El largo y tortuoso camino del deseo
The long and winding road
That leads to your door
Will never disappear
Ive seen that road before
It always leads me here
Lead me to your door
(Paul Mc Cartney)
Tal y como dice Mc Cartney el largo y sinuoso camino conduce a su puerta, y nunca desaparece y es además siempre el mismo, porque siempre conduce al mismo lugar. Lo que es una manera de decir que el deseo discurre sobre un surco como un rio y que ese rio a pesar de parecer siempre el mismo tal y como sostenía Heráclito siempre es diferente y sólo se detiene frente a una puerta, es decir frente al objeto del deseo. Pues el deseo tal y como decía Jacques Lacan es siempre el deseo del otro, de lo otro.
Efectivamente el deseo se recicla sobre sí mismo después de pasar a través del objeto que lo suscita y su tendencia es antagónica a la identidad: deseamos lo diferente, deseamos lo que no poseemos, deseamos al otro en tanto posee algo que nos falta. Lo que deseamos es al otro en su Falta.
En este sentido el deseo es la operación inversa a la conservadora identidad que siempre tiende a establecerse cerca de las similitudes, a enroscarse en la repetición de lo idéntico. Igualdad y diferencia, persistencia y cambio establecen entre si una dialéctica que dirige e impulsa el deseo hasta su consumación: un dificil equilibrio que nos implica de por vida y cuyo compañero eterno de viaje es la repetición, la vieja diosa Ananké o tal y como aparece en la mitologia griega las tareas eternas de Sisifo.
El deseo es -tal y como sostiene Fernando Colina- curvilineo y discurre entre tres ejes, comienza en X, y asciende hasta Y y desde alli comienza un descenso que se caracteriza por la refractariedad del propio deseo que parece agotarse en Y. hay algo en Y, en la consecución del deseo que opera como un relé meláncolico. Hay algo en la satisfacción de melancolico hartazgo sin la cual -paradojicamente- el deseo permaneceria abotargado y no podria reciclarse ni renacer de sus propias cenizas, el goce del deseo está pues en desear más que en conseguir lo que se desea, tal y como Ovidio y Plutarco dejaron escrito siguiendo siempre la flecha del placer. Asi y todo el deseo ocupa un campo donde aparece un tercer eje y un punto: el Z que conocemos con el nombre de amor, es ahí donde el apego, el temor a la pérdida y el duelo se establecen como guardianes y convidados de piedra del deseo. Otros como Shopenhauer llamaron aburrimiento a este punto Z donde el deseo se renueva y a través del cual escapa de nuevo hacia un punto donde la excitación de un nuevo deseo le aparta del tedio.
El campo del deseo se establece y oscila periodicamente entre esos tres puntos, apetencia, satisfacción y apego.
Decia Freud que la salud mental consiste en amar lo que se desea y desear lo que se ama. Una tarea complicada que requiere la integridad de ese oscilador que llamamos deseo y que se comporta como una curva de Lissajous. Que Afrodita y Eros se lleven bien entre sí es una tarea que tiene sus dificultades y las tiene porque en cada coordenada el deseo sufre o puede sufrir accidentes, inundaciones, atascos, rozaduras e “impasses”. Y tiene dificultades porque los intereses de Afrodita son distintos a los de Eros, para ella lo que interesa es la satisfacción, el exceso, la voluptuosidad o la creación en si mismas, para él la dependencia, el largo plazo y todas las condiciones que alejen los temores de abandono, pérdida o soledad. Pessoa dijo “amar es cansarse de estar solo”, y define con esta frase de manera magistral los intereses de Eros.
Ese lugar basal que hemos definido como X es el lugar de partida que no de nacimiento del deseo que como puede observarse en esta curva se comporta como un oscilador con un punto bajo y un punto alto, pero siempre reciclado y representando al movimiento armónico complejo.
El campo sinuoso del deseo
Pero el deseo discurre siempre entre prohibiciones, no viene dado por la naturaleza como sucede en el instinto (en este post puede consultarse la diferencia entre instinto, pulsión y deseo). El deseo puede asomarse de vez en cuando a la pulsión parcializadora del instinto humano pero debe ponerse a distancia de ella a través de la funda del lenguaje y el simbolo. Asi debe sortear distintos obstáculos: transformándose, disfrazándose o decodificándose a sí mismo y si viene al caso saltando por encima de peligros y riesgos diversos. A veces el deseo puede ser aniquilado o paralizado por algunas de las instancias que intervienen en su modulación, algo que sucede en la neurosis obsesiva y de forma protocolaria en las psicosis.
Pues el deseo se encuentra propiciado por la vida y tasado por la realidad, regulado por la imaginación, censurado por instancias psicológicas y sociales, vigilado por las leyes justas o injustas, intervenido por los otros y es además de todo eso: centinela de la salud.
Pues una persona sana es sobre todo una persona deseante y amorosa.
El ajuste entre el deseo y su satisfacción es pues algo dificil y a veces una tarea heroica. La culpa, la angustia, el vacio, la soberbia, la codicia, la destructividad o la ira son sus consecuencias derivadas de conflictos internos, hablamos entonces de impulsividad o de trastornos pasionales. Por el contrario puede aparecer disminuido, agotado, empobrecido, embrutecido, entonces le llamamos melancolía o depresión.
Por ultimo el deseo necesita la protección del lenguaje, de lo contrario la pulsión amenaza con corromper lo que de humano hay en el deseo, una pulsión siempre adosada a la destrucción, la parcialización o la fragmentacion, hablamos entonces de psicosis, donde solo la pulsión se manifiesta circunscrita por el delirio, una de las formas de defensa que los humanos hemos inventado para guarecernos del deseo desnudo de significación.
De aquello que no pudimos resignificar.
Pues el deseo mana del amor , de la acción civilizadora de la palabra en manos de los padres, el deseo precisa de esta elevación, si no la alcanza simplemente agoniza en la pulsión y muere.
Para aquellos de ustedes que aun lo duden les recomiendo no se pierdan la interpretación del rio de Heraclito en boca de Paul Mc Cartney:
Bibliografia: Fernando Colina: “Deseo sobre deseo”. Ediciones 4.
Perversos y transgresores
La madre de un homosexual se dirigió por carta a Sigmund Freud para preguntarle acerca de la elección erótica de su hijo, buscando asesoramiento y preguntando al mismo tiempo si el psicoanálisis podía ayudar a su hijo a recosiderar su posición. Freud le contestó lo siguiente: que la homosexualidad no representa en si misma una ventaja pero no era una enfermedad, ni un vicio ni una debilidad moral. Le explicó su teoria de la libido y su hipótesis de que la homosexualidad era una detención en el desarrollo libidinal que afectaba al deseo y al objeto de deseo. Le explicó su teoria de la disposición bisexual de la libido humana y trató de tranquilizarla respecto a la salud mental de su hijo. (Aqui está la carta en cuestión).
La paradoja que encierra la respuesta de Freud procede del hecho de haber utilizado la palabra “detención” mientras que en otro lugar utiliza la palabra “variante”. Evidentemente no es lo mismo que la libido homosexual esté detenida que sea distinta. En el primer caso precisaría de una especie de “liberación” externa lo que justificaría un tratamiento de removimiento a fin de levantar los obstáculos que impiden el avance de la libido detenida. En el segundo caso no haría falta hacer nada salvo integrar y admitir los diversos tipos de deseos y de subjetividades que los humanos recorremos en nuestra búsqueda de goce.
La pregunta que subyace a esta ambigüedad de Freud, es la siguiente: ¿es la homosexualidad una perversión?
O más directamente ¿qué entendemos hoy como perversión?
¿Es lo mismo perversión que transgresión?
No, para entender bien las diferencias es necesario decir que no todos los preceptos sociales merecen la pena ser respetados, hay algunos preceptos que son innecesarios o francamente injustos. ¿Es el adulterio hoy una falta que merece la pena respetarse?
Sin embargo el limite de lo que merece la pena ser respetado está en nuestros juicios morales. La perversión es una averia moral y no tanto una avería médica, de ella da cuenta la ley, esa guia que acompaña al deseo y le pone limites. Ahora bien, no hay que confundir el deseo con la pulsión, en este post he hablado precisamente de ello. La pulsión siempre es parcial, destructiva y fragmentadora, mientras que el deseo es en cierta manera algo que acaece y se forma en el campo del otro. El deseo siempre es algo que pasa por el otro, el objeto aqui se encuentra establecido, no hay deseo sin ese otro que le hace de dique y de soporte esencial. Es verdad que a veces el deseo se asoma a la pulsión, la explora, la palpa o la excava pero no se detiene en ella, se limita a prolongarse en si mismo, a volverse a enroscar en un deseo renovado. Sin embargo el perverso es básicamente un ser que habita en su pulsión de poder y se identifica con ella.
Como ejemplo de ese “asomarse” del deseo hacia la pulsión ,en este caso una pulsión anal podemos observar esta fotografia a medio camino entre el arte y la obscenidad:
Como guia para navegantes se podrian determinar tres condiciones que separan al transgresor del perverso:
- El perverso daña o inflinge daño en el cuerpo del otro.
- El perverso no considera el goce en el otro.
- El perverso humilla, cosifica o no respeta la dignidad del otro.
La transgresión sin embargo es la condición de cualquier goce, el transgresor es un disidente, un hereje de la moral convencional.
La transgresión es el arte del deseo erótico y tal y como dice Bataille el erotismo está en la base de la busqueda y encuentro con lo sagrado, algo que se encuentra e su vecindad mientras que la perversión es su lado inmoral, incivico y destructivo. Todo deseo es transgresor por naturaleza pues aspira a la libertad, es excesivo y explora lo nuevo. La búsqueda de nuevos placeres, nuevos perfiles, nuevas perspectivas como hacia Jerjes, dueño de medio mundo y degustador de todos los deleites conocidos que convocó un concurso para que alguien hallara para él un placer nuevo. Entre el transgresor y el perverso, el limite está ocupado por la ley, pero tambien en salvaguardar la dignidad del otro, el respetarlo en su integridad corporal y sobre todo en tenerlo en cuenta en su propio goce que no tiene porque coincidir con el nuestro y que a veces se situa en un polo opuesto o le es complementario.
No estoy hablando tampoco de la cristiana reciprocidad porque muchas veces la transgresión consiste precisamente en escenificar las relaciones de poder en el paroxismo de la desigualdad: “ir a la suya” puede resultar la forma creativa con que el poder se manifiesta en el goce fálico y es tan politicamente incorrecto que revela en sí misma toda su potencial disidencia.
Las relaciones humanas incluso aquellas presididas por el amor o el parentesco están presididas por el deseo de poder. El poder no es algo que elijamos como compañero de viaje sino algo que nos estructura desde que nacemos, algo inevitable, no hay más remedio que integrar a nuestras figuras paternas que no son solo figuras de cuidado y amor, sino tambien de disciplina, castigo y gobierno. En ellos se funden ambas cualidades y desde pequeños tenemos que lidiar con esa ambivalencia que se produce alrededor del hecho de que aquellos que nos aman son al mismo tiempo aquellos que nos dominan y en ultima instancia aquellos en cuyas manos está nuestra vida, nuestra integridad. Es por eso que nuestras relaciones con los padres están siempre teñidas de amor y de agresión, son ambivalentes por naturaleza, teñidas de obediencia y de rebelión. Más tarde esa relación se traslada al sistema educativo, alli tenemos que vernoslas con premios y castigos, humillaciones y derrotas, exigencias y palizas en el patio, llantos y matriculas de honor.
Y luego aparece la amistad: ¿quÉ podemos decir salvo que es en la amistad donde nos vamos a encontrar con el acero de la rivalidad simultaneamente con la camaraderia y el altruismo?
Dicho de otro modo: las relaciones humanas estan teñidas de libido o sea de amor y de deseo de poder. No hay amor sin deseo de poder, ni deseo de poder que no proceda del sexo.
El mundo laboral es un buen ejemplo de las relaciones de poder que se establecen entre los compañeros y los jefes, esos seres admirados, temidos, envidiados y odiados simultáneamente. La jerarquia laboral es uno de los lugares más inhóspitos por los que discurre nuestro periplo de la vida y donde consumimos nuestro tiempo entre desesperanzas, alianzas, intrigas, traiciones y derrotas. Ahi forjamos una estrategia de supervivencia instalándonos en los intersticios de esa red no siempre explicitada y clara a veces incognoscible en las leyes y reglas que gobiernan sus intercambios.
¿Y que sucede en el amor?
Lo que sucede es que el deseo de poder está oculto, se esconde y se reniega de él, como si hubieramos renunciado a hacernos de notar, como si no nos importara nada. La realidad es que es en la pareja humana donde se dan las grandes batallas por el poder y tambien en relación con los hijos, que ya muy prontito aprenden -segun su subjetividad particular- a haberselas con ese dilema y a tratar de imponerse a la opinión de sus padres.
En nuestros entornos opulentos el único poder tolerable, es el democrático, el único liderazgo admisible es el que procede del buen hacer, del saber o de la superioridad moral, aquel que tiene poder (influencia, prestigio y saber) en el sentido social laboral de la palabra, debe operar por seducción y nunca por imposición. Esa es la barrera que divide al transgresor del perverso. El perverso no negocia ni seduce, impone en el sentido mas sadiano de la palabra, fuerza y repite mecánicamente un mismo ritual destinado a cosificar al otro o a reducirlo a escombros.
Una manera de entender esta diferencia entre transgresion y perversion es que el perverso es una patologia moral, mientras que el transgresor es aquel que pone patas arriba un consenso que no comparte, alguien que se confronta con una prohibición injusta.
En este sentido y volviendo a la pregunta que la madre americana le hizo a Freud, la homosexualidad no es una perversión sino en todo caso una transgresión, una disidencia politica que se hace contra la moral convencional que sacraliza las relaciones reproductivas hombre-mujer. Lo cierto es que la mayor parte de los perversos verdaderos son heterosexuales y además de eso beatos, moralistas, conservadores y reaccionarios: “vicios privados, publicas virtudes” esa es la verdad estadística.
Bibliografia:
Fernando Colina: “Deseo sobre deseo”
Francisco Traver: “Un estudio sobre el masoquismo”
Georges Bataille: “El erotismo“
La utopía toxoplasmática de la vida
Si cualquiera de nosotros fueramos un toxoplasma gondii, nuestra utopía sexual sería encontrar un gato pues es alli y sólo alli -en el cuerpo de un gato- donde podriamos reproducirnos.
El resto del tiempo lo pasariamos bastante mal tratando de resistir formando quistes en el interior de otros animales que aunque infectables no permitirían de ninguna manera pasarnoslo en grande fornicando, aunque probablemente la reproducción del toxoplasma no es tan divertida como la nuestra pues tiene una fase sexual, la que se produce en el interior del gato y una fase no sexual que es la que se produce frecuentemente en el cuerpo de los ratones.
El ideal del toxoplasma es pues encontrar un gato, donde se desarrolla la fase final de su ciclo vital, su huesped definitivo, nosotros los humanos tambien podemos servir de reservorios pasivos y si está usted embarazada tienen grandes probabilidades de que su feto acabe siendo atacado por este parasito que tiene preferencia por los cerebros en desarrollo. Es por eso que las mujeres embarazadas desarrollan una cierta aversión a los gatos y hacen bien porque es a través de sus heces (depositadas en esa arenilla doméstica de los que poseen gatos) como nos contaminamos los humanos.
Del mismo modo se contaminan los ratones. Una vez en el interior de un ratón el toxoplasma se dedica a construir quistes y a resistir esperando que el ratón sea al final devorado por un gato y establecer alli su guarida nupcial. Ni que decir tiene que la resistencia del toxoplasma una vez enquistado es más larga que la vida de su huesped transitorio, la paciencia de estos parásitos es extraordinaria pero a menudo su ciclo vital no llega a completarse precisamente porque se encuentra con frecuencia con callejones sin salida, por ejemplo terminar en el cuerpo de un conejo que es absolutamente refractario a contaminarse.
Los ratones y los gatos -es bien sabido- se llevan bastante mal porque ningún ratón quiere terminar en el estómago de un gato, aunque esta verdad axiomática tiene sus excepciones tal y como el lector comprobará enseguida. Los ratones han desarrollado hacia los gatos una especie de fobia y basta tan solo el olor de un gato para desencadenar en ellos una respuesta de huida frenética. Una fobia que al parecer es innata, tal y como Seligman teorizó a través de su constructo preparedness, que seria algo así como una facilitación para desarrollar fobias a ciertas feromonas pero no a otras. Así los ratones estarían diseñados a que el olor de un gato les resulte aversivo con independencia de que haya visto alguno en su vida mientras que el olor a conejo les deja frios.
Pues -y ahora viene lo bueno- parece ser que esto de la fobia del ratón al gato tiene sus excepciones porque tal y como han demostrado unos sesudos investigadores de la universidad de Oxford, llamados Berdoy, Webster y Mc Donald en un interesante articulo titulado “Fatal atracction in rats infected with toxoplasma gondii” parece ser que los ratones se sienten fatalmente inclinados hacia la feromonas gatunas infectadas por el citado toxoplasma.
El articulo en cuestión que puede verse aqui es realmente extraordinario porque pareciera como si el toxoplasma tuviera inteligencia. Una inteligencia tal que provocara una abolición en el natural reflejo de aversión del ratón hacia el gato y que llevara al ratón hacia las fauces del gato sólo para que el toxoplasma fuera feliz.
Las implicaciones terapeuticas de este hallazgo son extraordinarias porque nos permite llegar a pensar en que determinadas enfermedades casi ya olvidadas como la rabia que están causadas por un virus podrian sernos de utilidad para el tratamiento de la agresividad, ¿Como sabe el virus de la rabia que la mejor manera de saltar de cuerpo en cuerpo es a través de la saliva que queda tras la mordedura?
La enfermedad que causa el toxoplasma gondii en los humanos se llama toxoplasmosis y suele manifestarse casi siempre de un modo benigno excepto en inmunodeprimidos y se sospecha que esta enfermedad puede tener alguna relación con otras enfermedades graves. Incluso se ha dicho (pero no demostrado) que podria tener algun parentesco o aumentar al menos la sensibilidad para padecer esquizofrenia si el contagio se da durante el embarazo.
Mientras los investigadores se ponen de acuerdo y discuten sobre las relaciones del toxoplasma con estas enfermedades, el toxoplasma sigue haciendo de las suyas y sin saber ni una palabra de neurociencia se las ha arrglado para conseguir que los ratones no sientan aversión por ellos sino atracción. Una atracción que para el ratón es fatal pero benéfica para el parásito y tambien para el gato que no ha de correr demasiado tras su presa.
Si supiéramos como lo hizo el toxoplasma quizá los invesigadores podrian ahorrarse tambien las discusiones y los congresos.
Simplemente hagan como el toxoplasma, hagan como hace la filogénesis, la evolución, primero resuelvan el problema y luego busquen el por qué.
Una web recomendada (en inglés), en ella el autor especula con que la infección por toxoplasma puede estar influyendo incluso en el carácter de los humanos.
Instinto, pulsión y deseo
La palabra instinto ha sufrido intensos reveses durante buena parte del siglo XX, una de las razones por las que la palabra “instinto” ha tenido difícil acomodo entre las ciencias de la naturaleza, es que empasta mal con la concepción humanística del hombre. Efectivamente los neurocientíficos ya no hablan de instinto sino acaso de la neurobiologia del placer o de “sistemas de recompensa”, los etólogos y los psicólogos evolucionistas han descubierto la palabra “fitness” que tiene una acepción blanda: algo asi como la escultura del cuerpo y una acepción dura, que es la que manejan los cientificos y que tiene que ver con la aptitud, es decir con lo instintivo, con ese mandato que viene a decir: sobrevive y reprodúcete.
De manera que el fitness sería la competencia para sobrevivir y reproducirse, algo que tiene que ver con el rango, la alimentación, el tamaño, la agresividad o las destrezas o estrategias diversas que podemos ver en la naturaleza y en las distintas especies destinadas a conseguir comida y sexo, pero tambien seguridad y prebendas, maternaje y altruismo. Todo esto es objeto del estudio por parte de biólogos, etólogos y psicólogos evolutivos, y tiene que ver con lo instintivo pero sólo tiene que ver con lo humano en tanto que lo humano emergió precisamente de ese caldo de cultivo a través de lo que llamamos selección natural.
Dicen algunos que no existe mente sin cerebro, es verdad. Pero tambien es verdad que no existe mente, sin género, sin cultura, sin familia, sin sociedad, sin etnia, sin historia y sin mito. De manera que puestos a nombrar todas las variables o estructuras que tienen que ver con lo mental lo justo es nombrarlas a todas. Ese es uno de los propósitos de este blog, que se llama precisamente asi: Neurociencia y neurocultura, ¿cómo se interelacionan pues ambas realidades: la biológica y la cultural?
Esa es una pregunta que vale un millón de dólares y probablemente un premio Nobel. La razón de esta ignorancia en parte se debe a la jerga, es decir no hay un lenguaje consensuado para abordar ambas realidades de modo simultáneo.
No sé la respuesta a esa pregunta, pero algunos investigadores han construido teorias y modelos explicativos para fundir ambas realidades, muchos de ellos han sido nombrados en este blog. Sin embargo me interesa ahora nombrar algo que en mi opinión tiene mucho interés para entender como en lo humano el instinto pierde importancia en relación con los animales, para ello aclararé algunas diferencias entre nosotros los humanos y nuestros primos precursores los simios:
- Suele decirse con frecuencia que los animales no tienen mente, es mentira, los animales tienen mente, claro que si. Mi perro tiene mente, no hay más que observarle la cara y los ojos, ahi hay una mente pero una mente de perro. Una mente diseñada para su fitness, para sobrevivir en una “cultura” canina.
- Nuestro parecido genético con el chimpancé es tal (99,5%) que hay que preguntarse como es posible que esa pequeña diferencia del 0,5% sostenga tantas diferencias entre la mente humana y la de ellos. Algunos autores sostienen que la clave de estas diferencias no pueden explicarse del todo a través de esas pequeñas diferencias genéticas, pero que por el contrario la cultura humana y la cultura chimpancé tienen más diferencias que el propio genoma y quizá en estas diferencias está la clave de que los hombres y los chimpancés seamos tan distintos.
- Una de las diferencias más notables entre la mente humana y la chimpancé es que nuestra mente es recursiva, es decir “sabe que sabe”, esto no le ocurre a ningún animal conocido. Una especie de repliegue que hace que seamos conscientes de ser conscientes.
- La siguiente diferencia notable es que somos conscientes de nuestra finitud, es decir tenemos una representación mental de la muerte, sabemos que nos moriremos, ningún animal lo sabe y si lo sabe nosotros no hemos podido demostrarlo, por eso el suicidio entre los animales no existe por más que algunas conductas animales puedan hacernos recordar esa tendencia tan humana de quitarse de enmedio por la razón que fuere.
- Nuestra inteligencia y nuestra capacidad de aprendizaje (neuroplasticidad) es tan poderosa que no hay ningún animal que nos llegue a la suela de los zapatos. Se trata de un desarrollo que nuestro cerebro ha realizado sobre todo en eso que los biólogos llaman “el cerebro social”, nuestra capacidad para relacionarnos, anticiparnos, mentir, inventar falsedades, tramar intrigas, adivinar las intenciones del otro y urdir estrategias destinadas a mejorar nuestro estatus, son infinitas si nos comparamos con los chimpancés que tambien tienen habilidades en este sentido pero mucho menos sofisticadas.
- La cultura que los humanos hemos construido está regida no por las leyes de lo complicado sino por las leyes de la complejidad. Significa que las relaciones que se establecen en un sistema complejo están presididas por la incertidumbre: la razón de esta impredictibilidad es que en cierto modo los vínculos que enlazan a un elemento con otro están ocultos y por tanto las reglas para orientarse en lo social son de una enorme dificultad. Baste como ejemplo la dificultad que tenemos los humanos para discriminar la complejidad moral de nuestros actos y por tanto la dificultad para elaborar códigos morales.
- Los humanos tenemos un hándicap enorme con respecto a los animales: tardamos mucho en madurar, no nos hacemos adultos hasta bien pasados los 18 o 20 años, antes precisamos de cuidados maternales y enseñanzas (nursing y teaching) para orientarnos en ese mundo tan complejo que la sociedad humana ha diseñado para albergarnos. No basta con seguir a la madre para adquirir cierto fitness como hacen los animales sino que necesitamos ser acariciados, llamados, hablados, lamidos, enseñados y castigados, de otra forma nuestras posibilidades de supervivencia social se reducen. Estas dificultades de supervivencia son las que probablemente hicieron evolucionar el imprinting de los animales y transformarse en apego, un constructo psicológico descrito por Bowlby y que se refiere a la participación de nuestro cerebro emocional en la construcción de un vinculo duradero entre individuos y cuyo paradigma es la relación materno-filial, un vínculo pensado para que sea duradero y sólido.
John Bowlby cuyo constructo del apego vino a enlazar y sustituir el imprinting instintivo con la teorización de la sexualidad oral Freudiana.
- Por último señalaré uno de los pilares de la cultura humana: el tabú del incesto que regula el acceso de unos individuos a otros y que establece y formula las relaciones de parentesco. Ningúna “cultura” animal soporta este tabú, aunque los simios rechacen mantener relaciones sexuales entre madres e hijos a los que parece reconocen de por vida.
Por todas estas razones las manifestaciones de lo instintivo en hombres y animales no pueden ser las mismas, el sólo hecho de que los humanos seamos conscientes de nuestra finitud explica el que nos afanemos durante toda nuestra vida en alcanzar la inmortalidad, la pervivencia de nuestros hechos y no tan sólo de nuestro genoma: el egoismo humano no está tan determinado para hacer pasar nuestros genes a la generación siguiente sino nuestra memoria, nuestros actos o nuestras obras.
A Freud se le atribuye un estudio de lo instintivo y haber sido el primero en observar el peso de los instintos en las decisiones aparentemente racionales de los humanos, sin embargo Freud nunca habló de instintos sino de pulsiones. El asunto es que la palabra alemana “trieb” fue traducida por instinto de forma equivocada pues la distancia que existe entre la pulsión y el instinto es la misma que existe entre apego e impronta.
La pulsión es el instinto después de pasar por el filtro de lo humano y lo que caracteriza precisamente a lo humano es lo cultural y la dificultad y lentitud de su crianza.
La pulsión es el instinto parcializado, dado que el instinto en los humanos ha de sufrir determinadas vicisitudes para alcanzar la genitalidad que coincide con la eclosión hormonal de la adolescencia. Dicho de otro modo, la sexualidad infantil no es un calco de la sexualidad adulta, un niño no es un adulto en pequeñito sino un adulto en potencia que ha de sortear determinados obstáculos para que su “instinto” se asiente en eso que a los animales les viene dado sólo por la naturaleza del crecimiento. Los humanos no sólo crecemos sino que además maduramos: aprendemos y desaprendemos.
Esta es una consecuencia de la parcialización del cuerpo de la mujer en la mirada del hombre. en este caso la parcialización afecta a los glúteos que obturan y tapan ejerciendo una función de velo a tres orificios libidinizados.
La pulsión es siempre parcial porque ha de asentarse, fijarse o erotizarse siguiendo un determinado orden secuencial de orificios, el orden es más o menos asi:
- primero se erotiza la piel, la boca y el oído.
- luego se erotizan los orificios excrementicios, ano y uretra, pero también los ojos (mirada) y movimiento (actividad muscular).
- Y más tarde se erotizan los órganos genitales, a esto le llamamos ya sexualidad adulta, la libido ha alcanzado su cúspide evolutiva y el individuo ya puede ejercer su fitness. Se encuentra en condiciones de sublimar, es decir de destinar el sobrante de su energía sexual a inversiones sociales.
La consecuencia es que la sexualidad humana está hecha de retales, de secciones de pequeñas pulsiones parciales erotizadas y filtradas más tarde por el tabú del incesto que añade una dificultad más a este dificil viaje sexual de la libido humana: el individuo tiene que mantener reprimida su sexualidad infantil fuertemente pegoteada a la madre y buscar un sustituto lo suficientemente alejado de él para no ser reconocido pero lo suficientemente cercano para poder establecerse como objeto de amor.
De ahí la dificultad.
Y de ahi que en los humanos no es posible hablar de instinto sino de pulsión. es por eso que sólo los humanos nos suicidamos, nos drogamos, damos la vida por una idea, nos hacemos daño a nosotros mismos o no nos reproducimos de forma electiva, tenemos preferencias, condiciones para el amor, filias y fobias y un gusto especial por Wagner o por Mahler, por los plátanos o por el puré de patatas. Es por eso que sólo los humanos somos libres y no estamos determinados por las leyes de la naturaleza, hemos ido más allá.
Y la pulsión no termina aqui su viaje porque además ha de ser filtrada por otro agente: el lenguaje que divide el mundo en afuera y adentro, entre sujeto y objeto. Ahi es donde emerge el deseo como una interiorización de la pulsión y es donde la pulsión vestida con palabras aparece de nuevo en escena, pues ninguna pulsión acaba satisfaciéndose -en lo real- si no puede ser dicha.
Además la pulsión en forma de deseo tiene que pasar por el filtro del otro, no hay deseo sin otro y muchas veces nuestro deseo es el deseo-del-otro.
Lo humano pues está tan alejado de lo instintivo y del fitness que es verosimil y comprensible que la teoria del instinto haya ido mutando a lo largo del siglo XX hasta permutar aquella lógica aplastante que unia mujer=maternidad u hombre=guerra.
Hay demasiadas evidencias que nos indican que el deseo humano está sujeto precisamente a las leyes de la fragmentación, de la parcialización y que nada teleológico se encuentra en su deseo, ni determinismo radical: sólo los humanos podemos renunciar a sobrevivir o a reproducirnos.
No hay pues causa final y ni siquiera la teoría de la búsqueda de placer o de recompensa nos sirve para entender lo humano.
Lateralidad, especiación y esquizofrenia
Asimetria interhemisferica
La idea de que las enfermedades mentales y más concretamente la esquizofrenia son “impuestos“ que pagamos los humanos por nuestra enorme inteligencia social ya fue intuida a principios de siglo por múltiples autores. Desde entonces las pruebas han ido acumulándose en el sentido de que los cambios cerebrales que tuvieron lugar en el paso de nuestro homínido precursor al Sapiens han tenido secuelas en el desarrollo emocional de los humanos.
La diferencias cerebrales entre ese hominido y el Sapiens puede resumirse en estas tres características:
- Una ganancia en inteligencia
- Una ganancia en complejidad social
- La ganancia del lenguaje y la simbolización
Estas ganancias tienen un correlato anatómico y fisiológico (neurobiológico) y este correlato no puede ser otro sino la asimetria de los hemisferios cerebrales. Es decir el predominio de un hemisferio -dominante- sobre el otro, no dominante, usualmente el derecho, una asimetria que seguramente procede de la especialización progresiva de la mano derecha. Fue la mano la que estiró del hemisferio, la mano que trabaja, la mano que construye herramientas.
Dicho de un modo rotundo: la conversión de un casi simio a Sapiens está relacionada con la lateralización. Ningún simio tiene asimetrias en su cerebro, se trata de una ganancia evolutiva que sólo afecta a nuestra especie.
Una vez constituida esta asimetria de predominio izquierdo los dispositivos cerebrales del habla (Area de Broca) se desplazaron al hemisferio izquierdo, al menos la parte motora del habla. No quiere decir que el hemisferio no dominante no tenga nada que ver con el habla sino que se subordinó a la especialización progresiva del lenguaje en el costado izquierdo, el hemisferio derecho quedó en cierto modo destinado a complementar el aspecto motor con un toque de sensorialidad y a través de asociaciones que proceden de la conectividad nerviosa.
Por decirlo en terminos lingüisticos y siguiendo a Saussure en cada palabra hay dos elementos, un significante (S) la palabra en sí y un significado (s) que representa la interrelación entre hemisferios, es decir la conectividad cerebral de izquierda-derecha. El hemisferio derecho se especializó en dotar de sentido (significado) a las palabras en sí (significantes). Dicho de otro modo el cerebro humano está dividido, escindido entre hemisferios en el plano anatómico y entre significante-significado en el plano lingüistico, algo que tiene mucho que ver con la esquizofrenia donde parece existir una especie de disociación entre pensamiento y lenguaje, algo sobre lo que volveré más abajo.
Pero la lateralidad tiene otras consecuencias en el hombre menos graves y dañinas para la salud, estoy hablando de la dislexia que es con toda seguridad el mejor marcador para seguir las vicisitudes de la lateralización en el individuo concreto. Como es sabido los niños pequeños no nacen ya con una lateralidad definida sino que la van adquiriendo con la edad. Edad y sexo son las variables críticas para esta mutación de las habilidades motoras y verbales, las niñas suelen lateralizarse más pronto o a una mayor velocidad que los niños. Hacia los 11 años la lateralidad está ya del todo implantada y divide a la población en tres grupos:
- Los diestros
- Los zurdos (el 10 % de la población aproximadamente)
- Los ambidextros
Es sabido que la destreza de la derecha ha seguido una selección positiva de tipo genético y que existe un gen responsable (factor de desviacion derecha) de esta tendencia a la lateralización de predominio derecho. Sin embargo este gen no tiene efectos de todo o nada en los cerebros individuales debido a sus multiples polimorfismos que hacen que la lateralidad conserve un desarrollo en forma de continuum, es decir habría individuos (los homozigoticos para ese rasgo) que ocuparían los extremos de la escala: fuertemente diestros o fuertemente zurdos), pero el resto de la población (heterozigoticos) dependiendo del polimorfismo que presenten serían “indecisos” en la lateralidad y no la completarian hasta los 11 o 12 años.
Pues bien, se sabe que los sujetos que presentan una esquizofrenia pertenecen precisamente a este grupo muy numeroso de indecisos y que conservan durante toda su vida una ambivalencia para la lateralización, lo que señala en la dirección de que probablemente la esquizofrenia es una enfermedad del neurodesarrollo que tiene que ver con la especialización de los hemisferios cerebrales y más concretamente está relacionada con la condición humana de asimetría interhemisférica.
De manera que los genetistas como Timothy Crow se apresuraron a especular que el gen o genes de la esquizofrenia debian de estar relacionados con el gen de la lateralización, que debia haber alguna relación entre ellos y se pusieron a buscar. Ese gen candidato esta localizado en el cromosoma X. (En este enlace puede verse el cromosoma X junto con los genes candidatos para la esquizofrenia)
Pero además en la esquizofrenia hay otros signos que parecen hablar de estas dificultades en la conectividad entre hemisferios, me refiero a los sintomas nucleares de la enfermedad, los sintomas de primer grado de Schneider.
La experiencia esquizofrénica nuclear es una experiencia dificilmente comprensible e inquietante, el individuo siente que alguien puso ahi sus pensamientos y que no le pertenecen ( inserción o imposición del pensamiento) o que alguien le roba o difunde sus pensamientos (robo del pensamiento). Para una persona común estas experiencias resultan dificiles de comprender, ¿Como mis pensamientos van a ser impuestos por otra persona? ¿Como van a saber los demás lo que yo pienso, si el pensamiento no puede verse?. Todo parece indicar que el esquizofrénico tiene dificultades en procesar aquello que procede del hemisferio izquierdo (lenguaje y pensamiento) y dotarlo de significados consensuados y adaptativos como hacemos las personas comunes -con alguna distorsión que otra- pero que nunca hemos llegado a sentir esa experiencia de extrañeza y perplejidad que es la respuesta afectiva coherente con aquella experiencia. El esquizofrénico tiene una disociación pues entre significante y significado, no logra significar los contenidos de manera coherente y asi interpreta de forma paranoide (como una amenaza) cualquier comentario del medio ambiente. Amenaza y autoreferencia parecen ser el resultado de esta desconexión , de esta dificultad de procesamiento.
Otra posibilidad es oir como algo externo el propio pensamiento. El fenómeno del eco del pensamiento es tambien uno de los sintomas nucleares de la esquizofrenia como lo son tambien las alucinaciones , es decir oir conversaciones, alusiones usualmente descalificadoras como algo externo al propio individuo. Las alucinaciones se viven con absoluto realismo, como en un sueño y son tan perturbadoras que los enfermos suelen mostrarse intensamente agresivos o aterrorizados cuando están sometidos a ellas.
Todo parece remitir a un problema de reverberación hablando ahora en terminos cibernéticos, a un problema de desconexión de la cadena significante-significado o de la cadena izquierda-derecha necesaria para completar el bucle: pensamiento, aquello que es lenguaje pero no ha sido dicho, del lenguaje propiamente dicho, aquello que hablamos y que antes y simultáneamente es pensamiento.
De manera que en el tema del lenguaje intervienen al menos cuatro modulos cerebrales:
- Un módulo que produce el lenguaje y el pensamiento (Temporo-parietal izquierdo)
- Un módulo de significación y de asociación del anterior que hace que un discurso no sea algo lineal sino que tenga bifurcaciones y paréntesis y que está ubicado en el hemisferio no dominante en la zona temporo-parietal derecha.
- Un modulo frontal izquierdo que piensa, habla y comprende lo que uno dice o le dicen.
- Un modulo frontal derecho auxiliar del anterior que interpreta y asocia.
Como puede observarse en el anterior esquema, el lenguaje-pensamiento no es una secuencia lineal, sino un camino de ida y vuelta que sucede además de forma simultánea, asi cuando hablamos lo hacemos de forma paralela a nuestro pensamiento pero discriminamos perfectamente aquello que ha sido emitido (lenguaje) de lo callado (pensamiento) y cuando escuchamos tenemos que comprender e interpretar aunque en todo momento sabemos quién habla cuando habla y quién escucha cuando escucha mientras no deja de pensar lo que a continuación dirá. Una tárea que sucede de forma yuxtapuesta y sincrónica que precisa para poder darse una completa integridad de los circuitos que van de izquierda a derecha y de delante (lobulo frontal) hacia atrás (lobulo temporal) a fin de que tramiten la información a la misma velocidad y sin interrupciones, algo que de no producrise genera esos fenomenos elementales que observamos en la esquizofrenia, esa vivencia de extrañeza, de interrupción del pensamiento o de perplejidad.
Como epílogo de esta teoria de que la esquizofrenia tiene algo que ver con la naturaleza del propio Sapiens y que de alguna manera los hallazgos derivados de la lateralización tienen que ver tanto con el origen de nuestra especie como de la esquizofrenia, remarcar que la elegante teoria de Crow no ha sido confirmada y que el propio Crow tuvo que admitir al final de sus investigaciones que alli donde buscó no encontró nada. Mas concretamente no habia ningun gen que codificara nada, lo cual no le ha hecho renunciar a seguir buscando ese gen misterioso que segun él se encontraria en el origen de nuestra capacidad de simbolización y adherido a la ganancia del lenguaje y a nuestra capacidad simbólica.
Tal y como dije en el post anterior en la actualidad están descartados casi todos los genes candidatos y no parece que la esquizofrenia represente una enfermedad unívoca con ninguna averia genetica específica, todo parece apuntar en la dirección de que las enefermedades mentales no representan entidades discretas sino que son una especie de amalgama de múltiples endofenotipos que mezclados unos con otros dan lugar a distintos fenotipos, a uno de ellos le llamamos esquizofrenia pero no está claro si es una enfermedad en sí misma o una posibilidad de manifestarse distintas opciones geneticas a través de polimorfismos relacionados con la lateralización, el lenguaje y el cableado interhemisferico.
Lo cual no deja de ser sorprendente y contradictorio con los hallazgos que demuestran que la esquizofrenia es una enfermedad común a toda la humanidad y a todas las culturas y que se manifiesta epidemiologicamente con la misma frecuencia (un 1% de la población general). Este dato tozudo que apunta en una dirección genética es contradictorio con los demás hallazgos de los que disponemos en la actualidad y que podrian interpretarse del siguiente modo: las enfermedades mentales no son categorias discretas como la diabetes o la litiasis renal sino una especie de macedonia donde las frutas aparecen mezcladas dando lugar a un conglomerado de síntomas dependientes de genes bien conocidos como sucede como el 5-HTT (el transportador de serotonina)
¿Volvemos a la idea de la melancolia de los griegos o habria que llamarla sopa cuántica?
Nota: los griegos llamaban melancolia a toda forma de psicosis sin fiebre.
Todo parece señalar en la dirección de que existe una única enfermedad mental y no tantas como describe el DSM o al menos que existe una única psicosis, algo que ya dijeron Griesinger y Bartolomé Llopis entre otros aunque lo dijeron quizá demasiado pronto.
Ver tambien: El extraño caso del Sr Broca del autor








