La trinidad taoísta

Septiembre 28, 2008 at 7:11 pm (cerebro, espiritualidad, filosofia, medicina, mente, sexo) (, , )

El Tao que puede nombrarse no es el Tao verdadero

Lao Tsé

Lao tsé fue bibliotecario imperial durante el reinado el Emperador Amarillo, una especie de reyezuelo que gobernaba sobre distintas tribus chinas a fuego y espada. Unos le dibujan como un gran unificador politico y administrativo pero Lao Tsé que era en aquella época (500 o 600 años antes de Cristo) una especie de intelectual no debería estar muy de acuerdo con esa visión porque abandonó su cómodo trabajo y se fue a lomos de un búfalo a vivir solo en las montañas. Dicen que Lao tsé no tenia intención de publicar su saber y que lo hizo a demanda de alguien que escribió ese libro que ha pasado a la historia de la filosofia perpetua llamado Tao Te King, más conocido como el libro del Tao (en este enlace se encuentra el citado texto en linea).

En esencia el Tao es el camino, o sea el camino de transformación que realizan los hombres y que consiste en transformar-se y transformar algo del entorno antes de morir que es de lo que se trata y no tanto de alcanzar el Edén o la inmortalidad como nosotros pensamos la muerte. Sin embargo el taoismo no es una religión, o al menos -del mismo modo que el budismo que apareció casi simultáneamente en la India- es una religión no teista. Se trata en esencia de la forma de pensar en clave oriental, de lo absoluto nace lo Uno y de lo uno nace el dos y del dos los diez mil seres o sea la variabilidad.

El taoísmo influyó sin embargo no sólo en la forma de pensar sino tambien en la medicina china, en la dieta, en la filosofía, en el arte, en la arquitectura, en la cocina y en las actividades sexuales (sexo tántrico). El concepto filosófico de Tao es muy parecido al concepto kantiano del noumeno, es decir ese algo de la realidad que es inaprensible a través de los sentidos, la cosa en sí, aquello que sabemos que está ahi y que sin embargo no podemos nombrar, lo incognoscible, lo inefable, lo absoluto.

El asunto es que el Tao, se desdobla en dos principios elementales el Yin y el Yang que son algo asi como los polos eléctricos, el negativo y el positivo. La novedad que tiene esta polaridad sobre nuestro concepto de opuestos es que el Yin y el Yang se mueven, están en una continua y perpetua movilidad y además cada uno de ellos engendra al otro, como puede verse en este dibujo, el punto negro es embrionario en el trozo blanco y viceversa, además ambos trozos están separados por una curva en forma de S, no es simplemente un pastel partido por la mitad sino que sus fronteras se mueven tambien, son impermanentes, mutables y variables. De manera bastante distinta nos imaginamos nosotros los occidentales los opuestos: nosotros -debido a nuestro pensamiento categorial-nos los imaginamos como entidades estancas, o algo está vacío o algo está lleno, o hay luz o hay oscuridad, el pensamiento taoista es sin embargo dinámico y ciclico y proclama que vacio y forma están relacionados entre ellos de tal modo que no se puede concebir el vacio sin forma ni la forma sin vacio.

La medicina tradicional china se basa sobre todo en estos principios taoistas de la ciclicidad, el perpetuo cambio, etc. Sin embargo a mi lo que me parece más interesante de esta medicina milenaria es cómo conceptualiza la salud y la enfermedad y sobre todo como es posible que una tradición como la china superara el dualismo que aun nos acongoja a los occidentales actuales considerando un modelo que aunque aparentemente es trinitario acaba con la idea orgánico-psicógeno, funcional-estructural, endógeno-exógeno que nos ha mantenido ocupados durante tanto tiempo a los medicos occidentales.

En este post precisamente voy a ocuparme de este aspecto conceptual de la medicina china por su interés para las neurociencias, para la psicología y para la psiquiatría en particular.

Los medicos chinos no tienen ningun nombre para las enfermedades mentales y no lo tienen porque para ellos lo mental no tiene un estatuto separado de lo corpóreo o lo material, para ellos las manifestaciones mentales (lo que hoy entendemos como trastornos o enfermedades mentales) no se originan en la mente, sino en el cuerpo, en lo que ellos llaman jing, que identifican con la sangre pero que equivale a lo que nosotros entendemos como materia. Si se manifiesta en lo mental es simplemente porque la energia caliente asciende y eso es precisamente una manifestación mental: una energia que sube, se sube a la cabeza por asi decir.

Ahora bien los médicos chinos no piensan en humores o en moléculas que ascienden al cerebro para enfermarlo sino que operan en un plano energético, es decir todas sus terapias inciden en ese nivel de definición que llamamos energia y sobre la que deberé extenderme un poco porque para nosotros los médicos occidentales acostumbrados a utilizar fármacos que operan en el nivel material, esta palabra “energia” siempre nos suena como algo esóterico. Bien, desde ahora definiré que la palabra energia es sinónimo de electricidad y asi nos entenderemos mejor. Nuestro cuerpo es un acumulador de energia eléctrica y magnética, ese es el nivel de definición donde inciden tanto las terapias chinas como su conceptualización de las enfermedades.

Los medicos chinos consideran que en los seres vivos coexisten estos tres planos que se conoce con el nombre de “Los tres tesoros” y tambien con el nombre de la trinidad taoista.

  • Un plano material o jing.
  • Un plano energético o Qi, para nosotros el aire, el Oxígeno.
  • Un plano espiritual o Shen, para nosotros la mente.

Pero su medicina esencial: la acupuntura trata en todo caso de redistribuir sus cargas energéticas. La medicina china opera en el plano energético, en el plano del Qi. Prácticamente la cirugia y la medicina material en china no se encuentran desarrolladas, más allá de las importaciones que hayan recibido de occidente, su contribución más importante es pues la medicina que puso el énfasis en lo energético.

Un manera de definir el Qi es decirlo en nuestras propias palabras: el Qi es el oxigeno de aire y los procesos a los que la respiración alimenta: los procesos aerobios de nuestro organismo que extraen además suplementos de energia a través de la alimentación. Alimentación y respiración son como la gasolina y la energia que hace que estemos y permanezcamos vivos. De eso no cabe ninguna duda.

Un ser vivo es aquél que respira y se nutre, (con algunas excepciones que incluyen plantas y anaerobios).

De célula a célula circula una información sobre un soporte eléctrico, este flujo celular de energia se realiza a través de dos elementos: los electrones y los iones. La polarización y la despolarización celular son la base de la comunicación de célula a célula. De eso tampoco cabe ninguna duda.

La novedad que aporta la conceptualización china es que esta electricidad, el Qi no circula sólo por los nervios o de célula a célula sino por unos canales o meridianos invisibles que la medicina académica no ha podido en ningún momento objetivar y sin embargo esos meridianos (a pesar de no ser nervios) existen como se deduce de la medida de diferencias de potencial que pueden evidenciarse entre punto y punto. En términos comprensibles significa que la energia (el Qi) circula por una especie de cuerpo sutil que nada tiene que ver con el cuerpo real material.

Es sorprendente que la medicina occidental haya prestado hasta el momento tan poca atención a los aspectos energéticos del cuerpo vivo y se haya especializado sin embargo de manera notable en el cuerpo material y sus procesos bioquimicos. A pesar de que nosotros los occidentales estamos acostumbrados a saber qué es el radar, la radio, los ultrasonidos, las microondas, las radiaciones ionizantes o la electricidad somos reticentes a comprender lo vivo como resultante de campos energéticos y a hacer un esfuerzo por sintetizar los antiguos saberes taoistas e incrustarlos en nuestra medicina.

Los medicos chinos (y de ahi la confusión) cuando hablan del riñón no están hablando de la anatomofisiologia del riñon, para ellos desconocida en aquella época, de lo que están hablando cuando hablan del riñon es de una viscera Yin que tiene su complemento en una entraña Yang (la vejiga de la orina) que operan como dipolos eléctricos en función de una evidencia sensible: la excreción y el metabolismo del agua. Antes de que se supiera como funcionaba el riñon, los medicos tradicionales chinos ya habian conceptualizado que riñón, prostata, cápsulas suprarenales, huesos, vejiga de la orina y genitales compartian una fisiología comun con un correlato psiquico: el miedo, otro correlato atmosférico (invierno), un color, un alimento (cerdo), un sonido (gemido), un organo sensorial (oido), o un sabor (salado)

Para los médicos chinos el dipolo viscera-entraña es la base Yin-Yang por donde circula el Qi, en la siguiente tabla se organizan los pares energéticos que se establecen en el cuerpo humano:

  • Corazón (yin) duodeno (yang). Fuego.
  • Higado (yin) Vesicula biliar (yang) Madera.
  • Riñon (yin) Vejiga de la orina (yang). Agua.
  • Páncreas (yin) Estómago (yang). Tierra.
  • Pulmones (yin) Colón (yang). Metal.

En esta figura podemos ver las relaciones que existen entre elementos, y polaridades, asi como la ley de la nutrición (madre-hijo) y la ley de la inhibición (abuelo-nieto).

Como puede observarse en el esquema la pena es nutrida (no es causa) por el exceso de reflexión, pero la pena inhibe la cólera que a su vez inhibe la reflexión que a su vez inhibe el miedo que a su vez inhibe la alegria que nutre a la reflexión. Lo interesante es señalar que los bipolos clásicos en clave occidental alegria-pena que nos imaginamos como contrarios en realidad no lo son, la alegria inhibe la pena pero la pena no inhibe a la alegria como seria de esperar sino a la cólera, tal y como Freud intuyó (la depresión es cólera reprimida). Además al contemplar la nutrición-inhibición como una causalidad circular y cíclica la medicina china hace énfasis en la estacionalidad otro de los aspectos para los que la medicina occidental no ha encontrado respuestas y más aún: en los cambios psicopatológicos que podemos encontrar en la distinta evolución de los malestares mentales que seguirían la dirección de la rueda y siempre en función de los desequilibrios del Qi al transitar por sus meridianos.

Lo yin va hacia abajo como el agua, lo Yang sube hacia arriba como el Fuego, pero para mi la regla fundamental que regula este modelo explicativo es ésta contenida precisamente en “El clásico del Emperador amarillo”:

La cólera (Higado) hace ascender el qi, la alegria (Corazón) hace que el qi se enlentezca, la tristeza (pulmón) hace que el qi se disipe, el miedo (riñón) hace descender el qi, la sorpresa hace que el qi se disperse, el agotamiento hace que el qi se consuma, el pensar en exceso hace que el qi se concentre.

Estos infinitivos: descender, ascender, disipar, dispersar, consumir y concentrar son a mi juicio la clave de una nueva psicopatologia energética que está por escribir. Una especie de neomecanismos de defensa con los que el individuo en función de sus posibilidades trata de controlar el flujo de sus circuitos de energía.

Los médicos chinos lograron asi de una forma empírica correlacionar energéticamente las emociones tóxicas con sus correlatos anatómicos y patofisiológicos. Asi aunque la medicina china parezca no ya dualista sino trinitaria en realidad lo que está definiendo son los tres pasos o la triple ecuación que de alguna manera hoy consideramos como cierta, lo que nosotros llamamos emergencia la medicina tradicional china lo conceptualizó del siguiente modo:

La esencia (el ying) se transforma en energia (el Qi) y la energia se transforma en espitiru (shen).

Lo que viene a decir que los procesos de transformación desde lo material hasta lo mental sufren una doble modificación donde el puente que opera entre ellos es ese nivel de definición energético que los occidentales hemos ninguneado. Pero este nivel energético no solo crea lo mental sino que es el soporte comunicacional entre todo el cuerpo, en realidad la mente sólo seria una parte superior -una mente con conciencia propia- de esas otras mentes que habría creado la energia fluyente de órgano a órgano, una especie de cuerpo sutil que correría paralelo al cuerpo físico y que tantas pruebas nos ha dado a los médicos sobre su existencia a partir sobre todo de esos sintomas inexplicables que no siguen correlatos anatómicos y que llamamos psicógenos a falta de algo mejor con qué definirlos.

¿Será por eso que nos resulta tan dificil entender como la materia se tranforma en mente y la mente a su vez puede actuar sobre la materia? ¿Será por eso que precisamos refugiarnos en el dualismo y en la existencia de un principio externo, en una especie de espuma que anime el cuerpo y que siempre hemos llamado alma?. ¿Será por eso que nos resulta tan dificil renunciar tanto a Dios como a la serotonina?

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Fármacos anticaos: los normotímicos

Septiembre 27, 2008 at 4:56 pm (cerebro, medicina, mente, psicofarmacos) (, , )

Llamaré drogas anticaos a aquellas que son capaces de disminuir el rango de oscilación de un sistema cerebral cualquiera. En este articulo me referiré sobre todo a la regulación del humor y a las oscilaciones del mismo que conocemos con el nombre de trastorno bipolar y más genericamente a los trastornos del espectro afectivo. Definiré tambien el fenómeno del kindling, un modelo que nos permitirá teorizar acerca de las relaciones entre los umbrales convulsivos y la regulación de los sistemas hacia la estabilidad, más tarde analizaré aquellas drogas que han demostrado actividad como reguladoras de la estabilidad del ánimo y más concretamente a aquellas que pueden resultar de utilidad en las pequeñas variaciones del mismo como las que obervamos en la ciclotimia o los desordenes de la personalidad.

La aplicación del modelo categorial a la clasificación de las enfermedades mentales encierra no pocas contradicciones que han sido señaladas por diversos autores. Me voy a ceñir a las dificultades y solapamientos de los trastornos afectivos y los trastornos de personalidad del eje 2 para mi exposición.

Diagnosticar una ciclotimia, una entidad que se considera del eje 1 suele solaparse con distintos diagnósticos en el eje 2, lo que implica de entrada precisamente una cierta ambigüedad. La ciclotimia, suele convivir en los diagnósticos con el trastorno histriónico, limite, narcisista y antisocial, es decir con los diagnósticos del cluster B de la personalidad, lo que es lo mismo que decir que pueden estar justificados los dos diagnósticos. En mi opinión esta es precisamente una de las debilidades del diagnostico operativo que considera a las entidades del eje 1 como discretas, esto es que cada una de ellas es independiente de las demás. Los diagnósticos dimensionales que se basan en espectros por otra parte no parecen superar el problema de los solapamientos entre ejes aunque pueden arrojar cierta luz sobre los solapamientos del eje 1.

Así por ejemplo es muy común que un mismo paciente reciba diagnósticos variados como los siguientes:

-Trastorno histriónico de la personalidad

-Trastorno limite de la personalidad

-Ciclotimia

-Depresión recurrente

-Trastorno bipolar tipo 2

-Trastorno por abuso o dependencia de sustancias

Dicho de otra manera no solamente existe un solapamiento entre ejes sino también un solapamiento en el eje 1 entre distintas entidades del espectro afectivo. En mi opinión el eje central de este solapamiento está relacionado con un síntoma especifico: la disregulación del humor.

Esta disregulación o inestabilidad del humor está relacionada y es síntoma nuclear del trastorno limite de la personalidad, pero podemos encontrarle tanto en el histriónico, como en el narcisista o en el antisocial aunque no sean condición para un diagnóstico operativo. Naturalmente esta disregulación está presente en todos los trastornos periódicos (ahora llamados bipolares) desde los más leves hasta los más graves. La periodicidad o alternancia de fases depresivas de otras maniacas o hipomaniacas es sin duda la condición clínica que diferencia una evolución fásica o episódica de una evolución procesual como sucede con la esquizofrenia. Sin embargo se precisa en este momento responder algunas preguntas: ¿Es siempre fásica la evolución de los trastornos bipolares? ¿Es siempre claramente diferenciable la evolución de la esquizofrenia procesual de las psicosis fásicas o episódicas?

Es evidente que estas preguntas deben contestarse negativamente, ni todos los trastornos bipolares son bipolares ni todos los trastornos procesuales carecen de elementos fásicos. Estas dos evidencias sirvieron para incluir en las clasificaciones dos entidades nuevas el trastorno bipolar 2 ( donde existen recurrencias depresivas pero no maniacas), la mania unipolar y naturalmente la ya clásica depresión unipolar. En la otra serie se incluyó el trastorno esquizoafectivo, una especie de híbrido entre la esquizofrenia y los síntomas afectivos, lo que sin duda representa una nueva vuelta a la tuerca de las contradicciones a las que nos llevan las clasificaciones categoriales.

La ciclotimia, la hipertimia y la distimia se mantienen entre el bagaje teórico de los psiquiatras actuales pero no suelen diagnosticarse casi nunca (con excepción de la distimia) y no suelen diagnosticarse porque resultaría redundante un diagnóstico de cliclotimia junto a otro de trastorno bipolar 2. Así el diagnostico de ciclotimia por ejemplo se reserva para aquellas disfunciones leves y fásicas del humor que representan además estilos reactivos específicos de una cierta personalidad. Del mismo modo la hipertimia es considerada por un gran numero de psiquiatras más como un rasgo de personalidad sin ubicación nosográfica alguna que un trastorno del eje 1. Las discusiones acerca de si la distimia representa un trastorno de personalidad (personalidad depresiva) o un trastorno del eje 1 continúan abiertas sin que se haya llegado a ninguna decisión consensuada.

En este bosque de ideas y contradicciones continúo pensando que en términos de espectros sintomáticos desde un modelo dimensional podríamos imaginar un cluster de trastornos donde la hipertimia representara el estadío más leve del espectro afectivo y quizá el trastorno bipolar clásico la forma más grave del mismo y que todos ellos estarían presididos por un grado más o menos intenso de disregulación endógena del humor que no siempre se manifiesta por oscilaciones de alegria-pena sino también de otros polos afectivos como son la expansividad-éxtasis, felicidad-ansiedad o la más frecuente bipolaridad disforia-miedo, es decir lo que Kleist llamó psicosis marginales y que hoy en día carecen de ubicación nosográfica. En suma cualquier afecto puede encontrarse disregulado más allá del continuo alegria-pena.

El humor o tonalidad afectiva es uno de los parámetros psiquiátricos que mejor pueden estudiarse a través de la teoría del caos, en tanto que emergen de las condiciones de un sistema no lineal: el humor puede considerarse que es una variable (como los niveles de glucosa) que deben permanecer en una cierta homeostasis donde son permisibles variaciones individuales que oscilan en un determinado rango y sobre todo relacionadas con los eventos de la vida. Así, la alegría y la pena son condiciones adaptativas que representan modos adaptados de reacción en función de las circunstancias o vivencias individuales. La patología del humor sin embargo procede de una caotización de este sistema. El paso de un sistema homeostático a un sistema caótico (aperiódico) procede casi siempre de la superación de un número o masa critica que hace derivar al sistema fuera o lejos de las condiciones del equilibrio y una vez caotizado el sistema se hace impredecible.

Esta perdida del equilibrio de la regulación del humor en mi opinión tiene mucho que ver con el inacabado de nuestro sistema dopaminérgico. Todo parece señalar a que la evolución propició un sistema dopaminérgico abierto para el Sapiens producto de sus condiciones de vida nomádicas y donde los recursos alimentarios y la autopreservación de la integridad física se encontraban en relación directa con las amenazas y presiones del medio ambiente. Significa que la evolución dejó abierto el sistema de recompensas, búsqueda y gratificación pero también la autoestimulación (arousal) y la autotranquilización en una especie – la nuestra- que necesariamente debía desplazarse y salir a buscar alimentos y recursos constantemente. Este inacabado del sistema dopaminérgico es condición para un aprendizaje adaptativo en un entorno basado en recursos dispersos en el sistema y en amenazas inesperadas y casi constantes. Los isomorfismos del gen DRD4 descritos en el Sapiens (casi 11 variaciones del mismo gen) que codifican al receptor D4 para la dopamina hacen pensar que la especie humana diseminó múltiples estrategias relacionadas con esta cualidad de búsqueda a diferencia de otras especies como la mosca de la fruta que tiene este mismo gen pero sólo con dos isomorfismos: uno que marca salida (a por alimentos cuando escasean) y otro que señala quedarse (con los alimentos, cuando hay excedentes).

Es precisamente esta cualidad de inacabado del sistema dopaminérgico lo que explica que el Sapiens tenga la posibilidad de establecer y consolidar hábitos que contradigan el principio del placer así como también que vayan en contra de la autopreservación. El sistema dopaminérgico humano es tan plástico que puede adaptarse incluso a una conducta disadaptada, aun sabiendo que es inadaptada, es decir con conciencia de disadaptación, es más, determinadas conductas pudieron evolucionar precisamente porque resultaban inadaptadas pero posiblemente fueran seleccionadas por otro tipo de mecanismos relacionados con la selección sexual. En este sentido el vómito bulímico, la conducta de riesgo del buscador de sensaciones o el consumo de sustancias serian ejemplos de conductas disadaptadas que aunque a veces son incompatibles con la autopreservación o que se sitúan más allá del principio del placer pudieran engrandecer el autoconcepto o la percepción de eficacia o atractivo. Una vez constituidas en hábito pasarían a formar parte de la configuración dopaminérgica inicial de la personalidad y se independizarian como alarmas o gatillos específicos para esa persona determinada, parasitando las alarmas o gatillos evolutivos preformados.

En este sentido, el humor, entendido en su versión mas extendida, sería una tonalidad de la conciencia que tiñe o destiñe el colorido de la iluminación que la conciencia hace acerca de si misma, este color incluye en su paleta no sólo la alegría o la pena, sino también, la ira, el miedo, el placer, la repugnancia y la sorpresa. Si bien la alegría y la pena son por sus condiciones semánticas opuestas y es difícil establecer opuestos para la ira (¿la dulzura?), es evidente que desde el punto de vista del instinto la ira y el miedo se oponen al placer (aunque a veces puedan formar parte de cócteles específicos que se refuerzan mutuamente (como sucede en algunas parafilias). Hablando en términos psiquiátricos es posible suponer que la bipolaridad, la evolución fásica o las oscilaciones del humor no sólo afectan a la alegría y la pena sino también a estas emociones si bien su identificación como bipolos es difícil desde nuestra concepción de opuestos semánticos. Quizá por esta razón las psicosis de Kleist o Leonard no se encuentran entre las clasificaciones americanas tipo DSM y quizá también por esta razón, -no ser conceptualizadas- no son tampoco diagnosticadas.

Sea como fuere el humor caótico tiene como característica esencial la impredictibilidad de sus fases y al mismo tiempo -como el clima- la “casi evidencia” de su evolución fásica, en brotes y fases que se suceden alternándose entre periodos asintomáticos. La caotización del sistema regulador del humor puede explicarse ciberneticamente por el acoplamiento entre los módulos del sistema y biológicamente a través del efecto kindling (encendido), el mismo mecanismo que se encuentra en los ataques epilépticos (un mecanismo eléctrico), pero que a diferencia de estos se produciría por acumulación de pequeñas crisis comiciales límbicas que incapaces por si mismas de provocar un ataque epiléptico podrían sin embargo acumular sus potenciales de acción hasta que superado un cierto numero critico dieran lugar no a una crisis comicial sino a una caotización del humor desplazando la homeostasis.

QUÉ ES EL KINDLING

Kindling puede ser traducido como encendido o más bien como sensibilización o sea lo contrario de la habituación. Se trata de una hallazgo de Goddard que buscaba un modelo animal de epilepsia para el laboratorio, trabajando con ratas y varias especies animales descubrió que las repetidas señales electricas subconvulsivas podian operar a medio y largo plazo de forma acumulativa y disparar una convulsión. Una vez establecida este nuevo umbral ya no era necesario seguir estimulando al animal que quedaba asi convertido en epiléptico, es decir tenia convulsiones en ausencia de los estimulos.

El kindling puede establecerse mediantes descargas subconvulsivas electricas pero tambien con sustancias quimicas (picrotoxina, lidocaina, etc) y tambien – y de ahi su interés en la patologia humana- mediante experiencias ansiógenas o eventos estresantes. Un evento estresante cualquiera (en una personalidad vulnerable) puede encender el mecanismo que después irá incrementándose en la evolución del individuo y más tarde independizándose del sistema haciendose automático (caótico). El kindling se estableció como un modelo explicativo de muchas enfermedades mentales sobre todo para el trastorno de pánico, la dependencia al alcohol, y la cocaina, asi como un modelo perfecto para estudiar las oscilaciones del humor del trastorno bipolar y tambien los trastornos de personalidad interictales de la epilepsia, o la adicción al alcohol.

Si bien no se ha podido demostrar que el kindling animal (que siempre es posible objetivar por sus huellas en el EEG) sea el mismo fenómeno que se encuentra implicito en la evolución de un trastorno afectivo, es coherente desde el punto de vista explicativo invocar un modelo kindling-like para explicar las oscilaciones del humor. Sabemos sin embargo que los medicamentos antiepilépticos tienen propiedades como normotimicos pero tambien sabemos que aunque algunos de esta familia los tienen, el efecto anticonvulsivo es distinto al efecto normotimico. Tambien sabemos que algunos medicamentos, como los barbituricos, el diazepan, el clonacepan o las hidantoinas que son anticonvulsivantes carecen de efecto normotimico alguno, mientras que otros como se comportan como anticonvulsivantes y normotimicos. Otros por fin son normotimicos pero carecen de toda acción anticonvulsivante como el litio.

Por otra parte el agente inductor del kindling no es siempre el agente quimico o electrico sino muchas veces la ausencia del mismo. Por ejemplo en el alcoholismo es la abstinencia la que genera el kindling y tambien las convulsiones, mientras que en la dependencia a la cocaina es la cocaina misma la que provoca el efecto kindling pero no por sus efectos psicoestimulantes sino por sus efectos anestésicos. En las oscilaciones del humor lo que tiene importancia es la frecuencia de la ciclación, asi en los cicladores rapidos podemos afirmar que tienen más riesgo de hacer más fases, brotes y hospitalizaciones que aquellos que tienen pocos brotes lo que es coherente con la masa critica que es necesaria para convertir un sistema predecible y causal en otro aperiódico o caótico.

El tratamiento de estas disregulaciones del humor por tanto vendría de la mano de aquellos medicamentos que tratan de llevar al sistema a sus condiciones iniciales, es decir de aquellos que tratan de reducir las oscilaciones del humor y que probablemente también tuvieran acción en la epilepsia verdadera, una enfermedad que desde el orden natural produce nuevos equilibrios en los sistemas desacoplados, como tambien lo hace el ECT (electrochoque). Esto es realmente algo paradójico porque sabemos que la ECT eleva el umbral anticonvulsivo y es además una opción terapeutica nada desdeñable para desacoplar un sistema oscilante. Los fármacos antikindling, que poseen efecto normotimico tienen también propiedades anticonvulsivantes. El primero que se estudió fue la carbamazepina que demostró no solo su efecto antimaníaco sino también su efecto protector en las recurrencias maniacas y disfóricas del trastorno bipolar pero que carece de acción en la prevención de la depresión, sin embargo posee indicaciones en la epilepsia temporal y en los trastornos de personalidad interictales tanto de las personalidades epilépticas como en otras, además es de elección en los sindromes de abstienencia alcoholica porque previene las complicaciones psiquiatricas de la misma. Una acción que volvió a repetirse con el valproato (antimaniaco y preventivo de las recurrencias maniacas sin acción en las recurrencias depresivas). Más tarde el Topiramato otro fármaco antikindling demostró su acción sobre las ingestas compulsivas y el comportamiento del peso (otro parámetro caótico en ciertas enfermedades) al tiempo que demostraba eficacia en el tratamiento de la epilepsia, no fue, sin embargo, capaz de demostrar ninguna eficacia en el tratamiento de las fases maníacas, ni preventivo en las fases depresivas o maniacas. Por último la lamotrigina tiene el efecto inverso a los anteriormente citados, es un buen antidepresivo por si mismo y previene por tanto las fases depresivas de los ciclos afectivos, pero carece de acción antimaníaca y de acción preventiva en las oscilaciones maníacas del trastorno bipolar.

Sin embargo me interesa recalcar de acuerdo con la idea de este articulo un efecto sutil de este grupo de medicamentos que va más allá del efecto antimaníaco o antidepresivo o de la prevención de las grandes oscilaciones afectivas: me refiero a su efecto neuroprotector que en términos biológicos tiene que ver con la estructura antes mencionada de nuestro sistema dopaminérgico diseñado para ir haciéndose de acuerdo con los estímulos del medio ambiente, se trata de fármacos que reducen “la condición de búsqueda”, dicho de otro modo que operan sobre la tendencia a las conductas de autoestimulación que proceden de los gatillos dopaminérgicos preestablecidos a partir de hábitos mórbidos y debidos a aprendizajes anómalos y lo hacen desde la inhibición del sistema glutaminérgico y el receptor NMDA, un sistema excitador. En este sentido se trata de fármacos anticraving de primera generación (estoy convencido de que pronto tendremos fármacos anticraving más potentes y específicos), es decir de fármacos que operan sobre las conductas de aprovisionamiento de tóxicos, en el caso de las toxicomanias, pero también de laxantes, en el caso de bulímicas o de búsqueda de estímulos en un sentido más genérico. Operan por tanto frente a la repetición autoestimuladora procedente de un gatillo o hábito.

Volviendo al caso de la ciclotimia y de sus solapamientos nosográficos y también de su convivencia con estilos de vida presididos por las vivencias aniquiladoras, las relaciones tormentosas, la vivencia residual de vacío, la necesidad de “hacerse notar”, etc que presiden los desordenes tipo B de la personalidad, he de señalar que estos fármacos y con dosis menores a las recomendadas en el tratamiento de las grandes oscilaciones del trastorno bipolar son capaces de aportar estabilidad bioeléctrica al sistema que se traduce en una mejoría de conductas y de la sensación subjetiva de bienestar derivada de la misma. He observado este efecto sobre todo con la lamotrigina en aquellos casos donde la depresión recidivaba en un estilo de vida presidido por la impredictibilidad. Es muy probable que el Topiramato también presente este efecto que no he podido observar en la gabapentina ni tampoco con los antipsicóticos atipicos tipo olanzapina.

Dicho de un modo más claro: este tipo de medicamentos llamados normotímicos son capaces de amortiguar la excitación del sistema glutaminérgico y evitar las pequeñas o grandes oscilaciones o disregulaciones del humor que observamos en los trastornos de personalidad, sobre todo del cluster B, algo que los antidepresivos tipo IRSS (Prozac) por si mismos son incapaces de asegurar en ausencia de una depresión clínicamente establecida.

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Oir y escuchar

Septiembre 23, 2008 at 11:28 pm (biologia, conciencia, evolución, fisica, lenguaje, mente, psicoanalisis, psicologia) (, , , )

Esta madrugada ha llovido, lo se porque me ha despertado la lluvia, ya con los ojos como platos he pensado: “llueve”, oia la lluvia. Al poco he dejado de oirla y me he puesto a escucharla. ¿Han escuchado ustedes alguna vez la lluvia? Es como un instrumento percusivo, un traqueteo constante, cadencioso y en cierto modo mágico. ¿Pero hay alguna diferencia entre oir llover y escuchar la lluvia?

Si.

Oir es como pensar la lluvia, es una percepción distinta a la que sucede cuando el pensamiento no interviene, en su primera acepción “oir” ocurre a través de un filtro cuya función es identificar el sonido y darle un nombre, discriminar el sonido de la lluvia con el sonido de una manguera por ejemplo. Oir con el pensamiento es algo bien distinto a escuchar, ¿qué sucede cuando simplemente escuhamos la lluvia?

Lo que sucede es que lo que percibimos al escuchar es una percepción directa entre la conciencia y la lluvia.

Oir es identificar con el pensamiento y escuchar es oir sin pensar.

Conciencia y pensamiento son segun David Bohm los dos modos en que funciona nuestra mente.

Yo me lo imagino como las nubes en el telón de fondo del cielo. El cielo seria ese trasfondo no-conceptual sobre el que se van formando nubes u otros fenómenos meteorológicos. Lo interesante de esta manera de contemplar lo mental es que fondo y forma tienen distintas connotaciones:

  • La conciencia solo puede estar iluminada o a oscuras, contando con todas las tonalidades de transición, claroscuros y sombras.
  • Los contenidos de la conciencia (los pensamientos) son erráticos e impermanentes, mudables y cambiantes.

Lo que sugeria David Bohm es que sólo la conciencia representaria lo que en biología se conoce con el nombre de emergencia mientras que los pensamientos representarian la actividad cerebral propiamente dicha. Personalmente esta idea me parece elegante aunque confieso que me perturba por su carácter dualista: la idea de que en la mente existan dos salsas, dos principios nos vuelve a retrotraer a una especie de cerebro con alma si bien esta vez el alma no procedería tanto de Dios sino de una emergencia biológica. ¿Pero por qué hacer esa separación entre fondo y forma, entre continente y contenido?

Si leen ustedes este post entenderán la razón: algunos añoran a Dios y lo han sustituido por un Dios a escala biofisica, Bohm le llama “orden implicado” en su libro ya clásico “La totalidad y el orden implicado”

Lo cierto es que Bohm y los espiritualistas necesitan recurrir a estos conceptos trascendentales porque en el fondo son creyentes (o desean serlo), en realidad el concepto de orden implicado se refiere a un orden cósmico que sugiere que existe una interconexión entre todo lo vivo y que lo sujeta a algo que no podemos ver, ni tocar, ni medir. Una especie de superestructura o matriz inteligente que atraviesa galaxias y agujeros negros y que a nuestra escala se manifiestaría en eso que llamamos conciencia y que se hallaría -a su vez- atravesada por una especie de nebulosa celeste donde todas las conciencias pasadas, presentes y futuras se hallarían conectadas entre sí. Esta idea es desde luego muy poética pero necesita fracturar los planos de definición entre los que transcurre lo vivo y la materia. A nuestra escala de definición las leyes de la gravedad y la fotosíntesis son reales, pero en un nivel einsteniano de definición el espacio es curvo y los protones -en lo diminuto- no siguen las mismas leyes que siguen los planetas en sus circunvoluciones. La idea de mezclar los tres niveles de definición: el humano, el cósmico y el cuántico es una idea muy extendida entre los profetas de la new age. El problema es que lejos de superar el dualismo cartesiano y después de suprimir el alma hay algo espiritual que nos retorna, esta vez con nuevos nombres que llevan encima el marchamo de la ciencia, su legitimidad.

Yo no niego que en el hombre exista una dimensión espiritual pero no necesitamos inventarnos algo fuera de nosotros que nos sirva de sostén porque en cierto modo somos enteogénicos (tenemos un Dios interior en forma de potencialidades emergentes) y ahora vuelvo a la idea que ha dado origen a este post: la diferencia entre oir y escuchar.

Todos tenemos la experiencia que más atrás relataba, existen dos maneras de oir algo: una es a través de los filtros del pensamiento y otra la mirada ingenua de un niño que aun no ha codificado la realidad y carece por tanto de una estructura que haga de dique entre su percepcion y la misma. El resultado de esta forma de mirar (o de escuchar) es el asombro, a veces, la perplejidad en otras. ¿No es precisamente eso lo que les sucede a los esquizofrénicos? Ellos oyen sus propios pensamientos, o les rebotan en forma de eco, o los sienten como impuestos o que alguien se los está robando, es como si todo en ellos careciera de esa conciencia que ilumina, ese trasfondo que engloba y encuadra toda percepción, es como si ellos solo fueran cuerpo. Un cuerpo sin horizontes, sin trasfondo.

Efectivamente hay dos formas de oir algo, una al menos nos las enseñaron estos enfermos a través de sus experiencias y fenómenos elementales (las alucinaciones de voces) y otra nos la contó Freud con aquella conceptualización sobre la escucha flotante.

Es por eso que existen profesionales de la escucha pues no todo el mundo tiene adiestrada esta facultad, la mayor parte de la gente solo quiere hablar (aunque no tengan nada que decir) y muy pocos son los que prefieren escuchar a hablar, pero aun en esta franca minoria de personas hay pocos que sepan escuchar en su dimensión mas dura: pues escuchar en realidad es oir sin pensar y sobre todo oir desde la ingenuidad no desde un sistema de creencias en donde encajar lo que el interlocutor nos dice. Es eso precisamente lo que hacen muchos profesionales sin seguir aquella máxima inventada por Freud y reformulada por Bion, en aquella famosa (y hermosa) frase de “escuchar sin tiempo y sin deseo”.

Fíjese en usted mismo como se comporta cuando alguien le cuenta un problema. ¿No está pensando enseguida en minimizar, en aconsejar, en reestructurar, en hacerle ver a su interlocutor que está exagerando, que no hay para tanto o en el peor de los casos: que usted tiene la solución?

Todos operamos asi en nuestra vida privada, es decir oímos a nuestro interlocutor pero no le escuchamos. Si lo hiciéramos caeríamos en la cuenta de que nuestros pensamientos, nuestras hipótesis, nuestra formación o nuestros condicionamientos nos impiden escuchar realmente al otro y caeriamos además en la cuenta de que nuestra conciencia se encuentra permanentemente atravesada por nubarrones de todo tipo, es muy difícil despejar todos esos intrusos que pueblan nuestra mente, hace falta un entrenamiento que conocemos con el nombre de “presencia plena” o mindfulness.

Con este entrenamiento somos capaces de -al profundizar en su práctica- controlar el flujo de los subproductos de nuestra mente, y lo hacemos a través de nuestra propia mente, de su recursividad. Precisamente porque nuestra mente es recursiva (puede referirse a sí misma y puede autoobservarse) podemos planear en ese cielo despejando pensamientos y nubes. En realidad todos estos subproductos de la mente sólo aparecen porque somos muy distraídos por naturaleza y tenemos un enorme tendencia a distraernos mirando el panorama. De lo que se trata es de impedir de que los árboles no nos dejen ver el bosque.

Pero el bosque y los árboles son la misma cosa o al menos se encuentran acoplados del mismo modo que las abejas y las flores lo están tal y como comenté en este post. Es verdad que el bosque no es sólo una población de árboles sino algo más con su propio microclima, su fauna y su flora, su humedad y sus constantes biológicas, el bosque es un nicho ecológico, una emergencia de los árboles que ni existe ni no existe, es como la mente de los árboles. El bosque no podría existir sin los árboles pero los árboles pueden existir sin ser bosque.

Eso les sucede a los pensamientos de los esquizofrénicos, son como árboles sin bosque y esa es la idea que quiero reiterar aqui, no necesitamos creer que existe una trascendencia del bosque o una conciencia cósmica de los bosques para explicar su existencia real, porque el bosque es algo más que una idea sin dejar de ser una abstracción, una palabra de seis letras que no podemos despejar diciendo que no existe (pues todos tenemos una representación mental de qué cosa es un bosque) sin embargo el bosque no existe del mismo modo que el árbol, se trata de dos planos diferentes de la palabra “existir”. Al bosque no se le puede meter el dedo, al árbol si.

Eso le sucede a la mente, no puede verse ni tocarse y sin embargo todos tenemos la experiencia directa de que no sólo nosotros sino que nuestros semejantes poseen a su vez una mente, es algo que no precisa demostración, se trata de un axioma. Sin embargo en la mente no sólo hay pensamientos, hay otra cosa que seguramente coevolucionó con ellos me refiero al lenguaje.

Y ahora me gustaria autocitarme: procede de un antiguo post titulado “Mente y lenguaje

Decía esto:

“Efectivamente las cosas mismas no hablan, están mudas, porque es el ser consciente quien habla, quien recrea, quien entona o declama, el depositario del énfasis, de la silaba desde donde emanan el resto de sonidos que encadenados entre si tejen una trama con sentido, con sentido semántico, Fuera de la forma, fuera de la literatura no existe sino conversaciónes banales, pero tambien existe el aksara, la vibración sagrada, matriz de todas las formas, un silencio que opera como pantalla de los significados, de todos los significados, es por eso que el silencio es tan intolerable y es por eso que el silencio en ocasiones es mortifero como una arma cargada de infinitas intenciones, aquel que sólo habla y nunca escribió o calló, nunca terminó por meterse en el yugo que encadena los bueyes a las formas, y es prisionero de la ilusión de la normalidad”.

Lo que viene a decir que hay algo en el lenguaje que nos parte en dos que nos escinde y que Freud llamó la Spaltung: efectivamente ser bosque o ser árbol no es la misma cosa, oir o escuchar no son el mismo fenomeno perceptivo, hablar o escuchar no son la misma conducta, ver y mirar no son la misma opción, una palabra es una palabra pero significa cosas bien distintas a la palabra en sí.

Y no lo son porque hay algo en la estructura de lo humano que nos obliga a representarnos la realidad y algo que nos obliga a generarla y en esa interacción o acoplamiento habitamos. Y ese algo sólo puede ser el lenguaje que nos escinde entre significante y significado, es decir entre una palabra y lo que evoca en la realidad. La palabra “árbol” no está evocando la misma realidad que la palabra “bosque”, observe usted que el árbol existe, puede verse y tocarse y todos tenemos la experiencia sensible de haber visto alguno, pero la palabra “bosque” pertenece a un nivel distinto de jerarquia, no apela a una realidad tangible, al menos no del mismo modo que la palabra “árbol”.

¿Como se las agencia nuestra mente para diferenciar ambas realidades?

Lo hace a través de una larga evolución filogenética que dio como resultado el nacimiento de un tercer cerebro: la corteza cerebral, allí donde anida nuestra inteligencia. Las neuronas tiene que hacer una gran caminata desde su lugar de origen hasta su destino final allende la corteza: se trata de un camino lleno de dificultades -la migración neuronal- y como siempre les sucede a los inmigrantes que viajan en patera, unos llegan y otros perecen: cualquier migración presenta una extrema vulnerabilidad a las averías tal y como conté en este post.

Para diferenciar entre pensamiento pensado y pensamiento hablado nuestro cerebro tiene que disponer al menos de cuatro módulos:

  • Un módulo que le permita saber reconocer que es un árbol (frontal izquierdo)
  • Un módulo que le permita comparar lo que ve con algo, un matorral por ejemplo y extraer sus consecuencias nominales (frontal derecho)
  • Un módulo que nos permita nombrar al “árbol”. Temporal izquierdo, area de Broca).
  • Otro módulo que nos permita saber qué significantes se hallan adheridos a la palabra “árbol” (temporal derecho)

Si todos estos módulos cerebrales funcionan adecuadamente y se encuentran permeables, todo sucede casi en un santiamén; vemos un árbol, lo comparamos con otros, sabemos que es un pino, lo nombramos y sabemos que lo que estamos nombrando es una verbalización, una palabra. Además asociamos otras caracteristicas de los pinos, sabemos que hay piñas, ardillas, etc, vinculados con esta idea. Sabemos que un “pino” es una palabra y que el “árbol pino” es un vegetal, una cosa que está ahi afuera. Si no hubiera permeabilidad, veriamos un pino y creeriamos que es un gigante, pues los significados personales de la palabra pino estarian averiados y saldrían otras significaciones, lo veriamos como algo amenazante o quizá como algo que existe en si mismo (la palabra “pino”) , etc. Esto les sucede a los esquizofrénicos y por eso sabemos que este tipo de pacientes sufren una avería de los sistemas que codifican el lenguaje, por eso la esquizofrenia se ha vinculado a accidentes que proceden de esta capacidad del ser humano de construir símbolos, decodificarlos, nombralos, asociarlos y crear un mapa del mundo comparable con la realidad. De ello hable en este post.

Efectivamente los humanos estamos disociados, tal y como Freud adelantó, esta disociación procede de la necesidad de codificar un sistema puramente simbólico como es el lenguaje de la realidad-real. Esta disociación contiene ganancias y averías como la esquizofrenia. La ganancia es que nuestra mente es capaz de observarse a sí misma -conocerse a si misma- y supone en la práctica la experiencia de división entre observador y observado, esta disociación lejos de ser perjudicial es enormemente ventajosa para nosotros los humanos que podemos modificar los contenidos de la mente con un poco de entrenamiento y la ventaja adicional de influir de arriba-abajo en nuestro cuerpo.

De estas posibilidades aun poco exploradas y que conocemos con el nombre de causación descendente tenemos mucho que hablar. No necesitamos apelar a trascendencias externas para compartir la idea de que la espiritualidad (el manejo de la mente influyendo sobre el cuerpo o sobre la realidad) es una experiencia que debemos fortalecer, sin embargo y en mi opinión la creencia en ese algo externo, omnipotente y misterioso no hará sino retrasar el necesario desarrollo de una tecnologia para alcanzar aquellos fines.

Menos trascendencia y más corporalidad.

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La proteina Tau y el ovillo de Ariadna

Septiembre 21, 2008 at 8:32 pm (cerebro, ciencia, genetica, mitologia, psicofarmacos) (, , )

Alois Alzheimer fue un medico alemán que acuñó por primera vez el termino demencia y que de paso describió la enfermedad que lleva su nombre, una enfermedad degenerativa que se caracteriza por la incapacidad de aprender nada nuevo y simultáneamente con ello la perdida de habilidades neurológicas y mentales que se manifiesta clínicamente como una apraxia-agnosia-afasia: una incapacidad generalizada para reconocer y conocer algo nuevo, llevar a cabo automatismos aprendidos o nombrar los objetos y conocer su significado social. Con todo lo más llamativo es el rápido deterioro psico-fisico que acompaña a la enfermedad al menos en sus ultimas fases o estadíos y tambien el rápido deterioro de la memoria, aunque sigue conservándose la memoria de acontecimientos pasados fuertemente asociados por causas emocionales. La EA afecta a todo el cerebro tanto a las regiones corticales como subcorticales y afecta por tanto del mismo modo a la conducta como a la inteligencia.

La mayor parte de enfermedades suceden porque vivimos demasiado, es así de crudo y sin embargo muy fácil de entender puesto que el ser humano no está adaptado, ni diseñado para vivir más allá de los 60 años. Para algunos autores y algunos profetas de la “nueva era” el proceso de envejecimiento no es algo naturalmente fatal, sino una especie de enfermedad que se debe al estrés oxidativo y que por supuesto se puede tratar como si fuera una enfermedad. Personalmente no me adhiero a esta teoría por una razón que procede del campo de la física: los sistemas abiertos tienden a la entropía positiva es decir hacia su destrucción, vivir cien años o doscientos no añadiría nada a este problema que es la vida, sino que representaría un problema añadido: depender de la medicina para sobrevivir de un modo permanente. Mi opinión va en la dirección de asegurar una buena calidad de vida y de muerte a las personas una vez que sus capacidades físicas y mentales ya no resulten dignas, algo que sucede inevitable, pero también gradualmente después del periodo reproductivo.

De todas las enfermedades mentales la enfermedad de Alzheimer (EA) representa a la más frecuente de todas las demencias y está relacionada con el proceso de envejecimiento. El proceso de envejecimiento acumula no sólo estrés oxidativo o insuficiencia en el flujo de sangre hacia el cerebro, sino también malformaciones genéticas sobreañadidas provocadas o no por el proceso de oxidación, se trata en cualquier caso de mutaciones no transmisibles porque suceden en un individuo que ya no puede reproducirse y no puede por tanto transmitir sus genes averiados a la siguiente generación. Estas malformaciones genéticas confluyen en una serie de elementos anatomopatológicos que se supone están en la base de dicha enfermedad, se trata de elementos relacionados con la insuficiencia del cerebro para regenerarse a si mismo: aparecen sobre todo unas estructuras llamadas ovillos neurofibrilares constituidos por agregados de proteínas Tau hiperfosforiladas que provocan una distorsión en el citoesqueleto neuronal sobre el que van creando una especie de alambrada que entorpece el normal flujo entre neuronas. Además de alambradas hay tambien una especie de cemento o depósito de una sustancia llamada beta-amiloide constituida también por fragmentos de una proteína atípica y que son la expresión de los mecanismos reparadores del cerebro cuando existe demasiada basura acumulada en el interior de las células.

Estos elementos aparecen en todas las culturas y en todas las personas por encima de una determinada edad, con independencia de su alimentación y el grado de estrés ¿Es entonces inevitable la presencia del Alzheimer en la edad avanzada? ¿Existe alguna medida protectora?

Para empezar la EA es sin duda una enfermedad típicamente humana, ningún primate la puede sufrir, lo que resulta al menos sorprendente. A partir de esta evidencia los investigadores -otra vez- se han planteado si la EA es el precio a pagar por una vida demasiado larga y existen algunas evidencias de que así es. Aunque la EA es una enfermedad multifactorial, la clave parece estar en una lipoproteina llamada ApoA, cuya finalidad es el transporte del colesterol. Se conocen tres polimorfismos de esta proteína en el ser humano y parece que la forma ApoA4 es la que se relaciona con la aparición de la enfermedad sobre todo si se da en un homozigoto, que tiene diez veces más probabilidad de padecerla que los heterozigotos para el mismo polimorfismo que solo tienen cuatro veces más probabilidad que cualquier otro alelo de la ApoA ( (Mayeux 1995).

Hay que señalar ahora que los homozigotos (aquellos que tienen la misma copia de un mismo gen) tienen todas las de perder en esta enfermedad y en casi todas las demás.

Estos alelos solo se manifiestan en edad avanzada, se trata pues de alelos cuya acción va a manifestarse de un modo retardado. Estos polimorfismos de la ApoA sólo se dan en el hombre y no están presentes en ningún simio, que como es sabido no llegan a sobrepasar los 60 años en ningún caso. Sin embargo en el hombre y por encima de 65 años ya pueden observarse ovillos neurofibrilares aislados y depósitos de beta-amiloide, incluso en un 10% de ellos podrán observarse antes de los 50 años, por contra solo un 10% de los sujetos mayores de 80 años no presentan las lesiones típicas de la EA (Ohm, 1995, Braak, 1997). Dicho de otro modo la EA es muy frecuente pero no un acompañante inexorable de la vejez y representa la reacción de la proteina Tau a la basura acumulada en el interior de las neuronas.

O sea que a las celulas cerebrales les pasa lo mismo que a los ancianos cuando viven solos: acumulan basura, trastos, cosas inservibles y además poco a poco van dejando de visitar estancias o habitaciones que quedan permanentemente cerradas y llenas de artefactos inservibles, eso parece ser que sucede en el nivel celular a las mitocondrias envejecidas: padecen una especie de síndrome de Diógenes, lo que da como resultado que la proteina Tau se ponga en marcha –pues esa es su función- para construir nuevos railes por donde debería circular la señal sináptica de neurona a neurona.

El problema es que a la proteina Tau le pasa algo muy parecido a los carretes de pesca y es que con frecuencia la línea se enreda y da lugar a líos que el pescador avezado debe disponerse a desenredar. La mejor manera de que una línea no se enrede consigo misma es mantenerla recta y en tensión y eso es lo que parece que nos protege mejor del Alzheimer, andar siempre aprendiendo algo nuevo y al mismo tiempo quitar la basura que se acumula en las mitocondrias de nuestras neuronas.

Otra manera es lo que hizo Teseo para no perderse en el laberinto: conseguir que Ariadna le sostenga el ovillo. Gracias a la inestimable ayuda de Ariadna Teseo consiguió llegar al centro del laberinto y dar muerte al Minotauro y lo más difícil: encontrar de nuevo el camino de retorno.

Los argumentos anteriores significan que las variaciones de la ApoA no son causa suficiente para el desarrollo de una EA, lo que nos lleva a nuevas búsquedas que puedan explicar todo el desarrollo anatomopatológico y fisiopatológico de la EA. Pero la pregunta que debemos hacernos en clave evolutiva es ¿Tiene la EA algo que ver con nuestra mayor capacidad de memoria y mayor capacidad de simbolización? ¿Es la EA un tributo que pagamos por nuestra mayor longevidad?

Williams en 1957 publicó una teoría muy interesante que conocemos con el nombre de teoria pleiotrópica y que fue retomada por Martin en 2002 para adaptarla a los conocimientos actuales en genética: ambos postulan que determinados genes pueden representar una ventaja en una edad y una desventaja en otra, por ejemplo tener altas cifras de testosterona es ventajoso para un macho joven pero muy desventajoso para un macho viejo que tendrá más riesgo de padecer un cáncer de próstata. El gen que regula la absorción de calcio hacia el hueso es muy ventajoso para los jóvenes que tendrán huesos fuertes pero desventajoso para el viejo que seguirá absorbiendo calcio y depositándolo en lugares atípicos y propiciando la arteriosclerosis. No es baladí hablar de arteriosclerosis porque se sabe que existe una relación entre esta enfermedad, los accidentes cerebro-vasculares, los traumatismos craneoencefálicos y la EA, dicho de otro modo determinadas enfermedades sistémicas aceleran la progresión de las lesiones típicas de la EA. Significa que también con toda probabilidad existe una relación entre nuestra alimentación y la EA, pero por desgracia los estudios comparativos entre sociedades tradicionales y nuestra cultura occidental no han arrojado ningún dato relevante o definitivo: sabemos que la EA es menos frecuente en aquellas sociedades tradicionales pero también sabemos que en ellas casi nadie alcanza la edad suficiente para poder establecer grupos de comparación.

La EA afecta a varios sistemas cerebrales de neurotransmisión. El que parece implicado de un modo más claro es el sistema del glutamato a través del receptor NMDA, se trata de un sistema excitatorio que aparece implicado en un sinnúmero de conductas de tipo búsqueda (comida y sexo) propiciadas por un exceso de pulso dopaminérgico y que forma parte de un cluster que aparece tanto en los trastornos de personalidad como en las enfermedades degenerativas, incluso en la esquizofrenia. Todo parece indicar que este sistema es el eslabón final de una cadena de fallos propiciados por un exceso de estímulos y señales que provocan un estrés en las sinapsis a causa de la entrada masiva del calcio en la célula, esta hipótesis de la neurodegeneración es común tanto a las enfermedades propiamente neurodegenerativas como en las llamadas enfermedades del desarrollo, lo que nos lleva a plantearnos si existe algún nexo de unión entre la esquizofrenia y la EA. Kraepelin que acuñó el nombre de demencia precoz para la esquizofrenia suponía que esta enfermedad era una forma precoz de la EA y a lo mejor no andaba demasiado desencaminado. Otro sistema que se encuentra implicado es el de la acetilcolina, es decir el sistema del que se nutren los ensueños, sin embargo los inhibidores de la colinesterasa tipo Donepezilo o Memantina no han resuelto el problema del la EA aunque es evidente que han mejorado la clínica de nuestros pacientes y probablemente retrasan la evolución maligna de la enfermedad.

En conclusión, existen algunas evidencias de que la enfermedad de Alzheimer está ligada al envejecimiento y es probablemente un tributo que paga la especie humana a la longevidad. Del mismo modo que la esquizofrenia es una enfermedad humana vinculada a la aparición del lenguaje a través de algunos genes que tienen que ver con el desarrollo cerebral y la neuroplasticidad, también la EA es una enfermedad ligada al proceso de hominización. La ventaja de ser portador de estos genes habría que ir a buscarla a las conductas que se vinculan con ella en una edad temprana dado que el Sapiens no está diseñado para sobrevivir más allá de los sesenta años y aunque esta ventaja aún no ha sido identificada es seguro que tiene que ver con la capacidad del cerebro para regenerarse a si mismo dado que las lesiones del EA ocupan el mismo lugar donde aquellas proteínas neurotróficas se expresan: en el citoesqueleto neuroglial, es decir en la matriz de sostén del cerebro.

Un neurólogo escocés llamado Claude Wischik anda detrás de un fármaco llamado Rember que parece que promete mucho sobre como deshacer los nudos de esta alambrada tejida por la proteina Tau. El citado fármaco aun está en fase 3 (experimentación clinica) y no se encontrará en las farmacias hasta 2010 (si todo va bien). Se trata de un fármaco prometedor, el propio Wischik asegura que en veinte años el Alzheimer será una enfermedad del pasado.

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Conducta e inteligencia

Septiembre 18, 2008 at 8:16 pm (cerebro, ciencia, evolución, lenguaje, mente, psicologia, psiquiatría, sueños) ()

La neurociencia es un conjunto inmenso de datos sin niguna teoria que los soporte

Francis Crick

El cerebro humano es como decia Mc Lean un cerebro trino, hay tres cerebros en uno, la parte mas antigua la compartimos con los reptiles, una capa media con los mamíferos, pero lo que nos hace esencialmente humanos es la corteza cerebral, una delgada capa de células distribuidas en paneles de seis pisos y del grosor de tres tarjetas de visita. Los mamíferos desde la rata al chimpancé poseen tambien corteza cerebral si bien su grosor no se acerca ni de lejos al nuestro siendo el delfín y los chimpancés los que más se aproximan a los rendimientos de nuestra corteza cerebral.

No sólo la corteza cerebral-sin embargo- es capaz de aprender cosas, pero existe una diferencia en cómo aprende la corteza y cómo aprende nuestro cerebro mas antiguo. Lo mejor es preguntarse qué es conocer, qué es saber algo. Si logramos comprender cómo sabemos y cómo aprendemos los humanos encontraremos alguna clave entre la manera en que saben-conocen nuestros cerebros más antiguos comparándolos con lo que hace ese cerebro más moderno representado por la corteza cerebral.

No cabe ninguna duda de que lo que nos hace inteligentes es la corteza cerebral y que las prestaciones de nuestra inteligencia vienen definidas por la estructura anatomo-fisiológica de esa corteza cerebral en seis capas. En este post expliqué precisamente como opera la corteza visual y las diferencias que existen entre ver y mirar. Sin embargo vale la pena repetir que la corteza cerebral no funciona aisladamente del resto del cerebro, nuestra inteligencia no es autónoma pues mantiene conexiones asociativas con todo el cerebro y además depende del medio, más abajo veremos cómo afecta el medio a la actividad cerebral.

Respirar, hacer el amor, comer, o andar en bicicleta son aprendizajes no inteligentes en donde la corteza cerebral interviene muy poco, pero conscientemente y voluntariamente podemos mantener la respiración, hacer el amor de una manera o de otra, comer o dejar de comer, andar o correr y hacer malabarismos con la bicicleta. Es decir, nuestra corteza cerebral puede hacerse cargo de determinados aprendizajes subcorticales y modificarlos hasta cierto punto: por ejemplo sólo podemos contener la respiración durante algún minuto más allá del cual la respiración exigirá seguir siendo automática.

Conducta e inteligencia son pues propiedades distintas de nuestro cerebro que se encuentran conectadas en paralelo. La conducta es el output, la salida de información del sistema, mientras que la inteligencia es la forma que damos a ese output en cierto modo, pero también podemos desconectarla de toda conducta de todo output como cuando dormimos o reflexionamos.

Es posible afirmar que la inteligencia hace estas tres operaciones con la conducta para hacerla inteligente:

  • Dar intencionalidad y sentido.
  • Ser informativa para otro.
  • Proporcionada y ajustada a la realidad (adaptada).

Lo que hacemos cuando dormimos y tambien cuando estamos sentados o meditando es desconectar nuestra inteligencia de nuestra conducta. En esos momentos hay entradas sensoriales (si estamos despiertos) o sólo actividad intrinseca del cerebro (si estamos dormidos) pero en cualquier caso, en las dos situaciones no hay conducta, es decir no hay output.

Lo interesante es preguntarse qué es lo que hace el cerebro cuando está en absoluto reposo, es decir cuando no estamos haciendo nada más que atender a nuestro propio pensamiento, sentados , acostados, relajados en un sillón. ¿A qué se dedica nuestro cerebro cuando no hace nada?

Si descontamos los periodos de sueño profundo en el que nuestro cerebro disminuye su actividad eléctrica a unos 3 Hz, el resto del tiempo aunque no hagamos nada nuestros cerebro (incluyendo en el sueño REM) se ocupa constantemente de predecir, de mapear la realidad externa o interna y lo hace además de una forma automática de la que pocas veces somos conscientes, se trata de una actividad de bajo nivel eléctrico o débil que rara vez atraviesa el umbral para hacerse percepción pero que barre constantemente la realidad interna y externa y además se trata de una actividad que se realiza con independencia de la entrada sensorial siempre y cuando nuestra atención no se vea atrapada por algo insólito o demasiado intenso.

¿Y ese barrido qué función tiene?, ¿para qué necesita nuestro cerebro permanecer constantemente en ese estado de alerta? ¿por qué no descansa nunca?

Suponga que está usted en posición de descanso, meditando, cómodamente sentado en una habitación conocida, a media luz y sosegado, ¿en qué se ocupa su cerebro en este caso? Su atención flotante ira dirigida seguramente a sus propios pensamientos, a las imágenes que cruzan el background de su mente, a juicios, recuerdos, ideas, fantasias sexuales quizá. No importa el qué, pero todos tenemos la experiencia de que mantener nuestra mente desocupada y “en blanco” es difícil. Y lo es porque la inteligencia se ocupa constantemente de predecir qué a suceder, qué va a verse, qué va a sentirse, qué podemos esperar a continuación. Desprenderse de esta minialerta constante es la pretensión de la meditación o de las técnicas relacionadas con ella pero en este post no voy a referirme a las técnicas de mindfulness de las que ya hablé en otro lugar sino que voy a centrarme en la oposición, en el antagonismo entre conducta e inteligencia.

Nuestro cerebro primitivo está muy familiarizado y especializado en generar conductas, podriamos afirmar que casi todo el conocimiento adquirido por nuestro cerebro más antiguo está dedicado a conocer o explorar el mundo a través de la conducta. Explorar, aparearse, perseguir, huir, temblar, sentir hambre o sed, saltar, rascarse, husmear, caerse, andar, seguir un rastro, lamer o morder son ejemplos de conductas tanto animales como humanas que proporcionan un conocimiento del mundo bien distinto al que procede de la inteligencia: hacer integrales, escribir blogs en internet, charlar, componer sinfonias, viajar a la luna, construir aviones, o divagar sobre problemas filosóficos proporcionan un conocimiento diferente al conocimiento inmediato de las conductas que he nombrado con anterioridad.

Lo realmente asombroso de los cerebros humanos es que tenemos a nuestra disposición dos paletas de colores, una la paleta de conductas atávicas y otra la paleta de la inteligencia que se funden en outputs que podriamos llamar conductas inteligentes, es decir que somos capaces de fundir conducta e inteligencia en un output intencional, en conductas con sentido que persiguen algun fin aún subjetivo y que además son comprendidas por nuestros interlocutores puesto que toda emoción evolucionó desde el movimiento y tiene un sentido de expresión: nació para ser comunicada a otro. Conducta es pues información que vertimos al medio ambiente.

Si somos capaces de fundir conducta e inteligencia es porque existe una conexión, un enlace entre nuestro cerebro reptiliano y nuestro cerebro inteligente, enlaces que no poseen el resto de los animales y que de alguna manera construyen puentes entre el cerebro profundo y el moderno. Conducta e inteligencia en los humanos están perfectamente acopladas.

Pero este acoplamiento es a su vez muy vulnerable a las averias. Nótese que sólo llevamos algunos millones de años con este casco protector que es la corteza cerebral, sus averias naturalmente proceden de un cableado defectuoso. Y estas averias se manifiestan a través de las enfermedades mentales y se traducen siempre por trastornos de la conducta, es decir por outputs observables.

Hablar de cableado es -sin embargo- una metáfora, los cerebros no tienen cables, sino conexiones entre neuronas a través de largos axones y de neurona a neurona. En realidad no existen cables pero si railes de glia que sirven de guia a la migración neuronal a través de mecanismo neurotróficos y neuroplásticos. Eso sucede entre las neuronas de la corteza cerebral y las estructuras más profundas como el tálamo por ejemplo. Nombro el tálamo por tratarse de una estación de paso donde se funden alli aferencias y eferencias de los distintos tipos de corteza, alli en ese estanque mágico se dan cita los axones procedentes de caminos bien distantes unos de otros, nombro el tálamo porque las vias cortico-talámicas tienen una importancia extraordinaria en eso que antes llamé el cableado.

Las neuronas se comunican entre si a través de sinapsis, pero lo importante es señalar que el aprendizaje es la consecuencia del disparo síncrono de varias neuronas a la vez: no existen pues cables sino neuronas que aprendieron a excitarse al mismo tiempo. A las neuronas les sucede como a usted o a mi, imagínese que quiere usted salir de juerga esta noche ¿Qué hará? ¿A quien llamará?, estoy seguro de que buscará a sus amigos juerguistas y se abstendrá de llamar a su jefe o a esos amigos pesados y aburridos que todos tenemos. A las neuronas les pasa igual: guardan recuerdos de cuando anduvieron de juerga y saben con quién pueden contar para eso. Tres neuronas que se exciten a la vez en un par de ocasiones saltarán al unísono la proxima vez que una de ellas se excite. Eso es el aprendizaje y eso es el recuerdo: una secuencia de neuronas que aprendieron a salir de juerga juntas, neuronas que forman pandilla por asi decir.

Ahora supongamos que esas neuronas pandilleras se especializaron en recordar algo, por ejemplo conocen el nombre de un cuchitril donde sirven copas hasta altas horas de la madrugada. Para haber aprendido esto es necesario que tengan esa experiencia almacenada, es decir ha de haber sucedido ya y otra cosa muy importante: para haber aprendido esto (o cualquier otra cosa) es necesario que estas neuronas hayan establecido entre sí conexiones, esta vez si que es oportuno hablar de cableado, pues solo las neuronas cercanas pueden comunicarse entre si directamente. El aprendizaje es pues un camino andado entre neurona y neurona, una especie de autopista que se construyó y que ahi sigue esperando tráfico, el desuso de esta autopista termina como terminan las carreteras que no se usan: son invadidas por la vegetación, hace falta pues cierto entrenamiento aunque determinadas conexiones entre neuronas (determinados aprendizajes o recuerdos) son muy dificiles de extinguir.

Una vez que ya sabemos cómo aprenden las neuronas y cómo se establecen conexiones entre ellas, estamos en condiciones de entender que el cerebro antiguo y el cerebro moderno (corteza) poseen esta estructura, este cableado necesario para que las aferencias que proceden de nuestro cerebro más antiguo descargen en la realidad pasando por el filtro de la inteligencia y que descargen una conducta inteligente es decir intencional y que informe a alguien de algo.

Ahora imaginemos que existe una averia en ese cableado y que esas carreteras están en obras, o han sido invadidas por la maleza o que han sido cortadas. ¿Qué sucederia?

Lo que sucedería es lo que conocemos con el nombre de desaferentización, es decir que determinadas conductas, sensaciones o experiencias mentales no podrían ser descargadas en la realidad, en el ahi afuera, no podrán transformarse en una conducta comprensible que informe de algo a alguién y que posea sentido e intención. Se tratará de una conducta bizarra, incomprensible, excesiva, impulsiva, en cualquier caso incongruente con el contexto y la realidad. O en una jerga ininteligible.

Eso es lo que les sucede por ejemplo a los esquizofrénicos, los enfermos donde parece que esa averia de carreteras cortadas está más establecida y demostrada. La esquizofrenia es una enfermedad del cableado que comunica el cerebro profundo con el cerebro inteligente y es reconocible precisamente porque la conducta observable de un esquizofrénico es tipica de una persona desaferentizada.

Esta desaferentización puede suceder por muchas razones genéticas y ambientales, la más conocida es la que sucede durante la vida intrauterina, ahi pueden suceder muchas averías pues el cerebro del feto es muy vulnerable a su medio y por ende susceptible de padecer infecciones, déficits alimentarios, accidentes obstétricos y traumatismos, enfermedades metabólicas de la madre y los conocidos accidentes del parto. Con todo el antecedente más frecuente en la esquizofrenia es la prematuridad.

Pero la desaferentización puede llegar a ser muy sutil y no siempre es producida por accidentes groseros. Los seres humanos continuamos siendo muy vulnerables hasta que nuestro cerebro se halla completamente “cableado” es decir hasta los 23 años, cualquier cosa que impida estos enlaces entre cerebros -entre conducta e inteligencia- se constituirá a lo largo de la vida del individuo en un hándicap se que se manifestará o no dependiendo de factores de estrés y de resistencia al mismo. Si da como resultado una enfermedad, un trastorno de la personalidad, un déficit cognitivo, o una simple molestia o incomodidad para resistir cierto tipo de estresores dependerá de las zonas que hayan quedado sin cablear, es decir desaferentizadas.

La forma más sutil de desaferentización es la forma social. Dado que nuestro cerebro se desarrolla en contacto con nuestro medio ambiente y sus conexiones y aprendizajes van a realizarse durante la niñez y la adolescencia cualquier factor que perturbe este cableado podrá tener influencia en la salud mental de los individuos en el largo plazo, es por eso que los investigadores han puesto siempre el énfasis en los traumatismos o experiencias precoces perturbadoras, alli donde el cerebro es más vulnerable a las circunstancias nocivas.

En su acepción más dura el término desaferentización social se refiere a la deprivación sensorial, algo que sucede en ciertas condiciones de enclaustramiento o de retirada del mundo por otro tipo de razones, se sabe que el ser humano abandonado o aislado de estimulos sociales muere o enferma rápidamente. Se sabe que la deprivación sensorial por sí misma es enloquecedora pero tambien se sabe lo contrario: que los psicóticos y algunos enfermos no psicoticos se aislan de su entorno porque no pueden tolerar la proximidad social o por otras razones, en cualquier caso este aislamiento lejos de ser protector les lleva a complicaciones sobreñadidas en su evolución.

Todo parece indicar que la realidad (el medio ambiente social) es protector para los seres humanos y tambien perturbador para algunos pacientes como los esquizofrénicos. Este dato por si solo parece señalar en la dirección de que la realidad modula la actividad intrínseca del cerebro. Este punto de vista -que sostienen hoy en dia, los más notables neurocientificos y psiquiatras del mundo- señala en la dirección de que nuestro cerebro abandonado a sus propios medios no seria capaz de sobrevivir sin caer en graves distorsiones de la realidad misma , se trata de una opinión revolucionaria porque hasta ahora pensábamos que el cerebro se adapta pasivamente a la realidad, lo que se sostiene hoy es algo nuevo: que la realidad o modula la actividad cerebral y la “obliga” a hacerse coherente con el medio.

Es algo que podemos observar en nuestros sueños: su absurdidad procede del hecho de que existe una desconexión total con el medio ambiente, es como si nos hubieramos vuelto locos, afortunadamente no podemos movernos durante el sueño y por tanto es dificil hacernos o hacer daño a otros. No es de extrañar que sueño y locura hayan sido con frecuencia comparados.

Es interesante decir ahora que soñar, pensar, meditar, fantasear o planear no son conductas sino inteligencia, en el caso de los sueños actividad intrínseca del cerebro, actividad subumbral que despiertos no podemos llegar a tener pues es la realidad quien mantiene ocupada nuestra conciencia y nuestro sistema de rastreo. Y también recordar que hablar y contar un sueño a alguien es conducta.

Lo que significa que la averia que existe en las enfermedades mentales no procede tanto de averias groseras del cerebro sino de cableados que debieron haberse realizado y que nunca llegaron a establecerse. Una curiosidad con respecto al “cableado” es que existen ventanas plásticas, es decir momentos u oportunidades durante las cuales determinados aprendizajes son muy fáciles pero que resultan muy dificiles cuando la ventana se ha cerrado. Significa que aquello que no aprendimos a hacer en el momento oportuno luego se comportará toda nuestra vida como un hueco, un agujero o un déficit.

Y voy a poner ahora un ejemplo muy sutil que se me ocurre de desaferentización social: imagínese usted que le pregunta a un adolescente ¿a qué se dedica tu padre? y te contesta que no lo sabe. Esta situación no es en absoluto infrecuente y puede suceder por un sin fín de razones desde el secreto hasta el nihilismo familiar. Pero la razón importa poco, lo que importa es el resultado: un adolescente que no sabe a qué se dedica su padre es un adolescente aislado que no ha sido capaz de establecer relaciones de complicidad con sus iguales que ya comienzan a compararse y a establecer alianzas en los primeros años de escolarización a partir de esta especie de filiación que supone la profesión del padre.

Desde luego existen muchas situaciones que tienen como consecuencia esta desaferentización o este aislamiento infanto-juvenil pero el concepto funamental que pretendo atrapar es que la desaferentización no es siempre de etiologia orgánica (virus, traumas o enfermedades) sino también de origen psicológico o social aunque al final todo se traduce en lo mismo: en una falta de carreteras y en dificultades para transitar desde la conducta hasta la realidad con paso y parada en la inteligencia.

Nota: la teoria de desaferentización social merece un post aparte, el autor de dicha teoria es Ralph E. Hoffman y el articulo donde esta teoria está explicada es:

“Hipótesis de la desaferentización social en la inducción de la esquizofrenia activa” publicado en Schizophrenia bulletin (edicion en español) Volumen 3, número 2. 2008.

Sin embargo la generalización de la idea de la desaferentización social a la patología psiquiátrica en general no se debe a este autor, se trata de una idea que sostengo yo personalmente.

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Determinismo y libre albedrío

Septiembre 15, 2008 at 11:12 am (ciencia, mente, psicologia) (, , , , )

El destino es el Karma pasado, el libre albedrío es el Karma presente. Los dos son realmente uno, que es el Karma, aunque ellos puedan diferir en la materia del tiempo. No puede haber conflicto cuando ellos son realmente uno.

Chandrashekhara Bharati Swaminah en Diálogos con el Gurú
En el hombre su carácter es lo mismo que su destino
Heráclito
Es curioso que pensadores tan lejanos y pertenecientes a culturas tan distantes entre sí llegaran a una misma conclusión en lo que refiere al tema de la determinación y al libre albedrio. Pero más curioso aun es la diferencia entre estas formas de pensamiento con las que arrastramos nosotros los occidentales herederos de la tradición judeo-cristiana que contrariamente a aquellas -exóticas- optó bien pronto por el dualismo, seguramente por la dificultad de encajar a Dios y a la voluntad divina con este problema complejo ya por sí mismo.
Fue a S. Agustin a quien se le ocurrió la feliz idea: Dios nos ha hecho libres, es decir el hombre es responsable del bien y del mal que hace en su existencia porque puede elegir. Y puede hacerlo porque Dios nos hizo libres para elegir entre la virtud o el pecado. No cabe duda de que el argumento de S. Agustin es poderoso pero contiene una falacia: es ésta, si Dios es omnipotente entonces previamente -incluso antes de nacer yo- ya sabe como voy a utilizar esta libertad, luego si Dios sabe si voy a pecar o a ser virtuoso.
¿Dónde queda mi libertad?
Los protestantes y los islamistas resolvieron esta “patata caliente” rescatando el viejo concepto de la predestinación y apelando a la Voluntad divina como ultimo fundamento de la existencia humana, una voluntad hacia la que sólo cabe una opción: el acatamiento.
Esto decia Calvino acerca de la cuestión:

“Dios, en el tiempo, a algunos conceda el don de la fe y a otros no, procede de Su eterno decreto.

Lo que es lo mismo que decir que existen personas que están condenadas de antemano, hagan lo que hagan, pues Dios asi lo dictaminó. Algo asi pensaron los griegos años antes: no todos los hombres tienen alma y desde luego de entre las mujeres ninguna.

Esta continua oposición entre los favorables al libre albedrio y los enemigos de esta idea ahora ya no se encuentra en las religiones sino en las ciencias cognitivas. A los ingenieros que construyen máquinas inteligentes les interesa mucho esta cuestión que desde luego no está agotada y es tan compleja que podriamos hacer un frente de partidarios del libre albedrio y otros que no aceptan de ninguna forma al mismo: se trata de los deterministas.

Entre los primeros hay que señalar a John Searle y entre los segundos a Marvin Minsky, pero el asunto no se agota con los partidarios y los detractores sino que hay que contar además con los compatibilistas, es decir aquellos que creen que ambos puntos de vista pueden compatibilizarse como Hume en la filosofía y Daniel Dennet y los incompatibilistas aquellos que están persuadidos de que ambos puntos de vista son incompatibles. Los incompatibilistas a su vez pueden argumentar de dos maneras: que el determinismo fisico en realidad no existe como Roger Penrose o los deterministas duros que afirman que el libre albedrío no existe y que incluso en un universo no-determinista el libre albedrío seguiria sin existir.

A veces los temas del libre albedrío parecen problemas de física teórica sobre todo cuando intervienen fisicos de este nivel pero el gran interés filosófico de esta cuestión procede de la inteligencia artificial, es decir de esas máquinas que cada vez tienen mas potencia, más velocidad de procesamiento pero que al mismo tiempo carecen aún de inteligencia, entendiendo como inteligencia esa facultad humana que llamamos entendimiento y que los ingenieros conocen con el nombre de test de Turing. Y que por supuesto carecen de libre albedrío pues son gobernadas por reglas o por redes (conexiones multiples) neuronales emulando al cerebro humano.

El estado de cosas en las que se encuentra la inteligencia artificial es que los sistemas construidos por el hombre no son inteligentes y no pasarían un test de Turing. Un ejemplo es el programa Eliza que emula a una psicoanalista y otro ejemplo es el programa Deep Blue, un ajedrez desarrollado por IBM muy potente y con una enorme velocidad de proceso que no obstante no tiene las mismas prestaciones que un hombre. No es que tenga menos inteligencia sino que no posee inteligencia en absoluto tay como demostró John Searle en su conocido experimento sobre la “Habitación china“, pues tanto Eliza como Deep blue carecen de semántica y sólo procesan sintácticamente los símbolos que manejan, saben qué decir o contestar, saben mover las piezas del ajedrez y conocen muy bien sus reglas, pero no saben conversar ni saben jugar al ajedrez. Pues conversar no es solo encadenar frases con cierto sentido ni jugar al ajedrez consiste en conocer las reglas que gobiernan el movimiento de las piezas, sino en algo más que conocemos como conversar y jugar al ajedrez.

¿Pero entonces qué es lo que hacemos los humanos cuando conversamos por ejemplo?¿Qué es conversar?

No es posible definir qué es conversar sin definir el fondo, el background de la cuestión:acerca de qué va la conversación o mejor: en qué entorno va a desarrollarse. Desde luego no es lo mismo una entrevista de trabajo, que la conversación entre un médico y su paciente o entre dos amigas en la peluqueria. Pareciera como si el background definiera gran parte de los contenidos de la conversación, como si los temas conversacionales y el entorno en que se producen estuvieran relacionados. Y asi es, existe una relación entre lo que hablamos y el contexto en el que se desarrolla la conversación, diriamos que la conversación está determinada por el background.

Pero una conversación es algo más que la determinación que provoca el contexto, una conversación es sobre todo algo improvisado, no es una conferencia, ni una tesis docroral, se da sin rigor, entre dos mentes que toleran fallos y no se encuentran apresadas por la precisión o la necesidad de construir verdades absolutas. Se trata de rondas que siguen senderos y rastros establecidos por el otro, que guardan turnos o se interrumpen pero que en cualquier caso siguen un hilo argumental se hable de fútbol o de filosofía. Una conversación entre dos seres inteligentes está determinada por el contexto pero tambien es en cierto modo caótica, en tanto en cada frase se toma una bifurcación que se aleja del tronco central y que sigue -en otra escala de definición- siendo la misma conversación. Conversar es construir fractales. Nada de eso puede hacer un ordenador, una máquina pues carece de esa inteligencia pragmática y semántica necesaria para llevar a cabo una conversación, aun los humanos mas limitados intelectualmente son capaces de orientarse en ese laberinto de signos determinados y caóticos que forman parte de una conversación cualquiera.

Lo que caracteriza pues una conversación entre humanos son dos horizontes: 1)la determinación que procede del contexto y que de alguna forma condiciona de qué vamos a hablar 2) y la libertad del sujeto para moverse dentro de las coordenadas de ese mismo contexto y dibujar al mismo tiempo caminos y sendas conversacionales.

Ahora bien esos caminos o sendas no son azar en bruto, ningun conversador habla sobre todas las posibilidades que tiene ante si, se ha de atener a una especie de guión. No vale hablar de cualquier cosa, tiene que amoldarse a lo que el otro propone, encajar en eso que se llama comunicación pragmática, pues sin comunicación no hay conversación, sólo monólogos. Lo que hacemos cuando conversamos es escoger de entre las posibilidades pragmáticas y deterministas desde donde se emite la conversación entre las posibilidades que se nos abren a cada instante. Elegimos de entre una variedad de respuestas pero suprimimos aquellas otras que no se acoplan a esta conversación, suprimimos azar y operamos en pseudoazar o lo que se ha llamado azar cuántico. Conversamos entre esos dos limites: el azar en bruto y el determinismo pero seguimos siendo libres en cada bifurcación, para detener, cambiar, trasformar, asociar, sugerir otro tema, etc.

La trampa está en la palabra azar y a nosotros lo que nos interesa no es el concepto matemático de azar (la aleatoridad) sino el concepto más psicológico descrito por Searle llamado pseudoazar, algo más conocido como caos (o azar cuántico) y que Searle entiende de la siguiente manera: sin libre albedrio no sería posible la racionalidad pues nos bastaría con cumplir el deseo y dejarnos llevar por el principio del placer como hacen los animales. Negar el libre albedrio es negar la racionalidad pues el libre albedrio no contradice el azar sino que se expresa en el campo del pseudoazar que procede de la manipulación de las condiciones iniciales del azar en bruto. Y a los ojos del caos el azar no existe.

En este post hablé precisamente de ello.

Para entender el caos lo mejor es verlo , este video es interesante para contemplar como la deformación de algunas figuras hace emeger otras , contornos que parecen tener vida por si mismos, figuras caprichosas que aparecen y desaparecen, transformándose o desplegándose: eso es una conversación.

Sólo hay un karma: determinación y libre albedrio son la misma cosa, solo que una es el karma del pasado y otra el karma del presente, no tenemos más remedio que elegir y eso hacemos sólo que a veces no tenemos conciencia de ello.

Este robot lo explica muy bien, no es una conversación pero es un magnifico profesor, si no le preguntamos nada, claro.

Bibliografia:

John Searle: “Mentes, cerebros y ciencia

Marvin Minsky: “La sociedad de la mente”

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¿Se puede rehabilitar a un pederasta?

Septiembre 11, 2008 at 12:53 pm (cerebro, crimenes, filosofia, justicia, medicina, mente, personalidad, sociedad) (, , )

Recientemente hemos asistido a una nueva escalada de informaciones acerca de la rehabilitación de los pederastas sobre todo a raíz de este caso que ha ocupado las primeras planas de todos los diarios nacionales. La palabra que más se repite en programas televisivos y en los debates periodísticos son éstas “rehabilitación”, la otra es “castración química” y la otra “necesita tratamiento”.

¿Qué es rehabilitación?

Médicamente hablando rehabilitar significa una curación por defecto, cuando algún mal no puede curarse nos dedicamos a atender a las secuelas que han aparecido después de una lesión o de una injuria casi siempre traumática. Rehabilitar en medicina es una manera de prevenir complicaciones en un proceso determinado, por ejemplo después de una embolia cerebral y la correspondiente hemiplejia hay que rehabilitar los miembros que han quedado atróficos por la inactividad y la perdida de inervación, de lo que se trata es de recuperar el estado de cosas que habia antes del ataque, a veces se consigue y a veces no.

En psiquiatria también hablamos de rehabilitación sobre todo en las enfermedades más graves como en la esquizofrenia. En esta enfermedad hay una progresiva pérdida de habilidades sociales, de hábitos higiénicos y de acoplamiento laboral. Rehabilitar a un enfermo mental consiste en adiestrarle para que su enfermedad no conlleve complicaciones adheridas a su desarrollo con pérdida de habilidades y que el individuo llegue a ser lo más autónomo posible, a veces se consigue y otras veces no.

¿Qué es la castración quimica?

La ciproterona es un antiandrógeno que se usa con frecuencia en ginecologia para tratar la hipertricosis de las mujeres (exceso de vello y acné). En ellas carece de efectos secundarios pero en los hombres se produce una feminización porque la ciproterona ocupa los mismo receptores que la testosterona y termina desplazándola. Es el medicamento que puede usarse para la “castración quimica” sin embargo solo puede usarse con garantias judiciales, nadie receta la ciproterona a un hombre por las implicaciones éticas que existen en el asunto. Además no hay ninguna garantia de que el paciente acabe tomando este medicamento cuya administración es oral. Y además el sujeto -aun tomando el medicamento- puede descubrir algunos trucos para minimizar sus efectos (por ejemplo puede administrarse testosterona).

¿Curar la pederastia? ¿Tratamiento?

El tratamiento médico se aplica a las enfermedades, a los trastornos o a las disfunciones, pero ¿ es la pederastia una enfermedad? ¿Puede uno curarse de algo a partir del deseo de otro?

Actualmente la pederastia esta considerada una parafilia, es decir una desviación del impulso sexual que en este caso se dirige a niños. Por más inexplicable que pueda resultar esta inclinación para los no-pederastas, esta pasión no implica a su vez enfermedad mental y por sí misma parece más bien una patología del control de los impulsos. Los pederastas declaran una y otra vez a sus psiquiatras que se trata de algo que no pueden dominar, algo asi como un impulso alienado, algo más fuerte que su propia voluntad y ante el que sucumben a menudo. Si atendemos y damos crédito a estas declaraciones podemos afirmar que estamos frente a una patología compulsiva-impulsiva de la que hablé en este post, algo muy parecido a lo que les sucede a los violadores, a los jugadores o a los comedores compulsivos. Algunos investigadores han subrayado además el posible origen traumático de esta patologia que podria explicarse a partir de la deshinbición cerebral, otros invocan oscuros circuitos neurobiológicos y otros problemas o disfunciones en el aprendizaje sexual.

Sin embargo la palabra “tratamiento” para este tipo de personas me parece bastante inadecuada porque se opone a la palabra “conducta punible” y es su opuesta. Sólo pueden castigarse aquellas conductas que no son atribuibles a una enfermedad o trastorno mental como es natural. Y aqui está precisamente el problema: determinadas conductas punibles acaban siendo absorbidas por la psiquiatria y lo que es peor, por la opinión publica que identifica lo “inexplicable” con lo “enfermo”. Y si hay una enfermedad es comprensible hablar de tratamientos y de rehabilitación y ya no más de castigo, esa es la ideología que tenemos hoy en nuestra sociedad, una ideologia heredada del marxismo (y tambien del humanismo cristiano) y que considera que toda conducta desviada socialmente es abordable desde la psicología o la psiquiatría y que cualquier cosa es susceptible de ser “tratada” con una tecnología u otra. Para esta manera de pensar no existe la maldad sino una especie de caldo de cultivo enfermizo que generaría las patologias susodichas. Una forma de decir que los individuos no somos responsables de nuestra conducta sino las victimas de las circunstancias.

Este debate no es nuevo y se prolonga ya unos dos siglos, sólo que la ideología de la rehabilitación es hoy hegemónica y se encuentra entre las opiniones que sostienen los jueces, los periodistas, los médicos y hasta la Constitución la ha consagrado en su articulado, asi el propósito de la cárcel ya no es castigar sino rehabilitar. De forma ingenua algunos psiquiatras lo dicen cuando son entrevistados, “la cárcel no soluciona los problemas de los pederastas” suelen decir.

Pero para entender este galimatias semántico es necesario retroceder algo en el tiempo: a aquel lugar en el que un psiquiatra llamado Falret, abolió el término alienación mental (el término clásico) que no prejuzga patología y lo sustituyó por el termino “enfermedad mental” que asimila el sufrimiento mental a las enfermedades médicas. Los que hayan leido el post que titulé “Enfermedades indiscretas” ya habrán entendido la diferencia que existe entre las entidades naturales discretas y los constructos para entender la patología mental que son las nosografias y clasificaciones de las que nos servimos los psiquiatras para entender los sufrimientos de nuestros pacientes.

Alienación y enfermedad mental no son la misma cosa, pero una vez “inventada” la enfermedad mental lo inmediato es la predicción de que habría una escalada de descripciones de psiquiatras diversos que comenzaron a inscribir nuevas patologias arrancadas a la alienación, a la disidencia o a la neurología, hasta hoy donde tenemos una plétora de enfermedades reconocidas por los sucesivos DSMs. Una plétora o proliferación que ha sido denunciada constantemente por algunos psiquiatras.

Curiosamente la palabra alienación tiene dos acepciones pero un sólo significado que es éste que está muy bien explicado en la wikipedia y a la cual remito al lector para que pueda entender que el término “enfermedad mental” y toda la parafernalia rehabilitadora y curativa ligada a ella es en realidad alienante para quién la recibe pues le despoja de su soberania sobre sí mismo arrancándole su responsabilidad y aludiendo a una lejana conspiración neurobiológica para explicar sus actos volitivos.

Tal y como ya comenté en este post “La invención de la locura”, la psiquiatria durante el siglo XIX estuvo en el centro de este debate juridico-científico. Se intentaba separar lo “enfermo”, del delincuente clásico, de la patologia social y de la patología orgánica. Se llegó hasta el paroxismo en el afán de describir nuevas patologias y algunas de estas ideas tuvieron bastante suerte hasta que fueron por fin desplazadas por otros constructos. Uno de ellos fue el termino “monomania” inventado por Esquirol que gozó de mucha reputación en los tribunales franceses hasta que paulatinamente desapareció de los manuales y los tratados, aunque con otros nombres -la misma idea- sigue apareciendo. Este es uno de esos ejemplos, la conceptualización de acto impulsivo-compulsivo con el que hoy se clasifican los actos pederásticos es algo muy parecido al concepto esquiroliano de monomania.

Una monomania seria una conducta automatizada de la que el sujeto no es consciente de sus razones negándose -por asi decir- la autoria de la misma que se siente como impuesta, a la que el sujeto se resiste y finalmente sucumbe procurando tranquilización. Y además esto transcurre dentro de una personalidad conservada, sin rastro de psicosis o de otra alteración de la conciencia que pudiera explicar esta conducta. Naturalmente el constructo esquiroliano fue muy criticado porque cualquier conducta podia ser explicada en términos de monomania, asi se describieron monomanias homicidas, suicidas, alcohólicas, manias por robar, manias por violar, etc, haciendo imposible discriminar qué criminales actuaban por monomania y qué criminales lo hacian con propósito de lucro por ejemplo, el más natural de los móviles criminales.

Lo realmente curioso de las conductas compulsivo-impulsivas es que siempre se refieren a actos prohibidos, censurados o castigados por la ley, la moral o las costumbres sociales. No existen trastornos de la impulsividad donde el sujeto se sienta inexorablemente impulsado a hacer el bien, a la compasión o a regalar su patrimonio a los necesitados. Esto es como mínimo curioso y parece al menos que la sensación con la que estos pacientes viven su impulso: inexorabilidad, despersonalización, urgencia y anisedad-tensión tiene que ver con esta condición de prohibición, de tabú social.

Ahora bien, el que un acto se viva o se experimente con esta sensación de alienación, de algo que se impone desde alguna lejana instancia psíquica no implica la desaparición de la intencionalidad pues no existe acto volitivo sin intencionalidad. Para abusar de un niño pequeño hay que tener la intención de hacerlo, hay que planear el secuestro o la seducción y elaborar una serie de pormenores. Existe claramente una intencionalidad y por tanto una responsabilidad penal (pues estamos hablando de un acto ilegal) y moral. Sucede lo mismo con el jugador o el comedor compulsivo aunque en estos casos la conducta no entre en conflicto con la ley pues jugar o comer no son delito. Sin embargo comportan pérdidas económicas, a veces la ruina familiar y en el otro caso comportan riesgos para la salud, ganancia -antiestética- de peso y la sensación de que se ha perdido la voluntad o de ser un esclavo de los impulsos. Sin embargo para jugar a la ruleta y para comer hace falta intencionalidad, los sujetos son por tantos responsables de esas conductas. Lo asombroso de esta lógica es que el jugador puede -después de haberlo perdido todo- cobrar una pensión de invalidez a cargo del Estado. Asi están las cosas en nuestra sociedad opulenta.

La pregunta que viene a continuación es ésta ¿Si existe intencionalidad por qué el sujeto la siente de forma alienada, como si no procediera de su propia inclinación?

Existen al menos tres razones para ello:

  • Para eludir la responsabilidad y/o el castigo por los propios actos.
  • Una elección karmática concreta. Puede visitar este post donde se explica precisamente que algunas elecciones libres determinan las guias del futuro desarrollo personal. En esta ocasión hablé del caso de Louis Althusser.
  • Por una facilitación social de la irresponsabilidad individual.

Las relaciones entre los individuos y los Estados modernos son bastante más complicadas que las relaciones que se establecieron entre los primeros grupos sociales asentados en pequeñas comunidades desde la aparición de la agricultura y la acumulación de excedentes. Las conductas punibles han sufrido constantes revisiones desde la antigúedad pero existe algo en lo prohibido que sigue operando como un atractor en los humanos, significa que es esperable que puesto un determinado limite haya siempre alguien que lo transgreda, en este sentido la elección de un niño como objeto sexual no puede desvincularse de nuestro concepto sobre la niñez y de las garantias y protecciones que hemos dispuesto como leyes y normas en la suposición de que la infancia debe ser protegida por el hecho de serlo, todo lo cual es muy discutible porque la suposición que subyace a esta idea es que “el niño es siempre inocente e inimputable” algo que podemos contemplar de cerca cuando es un niño el que comete un crimen. Para la ideología de la rehabilitación los niños nunca son responsables, ese es el mensaje y es por eso que su culpa no es castigada proporcionalmente a la falta cometida. La irresponsabilidad individual es el nuevo eje de torsión sobre el que gravita la relación entre las faltas, las decisiones individuales y sus consecuencias.

Pero para rehabilitar a alguien es necesario que ese alguien sea responsable de lo contrario todo queda en una farsa de rehabilitación, en un lavado de coniciencia.

Porque la clave está precisamente ahi, para rehabilitar a alguien es necesario que sepa de qué quiere rehabilitarse y que la rehabilitación no sea una sustitución de la condena que todos necesitamos cuando hemos hecho algo punible. He dicho necesitamos porque la punición, la condena es fundamental para que alguien sea consciente de su falta. El daño hecho sólo es posible reparársele cuando se han avistado las consecuencias de dicho daño pero cuando existen eximentes y subterfugios el criminal está doblemente alienado, primero por su propia mente y luego por el Estado cuando no por la psiquiatría.

Seamos benevolentes, castiguemos aquello que hemos convenido en castigar.

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Enfermedad mental y poder (VII)

Septiembre 7, 2008 at 7:39 pm (cerebro, mente, psicoanalisis, psicologia, psiquiatría) ()

Si la histeria se caracteriza por la estrategia global de la seducción, la obsesividad se ha especializado en otro tipo de estrategias destinadas a obtener control y predictibilidad sobre la realidad significativa, si se trata de una relacion interpersonal se tratará de obtener control sobre las vicisitudes de esa relación y anticiparse a las maniobras del otro y si se trata de algo más abstracto el asunto deberá contemplarse desde la óptica de una ganancia sobre la incertidumbre implícita en cualquier sistema vivo que por estar vivo está sometido a una cierta variabilidad y por tanto impredictibilidad.

Las tareas obsesivas no son cualquier cosa y consumen muchos más recursos que las tácticas histéricas por tratarse de una forma de dominio mucho menos sutil y en cierto modo más abstracto que en las estrategias histéricas que son directas y que señalan a ese otro de una forma significativa, el obsesivo no es obsesivo solamente con sus objetos significativos sino que él mismo es la encarnadura de la perfección, quedando en este sentido descolocados todos los demás, pero el perfeccionismo de los obsesivos no va destinado a obtener poder directamente sobre alguien sino más bien a no perder el poder o control que se tiene sobre algo. Los obsesivos son impositivos con los demás en tanto aquellos suponen un obstáculo para el autocontrol, un obstáculo para la excelencia que persiguen, pero también una excelencia en cierto modo teñida de “rincones por lavar”, una excelencia en retortijones.

Si en este post ilustré la táctica de la queja con una imagen de una “oficina de reclamaciones” la imagen que gobernará este otro será la del “manual de instrucciones”. Así es la vida con un obsesivo/a una lista de tareas, órdenes y prioridades difíciles de recordar para quien no las usa como defensa para evitar la sorpresa, de ahí su pasión por los libros de instrucciones y también su conversión paulatina en uno de ellos. Pues eso es precisamente lo que el obsesivo suele buscar: una vida sin sorpresas, es decir una vida desvitalizada y no sometida al imperio de la disolución, del error o de la imprecisión.

Modalidades obsesivas.-

Schopenhauer (que era un gran obsesivo) dejó escrita esta frase:

“Alejarse de todo deseo, manteniendo sólo el deseo de saber”

Parece mentira que tan profundo filósofo no cayera en la profunda paradoja que plantea esta formulación, pues ¿sin deseo como mantener el deseo de saber? Naturalmente Shopenhauer resolvió este enredo que es el mismo que aqueja a los obsesivos mal dotados intelectualmente y que suelen aceptar la condición numero uno y dejan por tanto sin colmar la numero dos, aunque es evidente que la condición numero dos no suele estar entre la paleta de deseos de casi nadie. Saber -el deseo de- es hoy una excepción que ha sido sustituida por otros deseos más mundanos como consumir, divertirse o fornicar y ahi no suele haber contradicción con los obsesivos recientes aunque los obsesivos profesionales lo suelen pasar mal tanto para gastar dinero como para divertirse y por supuesto para relacionarse sexualmente.

Estas son las estrategias que he disecado y que pertenecen a la paleta obsesiva:

  • El embalsamamiento del deseo
  • La parsimonia
  • El perfeccionismo
  • La indecisión

Se trata de estrategias difíciles de identificar separadamente pues suelen presentarse solapadas y de forma secuencial, pues una es condición causal de la siguiente, la parsimonia puede definirse como una actitud de retardo que efectivamente puede estar relacionada con la duda que suele presidir la conducta observable de los obsesivos y a la vez la indecisión procede del miedo a equivocarse que es tan frecuente en los perfeccionistas que movidos por su pasión por la excelencia no tienen más remedio que constreñir su campo deseante a veces convirtiéndolo en un museo, es entonces cuando hablamos de embalsamamiento y otras veces de procrastinación, es manía de postergar o dejar inacabadas algunas tareas y que seguramente está destinada a preservar la autoestima.

Existe por tanto un cierto parentesco entre la obsesividad y el realismo ingenuo que tiene como actitud filosófica general a la navaja de Occam pues el principio de economía que la guía es muy similar a la constricción o economía de recursos (limitación de la libertad de un sistema) que suelen realizar los obsesivos con la vida, su percepción, su cognición y sus emociones en general, es como si hubieran decidido vivir en un entorno predecible para lo que es necesario aplicar la susodicha navaja y exfoliar a la realidad de todo aquello que resulte amenazante. Es por eso que los obsesivos escotomizan la realidad y dan la impresión de ser dogmáticos, tozudos y autoritarios: su mundo ha quedado podado de inconvenientes en tanto que ellos han sido capaces de reducir la libertad del sistema y por tanto la incertidumbre a su mínima expresión.

Pero se trata naturalmente de una ilusión omnipotente, pues lo que sucede es que la libertad duele y los obsesivos desplazan el sufrimiento de arriba abajo y somatizan continuamente aquellos afectos que han sido arrancados de su conciencia: son los grandes somatizadores, los grandes enfermos psicosomáticos y los grandes sufridores tras las calamidades, lo que en psiquiatría llamamos trastosrnos adaptativos, son sus mejores candidatos.

Porque aunque parezca a veces bien adaptado lo es por defecto, en realidad está adaptado a un mundo como si fuera permanente, sin cambios o movimiento, los obsesivos se alinean junto a Parmenides y en contra de Heráclito, el obsesivo es una de esas estatuas que componen mimos en los parques infantiles, el obsesivo es inmutable y practica -aspira-a la quietud pero por dentro bulle. Y nunca descansa , es el gran anticipador de la psicología y por lo tanto una persona que está o aparece continuamente preocupada y frecuentemente también ocupada o apurada en algo, usualmente a causa de su inquietud y su hiperactividad.

Preocuparse por algo es anticipar ese algo en clave de disturbio o de contrariedad para los propios intereses, el preocupado hace una anticipación negativa una prospección inquieta del futuro. Ocuparse de algo es hacer frente a esa contrariedad cuando ya se ha producido, el obsesivo se preocupará por esa contrariedad antes de que aparezca hasta que esa preocupación le interferirá en el sueño o llene su conciencia durante todo el tiempo sin que encuentre alivio en procurarse tranquilización, relativización o sosiego. La preocupación suele además aparecer de una forma alienada como si el sujeto no hiciera nada intencional y la citada idea apareciera en la mente imponiéndose a cualquier otra o representación hasta que se convierte en una obsesión. La preocupación es pues la causa que precede a la obsesión que se define precisamente en función de una lucha interior en la que el obsesivo acaba perdiendo y experimentándose como una perdida de libertad sobre lo que volveré más abajo.

La razón por la que nos preocupamos (antes de ocuparnos de ese algo) es porque nuestra mente está entrenada en adelantarse a la impredictibilidad de la vida elaborando un mapeo de posibilidades de las circunstancias posibles. Es como si anticipar algo disminuyera la posibilidad de que ocurriera ese algo. Se trata de un resto de nuestro pensamiento mágico que puede resultarnos útil según en que circunstancias apliquemos esta anticipación, algo que solemos hacer cuando conducimos y tratamos de adivinar -a partir de algunos indicios- la maniobra extraña que se propone hacer el vehículo que llevamos delante. Si lo que pretendemos anticipar es la muerte de un ser querido es obvio que fracasaremos, la anticipemos o no sucederá inexorablemente. En este sentido es bien cierto que anticipar algo tiene efectos beneficiosos en el psiquismo humano, es más que evidente que las cosas que suceden por sorpresa tienen un mayor impacto que aquellas sobre las que ya hemos pensado. Es muy probable que esta sea la razón por la que los obsesivos se preocupan por anticipado: para reducir el efecto sorpresa de algo que podría suceder cuando no de algo que desean o temen.

Lo queramos o no los seres humanos somos, estamos condenados a ser libres, pues tenemos un cerebro diseñado para moverse en un campo impermanente (en continuo cambio) y sobre el que debemos realizar constantemente decisiones aun a sabiendas de nuestra imposibilidad de predecir el devenir que sabemos en movimiento. La libertad no es sólo una abstracción o una utopía política sino la condición ontológica de lo humano, de nuestro registro de decisiones y de las consecuencias que se derivan de ellas, una libertad que conocemos con el nombre de libre albedrío. La libertad aplicada a la mente humana es algo muy concreto, “o esto o lo otro”, nuestra vida mental está en perpetua ebullición en el sentido de que vivir es optar, es decir bifurcar el mundo a través de nuestras decisiones.

Adquirir control sobre algo supone reducir los grados de libertad de ese todo que llamamos realidad y que nos incluye a nosotros mismos en ella. No hay ganancia de control sin perdida de libertad.

Este es el drama sobre el que discurre la vida de los obsesivos, su libertad ontológica les lleva a enfrentar un mundo en cambio permanente y al que frecuentemente no pueden domesticar a través de maniobras de dominio, cuando estas fracasan su intensa angustia psíquica toma caminos que frecuentemente discurren paralelos a las enfermedades físicas y que conocemos como trastornos psicosomáticos y cuando discurren en el plano de lo mental hacia el TOC o la paranoia, frecuentes destinos de la organización psíquica obsesiva.

Los obsesivos son además muy vulnerables al estrés. Sucede por una razón: el estrés se define como algo externo que colapsa la organización mental individual. Pero los factores de estrés -aunque se han estudiado independientemente del receptor- por su intensidad, en realidad no pueden entenderse sin el concurso del estresado. En mi opinión no existe estrés que sea comprensible aisladamente de aquel que lo sufre. Si descontamos algunos supuestos extremos, como la muerte de un hijo o la experiencia de una catástrofe o el impacto de una ruina económica sobrevenida, los factores de estrés son a veces tan sutiles que resultan inclasificables. Sucede porque el individuo hace algo con ese estrés que sufre y muchas veces lo que hace es agravarlo mediante una conducta evitativa o una conducta de victimización o de hiperactividad que por si misma no hace sino agravar la situación previa objetiva de estres externo.

La solución del problema es a veces el problema.

Sucede porque la mayor parte de las calamidades de la vida son inevitables, pero al mismo tiempo también son impermanentes, no duran siempre, es por eso que los médicos antiguos recetaban “jarabes de tiempo” o lo que es lo mismo, esperar y sobre todo aceptar. Ante lo irremediable no cabe más remedio que la aceptación. El dilema, claro está, reside en discriminar aquello que tiene de lo que no tiene solución y es precisamente eso lo que los obsesivos no saben llevar a cabo. Movidos por la falsa idea una distorsión cognitiva- de que cualquier cosa puede ser resuelta con esfuerzo o fuerza de voluntad, se dedican a negar la gravedad de situaciones realmente graves, bien a minimizarlas o a agravarlas realmente en la suposición de que ellos podrán resolverla y controlarla añadiendo complicaciones nuevas a problemas antiguos. En el otro extremo los fóbicos evitadores hacen siempre un balance opuesto y se llegan a agobiar por pequeños problemas de la vida cotidiana a los que no saben afrontar más que escabulléndose.

En cualquier caso ambos grupos componen una población muy sensible a las variaciones y exigencias de la vida, su equipamiento para adaptarse a estos cambios es muy insuficiente debido precisamente a su tendencia y adoración al control que llega a constituirse como una seña de identidad tal que al perderlo pueden sufrir un colapso mental. Los trastornos adaptativos son en realidad muy poco adaptativos, señalan más bien una disfunción previa que aun se encuentra mal estudiada precisamente por la tendencia de la psiquiatría a establecer etiquetas diagnósticas estancas (discretas) sin atender al movimiento necesario que las leyes de causalidad psicológica establecen.

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Nagarjuna: la vacuidad

Septiembre 4, 2008 at 11:27 am (cerebro, evolución, filosofia, mente, psicologia) (, )

Cada objeto, adecuadamente contemplado, crea un órgano para su percepción.

Goethe

Nagarjuna fue un filósofo entrenado en las técnicas de la refutación y la dialéctica que vivió probablemente entre los siglos I y II de nuestra era. Fue el fundador de una de las escuelas búdicas -la madhiamaka (en sánscrito el camino de enmedio)- de mayor implantación en el mundo desde la India hasta Japón. Probablemente esta implantación también es hegemónica en occidente al menos si atendemos a los múltiples centros que en España llevan su nombre.

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El interés de su doctrina llamada “la vía media” o “camino de enmedio” se ha visto impulsado recientemente por ciertos estudios de las ciencias cognitivas sobre todo los que conocemos a través de Humberto Maturana y Francisco Varela. En síntesis la idea que proponen estos investigadores cognitivos ya fue expuesta en este post que titulé “¿Qué es la mente?”. En él hice un recorrido histórico para explorar los caminos que la filosofía de la mente había desplegado desde Descartes hasta al momento actual pasando por la fenomenología de Husserl. También hablé de los puntos en común entre determinados conceptos husserlianos y la tradición budista como el concepto de “intencionalidad” a los que más tarde se agregaron otros como la “corporeidad vivida” de Merleau-Ponty. También hablé de las dificultades que los fenomenólogos y mas tarde el psicoanálisis se encontraron, movimientos de flujo y de reflujo presididos casi siempre por la dualidad.

El propio Varela ha señalado con acierto en su obra “De cuerpo presente”, que las ciencias cognitivas se han debatido entre dos polos extremos bien conocidos: por una parte el objetivismo reduccionista y por otra parte el monismo espiritualista o el nihilismo al que considera una especie de reacción frente a la laicización del mundo y de la existencia.

Varela propone en su obra anteriormente citada una vuelta a los orígenes de la tradición budista que en sus comienzos ya se enfrentó a los mismos dilemas que hoy se encuentran nuestros cientificos cognitivos y que pueden resumirse en estas ideas:

  • No existe conocimiento mental sin corporeidad.
  • No existe un Yo unificado aunque nuestra experiencia inmediata sea precisamente esa.
  • No existe acto volitivo sin intencionalidad.
  • No existen efectos sin causas, pero la mente no puede reducirse a un montón de ideas o moléculas neurobiológicas, hay algo más en ese salto o emergencia como llaman los neurobiólogos hoy a ese proceso, sin que “ese más” suponga “otra cosa”.
  • No existe tampoco un fantasma en la máquina, ni un homúnculo interior que guíe nuestros procesos de conocimiento sin embargo nuestra percepción está guíada por el movimiento.
  • Mente o conciencia son emergencias de la materia, pero ni existen ni dejan de existir, carecen de bordes y de centro.
  • Varela propone una vía de enmedio que supere al reduccionismo y al nihilismo, propone un esfuerzo planetario y la invención de una nueva ética que pueda soportar la inexistencia de Dios y al mismo tiempo la inexistencia del Yo.
  • No existe dualidad en la experiencia mental: mente y cuerpo son la misma cosa.

Esta via de enmedio Vareliana viene a decir simplificando mucho el asunto que la realidad no es algo que se encuentra de forma pre-dada y que está ahi esperando que el cerebro la procese, en realidad el cerebro no procesa como un ordenador sino que genera la realidad acoplándose a su medio ambiente o como Goethe intuyó en la cita que preside este post de que cada objeto, adecuadamente acoplado crea su órgano de percepción que a su vez transforma el objeto percibido en algo con sentido para quien lo observa, lo que viene a decir que no existe observador y observación sino que ambos se encuentran acoplados, son una sola cosa, objeto y sujeto son dos formas de dividir el mundo que proceden más bien de una ilusión creada por nuestro pensamiento más que una realidad fáctica y pre-dada.

En este post se podrá entender mejor -en el plano evolutivo- como la visión de las abejas y el color de las flores coevolucionaron. Y en este otro se habla de las relaciones que existen entre las abejas individuales y la mente de las abejas representada por el “Espíritu de la colmena”. En él se podrá entender precisamente el concepto de emergencia: el enjambre no es causa de la abeja, ni de la suma de las abejas y a la vez no puede darse sin la causa de las abejas. Del enjambre (la mente de las abejas) no podemos afirmar su existencia pero tampoco podemos defender su inexistencia. El enjambre ni existe ni no existe. Más abajo desvelaré esta tautología aparente del verbo existir.

Y eso es precisamente lo que inventó Nagarjuna, una vía media bastantes siglos antes de que se supiera a ciencia cierta que mente y cerebro están conectados y son las dos caras de un mismo fenómeno.

Lo dice asi en este sutra (texto):

“En ningún lugar encontraremos una entidad que podamos considerar surgida a partir de si misma, tampoco será posible suponer que se origine a partir de otras o pensar que surja como consecuencia de dos combinaciones de posibilidades anteriores.Por último carece de sentido pensar que las entidades puedan originarse sin causa o sea de forma aleatoria o por casualidad”.

Este texto es muy parecido al argumento de la emergencia de una mente en el caso de las abejas, ¿no les parece?. Solo que Nagarjuna lo ignoraba todo sobre qué cosa es una emergencia y nosotros lo sabemos desde hace relativamente muy poco tiempo.

Nagarjuna habla aquí de la causalidad emergente aunque con todo me parece que su aportación más importante a las ciencias de la mente es su idea de la vacuidad (sunyata). La vacuidad parece de entrada una idea nihilista y en cierto modo una especie de artificio mental pero enseguida aclararé que la vacuidad a la que se refiere Nagarjuna no tiene nada que ver con estas antiideas a las que estamos tan acostumbrados en occidente desde el existencialismo para acá. Efectivamente, la frase “la vacuidad está vacía” es una tautología de la que mas abajo pondré algun ejemplo bien reconocibles en nuestra cultura, pero la vacuidad a la que alude Nagarjuna es ésta: no hay fundamento en la existencia de ningún ente, todas las entidades están relacionadas unas con otras (como la abeja y el panal), no es que existan o no sino que carecen de fundamento, de cimiento, de ser en si mismas. Mi Yo aunque tenga mucho sentido para mi es interdependiente de muchas cosas relacionadas con mi vida, con mi biografía, con mi nombre, no existe una identidad pacotraver sino una dependencia de relaciones entre unas cosas y otras, yo no soy causa de mi mismo, soy un ser contingente: no tengo en mí la causa última de mi ser, luego toda mi identidad descansa en un vacío de fundamento donde la existencia o la inexistencia carecen de sentido, el mundo seguirá girando después de mi muerte (aunque me pese). Sólo el último fundamento tiene sentido en sí mismo y sería causa de todo lo demás, pero este último fundamento ni existe, ni es sino simplemente una ilusión y todo es impermanente y sobre todo ocasional.

En este post hay un buen articulo sobre el tema o en este otro.

La metafísica tradicional adoptó este dualismo de Platón. Un “ser” independiente es apelado en la metafísica tradicional como algo que existe en sí mismo, no depende de nada más , tiene existencia por sí mismo, que es completamente ilimitado por lo demás y libre de cualquier orden ajena a sí mismo o existe por mismo sin más. En la metafísica tradicional, la sustancia más elevada era comprendida normalmente como Dios o un ser divino. Desde lo que Kant llamó la “revolución copernicana” la cuestión primordial de la filosofía ya no es conocer la realidad sino conocer el origen de nuestra percepción y conocimiento. Por este motivo, la metafísica tradicional ha perdido el norte en el mundo moderno. De hecho, los conceptos centrales de la metafísica tracicional como el ser, la sustancia, la realidad, la esencia, etc, han sido reemplazados por el pensamiento moderno reduccionista. Ahora los átomos, partículas elementales, la energía, los campos magnéticos, las leyes de la naturaleza etc, son considerados como la base de todo lo demás, como el Fundamento.

Y psicológicamente hablando el Yo ha tomado el relevo a las entidades que son en sí mismas como Dios, el Yo es la esencia de todo, el centro del universo, el Yo y sus necesidades han sido reificadas, la consecuencia es que el narcisismo y el egocentrismo -y no la ética laica- han tomado el relevo de la religión en nuestras sociedades opulentas pues ni la ciencia ni la filosofia occidentales han podido resolver el dualismo sobre el que descansa nuestra manera de pensar la realidad.

Y lo que dice Nagarjuna y tambien los cognitivistas es que el Yo no existe entendiendo el verbo “existir” en su sentido metafisico profundo: el Yo carece de fundamento aunque todos tengamos esa experiencia de continuidad vivida que llamamos “Yo”, “mi” o “me”. En un post anterior que titulé ¿Quien soy yo? abordé precisamente este enigma metafísico de todos los tiempos y adelanté la solución que dio Shopenhauer a esa pregunta sobre el Yo esencial. El lector podrá decir si está de acuerdo con él, aunque lo cierto es que hurgando sobre el asunto no hay nada que pueda identificar como mi Yo y de lo que no pueda prescindir. Dicen algunos que el Yo no es una cosa sino un transcurso, una narrativa lo que es lo mismo que decir que el Yo es una sucesión de recuerdos, es decir cosas que pertenecen al pasado. No es fácil encontrar un Yo que de cuenta de esa sensación unitaria que todos tenemos de nuestra existencia y de nuestra identidad y no lo es porque el Yo carece de fundamento, es según dicen los yoguis un vacio en movimiento, algo que transcurre pero no es y que precisamente por estar vacío puede ser llenado de cualquier cosa.

Como ejemplos de vacío pondré dos ejemplos, uno que es en cierto modo un artificio mitico y otro ejemplo de la cosmología.

Un útero vacio es el útero de una virgen. ¿Se puede ser virgen y madre al mismo tiempo? Claro que no, desde el punto de vista lógico es una tautología, no se puede ser virgen y madre al mismo tiempo porque una madre es una no-virgen, pero si yo quisiera señalar a una mujer como madre de toda la humanidad eligiría a una virgen, ¿por qué? pues porque una virgen precisamente por serlo posee en potencia la capacidad de ser llenada por toda la humanidad. Asi es como resolvió la religión católica el problema de la divinidad de Maria, un conflicto que tuvo que enfrentar para integrar los cultos de deidades femeninas ancestrales con el nuevo orden de los cielos.

El otro ejemplo procede de la cosmología y tambien contiene una tautología, es ésta: ¿Antes del big bang que había? Nadie ha podido resolver este enigma y los fisicos han optado por responder que nuestro universo ahora desplegado y en expansión entonces estaba comprimido en un estado de densidad infinita. ¿Pero qué sentido tiene hablar de entonces cuando el tiempo aun no existía? ¿Qué significa densidad infinita? En definitiva: ¿qué fue lo que explotó y desde qué forma o estado?

Parece que estamos inmersos en una realidad dificil de aprehender cuando nos salimos de lo que entendemos como nuestro mundo sensible y a pesar de que todos poseemos un pequeño universo privado que llamamos mente y al que hemos tratado hasta ahora como un epifenómeno de la materia aun no hemos sido capaces de aprender nada con el simple hecho de la observación, el instrumento que tenemos más a mano para conocer algo de ese enigma.

Muy probablemente las tecnologías que proceden de la tradición búdica pasadas por el filtro de la ciencia podrán disponer en el futuro de tecnicas aplicables a los humanos pero la batalla no ha hecho sino comenzar porque será necesario quitar toda la paja místico-religiosa que busca fundamentos para empezar a fijarnos en lo esencial, y no me refiero solo a la tradición búdica o filosófica sino tambien a la ciencia. Necesariamente la neurociencia habrá de renunciar a buscar nuevos dioses o fundamentos en los genes, la serotonina o las redes neurales.


Existe poca bibliografia sobre Nagarjuna, yo he conseguido un libro editado por Siruela titulado “Los fundamentos de la via media” (2003), una selección de textos realizada por uno de los expertos más importantes del mundo en literatura sánscrita y que es un español, se trata de Juan Arnau Navarro de la universidad de Michigan.

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