Significado de Itaca
En este bello poema de Kavafis nos encontramos de nuevo con la metáfora del viaje, con el periplo del heroe, circular. Una alegoria de la vida y sus pruebas, un retorno a lo identico, vida y muerte, los opuestos reunidos por el tiempo.
“Cuando salgas en el viaje, hacia Ítaca
desea que el camino sea largo,
pleno de aventuras, pleno de conocimientos.
A los Lestrigones y a los Cíclopes,
al irritado Poseidón no temas,
tales cosas en tu ruta nunca hallarás,
si elevado se mantiene tu pensamiento, si una selecta
emoción tu espíritu y tu cuerpo embarga.
A los Lestrigones y a los Cíclopes,
y al feroz Poseidón no encontrarás,
si dentro de tu alma no los llevas,
si tu alma no los yergue delante de ti.
Desea que el camino sea largo.
Que sean muchas las mañanas estivales
en que con cuánta dicha, con cuánta alegría
entres a puertos nunca vistos:
detente en mercados fenicios,
y adquiere las bellas mercancías,
ámbares y ébanos, marfiles y corales,
y perfumes voluptuosos de toda clase,
cuanto más abundantes puedas perfumes voluptuosos;
anda a muchas ciudades Egipcias
a aprender y aprender de los sabios.
Siempre en tu pensamiento ten a Ítaca.
Llegar hasta allí es tu destino.
Pero no apures tu viaje en absoluto.
Mejor que muchos años dure:
y viejo ya ancles en la isla,
rico con cuanto ganaste en el camino,
sin esperar que riquezas te dé Ítaca.
Ítaca te dio el bello viaje.
Sin ella no hubieras salido al camino.
Otras cosas no tiene ya que darte.
Y si pobre la encuentras, Ítaca no te ha engañado.
Sabio así como llegaste a ser, con experiencia tanta,
ya habrás comprendido las Ítacas qué es lo que significan.”
Los dioses están aqui
…..Como una araña trepa sobre su hilo, como del fuego ascienden pequeñas chispas, asi del Si, surgen todos los sentidos, todos los mundos, todos los dioses, todos los seres….
Como una araña emana y reabsorbe su hilo, como las hierbas surgen de la tierra, como los pelos de la cabeza y el cuerpo, asi todo lo que hay surge de lo indestructible……
Y mirad lo que dice Mallarmé:
Acababa de trazar el plan de mi obra después de haber encontrado la clave de mi mismo,clave de boveda o centro, centro de mi mismo en el que resido como una araña sagrada sobre los principales hilos salidos de mi mente y con la ayuda de los cuales tejeré en los puntos de cruce los encajes que presagian y ya existen en el seno de la Belleza.
Dicho de otra manera Mallarmé mata a Dios, pero preserva la divinidad, que adivina en un universal (La Belleza) donde preexiste en un vacio podriamos llamar conceptual una idea que es la que sostiene su propósito y de los mismos materiales (los hilos) que él es capaz de tejer por si mismo tomando como molde a la abstracción.
Aracné fue condenada por Atenea a tejer toda la eternidad por un pecado de jactancia, Aracné se habia propuesto ser y procalmarse la mejor tejedora del mundo dejando a la diosa Atenea en un segundo plano, una ofensa que ninguna diosa puede perdonar en un mortal, por eso el pecado de hybris de Aracné se metamorfosea en una tarea sin fin: tejer para toda la eternidad, como Sísifo, como Pitia, pecadores todos de un mismo pecado de soberbia frente a los dioses, una ofensa que está castigada con la repetición o como diriamos nosotros con la compulsividad (anancasmo es decir prisionero de Necesidad).
Y es que los dioses estan presentes en todas y cada una de nuestras pulsiones mentales, antes de que la sociedad hubiera desplazado a las deidades los dioses vigilaban nuestro periplo por el mundo y le ponian límites a nuestros actos que entonces eran pecados contra lo sagrado y ahora -desposeidos de su vinculo con el Todo-, no son sino pecados contra la sociedad, contra la organización social. Por eso hoy nosotros diagnosticamos el “trastorno antisocial de la personalidad” y lo pensamos como una patologia, algo degradante cuando de lo que se trata -en origen- es de un pecado contra la divinidad, de un pecado de hybris, el mayor pecado que un mortal puede cometer: creerse un Dios
Contrariamente a la ilusión moderna, las fuerzas psiquicas son fragmentos de los dioses que inventamos a través de esas mismas fuerzas psiquicas y están dentro y no fuera de nosotros. Son nosotros.
¿Qué es un mito?
La mitología se explica por si misma y explica todo lo que en el mundo es, no porque se haya inventado para proporcionar explicaciones sino porque tiene la cualidad de ser explicativa (Kerenyi 1994)
Así los mitos suelen hablar de la creación del mundo y de sagas y luchas de dioses, de aventuras de héroes trasnochados y de pérdidas, desgracias familiares, abusos sexuales, torturas y castigos a los que osaron transgredir determinados limites, los mitos no cuentan la historia de una persona corriente sino usualmente de un héroe, de un semidios dotado de una persistencia, fuerza y voluntad superiores a la de las personas comunes, usualmente un camino o viaje estereotipado:
El mito tiene pues un propósito indicativo y fundacional de la historia individual al señalar nuestros orígenes y un propósito normativo que dibuja los limites y las consecuencias de la transgresión, pero también los efectos secundarios de la gesta: la recompensa que usualmente es una ganancia de conocimiento, prosperidad o felicidad. En definitiva el mito tiene un propósito moral o aleccionador, es además noético, sirve al plan o propósito del conocimiento en estado puro, allí donde cualquier conocimiento es imposible y representa un estadio –el más rudimentario– de la conciencia humana, propone determinados recursos a sus héroes y heroínas, y metafóricamente da a entender que los dilemas con que se enfrentan los protagonistas pueden llegarse a resolver aunque aparezcan casi siempre teñidos de fatalidad, una fatalidad que se señala –como en la tragedia– para que no suceda en la realidad, como una advertencia. Quizá por esta razón la mayor parte de los mitos no tienen un final feliz, su propósito de señalización es a veces la parte trágica que no vamos a encontrar en el cuento con intención terapéutica.
James Taylor and Carole King
Mas que una canción un himno a la amistad. Extraordinaria.
Toda una vida
Domir, soñar, morir
Espiritualidad y eternidad
Un momento de reposo en el viento
Y otra mujer me dará a luz
El afán espiritual del ser humano viene definido por su propia conciencia de finitud y de incompletud. Freud consideraba que la religión no era sino un premio de consolación para los temores y los sentimientos de soledad intrínseca y de desamparo que acompañan a los humanos desde el principio hasta el fin de sus días, sólo compensados por pequeñas ilusiones que nos mantienen ocupados, sin pensar demasiado en nuestra propia muerte, que siempre vemos lejana, como si fuera algo que no va con nosotros, a pesar de saber conscientemente que es la única seguridad que podemos albergar frente a nuestro destino.
Con independencia de que la explicación de Freud sea o no verosímil, los humanos apasionados que renuncian al placer o a la comodidad individuales, lo hacen persiguiendo un ideal fusional, que a veces se alimenta de una creencia religiosa. En otras, es una motivación profana.
Efectivamente, la motivación religiosa no es condición indispensable, a veces el amor es en sí mismo la panacea que el hombre opone a la muerte, como podemos observar en este soneto anónimo medieval:
SONETO A CRISTO CRUCIFICADO
No me mueve, mi Dios, para quererte
el cielo que me tienes prometido;
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte.
Tú me mueves, señor; muéveme el verte
clavado en una cruz y escarnecido;
muéveme ver tu cuerpo tan herido;
muévenme tus afrentas y tu muerte.
Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera
que aunque no hubiera cielo, yo te amara,
y aunque no hubiera infierno, te temiera.
No tienes que me dar porque te quiera,
pues aunque cuanto espero no esperara,
lo mismo que te quiero te quisiera.
Esta línea de pensamiento, sin embargo, no pertenece a ninguna religión especial, está en todas ellas, tal y como señalan los teóricos del sufismo. Según Robert Graves, el sufismo es la enseñanza secreta contenida en todas las religiones. El conocimiento no se obtiene sino con el amor, tomando a este en el sentido poético más abstracto, no como el amor físico de la cópula con un amante ni como el amor familiar o conyugal por más perfecto que este sea sino como la devoción a un Pantocrator, por más enloquecida o por más irracional que su conducta nos pueda parecer. Un Amo que sabe perfectamente lo que hace, porque:
El placer es un canto de libertad pero no es la libertad (G. J. Gibran)




