¿Qué es la mente?


La ciencia manipula las cosas y luego se niega a habitarlas.

Merleau- Ponty

Las razones por las que las neurociencias no avanzan al mismo ritmo que la cardiologia (es un decir) se encuentran no tanto en la complejidad del tema que estudian sino en los instrumentos que utilizamos para reflexionar sobre nuestras disciplinas: las ciencias de la mente se encuentran efectivamente empantanadas históricamente de Descartes para acá.

Suele echársele toda la culpa a Descartes de las dificultades que encontramos en el estudio de la mente. Es instructivo leerse el libro de Antonio Damasio sobre el tema (El error de Descartes) para caer en la cuenta de que en la versión académica y oficial la culpa de todo la tiene aquel señor que vivió en el siglo XVII que fue el inventor de esa herejía que conocemos con el nombre de dualismo mente-cuerpo (o dualismo cartesiano).

En realidad Descartes no hizo nada malo sino asegurarse de que la Iglesia no iba a quemarlo vivo en la plaza del pueblo cuando aseguró que “lo que a nosotros los científicos nos interesa es el cuerpo mientras que el alma es cosa de los teólogos”. Hay que entender que en aquel tiempo alma y mente (de hecho la mente aun no existía) eran la misma cosa y lo que hizo Descartes fue desentenderse del alma (e hizo bien) para darle un impulso a la ciencia. Y tenia razón: si contemplamos históricamente el proceso de acumulación de saber veremos que gracias a la artimaña de Descartes las ciencias progresaron una barbaridad con la única excepción de eso que llamamos “ciencias de la mente”. ¿Por qué la mente no es hoy algo tan bien conocido como el corazón, el higado o la telefonía móvil? ¿A qué se debe que sigamos siendo casi analfabetos en esta cuestión?

Para responder a esta pregunta hay que irse un poco hacia atrás y recorrer el itinerario que la filosofía y el pensamiento occidental recorrieron en su búsqueda de paradigmas acerca de lo mental para terminar en el momento actual en que existe un consenso universal acerca de lo siguiente: el dualismo cartesiano es falso.

Lo que quiere decir que no hay dos principios (mente y cerebro) sino uno. ¿Adivinan a cual han castrado los neurocientíficos?

Una afirmación que al mismo tiempo no trasciende aquello que pretende sepultar para siempre. Dicho de otra manera los neurocientíficos actuales reniegan del dualismo científico pero caen en el mismo error que Husserl pero del lado contrario: reniegan de lo mental para alinearse del lado de lo corporal.

El dualismo cartesiano pues sigue vigente en el modo de pensar de nuestros hombres de ciencia.

Husserl había sido discípulo de Franz Brentano que ha pasado a la historia de la neurofilosofía porque intuyó que los hechos mentales poseían una intencionalidad y eran al mismo tiempo representacionales (algo que ya había dicho Shopenhauer por cierto). Cualquier hecho mental, cognición, sueños, juicios, emociones, etc, son de y acerca de algo, poseen una dirección: constituirse en elementos intencionales. Pocos neurocientíficos hoy se pondrían en contra de esa idea, algunos de ellos como Dennet -desde una posición cibernética- siguen postulando y definiendo a la mente como una “maquina intencional“, desde la conocida metáfora del ordenador. Husserl trató de explicarse mejor en que consistía esa “intencionalidad” e introdujo un método que llamó epoché, algo asi como poner entre paréntesis los juicios vulgares acerca del mundo (el realismo ingenuo), la epoché era una especie de suspensión del juicio que nos permitía mirar objetivamente al mundo sensible, inaugurando así la fenomenología: el estudio de los fenómenos observables pero abstrayendo la cuestión del objeto observado, algo así como un método para que la mente se observe a si misma. Desde entonces ciencia y experiencia se encuentran en un pleito casi continuo y no ha habido manera de romper ese divorcio entre ambas fuentes de información igualmente preciadas.

La fenomenología murió por un exceso de abstracción en proporción con la carencia de un método para que la mente se observe a si misma y por eso dió paso a dos nuevos movimientos: el existencialismo que fue letal para la ciencias de la mente y el psicoanálisis que si bien nunca fue a favor de la corriente neurocientífica de su tiempo, al menos rescató partes de la subjetividad humanas ya bien definidas por la experiencia huserliana. Ya nunca más se podría obviar esta parte de lo humano: su narrativa, aunque es cierto que el psicoanálisis tampoco logró hacer mella en la reflexión científica de nuestro tiempo y terminó igual que la fenomenología empantanado en su propia conceptualización de lo psíquico.

Hay dos enseñanzas del psicoanálisis -no obstante- que considero dignas de ser rescatadas: la idea del inconsciente (que hoy no niega nadie por más que el inconsciente freudiano no es el mismo inconsciente en el que creen los neurobiólogos o los cognitivistas) y la idea de escucha. Efectivamente escuchar a los pacientes es una idea del psicoanálisis, nunca nadie antes habia escuchado a los locos puesto que se pensaba que en la locura no podia haber ningún saber, ninguna verdad, se trataba solo de despropósitos causados por desarreglos cerebrales. Fueron los psicoanalistas los primeros en sentarse a escuchar las historias que contaban sus pacientes y a concederles crédito o al menos algun tipo de saber relacionado con su enfermedad. Para ser justos hay que admitir al psicoanálisis ese hito sin el cual no podríamos hablar de conflictos entre ciencia y experiencia, entre reflexión y subjetividad. El problema del psicoanálisis como antes ya había sucedido con Husserl es que terminó tomando posición del lado de la experiencia pero añadiendo una novedad: la escucha del psicoanálisis no es una escucha cualquiera sino una escucha que se hace desde dentro de un nivel contextual de escucha que trata de encajar el discurso del paciente con la propia teoría psicoanalítica. Este es precisamente su error pues cualquier discurso puede encajarse en un contexto predeterminado y lo que hace que el psicoanálisis no haya resuelto tampoco el tema de la disociación entre observador/observado, el eterno conflicto de la mente. ¿Desde donde observa el observador? Pues naturalmente desde su prejuicio conceptual.

Y así fue hasta que llegó Merleau-Ponty otro fenomenólogo reciclado por Heidegger que introdujo una nueva vuelta de tuerca a la idea de la experiencia husserliana: la novedad que introdujo el filosofo francés fue la idea de la corporalidad, una idea que también había aparecido ya en Shopenhauer. Para Merleau-Ponty hay dos clases de cuerpo: el biológico y el fenomenológico, el cuerpo vivido. Se trata de un concepto fundamental sin el que no podríamos hoy comprender la experiencia perceptiva de las anoréxicas y sus distorsiones del esquema corporal tal y como hoy llamamos al cuerpo fenomenológico de Merleau- Ponty. Pero este filósofo además de esta conceptualización acerca del cuerpo aportó una novedad sobre el proceso cognitivo que debe seguir la mente para saber algo de sí misma. Ningún conocimiento acerca de la mente puede prescindir de la corporalidad, de la corporalidad vivida o experiencial. Este fue el diagnóstico de Merleau-Ponty a los problemas que abruman a nuestros neurocientíficos y una solución apuntada al eterno conflicto mente-cuerpo.

Efectivamente el problema mente-cuerpo es sólo un problema teórico que planteado en abstracto parece insoluble y da lugar a teorías, experimentos y discursos, como este post que siguen siendo -no obstante- abstracciones, en realidad mente y cuerpo o mente y cerebro no representan ningún problema real en la vida sensible de los humanos que seguimos llorando por aquello que nos hace llorar y emocionándonos por aquello que nos hace emocionarnos con independencia de problemas mente-cerebro.

De manera que siguiendo el principio antrópico de Hawking, podriamos responder a la pregunta que titula este post de la manera siguiente: la mente es aquello que es necesario para preguntarse qué es la mente.

No se trata de una broma sino de la esencia de la cuestión: si podemos preguntarnos acerca de qué cosa es una mente es porque disponemos de una mente que puede plantearse ese tipo de preguntas. O dicho de otra manera no lograremos nunca saber qué es la mente desde fuera de la experiencia humana.

¿Pero entonces dónde encontrar la tecnología necesaria para aproximarnos a esa respuesta?

No hay más remedio -mal que les pese a algunos- que buscar esa tecnología en las llamadas tecnologías espirituales orientales, en el budismo, pues fueron ellos los primeros que intentaron dar una respuesta a esta cuestión.

Nosotros hemos occidentalizado algunas de esas tecnologías y conceptos y les llamamos mindfullness, es precisamente esta conceptualización la única tecnologia conocida capaz de proporcionar esa herramienta tan necesaria para que ciencia y experiencia vuelvan a estar casadas y en buena armonía.

Pero para saber más acerca de esta cuestión deberá usted esperar al próximo post.

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17 pensamientos en “¿Qué es la mente?

  1. A algunos nos conmueve mucho, ya lo sabe, ver referenciado al sabio Oriente desde la neuropoesía actual, quizá porque es totalmente cierto que ahí florecieron esas preguntas trascendentales (y acaso alguna posible respuesta) eones antes de que naciera Freud (por supuesto con mis respetos).
    Probablemente la ironía de la mente sea que es capaz de plantearse preguntas sobre sí misma que está demasiado limitada para responderse, el yo preguntándose “quién soy yo” (excelente su post del blog hermano) y tantas así que da vértigo. Se trataría de no asomarse al abismo para no tener vértigo, pero ¿quién puede no asomarse cuando…?
    Excelente, RC, otra vez tanto saber y tan magistralmente concentrado, ahhh…
    Sí, un brindis por Damasio, Varela, Capra, Merleau-Ponty y alguno más, ya sabe cuáles ;)

  2. Porque, como dijo alguien, todos los toreros son españoles pero no todos los españoles son toreros :) Ir a la India creyendo que se encontrará a yoguis en vez de peatones es como creer que en Amsterdam todas las viejecitas meriendan madalenas con cannabis o que todo japonés en vez de sudokus hace haikus en el metro.
    O, como dice el refranero, en todas partes cuecen habas.
    Besaes…

  3. Tal y como decía Merleau- Ponty, “la ciencia manipula las cosas y luego se niega a habitarlas”, que es lo contrario de la otra opción, “habitar cualquier cosa sin muebles dentro”, ambas posiciones llevan al desastre. Y lo digo por una razón: cada vez que leo más sobre cognitivismo yóguico, no termino de entender como es posible que aquellos países tan sabios en estos temas sean tan pobres. Si hay alguien que tenga alguna clave me la enseñe por favor.
    Y no solo la pobreza sino ¿como entender aquellas sociedades de castas?

  4. Yo diría que porque no son culturas adelantadas en lo mental, sino disciplinas adelantadas que, geográficamente, se han dado en un sitio del planeta en vez de otro (como los toreros en España o Portugal), es decir, insertadas dentro de sociedades o culturas más globales, lo cual no tiene, evidentemente, vinculación ni consecuencias sociopolíticas en lo mental a nivel de pais.
    Bueno, eso creo, y si alguien tiene más ideas que las diga porque es un tema interesantísimo, sí.

  5. No, no es algo más profundo lo que planteo, lo haré con esta pregunta ¿Cómo es posible que las culturas mas adelantadas en lo “mental” sean las mismas culturas donde la pobreza y la desigualdad sean endémicas?
    Que en todas partes cuecen habas ya lo sé pero la diversidad individual no explica la homogeneidad cultural en ese aspecto.

  6. Bueno, Paco, desarrollo espiritual y desarrollo económico, inversamente proporcionales, ¿están necesaria y directamente vinculados?

    Es al menos una coincidencia, para vos, en Oriente. Pero ¿es algo más?

    Saludos.

  7. Como bien dices, la mente existe en el momento en el que es consciente de sí misma, aunque muchos animales también tienen mente y ¿son conscientes de ello? ¿Se hacen preguntas acerca de sí mismos, de lo que son, de cómo piensan?

    Tema controvertido, pero me ha gustado mucho el artículo. Un saludo.

    http://creandomentes.wordpress.com

  8. Para creandomentes:
    es evidente que mi perro tiene una mente y tambéen un calamar y una hormiga pero esas mentes -dicen los conexionistas- que no tienen la suficiente complejidad para tener una mente recursiva: aquella que sabe que sabe. Esto parece ser una característica esencial de nuestra especie

  9. Para Tamarit:
    Lo pregunto porque no lo sé, me gustaría que alguien me aclarara esa paradoja, yo no tengo una explicación para ese dilema ¿Por qué en Europa tenemos carreteras y en el Tibet no hay mas que miseria?

  10. Por si te sirve, Paco, te transcribo un párrafo del Viaje a la Felicidad (E. Punset):
    “Hasta que no se demuestre lo contrario, el escritor Dominique Lapièrre, como muchos de vuelta de un viaje a la India, puede seguir manteniendo, sin que nadie pueda rebatir científicamente sus argumentos, que la vida en aquel subcontinente, o más probablemente la influencia del budismo y el yoga en la búsqueda de la paz interior, sí muestra una relación superior al promedio mundial entre la felicidad y el grupo étnico, más allá de las catástrofes naturales o la pobreza.”
    a lo mejor esto no tiene relación directa con la mente pero sí con tu última pregunta, y supongo que no te importará si ponemos de ejemplo al Tibet o a la India, donde también hay mucha miseria. ¿Será que el nivel de conciencia y el nivel de comodidad material van desaparejados? ¿estará ahí el error, el no encontrar un término a medio camino entre la cítara y la olla como los llamaría nuestra amiga la Zacco?

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  16. El Budismo finalmente es una ciencia de la mente, que involucra e integra lo que las neurociencias separa y disgrega: el fenomeno cuerpo-mente.El conocimiento que se puede conseguir de la mente es asequible para todo ser humano que se lo proponga con la practica de la meditacion,no es necesario, ni tomografos,ni modernos equipos de Resonancia Magnetica,ni costosos y modernos laboratorios,porque con eso solo se limita la mente a un organo denominado cerebro;la propuesta del budismo es conocer la mente directamente y de forma tan sencilla como sentarse a meditar y con esa practica tan simple se trasciende la barrera de separa lo perceptible de la percepcion y del perceptor, ahi esta la limitacion o el empozamiento en el que han caido las ciencias,que solo estudian lo perceptible ( su objeto de estudio) y a lo mas implican la percepcion,pero nunca al perceptor,lo que si hace el meditador englobando los tres factores en una sola unidad, que trasciende toda dualidad.Es por ello que los grandes meditadores de oriente llegaron a niveles de sabiduria que les permitio acceder al conocimiento del Universo,en cualquier rama disciplinaria o cientifica careciendo de todo instrumental cientifico y disponiendo solo de un cojin de meditacion,paradojico pero veraz,el simple y sencillo acto de meditar lleva a niveles de superiores de conocimiento ,que incluso ya estan plasmados en obras milernarias como el Tripitaka y que en las ultimas centurias recien la ciencia esta corroborando y reportando como grandes descubrimientos.

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