Emociones y movimiento

Marzo 21, 2008 at 6:35 pm (biologia, danza, evolución, lenguaje, mente, naturaleza, psicoanalisis, psiquiatría)

Me da rabia no poder enfadarme

La declaración anterior es común entre los que atendemos pacientes con trastornos emocionales y pertenece a una paciente con un problema de bulimia. Esta declaración parece que evidencia que existen algunas emociones (en este caso la rabia) que se encuentran de alguna manera “prescritas”o “facilitadas”, mientras que otras (el enfado) parecen estar suprimidas o prohibidas por el ambiente o por el mismo individuo.

No se trata de un artefacto de la entrevista: en efecto, la paciente anterior recurría al vómito cada vez que sentía alguna emoción que no podía tolerar, en este caso el enfado, una emoción que de alguna manera la ponía contra las cuerdas de sus propios límites y la inducía entonces a una conducta de escape, una conducta de evitación de ese estado emocional que se traducía en fuertes ataques de cólera, contra sí misma y contra los demás.

¿Se trata de una contradicción? Desde luego, parece que tolerar la rabia y ser incapaz de tolerar el enfado es ilógico, pues la rabia no es más que un enfado intenso. Sin embargo existen algunas diferencias fundamentales entre una y la otra.

La rabia es sobre todo una conducta y el enfado es sobre todo un sentimiento.

Dicho en términos neurobiológicos significa que la rabia es una conducta que de alguna manera puede prescindir absolutamente de la interiorización del enfado. O dicho de otra manera: el que muestra un ataque de rabia no necesariamente está enfadado, sólo fuera de sí, alienado, loco por asi decir. Ha perdido el control sobre sí mismo.

esquemaemociones.jpg

Y otra: algunas personas sienten rabia con tal de no sentir el enfado.

Lo importante del argumento anterior es la relación que existe entre las emociones y el movimiento, la conducta explícita. No sabriamos qué es la rabia si durante la cual la paciente no nos informara sobre qué sucede en esos ataques de rabia: golpear la pared, hacerse daño, atacar verbalmente a otros, pelearse, etc. Una vez informados de esa conducta sabemos que la paciente ha manifestado una emoción intensa e inapropiada, una reacción inadaptativa que no resuelve su problema de no poder internalizar sus enfados, sino que añade un nuevo problema a su imagen social.

Leyendo el libro de Rodolfo Llinás: “El cerebro y el mito del Yo”, alcancé a comprender algo muy importante: las emociones proceden evolutivamente del movimiento mediante un proceso que Llinás ha llamado interiorización.

Para comprender mejor qué es y como opera la interiorización, Llinás acude a la etologia y a la embriologia comparada, en su libro nos muestra las diferencias que existen entre la motilidad miogénica y la motilidad neurogénica. Y para ello nos recuerda la embriogenésis del tiburón.

Los tiburones crecen en una especie de huevo a pesar de ser vivíparos y durante su desarrollo intrauterino comienzan a moverse de una forma sinusoidal. Estos movimientos no nacen como consecuencia de una toma de control por parte del sistema nervioso central sino como consecuencia de la actividad de las fibras musculares.

Como sucede en nuestro corazón, las celulas musculares trasmiten neurotónicamente de unas a otras su contracción llevando al sistema (el corazón entero) a una contracción sinérgica y sincrónica. En este caso los movimientos sinusoidales del tiburón son de este estilo, es decir miogénicos puesto que las neuronas todavia no han migrado estableciendo contacto con las fibras musculares.

Puede observarse este movimiento sinusoidal en este video:

Pero en un determinado momento de la ontogenia cada motoneurona establece contacto con su fibra adecuada y entonces es la medula espinal la que toma el mando del movimiento, sucede entonces que la contractibilidad miogénica es ya superflua puesto que ya ha sido absorbida por la contractibilidad neurogénica.

Podriamos decir que la contractibilidad neurogénica pertenece a un rango o jerarquia superior de motilidad y cuando se establecen esas nuevas coordenadas de contractibilidad, la anterior, su precursora cesa. Decimos entonces que la neurogénesis ha interiorizado -se ha apropiado- de la miogénesis.

Lo mismo sucede entre el tronco cerebral y la medula espinal: otra vuelta de tuerca hacia la encefalización, es decir hacia el mando supremo del sistema nervioso central, asi todo movimiento es sobre todo algo que comienza en el encéfalo, y luego desciende a través del tronco del encefalo y la médula espinal y termina en un movimiento coordinado y sinérgico entre grupos musculares y una intencionalidad que no puede estar en otro lugar sino en el cerebro: más concretamente en la red corticotalámica.

De lo anterior podemos deducir que la expresión de una emoción descontrolada es una forma de deaferentización encefálica o dicho de otra manera: una especie de regresión conductual que evidencia que determinados aprendizajes de control no han sido establecidos o bien han sido bypaseados.

La idea de que las emociones proceden evolutivamente del movimiento y que no son otra cosa sino un movimiento interiorizado aporta numerosas claves sobre el problema que he comenzado describiendo: el de una persona que suprime algunas emociones y que sin embargo es capaz de liberar otras muy parecidas, pero menos adaptativas y disfuncionales. Sucede por una razón de orden evolutivo y por una razón de orden filosofico.

La razón evolutiva es la que el propio Llinás nos señala en su libro y en sus investigaciones. Las emociones nacieron y se seleccionaron precisamente por resultar una forma de comunicar algo sobre las intenciones del sujeto: enseñar los dientes, morder, ladrar, gemir o huir de un depredador son las emociones en estado bruto, es decir la parte observable de la emoción desde la que evolucionó. ¿Para que tener rabia si la rabia no se puede mostrar? Es más que evidente que la ira o la rabia solo pueden ser eficaces si somos capaces de expresarlas de un modo claro y preciso a fin de que el otro sea capaz de detectarla.

Toda emoción nació para mostrarse a otro como señalización de un estado interno.

La razón filosófica es la que señala el aspecto de “perdida de control” implicito en la propia expresión de la emoción. ¿Para qué un ataque de rabia si podemos señalizar nuestro estado de ánimo de una forma civilizada como por ejemplo el enfado?

Para contestar a esta pregunta tenemos que echar mano de una conceptualización de las pasiones. Efectivamente las pasiones son esos venenos del alma que pueden llevar a una persona hacia su destrucción, existe una larga tradición empirica de cómo afrontar estas pasiones de forma tal que no lleguen a constituirse en venenos psicológicos. Una de ellas es la opinión de Spinoza que Damasio ha señalado en su libro “En busca de Spinoza“,(aqui hay una entrevista de Punset a Damasio) cada emoción tiene un antidoto que neutraliza los efectos negativos o tóxicos de esa emoción.

Kant no estaría de acuerdo con esta opinión y apelaria a la voluntad. Según él cualquier emoción puede controlarse desde el querer, desde la voluntad. Algo asi como “querer es poder”. No dijo nada sobre cómo podemos ayudar a aqeullas personas que sufren un menoscabo importante de su voluntad y de su libertad y que de alguna forma son esclavos de sus pasiones como casi todos los pacientes que consultan por problemas de impulsividad.

Y tampoco resuelve el problema de por qué un paciente puede elegir como conducta de escape frente al enfado al ataque de rabia que de alguna manera excede y es algo asi como una exageración por su intensidad y duración al propio estimulo que lo generó.

No tenemos más remedio que acudir al concepto de “acting out” del psicoanálisis, es decir una conducta que en si misma supone un ocultamiento de otras razones, aquello que se pasa al acto sería algo así como un automatismo motor que descargaria el malestar premotor que el sujeto siente durante sus “enfados” y que carece de habilidades para verbalizar. Si la conducta de rabia tiene prioridad de paso hacia el exterior es porque en si misma aporta tranquilización, es decir un plus de goce al sistema entero y por más disadaptativa que nos parezca es profundamente placentera en ese momento para el que la ejerce: de lo contrario no se repetiria, por absurda o trivial.

En realidad el “enfado” de nuestra paciente es un sentimiento que presenta una complejidad ascendente en el tema de la interiorización de la motricidad, significa que se trata de otra vuelta de tuerca sobre la emocion (la rabia) que debe ser transformada en un producto socialmente aceptable como el enfado. Para poder enfadarse hace falta saber, por qué, de qué manera, qué nos ha hecho enfadarnos y con quién, lo que pone en juego otro sistema derivado de la evolución: el lenguaje y el pensamiento: para computar un sentimiento el cerebro necesita palabras, objetivos, direcciones, tiempo y objetos relacionales y que no puede neutralizarse con el catálogo de estrategias comunes. El sujeto queda asi con un estancamiento de la emoción primaria que poco a poco va llenando el vaso hasta que se aprende algo esencial para repetirla: que si manifestamos rabia se nos pasará el malestar del enfado . Este mecanismo es lo que hace que el “acting out” sea repetitivo y tan adictivo pues modula y resuelve -momentáneamente al menos- la ansiedad.

Para comprender mejor la relación que existe entre las emociones y el movimiento lo mejor es presenciar un ballet, pongo como ejemplo esta danza de las muchachas de “La consagración de la primavera” de Igor Stravinsky.

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Arte, ideales y cerebro

Marzo 19, 2008 at 7:17 pm (arte, belleza, biologia, cerebro, mente, politica)

Hagas lo que hagas te equivocarás

Platón

Aquellos que hayan leido el post que antecede ya habrán comprendido que las causas de la “miseria psicológica” humana van ligadas a su esplendor y se deben a fracasos en aquel mecanismo descrito por Freud llamado “sublimación”. Aunque Freud acertó y se equivocó al mismo tiempo en una cuestión trascendental: las causas de esta miseria no proceden tanto de la renuncia instintiva sino de la capacidad inevitable de construir ideales y abstracciones incompatibles en parte con la realidad interpersonal humana. Y por otra razón: las presiones sociales -que son a su vez abstracciones e ideales- añaden una plus de presión a la competencia humana al tratar a todos los cerebros como si fueran iguales. Es inevitable pues que muchos fracasen en su intento de conformarse según el dictado de las presiónes ambientales.

Un ejemplo de esto que cabo de decir es el siguiente:

La educación obligatoria, universal y gratuita es un logro de las sociedades democráticas avanzadas, asi lo consideramos. Sin embargo este logro se edificó sobre una idea equivocada fruto de los vaivenes de la modernidad: la idea de que todos los hombres somos iguales y tenemos por tanto cerebros y aptitudes similares tuvo una consecuencia politica práctica: si todos tenemos las mismas oportunidades todos alcanzaremos los mismos objetivos con unos niveles de instrucción parecidos.

A nadie se le ocurrió que la educación obligatoria en si misma pudiera constituirse como una presión ambiental más recayendo sobre los cerebros menos dotados para soportar el estrés o más vulnerables. Hoy podemos observar precisamente como es la ESO en nuestro pais (la educación obligatoria secundaria) donde existen mayores bolsas de fracaso, desajuste, sufrimiento y patologia mental.

Esta dicotomia entre ideales y realidades es una gruesa grieta por la que han navegado artistas de todos los tiempos tratando de compensar la decepción que acompaña a la evidencia de que las cosas reales no parecen ajustarse nunca a cómo las imaginamos o como las hemos categorizado. De no ser por esa grieta el arte seria inútil, careceria de función pues la función del arte es recordar al género humano que los ideales (y tambien los antiideales) pueden constituirse en realidades (la obra de arte) que contemplada por un individuo común puede a su vez ser interiorizada como algo posible. El arte en sus origenes es pues figurativo, trata de completar, de mejorar la realidad que hay ahi afuera, más tarde el arte dió un salto mortal al sustituir esta concepción de copia fidedigna de la realidad por la realidad interna del artista, la única que puede acercarse al ideal puesto que los ideales estan dentro y no fuera de nuestro cerebro.

clarividencia.jpgY ese ideal transforma la realidad en otra cosa como en este cuadro de Magritte donde el huevo es transformado en pájaro en manos del artista:

Un artista plástico es pues aquel que posee una abstracción diferente del color y de las formas -tambien de la realidad en su conjunto- y que busca y proyecta a través del arte esa abstracción.

Una manera de acercarse al conocimiento humano y a la manera en que sabemos lo que sabemos es a través de cómo hacemos para abstraer el color o la luz, se trata de un conocimiento neurobiológico bien conocido y muy estudiado. Los investigadores están de acuerdo en que la luz -el color- no es una propiedad objetiva de los objetos de la realidad externa, sino una invención de nuestro cerebro, que atrapa la luz reflejada en los objetos y la procesa de una forma discontinua, no unitaria, defragmentando la luz segun sus longitudes de onda a través de areas especificas de nuestro cerebro especializadas en la “construcción” del color (el area V5) y dividiendo la luz en estas tres bandas fundamentales de colores primarios, el azul, el rojo y el verde y añadiendole después su propia vibración intrinseca.

fotoreceptores.jpg

De todo el espectro de particulas solo es visible un pequeño segmento (el blanco en el diagrama) siendo el resto imperceptible para nuestros sentidos: “la cosa en si” es imperceptible e inaccesible, nuestro mundo sensorial es de recorrido corto si lo comparamos con la amplitud de longitudes de onda que no podemos percibir.

espectrovisible.jpg

Limitándonos a la visión como paradigma de conocimiento a escala humana es posible afirmar que la percepción visual de la realidad externa no es en absoluto una percepcion unitaria. Podemos ver en el dibujo siguiente como formas y tamaños, localización espacial, color, contornos y sombras se procesan en lugares distintos de nuestro cerebro siendo el area V5 de la corteza occipital el especialista en dotar de color a lo que vemos.

cerebrovisual.gif

Sólo los cuadrados de la derecha se ocupan del color.

cerebrovisual1.gif

Si trasladamos todas estas ideas a la experiencia concreta y artistica del color podremos observar diferencias según el artista y sobre todo segun la época, asi por ejemplo si contemplamos este cuadro de Sorolla:

xiquets-a-la-platja.jpg


Encontraremos diferencias en la concepción de la luz en relación a este otro de Turner:

lluviavaporvalocidad.jpg

¿Qué diferencias hemos observado entre ambos?

En el cuadro de Sorolla la luz parece emerger de las formas y de sus reflejos en la arena, parece como si la luz fuera una propiedad de los cuerpos mientras que en el cuadro de Turner la luz es tratada de forma disociada de las formas, Turner estaba en ese momento preguntándose acerca de la naturaleza de la luz (aun no existia energia eléctrica ni se conocia la naturaleza corpuscular de la luz) . El cuadro de Turner es una mancha donde las formas se encuentran veladas por esa “impresión” de bruma que más tarde los impresionistas elevaron al altar de la modernidad.

Como Seurat:

seurat.jpg

Si comparamos a Seurat con un cuadro del barroco como este de Caravaggio podemos observar las concepciones bien distintas que sobre la luz y el color tienen dos artistas de distintas epocas. Nótese como en el Barroco la preocupación no estaba en la luz sino en la sombra, en esa penumbra que se crea en la interfase entre el on y el off de la luz.

caravaggio1.jpg

mondrian_gray_lines.jpgY por fin puede notarse como en Mondrian la preocupación por la forma ha sido desplazada a esa figuras geométricas que segun él formaban parte de la reticula del universo y cómo el color busca sus origenes en lo primario.

Si Mondrian, Seurat, Sorolla y Caravaggio tenian una concepción de la luz y el color tan distinta podemos llegar a decir que el color y la luz no son percepciones visuales estáticas sino que existe una enorme diferencia entre cada entorno social e incluso subjetivas a la hora de plasmarlas en un lienzo. El arte nos recuerda tambien que la variabilidad humana es la base de la cultura y que el ideal igualitario paradójicamente acaba constituyendo una redundancia que termina por agrandar las desigualdades que pretendió combatir puesto que no todos los individuos podrán alcanzar aquellos ideales sociales: es el arte el responsable de mostrarnos esa discrepancia entre ideal y antiideal como en este conocido cuadro de Andy Warhol, un antiideal que viene a denunciar que nuestro mundo icónico está lleno de propaganda y de series y ya no más de belleza o ideales:borecampbell.jpg

La variabilidad humana es al mismo tiempo la razón de la sublimidad y de la miseria de lo humano pues en esa enorme variabilidad es imposible encajar los ideales individuales, al mismo tiempo que resultan válvulas de escape para la normatividad social que siempre tiende a la homegeneidad.

O dicho de otro modo: lo individual en los humanos está condenado a la decepción, la búsqueda y la discrepancia.

Una disonancia que o bien procederá de las presiones sociales o bien de la imposición o tirania de las mayorias.

Sólo la ambigüedad parece operar como un cemento universal en cuanto a los consensos.

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Diversidad y variabilidad

Marzo 17, 2008 at 9:53 pm (biologia, cerebro, evolución, filosofia, genetica, mente, personalidad, psiquiatría, sociedad)

Si la evolución tuviera mente, es decir si tuviera algun propósito o plan preconcebido diriamos que ese plan no es otro sino la supervivencia y replicación de los genes más adaptados. Para conseguirlo ensayó varias estrategias, descartando sobre la marcha algunas, sacrificando especies y abandonando a sus propias fuerzas a otras que terminaron por extinguirse o bien fueron condenadas al marasmo cuantitativo (muchos, pero similares y con una vida corta). En un momento determinado de la protohistoria la evolución “decidió” que la mejor forma de asegurar ese plan era a través de la diversidad genética, algo que articuló a través de la reproducción sexual: reproducirse de mitad en mitad aseguraba un mejor destino para los genes si bien contenía un problema o secuela: ninguna célula pudo ser más inmortal a partir de esa decisión de sexualizar la contienda de la vida y otra: se precisaban dos sexos portadores de gametos distintos con distintas cargas reproductivas.

No cabe duda de que la diversidad genética ha sido un éxito del diseño evolutivo y la prueba de ello es el cerebro humano, una máquina humeda (Mora, 2004) capaz de generar no sólo sensaciones y reacciones de escape, huida o aproximación sino de generar conductas complejas, abstraer y generar realidades a partir de sí mismo, operar con símbolos, inventar signos lingüisticos y generar una cultura humana capaz de trasmitir conocimientos autogenerados por su propio cerebro a través del pensamiento y la razón, más allá de los genes, conocimientos que pueden trasmitirse de generación en generación y que son acumulativos y constituyen una reserva de enorme diversidad cultural proporcional a la diversidad genética que le es contingente.

Es asombroso que la evolución consiguiera este logro si tenemos en cuenta dos cuestiones:

    • Que el ambiente cambia continuamente.
    • Que no hay dos cerebros iguales.

      La primera de estas consideraciones fue una idea de Heráclito, un filósofo griego que tuvo en su momento una intuición genial: que el rio no es siempre el mismo rio. En ese fluir sin fin del rio, encontró Heráclito una verdad que se hallaba escondida en la convicción -el prejuicio- de que la realidad era estable, inmutable o estática.

      La segunda consideración es muy intuitiva: en efecto, las personas parecemos muy distintas unas de otras, mi vecino tiene unas aficiones distintas a las mias, es de un equipo de fútbol opuesto con el que yo no simpatizo o tiene hábitos de vida completamente distintos a los mios. Sin embargo si nos hicieran la autopsia el forense no sabría discriminar cual cerebro me perteneció a mi y cual a mi vecino pues macroscópicamente los dos cerebros parecen iguales. Y lo son, sólo que hay algo que los diferencia y que es un intangible en un cadáver. Las diferencias entre mi cerebro y el de mi vecino solo son apreciables en vida, en perfomance por asi decir.

      Dicho de otra forma: tanto el ambiente en el que vivimos como la configuración de nuestros cerebros individuales está presidida por la variabilidad. No hay dos personas iguales ni hay dos culturas iguales, aun más cada persona a su vez cambia a lo largo de su vida y cambia porque su cerebro cambia como el rio de Heráclito. La variabilidad de los cerebros humanos parece ser el correlato cultural de la diversidad: una manera de asegurar que el conocimiento se replique a partir de lo diverso.

      ¿Pero esta variabilidad representa una ventaja o es una desventaja?

      Si le preguntáramos a un dictador bananero respondería que la variabilidad entre sus súbditos es una desventaja para su gobierno. El dictador es aquel gobernante que pretende minimizar las diferencias disminuyendo las opciones de libertad entre los individuos, si es necesario oprimiéndoles, condenándoles a la miseria y persiguiendo a los disidentes. Si le hiciéramos la misma pregunta a un lider democrático diría lo contrario aun siendo evidente que el gobierno de lo humano es mucho más complicado si atendemos a la variabilidad de lo humano. En realidad la tentación de lo único, de lo similar, de las series clónicas son comunes tanto a los dictadores como a los lideres democráticos, sólo que en algunos casos la madurez que han alcanzado determinadas sociedades es irreversible y la homogeneización de las creencias es imposible de aplicar políticamente en un regimen democrático.

      Si atendemos al gobierno de lo colectivo una de las certezas que nos invaden es ésta: ¿Como es posible que la evolución haya sido tan precisa y exitosa a la hora de diseñar un órgano tan perfecto como el cerebro humano y la cultura humana haya sido incapaz de diseñar la convivencia entre humanos de un modo más eficaz?

      Una de las posibles respuestas a esta pregunta está relacionada con el tiempo. Mientras que la evolución opera en tiempo evolutivo (millones de años o eones) la cultura humana es aún un adolescente y cuenta sólo con unos cuatro mil años de edad. El tiempo histórico es apenas una brizna de hierba si la comparámos con los miles de ensayos y errores cometidos por la evolución y cuyas consecuencias conocemos por los registros fósiles y la paleoarqueologia.

      Sin embargo la juventud de la cultura humana no explica del todo la incapacidad del cerebro humano para darse a si mismo en relación con sus semejantes y a nivel colectivo una solución mejor al problema de la convivencia entre cerebros distintos, ¿como explicar que la tecnología humana haya sido capaz de poner a un hombre en la luna y sea incapaz de limitar las hambrunas en el mundo? ¿Cómo podriamos mejorar esta convivencia?¿Qué hemos hecho mal?

      Hemos hecho mal las mismas cosas que hizo en su momento la evolución: hemos ensayado distintas formas de gestión de lo humano y nos hemos dedicado durante muchos años (aun lo hacemos) a intentar homogeneizar los distintos cerebros humanos. Concretamente lo hemos hecho, sobre todo, a través de las prohibiciones culturales, de la persecución de lo diferente y de la imposición de un régimen de vida articulado en torno al beneficio y a la acumulación, no es raro que en esas condiciones las disidencias hayan venido de lo lúdico: el sexo y sus variantes, el dinero fácil (robado o expoliado a otros) o el exceso dionisíaco. Sólo tenemos que pensar hoy en que las mayores dificultades para el hombre moderno y su infelicidad es ese entorno que llamamos trabajo y ese otro que llamamos pareja, todo pareciera indicar que lo que es bueno para el sistema económico -para lo colectivo- es fatal para el individuo, al menos para algunos de ellos mal dotados genéticamente para cualquier presión ambiental.

      Eso que hoy llamamos pensamiento único es la ultima intentona no politica sino económica de hacer de nosotros clones iguales unos de otros al menos a través del gusto o de lo deseable. Lo que no se pudo hacer desde el autoritarismo ahora se pretenderá establecer mediante el libre comercio pero la batalla está perdida de antemano. La cultura humana precisa y procede de la variabilidad, sin ella no hay cultura ni hay civilización humana propiamente dicha y la cultura se defiende a sí misma tratando de trasmitirse, replicándose y dividiéndose implementando nuevas estrategias en cada cerebro individual.

      Los individuos se las arreglarán para hacer emerger contravalores al tiempo que los Estados proclaman los valores politicamente correctos a los que seguir y lo harán desde dos lugares distintos: desde los ideales y desde las abstracciones.

      Es evidente que lo humano está presidido por el conflicto y por la decepción. Ambos proceden de nuestra capacidad de abstraer y de construir ideales. La abstracción podria definirse como la manera en que el cerebro se las arregla para convertir lo particular en general abstrayendo lo común y construyendo ideas que abarquen toda su experiencia particular. La abstracción supone un enorme ahorro de energia para el cerebro individual que no tiene que fiarlo todo a su memoria de interacción con todos los individuos que conoció en su vida, basta con que abstraiga, categorice las experiencias y las guarde en su memoria. De manera que la abstracción no es una facultad suprasensorial del hombre sino adaptativa, si no fuerámos capaces de abstraer no podriamos recordar todo lo que hemos experimentado, al menos su categorización. Pero es evidente que entre la abstracción (la categoria) y la experiencia vivída existe una grieta, una enorme discrepancia. No solamente porque los ideales van a operar como estados deseables dirigiendo la conducta del individuo en su busqueda sino porque los ideales a su vez van a decepcionar la experiencia concreta de los individuos: realidad y deseo son instancias en guerra continua y la mayor causa de infelicidad en los humanos.

      Y de sus colectividades porque precisamente en sus colectividades se encuentra el germen de la discrepancia.

      Esta discrepancia procede del hecho de que los colectivos humanos no han tenido en cuenta a la hora de diseñar la convivencia entre humanos que sus cerebros son diferentes, lo que no sólo significa que tengan gustos u opiniones distintos sino que son genéticamente distintos, lo que significa que toleran de distinta manera las imposiciones sociales, es por eso que existe el sufrimiento y la enfermedad mental.

      Y tambien el arte.

      El arte se ocupa precisamente a través de la abstracción de buscar determinados ideales, el más socorrido de los cuales es la belleza. Pero ahora no voy a hablar de esa búsqueda de ideales sino que me voy a ceñir a lo que el en el arte hay de subversión es decir de antagonismo con determinados valores e ideales sociales.

      Es evidente que determinados ideales sociales no pueden cumplirse por todos los individuos. Es por eso que se inventó el crimen, una forma de transgresión contra una prohibición, el robo contra otro tipo de prohibición, el incesto, etc. Serian incontables las prohibiciones que sólo a través del arte han sido recurridas por los artistas, pero voy a referirme concretamente al caso de Raskolnikov que representa no obstante a todos los personajes de Dostoyevski, más concretamente representa a Dostoyevski mismo.

      “Crimen y castigo” es una novela sobre la legitimidad del crimen, toda ella gira en primera persona sobre la subjetividad de Raskolnikov que ha desarrollado una espantosa teoria acerca de que el crimen en determinadas circunstancias puede ser un acto heroico. La novedad de la novela existencialista en relación con sus antecesoras es el uso que hacen de la subjetividad psicológica en primera persona del narrador. Aunque ya Shakespeare introdujo la variabilidad en sus personajes no llegó a hacernoslos tan comprensibles, aun hoy no sabemos qué le pasaba a Hamlet y sin embargo sabemos muy bien lo que le sucede a Raskolnikov. Leyendo a Dovstoyeski, a Tolstoi o a Balzac uno llega incluso a simpatizar con los argumentos que esgrimen sus psicopáticos y trágicos personajes, no se trata de estar de acuerdo o no sino de visualizar una cierta comprensión con aquellos argumentos, uno llega incluso a justificarlos y a veces hasta a compartirlos. Uno sabe que aquello que nos están mostrando está en nosotros, y es por eso que el monstruo debe ser mostrado. Para que no se manifieste en lo real.

      Esta dimensión transgresora del arte nos llega a todos además por otra razón: la universalidad del arte se basa en el conocimiento de que todos estamos igualmente oprimidos por lo colectivo como Raskolnikov que es efectivamente un paria .

      Hay algo común en los humanos que nos oprime y a pesar de que la mayor parte de nosotros no llegaríamos al crimen entendemos a quienes no pueden resistirse al mismo y tienen que generar argumentos para justificarse.

      Gracias al arte entendemos lo diverso y nos burlamos de lo sagrado.

      justicia.jpg

      Es el arte el que salta por encima de las convenciones sociales y nos advierte: “Raskolnikov y tu no sois tan diferentes” . Una verdad tan aterradora como esta otra: hay más diferencias en el cerebro entre un analfabeto y un abogado que entre un votante del PP y uno del PSOE.

      Que cada cual saque las consecuencias que sea capaz de digerir.

      Bibliografia: Esplendores y miserias del cerebro (Semir Zeki) en “Esplendores y miseria del cerebro de Francisco Mora (coordinador), 2004.

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      El fantasma de la máquina

      Marzo 14, 2008 at 12:41 pm (biologia, cerebro, evolución, filosofia, mente)

      No cabe ninguna duda de que el cerebro evolucionó para centralizar el movimiento y a partir de simples ganglios o conjuntos de células nerviosas con una función de regulación de las aferencias y eferencias, una especie de central de mando .

      En el momento en que la evolución optó por una diversificación de la vida surgieron dos tipos de seres vivos: en las plantas priorizó el crecimiento mientras que en los animales se preocupó más de que su movilidad adquiriera más y más complejidad, por eso los animales tenemos ojos y cerebros y las plantas no los necesitan: los ojos sólo son útiles cuando se ha alcanzado cierto grado de motricidad que es el tipo de movimiento al que me refiero en estos momentos y no a los simples movimientos de desplazamiento que efectivamente algunas plantas, animales unicelulares o bacterias pueden realizar.

      tunicados.jpg

      Hay especies a medio camino entre las plantas y los animales como por ejemplo los tunicados, que nacen con cerebro pero lo pierden ya de adultos cuando han logrado encontrar una roca a la que adherirse. Dado que su función nutricia se realiza mediante el filtrado de agua de donde extraen el plancton necesario para la vida, el cerebro les resulta -en un determinado momento- algo superfluo. Es por eso que lo transforman en un estómago cuando ya no lo necesitan para desplazarse. En eso los humanos somos muy parecidos a las ascidias, la ley del minimo esfuerzo preside la vida de muchos, sobre todo de aquellos que ya creen haber alcanzado sus metas vitales.

      En realidad nosotros tampoco utilizamos el cerebro para todo. No nos sirve para efectuar movimientos reflejos: rascarse, deglutir, respirar, vomitar, orinar, defecar o eyacular son cosas que suceden en la periferia, no precisan la intervención del cerebro excepto para socializar algunas de estas conductas, por ejemplo aprendemos a retener la orina hasta que encontramos un lugar adecuado para emitirla pero la micción es en realidad algo que sucederia de cualquier modo con o sin intervención del cerebro. La via refleja es responsable de una gran cantidad de conductas fisiológicas que se realizan sin intervención de la conciencia y que si se hacen conscientes corren el riesgo de alterarse, es lo que les sucede a los estreñidos. Una buena educación refleja en el plano fisiológico es contradictoria con la buena educación social que nos obliga a hacer ese tipo de cosas con un ritmo de horarios o hábitos que muchas veces se oponen a la via refleja.

      Pero existen otros mecanismos automaticos que no son reflejos y que se encuentran almacenados en nuestra memoria procedimental, se trata de los PAF, patrones de acción fija o estereotipada que pueden ser modificados por la conciencia y por el aprendizaje, es el caso de la técnica que aprendemos para tocar un instrumentos musical, se trata de algo abierto a la repetición o a las nuevas estrategias de aprendizaje, en nuestra memoria procedimental concretamente en los ganglios basales se encuentran las secuencias o rutinas, los patrones fijos que son susceptibles de modificación que a pesar de ser fijos no son inmutables. Es por eso que un mismo movimiento puede ser realizado de infinitas maneras y aun: un movimiento puede transformarse a través de la conciencia en algo sublime, es el caso del virtuosismo del músico.

      Piense usted en la siguiente idea. Supongamos que está usted sentado y que quiere levantarse a beber un vaso de agua. Piense usted en este movimiento o en la serie de movimientos coordinados que son necesarios para llevar a cabo esta acción. Se trata de algo que puede hacerse de infinitas maneras ¿Como puede el cerebro organizar una acción como esa si tiene que manejar un conjunto infinito de variables? ¿Como lo puede hacer tan rápido?

      Antes de contestar a esa pregunta es necesario descomponer la secuencia en estas entidades discretas, para llevar a cabo la acción de levantarse para beber nuestro sujeto deberá llevar a cabo las siguientes tareas:

      • La corteza cerebral da la orden (descendente) de levantarse de la silla y de encaminarse hacia el vaso.
      • El sujeto lleva a cabo un proceso llamado deambulación que consiste en una serie de movimientos corrdinados entre músculos agonistas y antagonistas de las piernas y los brazos que le permiten dirigirse hacia la botella de agua.
      • Cuando se llega a las proximidades del vaso de agua hay otra serie de movimientos sinérgicos entre musculos extensores y prensores del vaso a fin de alcanzar el vaso de agua.
      • Posteriormente el vaso de dirige en otra serie de movimientos hacia la boca.
      • Se deglute a tragos el agua y se deposita el vaso en la mesa.

      Este tipo de tareas involucran una enorme cantidad de PAFs o de patrones aprendidos y fijos que se encuentran en nuestra memoria, no necesitamos pensar en ellos ni tener un plan preconcebido, todo parece suceder lejos de la conciencia de manera que podemos andar pensando en otras cosas o canturrear canciones mientras hacemos todos estos movimientos, ¿cómo lo hacemos?

      Lo hacemos porque hay algo que dirige toda la orquesta de PAFs involucrados en este conglomerado de eventos musculares. A ese director de orquesta le llamamos Yo y es sobre todo una instancia predictiva que no precisa ser consciente para llevar a cabo su tarea de sincronización de movimientos. Lo primero que debe hacer este Yo es reducir la libertad del sistema, es decir disminuir las opciones de llegar al vaso, extender la mano y llevarselo a la boca. De manera que ese Yo parece operar como un programa de ajedrez electrónico. Efectivamente los programadores de juegos de ajedrez no le dan al programa todas las instrucciones que pueden implementarse en una jugada lo que daria lugar a un programa casi infinito de posibilidades sino que mapean el tablero después de cada jugada reduciendo las posibilidades de respuesta. El programa de ajedrez sólo considera un numero limitado de posibilidades y eso es precisamente lo que hace el Yo o director de orquesta de nuestro cerebro, reduce las posibilidades y lo hace además sincrónicamente con los movimientos coordinados del movimiento muscular que nos acerca al vaso de agua. Pero además ese Yo o sistema predictivo lo que hace es servir de retroalimentación inversa al sistema de manera que cada evento que emerge de él va haciendose cada vez mas innecesario a medida que llegamos al vaso. Cuando el agua ha llegado a nuestra boca prácticamente termina la función de retroalimentación del Yo y se detiene.

      Lo hacemos de una manera muy parecida a como hace este pulpo:

      ¿Quien dijo que los pulpos eran tontos?

      Dicho de una manera más clara para llegar y beber el vaso de agua es necesario implementar una estrategia: el conjunto de movimientos coordinados que en sí mismos nos acercarán al vaso de agua y una táctica: el cómo lo haremos, este “cómo lo haremos” es simultáneo (sincrónico a los movimientos propiamente dichos) y su función es disminuir las opciones de acercamiento al vaso.

      Esta función predictiva que llamamos Yo tiene como función el dirigir, coordinar el movimiento y dotarlo de una intencionalidad. Los filósofos de la mente han especulado mucho con este sistema predictivo pues su manera de operar parece que sea inmaterial, como si fuera una función mental “espiritual” separada de la función cerebral propiamente dicha.

      Sin embargo el fantasma de la máquina no existe, se trata de un circuito tan comprensible como cualquier otro, como los circuitos que explican el movimiento o la motricidad. Hay algo en el cerebro que se encuentra en el circuito cortico-talámico y que de alguna manera regula, coordina y dirige a los PAFs que se encuentran almacenados en nuestros cerebro profundo. Este es el fantasma de la máquina en acción excitadora o inhibidora de arriba a abajo, obsérvese como es una secuencia púlsatil emitiendo a una determinada frecuencia la que retroalimenta el sistema a fin de sincronizar los movimientos puramente musculares que se emiten desde más abajo, a nivel de ganglios basales, PAFs que se activarán a partir de ordenes excitatorias que proceden de la corteza, que atraviesan las 5 capas de la misma y penetran en el tálamo desde donde se difunden a otros lugares.

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      Los qualia

      Marzo 9, 2008 at 6:58 pm (biologia, evolución, filosofia, genetica, mente, mitologia, psicologia)

      Toda tecnología lo suficientemente avanzada es indistinguible de la magia

      Arthur. C. Clarck

      Los qualia se definen como eventos cualitativos del cerebro y que se identifican con nuestra subjetividad, aquello que nos hace diferentes de los demás como por ejemplo las preferencias o los sentimientos. Se trata del enigma más peliagudo de las neurociencias y que ha dividido a los investigadores en dos grupos: en uno de ellos se encuentran aquellos que piensan que entre un evento electroquímico y un qualia hay un salto demasiado grande para ser conceptualizado con nuestros intrumentos de medida actuales y otros que piensan por el contrario que los qualias son tan estudiables y comprensibles como el movimiento o la contracción muscular. Entre estos últimos se encuentra Rodolfo Llinás que en su libro “El cerebro y el mito del yo” lanza una sugerente hipótesis acerca de la cuantificación de los qualia que para Llinás sólo son patrones que han sido interiorizados para distinguirlos de los PAF, patrones de acción fija que son automáticos e inconscientes, Llinás llega incluso a proponer una formulación matemática de los mismos.

      Concretamente la ley de Weber-Fechner donde un evento cualquiera “S” puede ser definido por el logaritmo natural de la relación entre E= una magnitud o cantidad del estimulo que estamos manejando y E´que seria la cantidad donde el estimulo deja de percibirse, es decir el umbral de percepción para ese estimulo, todo ello multiplicado por una constante K. Esta es la ecuación que puede identificar cada qualia:

      S=k.ln E/E´

      Traducido al lenguaje vulgar esta fórmula permite establecer dos conceptos fundamentales:

      • que los eventos cualitativos “S” y los eventos cuantitativos “E” están relacionados entre sí.
      • y que la clave de esa relación es logaritmica junto a una constante para cada tipo de evento.

      Para aquellos que no recuerden qué es un logaritmo he puesto un enlace arriba pero quiero recordar algo que me parece muy importante: el logaritmo es la operación opuesta a la potenciación, es decir el logaritmo tiene un efecto parsimonia sobre el crecimiento de una serie cualquiera si lo comparamos con una serie cuya condición fuera la potenciación de un elemento a otro. El logaritmo de un numero es siempre un numero menor.

      Significa que el cerebro a la hora de percibir algo (S) opera minimizando los efectos del estimulo (E), esta idea es muy importante para entender que el cerebro y probablemente los sentimientos sirven a un propósito claro: simplificar la complejidad del mundo.

      Y otra idea aun más importante: el crecimiento en la naturaleza, sobre todo el crecimiento de los organismos vivos tiene lugar siguiendo patrones de crecimiento logaritmicos como por ejemplo este caracol llamado “Nautilus” y que en geométria conocemos como fractales en este caso un ejemplo de fractales en la naturaleza.

      nautilus2.jpg

      Pero hay más: porque esta progresión logarítmica divide la experiencia sensorial en eventos discretos percibidos, por ejemplo en música los humanos somos capaces de discriminar cambios de tonos (notas), pero además somos capaces de percibir cambios en esos mismo tonos o notas cuando un instrumento sin trastes desafina (por ejemplo el violin) significa que somos capaces de percibir amplitudes de onda pequeñisimas y no solo los intervalos de tono a tono que seria la convencion de la escala occidental. Pero aqui no termina el asunto porque las notas en occidente son 7 y son el mismo número que las notas en otros sistemas de notación de otras culturas como el sistema de notación hindú. El orden siempre es el mismo, lo unico que cambia es la anchura de la frecuencia en esa escala musical (como podemos ver en esta web donde existe un mapa de los intervalos según las distintas escalas) pero siempre son 7 como los colores del arco iris lo que sugiere que el numero 7 desempeña un papel muy importante en la demarcación de nuestra experiencia sensorial, tal y como dijo George Millar: del 5 al 9 se encuentra el rango de experiencia perceptiva de lo humano.

      Significa que los más listos entre nosotros podemos procesar (percibir) 7 elementos simultáneamente y los mucho más listos hasta 9. En el 9 parece haber un límite que separa lo humano de lo imposible, no es de extrañar pues que Bach solo fuera capaz de escribir fugas para 9 voces. Para aquellos que aun no sepan que es una fuga, les adelantaré que se trata de una composición polifónica (a varias voces). La primera voz expone un tema al que luego sigue un contratema o disgresión, aparece entonces una segunda voz que vuelve a exponer el tema (en otra tonalidad) mientras la primera voz contrapuntea esta nueva exposición y asi sucesivamente. Es bueno recordar que las voces no suenan todas al mismo tiempo lo que resultaría imposible de seguir para el oido humano y carecería además de solidez armónica sino que las voces van tomando el relevo una detrás de otra exponiendo el tema en múltiples turnos mientras otras adornan la exposición, provocando en el oyente una sensación de persecución como si una voz persiguiera a la que le precedió y que al alcanzarla aquella se disolviera hasta volver a aparecer más adelante. La secuencia musical de las fugas es idéntica a los potenciales de acción que es la forma como las neuronas se comunican entre si: a través de mensajes que polarizan y despolarizan las membranas, es decir los segmentos de unión entre ellas. Como estos:

      ptencialaccion.jpg

      En este ejemplo podemos ver la progresion de la música visualmente. Se trata de la “pequeña fuga”. Al parecer Bach la llamó asi porque sólo tiene 5 voces.

      Y en el 9 parece estar el limite.

      Pero hay más curiosidades con respecto a la frecuencia de las notas y a los intervalos entre ellas, aqui abajo nombraré las frecuencias en hertzios de las 7 notas de la cuarta octava, el lector deberá averiguar cual es la relación entre la frecuencia de una nota y la que le sigue:

      Do=261,63

      Re=293,66

      Mi=329,63

      Fa=349,23

      Sol=392,00

      La=440,00

      Si=493,88

      Es dificil establecer una relación matemática simple entre la frecuencia de una nota y la siguiente pero en la red hay talento para cualquier cosa y en esta web nos explican cual es la relación. ¿No la adivinan?

      Es una relación logaritmica, claro, lo saben los programadores musicales que se han tenido que devanar los sesos para decirle al ordenador en su propio código como construir un Si dándole como referencia el La (440 Hz) , la nota central que sirve para afinar las demás.

      Para Llinás los qualia no son pues un enigma y reniega del “fantasma de la máquina” tal y como se llama en filosofia de la mente a ese algo espectral que se supone que habita en el cerebro y que sólo con su presencia puede explicar lo mental con independencia del cerebro que les da soporte. Los qualia proceden de las mismas fuentes o redes neurobiológicas que conforman cualquier otro evento mental: lo compara por ejemplo al movimiento.

      Pero existen algunas condiciones para desarrollar qualias:

      Para que exista un qualia es necesario que exista un organismo multicelular lo suficiente complejo para alejarse de eso que hemos venido llamando en neurociencias un autómata biológico. Llinás atribuye incluso a las hormigas cierta conciencia y por tanto cierta subjetividad por no hablar de los pulpos capaces de aprendizajes complejos no innatos, una subjetividad que procederia de la sinergia de células trabajando sincrónicamente como por ejemplo sucede en las celulas cardiacas o musculares.

      La diferencia entre las celulas musculares y las celulas nerviosas es que las primeras pueden contraerse “in vitro” en el laboratorio y de una en una mientras que las segundas no pueden establecer conexiones entre si cuando son extraidas de ese todo que llamamos cerebro. Si los qualia de las celulas musculares es la fuerza contráctil que es la base del movimiento, los qualia del tejido nervioso son los sentimientos y no pueden existir sentimientos fuera de ese contexto global que es el cerebro entendido como un todo, esa es precisamente la diferencia que separa la actividad muscular de la actividad nerviosa.

      ¿Pero para qué necesitamos sentimientos?

      notermedtext1.gifAl parecer y según la hipotesis de Llinás los sentimientos representan atajos y simplificaciones que realiza el cerebro para interactuar tanto con el mundo externo como con la realidad interna. Estas carreteras o rutas sinápticas no se encontrarían preformadas como los PAF (patrones de acción fijos) sino que representarian los hallazgos o interconectividad neuronal idiosincrásica de cada individuo a nivel de circuitos cortico-talámicos. La conciencia, la cognición y la percepción se encontrarian pues delimitados por un ente contextual que llamariamos sentimientos que supondrian un ahorro importantísmo de recursos tal y como los PAF suponen a su vez un ahorro importante de memoria al hacerse automáticos.

      La sinergia entre todos estos eventos explicaría ese centro de decisiones que llamamos Yo, una especie de director de orquesta cuya función seria sintética y corporativa, en realidad el Yo no sería un homúnculo incrustado en el cerebro sino la sumatoria de toda esta sofisticada red de carretras por donde circula información eléctrica (potenciales de acción) que se agrupan en rutas o guías segun su frecuencia, lo mismo que sucede en la notación musical, donde cualquier nota que circula por la segunda línea es siempre un sol. El pentagrama musical es una magnifica metáfora de como los eventos electroquímicos que circulan entre las sinapsis son cualitativamente diferentes unos de otros en función de su frecuencia.

      Mente y música podrian pues estar vinculados por algo más que por una representación: la musica es oida, pero es además algo que podemos transcribir en códigos de cinco lineas y cuatro espacios. Más allá de eso es muy posible especular que cada evento pueda tener un sonido, una vibración o un color distinto tal y como algunos han especulado desde la antigüedad.

      ¿Son los qualia el eslabón perdido entre la sabiduría empirica y la neurociencia pura y dura?

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      La construcción social del narcisismo

      Marzo 7, 2008 at 1:20 pm (anorexia, antropologia, arte, cerebro, espiritualidad, genetica, medicina, mente, personalidad, politica, psicoanalisis, psiquiatría, religión, sexo, sociedad)

      Aquellos que ya leyeron el ultimo post estarán persuadidos de que el narcisismo tal y como Freud lo intuyó es una especie de situación transitoria de una mente humana en evolución. Pero esto no es más que una hipótesis intrapsíquica, un constructo teórico que nos ayuda a entender los sucesivos pasos que van desde una “tabula rasa” que se supone que es el cerebro del recién nacido hasta el cerebro de un hombre adulto y sano. Pero no tenemos pruebas de que el narcisismo sea algo más que un mito explicativo sobre la formación en sucesivos pasos de la mente humana, tampoco está del todo aceptado que sea una organización pulsional, lo que si estamos seguros de saber es que eso que llamamos mente es un espejo de eso otro que llamamos medio ambiente y que el cerebro solo puede guardar copia de aquello para lo que el cerebro humano está diseñado por la evolución para guardar. Al mismo tiempo tambien sabemos que la “tabula rasa” es también un mito en desuso, nuestro cerebro no es un ente pasivo que se limita a procesar la información que le llega de fuera y a plantear respuestas sino que es un ente autopoyético: es capaz de genrar respuestas en ausencia de estimulos, por ejemplo somos capaces de soñar que volamos sin tener ninguna experiencia en vuelo.

      De manera que si el cerebro humano es capaz de distorsionar la autoimagen corporal, es capaz de dejar de comer o es capaz de alucinar es necesario que exista un soporte neurobiológico que lo haga posible. No estamos aun en condiciones de identificar cuales son las estructuras o circuitos cerebrales involucrados en ese tipo de distorsiones perceptivas, cognitivas y conductuales pero lo que si sabemos y nos es posible estudiar es la influencia del medio ambiente en que vivimos en el cerebro individual y además: tambien nos es posible definir las mutaciones ambientales que hemos de soportar en nuestro entorno desde la revolución industrial hacia aqui y aunque seamos incapaces de darnos cuenta de sus efectos podemos intuir que determinadas enfermedades mentales sino todas guardan una extraña relación con el modelo del mundo en que viven los enfermos que las padecen.

      En este post me propongo pues analizar los cambios sociales que a mi parecer más influyen en la patoplastia de las enfermedades mentales, sobre todo de cara a lo que hemos llamado desordenes narcisistas, bien definidos por Lipovetsky en su obra “La era del vacío“como estrategias individuales relacionadas con el vacío, en oposición con las estrategias anteriores que le precedieron y que pivotaron alrededor de la prohibición sexual, el autoritarismo y la explotación del capital sobre el trabajo asalariado.

      Es necesario recordar ahora que el sufrimiento mental siempre ha ido enroscado a la transgresión, a la prohibición o a la disidencia. Decir narcisismo es nombrar la caducidad de todas las oportunidades de discrepar de algo puesto que ya no hay nada sobre lo que discrepar, pero es tambien abandonar a los sujetos a su propia suerte, fiándolo todo a sus recursos mentales, algo que ya pronosticó Freud en “El malestar en la cultura“.

      Estos han sido los cambios que hemos vivido en los ultimos 50 años aproximadamente:

      • Sobrevaloración del cuerpo, indefinición de sus limites, facilitación de la exhibición del cuerpo en perfomance, desaparición de los tabúes sobre el desnudo, el adulterio o la sexualidad exótica.
      • Sobrecarga ideológica y publicitaria sobre las dietas, logros deportivos y hazañas corporales de todo tipo.
      • Sobreestimación del “darse cuenta”, de la autoobservación, del insight y del autoconocimiento, culto a la asertividad, la autonomia y a la autoestima. Cuanto más se hipertrofian estos valores mayor cantidad de gente sufre por sus opuestos: incapacidad para ser autónomos, pobreza del autoconcepto o incapacidades personales para afirmarse.
      • Culto al individualismo radical y a la autonomia e independencia con respecto a las figuras ancestralmente protectoras. Paradójicamente los hijos son incapaces de independizarse de sus padres, los enfermos de sus médicos, las esposas o maridos de sus cónyuges, todo pareciera señalar que la prescripción social en sí misma genera el fracaso en acercarse al ideal que propugna.
      • Reedición de cultos espirituales sin Dios, desvinculados del precepto o la moral con sentido colectivo. Invención de una moral individual que no acepta otra condición sino el propio juicio moral sobre las conductas. El kantianismo del imperativo categórico ha muerto definitivamente y nos hemos instalado en un relativismo moral que tiene su correspondencia en la tolerancia individual hacia la transgresión ajena, una pseudotolerancia que oculta el desinterés por el prójimo.
      • Reificación de la economia no productiva y virtual: inversiones en bolsa, encarecimiento ad infinitum del suelo urbanizable, abaratamiento de las materias primas en origen, desprecio por el talento empresarial productivo, abominación del trabajo bien hecho e instalación en una economia globalizada y volátil y que alarga hasta el paroxismo la deuda contraida con bancos y entidades de crédito, una deuda que se renegocia constantemente y cuyos excedentes no sirven más que para seguir endeudándose.
      • El viaje y trasiego continuo de personas en perpetuo movimiento viene a ocultar otro drama individual de nuestro tiempo: el escaso sentido de pertenencia. La gente no viaja por interés etnografico sino para encontrarse a si mismo, pues solo en el viaje es posible encontrar una identidad fugitiva. Tránsitos rapidos y acelerados de personas que sestean en impersonales aeropuertos y esperan horas para trasladarse a un lugar seguramente exótico en un ejercicio de paciencia infinita mientras son tratados como ganado consumidor de duty frees. Viajar es para algunos la única forma de estar en alguna parte puesto que los individuos han sido despojados de sus señas de identidad. El abaratamiento del viaje es una forma de asegurar su inconsistencia y la liquidez de las relaciones que en otro momento llamamos “echar raices”, establecerse o implantarse.
      • Despolitización, desmovilización ciudadana, vecinal, laboral y estudiantil e indiferencia absoluta frente a lo público. Lo privado le ha ganado la batalla a la res publica y ha tomado el relevo al ágora, al mismo tiempo lo público ha llegado a penetrar con cámaras, luces y taquígrafos sobre el espacio privado levantando acta de todas nuestras atrocidades y convirtiéndolas en espectáculo: el morbo por lo real ha sustituido al interés por las causas comunes y los individuos se refugian cada vez más en esos cotos privados que llamamos hogares precisamente en el momento en que los hogares han dejado de existir para convertirse en lugares de paso o simples dormitorios.
      • La vida se ha transformado en una playa de vacaciones donde el consumidor despliega un menú de recomendaciones y elige su opción como en un restaurante. Todos tienen su opción y esperan además que el estado del bienestar la satisfaga, no importa lo bizarra que resulte su opción pues está persuadido de todas las opciones son derechos inalienables y legitimos del sujeto. La desacralización de lo sexual y la imposición del orgasmo como reclamo sanitario han multiplicado y legitimado todas las opciones de goce diseminando sexualidades inéditas y fugitivas antes condenadas a los manuales de psiquiatria.
      • El sistema educativo es el campo de experimentación de toda esa variedad de simulacros impulsados por los modernos y desestimados por los postmodernos: el fracaso y sobre todo el desinterés de los escolares por el saber presiden las actitudes de burn out de un sistema que no puede redimirse a si mismo y que tampoco puede ser redimido por los estudiantes que parecen haberse recluido en un nihilismo apático o antisocial como única medida de integración en un mundo desolado. El pasado y el futuro ya no interesan a nadie: vivimos en un aqui y ahora sin sentido y además sin ninguna esperanza de modificación precisamente por el deterioro d elo público.
      • Los héroes trágicos como Edipo han sido sustituidos por héroes de comic o por heroinas glotonas o pornográficas. El pecado y la culpa han sido barridos por decreto del horizonte social: todo está permitido y ningún tabú es hoy acatado, la angustia aparece por tanto ante el vacio frente a la transgresión y el vacio se instala como precursor de las drogadicciones, los trastornos de identidad, los trastornos alimentarios y la impulsividad. Al desaparecer las prohibiciones ancestrales que pivotaron sobre lo sexual los humanos han quedado incrustados en el vacio de su cuerpo y en el sin sentido de una vida sin historicidad.
      • El predominio y hegemonía de la imágen omnipresente sobre las ideas impone tambien el predominio del espectáculo sobre la reflexión, de la improvisación sobre el debate. La politica ha sido capturada por el lobby todopoderoso de la comunicación y es hoy su principal cliente: la patética dependencia de los políticos de los medios es tal que los espectadores terminan por desconfiar tanto de los políticos como de los medios sobre todo de la televisión, esa empresa de imágenes que los politicos tanto desean pues es su ultima oportunidad de supervivencia, al fin y al cabo siempre gana aquel que mejor imagen vende en televisión, dicho de otro modo, el simulacro ha impuesto una nueva lógica sobre nuestras vidas y nuestros destinos politicos son forjados por productores de programas mediáticos. La desconfianza en ellos refuerza a su vez el individualismo nihilista que retroalimenta el sistema haciéndolo más fuerte e invulnerable, hasta las instituciones democráticas han sido erosionadas por esta desconfianza de los ciudadanos y sólo el cinismo, la mentira o la falacia parece resultar algo subversivos o convincentes.
      • La apatía social, la desidia, el desinterés y la falta de compromiso son los principales cánceres colectivos de nuestro tiempo, no sólo porque expanden y replican como clones o celulas cancerosas o de seres iguales fieles a un modelo “politicamente correcto” sino por aquello que ocultan y enmudecen: la indignación, la rebeldia, el inconformismo, la creatividad, el talento, el honor, el trabajo productivo, la lealtad, la fidelidad y el compromiso por cualquier valor o proyecto restan puntos en esa carrera desenfrenada hacia una caida libre en la propia “mismidad” en que se han convertido nuestras opulentas vidas.
      • Las soluciones no parecen contener los problemas, una de las dificultades que tenemos los gestores del sufrimiento ajeno procede del hecho de que incrementar los recursos, mejorar las redes asistenciales. inventariar los males o invertir en programas sociales no resuelve ningún problema sino que los empeora, cuanto más se intenta poner remedio a un problema tanto más parece hacerse insoluble, las antiguas soluciones rebotan en una pared que parece devolvernos todas las pelotas en nuestro propio trasero, como si se reflejaran en un espejo autista, peor si intervienen además los medios de comunicación. Las soluciones se convierten en nuevos problemas que generan contrariedades no inventariadas aún y los politicos inventan pseudosoluciones que disfrazadas de engaños “cuelan” durante un cierto tiempo hasta que son desveladas de nuevo y confrontadas por sus propios votantes, pero para entonces el problema ha envejecido y ya ha sido desplazado por otro nuevo.
      • Las relaciones humanas han sido vapuleadas por una demanda doble: autenticidad y reciprocidad que en realidad está ocultando la caducidad a plazo fijo de toda relación: algo que se experimenta como efímero u ocasional debido en parte a la plétora de oportunidades. El sujeto en cada elección siente que se está perdiendo algo en otro lugar y ha quedado enjaulado en la sensación de que su deseo -cualquier deseo- puede ser satisfecho en otra parte a pesar de que cada vez se encuentra más alienado con respecto a cual es en realidad su deseo “auténtico”.
      • La legitimación y autorización administrativa de todos los goces ha hecho más daño en una generación que la prohibición sexual en toda la historia de la humanidad, al liberar todas las oportunidades de goce cada vez hay mas personas que se preguntan sobre él y que prueban más y más variaciones sobre el mismo instalándose al final en cualquier parafilia no filiada aun por la psiquiatría. Las elecciones sexuales, profesionales, vitales, laborales o de pareja llevan al sujeto a una encrucijada que se manifiesta en una debilidad estructural: una falta de voluntad o debilidad del yo, una erosión de la fe en si mismo que tienen muchas secuelas particulares y subjetivas, sobre todo la inconsistencia y la difusión de la identidad.

      Si contemplamos este cuadro de Remedios Varó titulado “Locomoción capilar” nos daremos cuenta de la dificultad de levitar apoyándose solo en las barbas, las mujeres además tienen un problema añadido, al carecer de barba deben quedar suspendidas en las barbas ajenas. Remedios Varó nos da una visión surrealista de este dificil equilibrio donde la perdedora es la mujer.

      locomocioncapilar.jpg

      Decia Nietzsche que cualquier sentido era mejor que carecer de él, pero Nietzsche se equivocaba al menos en su predicción: es posible vivir en el sin sentido.
      ¿Hay alguien que aún puede dudar de las razones que han propiciado y facilitado la emergencia de las llamadas “nuevas enfermedades mentales”?

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      El narcisismo en la anorexia

      Marzo 5, 2008 at 10:16 pm (anorexia, arte, cerebro, mente, personalidad, psicoanalisis, psicologia, psiquiatría, sexo)

      minigaleria-389-karen_oxman_galeria.jpgTal y como adelanté en el último post a propósito de la filiación psicopatológica de los trastornos del esquema corporal la psicopatología de los trastornos alimentarios excede en complejidad a las enfermedades mentales clásicas y a pesar de que estas enfermedades no son nuevas, lo cierto es que es imposible negar que algo debe existir en la manera de vivir, en la manera de pensar o no pensar, en las creencias compartidas por nuestros contemporáneos opulentos y en los cambios psicológicos que han inducido estas mutaciones ambientales a las que me referí más abajo para explicar y entender la casuística de este tipo de enfermedades que se han convertido en nuestro entorno en las enfermedades más prevalentes entre los adolescentes, me refiero a la anorexia y la bulimia juntas.

      El hecho de que estas enfermedades se conozcan desde la antiguedad no contradice la idea de que estamos frente a un problema epidemiológico nuevo ligado al hiperconsumo, la presión mediática, el imperio de la imagen y la hipertrofia de la corporalidad. Personalmente me inclino a pensar -como explicación a la emergencia de casos aislados en la antigüedad- que la anorexia mental probablemente representa un fenotipo latente ligado al sexo, quiero decir que tal y como adelantó Laségue que las mujeres tienen una enorme resistencia a la inanición lo que explicaría el predominio de esta enfermedad en el sexo femenino al margen de otras consideraciones psicológicas.

      Pero es imposible entender nada de la anorexia sin abordar el problema del narcisismo.

      Todo el mundo sabe quien fue Narciso, y todo el mundo conoce al menos fragmentariamente el mito ligado a su nombre y que es inseparable del mito de la ninfa Eco, pero en este post no voy a volver sobre el mito y voy a esforzarme en hacer entender el concepto freudiano de narcisismo.

      Para Freud el narcisismo no es una enfermedad sino una posición libidinal, es decir una etapa del desarrollo psicosexual. Casi todos los autores actuales están de acuerdo en que el proceso de maduración en el niño pasa por tres etapas fundamentales, una fase autística (o autoerótica según Freud) donde el niño depende absolutamente de los aportes exteriores para su supervvencia, durante esta etapa el niño carece de Yo y tiene un sistema perceptivo embrionario, no reconoce a su madre aunque es capaz de reconocer las sensaciones de su cuerpo y sus necesidades al menos en el sentido de placer-displacer.

      La siguiente fase es la fase narcisista: en ella el niño ya ha logrado entender que la madre existe separadamente de él sin embargo aun no sabe que la madre tiene necesidades propias y le adjudica (proyecta en ella) sus propias necesidades, durante esta fase el niño no existe afectivamente separado de la madre en tanto que aun no ha sido capaz de establecer un objeto externo e independiente a sí mismo, la madre es percibida como una prolongación de su propio cuerpo y de sus propios estados emocionales.

      La ultima fase de maduración psicobiológica es la fase de objeto, en ella el niño ya ha aprendido a reconocer los estados internos de la madre como alguien separado de él y por tanto es capaz tambien de diversificar las fuentes de gratificación de su propia madre, es la época en la que los niños se socializan y pasan a establecer relaciones objetales con sus iguales.

      Este resumen, no exhaustivo y sobre todo corto y comprensible quiere hacer entender que el narcisismo no es un rasgo de personalidad en si mismo -aunque también existe esta acepción- sino una constelación o paquete de información sobre la relación que un sujeto determinado mantiene con sus objetos, es decir con su projimo entendiendo que lo contrario de objeto es el propio sujeto, lo que quiere decir que lo contrario a un objeto externo es el propio cuerpo. En este sentido decir narcisista es equivalente a señalar a una persona preocupada por lo suyo, desinteresada en los demás, interesada en sus propias necesidades, pero tambien es necesario hacer ahora una aclaración.

      Si el narcisismo no es un rasgo de personalidad sino una fase o etapa de la maduración, la supervivencia de esta estructura en un ser humano adulto significa que durante su evolución aparecieron factores que desestabilizaron la tendencia natural de los seres humanos que filogenéticamente tienden a recorrer las tres etapas sucesivamente si las cosas andan bien. Sin embargo estas etapas sólo pueden ser resueltas de manera ideal por los humanos, significa que todas las personas que llamamos normales presentamos decisiones, conductas o cogniciones donde prevalecen las elecciones narcisistas sobre los objetales, todos en este sentido tendemos a un cierto egoísmo sobre todo cuando se trata de salvaguardar nuestros genes, nuestra vida, o nuestros intereses, eso es normal y adaptativo.

      Aqui se introduce pues una primera distinción, hay un narcisismo que es guardián de la vida, que es benigno por asi decir y que solemos identificar con la autoestima y no me voy a volver a referir a él sino para señalar que el narcisimo en cualquier caso por ser una etapa del desarrollo deja rastros en nuestra memoria y que estos rastros se pueden rescatar a través del recuerdo o a través de ciertas decisiones o conductas. Esto explica algo muy importante: no es necesario ser patologicamente narcisista para en determinadas situaciones “regresar” a un estado de cosas donde ignoremos a los objetos incluso a los amados. Un ejemplo de lo que acabo de decir es el “sálvese quien pueda” en una situación de accidente o peligro.

      Quedar instalado en el narcisismo tiene muchos peligros y hay que pagar un peaje costoso para poder sufragar sus gastos. No se trata en cualquier caso d euna decisión ventajosa: la realidad con sus continuas querencias nos pone en nuestro sitio constantemente. Significa que una personalidad narcisista deberá crear una serie de irrealidades a su alrededor si quiere mantener su concepto del mundo intacto, grandioso e hipertrófico en cuanto a su propia valía a poco que las contrariedades vayan acumulándose.

      Estas irrealidades que crea el narcisista patológico incluyen sobre todo el manejo de determinados mecanismos de defensa para poder eludir la angustia. Se trata de mecanismos de defensa de bajo nivel, no tan elaborados como la represión, la formación reactiva o la sublimación, sino otros como el aislamiento, la transformación en lo contrario y la regresión.

      Naturalmente la regresión que observamos en la anorexia no es una regresión puntual y adaptativa sino quee s muy parecida a la que aparece en las neurosis obsesivas o TOCs. Se trata de un mecanismo casi obligado de un viaje al narcisimo idílico que permanece en nuestra memoria como un opción cuando las cosas se ponen feas, a esa infancia donde creimos ser dioses cuando aún no nos encontrábamos del todo separados de nuestra madre y nuestros deseos omnipotentemente podian ser satisfechos con sólo enunciarlos. Las anoréxicas en cambio no saben que ese viaje hacia atrás regresivo en busca de un estadío “donde fuimos dioses” es un viaje con peajes complementarios. Para empezar implica la aparición de pulsiones bien distintas a las pulsiones de las personas que andamos instalados en un estadío objetal: se trata de pulsiones parciales, destructivas, anales en la jerga de Freud, pero que podemos traducir como pulsiones muy primitivas y poco diferenciadas. Naturalmente la persona que está sometida -debido a su regresión- a este tipo de compañeros de viaje pulsionales tiene que defenderse y lo va a hacer sobre todo con “contrainvestimentos” caracteriales, del tipo de la “transformación en su contrario”, asi invertirá toda su vida pulsional a fin de hacerla irreconocible transformando la agresión en amor o el amor en agresión. El resultado es la entrada en una rigidez o inflexibilidad caracterológica que hace que la anoréxica instalada en esta versión obsesiva de la anorexia mental aparezca como perfeccionista, autoexigente, disciplinada e irreductible en sus convicciones que casi siempre incluyen una distorsión de su esquema corporal, asi como ideas irracionales sobre la alimentación, la ganancia de peso y la convicción de no estar enferma.

      ¿Pero de qué necesita defenderse la anoréxica, por qué construye un sistema tan rigido de defensa y sobre todo tan poco adaptativo?

      La defensa empleada siempre es proporcional a la pulsión que se pretende “defender”, no es lo mismo luchar contra una pulsión sexual prohibida que contra una pulsión regresiva, por ejemplo contra la pulsión incorporativa que pretende a través de la comida restituir parte de lo que no se recibió en atención o interés. Creo que las anoréxicas -al menos las más obsesivas de entre ellas- son personas que han aprendido que la comida es un equivalente pulsional de intercambio entre sujetos y objetos y pretenden a través de la glotonería en proporcionarse el afecto que les faltó, en un momento determinado aprendieron que esta glotonería las convertía en individuos descontrolados y dependientes por lo que desistieron y decidieron enfrentarse al impulso poniendo limites ascéticos al mismo. Aprendieron después que la dieta y el ayuno aumentaba su sentimiento de autoeficacia y de control del medio ambiente y sucumbieron por tanto a la enfermedad al asegurarse este refuerzo cognitivo, para mantener esa decisión hace falta una enorme inversión de recursos psicológicos individuales, en forma de defensas obsesivas y de conductas restrictivas con la comida.

      l_ascension.jpg

      La compulsión y la impulsividad son pues mecanismos opuestos que se parecen mucho lo que explica que existan casos de mutaciones desde al anorexia a la bulimia y al contrario, asi como formas evolutivas mixtas.

      Después de hablar del narcisismo ya estamos en condiciones de entender parte de la psicopatología que presentan las pacientes anoréxicas y de adelantar algo sobre el trastorno del esquema corporal del que hablé en el post anterior.

      Evidentemente el trastorno del esquema corporal de las anoréxicas es un tipo de distorsión perceptivo-cognitiva que procede de su regresión al estadío narcisista del desarrollo, del mismo modo que gran parte de sus defensas resumen la expresión de un modo de defensa acoplado a las pulsiones de esa fase.

      En este sentido el esquema corporal de las anoréxicas haría referencia a una corporalidad distorsionada por la propia regresión narcisista, de ninguna manera habría un trastorno psicótico de la representación del cuerpo sino una sobrevaloración corporal de carácter psicológico sin representación orgánica o lesional.

      Narcisismo -en esta lectura- es igual a cuerpo. A un cuerpo sin terminar, a un cuerpo sin defragmentar como en esta imagen-escultura de Bellmer. Narcisismo es sinónimo de vacío, pues todo cuerpo está vacío si se excluye de la mirada del otro.
      bellmer1.jpg

      La pregunta que sigue es ésta:

      ¿A qué se debe entonces que existan tantos casos de regresion narcisista?

      Será en el proximo post.

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      El esquema corporal en la anorexia

      Marzo 3, 2008 at 7:05 pm (anorexia, cerebro, medicina, mente, mitologia, psicoanalisis, psicologia, psiquiatría)

      En el post titulado, “Los misterios de la anorexia mental” adelanté algunos misterios que rodean la clinica de nuestras anoréxicas actuales, alli nombré algunos de los misterios psicopatológicos que hacen de esta enfermedad un paradigma distinto a las enfermedades mentales clásicas, adelanté que:

      • La anorexia mental es una enfermedad donde lo obsesivo, lo adictivo y lo fóbico formaban una curiosa combinación a pesar de que la anorexia mental no es una fobia, ni una obsesión-compulsión, ni una adicción.
      • Propuse un circuito para explicar en términos de autoeficacia percibida el bucle dieta-adelgazamiento-autoeficacia-superación del miedo a la obesidad.
      • Señalé determinados factores sociales como “el culto a la delgadez” como determinantes en la etiología de la enfermedad, algo que expliqué en el post “Memes y alelos” proponiendo la forma en que determinados memes se expandían y transmitían de persona a persona.
      • Y por ultimo señalé la arbitrariedad con la que los humanos construimos enlaces entre estímulos y respuestas condicionadas o incondicionadas asi como la dificultad para extinguir conductas que expresan los automatismos aprendidos sobre todo aquellos que se hallan impregnados por determinados memes como sucede hoy con el meme “la delgadez es preferible” y la manera en que un entorno de opulencia mantiene y favorece este tipo de creencias en la población general.

      Sin embargo faltan aun muchos pasos por explicar y en este post me propongo iluminar otro misterio: el misterio del esquema corporal en la anorexia.

      Definimos el esquema corporal como la representación mental que tenemos de nuestro propio cuerpo. En realidad nuestro cerebro está continuamente cartografiando nuestro cuerpo en un camino continuo de ida y vuelta desde el tálamo -nuestro filtro perceptivo- y a través de receptores periféricos especializados en la temperatura, el dolor o la vibración distribuidos a lo largo de la piel, las articulaciones, tendones y vísceras. Además nuestro oido interno a través del laberinto nos informa continuamente de nuestra posición en el espacio miemtras el cerebelo coordina toda esta información. Una información que nos hace “saber” en todo momento donde está nuestro cuerpo, qué dimensiones tiene y de forma automática conocer si cabemos por una abertura o por una puerta, se trata en todo momento de un conocimiento procedimental que no es consciente y está diseñado precisamente para ser automático, para no pensar en él.

      Sin embargo este tipo de procedimientos automáticos tienen poco que ver con lo que entendemos como “esquema corporal”, más bien parece referirse a las rutinas motoras que activamos cuando nos movemos por el espacio y que al mismo tiempo y a través de la interocepción nos informa de nuestro intracuerpo, tenemos noticia de nuestras manos y de nuestros pies, de nuestros tendones y de nuestras visceras, sabemos que tenemos un cuerpo y sentimos que tenemos un cuerpo sobre todo cuando algo nos duele. De hecho definimos a la salud como la mudez del cuerpo, es decir cuando ese continuo chequeo que realiza nuestro cerebro se realiza sin novedad.

      Pero hay otro cuerpo distinto al intracuerpo. Se trata de algo bastante sutil si lo comparamos con una radiografia o con la disección de un músculo. Decimos que es una representación mental cargada de afectos, en algun lugar le he llamado hipercuerpo pero para entendernos podemos llamarle extracuerpo, es decir la representación mental del cuerpo en acción en el mundo, de nuestro cuerpo en perfomance, de nuestro cuerpo como relación con el otro. Del cuerpo como Dasein (estar ahi) . O dicho de otra forma: de nuestro cuerpo como vivencia, como memoria.

      Uno de los enigmas que plantean las anoréxicas es si el trastorno del esquema corporal que algunas de ellas presentan, es un trastorno perceptivo o un trastorno cognitivo. Ninguna de las dos soluciones parece adaptarse bien a esa curiosa forma de enfermedad donde sólo parece afectarse la vivencia del cuerpo propio en una forma que podriamos llamar fenomenológicamente macropsia autoreferencial, manteniendo el juicio de la realidad en el escrutinio del cuerpo o los tamaños ajenos. En las anoréxicas que presentan un trastorno del esquema corporal sólo el juicio acerca del propio cuerpo parece estar afectado, algo asombroso si lo comparamos con los trastornos perceptivos clásicos donde el juicio de la realidad aparece distorsionado en varias áreas y no solo en el autoconcepto.

      Este trastorno del esquema corporal no encaja en nuestra conceptualización de lo que es una alucinación, o una pareidolia como esta conocida sobre el papa Juan Pablo II.:

      paredidolia.jpg

      O un espejismo, esa sensación de que una superficie liquida inexistente está reflejando un objeto lejano en el horizonte.

      espejismo.jpg

      Tampoco es una ilusión visual como esta, el engaño que nuestros cerebro al procesar una determinada información nos procura ¿paralelas o curvilineas?.

      paralelas.jpg

      Ninguno de estos ejemplos coincide con la experiencia corporal de las anoréxicas y de hecho no hay consenso entre los autores que lo han estudiado, asi Hilde Bruch, la autora descriptora de este trastorno en las anoréxicas lo atribuyó a un trastorno psicótico, una especie de idea delirante enquistada en la autoimagen mientras que otros autores lo han considerado un fenómeno de transición entre las neurosis y las psicosis, una idea sobrevalorada sobre la corporalidad, un juicio erróneo sobre el valor del cuerpo en relación con el mundo y que comparte con el delirio la vivencia de certeza.

      ¿Entonces qué clase de trastorno presentan estas enfermas si no coincide con ninguna de nuestras conceptualizaciones acerca de la psicopatología de la percepción?¿Se trata realmente de una patologia de la percepción?¿O es más bien una idea delirante, bizarra o exagerada?

      Todo parece indicar que es un trastorno a medio camino entre lo percibido y lo pensado: una ilusión eidética. El trastorno del esquema corporal de las anoréxicas tendría más que ver con la vivencia o la experiencia corporal más que en un trastorno primario de tipo perceptivo o cognitivo aunque el término eidético de hecho los engloba a ambos.

      Lo que nos lleva a otra pregunta ¿Qué es la experiencia corporal?¿Qué es el cuerpo vivido?

      Cuerpo y corporalidad no son la misma cosa como tampoco son la misma cosa el ser y el Yo. Desde Heidegger contemplamos la idea de que el ser tiene que ver con dos dimensiones que nada tiene que ver con la experiencia subjetiva: una de estas dimensiones es el tiempo y la otra es el espacio, borde externo o relación objetal del Yo con el mundo y a través del mundo en donde el Yo se despliega. Ninguna psicologia termina de ser una psicologia humana sin ser a su vez una psicologia histórica, en función del tiempo, dinámica, mutable y mudable y que contemple además la función objetal como experiencia primordial de lo humano.

      Nadie puede existir para si mismo o en función de si mismo, de sus gustos o valores, todos estamos “siendo” bajo la mirada de un otro. El ser es ser para otro.

      Es precisamente esto lo que se encuentra averiado en la anorexia y tambien en la dismorfofobia : la mirada, ese punto de encuentro etre el intracuerpo, el Yo y el mundo, todo pareciera haber sufrido un repliegue autistico hacia dentro, así y solo así toma relieve la declaración que hacen muchas de estas enfermas: “Yo lo que quiero es estar bien conmigo misma”, donde puede adivinarse la posición de objeto que ocupa la paciente y como en lugar de sujeto no hay nadie, solo una imagen idealizada de un cuerpo imposible que ya se perdió en la infancia: la ninfa Eco.

      Es lo que los psicoanalistas conocen con el nombre de narcisismo, de lo que hablaremos en el próximo post.

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