A través del don

Julio 26, 2007 at 1:14 pm (antropologia, cerebro, lenguaje, mente, psicoanalisis, psicologia, psiquiatría, sociedad)

No cabe ninguna duda de que el lenguaje y el sentido se trasmiten intergeneracionalmente a través de significantes a los que el individuo dotará de sentido. Existe un don que procede del padre (el significante fálico) y un don primitivo y arcaico que procede de la madre, donadora de la vida. Sin embargo la metáfora paterna es la que definitivamente inscribe al sujeto en el orden del lenguaje y de la cultura, el Logos griego es la categoría que nos legaron los helénicos sobre este don que instaura el padre en el registro simbólico de los humanos que transmitirán a su vez dichos significantes a su estirpe.

Pero la metáfora paterna no es algo que venga dado por la naturaleza como la maternidad, tiene que ser introducida, alguien tiene que “invitar” a la metáfora paterna a la mesa. Un signifiante que Lacan llamó “El deseo de la madre“, si no hay deseo de la madre - por el padre- la metáfora no podrá ser introducida, y el significante primordial que el mismo Lacan llamó “El nombre del padre” no podrá instaurar la cadena fálica de la sexuación.

Lo que llamara Freud complejo de Edipo adquiere precisamente a través de los trabajos del estructuralista francés Levi-Strauss y del mismo Lacan una nueva dimensión, de lo que se trata en realidad es que es el padre - a través de su metáfora- el que introduce al sujeto en la cadena generacional, en el orden de la cultura que incluye:

  • la prohibición del incesto
  • la prohibición del parricido

Dicho de otra forma el significante del padre -la metafora paterna- es la que sostiene los significantes femeninos -madre, falo, niño- todo el edificio se tambalea en ausencia del significante paterno. Bien entendido que el padre no es el padre real -aunque el padre real sea el soporte- sino la metáfora paterna, es decir un significante “S” privilegiado porque se impone con su presencia a todos los demás que concurren al mismo tiempo que él.

La prohibición del incesto (y del parricidio) en esta nueva versión no seria una prohibición que procediera de una instancia supraindividual o de una aversión a la intimidad familiar o un pacto entre caballeros cavernarios sino la consecuencia de un ingreso, de una letra que se inscribió en el cerebro individual y que no es en absoluto innata sino una transmisión generacional que opera del mismo modo que lo histórico, del mismo modo que los dones transgeneracionales que pasan de padres a hijos.

De esta manera el don que hace el padre de su hija será a cambio de encontrar una nuera para su hijo, la institución de la exogamia como ajuste del intercambio sexual amplía las redes sociales del intercambio e instituye lo mercantil. El incesto se constituye entonces como una consecuencia de aceptación de la Ley de padre, como representante de la Ley, de la otra Ley que encarna el lenguaje y su cadena de asociaciones.

La psicosis segun Lacan procedería de la forclusión de este significante paterno. Forcluir no es lo mismo que reprimir, la forclusión es una forma especial de denegación, el “nombre del padre” está en lo real pero nunca fue transformado en letra y nunca estuvo en lo simbólico.

Y aquello que no está en lo simbólico vuelve a aparecer en lo real de forma repetitiva, el lenguaje nos vuelve buscando su cadena y por eso el psicótico es un individuo que es hablado por el lenguaje pues vive alineado por él.

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Culpa, castigo, reparación

Julio 16, 2007 at 7:12 pm (justicia, politica, psicoanalisis, psicologia, psiquiatría)

A raíz de la reciente publicación de esta noticia sobre la detención de un número indeterminado de pederastas que intercambiaban material pornográfico infantil en la red y de la que periódicamente dan cuenta los medios de comunicación me ha llamado la atención el siguiente párrafo:

“Y los expertos no han dudado en concluir que esta actividad se da sin ningún tipo de sentimiento de culpabilidad”

Pero ¿existe algún tipo de actividad perversa que se de con sentimiento de culpabilidad?
Lo que sucede es que hay actividades perversas que son ilegales como la pederastia pero hay otras que no son ilegales y que tienen que ver con las formas individuales, subjetivas del goce. Pero la legalidad o ilegalidad de una actividad perversa nada tiene que ver con la culpabilidad que es absolutamente individual.
Freud en 1923 publicó un articulo al que tituló “Sobre algunos casos de delincuentes por sentido de culpabilidad” donde por vez primera formuló la hipótesis de que determinados delincuentes delinquían por culpabilidad es decir buscando activamente el castigo para una falta imaginaria a través de un crimen o delito actual, lo prohibido actuaba como un atractor precisamente por esa promesa de castigo. Concluyó su análisis con la celebre sentencia. “La falta es anterior a la culpa”.
Pasaron los años y tuvo que ser Lacan el que volviera a desempolvar esta idea mientras escribía su tesis sobre una paciente paranoica a la que llamó Aimée, una paciente que había cometido un crimen con aspecto de pasional sobre una actriz famosa a la que no conocía y a la que Aimée admiraba. El tribunal que condenó a Aimée por su crimen al hallarla imputable la mandó a la cárcel y entonces sobrevino algo inesperado: la paciente después de un periodo de llantos, suplicas y crisis emocionales diversas se curó de su delirio, simplemente este se desvaneció hasta llevar a Aimée a un estado en el que continuamente se preguntaba ¿cómo era posible que ella hubiera hecho semejante cosa?
Aimée se extrañaba tanto de su crimen porque su admiración por la actriz en cuestión era tal que poco a poco tuvo que comprender que al asesinarla había dado muerte a sus propios ideales, esta comprensión fue la que provocó que el delirio ya no fuera necesario y simplemente desapareció.
Lacan que era discípulo del gran maestro Clérambault, uno de los alienistas más importantes de Paris y del mundo y que había destacado precisamente a través de sus trabajos sobre la paranoia no pudo ayudarle, Lacan tuvo que recorrer todo el saber psiquiátrico de la época para entender el delirio y la curación de Aimée sin encontrar ninguna descripción que concordara con su caso. En su tesis -que es una tesis sobre la paranoia- critica duramente a sus contemporáneos que vieron la paranoia como el destino final (degenerativo) de un continuum entre determinados rasgos paranoicos –constitucionales- y la enfermedad mental propiamente dicha. Entre estos rasgos preparanoicos, el orgullo, la desconfianza, la inadaptabilidad, el error cognitivo y la paranoia florida y clínica sólo había una separación lineal y cuantitativa que a través del tiempo y según las circunstancias unos individuos cruzaban y otros no. Este era el estado de cosas cuando Lacan inició su investigación sobre el caso Aimée: el pensamiento predominante era la idea de una constitución paranoica cuyo resultado final era la paranoia clínica, una idea fuertemente influida por las ideas degenerativas de Magnan. Pero Lacan se mostró disconforme con esta idea y desarrolló justamente la contraria: entre los rasgos paranoicos del carácter y la paranoia clínica existe una discontinuidad, una ruptura, una catástrofe psíquica, no hay relación lineal entre la constitución y la enfermedad.
Buscando soporte teórico para esta idea Lacan encontró a Freud y a su articulo de 1923. Fue entonces cuando entendió la dinámica del caso de Aimée: se trataba de una paranoia de autocastigo, Aimée se había apuñalado a sí misma en el cuerpo de su actriz preferida y admirada que representaba de ese modo su ideal del Yo, Aimée la había apuñalado precisamente para ser condenada por este amor.
Afortunadamente los jueces la encontraron imputable y digo afortunadamente porque hoy probablemente no hubiera seguido esta suerte y en vista de la benigna evolución clínica que siguió a este episodio de paso al acto y ulterior condena.
Hoy la doctrina jurídica que se ha impuesto en los países de nuestro entorno es la inimputabilidad de los crímenes paranoicos y la quasi inimputabilidad de casi todos los pacientes psiquiátricos por no hablar de las cortas condenas que se imponen desteñidas –reducidas en la práctica- casi siempre por “buena conducta” o “trabajos de redención” que rebajan las condenas hasta lo inaudito. Todo pareciera indicar que la idea de castigo es molesta en una sociedad democrática y permisiva como la nuestra y que nadie en su sano juicio puede discrepar con la idea de que todo criminal puede y debe ser reinsertado en la sociedad. En realidad la idea de reinserción universal es jurídicamente catastrófica porque tiene un “efecto de llamada” sobre criminales no psiquiátricos, - sin culpa y sin capacidad de cambio- y deja sin tratamiento –sin castigo- a aquellos que podrían beneficiarse inmediatamente de una condena tal y como le sucedió a Aimée.
Los pacientes psiquiátricos están hoy más desasistidos que nunca en esa marea de la redención y no imputabilidad pues nos deja sin el instrumento más potente para curar una paranoia de autocastigo, es decir el castigo como reparación de la culpa individual, hoy es suficiente que un juez disponga de un informe emitido por dos peritos cualificados acerca de la enfermedad mental de un paciente para que el caso se considere inimputable y hay que decir que aunque el paciente esté loco de atar, no toda su conducta responde a su locura, ni está loco todo el tiempo, ni está loco en todos los aspectos de su existencia. Aún más, existen fuertes evidencias de que el criminal no lo es por su patología mental de forma directa sino que además de esa patología hace falta otro elemento: una patología ética que añadir a la psiquiátrica. Sólo así se explica que casi el 90% de enfermos mentales a pesar de delirar y haber encontrado a su perseguidor no cometan ningún acto criminal o ilegal. El argumento también puede decirse del revés: muchos crímenes que llevan la etiqueta de “violencia de género” son en realidad crímenes paranoicos y que dejan de contabilizarse como enfermedades psíquicas al ser contabilizados en otra categoría.
¿Por qué existe el castigo, me refiero a la sanción jurídica de nuestros actos?
La razón por la que el castigo es necesario es que la rectitud de conciencia, la culpabilidad o el autocontrol son insuficientes para mantener a los individuos alejados de sus tendencias criminales. En algunos casos simplemente la culpabilidad no existe y por tanto ninguna reparación espontánea podrá suceder, en otros casos como el caso Aimée, es el tiempo el que se encarga de enmudecer el delirio y este tiempo, el tiempo del trabajo mental siempre es largo, tan largo que a casi nadie le da tiempo de cumplirlo en privación de libertad. Todo parece haberse confabulado para que el trabajo de culpa, castigo y reparación no tenga lugar de forma pública. Todo parece señalar en la dirección de que es obligatorio ser feliz y que todo psiquismo es por definición recuperable y que ninguna instancia del poder sea competente para definir estos plazos: jueces y legisladores han dado la espalda a la psiquiatría y al sentido común, menos mal que los criminales verdaderos no han sido nunca los enfermos mentales, en su mayoría víctimas de sí mismos y de un sistema demasiado comprensivo.

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Las perlas del psicoanálisis

Julio 12, 2007 at 12:22 pm (lenguaje, mente, psicoanalisis, psicologia, psiquiatría, religión)

Mas de 100 años hace que Sigmund Freud puso a punto una - la única por el momento- teoria sobre la mente humana. Una teoria que ha sido rechazada por la ciencia oficial como el mismo Freud previó en “El porvenir de una ilusión”. ¿La razón? El psicoanalisis opera en sentido contrario a la religión, no provee de certidumbres sino de dudas sobre la naturaleza humanas y su porvenir. Pesimista por naturaleza el psicoanálisis al pensar lo humano nos muestra la otra cara de la realidad, esa que todos ocultamos pero a cambio nos provee de un instrumento teórico a través de la palabra, desde los siguientes axiomas:

  • Todos los seres hablantes estamos escindidos por el lenguaje, no tenemos mas remedio que dividirnos en sujeto y objeto, entre significante y significado, algo que se opone al principio del placer y que se opone a la omnipotencia narcisista de nuestros primeros años de vida donde creimos ser dioses.
  • El sintoma tiene un sentido y tiene ademas un saber que nos habla y piensa desde otro lugar. “Je est un autre” . No existe para el psicoanálisis una concepción unitaria de lo humano. Es función del psicoanalista el descifrar ese jeroglífico que es el síntoma, una construcción de cada individuo que se manifiesta además en los sueños y en el arte.
  • El síntoma es un envoltorio de goce. El goce no es equivalente al placer. Placer es todo aquello que se añade a la vida y el goce es todo aquello que se sustrae a la muerte. Por lo tanto un síntoma es una condensación de goce en el que la muerte está siempre ocupando un espacio simultáneamente con la libido. Son inseparables.
  • El sintoma es un mecanismo autoreparativo que puede ser eficaz o ineficaz dependiendo del trabajo creador del paciente. El sintoma puede cambiar y desplazarse de un lado a otro, pero siempre tiene una función de busqueda de equilibrio. No es un déficit o la expresión de una psicopatologia sin más, el sintoma mas allá de esa concepción positivista es una manera de autocura. El sintoma sabe más de lo que el sujeto reconoce.
  • Somos prisioneros del lenguaje y el inconsciente es lenguaje, entendido como aquel desfiladero por donde pasa obligatoriamente la cadena, el despliegue de los significantes a través de dos operacioens fundamentales: la metafora (desplazamiento) y la metonimia (condensación). El lenguaje no sólo tiene la función de articular el deseo “yo quiero”, o la razón “yo conozco” sino sobre todo la función simbolica, “yo atrapo, yo abstraigo a la cosa en si”.
  • La “cosa en si”, kantiana no es un ente que existe independientemente de la mirada hablante del humano, antes al contrario, “la cosa en sí”, lo real necesita ser procesado y envuelto por el barniz de lo simbólico, lo que percibimos del mundo no es el mundo sino su representación.
  • Si el registro simbolico se desata o desanuda del registro imaginario, lo real rebota y se manifiesta como un ente con vida propia como sucede en los esquizofrénicos, donde el lenguaje, lo real retorna en forma alucinatoria. Todo aquello que no se encuentra simbolizado vuelve a aparecer en lo real.
  • El significante Amo, es decir el significante primordial es aquel que introduce la noción de diferencia, cuando el niño renuncia a ser uno con la madre y tiene que elaborar la primera diferencia: la diferencia sexual que es la carretera por la que discurre el desplazamiento de la cadena significante. El descubrimiento del otro con sus diferencias y distinta subjetividad es el hito más importante en los humanos después del nacimiento y el autoerotismo narcisista. Es entonces cuando el lenguaje adquiere su función simbolica propiamente dicha: la articulación de la diferencia. Yo- no Yo, pene-ausencia de pene, dentro-fuera, ausencia-presencia, perdida-reencuentro, etc.
  • A través de la palabra pueden repararse las cadenas significantes que quedaron estropeadas en el crecimiento y a través de las operaciones simbolicas que el niño construyó para dar sentido a su experiencia. Todo Yo es una metáfora que extrae su sentido desde la narrativa, a través de la narrativa es posible descubir y comprender la experiencia primordial que está velada detrás de los sintomas o las quejas, del sufrimiento o el goce. El lenguaje no tiene representación neurobiológica alguna, el lenguaje no está en el cerebro, ni es una enfermedad neurológica o material, aunque las enfermedades orgánicas del cerebro impidan el desarrollo del lenguaje (afasias, retraso mental, etc). Las enfermedades mentales no son orgánicas sino enfermedades o despliegues fallidos de la cadena de los significantes, y más allá de eso representan las maniobras creativas del individuo para dotar de sentido a su experiencia.
  • El psicoanalisis se situa enfrente de la religión, enfrente de la ciencia positivista y carece de un mensaje optimista para los sufrimientos humanos. Esta es la razón de su exclusión: es politicamente incorrecto y espiritualmente inconveniente. A cambio se ocupa de la verdad aun sabiendo que si descorremos todos los velos la verdad se resiente.

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Teoria biocognitiva y psicoterapia

Julio 4, 2007 at 5:50 pm (caos, cerebro, fractales, lenguaje, medicina, mente, psicologia)

Todo suceso y todo conocimiento acaecen en un universo limitado por bordes, bordes movibles pero bordes al fin: cualquier evento percibido y conocido es un evento que sucede entre esos bordes que llamaremos horizontes.

Existe un horizonte externo que bordea el mundo “percibido” por fuera y un horizonte interno que limita nuestra conciencia con el mundo de la infraconsciencia. Lo incognoscible se sitúa por arriba y por abajo. El resto es razón.

Existen en la mente además tres módulos que tienen distintas funciones:

  • El modulo portero que se encarga de detectar amenazas para nuestra seguridad.
  • El modulo ejecutor que se encarga de llevar a cabo estrategias destinadas a eludir las consecuencias de los estados aversivos que no son propiamente amenazas pero que están muy cerca de ellas. El modulo ejecutor funciona según las leyes del principio del placer, nos acerca a la recompensa y se encarga de mantenernos alejados de las amenazas cuando estas amenazas son demasiado sutiles para haber sido detectadas por el modulo portero. Toda estrategia consciente es obra del modulo ejecutor salvo las respuestas de lucha/huida o congelación.
  • El modulo pionero se encarga de ampliar o expandir ambos horizontes. El modulo pionero es el que trata con la nueva información, con el aprendizaje y las tareas de crecimiento y maduración.

Todo suceso además contiene dos variables en cuanto a su procesamiento:

  • linealidad versus no-linealidad, es decir qué relación tiene la causa (el suceso) con sus efectos, existen efectos lineales-predecibles y efectos no lineales (caóticos) y por tanto no predecibles.
  • localidad versus no localidad, se refiere a la administración que sigue al evento, cómo será tratado por nuestra memoria. Así hablamos de eventos que se archivan con localidad: en el módulo de la memoria a largo plazo por ejemplo y otros eventos que se archivan sin localidad, es decir que se archivan en todo el campo cognitivo, o lo que es lo mismo se archivan como trazos mnésicos en todas y cada una de las células del organismo que quedan así impregnadas del suceso.

Todo campo biocognitivo además busca sobre todo la concordancia es decir la “máxima relevancia conceptual”, significa que cualquier suceso tiende a ser procesado para encajar con la totalidad histórica individual, cultural y sobre todo en consonancia mentecorporal para un individuo dado. La totalidad biocognitiva se dirige hacia una búsqueda de sentido individual de cualquier suceso. Para ello el modulo pionero amplifica, delimita y permeabiliza sus bordes constantemente -como una membrana celular- de manera que se prioriza sobre todo la relevancia contextual que siempre está por encima del principio de la realidad.

Los bordes pues, están sometidos a un bombardeo sísmico casi continuamente porque debemos encajar cualquier suceso -sobre todo los nuevos- con la totalidad del sistema. Esta caotización de los bordes (horizontes) es característica de todo proceso de aprendizaje, de crecimiento y de crisis, mientras que la estabilidad (orden) es el resultado de rechazar, ignorar o negar lo nuevo con un intento de llevar linealidad máxima al sistema.

Los estados psicológicos relacionados con la primera posibilidad (caotización) son los estados de desvalimiento , mientras que el hipercontrol es el resultado psicológico de la segunda posibilidad como sucede en los trastornos de personalidad.

Así un trastorno de personalidad y con independencia de su apellido sería cualitativamente hablando un sistema rigidificado donde el individuo habría priorizado las estrategias de control sobre las de desvalimiento, o dicho de otra manera en el trastorno de personalidad existe una incapacidad de aprender sobre lo nuevo, una especie de instancia que impide el conocer, una instancia antiepistemofílica que tendría como objetivo el mantener el sistema dentro de las variables de lo conocido, de lo ya vivido.

Ahora bien, cualquier suceso y con independencia de los movimientos del código ejecutor se procesará de dos maneras: una manera lineal y con localidad y otra manera no-lineal y sin localidad. Dicho de otra forma, no depende de las maniobras del código ejecutor el que un acontecimiento tenga una parte que se archive en todas las células del organismo (sin localidad) o que se haga no-lineal (fractal). Por esta razón el procesamiento biocognitivo de un suceso tiene una parte que es incontrolable por la conciencia y por los módulos portero y ejecutor, una vez el suceso ha pasado de lineal a no lineal sus efectos se tornan impredecibles. Dicho en terminología médica la enfermedad se cronifica y se hace impredecible.

La cronificación de una enfermedad sucede por el mismo tipo de lógica que aprendemos, crecemos o modificamos nuestro punto de vista sobre las cosas, sucede porque al aprender cambiamos, es decir se forman nuevas estructuras que se montan y emergen de las anteriores. Una de las características de estas estructuras -llamadas por Prigogine- disipativas es que son definitivas: una vez alcanzadas ya no hay marcha atrás salvo al mismo punto en que emergió tal estructura.

Las estructuras disipativas -que son fractales- son absolutamente dependientes de sus condiciones iniciales de las que se formaron, pero una estructura disipativa una vez formada ya no puede operar hacia atrás, solo puede volver a esa condición inicial. Por ejemplo si un enfermo esquizofrénico tiene una neumonia puede curarse la neumonia si recibe antibióticos y recuperar su estado inicial y su estado inicial es seguir siendo esquizofrénico. Es imposible pretender volver al momento en que aun no era esquizofrénico porque esa posibilidad se perdió con las sucesivas estructuras disipativas que ha ido creando hasta llegar a ese estado.

Una de las características que tienen las estructuras disipativas (fractales) es que en sus tiempos de formación aparece un momento critico que se conoce con el nombre de bifurcación. La bifurcación que equivale psicológicamente a un momento de crisis existencial, es un momento delicado porque existen dos alternativas predecibles: o bien se retorna al punto inicial con un itinerario predecible hasta la proxima crisis o bifurcación o bien se crea otra estructura disipativa que contenga la anterior pero por decirlo asi la trascienda, vaya mas allá de ella, siendo además impredecible. Una vez creada esta nueva estructura disipativa ya es intocable y coexistirá con todos los sucesos lineales y con localidad que vayan archivándose en el campo cognitivo, hasta la próxima bifurcación que inexorablemente sucederá si el sujeto sigue aprendiendo, es decir si su código pionero sigue expandiendo sus bordes.

Como podrá observarse el proceso del conocer, el proceso de crecer o madurar y el de enfermar tienen el mismo origen termodinámico, la tendencia de las estructuras disipativas en bifurcarse e ir creando nuevas estructuras distintas que emergen (aunque no son causa) de la anterior.

Las estructuras disipativas se crean cuando un sistema se encuentra alejado de su equilibrio, dicho en términos psicológicos, cuando se está en crisis. El recién nacido, el adolescente o el anciano son los más vulnerables puesto que estas etapas coinciden con grandes cambios en la vinculación, la autoestima, la identidad, la dependencia, el rango, etc. Dicho de otra manera en estas etapas evolutivas (pero no solo en ellas) los individuos sufren continuos embates en sus horizontes que les obligan a emplearse con frecuencia en la definición, ampliación o contracción de sus bordes.

Cuando una estructura disipativa está en despliegue, ambos bordes se expanden necesariamente y llega un momento critico en que se llega a una bifurcación

En esta web tienes un aplet Java donde puedes ver una bifurcación fractal

La causa por la que se llega a esta bifurcación es un evento cualquiera, un suceso anodino y azaroso que pone en marcha el famoso “efecto mariposa” que gobierna la fractalidad. Ese pequeño suceso banal casi siempre termina por provocar una catástrofe que el sujeto tiende a manejar volviendo al punto de equilibrio, es decir negándose a crecer si estamos en el campo de la psicologia.

Una vez llegado a ese punto el sistema se estabiliza otra vez y el sujeto vuelve a ser insensible a cualquier argumento “que le obligue a ir mas allá de si mismo”, algo fundamental si estamos haciendo psicoterapia con un enfermo, la tendencia al “impasse” a ese punto -condición inicial- que representa la estabilidad pero también con la caracteristica de ser un bucle repetitivo: el lugar desde el que de nuevo habrá que comenzar, a este proceso se le llama resistencia en psicoterapia y es un fenómeno tan común que cualquier persona sabe a que me refiero, el ser humano , es en esencia “un animal que se resiste”.

Sintetizando de la teoría del caos (sin linealidad), la teoría biocognitiva propone que los horizontes se desestabilizan cuando confrontan información disonante entre lo nuevo y lo viejo, dado que el campo biocognitivo busca siempre relevancia de contexto o cuando se archiva información en la memoria. Para adquirir nueva información se hace necesario cambiar el contexto y cuando los horizontes se desestabilizan para adquirir o modificar o archivar sus informaciones y se transforman del orden lineal al fractal (caótico).

Dicho de otra forma el campo biocognitivo está constantemente fluctuando desde lo lineal a lo no lineal, de la causalidad a la acausalidad, es una mezcla de determinismo y caos. Es la continua y permanente desestabilización de los horizontes lo que transforma los trazos de información en fractales y por lo tanto en continuas bifurcaciones, la enfermedad y la salud tienen el mismo soporte termodinámico.

Vivir es pues crecer o como dice Wilber trascender, ese parece ser teleológicamente nuestro destino.

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Linealidad y no linealidad en el sueño

Julio 1, 2007 at 8:52 pm (caos, cerebro, fractales, mente, psicologia, sueños)

Soñé que estaba en Alicante y andaba buscando una boca de metro, no la encontraba y pregunté a un peatón:

- ¿Oiga hay por aqui una boca de metro?

Contestación:

- En Alicante no hay elefantes.

Fin del sueño.

Alguna aclaración preliminar sobre este sueño soñado por mi no hace mucho. Tenia que desplazarme a Alicante a dar una conferencia y andaba planeando el viaje, buscando un hotel que quedara cercano al lugar donde debía dar la conferencia. En ese contexto temporal tuvo lugar el sueño. Quizá sea bueno recordar que Alicante no tiene metro y que soy sabedor de ello.

Como puede observarse esta primera parte del sueño es absolutamente lineal: los elementos que componen el sueño son elementos -preocupaciones en estado de vigilia- que no se terminan de resolver durante el dia y que el trabajo onírico trata de retomar para darle al soñante una solución. Hay relaciones causales que vinculan unos elementos con otros, Alicante-viaje-conferencia-preocupacion por el hotel y el modo de transporte.

Pero efectivamente el sueño tiene otra parte menos comprensible, una parte que no es lineal, sino no-lineal, se trata de mi búsqueda de una boca de metro en un lugar donde no circulan metros. Y no menos curiosa es la respuesta del peatón que dice que en “Alicante no hay elefantes”.

Tampoco hay en Alicante zoológicos al menos que yo sepa.

Hay que tirar de los recuerdos y de las asociaciones para indagar que significan, el metro y el elefante. Claro, el primer metro en el que viajé fue en Barcelona, la ciudad natal de mi madre: aun recuerdo lo agradable y placentero que me resultaba viajar en metro (aun hoy me resultan agradables los trenes subterráneos e incluso su olor característico). Y es además cierto que esos viajes en metro coincidian con la consabida visita al zoológico de Barcelona, donde evidentemente habia elefantes.

Dicho de otro modo el aspecto no-lineal de mi sueño es que estoy al mismo tiempo en Alicante y en Barcelona. Una posibilidad abierta para el mundo onírico, un verdadero generador de hiperrealidades.

Poniendo juntos los elementos lineales y no lineales de este sueño resulta lo siguiente:

El sueño tiene como propósito tranquilizarme y para hacerlo expande mi horizonte interno y asocia ese viaje a Alicante -donde debo dar una conferencia que me hace estar preocupado- con la despreocupación y felicidad del niño que ha descubierto el metro y que anda jubiloso porque va a visitar el zoológico. El desengaño -lineal- del peatón es irrelevante para el propósito del sueño que no era otro sino mandarme este mensaje: “No te preocupes todo irá bien”.

Es absolutamente imposible interpretar un sueño en clave lineal, puesto que en todos los sueños hay aspectos lineales que se dan en una geometria euclidea y otros que o son fractales (autosimilares) o que reproducen modelos cuánticos como en este caso: estar al mismo tiempo en Alicante y en Barcelona es imposible pero en un sueño puede ser verdad. Además se consigue lo que se pretendía, dotar al soñante de una cierta seguridad al arrastrar recuerdos agradables en torno a ciertos conceptos que están unidos entre si a través de la acausalidad.

La conferencia fue bien y el viaje estupendo. Con independencia de las leyes de la causalidad que están implicadas en este tipo de acontecimientos es evidente que las leyes caóticas, acausales tambien generaron un ambiente propicio y una resolución feliz.

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