El caos explicado a un psicólogo (IV)

Mayo 29, 2007 at 5:00 pm (caos, evolución, medicina, psicologia, psiquiatría)

LA CURACIÓN COMO PROCESO DISOLUTIVO Y DISIPATIVO

Entendemos como curación a la vuelta o retroceso a las condiciones iniciales del sistema. Esta afirmación requiere alguna explicación sobre qué son las condiciones iniciales: el estado de cosas o estabilidad alcanzada inmediatamente antes de la intrusión de un agente cualquiera. La condición de un obsesivo antes de una gripe es su estado obsesivo, como así también en el fumador, sus condiciones iniciales son las de ser fumador, algo menos que una identidad o idea-fuerza, un estado de equilibrio alcanzado mediante el hábito o la psicopatología previa.

Después de la enfermedad (en este caso la gripe) pueden pasar tres cosas:

1.- El sistema se descompensa gravemente en la dirección disolutiva y aparecen lesiones nuevas, por ejemplo un anciano diabético hace una neumonía y muere.

2.- El sistema vuelve a sus condiciones iniciales, las previas al ataque exógeno, el fumador vuelve a fumar.

3.- El sistema se disipa, pierde energía y alcanza una nueva organización en un nivel jerárquico superior que implica cognitivamente creencias e ideas-fuerza. El fumador se convierte a la liga antitabáquica.

Las enfermedades mentales solo se curan cuando sucede esta última condición, a las que suceden mediante el mecanismo segundo les llamaremos remisiones y son de esperar nuevos brotes o recaídas en las mismas, dado que en una patología mental las “condiciones iniciales” del sistema son de extrema vulnerabilidad o bien ya es un sistema que inició su proceso de disolución mucho tiempo antes. En este sentido la convulsión critica inducida por el TEC, o la mejora temporal practicada por la fiebre sólo representará una remisión y en cualquier caso nunca una progresión disipativa del sistema. Sin embargo no es posible predecir la incurabilidad de ningún paciente mental por una razón importante: a veces llevando equilibrio a un sistema disolutivo podemos detener o retrasar su tendencia entrópica hacia la disolución es decir hacia la psicolisis, la disolución de la autoconciencia. Sin embargo si podemos prever que ningún sistema puede “curarse” sin defecto, es decir la verdadera curación sin ese salto cuántico que representa el movimiento de causación ascendente que representa la disipación. No es posible curar a nadie si no podemos introducir algún tipo de cambio que incluya por supuesto aspectos cognitivos, emocionales y conductuales. Lo saben todos los psicoterapeutas sean de la escuela que sean; nadie se cura sin dolor y sin introducir en la vida del paciente un elemento de perturbación lo suficientemente intenso para desorganizar el sistema y obligarlo a “ascender” en el sentido de la progresión que representa la disipación. Una perturbación que de forma natural introducen las convulsiones criticas por ejemplo o las fiebres, las experiencias inusuales, las modificaciones de la conciencia o las catarsis intensas, mecanismos que pueden operar a su vez de forma inversa es decir llevando el sistema a la disolución.

Por esta razón se dice con frecuencia que las drogas no son ni malas ni buenas en si mismas sino que sus efectos tienen mucho que ver con el contexto en que se toman. La experiencia con cannabis de un adolescente puede ser psicolitica pero la experiencia del chamán no suele desembocar en una psicosis clínica. Mientras las drogas están en el templo no son peligrosas pero se transforman en verdaderos demonios cuando salen a la calle de un modo indiscriminado. Con todo es imposible predecir quien será beneficiado o perjudicado por el uso de una droga cualquiera aunque su uso indiscriminado nos permite predecir un aumento de la prevalencia de determinadas enfermedades psiquiátricas.

La ganancia de creencias o de ciertas ideas-fuerza podemos encontrarlas incluso en psicóticos que cuando empiezan a mejorar “critican” su delirio, es decir son capaces después de acallar las tormentas que acaecen en su conciencia basal. Existe un modo psicofarmacológico de adquirir autoconciencia acerca de si mismos y de sus vivencias aberrantes como tambien existe un modo de perder la conciencia a través de drogas. A veces esta autoconciencia alcanzada durante el tratamiento se mantiene toda la vida, aunque lo usual es que el paciente aquejado de una psicosis endógena mantenga solo durante un cierto tiempo esta ganancia y vuelva a verse sumergido en sus vivencias psicóticas apenas vuelva a enfrentarse a pequeños y banales estresores de la vida cotidiana aun con tratamiento psicofarmacológico. En este caso podemos descaotizar el sistema proporcionando equilibrantes concretos al paciente, (fármacos anticaos: los normotimicos), en este momento me interesa sobre todo referirme a los procesos disipativos verdaderos como motor de cambio y curación en un sistema desequilibrado por algún complejo emocional puntual.

Casos que es posible observar en situaciones de crisis existenciales que deparan una profunda regresión, como las que observamos en las enfermedades psicosomáticas o en otras con un fuerte componente conversivo o somatomoforme en una personalidad premórbida conservada. En este tipo de casos donde la hospitalización casi siempre opera como un potente restitutivo podemos observar las cualidades terapéuticas de la misma. Sirve para que el sujeto haga una detención en su vida, disponga de un espacio propio donde poder reflexionar en un entorno protector y reglado que haga la contención necesaria para que la progresión óntica pueda ser realizada, tanto si sufre una deprivación como un exceso de amor (toxicidad), sus síntomas serán similares. Recuerdo el caso de una paciente de 26 años que recurría constantemente a la hospitalización a causa de unos vómitos primero espontáneos y luego autoprovocados con una fuerte vinculación a sus necesidades de dependencia y protección. El vómito en este caso no era sino el pretexto para ser cuidada y protegida en el Hospital. Sus afectos estaban absolutamente reprimidos y era incapaz de vincular el síntoma con su complejo de deprivación emocional, pero su regresión emocional le permitió salir “disipativamente” de su marasmo físico, mediante una idea fuerza: la paciente mejoró después de un cierto tiempo de tutela emocional en nuestro hospital construyendo una nueva identidad, en este caso de bulímica, un diagnostico que siempre se le negó en nuestro servicio en la convicción de que se trataba de una histeria conversiva. La paciente pudo salir de su problema construyendo una idea-fuerza, “era bulímica como mis compañeras pero no lo quería admitir (sic)”

El mecanismo de salida de un sistema y lógicas disolutivas es desde luego siempre sorprendente porque choca con nuestras convicciones nosográficas y con nuestras expectativas terapéuticas, pero estoy absolutamente convencido de que al considerarse bulímica la paciente había conseguido dar forma a su sufrimiento de una manera con sentido, autoprovocando un cambio en el sistema y “descartando” otras soluciones neuróticas, como el hábito de vomitar, algo que se había independizado de cualquier consideración emocional y representaba una solución en si misma. La progresión disipativa es por definición impredecible, no podemos saber de antemano que idea-fuerza puede resultar significativa para un individuo concreto y solo podemos acompañar al paciente en este proceso de búsqueda que siempre terminará por sorprendernos por su sencillez y que casi nunca se parecerá a nuestros deseos que incluyen una cierta ganancia de insight o poder de autoobservación. Pero poco importa que la solución no concuerde con ellas, es posible afirmar que cualquier solución que implique cognitivamente un cambio de nivel reorganizará la personalidad entera y desde ahí es posible inferir un cambio y por supuesto la curación, naturalmente mucho más fiable cuantos más cambios cognitivos, afectivos y conductuales implique el cambio en la vida diaria del paciente.

Así es posible afirmar también lo contrario: muchas personas son capaces de aguantar una larga hospitalización o terapia con tal de no cambiar nada, suele suceder con los obsesivos si además tienen elementos histéricos que tienden a complacer al terapeuta. El paciente podrá simular profundos cambios actitudinales que en cuanto sean puestos en confrontación con la realidad desvelarán su carácter ficticio. Los psiquiatras estamos acostumbrados a explorar estas posibilidades antes de dar un alta y sabemos –aunque a veces también nos equivocamos- que algunos pacientes mienten para lograr salir del Hospital fingiendo un cambio que no es tal, desde la docilidad y a veces desde la seducción, muchas veces estos cambios son tan sutiles y poco significativos para nosotros pero quizá tengan sentido para ellos. La recaída temprana es el marcador que nos indicará quien tiene razón.

Los hábitos contienen una enorme fuerza y ya he dicho de donde procede esa fuerza: de su carácter adaptativo. Abandonar un hábito es extremadamente difícil, ya sea el abandono de un tóxico, una conducta repetitiva, o un particular estilo reaccional, lo que nos lleva a plantearnos las bases biológicas de este hecho, algo que tiene que ver con nuestra posición evolutiva en el cosmos y nuestro aspecto inacabado.

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El caos explicado a un psicólogo (III)

Mayo 26, 2007 at 5:08 pm (caos, evolución, medicina, psicologia, psiquiatría)

Disolución versus disipación

Disolución es la dirección que los sistemas abiertos adoptan en relación con la segunda ley termodinámica de la conservación de energía, es decir la dirección entrópica, la tendencia a la estabilidad de los sistemas vivos, una dirección que paradójicamente busca siempre el mínimo gasto de energía y que teleológicamente deriva hacia la muerte: el supremo orden o la vida inorgánica. Si nos morimos es precisamente por la tendencia del sistema vivo en busca de la estabilidad, es decir existe una relación entre la muerte y el orden. Disolución implica estabilidad dentro de unos ciertos parámetros de oscilación, algo que conocemos con el nombre de homeostasis y que representa las mínimas variaciones de un sistema respecto a los niveles de manutención del gasto energético.

En este sentido, la variación de las cifras de glucosa en un sistema vivo puede servir como ejemplo de homeostasis: la glucosa tiene un escaso margen de maniobra para resultar adaptativa a las necesidades energéticas de un organismo vivo, así sus variaciones oscilan entre dos parámetros numéricos que representan la máxima variabilidad para resultar adaptativa, por encima y debajo de la misma el aprovechamiento de glucosa es deficitario: una condición clínica que conocemos con el nombre de diabetes y por debajo de la misma otra situación clínica de insuficiencia que conocemos con el nombre de hipoglucemia que muchas veces coexiste con aquella.

Disolución es pues sinónimo de adaptación, homeostasis y estabilidad. Desde el punto de vista psiquiátrico los procesos disolutivos tienen que ver con la reorganización de la personalidad en torno a hábitos, costumbres y rutinas y su representante dinámico es la represión que optimiza los mínimos cambios en el sistema que se agrupa en torno a atractores caóticos similares a los que mantienen la homeostasis de la glucosa en torno a unos determinados niveles (la insulinemia basal). Podemos afirmar que si la glucosa se mantiene en torno a unos niveles entre 70-120 mg/l lo hace precisamente porque existe un atractor que “atrae” a la glucosa a mantenerse en torno a estas cifras, aunque existen unos niveles de fluctuación u oscilación que dependen de las ingestas, se trata de la cualidad adaptativa de la homeostasis. Todo parece haber sido diseñado para que las cifras de glucosa no “escapen” de un cierto rango, pero al mismo tiempo, esta oscilación continua de la glucosa (dentro de sus rangos de normalidad) sirve para estimular o amortiguar otros parámetros biológicos por ejemplo el hambre y la saciedad. Si las cifras de glucosa se mantuvieran siempre estables no sabríamos cuando tenemos hambre lo que resultaría enormemente inadaptativo, por eso sus cifras oscilan entre los ayunos y las comilonas, pero vuelven a alcanzar sus cuotas estables al cabo de un cierto tiempo para volver a descompensarse poco después. Este mecanismo de oscilación es el que regula no solamente la homeostasis sino incluso la demografía. Dado que los sistemas vivos dependen del aporte externo del medio ambiente en que viven (recursos dispersos), esta cualidad de homeostasis tiene un cierto margen de maniobra rebasado el cual se produce la patología (la diabetes) que introduce el modelo caótico que se encuentra latente en la homeostasis.

Disolución, en un punto de vista psiquiátrico equivale al concepto psicoanalítico de resistencia, pero también al constructo cognitivo-conductual conocido con el nombre de hábito, tambien el concepto de estructura, carácter o personalidad guarda un cierto parentesco con los constructos anteriores. Dicho de otro modo a todo aquello que atenta contra los nuevos aprendizajes, sea la ignorancia selectiva, la negación o el hipercontrol

Estos constructos teóricos, sea mórbidos o no, representan un estado de cosas conocido en la teoría del caos con el nombre de “condiciones iniciales”. Las condiciones iniciales de un fumador serán siempre el hábito de fumar, no importa si ha pasado una gripe o ha sido intervenido de próstata. Las condiciones de un obsesivo son sus rutinas y compulsiones, que reaparecerán después de pasar un episodio febril o cualquier otra circunstancia. Todo hábito extrae su “fuerza” precisamente de su cualidad adaptativa, no importa lo inadaptativo que resulte para el organismo individual, porque la “adaptación” del hábito es independiente del resultado final de supervivencia del individuo, va más allá de las razones objetivas de autopreservación, se encuentra vinculada físicamente a las leyes entrópicas de la termodinámica. Un fumador no dejará de fumar nunca después de pasar una gripe, pero es posible que lo haga después de tener un infarto de miocardio, de “tocar fondo”, es decir cuando la masa critica de sus creencias le impulsen a abandonar el hábito, mientras tanto el hábito siempre estará representando sus condiciones iniciales y mientras opere con mecanismo de disolución jamás abandonará el hábito de fumar o cualquier otro. Precisamente porque los mecanismo disolutivos son adaptativos y tienden a mantener la homeostasis el fumador siempre tenderá a seguir fumando que es la condición “restitutio ad integrum” es decir de retroceso hacia donde tenderá una vez superada la gripe o cualquier otra agresión externa o interna. Y aun si dejara de fumar siempre será un fumador empedernido.

Esta circunstancia nos obliga a reinterpretar el termino adaptativo e inadaptativo incluyendo sus aspectos evolutivos. Efectivamente ¿qué tiene de adaptativo para un reptil desarrollar alas? Es verdad que las aves actuales son un acierto evolutivo, pero ¿fue así para los primeros reptiles que las desarrollaron? ¿Cuántos ensayos y cuantas especies fue necesario eliminar para dar con el diseño ideal? ¿Para qué les sirven a las gallinas las alas? Es evidente que muchas veces un diseño determinado ha resultado seleccionado por la evolución no por resultar adaptativo sino todo lo contrario: por ser profundamente inadaptativo, caótico y quizá por poseer la capacidad de generar nuevas adaptaciones en relación con la capacidad de propiciar cambios. Las alas se desarrollaron probablemente para saltar trayectos cortos o quizá también como resultado de la selección sexual como un atributo de atractivo. Los plumajes ostentosos o las alas demasiado largas pueden resultar un hándicap de cara a los depredadores pero quizá un motivo de seducción para las hembras, si fuera así deberíamos entender que la selección sexual poseía mucha mas potencia que la selección natural, aquella que da ventajas a los más fuertes o más adaptados.

Fumar es desde el punto de vista de la vida del individuo inadaptativo, pero es desde el punto de vista del cerebro del fumador muy adaptativo, en tanto que tiende a preservar las condiciones iniciales del sistema a través de la retroalimentación negativa que busca corregir la desviación de la abstinencia, vomitar es un hábito incomprensible para muchas personas pero probablemente aumenta la percepción de atractivo o competencia para una bulímica que lucha contra su peso y que previamente se ha dado un atracón. No hace falta recurrir al modelo placer-recompensa porque sabemos también que este modelo está puesto en tela de juicio a partir de las evidencias de que en ocasiones el habito tóxico no se acompaña de experiencias iniciales placenteras, por ejemplo un hábito tóxico puede haber empezado y ser mantenido (al menos al principio) porque incrementaba la percepción de atractivo o autoeficacia a pesar de resultar aversivo en si mismo. No hay más que recordar las malas experiencias con nuestros primeros cigarrillos o con el alcohol para entender que el modelo placer-recompensa no puede explicar nuestra tendencia a iniciar hábitos que al menos al principio resultan displacenteros. Para un fumador fumar es siempre adaptativo (retorno a las condiciones iniciales), mientras que dejar de fumar es disadaptativo (crea una nueva estructura disipativa), dicho en términos energéticos para esta persona fumar gasta menos energía que dejar de fumar, es más entrópico, disolutivo y homeostático, va en la misma dirección de la entropía, es decir de la disolución y por supuesto de la muerte: el supremo orden.

Lo contrario de disolución es la disipación, un movimiento energético de máximo gasto de energía, antientrópico como el crecimiento, el aprendizaje, la reproducción o el cambio. Disipación es sinónimo de plasticidad, de una clase de cambio que “disipa” o pierde energía e información y que sitúa al individuo frente a un nuevo nivel de organización, impredecible en si mismo. Si en la disolución es la represión-control el mecanismo que mantiene controlada la energía aquí es la transformación-desvalimiento el motor energético, pero también la transgresión y la ganancia de subjetividad secundaria a un viaje hacia lo desconocido.

Es interesante recordar que en términos informacionales el proceso de disipación es también el contrario de disolución, mientras en este se acumula o pierde información en los procesos disipativos se descarta información necesariamente. Un ejemplo es la diferencia que existe entre la vida orgánica y la materia inorgánica. Es evidente que la vida orgánica procede de la materia inorgánica sin embargo esta emergencia no utiliza toda la potencialidad de la vida inorgánica sino tan sólo una parte. A este fenómeno se le conoce como reducción evolutiva y en términos informacionales se le conoce con el nombre de navaja de Occam. De la tabla de Mendeleyev la vida se limitó al C. H. O ,N .P .S, Cu ,Fe, K, Na, Ca, Mg y unos pocos más dejando al resto de átomos sin papel alguno en esta emergencia.

La disipación opera pues descartando información y perdiendo energía pero requiere un cierto nivel de masa critica para poderse dar. Desde el punto de vista clínico podemos definir la masa critica como una creencia compartida o una ocurrencia no compartida, en suma una idea-fuerza en el sentido orteguiano. Dejar de fumar por ejemplo sólo es posible a partir de una experiencia fuera de lo común o bien a la penetración de un idea-fuerza que impulsa al organismo hacia un nivel jerárquico de organización de la energía distinto a las condiciones iniciales. Haber tenido un infarto es desde luego una buena razón para dejar de fumar, podemos decir que la masa critica de las creencias en torno al fumar en un individuo se han modificado después de un infarto de miocardio, pero también a partir de la intrusión de una idea fuerza relacionada con el hábito o una catarsis emocional. Las tres: catarsis, nacimiento de una idea fuerza o aumento de la masa critica (imitación), por ejemplo de personas que creen en lo mismo son los mecanismos usuales de transformación de las condiciones iniciales en una estructura disipativa que tiende a construir un nueva estabilidad con una nueva correlación de fuerzas.

La mayor parte de las enfermedades que padecemos tienden a la regresión, es decir a la restitución o retroceso, la recuperación de las condiciones iniciales, sin ningún tipo de secuela. Existe un atractor poderosísimo que hace que las cosas vuelvan a su cauce después de un ataque externo o interno. Pero este mismo atractor es el que hace que los hábitos se perpetúen y que las costumbres devengan leyes inmodificadas para los individuos, también su resistencia innata a los cambios. Sin embargo no es posible esperar que una gripe nos cure del hábito de fumar o que unas fiebres curen una trastorno obsesivo-compulsivo. No es posible esperarlo pero tampoco es posible descartarlo porque sabemos que unas fiebres pueden curar una esquizofrenia y también las convulsiones. ¿Pero a qué clase de curación nos estamos refiriendo?

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Los cinco grandes

Mayo 25, 2007 at 7:28 pm (personalidad, psicologia)

Se trata de un test de personalidad que mide 5 factores (big five). El primero es la apertura a la experiencia (la busqueda de novedades), el segundo la minuciosidad, tendencia al orden o por el contrario la desorganización, el tercero mide el grado de introversión o extroversión. El cuarto la afabilidad grado de altruismo o cooperación o bien por el contrario el retraimiento o esquizoidia, la escasa implicación o gusto por lo social, por lo ajeno. El quinto factor es el bien conocido factor de neuroticismo, presente en casi todos los test de personalidad, la tendencia a la calma o a la desorganización conductual bajo circunstancias de estrés.

Si aun no te has aplicado este test puedes hacerlo aqui.

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El caos explicado a un psicólogo (II)

Mayo 24, 2007 at 5:06 pm (caos, evolución, medicina, psicologia, psiquiatría)

¿Qué es una emergencia?

El emergentismo es una posición científica que ha tenido mucho éxito en biología pero muy poco en medicina a pesar de sus indudables aplicaciones teóricas en el sistema nervioso central. Fue descrito por Broad en 1925 y trataba de resolver (y a mi modo de ver resuelve) la dialéctica entre los creacionistas y los evolucionistas. Una emergencia es una creación, es decir la aparición de algo nuevo que no existía antes de aparecer y que al mismo tiempo guarda una extraña relación con su precursor, no es causa de él; la nube no es causa del agua del mar, pero no podría darse sin el agua del mar, guarda una relación causal pero la emergencia (o creación) supone siempre un valor adicional, existe algo más (en este caso el gas) que no estaba entre las propiedades del agua liquida. Otro ejemplo es la visión binocular, como es sabido cada uno de nuestros ojos produce una imagen distinta de la realidad que posteriormente se proyecta en la corteza occipital, pues bien el resultado de esa visión binocular no es la simple adición de las dos imágenes sino la ganancia de la profundidad, de la tercera dimensión o perspectiva. La emergencia formulada matemáticamente podría ser algo así 1+1=3.

Esta suma es un ejemplo de matemáticas no lineales algo que produce horror a nuestro entrenamiento lineal, pero existen pruebas de que las matemáticas no lineales operan así, a partir de un determinado momento en que se sobrepasa un cierto punto critico, el sistema que era predecible se transforma en caótico y se hace impredecible. Una vez superados estos puntos críticos de crecimiento el sistema adquiere propiedades nuevas (emergencias) que suponen como en la visión binocular ganancias evolutivas evidentes para aquellos que la utilizan como por ejemplo el hombre.

En este sentido la evolución precisó:

1.- Tener dos ojos

2.- Situados frontalmente

3.- Que cada uno de ellos capte una imagen distinta

4.- Que las fibras procedentes de la retina cambien de hemisferio en el cuerpo calloso

5.- Que se proyecten a distancia en la corteza occipital

6.- Que haya un suficiente numero critico de fibras.

Dadas estas condiciones que representaron desde luego un gran hito evolutivo para nuestra especie, esta emergencia ya no puede recorrer el camino hacia atrás, es decir ya no podemos esperar tener ojuelos como los de los insectos, o que los ojos se ubiquen lateralmente o detrás de la nuca. Más aun, las estructuras más recientes desde el punto de vista filogenético no tienen más remedio que “negociar” con las más antiguas en lo que ha venido en llamarse el ” parlamento de la mente”. La evolución no tiene más remedio que si tiene que introducir algún cambio en nuestra visión lo haga en base al diseño del que ya dispone: la evolución no puede operar hacia atrás y no puede desdeñar diseños evolutivos anteriores.

Ahora bien la emergencia no es una consecuencia o causa de la evolución darwiniana sin más, sino la consecuencia del tiempo operando través de sistemas complejos. Dicho de otro modo la vida no es solo azar o necesidad como sostenía Monod, sino muy probablemente un mandato derivado de las propias leyes de la complejidad: ·Lo que es, es, lo que no es ni ha sido ni será”. La “creación” de bacterias en un medio controlado de laboratorio ha fracasado estrepitosamente a pesar de que se hayan realizado experiencias con las atmósferas adecuadas y con la sopa primordial y estímulos eléctricos que se suponen en el principio de la vida. La suma de todos ingredientes por si solo no da como resultado lineal una forma de vida, sino que la vida es una emergencia casual que va más allá de la causalidad, es decir algo más que la simple adición de nutrientes y electricidad. La vida no es pues causa de la materia inorgánica a la deriva en la sopa primordial pero tampoco hubiera podido desarrollarse fuera de ella. El azar a ojos del caos no existe.

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El caos explicado a un psicólogo (I)

Mayo 23, 2007 at 5:30 pm (caos, evolución, medicina, psicologia, psiquiatría)

El caos es un concepto matemático que tiene un cierto parentesco con lo que nosotros entendemos como desorden, confusión e impredictibilidad, es decir todo lo contrario de la causalidad natural: el bacilo de Koch provoca la tuberculosis, los accidentes de tráfico heridas y traumatismos, la falta de alimentos inanición, etc. La teoría lineal de la causalidad nos ha brindado enormes servicios a los médicos, tantos que sería imposible construir un catalogo de las relaciones causales demostradas que los empleamos tanto para curar como para prevenir, pero los sistemas vivos son mucho más complejos de lo que pensábamos. No todo efecto tiene una causa, sino a veces múltiples causas (multicausalidad), además el efecto puede preceder a la causa (causalidad circular) y por último la relación entre causas y efectos puede ser tan sutil que se pierde el hilo buscando conexiones entre ambos pero en cualquier caso aun no nos hemos movido de las leyes de la determinación.

La teoría del caos halló su máxima aplicación practica en la meteorología y es razonable que fuera un meteorólogo – Lorenz- el primero es formalizar determinados hallazgos, como lo que conocemos con el nombre de “efecto mariposa”, quizá el más conocido de los efectos del caos. Los meteorólogos saben que es imposible predecir el tiempo más allá de algunos días, también los saben los agentes de bolsa y también los políticos y los hombres de empresa por eso nunca dan recomendaciones arriesgadas a sus clientes a largo plazo y hacen bien, porque los sistemas caóticos, como el clima o el comportamiento de la bolsa son impredecibles. También sucede con las enfermedades y los pacientes, ningún médico puede afirmar (aunque si lo hacen los impostores) que tal o cual paciente se curará incluso cuando las causas estén muy claras porque existen demasiadas variables en juego, tantas que se nos hace imposible prever el resultado a medio plazo del clima, la bolsa o la salud. También sabemos que la buena salud está relacionada con el cambio y que el equilibrio entre caos o desorden y estructura u homeostasis es la receta de la buena salud, de la vida y de una buena organización. Cuando no hay más que estructura u orden el sistema se autodestruye del mismo modo que sucede cuando el desorden es demasiado amplio o intenso. Tanto la homeostasis como el desorden tienen los mismos efectos cuando existe un predominio de alguno de ellos sobre el otro.

Sucede que lo biológico transcurre sobre sistemas en cierto modo impredecibles: lo son por dos clases de razones, la primera es porque las variables que intervienen en el mundo animado conforman un nivel de complejidad demasiado grande para ser atrapado mediante leyes sencillas, pero sobre todo porque las relaciones entre esas variables son muy intensas e imbricadas, de tal modo que pequeñas variaciones en una de ellas puede amplificar y hacer emerger a distancia un efecto considerable e inesperado: “el aleteo de una mariposa en Brasil puede desencadenar un tifón en Florida”. Además porque el sistema tiene múltiples puertas de entrada que son a la vez salidas y lo peor: la puerta o input puede ser a la vez entrada y salida (output).

Lo anteriormente dicho nos lleva a una consecuencia lógica inmediata, hablando en términos terapéuticos y más allá de lo que hacen los cirujanos atrapados para siempre en la causalidad mecánica, lo que hacemos el resto de médicos (y también los pacientes) es impredecible por lo que sigue siendo válida la recomendación de Hipócrates “primum non nocere” (lo primero es no dañar) y es posible prever que tampoco podamos saber o averiguar – con técnicas lineales- como se curan los pacientes y ahora estoy pensando en los pacientes psiquiátricos, que siempre me han enseñado algo muy importante que quiero transmitir: el que se cura lo hace siempre contradiciendo o al menos lo hace a pesar de la teoría, no importa qué teoría se sostenga, siempre quedará en crisis después de asistir a una curación. Algo que ya sabemos desde hace mucho tiempo, las psicoterapias no curan por su cuerpo teórico sino que la variable critica está en el terapeuta, en algo oculto o al menos inefable: los enfermos no se curan por lo que nosotros decimos o pensamos sino por otras cosas -a veces banales- que hacemos sin saber. Eso es caos, o al menos esa parte del caos que nos interesa a los psiquiatras, una intervención banal o inapreciable puede llevar a un sistema a la restitución. A veces no tratar, no intervenir es la mejor solución. No hacer también ayuda.

El caos es el conjunto de leyes que rigen los sistemas abiertos y un sistema abierto es aquel que recibe e intercambia energía e información con el medio ambiente, en este sentido el ser humano es un sistema abierto, como también lo son las acciones de una determinada empresa o un árbol o animal cualquiera, también sus mentes como después veremos. Una semilla es un sistema cerrado como también el agua, sin embargo la temperatura o la humedad pueden transformar un sistema cerrado en otro abierto, la semilla sometida a enterramiento y a la humedad conveniente se transformará en una planta, y el agua sometida a una cierta temperatura se transformará en gas, en un sistema caótico que hace ganar y perder propiedades al anterior. Dice el poeta que la nube contiene el océano y que en el océano está plegada la nube, es decir que solo los procesos caóticos pueden modificar una estructura (de liquido a gas) cambiando su forma y sus propiedades, lo que significa que el cambio procede siempre del caos, mientras que una cierta estructura es necesaria para mantener el sistema vivo.

palomanube.jpg

Sin embargo el agua de la nube sigue siendo agua (H2O) como el agua de la mar sólo que tiene algo más y algo menos que el agua del mar: es un gas (vapor de agua) que añade propiedades -en este caso físicas- nuevas a las que ya tenía y pierde otras que ya no tiene (la liquidez) a no ser que vuelva a condensarse. Para que algo pueda ganarse algo deberá perderse (para que algo nuevo emerja algo viejo debe morir) aunque la cantidad de energía-materia total del universo es siempre la misma (ley de conservación de la energía), es decir el proceso es cíclico.

Este algo más que se añade se llama emergencia y lo que se pierde se llama reducción. Me interesa señalar que la relación que existe entre la semilla y la planta o entre el agua del mar y el agua de una nube son muy especiales, igual que las que existen entre genotipo y fenotipo, podríamos decir que la planta está implícita o plegada en la semilla, codificada de tal modo que la semilla sólo puede producir una planta de la especie que represente y no otra, aquí podemos adivinar plegada la causalidad. La planta desde luego no está en la semilla sino de una forma codificada y no completa como un plantúnculo, se encuentra como una potencialidad o función y no como una realidad, si miramos la semilla por dentro no encontraremos ni rastro de la planta adulta, del mismo modo que si miramos la placa de un holograma no podemos ver la imagen que representa, sino solamente estrías, y círculos concéntricos, es decir nada que nos recuerde a una imagen tridimensional. La planta adulta tampoco es una semilla pero quizá pueda esparcir semillas cuando madure, pero será difícil encontrar una semilla idéntica a la que dio forma la primera, sus hijos solo llevaran la mitad de los genes de su antecesora, en el caso de que la planta se reproduzca sexualmente como hacen las fanerógamas. A esta cantidad de genes perdidos se les llama reducción evolutiva es decir la nueva emergencia, la nueva planta solo aprovechará la mitad de los genes de su madre o padre, descartando información se crece y se cambia.

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Ninfas, hadas, doncellas y mujeres fatales

Mayo 20, 2007 at 4:02 pm (belleza, mente, mitologia, psicoanalisis, religión, sociedad)

 

La posesión es una de las tareas de las ninfas, uno de los primeros repliegues de la identidad femenina. La ninfa es “una mujer dispuesta para casarse” pero también puede significar “veneno de agua”. Las ninfas son mediums, híbridos, personajes a medio camino entre los dioses y los hombres, como los héroes o los monstruos, son mortales pero pueden permanecer largo tiempo en una juventud contemplativa, su función es poseer mortales, pues carecen de forma, son blandas,  y versátiles como una corriente de agua. Pretenden abrazarlos en un nudo asfixiante y apropiárselos como Salmacia hizo con Hermafrodito, cuando no lo consiguen mueren de inanición como Eco, no sin antes vengarse de aquellos que las rechazan, tal cosa le pasó a Narciso. El mito de la ninfa está relacionado psicológicamente con la posesión, una forma primitiva de identidad que consiste en creer, pensar o sentir que apropiándose de los atributos de alguien nos convertimos automáticamente en ese alguien, la posesión es una identificación primitiva, oral y canibalística anterior a la simple imitación que no es tan destructiva. Una forma muy ambivalente de identificación que precisamente porque contiene elementos devoradores pasa al inconsciente y se manifiesta inalterable durante toda la vida como todo lo que está relegado a lo reprimido.

Las ninfas fascinan a los hombres y les echan a perder como dice la copla (la perdisión de los hombres), algo así le sucedió a Humbert Humbert el adusto profesor de Lolita o al profesor enamorado de Tadzio en “Muerte en Venecia”. La nínfa y el talludito profesor forma parte de un mismo arquetipo, están atravesados por la idea de la corrupción, de la muerte y del sexo desplazado hacia lo femenino. O la nínfa acaba en un correccional o el profesor muere asesinado o de peste otra de las metáforas de la ignominia, en cualquier caso alguien debe morir en esta dualidad para que la otra siga su camino, un mito que habla de que en la mente humana más allá de las apariencias, existen dioses, monstruos y personajes híbridos que hablan de los primeros estadios de la conciencia humana: aquellos en que coexisten y se hallan anudados tanto las representaciones como la realidad.

Naturalmente no se trata de una representación cualquiera sino de aquella clase de representación que sólo puede apresar el “ahí afuera” en un ejercicio de imaginación, cercano a lo sobrenatural: la mujer-fálica, el león con cara humana, la Hidra venenosa, la mujer araña o la mujer-serpiente, no son solo el fruto de una imaginación calenturienta sino un ejercicio de anidación de una idea sobre otra, sincretismo le llamaríamos hoy, es así como opera el cerebro humano. estas operaciones nos hablan de que en el principio de las cosas hubo un misterio original: la mujer y los ciclos femeninos adheridos a la luna y sus fases. El Sapiens tardaría eones de tiempo en caer en la cuenta de que participaba en esa ceremonia de la vida a través del coito, entonces inventó a Dios, a un Dios con forma y vicios humanos pero para entonces esas figuras primordiales que habitaron los océanos de tiempo de la caverna primigenia ya se habían instalado en la conciencia humana con una función bien concreta: asumir los hilos del destino de los hombres.

Desde entonces la mujer fatal habita entre nosotros y es un designio compartido por los dioses masculinos que le rindamos tributo.

 

 

 

 

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La ansiedad ante la muerte

Mayo 17, 2007 at 12:25 pm (medicina, mente, psiquiatría, sociedad)

El temor a lo desconocido es probablemente el eje donde se enroscan todas las ansiedades que pueden afectar a los humanos desde la ansiedad de las transiciones hasta la ansiedad que tiene como consecuencia directa una agresión externa; Todas las ansiedades descritas hasta ahora están de alguna manera teñidas de ese miedo atávico al supremo desconocido que es la muerte, la transición suprema. Sin embargo la muerte por si misma no es solo una amenaza ubicua sino también puede ser considerada como la última transición. Nuestras sociedades opulentas temen y niegan la muerte, la combaten desde posiciones beligerantes del mismo modo que combaten toda enfermedad, como un enemigo al que combatir y vencer. La soberbia racionalista del hombre habita en las UVIS, en los Hospitales, en las camas de los moribundos alimentando la fantasia de inmortalidad e imposibilitando de esta manera la redención del ser humano, una oportunidad que se pierden la mayoria de los que transitan este último viaje, demasiado sedados o inconscientes para asumir su cambio de estado.
No solamente carecemos de una tecnología espiritual que nos permita autoredimirnos a través de la muerte sino que hemos quebrado los pocos rituales con sentido cultural que hacían de este transito algo protector y lo hemos sustituido por atenciones sofisticadas y tecnológicas que carecen de sentido cultural y son además atenciones que bordean la inhumanidad y la despersonalización. Por esta razón la gente muere en los Hospitales, y nadie sabe ni quiere acompañar a sus parientes en una dolorosa espera que pone a prueba la ansiedad que sobre la muerte alberga también el acompañante. Una ansiedad que traspasa a unos y a otros y llega también a los médicos y a las enfermeras que entre su actividad diaria tienen que lidiar con esta importante y desconocida ansiedad que pone a prueba su propia resistencia al dolor. La negación y el miedo del personal tratante puede devolverse en forma de actitudes cada vez más agresivas en una continua lucha por mantener al paciente con vida llevado la vida misma al esperpento.
La muerte sobreviene cuando se ha quemado toda la madera y el metal puede dedicar sus energías yacentes a la contemplación, es entonces el momento de acompañar al paciente en ese penoso inicio de una vida nueva, algo que sólo sin miedo a la propia muerte puede llegar a realizarse.
La ansiedad hacia la muerte se caracteriza por miedos hipocondriacos, somatizaciones digestivas usualmente relacionadas con la excreción y el catabolismo. Si el nacimiento está marcado por la maduración del aparato disgestivo, la muerte se caracteriza por la deserción del propio aparato digestivo en realizar las tareas energéticas de asimilación y disociación desde lo impuro a lo puro.. Es posible predecir que la muerte está cerca cuando el aparato digestivo se niega a seguir trabajando para esa unidad que llamamos vida.

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¿Qué es el sexo?

Mayo 15, 2007 at 4:49 pm (cerebro, evolución, mente)

La reproducción sexual representa un hito evolutivo desde el punto de vista de la supervivencia y diversificación de los genes individuales que evolucionó a partir de la isogamia y la progresiva especialización de algunas células (las más grandes) en nutritivos gametos femeninos mientras que las más pequeñas – las masculinas dotadas de flagelos- se especializaban en el movimiento. El éxito de la reproducción sexual está relacionado con la singular manera en que los genes del macho y la hembra se barajan para formar un nuevo ser, que aun siendo hijo de ambos progenitores no era idéntico ni al uno, ni al otro. La reproducción sexual supone una pérdida del 50% de los genes en cada progenitor y aun así esta forma de replicación se encuentra ampliamente implantada y consolidada en la naturaleza debido a que la recombinación asegura la óptima dispersión de genes débiles o mal adaptados y el predominio de genes fuertes – mejor adaptados- en la siguiente generación. Mas que eso, representa la forma de diversificación más potente de todos los rasgos genotípicos de ambos progenitores, una revolución que implicó tanto al reino animal como al vegetal, representando el éxito de las fanerógamas una simetría con la sexualidad de los animales.

En este post voy a hablar de la sexualidad desde dos puntos de vista: el primero será desde el punto de vista de la maquina intencional que da cobertura no sólo a sus propios genes heredados en partes iguales de sus padres, la segunda a los aspectos subjetivos que dirigen los planes individuales con respecto a la procreación, el apareamiento y el deleite sexual.

La evolución carece de planes.-.

Los genes carecen de planes, se limitan a desplazar a sus alelos rivales y a disponerse después de la meiosis para ocupar el mejor puesto de salida en la fusión sexual de ambos gametos. La reproducción sexual se realiza al azar, en el sentido de que un gameto masculino cualquiera y distinto a los demás alcanzará al óvulo depositado en las trompas de Falopio, aunque ese espermatozoide y ese óvulo ya hayan “decidido” en la meiosis el “barajado” idiosincrásico que les diferenciará de otros espermatozoides y de otros óvulos. Todo espermatozoide y todo óvulo son diferentes de los demás: se trata de una combinación única y de su fusión resultará un ser que además será completamente distinto, irrepetible a cualquier otro ser que pudieran concebir esos mismos progenitores. Las combinaciones son pues infinitas.

Estos genes, después de la fecundación dirigen el proceso de formación del embrión, dedicados en exclusiva a una tarea arquitectónica y de crecimiento celular formidable que no se detendrá hasta la adolescencia: el momento en que se deja de crecer de una forma programada. Es entonces cuando la maquina sexual comienza a dar señales de vida y lo hace a partir del comienzo de un programa metabólico que pone en marcha con la secreción de hormonas sexuales, mensajeros químicos que informan a todo el organismo que ha llegado el momento de aparearse preparando al testículo para la formación de espermatozoides, al ovario para la producción de óvulos y a las glándulas suprarenales para que viertan una segunda vía de síntesis de hormonas sexuales que afecta en realidad a todo el organismo desde el eje hipofisario-tiroideo-gonadal..

En realidad las hormonas no son sino una señal de que el juego puede empezar, pero ¿de qué juego se trata?

Se trata de un programa innato, de un programa genético que induce al apareamiento y al cuidado de las crías. Un programa asimétrico que se encuentra asentado en las especies superiores de una forma desigual entre machos y hembras, siguiendo la misma lógica de especialización que dividió a los gametos en femeninos, aquellos grandes, escasos, inmóviles, nutritivos y altruistas, de los masculinos, pequeños, abundantes, móviles, egoístas y no nutritivos que requieren para esta movilidad de un medio abundante en azucares de donde obtener la energía para su movilidad.

Machos y hembras tienen cerebros diferentes.-

Un programa desigual que induce distintas conductas según el individuo portador, haciendo de los machos seres errantes y promiscuos, dedicados periódicamente – según el celo de las hembras- a una continua búsqueda de coitos y apareamientos, cuanto más numerosos mejor y de las hembras una conducta adaptada sobre todo al maternaje, vinculado en ellas de una manera inexorable con el propio apareamiento.

Una relación desigual que incidirá notablemente en las conductas gregarias de las hembras y de las relaciones de los machos entre sí.. Machos y hembras pueden optar y de hecho optan en muchas especies por la promiscuidad, como en otras optan por harenes y en otras por la monogamia, sólo que la “cruel atadura” (Trivers 1972) en los vivíparos penaliza a la hembra con embarazos periódicos de una cría que nace y crece en su propio vientre y que no puede delegar en otros para su crianza..

La promiscuidad sin embargo no solamente penaliza a las mujeres sino también a los machos con bajos niveles de testosterona que no podrían competir con “los machos viriles” al poseer aquellos mayor volumen y movilidad espermática

Una lógica de las máquinas sexuales que parece replicar absolutamente al egoísmo de los genes: en los machos replicarse lo más posible y tratar de pasar a la siguiente generación el mayor número de genes propios, de igual modo sucede en la hembra con el handicap de que ella debe hacer un balance entre el número de hijos y cuidados, aunque la cuestión reproductiva la tiene asegurada desde que llega a la pubertad así como la titularidad de sus genes en sus hijos.

Aunque las hembras tienen una penalización evolutiva en cuanto a las cargas de “nursing” tienen dos beneficios suplementarios: no tener que rivalizar demasiado para reproducirse, más el beneficio de saber con absoluta certeza de que sus hijos son suyos, que pertenecen al linaje de sus propios genes.

Una certeza que los machos no pueden tener, mientras la maternidad es una certeza, la paternidad se produce por tanteo, ningún macho puede estar seguro de que en los hijos de su mujer sobrevive su linaje genético.

El plan del macho es pues asegurarse el mayor numero de coitos, con el mayor numero de hembras a fin de conseguir en esa lotería genética un buen lote de crías suyas. Aunque sólo con esto no es suficiente, precisa además de otra estrategia que le asegure que sus hembras no copularán con otros machos, porque de ese modo ¿cómo discriminar a sus hijos de los hijos de otros?

Si la hembra está atada por la crianza de sus crías, la atadura del macho no es menos despreciable: necesita asegurarse un buen harén de hembras con las que copular en exclusiva y mantener a los intrusos a distancia. Generalmente en la especies organizadas en harenes los machos logran este objetivo mediante la adquisición de un determinado rango y a veces y además mediante el control de un determinado territorio.

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Hilos, nudos, vínculos

Mayo 11, 2007 at 6:36 pm (espiritualidad, mente, mitologia)

El apego segun el misticismo indio: ligaduras, nudos, hilos, tejidos,
urdimbres, caminos, senderos, vinculos, apegos y su solución. (Imagen: El nudo de Isis)

Un texto
de René Guenon:

Hemos hablado ya en varias oportunidades sobre el simbolismo del hilo, que presenta múltiples aspectos, pero cuya significación esencial y
propiamente metafísica es siempre la representación del sûtrâtmtâ, el
cual, tanto desde el punto de vista “macrocósmico” como desde el
“microcósmico”, vincula todos los estados de existencia entre sí y con su Principio. Poco importa, por lo demás, que en las diferentes
figuraciones a que da lugar ese simbolismo se trata de un hilo
propiamente, de una cuerda o de una cadena, o de un trazado gráfico,
o inclusive de un camino realizado por procedimientos arquitectónicos, como en el caso de los laberintos, camino que uno está obligado a
seguir de un extremo al otro para llegar a su término; lo esencial en
todos los casos es que se trata siempre de una línea sin solución de
continuidad. El trazado de esta línea puede ser también más o menos
complicado, lo que habitualmente corresponde a modalidades o a
aplicaciones más particulares de su simbolismo general: así, el hilo o su equivalente puede replegarse sobre sí mismo formando
entrelazamientos o nudos; y, en la estructura del conjunto, cada uno
de esos nudos representa el punto en que actúan las fuerzas que
determinan la condensación y la cohesión de un “agregado”
correspondiente a tal o cual estado de manifestación, de modo que,
podría decirse, ese nudo mantiene al ser en el estado de que se trata
y su “solución” o acto de atarlo entraña inmediatamente la muerte a
tal estado: ello se expresa, de modo muy netamente, por un término
como el de “nudo vital”. Naturalmente, el hecho de que los nudos
referidos a estados diferentes figuren todos a la vez y de modo
permanente en el trazado simbólico no debe considerarse como una
objeción a lo que acabamos de decir, pues, aparte de que es algo
impuesto evidentemente por las condiciones técnicas de la figuración
misma, responde en realidad al punto de vista desde el cual todos los
estados se consideran en simultaneidad, punto de vista siempre más
principial que el de la sucesión. Haremos notar, a este respecto, que
en el simbolismo del tejido, estudiado por nosotros en otro lugar, los puntos de cruzamiento de los hilos de la urdimbre y los de la trama,
por los cuales se forma el tejido íntegro, tienen también una
significación similar, siendo esos hilos, en cierto modo, las “líneas
de fuerza” que definen la estructura del cosmos.

nudoisis.jpg

Mircea Eliade ha hablado de la “ambivalencia” del simbolismo de las
ligaduras y los nudos, y es éste un punto que merece examinarse con
alguna atención; naturalmente, puede verse en ello un caso particular
del doble sentido generalmente inherente a los símbolos, pero además
hay que darse cuenta de aquello que justifica la existencia de ese
 doble sentido en lo que concierne más precisamente a los símbolos de
que aquí tratamos. En primer lugar, cabe advertir a este respecto que
una ligadura puede considerarse como lo que encadena o como lo que
une, e inclusive en el lenguaje ordinario la palabra tiene
generalmente ambos significados; en el simbolismo de las ligaduras,
 corresponde a ello dos puntos de vista que podrían decirse mutuamente
inversos, y, si el más inmediatamente aparente de los dos es el que
hace de la ligadura una traba, ello se debe a que ese punto de vista
es en suma el del ser manifestado como tal, en cuanto se ve a sí mismo
como “atado” a ciertas condiciones especiales de existencia y como
encerrado por ellas en los límites de su estado contingente. Desde
este mismo punto de vista, el sentido del nudo es como un refuerzo del de
la ligadura en general, pues, según antes decíamos, el nudo
representa con más propiedad lo que fija al ser en tal o cual estado;
y la porción de ligadura por la cual el nudo está formado es, podría
decirse, lo único de ella que puede ver el ser mientras sea incapaz de salir de los límites de ese estado, escapándosele entonces
necesariamente la conexión que esa ligadura establece con los estados
restantes. El otro punto de vista puede calificarse de verdaderamente
 universal, pues abarca la totalidad de los estados, y para
comprenderlo basta remitirse a la. noción del sûtrâtmâ: la ligadura,
considerada. entonces en su extensión total, es lo que los une, no
solo entre sí, sino también, -repitámoslo- con su Principio mismo, de
manera que, muy lejos de seguir siendo una traba, se convierte, al
contrario, en el. medio por el cual el ser puede alcanzar
efectivamente su Principio, y en la vía misma que lo conduce a esa
 meta. En tal caso, el hilo o la cuerda tiene un valor propiamente
“axial”, y el ascenso por una cuerda tendida verticalmente, al igual
que el de un árbol o un. mástil, puede representar el proceso de
retorno al Principio. Por otra parte, la conexión con el Principio a
través del sûtrâmâ está ilustrada de modo particularmente notable por
el juego de títeres: un títere representa aquí un ser individual, y el operador que lo hace mover por medio de un hilo es el “Sí-mismo”; sin
 ese hilo, el títere permanecería inerte, así como, sin el sûtrâtmâ,
toda existencia no sería sino pura nada, y, según una fórmula, extremo-oriental, “todos los seres serían vacíos”.
Ya en el primero de los dos puntos de vista a que acabamos de
referirnos hay también una ambigüedad, aunque de otro orden, referida
a la diferencia de los modos en que un ser, según su grado espiritual, puede apreciar el estado en que se encuentra, ambigüedad que el
 lenguaje traduce bastante bien por las significaciones que da a la
palabra “apego” o “atadura” (attachement). En efecto, si se
experimenta apego por alguien o por algo, si se le está “atado”, se
considera, naturalmente, como un mal estar separado de ese objeto,
i
nclusive cuando la separación deba en realidad traer aparejada la
liberación con respecto a ciertas limitaciones, en las cuales uno se
encuentra así mantenido por ese apego mismo. De modo más general, el
apego de un ser a su estado, a la vez que le impide liberarse de las
trabas inherentes a él, le hace considerar como una desdicha
abandonarlo, o, en otros términos, le hace atribuir un carácter
“maléfi
co” a la muerte a ese estado, la cual resulta de la ruptura del “nudo vital” y de la disolución del agregado que constituye la
 individualidad. Solo el ser a quien cierto desarrollo espiritual
permite aspirar, por el contrario, a superar las condiciones de su
estado, puede reconocer (réaliser) a éstas como las trabas que en
efecto son, y el “desapego” que experimenta entonces respecto de ellas es ya, por
lo menos virtualmente, una ruptura de esas trabas, o, si se prefiere otro modo de hablar quizá más exacto, pues nunca hay ruptura
en el sentido propio del término, una transmutación de “lo que
encadena” a “lo que une”, lo cual en el fondo no es sino el
reconocimiento o la toma de conciencia de la verdadera naturaleza del
sûtrâtmâ.

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Mayo 10, 2007 at 9:18 am (música)

King Crimson – Moonchild

La hiperrealidad de King Crimson viene definida básicamente por el uso de escalas eolicas

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