La selección natural explicada a un médico residente

Octubre 29, 2008 at 2:40 pm (cerebro, medicina, mente, psicologia, psiquiatría, sexo, sociedad) (, , )

Aun siendo la única teoría biológica científica y empíricamente comprobada, la teoría de la evolución formulada por Darwin y la selección natural como paradigma explicativo y predictivo de la supervivencia de los individuos más fuertes o adaptados sigue siendo contestada y criticada por biólogos, políticos y humanistas. Las razones de esta critica son a mi juicio desentendidos profundos sobre la naturaleza de las leyes de gobiernan la teoría evolutiva cuando no los temores religiosos o políticos que pueden extraerse de sus leyes universales.

Lo cierto es que la teoría de la evolución es una teoría incompleta que aun no hemos sido capaces de dilucidar del todo, sobre todo en lo que respecta al papel del azar y de la determinación. En este post me propongo examinar y explicar qué es la teoría evolutiva a la luz de los conocimientos actuales y para qué puede servirnos a los psiquiatras actuales y médicos en general.

¿QUÉ ES LA EVOLUCIÓN?

La teoría de la evolución debe considerarse como un constructo explicativo y no como una supraconsciencia individual, algo a lo que estamos muy habituados los humanos que como es natural no podemos prescindir de nuestro pensamiento abstracto y simbólico a la hora de representarnos mentalmente el mundo. La evolución es sinónimo del cambio, es por tanto una teoría que explica cómo y en qué condiciones se ha producido (o se producirán) esos cambios que afectan tanto a las especies conocidas como a la formación de nuevas especies y las razones por las que casi el 99% de las especies se han extinguido. También explora los caminos o ramificaciones por las que discurre ese cambio: un cambio que no puede operar hacia atrás y que está obligado a seguir la flecha del tiempo.

Por ejemplo, es imposible que el hombre evolucione en el futuro hacia una forma de gusano o que un gusano se transforme en homínido. La razón por la que la primera propuesta es imposible es porque la evolución no puede desdeñar los diseños anteriores, por lo que cualquier cambio en un vertebrado no puede transformarle en un invertebrado, del mismo modo, ningún mamífero puede desechar su cerebro límbico y transformarse en un reptil. La razón por la que un gusano no puede convertirse en un humano es porque hacen falta muchos pasos en dirección cada vez más compleja para poder llegar a este punto y la evolución ya recorrió –de milagro- este camino, desde el punto de vista de las probabilidades es casi imposible que la vuelva a recorrer en la manera en que la recorrió la primera vez. y podemos estar casi seguros de esto: sólo ha habido una evolución en el cosmos a partir de esta improbabilidad.

Y fue un milagro porque la evolución y por supuesto el cambio se produjo en distintas condiciones ambientales desde los nematodos hasta nuestros días. Es del todo improbable que esas condiciones ambientales vuelvan a repetirse del modo y secuencia en que tuvieron lugar desde el Cámbrico hasta hoy.

La selección natural es el mecanismo fundamental, aunque no el único, que hace posible ese cambio, se trata de la selección del más fuerte, del más adaptado: la evolución penaliza a los individuos débiles o mal adaptados en beneficio de los más fuertes o adaptados y lo hace mediante un poderoso instrumento que es la reproducción sexual.

No quiere decir que la evolución no presione también en el mismo sentido a los organismos con reproducción asexual, pero lo hace de otra manera, en tanto que en estos su enorme número hace de contrapeso a las dificultades de la adaptación. Las bacterias que se reproducen asexualmente están igual de bien adaptadas a su medio ambiente como los vertebrados, pero es seguro que mueren más bacterias en una generación que ñues u osos. La razón es que los individuos supervivientes siempre son minoría con respecto a los individuos nacidos, y en algunas especies es necesario una sobreabundancia de individuos para neutralizar los efectos de la recombinación que sólo tiene lugar en la reproducción sexual.

Si la reproducción sexual ha tenido tanto éxito en la mayoría de las especies es porque asegura una enorme variabilidad al recombinar el patrimonio genético del padre y el de la madre en un nuevo ser que no será una replica de sus progenitores sino una nueva potencialidad. Las bacterias que se reproducen por mitosis, es decir por duplicación tienen el handicap de que disponen de una menor variedad genética que compensan con una sobrepoblación: es esta sobrepoblación, más que la variedad la que asegura sus posibilidades de cambio y de adaptación.

Adaptación significa plasticidad, es decir la posibilidad de sobrevivir en un determinado ambiente y no en otro, concretamente a las condiciones locales en que se desarrolla, crece y se multiplica una especie cualquiera. Dado que el ambiente cambia continuamente, no sabemos exactamente qué papel desempeñan en la actualidad las antiguas adaptaciones, lo que sabemos es que estas adaptaciones ancestrales forman parte del patrimonio común. A estas adaptaciones que ya no tienen interés en las condiciones actuales se las conoce con el nombre de genoma lags, algo así como condiciones genéticas durmientes o potencialidades para un nuevo cambio ambiental. Más tarde veremos que estos genoma lags pueden representar síntomas psiquiátricos concretos en el sujeto individual.

La eschericia coli es una bacteria -este especimen peludo de arriba- que se reproduce a una velocidad enorme en un medio o cultivo adecuado, pero esta reproducción tan rápida puede verse afectada si el cultivo carece de histidina (un aminoácido) o si lo regamos con una solución de estreptomicina. En presencia de la estreptomicina prácticamente todas las bacterias morirán, pero los 20 o 30 ejemplares que queden vivas a su vez se reproducirán rápidamente transmitiendo a su descendencia la resistencia a la estreptomicina. Al cabo de un cierto tiempo toda la colonia será portadora del gen de resistencia a la estreptomicina que se ha visto así premiado por la selección natural. ¿Qué sucederá cuando el cultivo ya no contenga estreptomicina? No lo sabemos, pero intuimos que ese gen quedará guardado como una potencialidad en las escherichias, como un genoma lag y dejará de ser premiado por la selección natural después de unas cuantas generaciones en el momento en que las condiciones del entorno ambiental del cultivo cambien. Como puede verse en este ejemplo la selección natural se limita a privilegiar a unos genes en detrimento de otros, pero no prejuzga nunca en ningún caso hacia donde se dirigirá, por otra parte estoy poniendo un ejemplo de modificación ambiental artificial, inducida por el hombre. Es muy poco probable que las escherichias desarrollen esa mutación génica – la resistencia a la estreptomicina- sin contacto alguno con el antibiótico, es decir por azar. La mutación es una estrategia aleatoria que juega en contra de la selección natural cuando se produce de forma espontánea: su función sigue siendo la misma, asegurar la variabilidad genética, sin embargo es muy poco frecuente en la naturaleza, ¿la razón? Es que es muy peligrosa para el organismo que la contiene, casi siempre letal, algunos canceres humanos por ejemplo son ejemplos de mutaciones individuales, a cambio estas mutaciones puntuales no se transmiten al linaje de quien las sufre, sólo se transmiten las mutaciones que afectan a las células sexuales.

Del ejemplo anterior se deduce también que en cierto modo la selección natural es un proceso determinístico y que en si mismo contiene una tautología: las bacterias que se adaptan son en realidad las que no han perecido, lo que la hace impredecible, no sabemos qué bacterias se adaptarán y cuales perecerán y por supuesto tampoco podemos afirmar que adaptarse a la estreptomicina sea lo mejor para su especie: una especie que se debate más concretamente en adaptarse de forma natural a los ambientes pobres en histidina. Es la razón que permite explicar por qué la selección natural en realidad opera contra el azar, o mejor dicho premia a las bacterias que no murieron en el baño de estreptomicina haciendo que determinados sucesos considerados poco probables – que las supervivientes desarrollen tolerancia a la estreptomicina o a la escasez de histidina- se den juntos en una determinada población.

La selección natural es un proceso ciego, carente de intencionalidad, inconsciente, en el sentido de que no puede proceder de ninguna conciencia supraindividual, pero es un proceso creativo y no es completamente azaroso, en realidad es un proceso estocástico que contiene elementos determinados, la selección natural y elementos de azar, como la deriva genética, la recombinación y las mutaciones.

El papel que se le reserva al azar es concretamente en la recombinación o el “barajado” genético que llevan a cabo en la meiosis, las células germinales y después en la formación del zigoto, de nuevo la recombinación, el azar, vuelve a tener un cierto papel. Después de esto la filogenésis toma el mando de la situación e inexorablemente un embrión de gallina desarrollará alas y un embrión de pescado desarrollará escamas. Dicho de otra manera: obligatoriamente la evolución operará en ese sentido, tanto estructural como funcionalmente en la construcción del embrión, para lo que recorrerá toda la filogénesis. Por eso sabemos que los peces y los humanos tenemos algo en común, durante nuestra época fetal desarrollamos branquias que luego quedan atrofiadas y se convierten en pulmones, pero la evolución sigue hacia delante, el hombre-pez sería incompatible con la vida, otra vez: la evolución no puede operar hacia atrás.

También obligatoriamente las escherichias del ejemplo anterior morirán, solo las más adaptadas, aquellas que contengan el gen de resistencia a la estreptomicina sobrevivirán a un ambiente con este antibiotico y podrán legar a su descendencia el gen que obligatoriamente estará presente en casi todos los individuos.

Si entendemos que la evolución es la Carta Magna, la Constitución o ley de leyes de la vida, la selección natural es su ley fundamental, pero no la única y por supuesto es en cierto modo impredecible, lo que la hace sospechosa de una tautología científica, en tanto que podríamos considerar a la selección como “aquella cualidad adaptada que es más frecuente porque es más adaptada”. Lo que no nos dice nada de en qué consiste la adaptación y sobre todo nos plantea enormes interrogantes a los médicos. Una de estas preguntas sería ¿Y entonces por qué existen las enfermedades?

¿POR QUÉ ENFERMAMOS?

Esta pregunta es desde luego demasiado genérica y voy a ceñirme a aquellas enfermedades que están determinadas genéticamente y que son una minoría si las comparamos con las enfermedades que están condicionadas ambientalmente. Con todo, es cierto que existe un enorme grupo de enfermedades que están determinadas genéticamente y me estoy refiriendo concretamente a aquellas que se encuentran en el código genético del individuo, es decir a aquellas que ha heredado de sus progenitores casi de un forma inexorable y que a su vez trasmitirá siguiendo las leyes mendelianas u otras más complejas. No me referiré pues a aquellas otras enfermedades adquiridas a través de mutaciones o daños en el ADN adquiridas en vida del individuo, sino a las enfermedades claramente heredables.

Enseguida veremos como estas razones más que poner contra las cuerdas a la selección natural la fortalecen, pero antes tenemos que entender algunos conceptos acerca de la diversidad y acerca de las copias de los genes. Algo inevitable cuando la reproducción se realiza mediante técnicas sexuales.

Los individuos tienen una cantidad determinada de genes y los tienen a pares, una copia procede del padre y la otra de la madre, si estas copias son iguales (AA o aa) decimos que este individuo es homozigótico para este rasgo. Si las copias que posee son distintas (Aa) diremos que es heterozigótico para este mismo rasgo. Cada individuo posee una determinada cantidad de genes heterozigóticos y homozigóticos, pero la cantidad de genes heterozigóticos que posee es un medida de la diversidad biológica de esa misma especie. La selección natural favorece la diversidad y por tanto los individuos heterozigóticos tienen premio evolutivo, porque en sus genes hay copias distintas y diversas con una enorme potencialidad de cambio. Pero esto no significa que los individuos heterozigóticos vayan a tener descendientes sanos y fuertes por una razón.

Supongamos la enfermedad de Huntington, una enfermedad autosómica dominante que se transmite al 50%. Significa que si A es el gen sano y a el gen enfermo (el que transmite la enfermedad), los individuos aa serán enfermos y morirán, pero los heterozigóticos Aa transmitirán la enfermedad con la misma probabilidad que los enfermos (si llegan a reproducirse). Solo en este caso los AA tendrán una línea germinal sana. Significa que en algunos casos son precisamente los individuos heterozigóticos los que trasmiten una enfermedad aunque ellos no la lleguen a padecer, el impacto de este linaje se minimizará con la diversidad genética, pero el linaje del Huntington estará – aunque minimizado- presente y latente en esta línea germinal.

La cosa se complica cuando determinadas enfermedades son en realidad antídotos para otras, por ejemplo la anemia falciforme, una forma de anemia muy frecuente en Africa oriental y que ocasiona un descalabro en la producción de hemoglobina y que se transmite de la misma forma que la anterior, pero hace al individuo portador resistente al paludismo. En este caso los individuos homozigóticos mueren antes de llegar a la edad fértil pero los heterozigóticos tienen una doble ganancia: no padecen la anemia falciforme y además son resistentes al paludismo. ¿Resultado? Sus condiciones adaptativas hacen que su linaje germinal se propague a través de las generaciones y por tanto haya muchos enfermos de anemia falciforme que mueren en la adolescencia.

En este caso podemos observar como un gen puede resultar letal para una línea de descendientes pero protector para otra, siempre y cuando entendamos que adaptativo en este caso es vivir en un entorno donde el paludismo es endémico y sus formas mortales frecuentes. Este es un tema muy interesante cuando se producen debates sobre eugenesia: porque hay que pensar que aunque un gen genere una enfermedad puede resultar protector para otra o puede estar representando una ventaja para la especie tomada en su conjunto, en este sentido se ha señalado que la enfermedad maniaco-depresiva podría tener alguna relación con el talento creador y a la diabetes como protección frente a las hambrunas. Como es lógico estas ventajas sólo serían observables en el linaje de los heterozigóticos, es decir en aquellos que no padecerían la enfermedad, pero contuvieran el gen concreto.

Con todo no hay que dejar de mencionar que la selección natural, aunque no pueda por si misma prevenir o eliminar todas las enfermedades o aberraciones genéticas, elimina a la mayor parte de ellas y lo hace “in utero”. Hoy sabemos que los abortos antes de la cuarta semana de gestación son muy frecuentes y que pasan inadvertidos incluso para la madre gestante, casi un tercio de los embriones fecundados mueren antes de la 12 semana según Nesse. El aborto espontáneo es la forma en que la selección natural opera sobre condiciones genéticas extremas o incompatibles con la vida, también lo hace disminuyendo la fertilidad de los individuos y por último mediante la mortalidad selectiva, antes de la pubertad.

El caso de la esquizofrenia supone un elemento mayor de complejidad porque su forma de transmisión no se debe a un solo gen, sino a varios (herencia poligénica) que es la forma en que la mayor parte de las enfermedades se heredan. Sin embargo la paradoja sigue siendo la misma y ha sido señalada una y otra vez por distintos autores. Sucede que los esquizofrénicos se reproducen menos que la población general y sin embargo la frecuencia de esquizofrenia se mantiene a lo largo del tiempo y de las diversas culturas en torno al 1/1000 habitantes, las explicaciones para esta paradoja pueden ser algunas de las siguientes:

· Son los hermanos de los esquizofrénicos (heterozigóticos) los que la trasmiten.

· A pesar de que no se haya encontrado aun ninguna ventaja en esta enfermedad, ni para los que la padecen, ni para los que la trasmiten es posible especular que en algún tiempo o condición haya supuesto una ventaja que hoy se ha perdido definitivamente pasando a ser un genoma lag. Para explicar este fenómeno se ha propuesto al carisma espiritual y la retirada social como endofenotipos de todo el espectro esquizoide.

· La herencia poligénica no excluye la participación de ADN externo procedente de algún virus que adheriría su ADN de forma recombinante a un feto en gestación. Esta recombinación al no pasar a las líneas germinales no se transmitiría genéticamente, a pesar de que algunos genes estarían implicados y representarían una condición inicial. Es la hipótesis viral de Crow.

· No tenemos ninguna prueba de que la esquizofrenia haya existido siempre, según Hare solo tenemos noticias de esta enfermedad a partir de 1800, si resultara que la esquizofrenia fuera una enfermedad ambiental causada por los cambios desde entornos agrícolas a ambientes industriales y urbanos, el tiempo transcurrido es todavía demasiado poco para que los efectos de la selección natural puedan notarse. Esta hipótesis predice que la esquizofrenia se extinguirá del mapa clínico en el futuro.

Resumiendo lo anteriormente dicho; la selección natural es un mecanismo protector poderosísimo y eficaz para eliminar fetos y configuraciones extremas incompatibles con la vida, lo que hace espontáneamente a través del aborto y la disminución de fertilidad, aunque a veces es incapaz de prever la enorme cantidad de inversión que la madre (y el padre) realizan con su progenie que de alguna manera se encuentra sentenciada a no pasar la pubertad, es entonces cuando la medicina actúa y corrige lo que la selección natural dejó sin hacer pero en el sentido de curar si podemos a los pacientes que padecen terribles enfermedades.

LA SELECCIÓN SEXUAL

Con todo es verdad que la selección natural no es la única ley que ejerce su influencia en el parlamento de la vida, existen otras fuerzas poderosas, voy a referirme ahora al partido de la oposición: la selección sexual.

Cada especie tiene su hábitat, su nicho ecológico, sus depredadores y su entorno local al que se ha adaptado a lo largo de la evolución, casi siempre bajo el dominio de la selección natural, pero algunas especies han diversificado estas estrategias ampliando así su grado de voluntariedad o de albedrío en este juego de la recombinación de gametos.

De modo que no siempre gana el más fuerte, sino a veces el más hábil, el más cariñoso, el más divertido, el más trabajador o el mejor padre. Y no me estoy refiriendo solo a nuestra especie sino que estoy hablando de una estrategia muy diversificada en distintas especies, sobre todo de vertebrados, pero no siempre de mamíferos, los pájaros, las aves son los mejores representantes de este tipo de estrategias donde la hembra “escogerá” al macho que más la complazca y solo accederá a unirse a él después de comprobar determinadas habilidades como construir un buen nido o una buena madriguera.

Todo parece indicar que existen dos clases distintas de especies, aquellas donde elige la hembra y aquellas donde el macho adquiere su derecho a reproducirse a partir de su agresividad o su capacidad de intimidar a los merodeadores. Se pueden distinguir porque en las primeras los adornos, las plumas y las conductas demostrativas las hacen los machos, mientras que en las segundas, donde eligen los machos, se sigue la ley del más fuerte y solo con demostraciones de poderío, agresividad o intimidación el macho dominante alcanzará a reproducirse. Cada especie se ha mostrado sensible a una clase de estrategia, así entre los elefantes solo se reproduce el más fuerte, quedando casi todos los demás inéditos, pero entre los chimpancés que son muy promiscuos casi todos los machos lo hacen aun sin ser especialmente dominantes, el gorila representa el caso contrario y se provee de un buen harén. Unas especies son gregarias (viven en grupos) y otras son solitarias, unas son monógamas y establecen parejas de por vida y otras son promiscuas, pero lo que es cierto es que la selección sexual, es decir la percepción de atractivo casi siempre por parte de las hembras de esa especie introduce un sesgo estadístico en la conocida selección del más fuerte, lo que nos lleva a preguntarnos ¿qué es lo que pretende un individuo eligiendo a su pareja, qué gana o pierde en términos evolutivos?

Ya he dicho antes que la selección penaliza la repetición de lo mismo y gratifica la diversidad y que la diversidad era la cantidad de genes heterozigóticos presentes en un individuo. La mejor manera de poseer muchas parejas de genes hetrozigóticos es que haya muchos genes donde elegir, cuantas más cartas haya en la baraja de elecciones más posibilidades de emparejamiento genético, más recombinación y por tanto más diversidad. Para que nos hagamos una idea los vertebrados tenemos una diversidad de un 7-8%, lo que es una clara desventaja en relación con los insectos que poseen una diversidad media en torno al 15% (Ayala, 1994). Significa que desde el punto de vista genético, el potencial de cambio en los insectos es abrumador si lo comparamos con el hombre, la misma distancia que si comparamos a los hongos o con las bacterias (reproducción asexual). Por eso quizá los insectos son tan resistentes a los plaguicidas que los hombres inventamos para combatirlos y los hongos aprovechan nuestros tratamientos antibióticos para colonizar los ecosistemas que abandonan las bacterias muertas.

En términos evolutivos significa que nuestra capacidad de diversidad no está ni a medio camino de lo que sería de desear (y me refiero a todos los vertebrados) que de alguna manera se encuentra aislados por barreras geográficas, climáticas o de organización social entre clanes. Todo parece indicar que entre las especies migratorias donde es posible cambiar de parejas frecuentemente existe más diversidad que en aquellas que se encuentran fuertemente jerarquizadas, viven en manadas o donde sólo se reproducen los más fuertes.

El sesgo que introduce la selección sexual es precisamente la diversificación de conductas en el fenotipo a partir de polimorfismos genéticos.

¿QUÉ SON LOS POLIMORFISMOS?

Los genes representan la mínima cantidad de materia que contiene información, una información que se encuentra plegada, como la planta en la semilla o la imagen en el holograma, allí no puede verse pero en el gen existe esa información y no otra. Pero los genes no están solos sino que muchas veces operan en paralelo, con la ayuda de otros genes que les son complementarios para su tarea de sintetizar proteínas, así algunos genes no sintetizan directamente proteína alguna sino que informan de cuando se deberá sintetizar la proteína quizá a través de un gen ayudante, un modulador.

Y más: a partir de un mismo gen puede suceder un fenotipo distinto, a partir de modificaciones en la expresión de ese mismo gen. Se dice que un genotipo puede dar lugar a distintos fenotipos y que un mismo fenotipo puede remitir a genotipos diferentes, lo que es una manera de admitir que la evolución ha dejado un enorme margen de maniobra a la hora de dejar expresar a sus genes con libertad democrática en ese parlamento que llamamos vida. Por decirlo en términos políticos les ha dado libertad de voto. Y si lo ha hecho es porque las condiciones cambian, por lo que crear organismo perfectos, sin plasticidad alguna, acabados, demostraría su ineficacia, ser una mala estrategia para la selección natural, a poco que cambien las circunstancias. Tenemos que acordarnos ahora de los dinosaurios, demasiado grandes y negligentes madres para adaptarse a una época de hambrunas, sea cual fuera la causa de su extinción como clase, lo que es seguro es que se extinguieron después de una catástrofe que afecto a sus recursos alimentarios. Sin embargo no afectó a los pequeños mamíferos (roedores) de los que descendemos. La razón: eran más plásticos, estaban a medio hacer, como nosotros.

Por poner un ejemplo de polimorfismos conocido me referiré al gen DRD4 que regula el receptor de la dopamina. La Drosophila melanogaster (mosca de la fruta) tiene dos polimorfismo para este gen que regula la conducta de búsqueda: o está en on (activado) o está en off (desactivado). Si está en on la mosca saldrá de su entorno en busca de alimento, si está en off la mosca se quedará en casa a causa de un exceso de alimentos. En el ser humano existen 11 polimorfismos conocidos en la expresión de este gen que genera otros tantos tipos distintos de receptores para la dopamina: en términos conductuales significa que los humanos disponemos de una paleta comportamental más ancha que la de Drosophila, podemos salir a buscar alimento y quedarnos en casa, pero también podemos planear estrategias a medio camino, salir en busca de otros estimulos o quedarnos a ver el futbol mientras llamamos a la pizzeria.

Estos polimorfismos han sido utilizados para medir la cantidad de búsqueda de novedad (BN) presente en una estructura de personalidad cualquiera y que pueden ir desde el consumo de drogas, los deportes de riesgo (en personas con altos puntajes en BN) hasta el sedentarismo más común de aquellas personas que buscan la seguridad de su hogar constantemente o rechazan los riesgos (bajos puntajes en BN).

Los polimorfismo genéticos pues son otra forma de asegurar la variedad a partir de la herencia de varios genes que actuando en común construyen nuevas formas de receptor y por tanto “inventan” nuevas conductas. Si excluimos de ellas a las extremas (los buscadores de riesgos o los haraganes extremos) que suelen morir precozmente, la variedad de esta paleta demuestra que todas las estrategias son útiles para interactuar en una sociedad compleja unos individuos con otros, dado que cada una de ellas encuentra en una sociedad humana un nicho de actividad socialmente útil

La razón de que existan polimorfismos no reside en la selección natural sino en la incompletud de la constitución democrática que hemos llamado evolución. Se trata como decía antes de dejar que la evolución se complete en coherencia con el medio ambiente, una idea muy brillante si tenemos en cuenta que el medio en el que se desarrolla la vida de los Sapiens ha cambiado más en un siglo que toda la Tierra en los últimos 30000 años .

¿QUÉ PERMITE Y QUÉ NO PERMITE PREDECIR LA TEORIA DE LA EVOLUCIÓN?

La teoria de la evolución está bien contrastada, con pruebas científicas definitivas acerca de su veracidad, está establecido que:

1.- Las especies parecidas tienen rasgos comunes entre si, por ejemplo el citocromo C del hombre es idéntico al citocromo C del chimpancé y solo difiere en un aminoácido de la secuencia del citocromo C del macacus rhesus (Ayala 1994). Más que descendiente del mono el hombre actual y el chimpancé tuvieron un antecesor común ya extinguido. Las pruebas proceden no sólo de la biología molecular sino de la anatomia comparada y de la paleontología

2.- El material genético de todas las formas de vida es el mismo, el gen que regula el la síntesis del receptor de dopamina en Drosophila es el mismo gen que la regula en el hombre. La diferencia reside en la cantidad de genes y sobre todo en su disposición en la espiral de ADN. Otra diferencia notable es la cantidad de polimorfismos que se traducen en estrategias más complejas y sofisticadas en el fenotipo concreto.

3.- La arborificación o diversidad de las especies (especiación) tienen como objetivo diversificar las oportunidades de la vida, podemos afirmar que estamos en el mundo “para que haya una mayor diversidad”. Las especies no pueden desdeñar los antiguos diseños de sus antecesores, sólo pueden mejorarlos: la evolución no puede operar hacia atrás. En este sentido es posible afirmar que la evolución no fió toda su inversión con una sola especie sino que – como el buen jugador de bolsa- repartió su capital en múltiples formas de vida, concretamente en dos grandes reinos, uno vegetal, donde premió el crecimiento y otro animal donde seleccionó la movilidad.

4.- Nada nos permite pensar que la evolución se haya detenido, probablemente ya están surgiendo especies nuevas (y probablemente aun desconocemos alguna). La teoría evolutiva permite establecer cómo se forma una especie nueva, pero no nos permite establecer qué especies se extinguirán porque en parte dependerá de las modificaciones que sufra el medio ambiente.

La teoría evolutiva sin embargo no nos permite predecir:

1.- Si existe o no una voluntad superior, un arquitecto que gobierna las leyes de la misma. La teoría evolutiva no permite establecer como surgió la vida, sino sólo cómo derivó hacia las especies que hoy conocemos, qué leyes utilizó para este largo viaje y qué excepciones dejó sin cumplir. En mi opinión aunque la idea de Dios es una hipótesis redundante en este marco de conocimientos existe un resquicio por el que no podemos navegar sin incertidumbre. Hoy, aun algunos católicos se oponen a la teoría evolutiva, en mi opinión por falta de comprensión de los mecanismos de la misma. El propio Teilhard le Chardin propuso que la evolución era un plan divino y que su finalidad (su punto omega) era la fusión con el Todo, es decir con la divinidad. La Iglesia católica en el Concilio Vaticano II admitió las leyes de la evolución en su doctrina pero aun restan, al parecer, disidentes.

2.- La teoría evolutiva, incluso los últimos desarrollos neodarwinistas que son los más radicales no legitiman de ninguna manera la dominación del hombre por el hombre. Esta clase de dominación no se debe a que la evolución haya premiado a los más fuertes en detrimento de los más débiles. Los empresarios o los ricos no están mejor adaptados que los pobres o los parias, es la estructura social, un invento del hombre la que propicia este tipo de desigualdades, la condición humana es una mezcla de actitudes sublimes y otras detestables moralmente, pero la evolución solo se encargó de diseminar múltiples estrategias, sin premiar o legitimar a ninguna.

Es el hombre junto a sus instituciones las que deben dar cuenta de los viejos ideales de igualdad y fraternidad. La evolución moral y ética del hombre es indivisible de su evolución biológica, e irá modificándose probablemente a una menor velocidad que los desarrollos tecnológicos y científicos. Nuestros modos de vida evolucionarán más rápidamente que nuestra condición biológica y por tanto nuestra evolución ética será lenta, lo que dará lugar a nuevos dilemas y nuevos malestares y sufrimientos mentales, pero esto nada tiene que ver con la evolución que opera en tiempo cósmico, es gradual y va paso a paso, y no interviene para nada en los artificios que el hombre incluye en su vida.

3.-Por último, la teoría evolutiva no nos permite establecer hacia donde se dirige el futuro biológico del Sapiens, lo que sabemos es que estamos a medio hacer, que somos un proyecto inacabado. La dirección que tome este cambio vendrá propiciado por el propio hombre, la única conciencia conocida que existe en el cosmos.

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Las no-enfermedades y la yatrogenia

Octubre 26, 2008 at 9:51 pm (alimentación, mente, personalidad, politica, sociedad) (, )

Lo dijo Hipócrates: que cada enfermedad tiene su physis, es decir su naturaleza, pero tambien el enfermo tiene su propia physis que no coincide exactamente con su enfermedad. Y el viento, el agua, la lluvia y las plantas tienen su physis y sabemos desde él que cada pshysis alude a una historia natural, lo que significa que cada enfermedad tiene su propia historia, su propia causa, eso es lo que los médicos investigamos a través de la historia clinica, antes llamada anamnesis.

El problema está en definir qué es y qué no es enfermedad, porque hoy nuestro concepto de enfermedad ha variado desde aquella defición que hizo la OMS hace unos cuantos años y que veia a identificar la salud con la felicidad, es por eso que desde entonces y dado que ya no podemos ser felices todos estamos enfermos: estar enfermo es ya normal.

Y es por eso que los Hospitales son más frecuentados que las Iglesias, los juzgados, las bibliotecas o los casinos, ¿quién de nosotros no ha visitado un hospital en el ultimo año? seria dificil encontrar a alguien virgen aún en este sentido, alli peregrinamos para nacer, morir, arrancarse una muela, hacerse una colonoscopia o una biopsia ¿quien no se ha hecho en el último año una radiografia o un análisis de sangre?. Si hay alguien por ahi que lo diga: es un cyborg: los tránsitos de la vida se realizan en los hospitales.

Y si estar enfermo es normal significa que lo normal es susceptible de ser analizado, radiografiado o explorado, se ha convertido en una rareza, debe ser por eso que aparecen cada vez más enfermedades nuevas, eso que algunos llaman no-enfermedades y que son producto de la medicalización de lo cotidiano. Claro que definir la enfermedad no es cosa fácil porque la enfermedad ya ha dejado de ser patrimonio de los enfermos y se ha infiltrado en ese constructo que entendemos como aquello que “interfiere en el funcionamiento cotidiano” y ahi cabe todo. Es por eso que en este post me propongo realizar una especie de catálogo de no-enfermedades que pese a no serlo son diagnosticadas y son tratadas como si lo fueran de verdad.

El caso es que hay grupos de presión implicados y muy interesados en ampliar el número de prescripciones farmacológicas para aliviar el malestar común, esos son uno de los principales agentes que engordan la nómina de no-enfermedades aunque no los únicos como más abajo explicaré. Un ejemplo, siempre se ha dicho que la prevalencia-vida del trastorno bipolar (antes llamado psicosis maniaco-depresiva) era el 1% de la población, ahora y desde que se pusieron de moda los estabilizadores del ánimo se estima que la prevalencia se ha multiplicado por cuatro o por cinco. Para vender más de estos medicamentos habia que ampliar el espectro de la bipolaridad: asi se describieron entidades relacionadas -subtipos- como se dice ahora y se describió el trastorno bipolar 2 y el trastorno bipolar 3, la ciclotimia dejó de ser una entidad descriptiva y banal para ser catalogada como una entidad tratable y determinados trastornos de personalidad como el trastorno límite fueron redefinidos como formas mitigadas del trastorno bipolar.

Pero antes de todo esto habia que hacer una operación estética y cambiarle el nombre a la vieja psicosis maniaco-depresiva descrita por Falret y Baillarger. La palabra psicosis da un poco de miedo y es cosa de locos y de loqueros, invoca manicomios y celdas de castigo, encierros de por vida y electrochoques, por eso se le dulcificó el nombre e incluso se hicieron peliculas -como aquella de Mr Jones protagonizada por Richard Gere- para divulgar la buena nueva: el trastorno bipolar ya no es una psicosis, cosa de locos sino algo que empequeñecido bien podria denominarse neurosis bipolar, una cosa de andar por casa, tratable con eutimizantes, claro.

Pero no crean ustedes que la culpa es toda de los laboratorios farmacéuticos, sino que los usuarios tambien tienen algo de culpa, pues ellos han pasado de ser creyentes a ser clientes de un sistema al que adoran como a un ídolo, y en el que al mismo tiempo desconfian y exigen justicia distributiva: la decepción es el coste de esta religión que no promete salvaciones ni distribuye bulas. Como a Dios, se le exige salvación o el perdón y es por eso que los pacientes pululan por las consultas médicas en busca de una redención imposible para aquellos males que proceden de la ignorancia, de las diferencias sociales o de las calamidades de la vida. Los usuarios civilizados de nuestros estados opulentos del bienestar han llegado a creer en en la medicina tanto como creen en el mercado, por eso se soliviantan cuando los médicos no les aciertan lo que tienen o no les alivian sus sufimientos o no dan con la causa de su malestar. Se decepcionan entonces como ahora con la crisis financiera: cuando se dan cuenta de que no pueden pagar sus deudas a los bancos y pierden su fe en el mercado o en la medicina: se transforman en nihilistas cabreados.

Pero claro, los médicos solo pueden curar lo curable y lo curable representa un pequeño porcentaje de las enfermedades verdaderas. Ninguna no-enfermedad se cura, naturalmente.

Claro que los médicos tambien tenemos parte de culpa en esta marea de confusión en que se han convertido las sanidades públicas de las democracias occidentales opulentas. Nuestra parte de culpa procede de mandar radiografias, análisis y Tacs a no-enfermos que una vez dentro del sistema no harán otra cosa sino identificarse con el despecho de aquel a quien no le han encontrado el origen de su mal.

¿Pero como renunciar a la medicina defensiva en un mundo donde todo termina en los juzgados?

La palabra yatrogenia es una voz que significa “una creación de patología derivada del hecho del propio diagnóstico o tratamiento médico”. Usualmente llamamos yatrogenia a los efectos adversos de la medicación o de las exploraciones, pero yo voy a utilizar esta palabra de un modo más genérico. La yatrogenia es además de todo eso, la génesis – a la que no es ajena la conceptualización- de las enfermedades provocadas por el propio proceso de medicalización con independencia de que se realicen intervenciones o tratamientos cruentos o peligrosos.

Dicho de otro modo: la conceptualización de una enfermedad modela a la propia enfermedad y me estoy refiriendo ahora a todas las enfermedades pero posiblemente afecta de un modo más claro a las no-enfermedades. Quiero nombrar ahora a la fibromialgia, una curiosa no-enfermedad que se ha adaptado a la conceptualización médica que se ha hecho de ella y que las propias asociaciones de defensa de afectados han ayudado a construir. Las asociaciones que están detrás de esta no-enfermedad han participado en la definición de la misma junto con médicos rehabilitadores y reumatólogos: el objetivo era alejarse de la psiquiatrización de la misma a pesar de la evidencia que son los antidepresivos el mejor tratamiento para estas enfermas. Ahora las fibromiálgicas son tratadas segun los estandares médicos, con radiografias, rehabilitación y psicoeducación…y antidepresivos. Los resultados que obtienen distintos especialistas en esta patología, sean homeópatas, psicólogos, masajistas tántricos, osteópatas, ayurvedistas, acupuntores o psiquiatras organicistas es muy similar, se trata de una patologia resistente como cualquier no-enfermedad. Resistente porque representa un discurso de alguien sin capacidad para el discurso y mudable porque su patogénesis es plástica (carece de physis), es decir se encuentra tan articulada con el discurso médico que sus sintomas cambian cada año: hoy dolor, mañana fatiga y luego psoriasis, más tarde ansiedad y más pronto que tarde: pensión de invalidez.

Las cosas suceden de este modo:

Si usted tiene un dolor de cabeza y va al médico y le realizan un TAC, un análisis o un tránsito intestinal, estas intervenciones diagnósticas tienen un plus añadido simbólico en su expectativa acerca de su dolor de cabeza, lo que era quizá una cefalea se ha transformado en una migraña para su médico. Y hay una diferencia significativa entre que a usted le duela la cabeza de vez en cuando y que sea un migrañoso. A todos nos puede doler la cabeza pero ser un migrañoso es algo asi como estar condenado a sufrir de cefaleas toda una vida, una etiqueta que le condena a un régimen de vida, a una medicación profiláctica para evitar los brotes y a una medicación durante las crisis destinada a yugular los episodios de dolor. Lo interesante de todo esto es que es muy dificil distinguir entre un jaquecoso verdadero y uno no verdadero porque es muy infrecuente la migraña de comienzo precoz, con fotopsias, alucinaciones geométricas y aura. Lo usual es que estos fenómenos se presenten recortados siendo rara la presentación completa, la consecuencia es que cualquier dolor de cabeza puede ser etiquetado como migraña y recibir antimigrañosos y todas las pruebas complementarias destinadas a no encontrar nada.

Pero hay más: ¿qué sabemos de la migraña? para los franceses es una enfermedad digestiva, para los alemanes una enfermedad nerviosa y para los americanos una enfermedad vascular. ¿Pueden adivinar con qué paradigma se tratan las migrañas-jaquecas en la actualidad?

Naturalmente con el paradigma americano pues son los americanos (los lobbyes) los más interesados en vender sus carísimos productos antimigrañosos de los que sólo parecen beneficiarse una pequeña minoria de enfermos: probablemente los verdaderos migrañosos. ¿Y el resto? Pues el resto consumen también estos fármacos sin que encuentren ningún beneficio en ellos pues las sagradas escrituras se escriben en inglés y no en sánscrito, latin o hebreo. Ahora al dogma revelado se le llama medicina basada en la evidencia.

La lista de no-enfermedades susceptible de llevar un tratamiento es demasiado larga y no me comprometo a nombrarlas todas, pero me gustaria catalogar algunas de estas entidades y me gustaria recalcar en este momento que enfermedad es el antónimo de responsabilidad o dicho de otra manera nadie puede ser responsable de estar enfermo aunque todos somos responsables de lo que somos y hacemos en y con nuestra vida, lo queramos o no, asi y todo es bueno recordar que nadie es responsable de tener un cancer de colón pues no existe una relación directa entre la intencionalidad, los actos volitivos y la enfermedad verdadera que siempre se encuentra más allá de lo voluntario o de la subjetividad. Observe el lector como todas estas no-enfermedades en realidad obtienen ganancias de enfermedades sin serlo y en algunas de ellas se encuentran tan articuladas con la intencionalidad que no es sorprendente que hayan siempre sido consideradas bien como vicios o bien como pecados capitales.

Hasta la desamortización de la culpa religiosa.

  • La ya nombrada fibromialgia-sindrome de fatiga crónica se encuentra emparentada con la pereza de construir un discurso propio desgajado del común.
  • La calvicie, es una fatalidad viril que ha sido asimilada a un defecto fisico desde que existe una industria cosmética del cabello y más tras el desembarco del finasteride.
  • El aborto electivo, es una consecuencia de la liberación de la mujer que lleva implicita la idea de que “la mujer es propietaria de su cuerpo” pero que en realidad esconde una ignorancia: la de desconocer los metodos anticonceptivos, en cualquier caso se trata de una negligencia.
  • El parto, ha sido asumido por la medicina con todo su despliegue aséptico y quirúrgico: el resultado es el aumento de las cesáreas que se prescriben en serie.
  • La histeria de toda la vida conocida desde la antigüedad, una forma de reivindicación politica que ha sido arrastrada al manual de basura de la medicina a pesar de que sigue existiendo quizá para invalidar y desmentir todas las clasificaciones operativas y todo el saber médico de la evidencia.
  • La hipocondria, es quizá la no-enfermedad yatrógena por excelencia: el miedo a padecer una enfermedad grave es la consecuencia de ser tan explorados, tan radiografiados y tan analizados, ¿hay alguien que después de pasar un examen médico no pase a engrosar una estadistica de alguna enfermedad?.
  • Las intervenciones quirúrgicas con intención estética, se han convertido en los Top Ten de la cirugía gracias a la diseminación de las oportunidades de ser que la ciencia ha difundido. “eliga usted ser como quiere ser” podria ser el eslogán de esta industria.
  • El dolor llamado neuropático, es la consecuencia de la excesiva medicalización y al mismo tiempo de la abominación que hacemos del dolor fisico y quizá tambien del placer.
  • La obesidad que ha pasado de ser un vicio a una enfermedad con todas las de la ley puesto que los obesos han aprendido ya el truco de las bulimicas: vomitar para adelgazar.
  • Las dependencias, llamadas adicciones incluyendo a la nefasta adicción al tabaco, que son no-enfermedades que convierten al irresponsable es más irresponsable aun al etiquetarlo como enfermo. Incluyo -como no- a los ludópatas.
  • En este post ya hablé de las coincidencias entre la gula y la bulimia.
  • El suicidio es de todas las no-enfermedades la más temida por los médicos, nadie quiere cargar con un suicida y es por eso que determinados juegos de poder se radicalizan y el poder médico cae con todo el peso de las distintas tecnologías sobre los suicidas. No es raro que agrupen en su historial dos, tres o más diagnosticos psiquiatricos.
  • Lo mismo hay que decir del estrés, otra no enfermedad que acapara cada dia más la atención de unos y otros y al que se le endosa mas d euna causa. Quizá no sea banal decir que tener que hacer una tortilla de patatas no es estrés.
  • Por no hablar de la ginecologia y de sus revisiones constantes,entre las que me gustaria incluir a la osteporosis, aprovecho para decir que ninguna densitometria osea mide la calidad ósea de los pacientes y que en cualquier caso el riesgo de fracturas óseas es similar -muy bajo- tanto en los que se hacen densitometrias como en los que no.

Ya avisé que este listado no pretendia ser sistemático sino solo un ejemplo para navegantes.

Mi conclusión es que las enfermedades son entidades discretas que poseen una physis propia y que tal y como adelanté en este post, al referirme a las enfermedades mentales, las no-enfermedades se caracteterizarían por:

  • Su patoplastia cambiante
  • Estar adheridas al discurso médico, se mimetizan con el terreno de la conceptualización médica.
  • O bien representar el punto de encuentro -el acoplamiento- entre el discurso médico y la reivindicación propiamente dicha.
  • Hay una enfermedad para cada época, por ejemplo en psiquiatria son los trastornos de personalidad del grupo B, ese tipo de personas que te suelen decir “déjame en paz, pero ocupate de mi”, es decir ese tipo de personas que no han logrado interiorizar la minima responsabilidad y que son inpacaces de autogobernarse por sí mismos.
  • Su resistencia e intratabilidad.
  • Ser crónicas y de curso indefinido.
  • Su tendencia a la recidiva.
  • O su tendencia a la remisión espontánea.
  • Las no-enfermedades no pueden competir con las enfermedades verdaderas y desaparecen en presencia de ellas.
  • Se constituyen fácilmente en causas sociales, reivindicaciones asociativas o movimientos de solidaridad ciudadana. Suelen recibir fondos de la administración pública.
  • Provocan rechazo, cansancio y desmoralización en el médico e irritación en los gerentes.

¿Por qué no me curan con tantos adelantos? -me preguntaba hace poco un paciente hostil con el sistema.-

Por los adelantos precisamente -musité para mis adentros-.

Bibliografía:

In search of no disease. Smith R, 2002.

The fibromyalgia problem. Hazemeijer, 2003.

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Dualidad y dialogicidad

Octubre 22, 2008 at 7:52 pm (medicina, mente, psicoanalisis, psicologia, psiquiatría) (, , , )

Seguramente ustedes habrán visto esta figura de aqui arriba alguna vez, se trata de un mándala universal de procedencia muy antigua, lo que seguramente no saben es que se llama lemniscata desde que Bernouilli asi la bautizara. Es el mismo signo que utilizan los matemáticos para simbolizar la idea de infinito, un simbolo en forma de ocho invertido. La lemniscata es un mandala que representa lo infinito.

Y también para simbolizar en la tradición budista la dualidad o más bien las relaciones que existen entre los contrarios.

Nosotros los occidentales tenemos una concepción bastante distinta a la que los chinos e hindués mantienen sobre las relaciones entre opuestos y todo nos viene de nuestra tradición dualista cristiana y maniquea, algo que Hegel no pudo resolver al abordar sus conocidas teorias sobre tesis-antitesis y sintesis que precisó de una elaboracion doctrinal que se conocen en filosofía como las leyes de la dialéctica. Nosotros los occidentales creemos que los contrarios son opuestos es decir que se excluyen entre sí: lo blanco se opone y excluye a lo negro, la noche al dia y así. Esta concepción de los contrarios tiene enormes repercusiones en nuestra mentalidad, es decir en la forma como aprehendemos y comprendemos la realidad y tiene además consecuencias psíquicas muy importantes: por ejemplo el constructo freudiano de represión sólo puede ser comprendido por un occidental, ¿la razón? pues porque si lo bueno y lo malo (consecuencia del maniqueismo y del pecado) se oponen y se excluyen y lo malo es socialmente inaceptable no hay más remedio que apañarselas individualmente cada uno con sus propios recursos para esconder u ocultar todo lo que es o consideramos malo para aparentar que somos muy buenos y también al revés si uno ha construido su personalidad contra corriente. Visto asi, la represión no sería mas que una forma de autoengañarnos tratando de ningunear todo aquello que nos afea. O dicho de otra forma: existe una relación causal entre la dualidad y la represión que en este modo de ver las cosas no sería más que un recurso destinado al engaño y al autoengaño.

Asi son las cosas en nuestra manera de pensar lo cotidiano, pero para la amplia cultura que va desde India hasta el Pacifico, incluyendo sobre todo a China, las cosas no se conceptualizan asi sino de esta otra forma:

Como puede observarse en este conocido mándala del Yin y el Yang, en realidad el circulo tiene no dos sino cuatro partes, la parte blanca (Yang) y la parte negra (Yin) están separadas no por una linea recta sino por una especie de S que viene a advertir que los bordes entre una cosa y su contraria no son lineales sino curvilineas, además hay un puntito negro (yin) en el Yang y tambien un puntito blanco (yang) en el Yin lo que viene a señalar que el Yang se encuentra plegado en el Yin y al revés.

Naturalmente esta forma de pensar las cosas tambien tiene consecuencias para la manera en que se interpreta la realidad, para un chino hablar de bueno o malo, de deseable o indeseable, de vicio o virtud no es más que una estupidez occidental puesto que los contrarios fluctuan, se manifiestan periódicamente y son cíclicos, en perpetuo movimiento, no hay pues compartimentos estancos, no necesitan pues disponer de mecanismos adicionales como el descrito por Freud para alejar de la conciencia los aspectos indeseables de sus deseos que viven como algo transitorio que se despejará en virtud del eterno movimiento de las cosas.

Si uno no se instala en la dualidad no necesitará reprimir nada.

En realidad la lemniscata que aparecía al principio de este post es el embrión desde el que se desarrolló este otro simbolo o mándala del Ying y el Yang. Si lo observamos más de cerca veremos como el ocho acostado en realidad tiene un cierre por detrás que viene a señalar en la dirección de que los opuestos se tocan, están relacionados entre si o mantienen relaciones de vecindad entre ellos.

Tardamos mucho tiempo en comprender el significado profundo que oculta este mándala de la lemniscata y tardamos tanto tiempo porque hasta que no se desarrolló la Topologia no estuvimos en condiciones de representárnoslo. La Topologia es una rama de la geometría que estudia las figuras geometricas cuando son sometidas a torsión, asi si tomamos una simple cinta del pelo podremos observar cuando la torcemos que la cinta se ha transformado en una lemniscata.

Observen qué sucede con esta simple cinta cuando es sometida a torsión: se tranforma como por arte de magia en una cinta de Moebius.

Y una cinta de Moebius es en realidad una cinta sin fin, infinita, obsérvese como la hormiga que circula por ella ahora está fuera y ahora está dentro, ahora está arriba y ahora esta abajo, ahora está en la izquierda y ahora está en la derecha. Dicho de otro modo, la cinta ha pasado a tener tres dimensiones en lugar de las dos que tenia sin torsionar.

Y esta es una forma más creíble de representarnos los contrarios, al fin y al cabo entre la noche y el dia hay al menos dos estados o segmentos de transición, el atardecer (la noche en el dia) y el amanecer (el dia en la noche) moviéndose perpetuamente, del 2 procede pues el 4, en un movimiento perpetuo y ciclico que se autorenueva cada 24 horas, cada tres meses y cada año, por no hablar de la ciclicidad de la luna: ese tránsito de 28 dias que tanta influencia tiene en la menstruación y en los ciclos femeninos incluyendo a las mujeres occidentales.

Edgar Morin fue uno los pensadores que desde nuestra cultura abordó más intensamente este problema de la dualidad con que nuestras mentes parecen operar, asi planteó que la solución de nuestra manera dual de percibir la realidad tenia una dirección: propuso el cambio de la dualidad por la dialogicidad. Para decirlo de un modo claro y diáfano, la dialogicidad seria la necesidad de entender la realidad tal y como nos viene: preñada de una enorme paradoja, hay que combinar lo antagónico con lo complementario, lo diferente con lo simétrico, la igualdad con la diversidad.

Pero en mi opinión Morin no terminó de resolver el problema paradójico que se plantean los seres humanos en la gestión diaria de sus vidas debido a una cuestión: soslayó el tercer eje que aparece en la cinta de Moebius, Morin plantea una revisión politico-pragmática del problema de Hegel y propone la superación de los contrarios mediante un esfuerzo de imaginación: de lo que se trata de es refundir ambos conceptos que solo aparentemente son opuestos e inventar una nueva palabra. Por ejemplo, algunos investigadores creen que han superado la dualidad mente-cerebro invocando un ente llamado “mentecerebro”, eso hace por ejemplo Mario Martinez el autor de la teoria cognitiva que comenté en este post.

Desde luego no se trata de inventar una nueva palabra que yuxtaponga a los contrarios para hacerles andar de la mano, si atendemos al problema mente-cerebro no será diciendo que ambos son la misma cosa como vayamos a resolverlo. Mi opinión es otra: la mente es un intangible o si se quiere una emergencia, en ella se dan fenómenos mentales y hasta sintomas si se quiere pero los desórdenes mentales no pueden proceder de la mente porque la mente al ser un intangible no puede enfermar, lo que enferma es el cuerpo. He dicho el cuerpo, no el cerebro pues la mente no es una emergencia del cerebro sino del cuerpo entero en contacto con su medio social. O dicho de otro modo, no hay mente sin corporeidad tal y como sostenía Merleau-Ponty y también los yoguis.

La ciencia occidental sin embargo posee al menos dos profesiones que son en mi opinión, un monumento a la dualidad, los psiquiatras (que por lo menos somos médicos) y los psicólogos que en principio se dedican al estudio de la mente.

¿Qué haria un psicólogo en China?

Los chinos no piensan en modo dual, o dicho de otra manera no conceden a lo mental un estatuto distinto a lo corporal, los médicos chinos ni siquiera contemplan al cerebro como un órgano distinto a la sangre (bazo-pancreas). Al ser un órgano único y sin su correpondiente organo Yang el cerebro no establece relaciones energéticas con su contrario y debe ser por eso que el cerebro aunque es capaz de sentir propiocepciones procedentes de cualquier viscera por alejada que esté de él no posee sensibilidad propia, es tan resistente y ajeno al dolor que se puede meter un dedo dentro de los sesos sin que el paciente se entere de nada, eso si, es muy sensible a la falta de oxigeno y de glucosa que se vehiculiza como todo el mundo sabe a través de la sangre. En este post hablé precisamente de eso y de otros aspectos relacionados. En realidad hablé en él de la trinidad taoista es decir de los tres planos que coexisten en la realidad y que de alguna manera tambien comenté en este otro post.

El post en cuestión se titulaba “El amor es cosa de tres” y en él apuntaba hacia la idea de esa triple realidad, que discurre en tres ejes, en esa tridimensionalidad donde se articula lo humano y que resumiré del siguiente modo:

Del uno nace el dos es decir la dualidad. Significa que la dualidad no es sólo un error cognitivo de nuestra percepción del mundo sino un estado del tránsito desde un elemento en su contrario, en el dos hay bidimensionalidad, hay alteridad, hay un otro, pero inmediatamente del dos pasamos al cuatro como vimos en el mándala del Yin y el yang y del cuatro al ocho, el octógono y asi sucesivamente hasta el infinito. Ahora estamos en condiciones de entender el sentido que ese ocho invertido llamado lemniscata tiene desde el punto de vista de lo mórfico: significa el infinito, la serie de los números si se quiere, la infinitud del cosmos o la infinitud del mundo si se prefiere, también la inpermanencia de cualquier estado mental. En cualquier caso lo que nos viene a decir es que los opuestos sólo son opuestos si paramos o detenemos la rueda del devenir y construimos categorias cerradas con ellos. La forma de superar la dualidad es contemplar como la hormiga se mueve en tres dimensiones en la cinta de Moebius. Lo que está arriba después está abajo, lo que es blanco, será mañana negro y lo que está afuera estará adentro, una idea que tiene que ver con la impermanencia y que tiene consecuencias prácticas aprovechables.

Les pondré un ejemplo que pueden ustedes usar para ser más felices en sus vidas parejiles, en el caso de que ustedes tengan conflictos con eso que se han venido en mal llamar “la guerra de sexos”, se trata de consejos prácticos, pero antes recordemos los tres ejes:

El primer eje horizontal X tiene dos polos en uno se situaria una relación, una alteridad absolutamente dependiente y en el otro polo una absolutamente independiente (sin alteridad), en la primera habria una complementariedad +1 y en el otro una complementariedad 0. Le llamaremos eje de la complementariedad y es el lugar donde se dan las identificaciones, el ser como el otro, el tener lo que el otro tiene, o el de ser lo que al otro le falta, se correponderia con el constructo lacaniano de “lo imaginario” y en él predominaria la identificación y lo especular. Los polos son estos dos dependiente-independiente.

El segundo eje, el horizontal Y es el eje de la diferencia, el lugar donde las diferencias pueden mostrarse y ejercerse, por ejemplo la diferencia sexual: hombre-mujer, es aqui donde la diferencia tiene sentido ser ejercitada y no en el anterior presidido por un universo de parecidos o complementos. Este es el eje del poder y donde se dan las grandes confrontaciones parejiles en su busqueda de poder pero tambien los pasionados y complices regodeos eróticos entre amantes o parejas. Los polos son estos dos masculino-femenino. Y se correponderia con lo que Lacan llamó el eje de lo real.

El tercer eje Z, es un eje de torsión social y donde se situan las diferencias de rango, posición, clase social, instrucción y comprensión del mundo de cada uno de los individuos que componen una pareja: las diferencias extremas como es natural exacerban todo tipo de conflictos mientras que los parecidos la atenuan. Los polos podrian ser estos dos: pobre-rico. Se trata del registro de lo simbólico.

La gente se empareja con gente de su mismo nivel social porque comparte con él una comprensión del mundo dificil de pactar con personas de un nivel distinto, es aqui, en este eje, donde reside la igualdad, con sus bases jurídicas, políticas, filosóficas o éticas. Buscar la igualdad alli donde hay un rail para que corran las diferencias es un error tan grave como buscarlo en el primer eje donde el otro ejerce como soporte de un espejo que está alli para devolver una imagen benefactora para el que se mira en él.

Los conflictos con la igualdad proceden precisamente de este enredo entre ejes que Morin no termina de resolver observando solo los dos ejes donde transcurre el antagonismo-complementariedad aunque obviando el tercer eje, ese es el lugar donde hay que ir a buscar la igualdad.

Por la misma razón buscar la igualdad alli donde debiera haber complementación es otro desvario que les sucede a muchos, y que devuelve el sistema a un estado de cosas dual, de guerra y confrontación entre sexos, machismo-feminismo. Hombre y mujer deben complementarse y ofrecerse para auxiliar al otro en sus déficits o defectos estructurales y lo consiguen cuando cada cual desempeña ese papel sin miedo y con buena conciencia sin entender que está cediendo parte de su soberania personal al otro.

Eso es la dialogicidad trinitaria tal y como yo la entiendo.

Esto es lo que supera la dualidad y que todos podemos hacer con un poco de entrenamiento, al fin y al cabo la mente humana es capaz de autoobservarse a sí misma, pero si lo hacen háganlo con mindfulness, es decir con conciencia plena y con honestidad total consigo mismos.

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La ilusión central

Octubre 18, 2008 at 5:31 pm (evolución, homeopatía, lenguaje, mente, personalidad, psicologia, psiquiatría) (, , )

Una de las caracteristicas de los seres humanos, aquello que nos distingue de los simios es la capacidad de pensar y hablar. Pensamiento y lenguaje son funciones mentales que coevolucionaron de forma simultánea y que forman parte de un todo común -que percibimos como un todo- pero que se sustentan en dispositivos neurobiológicos diferenciados. Cuando hablamos no somos demasiado conscientes de que nuestro discurso sigue un hilo sutil que es paralelo a la dicción, un pensamiento. Pero tambien podemos hablar sin pensar o al menos podemos hablar diciendo extravíos, lo que viene a decir que el pensamiento y el lenguaje hablado pueden ser descompuestos en unidades más simples y aparecer divorciados o escindidos: eso parecen decirnos las averias que encontramos en la esquizofrenia, el robo del pensamiento, el pensamiento impuesto, la divulgación del pensamiento o su eco son experiencias bien conocidas de la esquizofrenia y que parecen estar relacionadas con una disonancia entre pensamiento y lenguaje.

Una de las formas en que el pensamiento se articula en nuestros psiquismo es a través de las creencias. En realidad las creencias son atajos -simplificaciones- para la comprensión del mundo, algo que nos facilita el tránsito por la realidad y que nos permite establecer conexiones de sentido y predicciones sobre el porvenir haciendo la realidad más sencilla, disminuyendo la complejidad del sistema. Hay varios tipos de creencias: están las convicciones y los valores por ejemplo que son creencias con distintos estatutos de certeza, más allá de eso están los delirios que por más bizarros que nos resulten siempre se rodean de un halo de convicción, muy parecida a la certeza con que tratamos nuestras más intimas creencias.

No solemos pensar que creer y crear son dos verbos muy parecidos que comparten conjugación, al menos en la primera persona: “yo creo” vale tanto para decir que creo en algo o que estoy inventando algo. No es baladí porque toda creencia es, efectivamente, una creación individual. Nombraré ahora algunas de las características que poseen las creencias: su adherencia, su sentido profundo de verdad y su inextinguibilidad. Traten ustedes de convencer a alguien de que está equivocado y entenderán seguramente lo dificil que es persuadirle de cualquier cosa. Las creencias profundas son en este sentido representaciones invariables del mundo y en gran parte son además inconscientes, es decir el sujeto rara vez sabe nombrarlas o evocarlas salvo a través de sus derivados. Algunas de estas creencias pueden ser consideradas como un error o distorsión cognitiva, no pocas creencias son falacias, exageraciones, generalizaciones o paradojas pues una de las características de estas ideas es que están construidas con los ladrillos del lenguaje, ese contorsionista de la realidad, pues la realidad es aquello que conocemos y el conocimiento procede de la realidad, dicho de otro modo conocimiento y realidad son la misma cosa.

Son precisamente estas creencias profundas, arraigadas e inconscientes las mas resistentes a la extinción, pero no sólo eso sino que lo que pretendo demostrar en este post es que son precisamente esas creencias “profundas” las que causan malestares y enfermedades tanto mentales como fisicos.

El origen de la enfermedad y del sufrimiento está en una creencia que en este caso he llamado “la ilusión central”. Para entender la composición de estas ilusiones centrales tendremos que volver a leer este post, donde explico precisamente qué es un PAF. Un patrón de acción fijo es una secuencia de disparos neuronales de ciertos grupos neuronales que aprendieron a activarse simultáneamente, pero además de eso se caracterizan por ser inconscientes y se encuentran almacenadas en nuestra memoria procedimental en el caso de ser movimientos coordinados (En este post hay una explicación sobre el funcionamiento de los ganglios basales). En realidad los investigadores han hecho hincapié en estos PAF para explicar el movimiento y nos han hecho entender que gran parte de las conductas que desarrollamos a diario son aprendizajes antiguos que se ponen en funcionamiento sin pensar demasiado en ellos: la cantidad de movimientos finos que pongo en marcha mientras escribo este post son demasiado complejos y numerosos para estar presentes en mi consciente, es por eso que mi cerebro guarda las secuencias de teclear en algun lugar de mi cerebro profundo (ganglios basales) y desde alli son evocados estos PAF de forma voluntaria cuando me pongo a escribir. Una creencia es tambien un PAF, pero un PAF cognitivo del mismo modo que las ideas o los ideales. En este post expliqué como Rodolfo Llinás habia descubierto y teorizado que las emociones son interiorizaciones del movimiento.

Del mismo modo nuestro pensamiento (una no-acción) es del mismo modo una interiorización de una acción o conducta cuyo máximo refinamiento filogenético se halla en los qualia que se pueden definir como los aspectos cualitativos del pensamiento.

Creer y crear son pues dos verbos (dos acciones) muy parecidos, no sólo por compartir algunas conjugaciones de sus tiempos, sino porque en la esencia de las acciones que representan, hacer y ser son la misma cosa pues el hombre no puede ser sin viviry la vida es sobre todo movimiento. En efecto, realidad y conocimiento son la misma cosa y la ilusión central es una creación, algo que el sujeto hizo a través de una experiencia de conocimiento repetida que dejó una huella, un surco, una impronta definitiva en su mapa del mundo y que al mismo tiempo eligió sobre otras posibilidades. La capacidad de elección no termina aqui sino que en la siguiente bifurcación vuelve a entreverse otro tipo de elecciones como las que nombraré más abajo.

La ilusión central en este sentido es una creencia, es decir un PAF cognitivo.

El término ilusión central es una teorización de un homeópata holandés llamado Jan Sholten. En sus investigaciones ha tratado de encontrar temas recurrentes o imágenes mentales para cada remedio homeopático y he tomado prestado de sus investigaciones este concepto de “ilusión central” para plantear como estas creencias profundas se derivan en componentes matizados por el lenguaje y como cuando aparecen en la conciencia lo hacen a través de síntomas o derivados mentales diversos.

Para ilustrar estas transformaciones voy a poner un ejemplo: imagínese que su ilusión central es esta:

- “Soy pequeño e insignificante.”

Esta creencia matriz derivará a través de los mecanismos de defensa y de otros productos mentales derivados del lenguaje en otros contenidos, las posibilidades serian las siguientes:

  • El (mi padre) o ella (mi madre) son pequeños e insignificantes (proyección de objeto).
  • Ellos (mis iguales) me ven como alguien pequeño o insignificante. (proyección de sujeto)
  • Soy grande y famoso o haré algo grande e importante. (inversión)
  • Ellos me persiguen por mi pequeñez, son sabedores de ello y comentan sobre el asunto (hipersensibilidad)

Como puede observarse la ilusión central sufre transformaciones metafóricas y metonimicas siguiendo las leyes del desplazamiento y la condensación, pero hay más: hay un acto creativo, algo que el individuo hace con su tema central sin que sea en absoluto consciente de sus contenidos radicales. El miedo y el desvalimiento son los sentimientos que acompañan esta temática de inferioridad matizando y desplegando una cáscada de derivados mentales unos más adaptados que otros.

En realidad este concepto de “ilusión central” está emparentado con el concepto freudiano de “pulsión sobre el que escribió Freud con el nombre alemán de “trieb“, traducido por algunos como instinto, pero que en realidad significa “brote” en su acepción más vulgar. La pulsión tal y como expliqué en este post, es el instinto después de haberse humanizado, es decir después de sucesivos pasos por el filtro del lenguaje. El hombre -el ser humano- no tiene instintos sino pulsiones. Pero es imposible imaginar una pulsión sin una etiqueta cognitiva, es por eso que el concepto de “ilusión central” me parece más pertinente para explicar la cascada de eventos mentales que se despliegan a través de está función, de esta idea con valencia afectiva.

Y que más acá de eso, se puede nombrar. Hasta ahora el concepto de pulsión se encontraba en una nebulosa que invocaba lo prehumano, decir pulsión es lo mismo que hablar de sexo o de muerte, no es de extrañar que el propio Freud imaginara sus “trieb” como una especie de dragones encantados (algo diabólico) desprovistos de cualquier civilidad. La ilusión central aun representando a la propia pulsión es sin embargo un constructo con sentido gramatical y sobre todo semántico: las ilusiones centrales son ideas, pero no una clase cualquiera de ideas sino de ideas con una enorme resonancia afectiva. la ilusión central es la cocina de los desplazamientos de las ideas, -creencias o no- que se sujetarán a ella con todos sus nudos. Averiguar la ilusión central de alguien es pues la tarea a la que se dedica un psiquiatra o un psicólogo, averiguar no tanto la procedencia histórica del malestar sino la procedencia de sentido de ese malestar, pues todo malestar es una creación en movimiento, una especie de danza que las palabras anudadas en aquel origen escalan hasta hacerse síntomas.

Para entender mejor esta teorización podemos imaginar e incluso predecir qué sucederá con un paciente que presentara aquella ilusión central, ¿qué derivados emergeran de cada una de aquellas cuatro bifurcaciones que nombré más arriba?

Podemos especular que un paciente con aquella estructura de inferioridad será una persona vulnerable a la exclusión y al mismo tiempo con un deseo de valoración o legitimación desde su medio ambiente, sin embargo ninguna persona que sostenga una idea tal de pequeñez e irrelevancia podrá soportar las pruebas de la realidad que contradigan aquella versión de si mismo que se instaló en el centro de su ser. Hará lo posible para conseguir que la imagen que los demás le devuelvan coincida con aquella expectativa pero al mismo tiempo necesitará construir una compensación imaginaria que le libere del peso de este complejo. Es muy posible que un individuo así termine delirando y que aparezca en la consulta bien como paranoide o bien como paranoico portador de un delirio de divulgación, de persecución o de grandeza.

La paranoia no tiene una única causa sino al menos tres:

  • El haber vivido en ambientes aterradores. (El miedo)
  • La inferioridad (la humillación).
  • Rencor y resentimiento (la venganza).

El primer caso es fácil de detectar: el paciente es miedoso y sospecha de casi todo, se protege y tiene además un fondo afectivo, un fondo de pena. El tercer caso es el paranoico clásico activo y querulante, malicioso y malvado. En el segundo caso, los paranoicos que tienen su origen en la inferioridad son personas sin rasgos paranoides de personalidad, parecen más bien neuróticos pero se psicotizan en situaciones donde tienen que enfrentar su ilusion central. Los casos descritos por Kretchsmer como delirios sensitivo-paranoides encajan perfectamente con este tipo de personas acomplejadas por un sentimiento crónico de pequeñez y nula importancia que parecen evitadores pero que se psicotizan dando una paranoia clínicamente significativa y en ocasiones una psicosis reactiva breve.

Como puede observarse en este enlace la Psiquiatria solo clasifica como paranoides a las personalidades rencorosas (el tercer grupo). Visitar esta web sobre el trastorno paranoide de la personalidad.

Para saber más sobre la conceptualización de la paranoia y sus tratamientos alternativos pueden visitar este post donde abordo algunos sintomas psiquiátricos y su tratamiento homeopático.

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Celos

Octubre 11, 2008 at 6:37 pm (biologia, evolución, filosofia, mente, politica, psicoanalisis, psicologia, sexo, sociedad) (, )

Etimología y ubicación nosográfica de los celos.-

Aunque todos parecemos estar seguros de saber de qué estamos hablando cuando hablamos de los celos, esta evidencia de sobreentendidos se desvanecerá al visitar el diccionario, allí nos encontraremos con una primera sorpresa: la palabra celos no existe en el diccionario, al menos en el de Maria Moliner como sustantivo.

Existe la voz, el adjetivo celoso/a y el substantivo: celo, el afán con que una persona se ocupa en mantener algo que le pertenece. En otra acepción, celo es el periodo de tiempo en el que la hembra de una especie dada es disponible sexualmente, periodo que suele coincidir con la ovulación periódica. Existen palabras relacionadas como recelo: aquella actitud de temor o desconfianza ante cierta cosa que se sospecha que puede ocultar algún peligro o inconveniente, que parece vincular a los celos con una emoción relativa a la desconfianza o a la sospecha.

En este sentido, los celos son un sentimiento que no parece tener una única acepción e interpretación, sino un cluster de sentimientos, emociones y conductas relacionadas con un temor y quizá sea esta la razón por la que también en psiquiatría se encuentra desubicado, limitándose a una sola categoría clínica como emoción central: las celotipias delirantes de la paranoia o los trastornos delirantes. Sólo forzando la nosología podríamos teorizar los celos como una obsesión – una idea intrusiva-, más allá de eso no existe otra ubicación posible para los celos y los celosos. Ni existe otra referencia en los sucesivos DSMs a esta patología tan frecuente, reconocible y ubicua.

La razón de este enmascaramiento nosográfico es, tal vez, el hecho de que resulta difícil tratar una línea divisoria clara entre lo que consideramos celos normales de los patológicos. Pero este argumento es un poco débil porque también la pena puede ser normal y sin embargo existen múltiples ubicaciones nosográficas para la depresión: una forma de pena exagerada, incomprensible o extemporánea.

Esta desubicación de los celos lleva aparejada una nueva omisión, la incapacidad para el clínico de etiquetar aquellos celos que sin llegar a ser delirantes son lo suficientemente tormentosos o atormentadores para el paciente como para ser incluidos en una categoría nueva. Las celotipias no delirantes simplemente no existen en psiquiatría, a pesar de que forman parte de un buen numero de pacientes que solo a través de otro tipo de diagnóstico pueden entrar en contacto con la psiquiatría de forma profesional y ser de hecho filiados y tratados. Esta imposibilidad de etiquetado supone la casi imposibilidad académica de realizar estudios controlados con los celosos y no hay que olvidar que una de las ventajas que se le atribuyó a los manuales operativos de Psiquiatría, (esos consensos de opinión), era la posibilidad de formalizar y uniformizar la investigación. Será por eso que en la literatura existen tan pocas referencias a los celos, prácticamente ninguna si descontamos las celotipias delirantes propias de la paranoia o del alcoholismo.

Celos y propiedad amenazada.-

De la descripción del Maria Moliner ya podemos intuir que los celos o mejor el celo tiene que ver con la propiedad privada, con el sentido de posesión. El mismo vínculo que una persona puede tener con su ganado, sus tierras, su dinero o su territorio. Como diferencia con la envidia se puede concluir que los celos son o representan el temor a perder algo que se posee, mientras que la envidia (o codicia) es el deseo de poseer algo de lo que se carece. Celos y envidia – sin embargo- comparten un territorio, un terreno común que muchas veces se yuxtapone y en otras converge en una actitud, hipervigilante, temerosa, hostil o hipercrítica de imposible ubicación nosográfica. Muchos autores suponen que ambos sentimientos no son innatos: celos y envidia son posibilidades de carácter que proceden de un territorio común que podríamos llamar para entendernos, paranoidismo.

Celos y psicoanálisis

Los celos son efectivamente un temor, no se trata de una idea o de una abstracción, se trata de un dolor. Freud distinguía dos clases de celos.

1.- Los celos infantiles, fraternales que surgen como consecuencia de la competencia entre hermanos por los cuidados de la madre. Aunque Freud supuso que estos celos eran normales no hay que olvidar el legado de Cain, el primer homicida por celos de este tipo. La característica de estos celos es que no tienen nada que ver con la sexualidad, se pueden sentir celos del trabajo de una persona, de nuestros hijos, en tanto que nos separan o desplazan de una atención preferente en relación con el objeto de amor, también de nuestro hermano en tanto obstáculo para una relación de privacidad con alguno de nuestros progenitores.

2.- Los celos sexuales son para Freud siempre patológicos, en tanto el desplazamiento proyectado de una conflictiva interior se hace sobre otra persona, generalmente la pareja. Una conflictividad que Freud atribuyó a la homosexualidad inconsciente y cuyo origen se hallaría en una inversión del sexo del sujeto:

1) Yo le amo, (se reprime)

2) Ella le ama (se proyecta, aunque después de la inversión pronominal)

Naturalmente, la hipótesis de Freud no ha sido nunca confirmada (o refutada) desde fuera del psicoanálisis. Sin descartar que en algunos casos la “homosexualidad latente o inconsciente” pueda explicar determinadas conductas celosas, es evidente que no vale de forma universal para explicar toda clase de celos.

De hecho habría incluso que separar las percepciones distorsionadas por la proyección de las propiamente paranoides. En este sentido es posible que los celos de un homosexual cumplan esta característica de inversión y proyección, pero no toda proyección es paranoide, ni tiene que ver con la homosexualidad latente o manifiesta.

El otro en mi

Otra de las características de los celos es la intensa alienación del que los sufre. Si eliminamos a los celos delirantes que siempre suponen una certeza de infidelidad, los celos pueden entenderse como el tormento que procede de una instancia que siempre se siente ajena al sí-mismo.

En mi opinión esta es una de las diferencias fundamentales entre los celos delirantes y las celotipias no delirantes, la vivencia de extrañamiento. Esta alienación fue formulada por Jung de un modo más completo que Freud. Para Jung los celos o cualquier vivencia de extrañamiento eran consideradas como las formas sutiles de manifestación de la Sombra, es decir el negativo de la personalidad. Para Jung el inconsciente no estaba formado tan solo por lo reprimido, sino -y en esto consiste lo original de su formulación- en lo irrealizable, en aquella parte de la personalidad que se reprime en tanto en cuanto su concienciación entraría en conflicto con la Persona, es decir con la máscara social que preside nuestras relaciones con la realidad. Una de las cualidades más interesantes de la Sombra es que contiene en forma de espejo las potencialidades opuestas de la persona, en este sentido podemos afirmar que la Sombra es siempre de sexo contrario a la Persona y traduce las instancias que han sido reprimidas por la conveniencia pero que pugna por emerger a cada instante debido a sus conflictos con la Persona.

En este momento de la argumentación me gustaría hacer una pregunta que pudiera redireccionar mi divagación. ¿Son iguales los celos de los hombres que los de las mujeres?

Me haría falta ahora una definición mejor de los celos y para ello no tengo más remedio que contemplar las innumerables variedades de interpretaciones que se han hecho desde diversos campos, desde la antropología, hasta la psicologia cognitiva.

Para mi, lo más importante de la pregunta anterior son quizá las preguntas que sugiere, preguntas a la que responderé con antelación ¿De quién se tienen celos, cuando se tienen celos?

La ambigüedad

Una de las características de los celos es la ambigüedad. En un triángulo amoroso, donde por ejemplo hubieran dos hombres y una mujer, y uno de ellos (de los hombres) estuviera celoso, ¿de quien estaría celoso?¿ del otro hombre o de la mujer? Traten ustedes de completar una frase para indicar los celos de este hombre y caerán en la cuenta de que resulta complicado de describir o articular con las herramientas de nuestro lenguaje. Se dirá con cierta celeridad que el hombre celoso, quiere mantener su exclusividad sobre la mujer, pero este argumento no nos aclara acerca de quién es el objeto de los celos, si la mujer que se supone en exclusiva o del hombre rival que amenaza con substraer a la mujer.

Los celos como disuasión

En este sentido podemos afirmar – desde el punto de vista de la supervivencia de esta emoción arcaica- que una de las funciones de los celos es precisamente el asegurar una cierta exclusividad en la relación de pareja, pero son precisamente a través de los celos como muchas personas llegan a agredir e incluso a asesinar a sus parejas, que son por otra parte el bien a preservar. Podemos intuir en esta afirmación, pues, una contradicción, claro que se podrá decir que se trata de un caso extremo, pero indaguen ustedes en la biografía de un celoso y encontrarán numeras conductas de tortura psicológica, agresiones y toda clase de sevicias en la manera de relacionarse con sus parejas. No hace falta ver qué ocurre en la gran patología para advertir que el celoso llega a torturar psicológicamente a sus parejas, restringiendo siempre su libertad, aun en los casos más leves o neuróticos implantando en ellas su propio tormento interior.

Los celos han sido interpretados por los antropólogos como una forma de disuasión. En efecto, si la pareja es una institución social a conservar, los merodeadores y los intrusos que amenazan con destruir esa unidad formal que la pareja representa deben ser alejados.

La sexualidad humana necesita de un cierto control y reglamentación. Ninguna sociedad hubiera podido sobrevivir en condiciones de una ordalía continua. Para Bataille, estos límites se imponen a partir de una instancia prohibitiva prehumana y transcultural que induce a mantener las comunidades en estados productivos y laboriosos. Así en “El erotismo” afirma:” “cuando se transgrede estos limites se siguen verdaderos desordenes comunitarios”

Para Bataille los límites que deben preservarse se refieren al reparto de mujeres como un bien social a preservar. En este sentido los celos como disuasión del que hablan los antropólogos resultan comprensibles desde una optimización de la estabilidad social transmitida por la costumbre e interiorizada por los sujetos individuales que componen esa cultura determinada, generalmente comunidades agrícolas asentadas, no nomádicas, el lugar donde – supuso Engels – la propiedad nació y pudo ser a su vez legada, más allá de la muerte individual.

En este sentido hay que concluir que los celos representarían una conducta arcaica demostrativa que vendría a poner limites a los merodeadores y podría interpretarse como un cortocircuito para evitar que la agresión llegara a mayores. Naturalmente esta interpretación, un poco en línea etológica explicaría los celos de los hombres primitivos de aquellas comunidades, pero no nos aporta nada de los celos femeninos, ni de los celos que aun se tejen en las sociedades complejas, donde aunque la exclusividad de la pareja ha pasado a ser un lujo, (en el que muchos creen, aun) basta con observar como ha cambiado el mundo con la incorporación de la mujer al mundo del trabajo para caer en la cuenta de que la exclusividad ha terminado.

Claro que aun se mantiene la ilusión en la posibilidad de una exclusividad sexual de por vida, o al menos mientras la pareja monógama se aviene a seguir siendo pareja, hasta que cambia por otra. La monogamia sucesiva parece que se ha adaptado bien a ese ideal intocable en el imaginario que es la exclusividad de por vida (vida como vida para el hombre o vida de la pareja para la mujer liberada), un ideal adosado a nuestra concepción del amor romántico aun vigente.

Amor y celos

Los celos se han relacionado con el amor casi siempre como un ingrediente que añade algo de picante a los escarceos de los enamorados y como una prueba de la legitimidad y veracidad del propio proceso de enamoramiento y galanteo. Pero….”lo que cuando éramos novios era delicioso, de casados es un tormento” como declara un paciente anónimo que parece no ser consciente de que los celos para que se produzcan precisan de la legitimación de alguien.

Un hallazgo de la teoría sistémica interesante es el carácter legitimador de los celos respecto al amor: si alguien es capaz de sentir que los celos son un ingrediente inevitable del amor, está condenado a sufrirlos impositivamente de por vida, porque ya ha comunicado a la pareja celosa que sus celos operan como un relé en sus expresiones amorosas interpersonales. La cascada celotípica que pueda acaecer a partir de ese momento estará condicionada por múltiples factores, entre ellos ese cluster biológico que heredamos de nuestros ancestros los monos y que tiene como objetivo defender la territorialidad, pero también de ese metamensaje que comunica “tienes celos porque me amas” o, “es precisamente por los celos, por lo que sé que me amas” Del mismo modo que todas las anorexias comienzan por una dieta, los celosos comienzan su escalada delirante con una legitimación. Una legitimación que procede del ideal de amor romántico que aun puebla nuestras cabezas postmodernas.

De manera que en nuestra concepción del amor romántico es inevitable que anide la idea de que los celos son una consecuencia y aun una demostración del amor. Lo mismo sucede con la dependencia. El amor puede considerarse como una forma de dependencia extrema, naturalmente en forma simbólica. El ser humano sólo tiene una oportunidad de establecer relaciones de extrema dependencia y sucede mientras es un bebe desvalido (o un adulto incapaz). Nada que ver con la dependencia que acaece en el amor sexual adulto, donde la reedición de aquella primera dependencia no es sino un simulacro de la misma. El miedo al amor procede de esa pérdida que se supone está adosada al amor, sin caer en la cuenta de que el amor, como los celos, no es un hecho sino un constructo social cuya definición, expectativas y patología relacionada sufre continuas modificaciones según las relaciones que – entre sí- tejen los ciudadanos de una época determinada. Pocas veces hemos llegado a entender que el amor romántico, en el que aun creemos, con sus lacras e hitos sublimes proceden del siglo XIX, cuando eran necesarias enormes cantidades de mano de obra para las fabricas suburbanas. Las parejas que se reclutaron para aquella misión debían elegirse mutuamente y tener un cierto sesgo de marginalidad a fin de establecerse lejos de sus núcleos originales de población. Aquella emigración de parias enamorados acabó por constituir el caldo de cultivo del ideal de amor. Un ideal que fue progresivamente mimetizado por las clases más favorecidas, abrumada por el matrimonio por interés, que ya sólo se mantiene entre la realeza.

Amor romántico

Dice el poeta Khalil Jibram :

“Amaos pero no hagaís del amor un vínculo

Efectivamente el amor no debe ser un vínculo sino un don. Si siguiéramos este aforismo los celos desaparecerían de la faz de la tierra, en tanto que, los celos no son sino una cosificación del otro, una cosificación que se hace en nombre de un derecho de propiedad sobre “algo” que se supone nos pertenece. Este parece ser el paradigma con el que se enfrentan los sociedades postindustriales y cuya internalización ha de dar por los suelos con la lacra que Shakespaere describió, como “el monstruo de ojos verdes”. Por que nadie es posesión de nadie, y –aun peor- ningún hombre o mujer puede ser poseído, tan sólo bordeado desde la incompletud que Bataille llamaba el “orden de la discontinuidad” entre los seres humanos.

El amor romántico acabó por echar raíces no sólo entre los parias proletarios, sino en todas las capas sociales como un ideal a alcanzar. Estar enamorado, enamorarse, pasó a formar parte de las expectativas habituales tanto del individuo común como de los príncipes, consecuencia que ha llegado a poner en peligro a la institución monárquica ya de por sí obsoleta y en franco retroceso en toda Europa, donde aún se mantiene el matrimonio de conveniencia, por tradición y desinterés político de los ciudadanos.

Los sesenta: la revolución sexual

Gracias a los avances de la técnica, la píldora anticonceptiva y la secularización de la sociedad civil, desde los años sesenta, ya no es sólo sencillo enamorarse, un lujo al alcance de cualquiera, sino también mantener relaciones sexuales con más de una pareja de por vida. La revolución sexual abrió el abanico de oportunidades aportando la última de las consecuencias para que el amor romántico sufriera una nueva derrota en las mentes individuales o al menos una seria amenaza. Si enamorarse era y es fácil, mantener relaciones sexuales es, ya factible para casi todo el mundo, exceptuando a aquellas personas periféricas o marginales a causa de su apariencia. Lo que no hizo sino contradecir de una manera irreversible nuestro ideal de exclusividad de por vida.

Los hombres fueron educados con la convicción de que era posible y deseable el acceso universal y las mujeres “modernas” crecieron con un cierto complejo de culpa de no ser lo suficientemente “abiertas” a los temas sexuales. Una vez conseguido el derecho al orgasmo, que pasó de ser un tabú a convertirse en una prescripción médica, el punto en el que hoy estamos es: “Una vez conseguido el derecho al orgasmo, ¿qué hacer para renunciar al mismo?

A la mitología del amor romántico se le adosó la mitología del amor libre que acabó desplazando desde la prohibición religiosa o moral hacia la prescripción sanitaria. Pero las cosas no son tan sencillas como parecen sino tan complejas como son. Ni siquiera el comunismo terminó de resolver el tema de las diferencias personales entre los miembros que hacen que unos sean más atractivos que otros y por ello más solicitados, incluso en un mundo libre de mercados. Algo así debería andar pensando Marx cuando en sus escritos afirma:

Oponer a la propiedad privada la propiedad general, puede expresarse también en la forma animal que busca oponer al matrimonio, la comunidad de las mujeres. Este es un comunismo tosco e irreflexivo. La envidia general constituida en poder no es sino la forma escondida en que la codicia se establece o se satisface de otra manera.

O sea que de libertad sexual nada de nada. Como afirma Bataille la comunidad de mujeres como bienes sociales que son, debe ser protegida de la envidia o la codicia de los hombres, este parece ser el truco.

Pero mientras tanto, ¿qué pasó con las mujeres?

Los celos femeninos

Sucedió que las mujeres a través de los movimientos feministas acabaron por hacer suyo el modelo (la lacra) posesiva masculina y por imitación terminaron por renunciar a su identidad más profunda, alimenticia y dadora y receptora de bienes entrando a formar parte de la competitividad masculina en igualdad de condiciones. Ultimamente, existe una cierta rectificación formal que conocemos con el nombre de “feminismo de la diferencia” que de ningún modo representa un viraje en esa algarabía de modelos fundidos y refundidos en nuestro imaginario común que yuxtapone:

  1. El amor romántico como modelo ideal a alcanzar, es decir una pareja exclusiva de por vida.
  2. En medio de una sociedad sin tabúes donde todo (cualquier oportunidad de goce es legítima) está permitido y cualquier mujer es de hecho accesible.
  3. En una sociedad donde la mujer ha desertado de su rol protector para la prole y del hogar que ha pasado de ser de un nido de amor a un lugar de paso (Gergen).
  4. Sin una moral colectiva que se oponga al deseo individual, el sujeto no tiene más remedio que dirimir en su interior las consecuencias de este conflicto echando mano de sus mecanismos individuales de resolución de conflictos. El dilema ha pasado de ser un problema social de control de individuos a un tormento intrapsíquico donde los celos son sólo una de las posibilidades de expresión.

Psicología de los celos

Desde el punto de vista psicológico individual los celos correlacionan con dos factores: uno es la dependencia ya mencionada y otro es la inseguridad o el temor. Cuando se dan los dos juntos en un mismo individuo podemos llegar a afirmar que estamos frente a un celoso/a en potencia. En mi opinión existen aun dos factores individuales que predicen de manera notable un carácter celoso y son: la historia de miedos infantiles y la vivencia de inadecuación.

Los celos son un temor, un temor que toma el relevo en innumerables miedos y fobias infantiles ya caducados que pueden o no tener alguna relación con la vivencia de inadecuación. Esta vivencia de inadecuación es, en gran parte, también un constructo social dado que su consideración subjetiva va desplazándose de un lugar a otro en función de la consideración social que tomen determinadas diferencias individuales. Sin embargo y tal como han señalado desde Marx a Margaret Mead estas diferencias individuales no desparecerán nunca, ni por tanto las preferencias, aunque muden en función de los dictados de la moda, lo que equivale a decir que siempre habrá personas con más éxito que otras y que esas otras estarán expuestas a sentir celos infantiles, envidia, celos sexuales o todos a la vez.

La fealdad o la minusvalía física que en otros tiempos reclutaran entre sus miembros a aquellos individuos con sentimientos inadecuados más intensos, hoy han sido desplazados por la mitología de la delgadez. Lo que explícita de manera muy gráfica como van modificándose los sufrimientos individuales y también las razones para sentirse inadecuado en un mundo donde los valores están ejemplificados en constantes mutaciones acerca de lo deseable o lo rechazable en nuestro aspecto físico.

La mayor parte de la población femenina celosa está hoy oscurecida por diagnósticos relacionados con los desordenes alimentarios o afectivos. Los psiquiatras han constatado el hecho de que los celos masculinos suelen etiquetarse casi siempre como fenómenos psicóticos extremos y acaban siendo tratados con neurolépticos, mientras que los celos femeninos se consideran casi siempre como neuróticos y acaban asimilándose a los desordenes afectivos o histéricos, recibiendo en consecuencia más antidepresivos o ansiolíticos que los hombres.

Este dato nos inclina a intentar responder a la pregunta que más atrás me hacía respecto a las diferencias de los celos masculinos y los celos femeninos.

Pero antes de contestar a esta pregunta incidiré sobre la fantasía concreta que hombres y mujeres tienen acerca de la fidelidad o de la infidelidad.

Hoy los hombres – por lo general- están persuadidos de que cualquier mujer es accesible sexualmente para ellos al haberse derribado los tabúes sociales y en ausencia de una casta de mujeres “consagradas”, es decir no accesibles. Las mujeres por el contrario están persuadidas de que la perdida de belleza, juventud o encanto personal las somete a una exclusión del deseo de los hombres con independencia de que tengan una pareja estable o sean realmente amadas o aceptadas por sus compañeros, se trata de un mandato supraindividual.

Para las mujeres la fidelidad es un valor, mientras que para los hombres es el aburrimiento sexual la principal causa de “infidelidad sexual”. Dicho de otra forma: la pareja humana es un nido de conflictos precisamente por las expectativas que nacen en la desigualdad biológica y psicológica de los sexos.

El objeto de los celos por parte de un hombre es siempre su pareja, mientras que para una mujer el objeto de sus celos son siempre las otras mujeres, lo que introduce un elemento de asimetría entre el imaginario de unos y otras y esclarece el papel de rivalidad entre los varones, una competencia territorial que incluye el cuerpo y la mente de su pareja y cuyo relé es la disuasión demostrativa. En las mujeres esta rivalidad es una rivalidad de prestaciones, una rivalidad comparativa que se intenta manejar mediante el relé de la posesividad.

Dicho de otra manera los celos de los hombres se manifiestan de una forma psicopática de intentar controlar la conducta ajena a través de la agresión, la violencia doméstica o la generación de un ambiente de terror a fin de controlar la conducta sexual de la pareja, mientras que los celos de la mujer recaen una y otra vez en el cuerpo como una forma de modificar, moldear o transformar el propio cuerpo, como vemos en las formas mas graves de anorexia o bulimia.

Con ello no quiero decir que los celos femeninos no puedan estar presentes en otras formas psicopatológicas, sino que encuentran en estos desordenes un refugio seguro y legitimo donde “colgar” este malestar que no es sino una contradicción cultural, una más.

Si el amor y los celos no son sino conductas basadas en expectativas diseñadas por la cultura es posible que estos desórdenes puedan ser considerados como trastornos étnicos, en el sentido de Demaret o Devereux :

    1. Son fácilmente mimetizables
    2. Responden a contradicciones en los modelos de comportamiento interpersonal en una cultura dada.
    3. La sociedad responde ante ellos de una forma ambigua, alentando por una parte la respuesta que se espera (en este caso del celoso) y legitimando las consecuencias de los mismos (baste como ejemplo la forma en que se dirimían los litigios de celos en comunidades como Sicilia).

Se ha señalado que en algunas lenguas africanas la palabra celos es sinónimo de la palabra poligamia (Shapera, 1939), por la facilidad con que las esposas múltiples de un varón ejercían su derecho a quejarse de celos cuando su compañía en el tálamo conyugal era desplazada por una esposa más joven que pasaba a ser depositaria de las atenciones del esposo polígamo.

¿Desaparecían los celos entre las mujeres si se alcanzara un estatuto de igualdad económica con el hombre?

Es comprensible que las mujeres de un harén se sintieran “celosas” unas de otras, pero la situación no parece mejorar con la monogamia, aunque es cierto que los celos están pasando de moda como un mecanismo inútil que ya no sirve para mantener la exclusividad de una relación de por vida, pero también es cierto que las mujeres que comparten vida marital con un solo hombre pueden sentirse aliviadas de sus deberes conyugales con la llegada de esposas mas jóvenes al tálamo nupcial y que en determinados casos, una nueva esposa es una compañera con la que compartir afanes, sobre todo en las sociedades primitivas y agrícolas, donde las mujeres desempeñan un importante rol en la producción de bienes alimentarios.

Lo cierto es que muy probablemente los celos son hoy un “genoma lag” es decir una conducta demostrativa que ha perdido su función de control sobre el territorio o sobre la progenie, más allá de eso, los hombres si quieren mantenerse sanos y longevos tienen que multiplicar sus escarceos sexuales con más de una mujer y las mujeres tendrán que renunciar a sus ideales románticos y multiplicar sus encuentros con hombres jóvenes y fuertes si quieren conseguir rejuvenecer. Cómo compatibilizar esta receta taoísta tan antigua como la humanidad con nuestros ideales industriales y románticos y sobre todo con la seguridad que el matrimonio monógamo ofrece a la mujer es un enigma que no me comprometo ahora a resolver.

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¿Gula o bulimia?

Octubre 8, 2008 at 7:57 pm (alimentación, anorexia, cerebro, filosofia, literatura, mente, psicologia, psiquiatría, religión, sociedad) ()

Más mató la gula que la espada

Adagio castellano

Si bien la anorexia mental es una enfermedad bien acreditada por la historia de la medicina la bulimia es sin embargo una enfermedad relativamente nueva. Fue descrita en 1979 por G. Russell en mujeres americanas como una siniestra variedad de la anorexia mental: desde entonces su prevalencia no ha hecho más que aumentar penetrando todas las culturas y todas las clases sociales, es posible afirmar que la bulimia es una enfermedad omnipresente en todo el mundo opulento y hasta podriamos hablar de una pandemia mundial. Los trastornos alimentarios que incluyen anorexia y bulimia son el grupo de enfermedades más frecuentes en adolescentes y ninguna niña o adolescente se halla a salvo de ella incluyendo a las niñas árabes que hasta poco se pensaba que estaban a salvo de esta enfermedad: ellas dejan de ser inmunes cuando son educadas en una cultura europea, la probabilidad de sufrir un trastorno alimentario no depende pues de la raza, la etnia o de la clase social sino de la cultura.

La bulimia es un trastorno que caracteriza por una disconformidad con el propio cuerpo que se da sobre todo en chicas y que se caracteriza por una conducta que oscila entre la deprivacion alimentaria, los atracones de grandes cantidades de comida en poco tiempo de una forma compulsiva (con sensación de perdida de control) y más tarde por maniobras compensatorias de tipo purgativo, unas veces es el ejercicio fisico intenso, otras el vómito y menos frecuentemente el uso de laxantes. En ocasiones no vamos a contemplar la secuencia completa privación-atracón-vómito, sino que se establece el vómito directamente como medida de adelgazamiento, en otras vamos a encontrarnos con personas que comen grandes cantidades de comida sin recurrir a ninguna medida de compensación, en realidad estas formas incompletas de bulimia siguen siendo bulimia (hambre de toro) y aunque se las conoce con otros nombres (trastorno por atracón o binge eating) en realidad hay pruebas de que estamos hablando de variantes personales de un mismo trastorno. Esta es la idea original de Russell para el que la anorexia, la bulimia y el atracón representarian las tres modalidades de una misma enfermedad, con independencia de si se dan en una persona con bajo, normo o sobrepeso.

Lo que llama la atención es que la bulimia sea una enfermedad nueva ¿lo es? Seguramente no, es posible que la bulimia, es decir el atracón seguido de vómito con sensación o no de perdida de control existiera desde siempre. Sucede que a veces nuestra conceptualización de las enfermedades cambia el nombre a conductas que otrora tenian otro sentido, es muy posible que esto haya sucedido con la bulimia. Hoy el motivo más frecuente por el que una persona se pone a dieta es precisamente la razón de tipo estético pero en otro tiempo es muy posible que existieran otros motivos, como los espirituales o la gula a secas.

La gula no es una enfermedad sino un pecado capital, la diferencia que existe entre ambas conductas tan parecidas es que mientras la gula se considera un vicio que persigue un exceso de placer (el placer de comer), a la bulimia se le sustrae de entrada esta posibilidad: es bien sabido como la secularización del mundo dejo muchas conductas sin etiquetar y que lograron con el paso del tiempo ser catalogadas por la psiquiatría que es el cajón de sastre permanente de la secularización de las conductas humanas.

O dicho de otra forma: la amortización de lo pecaminoso dejó al hombre sin poder nombrar conductas que otrora caían dentro de la condena moral o religiosa y estas conductas se medicalizaron, pasaron a ser especies psiquiátricas o jurídicas o las dos al mismo tiempo.

Pero este cambio de ubicación del placer de comer, convirtió un goce dionisíaco en una instancia alienada, algo que sucedió con todos y cada uno de los goces que el hombre habia inventado mientras era dominado por las creencias religiosas y que pasaron así de ser transgresiones a convertirse en compulsiones, sucedió con el hábito de beber, con el juego, con el consumo de drogas e incluso con el crimen. Sin referentes morales que transgredir y sin pecados que purgar el ser humano termina por transformar un placer en una compulsión, en algo que se siente como alienado, como un impulso irresistible y donde el placer hay que ir a buscarlo en última instancia a una confesión que algunos de los pacientes -los más lúcidos- hacen cuando se les interroga y cuya única recompensa de tan peligrosa conducta es el adelgazamiento que aparece como el único fin que la purga pretende encontrar ninguneando el hecho de que en la bulimia lo esencial no es tanto la purga sino el atracón.

Naturalmente darse atracones de comida y al mismo tiempo mantener una figura estilizada son dos fines incompatibles entre sí, solo algunas bulímicas muy “profesionalizadas” lograr alternar los dos placeres como sucedía en las antiguas bacanales romanas donde los individuos vomitaban sólo por el placer de poder atracarse otra vez.

Es la esencia del nihilismo, ese lugar que habitamos desde Kafka y Dovstoievsky hasta aqui y pasando por Ernesto Sábato. Una posición de rebeldía que nos impulsa a no creer en nada más que en ese estúpido subjetivisto emotivista que señala como bueno aquello que nos parece bueno y como no desable aquello que aparece como lejano o inaccesible. Es como si el hombre secular hubiera sido incapaz de encontrar una ética laíca que le permitiera vivir en un mundo sin propósito, sentido, objetivos, verdades o valores.

En realidad la bulimia es una conducta intencional (el vómito y los atracones son autoprovocados) pero absolutamente despojada de una finalidad una vez se ha convertido en un hábito. Llega un momento en que el vómito o el atracón ya no se hacen por hambre, placer o por un intento de adelgazar sino simplemente se usan como tranquilizantes genéricos indiferenciados, cualquier situacion de la vida es el pretexto para que el individuo se atraque o vomite sin importar la cualidad del estado mental que esté sintiendo. Es entonces cuando el ciclo atracón-vómito ya no produce ningún placer y es entonces cuando los pacientes consultan, quizá después de 10 o más años en que mantuvo su enfermedad en secreto.

Es precisamente en este secreto donde nos encontramos de bruces con los rastros de lo sagrado y de su trangresión.

Las preguntas que a continuación deberiamos hacernos son estas

1.-¿por qué las personas no somos capaces de dejar de hacer algo que hacemos y que sabemos que nos perjudica? o esta otra:

2.-¿cómo es posible que una persona siga comiendo a pesar de encontrase saciada, por qué comer más de lo que se necesita?

3.-¿qué sentido tiene darse esas grandes comilonas seguidas de un sentimiento informe de culpabilidad?

A la primera pregunta se puede responder diciendo que un hábito es un condicionamiento y que los seres humanos somos muy sensibles al condicionamiento clásico, comer, morderse las uñas, fumar o beber en exceso son conductas condicionadas como otros cientos de conductas banales que repetimos todos los dias y que no son más que condicionamientos que hemos adquirido en nuestros procesos de aprendizaje, basta repetir cualquier cosa un número de veces indefinido para que esa cosa pase a constituirse como un hábito es decir como una conducta estereotipada. Una conducta condicionada durante muchos años es además muy resistente a la extinción: dejar de comer en exceso o dejar de vomitar son tareas heroicas que pueden llevar muchos años de desaprendizaje.

La segunda pregunta se responde entendiendo que comer no es solo la acción que hacemos para nutrirnos, se trata de una conducta social que sirve para establecer relaciones sociales entre la familia y los iguales, comer es en nuestra especie -sobre todo- compartir, pero además hay otro elemento muy importante que está relacionado con el hecho de comer.

  • Comer en exceso hace a las personas menos atractivas de acuerdo con el molde estético imperante en la actualidad y también menos eficientes.
  • Comer es una conducta que depende de uno mismo y que de alguna manera está relacionada con la adquisición de control, comer o dejar de comer pueden sustituir a miedos, ansiedades o zozobras de abandonarnos en manos de otras personas, comer puede ser un buen remedio contra el aburrimiento y el vacío. Es seguro que todos los seres humanos prefieren “fabricarse” un sufrimiento diseñado a su medida que aceptar cualquier disciplina que proceda del exterior. El Yo es el supremo Amo de nuestra época nihilista y el emotivismo su culto.

Dicho de otra forma no siempre el comer está relacionado con el hambre sino con el deseo de abandonar en esa guerra larvada de la popularidad entre muchachas que compiten en el mercado sexual, una especie de venganza que vendria a decir “no es que sea poco atractiva es que soy bulímica”. Es asi como algunas recomponen su autoestima dañada. En otras ocasiones sin embargo comer tiene otra función: la función de anestesiarse frente a ansiedades sin nombre que no alcanzamos a vislumbrar. Al depender del control voluntario de la intencionalidad el hecho de comer opera como un narcótico en su sentido más farmacológico: no sentimos más que hambre puesto que el resto de las necesidades psicológicas han sido desplazadas y obturadas por el exceso de apetito. Lo único que aparece en la mente y en los sueños es comida.

En realidad el hambre excesiva es un engaño de los sentidos especializados en una unica paleta de percepciones corporales. Se trata de una demanda, no de una necesidad por más que las bulimicas se encuentren igual de desnutridas que sus hermanas anoréxicas pues la buena nutrición es algo que va más allá del peso y que tiene que ver con una alimentación completa, variada y suficiente.

Por ultimo nos queda responder a la última pregunta, ¿por qué la culpabilidad?¿de qué se sienten culpables las bulimicas?

Sucede por dos razones: el atracón se vive siempre con una perdida de control puesto que el individuo en realidad quisiera ponerse a dieta pero no puede llevarla a cabo pues cada intentona es seguida por un fracaso que debilita la fe en las propias capacidades y devuelven al individuo una sensación de ineficacia y de inconsistencia. pero esta perdida de control no explica la culpa ¿culpa de qué? En realidad la culpa es un sentimiento muy poco laico, es la responsabilidad la depositaria laica de la culpa religiosa.

Es precisamente el hecho de haber transmutado la gula en una enfermedad la que debilita la responsabilidad individual y la que arroja en brazos de la culpa numénica algunas de nuestras conductas de las que seguimos siendo responsables por mucho que las sintamos como algo enajenado.

En conclusión la bulimia es otro ejemplo de cómo un pecado dejó de serlo quedando el pecador sin posibilidad de redención.

En su lugar ofrecemos un tratamiento.

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¿Qué es mobbing?

Octubre 5, 2008 at 7:03 pm (antropologia, justicia, politica, psicologia, sociedad) (, )

Lo malo de inventar entidades nuevas, sobre todo cuando estas entidades son jurídicas, sindicales o laborales y luego intentar legitimarlas con diagnósticos y tratamientos es que se termina por oscurecer el propio término que a base de un uso abusivo termina por no significar nada. En este post quiero analizar qué es y qué no es mobbing y además explorar la dificultades del diálogo entre distintas disciplinas a la hora de poner de acuerdo un lenguaje común con el que definir la realidad que se trata de salvaguardar: en este caso el acoso en el medio laboral sobre todo y también las reacciones de la victima a largo plazo desde el punto de vista psiquiátrico.

La palabra mobbing ya forma parte de nuestro lenguaje habitual, como ya ha sucedido con la violencia de género o sucederá muy pronto con la palabra bulliying (el acoso entre niños en la escuela), sin que este conocimiento y divulgación venga derivado en la atenuación o desaparición del fenómeno que más allá de eso parece que se extiende prendido de sus propias etiquetas: no podía ser de otra manera, el que inventa una categoría mediática está al mismo tiempo propiciando su extensión como lacra social, parte de ello viene derivado de su banalización “si todo es mobbing, nada es mobbing”, pero el que inventó la palabra y la categoría no sabía que detrás de esa etiqueta irían a colgarse muchos otros malestares aun sin nombre que precisan también de legitimación, como la explotación laboral, la peligrosidad en el trabajo, el acoso sexual en el trabajo, u otros derivados de la propia naturaleza del puesto de trabajo como la turnicidad, los cambios de puestos de trabajo, el cambio forzoso de población, la jubilación anticipada, etc y sin contar con los malestares de mala fe que tratarán de lograr ventajas sociales y económicas en esta confusión de términos. El peligro sin duda más inmediato es el oscurecimiento de las verdaderas victimas de mobbing que sin duda existen, como sucede ya con las victimas del maltrato doméstico que las sigue habiendo a pesar de las leyes que tratan en principio de protegerlas, mientras asistimos atónitos como en principio al menos no hacen sino exponerlas cada vez más a la violencia.

La confusión del termino mobbing es la primera cuestión que me gustaría tratar:

Mobbing es un término etológico debido a la labor experimental de Konrad Lorenz, se refiere a una coalición de individuos gregarios que se unen para atacar a un depredador solitario, por ejemplo una bandada de palomas atacando a un halcón. Pero existen otras versiones del mobbing que no son tan conocidas:

  • Una coalición de individuos gregarios atacan a un individuo dominante de su misma especie enfermo y herido y lo rematan.
  • Una coalición de individuos gregarios abandonan a su suerte o excluyen de los lugares más seguros de la manada a los individuos huérfanos, enfermos o débiles y propician de esta manera el ataque de un depredador.

En el sentido anterior me parece infortunado el término mobbing trasplantado a la conducta humana, porque el mobbing se ha definido como un acoso continuado en una relación jerárquica con el fin de desacreditar, aislar, humillar o desprestigiar profesionalmente a una victima cualquiera no parece tener nada que ver con el mobbing animal. Pero mi desacuerdo con esta denominación va más allá de las formas, se interna también en los contenidos, porque definir qué es mobbing y qué no es mobbing en una relación humana es extremadamente complejo y lo es por varias razones:

La conducta humana es en gran parte interrelacional y circular: nuestros actos son efectos y son causas de conductas ajenas aunque el interlocutor supone que siempre está respondiendo, en gran manera sabemos que causa y efecto son circulares, significa que el efecto puede preceder a la causa. Este argumento es de esa clase de argumentos que nunca se refieren en una conferencia o en curso sobre mobbing: los conferenciantes o autores suponen que toda denuncia de mobbing es veraz y remite a un problema de acoso lo que inmediatamente genera la fragmentación entre el punto de vista del agresor y el punto de vista de la victima, naturalmente todas las personas de buen talante estaremos contra el agresor y a favor de la victima, pero las cosas no son tan sencillas, muchas veces nos quedamos sin saber quien es agresor y quien es la victima en una situación de confrontación y hay que recordar en este momento que la victima no siempre es la que muestra mejor su sufrimiento o la primera que denuncia. Es más, existen pruebas que demuestran que la victima de mobbing rara vez sabe que está siendo objeto de mobbing.

- En el mundo laboral, pero también en el mundo escolar o doméstico existen muchos motivos para la discrepancia y para el conflicto de intereses. Existen injusticias, tratos de favor, exclusiones arbitrarias, simpatías y favoritismos, antipatías gratuitas y celos o envidias más o menos justificadas, existen delatores y correveidiles, pelotas, trabajadores sumisos e insumisos, comprometidos o desimplicados. Pero también holgazanes y cumplidores, eficaces y vagos, listos y tontos, es decir existe un caldo de cultivo ideal para las desavenencias entre los compañeros, sin contar con la rivalidad para ascender, o conseguir prebendas, lo lógico es esperar que en el ambiente de trabajo surjan las mayores fuentes de estrés del adulto después del entorno familiar o muchas veces incluso con más intensidad que en él.

Y eso sin contar con otras muchas situaciones de conflicto que no son decididamente mobbing como la explotación laboral, etc

Dicho de otro modo, intentar identificar todas y cada una de las causas de malestar que pueden darse en el lugar del trabajo o inventar una especie nueva cada día no parece una estrategia razonable teniendo en cuenta que estas especies se difunden de manera masiva y acrítica a través de los medios de comunicación. Sólo tiene interés de entre todas estas formas aquellas que constituyan un delito perseguible por la justicia, es decir el mobbing, lo que hemos llamado mobbing tiene interés jurídico pero no constituye en si una nueva especie psiquiátrica.

Pero el juez necesita pruebas y sobre todo necesita pericias profesionales: alguien que dictamine si ha habido o no ha habido mobbing, es por eso que las victimas de acoso van al psiquiatra o al psicólogo, para obtenerlas y esta es la base del malentendido.

Ni el psiquiatra ni el psicólogo saben si ha habido o no mobbing y yo diría -que desde el punto de vista de su disciplina- no les interesa en absoluto; el psiquiatra no tiene esa función, sino la de explorar a pacientes y extraer de ellos información clínica que luego deberá analizar y clasificar para ofrecer un diagnóstico, un pronóstico y un tratamiento. La condición clínica, terapéutica debe ser preservada por encima de cualquier consideración. El profesional que atiende a un paciente está entrenado para brindarle asistencia, pero no información jurídica, no puede elaborar una estrategia de defensa y su tratamiento no diferirá demasiado tanto si el paciente ha sufrido mobbing o un accidente de tráfico. En este sentido el profesional sólo podrá atribuir con mayor o menor seguridad una determinada sintomatología al estrés que refiere el sujeto y que será con toda seguridad una reacción inespecífica a un estrés crónico. El psiquiatra no va a cuestionar nunca la veracidad de lo que un paciente le cuenta, porque el paradigma de su profesión no es averiguar la verdad, algo irrelevante que la diferencia seguramente del juez que tiene que aproximarse a los hechos de la manera más segura a fin de imponer su sentencia. No quiero decir con eso que el psiquiatra no tenga una opinión sobre la verosimilitud del relato del paciente sino que esta opinión influirá en uno u otro diagnostico, pero no en una u otra actitud que el paciente pueda interpretar como conveniente a su causa, una cuestión que un cliente puede y debe exigir de su abogado por ejemplo. Un psiquiatra puede y debe legitimar el dolor de un paciente suponiendo que es cierto lo que le está refiriendo, pero el psiquiatra conoce los engaños del recuerdo y sobre todo conoce los entresijos de las leyes circulares de la causa y efecto y sabe que muchas veces lo que el paciente percibe como acoso por parte de los demás no es sino una consecuencia de su actitud en las relaciones interpersonales. Pondré un ejemplo para aclarar la dificultad que existe entre nuestra percepción de las intenciones de los demás y nuestra actitud.

Los delirios que suceden en la esquizofrenia y en la paranoia son bastante distintos: en la esquizofrenia son delirios bizarros, extravagantes, fantásticos, como por ejemplo recibir mensajes a través de ondas emitidas por Dios a través de la lavadora, mientras que en la paranoia son situaciones que pueden suceder en la vida de un individuo, como ser perseguido, ser espiado, ser amado en secreto o ser engañado por la pareja. La esquizofrenia está hablando de una imposibilidad fáctica mientras que la paranoia comunica algo que es posible que suceda, haya sucedido o vaya a suceder. Dicho de otra forma la paranoia es la paranoia a pesar de que muchos delirios que cuenta el enfermo están relacionados con experiencias reales de persecución, humillación, engaño o delación. Es pues muy frecuente que en la historia de los paranoicos encontremos circunstancias que explican su modo de apercepción patógeno, se trata de una experiencia comunicable, explicable, pero la experiencia del paranoico sigue siendo una experiencia patológica por más que encontremos explicaciones razonables para su comprensión. Dicho de otro modo el paranoico no dejará de ser paranoico por más que efectivamente haya sido engañado, perseguido, manipulado o humillado.

Cada disciplina tiene su función y el mobbing si es algo es una figura retórica, una entidad que atraviesa multitud de disciplinas y que cuestiona el poder desde muchos ordenes, político, económico, jurídico, social, médico y psicológico y de ahí la ineficacia de determinadas etiquetas: es evidente que el saber más del mobbing, haberlo identificado como especie distinta, no lo va a hacer disminuir, antes al contrario lo que va a suceder es que existirán más denuncias, tanto verdaderas como falsas que nadie podrá objetivar salvo en algunos casos muy puntuales y estridentes.

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