anticipado por el otro. Es difícil (aunque no imposible) que un ladrón robe a otro ladrón, lo más frecuente es que los ladrones roben a personas inocentes o sea a los que no son ladrones y no habitan en ese momento de conciencia.

Si pasara algo así: que un ladrón lograra robarle algo a otro ladrón lo que sucedería es que la victima enfermaría de rabia o bien se pondría en marcha uno de los programas filogenéticos que habitan en nuesto tallo cerebral y que se llama así: ojo por ojo y diente por diente, más conocido como venganza. Ahi podemos esperarnos cualquier cosa, ya sabemos los códigos de “honor” que se manejan entre ladrones.

Es por eso que las venganzas entre ladrones y criminales son más crueles que las venganzas entre personas comunes y no es de extrañar: al fin y al cabo un sujeto antisocial no es más que un tallo cerebral cosido a una amigdala y a un circuito reverberante: algo muy parecido a un primate por más que la inteligencia cortical ponga algo de talento para sofistificar la venganza y creamos que estamos frente a un ser humano. Pero en realidad estamos ante una inteligencia humana desaferentizada de sentimientos y donde los programas filogenéticos del tallo cerebral se ponen a trabajar en ausencia de ética alguna.

Pero no era de ladrones o de personas antisociales de lo que queria hablar sino de enfermedades comunes. Es por eso que les pondré un ejemplo corriente en la práctica clínica.

Una mujer en la cuarentena consulta por un problema de hipertiroidismo. Se trata de una persona responsable, eficaz y trabajadora que ha ido adquiriendo en su empresa el prestigio de una buena comercial. Con el tiempo llegan otras personas más jóvenes que en cierto modo usurpan su hegemonía o la ponen a prueba, unos meses antes de que recibiera este diagnóstico de hipertiroidismo, la vendedora ideal sufrió en su entorno laboral una “intrusión”, lo que la obliga a ser más eficaz y desempeñar su trabajo con más ahinco aun si cabe.

Esta enferma en realidad ha sentido la llegada de esa otra joven rival como una amenaza: su detector de humos -la amigdala cerebral- le ha señalado el peligro y ella precisamente por habitar ese lugar de hegemonía en el que tan a gusto se sentía ha terminado conflictuando la situación con un colorido determinado. El colorido con que esta mujer ha teñido el conflicto es un colorido naranja-amarillo, el color del territorio.

La paciente ha sentido el advenimiento de aquella rival como un conflicto de territorio, la amenaza se refiere a su hegemonía personal en la empresa lograda no se sabe en relación a cuantos sacrificios. Su tallo cerebral va a codificar la amenaza en términos de apego, de pérdida de su “tener”, de su posesividad, en términos de pérdida de poder.

Y va a actuar en consecuencia disparando un relé muy concreto: la activación de sus reservas de energía. La orden que su tallo cerebral manda a su tiroides es ésta: “corre más o no alcanzarás la presa”. Es eso lo que hace su organismo: obligar a su tiroides a que sintetice mas tiroxina a fin de aumentar su reserva energética con tal de perseguir y alcanzar presas.

Pero los dias están contados para aquellos que operan en términos de territorio.

Como el lector podrá observar nuestro tallo cerebral es el lugar donde anidan las energias ancestrales y los programas que hemos heredado de nuestros ancestros, pero no sólo de nuestros padres o abuelos sino los programas que han servido a algun fin en la conservación de la vida, más allá de los individuos e incluso de la especie.

La paciente arriba rivaliza con la recien llegada no por maldad o por alguna otra consideración psicoanalitica sino porque su momento de conciencia se encuentra instalado en un determinado nivel: alli donde la responsabilidad-eficacia la determina para ubicarse segun sus aprendizajes y tambien sus elecciones, el lugar de la generatividad, de la creatividad en el trabajo, en ese nivel de misión vinculada a los logros que tantas energias consumen en los humanos responsables.

No es lo mismo vivir este conflicto desde la eficacia-responsabilidad que desde la ineficacia-irresponsabilidad o desde el altruismo cooperativo, los que se encuentran instalados en ese modo no sentirían el advenimiento de la muchacha joven como un conflicto de territorio sino como una ayuda o un alivio.

Asi sabemos pues que el colorido del conflicto va a determinar un rail conflictual y que depende de una columna mientras que el colorido de la fila va a determinar el órgano afectado. ¿Por qué el tiroides?

Es precisamente el tiroides porque estamos hablando de un conflicto en el 5º chacra, alli donde se encuentran las energias generativas y creativas. La paciente se siente amenazada en su territorio laboral, alli donde expande esa energia que ahora ha quedado bloqueada a causa de ese conflicto energético que al final se ha traducido en un conflicto glandular. Pero es además en el tiroides porque esa es la glándula que se encarga de los sobreesfuerzos y de la autoexigencia y que en clave de tallo cerebral responde a ese miedo ancestral titulado: “no podrás alcanzarlo” y que se traduce en una mayor exigencia de energía a fin de correr más.

En realidad el conflicto de esta muchacha es un conflicto entre energias del 5º chacra y energias del 3º. Una intrusión de una energia en la otra, un conflicto 5.3. Es tambien un conflicto del 3er chacra porque ese es el chacra del apego y de la posesividad: ella trata de defender su territorio -su entorno laboral- para seguir siendo la “vendedora ideal”, para llegar a serlo sacrificó su vida familiar y de pareja pero ahora parece que le ha llegado su turno, es precisamente ahora cuando la edad va dejando sus huellas en su prestigio cuando ella lo vive realmente como un conflicto, es ahora cuando enferma.

Este mismo conflicto es el que abruma a muchas mujeres anoréxicas: también un conflicto en el 5º chacra del que toma prestado su colorido. las anoréxicas son enfermas mentales y no fisicas, por lo habremos de buscar dos conflictos en lugar de uno. O el mismo conflicto reflejado a traves de ambos hemisferios.

Es bien sabido que la mayor parte de las anoréxicas se encuentran instaladas tambien en ese modo de conciencia que antes he llamado “eficacia-responsabilidad” como nuestra paciente anterior. Las personas eficaces y responsables construyen este andamiaje de personalidad tratando de asegurarse el amor incondicional de sus parientes, pocas veces lo consiguen pues el amor incondicional ha pasado a ser una rareza. Supongamos un problema que podriamos llegar a considerar banal para un observador: una adolescente inicia una dieta restrictiva después de una traición por parte de una amiga.

Este evento “traición de una amiga” es un relé que dispara una enfermedad mental, ¿como puede hacerlo?¿como puede llegar a ser tan destructivo?

Para nosotros los adultos la traición de un amigo es desde nuestra posición algo trivial, todos las hemos sufrido, no llegamos a comprender que provoque enfermedades tan graves en nuestras hijas y sin embargo asi es. La razón de esta virulencia está precisamente en que esa persona ya andaba previamente lidiando con otro conflicto que podria ser el rencor hacia el padre, la madre o ambos, un conflicto de separación o un conflicto del parto.

No es infrecuente encontrar en la constelación familiar de las anoréxicas, hijas que se crian en entornos donde el padre es un depredador o un abusador de su esposa y que la niña no encuentre ni en su madre el amor incondicional ni la suficiente complicidad femenina para hacer un frente común: la paciente está sola frente a una madre incapaz y sola frente a un padre intolerante, la solución que encuentra es bloquear uno de sus hemisferios en tratar de resolver ese dilema, si mientras tanto llega otro conflicto en forma de decepción con una amiga sus dos hemisferios se han bloqueado y sustraen las energias corporales en generar una enfermedad mental. El conflicto que en la paciente hipertiroidea era una conflicto de territorio simple vinculado a una rival, en la anoréxica es un conflicto múltiple: de pérdida, de territorio y quizá también de desvalorización, siempre relativas al apego (al yo, mi, me, conmigo), su topografia sigue siendo una 5.3.

A nivel del tallo cerebral el conflicto de la anorexia es éste: ojo por ojo diente por diente, algo que la anoréxica consigue “cerrando la boca” es decir bloqueando la energia de su quinto chacra. Es este programa el que desencadena la cascada energética que conocemos por el nombre de anorexia mental y que tanto se parece a un plan de venganza contra los padres a pesar de poner en riesgo la propia vida a través de un miedo ancestral: morir de hambre.

La consecuencia es que un hemisferio cerebral solo puede atender un conflicto por vez. Si un hemisferio ya está ocupado por un conflicto será el otro el que acuda al rescate la próxima vez. Las enfermedades mentales precisan pues de dos conflictos, un trauma en dos tiempos del que tanto habló Freud. (en este post puede observarse como ya Freud creia que un trauma necesita dos velocidades o tiempos).

La conciencia es pues un campo de oportunidades totipotencial en el que podemos estar o no estar, es precisamente a nivel de la intención como podemos escapar de ese influjo del mismo modo en que la intención nos hizo llegar a él.

No hay que olvidar que los patrones activados en el tallo cerebral por los conflictos psiquicos se comportan como patrones ambulantes y que ninguna enfermedad puede curarse sin un descenso previo para desactivar estos patrones, por fin hemos de tener en cuenta que la mejoria en un paciente mental supone un riesgo de enfermar somáticamente y que hemos de prever que los pacientes mentales existan dos conflictos: más concretamente la pareja de conflictos más frecuente en los pacientes mentales son estos dos:

  • Un conflicto de territorio y un conflicto de desvalorización sexual
  • Un conflicto depredador-presa y un conflicto de pérdida.

Es seguro que seguiré hablando de ello.

Y de postre les dirijo a un blog donde están las las famosas tablas de Hammer ideales para seguirles la pista a los conflictos y sus relaciones con los órganos.

Aqui os las podeis descargar.

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Acontecimientos vitales y enfermedad (III)

Diciembre 22, 2008 at 12:10 pm (biologia, fisica, mitologia, psicologia, psiquiatría) (, , , , , )

El cuerpo es una estrategia de la conciencia

Fermin Moriano

Tal y como comenté en el post anterior los médicos ya sabemos desde hace algún tiempo que los acontecimientos vitales estresantes -los traumas- crean enfermedades psíquicas y aunque tambien teniamos las sospecha de que podian provocar enfermedades fisicas la falta de una teoría que diera cuenta de cómo un impacto ambiental interfiere en lo somático nos ha mantenido en la ignorancia casi completa del modo en que determinados eventos vitales crean enfermedades fisicas, pero también de las razones por las que un mismo evento puede causar una enfermedad mental, a veces una enfermedad fisica y otras veces nada.

Todas estas dudas se me han disipado despues de asistir a un curso maratoniano de fin de semana en el Colegio de Médicos de  Castellón con el Dr Fermin Morianos. Sólo lamento no haberle conocido antes pues desde la sintergética se ha construido por fin una teoría que permite relacionar esos eventos con la enfermedad tanto mental como fisica.

Mi impresión es que estamos asistiendo al nacimiento de un nuevo paradigma médico que en algunos años sustituirá el viejo y caduco paradigma newtoniano por las dinamicas cuánticas en eso que ha venido en llamarse “medicina energética”.

Confieso que personalmente siempre mantuve una prevención contra esta palabra que relaciona la energia con lo funcional, con las enfermedades no orgánicas por asi decir. Pero confieso que ignoraba un hecho fundamental: siempre creí que el cerebro era esa masa lipoidea que albergaba neuronas y que era precisamente por esas neuronas por las que transcurria la corriente. Hasta ahi todo es bien conocido, las neuronas trasmiten la corriente a través de diferencias de potencial y también se sabía que esta corriente eléctrica se trasmitia a través de los iones y los electrones, igual que la corriente que da luz a mi bombilla.

Pero habia un hecho que en medicina siempre resultó un tabú: me refiero a la evidencia descrita por Maxwell de que en realidad la corriente genera un campo magnético, tanto es asi que hoy se considera que electricidad y magnetismo son un mismo fenómeno. Hablamos pues de electromagetismo.

Sin embargo ha hecho falta que algunos se pusieran manos a la obra para desvelar que las neuronas trasmiten corriente alterna y que el electromagnetismo se transfiere no a través de las neuronas sino de la glia, esa gran desconocida que hasta hace poco recordaba de mi paso por la Facultad de Medicina como una especie de tejido conectivo o de relleno en el cerebro sin más función que el soporte de las neuronas, el tejido noble. Es precisamente a través de la glia -el 70% del parénquima del cerebro- como se transfieren los patrones electromagnéticos.

En este sentido el cerebro es una caja de resonancia y constituye en sí mismo un campo magnético. La corriente que discurre por la glia a diferencia de la que discurre por las sinapsis de las neuronas no es alterna sino continua y toda ella -la glia- constituye un sincitio, una red donde dejan su huella todos aquellos patrones mórficos capaces de crear ondas inteligentes que resuenan con determinadas disposiciones de su arquitectura.

Significa que las emociones dejan su huella en la glia cerebral.

Es algo que suponiamos y que no terminábamos nunca de entender a falta de pruebas estructurales puesto que al cerebro -la interfase entre el medio ambiente y el cuerpo- nunca habiamos sido capaces de entenderlo en esa doble función magnetoeléctrica a pesar de que ya se sabia que ambos fenómenos van de la mano, simplemente lo ignorábamos: lo que en el tejido neuronal es disritmia en la glia es patrón de organización.

Todos sabemos tambien qué es un cortocircuito y todos sabemos lo que sucede cuando en nuestra casa se produce este fenómeno: saltan los plomos y nos quedamos sin luz. Quizá no sea banal decir que un cortocircuito es la caida del potencial necesario para que los electrones ciculen en eso que conocemos con el nombre de electricidad.

Sin diferencia de potencial no pasa la corriente y nos quedamos a oscuras.

Pues bien: determinadas emociones crean cortocircuitos en el cerebro. Pero no todas las impresiones son capaces de cortocircuitar o invertir la polaridad magnética, sólo algunas emociones y no siempre las emociones puesto que tambien existen otros peligros en el medio ambiente que no son traumas emocionales, nombraré por ejemplo a las interferencias de los campos frecuenciales como las antenas de telefonía o las geopatias.

En el post anterior ya adelanté qué condiciones debe tener una impresión sensorial externa para que pueda ser considerada traumática. Hablé de tres condiciones: impresión intensa, vivida en aislamiento y que toma al individuo por sorpresa.

El Dr Morianos señala además otra condición y ha abandonado además la vieja lexicografia derivada de nuestro concepto de trauma. Los sintergéticos hablan de conflicto psiquico y no tanto de trauma siempre asociado a algo violento, intenso y fuera de las dimensiones de lo tolerablemente humano: guerras, accidentes, perdidas multitudinarias, etc. El conflicto en esta nueva visión del asunto para que sea conflicto debe además reclutar la atención de la conciencia: dicho de otra manera para que algo se transforme en conflicto el individuo tiene que poner algo de su parte, sólo es conflicto aquello que para el individuo es muy importante, más importante que nada, más importante que la propia vida.

Sólo nos pueden conflictualizar aquellos dilemas que son para nosotros importantes, no hay pues traumas sino maneras de procesar los conflictos.

Morianos utilizó el modelo del cerebro trino de Mc Lean al que ya me referí en este post para explicar como vivencia cada uno de esos cerebros estos conflictos. Una de las cosas mas interesantes que oí en este curso de fin de semana ha sido la idea de que nuestro tallo cerebral (la parte más arcaica del cerebro) va a procesar del mismo modo tanto la hipoxia (un peligro de muerte inminente por asfixia) como la falta de cariño o el abandono materno algo que ya sabiamos tambien desde los trabajos de Harlow con primates y los de Bowlby y los psicoanalistas con niños deprivados. Lo que no sabíamos es que para nuestro tallo cerebral da igual nacer con una vuelta de cordón en el cuello que vivir los primeros tres meses de vida en un orfanato, la huella que alli queda va a ser tratada con los programas filogenéticos de supervivencia alli instalados por la deriva evolutiva en ausencia de cognición, es decir sin corticalización. Significa que nuestro cerebro profundo no distingue entre lo real y lo virtual y que va a reclutar recursos para preservar la vida en clave animal.

¿Pero la vida de quién?

Otra idea fundamental: el tallo no va a preocuparse demasiado en preservar la vida del individuo sino la vida de la especie humana en su conjunto, la vida de la vida: lo que alli hay grabado no son estrategias adaptadas de individuos inteligentes sino torpes y groseras estrategias acumuladas por la experiencia de la vida en su conjunto, solo así puede entenderse que el tallo cerebral enferme al paciente individual cuando echa mano de uno de sus programas primigenios como éste: “creced y multiplicaos” que es el que da origen al cáncer. Es natural porque los procesos que computa el tallo cerebral están muy lejos del raciocinio y de la adaptación humanas. El tallo cerebral no piensa, se limita a captar sensaciones y ante una sensación de asfixia lo que va a grabar en su disco duro es la sensación de muerte inminente.

El niño sigue creciendo y poco a poco su cerebro va madurando, su sistema limbico y sus emociones van a añadir a esatas sensaciones otros derivados: los sentimientos y si todo va bien y las neuronas limbicas conectan con la corteza cerebral al final aparecerán los pensamientos que son producto directo de nuestro cerebro más evolucionado. Lo importante es recordar que el pensamiento incluye el sentimiento y que el sentimiento va a incluir la sensación, en una síntesis que tiene lugar en el tálamo, esa olla a presión amplificadora donde van a desembocar todas las vias de neurotransmisión.

Lo que sucede a veces es que existen bloqueos en el cableado cerebral y una emoción teñida de temores o de impulsos arcaicos no puede desembocar en la corteza, decimos entonces que el individuo está desaferentizado. Lo que se produce entonces es un bucle entre sl sistema límbico (la amigdala) y el tronco cerebral: el sistema se pone a reverberar.

Y entonces lo que escuchamos es simplemente ruido no información.

Y la enfermedad es precisamente eso: ruido, un ruido que está traduciendo la disonancia entre los planes de la vida y las estrategias particulares del individuo.

Los cortocircuitos en el campo magnético de la glia pueden ser causados por determinadas emociones y dejan huellas que son campos interferentes informacionales y que se comportan como cuerpos extraños, como atractores que crean enfermedades que en términos cibernéticos son ruido.

Significa que aquello que entra por la conciencia genera patrones de información que se transforman en energia y que al descender de nivel se plasman en la materia: lo que desciende transforma. Dicho de otra forma los pensamientos que son inmateriales pueden transformarse en sentimientos que son casi inmateriales para después provocar sensaciones que ya son algo material y que es a través de estas sensaciones como aquella energia etérica se transforma  en una lesión o enfermedad. Existe pues un movimiento en tres tiempos, una especie de vals por los que atraviesa la información antes de transformarse en materia.

Y que esta lesión o enfermedad puede leerse en esas tres octavas: material, energética y mental. Pero estas octavas aunque parezcan diferentes responden a un mismo patrón de organización.

Esta es la idea clave para entender las relaciones entre conflicto psiquico y enfermedad. Otra manera de decirlo es esta conocida frase: “La función hace al órgano”, una idea que podria rubricar el mismo Darwin.

Pero ahora falta relacionar cualidades de conflictos y enfermedad fisica o mental. ¿Cuales son los mecanismos de la elección de órgano? ¿Cuales son los mecanismos de la lateralidad?

Para entender la relación entre un conflicto y el órgano o aparato que va a enfermarse es necesario que hagamos un corto viaje a un concepto tan antiguo como la humanidad me refiero al concepto de chacra.

chacras1

Un chacra es un vórtice de energia por donde los antiguos pensaban que discurria una serpiente llamada kundalini que ascendia desde el primer chacra situado al nivel del ano, hasta el sexto chacra situado en el entrecejo. Ese conducto que hoy entendemos que es la columna vertebral y la medula espinal puede sufrir bloqueos en cuyo caso la energia no asciende sino que queda obturada a nivel del bloqueo. Es necesario decir que esta energia no puede verse pues no se trata de algo material sino el vaivén energético de la vida: se trata de un concepto asimilable al de nadis o meridianos de la acupuntura: una especie de railes o canales superpuestos a la estructura anatómica propiamente dicha por donde asciende la energia que llega de la Tierra y que va a dispersarse hacia el Aire. Este concepto de ascenso de la energia es muy importante puesto que es el camino de retorno, el camino del remedio y de la curación. Curarse es ascender, enfermarse descender, todas las enfermedades mejoran si se las hace ascender lo que en términos psicológicos puede ser traducido al código de la corteza cerebral: o lo que es lo mismo, ningún conflicto sería dañino si pudieramos manejarlo en terminos racionales, en termino de lóbulo frontal aunque lo cierto es que tampoco tendriamos motivación para casi nada más que para vivir una vida robotizada. Conociendo la disposición anatómica de los seis chacras tenemos una topografia energética muy exacta de las enfermedades reales que padecen los pacientes. Por ejemplo una patologia tiroidea implicaria al quinto chacra, una patologia rectal al primero, una patologia ovárica o prostática al segundo, una patologia hepática o del colón al tercero, etc.

Pero los chacras no son solamente lugares que señalan espacios anatómicos sino que tienen su propio significado energético. De esta forma:

1.- El primer chacra representa la energia ancestral, es la materia prima, seguridad, vitalidad, estructura, la madre Tierra nutricia donde existen inseguridades y miedos, alli vive la subsistencia y existen huellas de amenazas para la vida, etc. Como puede observarse este primer chacra es el equivalente al cerebro reptiliano, el tallo cerebral, en él se encuentra no sólo la bestia que todos llevamos dentro sino tambien la energia enorme que cada uno de estos arquetipos arcaicos puede desplazar.

2.-El chacra segundo tiene que ver con la sexualidad y con los conflictos sexuales, pero tambien es creación, exteriorización, la magia de revelar el orden implicito, lo que da sentido a la pareja: los hijos, aqui agua y tierra se unen para alimentar a la semilla, para que ella revele su orden implicito. En el chacra segundo se armoniza el deseo a través del amor.

3.- El chacra tres es la conquista de una identidad y su arquetipo es el guerrero, el héroe de la mitologia. Respresenta el poder y las posesiones, el deseo de reconocimiento y el tener un territorio propio.Es tambien el lugar donde anidan temores ancestrales como morir de hambre, estar en la indigencia. Su infinitivo es tener, conquistar o la realización de un gesta de forma impositiva o épica.

4.- En el chacra cuarto está la generatividad y las redes de concectividad tanto vasculares como inmunológicas, es el lugar del timo, la médula osea  y el corazón. Sus conflictos están relacionados con la identidad y la idea del autoreconocimiento. Es el arquetipo del médico o maestro.

5.- El chacra quinto es el chacra de la creatividad, artistica, cientifica o empresarial, tiene que ver con los proyectos creadores de los individuos concretos. Un creador ha de ser a la vez destructor, alguien que sale y que entra, que va y que vuelve. Es el lugar del artista y de la autenticidad.

6.– El chacra sexto, está situado en el entrecejo y representa la integración total de la personalidad que logra armonizar los procesos a de transformación con los de trasmutación. Es un nivel de conciencia muy elevado. En el plano de la enfermedad sostiene al cerebro y todas las enfermedades intracraneales y patologia del sistema hipófisis-hipotálamo primarias.

Una vez entendidos los lugares materiales de anclaje de los conflictos psíquicos vamos ahora a factorizar los tipos de conflictos con que el tallo cerebral puede experimentar un conflicto cualquiera de la vida cotidiana. Hay que señalar que cualquier conflicto remite en ultima instancia a un conflicto arcaico que será tratado por nuestro de cerebro reptiliano como una amenaza donde se dirimen estrategias de vida y muerte: se trata de los relés que disparan precisamente la plasmación en la materia del conflicto concreto. Los conflictos pueden agruparse de este modo:

  • Sensación o temor de muerte inminente. 4º chacra
  • Miedo  a la pobreza, a la indigencia, a morir de hambre o a la muerte por las mismas razones de hijos y personas a cargo de la persona implicada. 3º chacra.
  • Conflictos de desvalorización que llevan a esa situación psicológica tan bien conocida como de “baja autoestima”. Se materializan en huesos, linfáticos y suprarenales.
  • Conflictos de perdida de territorio (en el hombre) o del nido (en la mujer), se manifiestan a nivel del segundo chacra.
  • Los conflictos sexuales no solo tienen que ver con la sexualidad en si misma sino con sus frutos: los hijos y se materalizan en gónadas y genitales (segundo chacra).
  • Conflictos de pérdida o separación: se observan en la piel. Si la perdida es de un hijo (para una mujer) se materializará en gónadas.
  • Conflictos de añoranza, abandono, nostalgia o pena: es el caso del inmigrante o del cautivo de un campo de concentración se manifestará como un conflicto del segundo chacra.

Como puede observarse en este pequeño listado cada conflicto puede ser vivido de una manera según la posición de la conciencia de cada cual: ante un conflicto de pareja un hombre puede sentirse desvalorizado sexualmente y una mujer puede temer perder su posición social en el mismo dilema: cada cual lo va a vivir subjetivamente de una forma segun la atención, su sesgo atencional dispuesto en cada caso y la amplificación que cada uno aporte al reclutamiento neuronal. Lo que hace que un conflicto sea conflicto es precisamente esta posición de la conciencia que hace que un disgusto adquiera dimensiones de supervivencia en clave filogenética.

Es por eso que ya no podemos sostener la idea antigua del trauma segun la objetiva intensidad con que la mayoria de nosotros viviríamos o sufriríamos tal evento, lo que importa no es el evento en sí mismo sino la forma en que se vivencia sesgada por el momento magnético de cada conciencia.

Otra idea clave para entender el órgano, o aparato implicado en cada movimiento de materialización de un conflicto es el concepto de dislateralidad.

Y es necesario hacer ahora una advertencia: no hay enfermedad sin dislateralidad es decir sin tensión interior.

Estamos acostumbrados a pensar en que los diestros tenemos un hemisferio dominante que es en este caso el hemisferio izquierdo y al contrario para los zurdos. Esta idea que sigue siendo cierta en lo motórico (es decir en lo que respecta a nuestro cerebro eléctrico) deja de ser verdad en nuestro cerebro magnético. Los hombres tienen un hemisferio dominante que es el derecho y las mujeres diestras tienen como dominante el hemisferio izquierdo, el femenino.

Significa que un hombre diestro va a materializar sus conflictos (si hay solo uno, o el primero) en su costado derecho mientras que una mujer va a somatizar en el costado izquiero salvo si ese hemisferio ya está ocupado por algun conflicto anterior o está en la menopausia o tomando anovulatorios, procesos ambos que masculinizan el cerebro electromagnético femenino.

Lo interesante de esta formulación es que el hemicuerpo derecho es el lugar donde va a manifestarse una “somatización” masculina, es decir si es el primer conflicto: asi un dolor de cadera derecha en un hombre diestro representará siempre un problema de desvalorización (huesos), mientras que una eccema en un mujer diestra en el hemicuerpo izquierdo representa un conflicto de separación vivido desde la femineidad, es decir desde la pérdida de amor.

Lo que sucede cuando el hemicuerpo (el hemisferio dominante) está ya ocupado por un conflicto anterior será objeto del proximo post, donde tambien abordaré la siguiente pregunta:

¿Por qué algunos conflictos psiquicos dan como resultado una enfermedad fisica y otras veces una enfermedad mental?

Y volviendo al post anterior ¿Protege la enfermedad mental de una enfermedad fisica?

Una nota liminar: si usted busca qué es la sintergética en Internet encontrará webs como esta donde da la impresión de que más que un paradigma médico estamos en una de esas casas de espiritualidad “new age” donde determinados predicadores pontifican sobre la felicidad e imparten cursos de fin de semana para burgueses aburridos. Los saberes médicos que acumula la sintergética parece que son algo asi como clandestinos y no se encuentran a disposición del público en Internet ni tampoco para los profesionales.

Esto es una critica directa: si hay algo que transmitir hagánlo ustedes con luces y taquígrafos: las patentes ya nos cansan sobre todo a aquellos que llegamos a la red buscando la solidaridad y el sharismo.

Por la boca suele morir el pez y luego no se quejen de que les silencian.

Les recomiendo a los sintergéticos que se lean este post: se trata de los peligros que Buda debió de haber evitado.

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Acontecimientos vitales y enfermedad (II)

Diciembre 15, 2008 at 8:45 pm (cerebro, depresión, medicina, mente, psicologia, psiquiatría)

victor-frankl

Victor Frankl fue un psiquiatra vienés contemporáneo de Freud que ha pasado a la historia por haber sido uno de los pocos psiquiatras que cumplieron cautiverio en Auschwitz y Dachau durante la segunda guerra mundial y que nos legó observaciones muy interesantes en su libro más conocido “El hombre en busca de sentido”. En síntesis las observaciones más interesantes de Frankl son reflexiones en torno al tema de la supervivencia a las condiciones de horror e indignidad que se vivía en aquellos lugares. Frankl observó que los prisioneros que sobrevivieron tenian algo en común, una idea que extrajo al comprobar que los comunistas y los católicos resistian mejor las condiciones de extrema degradación que se vivia en aquellos lugares. Concluyó que el dotar de sentido a una experiencia cualquiera aumenta la resistencia al estrés de esa misma experiencia.

La segunda observación interesante que extraje de ese libro es la resistencia de los cautivos a las enfermedades podriamos llamar banales. Frankl llama la atención de la inexistencia en los prisioneros de resfriados, gripes o malestares triviales. Lo explica mediante el hecho de que los prisioneros aun agotados o esquilmados por la inanición debian mostrarse activos y en buen estado de forma con tal de no ser condenados a las cámaras de gas. Sea como fuere la observación de Frankl es interesante para los argumentos que pretendo exponer a lo largo de este post.

Uno de los cuales es una experiencia personal.

Durante mi formación en psiquiatría trabajé en uno de aquellos antros llamados manicomios donde se mezclaban oligofrénicos profundos con esquizofrénicos crónicos, catatónicos con pacientes agudos en fase maniaca o depresiva, sifiliticos cerebrales y personas sin diagnóstico que vivían allí  durante muchos años y que se habian institucionalizado adquieriendo todos los mimetismos de la institución. Convivian en dos pabellones separados hombres y mujeres: un total de 220 enfermos variopintos que reian, gritaban o parloteaban solos: se trataba de un entorno demencial pero amable: los locos de manicomio eran bien tratados y asistidos en todas sus necesidades básicas y casi nunca enfermaban.

Esa es una de las cosas que más llamaron mi atención durante mi formación como medico psiquiatra: que aquellas personas casi nunca enfermaban de enfermedades fisicas. Como no sabía a qué se debia esta circunstancia le pregunté a mi jefe de servicio que no le dió demasiada importancia a mi inquietud y que tampoco me resolvió la duda, aunque apuntó a una observación clásica segun la cual los enfermos mentales era resistentes a las enfermedades fisicas aunque aprovechó para contarme una historia siniestra sobre la llamada “oreja del loco” -una enfermedad descrita en locos manicomiales – que se creia que era una enfermedad de los cartilagos auriculares cuando en realidad era producida por los tirones de orejas de los cuidadores.

Ahi quedó el tema.

Pero investigué el asunto más a fondo y descubrí que esa pregunta se la habian formulado muchos otros antes que yo y que incluso algunos publicaron sus hallazgos en revistas de la época. La opinión de los profesionales estaba dividida entre los que pensaban -guiados por su experiencia- que efectivamente los enfermos mentales son resistentes a la enfermedad fisica y los que pensaban -apoyándose en trabajos estadisticos reglados- que los enfermos mentales tienen las mismas enfermedades que la población general y aún: que tienen más probabilidades que usted o yo de padecer otras como cardiopatias,  EPOC (enfermedad obstructiva pulmonar crónica) o sindrome metábolico.

El asunto en la actualidad está de esta manera (provisional):

Los pacientes mentales tienen más probabilidades que la población general de sufrir muertes violentas, tienen una expectativa de vida menor que la población general y hay quien dice que las dos únicas enfermedades cuya incidencia es menor en la población psiquiátrica comparada con la población general son estas dos : la artritis reumatoide y el cáncer de pulmón.

Naturalmente no voy a describir las dificultades que tiene la ciencia a la hora de responderse esta pregunta pues la ciencia está d ehecho coartada por su propio método. Pero las tiene y muchas, me refiero a dificultades metodológicas. Pero en realidad mi observación juvenil no se refería a toda la patología psiquiátrica sino tan solo a los pacientes institucionalizados, de manera que cuando alguien compara población psiquiátrica con población general y dado que ya no existen instituciones cerradas como los antiguos manicomios definir qué es y qué no es población psiquiátrica pondria en aprietos a mas de un investigador.

Más tarde cai en la cuenta de que efectivamente preguntas como la que yo me hacía no tienen respuesta dentro de las coordenadas de la ciencia, hace falta algo más que ya no es ciencia y que llamaremos sentido común y capacidad observacional. Tampoco la ciencia puede ni podrá jamás responder a preguntas de este tipo:

¿Por qué hay tantos crimenes domésticos o machistas como se dice ahora?

¿A qué se debe que existan tantos accidentes de tráfico?

¿O tantos embarazos y abortos de adolescentes?

Como puede observarse la ciencia es incapaz de responder a este tipo de preguntas que en cualquier caso deben buscarse siempre fuera de la ciencia, en otros campos o disciplinas que no se encuentren encorsetadas por sus propias reglas.

Yo lo que creo en función de mis observaciones y mi experiencia es que los enfermos mentales que tienen asistencia y cuidados tienen un promedio de vida tan largo como el que nosotros podamos esperar. Que los enfermos psiquiátricos abandonados a su evolución tienen efectivamente muchos riesgos sanitarios y además me adhiero a la idea antes expresada de que el cáncer de pulmón no es una causa de muerte frecuente en los pacientes psiquiátricos a pesar del mucho tabaco que consumen y que nunca he visto una enfermedad autoinmune en un paciente de manicomio.

Y a pesar de que “cientificamente” está demostrado que el tabaco es cancerigeno. Hasta las autoridades sanitarias nos lo recuerdan.

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Lo que significa que los enfermos psiquiátricos sin ser inmunes a las enfermedades fisicas tiene cierta resistencia a algunos tipos de enfermedades: esas que han venido en llamarse enfermedades de la opulencia.

Pero para entender esta cuestión es necesario reparar en algunos aspectos “económicos” de las enfermedades: algo que procede de los saberes médicos tradicionales:

  • Una enfermedad puede ser el remedio -la protección- de otra. Es el caso de la mucoviscidosis que protege del asma o de la anemia falciforme que protege del paludismo.
  • La enfermedad grande se come a la pequeña o al menos la desplaza y la minimiza, es un hecho ampliamente observado que a veces un diagnóstico de cáncer cura una neurosis.
  • A veces con una enfermedad basta: no es necesario acumular dos o tres: la comorbilidad siempre es sospechosa de que nuestras clasificaciones no se ajustan a la realidad.

Y otra dos cuestiones que a menudo pasan desapercibidas en los contextos médicos modernos:

  • Que la enfermedad no es siempre algo a derrotar sino que muchas veces representa una defensa del organismo para exonerarse, limpiarse o cambiar de nivel de maduración. Muchas veces una enfermedad representa una mudanza, un cambio de jerarquia o de un limite entre etapas de la vida. La enfermedad es una crisis emergente tal y como sostiene Manuel Almendros y los psicólogos transpersonales y como aparece en este post.
  • Que la enfermedad es una oportunidad de cambio y que a veces nos obliga a replantearnos toda nuestra vida: la enfermedad tiene pues un sentido que para algunas personas sólo alcanzan a entrever a través del hecho de enfermar.

Tambien nos hemos olvidado de algo que algunos médicos actuales (Hamer y colaboradores) recalcan constantemente: que las enfermedades son bifásicas, es decir tienen un periodo de predominio simpático y otra fase de predominio parasimpático donde se encuentran y se ponen en juego precisamente los mecanismos reparadores de la enfermedad. Es posible afirmar que toda enfermedad trata de curarse o se cura a través de una fase parasimpática y también: que toda enfermedad dispara un mecanismo que los hipocráticos llamaron restitutio ad integrum, es decir tiende a restituir el estado anterior a la enfermedad.

Y que es precisamente en esta fase parasimpática cuando la enfermedad presenta síntomas objetivos. Cuando nos sentimos enfermos por regla general estamos en fase de resolución de la enfermedad, solo tienen ustedes de observar que les sucede cuando tienen una simple gripe. Ustedes no van a sentirse mal cuando se contagian o toman frio sino cuando su organismo va a responder a la agresión del virus con fiebre, malestar, postración, etc.  Identificamos como “estar enfermo” no a la agresión propiamente dicha -que permanece casi siempre invisible- sino cuando nuestro cuerpo responde alterando su temperatura o haciéndonos llegar el mensaje de que guardemos cama.

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Este es el esquema de las enfermedades en dos fases y donde podemos observar que cuando nos sentimos enfermos es en realidad cuando nuestro organismo está tratando de curarse. No es de extrañar pues que los cautivos de los campos de concentración no enfermaran -salvo aquellos que ya traian enfermedades crónicas- la razón de esta “inmunidad” es que las enfermedades no se manifiestan -casi nunca- en la fase simpaticotónica y es obvio que los prisioneros de aquellos campos vivieron durante su cautiverio en fase de simpaticotonia, les iba la vida en ello.

Y es también por eso por lo que enfermaron tiempo después cuando ya se hallaban a salvo.

Esta podria ser una explicación del por qué los enfermos mentales cuando están en fase activa son dificilmente abordables y que hay que esperar a que se calmen para poder conversar o razonar con ellos. La simpaticotonia es el estado que predomina en las enfermedades mentales agudas y en los prisioneros de los campos de concentración y ahi no hay posibilidad de manifestarse ninguna enfermedad pues los mecanismo curativos aun no se han puesto en movimiento . Lo que está en juego en esta fase es la simple preservación.

En el trastorno bipolar por ejemplo podemos observar la secuencialidad en dos fases de la enfermedad, la mania con o sin depresión o la depresión con o sin mania establecen un continuum de reparaciones que llevan al sistema a oscilar entre la euforia y la melancolia. Es como si el organismo no se decidiera a establecerse en ese termino medio que llamamos eutimia.

Qué papel juega el uso de antidepresivos en que se desestabilice ese delicado sistema de reparación que llamamos tristeza, es un tema de debate universal en la psiquiatria.

Pero yo creo que los que piensan que el incremento de la enfermedad bipolar está relacionado con el uso abusivo de antidepresivos aciertan. Pues en esta lógica de cosas la depresión es una magnifica oportunidad de curarse un trastorno bipolar, otra vez la fase parasimpática de la que se sale con lo que Hamer llama una convulsión (que no necesariamente es una convulsión epiléptica), en el esquema gráfico de arriba podemos ver como la forma de salir de la fase parasimpaticotónica es a través de la enfermedad propiamente dicha, es decir mediante una torsión energética que en otro lugar llamé crisis y que es una palabra que procede del griego y que significa “elección”.

Efectivamente, la crisis nos pone en la tesitura de elegir qué grado de disipación podemos tolerar a fin de mudar energéticamente.

En nuestro entorno cientifico existe la idea -nunca convenientemente refutada- de que las enfermedades (todas o casi) tienen un origen genético. Esta idea es una consecuencia del desarrollo prodigioso de la ingenieria genética (y del prometedor negocio que se vislumbra) y no debe asumirse como un dogma de fe. Recuerdo perfectamente que en el entorno en que me formé la idea predominante era la hipótesis social (ambiental) de las enfermedades. Nuestra conceptualización de las enfermedades va cambiando según los intereses de la industria, las creencias de los ciudadanos, las ideas difundidas por los mass media, las expectativas de vida y sobre todo de la formación humanística de los médicos.

Ahora, lo politicamente correcto es creer en los genes y en una determinación lineal y fatal. Pero yo no comparto esta idea y sin negar la influencia de los genes en las vulnerabilidades de las personas concretas  creo que los clinicos debemos dedicarnos a lo visible y dejar a la ciencia experimental que diseñe sus hipótesis sobre lo invisible.

Lo cierto es que los factores ambientales han sido ninguneados, negados, ocultados y minimizados. Nadie ya se dedica a investigar sobre los eventos precoces de los lactantes en relación con sus madres desde que el psicoanálisis ha sido barrido de los manuales y de los lugares de poder universitarios. No hay aportes nuevos sobre cómo se establecen, protegen o y dañan esos vinculos delicados entre madres e hijos desde los trabajos de Melanie Klein, John Bowlby o Margaret Mahler. Nadie ha seguido investigando por este costado de la ciencia aunque todos los clinicos están convencidos de que en el tejido de ese vínculo y en sus averias (por no hablar de lo que sucede antes de nacer) se encuentra la clave que explicaría la patologia del adulto junto con la aparición del padre y la triangulación sobrevenida. Solamente algunos psicoanalistas se atreven a sostener aquel concepto de “estrago materno” es decir el daño sobrevenido a un bebé en función de los cuidados o la negligencia de la madre, me refiero a los daños sutiles y probablemente inconscientes, invisibles, tan invisibles como el genoma porque no pensamos en ellos y nadie cobra patentes.

Y todavia hoy existen psiquiatras que no saben que para un hombre el momento de mayor riesgo para su salud es ese momento en que le dicen que va a ser padre mientras que para una mujer el mayor riesgo es después de haber sido madre. Por hablar solo de esos momentos vinculados a palabras “padre” o a hechos “maternidad”.

No es de extrañar que ante un discurso asi surjan fenómenos como el de Hamer y la llamada “Nueva medicina germánica” que sostiene que todas las enfermedades excepto los envenenamientos, las enfermedades congénitas o los traumatismos tienen un origen ambiental, en este caso psíquico. Dicho de otra forma: todas las enfermedades proceden de un conflicto que opera en dos fases: una fase simpática donde el individuo trata de enfrentar ese conflicto y una fase parasimpaticotonica donde el individuo está resolviendo o ya ha resuelto dicho conflicto. Hamer observa que es precisamente en esta fase donde aparecen los cánceres y lo que el llama las enfermedades oncoequivalentes que tendrian una etiología similar.

En esta web hay un video recomendable para entender las teorias de Hamer.

En esta web hay una conferencia entera (dividida en cuatro partes) del Dr Fermin Moriano seguidor españolisimo y castizo de Hamer.

Como resulta que yo voy a oirle la proxima semana ya les contaré mis impresiones y asi de paso cerraré esta miniserie sobre “Acontecimientos vitales y enfermedad”.

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Acontecimientos vitales y enfermedad (I)

Diciembre 8, 2008 at 11:50 pm (medicina, mente, psicologia, psiquiatría) ()

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Eso que llamamos estrés se supone que está causado por acontecimientos vitales concretos pero solo a veces estos estresores son facilmente identificables bien por su intensidad o bien por su corta duración, si somos capaces de detectarlos es por empatía o por que las víctimas de esos acontecimientos nos los gritan como ese personaje de Munch.

Otras veces estos estresores son dificiles de identificar porque forman parte de un estilo o expectativa de vida, un estilo de crianza o de convivencia o los sufrientes los callan, los minimizan o los olvidan. Ambos configuran tipos de acontecimientos vitales distintos: unos son agudos y de corta duración -clasificcables- y otros son crónicos y larga duración, sutiles y que con frecuencia pasan desapercibidos.

Es dificil a veces -cuando se trata de calificar o identificar acontecimientos vitales concretos- trazar una linea de separación clara entre lo significativo y lo irrelevante, este es precisamente uno de las primeros prejuicios que nos encontramos al abordar lo traumático, para un investigador solo es traumático aquello que cumple determinadas condiciones, el resto es insignificante. O sea aquello que resultaria traumático para la mayoría.

Pero esto no es todo sino que cuando deconstruimos una historia traumática los acontecimientos son mutables y andan en patinete, no son fotografias estancas de la vida. es por eso que suele decirse que las desgracias (ni la suerte) vienen nunca solas.

Por ejemplo si a un niño de 4 años se le muere su padre, es tarea dificultosa separar la pérdida en sí misma, del empobrecimiento emocional del hogar, del duelo y el empobrecimiento emocional de la madre, la perdida económica consiguiente y la segura incorporación de la madre al mercado laboral, etc.

Es posible afirmar que las desgracias nunca vienen solas sino que avanzan en paquetes de acontecimientos donde unos van colgados de otros, son por asi decir su consecuencia: una desgracia arrastra hacia otras.

Otro ejemplo: una niña es sometida a abusos sexuales por parte de un niño de mayor edad y familiar de segundo grado. Un dia la niña cuenta  a su madre los hechos repetidos en cada ocasión en que están solos y esta le cuenta a su pariente la situación pero esta responde negando la situación y acusando a la victima de exageración o de mala fe. La ruptura familiar es consecuencia del acontecimiento.

Para esa niña y para su madre hay un cluster de eventos relacionados con la humillación sexual consiguiente, la ruptura familiar y pérdida de vinculos junto con la sospecha de mentir configuran un conglomerado de estresores donde se invocan distintas emociones: la humillación, la vergúenza, el deshonor y la cólera van a viajar en un mismo paquete.

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Un padre de familia que hasta el momento fue siempre justo y generoso despues de quedar viudo y comenzar a relacionarse con una mujer comienza a deteriorar por esta causa las relaciones con sus hijos que sospechan quedar al margen del reparto de sus bienes. Cada dia son más hostiles con su segunda esposa  de la que primero sospechan y más tarde  acusan de querer quedarse con lo suyo. Al morir su padre inician una escalada judicial con el fin de recuperar lo que aquella les “arrebató” y que termina llevando hacia la disolución a la familia entera puesto que los hermanos terminan peleados entre sí a causa de la herencia paterna con independencia del fallo judicial.

Estos tres casos con tres ejemplos de la mezcla de eventos que pueden acaecer en tres familias concretas donde resulta dificil identificar el estresor concreto que está operando en cada lugar.

Si en el primer caso citado lal paciente fuera la madre no resultaría dificil identificar el estresor responsable del impacto: muchos afirmarian que es la perdida de su marido la responsable de su estado actual (fuere el que fuere), pero hay otro factor que pasaria desapercibido y es la obligatoriedad de volver a trabajar a una persona con dos hijos que tiene dificil su incoporación al mundo del trabajo.

Si nos fijamos bien el primer denominador común que podriamos extraer de este caso es que la perdida afectiva es una mezcla de dos cosas: perdida de amor y en menor medida necesidad de construir nuevos vinculos de apego o de seguridad. Pero la segunda circunstancia -la perdida económica- está relacionada con una perdida de seguridad, es decir con una disonancia de apego. Podriamos afirmar que en esta persona concreta se darian dos impactos emocionales: la perdida de apego (a su entorno de seguridad anterior) y la perdida afectiva propiamante dicha (perdida de amor).

Pero esto no es más que teoría porque luego las personas individuales -cada uno de nosotros- viven este tipo de acontecimientos de una manera idiosincrásica, asi las especulaciones sobre los sentimientos de esta persona son dificilmente previsibles, lo mejor es preguntarle a ella. Oigámosla.

Médico.- ¿Segun usted qué diria que fue lo que más la impresionó de toda esta circunstancia? ¿Qué es lo más le dolió?

Paciente.- Sin duda lo que más me ha dolido ha sido la humillación de darme cuenta del hábito de trabajo perdido, no puedo competir con mis compañeros, soy como la torpona de la oficina. No se ni siquiera manejar los ordenadores.

Como puede observarse nuestra especulaciones eran erróneas, la paciente no sufre por la perdida del marido o por la perdida económica: hay algo que la hace sufrir aun más, se trata de que al compararse con sus compañeros se siente minusvalorada, esta paciente siente una enorme desvalorización de si misma, es algo diario, previsible, que forma parte de su estilo de vida: si alguna vez enferma fisica o psiquicamente este es su talón de Aquiles, su trauma original, algo que ha vivido desde el miedo a la propia incompetencia.

En el caso de la niña que ha sufrido abusos sexuales hay el impacto del abuso en si mismo que al parecer no fue demasiado grave aunque lo suficientemente perturbador para que la niña evitara el contacto con el perpretador y lo contara a su madre. En este caso la paciente que busca ayuda no es la niña sino su madre la que después de las circunstancias vividas desarrolló un fuerte trauma emocional con múltiples somatizaciones. Podriamos pensar que la madre se sintió indefensa frente a las acusaciones de desvalorización -injustas- por parte de su pariente y relativas a su hija. Tambien podriamos pensar que esta madre perdió después de este episodio a su pariente y a la parte de la familia que hizo causa con ella, pero lo importante es preguntarle a la interesada:

Médico.- ¿Qué fue lo que más le dolió?

Paciente.- Lo peor es que nos dejen a mi hija y a mi como mentirosas.

Dicho de otra manera: en este caso importa poco el abuso en si mismo o la perdida del contacto con el familiar, lo que tiene importancia es la rabia. Se trata de algo que invoca a la indignación, a la injusticia y al oprobio, a la perdida del honor, a la confianza básica.

En el caso de las herencias a quien vamos a escuchar es a uno de los perdedores en el reparto, una de las hermanas que consultó por una depresión con crisis agudas de ansiedad secundarias a multiples peleas familiares donde habia sido acusada de querer quedarse con un bien (en concreto con la casa materna) por otra de las hermanas querelladas.

Oigamos a la interesada:

Médico.- ¿Qué fue lo que le dolió de esa discusión?

Paciente.- La actitud de mi hermana: me di cuenta de que era muy interesada y que no me queria, después de todo lo que he hecho por ella.

Como puede observarse en este caso la paciente no siente que ha perdido nada económico sino que ha perdido el amor de su hermana, su decepción procede por tanto de haber constatado que su expectativa de amor habia sido defraudada. Lo que aparentemente parece una pelea por el territorio en realidad esconde -al menos en la paciente que presento- una decepción amorosa puntual, algo que la paciente seguramente podrá reparar retirando expectativas de su hermana. La paciente vivirá el acontecimiento desde la pena.

Hasta ahora los investigadores que se han interesado por el tema de los acontecimientos vitales y su relación con las enfermedades (mentales sobre todo) han caido en el error de suponer quecada acontecimiento vital podria correlacionar con una enfermedad concreta, sin embargo desde que Holmes y Rae publicaran su famosa escala (en este post se puede bajar la escala susodicha) otorgando puntos a cada acontecimiento específico han sido muchos los que han alzado su voz para criticar este modelo lineal y determinista que parece pretender aislar cada acontecimiento concreto para relacionarlo con una patologia determinada. Lo cierto es que lo único que parece claro es que las perdidas afectivas parecen correlacionar con la depresión reactiva, es decir con uno de los trastornos que se consideran adaptativos, pero tampoco se ha podido demostrar con la depresión endógena o el trastorno afectivo mayor.

Pero en mi opinión este modo de proceder está destinado al fracaso puesto que los acontecimientos no pueden aislarse unos de otros como más arriba he explicado y sobre todo: no pueden aislarse de aquel que los sufre, pues cada persona va a reaccionar al acontecimiento vital otorgándole una importancia concreta, viviéndolo subjetivamente a su manera y sobre todo disponiendo o no de los suficientes recursos psicológicos para minimizar los daños.

Es por eso precisamente por lo que no todo el mundo enferma después de un acontecimiento de este tipo aunque casi todos somos susceptibles de hacerlo después de un acontecimiento extremo como saben los psicólogos de desastres de todo el mundo , por ejemplo perdidas devastadoras, violaciones, agresiones violentas, guerras, crimenes en masa, etc.

Si descontamos estos estresores que casi siempre se saldan con un TEPT (trastorno de estrés postraumático), es bastante obvio que los impactos menores (el trauma con t minúscula) también tiene una relación con la enfermedad: una relación que desde luego no hay que ir a buscar a lo lineal sino a la impredictibilidad de la reacción personal.

Y en la impredictibilidad hay un espacio para la predicción, una predicción que no es causal, es decir no depende del impacto en si.

Lo que es seguro es que el impacto de un acontecimiento vital va a depender de los siguientes factores:

  • Acontecimiento vivido por sorpresa.
  • Vivido en soledad o en aislamiento, lo que muchas veces incluye el secreto o la sospecha inexpresada.
  • En un individuo que carece de los suficientes recursos para sortearlo cognitivamente.

Dicho de una manera más psicológica: es la indefensión entendida como falta de control total sobre el ambiente el estado mental (un estado inusual de conciencia) que es el embrión de estos estado traumáticos con t minuscula y probablemente también de los de T mayúscula.

Se trata de las condiciones para que los acontecimiento vitales  provoquen daños, pero falta aun algo más: la variable critica es como decia más atrás cómo va a vivirlo el sujeto, desde qué lugar de su subjetividad y que en otro post llamé sensibilidad siguiendo a Manuel Almendro.

Este lugar de su subjetividad es precisamente el puente de unión, el enlace entre lo externo y lo interno, entre el acontecimiento y las emociones. Si entendemos a la corteza cerebral como un colchón de seguridad, como un tampón que va a modular tanto las emociones como el impacto en nuestra sensibilidad de los acontecimientos externos, podemos afirmar que eso que he llamado subjetividad, el cómo se vive algo, es la variable critica del impacto más allá de la intensidad o la duración del acontecimiento.

De manera que Freud tenía razón: el trauma (al menos los traumas con t minuscula) en sí mismos importan muy poco, lo importante es lo que el sujeto hace para lidiar con sus calamidades, qué hace para resolverlas o qué hace para olvidarlas, ningunearlas, suprimirlas de su conciencia o derivarlas hacia otro lugar. Esta idea del trauma como responsabilidad del sujeto que es agente de su propio malestar y enfermedad es al parecer poco grata para el público en general y también para una sociedad que se ha acostumbrado a vivir del cuento de la irresponsabilidad de la propia enfermedad y de la idea de que el trauma es algo ajeno, algo que viene de afuera y que tiene una vida independiente del propio sujeto traumatizado. En este orden de cosas el enfermo es responsable de su propia enfermedad pues él eligió hacer esto y no lo otro a la hora de lidiar con su malestar.

Y por la misma razón es el agente de su salud: solucionando sus propios conflictos.

Pero no me gustaria despedir este post sin nombrar al menos los tres clusters de emociones perturbadoras que he hallado en mi experiencia clinica. Antes de hacerlo, quiero manifestar mi asombro de que la psicopatologia no se haya ocupado antes de estos procesos. Pues son procesos y no eventos inmoviles y por tanto identificables, me referiré por tanto a:

  • La mortificación, la humillación, la infelicidad, la desvalorización se vivencian desde el miedo.
  • El resentimiento, el rencor, la indignación se vivencian desde la rabia.
  • La inaceptación, la decepción, el abandono o la perdida se vivencian desde la pena.

Una vez establecidos estos parametros pasaremos ahora a una segunda cuestión ¿qué es lo que hace que un trauma se manifieste a nivel mental (causando una enfermedad o malestar mental) o una enfermedad fisica?

Pero el lector deberá esperar al próximo post.

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Bailando con el trauma

Diciembre 2, 2008 at 6:02 pm (antropologia, cerebro, cine, danza, medicina china, mente, naturaleza, psicologia, yoga) (, , )

Si no puedes vencer al dragón subete a sus hombros

Proverbio chino

Bailando con lobos es una de esas peliculas que por su interés terapeutico deberian formar parte de cualquier vademecum médico. Yo la veo al menos una vez al año y me es muy útil para curarme de algunas malas ideas y de eso que ahora se llama estrés.

Pocos han caido en la cuenta de que esta pelicula protagonizada por Kevin Costner no es sólo un tratado de antropologia, ni un film épico sobre la conquista del Oeste sino que es sobre todo la crónica de un soldado traumatizado afecto de TEPT: el teniente Dunbar del que solo conocemos a raiz de las primeras escenas de la pelicula que es un suicida pasivo. Después de haber sufrido una grave herida de guerra y para evitar que le amputaran una pierna se lanza a un ataque en solitario contra las lineas enemigas que se salda con una victoria heroica por su ejercito impulsada precisamente por su acción limite.

El caso es que Dunbar consigue sobrevivir pero siguiendo su estela traumática pide ser destinado en el ultimo confín de la Unión, en el lejano Oeste, alli vivirá solo en un puesto fantasmal y fronterizo donde es el único representante de esa civilización que lleva en su onda expansiva el precio del genocidio de las tribus indias.

Alli es precisamente donde el teniente Dunbar se cura de su aislamiento y de su trauma, precisamente a través de su relación con los indios, a través del respeto y de la admiración de su cultura, a través del contacto con la naturaleza y de su vínculo con un lobo solitario y miedoso (quizá tambien traumatizado) al que bautiza con el tierno nombre de “Calcetines”.

Antes de seguir adelante el lector deberá impregnarse de la belleza de su banda sonora, este Adagio es uno de los más conseguidos de la historia del cine.

Aquellos de ustedes que leyeron el ultimo post entenderán ahora la razón de mi asociación entre esta película y la conferencia de Bessel Van der Kolk en Castellón acerca del tratamiento del trauma. Es verdad que Van der Kolk tiene -visto de cerca- algun parecido con Kevin Costner pero el enlace que mi mente hizo entre ambos procede del hecho de que Van der Kolk propone el baile como tratamiento de los sujetos traumatizados. Bailar con el trauma o “El que baila con lobos”.

Claro que no se refiere a cualquier tipo de baile sino que se limita  a proponer una serie de movimientos rítmicos que imiten a los que la pareja propone. De lo que se trata es de estimular las neuronas espejo en un movimiento simétrico que más allá de las palabras logre conectar a unos individuos con otros. Van der Kolk nos enseñó videos de la terapia que sus pacientes siguen en su centro de Boston: sujetos jóvenes traumatizados, maltratados, abusados o violadas, y cuyos resortes vitales están más cerca de gusto por las armas que de la compasión.

La idea de Van der Kolk es que este tipo de personas están incapacitados para una terapia basada en la conversación, simplemente son incapaces de procesar cognitivamente lo que se les dice. Su aislamiento y su desaferentización cortical les sume en una especie de distraibilidad, de falta de curiosidad y de atontamiento que les hace parecer analfabetos para leer las emociones en los demás. Alguien podria decir que carecen de una teoria de la mente.

Pero yo prefiero decirlo de esta forma: un sujeto traumatizados es aquel que no sabe que sabe. Y para ilustrar esta afirmación les invito a leer este post sobre en qué consite el verbo saber.

En su centro las actividades son basicamente corporales: teatro, danza y coros de voces dirigidas por profesionales del musical, del teatro o coreógrafos ayudan a estos muchachos a vincularse con sus iguales en un entorno de seguridad donde cualquier emoción puede ser neutralizada por el grupo. Un grupo está cohesionado cuando canta y baila junto.

Es bueno que recordemos ahora este trabajo coral de otros niños traumatizados, me refiero a los niños de la pelicula “Los niños del coro“:

La práctica clinica de Van der Kolk tiene mucho que ver con lo que conté en el post anterior sobre el nervio vago: si las emociones cambian nuestra dinámica visceral de arriba a abajo también podemos cambiar las emociones a partir de experiencias corporales, lo que se conoce con el nombre de causación ascendente.

Una persona traumatizada puede definirse de la siguiente manera: se trata de una persona incapaz de autoregularse emocionalmente, es incapaz de calmarse, autodirigir su conducta y motivarse hacia un objetivo por si sólo.

¿Qué sucede cuando una persona no es capaz de autoregularse emocionalmente?

Lo más común es que recurra al alcohol y después a las drogas. De entre todas las drogas el alcohol es el que cuenta con mayor numero de seguidores. La vieja máxima de que el alcohol sirve para olvidar revela en estos pacientes las gotas de verdad que lleva oculta esa afirmación, efectivamente el alcohol se consume para remover recuerdos intolerables pero tambien para procurarse tranquilización y excitación de una forma exógena dado que el cerebro de los traumatizados es incapaz de generar estos estados emocionales de forma espontánea o dependiente de un objetivo vital, de un plan que en cualquier caso depende del cortex prefrontal de nuestra cognición ejecutiva. Los traumatizados son chicos inválidos para este menester, pues sus cerebros están todo el tiempo empeñados en la tarea de “detección de humos”, una tarea que lleva a cabo continuamente la amigdala a fin de discriminar dónde está el peligro y dónde está el placer. Se trata de cerebros orientados a la preservación.

Otra forma de autoregularse es la pelea, no cabe duda de que la pelea proporciona tambien estimulación y tranquilización por si misma, al tiempo que permite expresar la rabia de una forma dirigida al objetivo de  liquidar al adversario. Pelear o luchar es una forma de dirimir un escenario interno de confrontación y de dirigir la conducta hacia el fin de la supervivencia que es la forma como nuestro cerebro profundo entiende las diferencias de opinión.

Existe una forma fácil y barata de calmarse sin tener que recurrir a drogas legales o ilegales o a la pelea: se trata de la respiración profunda, de la respiración abdominal. Una técnica yóguica que poco a poco va penetrando en nuestro pensamiento occidental y acumulando evidencias sobre su potencial efecto calmante y modificador de la coniciencia. Naturalmente la respiración profunda, abdominal depende de ese nervio llamado vago y es por esta razón que el vago es el elemento -el puente- que vincula las emociones con el cuerpo, al menos ese cuerpo que se situa por encima del ombligo.

Para demostrarles a ustedes lo que quiero decirles le voy a proponer ahora un juego:

Los que hayan llegado hasta aqui ya se habrán formado un concepto sobre mi: algunos de ustedes estarán en este momento interesados y querrán seguir adelante, algunos se habrán aburrido con anterioridad y habrán abandonado la lectura. En cualquier caso ustedes en este momento ya tienen formada sobre mi una opinión límbica. Miren hacia dentro y respiren abdominalmente. ¿Qué sienten en estos momentos simpatía o antipatía por el autor de este post?

Bien, no es necesario que me contesten porque lo que les quiero aportar en este momento es que ese sentimiento -el que sea- procede de su cerebro profundo, de sus sitema limbico y nada tiene que ver a estas alturas del post con su corteza cerebral. Aquellos de ustedes que han llegado hasta aqui lo han hecho por emociones y no por ideas. ¿Me sienten simpático, interesante, o antipatico y pretencioso?

Sea lo que sea lo que ustedes sientan es algo que procede de su cerebro emocional, nadie me seguiria hasta aqui por ideas.

Lo que viene a decir que de alguna manera todos somos bastante invalidos para procesar información puramente cognitiva, despojada de emociones. Eso les pasa sobre todo a los sujetos traumatizados, que no pueden conectar via cognitiva con los demás, es por eso que nunca aprenden y que sean o parezcan insensibles a la argumentación lógica o racional, simplemente viven aterrorizados.

La corteza cerebral se forma a través del contacto ritmico, es decir a través del amor una especie de mezcla entre sincronias y predictibilidad: aquellos que no han podido completar esta maduración del sistema nervioso que algunos llaman neurogénesis, yo les invito a bailar: a bailar con lobos o a traducir sus experiencias internas de un modo simbólico: a través de la literatura o el teatro.

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