El todo denso y la parte sutil

Noviembre 12, 2009 at 7:11 pm (conciencia, lenguaje, lingüistica, mente, narrativa, personalidad, psicoanalisis, psiquiatría, sueños) (, , , , )

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El post anterior donde abordé qué es lo que enfermaba en la esquizofrenia terminaba de este modo:

El enigma que plantea la esquizofrenia del mismo modo que el resto de las enfermedades mentales es cómo se relacionan las partes con el todo, algo que en cierta forma abordé en el post anterior. ¿Qué relaciones mantiene el cerebro con su mente, el sistema endocrino y con el sistema inmunológico?

Cada vez parecen haber más indicios de que la parte está en el todo y que el todo está en la parte. Lo que significa que lo mental está en cualquier tejido del cuerpo donde existe plegada una mente diminuta y que paralelamente con esta idea lo material está plegado en alguna forma en ese ente intangible que es la mente.

Pero para entender mejor qué significa esta idea de que la parte está en el todo deberemos emprender un pequeño repaso de qué cosa  y qué diferencias existen entre información, energia y materia, pues entre una y otra existe un salto cualitativo que sólo puede ser entendido a través de los gradientes de energia.

La materia es energía densa y todo el mundo está de acuerdo en qué cosa es pues nos llega de forma directa a través de los órganos de los sentidos, nuestro cerebro evolucionó para apresar aquella realidad que nos es útil para la supervivencia y en este sentido nadie tiene ninguna duda de que la realidad percibida es la realidad-real, a pesar de que esta idea es ilusoria en el sentido de que nuestra plasticidad cerebral puede llevarnos a contemplar la realidad de una forma bastante diferente a como la perciben los demás.

La realidad en este sentido es un consenso de opinión . Y el consenso de opinión es que la materia es algo a lo que podemos meter el dedo, un hallazgo axiomático que no precisa demostración, yo sé que tengo un cuerpo y sé que usted tiene un cuerpo, a eso le llamamos realidad objetiva pues es realmente objetiva desde nuestro aparato perceptual.

Algo así como que: “ocupo un lugar en el espacio luego existo”.

Pero en realidad lo que somos es un vacío muy parecido al del cosmos y que entre un átomo de nuestro higado y un átomo de nuestro riñón hay una distancia interestelar. Somos un vacío, si pero un vacío con conciencia, una conciencia que rellena ese vacio y que percibe su cuerpo como una masa densa, organizada y homogénea de músculos, huesos y órganos, dejémoslo asi, eso es el plano material denso.

Superpuesto con él existe otro plano que he llamado en otro lugar un cuerpo energético que desborda al material denso de los forenses y de los cirujanos, es un cuerpo que no podemos ver aunque si medir con ciertos instrumentos y que abordamos con alguna técnicas como por ejemplo la acupuntura.

Existe otro dominio mucho más sutil que es el plano emocional y que muchas personas identifican con el anterior, lo importante desde mi punto de vista es entender que el plano emocional es absolutamente energético y no material. Es el cuerpo que duele sin razón, la diarrea sin lesión, el cólico sin piedras, el pensamiento fugitivo, etc. En realidad un trastorno energético es la primera fase de una enfermedad que aun no se ha manifestado y que no podemos saber si se manifestará. El plano emocional coincide con algo que siempre se ha llamado en medicina, lo psicosomático, esto es la influencia de lo psíquico en el cuerpo, algo que tampoco necesita demostración.

Y que podemos resumir en este axioma pseudocartesiano “pienso (o siento) luego existo.

Lo cierto es que en la medicina actual fuertemente presidida por el dogma materialista duro existe un cierto horror a la palabra “energético” que parece aludir a algo esotérico y raro. Las mismas personas que tienen pavor a esta palabra sin embargo son usuarios de redes wi-fi, de electricidad, de radios o de televisores y están dispuestas a creer que este tipo de aparatos funcionan a través de ondas que son invisibles y que son inmateriales. Bien, pues lo mismo sucede en nuestro cuerpo, no todo puede verse y muchas de estas energias solo pueden deducirse por tratarse de longitudes de onda pequeñas.

Con lo mental pasa otro tanto parecido, todo el mundo sabe que tiene una mente, que los demás tienen una mente y asi y todo se niegan a considerar que la mente es el plano más sutil de la materia. La mente es aun más sutil que el cuerpo emocional y es el interface que nos relaciona con el medio ambiente: su función -la de la mente- es operar con una forma de energia aun más invisible, la mente trata con la información.

Y la información es una forma de energía estática y no degradable. Es como los virus, no está ni viva ni muerta, ni pertenece al reino vegetal ni al animal, una especie de conjunto de instrucciones rodeadas de una cápsula que se inactivan cuando están en la intemperie y que solo se activan y -se convierten en energia- cuando penetran a través de nuestro sistema perceptivo en el cerebro o en nuestro cuerpo. La información tiene por eso forma aunque es una forma inactiva de energía y es por eso que se le parece mucho a lo que Sheldrake llamó campos morfogenéticos aunque lo más importante de la información es que al relacionarse con una mente se desdobla en dos contenidos que son el significado y el sentido.

Esta es pues la función de la información: proporcionar sentido y significado al mundo de modo que podria responder a este axioma “soy lo que resuena conmigo”.

En realidad el mundo es algo neutral, algo que esta ahi y que sólo informa en tanto en cuanto hay algo en mi mente que resuena con él, y lo que suele resonar con mas frecuencia y por razones evolutivas son las amenazas a la supervivencia, es por eso que la visión de un depredador desencadena una cascada de reacciones mentales, emocionales y fisicas que conocemos con el nombre de fight or flight (lucha-huida), probablemente la manera de reaccionar más primitiva que existe en nuestro repertorio de respuestas.

La información es pues la parte que hemos de integrar en el todo material de nuestro cuerpo y se introduce a través de la mente y a través de los órganos de los sentidos para convertirse en energia y en movimiento, asi como en una cascada nerviosa , endocrina e inmunológica que prepara al organismo a través de las hormonas de estrés para la reparación de las heridas previsibles en un conflicto fight or flight. ¿Pero qué sucederia si la visión de un depredador fuera irrelevante para nuestra mente? ¿qué sucederia sin nos mostráramos indiferentes a su presencia?

Lo cierto es que la fiera se nos comería y nuestros dias habrían terminado pero si pongo este ejemplo de “indiferencia frente al depredador” es para explicar que el significado y el sentido de algo externo tiene algunas posibilidades de averia porque “la amenaza” no se encuentra entre sus propiedades en sí sino que es algo generado por parte del observador, para un gusano es poco probable que un león represente una amenaza, pero para un humano el león es amenazante, lo que sugiere que la realidad externa está constituida segun niveles de definición o lo que es lo mismo: los sentidos y significados atribuidos a algo externo coevolucionaron con la capacidad de nuestra mente de construir un significado de amenaza a algo.

Es por eso que podemos elegir significados y sentidos a la carta, por ejemplo podemos hacernos indiferentes a algo, podemos repudiar determinados sentidos o significantes, podemos prestar más atención a unos significados frente a otros: dicho de otra manera, nuestra mente es un interface pero tambien un filtro que podemos obturar o abrir a voluntad como un diafragma óptico accediendo a sentidos y significados concretos y especiales para cada uno de nosotros.

Una vez dentro del cuerpo el sentido y/o significado -como los virus- se transforman en energia, es decir en emoción: alegria, ira, miedo, envidia, celos, etc y pone en marcha circuitos cerebrales destinados al movimiento y a la acción, tenemos ya entrada en el baile de moléculas que alimentará nuestra motivación, nuestro deseo o nuestra búsqueda.

El destino de la información -que es energia sutil- es transformarse en energia menos sutil y más tarde en materia (energia densa), siguiendo el destino de la entropía, el destino de la información es precipitar en lo que en fisica se llama estado sólido. Las experiencias mentales si son los suficientemente intensas tienden a precipitar, a coagular y a retener con ellas un montón de energia que usualmente llamamos quistes mentales, no se trata de una metáfora, existen quistes mentales como por ejemplo sucede en los traumas psíquicos que sólo pueden removerse  a traves de su licuación, algo que solemos hacer a través -otra vez de la mente- hablando y reviviendo el trauma, es la posibilidad de resignificarlo. Tambien podemos hacerlo a través de terapias corporales, pero no voy a detenerme ahora en esta cuestión sino para recordar que ciertos recuerdos parecen estar mas anclados en la memoria que otros, usualmente los antiguos, los que sucedieron en la infancia: aquella época donde eramos tan plásticos y por tanto tan vulnerables, hay recuerdos de la infancia que son verdaderos quistes (los traumas) pero hay otros que sin ser traumáticos tambien se conservan con buenas raices y no los olvidamos nunca, sin embargo otros recuerdos carecen de fijeza como todo el mundo puede experimentar con lo vivido por él mismo.

Sucede porque en el momento en que grabamos aquellas experiencias nuestra mente se encontraba con su diafragma en un estado de máxima apertura y dotábamos a la experiencia de un intenso sentido y significado, es por ello que se grabó “a sangre y fuego”, la información se solidificó en materia y es por eso que determinadas experiencias se comportan como traumas sin serlo, simplemente conparten con ellos el estado sólido y probablemente la retención excesiva de energia, por eso nos vuelven usualmente durante esos sueños repetitivos que sin ser pesadillas nos abruman en algunas épocas de nuestra vida cuando algo en la realidad externa les hace resonar.

Pues la función del sueño es licuar ese quiste, cosa que hacemos repetidamente hasta que logramos desprendernos de las cargas que están en exceso y es por eso que los sueños se repiten pero no de la misma manera, el sueño se torsiona de mil formas para intentar proporcionar al soñante una experiencia diversa a fin de que sea por fin evacuada, es decir transformada en pensamiento, imagen mental, narrativa, es decir otra vez en información.

El sueño repetitivo es la parte del todo que es el quiste -la experiencia solidificada- y se pone del derecho y del revés a fin de mostrarnos todos sus flancos, hasta que desaparece.

Una idea bastante frecuente es que pensemos que el cerebro es esa masa gelatinosa que tenemos en el cráneo, es cierto pero el cerebro no termina ahi: se extiende por todo el cuerpo, si bien las prestaciones que podemos esperar de esas otras mentes son mucho menores que las atribuibles al cerebro de arriba. Por ejemplo nadie piensa que podemos pensar con las tripas y que nuestro intestino y en realidad todo nuestro aparato digestivo contiene casi los mismos neurotransmisores que podemos encontrar en nuestro cerebro. Estos mensajeros químicos se encuentran distribuidos por todo el cuerpo y tienen una enorme importancia en lo que entendemos como cerebro emocional.

Lo cierto es que si usted trata de resolver un problema de matemáticas le recomiendo que lo haga con su cerebro y no con su intestino grueso, la razón de este consejo es que su cerebro a pesar de tener los mismos neurotrasnmisores que su intestino tiene prestaciones que su intestino no podrá brindarle.

Y eso es precisamente lo que hacen los pacientes psicosomáticos: tratar un dilema emocional con órganos distintos al cerebro, no piensan, no mentalizan su problema sino que los derivan a su cuerpo y mientras son energia los sufren para más tarde transformarlos en sólidos y dar lugar a una enfermedad objetiva.

El tránsito de solido a energia y de energia a información es pues un camino cíclico, un camino que se puede andar del derecho y del revés.

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Sucede porque algunas personas tienen una mente repudiadora y son incapaces de leer sus emociones, algo que se conoce con el nombre de alexitimia, un sintoma descrito por Peter Sifneos en 1972 y que consiste en la incapacidad para enterarse de lo que a uno le perturba, este tipo de personas lo que suelen hacer con sus estados emocionales es desplazarlos al polo fisico. La somatización es una negativa -un repudio- a saber qué es lo que a uno le preocupa y es el embrión de lo que organizará en torno a sí una enfermedad fisica, material y objetiva. El núcleo de la somatización es este desplazamiento de algo que deberia haber sido tratado por la mente o por el cerebro y que es desplazado hacia una víscera con mente -a través de los nervios- pero sin inteligencia.

Nuestro cerebro emocional trata con energía y con entradas informativas y no con los estados sólidos, es un interface entre la información y la materia pero algunas personas son bastante torpes a la hora de lidiar con emociones perfectamente reconocibles para otros, son los enfermos condenados a distintos disturbios psicosomáticos.

Tratan la parte como si fuera el Todo y se enferman materialmente o en el mejor de los casos sólo energéticamente.

En cualquier caso la forma de librarse de una emoción cualquiera es reconvertirla en información y es interesante subrayar que eso es precisamente lo que hacemos cuando comunicamos lo que nos pasa a otra persona, bien en forma verbal o bien en forma de conducta (acción) y es bueno recordar en este momento que uno de los axiomas de la comunicación es este:

“Es imposible no comunicarse”

Significa que hagamos lo que hagamos siempre estamos comunicando algo si bien esta comunicación puede ser bastante ambigüa respecto a lo que informa. La forma más “digital” y exacta a la hora de expresar algo es a través del lenguaje lo cual no significa que el lenguaje sea la única forma o la más eficaz de expresar cualquier cosa. Por ejemplo un abrazo informa mejor de una emoción que una palabra precisamente porque las emociones son preverbales y aunque contienen información no se traducen directamente a palabras.

En otro orden de cosas los rasgos de personalidad son tambien quistes o nudos similares a los que forman los traumas y los recuerdos antiguos. El rasgo patológico de personalidad operaria como un patrón traumático que cristaliza atrayendo hacia si una cantidad de energia similar al trauma propiamente dicho y podria definirse como un atractor fractal, o un creodo en terminos matemáticos. Se definiria como un estado de rigidez perceptual, cognitiva, emocional y conductual que atraparia en sí los tres niveles: el informativo, el emocional y el material. Un rasgo de personalidad patológico es pues como un cristal o como un quiste que atrapa energia y que tiene como objetivo homogeneizar la experiencia aun a base de hacerla predecible, rutinaria.

“Siempre asi y sólo asi” podria ser el eslogan del rasgo patológico de la personalidad.

Los rasgos patológicos de personalidad -sin embargo- tienen la caracteristica de contribuir a construir irracionalidades en la percepción o interpretación del mundo a través de ese secuestro de energia que entorpece la experiencia mental y el trato con la realidad. Es por eso que su disolución puede seguirse de verdaderas catástrofes psiquicas o somáticas puesto que la energia retenida buscara fluir bien a través de la materia o bien a través de los railes de energia emocionales causando verdaderos problemas que conocemos con el nombre de crisis emocionales: el cuerpo parece haberse vuelto loco, la mente se mantiene cuerda y los médicos no encuentran razones objetivas que justifiquen el malestar. La disipación de la energia de un rasgo o nudo de la personalidad es tan tempestuosa como el acceso de un trauma a la conciencia y va seguida de fenómenos inusuales donde parece traslucirse que un enorme tirabuzón o vórtice de energia escapa del cuerpo. Nos desprendemos del trauma no sólo a través de las palabras sino muchas veces lo hacemos a través de los canales o meridianos de energia y a través de fenomenos inefables.

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Una de las prestaciones más importantes de nuestro cerebro de arriba si lo comparamos con esos otros cerebros que anidan en nuestras tripas es por ejemplo la capacidad de pensar. Nuestro intestino no piensa pero nuestro cerebro si lo hace. ¿Sabemos qué es un pensamiento?

Mucha gente cree que los pensamientos son el producto de la cooperación entre las neuronas, una especie de subproducto de muchas neuronas trabajando en paralelo. Esta idea es falsa, en cierta parte y verdadera en otra.

Es evidente que sin la complejidad neuronal asociativa no tendriamos un cerebro pensante pero sin ese salto cuántico que representa el paso de una energia densa (materia) a una energia sutil (pensamiento) no seriamos capaces de pensar nda. Un pensamiento es un quantum de energía (Depack Chopra), pensar es un fenomeno cuántico del mismo modo que lo son los instantes de conciencia que describí aqui en este post que titulé “La teoria microgenética de la conciencia”.

Pensar es además de un fenomeno cuántico tambien un fenomeno mecánico, algo muy parecido a esos fotogramas de los que se componen las películas y que al pasarse con rapidez parece que dejen de ser fotografías y se conviertan en una sucesión de imágenes. Es precisamente asi como percibimos la realidad y los sueños, en movimiento como si fluyeran hacia algun lado. Se trata de una ilusión de nuestros sentidos, y es por eso que para consolidar esa ilusión -el fenomeno phi- que nuestra conciencia inventó el tiempo.

El tiempo es la variable critica -aunque ilusoria- que organiza en un lugar que llamamos conceptualmente el Yo las experiencias pasadas, presentes y las anticipaciones que podemos hacer del futuro y las enrosca haciendo coincidir lo material, lo energético y lo mental proporcionando al sujeto un sentido de continuidad histórica, vivencial y corporal donde reconocemos que somos el mismo de ayer sabiendo al mismo tiempo que algo ha cambiado. El sentido de nuestra identidad procede de esa ilusión necesaria que es el tiempo y que consiste en el rellenado constante que nuestro sistema nervioso central realiza para soldar las experiencias de conciencia que son en realidad cuánticas es decir discontinuas.

Desde el punto de vista mental este flujo del tiempo tiene, a su vez, mucho que ver con la experiencia mental subjetiva, los pacientes ansiosos tienen una experiencia rápida del tiempo y los pacientes deprimidos una mucho más lenta. Del mismo modo la aceleración mental (taquipsiquia) típica de los paciente maníacos o la bradipsiquia de los depresivos son las maneras en que nuestro sistema nervioso agranda o empequeñece el latido entre quantum y quantum tratando de dotar a la experiencia de continuidad.

Los esquizofrénicos por su parte tienen una experiencia de discontinuidad que verbalizan como de despedazamiento, a través de alucinaciones o de fenomenos de robo o imposición del pensamiento. No existe ninguna otra patologia mental donde se pueda observar más nitidamente esta vivencia de discontinuidad, de deshilachamiento como si entre quantum y quantum no hubiera nada, en realidad eso es lo que hay, nada, pero parece que lo normal, lo que hacemos todos es rellenar esos huecos para dotar a nuestra experiencia de continuidad, significado y sentido.

Una continuidad que tiene su reflejo en la continuidad de la energia que recorre nuestro cuerpo desde afuera (información) hasta dentro transformándose en energia y energia densa (materia) y desde dentro hacia afuera en un continuo vaivén.

Es por eso que no podemos hablar de enfermedades mentales o somáticas sino que todas las enfermedades según el estadío en que se encuentren poseen elementos de los tres cuerpos dado que naturalmente estos tres modos de funcionamiento están solapados y si los dividimos es para hacerlos más comprensibles.

Las enfermedades sean mentales o somáticas son todas sistémicas, es decir afectan a los tres planos, la impermeabilidad de uno de ellos tal que impida el tránsito de energia es la responsable de que cristalicen como mentales, psicosomáticas u orgánicas.

Bibliografia.-

Sifneos, PE., The prevalence of alexithimic characteristics in psychosomatic patients. Psychother, Psychosom, 22:255-253, 1973.



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¿Qué enferma en la esquizofrenia?

Noviembre 9, 2009 at 7:07 pm (cerebro, drogas, psicofarmacos, psicosis, psiquiatría) (, , , )

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Suelo decir con frecuencia -con cierto escándalo entre mis oyentes- que las enfermedades mentales no existen. Argumento de la siguiente forma:

Si la mente es un intangible no puede enfermar pues sólo puede enfermar el terreno biológico, lo material. Al ser la mente un trasfondo no conceptual -algo asi como el escenario donde se dan cita los contenidos de la mente – esta no puede enfermar sino sus contenidos, usualmente la conducta, el pensamiento, la percepción o la autoconciencia.

El pensamiento, la percepción, la autoconciencia o la conducta no son la mente sino sólo contenidos o prestaciones de la misma.

No existe enfermedad mental sin enfermedad previa de sus contenidos que emergen basicamente del cerebro. No existe enfermedad mental sin anomalias metabólicas, psiquicas, neuronales e inmunológicas.

En realidad el término de enfermedad mental es bastante reciente y cabe atribuirselo a Jules Séglas, un alienista francés que vivió desde 1856-1939 y que junto a Chaslin fue la ultima generación de médicos que ocuparian puestos de alienistas de Hospitales, en adelante ya no habría mas alienistas sino psiquiatras o neurológos al haber podido introducir en el cuerpo médico y social la idea de que las enfermedades mentales no eran alienaciones tal y como se las venia considerando históricamente sino enfermedades similares a las médicas.

Era el momento de las descripciones, de la fenomenología y de la psicopatologia que intentaron atrapar los sintomas de estas enfermedades a la vez que se intentaba identificar a través de su curso a las enfermedades mentales -siguiendo el método cientifico natural- sin cuestionar en ningun momento que se trataba de enfermedades de la mente, una cuestión bastante ambigüa y que en la actualidad ha sido desplazado por la neurociencia actual hacia el soporte biológico de la misma y que es el cerebro.

Lo cierto es que hoy por hoy nuestro conocimiento del cerebro es mayor que nuestro conocimiento de la mente pues la neurociencia ha optado entusiastamente por aparcar el tema de la mente y profundizar en el estudio del cerebro.

Pero considerar a las enfermedades mentales como enfermedades del cerebro es otra de las grandes simplificaciones en que solemos caer.

Brian Kirkpatrick es un psiquiatra que recientemente ha publicado un articulo en la revista de Psiquiatria y salud mental tratando de poner en orden lo que sabemos hoy sobre esquizofrenia a fin de brindar una información sencilla, certera y de calidad para familiares y cuidadores.

Las dos ideas fuerza que se desprenden de su articulo son estas dos:

  • La esquizofrenia no es un enfermedad cerebral.
  • La esquizofrenia no es sólo un trastorno psicótico.

La hipótesis de que la esquizofrenia es un trastorno psicótico es uno de los dogmas de la psiquiatria junto con el hecho -bastante comprobado- de que la capacidad de desarrollar una psicosis esta relacionada con los receptores D2 para la dopamina. Sin embargo sabemos que la psicosis no es privativa de la esquizofrenia y que podemos encontranos psicosis en el trastorno bipolar, en la melancolia, en los delirios exógenos, la intoxicación por drogas y hasta en la histeria.

Algunos psiquiatras como Wiehelm Griesinger sostuvieron que todas las psicosis eran la misma psicosis, es decir mantuvieron una hipotesis unificada de la psicosis o teoria de la psicosis única que en nuestro pais tuvo como abanderado a Bartolomé Llopis aunque la idea tuvo poco éxito empujada por la fiebre de la multiplicación de las entidades en el eje I. En este modo de pensar la psicosis seria un síndrome que compartirian diversas enfermedades mentales e incluso -de forma transitoria- podíamos encontrala en las personas normales sometidas a cierto tipo de experiencias inusuales.

Las enfermedades mentales como la esquizofrenia serían desarrollos  más complejos que podrian a su vez contener una psicosis, como tambien otras enfermedades mentales, paralelamente a esta idea en la esquizofrenia podrian convivir otros sindromes psiquiatricos pues por si misma la esquizofrenia es una situación de vulnerabilidad a sintomas de otras series. La idea que tenemos hoy sobre la esquizofrenia es que se trata de un trastorno  del desarrollo que implicaria a todo el cerebro y sus conexiones con independencia de si se desencadena o no una psicosis. Algo que explicaria la razón y el por qué existen esquizofrenias (hebefrenias) con pocos sintomas positivos (psicóticos) y un predominio de sintomas negativos (cognitivos y conductuales) y una tendencia hacia el deterioro y el residuo.

Y que de paso tambien explicaría las psicosis desencadenadas en el contexto de uso  y abuso de sustancias que aunque se parecen a la psicosis esquizofrénica no son esquizofrenias. Por ultimo y debido a cierta sensibilidad esquizofrenógena podriamos entender el por qué existen cuadros esquizofrénicos indistingibles de la esquizofrenia en los consumidores de cannabis.

A la pregunta ¿es el cannabis quien desencadena la esquizofrenia? o ¿hubiera habido esquizofrenia sin su consumo? podemos contestar hoy con seguridad diciendo que determinadas personas con vulnerabilidad esquizofrénica no hubieran enfermado de esquizofrenia de no ser por el solapamiento con el consumo de cannabis que -como es sabido- es la droga más relacionada con la incidencia de esquizofrenia en la población de cierta edad.

De manera que Kirkpatrick pone el dedo en la llaga al afirmar que los terminos “psicosis” y “esquizofrenia” no son equivalentes. La esquizofrenia es una enfermedad mucho más compleja que una hiperactividad de los receptores D2 para la dopamina de lo que se deduce que los psicofármacos antagonistas de los D2 son antipsicóticos pero no antiesquizofrénicos. Aun hoy no disponemos de un fármaco antiesquizofrénico específico.

La razón de este déficit puede estar relacionado con la hegemonía de la hipótesis de la dopamina y la convicción de que en ese circuito dopaminérgico se encontraba la clave del tratamiento para la esquizofrenia. El tiempo ha demostrado que esta hipótesis es parcial, pero lo que le llama la atención a Kirkpatrick y siguiendo los modelos de tratamiento para la hipertensión  es que para el tratamiento de esta enfermedad se hayan desarrollado fármacos con distintos mecanismos de acción (diureticos,beta-bloqueantes, inhibidores de la ECA, etc) mientras que para el tratamiento de la esquizofrenia se haya insistido tozudamente en el desarrollo de psicofármacos siempre centrados en el bloqueo de los D2.

Como puede observarse la innovación farmacológica en la esquizofrenia ha brillado por su ausencia tal y como ya dije en este post donde abordé el tema de las patentes.

En cuanto a la idea de que la esquizofrenia no es una enfermedad cerebral exclusivamente Kirkpatrick se centra sobre todo en lo que han venido en llamarse signos neurológicos menores (soft signs) que incluyen una función cognitiva alterada que aparece antes que la psicosis propiamente dicha y que es además predictiva sobre su pronóstico. Deterioro cognitivo que incluye dificultades de memoria, dificultades en la inhibición prepulso, memoria de trabajo, función ejecutiva, nistagmus, CI bajo, etc). Lo interesante es que estos pequeños signos neurológicos están presentes tanto en los esquizofrénicos como en sus familiares y naturalmente no pueden atribuirse al tratamiento antipsicótico, como tambien sucede con determinados sintomas extrapiramidales y trastornos del movimiento, las discinesias y otros movimientos anormales no siempre se pueden atribuir a los antipsicóticos sino que coexisten tanto con los enfermos como en sus familiares sanos.

En este sentido se ha dicho que el sindrome neuroléptico maligno un cuadro grave que precisa hospitalización urgente y que cursa con rigidez, taquicardia, hipertermia, diaforesis y y que probablemente se debe a un bloqueo o fracaso simpático y de la termogénesis en el hipotálamo -que se considera vinculado al uso de los antipsicóticos- ya existía espontáneamente antes de la era neuroléptica, sólo que se conocia con el nombre de catatonia aguda mortal de Stauder. Hoy tendemos a considerar que la catatonia de Stauder y el sindrome neuroléptico maligno son la misma cosa, lo que señala en la dirección de que los esquizofrénicos pueden presentar sintomas extrapiramidales  o catatónicos que son indiferenciables entre sí o movimientos o posiciones forzadas (estereotipias motoras) que pueden deberse a inervaciones arcaicas puestas en funcionamiento por la propia enfermedad.

Las personas afectas de esquizofrenia presentan además signos sutiles extracerebrales que los caracterizan y que remiten a la formación de órganos durante la gestación: la cara y el cuello presentan sutiles deformidades o caracteristicas junto al plexo venoso de las uñas, anomalías en los dedos de los pies y en las huellas dactilares, asi como la tendencia al bajo peso al nacer y a una constitución delgada que se conoce como hábito leptosómico desde el siglo XIX.

Además existe una cierta relación entre la esquizofrenia con algunos sindromes metabólicos como por ejemplo la diabetes: la dieta, el estatus socioeconómico y los hábitos de salud podrian explicar este riesgo compartido. Junto a la diabetes son bien conocidas el acortamiento de la vida de los esquizofrénicos comparados con la población general, las irregularidades teloméricas, el aumento de la presión del pulso y la generalización de la inflamación como mecanismo de defesnsa orgánico lo que ha hecho que algunos autores se planteen si la esquizofrenia no será una inflamación sistémica tratable por tanto con antiinflamatorios.

La psicosis, la inflamación y la diabetes son comórbidas en grandes partes de la población y se asocian además a un mayor deterioro cognitivo. ¿Se podria aconsejar a los esquizofrénicos mejorar su estado fisico con ejercicio?

Algunos autores sostienen que los antiinflamatorios son útiles durante una de las recidivas de la esquizofrenia y que el ejercicio puede mejorar la función cognitiva de los esquizofrénicos y quizá tambien los omega-3 que son neuroprotectores.

Otras pistas apuntan alrededor de la circulación de células madre con funciones reparadoras en daño tisular (fracturas , heridas), en un estudio reciente señalan los autores que la quimiocina (una citocina) está anormalmente baja en pacientes esquizofrénicos antes incluso de haber sido tratados con antipsicóticos mientras que los adultos normales parecen tener cifras mas altas de quimiocina circulante que seguramente interviene en la reparación tanto de un infarto de miocardio como de los ictus. El resultado es que las cifras más bajas de quimiocina se asocian a casos de psicosis más graves.

Lo que significa que en el futuro de las células madre se encuentra una de las herramientas clave en el tratamiento de la esquizofrenia, pero hasta entonces en lo que nos compete hemos de dejar de ver la enfermedad como algo separado del resto del cuerpo. La esquizofrenia es una enfermedad sistémica, de todo el cuerpo, una enfermedad cuyo abordaje del futuro tendrá que ser psiconeuroinmunológico.

El enigma que plantea la esquizofrenia del mismo modo que el resto de las enfermedades mentales es cómo se relacionan las partes con el todo, algo que en cierta forma abordé en el post anterior. ¿Qué relaciones mantiene el cerebro con su mente, el sistema endocrino y con el sistema inmunológico?

Cada vez parecen haber más indicios de que la parte está en el todo y que el todo está en la parte. Lo que significa que lo mental está en cualquier tejido del cuerpo donde existe plegada una mente diminuta y que paralelamente con esta idea lo material está plegado en alguna forma en ese ente intangible que es la mente.

Decir que la esquizofrenia es una enfermedad mental o cerebral es pues una simplificación que parece comienza a ampliarse con nuevos datos.

Bibliografia.-

Fernandez-Egea E, Bruna A, Garcia-Rizo C, Bernardo M, Kirkpatrick B. Stem cell signaling in newly diagnosed, antipsychotic-naïve subjects with nonaffective psychosis. Mol Psychiatry. 2009 [en prensa]

Akhondzadeh S, Tabatabaee M, Amini H, Ahmadi Abhari SA, Abbasi SH, Behnam B. Celecoxib as adjunctive therapy in schizophrenia: a double-blind, randomized and placebo-controlled trial. Schizophr Res. 2007;90:179-85

Müller N, Ulmschneider M, Scheppach C, Schwarz MJ, Ackenheil M, Möller HJ, et al. COX-2 inhibition as a treatment approach in schizophrenia: immunological considerations and clinical effects of celecoxib add-on therapy. Eur Arch Psychiatry Clin Neurosci. 2004;254:14-22

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Conciencia y disociación

Noviembre 5, 2009 at 9:12 pm (conciencia, lenguaje, psiquiatría) (, , , )

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La disociación es uno de esos constructos psicológicos mal comprendidos y peor explicados que acaparan múltiples interpretaciones según quien los emplee. La disociación de la conciencia tiene al menos tres acepciones bien conocidas:

  • Se trata de un mecanismo conocido desde la antigüedad y que consiste en la capacidad de la mente para mantener separadas partes que deberian estar unidas bien se trate de percepciones, sentimientos, pensamientos o recuerdos. La disociación fue el paradigma exploratorio de los primeros hipnólogos como Moreau de Tours o Bernheim, Charcot y otros demostraron que el mecanismo disociativo podia producirse espontáneamente pero tambien ser inducido por una persona ajena al sujeto mismo con el fin de depositar sugerencias hipnóticas en estado de trance y conseguir además una amnesia disociativa sobre estos mismos contenidos sugestivos. En este sentido la disociación seria un mecanismo implicado en la histeria (y un principio del que se vale la hipnosis), un mecanismo fundamentalmente histérico que seria previo y necesario para poder llevar a cabo una ulterior sintoma conversivó bien espontáneo o inducido. No hay conversion sin disociación, se trataria en este caso de la acepción más estandard de la disociación que seria asi considerada como una patologia en sí misma y que formaria parte de la histeria.
  • Otra acepción bien conocida de la disociación son los fenómenos o sintomas disociativos que pueden aparecer en otras enfermedades mentales como sucede con frecuencia con la depresión o en las crisis de pánico y no solo en ellas puesto que el estrés, el aislamiento o la deprivación sensorial pueden por si mismos provocar estados disociativos en ausencia de enfermedad mental.
  • Freud sin embargo pensaba que la disociación estaba provocada por la represión y la instituyó como un mecanismo de defensa psíquico frente a ciertos contenidos rechazados: de lo que se trataria seria de apartar determinadas cargas o catexias emocionales de otras representaciones mentales a fin de hacerlas transitables, lo que se disociaría segun Freud es la parte intolerable de algo que pasaría a mantenerse inconsciente gracias a la represión.
  • Otra forma bien conocida se refiere al pensamiento dicotómico que opera con la ley del “todo o nada” y con base en el operador booleano “o”.

En este post, no voy a ocuparme de las acepciones anteriormente citadas y me voy a referir a la disociación como un mecanismo universal y preformado, una facilitación de nuestra conciencia que nos permite una amplia gama de recursos mentales como más abajo explicaré y que tiene mucho que ver con lo que Freud llamó la Spaltung original, algo asi como decir que venimos al mundo con unas herramientas mentales que favorecen la escisión de los contenidos de conciencia y que está relacionada con lo que llamamos dualidad.

Y que más tarde Jung sentenció con la conocida frase: “La conciencia es un organo de desintegración: desune lo que anteriormente anduvo unido”.

Para empezar venimos al mundo con dos hemisferios cerebrales y donde cada una de esta mitades procesa o computa la misma información de dos maneras bien distintas. Y para seguir en esta linea el lenguaje está articulado sobre categorias. Nuestro cerebro viene de origen diseñado para dividir el mundo en pares de opuestos: aunque la disociación es el resultado de nuestra manera de conceptualizar el mundo en pares de opuestos, esta funcionalidad no depende sólo del lenguaje o de la conveniencia por salvaguardar lo reprimido sino que pertenece a un orden vinculado al mismo proceso de hominización. Si somos capaces de disociar contenidos de nuestra conciencia es porque somos humanos, si estamos enredados en una permanente dualidad es porque somos humanos y venimos, de origen, pertrechados por un cerebro dual, un sistema nervioso dual, un lenguaje que escinde la realidad en categorias y un mundo exterior donde todo parece fluir desde alguna cosa hacia su contraria: el dia y la noche por ejemplo son categorias opuestas (en este caso cíclicas) y lo son con independencia de que las nombremos, existen y están ahi con independencia de que haya un cerebro dual para categorizarlas.

La disociación sería pues el mecanismo fisiológico normal que tiende  a mantener separadas las categorias cognitivas e incluyo en este rango “cognitivo” a toda la linea del pensamiento incluyendo las emociones.

Disociar es privilegiar una parte de la totalidad y desatender u ocultar la otra.

De manera que para entender mejor en qué consiste este mecanismo tenemos que empezar por plantearnos una pregunta ¿cómo se relacionan las partes por el todo? entendiendo que es precisamente esta discontinuidad entre las partes la que sirve de base al mecanismo de la disociación. No podria haber disociación sin la capacidad de fragmentar algo en partes más pequeñas, en trozos. Si existe la disociación es precisamente porque el todo aparece casi siempre de manera efímera, engorrosa o dificil  de apresar y por contra nos resulta más fácil entender algo si lo descomponemos en partes mas pequeñas: nuestro cerebro es reduccionista al menos cuando está trabajando en una tarea compleja y más allá de eso nuestro hemisferio izquierdo está especializado precisamente en esta tarea de reducir para entender mejor.

Lo malo que tiene reducir es que descompone el todo en fragmentos y luego tenemos que volver a restituirlos para comprender mejor la gestalt (la totalidad), usualmente no lo descomponemos al azar sino que lo troceamos en dos partes, lo descomponemos en dos trozos que desde el punto de vista lógico son contrarios. La disociación no suele operar con trozos al azar sino que descompone la realidad en dos fragmentos de opuestos, uno de ellos es considerado y el otro desconsiderado por más que anduvieran juntos antes del proceso de despedazamiento.

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Jano era un dios romano -sin equivalente griego- que representa perfectamente esta realidad bifronte que es el mundo: una cara mira hacia un lado y la otra hacia el otro, hacia el futuro o hacia el pasado, hacia la autoafirmación o hacia la autotrascendencia.

Fue precisamente Arthur Koestler que escribió un libro precisamente con este titulo “Jano” a fin de reflexionar sobre cómo se relacionan las partes con el todo. Para Koestler dilucidar estas relaciones era lo que superaba el pensamiento dual, escindido o fragmentado que estamos comentando en este post. Propone para ello el concepto de holón que seria cualquier parte de un todo que tiene además la propiedad de ser parte y de ser todo.

Como cualquiera de nosotros: somos individuos y somos tambien partes de algo más, pareja, familia, grupo social, Estado, etc.

El holón es una entidad bifronte, “susceptible de ser caracterizado como todo o como parte segun se las contemple desde abajo o desde arriba. Esta doble posibilidad es lo que Koestler llama principio jánico. Describe Koestler al holón como dos tendencias en oposición, una integradora o trascendente y otra autoafirmadora que tiende a preservar su autonomia individual. Tal y como dice Koestler el concepto de holón:

“Aspira a suministrar el eslabón perdido entre atomismo y holismo”.

En efecto la necesidad de autoafirmarse se opone a la necesidad de integrar el yo a un todo más amplio. Cuando ambas tendencias funcionan como polos a eficacia alternante el equilibrio se mantiene provechosamente.

Cuando no es asi y una necesidad está satisfecha en forma exclusiva y rigida se sigue un desequilibrio que no solo afecta al individuo sino a su grupo social.

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El principio jánico de Koestler afirma la necesidad de una polaridad que supere la dicotomía y conduzca al equilibrio dinámico posible y efcaz. Algo muy parecido a lo que sostenia Jung con su “principio de la individuación”, algo que supone superar la tensión de los opuestos y que es tambien muy parecido a ciertos conceptos gnósticos que tenian en Abraxas una deidad que contenia en si mismo la dualidad de la que los dioses monoteistas renegaron ocultándola en principios primordiales bien ocultos.

El ser humano es un ser bipolar que se encuentra frecuente polarizado en dos extremos conceptuales. La bipolaridad además se encuentra en la base de todo malestar y de toda enfermedad mental, no es raro que Eugen Bleuler llamara “esquizofrenia” a una enfermedad que llevaba el penoso nombre de “demencia precoz” desde Kraepelin o que Pierre Janet llamara “psicastenia” a lo que hoy llamamos neurosis obsesiva o TOC. En ambos casos, tanto Bleuler como Janet observaron que habia una debilidad en las asociaciones que se tornaban laxas (carentes de tensión o de fijeza), lo que es lo mismo que decir que ambos autores habian encontrado este mecanismo disociativo -el principio jánico de la mente- en ambas enfermedades si bien en una distinta acepción a la clásica y con distinta intensidad y en según qué contenidos.

¿Como nos arreglamos con la bipolaridad?

En realidad la disociación es la negación o represión de uno de los dos polos de esta polaridad que instituye la realidad y que nuestro cerebro trata como entidades separadas. Una vez establecida la polaridad morbosa o dicotómica podemos hacer dos cosas:

  1. Podemos constituirnos en seres unipolares y abrazar creencias, afectos o tendencias que nieguen la polaridad: por ejemplo cuando enfrentamos la polaridad entre el Bien y el Mal podemos decidir enterrar el Mal en algun lejano lugar impidiendo así el acceso al mismo. Es lo que solemos hacer con nuestras opiniones, casi siempre las mantenemos en contra de las opiniones de otros.
  2. Aunque podemos tambien hacer otra cosa: alternar entre ambos polos fluctuando contínuamente a través de un bucle sin fin. Pero no hay que confundir este bucle repetitivo con la alternancia normal que siempre se mide en términos de la capacidad para asumir roles distintos y frecuentemente antinómicos.

De manera que la disociación no debe verse siempre como el ocultamiento de una parte ante su contraria, sino que muchas veces no existe tal ocultamiento: el individuo fluctúa constantemente de un polo a su contrario algo que podemos observar perfectamente en el trastorno bipolar donde el sujeto oscila entre el polo de la alegria y el de la pena o en la bulimia nerviosa donde la oscilación se produce entre la necesidad y la saciedad o entre el exceso y la privación, algo que podemos seguir en el mito de Poros y Penia y que esta evidenciando una dicotomia pendular donde cada opuesto no puede terminar sino en su contrario por falta de armonización de ambos polos.

Una oscilación que se conoce con el nombre de enantiodromia – de la que hablé en este post- y que evoca la siguiente ley: todo camina hacia su contrario.

O lo que es lo mismo: el destino de los opuestos dicotomicos o disociados -una vez establecidos como tales- en conseguir transformarse el uno en el otro para mantener la disociación entre ambos y negar la totalidad que los incluye.

Lo que nos lleva hacia una pregunta esencial ¿por qué los humanos nos negamos a contemplar el mundo en su dimensión de totalidad y nos empeñamos en habitar un mundo escindido en partes frecuentemente enfrentadas entre sí?

Por razones de seguridad, siempre es mejor creer en algo aunque sea falso o incompleto que la incertidumbre, la falta de certeza o predicibilidad del mundo sin olvidar que una de los objetivos de la disociación en los humanos es eludir la responsabilidad . Al tratar de integrar algo en su contrario surgen dudas y admoniciones, si nos refugiamos en las partes y nos negamos a contemplar el todo es por miedo, por una clasificación moral artificiosa y por una estúpida adherencia a nuestras opiniones que identificamos con nuestra identidad y que Mario Berta ha llamado pensamiento cautivo y que puede resumirse en dos palabras: ontologización y unipolaridad o más comprensivamente “siempre y “solo asi”.

¿Qué hacer para superar este esatdo de cosas?

Siguiendo a Mario Berta plantearé que la forma de superar los opuestos o el pensamiento dicotómico se encuentra simbólicamente en estos cuatro infinitivos que evocan acción y movimiento mental:

  • Discriminar, significa aceptar la alteridad, aprender a convivir con lo otro y con el otro, tambien con el adversario o el enemigo, con el doble, la sombra o el hereje. El mal no debe ser apartado sino integrado tal y como dice Goethe por boca de Mefistofeles: “Yo soy aquel que pretendiendo hacer el mal acaba siempre haciendo el bien”.
  • Desafiar-reconocer al otro en su alteridad objetal y fisica es necesaria para crear polaridad y suprimir la tendencia a evitarlo o huir.
  • Resistir la atracción del opuesto manteniéndose firme dejando de confrontarlo: No se trata de fusionarse o de perderse en el otro sino de mantenerse bien polarizados, es decir manteniendo la tensión de los hilos que logicamente tienden a perder con la rutina su tirantez o tensión.
  • Estimular la acción del opuesto: cada polo postula, evoca y engendra lo que él mismo no es pero que le sirve de compensación, cada polo crea en el otro lo que él mismo posee.

El objetivo es recuperar la Totalidad, una verdera reintegración y una verdadera revolución. Una revolución de la integración, de la multiplicidad variada: todos los colores deben ser tenidos en cuenta porque al fin y al cabo el arco iris solo fue y sigue siendo un blanco total antes de haber sido refractado.

Bibliografia:

Mario Berta: El Dios vivo: la neurosis epistemológica de nuestro tiempo.

Coleccion Psicoterapia abierta

Montevideo 2007.

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Estimulación magnética transcraneal.

Noviembre 2, 2009 at 8:58 pm (bioetica, ciencia, conciencia, depresión, fisica, mente, psiquiatría, sociedad) (, , , )

La idea de que los campos electromagnéticos tienen influencia beneficiosa o perjudicial en los procesos cerebrales y corporales es una idea antigua que se ha movido casi siempre en el territorio de lo esotérico cuando no ha dado lugar a controversias y discusiones amargas entre sus partidarios y sus detractores.

Más concretamente el lector de este blog habrá leido que existen ciertas evidencias y continuas pesquisas en el sentido de que determinados pulsos llamados ELF (de baja frecuencia) y similares a los que produce el campo magnético terrestre pueden sincronizarse con los ritmos cerebrales fisiológicos induciendo trastornos al mismo tiempo que otros las proponen como fundamentos del remedio curador.

Lo cierto es que hoy por hoy no tenemos aun la evidencia de que estos campos electromagnéticos débiles tengan algun efecto biológico, aunque a veces las damos por buenas como sucede con los móviles: todo el mundo habla de que son perturbadoras para la salud humana -y paralelamente nadie renuncia a ellos- aunque lo cierto es que no existen evidencias de tal cosa debido quiza a la escasa penetración de sus campos magnéticos.

Aqui hay un buen resumen de todo lo que se conoce hasta la fecha relativo a estos campos magnéticos incluyendo nuestros electrodomésticos más familiares.

Pero una vez dicho esto hay que señalar que el campo del electromagnetismo está de alguna manera aun en pañales y que no sabemos la significación que puede tener para nuestro organismo el vivir en un océano de campos donde es posible intuir que unos interfieran, potencien o inhiban  a otros.

Podemos estar seguros de que del mismo modo que sabemos que existen bandas nocivas para los humanos (desde la radiación ultravioleta para arriba hasta llegar a a la banda ionizante) es posible especular que en la banda mas baja de frecuencias existan puertas magnéticas que pueden operar -en determinadas condiciones- como igualmente nocivas o potencialmente terapéuticas, dato que se desprende de ciertas paradojas que emergen de los estudios oficiales arriba señalados.

La estimulacion magnetica transcraneal o TMS (siglas en inglés) es una técnica no invasiva de estimulación cerebral a base de impulsos magnéticos que nació creando muchas expectativas que aun no se han cumplido del todo seguramente porque sus efectos son transitorios y no generalizables y no han demostrado una mayor eficacia que los tratamientos convencionales a los que trata de reemplazar: la depresión, la mania, la cefalea, el Parkinson o el Alzheimer  son las dianas terapeuticas que en un principio se propusieron como tratables con esta metodología a la que se acordó en llamar la ECT (la electro-convulsoterapia) no invasiva (ni convulsiva) que sustiruiría poco a poo a la ECT. Lo cierto es que la ECT sigue usándose alli donde está indicada y después de muchos años de investigación la TMS no ha acudido en nuestra ayuda para pasar la ECT al museo de los horrores científicos.

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Uno de los pioneros en esta técnica es el fisiólogo español Alvaro Pascual Leone (cuya web está aqui) que como podreis ver en los videos de abajo que se emitieron en el programa “Redes” de Punset nos cuenta algunas de las aplicaciones de este método que pretende aprovechar la inmensa neuroplasticidad de nuestro cerebro a fin de modificar los patrones electromagnéticos “averiados” y sustituirlos por patrones sanos emitidos por la máquina.

Lo cierto es que nuestro cerebro puede ser visto como una inmensa pila voltaica que es recorrido de abajo hacia arriba y otra vez hacia abajo por corrientes electricas detectables con el EEG, la neurofisiologia vuelve a estar de moda a pesar de que sus aplicaciones prácticas en la medicina moderna han sido pocas: el EEG para la detección de ciertos patrones patológicos sobre todo los que se presentan en la epilepsia y la medición de potenciales evocados para el diagnostico de trastornos de la conducción nerviosa tal y como observamos en las polineuritis o la desaferentización periférica por traumatismos. La neurofisiología clínica -con aplicaciones prácticas para el diagnóstico y el tratamiento de enfermedades- es seguramente una de las disciplinas médicas mas estancadas de todas las que conozco.

Mi impresión es que aun no hemos aprendido a manejar de una forma fiable, barata y no invasiva ese enorme potencial de cambio que tiene nuestro cerebro y que probablemente es abordable desde determinados tipos de estimulación. Algunos autores como John Joe Mc Fadden suponen que la conciencia es  una función inalámbrica del cerebro, es decir el resultado de una interacción tipo wi-fi entre sus propios circuitos eléctricos, un efecto campo segun explican aqui en esta web.

Algo que está muy lejos de haber sido comprobado pero que seguramente en el futuro abrirá las compuertas de una enorme innovación: será la venganza de la neurofisiología.

Sin embargo me parece reconocer en las investigaciones de la TMS una vuelta a los modelos localizacionistas: el lector podrá observar en el video como la TMS en realidad pretende operar como un electrodo implantado en el cerebro a fin de estimular ciertos circuitos o puntos concretos guiándose a través de la resonancia magnetica nuclear. Personalmente creo que este paradigma -que procede de la neurocirugía- no es el mismo del que hablan otros autores citados en mi post anterior donde hablé del modelo de Brown sobre la conciencia y que es profundamente antilocalizacionista.

Dicho de otro modo: el modelo de conciencia que propone Pascual Leone es profundamente newtoniano y determinista y deja poco espacio a uno de los temás de los que más me he ocupado en este blog, el libre albedrio y el tiempo en la conciencia del que hablé aqui

Concretamente en los videos que os propongo visionar se encuentran ciertas ideas que aunque hoy parezcan ciencia-ficción se encuentran dentro de los futuribles de la conciencia humana y que como ha sucedido con la investigación sobre infertilidad propiciarán nuevos dilemas éticos, esta vez neuroéticos ¿Es posible pensar en mejorar a la carta nuestros rendimientos cerebrales sin esfuerzo?

La paradoja es que los avances sobre neurociencia parecen descansar sobre la patología. Es la patología la que nos enseña como funciona nuestro cerebro, lo que nos lleva a plantearnos la siguiente pregunta ¿una vez vencidas todas las enfermedades qué sucederá con toda la maquinaria que hemos creado para combatirlas?

¿Habrá una neurología o una psiquiatría cosméticas?

Video 1.-

Video 2.-

Video 3.-

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La teoria microgenética de la conciencia

Octubre 31, 2009 at 5:53 pm (conciencia, evolución, psicologia) (, , , )

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A pesar de la importancia de la teoría de la conciencia que contribuyó a diseñar el neurólogo Jason W. Brown este sigue siendo más conocido sobre sus estudios sobre la afasia que por su “teoria microgenética” de la conciencia que es una teoria unificada que reune al lenguaje, la percepción, el movimiento, los sentimientos, la conciencia del tiempo y la naturaleza del Yo.

En suma, una teoria completa si resultara ser cierta y de enorme trascendencia práctica porque describe una unidad cuántica de conciencia en relación con las ondas de energia (ondas cerebrales) que transcurren de forma ascendente por el sistema nervioso desde el tálamo, lugar donde Brown ubica el marcapasos cerebral hasta la corteza recorriendo el cerebro de abajo-arriba tal y como realizó la propia evolución.

Tres etapas que pueden ser descritas a grandes rasgos desde el antiguo cerebro reptiliano, el sistema paleomamifero o limbico y la corteza neomamifera.

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Cada unidad de conciencia dura alrededor de una décima de segundo o lo que dura una onda cerebral (una décima de segundo equivaldria a un ritmo alfa de 10 ciclos por segundo), la onda se inicia en el tálamo que hace el papel de reloj y desde alli se esparce en forma ascendente hacia las estructuras más jóvenes, alcanzando la corteza donde se juntan las percepciones y el movimiento dando lugar al momento consciente. La onda se expande tambien hacia el exterior por el sistema perineuronal (glia) alcanzando todos los tejidos inervados del cuerpo.

Lo importante es entender que desde el punto de vista neurofisiológico sólo podemos hablar de un momento consciente y no de conciencia que en cualquier caso seria la forma en que nuestro cerebro rellena los tiempos muertos entre momento y momento.

Sólo podemos hablar pues de instantes. De una sucesión de instantes.

El tronco cerebral (cerebro reptiliano) contiene un mapa espacial de todo el cuerpo y su relación con el entorno. Brown describe el tronco como un lugar sin imágenes, con voluntad propia, dirección, intuición, arquetipos, subconsciente, intencional y lugar de reacciones defensivas groseras vinculadas a la supervivencia. El siguiente nivel, el sistema límbico consiste en un espacio de imágenes, sueños y alucinaciones donde los objetos se seleccionan sobre la base del recuerdo.En la corteza cerebral y más concretamente en la visual los rasgos y posiciones de los objetos en el mundo están ya discriminados. La representación de los objetos se forma en relación con el sistema musculoesquelético.

En la parte superior del microgenio el “momento consciente” está escrito en un “pizarrón mágico” en la superficie de la corteza, la imagen gradualmente se desvanece de arriba a abajo a medida que una nueva onda llega para tomar su lugar, el continuo reemplazo del pizarrón ocurre tan suave y rápidamente que la conciencia y el tiempo parecen fluir de un instante al otro.

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En un post anterior donde hablé precisamente de la naturaleza del tiempo me ocupé de la paradoja de que mientras el tiempo parece que fluya desde el pasado hacia el futuro el espacio no le acompaña. Este fenómeno señala que existe una ilusión, un truco biológico diseñado seguramente por la evolución para dar a nuestra experiencia una continuidad fílmica que no tendríamos si solo percibieramos fotografias o flashes de la realidad. Sabemos, sin embargo, que tiempo y espacio son la misma cosa y que el tiempo no puede fluir sin arrastrar tras de sí al espacio.
Es curioso que la palabra reloj en francés sea horlogue que procede de dos raices, Logos y Horas. Significa que lo que entendemos como tiempo no es sino una combinación de la palabra (logos) e instantes de conciencia. Sin duda es nuestra corteza cerebral la que cose esa discontinuidad entre instantes y les pone nombre (tiempo).

Lo importante es saber que es el tálamo -nuestro marcapasos cerebral- el que decide en cada momento en cuantas partes didivirá el segundo virtual a fin de que quepan mas trozos. Usualmente lo hace en situaciones de riesgo para la supervivencia: si usted ha tenido alguna de esas experiencias cercanas a la muerte o simplemente ha sido atropellado, ha tenido un accidente de tráfico o ha visto peligrar su vida seguramente tendrá la experiencia de enlentecimiento del tiempo: la escena parece transcurrir como a cámara lenta, la razón de esta lentitud es precisamente un hecho contrario, nuestro tálamo ha acelerado la descarga de ondas precisamente -de instantes- para dar más tiempo a a reaccionar. Lo que percibimos como enlentecimiento a nivel consciente es en realidad una aceleración talamocortical, un ritmo beta (ver el gráfico).

Lo que cambia la vida (como en el caso de un atropello) puede producirse en una fracción de segundo, y estos momentos microgenéticos pueden enfermarnos y también curarnos. Lo interesante de la formulación de Brown es que supone que la energia sanadora o traumática se relaciona con ese momento microgenético asociado a una sola onda cerebral. Es sorprendente como a veces reconocemos en la clinica que el trauma de un evento se coloca en su lugar instantáneamente en una fracción de segundo antes de que nuestra conciencia pueda anotarlo. Años más tarde nuestros sistemas regulatorios siguen examinando esa energía contenida en estado sólido, retenida y somática en cada arrastre de ciclos cerebrales. Es sorprendente que el trauma almacenado pueda resolverse con la misma rapidez con que se instaló en su lugar y de hecho se sospecha que la mayor parte de nuestros traumas se resuelven solos no a través de la narrativa o la catarsis -que sólo iluminan sin resolver el patrón- sino a través del simple arrastre de ondas cerebrales.

Para Brown la razón de esa instalación preverbal o pre-onda del trauma se debe a que entre onda y onda existe un espacio de tiempo donde las ondas corren libremente fuera del control talámico. Para comprender mejor esta idea piense usted en su respiración, hágala consciente. Se dará cuenta de que entre la inspiración y la espiración existe un tiempo muerto. En las ondas cerebrales o del corazón sucede este mismo fenómeno. Lo que Brown aporta es que es precisamente en este momento de “reposo” cuando nuestros ritmos electromagnéticos son más vulnerablesa la hora de sintonizarse o de hacerse coherentes con otros estimulos electromagneticos del ambiente. Algunos autores como Beck han señalado que en estos momentos de libre circulacion nuestras ondas cerebrales se sincronizaban en frecuencia con las ondas geoeléctricas de la tierra, la resonancia Schumann: picos de frecuencia elecromagnética baja (ELF) que coincidirían con esos momentos de reposo o libre circulación.

De resultar acertada esta hipótesis significaria que la sintonización podria ser un nuevo paradigma médico para la restitución de heridas fisicas y emocionales. Lo cierto es que esta sintonización siempre se da en estas fases de baja frecuencia (ELF) que Brown identificó como “libre movimiento”, entre pulsación y pulsación o entre polarización y despolarización y nueva repolarización de las membranas neuronales que en cualquier caso es una especie de recorrido de prueba de los canales de reparación.

Pero para entender como funciona este mecanismo supuesto de reparación es necesario entender el concepto de matriz viviente (del que ya hablé en este post y en éste) o como se le llama en otros entornos sistema perineural: se trata de un sistema de comunicación de corriente directa que llega a todo tejido inervado donde se establece una corriente de lesiones que controla la reparación del daño. Históricamente el potencial de lesión se descubrió antes que el potencial de acción neuronal (Davson 1970). La corriente de lesiones se genera en el lugar de la herida y continua hasta que la reparación del daño se termina. La corriente se encarga de alertar al resto del cuerpo en cuanto al alcance y ubicación de la lesión y de atraer a su vez fibroblastos, glóbulos blancos y celulas móviles de la piel y que tienen como propósito cerrar la herida. A medida que el tejido va sanando la corriente de la lesión cambia y realimenta la información sobre el progreso de la reparación en los tejidos circundantes. La trasmisión de esta corriente no es iónica como sucede en las neuronas sino que la matrix se comporta como semiconductora y es sensible a los campos magnéticos (efecto Hall)

En conclusión: la teoria microgenética de Brown ofrece un buen modelo para entender las relaciones entre la conciencia, el cerebro y el cuerpo puesto que postula que las oscilaciones del campo de corriente -las ondas cerebrales- que conocemos bien por el EEG no estan confinadas en el cerebro sino que se propagan a través del sistema circulatorio (que es un buen conductor por su contenido en agua y sal) y a través de los nervios periféricos seguidos del sistema perineuronal el cual alcanza a través de la matrix a todo el cuerpo. Lo que explica las razones por las que un impacto emocional tiene repercusiones somáticas y viceversa porque una herida o trauma fisico puede tener repercursiones mentales a largo plazo. Las heridas emocionales se comportarían como una cápsula  de alta energia retenida y podrian descargarse a través del sistema nervioso central aprovechando la coherencia del flujo de electricidad entre un número elvado de neuronas paralelas a la porcion piramidal de la corteza somatosensorial que está orientada verticalmente.

Si es cierto que las impresiones traumáticas se instalan en nuestro cuerpo en ese periodo refractario de los pulsos electromagnéticos,  un poco antes de que sean reconocidos cognitivamente podemos empezar a intuir que quizá las terapias verbales que tratan de minimizar el impacto del trauma no están bien orientadas  y que deben existir mecanismos para disolver estas bolsas de energia de otra forma mas barata y ágil.

La idea de que el trauma se instala gracias a un estado modificado de conciencia previo al trauma mismo es bastante antigua y procede tanto del mesmerismo como de la hipnosis, Moreau de Tours habló de desdoblamiento, Janet de disociación, Breuer de estado hipnoide, Freud de fantasia sexual previa pero todos habían establecido que la potencia del trauma -descontando los estados extremos- no se debia al trauma mismo sino a un estado de conciencia fuere el que fuere que predisponía a la memoria traumática y a los efectos devastadores del trauma mismo.Quiza las terapias del futuro estén mas orientadas hacia la “hora”(la sintonizacion de frecuencias ELF) y  menos frente al Logos. Se trataria de aprovechar y de aprender más sobre  esos periodos de latencia entre onda y onda para volver  a sincronizar el ritmo perdido y  aprovechar el efecto arrastre de las pulsaciones fisiologicas para “limpiar” a fondo nuestro organismo.

Bibliografia:

James L. Oschman (2008): La medicina enérgetica: la base cientifica.

Brown, J. W. (1977) : Mind, brain and conciousness:the neuropsychology of cognition.

Beck, R (1986) Mood modificaition with ELF magnetic fields: a preliminary exploration.

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Esquizoides

Octubre 27, 2009 at 6:11 pm (arte, cerebro, ciencia, cine, depresión, dolor, matematicas, mente, paranoia, personalidad, psicofarmacos, psicologia, psicosis) (, , , )

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Una persona esquizoide puede definirse como una persona extravagante, rara y solitaria que muchas veces se confunde con una persona tímida, vergonzosa o evitativa. La razón de esta confusión es que descartando los extremos existe un continuo entre ambos tipos de personalidad esquizoide-evitativo, la mayor parte de las personas que componen esta continuidad están “entre deux“, es decir se acumulan en el centro de esa escala dialógica.

Más comprensible resulta decir que un esquizoide es aquella persona que no obtiene placer con los intercambios sociales mientras que una persona evitadora seria aquella que teme estos contactos. Es dificil establecer clinicamente  diferencias entre ambos tipos de personalidad a través de la observación porque -como he dicho antes- probablemente existe un solapamiento entre ambas más o menos dinámico y cambiante a lo largo de la vida y en según qué entornos.

El esquizoide-evitador es una persona que bien por temor o bien por desinterés se aisla socialmente y aparece ante los demás como un niño raro ya en su infancia, se trata de niños que no disfrutan con el juego o los intercambios y parece que andan siempre ensimismados y van a lo suyo, pueden ser inteligentes o torpes pero en cualquier caso no participan demasiado en los placeres que disfrutan los niños fuertemente socializados, deportes, juegos de competitividad o incluso peleas. Los esquizoides disfrutan más de su mundo interior que de la conversación entre iguales, sus retos -de existir- están más en su interior que en la rivalidad o complicidad entre muchachos.

Lo cual les lleva a ser con frecuencia victimas de otros niños que los consideran diferentes y son precisamente estas diferencias las que atraen la mayor parte de las iras de los demás: ya sabemos la crueldad con que los niños marcan las diferencias entre el grupo de iguales y aquellos a los que consideran distintos, se trata del conocido efecto del mobbing.

La socialización es al mismo tiempo necesidad y condena para los seres humanos individuales. Nuestro cerebro se desarrolla a través de la complejidad social que somos capaces de generar pero tambien podemos comenzar a sufrir precisamente a causa de esta complejidad social que muchos niños sienten como una verdadera intrusión en su intimidad. La socialización por sí misma es una buena forma de protegerse de la psicosis pero es al mismo tiempo una fuente de estrés para ciertos  niños vulnerables.

Lo que protege y cura es lo mismo que enferma y hace sufrir.

Es por eso que las personas esquizoides eluden o evitan el contacto que siempre sienten como algo desagradable o intolerable y que les lleva a un repliegue que los demás sienten como una bizarría y que cierra un circulo vicioso de rechazo-temor-aislamiento y más rechazo. Es el caso de Kant, Wittgenstein, Newton o Einstein, todos ellos personalidades esquizoides que nunca desarrollaron una esquizofrenia salvo en el caso de Newton que a los 50 años y debido a un conflicto amoroso con uno de sus ayudantes y a ciertas decepciones con sus investigaciones con la alquimia desarrolló un trastorno paranoide que se resolvió tambien espontáneamente. Sólo después de este episodio recibió Newton todos los honores que le correspondian por su talento.

Naturalmente tambien existe el fenómeno contrario: determinadas condiciones pueden llevar a deprivación social por sí mismas, la aculturación, la urbanicidad, la pobreza, la deprivación sensorial o educativa y la inmigración son condiciones que favorecen tanto la esquizoidia como la esquizofrenia.

En ambos casos hablamos de desaferentización, es decir el cerebro inhibe ciertas  zonas relacionadas con el cerebro social y excita otras que quedan asi sensibilizadas de tal modo que hoy podemos hablar de una neurobiologia de la cognición social.

Sin embargo es bueno recordar que la esquizoidia y la esquizofrenia son cosas diferentes y que no todos los esquizoides van a desarrollar una esquizofrenia si bien este hecho nos lleva a pensar cuales son los factores protectores que hacen que un niño esquizoide se adapte y no enferme. Del mismo modo habremos de plantearnos cuales son las razones que hacen que una psicosis se desencadene a partir de una estructura esquizoide de personalidad.

Mi hipótesis es que la paternidad es un factor de riesgo para este tipo de personas como veremos a continuación.

Y para ello voy a tomar prestado el caso de John Forbes Nash bien conocido por una pelicula protagonizada por Russell Crow y tiulada “Una mente maravillosa”.

El caso de Nash es interesante por varias razones, la primera de ellas es por la rareza que vincula la esquizofrenia con el talento cientifico pero no de un talento cualquiera sino que estamos hablando de un premio Nobel. La segunda es porque esta enfermedad es muy rara entre los científicos aunque bastante frecuente entre otros creadores usualmente artisticos. La tercera es porque el caso de Nash -que aun vive- está muy bien estudiado y sirve para investigar sobre las relaciones que mantiene la enfermedad mental con la creatividad, un tema que ya abordé en este blog en dos ocasiones: en uno de ellos exploré las relaciones entre el espectro afectivo y la creación literaria y en otro más genérico sobre genio artistico y enfermedad mental.

Nash era hijo de un ingeniero y carecia de antecedentes reseñables, una familia normal , sin traumas, abusos ni grandes contrariedades aunque según algunos autores su madre era alcohólica. Sin embargo presentó desde pequeño un caracter raro, extravagante y con tendencia a la soledad. Enseguida sintió predilección por las matemáticas y demostró un talento especial en esta materia.

No hay que perder de vista que el gusto por las matemáticas está muy relacionado con la esquizoidia pues las matemáticas son la disciplina más alejada de la vida, una abstracción pura sin vida propia que sirve de pantalla emocional para muchas personas que temen y rechazan las relaciones interpersonales.

Su carrera se desarrolló en la universidad de Princeton donde bien pronto abordó un problema de la teoria de los juegos concretamente una solución matematizada para los juegos no cooperativos. Su premio Nobel le fue concedido precisamente por esta investigación -cuando aun no había enfermado- donde modeló matematicamente ciertas intuiciones algebraicas y de matematica no lineal. Para aquellos que quieran profundizar en la teoria de los juegos les recomiendo esta web, pero para el lector común baste con saber que las teorias de Nash tuvieron una enorme trascendencia desde el punto de vista económico y tambien militar, en realidad gran parte de la estrategia de la guerra fria conocida como “disuasión” se basa en sus teorias.

Nash era un personaje de éxito, todo parecía irle bien en la vida, se casó con Alice una estudiante de su seminario y pronto tuvieron un hijo, sin embargo la conducta de Nash no se correspondía con lo que cabia esperar de él, pronto se le conocieron ciertos deslices homosexuales al tiempo que se dejaba ver con una amante secreta, algo que unido a sus extravagancias fue construyendo en torno a él una mala imagen pública. A los 30 años y poco antes de que se desencadenara francamente su psicosis esquizofrénica de tipo paranoide, Nash recibió algunas malas noticias -estamos en tiempos del Mc Carthismo- y una institución llamada RAND vinculada a las fuerzas aéreas le expulsó al conocerse sus aventuras homosexuales y justo cuando Alicia queda embarazada comienza con conductas extrañas e inadecuadas, juegos con números y adivinanzas de matriculas, ensimismamientos mas prolongados, etc.

La homosexualidad de Nash no debe considerarse una homosexualidad “verdadera” sino un trastorno de identidad sexual que muchas veces aparece en algunas de estas personalidades como expresión de su caos interior. La evolución de su caso hacia la heterosexualidad parece confirmar la hipótesis de que sus escarceos homosexuales eran un sintoma premórbido de su psicosis, – un equivalente psicótico- aun no desencadenada que de una elección voluntaria y consciente.

La gente del MIT comienzan a chismorrear sobre él, más aun cuando comienza a pensar que una potencia extranjera le hace llegar mensajes en el New York Times que sólo él puede descifrar, cree que es el emperador de la Antartida o comienza a preparase para un permiso de conducir intergaláctico, abandona las matemáticas en favor de la numerología y a pensar que la gente que porta corbatas rojas parecian transmitirle señales. Nash se ha refugiado en un mundo de indicios con sentido universal.

Fue precisamente Norbert Wiener el primero en darse cuenta de que sufria una esquizofrenia, asi fue ingresado de forma involuntaria en la Universidad de Harvard saliendo de alta 50 dias después de un tratamiento con Largactil (clorpromazina). la evolución de su enfermedad fue la típica en casos de esquizofrenia, nuevos brotes, nuevos medicamentos, ingresos involuntarios, nuevos delirios con temática de persecución, electrochoques y negativa a aceptar su enfermedad y la toma de medicamentos que parecian apagar sus delirios, cosa que a Nash no le gustaba nada. Una evolución de más de 20 años salpicada con idas y venidas a Princeton que para él tenia la función de comunidad terapeutica, hasta que poco a poco la enfermedad remitió y con ella recuperó su matrimonio y hasta recibió el premio Von Neumann adelanto del Nobel que estaba al llegar.

Otra de las curiosidades de la evolución de la esquizofrenia de Nash es su evolución hacia la remisión, un verdadero despertar, cosa nada frecuente. Según él su cura se debió al abandono de sus obsesiones politicas que eran “perdidas de tiempo y energias intelectuales”, tambien según él: “si se hace un esfuerzo por racionalizar el propio pensamiento se pueden identificar y rechazar las hipótesis irracionales del pensamiento delirante.

Personalmente no he visto nunca un sólo caso donde un paciente sea por sus propios medios (sin tratamiento alguno) capaz de racionalizar y criticar sus ideas delirantes tanto más de tan larga evolución, aunque en 1994 recibió el Nobel de economía y nunca sabremos el impacto de este galardón en su psiquismo.

En última instancia emergí del pensamiento irracional sin otra medicina que los cambios hormonales propios del envejecimiento.

Es curioso que Nash atribuya su curación a ciertos cambios hormonales relacionados con el envejecimiento pero lo que parece ser cierto es que su paso de esquizoide a enfermo esquizofrénico -su desencadenamiento psicótico- estuvo enroscado en su pase iniciático desde la solteria hacia la paternidad. Personalmente creo que para determinadas personas esta es la prueba del nueve puesto que obliga a los hombres a transitar hacia lo simbólico, precisamente frente a un símbolo que mantuvo toda su vida repudiado.

En un documental llamado “la Trampa” y que puede ver entero en esta web, se analizan las relaciones que tiene la teoria de los juegos y la creencia de que con los números se podría alcanzar la felicidad, la idea de que el ser humano es esencialmente egoísta y que el mercado y no la politica serían los responsables de llevar esa felicidad a los ciudadanos comunes son coetáneas. Vale la pena ver el último episodio de este documental porque contiene una entrevista final con John Forbes Nash donde critica su propia racionalidad y la teoria que le llevó al Nobel.

De manera que nunca sabremos si se curó por el apagamiento hormonal o por haber llegado a la conclusión de que el hombre es algo más que un número, un algoritmo programable o un cuestionario objetivo, probablemente una idea que mantuvo durante toda su vida para protegerse del amor y de su sexualidad que seguramente sentiría como intromisiones intolerables en su espacio subjetivo.

Lo que está claro es que puede observarse su lucidez en esta breve entrevista.

John Forbes Nash nunca más volvió a tomar psicofármacos y le hizo prometer a su mujer que nunca le obligaria a tomarlos.

Bibliografia:

Manuel Serrano Vazquez (ed): “Psicopatología, arte y sociedad”. capitulo 8, “Una mente prodigiosa: La historia de J.F. Nash” de L. Ferrer y Balsebre.

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¿Hacia dónde va la Psiquiatría?

Octubre 24, 2009 at 7:09 pm (biologia, ciencia, epistemologia, medicina, psicofarmacos) (, , , )

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Henri Laborit.

Hoy termina en Madrid el Congreso nacional de las dos sociedades psiquiátricas de mayor implantación en nuestro pais: la Sociedad nacional de Psiquiatría y la Sociedad Española de Psiquiatría Biológica. El Congreso ha tenido pocas novedades aunque he notado ciertos vientos de cambio en algunos planteamientos y posiciones individuales que pasaré a comentar en este post.

1.- La decepción de los psicofármacos.

Una de las ponencias que mas llamaron mi atención tenia que ver con la psicofarmacologia, el Dr Julio Sanjuan profesor de psiquiatría de la universidad de Valencia hizo un recorrido histórico por los hitos más importantes en los tratamientos psiquiátricos y tambien hurgó entre los paradigmas fisiopatológicos y sus correlatos genéticos. Sanjuan nos puso al dia sobre la investigación genética en el laberinto de la esquizofrenia y las psicosis en general. El panorama es más que lamentable: todos los genes que se presumían candidatos para la esquizofrenia han dado resultado negativo, lo que significa que las hipótesis fisopatológicas: la teoria dopaminérgico-glutamitérgica que hasta el momento actual resumia uno de los grandes dogmas de la Psiquiatria comienza a flaquear.

El susodicho dogma puede resumirse del siguiente modo: la actividad antipsicótica de los psicofármacos está relacionada con el bloqueo de los receptores D2 para la dopamina.

Este dogma tiene una curiosa y contradictoria historia que pasaré brevemente a comentar.

Como es bien sabido fue Henri Laborit -cuya curiosa biografia está aqui- el primero en identificar una molécula, (el famoso Largactil) que tenia actividad -como se llamaba entonces- neuroléptica y que comenzó a usarse en Anestesia antes que en Psiquiatria. El caso es que el Largactil permitió avances muy importantes en Psiquiatria, entre otras cosas el mejor manejo de síntomas psicóticos y el predominio de los tratamiento ambulatorios sobre los manicomiales. Lo curioso es que comenzó a usarse antes de saber cual era su mecanismo de acción, dicho de otra forma: el Largactil se impuso empíricamente, funcionaba en la psicosis aunque no supiéramos por qué e inauguró, sin pretenderlo, una carrera farmacológica en busca de sus dianas terapéuticas. Esas dianas resultaron ser los celebres receptores D2 para la dopamina, una vez descubiertas estas dianas, los laboratorios sintetizaron múltiples versiones del Largactil a partir de su familia quimica: las fenotiazinas.

Después de esta carrera armamentística que los laboratorios emprendieron en busca de nuevos antagonistas de los D2, los laboratorios Janssen descubrieron otra familia química (las butirofenonas) que tambien cumplian este requisito de antagonismo de los D2, asi nació el Haloperidol, el Droperidol y más recientemente el Pimozide.

Todo parecia marchar bien hasta que llego la Clozapina, un antipsicótico que no cumplía el dogma de antagonizar los D2, en realidad tenia acciones muy raras: sobre los D4 y en los receptores muscarínicos (colinérgicos). El asunto fue que -aunque bastante eficaz- la Clozapina tenia algunos problemas de toxicidad sanguínea (habia provocado ciertos efectos adversos de agranulocitosis en alguna comunidad etnica) y fue retirada del mercado durante más de una década, pero su perfil bioquimico dejó una profunda huella pues habia conmovido los cimientos del dogma: desde entonces se conocen sus efectos antipsicóticos como “la paradoja de la clozapina”.

JohnCade

John Cade

El litio volvió a añadir otra duda más que razonable sobre el asunto, pues su descubridor John Cade -un médico australiano que buscaba un fármaco contra la gota fue el que describió-, por casualidad, los efectos antimaníacos del urato de litio. El problema de Cade fue que publicó sus hallazgos en una revista sin “impacto bibliográfico” alguno por lo que su descubrimiento pasó inadvertido hasta que otro psiquiatra, esta vez el danés Schou demostró que Cade tenia razón y que el litio era eficaz para prevenir las fases de la psicosis maniaco-depresiva, hoy trastorno bipolar, una forma de psicosis parecida pero no igual que la esquizofrenia.

Aqui hay una buena historia sobre este descubrimiento.

Hoy sabemos que el litio es muy eficaz contra las fases de la psicosis maniaco-depresiva y que tiene ciertos efectos antidepresivos combinado con los antidepresivos convencionales, el caso es que ni Cade, ni Schou supieron cómo funcionaba el litio y aun hoy desconocemos su mecanismo de acción a pesar de que sabemos que es eficaz.

2.-Malestares en la nosografía.

El problema parece residir en el método científico en sí mismo, es decir en la convicción que tienen los psiquiatras de que las enfermedades mentales son como las fisicas y que cuando decimos “esquizofrenia” o “depresión” estamos hablando de una enfermedad homogénea que agrupa a pacientes iguales.

Algo que es una suposición: no tenemos ninguna evidencia de que la esquizofrenia sea una especie natural y que bajo su rúbrica agrupe a pacientes similares. Lo que de alguna manera desmiente casi todos los trabajos científicos que tratan -de forma estadistica- a una serie de pacientes como si fueran iguales. Los sesgos en una investigación psiquiátrica proceden no tanto del método sino de la suposición de que el método científico natural es aplicable a los malestares y enfermedades del hombre.

Es cierto que el método científico ha aportado grandes beneficios a la humanidad pero sin duda se encuentra sobrevalorado en nuestra especialidad: no es posible esperar que aquello que nos hizo prosperar de un modo tan veloz con los antibióticos por ejemplo proporcione beneficios similares a la Psiquiatria.

Y todo parece indicar que los descubrimientos mas importantes en Psiquiatria al menos proceden de hechos aislados y casuales y que más que adaptarse al metodo cientifico lo cuestionan.

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Julio Sanjuan y el autor de este blog

Algunos proponen un cambio metodológico y centrarse más en los síntomas que en los síndromes. Por ejemplo Sanjuan y Berrios proponen un “retorno” al síntoma recortado a fin de homogeneizar las muestras de pacientes sometidos al escrutinio estadístico. En lugar de centrarse en pacientes diagnosticados de “esquizofrenia” lo que habria que hacer es centrarse en pacientes afectos de alucinaciones auditivas -que se suponen patognomónicas de la esquizofrenia- y centrarse fisiopatológicamente en esa muestra.

Pero en mi opinión -aunque este método disminuiría el indice de incertidumbre sobre la muestra a estudiar- no resolvería el hecho de que no sabemos si esas alucinaciones son un indicador biológico de algo o un epifenómeno de múltiples trastornos y disfunciones cerebrales inespecificas. El problema -en mi manera de entender las cosas- está relacionada más con el método cientifico natural que en otra cosa: si consideramos  y reducimos al hombre a un microcosmos de hechos biológicos estamos restringiendo las variables criticas de lo humano a un puñado de neurotransmisores y circuitos neurobiologicos lo que deja escapar la esencia de lo humano. El método científico que tan buenos resultados nos ha ha dado para explorar antibióticos  puede que sea un obstáculo para entender las enfermedades mentales  y el sufrimiento de las personas concretas.

¿Hay otro método para estudiar lo humano?

Si, lo hay pero no sería cientifico porque consideraria la totalidad y sin fragmentación de la experiencia humana no puede accederse al conocimiento cientifico.

Esta es la paradoja que he venido en denominar neurosis epistemológica de nuestro tiempo tomándo prestado el término  de Mario Berta en su libro “El Dios vivo”.

3.-La psiquiatria evolucionista toca fondo.

La psiquiatria evolucionista -o darwiniana al decir de otros- fue una disciplina que emergió a partir de los hallagos de la etología, la psiquiatría comparada o transcultural, la emergencia del paradigma neodarwinista y como reacción a un estado de cosas profundamente conductual y postmoderno que venia a suponer que el hombre y las enfermedades humanas seguían un proceso de selección natural similar a los ragos genéticos.

La psiquiatria evolucionista no nació para explicar nada sino para ocuparse de las razones remotas de la persistencia de un malestar concreto y en mi opinión nació para neutralizar la influencia del conductismo y la creencia de que los humanos eramos una especie de seres pasivos sometidos a las influencias del ambiente. Al poner el énfasis en lo instintivo la psiquiatria evolucionista -sin pretenderlo- volvió a alinearse con Freud y con el psicoanálisis y nos retrotrajo a la evidencia evolutiva de que los hombres somos simios, no solamente simios, pero que en nosotros hay algo de simios que merece la pena reconsiderar y no ocultar. Lo que viene a significar que si algo existe es porque hay algo que lo favorece y que existe una facilitación para ser como somos.

Uno de los simposiums del congreso que mas me interesó fue precisamente el que se titulaba: “Darwin y la psiquiatria evolucionista” que convocó a un antropólogo Camilo Cela Conde, al propio Julio Sanjuan y a dos popes de la disciplina Martin  Brune y Jonathan Burns.

Lo que más interesante me pareció fue un reciente articulo que Cela Conde ha publicado con respecto a las diferencias de percepcion estética entre hombres y mujeres, aunque mas abajo volveré sobre el asunto cuando hable de las diferencias entre sexos pero lo cierto es que en el arrebato estético parece que ambos sexos se comportan de forma muy diferente. Por ejemplo las mujeres ponen en juego aspectos semánticos de su hemisferio izquierdo (parieto-frontal) y los hombres aspectos espaciales de su hemisferio derecho. Tanto el juicio estético como el juicio moral poseen diferencias entre los sexos pero tambien individuales: las decisiones personales y las impersonales parece que involucran distintas regiones del cerebro y queda demostrado que no es lo mismo apretar un botón para iniciar una guerra que acometer a los enemigos a bayoneta calada.

Martin Brune nos habló de la teoria de la mente (ToM) y de las similitudes entre simios y niños recordándonos a todos que la “teoria de la mente” (ToM) fue una conceptualización propuesta por dos primatólogos (Fremack y Woodruf, 1978) recalcando que las diferencias entre niños y simios estarian más relacionadas con nuestro cerebro social y con la complejidad de las redes sociales que en los aspectos puramente cognitivos mientras que Jonathan Burns nos recordó que no hay ningun gen o genes específicos de la esquizofrenia sino que todo parece señalar en la dirección de que los genes relacionados con la enfermedad mental son los mismos que están implicados en la hominización y en las ventajas de la conciencia humana. Lo que significa que nuestra fitness como especie tiene un techo cuya cruz de la moneda es precisamente la enfermedad mental.

Lo que en mi opinión tiene enormes consecuencias para la comprensión de la enfermedad mental: no podemos separar las ventajas de nuestra especie con sus hándicaps. Significa que separar lo presuntamente averiado de lo eficaz es un error epistemológico. El hombre enferma mentalmente precisamente porque tiene enormes prestaciones mentales: la simbolización y la abstracción,  la teoria de la mente y la atribución, la intuición, la imaginación , la posibilidad de anticipar, la enorme inteligencia, su potencial de engaño y autoengaño, las falacias del recuerdo, su adherencia a su propia perspectiva fragmentada, la capacidad de repudiar y denegar algo que sabe, la posibilidad de cargar energéticamente o de abolir determinadas estructuras le hacen capaz tanto de lo sublime como de lo ignominioso y tambien de la capacidad de enfermar mentalmente.

Algo que tambien tiene implicaciones para la salud mental: no puede haber salud mental sin resolver individualmente lo que la ciencia parece que está padeciendo duante años, una neurosis epistemológica que la situa en uno de los polos de la dualidad. Sabemos que el conocimiento y que todo lo humano fluctua entre bipolaridades y que algunas de ellas han sido depositadas en los infiernos de la cautividad. El hombre ha de redefinir el Mal y comprender que el Mal y el Bien deben sentarse de vez en cuando a dialogar, del mismo modo la ciencia y la experiencia deben dialogar, las ciencias y las humanidades o si quiere decirse de esta manera la ciencia y la pseudociencia.

No podemos olvidar que de grandes mentiras pueden surgir verdades útiles, como sucedió con el litio.

4.-Otra decepción esta vez para las feministas.-

La Sociedad de psiquiatria española tiene desde hace poco tiempo una subsección de género y no es nada raro porque la Psiquiatria del futuro estará en manos de las mujeres pero lo cierto es que han tardado mucho en hacerse de notar.

Acudí a una mesa redonda de psiquiatria de género que en cierto modo me decepcionó quizá porque esperaba algo más de lo que alli se dijo. Por ejemplo no se abordó una reivindicación que creo está latente en la sociedad y que estaria relacionada con esta pregunta ¿hace falta desarrollar fármacos distintos para hombres y mujeres?

Sabemos desde hace algun tiempo que las mujeres responden mejor a ciertas moléculas, por ejemplo los inhibidores de la recaptación de serotonina tipo Prozac son mucho mas eficaces en las mujeres que en los hombres, mientras que -por el contrario- los antidepresivos tricíclicos son mas eficaces en los hombres.

Antes de eso ya sabiamos algo: que las mujeres resisten el alcohol peor que los hombres y aunque esta evidencia era algo empíricamente conocido nadie se habia metido a explorar ese campo de la tolerancia no solo a drogas ilegales sino tambien a las legales. Las mujeres, por lo general necesitan menos dosis de antidepresivos y de antipsicóticos que los hombres y seguramente son mas susceptibles a los efectos adversos. Si todo esto es verdad ¿por qué se sesgan las muestras con hombres y mujeres en las investigaciones sobre nuevos fármacos?

Pues porque hasta ahora lo políticamente correcto era hacerlo asi, pero quizá vayan ya acumulándose las suficientes evidencias como para empezar a creernos aquello que todo el mundo sostuvo en privado y negaba en público: que los hombres y las mujeres pensamos, sentimos, nos relacionamos, evaluamos, decidimos, hablamos, especulamos, enfermamos o nos curamos de forma y por motivos distintos.

Es quizá una mala noticia para las feministas o para la ministra Aido pero seguramente una buena noticia para las mujeres: existe una condición psicobiológica en lo femenino que discrimina entre géneros, lo que hace que nuestra mirada vuele hacia atrás y que volvamos a ocuparnos de la histeria.

5.-La histeria que nos vuelve.

En la misma mesa que he citado anteriormente la Profesora Carmen Leal de la Universidad de Valencia abordó de forma somera el estado actual de nuestros conocimientos sobre la histeria. Son pocos y no están muy lejos de los estudios clásicos que adolecen, sin embargo, de un sesgo opuesto: todas las muestras están compuestas solamente de mujeres.

A la histeria le sucedió lo mismo que a la psiquiatria o al hecho mental:, en cuanto se fragmentó del cuerpo o de la medicina o se la trató de conceptualizar a través de sus recortes (de sus sintomas recortados) y se perdió así la esencia de una enfermedad que se conocia desde la antigüedad y que a partir de un determinado momento dejó de convocar el interés de los investigadores. Hoy la histeria clásica se encuentra fragmentada en sintomas diversos: depresivo-ansiosos, somatoformes, disociativos, conversivos y  psicóticos. De esta forma la histeria ha terminado siendo un conjunto de sintomas dispersos sin relación entre si y perdiendo la unicidad de su causalidad que no es otra sino el sesgo de la condicion femenina a la hora de sufrir.

La histeria es la consecuencia clinica de una inhibición frontal en favor de una activación emocional, límbica o de la amigdala. No es de extrañar que nos encontremos este tipo de imagineria de neuroimagen en múltiples enfermedades de naturaleza histérica y que han perdido con el tiempo su verdadera alma en favor de otras entidades -artificiosas- de manual.

Los trastornos alimentarios (anorexia y bulimia) son -tal y como he repetido tantas veces en este blog- trastornos histéricos del siglo XX y las pruebas de neuroimagen nos devuelven un patrón de sobreactivación emocional en estas pacientes junto con una inhibición cortico-frontal indistingible de la histeria. La plasticidad de la histeria representa y es la plasticidad del cerebro femenino y parte de su condición.

En este congreso conocí a un psiquiatra de Ciudad Real, el Dr Beato que curiosamente realizó una tesis con una idea que creí era mia original – a pesar de saber que las ideas no tienen copyright- me refiero a su trabajo “¿Es la bulimia la histeria del siglo XX?”.

Una de las razones para alegrarme de haber estado alli a pesar de sentir que hubiera sido absolutamente prescindible.


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Medicina energética (II)

Octubre 19, 2009 at 10:55 pm (acupuntura, fisica, medicinas alternativas) (, , , )

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Cuando yo estudiaba medicina teniamos una asignatura llamada “Terapeutica fisica” que era considerada una “Maria”, una de aquellas asignaturas que se aprobaban fácilmente y donde estudiábamos terapéuticas -que en aquel entonces- nos parecian trasnochadas y que parecian haber perdido la batalla frente a la química. De no ser por las radiaciones ionizantes y los rayos X que tenian aplicaciones claras en medicina, aquella asignatura hubiera sido absolutamente prescindible.

Efectivamente los tratamientos físicos no pasaban por su mejor momento, la helioterapia, la magnetoterapia, la electroterapia o las aguas medicinales no podían competir en aquel momento con la farmacología que comenzaba su auge particular y que ha llegado hasta nuestros dias. Tan solo el TEC (terapeutica electroconvulsiva) conservaba un cierto interés aunque era una técnica cada vez mas contestada desde la propia psiquiatria.

Sin embargo la medicina física ha progresado en otro terreno cercano al terapéutico, me refiero al terreno del diagnóstico, el TAC, la resonancia magnética nuclear, el PET (tomografia de emisión de positrones), la ecografia, el doppler, o el láser son ejemplos bien conocidos de aplicaciones fisicas a la medicina. ¿Pero qué ha sucedido con los tratamientos fisicos? ¿En qué punto se encuentran?

El primero en descubrir el magnetismo fue Oersted (aunque el primero en utilizarlo como terapia médica fue Mesmer) si bien su descubrimiento fue considerado empírico hasta que Maxwell conceptualizó y matematizó la intuición de Oersted en su celebre ecuación que relaciona magnetismo con electricidad. La idea de Maxwell era que toda corriente eléctrica inducía un campo magnético, posteriormente Faraday descubrió lo contrario: que el magnetismo generaba tambien corrientes eléctricas. es por eso que hoy hablamos de electromagnetismo aunque ambos fenómenos pueden estudiarse por separado.

campo-electrico-magnetico

Tal y como puede verse en el siguiente esquema la radiación magnética se propaga en ondas concéntricas siguiendo la dirección de la electricidad y se superpone al campo eléctrico si bien no se encuentra solapado con él del todo y le rebasa, va más allá de él.

campo-magnetico-CORRIENTE-ELECTRICA

Aunque existen ciertas diferencias entre la forma en que la electricidad circula en cada uno de ellos, en el caso eléctrico la corriente es un fenomeno discreto y discontinuo entre polos siguiendo las leyes del todo o nada, es la forma en que se conectan entre sí las neuronas y los nervios por ejemplo, una neurona o se dispara o no se dispara, no existe un termino medio. Sin embargo el campo magnético es una vibración continua que se propaga a traves de todo el cuerpo teniendo en cuenta las propiedades semiconductoras de la matriz intersticial. Es precisamente esa propiedad de continuidad la que puede verse afectada por las enfermedades o las deformidades de la matrix que puede pasar de conductora a aislante.

Llamamos semiconductores a aquellas sustancias que pueden comportarse bien como conductores (como por ejemplo los metales) o bien como aislantes (como por ejemplo la goma).La sangre (por su contenido en plasma salino) y los nervios son buenos conductores pero el tejido conectivo, los músculos y los huesos se comportan como semiconductores, hoy sabemos que el cuerpo humano y cada uno de sus órganos, tejidos y células genera un campo electromagnético, siendo el corazón el órgano más potente seguido por el cerebro aunque todos los órganos emiten energia y sabemos que ambos campos se encuentran solapados, yendo el campo magnético más allá de la propia piel del individuo donde interfiere con otros campos.

Los distintos tejidos y órganos se encuentran especializados en una u otra función y es muy probable que el campo magnético sea mas antiguo evolutivamente hablando que la conducción eléctrica. Los primitivos sistemas nerviosos -que no carecian de intencionalidad- parece que funcionaban sin neurona alguna, es el caso del paramecio y otros seres unicelulares. En el organismo humano es la neurona la representante de esta conducción eléctrica pero es la celula de Schwann y la glia en general la que se supone responsable del soporte del campo magnético. Parece, además que la función de la glía, mas allá del soporte, la tensegridad y la nutrición neuronal es la señalización del crecimiento y migraciones neuronales, asi como la reparación de heridas. Es por esta razón que a los pulsos vibratorios magnéticos se les llama potenciales de lesión mientras que el término potenciales de acción se refieren a las neuronas o a la despolarización y repolarización de las membranas celulares.

20070417klpcnavid_110.Ees.SCOAqui podemos ver como las celulas de Schwann protegen y empaquetan el axón neuronal impidiendo que la señal electrica pierda intensidad.

Hasta ahora hemos hablado pues de la emisión energética del cuerpo humano pero ahora hay que poner la pregunta del revés: ¿tiene algun efecto curativo la radiación electromagnética o dicho de otra forma tiene la radiación electromagnetica algun efecto biológico?

Es obvio que las radiaciones electromagnéticas son perjudiciales para la salud sobre todo las de alta energia como la radiación ionizante o los rayos X puesto que rompen los enlaces de las moléculas y degradan el ADN provocando mutaciones y favoreciendo la aparición de cánceres por ejemplo. En la actualidad sin embargo este supuesto prejuicio para la salud alcanza a otros artilugios electrónicos o eléctricos omnipresentes en nuestros hogares, los repetidores de telefonía movil y los propios telefonos móviles, las emisoras wi-fi, las radiaciones de los hornos, microondas y televisores, junto con las conducciones de alta tensión y algunos accidentes geológicos acaparan no pocas sospechas de que se encuentran relacionados con enfermedades frecuentemente graves. Lo cierto de la cuestión es que no se ha podido demostrar todavía que exista una relación entre estas emisiones y determinadas enfermedades. Y aunque se han encontrado algunas correlaciones en la leucemia infantil, los datos no son concluyentes pero existe cierta evidencia de que los niños son más vulnerables que los adultos y que probablemente existan ciertas vulnerabilidades personales que podriamos llamar “alergias electromagnéticas” que explicarian las diferencias entre los datos que manejan unos y otros en la investigación de este asunto.

James Oschman es el autor de este libro que preside este post y donde hace un recorrido histórico sobre el uso del espectro electromagnético en medicina aunque el proposito del libro no es tanto describir las aplicaciones prácticas de lo que ya existe sino en sentar las bases científicas de la utilización de electromagnetismo con intención curativa. Aqui hay una entrevista donde el lector puede seguir las ideas de este investigador en clave divulgativa.

Oschamn se limita en su libro a hablar acerca de las radiaciones con intención curativa (aquellas de muy baja frecuencia o ELF) que son las mismas que produce el organismo sano en condiciones de normalidad. Pero antes de hablar de la supuesta acción sanadora de estas frecuencias tenemos que plantearnos una pregunta ¿Supone la enfermedad una alteración de las condiciones energéticas del cuerpo?

Esa es la idea que frecuentemente sostienen los que emplean ciertas tecnicas energéticas para curar o modular la expresión de determinadas enfermedades, de todas ellas la más conocida es la acupuntura que se basa en la idea de que existen unos meridianos por donde circula el Qi, la energia vital que ahora podemos entender que es la radiación electromagnetica de nuestro cuerpo. Los acupuntores lo que hacen es diagnosticar qué órganos se encuentran disminuidos o demasiados llenos de energia para luego tratar de modularla mediante las agujas.

Se trata de la punción de un determinado punto que está relacionado con una determinada energia procedente de un órgano y que no representa anatómicamente al organo en sí sino sólo su momento energético. Cuando un acupuntor pincha el punto 8 de higado el médico occidental se sorprende de que este punto se encuentre en la rodilla puesto que la medicina occidental no sabe de las relaciones energéticas entre la rodilla y el higado pues solamente se ocupa de rodillas o de higados materiales pero no energéticos.

A través de la acupuntura se equilibra la energia que discurre por esos meridianos o cables virtuales que enlazan los puntos concretos que se puncionan. En este sentido el punto de acupuntura seria el orificio de entrada o de salida del flujo de energía del cuerpo y, como se sabe, puede medirse con un magnetometro lo que no deja de parecer a muchos algo mágico acostumbrados como estamos a saber que la energia existe pero a vivir a espaldas a ella.

Existen fuertes evidencias de que la acupuntura es útil como tratamiento complementario en la fibromialgia como en este reciente trabajo de Targino del 2008, tambien existen algunos datos que permiten sostener que la estimulacion magnetica transcraneal para el tratamiento de algunos desórdenes psiquiátricos o la forma de magnetoterapia conocida como PEMF y que se usa para el tratamiento y consolidación de fracturas “perezosas” son ejemplos de hacia donde se dirige la investigación en esta area de la biomedicina y que todavia se encuentra en fase de experimentación con resultados prometedores tal y como señala este articulo.

Pero si todas estas técnicas tienen éxito es porque logran transmitir información que impulsa actividades de reparación dentro del cuerpo. Por ejemplo las corrientes inducidas en los tejidos por la terapia del PEMF imitan las actividades eléctricas naturales creadas en los huesos por los movimientos, es decir aprovechan su tensegridad. Pulsar campos magnéticos inicia una cascada de actividades desde la membrana celular hasta el núcleo y el gen donde se producen cambios especificos.

Para que resulten eficaces los pulsos de PEMF deben de ser de baja energia y de una frecuencia extraordinariamente baja o ELF (extremely low frequency), es decir similares a los que emite el cuerpo -de 1 a 40 hertzios- en estado normal y que según Oschman estarían relacionados con los mecanismo de reparación celular.

Y ahora es el momento de contestar a la pregunta que más arriba hacía acerca de la relación entre cambios en el estado electromagnético de la matrix nuclear, celular y extracelular y la enfermedad que podrian explicarse a través del concepto de tensegridad o mejor dicho de su pérdida.

Donald Ingber es un biólogo de Harvard que ha estudiado los sistemas de tensegridad de la células y tejidos que explicaría su elasticidad y resistencia a torsiones y golpes a esa capacidad de absorber energia sin resultar dañados. Para Ingber es el citoesqueleto celular el responsable de esa mezcla de compresión y tracción que resultan en la tensegridad de las células, tejidos, órganos y matriz extracelular.

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Estructura tensegritica de una célula (Fuente: aqui)

Por su interés dejo colgado aqui su articulo en pdf de tensegridad celular (en inglés)

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Aqui hay además una buena página española sobre el concepto de tensegridad.

Todo lo cual supondría que las terapias basadas en la manipulación vertebral (osteopatia) el Qi Jong e incluso el tai Chi tendrian su explicación cientifica razonada del por qué resultan tan saludables incluyendo claro está la mediterránea caminata y la meditación. La razón estaria en devolver a nuestro organismo la tensegridad perdida lo que es lo mismo que decir devolver a nuestro organismo la radiación electromagnética saludable que emite en condiciones de tensegridad y a través de dos puertas de entrada: el movimiento y la mente intencional.

Resulta curioso que todos estos hallazgos procedan de investigaciones aerospaciales de agencias como la rusa y la NASA, de no ser por los viajes espaciales ¿sabriamos algo de la tensegridad y de los efectos de la gravedad sobre las células? ¿cuantos desarrollos tecnológicos son ya operativos desde el punto de vista médico y aun no se han implantado por resultar demasiado caros?

¿O quizá porque son demasiado baratos?

Daré mi propia opinión-predicción sobre el asunto: cuando sean negocio se implantarán tanto si tienen o no tienen credibilidad cientifica.

Si no la tienen la comprarán.

Y si la tienen repartirán dividendos.

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Remisiones espontáneas

Octubre 17, 2009 at 8:57 pm (ciencia, conciencia, cuantica, espiritualidad, mente, religión) (, , )

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Si usted busca en Google el nombre “Joe Dispenza” se encontrará con múltiples entradas que le son de referencia: unas son noticias puesto que Joe Dispenza estuvo hace recientemente poco tiempo en España dando conferencias y el resto son entradas de blogueros contrarios a sus ideas que tienden a ridiculizarlo o a meterlo en el paquete de los charlatanes o de los curanderos.

Y es esto lo que le hace interesante para mi: que levante tanta agresividad en determinados blogs.

¿Qué tendrá este hombre que le hace aparecer como un enemigo de la verdad cientifica consensuada?

Como no le conocía me dediqué a escucharle en una serie de videos que más abajo refiero y a leer algunas entrevistas.

Joe Dispenza es un médico que se ha dedicado a investigar una extraña y misteriosa condición que presentan algunos pacientes: las remisiones espontáneas, usualmente de enfermedades graves, incurables segun los conceptos de la medicina moderna y en gran parte deshauciados por los médicos que les atendían. El fenómeno aunque raro e impredecible, no es nuevo y hasta el momento existen sobre el asunto explicaciones sobrenaturales cuando no francamente relacionadas con el concepto de “milagros”. La idea de Dispenza es precisamente que estos fenómenos son absoltutamente explicables por la ciencia y de alguna manera moldeables a partir de ciertos cambios en nuestra manera de pensar.

Existen enfermedades médicamente inexplicables del mismo modo que existen curaciones inexplicables lo que está señalando hacia una evidencia: algo se nos está escapando en nuestra concepción de la enfermedad y del sufrimiento, algo que seguramente se encuentra muy cercano a la idea de que no hemos aprendido a usar nuestra mente – esa maravilloso transductor de señales- de una forma creativa y sanadora. Algo va mal en nuestra forma de conceptualizar las enfermedades, nos estamos dejando algo en el tintero.

Son precisamente aquellos -que movidos por la circunstancia de su enfermedad-  han aprendido a hacerlo y han desarrollado ese poder curativo que según Dispenza está al alcance de cualquier persona motivada para ello. Lo cual no es ninguna noticia porque es algo bastante comun que los enfermos se curen por cosas que no estaban en el guión, más cuando interviene la mente: hay una tecla que se tocó que hace que el proceso curativo se dispare.

De lo que se trata en mi opinión es de saber más sobre esa tecla.

En esta entrevista publicada en “Más allá” se encuentran las claves que segun Dispenza explican las remisiones espontáneas.

En este post hay una traducción de su libro en español (Evolve your brain) “Tu mente inmortal”.

Y en youtube se encuentran colgados estos videos (8) que como no se dejan embeber, paso a enlazarlos uno a uno.

Video 1. Tu mente inmortal

Video 2. Tu mente inmortal.

Video 3. Tu mente inmortal.

Video 4. Tu mente inmortal.

Video 5. Tu mente inmortal

Video 6. Tu mente inmortal.

Video 7. Tu mente inmortal.

Video 8. Tu mente inmortal.

Despues de ver estos videos lo cierto es que no he encontrado razón alguna para condenar a Joe Dispenza a la hoguera inquisitorial que algunos reclaman desde la ciencia. Todo lo que dice en estos videos es verdad o al menos sus argumentos no están sostenidos por falacias ni mentiras si bien es cierto que no se dedica a publicar en esas revistas donde uno está mas pendiente del “indice de impacto” que de la Verdad. Lo cierto es que no acabo de entender la razón por qué esta persona ha acaparado tanta hostilidad en su reciente visita a España.

Yo no sé si la mente es inmortal pero estoy seguro que las remisiones espontáneas existen (cualquier médico sabe eso) y tambien estoy seguro de que no son milagros ni responden acausas sobrenaturales sino a mecanismos que en parte son desconocidos. Luego si existen ha de haber alguna causa (no hay efecto sin causa) que los produzca y esa causa además ha de poder ser explicada cientificamente, si la ciencia que tenemos no puede hacerlo habrá que extender nuestra concepción cientifica a otros campos. Es bien sabido que los descubrimientos tardan muchos años en consolidarse, tantos como la mentalidad cientifica tarda en asimilarlos.

Y si existen estos mecanismos yo quiero saberlos.

Lo que me pregunto es por qué existen personas bien dotadas intelectualmente que se niegan a hacerlo.

Y he llegado a una conclusión definitiva: se trata de un fenómeno religioso, eso que llamamos ciencia es en realidad una religión.

Y como cualquier religión más que buscar la verdad se trata de imponersela a los demás. Lo contrario intranquilizaria a aquellos que viven o creen en ella como si fuera un ídolo.

Es por eso que el fanatismo de la ciencia y los fanatismos religiosos son tan parecidos.

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Lobotomizados

Octubre 11, 2009 at 2:23 pm (caos, cuantica, evolución, filosofia, medicina, mente, personalidad, psicologia, psicosis, psiquiatría) (, , , )

descartes

Andaba Descartes un dia paseando por un bosquecillo bordeado por un riachuelo cuando de repente tuvo la idea que le llevó a la fama: se hizo esta pregunta ¿qué es más real eso que hay ahi afuera o mi mente, mi pensamiento?

Decidió que lo de ahi afuera era objetivo y lo de dentro, su mente era subjetivo, cambiante y dinámico. Se dió cuenta de que su mente y la realidad no seguian las mismas reglas, una estaba constituida por entidades discretas y discontinuas (la realidad) y su mente por entidades que presentaban ciertas continuidades pero predominantemente impredecibles: lo de adentro era poco fiable y arriesgado para el estudio cientifico que él contribuyó a instituir.

Le vino a la cabeza los casos desgraciados de Giordano Bruno y el de Galileo Galilei y decidió no meterse en camisas de once varas. Dividió asi el mundo de la observación en dos partes, él se quedó con lo de afuera y dejó lo de adentro para los teólogos. No queria terminar en la hoguera o interferir en los planes del inmenso poder de la Iglesia. Desde entonces hasta hace relativamente poco tiempo, la ciencia se ocupa del afuera y la religión de los adentros, estado de cosas que se prolongó hasta Freud pero que además pasó por encima de él como una apisonadora.

Esta idea de Descartes naturalmente ha tenido grandes consecuencias en el psiquismo humano: dividió el mundo y su conocimiento en dos partes que para entendernos llamaremos ciencias y humanidades, una escisión que ha llegado hasta nuestros dias y que hasta se encuentra institucionalizada en los planes educativos. Pero lo peor de esta posición cartesiana -que terminó por infiltrarse en nuestros cerebros- es que excluyó a la mente del paradigma de la ciencia y del mismo modo aisló el arte y el interés humanístico del campo de la ciencia.

Fue asi como se inventó un hombre de conocimientos fragmentados, un hombre escindido y por consiguiente una ciencia fragmentada en mil ramas de saber donde cada una de ella ignora su tronco común.

Desde entonces tenemos dos grandes grupos de conocimiento, una ciencia sin alma , descarnada y deshumanizada que progresó de forma inmensa en todos aquellos campos donde lo humano no se hacia necesario en su concurso. No es de extrañar que haya sido la tecnología la gran beneficiada de este modo de pensar la naturaleza o la cirugía entre las especialidades médicas. El resto de conocimientos científicos no han conseguido -por el momento- integrar lo humano entre sus paradigmas y es por ello que aparecen como disciplinas frias, reduccionistas y seguramente aburridas e incomprensibles para el público lego.

Uno de estos campos es por ejemplo la psiquiatria o cualquier otra especialidad médica (no quirúrgica), es evidente que si comparamos nuestra disciplina con la telefonía móvil nos encontramos en las antípodas del conocimiento, en el paleolítico del saber. La medicina ha sido la disciplina más perjudicada por la escisión cartesiana.

Lo cierto es que la idea cartesiana de que la mente no puede estudiarse científicamente tiene muchos partidarios y se encuentra en el centro de la conocida actitud de que casi todos los cientificos -incluyendo a los médicos- se desentiendan de cómo la mente enferma y a través de qué mecanismos: más allá de eso casi nadie se pregunta qué es la mente y si puede enfermar algo tan inmaterial. Y no sólo los médicos se desentienden sino que los propios psiquiatras cuando investigan sobre la mente en realidad están investigando sobre el cerebro: gran parte de la investigación psiquiátrica que hoy se lleva a cabo es indistingible de la que realizan los neurólogos. Psiquiatras y neurólogos se encuentran fascinados por la misma realidad y ambas disciplinas son confundidas tanto por el público lego como por los propios especialistas. El dualismo cartesiano sigue haciendo de las suyas.

En realidad los que se ocupan de dotar a la investigación sobre la mente humana de una aproximacion cientifica saben perfectamente que la mente no puede estudiarse sólo con los paradigmas al uso, me refiero al determinismo lineal que estudia el cuerpo como una maquina de relojería. La mente no puede entenderse de ese modo lo que parece alejarla del método cientifico y experimental que rige en los modelos científicos que se usan para discriminar lo verdadero de lo falso en las ciencias naturales.

La paradoja de este estado de cosas es que para que la mente pudiera ser estudiada desde el punto de vista cientifico seria necesario que la ciencia cambiara algunas cosas de sus metodos experimentales y se abriera a modelos cuánticos y del caos, pongo como ejemplo, un cambio de paradigma que encuentra grandes resistencias entre la ciencia oficial y no es de extrañar porque los que más saben son los más resistentes a modificar sus puntos de vista, lo nuevo siempre suele ser abrazado por los parias, los héroes o los disidentes pero nunca por el stablishment.

Y lo nuevo en la ciencia es un concepto que aun no ha logrado penetrar en las mentes de los investigadores me refiero al concepto de información. Es realmente muy curioso que los investigadores de la mente sigan empeñados en investigar sobre el sustrato material de la mente para explicar un intangible sin caer en la cuenta de que explicar la mente a partir de un hecho material es tan incomprensible como estudiar el cerebro a partir del hecho mental, por ejemplo se sigue pensando entre los psiquiatras que la esquizofrenia podrá ser explicada alguna vez mediante hallazgos referidos a la bioquimica cerebral, la biologia molecular o la genética, como si se tratara de una enfermedad neurológica ignorando que la esquizofrenia como todas las enfermedades mentales no pueden reducirse a averias neurobiológicas y que más allá de eso es una patología de la información.

Es más posible que la averia neurobiológica sea más bien una consecuencia de ciertas formas de percibir la realidad y que lo sutil acabe con el tiempo conformando desaferentizaciones de ciertas partes del cerebro como el lóbulo frontal: la última escala filogenética de la evolución.

Nunca sabremos nada de la mente mientras la sigamos pensando como una espuma que brota del cerebro y que es un epifenómeno lineal de procesos bioquímicos que se dan en ese mismo cerebro. La equivalencia entre proceso bioquimico del cerebro -procesamiento neuronal- y estados mentales es una via muerta que deja continuamente a la mente en la estacada.

De hecho los que más saben de la mente no son los psiquiatras o los neurocientificos, sino los escritores, los poetas, los músicos, los fisicos, los humanistas y los místicos de todos los tiempos y si me apuran hasta los charlatanes saben algo más de la mente que nosotros mismos: saben que en la mente hay algo que no se puede saber, saben que en la mente hay algo no computable que tiene que ver más con la probabilidad que con la certeza.

La lobotomia o lobectomia es un procedimiento quirúrgico que tiene como objetivo la destrucción de las conexiones nerviosas del lóbulo frontal. Se trata de un procedimiento primitivo y brutal que fue puesto a punto por Moniz y Lima para tratar desórdenes mentales y cuya variante mas conocida y siniestra se debe a un médico que ni siquiera era cirujano llamado Walter Freeman que inventó un acceso al lóbulo frontal a través de los conductos lacrimales de los sujetos, generalmente pacientes agitados, que después de haber sido sometidos a tal brutalidad quirúrgica -se les metia un bisturí por el espacio lacrimal hasta el lóbulo frontal y se movia el bisturí en limiparabrisas, hasta desconectarles ambos lóbulos frontales- quedaban efectivamente sedados, aunque presentaban un curioso sindrome residual con el que no se contaba:

  • Desinterés, pereza, falta de iniciativa.
  • Incapacidad para planear.
  • Perdida de empatía social.
  • Incapacidad de proyectarse en el futuro.
  • Rutinificacion de la vida y gusto por hacer siempre lo mismo.
  • Incapacidad para aprender nada nuevo.

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El caso de Phineas Gage es el caso más conocido y estudiado de todos los pacientes que habian sufrido traumatismos en el lóbulo frontal y que sirvió como paradigma para entender mejor las relaciones entre el cerebro y la mente, el caso ha sido bien estudiado por Antonio Damasio y publicado en “El error de Descartes”. Se trató de un ferroviario dinamitero que sufrió un aparatoso accidente que interesó precisamente al lóbulo frontal y del que aunque salió con vida del mismo quedó con determinadas secuelas hasta que murió de un estado epiléptico. La historia de Phineas Gage está aqui y el lector interesado puede leer su historia clinica y los cambios que aquel accidente exhibió en su personalidad y que son muy parecidos a los que acabo de relatar.

Las secuelas de la lobotomia son a veces de origen traumático, otras veces quirúrgicas y las más de las veces espontáneas. ¿No es precisamente la esquizofrenia con sintomas negativos una especie de lobotomia frontal? ¿No son los estados residuales de la esquizofrenia crónica muy parecidos a los que presentan los pacientes lobotomizados de Freeman?

Y en otro orden de cosas ¿no cumplen algunas personas normales ciertos criterios de los dichos más arriba?. Estoy pensando ahora en el item “incapacidad para aprender nada nuevo” como uno de los criterios más cercanos a lo que entendemos como normalidad. Efectivamente muchas personas consideradas como normales aparecen -al menos en este item- como lobotomizados.

Y sucede por una razón:

El lóbulo frontal es el lóbulo más joven desde el punto de vista filogenético y presenta unas prestaciones enormemente interesantes pero tambien es extremadamente vulnerable al medio ambiente. Pero el lóbulo frontal no es solo vulnerable al medio ambiente en que se desarrolla sino tambien a la manera en que es utilizado, a la forma en que se usa. Los seres humanos podemos usar el lóbulo frontal de tres maneras;

1.- Una forma es acoplándolo a la forma en que lo usan los demás en sintonia con un tiempo, una cultura y unas costumbres. Es el mode en que lo usan las personas que consideramos “normales”.

2.- Otra muy distinta es -manteniendo una buena adaptacion social y una forma de pensamiento consensuado- explorarlo de arriba a abajo buscando y realizando con él nuevas conexiones. Es lo que se conoce con el nombre de apertura mental, el trabajo propio de la conciencia humana, algo que va más allá de la razón y del consenso. Es el mode en que usan sus lóbulos frontales las personas creativas e inconformistas.

3.- Otra forma es apartarse de los consensos sociales y perderse en el intento de la individuación. Se trataría de algo relacionado con el repudio, algunas personas habrian llegado a un estado de cosas tal que movidos por su rechazo a ciertos consensos sociales construirian un mundo perceptivo lleno de irrealidades que les llevaria secundariamente a una desaferentizacion progresiva de sus lóbulos frontales. El mode de la patología.

El lóbulo frontal está aun en evolución en nuestra especie, sus prestaciones están muy lejos de haber dicho la ultima palabra y sus enfermedades, averias y disfunciones son por tanto de temer. No tanto porque se averie por sí mismo sino porque es muy fácil enfermarlo a partir de la forma en que manejamos nuestra mente.

Las personas que no mantienen una buena apertura mental acaban con conformar y adaptar sus lóbulos frontales y sus conexiones neuronales a los caminos trillados de la rutina y la rutina, al establecerse, obtura aquellas autopistas mentales que pudieron pero no llegaron a inaugurarse. Las personas que se aferran a lo conocido por muy adaptado que resulte desde el punto de vista social acaban por perder potencialidades de funcionamiento mental y se convierten en personas normaloides que están de alguna forma desaferentizados como si hubieran sido lobotomizados sin serlo, simplemente no obtuvieron de sus lóbulos frontales los rendimientos para los que cualquier ser humano se encuentra dotado genéticamente.

La diferencia que existiria entre estas personas y los lobotomizados verdaderos es que aquellos pueden cambiar, mantienen aun un potencial de cambio sin utilizar, mientras que los segundos han perdido esta capacidad, simplemente han perdido autopistas neuronales.

Gran parte de este proceso de clausura de potencialidades mentales tiene que ver con la separación entre mente y cuerpo que heredamos de las cautelas cartesianas y que se institucionalizó en una división artificiosa entre ciencias y humanidades, entre ciencia y fe, entre las prestaciones de un cerebro pasivo y un cerebro que interactua con su medio ambiente. La tendencia a adherirnos a lo conocido, de pegotearnos a la rutina es la principal causa de desaferentización frontal en las personas normales. El uso excesivo de la razón ocultando lo irracional que hay en nostros es otra de las causas de esa sin razón razonable, de esa lobotomia funcional que parece presidir nuestro mundo actual bien salpicado por la emergencia de las sin razones no razonables con las que convivimos a diario.

Decia Ramón y Cajal:

“Aquel que sólo conoce su disciplina acaba por no saber nada de su propia disciplina”

Significa que existe un conexionismo entre todas las formas de saber que hace dificil llevar a cabo las fragmentaciones artificiosas que proceden de un hecho histórico puntual: la dualidad cartesiana con la abolición de lo mental del estudio cientifico es el origen del desvarío de la ciencia actual y su progresivo distanciamiento de lo humano que se niega a ser acallado y que pugna por emerger a pesar de las intenciones de los “sensatos” de acallar a los que plantean hipótesis o preguntas basadas en su propia experiencia clinica o experimental y que chocan frontalmente con el método cientifico.

La mente es para mi un interface, es decir un intangible sometido en gran parte a la voluntad consciente. A través de ella nos relacionamos con nuestro medio ambiente y con nuestro interior y nuestro cuerpo. Es interface y es además tampón, una especie de filtro que tiene la particularidad de permitir o de denegar el acceso a determinados estimulos ambientales o a determinados mensajes de nuestro interior. La mente no puede enfermar pues no es más que un trasfondo conceptual pero puede hacer enfermar al cerebro y al resto de nuestro cuerpo, por la misma razón es capaz de curar y sanar aquellas averias materiales o energéticas de nuestro cuerpo. Si la mente puede enfermarnos ¿por qué no podemos pensar en ella como una herramienta de cura?

¿Qué tienen en comun las mentes de las personas que tienen este poder de sanación sobre su propio cuerpo?

Esto es precisamente lo que plantea Joe Dispenza a través de sus experiencias con las remisiones espontáneas, me ocuparé de ello en un próximo post.

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