El poder de simular
Mirando el-los telediarios a uno le invade una sensación de estúpida irrealidad aun viendo tragedias lejanas que incluso sabiendo que son reales resultan tan risibles como las parodias de cabaret o las malas comedias y andaba preguntándome por qué, hasta que me encontré con este texto de Baudrillard. Segun él se trata de una estrategia del Poder para simular que es Poder y seguir siéndolo aun y cuando sabemos que el Poder como la Verdad no existe en parte alguna y que es inútil buscarlo, una idea que aterra al poder porque le cuestiona más profundamente que atacarle para arrebatarle el turno.
Dice Baudrillard en “Simulación y simulacros”:
La abstracción hoy no es ya la del mapa, el doble, el espejo o el concepto. La simulación no es ya la de un territorio, una existencia referencial o una sustancia. Se trata de la generación de modelos de algo real que no tiene origen ni realidad: un “hiperreal”. El territorio ya no precede al mapa, ni lo sobrevive. De aquí en adelante, es el mapa el que precede al territorio, es el mapa el que engendra el territorio
Pero ya no es cuestión que se decida entre mapas y territorio. Algo ha desaparecido: la diferencia soberana entre ellos que era el encanto de la abstracción. Ya que es la diferencia lo que forma la poesía del mapa y el encanto del territorio, la magia del concepto y el encanto de lo real. [...]. Lo real se produce a partir de unidades miniaturizadas, de matrices, bancos de memoria y modelos de comandos y con estos puede reproducirse un número indefinido de veces. Ya no tiene que ser racional, puesto que ya no se mide respecto a algún ideal o instancia negativa. No es más que práctico, operacional.
Del mismo orden que la imposibilidad de redescubrir un nivel absoluto de lo real, es la imposibilidad de representar una ilusión. La ilusión ya no es posible, dado que lo real tampoco es ya posible. Es el problema político completo de la parodia, de la hipersimulación o de la simulación ofensiva, el que se plantea aquí.
Por ejemplo: sería interesante ver si el aparato represivo no reaccionaría más violentamente ante una toma de rehenes simulada que ante una real. Al fin y al cabo, la real sólo cambia el orden de las cosas, el derecho a la propiedad, mientras que la simulada interfiere con el mismo principio de realidad. La transgresión y la violencia son menos dañinos, puesto que sólo desafían la distribución de lo real. La simulación (la idea o abstracción) es infinitamente más dañina, puesto que siempre está sugiriendo que la ley y el orden en sí mismos podían realmente no ser más que una simulación, por no hablar de que la simulación de un atentado puede generar en lo real ese mismo atentado.
Organiza una toma falsa de rehenes. Asegúrate de que tus armas no pueden causar daño alguno, y toma a rehenes de tu mayor confianza de modo que ninguna vida esté en peligro (de otro modo te arriesgas a cometer un delito). Pide una recompensa, y arréglalo de modo que la operación pueda llegar a grear la mayor conmoción posible – en resumen, permanece cerca de la “verdad”, para probar la reacción del aparato a una simulación perfecta. Pero aun así no tendrás éxito: la red de signos artificiales serán irremediablemente mezclados con elementos de lo real (un oficial de policía realmente disparará al tenerte a tiro; un cliente del banco se desmayará y morirá de un ataque al corazón; realmente te pondrán recompensa) – en resumen, te encontrarás sin remedio inmediatamente en lo real, una de cuyas funciones es precisamente devorar cualquier intento de simulación, para reducirlo todo a un poco de realidad – lo cual es exactamente todo lo que es el orden establecido, mucho antes de que las instituciones y la justicia tomen parte y jueguen su papel.
Así, todas las tomas de rehenes y cosas asi son ahora como si fueran tomas de rehenes simuladas, en el sentido de que están inscritas de antemano en los rituales de orquestación y decodificación de los medios, anticipados en su forma de presentación y consecuencias posibles. En resumen, su función es la de un grupo de símbolos dedicados exclusivamente a su recurrencia como signos, y ya no más hacia su “verdadero” objetivo en absoluto. Pero esto no los hace inofensivos. Al contrario, equivale a eventos hiperreales, deprivados de todo contenido u objetivos particulares, pero refractados indefinidamente el uno por el otro, de modo que son inverificables por un orden que sólo puede moverse en lo real y lo racional, en los fines y medios. Un orden referencial que sólo puede dominar a los propios referenciales, una forma de poder específico que sólo puede dominar un mundo específico, pero que no puede hacer nada ante la recurrencia s in fin de la simulación, sobre esa bruma sin peso que ya no obedece la ley de la gravitación de lo real: el poder en sí mismo desgajándose en este espacio y convirtiéndose en una simulación de poder, desconectado de sus objetivos, y dedicado a la simulación en masa.
Noticia de hoy: Zapatero asegura que ningún partido que no cumpla la ley de partidos se presentara a las elecciones.
Todo lo cual nos lleva a predecir que si, que algunos que no cumplen la ley de partidos se presentarán a las elecciones. No hay mayor parodia que la politica.
¿Qué es la muerte?
El misterio de la muerte, con la conservación temporal del cuerpo “al que falta algo” movió a la conciencia humana a buscar una explicación y esa explicación se basó en lo más evidente: el cadáver ha perdido la respiración en relación al vivo, luego ese algo que perdió tiene que ver con la respiración, con el aliento. Pero ese algo perdido debe estar en algún lugar y ese lugar no puede estar en otro sitio sino en aquellos otros seres que presentan similitudes con los vivos: los seres animados que parecen estar vivos igual que los hombres y a diferencia de las rocas o de lo inerte: los ríos, los animales, los árboles y hasta la misma tierra y el cielo parecen estar vivos y allí debe estar ese principio que abandonó el cuerpo de nuestro semejante ya cadáver.
Lo primero fue pues el principio animado (el alma), lo segundo fue encontrarle un lugar que compartia con el resto de seres vivos. La siguiente suposición procedía de las dos anteriores: el alma que habita ese león, esa serpiente o ese abeto, es la misma que habitó a mi antepasado, luego esa alma es inmortal y es además venerable en tanto que contiene elementos de los míos. Nació así el tótem una especie de culto a algún animal o fuerza natural que prestaba sus atributos a un determinado clan. Un animal era la deidad concreta que se adoraba en un clan cualquiera, se trataba del pensamiento concreto y animista. El hombre permaneció en ese tipo de culto durante eones de tiempo. Primero fue el alma la que se inventó pero luego esa alma precisaba un aposento sagrado, el tótem, la forma primigenia de Dios. La segunda opción e intercalada con aquella es la esperanza de una próxima reunión: si el alma era inmortal en su trasiego eterno por distintos seres vivos era esperable la reunión con el cuerpo al que perteneció, de ahí el culto a los muertos, hay algo en los cadáveres que es inmortal y que es necesario preservar en espera de aquella unificación, por eso, los cadáveres merecen una ceremonia, el enterramiento para protegerlos de la acción de la intemperie y las alimañas.
La secuencia de estos eventos es pues la siguiente:
1.- Un principio animado. el alma.
2.- La suposición de que un cadáver debe preservarse, puesto que solo parece haber dejado de respirar.
3.- Un lugar donde moran estos principios animados.
4.- Un proto dios que protege al clan y que tiene que ver con el espíritu guía donde moran los atributos de la tribu.
No obstante en los entornos en los que se desarrollaba la vida de los hombres primitivos era poco probable que estuvieran todo el tiempo pensando en estos temas, más probablemente estaban ocupados en el “ahí afuera” es decir lo que ocurria en su inmediato entorno: las amenazas de las fieras, las hambrunas y la necesidad de proporcionarse proteinas animales, al frio ,los animales ponzoñosos, etc. De manera que la disociación entre afuera y adentro fue probablemente la primera escisión que se produjo en la conciencia humana .
Los dioses fueron evolucionando desde lo concreto (animales, vegetales o matronas preñadas) a otros más abstractos como los que conocemos a través de la mitología griega o hebrea, babilonica, asiria o hindú. Este paso tuvo lugar en algún momento de la era axial (entre el siglo VIII y el siglo IV) antes de Cristo ya en plena revolución agrícola. Ahí aparecen los escritos de la Biblia, la teogonia de Hesiodo, los poemas épicos de Homero, Confucio, Lao-tsé y Buda. Algo sucedió en esa epoca para que se acumulara tanto saber. En conjunto podemos afirmar que en ese tiempo dioses y hombres compartieron escenario, esperanzas y aventuras con dos clases de creencias fundamentales:
1.- El hombre ha sido creado por Dios.
2.- El hombre es portador de una naturaleza semejante a la divina (panteísmo)
Existen sin embargo dos excepciones: la religión helénica y el budismo. En la primera el hombre no es creado por Dios sino que es su coetáneo, en la segunda Dios simplemente no existe, ni tiene ninguna intervención en la vida humana. En este momento pues podemos observar como la evolución de la subjetividad humana existe una bifurcación: por una parte los que consideran que el alma, aquel principio animado que los hombres inventaran para explicar la diferencia entre la vida y la muerte es parte de Dios o su creación y en otra aquellas religiones donde el alma es intrínseca al humano y no pertenece a Dios, aunque los dioses tienen frente al “eidolon” alguna jurisdicción, sin embargo en el budismo solo las buenas obras de la vida tienen interés para alcanzar el Nirvana que es aquel estado donde el alma por fin se disuelve agotada en su lento tránsito de cuerpo en cuerpo.
Dicho de otra manera, entre Dios y el alma existe una enorme tensión, no son la misma cosa, y además inducen una practica diferente, una virtud bastante distinta, por ejemplo si ponemos el énfasis en el alma estamos poniendo el acento sobre nuestra búsqueda interior, pero si lo ponemos en Dios estamos poniendo el énfasis en el rito, el precepto y la ceremonia, a través del designio. Los griegos por ejemplo se relacionaban con Dios a través de los sacrificios, que eran además privados y por así decir domésticos, no precisaban ningún tipo de mediación, por eso los sacerdotes griegos no fueron nunca tan poderosos como los hebreos y qué decir de los monjes tibetanos que ensayan una y otra vez la vía interior sin jerarquías ni mediadores entre ellos y el alma.
A la vía interior se la conoce como via esotérica y a la via del precepto se la conoce como vía exóterica y se hallan en guerra desde el principio de la humanidad, porque como puedes imaginar aquellos que priman la vía exterior tienen mucho interés en seguir acumulando poder gracias a sus labores de mediación.
Pero había otra guerra en marcha simultáneamente a la anterior, una guerra que es posible rastrear en las diferencias filosóficas entre Platón y Aristóteles su discípulo. Platón estaba interesado en cuestiones diriamos hoy esotéricas, el perfeccionamiento individual y político del hombre a través del autoconocimiento, pero Aristóteles estaba sobre todo interesado en saber cómo funcionaba el mundo: la primera catalogación de las especies animales es debida precisamente a Aristóteles,al que se considera animado de lo que hoy llamaríamos un principio de observación científica, por ejemplo Aristóteles estaba muy interesado en saber cual era el mejor modo de funcionamiento político para lo que mandó emisarios a múltiples ciudades de todo el mediterráneo para que exploraran todos y cada uno de estos regímenes. Concluyó que ninguno era perfecto, pero lo que interesa recordar es que Aristóteles instituyó el método científico, la observación ,experimentación del mundo de ahi afuera.
Desde entonces pues las tensiones entre afuera-adentro y las tensiones entre Dios-alma presiden el pensamiento y la subjetividad humanas. Los partidarios de Dios (que son mayoria) son personas que dudan, obstruyen y reniegan de la ciencia y que por supuesto desconfían de la via esotérica tremendamente individual. Son en realidad y han sido a través de la historia los principales enemigos del progreso y señalo a las religiones monoteistas entre las principales obstructoras, hoy lo vemos en el Islam pero en la Edad media eran los cristianos los principales obstructores, aunque las tres religiones se encargaron en el siglo XII de cargarse a los sufís que representaban la vía esoterica en clave ecuménica puesto que había sufíes que eran cristianos, musulmanes o hebreos. Por no hablar de la declaración de herejía que la Iglesia católica hizo de los gnósticos ya en el siglo I de nuestra era. Desde entonces el gnosticismo se refugió en la poesía, en el arte y en la literatura.
Pero a trancas y barrancas en un lugar llamado Europa la ciencia siguió avanzando y lo hizo precisamente en aquel lugar donde el cristianismo había logrado ser la religión hegemónica. ¿La razón? Pues porque además de sus defectos obstructores sobre la razón, el cristianismo tenía un imponente legado político y religioso: tenía un imperio heredado de Roma con unidad administrativa y jurídica, con buenas comunicaciones y cohesionado sobre el que se levantó la Europa política que conocemos hoy, sede del progreso, del bienestar y de la riqueza. Por otra parte el cristianismo inventó la individualidad, precursora de la competitividad, eliminó la fatalidad (que mantienen los musulmanes y los calvinistas) y proyectó al hombre hacia dentro, haciéndole responsable de si mismo. Mantuvo hasta donde pudo la censura sobre las ideas, y las supersticiones pero poco a poco fue debilitándose, primero con la Reforma y secundariamente con las guerras de religión y la Inquisición que desmembró a la Iglesia dejándola en el punto en que la conocemos hoy, aunque aun siguen habiendo tentativas de una vuelta atrás sobre todo en USA (creacionismo versus darwinismo).
El asunto está de la siguiente manera: hoy ya no llamamos alma al alma, sino que le llamamos mente, inconsciente, capacidad de introspección, conciencia, amigdala, autoestima y otras metáforas que remiten a la misma realidad: un principio que anima la materia y que tiene sus propias leyes. La historia del alma es una historia de progresos y retrocesos porque cuesta creer que en pleno siglo de la Razón, me refiero al XVII Descartes mantuviera aun la separación entre cuerpo y alma y renegara del todo de lo que no se ve, del alma, ahí comienza precisamente el desvario de la ciencia que ha dejado todo el espacio a los reformistas de la fé. Porque claro la gente en el fondo lo que quiere es tener certezas y cada vez hay menos en las que creer, por eso la gente se refugia en las contradicciones del progreso y de la ciencia. El temor a las ondas electromagnéticas, a los pesticidas o a los transgénicos con la sensación de que estamos siendo envenenados con productos industriales, fármacos tóxicos peligrosos o alimentos adulterados, tiene lugar en todo el mundo opulento. Hay parte de verdad en esta suposición pero tambien es verdad que es precisamente en Europa donde se practican los controles más eficaces para que estas cosas no sucedan. Pero a la gente no le importa el estado, lo que le importa son sus creencias, y la gente necesita Dios, a un Dios y si no lo puede alcanzar por la via exoterica porque ya nadie cree en los rituales o en las liturgias cristianas lo busca por la via esóterica y ahí creo yo que está el error. Mirar hacia dentro, expande la conciencia pero ahí no hay tampoco ningún Dios salvo que pactemos que el hombre es un Dios en si mismo lo que nos devuelve al panteísmo original de algunas religiones primitivas.
“Si quiere usted saber algo sobre si mismo visite el zoológico y abandone el convento, hay más verdad sobre la naturaleza humana en el Serengetti que en la biblia”.
Es decir la gran paradoja es que el hombre contemporáneo ha profundizado ya demasiado en si mismo y se ha perdido la oportunidad de vivir la vida: talleres de autoestima y de danza del vientre, relajación, yoga, tai-chi, Batukas y respiración holotropica, drogas de síntesis y setas alucinógenas, todo esto es de una manera u otra el nacimiento de una nueva religión (la new age), una vuelta atrás, porque en el fondo de todo esto hay una búsqueda de alguien que proporciones las sincronias que la ciencia nunca podrá proporcionar, porque una vez conocido todo el genoma humano ¿qué haremos para protegernos de las enfermedades sin base orgánica o con aquellas adquiridas en el curso de la vida sin origen genético? ¿dónde colgaremos el sufrimiento individual? ¿qué haremos con los fardos que nos coloquen nuestros antepasados?
O sea que la new age es una nueva religión emergente que reniega de Dios pero esconde la ilusión de que existe un Dios arquitecto que coordina todo lo viviente, tiene la ventaja de que no tiene liturgias compartidas y que cada uno puede inventarse a su medida una secta para si mismo y reclutar unos pocos seguidores. Su peligro es que además de renemgar de un Dios formal reniega también y desconfía de la ciencia, aquella que se basa en los pricipios aristotélicos de la observación y la experimentación que es a find e cuentas la unica que permite todo aquel progreso que hace que tengamos internet y escribir post tan largos como este.
¿Quién sueña cuando soñamos?
No conozco una manera mejor que decirlo sino a través de este monólogo de “Romeo y Julieta” de Shakespeare en la boca de Mercucio. Aquello que sueña en nosotros es el deseo, si esa reina Mab representa el deseo -nodriza de las hadas-, o ¿se trata de Maab, la diosa egipcia que después de la muerte pesa nuestras buenas obras y las somete a escrutinio?
¿Deseo de capturar aquello “que no es” o deseo de muerte? ¿Posesión o destino? Un reflejo especular del narcisimo infantil, en cualquier caso realización de deseos tal y como Freud sostuvo.
MERCUCIO.- Sin duda te ha visitado la reina Mab, nodriza de las hadas. Es tan pequeña como el ágata que brilla en el anillo de un regidor. Su carroza va arrastrada por caballos leves como átomos y sus radios son patas de tarántula, las correas son de gusano de seda, los frenos de rayos de luna: huesos de grillo e hilo de araña forman el látigo; y un mosquito de oscura librea, dos veces más pequeño que el insecto que la aguja sutil extrae del dedo de ociosa dama, guía el espléndido equipaje. Una cáscara de avellana forma el coche elaborado por la ardilla, eterna carpintera de las hadas. En ese carro discurre de noche y día por cabezas enamoradas, y les hace concebir vanos deseos, y anda por las cabezas de los cortesanos, y les inspira vanas cortesías. Corre por los dedos de los abogados, y sueñan con procesos. Recorre los labios de las damas, y sueñan con besos. Anda por las narices de los pretendientes, y sueñan que han alcanzado un empleo. Azota con la punta de un rabo de puerco las orejas del cura, produciendo en ellas sabroso cosquilleo, indicio cierto de beneficio o canonjía cercana. Se adhiere al cuello del soldado y le hace soñar que vence y triunfa de sus enemigos y los degüella con su truculento acero toledano, hasta que oyendo los sones del cercano tambor se despierta sobresaltado, reza un padre nuestro, y vuelve a dormirse. La reina Mab es quien enreda de noche las crines de los caballos, y enmaraña el pelo de los duendes, e infecta el lecho de la cándida virgen, y despierta en ella por primera vez impuros pensamientos .
El hombre más feliz del mundo
Este fin de semana se ha hablado mucho de Mathieu Ricard, el hombre más feliz del mundo al decir de los expertos de la Universidad de Wisconsin donde al parecer ha sido sometido a toda clase de pruebas de resonancia nuclear magnética con las que apoyar dicha afirmación.
Mathieu que es un monje tibetano budista ya era famoso antes de esta declaración de la universidad de Wisconsin, y lo era por ser hijo del filósofo Francois Revel, recientemente fallecido a la edad de 92 años, ambos se hicieron famosos hace mas de 10 años a través de un libro llamado “El monje y el filosofo” donde padre e hijo mantienen un dialogo teosófico muy interesante, Mathieu trata de convencer al padre de su elección religiosa, algo que el propio Revel no llegó a entender nunca, ya que su hijo era un valor emergente en biología celular, una carrera que abandonó abruptamente en favor de la vida monacal. De aquel libro se vendieron millones de copias y su interés venia de la confrontación de argumentos laicos defendidos por Revel con los argumentos budistas defendidos pro Mathieu. Mi opinión cuando leí aquel libro es que la cosa había quedado en tablas, es decir que ninguno consiguió mover al otro de sus posiciones iniciales y que el padre siguió sin entender la postura del hijo.
Ahora después de un tiempo de silencio Mathieu ocupa la primera plana de las novedades en esa “industria de la conciencia” que se nos viene encima, pero esta vez, como novedad, avalada con estudios “cientificos” que corroboran que Mathieu es feliz, el hombre mas feliz del mundo, nada mas y nada menos. Y yo lo que me pregunto ahora es ¿como saber quien es más feliz que quién? ¿Con quienes se ha comparado la supuesta felicidad de Mathieu? O más ¿en qué consiste la felicidad y cómo se mide?
La felicidad es una abstracción, como la belleza, la libertad o la dignidad, Digamos claramente que no puede ser medida, ni atrapada como una magnitud, no puede cuantificarse, pero a cambio de eso puede ser experimentada. Experimentada por el individuo concreto, de uno en uno, pero no puede ser traducida en señales o transmitida, tan sólo puede ser exhibida como un modelo a exportar. Y eso es lo que me parece que está sucediendo con el caso e Mathieu. Digamos también claramente que no existe resonancia magnética alguna que permita visualizar la felicidad y que la RM solo es capaz de detectar qué zonas del cerebro son estimuladas y en función de qué estímulos,
Dicho todo esto que en realidad ocurre bajo la falacia pre-trans, es decir la manía de tratar determinados ideas abstractas como si fueran realidades tangibles y por otra parte a las realidades fenoménicas como si fueran categorías cerradas, he de decir que en el modo de pensamiento yóguico hay una herramienta muy poderosa de alcanzar cierto bienestar mental, cierta armonía y cierta paz interior, otra cosa bien distinta es que se propongan determinadas herramientas espirituales como tratamientos alternativos de la depresión como parece desprenderse de los investigadores de Wisconsin:
http://espiritualidadypolitica.blogspot.com/2007/04/declarado-el-hombre-ms-feliz-del.html
Lo que me lleva a plantearme otra pregunta ¿como es posible que los occidentales no hayamos sido capaces de generar herramientas espirituales útiles para el consumo diario de nuestros ciudadanos? Si exceptuamos la oración y determinados rituales que cada vez disponen de menos seguidores es evidente que las técnicas espirituales cristianas han perdido la batalla primero frente al materialismo consumista y ahora parece que van a volver a perder la siguiente batalla frente a tecnologías potentes y fuertemente arraigadas por la tradición como esa fusión chino-hindú que en su concepción del mundo arrastra a no pocos seguidores europeos atrapados en la falacia pre-trans y que buscan la felicidad en alguna parte, en alguna práctica, en algún culto y que se topan al final con la verdad que no es otra sino admitir que la mejor manera de ser feliz es renunciar por completo a serlo y limitarse a serlo cuando se es feliz, sin buscar la repetición, y mucho menos buscarla en algún lugar físico. No hacer nada es la opción, salvo disfrutar el momento.
Ahora bien, lo que estoy proponiendo no es ejercer una pasividad absoluta frente a cualquier búsqueda, algo que seria inasumible para un occidental que busca mejorar su bienestar mental, efectivamente la máxima taoísta de “no hacer nada” no podría ser seguida por nadie: hasta Mathieu hizo algo al respecto, refugiarse en un convento budista en el Tibet. La acción es necesaria para contrarrestar el circulo repetitivo al que nos lleva la secuencia circular de la mente: fenómeno-conocimiento-memoria-pensamiento-acción.
Si no hacemos nada la secuencia quedará detenida en el pensamiento y una nueva vuelta del bucle, si hacemos algo, modificaremos el hecho fenoménico que a su vez iniciará una nueva vuelta pero con una novedad, al cambiar el fenómeno, el conocimiento adquirido en segunda intención será distinto y también la memoria se verá afectada, de manera que todo conocimiento nuevo cambia nuestra mente, se trata de un hecho conocido: ninguna mente es igual a la mente que tuvimos ayer, porque todo aprendizaje (conocimiento nuevo) nos cambia, pero paradójicamente para que exista un conocimiento nuevo que ejerza como nuevo es necesario que exista una realidad fenoménica nueva que a su vez solo podrá ser nueva en tanto nuestra acciones cambien. Y si hacemos algo lo que lograremos es que el circulo -el bucle repetitivo- se transforme en una espiral.
Hacer siempre lo mismo es la peor opción si queremos aprender algo nuevo. Hacer una cosa distinta sin embargo cambia las primeras fases del ciclo pero no asegura a fin de cuentas, un aprendizaje nuevo porque la memoria trata de engullir lo nuevo al compararlo con lo viejo. De manera que se imponen dos ejercicios constantes, Conseguir la estimulación de lo nuevo, algo que procede de nuestras acciones en el mundo y asegurarse que lo nuevo no es inmediatamente engullido por lo conocido, por lo viejo. hay que aprender a arriesgarse -mentalmente hablando- y a conseguir en este sentido una cierta audacia intelectual que nos permita “ver lo nuevo” y verlo sin prejuicios, es decir sin compararlo con lo viejo.
En realidad es cierto que los humanos estamos determinados por el pasado, condicionados, atrapados en un bucle sin fin al que llamamos neurosis para entendernos, es natural puesto que el pensamiento procede de la memoria y es a su vez memoria. La neurosis de Mathieu procede del hecho de ser hijo de un reputadísimo intelectual francés, la solución que encontró para “superar al padre” es demasiado radical y por tanto no puede proponerse como modelo ni como testimonio útil. La solución que encontró: romper con todo su pasado y también con el pasado de su estirpe es difícil de seguir, y yo propongo una mirada nueva sobre la felicidad y el bienestar mental que sea compatible con lo que los occidentales llamamos modelo de desarrollo o bienestar, yo creo que es posible vivir feliz con menos conventos y más carreteras.
El “arte de ver” según Krishnamurti
Decíamos el otro día lo muy importante que es observar. Es todo un arte al cual uno debe dedicar enorme atención. Vemos sólo de un modo parcial, nunca vemos algo por completo, con la totalidad de nuestra mente, con la plenitud de nuestro corazón. Y a menos que aprendamos este arte extraordinario me parece que siempre estaremos funcionando, viviendo a través de una parte muy pequeña de nuestra mente, de un pequeño segmento del cerebro. Nunca vemos nada de manera total, debido a diversas razones. Estamos tan comprometidos con nuestros pequeños problemas, tan densamente cargados con creencias, con tradiciones, con el pasado, que esto nos impide realmente ver o escuchar. Nunca vemos un árbol, lo miramos siempre a través de la imagen que tenemos de él, del concepto acerca de ese árbol; pero el concepto, el conocimiento, la experiencia es algo por completo diferente del árbol real. En este lugar uno está rodeado ‑afortunadamente‑ por una gran cantidad de árboles; y si ustedes miran en torno mientras proseguimos con este tema, si verdaderamente miran, descubrirán lo extraordinariamente difícil que es ver de manera tal que ninguna imagen, ninguna pantalla se interponga entre el ver y el hecho real. Por favor, háganlo; no me miren a mí, miren el árbol, descubran si pueden verlo completamente. Por «completamente» quiero significar con la totalidad de la mente y el corazón, no con un fragmento de ellos, pues lo que vamos a investigar esta noche requiere una observación así, un ver así. A menos que lo hagan realmente (sin teorizar, sin intelectualizar o traer a colación temas que no hacen al caso) me temo que no podrán seguir de cerca aquello que intentaremos examinar juntos.
Nunca vemos ni escuchamos verdaderamente lo que otro dice. Somos emocionales, sentimentales o muy intelectuales y esto, es obvio, nos impide ver realmente el color, la belleza de la luz, de los árboles, de los pájaros o escuchar a esos cuervos; porque nunca establecemos con ello una relación directa. Y dudo mucho de que estemos en relación directa con cosa alguna, aun con nuestras propias ideas, pensamientos, motivaciones, impresiones. Siempre es la imagen la que observa, incluso cuando nos observamos a nosotros mismos.
De modo que es muy importante comprender que el acto de ver es la única verdad; no hay ninguna otra cosa. Si se mira un árbol o un pájaro o un rostro hermoso o la sonrisa de un niño, la verdad está ahí, nada más tengo que hacer. Pero ese ver el pájaro, la hoja, el escuchar el grito de las aves se torna casi imposible a causa de la imagen que uno ha construido, no sólo en relación a la naturaleza, sino también respecto del prójimo. Y esas imágenes nos impiden realmente ver y sentir, entendiéndose el sentir como algo por completo diferente del sentimentalismo o la emotividad.
Y, como ya dijimos, nosotros lo vemos todo fragmentariamente; estamos entrenados desde la infancia para mirar. observar, aprender, vivir en un fragmento. Y existe esa vasta extensión de la mente que jamás tocamos ni conocemos siquiera. Esa mente es inmensa, inconmensurable, pero nunca la alcanzamos; desconocemos su cualidad porque jamás hemos mirado nada de un modo total, con la plenitud de nuestra mente, de nuestro corazón, de nuestros nervios, nuestros ojos, nuestros oídos. Para nosotros, lo extraordinariamente importante es la palabra, el concepto, no el acto de ver, la acción misma. Pero el tener un concepto ‑que es una creencia, una idea‑ implica un vivir conceptual que nos impide ver realmente, que impide una verdadera acción. Por lo tanto, decimos que la acción es para nosotros un problema: el problema de qué hacer o qué no hacer, el conflicto que surge entre el acto y el concepto
Por favor, escuchen lo que estoy diciendo, no oigan meramente mis palabras, sino obsérvense a sí mismos utilizando al que habla como un espejo en el que puedan verse. Lo que él pueda decir es de poca importancia, y él mismo carece de importancia, pero si es importante lo que ustedes aprendan del observarse a sí mismos. Es que debe haber una revolución total, una completa mutación en nuestras mentes, en nuestro modo de vivir, en nuestro sentir, en nuestras actividades cotidianas. Y sólo es posible producir tal profunda y fundamental revolución cuando sabemos mirar. Porque cuando ustedes realmente miran, no están mirando sólo con sus ojos, sino que también miran con la mente. No sé si han manejado alguna vez un automóvil; si lo han hecho saben que no sólo están visualmente atentos al coche próximo, sino que ven muy hacia adelante la curva del conmina los costados, los otros coches que van y vienen. Y este ver no es sólo ver por medio de los ojos y los nervios, sino que es un ver con el corazón, con la mente. Y ustedes no pueden ver de este modo si están viviendo, funcionando, pensando, actuando dentro de un fragmento de la mente total.
Miren lo que ocurre en el mundo; somos condicionados por la sociedad, por la cultura en que vivimos, la cual es un producto del hombre. Nada hay de santo, divino o eterno respecto de la cultura. La cultura, la sociedad, los libros, la radio, todo aquello que vemos y escuchamos, las múltiples influencias de las que somos conscientes o inconscientes, todo esto nos incita a vivir en un pequeñísimo fragmento del inmenso espacio que constituye la mente Ustedes pasan por la escuela, el colegio, aprenden una técnica para ganarse la vida; y durante los siguientes cuarenta o cincuenta años gastan su vida, su tiempo, su energía, su pensamiento en ese pequeño campo especializado. Y existe el campo inmenso de la mente. A menos que produzcamos un cambio radical en esta fragmentación, no puede haber revolución alguna; habrá modificaciones económicas, sociales y las llamadas culturales, pero el hombre continuará sufriendo, seguirá en conflicto, en guerra, en desdicha, dolor y desesperación.
No sé si ustedes leyeron hace algún tiempo lo que dijo un mariscal del ejército ruso al rendir un informe al Buró Político; dijo que en el ejército estaban entrenando a los soldados bajo hipnosis. ¿Saben lo que eso significa? Ustedes son sometidos a hipnosis y se les enseña a matar, a obedecer completamente, a funcionar con absoluta independencia, pero dentro de un molde, bajo la autoridad de un superior. Ahora bien, la cultura y la sociedad están haciendo exactamente la misma cosa con cada uno de nosotros. La cultura y la sociedad los han hipnotizado. Por favor, escuchen con suma atención; esto no sucede tan sólo en el ejército ruso, sino que se hace en todo el mundo. Cuando ustedes leen interminablemente el Bhagavad Cita o el Corán, o repiten algún mantra, están haciendo exactamente la misma cosa. Cuando dicen: «Yo soy hindú», «yo soy budista», «yo soy musulmán», «yo soy católico» están repitiendo el mismo patrón; han sido magnetizados, hipnotizados y la tecnología también está haciendo exactamente lo mismo. Uno puede ser un hábil abogado, un ingeniero de primera clase o un artista, un gran científico, pero siempre está dentro de un fragmento de la totalidad. No sé si ustedes lo ven, no porque yo lo esté describiendo sino porque de veras ven lo que ocurre. Esto lo hacen los comunistas, lo hacen los capitalistas, todo el mundo; los padres, las escuelas, la educación, todos moldean la mente para que funcione dentro de un patrón determinado, dentro de un fragmento en particular. Y siempre estamos interesados en producir un cambio dentro del molde dentro del fragmento.
¿Cómo hemos de comprender entonces esto, pero comprenderlo no teóricamente, no como una mera idea, sino ver la realidad de ello? ¿Entienden?, ver lo real. Lo real es lo que ocurre todos los días, es aquello de que hablan los periódicos, los políticos, la cultura y la tradición, lo que se habla en familia, aquello que les hace llamarse a sí mismos hindúes, o lo que piensen ustedes que son. Entonces, cuando ven esto, tienen que plantearse preguntas (estoy seguro de que lo harían si lo vieran); por eso es que resulta tan importante comprender como ven ustedes. Si lo vieran realmente, entonces la pregunta sería: «¿Cómo puede actuar la mente total?» Quiero significar no el fragmento, no la mente condicionada, educada, refinada, la mente temerosa, la que dice «hay Dios» o «no hay Dios», «están mi familia y su familia, mi nación y su nación». Ustedes preguntarán, «¿cómo puede existir esta totalidad de la mente, cómo puede ella funcionar de modo completo, incluso mientras estamos aprendiendo una técnica?» Aunque haya de aprender una técnica y tenga que vivir en relación con otros dentro de esta desordenada sociedad actual, si uno tiene eso presente debe formularse esta pregunta, que es fundamental: «¿Cómo puede la totalidad de la mente sensibilizarse por completo de modo tal que aun el fragmento se torne sensible?» No sé si han comprendido mi pregunta; intentaremos llegar a ella de otro modo.
En nuestro estado actual, nosotros no somos sensibles, hay zonas en este campo que son sensibles, sensibles cuando nuestra personalidad particular, nuestra idiosincrasia o nuestros placeres particulares son negados, entonces tiene lugar una batalla. Somos sensibles en fragmentos, en puntos, pero no somos completamente sensibles; de modo que la pregunta es: «¿Cómo puede el fragmento, que es parte de lo total, que se va volviendo torpe día a día por la repetición, cómo puede esa parte sensibilizarse también junto con la totalidad?» ¿Es suficientemente clara la pregunta. Díganme.
Tal vez esta cuestión es nueva para ustedes, probablemente nunca se han hecho preguntas acerca de eso. Porque todos estamos satisfechos de vivir con la menor cantidad posible de inquietud y conflicto en un pequeño sector del campo que es nuestra vida, ponderando la maravillosa cultura de ese pequeño fragmento como algo opuesto a otras culturas, occidental, antigua o la que fuere. Ni siquiera somos conscientes de lo que implica vivir en un fragmento minúsculo, en algún rincón de un campo inmenso. No vemos por nosotros mismos lo profundamente comprometidos que estamos con la pequeña parte, y tratamos de encontrar respuestas al problema dentro del fragmento, del pequeño rincón de esta vida inmensa. Nos estamos preguntando cómo puede la mente (que ahora está semidormida en esa vastedad porque sólo estamos comprometidos con el fragmento), cómo podemos tornarnos por completo conscientes de la totalidad, completamente sensibles.
En primer lugar, no existe un método. Porque cualquier método, sistema, repetición o hábito es esencialmente parte del rincón de ese campo. (¿Estamos viajando juntos o se están ustedes rezagando?) Lo primero es ver el hecho real de ese pequeño rincón en que vivimos y la índole de sus exigencias. Entonces si cabe formular la pregunta: «¿Cómo podemos tornar completamente sensible todo el campo?», porque en eso radica la única revolución verdadera. Cuando haya sensibilidad completa en la totalidad de la mente, entonces uno actuara de modo distinto; nuestro pensar, nuestro sentir serán de una dimensión del todo diferente. Pero no hay un método. No digan: «¿Cómo llegaré, cómo lograré tornarme sensible?» Ustedes no pueden ir al colegio para adquirir sensibilidad, ni pueden adquirirla leyendo libros; nadie puede decirles qué deben hacer para tornarse sensibles. Pero es lo que siempre han estado haciendo dentro de ese rincón del campo, y eso los ha vuelto más y más insensibles, lo cual puede verse en la vida diaria con su dureza, brutalidad y violencia. (No sé si vieron en las revistas esas fotos de los soldados norteamericanos y vietnamitas heridos. Ustedes podrán decir al verlas, «lo siento tanto» pero ello no les ha sucedido a ustedes, no a sus familias, no a sus hijos). Así nos hemos endurecido, porque estamos funcionando, viviendo, actuando dentro del minúsculo rincón de un campo deformado.
No existen métodos. Por favor, dense cuenta de esto, porque cuando ustedes lo comprendan estarán libres del peso enorme que significa cualquier autoridad y, por lo tanto, estarán libres del pasado. No sé si ven esto. El pasado está implícito en nuestra cultura, la cual pensamos que es tan admirable (nuestra obediencia a la tradición, a las creencias, a los recuerdos), y todo eso es descartado para siempre cuando se comprende que no existe ninguna clase de método para liberamos del pequeño rincón. Pero ustedes han de aprenderlo todo acerca del pequeño rincón; y entonces estarán libres de la carga que los insensibiliza. A los soldados se os entrena para matar, practican día tras día, día tras día despiadadamente, de modo tal que no les quede ningún sentimiento humano. Y éste es el tipo de cosas que se hace todos los días con cada uno de nosotros, por medio de los periódicos, de los líderes políticos, los gurús, los sacerdotes; en todas partes, por todo el mundo.
Pues bien, si no existe un método, ¿qué es lo que uno ha de hacer? El método implica práctica, dependencia: su método, mi método, su sendero y el sendero de otro, mi gurú que sabe un poco más, este gurú que es falso, aquel gurú que no lo es (aunque todos los gurús son falsos, esto puede darse por sentado desde el principio mismo, tanto si son lamas tibetanos, católicos o hindúes), todos ellos son falsos porque siguen funcionando en un fragmento muy pequeño de un campo que ha sido escarnecido, pisoteado y destruido.
¿Qué hemos de hacer? ¿Comprenden ahora mi pregunta? El problema es éste: no conocemos la profundidad e inmensidad de la mente. Ustedes pueden leer acerca de ello, pueden leer a los psicólogos modernos o a los antiguos maestros que han hablado al respecto. Pero desconfíen de ellos, porque son ustedes los que han de descubrir por sí mismos, no de acuerdo con lo que otro pueda decir. No conocemos la mente, ustedes no la conocen, de modo que no pueden tener concepto alguno sobre ella. ¿Comprenden lo que se está diciendo? Ustedes no pueden tener ideas al respecto, ni opiniones ni conocimientos. En consecuencia, están libres de cualquier suposición, de cualquier teología
De modo que preguntamos una vez más: «¿Qué es lo que uno ha de hacer?» Todo lo que uno ha de hacer es ver. Ver el rincón, la pequeña casita que uno se ha construido en el rincón de un campo vasto e inmensurable, viviendo allí, peleando, progresando (ustedes saben todo lo que ocurre ahí); uno ha de verlo. Por eso es tan importante la comprensión de lo que significa ver, porque en el momento que hay conflicto uno pertenece a ese rincón aislado. Donde existe el ver, no hay conflicto. De ahí que uno tenga que aprender desde el comienzo mismo ‑no, no desde el comienzo, sino ahora- a ver. No mañana, porque no hay tal mañana; es solo la búsqueda de placer, el miedo o el sufrimiento lo que inventa el mañana. Psicológicamente, el mañana en realidad no existe, pero el cerebro, la mente ha inventado el tiempo.
Extracto de “La persecución del placer” J. Krishnamurti
Flagelantes
En 1643 aparece una monografía consagrada a la flagelación, cuyo título era “De usu flagrorum in re veneria et lumborum renunque officio” (Del uso de los flagelos en la actividad venusta y en el oficio de lomos y riñonada) de un tal Meibonius.
![]()
Según Meibonius, la flagelación estimulaba la potencia sexual porque estimulaba la región sacra, que es donde se encuentran las terminaciones nerviosas y están las vesículas seminales y sus ramificaciones. Los golpes provocan calor en la zona aludida y de ahí nace la actividad seminal y la erección. (L. A. de Villena, Las perversiones, pg. 58)
Más tarde el marqués de Sade parece que plagia al propio Meibonius en su relato de Juliette:
El dolor de las partes fustigadas sutiliza y precipita la sangre con más abundancia, atrae el espíritu a los órganos reproductores, un calor necesario para consumar el acto de libertinaje.
Es decir, se consideró históricamente que la flagelación era una especie de afrodisíaco en su versión más ligera, un correctivo teñido de erotismo explícito en las medianas y un castigo severo en otras indisciplinas graves. Petronio en la Ducutiana aporta una recomendación doméstica del uso del látigo:
A una mujer melancólica
por falta de ocupación
frotadle el culo con una ortiga
y rebosará de pasión
La flagelación es una actividad antiquísima y bárbara que se utilizó en la Grecia clásica, para fortalecer la virilidad de los muchachos, en Roma como una especie de carnaval vinculado a la fertilidad y en casi todo el mundo como castigo y corrector educativo. Una actividad ubicua que no fue en absoluto abolida por la cristianización. Antes al contrario, el cristianismo, con la precipitación del goce erótico vinculado a la santidad, lo perfeccionó hasta el paroxismo, extendiendo su uso como penitencia y adosándole un elemento erótico que persiste hasta nuestros días.
Las epidemias de flagelantes en el siglo XI o de convulsionarios en el XVIII, suponen hitos de la histeria colectiva vinculada a la identificación con los sufrimientos del hijo del Hombre. Sigue siendo un misterio del por qué en lugar de renegar de ellos la Iglesia Católica, propició estos fenómenos y los democratizó convirtiéndolos en una virtud cristiana.
Quizá esa transmutación del castigo pagano hacia una actividad de imitación de Cristo esté en la raíz de la adherencia de un goce, que en otro nivel de expresión se negaba: el goce sexual propiamente dicho.
Así fue, hasta la conocida irrupción de Kraft-Ebing que depositó definitivamente esta práctica, en la nosología psiquiátrica. Y ahí sigue.
En algunos países como Inglaterra, ha persistido el uso del látigo encapsulado en la instrucción de generaciones de adolescentes. Ian Gibson en su libro, El vicio inglés, desvela (denuncia) lo extendido de esta actividad, aunque más con fines de divulgación, que de profundización en el fenómeno. En España, la corrección por azotes fue abolida por ley, emanada de las Cortes de Cádiz, pero en la propia Inglaterra y Alemania se asistió a un resurgimiento de este castigo durante el siglo XIX, tal y como relata Luis A. de Villena en su libro Las Perversiones.
¿Afrodisíaco, castigo, virtud cristiana, placer o perversión sexual? Estos han sido los paradigmas en los que se ha movido el gusto por la flagelación.
¿Extasis o agonía?
Si la sexualidad no contuviera en sí misma un germen de violencia, sería impensable que estuviera reprimida de forma universal: una prohibición que se acata en nombre de las conveniencias o de la religión, de la ideología o del compromiso social, porque en el fondo, la sexualidad es engorrosa de administrar por parte del ser individual. La sexualidad genera pasiones y locura, pendencias, vergüenza y culpa, es abyecta o sublime, fuente de inspiración o desasosiego, pero en su naturaleza se encuentra contenida la clave de su prohibición, por una instancia informe y prehumana, una prohibición que se soslaya mediante la transgresión de sus artículos, a esta transgresión le podemos llamar erotismo.
Erotismo, que es indivisible del sacrificio del cuerpo y de la sumisión aceptada en nombre de una instancia supraindividual, conectada a través de estados emocionales como la agonía y del éxtasis, con el ser humano individual.
Para entender mejor esta relación entre el erotismo y la muerte vease este poema de Baudelaire:
Y así yo vendré una noche
cuando la hora del placer suene,
hacia los tesoros de tu persona,
como un ladrón, caminando de puntillas.
Para castigar tu carne jubilosa,
para macerar tu seno intacto
y hacer en tu flanco estremecido
una herida ancha y profunda.
Y vertiginosa dulzura![]()
infundirte, hermana, mi veneno
a través de esos labios renovados,
más abiertos y más bellos
¿Salir del armario?
Siempre me he preguntado si esa frase que alude a un homosexual vergonzante que un buen dia decide cambiar de vida y apostar por su “homosexualidad natural” es o no verdadera. Después de leer en “Mente y cerebro” un articulo firmado por Robert Epstein y que se titula “El continuum de la sexualidad” me ha quedado muy claro que es verdadera tanto en el sentido de “homosexual vergonzante” como en sentido contrario, es decir un heterosexual que vive como homosexual pero que “realmente no lo es”. El lector sagaz habrá observado que algunas frases que anteceden van entre comillas, es natural que asi vayan puesto que siguiendo la lógica de las ultimas investigaciones sobre el asunto no existen homosexuales o heterosexuales absolutos (sólo los militantes) sino un continuum de actividades sexuales que van desde la homosexualidad absoluta hasta la heterosexualidad abosoluta. Dicho de otra manera la sexualidad no es algo categórico, “o se es” o “no se es” sino una dimensión, una vez más hay que admitir que Freud tenía razón y que la libido tiene una disposición bisexual.
Robert Spitzer es un psiquiatra que pasará a la historia de la psiquiatria por haber sido uno de los ponentes que hace ya más de 20 años y en las primeras ediciones del DSM propuso eliminar el termino “homosexualidad” de los manuales de psiquiatria. Desde entonces no es posible diagnosticar a nadie de homosexual. Lo que significa que la homosexualidad no se conceptualiza desde hace ya mas de 20 años como una enfermedad, ni un trastorno mental. El mismo Spitzer (puedes ver en inglés el video aqui) que ha seguido investigando sobre el asunto se descuelga de nuevo en un articulo publicado en “Archives of sexual behavior” con una propuesta nueva: ¿Pueden las personas cambiar de orientación sexual? Pues parece ser que si, segun Spitzer que ha estudiado para esta revisión a 200 personas supuestamente homosexuales, el cambio -definitivo- de orientación sexual no es una excepción. Spitzer plantea además una hipotesis en la que todos hemos pensado alguna vez pero que nadie se atrevió a divulgar por temor a ser acusado de “intolerante”. Si el ser humano es bisexual y la mayoria de sujetos son heterosexuales es porque existe una presión social que estira a la población hacia la heterosexualidad. Algo similar a lo que sucede con la lateralidad, la mayor parte de nosotros somos diestros. A proposito de la zurdera Spitzer nos recuerda que la penetrabilidad genética para la zurdera es ligeramente superior a la penetrabilidad para la homosexualidad, será por eso que el 10% de los sujetos son zurdos, mientras que solo son homosexuales del 4-7% de la población. Spitzer además plantea otra cuestión realmente inquietante: la homosexualidad no es una enfermedad, ni un trastorno mental, pero es una conducta poco saludable, lo que explicaría el “efecto parsimonia” de la misma, pero sostiene que si eludieramos la presión social sobre este tipo de conductas, las cifras de homosexuales aumentarian aunque seguirian siendo minoría. A la pregunta de si se puede cambiar de orientación sexual y cómo, Spitzer plantea que es tan dificil como cambiar de mano para un zurdo y recomienda “pruebe usted a hacerlo todo con su mano izquierda y sabrá de la dificultad”.
Oración de Pitágoras
Honra, en primer lugar y venera a los dioses inmortales,
a cada uno de acuerdo a su rango.
Respeta luego el juramento, y reverencia a los héroes ilustres,
y también a los genios subterráneos:
cumplirás así lo que las leyes mandan.
Honra luego a tus padres y a tus parientes de sangre.
Y de los demás, hazte amigo del que descuella en virtud.
Cede a las palabras gentiles y no te opongas a los actos provechosos.
No guardes rencor al amigo por una falta leve.
Estas cosas hazlas en la medida de tus fuerzas,
pues lo posible se encuentra junto a lo necesario.
Compenétrate en cumplir estos preceptos,
pero atente a dominar ante todo las necesidades
de tu estómago y de tu sueño,
después los arranques de tus apetitos y de tu ira.
No cometas nunca una acción vergonzosa,
Ni con nadie, ni a solas:
Por encima de todo, respétate a ti mismo.
Seguidamente ejércete en practicar la justicia,
en palabras y en obras, Aprende a no comportarte
sin razón jamás. Y sabiendo que morir
es la ley fatal para todos,
que las riquezas, unas veces te plazca ganarlas
y otras te plazca perderlas.
De los sufrimientos que caben a los mortales por divino designio,
la parte que a ti corresponde, sopórtala sin indignación;
pero es legítimo que le busques remedio en la medida de tus fuerzas;
porque no son tantas las desgracias que caen sobre los hombres buenos.
Muchas son las voces, unas indignas, otras nobles,
que vienen a herir el oído:
Que no te turben ni tampoco te vuelvas para no oírlas.
Cuando oigas una mentira, sopórtalo con calma.
Pero lo que ahora voy a decirte es preciso que lo cumplas siempre:
Que nadie, por sus dichos o por sus actos,
te conmueva para que hagas o digas
nada que no sea lo mejor para ti.
Reflexiona antes de obrar para no cometer tonterías:
Obrar y hablar sin discernimiento es de pobres gentes.
Tú en cambio siempre harás lo que no pueda dañarte.
No entres en asuntos que ignoras, mas aprende lo que es necesario:
tal es la norma de una vida agradable. Tampoco descuides tu salud,
ten moderación en el comer o el beber y en la ejercitación del cuerpo.
Por moderación entiendo lo que no te haga daño.
Acostúmbrate a una vida sana sin molicie,
y guárdate de lo que pueda atraer la envidia.
No seas disipado en tus gastos
como hacen los que ignoran lo que es honradez,
pero no por ello dejes de ser generoso:
nada hay mejor que la mesura en todas las cosas.
Haz pues lo que no te dañe, y reflexiona antes de actuar.
Y no dejes que el dulce sueño se apodere de tus lánguidos ojos
sin antes haber repasado lo que has hecho en el día:
“¿En qué he fallado? ¿Qué he hecho?
¿Qué deber he dejado de cumplir?”
Comienza del comienzo y recórrelo todo,
y repróchate los errores y alégrate los aciertos.
Esto es lo que hay que hacer. Estas cosas que hay
que empeñarse en practicar, Estas cosas hay que amar.
Por ellas ingresarás en la divina senda de la perfección.
¡Por quien trasmitió a nuestro entendimiento la Tetratkis
la fuente de la perenne naturaleza. ¡Adelante pues!
ponte al trabajo, no sin antes rogar
a los dioses que lo conduzcan a la perfección.
Si observares estas cosas conocerás el orden
que reina entre los dioses inmortales
y los hombres mortales, en qué se separan las cosas
y en qué se unen. Y sabrás, como es justo
que la naturaleza es una y la misma en todas partes,
para que no esperes lo que no hay que esperar,
ni nada quede oculto a tus ojos.
Conocerás a los hombres, víctimas de los males
que ellos mismos se imponen, ciegos a los bienes
que les rodean, que no oyen ni ven:
son pocos los que saben librarse de la desgracia.
Tal es el destino que estorba el espíritu
de los mortales, como cuentas infantiles
ruedan de un lado a otro, oprimidos por males innumerables:
porque sin advertirlo los castiga la Discordia,
su natural y triste compañera, a la que no hay que provocar,
sino cederle el paso y huir de ella.
¡Oh padre Zeus! ¡De cuántos males
no librarías a los hombres si tan sólo les hicieras
ver a qué demonio obedecen!
Pero para ti, ten confianza,
porque de una divina raza están hechos los seres humanos,
y hay también la sagrada naturaleza que les muestra
y les descubre todas las cosas. De todo lo cual,
si tomas lo que te pertenece, observarás mis mandamientos,
que serán tu remedio, y librarán tu alma
de tales males. Abstente en los alimentos como dijimos,
sea para las purificaciones, sea para la liberación del alma,
juzga y reflexiona de todas las cosas y de cada una,
alzando alto tu mente, que es la mejor de tus guías.
Si descuidas tu cuerpo para volar hasta los libres orbes del éter,
serás un dios inmortal, incorruptible, ya no sujeto a la muerte.
Nota: Tetraktys o Cuaternidad. Número sagrado y fundamental de los pitagóricos por el cual juraban su fidelidad. Simboliza la unidad origen y principio, la dualidad de las oposiciones y las complementariedades, y el triunfo de la trinidad, que finalmente se despliega en el universo del cuatro. 1 + 2 + 3 + 4 = 10, la unidad expandida en la manifestación, = 1 + 0 = 1, el retorno a la unidad del origen.

